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domingo, 23 de enero de 2022

Suecia esterilizó a "indeseables" hasta hace 25 años para depurar la raza y uno de los culpables fue el siniestro Lundborg, antecesor de Vallejo-Nájera

La espeluznante investigación de higiene racial que realizó el sueco Herman Bernhard Lundborg entre los sami apuntaló intelectualmente la esterilización de "idiotas", indígenas, gitanos y personas vulnerables. El charlatán antisemita anticipó al Mengele español, el franquista Vallejo-Nájera, quien tachó el comunismo de retraso mental

Lundborg midió los cráneos y fotografió a miles de nativos sami para demostrar que eran una raza inferior

El primero de los directores del Instituto sueco para la Biología Racial de Uppsala (Suecia) Herman Bernhard Lundborg (1868-1943) lo tenía muy claro: los nórdicos constituyen la raza superior y cualquier clase de mestizaje con indígenas sami de Laponia, romaníes, judíos, tornedalianos, fineses u otras minorías raciales debilitaría al pueblo escandinavo, al que atribuía el mayor grado de perfección humana incluso mucho antes de que nazis como el doctor Mengele trataran de servirse de la ciencia para apuntalar sus criminales desvaríos racistas. Tal y como firma la escritora Maja Hagerman, autora de un libro y un documental sobre los experimentos de Lundborg con los sami, "colegas investigadores de Alemania, que más tarde se convertirían en influyentes expertos raciales y dictarían sentencias de muerte en el Tercer Reich, miraban con envidia a través del Mar Báltico hacia Suecia, donde se había creado el primer instituto racial del mundo".

El Instituto estatal sueco de Biología Racial de Uppsala, fundado en 1922, contribuyó de forma muy significativa a que esas teorías eugenésicas se extendieran por Alemania, Estados Unidos o el resto de países escandinavos. Para sustentar sus atroces prejuicios, Lundborg viajó a Laponia por primera vez en 1913 y comenzó a tomar medidas craneales de nativos a quienes alentaba a desnudarse. Tomaba fotografías, comparaba fisonomías, analizaba los pelos del pubis y, finalmente, clasificaba a los sujetos de su estudio en "superiores" o "inferiores". Fue solo el primero de los muchos viajes que realizó a Sapmi -denominación nativa de Laponia- con la intención de legitimar el desvarío racista de la superioridad nórdica. Se había obstinado en demostrar que los indígenas son braquicéfalos o de cráneo corto, a diferencia de los escandinavos, que eran dolicocéfalos o de cráneo alargado, lo que a su juicio ejercía también una influencia en la impronta moral de los individuos. No había de pasar mucho tiempo para que los científicos nacionalsocialistas con los que se carteaba le imitaran y crearan el Instituto Kaiser Wilhelm de Antropología.

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Tuvo sexo y procreó con una "raza inferior"

Lo más sorprendente de la historia del pseudocientífico antisemita sueco es que él mismo terminó mezclándose, teniendo sexo y procreando, con una mujer perteneciente a uno de los grupos del tipo equivocado. A la postre, esa fue la razón por la que la periodista Maja Hagerman se decidió a escribir un libro sobre Lundborg. "No tenía la intención de escribir una biografía completa, pero eso cambió cuando descubrí la identidad de su amante María, nativa del norte de Sapmi (Laponia). Al contratarla como limpiadora en su oficina de Uppsala y dejarla embarazada casi de inmediato, arriesgó su reputación como la principal autoridad en temas raciales. Constantemente, advertía a los suecos sobre la amenaza de otras razas. Entonces, ¿en qué estaba pensando?".

Herman Berhnard Lundborg, fundador del Instituto Sueco para la Biología Racial. — Wikipedia

A la postre, Lundborg trató a los sami como a insectos a los que categorizaba y estudiaba. Las miles de fotografías que tomó fueron halladas en perfecto estado muchos años después de su muerte, lujosamente encuadernadas en voluminosos libros apilados en las instalaciones del antiguo instituto de biología racial. Ni siquiera sabían que eso estaba allí. Y ello trajo nuevamente a colación el trauma colectivo que causó su investigación. Nunca les explicó lo que se traía entre manos pero cuando la verdad se conoció, se sintieron humillados.

Quieren los huesos de sus ancestros

La percepción social de que pertenecían a una raza inferior no la inventó Lundborg. La designación común de sami -lapón- es un exónimo que significa también idiota y vagabundo, razón por la que ha caído en desuso en la propia Suecia en el nombre de la corrección política. Sin embargo, el charlatán racista brindó magníficas coartadas a las compañías mineras o funcionarios del Gobierno que literalmente despojaron y siguen despojando de sus tierras y de sus recursos a los sami. En última instancia, sus estudios terminaron inspirando campañas de esterilización de "indeseables" que se prolongaron, de diferentes modos, hasta mediados de los noventa, gracias, entre otras cosas, a la simpatía de los injustamente idealizados socialdemócratas suecos. Y el problema extiende sus oscuras sombras hasta hoy de diferentes modos porque las heridas no han sido restañadas todavía.

Stefan Mikaelson, presidente del Parlamento sueco, fotografiado en Umea. — Ferran Barber

"El proceso de 'suecificación' de los indígenas fue muy duro", dice el presidente del parlamento sami Stefan Mikaelson. "La discriminación institucional estructural está basada en el racismo. Los nativos eran vistos como menos valiosos en comparación con los pueblos de la sociedad dominante".

Lo que vino a hacer Lundborg es echar algo más de leña al fuego de su marginación histórica. Hace solo una semana, los sami organizaron una protesta finalmente cancelada en Uppsala para reclamar que la universidad devuelva los restos óseos y cráneos que aún conserva. Esta es una de las peticiones más largamente planteadas por los sami. "Todavía hay mucho material allí. Hace unos diez o doce años nuestro parlamento hizo una declaración común para que se repatriaran esos restos, independientemente de la institución en la que estén almacenados", asegura Stefan Mikaelson. "Y mucho más recientemente, una de las organizaciones sami volvió de nuevo a demandarlo".

Se sabe que la universidad alguna vez tuvo 57 cráneos y seis esqueletos de sami, mezclados junto a los de colonos y los de reclusos muertos en prisión cuyos cadáveres eran entregados por el Gobierno sueco a la ciencia hasta el decenio de 1950. En noviembre pasado, el Ejecutivo del país trató de enmendar sus errores del pasado comprometiéndose a crear una comisión de la verdad que examinara el trato que el país ha dado a la minoría sami en el pasado. No hay dudas de que este era antaño pésimo, y según el escritor austriaco Gabriel Kuhn, autor del libro Liberating Sápmi: Indigenous Resistance in Europe's Far North, tampoco la hay de que lo sigue siendo ahora.

En 2007, la sesión plenaria del parlamento sami exigió a los Gobiernos nórdicos que identificaran todo el material óseo que se encuentra en todas las colecciones nacionales para su posterior repatriación a donde pertenezcan. Esta organización de carácter consultivo desea también saber cómo se consiguió ese material y donde se llevaron a cabo los expolios y profanaciones de cementerios sami. En opinión del órgano presidido por Stefan Mikaelson, "no debe subestimarse la importancia de los restos humanos que se almacenan en un estante en una institución sueca. Un funeral es un evento importante en la comunidad sami donde toda la familia se reúne y honra a los muertos con su presencia". Que sigan todavía almacenados en esas colecciones estatales solo refuerza, en su opinión, las viejas actitudes colonialistas y discriminatorias que todavía sufren.

Devolución de restos óseos

Las primeras devoluciones se produjeron en 1997 en Noruega. Eran los cráneos de Mons Sombys y Aslak Haettas, retornados por el instituto anatómico en Oslo y posteriormente sepultados en la Iglesia Talvik de Alta, en Noruega. Hubo otra repatriación en Suecia have veinte años, la del Soejvengeelle u hombre sombra, cuyos restos habían sido legalmente saqueados en los 50 por el investigador Ernst Manker.

Hace dos meses, el rector de la Universidad de Uppsala solicitó permiso al Gobierno sueco para devolver a la Asociación Sami de Arjeplog un esqueleto encontrado en el Museo de la Universidad Gustavianum. Los restos pertenecen a un condenado que cumplió cadena perpetua en la prisión central de Långholmen y que estaba registrado en la iglesia de la parroquia de Arjeplog.

Tanto el saqueo de sus cementerios, como las mediciones anatómicas u otros tratos humillantes fueron justificados y alentados por Lundborg y su Biología Racial, que junto con las ideas darwinistas de la época condujeron, por ejemplo, a leyes que prohibían el matrimonio a los deficientes mentales (1915) y algo más tarde a decretos (1934 y 1941) que permitían la esterilización o la marginalización de sami, tornedalianos, fineses, gitanos, disminuidos psíquicos o personas con trastornos mentales. Los ingenieros sociales suecos pensaron que podrían mejorar la sociedad para las generaciones mediante campañas de esterilización.

En 2014, el propio Gobierno reconoció que había estado esterilizando, persiguiendo e impidiendo la entrada en el país a los gitanos durante el siglo precedente. Junto al mea culpa de Estocolmo, volvieron a resonar los ecos del instituto de Lundborg y todos los esfuerzos para imprimir legitimidad científica a la noción racista de "blanquedad". Durante su retiro en Alemania, su antisemitismo se fortaleció más todavía.

Gracias a una comisión relatora creada para investigar lo sucedido se sabe que Suecia esterilizó a 230.000 personas entre 1935 y 1996 en el contexto de un programa basado en la eugenesia y los conceptos de "higiene social y racial". Las 63.000 esterilizaciones practicadas entre 1934 y 1975 tenían por finalidad garantizar la pureza de la raza nórdica. Esto fue posible, entre otras cosas, a leyes aprobadas con el consenso de todas las formaciones políticas del país. Ni la caída del nazismo marcó un hito en estas "soluciones finales" a la sueca. Ellos siguieron a la suya mientras la prensa internacional divulgaba panegíricos sobre las bondades de las sociedades escandinavas.

Calle en Madrid del médico franquista Vallejo-Nájera, el Mengele español, junto a una foto de época. — Wikipedia
El Mengele español

Entre mediados de los setenta y 1996 se esterilizaron a otras 166.000 personas, en la mitad de los casos de un modo consentido. El grueso de las víctimas de los últimos años fueron madres solas con hijos, alcohólicas, personas con patologías psiquiátricas o que vivían en la marginalidad. En las tandas anteriores, fueron los gitanos y los sami quienes se llevaron la peor parte.

Campañas semejantes fueron también implementadas en Francia, Canadá, EEUU, Suiza, Austria, Finlandia y Dinamarca. El máximo exponente de la eugenesia en nuestro país es el psiquiatra franquista Antonio Vallejo-Nájera, quienes estudió en 1939 a presos republicanos con la esperanza de demostrar "la perversión moral" de la izquierda.

Para mayor gloria del caudillo, el palentino creía haber identificado un "gen rojo" que predisponía a la perversión sexual e ideológica. El aprendiz español de eugenista no podía plantear una teoría racial en una sociedad mestiza como la española, pero colaboró y fue fuertemente influido por los nazis que anteriormente habían rendido pleitesía a Lundborg. El palenciano todavía posee un paseo con su nombre en Madrid. En 2010, miembros del Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid retiraron la placa de la vía y la reemplazaron por otra con el nombre de Calle contra la Impunidad.

 Fuente: https://www.publico.es/internacional/suecia-esterilizo-indeseables-25-anos-depurar-raza-culpables-siniestro-lundborg-antecesor-vallejo-najera.html

domingo, 9 de enero de 2022

El caos climático amenaza los renos de los sami, los nativos del Ártico a los que Suecia estudiaba como una "raza inferior"

Los ataques a esta actividad tradicional suponen también una agresión a la cultura y señas de identidad de este pueblo, hostigado por el agresivo centralismo de los Estados a través de los cuales se extienden sus dominios.

Aslat Holmberg, vicepresidente del Consejo Sami. — público

Los renos que pastorean los sami de Laponia, últimos indígenas de Europa, se hallan en la primera línea de los desastres provocados por el cambio climático. "Los inviernos son más cálidos y, por culpa del calentamiento global, se forma con más frecuencia que antaño una capa de hielo sobre la nieve que impide que los animales accedan a los líquenes de los que se alimentan", explica Aslat Holmberg, vicepresidente del Consejo Sami y representante de la minoría nativa de la Laponia finlandesa, a la que ellos llaman "Sápmi" en su lengua vernácula. El fenómeno era ya conocido desde hace algunos años en Suecia, pero, más recientemente, se ha extendido a Finlandia y Noruega.

Prácticamente todos los aspectos de la vida tradicional sami solían girar en torno a los renos, una especie semidoméstica que ellos aprendieron a pastorear hace miles de años. A diferencia del resto de los pueblos del planeta, estos indígenas tienen ocho estaciones. Se corresponden con las cuatro tradicionales y con otras cuatro intermedias entre cada una de ellas. Todas sirven para describir las migraciones de los animales desde sus dominios invernales a los pastizales estivales o ciertos episodios señalados como la época de crianza.

"Es verdad que solo un pequeño porcentaje de nosotros trabaja actualmente a jornada completa en el pastoreo, pero hay mucha gente que participa de la actividad cuando tiene tiempo",  cuenta Aslat. Ello significa que cualquier ataque a esta actividad tradicional es también una agresión a su cultura y a las señas de identidad de este pueblo, hostigado por el agresivo centralismo de los Estados a través de los cuales se extienden sus dominios.

El cambio climático no es la única amenaza, pero sí una de las principales. "Nuestra gente se ha visto obligada a cambiar la forma de pastorear y a proporcionarles a los renos una comida adicional que a menudo deben transportar a través de la tundra (en motos de nieve) muchos kilómetros más allá de la carretera más cercana. Eso tiene un impacto en forma de gastos y de trabajos extras", señala Holmberg.

Sucede también a menudo que los pastores deben trasladar sus rebaños mucho más lejos para encontrar pastos apropiados. Hace ahora tres años hubo una gran hambruna entre los renos de los sami de Noruega, mientras que en 2013 y 2014 sucedió lo mismo en la península rusa de Kola.

No más pastoreo de renos

"En efecto, el principal problema es el acceso a los pastizales", dice el escritor austriaco Gabriel Kuhn, autor del libro Liberating Sápmi: Indigenous Resistance in Europe's Far North. "Con cada nuevo proyecto de infraestructura que se ejecuta –sea una mina, un ferrocarril o un parque eólico– desaparecen áreas de pastoreo y se cortan las rutas migratorias", indica.

Khun afirma que "el calentamiento global también tiene un gran impacto. Por ejemplo, ríos que solían estar congelados durante meses ahora están congelados durante períodos mucho más cortos. Las manadas de renos no pueden avanzar o cruzarlos en los meses de invierno como solían hacerlo. Pero no solo el calentamiento global es un problema, sino el cambio climático en general. Por ejemplo, los períodos más fríos se registran ahora en abril y mayo, coincidiendo con la época de cría".

"Algunos de los recién nacidos tienen dificultades para sobrevivir en el frío. Existen otros ejemplos. Hay un consenso entre los sami acerca de que no saben durante cuánto tiempo más podrán seguir viviendo del pastoreo de renos. Hoy, muchos de ellos, deben recurrir a empleos más convencionales", señala el escritor.

El pueblo sami −también conocido peyorativamente como lapón− habita en Laponia, una región que se extiende por el norte de Noruega, Suecia, Finlandia y la península de Kola, al noroeste de Rusia. No existen estadísticas sobre su población precisa, pero de acuerdo a las estimaciones comúnmente aceptadas, unos 50.000 habitan en Noruega; 20.000, en Suecia; 10.000 en Finlandia y 2.000 en Rusia.

Gracias a los descubrimientos de los arqueólogos, sabemos que existe una población estable que vivía de la pesca y la caza del reno en las costas árticas desde un periodo que podría comenzar entre dos y siete mil años antes de Cristo. Se da por cierto que los sami son la primera población autóctona conocida de Laponia, lo que a su vez ha dado lugar a un movimiento de reivindicación de sus derechos como pueblo indígena y una denodada resistencia para hacer frente a todos los intentos de asimilación.

Calle principal de Jukasjarvi, en los territorios samis de Suecia. — FERRAN BARBER

En 1956, crearon el Consejo Nórdico de los sami con la esperanza de coordinar a las comunidades noruegas, finlandesas y suecas. En 1991, se unieron los rusos al Consejo. Existen asimismo varios parlamentos oficialmente reconocidos, pero son órganos de naturaleza meramente consultiva a los que sus gobiernos respectivos no prestan apenas oído. Actualmente, los medios de comunicación escandinavos se refieren a esta minoría como "sami", dado que el término "lapp", del que procede lapón, es claramente despectivo. Este es un exónimo que significa "ropa de mendigo", "inculto" y "tonto".

En realidad, los problemas de los sami no son muy diferentes de los de otras minorías de nativos del planeta. "Hemos tenido experiencias muy similares a las de indígenas de Estados Unidos o Canadá en relación, por ejemplo, a los internados de nativos, que en el caso del norte de Europa eran verdaderas fábricas de asimilación", dice el vicepresidente del Consejo sami, Aslat Holmberg.

"No hace tanto tiempo de ello porque nuestros padres y nuestros abuelos sufrieron estas experiencias. Se les sacaba de su familia a los ocho o nueve años para llevarlos a un entorno extraño donde no podían hablar ni su propia lengua. Esos niños ni siquiera entendían sueco o finlandés. Y por supuesto, la influencia de esas políticas se extienden hasta el día de hoy", afirma.

"Estamos hablando de los setenta, así que mucha gente que actualmente está en su mediana edad o en la vejez están contaminados por la idea de que la cultura sami es inferior y que es mejor aprender la lengua e impregnarse de la cultura mayoritaria –continúa Holmberg–. En muchas familias, nuestra lengua se ha perdido e incluso a día de hoy, el 80% de nuestros niños en Finlandia viven en el sur, fuera del territorio sami”.

Estudios anatómicos de una raza inferior

"Incluso se les infligía castigos físicos, y muy particularmente en Suecia", afirma por su parte el escritor austriaco, residente en Suecia, Gabriel Kuhn. "Desde las instituciones enviaban gente a las escuelas para realizar estudios anatómicos de una raza inferior. Todo esto era muy entrometido. A la mayoría de los niños solo se les permitía viajar a su casa dos veces al año: en Navidad y durante las vacaciones de verano", señala.

La vida tradicional de este pueblo no ha dejado nunca de estar permanentemente amenazada por la rapacidad de las empresas que se disputan sus territorios con la connivencia de los Estados por las que se reparten. Una de las principales agresiones a su cultura y su forma tradicional de vida sigue procediendo de la minería.

Tal como explica Aslat Holmberg, "es cierto que hay sami que viven y obtienen ingresos de esa actividad, pero, como regla general, allá donde se establecen esas compañías se causa un grave daño a nuestros usos tradicionales y, particularmente, al pastoreo de renos. En Finlandia hay grandes reservas mineras, pero no hay compañías trabajando, a excepción de algunas prospecciones de oro. En Suecia, sin embargo, existe un gran número de minas con las que es muy difícil coexistir".

En el mismo sentido, Kuhn afirma que "la minería sigue siendo un gran problema, pero existen otros como la silvicultura, la caza y la pesca, la hidroelectricidad y, cada vez más, los parques eólicos y la geoingeniería".

"Existen varias plantas eólicas enormes en el lado sueco y en la frontera entre Suecia y Noruega", asegura Holmberg. "Hay también otro proyecto planteado no lejos de donde yo vivo, en la vertiente noruega, cerca de Saana, la montaña sagrada de los sami, que es uno de los pocos entornos de pastoreo que han permanecido inalterados", destaca.

Holmberg relata que "existe un plan de una compañía finlandesa para levantar 150 turbinas y construir 200 kilómetros de carreteras de mantenimiento en esa zona virgen". Las turbinas asustan a los renos por su ruido y su tamaño –subraya–. En una franja que se extiende en torno a diez kilómetros de donde se levantan, el área deja de ser apta para el pastoreo, lo que en última instancia también corta las rutas tradicionales de migración de esos animales".

Discriminación racial

El turismo y la pesca no sostenible o ciertos proyectos ahora en suspenso como el trazado de un ferrocarril también están poniendo en jaque la supervivencia de la cultura de este pueblo, que se defiende a duras penas del racismo estructural que, a su juicio, caracteriza a las sociedades entre las que vive.

"Éramos y seguimos siendo víctimas de diferentes formas de racismo", afirma Aslat. "Por ponerte un ejemplo, hace algún tiempo, a raíz de una de nuestras victorias judiciales en Suecia, las redes se incendiaron con el clásico discurso del odio. Algunos sami fueron amenazados y sufrieron incluso ataques físicos: asesinaron y torturarnos renos para intimidarnos", sostiene.

A su juicio, "hay un fuerte racismo en Suecia que también se aprecia en el modo en que se nos niega nuestro derecho a decidir cómo queremos que se gobiernen nuestros territorios y los recursos que contienen. El legado colonial todavía sigue vivo. Sucede lo mismo en Finlandia. Y eso puede apreciarse incluso en la forma en la que somos descritos".

"Cuando luchamos por nuestros intereses, la mayoría finlandesa reacciona quejándose y preguntándose por qué somos tan difíciles. En general, no hay mucha discusión sobre nuestro derecho a la autodeterminación, pero eso es algo en lo que estamos trabajando ahora. Tenemos derecho a decir no a los proyectos dañinos que nos amenazan", agrega Aslat.

"Sin duda, existe un racismo antisami en todos los países nórdicos", coincide Kuhn. "Esto se expresa mediante insultos o mediante desventajas estructurales en el acceso al empleo o la vivienda. En las encuestas, la gran mayoría de los sami afirman que han tenido experiencias personales de discriminación racial", añade.

Fuente: https://www.publico.es/internacional/caos-climatico-amenaza-renos-sami-nativos-artico-suecia-estudiaba-raza-inferior.html?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=web

miércoles, 29 de mayo de 2019

#quédatentierra ¿Adiós al avión?: En los países nórdicos la gente se resiste a volar

Los pasajeros de vuelos domésticos cayeron un 3% en Suecia mientras el tren sigue creciendo

¿Adiós al avión?: En los países nórdicos la gente se resiste a volar
La activista contra el cambio climático Greta Thunberg (Michael Campanella / Getty)
 “He dejado de viajar en avión por convicción, porque no quiero decir una cosa y actuar de otra manera”. Fue lo que dijo la activista sueca Greta Thunberg a su llegada al Foro Económico Mundial de Davos en enero, tras un viaje de 32 horas en tren desde Estocolmo.

Esta joven de 16 años ha puesto cara y voz al movimiento de lucha contra el cambio climático, empezando con sus huelgas escolares ante el Parlamento sueco el verano pasado –el más caluroso de la historia de Suecia– y lanzando un mensaje amenazador a los líderes políticos y empresariales. “No quiero que tengáis esperanza, quiero que sintáis pánico”, dijo en Davos, donde reprochó la hipocresía de los asistentes: “Me parece increíble que las personas que están aquí para hablar del cambio climático lleguen en jets privados”.

Esta preocupación por el elevado nivel de emisiones contaminantes que acarrean los viajes en avión va en aumento en los países nórdicos. En Suecia se ha acuñado el término flygskam (vergüenza de volar), acompañado de otros conceptos relacionados, como smygflyga, que se podría traducir como volar en secreto, y tågskryt, que se refiere al hecho de presumir de viajar en tren. 

Según una encuesta de World Wildlife Fund, el 23% de los suecos se abstuvo de coger el avión el año pasado para reducir su impacto climático, seis puntos porcentuales más que el año anterior, y alrededor del 18% escogió el tren en vez del avión. Y las cifras lo ratifican. El año pasado fue el primero desde que estalló la crisis económica en el 2008 en que el crecimiento de pasajeros se estancó en el país escandinavo, y los primeros meses de este año ya dejan ver una caída. 

Miles de estudiantes participan en una manifestación contra el cambio climático
Miles de estudiantes participan en una manifestación contra el cambio climático (Jean-christophe Bott / Efe)
 Durante casi diez años, los viajeros habían aumentado de forma constante, pero en el 2018 esta tendencia se estancó. Mientras que en años anteriores el crecimiento era de entre el 5% y el 9%, el año pasado fue del 2%, y los pasajeros de vuelos nacionales disminuyeron en más del 3%. Y en el primer trimestre de este año se confirma la propensión a la baja: el número de pasajeros de los aeropuertos suecos ha disminuido un 4,5% en comparación con el mismo periodo del año pasado (378.000 menos), con especial impacto en el aeropuerto de Arlanda (Estocolmo), por el que han pasado 200.000 pasajeros menos, según cifras de la Agencia Sueca de Transporte.

 Este estancamiento coincide con las cifras récord de la compañía estatal de transporte ferroviario, SJ, que llegó a la cifra histórica de 32 millones de viajeros el año pasado –los pasajeros de los aeropuertos suecos se situaron en 39,3 millones–. Según la compañía, en los últimos cinco años la tendencia al alza se ha acelerado, y en el primer trimestre del 2019 se ha registrado un crecimiento del 10% respecto a los tres primeros meses del año pasado. 

 “Creemos que el cambio climático tiene un efecto importante, pero también pensamos que cada vez más gente está descubriendo que el tren es una alternativa muy competitiva en medias distancias”, explica a La Vanguardia un portavoz de SJ, que resalta que recientemente se ha disparado la demanda por los trayectos internacionales, ante lo que la empresa está estudiando la posibilidad de ofrecer una solución digital para poder comprar billetes para viajar fuera de Escandinavia –con SJ sólo se puede viajar dentro de Suecia, con excepción de Copenhague (Dinamarca) y Oslo (Noruega)–.

 “Creemos que el cambio climático tiene un efecto importante, pero también pensamos que cada vez más gente está descubriendo que el tren es una alternativa muy competitiva en medias distancias”, explica a La Vanguardia un portavoz de SJ, que resalta que recientemente se ha disparado la demanda por los trayectos internacionales, ante lo que la empresa está estudiando la posibilidad de ofrecer una solución digital para poder comprar billetes para viajar fuera de Escandinavia –con SJ sólo se puede viajar dentro de Suecia, con excepción de Copenhague (Dinamarca) y Oslo (Noruega)–.

Este fenómeno está extendido también en el resto de los países nórdicos. En Finlandia, por ejemplo, existe el término lentohapea para referirse a la vergüenza de volar, y en Dinamarca es uno de los temas candentes en la campaña para las elecciones del próximo 5 de junio. 

Por primera vez, las cuestiones climáticas se sitúan como la primera preocupación de los daneses, pero también salen voces que critican una excesiva demonización. “No vueles. No comas carne. Esta no es mi forma de verlo”, decía el primer ministro danés, Lars Løkke Rasmussen, al periódico Politiken, subrayando la necesidad de avanzar hacia soluciones tecnológicas que reduzcan la contaminación y no hacia prohibiciones. Y zanjaba: “No es ningún crimen llevar a tu familia a Gran Canaria durante las vacaciones de Semana Santa”.

viernes, 10 de mayo de 2019

El “Marinero Gay”, el arma definitiva de los suecos para espantar a los submarinos de Putin



Suecia lleva décadas bregando con el problema de los escurridizos submarinos espía rusos. Estos tienen el particular pasatiempo de penetrar las aguas territoriales del país escandinavo como mero ejercicio. Y es que los rusos pasan olímpicamente de la neutralidad sueca y, aunque el país no pertenece ni a la OTAN, les viene que ni pintiparado para afilar sus uñas en esto de la infiltración marítima. Aunque muy diferentes, los puertos y bases del país vecino es lo más cercano que tienen que se asemeje a Gibraltar, Rota o a Scapa Flow.

Sin embargo, una iniciativa cívica sueca podría poner en jaque a la poderosa armada submarina de Putin: el Marinero Gay.


Un problema de rancio abolengo.
Los suecos tienen frescos en su memoria los submarinos de la Flota Roja que, en su afán de tantear el nivel de defensa de los nórdicos, acababan encallando contra bancos de arena o rocas que no aparecían en los mapas soviéticos. Basta con leer ‘El hombre inquieto’, de Henning Mankell para hacerse una idea de hasta donde llegó la psicosis creada en su momento.

A pesar de la caída del Muro de Berlín y tras el aumento de tensión entre occidente y la Rusia putiniana, los episodios de submarinos no identificados en las costas del país de Ikea y de Volvo han aumentado: Esto ha provocado que la pacífica Suecia aumente recientemente su gasto militar en un 11%, el mayor incremento en el presupuesto de Defensa desde hace más de veinte años.

Los ciudadanos toman la iniciativa
Debido a los cada vez más frecuentes incidentes de “submarinos fantasma”,  un grupo civil sueco nada contento con los logros de los que defendía el rearme del país como forma de contrarrestar a los sumergibles rusos tomaron la iniciativa, aplicando la gran creatividad sueca al problema. Hace dos años,quizás inspirados por ABBA, la Sociedad Sueca por la Paz y el Arbitraje, fundada en 1883 por un Premio Nobel de la Paz, dio vida al “Marinero Cantarín”, también conocido como “Marinero Gay”.


 El dispositivo, bautizado como Sistema de Defensa Submarino Marinero Cantante o Marinero Gay, envía un mensaje troleante a los escuchas a bordo de los submarinos rusos. Se les anima a continuar su travesía con un “Sigue por aquí si eres gay”. Podemos imaginarnos las caras del curtido capitán y los tripulantes de los navíos al recibir el mensaje. Y la sonrisa cómplice entre más de uno de los marineros.

¿Qué pinta tiene el marinero?
Quizás con la idea de tocar más la moral a la Flota del Báltico, la baliza (instalada en el punto donde se captó la señal de uno de los sumergibles intrusos) ha sido decorada con la imagen de un marinero en calzoncillos que baila (o algo) con luces de neón mientras unos pequeños corazones le rodean.

Por si fuera poco, los submarinos del país eslavo que ha emitido desde 2013 algunas de las más indignantes leyes homófobas en Europa, son recibidos con un letrero que dice “Bienvenidos a Suecia: Gay desde 1944” escrito en inglés. La fecha hace referencia al año en el parlamento en Estocolmo despenalizó la homosexualidad. Claro, los ruskis no lo pueden ver (sus submarinos no tienen ojos de buey), pero quizás los diseñadores del invento esperan que los buzos rusos de operaciones especiales sean capaces de apreciarlo.


¿Puedo ir a verlo con mis gafas y mi tubo?
Si tenéis un día ganas de conocer al Marinero Gay personalmente, la página Svenskafreds indica que se encuentra en las coordenadas 59.312587, 18.735732 .
  https://gfycat.com/ifr/sparklingwellgroomedchipmunk#?secret=fzK7Ulwgth
 https://gfycat.com/sparklingwellgroomedchipmunk
 Fuente: https://blogs.publico.es/strambotic/2019/05/marinero-gay-suecia/

domingo, 31 de marzo de 2019

Comida al peso y sin un menú fijo: así combate este restaurante el desperdicio de alimentos

Cada año acaban en la basura 1.300 millones de toneladas de comida producida para el consumo humano

Varios clientes se sirven comida en el restaurante K-märkt.
Varios clientes se sirven comida en el restaurante K-märkt.
Un tercio del total de comida producida en el mundo para el consumo humano termina en la basura, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés). Esta proporción supone un desperdicio de 1.300 millones de toneladas de alimentos al año mientras casi 2.000 millones de personas en el mundo padecen hambre o desnutrición. Tres personalidades suecas en el sector de la restauración han unido sus fuerzas para combatir esta lacra. El resultado ha sido K-märkt, un restaurante buffet con capacidad para unas 1.000 personas en el que los clientes pagan la comida al peso y se sirven recetas diferentes cada día.

Ni los chefs ni los comensales saben qué se va a servir al día siguiente. “No tener un menú significa que podemos comprar la comida a última hora de la noche. No llamamos a los proveedores para decirles qué necesitamos sino para preguntarles qué es lo que les ha sobrado”, cuenta el experto en vinos Jens Dolk. De esta forma, consiguen alimentos de alta calidad a un precio más barato y reducen el desperdicio al comprar la comida que ningún otro cliente quiere o que está a punto de echarse a perder.

Un tercio del total de comida producida en el mundo para el consumo humano termina en la basura, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés). Esta proporción supone un desperdicio de 1.300 millones de toneladas de alimentos al año mientras casi 2.000 millones de personas en el mundo padecen hambre o desnutrición. Tres personalidades suecas en el sector de la restauración han unido sus fuerzas para combatir esta lacra.

El resultado ha sido K-märkt, un restaurante buffet con capacidad para unas 1.000 personas en el que los clientes pagan la comida al peso y se sirven recetas diferentes cada día.

Ni los chefs ni los comensales saben qué se va a servir al día siguiente. “No tener un menú significa que podemos comprar la comida a última hora de la noche. No llamamos a los proveedores para decirles qué necesitamos sino para preguntarles qué es lo que les ha sobrado”, cuenta el experto en vinos Jens Dolk. De esta forma, consiguen alimentos de alta calidad a un precio más barato y reducen el desperdicio al comprar la comida que ningún otro cliente quiere o que está a punto de echarse a perder.

El restaurante se encuentra dentro del histórico edificio cultural Garnisonen, que fue construido en la década de los años 60, abrió sus puertas en 1972 y ha llegado a ser escogido como el edificio más feo de Suecia en varias ocasiones. “Hay gente de todo el mundo que viene a verlo por eso”, reconoce con una media sonrisa el chef Dolk. Él es uno de los encargados del restaurante junto con la chef con una amplia experiencia en el extranjero Hanna Normark y Daniel Roos. Este famoso repostero ha sido ganador de los Juegos Olímpicos Culinarios, cocinó en 2010 el pastel de boda de la princesa heredera Victoria de Suecia y el príncipe Daniel y ha sido el encargado de los postres de la cena de los premios Nobel en varias ocasiones.

Cada madrugada, sobre las cinco y media, reciben en camiones la comida de sus proveedores. A diferencia de lo que ocurre en otros restaurantes, ellos no corren el riesgo de que se les estropee porque “un par de horas después ya está siendo cocinada y servida”. “Puede que un restaurante necesite tomates para servir unos días más tarde. Su proveedor no le va a enviar tomates que hoy se puedan comer pero mañana ya no, pero a nosotros sí porque lo vamos a cocinar de inmediato”, afirma Dolk en una entrevista en Estocolmo en un viaje al que EL PAÍS ha sido invitado por el Instituto Sueco y la Embajada de Suecia en Madrid.

El experto en vinos y cofundador de K-märkt, Jens Dolk.
El experto en vinos y cofundador de K-märkt, Jens Dolk.
Los trabajadores de K-märkt preparan la comida sobre la marcha. Los platos que cocinan cambian incluso en el mismo día: “Si tenemos un pescado determinado para 100 personas, preparamos eso para 100 comensales y luego cocinamos otra cosa”. Los cocineros pueden ver a través de unos cristales cuánta gente llega al establecimiento. Cuando dejan de venir comensales, paran de cocinar para evitar tirar comida.

Sobre la una del mediodía de un jueves de marzo, dos trabajadoras amasan pan en una mesa de madera. Fuera de las cocinas, en el restaurante una veintena de personas hace cola para servirse en sus platos. Primero pueden escoger diferentes verduras cocinadas con especias y por último entre dos opciones de carne y pescado. Esta forma de colocar la comida, según Dolk, difiere de la tradicional en los buffets suecos. Normalmente suelen comenzar con patatas y carne y, por último, el comensal puede servirse verduras y ensalada.

“De esta forma engañamos a nuestros clientes para que coman más verduras y menos proteínas. Esto es muy bueno para tu cuerpo pero también para el mundo”. El chef hace referencia al concepto nudging, que es una forma de empujar a los ciudadanos a tomar decisiones que les beneficien a largo plazo.

Además, en este restaurante no hay un precio cerrado, sino que se se paga al peso: “Nadie quiere pagar más que lo que está comiendo”. Un kilo cuesta 280 coronas —unos 26 euros—. Esta es su forma de hacer que los comensales piensen en lo que se sirven en el plato y no se echen comida que no se van a comer y acabará en la basura. “Estamos hablando de ingredientes que han recorrido un largo camino desde el momento en el que han sido producidos y hay mucha energía que se habría desperdiciado durante el camino”, cuenta el experto en vinos.

 Cada día acuden al restaurante entre 600 y 800 personas. Claudia Strambo, una mujer de 32 años, trabaja en el edificio y de vez en cuando acude a K-märkt. Afirma que “ir a comer a un restaurante en Suecia es muy caro” y le gusta éste porque “el precio es más asequible, usan comida de temporada y hacen combinaciones originales”. En esta ocasión, ha optado por un plato de comida le ha costado unos seis euros y cuenta con rúcula, apio, manzana y una porción de pescado. Dolk afirma que este sistema les permite ofrecer productos de alta calidad que de cualquier otra forma sería imposible: “Mucha gente piensa que estamos cocinando con basura, pero estamos cocinando con productos muy buenos que nunca podríamos servir si tuviéramos que pagar por ellos su precio real”.


Un mercado digital contra el derroche de comida

La fundadora de Foodloopz, Elin Aronsen Beis.
Foodloopz es una plataforma sueca que también pretende combatir el desperdicio de alimentos. Se trata de un mercado digital que pone en contacto a las empresas que quieren donar o vender a un precio más bajo sus excedentes y las que están buscando alimentos. Estos productos pueden ser desde frutas y verduras que no sean estéticas hasta alimentos con embalajes dañados o que caducarán pronto.
“Toda compañía que trabaja con comida genera basura y el 75% de toda la comida que se tira está detrás del consumidor”, explica su fundadora, Elin Aronson Beis. Defiende que destruir alimentos y bebidas también cuesta dinero y recursos y creó la compañía en 2017 con un objetivo muy ambicioso: “Salvar el mundo y ser parte de la revolución alimentaria”. Solo en el primer año consiguieron ahorrar 70 toneladas de alimentos. Actualmente trabajan con 135 compañías en Suecia entre las que se encuentran agricultores, hoteles, restaurantes, organizaciones benéficas.

 Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/03/26/ciencia/1553595475_992174.html?id_externo_rsoc=TW_CM_MAT

lunes, 18 de junio de 2018

El largo viaje de Benjamin Ladraa: 5 000 kilómetros a pie contra la ocupación israelí

Un joven activista sueco ha recorrido 12 países para concienciar sobre la causa del pueblo palestino.

El activista Benjamin Ladraa - PÚBLICO
El activista Benjamin Ladraa - PÚBLICO
 Suecia. Alemania, República Checa. Austria. Eslovaquia. Eslovenia. Croacia. Serbia. Bulgaria. Grecia. Turquía. Líbano. Benjamin Ladraa ya ha dejado 11 países y miles de kilómetros a sus espaldas. Hace 10 meses, este joven sueco lanzó el proyecto WalkToPalestine, una iniciativa personal en forma de marcha en solidaridad con el pueblo palestino.

Su intención es informar y despertar conciencias para desencadenar acciones contra la ocupación israelí, explica a Público desde Beirut, donde llegó la semana pasada. "Las noticias que recibimos desde Palestina, tal y como las transmiten los medios, no crean empatía; conocer las historias personales de la gente, sí. Mi idea era explicar lo que viven a diario los palestinos para involucrar a más gente, porque cuantos más sepan lo que allí ocurre, más presión ejercerán sobre sus gobiernos para acabar con los terribles crímenes cometidos por el Estado israelí", asegura este estudiante y músico de 25 años.

 Ladraa admite que él mismo no tenía idea de la situación en los territorios ocupados hasta hace tres años. Cuando conoció a varios activistas propalestinos en su país, empezó a informarse obsesivamente, y a principios del año pasado decidió visitar Cisjordania, donde pasó varias semanas colaborando con la Cruz Roja y tocando música en los campos de refugiados de Nablús y Hebrón. "Ver ese apartheid instaurado en la vida cotidiana, la segregación en las calles, los soldados con sus armas de gran calibre campando a sus anchas, las expulsiones de palestinos de sus casas... Había leído mucho sobre lo que allí ocurría, pero cuando lo ves con tus propios ojos se hace real".

Al regresar a Suecia, "decidí que la gente debía saber del sufrimiento que provoca la ocupación", explica. Para costearse el viaje, vendió todo lo que tenía, incluidos sus preciados instrumentos, y el 7 de agosto de 2017 se lanzó a la carretera. La idea de caminar en lugar de desplazarse por otros medios "era una excusa para despertar la curiosidad de la gente, que me parasen y me preguntasen por qué hago lo que hago", señala. No fue hasta su llegada a Turquía cuando empezó a despertar la atención de medios internacionales: ahora, gracias a esa difusión, cuenta con decenas de miles de seguidores en las redes sociales, donde su gran estatura, su amplia sonrisa, una kefia, y la gran bandera palestina que hace ondear allá donde llega se han convertido en sus señas de identidad.
En su macuto, afirma, lleva apenas una tienda de campaña y un saco, algo de ropa, un ordenador, una cámara para documentar la experiencia, un dron ("a la policía le encanta", bromea), los regalos que la gente ha ido entregándole por el camino y recuerdos que le han pedido lleve a Palestina.

Ladraa explica que recorrer a pie tantos países le ha permitido reflexionar sobre su "situación de privilegiado como ciudadano sueco y europeo". "Cuando cruzas el espacio Schengen, apenas te das cuenta del paso de un país a otro. Y ahí entiendes que las fronteras son ficticias, líneas imaginarias impuestas por gente con armas. Si no estuvieran allí, te preguntarías qué hace una valla cortando por la mitad un campo o un bosque".



Benjamin Ladraa en Belgrade durante el proyecto 'WalktoPalestine'
Benjamin Ladraa en Belgrade durante el proyecto 'WalktoPalestine' - Facebook
 Detenciones e interrogatorios
Su andadura no ha sido sencilla: aunque hay personas que le han abierto generosas las puertas de sus casas, en ocasiones también ha debido dormir al raso o en edificios abandonados. Ha sufrido las gélidas temperaturas del invierno en los Balcanes -hasta menos 25 grados bajo cero, recuerda con escalofríos- y ha tenido numerosos desencuentros con la policía de varios países. En Praga, el recorrido marcado por Google Maps le hizo pasar por casualidad pasó por delante de la embajada israelí y al verlo llegar con la bandera palestina y el carrito en que carga su mochila, creyeron que era un terrorista. "Me rodearon la policía, agentes israelíes e incluso un comando de desactivación de explosivos", explica. En Bulgaria fue detenido en la frontera, y en el aeropuerto de Beirut le dieron la bienvenida con seis horas de interrogatorio.

Tampoco se ha librado del racismo: "Por mis rasgos, la gente a veces cree que soy un refugiado o un emigrante; otras, al ver mi barba piensan que soy musulmán, y al llamarme Benjamin algunos asumen que soy judío, así que en distintos momentos del viaje he sufrido xenofobia, islamobia y antisemitismo por parte de gente intolerante". Pero la tensión o los insultos, muchos llegados a través de las redes sociales, se ha visto superados por los gestos de agradecimiento, solidaridad y empatía recibida. "Palestinos de todas partes me han escrito cientos de mensajes diciendo que están felices de que haya alguien luchando para que que no sean olvidados. Se sienten silenciados y desposeídos, y gestos así les dan (algo) de esperanza", relata.

Durante su travesía, Ladraa ha sido recibido por las embajadas de los países que sí han reconocido el estado de Palestina, y ha multiplicado los encuentros, conferencias y debates con todo tipo de audiencias. "Está siendo un gran aprendizaje para mí gracias a la gente que he conocido en el camino", sostiene. Como el policía turco que en lugar de interrogarlo lo invitó a comer y le entregó una larga carta de apoyo a los palestinos. O la familia israelí que lo acogió en Alemania y le explicó que habían dejado Israel porque no querían ver a sus hijos crecer en un ambiente fascista. "Me contaron que en una ocasión, al cruzar Cisjordania en coche, la gente empezó a tirarles piedras y les rompieron las ventanas del coche. Cuando llegaron a un checkpoint del ejército israelí, uno de los soldados les ofreció una ametralladora y les dijo: '¿queréis volver allí?'. Son esa clase de historias las que el mundo necesita conocer".

Despertar conciencias

Ladraa confía en que la brutal represión de las fuerzas israelíes de las últimas semanas contra las manifestaciones en Gaza, con más de cien muertos y miles de heridos, esté sirviendo para despertar conciencias y aumentar la solidaridad, tanto hacia quienes viven en los territorios ocupados como hacia los refugiados.

Ladraa a la entrada de la República de Serbia - Facebook
Ladraa a la entrada de la República de Serbia - Facebook
 Desde su llegada a Líbano, Ladraa ha visitado varios campos palestinos, abiertos en 1949 tras la creación del Estado de Israel. Dentro una diáspora estimada de millones de personas, el pequeño país mediterráneo es uno de los que concentran un mayor número de desplazados, 175.000, según el renovado censo oficial. "La situación que viven aquí es terrible", apunta el activista. "Ayer conocí a un bioquímico, a un doctor y a un abogado.. y ninguno puede trabajar, porque tienen vetadas 72 profesiones. Tampoco pueden votar, heredar o poseer vivienda. Setenta años sin derechos ni futuro, sólo discriminación y racismo. Sienten que viven en una prisión", denuncia.

Tras esta antepenúltima etapa, en unos días tomará un vuelo a Jordania, desde donde tratará de entrar, por fin, en Cisjordania. Y aunque sabe que "dada la trayectoria de Tel Aviv en materia de defensa de los derechos humanos", es muy probable que las autoridades israelíes le impidan entrar, al ser interrogado sobre cómo espera atravesar la frontera, responde que lo intentará "con una sonrisa". Llegado a las puertas de su destino, prefiere no perder el optimismo que le ha hecho caminar miles de kilómetros. "Ocurrió con el apartheid en Sudáfrica y puede pasar con Israel. Los cambios se producen cuando mucha agente se compromete a actuar. Este es mi granito de arena".

Fuente: http://www.publico.es/internacional/viaje-benjamin-ladraa-000-kilometros.html

jueves, 12 de abril de 2018

Corrupción y abusos sexuales en los Nobel de literatura

Dimite la secretaria permanente de la Academia Sueca por la grave crisis de la institución

Sara Danius habla con los periodistas a la salida de la reunión de la Academia de este jueves.
ara Danius habla con los periodistas a la salida de la reunión de la Academia de este jueves. / AFP
 La secretaria permanente de la Academia Sueca, Sara Danius, anunció que deja el cargo tras una reunión celebrada este jueves en la que se discutió la grave crisis interna que atraviesa la institución que concede el Nobel de Literatura por un escándalo de supuestos abusos sexuales y filtraciones.

Danius, que renuncia además a su asiento en la Academia, no quiso revelar si su salida se había producido después de una votación y aseguró que no se ha discutido el nombre de su sucesor. "No puedo entrar en eso, es confidencial. Es la voluntad de la Academia y la acepto. Me habría gustado seguir, pero hay otras cosas que hacer en la vida", dijo Danius al acabar la reunión en la sede de la institución, que duró tres horas, el doble de lo habitual.

Renuncia de tres académicos
Fue la primera reunión celebrada tras la renuncia el viernes de otros tres académicos -Klas Östergren, Kjell Espmark y Peter Englund-, que aludieron de forma indirecta al caso que afecta al dramaturgo francés Jean-Claude Arnault, vinculado a la academia y esposo de una de sus miembros, Katarina Frostenson.

Según han revelado académicos y medios suecos, una investigación externa, encargada por la institución, recomendó denunciar a Forum, club literario dirigido por Arnault, por irregularidades en la financiación recibida de la academia. El informe alertaba de que Frostenson era copropietaria de la sociedad que controla el club, lo que violaría las reglas de imparcialidad para conceder ayudas, y de que Arnault había filtrado el ganador del Nobel en siete ocasiones.

Denuncia de 18 mujeres
Pero la propuesta de expulsar a Frostenson fue rechazada por la mayoría, lo que provocó la renuncia de los otros tres, que criticaron en público a sus colegas por anteponer motivos personales a la responsabilidad de velar por la integridad de la institución. Fue en noviembre, en medio de la campaña de denuncias de abusos #Metoo (Yo también), cuando 18 mujeres destaparon de forma anónima en el diario 'Dagens Nyheter' los supuestos abusos cometidos por Arnault en dependencias propiedad de la Academia Sueca.

Al estallar el caso, la academia cortó la relación privilegiada y encargó un informe externo, mientras varias mujeres interponían denuncias y la fiscalía abría una investigación, en medio de duras críticas del mundo cultural a la institución. Con las últimas cuatro salidas, solo 12 de los 18 asientos de la academia están ocupados, ya que dos autoras boicotean a la institución por otros motivos desde hace años. La renuncia al asiento es una decisión simbólica, ya que la elección es de por vida, aunque se puede optar por no participar ni en sus actividades ni en sus votaciones.


Fuente: https://www.elperiodico.com/es/extra/20180412/corrupcion-y-abusos-sexuales-en-los-nobel-de-literatura-6754482

domingo, 19 de febrero de 2017

El colmo: Trump se inventa un atentado en Suecia para justificar su veto a los refugiados

TRUMP


 No tiene límites. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a soltar una mentira por su boca. Esta vez, el máximo dirigente estadounidense se ha sacado de la manga un inexistente ataque terrorista supuestamente ocurrido en Suecia la noche del sábado para justificar así nuevas medidas ejecutivas contra los refugiados.

"Mirad lo que está pasando en Alemania, lo que ha pasado esta noche en Suecia, ¡Suecia! ¿Quién iba a pensarlo? ¡En Suecia! Han acogido a un gran número de refugiados y están teniendo problemas que nunca pensaron que tendrían", dijo Trump, que siguió citando más ejemplos como Bruselas, Niza, París.

A continuación, dijo que "estamos acogiendo a cientos y cientos y cientos de personas y no hay modo de vetar a esa gente". "No había ningún tipo de documentación, no había nada", insistió el presidente estadounidense, que se encontraba en Florida, donde sus fieles estallaron en júbilo cuando Trump les prometió "mantener seguro" a su país.

Este fue el momento:


Pero, ¿por qué se inventó Trump este incidente en Suecia? Básicamente, porque ve Fox News, esa cadena a cuyos periodistas trata con más amabilidad que a otros en las ruedas de prensa.

Hace un par de días, en el programa de Tucker Carlson, quien formara parte del denigrado espacio de debate Crossfire en la CNN, emitieron un reportaje en el que alertaban de la violencia supuestamente provocada por los refugiados.


 Lo cierto es que, como recuerda Business Insider, los niveles de criminalidad en Suecia se han mantenido estables en los últimos años, sin grandes variaciones.


Fuente:  http://www.huffingtonpost.es/2017/02/19/trump-suecia-atentado_n_14857872.html?1487507462

miércoles, 4 de mayo de 2016

La mujer negra que se enfrentó a unos neonazis en Suecia



De vez en cuando la realidad nos regala imágenes muy potentes. La última, la de una mujer negra enfrentándose con el puño derecho en alto a una marcha neonazi en la localidad de Borlange (Suecia).

La estampa, captada no sólo por los fotógrafos sino también por las cámaras de televisión, ya está dando la vuelta al mundo y, como indica el periódico británico The Guardian, está camino de convertirse en un icono de la lucha antifascista.
La imagen fue captada por el fotógrafo David Lagerlöf:

La protagonista de la historia es Tess Asplund, una fotógrafa de 42 años que decidió enfrentarse al Movimiento Nórdico de Resistencia, de orientación neonazi, en su marcha por la localidad de Borlange, en el centro de Suecia.
"Fue un impulso. Estaba tan cabreada que simplemente salí a la calle y pensé, ni de broma, no pueden marchar por aquí, ningún nazi va a marchar por aquí, no está bien", ha asegurado a The Guardian.
Su imagen ha emocionado a mucha gente, entre ellos a la escritora J.K. Rowling, autora de Harry Potter



Más información:  http://www.huffingtonpost.es/2016/05/04/mujer-neonazis-suecia_n_9839562.html?1462378372

domingo, 17 de enero de 2016

Suecia retira su apoyo a la independencia del Sáhara para que Ikea pueda abrir tienda en Marruecos

El pasado mes de septiembre las autoridades marroquíes bloquearon la apertura del nuevo establecimiento en Casablanca después de que el Parlamento sueco votara el posible reconocimiento de la República Democrática Árabe Saharaui.

Vista de la tienda Ikea en Casablanca (Marruecos).- ABDELHAK SENNA (EFE)
Vista de la tienda Ikea en Casablanca (Marruecos).- ABDELHAK SENNA (EFE)
  MADRID.- Suecia ha retirado este fin de semana su apoyo a la independencia del Sáhara Occidental, después de que el embajador sueco en Túnez y Libia, Fredrik Florén, enviara al Ministerio de Asuntos Exteriores una revisión de la política hacia este territorio.

"Este documento pone de manifiesto que los criterios exigidos por el Derecho Internacional para reconocer la República Democrática Árabe Saharaui -el Sáhara Occidental- no se cumplen", ha afirmado la ministra de Exteriores sueca, Margot Wallström, en un comunicado.

Si bien desde Exteriores aluden a razones puramente jurídicas, en el periódico marroquí 'Le360' inciden en que se trataría más de una respuesta económica, después de que el pasado mes de septiembre las autoridades marroquíes bloquearan la apertura de una tienda IKEA a las afueras de la ciudad de Mohammedia -cerca de Casablanca-.

"El Gobierno actual ha entrado en un conflicto diplomático con Arabia Saudí e Israel. No puede permitirse un tercer conflicto con un país importante", ha indicado la televisión sueca. "El impacto de Marruecos en el mundo árabe es considerable. Y Suecia necesita el apoyo de los países árabes para su asiento en el Consejo de Seguridad", ha añadido.

Independientemente de la razón que esté detrás, la decisión de Estocolmo levantará previsiblemente importantes críticas por parte de políticos y de expertos jurídicos.

En su página web, la televisión sueca ha anunciado que el presidente del Parlamento marroquí, Rachid Talbi Alami, visitará el país escandinavo a principios de esta próxima semana. "Durante su viaje, será informado oficialmente de la decisión de Suecia de renunciar a su proyecto".
Ikea, bloqueada

En septiembre, las autoridades marroquíes informaron a Estocolmo de que hasta que no obtuviera los permisos necesarios, IKEA no podría abrir su tienda en Marruecos. No obstante, los motivos que la prensa considera que están detrás de esta decisión eran el posible reconocimiento sueco de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), el territorio controlado por el Frente Polisario.

El Parlamento de Suecia ya votó el reconocimiento del Sáhara Occidental en 2011, pero el Gobierno de entonces, de centro-derecha, rechazó la moción. El actual primer ministro, Stefan Lofven -de centro-izquierda-, aclaró en marzo que no contemplaba un gesto inminente similar al que ya adoptó con Palestina, según el diario 'The Local. 



Fuente: http://www.publico.es/internacional/suecia-retira-apoyo-independencia-del.html

domingo, 22 de febrero de 2015

Desde Siria hasta Suecia, con amor



Mahmoud y Jamila, junto a sus dos hijos, lucharon por sobrevivir en Líbano y están profundamente agradecidos por la oportunidad de rehacer sus vidas en Suecia. © Amnesty International (Foto: Ina Tin) 

“Lo primero que aprendí a decir en sueco fue: ‘¿Necesita ayuda?’” Mahmoud, refugiado sirio que actualmente vive en Suecia.

La cálida acogida de una familia de refugiados sirios en Suecia ilustra cómo los países más ricos pueden cambiar las cosas proporcionando una tabla de salvación a algunas de las personas más vulnerables del mundo.
 El trayecto hasta el bloque de apartamentos de reciente construcción en este tranquilo barrio residencial de Estocolmo está cubierto de nieve. Los rayos de sol hacen destellar las ramas heladas de los árboles.

Esta apacible escena invernal no podía parecer más distante de las calles destrozadas de Siria, donde 190.000 personas han perdido la vida y cuatro millones se han convertido forzosamente en refugiados desde 2011.

Al final del camino está enclavado el apartamento perteneciente a Jamila y Mahmoud, de Alepo, ciudad del norte de Siria. “¡Aquí hace muchísimo frío! –exclaman riendo–. Es bastante difícil manejarse con la silla de ruedas en la nieve”. Mahmoud era taxista pero un accidente de automóvil en 2005 lo dejó incapacitado para caminar.


Ya no eran seres humanos
 La vida en Siria era muy dura, incluso antes de la guerra. Mahmoud afirma que fue detenido por las fuerzas de seguridad y “torturado por ser kurdo. Detenían prácticamente a todos los kurdos para fines de investigación”.

En 2013, él y Jamila tuvieron que huir de su casa con sus pequeños gemelos. “Caían cohetes por todas partes. Vimos cadáveres tirados en las calles. Pensé que habíamos dejado de ser seres humanos –afirma Jamila–. Los niños no se llevaron nada consigo”. Se refugiaron en un aula abandonada junto a otras muchas personas, antes de partir finalmente hacia Líbano.

La vida seguía siendo una lucha constante por la supervivencia: no podían permitirse pagar un lugar donde vivir ni el tratamiento médico que Mahmoud necesitaba debido a su incapacidad.

Hasta que el pasado mes de noviembre, el ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, les ofreció la oportunidad de rehacer su vida en Suecia a través del “reasentamiento”.

Se trata de una tabla de salvación ofrecida a las personas refugiadas más vulnerables, incluidas las que, como Mahmoud, presentan una condición médica grave o han sido torturadas.



Los gemelos de cuatro años Mohamed y Bahri en su nuevo hogar en Suecia, febrero de 2015.
© Amnesty International (Foto: Ina Tin)

Cálida acogida
Su nuevo hogar en Suecia está preparado para usuarios en silla de ruedas y está inmaculadamente limpio. En la mesita del café han dispuesto nueces, chocolate y fruta para darnos la bienvenida.

“Estábamos un poco asustados; aquí todo es tan silencioso. Pero te sientes a salvo; no es como Siria”.

La mayoría de sus vecinos son suecos. “Los suecos son acogedores –cuenta Mahmoud–. Todo el mundo te sonríe. Cuando estoy solo en la calle [con la silla de ruedas] me preguntan: ‘¿necesita ayuda?’ Lo primero que aprendí en sueco fue: ‘¿puedo ayudarle?’”.

Mahmoud y Jamila se sienten especialmente abrumados por la generosidad de una pareja de avanzada edad que vive en su edificio: “Él nos trajo ropa para los niños, y en Año Nuevo nos trajeron dulces tradicionales suecos”, explica Mahmoud.

Ahora asisten diariamente a clases de sueco. Y sus gemelos de cuatro años, Mohamed y Bahri, están haciendo amigos en la guardería. “Los primeros diez días gritaban y lloraban –cuenta Jamila–. Ahora están deseando ir”.

Aunque hay muchos niños procedentes de entornos culturales diferentes, Mohamed y Bahri son los primeros que han huido de una zona de guerra, explica su maestra, Franziska Forssander.

“Es importante que se diviertan; es terapéutico y fomenta la autoestima”. Franziska cree que traer personas refugiadas a este idílico rincón de Suecia también es positivo para la comunidad. “Nos ayuda a crecer,” afirma.

Un futuro prometedor

Mahmoud tiene grandes esperanzas en el futuro de su familia. Quiere que sus hijos estudien medicina y él está interesado en hacerse profesional de manicura. Jamila espera trabajar con personas con necesidades especiales.
Y les gustaría tener otro hijo. “¡Una niña!”, exclama Jamila. “Tendría muchas más oportunidades de estudiar y trabajar aquí que en Siria”, coincide Mahmoud.

Para esta familia tan unida, el reasentamiento significa la vida.

La mayoría de sus familiares sigue enfrentándose diariamente a las amenazas tanto de las fuerzas gubernamentales sirias como del grupo armado autodenominado Estado Islámico. Incluso ahora, Jamila y Mahmoud temen ser fotografiados y con ello poner en peligro a sus seres queridos.

viernes, 31 de octubre de 2014

Suecia reconoce a Palestina como Estado independiente

SE SUMA A 135 PAÍSES QUE LO HAN HECHO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS
El Gobierno de Suecia ha emitido hoy un decreto por el que reconoce a Palestina como Estado independiente.
 
 
El Gobierno de Suecia decidió hoy reconocer a Palestina como estado independiente como un “acto de responsabilidad” destinado a impulsar el proceso de paz en Oriente Medio, señaló la ministra de Exteriores sueca, Margot Wallström. Wallström resaltó que el conflicto palestino-israelí se encuentra en una fase “crítica”, rechazó que la decisión fuese precipitada y dijo que, al contrario, el riesgo es que sea “demasiado tarde”.

“Tenemos una responsabilidad de enviar una señal de que aún creemos en una solución de dos Estados y que el mundo no los ha olvidado. Queremos dar a los jóvenes la esperanza de que un mundo pacífico es posible”, afirmó. “Palestina cumple con los criterios previstos por el derecho internacional para ser reconocido como Estado independiente”, añadió la ministra.

Wallström mostró su confianza en que otros países seguirán su ejemplo y que con ello se avanzará hacia una solución política para el conflicto de Oriente Medio.

El Ejecutivo sueco emitirá este jueves un decreto al respecto, lo que le convertirá en el primer país de la Unión Europea que da ese paso. Hasta ahora habían reconocido a Palestina 135 de países.