miércoles, 30 de enero de 2019

Las mujeres turcas 'trolean' el #10yearschallenge reivindicando su desvelo

Una de las jóvenes que ha participado en el #10yearschallenge en contra de usar el velo.
 El último reto viral para poner nuestro ego en forma ha sido troleado. Un grupo de mujeres turcas ha hecho del juego que propone publicar dos selfies nuestros, uno de hoy y otro de hace una década, una reivindicación a favor del derecho a no cubrirse con un velo. Cada una con sus motivos, algunos de ellos explicados en Twitter, y con las fotos del cambio como prueba de una decisión habitualmente difícil, las turcas han convertido el frívolo #10yearschallenge en una oportunidad para la reflexión.
La experiencia es distinta en cada cual. "La decisión de cubrirme fue tan propia como la de descubrirme. Algunas mujeres se reconocen a sí mismas cubiertas, otras descubiertas. Yo me reconozco de las dos formas", tuitea Elif, mostrando a una misma joven sonriente con y sin velo, y no con 10, sino con tres años, matiza, de diferencia. Esta chica ofrece su interpretación más íntima. Otras, quizás empujadas por la tendencia mayoritaria a que el hiyab sea una imposición familiar o social, reivindican su desvelo.

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 "¿Sabíais que por primera vez en Roma las mujeres libres se quitaron el velo para distinguirse de las esclavas? Veamos, luchadoras por la libertad, yo no lo sabía, pero qué fue que me vino esta información", publica otra joven, resaltando, de nuevo con imágenes, el paso de cubrirse con un pañuelo estampado a dejar al aire su cabellera negra. "Yo decía que era moda, pero ahora no es un reto, sino una revolución", remacha otra turca, alardeando de destape y mostrando una imagen bien distinta.

"Nadie puede vivir una vida doble, por eso no podemos cargar con las identidades que nuestras familias o nuestra sociedad eligen para nosotros. Nos negamos a vivir con identidades a las que no pertenecemos", zanja una joven más, identificada como Ruken, que hace diez años posaba junto a dos amigas más, las tres cubiertas, y que ahora se muestra igual de sonriente, pero sin cubrir y con un pendiente. Una sentencia que resume el mayor obstáculo al que se enfrentan quienes dan el paso.

"Es un cambio grande porque el entorno no lo acepta. Ve como una traición que te quites algo que antes defendías", explica Mimunt Hamido, una española de origen marroquí que vivió en primera persona una experiencia similar. "Con la familia igual", prosigue, "pues cree que sólo serás virgen si llevas el hiyab, que sólo es buena chica la que lo lleva". Una vinculación del velo con la pureza del cuerpo y del alma, inculcada desde edades infantiles, cuya ruptura puede ser traumática, hasta el punto de dividir familias.

Pero, ¿qué es el el velo o hiyab, término entendido, asimismo, como guardar recato en la vestimenta y en las formas? "Hay una diferencia entre su significado real y lo que ahora quieren que signifique", aclara Hamido. "Ahora nos lo presentan como un símbolo identitario, incluso como una forma de revolución, por ejemplo, contra la forma de vida occidental. En realidad", añade, "es un símbolo religioso y sexista. Hay que ocultar el cabello para no provocar a los hombres, no causar lujuria".

Esta última reivindicación feminista en Turquía, gobernada desde hace más de 15 años por un partido islamonacionalista - cuyo líder, Recep Tayyip Erdogan, aboga por criar una "juventud dorada" piadosa-, ha marcado tendencia en Internet. Las jóvenes que han decidido dar el paso hasta la publicación de su experiencia se han topado con los aplausos de muchos otros usuarios, pero también la oposición y las críticas de quienes, han asegurado a través de Twitter, se trata de un complot contra el islam y su país.

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En la 'nueva Turquía' de Erdogan, religión islámica y política van de la mano. No en vano, una encuesta reciente de la empresa encuestadora Konda, que ofrece una visión evolutiva de varios indicadores sociales turcos por espacio de una década, arroja varios datos curiosos. Por ejemplo, el número de turcos encuestados que se reconocen como creyentes ha bajado -ligeramente- del 55% al 51%. El de ateos y no creyentes, asimismo, ha subido ligeramente, del 1% al 3% y 2%, respectivamente.

Konda, que no ahonda en los motivos que provocan tales cambios, dedica un apartado al velo. Si bien indica que el número de encuestadas que se cubren ha aumentado lo mínimo, del 52% al 53%, más ha subido el de jóvenes descubiertas: del 34% al 37%. Diez años de cambios sociales, que parecen discurrir al margen de los intentos del gobierno turco de dotar de relevancia social al hecho religioso islámico, tras décadas de laicismo impuesto, a veces por la fuerza. Otro #10yearschallenge particular.

Fuente: https://www.elmundo.es/nosotras/2019/01/29/5c4f37e7fdddff3d5e8b4613.html

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