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| Protesta en las calles de Seúl en recuerdo de las esclavas sexuales de Japón. KIM HONG-JIREUTERS |
Japón y Corea del Sur han dado el primer paso para zanjar
una brecha de decenas de años entre los dos países. Seúl y Tokio han
sellado este lunes un acuerdo sobre el conflicto en torno a las miles de
coreanas obligadas por el ejército nipón a prostituirse antes y durante
la II Guerra Mundial y que era el mayor escollo en los lazos
bilaterales.
El canciller nipón,
Fumio Kishida, anunció que Tokio se compromete a aportar
1.000 millones de yenes (unos 7,6 millones de euros) para un fondo de compensación a las víctimas, según ha informado la agencia surcoreana Yonhap.
Además, Kishida ha expresado en una rueda de prensa conjunta con su homólogo surcoreano,
Yun Byung-se,
las "profundas disculpas" del Gobierno de Japón por el daño causado a
las mujeres coreanas reclutadas forzosamente por el Ejército nipón hace
más de 70 años.
Medios como el diario Mainichi o la agencia Nikkei
avanzaron en las horas previas al encuentro que Tokio ofrecería más de
100 millones de yenes (760.000 euros)
para compensar a las 46
féminas que todavía sobreviven de las decenas de miles que fueron
utilizadas por sus tropas para satisfacer sus deseos sexuales.
Sin
embargo, fuentes diplomáticas citadas por Kyodo indicaron que Seúl
exigía 1.000 millones de yenes (7,56 millones de euros), la cifra que
finalmente se ha alcanzado.
Conflicto históricoHasta
ahora, Japón había mantenido que todos los reclamos sobre posibles
indemnizaciones en estos casos se zanjaron con el tratado de
restablecimiento de relaciones diplomáticas bilaterales de 1965, la
petición de perdón que realizó oficialmente en 1993 y el llamado Fondo
para Mujeres de Asia, que indemnizó a varios cientos de víctimas de
Corea del Sur, Taiwán, Filipinas, Indonesia y Holanda.
Durante los años de la guerra en los que los uniformados de Japón controlaron un vasto territorio en Asia,
cientos de miles de asiáticas y europeas fueron forzadas a ejercer la prostitución con los soldados nipones en cientos de burdeles instalados en los países que ocupaban. Las apodaban de forma eufemística mujeres de confort.
Las
víctimas surcoreanas fueron precisamente quienes recuperaron la memoria
histórica de esta controversia en los 90 después de que permaneciera
oculta durante décadas.
La propuesta nipona se produce después del
primer encuentro que protagonizaron ambos mandatarios el 2 de
noviembre, tras el que Park expresó su deseo de que este asunto quedara
resuelto antes de fin de año.
Algunos diarios japoneses han
señalado que, a cambio del pacto, el primer ministro ha requerido a Seúl
que traslade el monumento dedicado a las mujeres de confort instalado
en 2011 frente a la embajada nipona en esa capital, que se ha convertido
en uno de los referentes más simbólicos de toda la polémica.
"La
estatua de la chica es ahora una propiedad común y no podemos hacer
nada al respecto. Por eso no se puede derribar ni trasladar", replicó
Mee Hyang, representante del grupo que colocó la creación artística.
El abogado de una decena de ancianas surcoreanas que sufrieron los abusos de los soldados nipones
afirmó este domingo que sus clientas han presentado una demanda ante un
tribunal local para exigir cada una 85.000 dólares de compensaciones, sin esperar a que los dos países lleguen a un posible pacto.
Y
es que la cuestión de las esclavas sexuales despierta pasiones en Corea
del Sur. El mejor ejemplo ha sido el aluvión de críticas y
descalificaciones que recibió la profesora Park Yu-ha tras publicar un
libro en 2013 donde documentaba la existencia de estos burdeles pero
defendía que la mayoría fueron establecidos por colaboradores
surcoreanos y ciudadanos japoneses privados,
un tecnicismo que podría matizar la responsabilidad legal del Estado nipón.
Algo
similar ocurre en Japón, donde Abe siempre ha mantenido una posición
ambivalente respecto a las esclavas sexuales, acercando su postura a los
sectores más nacionalistas y conservadores
que niegan que esas féminas fueran forzadas a mantener relaciones sexuales.
El
jefe del Ejecutivo se adhirió en 2007 a esa tesis al afirmar que "el
hecho es que no hay evidencia que pruebe que se ejerció la coerción",
aunque en ocasiones ulteriores se ha sumado a las peticiones de perdón
realizadas por sus antecesores.
Este sábado, el diario conservador 'Sankei' le exigió en un editorial
que no haga concesión alguna a Corea del Sur y se mantenga aferrado a la tesis de que ese diferendo es cosa del pasado.
Segundas lecturasLa
incidencia para Asia de una posible resolución de las divergencias
entre Seúl y Tokio en torno a las esclavas sexuales va mucho más allá
del significativo hecho de poner fin a un lúgubre capítulo de la
Historia.
Supondría asimismo reforzar el
eje Seúl-Tokio-Washington frente a desafíos como la amenaza nuclear que presenta Corea del Norte o los avances de China en el Mar del Sur de la China.
"Éste es un asunto indispensable para que ambos países cooperen de forma más estrecha en temas de seguridad y economía.
La alianza Japón-EEUU y la de Corea del Sur-EEUU se complementan entre sí", escribió recientemente el matutino japonés 'Mainichi' en su editorial.
El
hipotético final al diferendo bilateral amenaza con agudizar la
creciente pugna entre China y Japón, ya que las mujeres chinas -junto a
las surcoreanas- fueron mayoría entre las damnificadas por el citado
comportamiento de los soldados nipones.
Sin embargo, ninguna de
ellas ha recibido indemnizaciones por parte de Tokio y el asunto
constituye un elemento arrojadizo recurrente entre ambos países.
Pekín
ha dedicado un notable esfuerzo en los últimos meses a documentar esta
problemática, al tiempo que las relaciones con Tokio se deterioraban.
Japón aprobó esta última semana el mayor presupuesto de defensa de su historia reciente casi coincidiendo con el anuncio
de que desplegará miles de soldados y un sofisticado entramado de misiles antinavíos y antiaéreos en sus islas sureñas del Mar del Este de China en un claro signo hacia Pekín.
Tokio mantiene allí una larga disputa con China en torno a la soberanía de un grupo de islotes, que reclaman ambos países.
Fuente:
http://www.elmundo.es/internacional/2015/12/28/56801a36268e3ed02d8b461c.html