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martes, 25 de mayo de 2021

La crisis de vacunas COVID-19 denota “una desigualdad espantosa que perpetúa la pandemia”, alerta el jefe de la OMS

© UNICEF/Ismail Taxta
Una trabajadora de salud prepara la vacuna COVID-19 para administrársela a una colega en el hospital de Mogadishu, Somalia, en que trabajan.

 A 17 meses del inicio de la mayor crisis de salud en generaciones, la situación mundial sigue siendo peligrosa. Pese al avance de los conocimientos sobre el coronavirus, a la creación de varias vacunas, a los esfuerzos de los gobiernos y comunidades y a la ardua labor de los trabajadores sanitarios, en lo que va de este año se ha registrado más casos y muertes por COVID-19 que en todo 2020, subrayó este lunes el director general de la Organización Mundial de la Salud.

En su discurso de apertura de la Asamblea Mundial de la Salud, que se celebra de manera virtual, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que la tendencia actual indica que en las próximas tres semanas se superará el total de decesos del año pasado.

Tedros definió la actual coyuntura global como “trágica” y señaló que si bien se ha observado una baja del número de infectados y fallecidos por tres semanas consecutivas, “la situación mundial sigue siendo frágil”.

“Ningún país debe dar por hecho que ha superado la crisis independientemente de su tasa de vacunación”, alertó, argumentado que aunque por ahora no ha surgido variantes del virus resistentes a las vacunas, tratamientos o diagnósticos, no hay la certeza de que esto será así siempre.

“Este virus cambia constantemente y los cambios por venir podrían hacer ineficientes nuestras herramientas para combatirlo y colocarnos de nuevo en el punto inicial”, recalcó.

En este contexto, enfatizó la importancia de acelerar la vacunación de toda la población para restar las oportunidades de evolución del coronavirus y lamentó la inequidad del acceso a las vacunas que condena a la gente que vive en los países pobres o de renta media baja.

© UNICEF/Sujay Reddy
Una enfermera en Nueva Delhi muestra una ampolleta de la vacuna COVID-19
Inequidad rampante

Señaló que un pequeño grupo de países que fabrican y compran la mayoría de las vacunas del mundo controlan el destino del resto de la humanidad, agregando que las naciones que están inmunizando en este momento a los grupos de bajo riesgo, lo hacen a expensas de los trabajadores de salud y los colectivos de alto riesgo en otros países.

“La crisis de vacunas COVID-19 denota una desigualdad escandalosa que está perpetuando la pandemia”, aseveró, instando a los Estados miembros a apoyar un “esfuerzo adicional de aquí a septiembre” para vacunar al menos al 10% de la población de todos los países en ese plazo, y a acelerar el paso para lograr el objetivo de vacunar al menos al 30% de la gente antes de fin de año.

“La pandemia no terminará a menos que la transmisión esté controlada en todos los países”, insistió el titular de la Organización Mundial de la Salud.

Tedros se refirió a la propuesta del Fondo Monetario Internacional, aún más ambiciosa, de inmunizar al 40% de la población mundial para fines de 2021 y al 60% para mediados de 2022

Financiamiento y suministros insuficientes para COVAX

Al hablar del mecanismo COVAX, que busca el acceso equitativo a las vacunas, aseguró que la cantidad de dosis disponibles continúa siendo “muy inadecuada”.

Detalló que, hasta la fecha, la iniciativa COVAX ha enviado 70 millones de dosis a 124 países y economías, una cifra que alcanza a menos del 0,5% de la población combinada de esas naciones.

En este sentido, listó tres necesidades urgentes: financiar al COVAX, compartir las dosis de vacunas y ampliar la fabricación de las inmunizaciones.

Asimismo, el jefe de la OMS dijo que todos los países pueden hacer más en materia de vigilancia, pruebas, secuenciación e intercambio de información; empoderamiento de personas y comunidades; apoyo a empresas y lugares de trabajo; e implementación de estrategias nacionales de vacunación.

Añadió que no se puede construir un mundo más seguro de arriba hacia abajo, sino que se debe empezar de cero: “prepararse, prevenir, detectar y responder rápidamente a las epidemias no comienza en los corredores de poder, comienza en las calles de privaciones y hacinamiento donde la gente vive sin alimentos suficientes, sin acceso a personal sanitario, agua potable y electricidad”, explicó.

© UNICEF/Bhushan Koyande
Estos trabajadores sanitarios de la India participan en una campaña de información sobre las vacunas COVID-19 en Mumbai.
“Hacen cosas heroicas, pero no son superhéroes”

El director general dedicó parte de su discurso a los trabajadores sanitarios de todo el mundo, rindiéndoles un tributo especial por sus esfuerzos sostenidos para proteger a las personas del COVID-19.

Tedros laureó el compromiso y sacrificio de estos profesionales y condenó las agresiones inaceptables que han sufrido muchos de ellos.

“Los trabajadores de salud hacen cosas heroicas, pero no son superhéroes. Son humanos como todos nosotros. Sudan y maldicen, ríen y lloran, tienen miedo y esperanzas. Muchos se sienten frustrados e indefensos ya que carecen de equipo de protección personal y vacunas, así como de herramientas para salvar vidas”, puntualizó.

“Muchos se han infectado y, aunque la información es escasa, estimamos que al menos 115.000 trabajadores sanitarios y del cuidado han pagado el precio máximo al servicio de los demás”, deploró e hizo un llamado protegerlos con los insumos necesarios y el trato just

Tsunami de sufrimiento

El Secretario General de las Naciones Unidas, se sumó al homenaje a los trabajadores sanitarios de primera línea, calificándolos como “los héroes de esta pandemia”.

“Millones de profesionales de la salud continúan poniéndose en peligro todos los días. Les debemos nuestro más profundo agradecimiento. Esto incluye a nuestros colegas de la Organización Mundial de la Salud, que trabajan en todo el mundo para ayudar a los Estados Miembros a salvar vidas y proteger a los vulnerables”, acotó António Guterres en un mensaje de video.

El líder de la ONU citó los 3,4 millones de vidas que han sucumbido al COVID-19 como un “tsunami de sufrimiento” que, además ha provocado la pérdida de unos 500 millones de puestos de trabajo y ha costado billones de dólares a las arcas nacionales de los países.

Guterres habló una vez más con gran preocupación sobre el peligro de la respuesta global a la pandemia en “dos velocidades”, lo que significa la vacunación masiva y la apertura de las economías de los países ricos, y la persistencia, circulación y mutación del virus en las naciones más pobres.

“Los más vulnerables son los que más sufren, y me temo que esto está lejos de terminar”, dijo y advirtió de más picos y oleadas que podrían cobrar cientos de miles de vidas y ralentizar la recuperación económica mundial.

© UNICEF/Biju Boro
Esta mujer recibe su vacuna COVID-19 en Guwahati, India.
No se puede derrotar en un país a la vez

“El COVID-19 no se puede vencer a un país a la vez”, agregó reforzando el mensaje del director general de la OMS.

Pugnó una vez más por una acción global coordinada que coloque al mundo en la senda de la recuperación y el desarrollo.

Guterres especificó que esa acción debe ser resuelta y solidaria para lograr detener el virus con un plan de acceso equitativo a las vacunas, pruebas y tratamientos de COVID-19, recalcando la importancia de financiar al COVAX.

Precisamos la urgencia de una economía de guerra

“Necesitamos la lógica y la urgencia de una economía de guerra para impulsar la capacidad de nuestras armas”, señaló, haciendo referencia a su solicitud al G20 para crear un grupo de trabajo que negocie con las farmacéuticas y otras partes clave con la intención de duplicar la capacidad de fabricación “explorando todas las opciones, desde las licencias voluntarias y las transferencias de tecnología hasta la puesta en común de patentes y la flexibilidad en los derechos de propiedad intelectual”.

Otro elemento de la acción global requerida es reforzar los sistemas de atención primaria y la cobertura universal de salud. Actualmente, al menos la mitad de la población mundial carece de acceso a los servicios sanitarios esenciales.

En este renglón, consideró que el COVID-19 no puede verse aislado de los problemas fundamentales de los sistemas de salud en los que imperan la desigualdad, la falta de financiamiento, la complacencia y la negligencia.

“Con los sistemas de atención primaria de salud adecuados, nos recuperaremos más rápidamente de esta pandemia y evitaremos la siguiente antes de que se afiance”, afirmó.

Compromiso político

El tercer punto de la acción es la preparación para la próxima emergencia sanitaria mundial.

“Los sistemas de salud primaria sólidos son un comienzo, pero no son suficientes. El mundo necesita un compromiso político al más alto nivel para transformar el sistema existente a través de un enfoque de todo el gobierno y la sociedad coordinado internacionalmente. La OMS debe estar en el centro de la preparación para una pandemia mundial. Necesita recursos sostenibles y predecibles, y debe estar plenamente capacitado para hacer el trabajo que se le exige”, señaló.

Guterres concluyó su mensaje conminando a los líderes mundiales “a tomar las decisiones audaces necesarias para poner fin a la pandemia y construir comunidades y sociedades seguras y saludables para el futuro”.

Fuente: https://news.un.org/es/story/2021/05/1492392

sábado, 2 de febrero de 2019

Al menos 32 niños han muerto de frío en un campo de refugiados en Siria

Los refugiados que escapan de Deir Ezzor llegan cansados y desnutridos a la zona de Hasaka, donde la hipotermia los acaba matando.

Un niño camina bajo la nieve en un campo de refugiados cerca de Burayqah, el pasado 26 de enero.
 Al menos 32 niños y recién nacidos han muerto en los últimos dos meses, en su mayoría de hipotermia, cuando huían de la violencia hacia el campo de desplazados de Al Hol, en el norte de Siria, o poco después de llegar a este enclave, han advertido la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef).

La agencia ha denunciado el deterioro de la situación en este campo de la provincia de Hasaka, al que han llegado en solo dos meses unas 23.000 personas –"en su mayoría mujeres y niños"– que han huido de los combates abiertos en zonas rurales de la vecina región de Deir Ezzor.

Muchos de ellos llegan a Al Hol tras haber caminado durante días o viajado en camiones a la intemperie, a merced de temperaturas invernales. Miles de estos desplazados se han visto obligados también a dormir varias noches al raso tras llegar los centros de recepción y áreas de vigilancia iniciales, ha explicado la OMS en un comunicado.

La situación es por tanto "crítica" en un enclave que ha triplicado su población en solo dos meses, al pasar de 10.000 a 33.000 personas. Los responsables son incapaces de hacer frente a quienes viven en el campamento y de atender las necesidades de quienes llegan "desnutridos y exhaustos", huyendo en muchos casos de zonas controladas durante años por el grupo terrorista Estado Islámico.

"Situación "desoladora"La representante de la OMS en Siria, Elizabeth Hoff, ha lamentado que "la situación en el campo de Al Hol es desoladora", con "niños muriendo de hipotermia mientras sus familias buscan seguridad". Aunque la OMS ha incrementado sus trabajos, Hoff ha subrayado la importancia de que se aceleren los permisos para poder repartir suministros y atender a quienes están tanto dentro del campamento como en las carreteras que conectan con él. "Instamos a todas las partes a que nos den un acceso ilimitado para que podamos llegar a las personas y darles la ayuda que necesitan de forma desesperada", ha reclamado.

https://screenshotscdn.firefoxusercontent.com/images/d048f7cf-1f94-49cd-b608-19f8d612a0df.pngDesde comienzos de año, la organización internacional ha repartido en dos clínicas móviles más de 35.000 tratamientos y supervisa las nuevas llegadas de desplazados para derivar al hospital a aquellas personas que lo necesitan. Asimismo, también colabora en tareas de vacunación y forma a los trabajadores locales en materia de atención psicológica.

Por su parte, la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, ha confirmado la cifra de 32 niños muertos a causa de "la violencia, los desplazamientos y las condiciones extremadamente duras en el norte y el este de Siria".

"Unicef está ayudando a niños y madres que huyen de los combates en Hajin haciéndoles llegar mantas, ropa de invierno, comida y agua. También les está facilitando espacios seguros y servicios de salud, nutrición, protección infantil y reunificación familiar", ha señalado el organismo en un comunicado.

En el mismo, ha señalado que otros tres niños han muerto desde la semana pasada a causa de los enfrentamientos en la ciudad de Maarat al Numan, en la provincia de Idlib (noroeste), al tiempo que ha manifestado que "el conflicto también ha dañado gravemente una escuela y un centro comunitario para niños".

"Unicef llama a todas las partes en el conflicto a que faciliten el acceso humanitario seguro, sin obstáculos y continuado a todos los niños que lo necesitan", ha agregado Fore, como ya hiciera la OMS.

"Las partes en el conflicto han mostrado una cruel falta de respeto por las leyes de la guerra. Unicef apela nuevamente a los combatientes para que no pongan a los niños en peligro, ni siquiera en las zonas de conflicto activo. No hay excusas: los niños no son y nunca deben ser objetivo de la violencia", ha remachado.

Fuente: https://www.huffingtonpost.es/2019/02/01/al-menos-32-ninos-han-muerto-de-frio-en-campo-de-refugiados-en-siria_a_23658348/?ncid=other_twitter_cooo9wqtham&utm_campaign=share_twitter

lunes, 3 de abril de 2017

Por qué dar dinero a Unicef no ayudará a África


Gabriel Tizón
 Uno de los aspectos más sorprendentes de la crisis migratoria en la UE es la capacidad de los medios de comunicación para comentarla como si fuera un fenómeno atmosférico. Siguiendo el libro de estilo de las ONG, se nos presentan una serie de acontecimientos desgraciados ante los que tenemos que abrir nuestra alma y nuestros bolsillos. Las apelaciones morales sustituyen cualquier explicación política. Y así, cíclicamente, hasta la próxima crisis. La desorientación es tan completa que un genio de la comunicación política ha sido capaz de perpetrar la campaña ‘cierra Unicef’ sin que haya prácticamente protestas. En su versión catalana, una niña llamada Amina nos habla “en nombre de los niños de Mali” para pedirnos dinero para Unicef, una acción que, paradójicamente, servirá para que “Unicef deje de ser necesaria” antes de concluir con un voluntarioso “cierra Unicef”. Una historia desprovista de cualquier contexto político, económico y social en la que tú, desde tu casa, puedes convertirte en un actor decisivo.

Las ONG son un negocio multimillonario, y una herramienta al servicio de la política exterior de la potencia de turno, llegando incluso a contribuir a hambrunas (Somalia, 2011) mientras pretendían luchar contra ellas. Según un estudio del Banco Mundial, un 40% del dinero de las ONG acababa en los bolsillos de las consultorías occidentales (con sus dignos salarios cobrados en euros y dólares). En muchos países africanos han sustituido prácticamente los sistemas de salud y educación públicos; su ocupación del territorio se multiplicó a medida que el FMI y el Banco Mundial imponían la destrucción de los presupuestos estatales. Pero todo es por una buena causa: los niños del mundo. Las ONG, como la Iglesia antaño, permiten que uno pueda ser un auténtico colonialista y, a la vez, un humanitario intachable. Muchas ONG tienen una actitud más política y denuncian estos hechos, pero a la hora de recaudar, llamar la atención o conseguir suscripciones el mecanismo siempre es el mismo: los mensajes van al corazón pasando de puntillas por el cerebro. Y así es como, paso a paso, se construye una visión de África marcada por el paternalismo.

No hay ni una sola posibilidad, ya no de desarrollo, sino de supervivencia, mientras estos dos factores sigan funcionando como ahora. Y son dos factores que dependen de la Unión Europea. Uno de los sonsonetes más usados por los europeístas de guardia es que muchos de los desastres del mundo se deben a los errores de los estados miembros, y no a la organización comunitaria. Que si dependiera de la UE, la unión de todos esos estados y sus intereses -a veces perversos- se sublimarían en un ente que, valores europeos mediante, iluminaría al mundo. Hagamos ver que somos niños de siete años y nos creemos esa versión. Incluso así, la PAC y los acuerdos de pesca la desmienten por completo.

La PAC: un tiro fatal a la seguridad alimentaria
No es ningún secreto que la productividad de la agricultura europea es muy superior a la africana. La capacidad tecnológica permite que, con menos tierra, haya mucho más arroz, tomates o leche. Es en este campo donde se nota la diferencia económica entre ambos continentes, y por si no hubiera suficiente con las motivaciones históricas de esa distancia, la UE subsidia cada año su agricultura. Según la Comisión Europea, en el periodo 2014-2020, la cifra será de 95 000 millones de euros. El presupuesto anual del gobierno de Liberia, por ejemplo, es de 600 millones de euros. Las disfunciones de la PAC a nivel interno son conocidas: en Bulgaria ha provocado el renacimiento de una clase de terratenientes multimillonarios, en detrimento de la producción de alimentos local; en España no hubo tal renacimiento, simplemente porque esos terratenientes nunca se habían ido. Raramente se habla de los efectos de la PAC en el resto del mundo. La sobreproducción genera toneladas de comida que no se consumirá en Europa. Estos excedentes se envían a África a un precio bajísimo, muchas veces empaquetados como ‘ayuda humanitaria’. Su entrada al territorio es sencilla, ya que los países europeos impusieron en los 80 la supresión de aranceles a los africanos si querían seguir recibiendo créditos para cuadrar sus cuentas. Los algodoneros de Mali y Burkina Faso ven sus mercados invadidos por el subvencionado algodón europeo. En el caso americano, el subsidio al algodón supera los costes totales de producción, y las ONG tienen la obligación legal de usar alimentos americanos en sus donaciones. El transporte de alimentos americanos, con transportistas americanos y llegados desde un continente muy lejano a África dificultan la efectividad de la ayuda, y muchas veces la asistencia a las hambrunas llega demasiado tarde. Pero eso no impide que la rueda siga girando de la misma forma.

La estructura económica de los países africanos ya era un desastre gracias al colonialismo. Las potencias coloniales impusieron una serie de monocultivos para exportarlos a la metrópolis. Ahora es el Fondo Monetario Internacional el que decide qué deben plantar los africanos. Sus reputados economistas dan los mismos consejos a decenas de países para que produzcan café, cacao y cobre. Al margen de crear una gran dependencia en el precio del producto (marcado en las bolsas europeas y americanas), una gran producción mundial hace aumentar la oferta que, si no se ve respaldada por la demanda, provoca una caída de los precios. Cuando presupuestos no cuadran, la crisis vuelve y los mismos expertos proponen más apertura comercial y vender más cacao. Dependiendo del momento, la narrativa sobre África cambia: si los precios del cacao o el uranio están altos, los países crecen al 8-9% y se habla de éxito económico. Cuando los precios caen y se comprueba que el país sigue siendo un desastre, se habla de la  endémica falta de cultura económica de los africanos.

La destrucción de los cultivos tradicionales también tiene un papel importante en las hambrunas. Cuando los agricultores quedan arruinados por la competencia de los productos europeos subsidiados, otros expertos -muchas veces también subsidiados por los europeos- les dan la salida a todos sus problemas: cultivar productos para la exportación. Eso implica que las hectáreas dedicadas a cultivar arroz, sorgo o maíz deben dedicarse a cultivos para la exportación. Con las divisas obtenidas, se podrán importar alimentos. En ‘El comercio del hambre’, el periodista John Madeley explicó que en la India el cultivo de rosas permitía importar 1256 toneladas de alimentos. Si esos cultivos se hubieran dedicado a cultivar comida, se habrían producido 4274 toneladas y se habrían creado 200 000 empleos. Además, señala que los fertilizantes usados para ese tipo de agricultura generan residuos que acabarán convirtiendo esas hectáreas en improductivas a largo plazo. El consumo de agua también es mucho mayor. Mejorar la productividad local para plantar alimentos para el país es una locura; en cambio, plantar rosas para enviarlas a la otra parte del mundo, cargándose el campo, destruyendo empleo y creando potenciales hambrunas es una decisión de reputados expertos. La PAC es la punta de lanza de todo este sistema, al destruir el sector agrícola de países a los que se impide proteger su campo mientras la UE rocía de miles de millones de euros al suyo.

Los Acuerdos de Pesca: un saqueo sostenido y sostenible
Los piratas somalíes son el síntoma más extremo de esta historia. La prensa occidental suele destacar su ferocidad y su falta de respeto a la ley, pero casi nadie explica cómo llegaron a esa situación. El saqueo de sus costas acabó con su forma de vida, y rápidamente algunos vieron que podían ganar miles de dólares secuestrando los barcos de sus verdugos. Pero a esos no les llamamos piratas, les llamamos hombres de negocios. La nomenclatura siempre es importante. En la UE lo saben bien, pues con el paso de los años han ido cambiando la denominación de los acuerdos: los Acuerdos de Pesca dejaron paso a los Acuerdos de Asociación Pesquera, y así hasta los actuales Acuerdos de Asociación Pesquera Sostenible. La base de todos ellos sigue siendo la misma: la UE subsidia grandes buques que pescan más de lo que deben; la sobreexplotación de los mares europeos les lleva a buscar otros lugares más lejanos y en ese punto de necesidad aparecen los mares africanos. Si uno mira un mapa de la costa africana, a este y a oeste ve una nueva colonización: de Senegal, Gambia, Marruecos o Sierra Leona, hasta Madagascar, Seychelles o las islas Mauricio.

El acuerdo especifica que la UE paga un precio total (14 millones en el caso de Senegal) que debe ir dedicado a promover la vigilancia de la costa para evitar la pesca ilegal, y a la construcción de un sector industrial local. A cambio, los barcos españoles y franceses podrán llevarse atún a 55 euros la tonelada. El precio del atún en los mercados se sitúa entre los 500 y los 1300 dólares por tonelada. Independientemente de las fluctuaciones en el mercado, los barcos europeos se aseguran un suministro barato. Esta diferencia de precios posibilitó que Seychelles obtuviera un 18% del beneficio de su propio pescado; Guinea-Bissau consiguió un 7,5%.

En los últimos acuerdos podemos observar una cláusula noble: hay cuotas anuales que no se pueden superar, y se especifica que el dinero debe favorecer el desarrollo local. Sin embargo, superar esas cuotas no implica ninguna multa y la vigilancia corre a cargo de los gobiernos de los países africanos. Si Liberia dedica 90 millones de euros al año a la educación, no es muy probable que destine cantidades superiores a la vigilancia marítima. Países como Liberia o Senegal, con un acuerdo de pocos millones y 55 euros por tonelada de pescado, figura que deben resolver el problema. Leyendo estos pactos, no está de más preguntarse: ¿Qué pasaría con esos países si pudieran procesar su propio pescado? Mientras la mayoría de eurodiputados izquierdistas del parlamento europeo se felicitaban por haber incluido esas cláusulas y votaban a favor del acuerdo, el mejor informe sobre el saqueo de las costas africanas lo presentó Ray Finch, del  euroescéptico y xenófobo UKIP. Otro motivo para pensar.

El comercio internacional, tal y como está planteado, impide que los países más pobres se industrialicen, hecho que les obliga a depender de las materias primas. Ningún país en la historia del mundo se ha enriquecido vendiendo pescado, oro o diamantes. Quien manufactura y da valor añadido al producto se queda con la mayoría de los beneficios. En esta recolonización imparable, los africanos no solo no cuentan con una industria, sino que ven como su sector primario es destruido e incluso acceden a vender sus tierras a inversores privados extranjeros. Ya ha llegado el día en que un país planta flores para enviarlas a Europa mientras su gente no come lo suficiente. Sucede en Kenia. Mientras tanto, en Europa seguimos hablando de las bondades de la ayuda al desarrollo, celebramos conciertos benéficos y lo máximo a lo que aspira la izquierda es a que aumente el presupuesto gubernamental destinado a las ONG. Los muertos siguen y seguirán amontonándose en el Mediterráneo. Todo nosotros demostramos, una vez más, que cuando hablamos de África importa más lo que sentimos los europeos que lo que sucede realmente con los africanos.


Fuente:  http://blogs.publico.es/otrasmiradas/8266/por-que-dar-dinero-a-unicef-no-ayudara-a-africa/

martes, 23 de junio de 2015

UNICEF pide llegar a los niños más vulnerables para evitar millones de muertes



- Decenas de millones de niños menores de cinco años morirán para el año 2030 por causas en su mayoría prevenibles si no se aborda la ayuda a la infancia de manera más estratégica, advirtió el martes UNICEF en el informe final sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia reconoció avances en la reducción de la mortalidad infantil, que ha disminuido a más de la mitad desde 1990, pero advirtió que, de no centrar la acción en las comunidades más necesitadas, en los próximos quince años morirán 68 millones de niños por causas evitables.

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"Creemos que para conseguir los máximos resultados, tenemos que centrarnos más que nunca en los niños más desfavorecidos", dijo el Director Ejecutivo de UNICEF Anthony Lake a periodistas.

La organización dijo que normalmente los gobiernos se centran en las áreas y comunidades a las que es más fácil llegar y no en aquellos con mayores necesidades, dejando de lado a los niños más vulnerables.
"Las vidas y el futuro de los niños más desfavorecidos son importantes, no sólo para su propio bien, sino por el bien de sus familias, sus comunidades y sus sociedades", añadió Lake en un comunicado.

El informe "Progreso para la Infancia", que revisa los resultados de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, mostró que sigue habiendo notables diferencias entre regiones, pues el riesgo de que un niño menor de cinco años muera en un país en desarrollo es el doble que en un país desarrollado, y dicho riesgo es casi 15 veces mayor si se habla del África subsahariana.

Aunque ha habido avances en el cumplimiento de los ODM, la desigualdad de oportunidades dejó casi 600 millones de niños viviendo en la extrema pobreza con menos de 1,25 dólares al día, muchos de ellos sin acceso a educación, sanidad y sufriendo malnutrición, dijo UNICEF.

No obstante, la organización hizo más hincapié en los conflictos que en la crisis económica global como la verdadera amenaza para el cumplimiento de los objetivos.

"El gran motivo para el fracaso no es la crisis económica global, es el conflicto. (…) En el último año hemos visto cifras récord graves conflictos que afectan a niños como el caso de Siria, Yemen y muchas otras partes del mundo", dijo el director de Datos, Investigación y Políticas de UNICEF Jeffrey O’Malley.

"Cuando un país sufre un conflicto prolongado, vemos cómo retrocede (en derechos)", añadió.

Se espera que los nuevos "Objetivos de Desarrollo Sostenible", el documento que busca erradicar la pobreza extrema para 2030, sea adoptado en la Asamblea General de Naciones Unidas prevista para septiembre.

 Fuente: http://es.reuters.com/article/topNews/idESKBN0P30YK20150623?pageNumber=2&virtualBrandChannel=0&sp=true