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lunes, 8 de abril de 2019

Los antibióticos de las aguas residuales convierten a las depuradoras europeas en un caldo de cultivo de superbacterias

Las cantidades encontradas "no suponen una amenaza directa para la salud", pero pueden contribuir a la generación de nuevas bacterias resistentes 
El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea calcula que solo un 50% de las plantas de tratamiento de aguas pueden de eliminar los restos de antibióticos 
Las aguas residuales de los países del sur de Europa, entre ellos España, contienen más superbacterias que los del norte, según otro estudio reciente

Lanzan una plan para acelerar el desarrollo de la vacuna contra el sida
Vista de cultivo bacteriano. EFE
 En 2017, la Comisión Europea adoptó una estrategia para luchar contra las superbacterias. Dos años antes, la Organización Mundial de la Salud estableció un plan de acción mundial sobre la resistencia a los antibióticos desarrollada por estos microorganismos y calificaba la situación como "una de las mayores amenazas para la salud mundial". Ambos planes tienen entre sus objetivos reforzar la vigilancia sobre la propagación de resistencias y la aparición de nuevos casos. Sin embargo, aunque estos esfuerzos han proporcionado información en el ámbito clínico, en muchas regiones no hay suficientes datos sobre lo que está ocurriendo en el medio ambiente. Ahora, dos nuevos estudios ofrecen información sobre la presencia de antibióticos en las aguas de la Unión Europea y cómo pueden estar haciendo crecer el número de superbacterias.

Entre las áreas que más preocupación generan entre los investigadores se encuentran las grandes acumulaciones de agua y, según un informe del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, se han detectado restos de antibióticos "con frecuencia en diferentes medios acuáticos" y, aunque los niveles encontrados "no suponen una amenaza directa para la salud", "podrían promover la adquisición de resistencias mediante la transferencia de genes entre bacterias".

Aunque la aparición de superbacterias que son resistentes a los antibióticos es algo natural, la acción humana está acelerando el proceso y desde que en la primera mitad del siglo XX se popularizara el uso de los antibióticos, las bacterias han ido desarrollando una resistencia cada vez mayor a estos fármacos.
Los expertos alertan de que si continúan las tendencias actuales se podría llegar a una era postantibioticos que nos haga retroceder a los tiempos anteriores a la penicilina y algunas estimaciones realizadas en los últimos años indican que si la resistencia sigue creciendo al ritmo actual, en 2050 morirán más de 10 millones de personas en todo el mundo por infecciones que antes se podían tratar, con 400.000 muertes anuales solo en Europa.

Las depuradoras: un caldo de genes de resistencia
Los autores del informe europeo recuerdan que los antibióticos pueden llegar a las concentraciones de agua por diferentes vías, incluidos los residuos urbanos y agrícolas. En particular, los antibióticos de consumo humano se vierten principalmente al medio ambiente desde las plantas de tratamiento de aguas residuales, dado que estos medicamentos no se absorben completamente cuando son ingeridos y "un porcentaje que oscila entre el 30% y el 90% se excreta en el sistema de aguas residuales".
Los autores del informe aseguran que los tratamientos tradicionales de agua en estas plantas apenas eliminan el 50% de los antibióticos, siendo los más habituales el sulfametoxazol y la trimetoprima, que se prescriben habitualmente para la neumonía o las infecciones de oído, por lo que concluyen que la mejor opción para controlar la propagación de las resistencias es "adoptar medidas para mejorar la eficacia de los procesos de tratamiento de las aguas residuales".

Sin embargo, un estudio publicado la semana pasada en la revista Science Advances concluye que, aunque las depuradoras fueran más efectivas a la hora de eliminar tanto los antibióticos, como las bacterias resistentes, se deben tener en cuenta factores geográficos, ya que "la carga de genes de resistencia a los antibióticos después del tratamiento de aguas residuales es significativamente mayor en los países del sur que en los del norte".

El estudio analizó la presencia de superbacterias en 12 plantas depuradoras de siete países, Alemania, Irlanda, Finlandia, Noruega, Portugal, España y Chipre y sus resultados concuerdan con los datos del informe de la Red Europea de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos, promovida por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades, que concluyó que existía una mayor prevalencia de la resistencia a los antibióticos en los países del sur de Europa.

La ganadería y la acuicultura, en el punto de mira
El informe de la comisión también destaca la importancia de controlar el uso de antibióticos en la cría de animales, dado que que "el uso generalizado y continuo por parte de la industria ganadera hace que su introducción en el medio ambiente sea constante". A pesar de que el uso de medicamentos para la promoción del crecimiento está prohibido en Europa desde enero de 2006, los antibióticos pueden utilizarse para tratar, controlar o prevenir infecciones del ganado.

En España, el uso de estos fármacos en la cría de ganado es especialmente elevado en comparación con el resto de la Unión Europea y, a pesar de la importante reducción de los últimos años, sigue situada en los puestos de cabeza, solo superada por Chipre. Según el último informe publicado por la la Agencia Europea del Medicamento, la cantidad de antibióticos por animal criado en España es 5 veces superior a la que se utiliza en Francia y el doble de la que se utiliza en Portugal.

El impacto de los antibióticos veterinarios vertidos en el agua depende de las prácticas de la explotación y se produce principalmente a través de las deposiciones de los animales. "Al igual que en los seres humanos, después de la administración en el ganado, los antibióticos metabolizados y no metabolizados terminan en el estiércol", explica el informe, por lo que pueden entrar en los sistemas acuáticos a través de las aguas superficiales.

El informe también señala como posible fuente de antibióticos en las aguas el uso que se hace en la acuicultura. "El aumento de la industrialización de los acuacultivos ha ido seguido de la intensificación de la densidad de peces, las condiciones estresantes y la contaminación por nutrientes, lo que ha dado lugar a una mala calidad del agua y al uso creciente de antibióticos para evitar la propagación de enfermedades", explican los investigadores.

Por este motivo, los asistentes a la conferencia mundial de la Organización Mundial de Sanidad Animal, celebrada esta misma semana en Santiago de Chile, se han comprometido a colaborar para "una evolución sostenible de la acuicultura" y han enfatizado la necesidad de "garantizar que se respeten en cada país las normas y directrices de la OIE sobre el uso responsable y prudente de agentes antimicrobianos", además de promover de alternativas a estos fármacos. En este sentido, el informe de la comisión señala los avances en la sustitución de los antibióticos por vacunas, por lo que concluye que "actualmente, la situación en Europa no parece ser preocupante".

Fuente: https://www.eldiario.es/sociedad/resistencia_a_los_antimicrobianos-antibioticos-ciencia_0_885411582.html

viernes, 7 de julio de 2017

La OMS alerta de que la gonorrea es cada vez más resistente a los antibióticos

La gonorrea, una enfermedad contagiosa de transmisión sexual, es cada vez más resistente a los antibióticos, con lo que es más difícil e incluso imposible de tratar en algunos casos, advirtió hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS). 
 
Un fraile con gonorrea. Ilustración marginal en un manuscrito 
(Finales del s. XIII) 


Codex Justinianus (Bolonia)
Bibliothèque municipale. Angers.


"La bacteria que causa la gonorrea es especialmente astuta. Siempre que utilizamos un nuevo tipo de antibióticos para tratar esta infección, el microbio aprende a resistir al fármaco", dijo la responsable del departamento de Reproducción Humana de la agencia sanitaria de la ONU, Teodora Wi. 

Aunque la resistencia a los antibióticos es un fenómeno natural, el uso indebido de estos fármacos en el ser humano y los animales está acelerando el proceso y cada vez es mayor el número de infecciones cuyo tratamiento se vuelve más difícil debido a la pérdida de eficacia de los antibióticos.
De cara al Congreso Mundial de las enfermedades de transmisión sexual y el VIH, que se celebra en Brasil del 9 al 12 de julio, la OMS publicó un estudio que analiza los datos relativos al tratamiento de la gonorrea en 77 países. 

En general, la enfermedad, que afecta a 78 millones de personas en el mundo, muestra una amplia resistencia a los antibióticos más antiguos y baratos utilizados en los países de rentas más bajas. No obstante, la OMS también reportó la existencia de infecciones gonocócicas inmunes a todo tipo de antimicrobianos conocidos, incluso los más nuevos, conocidos como ESC y que, según la OMS, no son efectivos en el 66 % de los pacientes. 

"Estos casos no son más que la punta del iceberg", dijo la doctora Wi, que sospecha que la cifra total de infecciones intratables es muy superior a la registrada debido a la falta de sistemas de diagnóstico en los países más pobres, donde la gonorrea está más extendida. 

Por todo ello, la OMS tan solo recomienda la prescripción de dos antibióticos (ceftriaxone y azithromycin) para acabar con la gonorrea, e insta a la industria farmacéutica y a los investigadores que desarrollen nuevos fármacos. 

La gonorrea causa infecciones en los genitales, el recto y la garganta. Aunque ambos sexos pueden padecer esta enfermedad bacteriana, son las mujeres las que sufren más sus efectos negativos a largo plazo tales como esterilidad, enfermedad pélvica inflamatoria, embarazo ectópico (fuera del útero) y un aumento del riesgo a contraer el VIH. 

Neisseria gonorrhoeae, la bacteria que provoca la gonorrea
Neisseria gonorrhoeae, la bacteria que provoca la gonorrea | NIAID en Flickr bajo licencia CC
 Del total de infectados por gonorrea, 35,2 millones viven en el Pacífico occidental, 11,4 millones tanto en el sudeste asiático como en el continente africano, mientras que en las Américas se contabilizan 11 millones de afectados y en Europa occidental y en Europa del este, 4,7 millones y 4,5 millones, respectivamente. 

El aumento de los pacientes con gonorrea en el mundo se explica por un comportamiento sexual inseguro -en particular la disminución del uso del preservativo-, el aumento del turismo, los sistemas de detección poco efectivos y los tratamientos inadecuados que no acaban con el foco de la enfermedad, argumentó la OMS.


Fuente: http://www.lasexta.com/noticias/ciencia-tecnologia/oms-alerta-que-gonorrea-cada-vez-mas-resistente-antibioticos_20170707595f3b650cf2c51e6253a274.html


martes, 18 de agosto de 2015

Turismo y resistencia a los antibióticos

El papel de los viajes internacionales en la extensión mundial de bacterias resistentes a los antibióticos

Hace cien años dar la vuelta al mundo te podía costar más de 365 días, hoy lo puedes hacer en poco menos de 36 horas. Se calcula que cada año puede haber más de 940 millones de personas que viajan como turistas. Pero además, otros muchos millones se mueven de continente a continente como inmigrantes, refugiados o trabajadores.
Este movimiento masivo de personas supone una excelente oportunidad para que las bacterias resistentes a los antibióticos también viajen de una lugar a otro y se extiendan por todo el planeta. Durante los últimos diez años se vienen describiendo cada vez más casos de personas que se infectan con una bacteria resistente a los antibióticos durante un viaje o estancia en el extranjero y luego esa bacteria se extiende por su país de origen.

Las infecciones asociadas a la resistencia a los antibióticos es uno de los problemas más serios de salud a nivel mundial. El European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC) ha estimado que en Europa cada año aproximadamente 4 millones de personas adquieren este tipo de infecciones y unas 37.000 personas mueren como resultado de una infección resistente a los antibióticos, la mayoría de los casos debido a bacterias multirresistentes como Staphylococcus aureus, Enterobacteriaceae y Pseudomonas aeruginosa.

Las infecciones por bacterias resistentes a los antibióticos suelen ser normalmente más frecuentes en países en vías de desarrollo debido a que tienen un menor control en su uso, y a la existencia de grandes poblaciones con peores condiciones sanitarias y de higiene.

En el caso concreto del grupo de las Enterobacteriaceae (Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae, Salmonella, Shigella, Enterococcus, ...), estas bacterias son capaces de producir unas enzimas denominadas β-lactamasas que hidrolizan e inactivan los antibióticos β-lactámicos (penicilinas, cefalosporinas, carbapenémicos y monobactámicos). El problema es que cada vez se aíslan más bacterias capaces de producir nuevos tipos de β-lactamasas que inactivan cada vez más antibióticos, y además estás bacterias cada vez se extiende más y se aíslan de más sitios distintos.
Mapa de la extensión en diez años de bacterias (Enterococcus faecium) resistencia al antibiótico vancomicina. Fuente: ECDC

En muchos casos esta extensión por el planeta está relacionado con viajes al extranjero. Hoy en día hay técnicas moleculares que te permiten hacer investigación epidemiológica y "seguir la pista" a una cepa bacteriana concreta. Así, en 2008 se aisló una cepa de Salmonella productora de un nuevo tipo de β-lactamasa en un paciente alemán tras volver de una viaje a Filipinas. Y lo mismo, en un paciente Danés que se trajo consigo una nueva cepa de Salmonellaresistente a los antibióticos de un viaje a Tailandia. También hay varios estudios que demuestran que algunos viajes a la India, Oriente Medio y África estaban asociados a infecciones con cepas de Escherichia coli productoras de nuevas β-lactamasas en turistas. Un estudio en Suecia demostró que el 36% de la personas que había viajado fuera de Europa y presentaban diarrea al volver tenían Escherichia coli productor de nuevas β-lactamasas en sus heces, comparado con el 3% de los que habían viajado dentro de Europa. Otro estudio en Canadá demostró que el 24% de los pacientes que tenían este Escherichia coli productor de nuevas β-lactamasas eran turistas que acababan de volver de viaje. Y lo mismo en un estudio similar en Australia que demuestra que la probabilidad de que Escherichia coli resistente a los antibióticos esté presente en heces aumenta de un 8% a un 49% cuando el paciente vuelve de un viaje por Asia. Estos estudios, realizados en tres continentes distintos, lo que demuestran es que cogerte una de estas bacterias resistentes a los antibióticos durante un viaje al extranjero es un hecho muy frecuente

La resistencia a los carbapenémicos ya se ha extendido por todo el mundo

También hay varios casos descritos de personas que han estado hospitalizadas en otros países y a la vuelta se traen consigo una bacteria resistente a los antibióticos, y no siempre al volver de un país poco desarrollado. Un ejemplo que ya está siendo un problema muy grave es la extensión de cepas Klebsiella pneumoniae productora de una β-lactamasa que la hacen resistente a los carbapenémicos, antibióticos de última generación que en muchos casos son el último recurso que se tiene para combatir esta bacteria. Klebsiella pneumoniae es la causa más frecuente de muerte por infecciones urinarias, pulmonares o sanguíneas en las unidades de cuidados intensivos. Hasta un 50% de los pacientes que contraen la bacteria multirresistente mueren. Además, el gen que codifica esta β-lactamasa está en un plásmido, un trozo de DNA capaz de "moverse" fácilmente de una bacteria a otra.

Movimiento resistencia carbapenem
El movimiento de las Enterobacteriaceae resistentes a los carbapenémicos. Fuente: ref (2).

Los primeros casos de infección por Klebsiella pneumoniae resistente a los carbapenémicos se describieron en Nueva York en el año 2003. Dos años después, la bacteria se aisló en Francia en un paciente de 80 años que previamente había sido hospitalizado en Nueva York, desde donde se trajo la bacteria. En 2006, una cepa similar se aisló en Israel que causó varios brotes hospitalarios con varios casos mortales. Parece ser que esta bacteria fue introducida por un viajero americano unos años antes. Y lo mismo ocurrió en Grecia en 2007, donde hubo varios brotes hospitalarios por esta Klebsiella pneumoniae multirresistente originaria también de Nueva York. Posteriormente se han descrito aislamientos de esta bacteria en Noruega y Suecia en pacientes que antes habían estado ingresados en hospitales en Grecia y en Israel; en Francia, Holanda y Suiza, después de haber estado en Grecia; en Canadá, después de visitar EE.UU.; y en Reino Unido, después de visitar el caribe. La resistencia a los carbapenémicos ya se ha extendido por todo el mundo. Por eso, en algunos países como Israel, Francia y Reino Unido ya se recomienda una especial vigilancia de aquellos pacientes que son transferidos o han estado hospitalizados en el extranjero.
Más del 70% de las cepas de Escherichia coli que se aíslan en India son productoras de nuevas β-lactamasas

La India y Pakistán son otro origen frecuente de bacterias multirresistentes. Se han descrito casos de pacientes en Norteamérica, Europa y Australia con bacterias productoras de nuevas β-lactamasas que previamente habían sido hospitalizados en India o Pakistán. Algunos eran turistas que había sido hospitalizados por una emergencia médica pero otros habían viajado para hacer "turismo sanitario" – operaciones cosméticas, cirugía plástica o diálisis renal - atraídos por el bajo coste del tratamiento o para evitar las largas listas de espera en sus países de origen.

Los viajes y el turismo son un modo muy importante de adquirir y extender entre la población nuevas cepas de bacterias resistentes a los antibióticos. Por eso, los laboratorios de microbiología clínica pueden actuar como auténticos centinelas y sistemas de alarma inmediata para detectar nuevas cepas de bacterias multirresistentes y evitar su extensión en ámbitos hospitalarios.

Cuando viajes al extranjero, es muy recomendable beber siempre agua embotellada (ojo, también los hielos de agua embotellada), no comer en puestos callejeros y lavarte frecuentemnete las manos. Y si has estado hospitalizado en el extranjero, que lo sepa tu médico.

miércoles, 30 de abril de 2014

La resistencia a los antibióticos “amenaza los logros de la medicina moderna” en todo el mundo

La Organización Mundial de la Salud alerta, en un informe global sobre la resistencia microbiana, de que el mundo se acerca a una era en la que los medicamentos actuales serán inútiles y las infecciones comunes volverán a ser mortales



 La Organización Mundial de la Salud (OMS) publica hoy su primer informe global sobre las amenazas de la resistencia a los antibióticos y las conclusiones son claras: el mundo se acerca a una situación en la que los medicamentos que usamos habitualmente serán inútiles contra las enfermedades más comunes. “El problema es tan grave”, alerta la OMS, “que pone en peligro los logros de la medicina moderna. Una era posantibióticos en la que infecciones comunes y lesiones menores puedan matar es una posibilidad muy real para el siglo XXI”.

 Según este detallado informe de 250 páginas, el problema “ha alcanzado niveles alarmantes en muchas partes del mundo”. En los últimos años, un número creciente de microorganismos peligrosos para la salud de los humanos han comenzado a hacerse resistentes a las medicinas desarrolladas para combatirlas. En algunos casos, estos patógenos han desarrollado una multirresistencia a varias curas, convirtiéndose en gravísimas amenazas denominadas superbacterias, que acaban con la vida de unas 25.000 personas al año en la UE y hasta 30.000 en EEUU.

Esto significa que los avances en la medicina moderna, que se basa en la efectividad de los medicamentos antibacterianos, está ahora en riesgo. Y el problema es global, porque se han observado “altos niveles de resistencia” en las bacterias que causan infecciones comunes “en todas las regiones de la OMS”. No sólo correrán peligro las vidas de los enfermos, sino que las estancias en los hospitales y los tratamientos serán cada vez más prolongados, caros e ineficaces, provocando una importante carga económica para los estados.

El informe detalla situaciones en los que enfermar, tomar una medicina y curarse ya no va a ser una secuencia tan sencilla. Por ejemplo, infecciones corrientes como neumonías, tratadas gracias a la introducción de la penicilina, ya no responderán a los tratamientos comunes poniendo la vida de los pacientes en riesgo. Combatir las cistitis será carísimo, determinadas infecciones en recién nacidos serán imposibles de combatir y las que sufran pacientes especialmente sensibles, como enfermos de cáncer o con transplantes de órganos, podrían ser fatales.

El mal uso de los antibióticos
Buena parte de la responsabilidad de haber llegado a esta situación la tiene el mal uso y abuso de los antibióticos, que han disparado la evolución de estos microbios hasta conseguir inmunizarse frente a las defensas que habíamos desarrollado para combatirlos. “Se ha acelerado por el uso masivo. Tomar mal un antibiótico, cuando no corresponde, te hace daño a ti, pero también al resto del mundo”, resume para Materia Rafael Cantón, Jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal.
“No puede ser que hagamos un transplante que salve la vida de un paciente y que pueda fallecer después por una infección en el posoperatorio”, zanja. En algunos casos, los más peligrosos, la resistencia está llegando a la última línea de defensa frente a algunos patógenos, las combinaciones de urgencia desarrolladas por la medicina para proteger a los pacientes.

Cantón está colaborando estos días con la OMS en la elaboración de la respuesta a este problema, que requiere en este punto de más y mejor información sobre su alcance. Este informe que se publica hoy es el primer intento por “obtener una imagen precisa de la magnitud” de la amenaza, explica la OMS, organismo que asegura en su informe que “existen muchas lagunas de información sobre los patógenos de mayor importancia para la salud pública”, tanto en la vigilancia, la metodología, el intercambio de datos y la coordinación. “En general”, asegura el informe, ”la vigilancia de la resistencia a los antibióticos no está ni coordinada ni concertada”.

Aunque regiones como Europa o América tienen buenos estudios de vigilancia, es necesario profundizar en el conocimiento de todas estas resistencias que ponen en riesgo buen parte de los avances de la medicina del siglo XX. “Toca concienciarnos”, advierte, “ponerle freno cuanto antes porque luego es muy complicado revertir resistencias”, asegura Cantón, recordando que hasta un 35% de las cepas estudiadas de E. coli, que mató a medio centenar de personas en 2011, han desarrollado resistencias.

España es uno de los países que más antibióticos consume de forma desmesurada y las superbacterias comienzan a ser una amenaza seria, ya que los españoles tienen ya un alto potencial de resistencia a antibióticos, mucho mayor que el de daneses o estadounidenses, según señalaba recientemente un estudio realizado en estos tres países.

La OMS recuerda además que la aparición de estas resistencias amenaza el control de enfermedades como la tuberculosis y la malaria y también es un importante problema de salud pública en los programas dedicados a la lucha contra el VIH y los brotes de gripe a escala global. En todas estas pandemias, también entre los pacientes que comienzan a tomar antirretrovirales, se han detectado crecientes niveles de resistencia.

El estudio, realizado con datos de 129 países sobre nueve microorganismos centinelas —como la E. coli o el estafilococo dorado— recomienda trabajar para obtener más información de la amenaza y para coordinar la respuesta. Además, como advierte Cantón, es importante llevar el mensaje a la opinión pública, comenzar a dar pasos contra el abuso de antibióticos (como en el caso del ganado) y seguir trabajando en el desarrollo de nuevos antimicrobianos. ”No tenemos que ser pesimistas, pero tampoco podemos dormirnos porque es una lucha contra el tiempo”, advierte.

Fuente:  http://esmateria.com/2014/04/30/resistencia-antibioticos-medicina-oms/