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sábado, 27 de agosto de 2022

El fin de la abundancia

Foto: MOHAMMED BADRA (AP)

 Hay que decrecer, sí, pero de verdad, repartiendo y haciendo justicia social

Un día lo tienes todo y, de repente, todo cambia. En Europa la sensación es de cambio de época. Lo que ayer parecía ridículo hoy es evidente. Lo que ayer era imposible hoy es lo natural. Se empieza a hablar de racionamiento, disfrazado de “medidas de ahorro”. Se nacionalizan empresas estratégicas – en muchos casos para socializar pérdidas-. Se comienza a decir en las más altas instancias que este invierno será muy duro. Y, de repente, en pleno Consejo de Ministros, el presidente francés, Emmanuel Macron, le pone palabras a este momento axial, y con gesto compungido, declara “el fin de la abundancia”.

El fin de la abundancia. Nada menos. El trasfondo de semejantes declaraciones es gigantesco y los porqués de las mismas vamos a padecerlos en unos pocos meses, pero... ¿Qué pensaran de las palabras de Macron millones de trabajadores que viven con lo justo? ¿Dónde estaba esa abundancia que ahora nos dicen que ha acabado?

Para la mayor parte de la clase trabajadora de los países occidentales la renta real ha ido disminuyendo sin cesar desde los años ochenta del siglo pasado. La historia de la clase media europea en las últimas décadas de neoliberalismo y desregulación financiera ha sido una de progresivo empobrecimiento. Una en la que la mayor parte perdíamos poder adquisitivo para sostener el obsceno beneficio de unos pocos. Y ahora nos dicen que se acabó la abundancia.

Se acerca el otoño. Sí, el astronómico, pero también El Otoño de la Civilización, del que tantas veces hemos hablado –anticipándonos a nuevas excusas que ahora se usan para tratar de tapar la luna con un dedo–. Ese momento en el que habrá que tomar decisiones difíciles para evitar un Invierno letal y perpetuo y poder llegar así a una nueva Primavera en la cual una sociedad realmente sostenible pueda florecer sin dañar las ya maltrechas bases de la Vida.

Antes de atravesar ese Otoño, lo hemos repetido hasta la saciedad, antes de que la escasez de recursos y la crisis ambiental nos abrumen, tenemos que prepararnos, haciendo acopio de lo imprescindible, cambiando los modos de producir para priorizar el bienestar general por encima del beneficio particular y, sobre todo, repartiendo mejor, entendiendo que, o nos salvamos la gran mayoría, o pereceremos como Civilización. Es algo estudiado en profundidad y conocido: una sociedad desigual se deshilacha y desangra entre las brechas que permite en su seno. La clave de una sociedad que se sostiene está en la fortaleza de la base, no en la aparente brillantez que se puede contemplar desde su cima.

Durante años, desde cientos de lugares, se ha explicado lo evidente: que el planeta es grande pero no infinito, que estábamos chocando contra sus límites biofísicos. Hemos acumulado evidencia científica de que el clima se desbocaba –como ahora ya estamos padeciendo–, de que faltarían recursos incluso para mantener las cosechas, de que la inflación destruiría a la clase media. Nos cargábamos de razones para decir que hacía falta parar, que hacía falta repensar, que debíamos emprender un nuevo rumbo: que necesitábamos decrecer, sí. Pero durante todo este tiempo, nuestros líderes políticos y económicos nos han ignorado. Han preferido seguir escuchando los cantos de sirena del poder económico a los cientos de académicos, divulgadores, activistas o simplemente gente concienciada que hemos repetido una y otra vez la evidencia de que un mundo finito no podía albergar ambiciones infinitas. La posibilidad de un decrecimiento fue ridiculizada y ninguneada (a veces, con mala leche, confundida torticera y deliberadamente con propuestas apocalípticas del fin del mundo). El clásico difama, difama, que algo queda.

Pero dejemos el pasado y volvamos a la escena inicial: ¿qué nos está diciendo Macron con la cabeza gacha y rehuyendo la mirada? Lo que nos está diciendo es que el experimento neoliberal, que nos ha atenazado desde el There is no alternative de Thatcher y Reagan de principios de los años 80, ha fracasado. Ha fracasado estrepitosamente. Y ha fracasado porque no hay gas suficiente, no hay diésel, fallan las cosechas por la combinación de un cambio climático desbocado con la falta de fertilizantes, y encima, a la Francia muy nuclear y mucho nuclear, le falla su núcleo: en este momento, 31 de las 57 centrales nucleares francesas están paradas, y la mayoría lo estará por largo tiempo. El invierno del 2022 será durísimo en Francia, el país que dio origen a las ideas decrecentistas. El modelo del crecimiento infinito en un planeta finito no podía funcionar, y no ha funcionado. Pero la mirada de Macron dice más, mucho más. Está diciendo: “Y esto va a recaer sobre vuestras espaldas”.

Ninguno de nuestros líderes quiere reconocer la verdad. Le echan la culpa de todo a “la guerra en Ucrania”, cuando a finales del 2021 la crisis energética mundial ya era evidente, cuando ya comenzaba a haber problemas de suministros de todo tipo y aumentos de precios fuera de toda lógica.

Y respecto a la crisis climática, qué decir. Se ha ido gestando durante décadas y décadas. Nuestros líderes no quieren reconocer que su único plan de gobierno, el crecentismo –la inercia de los negocios como siempre– está fracasando estrepitosamente y causando dolor y sufrimiento en todo el mundo.

Porque en este momento hay revueltas en decenas de países por el precio de la energía y de los alimentos, pero eso no sale en los telediarios. Nos dicen cínicamente que todos los problemas del mundo, incluso los que comenzaron en 2021, son debidos a la guerra de Ucrania. Tanto si Australia prohíbe la exportación de carbón para evitar apagones en Sídney como si la multitud asalta dos veces el parlamento de Irak. Tanto si queman panaderías en Irán como si los panaderos de Nigeria se declaran en huelga por falta de harina. Tanto si falta diésel en el norte de Argentina como si lo hace en el norte de Alemania, en Austria o en la costa este de los EE.UU.

Lo que Macron –aunque hay que reconocerle el atrevimiento– no tiene arrestos para reconocer aún, es que ese fin de la abundancia que preconiza será penoso porque realmente no quieren cambiar lo único que realmente sería importante cambiar: este sistema económico suicida, ecocida y liberticida. Pretenden pilotar esa nueva tanda de austeridad y miseria con las mismas recetas de siempre, e incluso quizá apropiándose/desactivando la palabra “decrecimiento”, como ya intentaron por ejemplo en el foro de Davos.

Solo que ya nada funciona como antes: un día Europa aprueba que el gas y la nuclear son verdes; otro, que se pueda consumir más carbón al tiempo que dice fomentar unas renovables con una viabilidad cada vez más puesta en tela de juicio. En Alemania llegan al absurdo de proponer generar electricidad quemando diésel, cuando falta diésel en la propia Alemania. En Japón quieren abrir nuevas centrales nucleares cuando no han sido capaces aún de contener el desastre de Fukushima y cuando la extracción mundial de uranio cae inexorablemente, víctima de los límites geológicos del planeta, y ya está un 24% por debajo de los niveles de 2016, mientras Francia mantiene a la desesperada sus tropas destacadas en Níger con la esperanza de parar la sangría del descenso de las minas de ese país, que proveía el 40% del uranio consumido en el país galo.

Es muy simple: los mismos que nos han metido en este embrollo no tienen ni la más remota idea de cómo salir de él. No la tienen porque se niegan a aceptar una simple verdad: hay que decrecer, sí, pero de verdad, repartiendo y haciendo justicia social.

Es el fin de la historia de Fukuyama, pero no el que él pensaba. Y muy probablemente la única manera de que la Historia continúe de buena manera sea asumir que lo es. Ya lo decía Cortazar: “Nada está perdido si se tiene el valor de reconocer que todo está perdido y hay que comenzar de nuevo”.

Señor Macron: es verdad, es el fin de la abundancia. De la abundancia de engaños, de excusas, de eufemismos y también de la hipocresía y avaricia sin límites de las grandes corporaciones. Esas son las abundancias a las que hay que poner fin de inmediato. Si eliminamos esas abundancias, las que usted no quiere tocar, entonces podremos tener abundancia de lo que es realmente importante para todos los seres humanos de este planeta.

 Fuente: https://ctxt.es/es/20220801/Firmas/40597/emmanuel-macron-abundancia-decrecimiento-justicia-social.htm

miércoles, 17 de noviembre de 2021

En Francia proponen dar asilo político a Assange para evitar su extradición a EE.UU.

Diputados franceses solicitaron al Gobierno que le conceda asilo político al fundador de Wikileaks Julián Assange, para evitar su posible enjuiciamiento en Estados Unidos

Los parlamntarios franceses firmaron el pedido de asilo político para Julian Assange alegando que el australiano es víctima de un ensañamiento judicial de EE. UU.
Los parlamntarios franceses firmaron el pedido de asilo político para Julian Assange alegando que el australiano es víctima de un ensañamiento judicial de EE. UU.

 Un grupo de diputados franceses solicitaron este martes al Gobierno que su país le conceda asilo político al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, para evitar su posible enjuiciamiento en Estados Unidos si es extraditado desde Reino Unido.

Una propuesta de resolución fuefirmada por 40 parlamentarios de todos los sectores para afirmar que "Francia no puede quedarse callada" frente a la suerte del australiano, "víctima de un ensañamiento judicial, pero que en realidad es político" por parte de Washington.

El texto fue firmado por muchos legisladores de la izquierda, pero también de la mayoría gubernamental y algunos de la derecha más conservadora.

François Ruffin (de Francia Insumisa, extrema izquierda), uno de los patrocinadores de la iniciativa, instó en conferencia de prensa a que "este luchador por la verdad sea liberado"; mientras que Jean Lassalle (centroderecha) destacó el carácter "doloroso y dramático pero también excepcional" de su situación.

Entre los firmantes también se encuentra el líder del Partido Comunista y candidato presidencial, Fabien Roussel, destacó la agencia de noticias AFP.

El líder de Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, candidato a las elecciones presidenciales de 2022 y seguidor de Assange, afirmó que si resultaba electo, "lo haría naturalizarse" francés.

"Solamente Francia puede salvar a Julian", lanzó por su parte, su padre, John Shipton, quien viajó expresamente a París para agradecer "la ayuda y el apoyo" de los diputados franceses.

La abogada Stella Morris, con quien Assange tuvo dos hijos durante su refugio en la embajada de Ecuador en Londres, también viajó para afirmar que la vida del fundador de WikiLeaks "está en peligro".

El fundador de WikiLeaks fue detenido por la policía británica en abril de 2019, tras haber pasado siete años recluido en la sede diplomática, donde se refugió cuando estaba en libertad bajo fianza.

Temía la extradición a Estados Unidos o Suecia, que lo reclamaba por violación, cargos que fueron abandonados desde entonces.

El gobierno de Estados Unidos lo responsabiliza por 18 cargos relacionados con la divulgación por WikiLeaks en 2010 de 500.000 documentos secretos detallando, entre otros, aspectos de las campañas militares en Afganistán e Irak.

Si el fundador de WikiLeaks es enviado al país del Norte y encontrado culpable, enfrentaría hasta 175 años de prisión.

 Fuente: https://www.diariouno.com.ar/mundo/en-francia-proponen-dar-asilo-politico-assange-evitar-su-extradicion-eeuu-n877399

martes, 2 de noviembre de 2021

En 1775 nadie en Europa comía patatas. Hasta que un truco publicitario las puso de moda

En 1775 nadie en Europa comía patatas. Hasta que un truco publicitario las puso de moda

 Ha ocurrido en varias ocasiones a lo largo de la historia de los alimentos. Productos de la tierra con mala fama, sin tradición culinaria, que se consumen primero por los pobres debido a las hambrunas extremas para luego subir a la categoría de producto gourmet. Es el caso de las langostas, los percebes o las nécoras y centollos. Criaturas marinas que alimentaban a los pescadores y trabajadores de los puertos hasta mediados del siglo XX, momento a partir del cual irían adquiriendo fama y popularidad en los restaurantes de élite.

La historia de la patata es parecida, aunque no exactamente igual. Sabemos que este tubérculo que trajeron los exploradores de las Américas a finales del siglo XVI fue para Europa un producto esencial para eliminar las hambrunas que asolaban al continente. Pero tuvieron que pasar dos siglos desde su llegada hasta que su consumo se normalizase entre los humanos. Y todo fue gracias a un farmacéutico, agrónomo y publicista accidental llamado Antoine Augustin de Parmentier.

Hasta principios del siglo XVIII la patata que había llegado a Francia y otros países de alrededor se empleaba esencialmente como alimento para el ganado. Por ejemplo, se las encontraba en los grandes pastos agrícolas, y las vacas se comían sólo la planta de la patata, con lo que el fruto se quedaba en la tierra y volvía a brotar por sí sola, por lo que era muy cómodo para los campesinos. Servía como abono de otras plantas y de adorno para jardines palaciegos. Los aldeanos también le ofrecían este bien a los mendigos.

Era como el último recurso alimenticio, el nivel más bajo que podía ocuparse en la escala digestiva. Y ahí entra en escena nuestro héroe. Hombre culto instruido en ciencias químicas y de la salud, vivió cautivo siete años en un presidio prusiano por su actuación como militar en la Guerra de los Siete Años. Algo debió ocurrir en la psique de este francés durante su estancia en la cárcel cuando se le inició en la cultura gastronómica de la patata de los prusianos.

patatas

Aunque la patata no era en Prusia el manjar que conocemos hoy en día, sí estaban más abiertos que en su país de origen. El rey Federico II de Prusia había forzado a los campesinos de su país a propagar esta planta en sus cultivos, y para ello el Estados proveía de esquejes a los agricultores. De forma paralela el Parlamento francés aprobaba leyes que limitaban el cultivo de esta cuestionable planta en su territorio, tal era el recelo de sus posibilidades por parte de las autoridades.

Así, cuando Parmentier salió de la cárcel y volvió a ejercer su influencia en la corte gala, animó a Luis XVI a considerar las propiedades nutritivas del producto.

Por favor, róbame

El rey, que veía el creciente problema de hambruna de su pueblo (provocado en gran parte por el enorme gasto militar del Estado en guerras extranjeras), tuvo un par de gestos públicos en favor de la patata. Portó en alguna ocasión la flor de la patata en la solapa de su chaqueta, y también introdujo, junto a su esposa, el plato en las comidas de la corte. La idea era que, si se trataba de un alimento digno para los más acaudalados, tendría que serlo aún más para los campesinos, y su bajo precio en los mercados franceses terminaría por asentar su consumo.

Luis XVI no era el personaje más querido por la opinión pública, y no se sabe si la influencia de estos actos fueron cruciales para la popularización de la patata. Lo que sí se conoce es que Parmentier cultivaba su producto en unos terrenos situados en Sablons (a los pies de la actual Torre Eiffel) y Grenelle (muy cerca del Arco del Triunfo), dos zonas abiertas a la población general. Parmentier utilizó una avanzada práctica del márketing: la exclusividad, o cómo conferirle una pátina de deseo a tu producto.

patatas
  Comedores de patatas, de Van Gogh.
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Estos jardines de patata estaban vigilados por guardias de la corte, pero sólo durante el día. Se instruyó a los guardias a permitir que los ciudadanos asaltaran los huertos por las noches a cambio de nada, también aceptando los sobornos que los ciudadanos quisieran darles a cambio del preciado tesoro. Para 1775 todo el mundo sentía de pronto una irremediable atracción por un producto que, justamente por su alto rendimiento agrícola y facilidad de cultivo, se había despreciado hasta el momento.

Así, a la vez que se imprimían folletos sobre cómo cultivar la patata y sus aplicaciones culinarias, estas "manzanas de la tierra" se convirtieron en un alimento digno, un producto que, junto a la máquina de vapor, facilitaría después la revolución social y económica de la Europa contemporánea. La patata de Parmentier palió los efectos de la hambruna que sumió Francia en unos años de malas cosechas e inequitativo reparto de los recursos. Pero su amistad personal con Luis XVI le llevaría a ser repudiado durante la Revolución, cayendo en el ostracismo.

Por suerte, se han conservado muchos de sus descubrimientos. El que fue nombrado inspector de Salud Pública había escrito numerosos trabajos sobre productos como el maíz, el opio y las conservas, puso en marcha varios planes de higiene alimentaria y ayudó al descubrimiento de la vacuna de la viruela. Pero al final, por lo que se conoce a Parmentier es precisamente por eso, por ser "parmentier", pues ese nombre recibió durante un tiempo a finales del XVIII la patata en Francia.

Como podrás ver en las cartas de los restaurantes galos más elitistas, es también el nombre de una variedad de platos en los que se utiliza la patata. La sopa, la tortilla (sí, ya había una tortilla de patatas en Francia), con huevos revueltos o como guarnición. El más conocido de todos sus platos es el Hachis Parmentier, una especie de pastel hecho con capas de puré de patatas y carne picada.

Al menos su figura ha sido reconocida con el tiempo, y hoy en día, algunos visitantes que acuden en París al cementerio de Père Lachaise donde se encuentran sus restos, dejan sobre su lápida patatas tributo. No es ninguna tontería. Puede que sin la intervención de este hombre no tendríamos patatas fritas, tortillas de patatas, patatas asadas, patatas panaderas, patatas rellenas, patatas gajo, ñoquis... En fin, tantos y tantos platos que sólo nos queda decir dos cosas: una, Parmentier fue el hombre que amó las patatas antes de que todos los demás lo hiciéramos; y dos, yo sí como patata.

Fuente: https://magnet.xataka.com/un-mundo-fascinante/1775-nadie-europa-comia-patatas-que-truco-publicitario-puso-moda

martes, 6 de abril de 2021

El manifiesto francés de las "343 zorras" en favor del aborto cumple 50 años

 Desconocidas y mujeres ilustres se atrevieron a firmar públicamente que habían abortado, rompiendo el silencio sobre esta práctica y consiguiendo que se despenalizara 4 años después

Simone de Beauvoir fue una de las firmantes.
Simone de Beauvoir fue una de las firmantes.

 Hace cincuenta años 343 mujeres se atrevieron a afirmar públicamente en Francia que habían abortado. Las llamaron zorras, pero su manifiesto, del que este lunes se cumple medio siglo, rompió el silencio en torno al aborto y contribuyó a que cuatro años después se consiguiera su despenalización.

Claudine Monteil fue una de las firmantes. Tenía 21 años, por lo que en aquella época acababa de alcanzar la mayoría de edad, y era la benjamina de un grupo que mezclaba a desconocidas con ilustres personalidades, como la filósofa y escritora Simone de Beauvoir o la actriz Catherine Deneuve.

Thank you for watching

El peso de las signatarias famosas protegió a las demás, aunque todas se arriesgaron entonces a una pena de cárcel, y el eco que tuvo tras su publicación en la revista Le Nouvel Observateur, actual L'Obs, sobrepasó sus expectativas.

"No imaginábamos que se iba a convertir en histórico. Esperábamos que se hablara de él. Su gran éxito fue que todas las familias se vieron obligadas a comentarlo. Mujeres de 80 o 70 años empezaron a contar a sus nietas que habían abortado. Desde ese punto de vista ya habíamos ganado, pero su impacto fue mucho más fuerte simbólicamente que eso", cuenta a EFE Monteil.

Su texto, titulado 'Un llamamiento de 343 mujeres' y escrito por De Beauvoir, denunciaba que un millón de mujeres abortaba cada año en Francia en condiciones peligrosas debido a la clandestinidad a la que se veían condenadas.

"Declaro que soy una de ellas. Declaro haber abortado. Igual que reclamamos el libre acceso a los métodos anticonceptivos pedimos el aborto libre", decía ese manifiesto que pasó a ser conocido como el de las 343 "zorras" porque así las bautizó el semanario satírico Charlie Hebdo.

"Al principio nos lo tomamos a broma, pero ahora hace cincuenta años que me llaman zorra. Es un insulto clásico que los hombres nos hacen cuando reivindicamos nuestros derechos. Por eso cuando jóvenes feministas me dicen 'Es formidable, fuiste una de las 343 zorras', les digo 'No, fuimos mujeres valientes que nos arriesgamos mucho'".

Su propia madre pensó que había destrozado su vida. Todavía no había empezado a trabajar y aspiraba a ser diplomática y escritora, algo que luego se ha cumplido, pero la posibilidad de tener antecedentes penales era real y habría acabado con sus planes.

Daños colaterales

Hubo firmantes que perdieron su trabajo, mujeres a quienes su familia dejó de hablar y jóvenes que abandonaron sus estudios porque en casa dejaron de ayudarlas económicamente. A todas las acusaron de irresponsables o exhibicionistas, y en la emisora Radio Vaticano se llegó a afirmar que Francia iba camino del genocidio.

En aquellos momentos el aborto estaba penado con entre seis meses y dos años de cárcel y, aún así, entre 800.000 y un millón de francesas se atrevían a interrumpir su embarazo al año, en condiciones por las que acababan muriendo unas 5.000.

No todas las que lo firmaron habían abortado. Algunas como Monteil, que ya se había implicado en la revolución estudiantil de Mayo del 68, lo hicieron por solidaridad y para defender su derecho a "amar y ser amada sin tener miedo" a quedarse embarazada.

La idea del manifiesto partió de la periodista de Le Nouvel Observateur Nicole Muchnik, y la participación de De Beauvoir fue decisiva para que lo respaldaran otras mujeres famosas, entre las que también estaba la abogada Gisèle Halimi.

Triunfo judicial

Su lucha no acabó ahí. La movilización continuó y con la llegada al poder en 1974 de Valéry Giscard d'Estaing y de Simone Veil en la cartera de Sanidad la ley que lo despenalizó fue promulgada el 17 de enero de 1975.

"Se dice a menudo que Veil fue muy valiente, y es cierto, pero no habría podido hacer nada si no hubiera habido un movimiento social extremadamente fuerte", indica a EFE Suzy Rojtman, cofundadora del Colectivo Feminista contra la Violación 1985 y portavoz del Colectivo Nacional para los Derechos de las Mujeres (CNDF).

Cincuenta años después la lucha se ha orientado a ampliar de las 12 a 14 semanas el plazo para abortar. En un nuevo manifiesto publicado este domingo por el diario Le Journal du Dimanche y respaldado entre otras por la actriz Vanessa Paradis, 343 mujeres afirmaban haber abortado fuera del margen legal y pedían esa extensión.

"Seguimos sufriendo restricciones y sigue siendo importante velar para que ese derecho sea mantenido y ampliado", recalca Rojtman. Según las últimas cifras oficiales, 217.291 mujeres abortaron en 2019, 7.769 más que el año anterior.

Las feministas tienen motivos suficientes para no estar paradas, añade la portavoz del CNDF, que ve en ese manifiesto y en el reciente movimiento de denuncia contra el acoso sexual Me Too, tanto en Francia como en el extranjero, dos de los grandes hitos del colectivo. 

Fuente: https://www.diariocordoba.com/internacional/2021/04/05/manifiesto-frances-343-zorras-favor-46098260.html

domingo, 13 de septiembre de 2020

El 13 de septiembre Francia se mueve desnuda y en bicicleta por primera vez para hacer frente al cambio climático

Este domingo, 13 de septiembre, se celebra el "World Naked Bike Ride", en el que los activistas medio ambientales desfilarán en bicicleta, patines o patinetes por diferentes ciudades. No asustarse los más tímidos, también está permitido ir vestido.

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Lightrocket a través de Getty Image

Creada en el año 2000, esta iniciativa está organizada por la Federación Francesa de Naturismo, aunque paradójicamente nunca ha llegado a celebrase en este país por la prohibición de la policía de que las personas desfilarán desnudos.

Este año (algo bueno tenía que tener el 2020) será la primera vez que se permite su convocatoria en París, Lyon y Rennes. Será a partir de las 14 horas en un ambiente de compromiso, pacifista, festivo y familiar, donde la ropa es una opción.

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Nurphoto a través de Getty Imag

 En otros países como Alemania, España, Bélgica, Australia o Estados Unidos, la marcha cuenta ya con varias ediciones y numerosos adeptos tantos como para llegar a alcanzar las 80 ciudades en 20 países diferentes.

Promover la eco-movilidad, reducir la combustión y unir fuerzas en favor del medio ambiente es el objetivo de este evento que apuesta también por la libertad de simplemente "ser" y poner de manifiesto que lo "indecente" es la exposción a la contaminación y no la desnudez.

El lema de Francia es "rueda para construir el mundo después", un mundo en el que apuestan por luchar contra el uso excesivo del automóvil por la contaminación que esto conlleva y poner de manifiesto la vulnerabilidad de los ciclistas en la carretera.

Entre sus antecesores, encontramos otras geniales proclamas como "menos gasolina, más culo" (Toronto) o "desnudo ante el tráfico", correspondiente a Madrid.

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Afp a través de Getty Images FP

 ¿El código de vestimenta? Tan desnudo como te atrevas o quieras. "Tú decides como te sientes cómodo", explican desde la organización que comparten también los objetivos de este movimiento:

 - Es hora de poner fin a la exposición indecente de las personas y del planeta a los automóviles y la contaminación que generan. Afrontamos el tráfico de automóviles con el cuerpo desnudo como la mejor forma de defender nuestra dignidad y exponer la vulnerabilidad que enfrentan los ciclistas y peatones en nuestras calles, así como las consecuencias negativas que todos enfrentamos por la dependencia del petróleo y otras formas de energía no renovable. energía.

- Respirar mejor. Si te encuentras en un garaje cerrado con un automóvil en marcha, morirás en cuestión de minutos. Cientos de miles de automóviles en nuestras ciudades generan aire sucio y poco saludable.

- Imagen corporal / autoconciencia. El ciclismo promueve la conciencia corporal, el hecho de que se puede lograr un estilo de vida más saludable a partir del ejercicio y mediante el uso del transporte autónomo.

- Autosuficiencia. El ciclismo nos convierte en fuentes de energía no renovables, menos dependientes del petróleo.

- Piensa globalmente actua localmente. El ciclismo promueve las empresas ciclistas locales y las organizaciones ciclistas locales.

- Menos es más. WNBR elimina las complejidades del transporte moderno a un mensaje simplificado de ciclismo. Para la gran mayoría de las necesidades de transporte de la mayoría de las personas, las bicicletas son el vehículo adecuado para el trabajo adecuado. "No necesitas una carretilla para llevar un guisante"

- Al andar en bicicleta desnudos, declaramos nuestra confianza en la belleza y la individualidad de nuestros cuerpos y el lugar de la bicicleta como catalizador del cambio en el futuro de la sostenibilidad, el transporte, la comunidad y la recreación.

- Construcción comunitaria. Las bicicletas crean un espacio público, mejoran la vida en la calle y crean un sentido de comunidad. "Si ves a alguien que conoces mientras conduces, es fácil detenerse y saludar. Las bicicletas crean un espacio público, mejoran la vida en la calle y crean un sentido de comunidad" ( Ir en bicicleta)

Fuente: https://culturainquieta.com/es/sostenibilidad/item/17150-el-13-de-septiembre-nos-movemos-desnudos-y-en-bicicleta-para-hacer-frente-al-cambio-climatico.html

sábado, 13 de junio de 2020

Así se ve el fondo del Mar Mediterráneo repleto de guantes y mascarillas desechadas

https://i0.wp.com/marcianos.com/wp-content/uploads/2020/06/mediterraneo-contaminado-mascarillas-guantes-fb.png?resize=758%2C426

 Por un lado, está claro que la reciente cuarentena ha conseguido que en muchas zonas del planeta la Naturaleza comenzara a hacerse sitio y volver a hacer aparición en lugares insospechados.

Los niveles de contaminación se han visto reducidos en muchos países y muchos ciudadanos se han visto sorprendidos por animales que se atrevían incluso a adentrarse en las calles de las ciudades.

Sin embargo, no todo está siendo positivo en este sentido. Resulta que muchos guantes y mascarillas han acabado tirados al mar, desechados, y han acabado en el fondo de mares y océanos.

Un grupo ecologista francés grabó estas imágenes cerca de la rivera francesa, en Antibes, donde se ve dónde van a parar muchos de los residuos, y no solo las tradicionales latas y cañitas de plástico, también grabaron muchos guantes y mascarillas desechadas.

 El gobierno francés ya ha puesto en marcha un sistema de multas para aquellos que tiran basura a la vía pública pero, en el fondo, la cosa va mucho más allá.


 ¿Quién tira tanta basura a los océanos cada día? Probablemente no se trate solo de desaprensivos que lancen basura al mar o a ríos. En muchas ocasiones, la basura que tiramos diariamente no es convenientemente reciclada por las empresas que la recolectan.

Fuente: http://marcianos.com/asi-se-ve-el-fondo-del-mar-mediterraneo-repleto-de-guantes-y-mascarillas-desechadas/

lunes, 6 de abril de 2020

"Tendremos que reconstruir Europa como en 1945. Requiere dinero y deuda a largo plazo

Foto: Jean-Pierre Chevènement.
Jean-Pierre Chevènement.
Jean-Pierre Chevènement, con 81 años cumplidos, es una de las grandes figuras de la política francesa y, por ende, europea, uno de los últimos representantes de una época de gigantes, de Charles de Gaulle a François Mitterrand, que reconstruyeron Europa tras la II Guerra mundial y trataron de convertirla, además, en un sujeto político para poder contar algo en el mundo. Él mismo encarna esta fase de penurias que lograron transformarse en éxito: de niño sufrió con extrema dureza la II Guerra Mundial, y luego fue gracias a la República francesa que pudo estudiar y hasta licenciarse en la prestigiosa Escuela Nacional de la Administración (ENA), donde se forma la élite del funcionariado, en una historia de meritocracia vivida en carne propia que fortaleció sus valores republicanos.

Chevènement fue ministro de Investigación e Industria, de Educación y de Defensa durante la presidencia de Mitterrand y, posteriormente, asumió la cartera de Interior con Lionel Jospin durante la presidencia de Jacques Chirac. A pesar de que su trayectoria está vinculada a la izquierda —primero, en el Partido Socialista, y después en el polo republicano que trató de construir—, su figura es muy respetada en todo el arco político, sobre todo porque ha dado sobradas pruebas de independencia de criterio, más allá de las batallas partidistas, hasta el punto de dimitir en hasta tres ocasiones como ministro por desacuerdos con la política del Gobierno.

En 2012, el presidente François Hollande le nombró representante especial de Francia para Rusia, puesto en el que fue confirmado por el actual presidente, Emmanuel Macron.

PREGUNTA. Usted sostiene que ciertas élites políticas no son capaces de pensar de otra manera porque han sido educados en este sistema y ahora sus respuestas a la pandemia llegan con enorme retraso. ¿Cómo ha sido posible?
RESPUESTA. Esta pandemia revela las dependencias y fragilidades que hemos dejado acumular durante tres décadas de mundialización. Naturalmente, estas dependencias y sus fragilidades son el resultado de la aplicación de la filosofía económica de Friedrich Hayek y Milton Friedman, que consideraban que se debía permitir a cada actor individual optimizar sus cálculos económicos y que ello resultaría en el mayor crecimiento posible a nivel mundial. Esta visión economicista, ahora mismo, está mostrando sus límites. El aspecto estratégico ha sido totalmente desatendido y la preocupación sobre la legítima seguridad que sustenta el pacto entre el Estado y los ciudadanos ha sido ignorada. En el ámbito de la salud es evidente, pero también en energía, agricultura y defensa. Y no es ajeno a ello que se haya permitido a la mitad de la industria deslocalizarse al otro lado del mundo.

P. ¿Sucede así en todos los países por igual?
R. No exactamente. Es más cierto para Francia, para Reino Unido y, quizás, España. Sin embargo, España ha permitido que se cree una dependencia excesiva, por ejemplo, en el ámbito del turismo o la construcción. Ningún país puede basar su futuro en especializaciones demasiado estrechas. Y depende de cada Estado hacer todo lo posible para preservar su tejido industrial o reconstruirlo cuando lo ha dejado deshilacharse. Es el sentido de la declaración que ha hecho Thierry Breton, comisario europeo de Mercado Interior, que ha subrayado la importancia de que cada Estado salve su propio ecosistema.

P. ¿Y qué les impide cambiar de marco mental?
R. Durante 30 años, las jóvenes generaciones han sido educadas en el culto a una cierta doxa liberal, por no decir ultraliberal. Nuestras élites se han comportado como si las naciones no tuviesen ya ninguna importancia, como si vivieran en un universo plano, donde los obstáculos y las fronteras hubiesen desaparecido. Los valores del patriotismo, del servicio público, del civismo, han disminuido mucho. Se ha extendido el hiperindividualismo, y ensayistas estadounidenses como Christopher Lasch han podido hablar de la secesión de las élites porque estas ya no estaban realmente preocupadas por el destino de las capas populares. Ha habido una verdadera ruptura de la solidaridad.

P. ¿Todavía se puede revertir?
R. Sería necesaria una revolución cultural para que las élites vuelvan a hacer propio un cierto número de valores de solidaridad. Cada país debe hacer su examen de conciencia. Nuestras élites deben dejar de concebir el mundo solo en función de su solo interés egoísta. No planteemos un bloque elitista y un bloque populista. Pensemos el futuro sobre la base de un bloque interclasista, que reúna tanto a élites conscientes de sus responsabilidades como a capas populares, que, naturalmente, deben tener un horizonte más amplio que la mera protesta del día a día.

P. El presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, ha afirmado que esta crisis "nos enseña que ciertos bienes, ciertos productos, ciertos materiales, el carácter estratégico, imponen tener una soberanía europea. Producir más en suelo nacional para reducir nuestra dependencia y así equiparnos a largo plazo". Como exministro de Industria, ¿qué opina de esta declaración?
R. Me complace ver que aboga por una reapropiación por parte del Estado de sus responsabilidades. Está enteramente en su papel, porque el presidente de la República, tal como fue concebido en nuestra Constitución por el general De Gaulle, es el garante del interés general, a largo plazo, de larga duración. Por tanto, esta corrección de tiro no debe ser menor o circunstancial, y es fundamental para que podamos salir en un estado no demasiado malo de la crisis que se ha abatido sobre nosotros. El presidente se refiere tanto a la producción en suelo nacional como a la soberanía europea. Creo que aquí estamos en el centro de una cuestión fundamental: ¿qué puede imponer Europa? ¿Tiene la capacidad de hacerlo? La Comisión Europea, que generalmente solo da su opinión basada en la competencia, ¿puede ahora definir una política industrial para toda Europa?

P. ¿Cree que puede?
R. Creo que no sería pedirle demasiado si puede hacerlo para industrias clave, como por ejemplo la industria automotriz, para la fabricación de baterías eléctricas, ya que actualmente dependemos de China. Debe ser capaz de hacerlo en el ámbito digital y sostener las pocas empresas europeas que están presentes en este sector. Es de una importancia decisiva, y es lo que ha precisado Breton: que en territorio nacional fabriquemos, por ejemplo, los respiradores y las sustancias medicinales que ahora son fabricados al 80% por China. Las empresas deben pensar en reubicar sus cadenas de valor y producción para poner fin a fragilidades insoportables. Es toda una reconstrucción, un poco como después de 1945. Una reconstrucción de nuestro tejido industrial y nuestras capacidades tecnológicas. Requerirá mucho dinero. Y ahí es donde entra en juego la necesaria solidaridad europea. Europa debe ser capaz de endeudarse a muy largo plazo.

P. ¿Cómo hacerlo?
R. Podemos imaginar mecanismos de mutualización financiera en proporción a la riqueza y la población de cada Estado. Para hacer frente a una pandemia mundial, la solidaridad europea debe manifestarse. En cualquier caso, la dirección trazada por Macron es evidentemente una ruptura con el pensamiento de la mundialización liberal que ha prevalecido durante 30 años. Ahora hace falta que sigan los hechos. Necesitamos recrear un verdadero Ministerio de Industria.

P. El ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, ha advertido de que estamos en un momento crítico de la construcción europea y que si somos únicamente “una suma de naciones que solo piensan en sí mismas, el proyecto europeo morirá". ¿Qué opina?
R. Creo que es un diagnóstico bastante acertado. Europa debe manifestar una capacidad de solidaridad que hasta ahora no ha sabido demostrar. Recordemos la forma en que se gestionó la crisis del euro. La intervención del Fondo Europeo de Solidaridad, siempre rehén de planes de restricción y austeridad, que han costado muy caros a todos los países implicados. No podemos repetir esta experiencia, debemos avanzar hacia una fuerte mutualización, y si esto no es posible, entonces tendremos que saber extraer las consecuencias si se demuestra claramente que los países del norte de Europa —pienso en los Países Bajos, Alemania, Finlandia y Austria— rechazan toda perspectiva de mutualización. No para abandonar la idea europea, sino para introducir flexibilidad en el funcionamiento del euro y convertirlo en una moneda común en lugar de una moneda única.

P. Recientemente, el economista Bruno Colmant, del Banco Degroof Petercam, recalcó que la respuesta europea a la crisis de 2008 fue de contracción, al focalizarse en el cumplimiento de los déficits y la deuda, cuando convenía “una política keynesiana expansiva”, lo que le lleva a advertir de que “el euro se ha convertido en una prisión”. ¿Comparte esta opinión? ¿Es razonable que la viabilidad económica de países como España o Francia dependa de la política monetaria exigida por Alemania y otros países?
R. El señor Colmant no hace más que recordarnos lo que sucedió: una política de contracción presupuestaria que ha llevado al estancamiento económico a largo plazo. Se puede decir que Europa apenas ha salido de la crisis de 2008. O, al menos, que su crecimiento se ha roto de forma duradera durante los últimos 10 años. La aplicación de los mismos remedios llevaría a una degradación de Europa. Necesitamos ser capaces de pensar en una deuda a muy largo plazo con mecanismos de deuda perpetua. Necesitamos establecer mecanismos de solidaridad financiera que den a Europa un contenido político.

De lo contrario, en efecto, si Alemania impone su ordoliberalismo (es decir, la reducción a cero de los déficits presupuestarios y la reducción del ratio de deuda al 60%) estaremos abocados al desastre. Ha llegado el momento de una ruptura clara y franca. Este problema debe plantearse políticamente, como ya lo ha sido por iniciativa de España e Italia, con el apoyo de Francia y algunos otros países.

No podemos estar satisfechos con el actual Mecanismo Europeo de Solidaridad, cuya aplicación se basa en políticas extremadamente restrictivas. No es serio, debemos inventar un remedio que esté a la altura del desastre imprevisto que es la pandemia de coronavirus

P. Edward Luce, redactor jefe del 'Financial Times' en EEUU, sostiene que la reelección de Donald Trump significaría un cambio permanente en la república estadounidense, y desde el comienzo de la crisis de Covid-19 su popularidad no ha hecho más que aumentar. Dado el desprecio de gran parte de la Administración Trump hacia Europa, ¿debería Europa cuestionar sus alianzas? ¿Debería actualizarse la idea del general De Gaulle de una Europa del Atlántico a los Urales?
R. Ante un acontecimiento importante que nos recuerda el sentido trágico de la vida, debemos mantener la calma. EEUU, como todos los países, está siendo atacado por el coronavirus y tiende a dar preferencia a los remedios que lo conciernen y, como cada país, hay que evitar el sálvese quien pueda.

Esto se aplica a Europa, y en particular a nuestros países, que deberían tomar la iniciativa de una especie de gran New Deal a escala mundial, lo que los estadounidenses fueron capaces de hacer en las décadas de 1930 y 1940. Europa podría invitar a EEUU y a China a cooperar con ella para ayudar a los países africanos o a los países del subcontinente indio, que están particularmente afectados. Es la humanidad en su conjunto la que tiene que hacer frente a la situación. Si me refiero a Europa es porque no debemos ver cómo se amplía una desastrosa brecha entre los países ricos del norte y los menos ricos, del sur. Es necesario pensar en Europa como un tercer actor a nivel mundial. De lo contrario, caeremos en la dependencia de China y EEUU, como se puede ver en el campo de la salud con respecto a China o en la extraterritorialidad del derecho americano, que EEUU impone gracias al papel del dólar, la única moneda mundial. Por tanto, lo que debe promoverse es la reconstrucción de las relaciones económicas internacionales, incluido el sistema monetario.

P. ¿Cómo?
R. Para hacer del euro una moneda de reserva mundial y liberarnos de la excesiva tutela del dólar, la Europa de los Veintisiete no es suficiente. Debemos reconstruir los lazos con Reino Unido y deducir otros nuevos con Rusia. Rusia es un país europeo y Europa, si quiere tener una voz en el mundo de mañana, debe reunir todos los pueblos de Europa, desde el Atlántico hasta el Pacífico. Así que, naturalmente, esto significa que debemos ser capaces de definir una arquitectura de seguridad a nivel europeo. Eso es lo que el presidente Macron ha propuesto. No podemos imaginar una nueva guerra en Europa. No vamos a embarcarnos en una nueva carrera armamentística.

Debemos resolver los problemas de Ucrania, debemos asegurarnos de que Ucrania pueda tener un estatus de neutralidad garantizado por todas las grandes potencias. Y luego crear una cooperación con Rusia en todas las tecnologías de vanguardia, porque Rusia es un gran país científico.

Y déjenme añadir unas últimas palabras, antes de terminar: mis pensamientos van al pueblo español, que ha sido severamente afectado. Después de Italia, es el pueblo de Europa más castigado. Naturalmente, Francia sigue a corta distancia. Todos estamos en el mismo barco y debemos ser capaces de hacer triunfar esta idea de solidaridad, aquellos que la compartan establecerán los límites de la Europa del mañana.

Fuente:https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2020-04-06/jean-pierre-chevenement-reconstruir-europa-crisis-coronavirus_2534523/?utm_campaign=BotoneraWebapp&utm_source=twitter&utm_medium=social

domingo, 12 de enero de 2020

Macron y la trampa progresista

El presidente francés defiende su contestada reforma de las pensiones por su carácter “universal”
Un adorno que refleja uno de los elementos discursivos claves del macronismo: su OPA neoliberal a los valores de la izquierda


Protestas en Francia contra la reforma de Macron del sistema nacional de pensiones./ EFE/EPA/YOAN VALAT
Protestas en Francia contra la reforma de Macron del sistema nacional de pensiones./ EFE/EPA/YOAN VALAT
“No cederé nada ante el pesimismo ni el inmovilismo”. En su tradicional discurso de fin de año, el presidente francés, Emmanuel Macron, ratificó su voluntad de “llevar a cabo la reforma de las pensiones, ya que se trata de un proyecto de progreso y justicia social (…) que garantiza la universalidad”. Repitiendo una tarareada fórmula, el joven dirigente recordó que con su transformación —o desmantelamiento — del modelo de jubilación francés “cada euro cotizado dará los mismos derechos a todos”. Justicia. Equidad. Universalidad. El ejecutivo centrista defiende con atributos de la izquierda su contestada medida.

Curiosamente, esta reforma tan “justa” ha desatado la mayor movilización social en Francia desde 2010. Los trabajadores en el sector ferroviario y los transportes metropolitanos ya llevan más de un mes en huelga. Todo un récord en la historia reciente de este país tras haber superado los 28 días de huelga en la compañía de trenes SNCF a finales de 1986. Las protestas han vivido este jueves y el sábado dos jornadas claves que dirimirán su persistencia ante la guerra de desgaste impulsada por Macron.

Pese a una movilización más que notable, el Gobierno francés apuesta por culminar su medida, que será presentada el 24 de enero en el consejo de ministros, sin hacer grandes concesiones. Confía en que el impacto de la huelga, muy importante en los transportes en París, degrade el apoyo mayoritario de la opinión pública a las protestas. Según un sondeo reciente del instituto Elabe, el 53% de los franceses se oponen a la reforma de las pensiones, aunque este porcentaje disminuyó un 4% desde el inicio de las protestas el 5 de diciembre.

Las protestas en Francia por la reforma de las pensiones.
Las protestas en Francia por la reforma de las pensiones. EFE
Uno de los artefactos utilizados por Macron para imponerse en esta batalla de la opinión pública ha sido el supuesto carácter igualitario de su medida. El ejecutivo presume de crear un modelo más “equitativo” al establecer un único sistema de cotización por puntos, en lugar de los 42 regímenes actuales. De esta forma, acabar con los once regímenes especiales de cotización que permiten a los trabajadores de la SNCF, del grupo de transporte metropolitano de París RATP o de las empresas estatales eléctricas —solo representan el 1,3% de la población activa— disponer de unas mejores condiciones de jubilación, como retirarse antes de los 60 años, fruto de las luchas sociales del pasado.

OPA neoliberal a los valores de la izquierda
“Este discurso de un sistema universal es en realidad un mensaje propagandístico para lograr adoptar un régimen de pensiones por puntos cuyo principal objetivo será limitar sus costes”, defiende Romaric Godin, periodista en el diario digital Mediapart. Según este analista económico, la finalidad de la reforma es apuntalar la competitividad del capital, al congelar las cotizaciones sociales que pagan las empresas. También fijar en el actual 13,8% del PIB el gasto público destinados a las pensiones, aunque la tendencia demográfica augura un aumento del número de jubilados. Lo que amenaza con una disminución significativa de las futuras pensiones.

Tras las últimas semanas de negociaciones, el Gobierno ya ha garantizado que los policías conservarán su régimen específico y podrán jubilarse a partir de los 52 años. Las bailarinas de la Ópera de París, también con condiciones específicas, solo se verán afectadas las contratadas a partir de 2022. La introducción de la reforma entre los trabajadores de la Compañía Arrendataria Autónoma de los Transportes Parisinos (RATP) y la empresa estatal ferroviaria, la SNC,  resultará lenta y no les afectará hasta dentro de veinte años. En definitiva, el sistema “universal” de Macron estará lleno de excepciones. Su presunta equidad no deja de ser un ornamento para vender una (contra)reforma que empobrecerá a los pensionista. Un adorno que refleja uno de los elementos discursivos claves del macronismo: su OPA neoliberal a los valores de la izquierda.

Macron ideó su concepto de “progresismo” para culminar la implantación del modelo neoliberal en Francia ante la histórica resistencia de su pueblo. “Presenta el neoliberalismo como un concepto de izquierdas, que debe permitir a cada individuo expresar todo su potencial en la sociedad de mercado”, explica Godin, quien ha publicado recientemente La guerre sociale en France, en el que describe la introducción del neoliberalismo en Francia y analiza la especificidad del momento Macron. Como subraya en este ensayo, “a través del mercado, el progresismo substituye la redistribución por los derechos”. Uno de los hitos discursivos del dirigente centrista ha sido resignificar conceptos tradicionales de la izquierda, como la justicia y la igualdad, para alejarlos del ideal de redistribución de riqueza.

Ismaël Emelien y David Amiel, dos de los exconsejeros más cercanos del joven presidente, publicaron en primavera Le progrès ne tombe pas du ciel (El progreso no cae del cielo). Un ensayo con una calidad más que dudosa, pero interesante al mostrar desde dentro el progresismo versión Macron. Lo describían como una “maximización de las posibilidades de cada individuo”. Es decir, “permitir a la gente que culmine su talento, ayudarles a cursar los estudios más largos o prometedores, a obtener la mejor retribución por sus esfuerzos”. El individuo ocupa el centro del universo macronista. Su idea de justicia se fundamenta en oponerse a las rentas y obstáculos, o protecciones sociales, que alteran el “justo” funcionamiento del mercado.

Manifestantes sujetan una pancarta en la que se puede leer 'revoltons-nous',(lit. vamos a rebelarnos), durante una protesta contra la reforma de las pensiones, madre de todas las reformas del presidente francés, Emmanuel Macron. EFE
Manifestantes sujetan una pancarta en la que se puede leer "revoltons-nous",(lit. vamos a rebelarnos), durante una protesta contra la reforma de las pensiones. EFE
La renuncia de Macron a cobrar su pensión vitalicia como expresidente también reflejó su reivindicación de una “nueva política” más justa. Esta decisión resulta, sin embargo, un sacrificio menor para un exbanquero con un importante patrimonio familiar. Para el joven presidente, es sinónimo de justicia renunciar a los privilegios de la “vieja política”, aunque esto comporte continuar su trayectoria profesional en el sector privado con un salario astronómico.

Un bloque burgués minoritario, pero competitivo en las urnas
Esta apropiación neoliberal de valores de la izquierda, según Godin, “se encuentra en el corazón de la reforma de las pensiones”. Con el nuevo modelo, las pensiones se calcularán en función de los puntos acumulados a lo largo de toda la carrera, en lugar de hacerlo en función de los 25 mejores años o los seis últimos meses en el caso de los funcionarios. “Cada euro cotizado dará los mismos derechos a todos”, repiten desde el ejecutivo. Una supuesta universalidad que obvia que la clase social y la profesión influyen en la posibilidad de gozar de una larga jubilación. Los franceses más acomodados viven de media 13 años más que los más modestos, según datos del Instituto nacional de estadística y estudios económicos (Insee).

No resulta ninguna sorpresa la oposición de la mayoría social a las reformas del joven dirigente. Macron e impopularidad continúan siendo sinónimos. Sus niveles de confianza apenas superan el 30%, aunque esta esta vez no se hundieron hasta el 20% como sucedió a finales del 2018 con la crisis de los chalecos amarillos. El canto de las sirenas del progresismo neoliberal no seduce a las clases populares, pero sí a las más acomodadas. Uno de los logros del macronismo ha sido unir en una misma base electoral a las clases medias y superiores, procedentes tanto del centro-izquierda como del centro-derecha. Y así impulsar una recomposición del paisaje político francés.

Este “bloque burgués”, descrito por los sociólogos Bruno Amable y Stefano Palombarini en L’illusion du bloc bourgeois, se caracteriza por su optimismo económico, vinculado al nivel de ingresos. Representa una minoría social, pero constituye una sólida base electoral. Sobre todo, ante una débil oposición liderada por la ultraderechista Reagrupación Nacional de Le Pen, que sigue generando animadversión entre la mayoría de los franceses; y una izquierda dividida entre los tibios verdes, el decadente Partido Socialista y la decaída Francia Insumisa de Mélenchon.

Sin embargo, la revuelta de los chalecos amarillos y las fuertes movilizaciones por las pensiones han mostrado la resistencia al neoliberalismo y la demanda de justicia social como los principales motores del malestar en Francia. Las elecciones municipales, que se celebrarán en marzo, servirán como termómetro de una incipiente alternativa popular. Una izquierda anti-neoliberal que ponga contra las cuerdas en las urnas al macronismo y su trampa “progresista”.

viernes, 6 de diciembre de 2019

“El objetivo de Macron es disminuir en un 20% las pensiones”


Un “jueves negro” para el presidente francés, Emmanuel Macron. Tras años de impotencia ante la ofensiva neoliberal, los sindicatos franceses impulsan a partir de este jueves 5 de diciembre una de las movilizaciones sindicales más importantes en los últimos años en Francia. El origen de esta huelga general, con un seguimiento muy importante en el sector de los transportes, es la reforma de las pensiones, con la que el ejecutivo quiere transformar el actual modelo de 42 regímenes de cotización en un único sistema por puntos.

<p>Henri Sterdyniak.</p>“El objetivo del gobierno es disminuir en un 20% el nivel de las pensiones públicas”, advierte el economista Henri Sterdyniak, director de departamento del Observatorio Francés de Coyunturas Económicas (OFCE), un centro de estudios económicos independiente del interés privado. Considerado uno de los mayores especialistas en sistemas de jubilación, Sterdyniak apoya la huelga del 5 de diciembre para “defender un sistema que permite que los jubilados dispongan del mismo nivel de vida que los activos”. Durante una entrevista de una hora en una cafetería en la Plaza de la Nación de París, este prestigioso economista analizó para Ctxt una de las medidas claves en el proyecto neoliberal de Macron.

 El gobierno francés defiende que con la nueva reforma de las pensiones “un euro cotizado dará los mismos derechos a todo el mundo”. ¿Estamos ante una medida que favorecerá la igualdad y la equidad? ¿O esta comportará sacrificios en el sistema público de pensiones? 
 
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http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/primeros-incidentes-paris-durante-huelga-contra-reforma-pensiones/5460482/
Entre el presente y 2050 el número de jubilados con respecto a la población activa aumentará en torno a un 25% en Francia. El objetivo del gobierno francés es disminuir en un 20% el nivel de las pensiones, así como incentivar a la gente a que se jubile más tarde, a los 65 años, en lugar de los 62 años. Resulta evidente que la mayoría de la población se verá perjudicada por esta reforma. Cuando el ejecutivo defiende que esta medida favorecerá un sistema más equitativo, hay que tener en cuenta que no todos los asalariados disponen de las mismas condiciones laborales. Con el sistema actual, la tasa de sustitución –la relación entre el salario y la pensión– es más elevada para los salarios bajos que para los altos. Pero con la nueva reforma se uniformarán las tasas de sustitución, lo que perjudicará a aquellas personas que cobren menos.

Según el colectivo ciudadano RéformedesRetraites (Reforma de las Pensiones”), con esta modificación las futuras pensiones podrían bajar entre el 15% y el 23%. ¿Qué le parecen estas previsiones?
Sí, probablemente se producirá una caída de este tipo. Si el ejecutivo no desea aumentar el gasto público destinado a las prestaciones de jubilación y el porcentaje que representa sobre el PIB, esto comportará forzosamente una disminución del 20%. El problema es que ahora los jubilados franceses tienen prácticamente el mismo nivel de vida que la población activa. Pero en los países en los que se han aprobado reformas como la que impulsa Macron estos tienen unos niveles más bajos. Es el caso de Suecia, donde el poder adquisitivo de los jubilados es un 25% más bajo que el de los activos o en Alemania, un 15% inferior.

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https://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2019/12/06/los_franceses_rechazan_reforma_del_sistema_pensiones_101734_1044.html
 El ejecutivo quiere transformar el actual sistema de 42 regímenes de cotización en un único sistema por puntos con el que se calculará la pensión en función de los puntos obtenidos a lo largo de la carrera profesional. ¿Qué aspectos de este cambio de modelo favorecerán una disminución de las pensiones? 
En un sistema por puntos, como el planteado por Macron, el ejecutivo dispone de una gran libertad para determinar el valor del punto y, por lo tanto, la pensión final. Como el ejecutivo se niega a aumentar las cotizaciones sociales y quiere que estas se mantengan fijas, esto favorecerá que se equilibre el gasto de las pensiones modificando el valor del punto, es decir, bajando la prestación por jubilación. El valor del punto dependerá del equilibrio presupuestario.

La pensión de los funcionarios se calculaba hasta ahora a partir de los últimos seis meses, pero con la nueva reforma se hará en función de toda la carrera ¿Los trabajadores de la función pública serán los grandes perdedores?
Sí, los más perjudicados serán los profesores, las enfermeras, las auxiliares de medicina… Se verán afectados sobre todo aquellos trabajadores de la función pública que tengan carreras ascendentes y que hasta ahora cobraban una pensión equivalente al 75% de sus últimos salarios. Por este motivo, los profesores, que empiezan cobrando salarios modestos, son uno de los colectivos más indignados. En cambio, otras profesiones de la función pública, como cargos técnicos de la administración, no saldrán tan perjudicados, ya que disponen de una menor evolución salarial.

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 ¿Quiénes serán los ganadores?
Las empresas serán las principales beneficiadas, ya que con esta medida se garantiza que no se incrementarán las cotizaciones sociales. También se establecerá una pensión mínima que equivaldrá al 85% del salario mínimo. Una medida que ya existe actualmente para los asalariados, pero que se ampliará para los campesinos, cuya pensión mínima es ahora de solo el 75% del salario mínimo.

En los últimos meses, el ejecutivo ha transmitido versiones contradictorias sobre la necesidad de establecer en 64 años la “edad de referencia”. ¿Cómo afectará esta medida a la edad de jubilación?
Durante la campaña de las presidenciales, Macron prometió que mantendría la edad legal de jubilación en los 62 años. Pero si la edad legal de jubilación sigue siendo esa con un sistema por puntos, no habrá prácticamente ningún incentivo para retrasar la edad real de jubilación, uno de los objetivos del gobierno. Por eso, el ejecutivo considera que hace falta un dispositivo que incentive a la gente a trabajar más tiempo. Una opción planteada es establecer una “edad de referencia” en 64 años, lo que favorecerá que los trabajadores intenten alargar su carrera hasta esa edad. Pero aquellos que no puedan por la dureza de su trabajo o porque se habrán quedado en el paro deberán jubilarse a los 62 años y perderán entre el 14%  y el 21% de su pensión.

Pero Macron dijo en septiembre que él prefería que “se produjera un acuerdo sobre la duración de la cotización en lugar de la edad” de referencia…
Sí, pero si se establece un periodo de cotización de 43 años –como ya está previsto para las personas nacidas a partir de 1973– y tenemos en cuenta que los jóvenes empiezan actualmente su vida activa a los 23 años, nos lleva a una jubilación a partir de los 66 años. Al final los efectos resultan los mismos.
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https://www.noticias7am.info/internacionales/protesta-y-huelga-en-francia-para-rechazar-la-reforma-de-pensiones-de-macron/
¿Por qué Macron se opone a un aumento de las cotizaciones sociales para financiar las nuevas necesidades del sistema público de pensiones, fruto de la evolución demográfica?
Por su ADN neoliberal. La idea predominante en las altas esferas europeas es que en Francia hay demasiados impuestos y demasiado gasto público. Por eso, el Parlamento francés aprobó a mediados de año una reforma para disminuir las prestaciones por desempleo. También se han reducido las ayudas para pagar el alquiler o los recursos destinados a los hospitales. La estrategia de Macron es que Francia se asemeje al modelo anglosajón. Para ello, hace falta disminuir el gasto público y una de las principales partidas es la de las pensiones.

¿Ha habido presiones de la parte de la Comisión Europea para que Francia disminuya sus pensiones públicas?
Sí, sin duda. Cada año los gobiernos deben presentar sus proyectos de presupuestos a la Comisión Europea y esta se dedica a regañarles por el déficit público excesivo. Cuando a Francia se la acusaba, durante los últimos años, de tener un gasto excesivo, respondía: “No os preocupéis, vamos a aplicar una bajada masiva en el gasto en jubilaciones”. Un informe de la Comisión Europea en 2018 ya establecía que las previsiones francesas eran disminuir el porcentaje de las pensiones del 14% al 12,5% del PIB. Existe una connivencia entre los altos funcionarios franceses y las élites europeas sobre las políticas de austeridad que hay que aplicar.

Manifestantes se enfrentan a la policía antidisturbios francesa durante una protesta contra la reforma de las pensiones, este jueves en París (Francia). Las pensiones se someten desde ayer a la prueba de la calle con una huelga que, en los transportes y o
Manifestantes se enfrentan a la policía antidisturbios francesa durante una protesta contra la reforma de las pensiones, este jueves en París (Francia). EFE/ Christophe Petit Tesson
 En otros países europeos, como Suecia, ya se han adoptado sistemas de jubilación por puntos. ¿Qué consecuencias han tenido?
El sistema por puntos y condicionales adoptado en Suecia mantiene algunas diferencias significativas respecto al modelo diseñado por Macron. En el caso sueco las pensiones finales están determinadas por una fórmula matemática regida por la esperanza de vida en el momento de jubilarse. Esto permitió reducir el porcentaje del PIB que representaba el gasto en pensiones. Pero tuvo como consecuencia negativa un empobrecimiento de los pensionistas, sobre todo entre las mujeres jubiladas. El nivel de pobreza entre los jubilados suecos es del 16,8%, mientras que en Francia representa solo el 7,4%.

Además, el sistema sueco tiene un efecto perverso: cuando una persona debe jubilarse a los 62 años, en lugar de los 68 años porque está en el paro y no encuentra a nadie que lo contrate, entonces se le dice que es su culpa por no haber trabajado más, que su pobre pensión es el resultado de una fórmula matemática.

En comparación con otros sistemas de jubilación europeos, ¿cuál es la especificidad del modelo francés?
La especificidad de Francia es que dispone del sistema de pensiones más generoso de Europa. Esto significa que uno puede jubilarse a partir de los 62 años. También hay dispositivos para aquellas personas con largas carreras profesionales que les permiten dejar el trabajo a los 60 años. En profesiones con condiciones laborales duras, como los camioneros, pueden hacerlo a partir de los 55 años. Además, las pensiones son elevadas y permiten a los jubilados tener prácticamente el mismo nivel de vida que los activos.

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https://www.telecinco.es/informativos/internacional/francia-huelga-general-reforma-pensiones_18_2862570055.html
 También se trata de un sistema en que prácticamente todo el ahorro para las pensiones es público. Casi no hay planes de ahorro privados. Todos los regímenes de cotización son públicos, obligatorios y por repartición. Esto hace que algunas profesiones liberales, como los abogados o los farmacéuticos, prefieran el sistema público en lugar de los planes de ahorro privados.

Pero con la aplicación de la nueva reforma se favorecerán los planes de pensiones privados…
Sí, es bastante probable. Con el actual sistema quedan cubiertos por el sistema público de pensiones todos aquellos que ganen hasta 24.000 euros al mes. En cambio, si se aprueba la reforma, solo cubrirá hasta los 10.000 euros. Esto favorecerá que los altos cargos de las empresas, con salarios muy elevados, pidan que les hagan un plan de ahorro privado. También es probable que suceda en el caso de profesiones liberales, como los abogados, que se verán perjudicados por la nueva ley. Como actualmente los tipos de interés son muy bajos, esto empujará a invertir en Bolsa a aquellos que quieran ahorrar para su jubilación a través de planes de ahorro privados. O bien apostarán por invertir y especular en el sector inmobiliario.

Según un informe encargado recientemente por el gobierno a un grupo de expertos, el sistema de pensiones acumulará un déficit de entre 8.000 y 17.000 millones el 2025. ¿La situación es alarmante?
No, para nada. Actualmente, el sistema de pensiones es mayoritariamente excedentario. No hay motivos para la alarmas ni para que se aplique una reforma de forma urgente.

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https://www.contrareplica.mx/nota-Reforma-a-pensiones-paraliza-viajes-escuelas-atracciones--en-Francia201951227
 En el extranjero aún predomina el tópico de que Francia es un país irreformable. En el caso de las pensiones, ¿es cierta esta dificultad para adoptar reformas?
Lo que llaman reformas son en realidad contrarreformas. Es decir, medidas que perjudican a la gente y que generan rechazo, como es previsible. Desde 1993, se han aplicado numerosas reformas en el sistema de pensiones francés. A partir de ese año las pensiones dejaron de calcularse en función de los 10 mejores años y la evolución de las pensiones ya no se hizo en función de los salarios, sino de la inflación. En 2003, con la reforma impulsada por el conservador François Fillon, entonces ministro de Asuntos Sociales, el periodo de cotización pasó de ser de 37,5 años a 42 años. Y en 2010 durante la presidencia de Nicolas Sarkozy se aprobó alargar la edad legal de jubilación de los 60 a los 62 años. Todas estas medidas han degradado la situación de los pensionistas, pero hasta ahora las consecuencias no han sido dramáticas. Pero esto podría cambiar con la nueva reforma. 

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https://cronicaglobal.elespanol.com/vida/huelga-pensiones-francia-vuelos-espana_298403_102.html
 Actualmente en Francia hay un 1,7 personas en edad activa por cada jubilado, mientras que estas eran 2,5 en 1970. ¿Cómo se puede garantizar un sistema de pensiones justo sin reducir de forma significativa las pensiones ni retrasar excesivamente la edad de jubilación?
Hace falta trabajar durante más tiempo y aumentar los niveles de actividad de algunos sectores de la sociedad hasta los 65 años. También es fundamental disminuir el paro hasta el 5% –actualmente es del 8,6%– y conseguir que centenares de miles de personas que trabajan con contratos a tiempo parcial y temporales lo hagan de forma indefinida. A un millón de mujeres que trabajan en Francia a tiempo parcial les gustaría hacerlo a tiempo completo. Con todas estas medidas para combatir la precariedad, se podrían aumentar las cotizaciones sociales y liberar una parte del PIB que se destina a las prestaciones por desempleo.

También hay que valorar la necesidad de aumentar ligeramente las cotizaciones sociales. Quizás esto supondría que las nuevas generaciones dispongan de unos aumentos salariales más reducidos, del 0,8% en lugar del 1% anuales, pero esto garantizaría las mismas pensiones que los jubilados actuales. Si se quieren mantener las actuales pensiones en 2050, esto conllevará que el gasto en pensiones se incremente del actual 13,8% hasta el 16,2%. Depende de una decisión política el hecho de asumirlo.

Fuente: https://ctxt.es/es/20191204/Politica/29936/Enric-Bonet-huelga-general-pensiones-Francia-Henri-Sterdyniak-economista.htm#.Xek2ywwJDp8.twitter

jueves, 5 de septiembre de 2019

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU acusa a EEUU, Francia y Reino Unido de ser cómplices de crímenes de guerra en Yemen

Fátima y su esposo, un pescador, huyeron de los bombardeos en julio de 2018 y encontraron refugio en el campo de Dahad. Fátima todavía recuerda la odisea: 12 horas interminables recorriendo 300 kilómetros y el miedo que sintió cuando escuchó el ruido de los combates.
 Estados Unidos, el Reino Unido y Francia han sido acusados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de cómplices de presuntos crímenes de guerra en Yemen por parte Arabia Saudita y sus aliados.

Desde la primavera pasada, Amad vive con su esposa y sus tres hijos en las ruinas de una antigua casa cerca de la Mezquita Khamer. Proceden de Hajja, de donde huyeron en abril. Antiguo comerciante, Ahmad perdió todo en los combates y bombardeos que afectaron a Kuchar.
 Según publica ‘institutodeestrategia.com’, el ente internacional ha advertido que vender armas a la coalición liderada por Arabia Saudita es alentar tales crímenes y que cualquier otro tipo de ayuda es ilegal.

Desde finales de marzo, los combates en Hajja se han intensificado. El conflicto ha causado miles de desplazados: nuevas familias se han unido en el exilio a otras muchas. Viven en el campo de Dahad en condiciones precarias.
 “Declara que a sabiendas ayuda o ayuda a las partes en conflicto en Yemen en la comisión de violaciones sería responsable de la complicidad en las violaciones relevantes del derecho internacional humanitario”, ha declarado en un extenso informe publicado el martes el Grupo de Expertos Eminentes Internacionales y Regionales del ACNUR sobre Yemen.

Debido a los numerosos informes públicos que advierten de las violaciones graves del derecho internacional humanitario, ningún Gobierno puede escudarse en desconocimiento de que dichas violaciones se están cometiendo en el país árabe.

2 de cada 3 desplazados llegaron en 2015, al inicio de la guerra. Huían del bombardeo aéreo masivo por parte de Coalición sobre la gobernación de Saada, un bastión de Ansar Allah.
 Los redactores del informe aseveran haber enviado al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, los nombres de los principales individuos militares y políticos de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Yemen y el movimiento Houthi para una mayor investigación y posible juicio posterior.

Este es el campo de Dahad.Fotos: Agnes Varraine-Leca/MSF
 Francia y el Reino Unido y Francia están bajo un escrutinio especial al haber firmado el Tratado sobre el Comercio de Armas que prohíbe la venta de armas si un país cree que se utilizarán para cometer “atrocidades masivas”.

Además indican que incluso los que no son signatarios del TCA pueden ser responsables de delitos al ayudar e incitar crímenes de guerra “ya que después de cinco años de lucha” no puede haber excusas para no tomar acciones determinantes para abordar “la crisis humanitaria y las violaciones del derecho internacional que tienen lugar en Yemen”.

Mohamed Hamud toca el oud (laúd árabe). Vive en el campo de Dahad que se levanta a un kilómetro de la ciudad de Khamer, cerca del mercado de qat, un estimulante vegetal que se consume en Yemen, Etiopía, Somalia y otros países árabes vecinos del Cuerno de África.
 En junio, el Tribunal de Apelaciones del Reino Unido dictaminó que el gobierno británico “no había hecho ningún intento” de averiguar si Arabia Saudita estaba usando sus armas para violar el derecho internacional, y aunque el Secretario de Estado Liam Fox afirmó que se suspenderían las licencias para la exportación de armas a la coalición saudí, el Departamento de Comercio Internacional dijo que apelaría el fallo.

Por su parte, Donald Trump, en julio, vetó un raro proyecto de ley apoyado por republicanos y demócratas para poner término a la venta de armas a Arabia Saudita por parte de Estados Unidos.
El presidente se quejó de que “debilitaría la competitividad global de Estados Unidos” y dañaría las relaciones con los aliados.

Francia, ocultó sus ventas de armas a su población y posteriormente, según detalla el diario, amenazó con arrestar a los periodistas que desvelaran las ventas por publicar información confidencial.

El informe de UNHRC ha proporcionado a su vez datos de la tremenda crisis humanitaria en Yemen, donde casi un 25% de la población del país estaba desnutrida a principios de 2019.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, hay 230 de 333 distritos en riesgo de hambre y 24,1 millones de personas que necesitan ayuda para poder sobrevivir.

Fuente: https://digitalsevilla.com/2019/09/05/el-consejo-de-derechos-humanos-de-la-onu-acusa-a-eeuu-francia-y-reino-unido-de-ser-complices-de-crimenes-de-guerra-en-yemen/