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sábado, 24 de marzo de 2018

Corea del Sur comenzará a apagar computadoras a las 19:00 para evitar que se trabaje demasiado

Corea del Sur comenzará a apagar computadoras a las 19:00 para evitar que se trabaje demasiado

 El Gobierno de Corea del Sur ha anunciado una serie de medidas drásticas con las que tratarán de detener una cultura adicta al trabajo. Una nueva iniciativa forzará a sus trabajadores a abandonar su puesto a la hora, apagando por completo sus computadoras.

Los trabajadores del Gobierno trabajan una media e 2.739 horas al año, 1.000 horas más que en países "desarrollados". Si hacemos el cálculo, nos da como resultado una media de 10,5 horas diarias.

Una medida que llegará en tres fasesEl programa comenzará dentro de unos días, concretamente el 30 de marzo. A partir de ese momento, todas las computadoras se apagarán llegadas las 20:00 de cada viernes.

La segunda fase comenzará poco después, en abril, cuando las computadoras de los trabajadores se apagarán a las 19:30 dos veces al mes (el segundo y cuarto viernes). Al hacerlo gradual, parecería que los trabajadores se están desenganchando de una adicción.

 A partir del mes de mayo el programa estará ya instaurado por completo, cuando las computadoras se apagarán a las 19:00 cada viernes. Un comunicado del Gobierno Metropolitano de Seul asegura que todos los trabajadores formarán parte de este programa, aunque existirán excepciones bajo circunstancias especiales.

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 Sorprendentemente, el Gobierno Metropolitano de Seul ha declarado que el 67,1% de los trabajadores han pedido quedarse fuera de esta medida, negándose a que se apague su computadora llegada las 19:00.

Además, a principios de este mes Corea del Sur aprobó una ley para recortar el número de horas máximas que se puede trabajar por semana, pasando de la semana laboral "inhumana" de 68 horas a 52.

Fuente:https://m.genbeta.com/actualidad/corea-del-sur-comenzara-a-apagar-computadoras-a-las-19-00-para-evitar-que-se-trabaje-demasiado

miércoles, 5 de julio de 2017

Haenyeo, las abuelas buceadoras de la isla de Jeju

Lo que me atrajo a la bella isla de Jeju en Corea del Sur fueron las haenyeo, estas guerreras buceadoras que bajan hasta 10 metros en el mar a pulmón, sin aparato respiratorio para recoger el marisco y pescado que les dan sustento. Revertieron los roles de género tradicionales y, como motor económico de la isla, fueran las primeras mujeres con trabajo reconocido socialmente en todo el país. Hoy, la cultura de las haenyeo es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.

Una haenyeo recolectando. Fuente: Haenyeo Museum
Una haenyeo recolectando. Fuente: Haenyeo Museum
  En Corea del Sur hay una isla que ostenta el título de una de las nuevas siete maravillas naturales del Mundo, la isla de Jeju. Sin embargo no fue este galardón que me llevó hasta allí, no el principal motivo en todo caso. Lo que me atrajo a Jeju fueron sus sirenas, las haenyeo (“mujeres del mar”, en coreano) que bucean en los mares de esta increíble isla del país surcoreano.

Las haenyeo remontan al año 503 dc y bajan hasta 10 metros en el mar a pulmón, sin ningún aparato respiratorio (conocido como apnea o freediving), permanecen bajo el agua hasta 3 minutos para recoger el marisco y pescado, las cosechas marinas que les dan sustento.

Han revertido los roles de género tradicionales respecto a sus vecinas coreanas, sometidas a la esfera privada a lo largo de una Historia protagonizada por hombres, transformándose en el pilar de la economía familiar y reconocidas como la base de la economía de la propia isla (para que os hagáis una idea, sus cosechas marinas en la década de los 60 representaban el 60% de los ingresos pesqueros de la isla) y fueron las primeras mujeres con trabajo reconocido socialmente en todo el país. Un trabajo duro y con serios daños colaterales para la salud.

Un grupo de haenyeo después de la jornada de trabajo. Fuente:
Un grupo de haenyeo después de la jornada de trabajo. Fuente: Instagram de hyanglee89

 También se involucraron en otras actividades económicas de la isla, aparte de la pesca subacuática, como la agricultura, especialmente cuando la industria de las haenyeo entró en declive, allá por 1978, y la industria de mandarinas y sobre todo el turismo empezó a pegar fuerte. Además, se encargan de la economía doméstica y familiar. Fueron no sólo el motor de la economía de la isla durante años, sino también el motor de la vida, estableciéndose en comunidades con estructuras semi-matriarcales.

 Actualmente la mayoría de Haenyeo tienen más de 50 años de edad (algunas siguen buceando a sus 80 años) y son cada vez menos, pero no siempre ha sido así. En 1970, apenas un 14% tenía más de 50 años (respecto al 98% actual) situándose la mayoría entre los 30 y los 44 años. A día de hoy, las generaciones más jóvenes están cada vez menos interesadas en esta labor sacrificada y con riesgos, más interesadas en las nuevas oportunidades económicas que les brinda la moderna Corea del Sur.

Una haenyeo daessangun . Fuente: Haenyeo Museum
Una haenyeo daessangun . Fuente: Haenyeo Museum
 Conocer a estas sirenas, guerreras, buceadoras y enamoradas del mar era un sueño personal que se cumplió el pasado mes de Mayo, justo a tiempo para mi cumpleaños. Su historia, su determinación, su fuerza es tan interesante y poderosa que tiene que ser contada y visibilizada. Felizmente, a día de hoy, el tesoro que es la cultura de las haenyeo fue reconocido por el propio gobierno coreano y es, desde el año 2016, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.

Yo charlando con dos haenyeo, un sueño hecho realidad.
Yo charlando con dos haenyeo, un sueño hecho realidad.
 Después de empaparme sobre ellas, sus técnicas buceadoras (una delicia para quien bucea, como yo) y su cultura en el museo de la ciudad que les han dedicado, el Haenyeo Museum, caminamos unos metros y vemos varios puntos naranjas en el mar a lo largo de la costa. Eran ellas. Los sumbisori que daban la banda sonora al momento, sobre los que acababa de leer, lo confirmaban.

Los puntitos naranjas que avistamos a la salida del Museo Haenyeo, en la isla de Jeju.
Los puntitos naranjas que avistamos a la salida del Museo Haenyeo, en la isla de Jeju.
 El sonido que hacen las haenyeo al salir a la superficie y que tuve el privilegio de escuchar en directo se llama Sumbisori. Este silbido es la combinación de la inhalación de oxigeno y liberación de dióxido de carbono que acumularon en sus inmersiones de entre 1 y 2 minutos (las más expertas incluso hasta 3 minutos). Según ellas, gracias al sumbisori pueden trabajar más horas con menos periodos de descanso necesarios.

El Muljil, su sabiduría y habilidades, se pasa de generación en generación, de las más mayores y experimentadas, las Daessangun (algunas tienen más de 80 años) a las más jóvenes, las Hagun. En 1960, en el pico del número de haenyeo activas en la isla, las niñas hacían sus primeras inmersiones- en poca profundidad- con 7 o 8 años de edad hasta ser consideradas expertas con 18 años de edad.
 
Estatua de una haenyeo en la isleta de Udo, a 15 minutos en ferry de la isla de Jeju. hay estatuas homenajeándolas por todas partes en ambas islas.
Estatua de una haenyeo en la isleta de Udo, a 15 minutos en ferry de la isla de Jeju. Hay estatuas homenajeándolas por todas partes en ambas islas.
 Las haenyeo se dividen pues en distintas “clases” según sus competencias buceadoras: las Hagun pueden bucear entre 3 a 5 metros de profundidad; las Junggun (nivel intermedio) hasta 5 metros; las Sanggun (nivel avanzado) hasta 8 metros; y finalmente las Daessangun (el gran nivel) en el que alcanzan una técnica increíble de buceo, de pesca y de sabiduría pueden bucear hasta 10 metros. Las Daessangun, además, lideran las expediciones de buceo, controlando la seguridad de todas y participan en la toma de decisiones del pueblo.
 
El lugar donde se reúnen para compartir el muljil (la sabiduría adquirida a lo largo de los años) es muy importante en la cultura de las haenyeo y se llama bulteok.
 
Dado que las inmersiones siempre se hacen en grupo, para su propia seguridad, cada comunidad de haenyeo dispone de este bulteok que consiste en una hoguera rodeada de piedras en circulo, donde se preparan juntas para bucear y al regresar de las inmersiones, descansan juntas alrededor del calor del fuego. También disponen en la comunidad de un Doldam, una cerca de piedra que las resguarda del viento donde se pueden cambiar tranquilamente.
 
Representación de un bulteok en el Haenyeo Museum.
Representación del bulteok y el doldam en el Haenyeo Museum.
El regreso del buceo es una expresión bella de su sororidad: mientras descansan alrededor del bulteok, intercambian técnicas de buceo, toman decisiones, se desahogan y comparten consejos para las inquietudes personales y familiares entre todas.

Antes existían de 3 a 4 bulteok por cada pueblo (dependiendo del tamaño) y actualmente existen apenas 70 bulteok por toda la isla. Algunos han sido remplazados desde 1985 por modernos vestuarios equipados con agua caliente y fría y más comodidades, pero siguen cumpliendo la misma función para las haenyeo que los bulteok tradicionales.
 
Un antiguo dicho de las haenyeo es “Earn from Heavens. Spend on Earth” algo como “Obtenido gracias al Cielo, Consumido en la Tierra“, un dicho que implica que el trabajo de una haenyeo es aparte de duro, muy peligroso y por eso rezan al dios Dragón, en su cultura el que controla los mares y a quién piden seguridad y cosechas abundantes.
 
Pues imaginad qué día es el ritual y el festival más representativo de la cultura de las haenyeo¡El 8 de Marzo!, el día internacional de las mujeres trabajadoras. Sin embargo el 8 de Marzo de las haenyeo remonta a bastante antes del 8 de Marzo institucionalizado por la ONU en 1975.
 
En el octavo día del tercer mes lunar se celebra en la isla de Jeju el ritual chamánico al dios Dragón para el que las haenyeo ahorran y se preparan todo el año, ya que el ritual está conectado con todos los días de su vida. Durante el ritual, dan la bienvenida al dios Dragón para protegerlas en los mares y darles prósperas cosechas marinas.
 
Rezando al Dios Dragón, para protección en el mar y cosechas abundantes.
Rezando al Dios Dragón, para protección en el mar y cosechas abundantes. Fotografía hecha en el Haenyeo Museum.
 
Y es que la relación de las haenyeo con el mar siempre ha sido de respeto y coexistencia. Se adaptaron al ecosistema del océano, elaborando su propio conocimiento del mismo y sus técnicas buceadoras. Dado que impulsaron la economía de la isla gracias a sus cosechas marinas, le están agradecidas y lo respetan. Por ello, definen temporadas donde el buceo y la pesca no están permitidos, para la regeneración del océano.
 
Todos los beneficios de la pesca subacuática son compartidos y gracias a ello la cultura de pesca comunitaria persiste a día de hoy. Pero no siempre ha sido así. Hasta la colonización japonesa, gran parte de sus cosechas eran entregadas a las autoridades de la dinastía Joseon (la última dinastía y la más larga de Corea) como un tributo.
 
Con la invasión japonesa, este tributo fue abolido permitiendo a las haenyeo vender sus capturas en el mercado libre. No, como todo colonizador, los japoneses no lo hicieron con la intención de otorgar más derechos a las haenyeo, sino pensando en su propio beneficio. Comerciantes japoneses y coreanos contrataban a las buceadoras como trabajadoras asalariadas para mejorar su situación financiera.
 
Por este motivo las haenyeo de Jeju no bucearon exclusivamente en la isla de Jeju, lo hicieron también en otras aguas coreanas, japonesas (coexistiendo con las también buceadoras ama niponas), chinas y hasta rusas.
 
Grupo de haenyeo. Fotografía hecha en el Haenyeo Museum.
Grupo de haenyeo. Fotografía hecha en el Haenyeo Museum.
Fueron precisamente los japoneses, con tradición de buceadoras en su cultura también – las ama) que introdujeron los trajes de neopreno en Corea en los en los años 70 y supusieron una gran diferencia en las condiciones de trabajo de las haenyeo.
 
Si antes con los trajes de algodón (Mulsojungyi) las haenyeo podían trabajar en el mar entre 30 y 60 minutos, con los nuevos trajes (Gomuot) bucean entre 3 a 6 horas, y van a mayor profundidad. Si es cierto que esta mejora en sus Mulot (equipo) supuso un incremento en las cosechas marinas, también aumentaron los efectos colaterales para su salud como el malestar de descompresión.
Haenyeo con sus trajes de algodón (Mulsojungyi) previos a la introducción de los trajes de neopreno.
Haenyeo con sus trajes de algodón (Mulsojungyi) previos a la introducción de los trajes de neopreno (Gumot).  Fuente: Haenyeo Museum
 Otra curiosidad es que desde el 2012, las haenyeo pasaron a usar en gran parte trajes de color naranja, para mejorar la visibilidad de cada una bajo el mar. No sé si fueron los trajes o los Tewak que siempre las acompañan, también naranjas (el recipiente con una red que flota en la superficie) esos puntitos naranjas que vislumbré en el mar esa tarde de Mayo, pero fue ese color que me llevó hacia ellas, un día que recordaré para siempre.

Aparte de increíbles buceadoras, las haenyeo son también guerreras ya que fueron la mayor expresión anti-imperialista y anti-colonialista a la invasión japonesa en la isla de Jeju. Su lucha no se centró sólo en contra de la explotación económica que sufrían como asalariadas sino también para la restauración de la independencia del país en contra de la soberanía colonial represiva japonesa.
 
Yo, frente a un mural homenajeando las haenyeo, en la isla de Jeju.
Yo, frente a un mural homenajeando las haenyeo, en la isla de Jeju.
 ¡Que sigamos escuchando su sumbisori muchos años más!
 
 

lunes, 28 de diciembre de 2015

Seúl y Tokio sellan un acuerdo para cerrar la herida abierta de las esclavas sexuales

Protesta en las calles de Seúl en recuerdo de las esclavas sexuales de Japón.
 Japón y Corea del Sur han dado el primer paso para zanjar una brecha de decenas de años entre los dos países. Seúl y Tokio han sellado este lunes un acuerdo sobre el conflicto en torno a las miles de coreanas obligadas por el ejército nipón a prostituirse antes y durante la II Guerra Mundial y que era el mayor escollo en los lazos bilaterales.

El canciller nipón, Fumio Kishida, anunció que Tokio se compromete a aportar 1.000 millones de yenes (unos 7,6 millones de euros) para un fondo de compensación a las víctimas, según ha informado la agencia surcoreana Yonhap.

Además, Kishida ha expresado en una rueda de prensa conjunta con su homólogo surcoreano, Yun Byung-se, las "profundas disculpas" del Gobierno de Japón por el daño causado a las mujeres coreanas reclutadas forzosamente por el Ejército nipón hace más de 70 años.

Medios como el diario Mainichi o la agencia Nikkei avanzaron en las horas previas al encuentro que Tokio ofrecería más de 100 millones de yenes (760.000 euros) para compensar a las 46 féminas que todavía sobreviven de las decenas de miles que fueron utilizadas por sus tropas para satisfacer sus deseos sexuales.

Sin embargo, fuentes diplomáticas citadas por Kyodo indicaron que Seúl exigía 1.000 millones de yenes (7,56 millones de euros), la cifra que finalmente se ha alcanzado.

Conflicto histórico
Hasta ahora, Japón había mantenido que todos los reclamos sobre posibles indemnizaciones en estos casos se zanjaron con el tratado de restablecimiento de relaciones diplomáticas bilaterales de 1965, la petición de perdón que realizó oficialmente en 1993 y el llamado Fondo para Mujeres de Asia, que indemnizó a varios cientos de víctimas de Corea del Sur, Taiwán, Filipinas, Indonesia y Holanda.

Durante los años de la guerra en los que los uniformados de Japón controlaron un vasto territorio en Asia, cientos de miles de asiáticas y europeas fueron forzadas a ejercer la prostitución con los soldados nipones en cientos de burdeles instalados en los países que ocupaban. Las apodaban de forma eufemística mujeres de confort.

Las víctimas surcoreanas fueron precisamente quienes recuperaron la memoria histórica de esta controversia en los 90 después de que permaneciera oculta durante décadas.

La propuesta nipona se produce después del primer encuentro que protagonizaron ambos mandatarios el 2 de noviembre, tras el que Park expresó su deseo de que este asunto quedara resuelto antes de fin de año.
Algunos diarios japoneses han señalado que, a cambio del pacto, el primer ministro ha requerido a Seúl que traslade el monumento dedicado a las mujeres de confort instalado en 2011 frente a la embajada nipona en esa capital, que se ha convertido en uno de los referentes más simbólicos de toda la polémica.

"La estatua de la chica es ahora una propiedad común y no podemos hacer nada al respecto. Por eso no se puede derribar ni trasladar", replicó Mee Hyang, representante del grupo que colocó la creación artística.

El abogado de una decena de ancianas surcoreanas que sufrieron los abusos de los soldados nipones afirmó este domingo que sus clientas han presentado una demanda ante un tribunal local para exigir cada una 85.000 dólares de compensaciones, sin esperar a que los dos países lleguen a un posible pacto.

Y es que la cuestión de las esclavas sexuales despierta pasiones en Corea del Sur. El mejor ejemplo ha sido el aluvión de críticas y descalificaciones que recibió la profesora Park Yu-ha tras publicar un libro en 2013 donde documentaba la existencia de estos burdeles pero defendía que la mayoría fueron establecidos por colaboradores surcoreanos y ciudadanos japoneses privados, un tecnicismo que podría matizar la responsabilidad legal del Estado nipón. 

Algo similar ocurre en Japón, donde Abe siempre ha mantenido una posición ambivalente respecto a las esclavas sexuales, acercando su postura a los sectores más nacionalistas y conservadores que niegan que esas féminas fueran forzadas a mantener relaciones sexuales.

El jefe del Ejecutivo se adhirió en 2007 a esa tesis al afirmar que "el hecho es que no hay evidencia que pruebe que se ejerció la coerción", aunque en ocasiones ulteriores se ha sumado a las peticiones de perdón realizadas por sus antecesores.

Este sábado, el diario conservador 'Sankei' le exigió en un editorial que no haga concesión alguna a Corea del Sur y se mantenga aferrado a la tesis de que ese diferendo es cosa del pasado.

Segundas lecturas
La incidencia para Asia de una posible resolución de las divergencias entre Seúl y Tokio en torno a las esclavas sexuales va mucho más allá del significativo hecho de poner fin a un lúgubre capítulo de la Historia.
Supondría asimismo reforzar el eje Seúl-Tokio-Washington frente a desafíos como la amenaza nuclear que presenta Corea del Norte o los avances de China en el Mar del Sur de la China.

"Éste es un asunto indispensable para que ambos países cooperen de forma más estrecha en temas de seguridad y economía. La alianza Japón-EEUU y la de Corea del Sur-EEUU se complementan entre sí", escribió recientemente el matutino japonés 'Mainichi' en su editorial.

El hipotético final al diferendo bilateral amenaza con agudizar la creciente pugna entre China y Japón, ya que las mujeres chinas -junto a las surcoreanas- fueron mayoría entre las damnificadas por el citado comportamiento de los soldados nipones.

Sin embargo, ninguna de ellas ha recibido indemnizaciones por parte de Tokio y el asunto constituye un elemento arrojadizo recurrente entre ambos países.

Pekín ha dedicado un notable esfuerzo en los últimos meses a documentar esta problemática, al tiempo que las relaciones con Tokio se deterioraban.

Japón aprobó esta última semana el mayor presupuesto de defensa de su historia reciente casi coincidiendo con el anuncio de que desplegará miles de soldados y un sofisticado entramado de misiles antinavíos y antiaéreos en sus islas sureñas del Mar del Este de China en un claro signo hacia Pekín.
Tokio mantiene allí una larga disputa con China en torno a la soberanía de un grupo de islotes, que reclaman ambos países.


Fuente:  http://www.elmundo.es/internacional/2015/12/28/56801a36268e3ed02d8b461c.html