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jueves, 25 de noviembre de 2021

Los tres pasos de los hombres

Día internacional plano dibujado a mano para la eliminación de la violencia contra las mujeres vector gratuito
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Los hombres debemos de dar tres pasos: un paso al frente hacia el feminismo, un paso atrás de nuestros privilegios y un paso al lado para acompañar a las mujeres feministas en el camino hacia la Igualdad. 

El androcentrismo que nos define como cultura significa que todo gira alrededor de lo que los hombres hemos considerado adecuado para nosotros y para el resto de la sociedad, esa referencia hace que nuestra zona de confort no se limite a un determinado territorio o espacio, y que sea la propia realidad la que actúe como tal bajo los criterios y decisiones que en cada momento han situado lo masculino como referente universal.

Los hombres no hemos necesitado lugares ni habitaciones propias porque cualquier lugar era apropiado para ejercer la masculinidad, desde lo público a lo privado, desde lo particular a lo común, pero también para apropiarnos de todo lo que contenía cada uno de esos espacios, por un lado los bienes y las cosas y por otro las personas que los habitaban, especialmente las mujeres por ser el referente de contraste sobre el que levantamos nuestra identidad. No obstante, al ser conscientes de la injusticia que suponía todo ello, para evitar cualquier tipo de conflicto o enfrentamiento abierto, las mujeres han sido presentadas como libres a la hora de decidir lo que la cultura previamente les había impuesto atendiendo a su condición y capacidades, también tasadas por la propia construcción cultural, como de manera muy gráfica recogían las palabras del eurodiputado polaco en el Parlamento Europeo Janusz Korwin Mikke, cuando dijo que debían cobrar menos que los hombres porque eran “más débiles y menos inteligentes”.

De ese modo, durante siglos las niñas no pudieron ir a la escuela, las jóvenes no pudieron entrar en la universidad, las mujeres no pudieron trabajar, después empezaron a hacerlo con el permiso del padre o del marido, y ahora lo hacen libremente, pero con menos oportunidades, más precariedad, menos salario, y siempre con la sobrecarga del trabajo doméstico y los cuidados y responsabilidades a las que los hombres no nos hemos incorporado en igualdad.

Todo ello refleja que mientras que las mujeres han ido dando pasos de la mano del feminismo hacia la igualdad y los Derechos Humanos, los hombres hemos estado dándole vueltas a lo nuestro para mantener los privilegios sobre la injusticia social diseñada desde la normalidad androcéntrica.

Bajo esas referencias sociales, si las mujeres no trabajan no es porque no tengan las mismas oportunidades laborales, sino porque es lo normal; si no ocupan posiciones de poder y responsabilidad no se debe a la falta de reconocimiento y confianza, sino a que es lo normal; si sufren violencia por parte de los hombres en distintos contextos y circunstancias, no es por el machismo y la complicidad llena de justificaciones, mitos y estereotipos que encuentra en la sociedad, sino a que es lo normal.

Por eso las mujeres avanzan decididas con sus pasos y los hombres giramos sobre nosotros mismos con los nuestros. Y por dicha razón, cuando un hombre cambia algo dentro del modelo androcéntrico se dice que “innova”, mientras que cuando quien cambia algo es una mujer se dice que “traiciona” o “ataca”. Algo similar a cuando los hombres proponen una medida y dicen que lo hacen para toda la sociedad, y, en cambio, cuando las mujeres plantean alguna iniciativa se comenta que lo hacen “contra los hombres” y para su “beneficio particular”. 

La visión tan sesgada y limitada que tienen los hombres de la realidad dice muy poco de la inteligencia masculina de la que presumimos. Y lo dice tanto si la incapacidad para tomar conciencia se debe a la imposibilidad de integrar los datos objetivos de las manifestaciones más graves de la desigualdad, como si se debe a la incapacidad para entender que una situación sistemática y repetida año a año no puede ser producto del azar ni de unos pocos hombres, y que tiene que haber un contexto social y elementos comunes que faciliten su continuidad en diferentes momentos y circunstancias.

Porque la realidad es objetiva con las más de 50.000 mujeres asesinadas cada año en el contexto de las relaciones de pareja y familiares (Naciones Unidas, 2019), los 51 millones de mujeres que sufren violencia física en la Unión Europea, los 110 millones que padecen violencia psicológica o los 33 millones de mujeres que sufren violencia sexual (FRA, 2014).

Una realidad definida sobre la desigualdad y toda su injusticia social nunca puede ser buena para el objetivo de una sociedad, que es la convivencia. Ni siquiera para los que disfrutan de privilegios.

Por eso la sociedad avanza cada vez más hacia el logro de la Igualdad y nada ni nadie lo va a evitar, como antes no pudieron impedir alcanzar el actual marco de convivencia a pesar de todo el daño y el dolor infligido. Los hombres tenemos en nuestra mano ser partícipes de este proceso transformador de la cultura para consolidar y ampliar la democracia, o quedarnos al margen de él, y creo que la única opción factible es formar parte de la transformación a favor de la Igualdad.

Por eso tenemos que dar tres pasos: un paso al frente a favor del feminismo, un paso atrás de nuestros privilegios y un paso al lado para acompañar a las mujeres feministas que llevan siglos abriendo el camino de la Igualdad y llamándonos a recorrerlo junto a ellas. 

Fuente: https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/tres-pasos-hombres-ideas-propias-miguel-lorente_129_1213933.html

miércoles, 25 de noviembre de 2020

"Me estoy matando"

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https://www.nuevatribuna.es/opinion/inaki-frenchy/hermanas/20201125085300181638.html

 Hace poco llamé a una amiga y le dije: "Compañera, me estoy matando". No hablaba evidentemente (cuando una quiere matarse se mata) en sentido literal. Me refería a esta forma de no dar abasto, este multiplicarnos en trabajos, atenciones, espacios, facturas, cuidados, tareas, deberes, lecturas, deudas, compromisos, mails, redes, respuestas.

Matarse es lo contrario de vivir.

Me propusieron desde Público que escribiera un artículo sobre la violencia económica y laboral contra las mujeres. Inmediatamente descuellan el paro, las consecuencias nefastas que cada vicisitud política, económica, sanitaria etc suponen contra las mujeres, la brecha salarial, la imposición de nuestro físico (de la que nunca se habla) en lo laboral, la violencia económica por maternidad, la representación laboral masculina que tiende a elegir macho y se perpetúa en la comodidad…

De eso sabemos todas y todos mucho. Todas y todos. Eso de que, a partir de cierto día de noviembre, las mujeres trabajamos gratis se ha convertido en una broma macabra. Pero qué gracia hace, ¿verdad? Qué ocurrente.

Escribía la semana pasada aquí mismo sobre la trampa que cunde entre algunos sectores acerca de la idea de que las mujeres nos "autoexplotamos". Algo así como "mira, ahora voy a explotarme porque no tengo otra cosa que hacer, porque soy algo tontita y no soy rebelde porque el mundo me ha hecho así, tralará".

Cuando en 2018 el movimiento feminista convocó una huelga general que, además de lo laboral, incluía, el consumo y los cuidados, empecé a pensar seriamente en esa última idea, la de los cuidados. Seriamente. Por supuesto que no era nada nuevo, pero de repente, prácticamente la mitad de la sociedad se preguntaba: ¿Qué hacemos esta tarde con la bisabuela?  ¿Cómo van a volver los críos solos del colegio? ¿A qué hora se le da leche al bebé? ¿No vas a ir a visitarle a la residencia? ¿Se le pone un agua especial a la plancha? ¿Qué pie calza la pequeña? Da igual, que cada uno imagine su ignorancia particular.

Cuidar a los ancianos y ancianas de la familia, hacerte cargo de las criaturas, ocuparte de que no falten los alimentos necesarios, planificar y elaborarlos, paliar la soledad de los y las mayores, responder a cada una de las mil veces diarias que una voz infantil grita "¡mamá!", planear la limpieza de la casa, atender a las enfermedades de la familia y sus tratamientos, responder a los requerimientos del colegio, acompañar al médico, amamantar… Todas ellas son actividades económicas. ECONÓMICAS. Y seguramente habrá hombres que aseguren ser ellos los responsables o corresponsables de todo lo anterior, pero, por poner un ejemplo, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) los porcentajes de quienes "cocinan o hacen otro tipo de trabajo dentro de la casa a diario" son: el 84,5% de las mujeres y el 41,9% de los hombres.

El pasado fin de semana comenté ese dato con un par de amigos que se declaran feministas. Ambos se sorprendieron, no por la enorme cantidad de mujeres, sino por lo que ellos consideraron un notable porcentaje de hombres. "Creía que al 84% de mujeres correspondería un 16% de hombres", admitió uno, y el simple hecho de que contemplara tal posibilidad me abruma con ese tipo de congoja que provoca un dolor físico.

Pero vamos en concreto al trabajo no remunerado, que es la base de todo esto. La OIT se pregunta: "¿Cuánto tiempo dedican las mujeres y los hombres al trabajo de cuidados no remunerado?". La respuesta es que las mujeres dedican cerca de 4 horas y media (263 minutos) diarias a trabajos por los que no cobran, frente a los hombres, que invierten 2 horas (126 minutos), menos de la mitad que nosotras.

Matarse es lo contrario de vivir.

Me gustaría, llegadas a este punto, dar un paso más. Lo público y lo común están íntimamente relacionados, eso bien lo sabe el feminismo. De hecho, cuando la marcha feminista se moviliza en contra del consumo y de la explotación, lo hace también aludiendo al racismo, al fascismo, a la homofobia, a cualquier tipo de opresión. Cualquiera que participe en los movimientos sociales, pongamos contra los desahucios o contra la violencia machista, sabe por experiencia que la participación de las mujeres es muy superior a la de los hombres. Un ejemplo: ¿Por qué no se manifiestan los hombres masivamente en contra de la brecha salarial, cuyo resultado es que las mujeres cobren sensiblemente menos que los hombres desarrollando el mismo trabajo? Es más, ¿por qué no lo han hecho JAMÁS los sindicatos, representantes de los trabajadores y, en teoría, las trabajadoras? ¿No se trata acaso de una flagrante discriminación? ¿No echa abajo nuestra bonita idea de sociedad democráticamente igualitaria?

El hecho de que las desigualdades sociales, o sea económicas y laborales, afecten sobre todo a las mujeres da como resultado una mayor participación de nosotras en las movilizaciones reivindicativas. Ah, pero esto no computa como "trabajo no remunerado". Porque no lo es. Y sin embargo es tiempo. Tiempo de vida. Si lo llevamos al extremo, podría suponer un enfrentamiento entre "dar la vida" y "ganarse la vida".

Matarse es lo contrario de vivir.

En la lucha por nuestros derechos, por lo social, lo común, la participación de las mujeres es notablemente superior a la de los hombres. Por la sencilla razón de que quienes se movilizan nunca son los privilegiados.

A los trabajos no remunerados deberíamos sumar nuestra participación en la lucha colectiva, nuestra presencia a las puertas de los juzgados tras una sentencia machista, nuestra atención a las madres a las que dejan en la calle con sus hijos por impago de alquiler, a las que temen que regrese el maltratador, a las que no reciben la pensión de alimentos, deberíamos sumar nuestras redes de apoyo a las muchachas que llegan a casa agredidas sexualmente y a sus madres, los grupos que hemos ido construyendo y requieren nuestra atención diaria para amparar y difundir los atropellos que sufrimos, nuestra costumbre de dedicar, hora tras hora, un tiempo, nuestro tiempo, a atender a las que preguntan por una abogada, una forense, un techo, una jueza, una manta, una periodista, una mano tendida, una palabra.

Cuando este diario me puso a pensar en la violencia económica contra las mujeres, mi experiencia dio un par de pasos. Me resisto a reducirlo a una cuestión de salarios y puestos de trabajo. De pronto eso se convierte en lo contrario a lo que somos y hacemos.

He pensado mucho en la idea de eso que se ha dado en llamar "los cuidados", y me propongo ampliar ese campo. No se trata solo de cuidar en el ámbito de lo íntimo, lo doméstico o lo físico. Se trata del cuidado de la sociedad. Propongo ampliarlo al ámbito social, o sea modificar lo económico, lo que consideramos construcción económica de la sociedad. ¿Qué "vale" más, una mujer que enfrenta su cuerpo a quienes abandonan, por la fuerza, a una familia en la calle o un tipo que especula en bolsa? ¿Quién mejora la sociedad, una mujer que atiende a la madre violada o el presidente del Banco de España? ¿Qué sería de un grupo humano en el que nadie cuidara de ancianos y ancianas, de bebés, de los alimentos, de la higiene? ¿Por qué consideramos "normal" que un puñado de personas cobre millones de euros a cambio de dejar sin luz, sin agua o sin techo a quienes se asocian para que eso no suceda?

Considero sinceramente que el feminismo, en tanto en cuanto activismo político contra las opresiones, representa una forma de vida más digna, mejor, más valiente, infinitamente menos cruel. Una forma de conseguirlo a dentelladas.

Considero sinceramente que las mujeres trabajamos sin remuneración no solo en el espacio privado sino en la construcción pública, o sea común, de un mundo mejor.

Y, sin embargo, eso nos está costando la vida. No me refiero, evidentemente, a las asesinadas, sino a esta forma insoportable, inabarcable, de labrar, de ser a la vez buey, carreta, yunta y arado.

Hace poco llamé a una amiga y le dije: "Compañera, me estoy matando". Matarse es lo contrario de vivir. Dicho todo lo anterior, se trata de dar la vida, dar la vida como lo contrario a "ganarse la vida". A estas alturas, más nos vale, puestas a eso, que el asunto dé fruto.

Fuente: https://blogs.publico.es/cristina-fallaras/2020/11/25/me-estoy-matando/?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=publico

 62 millones de europeas han sido víctimas de violencia machista en el último año

domingo, 8 de diciembre de 2019

'Un violador en tu camino' llega a India: "En el nombre de la casta, somos explotadas"

Tras Chile, Bogotá, México, EEUU o Madrid, la performance feminista llega a India, donde un centenar de mujeres han realizado su propia versión
"Cuando realizamos la intervención feminista chilena en el contexto de la India, no podemos pasar por alto las intersecciones de clase, casta, género y geografía", explica una de las organizadoras en Nueva Delhi


https://www.eldiario.es/sociedad/violador-India-conmocionada-ultimas-violaciones_EDIIMA20191207_0283_20.jpg
"El violador eres tú" llega a una India conmocionada por las últimas violaciones EFE

El himno 'Un violador en tu camino' continúa expandiéndose por el mundo. Dos semanas después de que las mujeres chilenas lo utilizaran para denunciar la violencia estructural que sufren, el cántico ha llegado este fin de semana a la India, donde cerca de un centenar de mujeres se han reunido en Nueva Delhi para  responde a la violencia cotidiana.

Y lo ha hecho, como proponía el colectivo Lastesis, que ideó la performance, adaptando parte de la letra a la singularidad india, pero manteniendo los ojos vendados y señalando al frente: "En el nombre de la casta / En el nombre de la religión / Nosotras desaparecemos / Nosotras somos explotadas / Llevamos la peor parte de la violación / Y la violencia sobre nuestros cuerpos".

"Cuando realizamos la intervención feminista chilena en el contexto de la India, no podemos pasar por alto las intersecciones de clase, casta, género y geografía", indica Shru Ti, una de las impulsoras de la intervención en Jantar Mantar, un espacio público reservado para todo tipo de protestas en Nueva Delhi. 

Un grupo de personas se concentra en Unnao (India) delante de la casa de la mujer de 23 años que quemada viva cuando iba a declarar por una violación que sufrió en diciembre de 2018.
Un grupo de personas se concentra en Unnao (India) delante de la casa de la mujer de 23 años que quemada viva cuando iba a declarar por una violación que sufrió en diciembre de 2018. REUTERS
 La protesta tuvo lugar este sábado, simultáneamente a otros actos organizados por todo el país para denunciar el asesinato de una joven de 23 años, quemada viva el miércoles por cinco hombres cuando se dirigía a declarar por la violación que sufrió hace unos meses, que murió este viernes. 

Según un informe de la Fundación Thompson Reuters, publicado en 2018, India es el país más peligroso del mundo para las mujeres. Las autoridades del país registraron más de 33.000 denuncias por violación en 2017, pero se calcula que la mayoría de las víctimas no denuncia. 
Mujeres indias realizan la performance 'Un violador en tu camino' en Delhi
Mujeres indias realizan la performance 'Un violador en tu camino' en Delhi

En este contexto, Shru Ti aclara que "no estamos aquí por los casos de violencia que han sucedido recientemente, sino que estamos respondiendo a la violencia cotidiana, algo que es intrínseco al sistema patriarcal, que considera a las mujeres y a las personas LGTBTQIA+ como 'transgresivas'". "Queremos centrarnos en la autonomía corporal y el consentimiento en los espacios públicos y privados. Deseamos extender este argumento a todos los géneros", señala. 

Antes de comenzar a entonar su propia versión de 'Un violador en tu camino', las mujeres que han participado en la performance han dibujado con tiza en el suelo círculos con sus demandas y denuncias: "aplastar al patriarcado", "yo era una niña", "frenar la violencia racista", "acabar con la impunidad del estado patriarcal", etc. 
Mujeres indias realizan círculos en el suelo antes de cantar 'Un violador en tu camino'
Mujeres indias realizan la performance 'Un violador en tu camino'

 Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/violador-India-respondiendo-violencia-cotidiana_0_971852881.html

Muere una víctima de una violación en la India tras ser quemada viva cuando iba a declarar contra su agresor

lunes, 23 de septiembre de 2019

440 pares de zapatos por las mujeres asesinadas

Según la plataforma Kadın Cinayetlerini Durduracağız Platformu, en Turquía fueron asesinadas 440 mujeres a manos de sus parejas durante el año 2018. Por ello, el artista Vahit Tuna ha creado una obra para reivindicar que la violencia machista debe erradicarse. La obra reúne 440 pares de zapatos colocados en las fachadas de dos edificios en el barrio de Kabataş de Estambul en el distrito de Beyoğlu, según reportan medios de turcos.

“Lo que hace este proyecto es que crea conciencia sobre los asesinatos de mujeres y también materializa este tema como una escultura o monumento. Este trabajo permanecerá aquí durante seis meses", señaló el artista.

En España, durante esta última semana han sido asesinadas cuatro mujeres. Los dos últimos casos se han conocido este fin de semana, uno en Viladecans y otro en Colònia de Sant Jordi.

440 pares de zapatos de mujer cuelgan en un edificio de Estambul. Es el número de mujeres asesinadas por sus maridos en Turquía durante un año.
https://pbs.twimg.com/media/EFGCRI1XYAANhVd.jpg
En Estambul colgaron 440 pares de zapatos en las paredes de la ciudad, es el número de mujeres asesinadas por sus maridos este año en Turquía.
 Fuente: @maicapp 17 hhace 17 horas En Estambul colgaron 440 pares de zapatos en las paredes de la ciudad, es el número de mujeres asesinadas por sus maridos este año en Turquía.

martes, 11 de junio de 2019

Al Azhar aprueba golpear a las esposas "sin romperle ningún hueso" y desata la polémica

AHMAD AL <HIT>TAYEB</HIT>
Ahmed el Tayeb, imán de la mezquita de Al Azhar. E. M.
Las esposas pueden ser golpeadas siempre y cuando ningún hueso resulte roto como consecuencia de la golpiza. Las declaraciones del gran imán de Al Azhar, Ahmed el Tayeb, amparando una violencia de genero que es todavía un tabú encerrado entre las paredes de los hogares egipcios ha desatado el enésimo debate que salpica a la institución más prestigiosa del islam suní.
El Tayeb pronunció sus palabras en el transcurso de un programa de televisión que ha dirigido durante el mes sagrado del Ramadán. "El remedio que el Corán ofreció es golpear de un modo simbólico con el propósito de reformar pero sin causar daño, perjuicio o dolor", arguyó el líder religioso ante sus telespectadores. "Los textos del Corán y las disposiciones de la legislación islámica son válidos en todo momento y lugar", recalcó.

El máximo responsable de una institución con sede en El Cairo, que presume de ser el faro del islam suní, fundamentó sus palabras en unas aleyas de "la sura de las mujeres" del Corán. "Los hombres están al cargo de las mujeres en virtud de la preferencia que Alá ha dado a unos sobre otros.
(...) Las habrá que sean rectas, obedientes y que guarden, cuando no las vean, aquello que Alá manda guardar. Pero aquellas cuya rebeldía temáis, amonestadlas, no os acostéis con ellas, pegadles; pero si os obedecen, no busquéis ningún medio contra ellas", reza el versículo.

A juicio de El Tayeb, la acción de un hombre de golpear a su cónyuge "tiene unas normas y límites". "No debe romperle un hueso, ni provocarle daños en un órgano o miembro de su cuerpo ni pegarle con la mano en la cara ni dejarle heridas ni causarle perjuicio psicológico. El objetivo es golpearle de una manera simbólica con el Swak [un pequeño palo de madera usado en la antigüedad para limpiar los dientes] o el cepillo de nuestro tiempo", aseveró el gran imán.

Su verborrea ha levantado polvareda sumándose a las críticas que recibe Al Azhar, en el ojo del huracán por el currículo escolar en la amplia red de centros educativos que administra en el país más poblado del mundo árabe. "La opinión del jeque permitiendo al hombre golpear a su esposa es su principal ideología y su discurso está grabado en vídeo y audio", censuró el parlamentario Mohamed Abu Hamed.

La fatua (edicto islámico) de El Tayeb se ha topado, además, con quienes discuten que el Corán permita y consagre la violencia de género. Una opinión que sostiene el presentador de televisión egipcio Islam al Behiri, un reformador condenado a prisión por insultar la religión que fue indultado por el presidente Abdelfatah al Sisi a finales de 2016. El teólogo alega que los primeros estudiosos malinterpretaron los términos del Corán despreciando el contexto y el sentido real de la citada aleya.

Otros religiosos, en cambio, han ratificado la posición de El Tayeb. "Una noche el profeta Mahoma fue a unas tumbas de la actual Arabia Saudí. Una de sus esposas, Aisha, por puros celos lo persiguió para saber a qué lugar se dirigía. Una vez allí, ella regresó antes para no despertar ninguna sospecha. El profeta lo supo y, cuando le preguntó, le propinó un puñetazo en su pecho", recuerda en declaraciones a EL MUNDO Ahmed al Azhari, un jeque egipcio. "El objetivo de golpear a la mujer es castigarla y disciplinarla, no hacerle daño", insiste.

Acorralado por la controversia, Al Azhar ha tratado de recular. En un comunicado difundido entre los medios, la institución indica que "el maltratado a la mujer se ha convertido en una de las causas del daño psicológico que se refleja negativamente en la familia". "El intelectual de La Meca, Ibn Atta, se cuenta entre quienes rechazaron golpear a su esposa y consideraron que aquello no contravenía lo que establece el Corán", agrega la nota.

En el texto, el jeque muestra su disposición a abrir "el debate entre los científicos" sobre la violencia de género. "Espero poder vivir para ver legislación en nuestro mundo árabe e islámico que criminalice el maltrato", asevera El Tayeb tratando de rebajar la polémica. No es la primera vez que Al Azhar se ve envuelta en controversias similares. Los sectores más liberales le acusan de intentar detener la creciente tasa de divorcios a través de unos jeques que aconsejan a las mujeres resistir por el bien de la unidad familiar.

La violencia machista es un tabú de alargada sombra en la conservadora sociedad egipcia. Ni siquiera existen estadísticas sobre los casos denunciados o las muertes entre las paredes de los hogares. Es una de las razones esgrimidas para explicar el incremento de los divorcios. La mitad de los nuevos matrimonios acaban en ruptura. En Egipto, con 100 millones de almas, un nuevo divorcio se formaliza cada dos minutos y medio.

"Las principales causas de estas cifras son la violencia de género y el abandono. La violencia es el motivo más dramático. Los esposos agreden a sus cónyuges", señaló recientemente a este diario Mahasen Saber, una mujer que dirige una radio que ofrece voz a divorciadas. "Nos llegan muchos testimonios de mujeres que denuncian los golpes de su marido y la reacción de su propia familia, que el único consejo que le proporcionan es que aguanten".

La violencia en el seno del matrimonio no es un asunto nuevo. Es una consulta recurrente para el Dar el Ifta, un organismo oficial egipcio responsable de publicar edictos religiosos. En su página web, las consultas se despachan con un argumento similar al que alimentó la polémica: "Los académicos acordaron por unanimidad que golpear no tiene la intención de dañar a la esposa o insultarla. Es permisible, pero no obligatorio, en casos en los que tal conducta no es un insulto para la cónyuge o no la daña sino que simplemente muestra la insatisfacción del marido y su ira por haber desatendido sus deberes". En tales circunstancias, Dar el Ifta aconseja un ligero golpe "sin dejar señal" con un "cepillo de dientes o cualquier otra cosa que no sea una herramienta para atizar".

Fuente: https://www.elmundo.es/internacional/2019/06/09/5cfd3cf1fdddff508a8b45c9.html

viernes, 31 de mayo de 2019

El partido ultra belga sustituye por hombres a diputadas electas que incluyó en sus listas para cumplir la paridad

Una eurodiputada electa y una diputada elegida para el Parlamento Flamenco del partido de extrema derecha Vlaams Belang han presentado su renuncia antes de ocupar sus escaños
Se trata de una estrategia del partido para sortear el requisito de las listas cremallera. Las mujeres ocupaban la segunda posición en sus listas
"Un tercer escaño no estaba asegurado y una mujer tenía que ir en segundo lugar, así que me eligieron a mí y a él le hicieron primer sustituto", cuenta una de las mujeres que ha presentado su renuncia antes de ocupar el cargo


La extrema derecha belga respalda a los partidos independentistas el 21D
El líder del partido Vlaams Belang de Bélgica, Tom van Grieken (i), camina junto a Geert Wilders, líder ultraderechista holandés. EFE
 El partido de extrema derecha belga Vlaams Belang (interés flamenco) ha sustituido por hombres a dos mujeres que ocupaban el segundo puesto en las listas a Europa y al Parlamento flamenco en las elecciones del pasado domingo. Se trata de una estrategia para esquivar los requisitos legales de paridad, tal y como ha reconocido el partido y según ha publicado la agencia Belga.

Pasty Vatlet, número dos de la formación ultra para el Parlamento Europeo, y Lut Defroche-Degroote, que iba a representar a la provincia de Flandes Occidental en el Parlamento flamenco, han presentado su dimisión antes incluso de ocupar sus escaños. 

Un portavoz de la formación ha explicado a la agencia que Vatlet es la tesorera del partido y no puede perder esa posición, lo que significa que su candidatura nunca fue real y que su lugar en la lista era una pretensión para cumplir el principio de paridad. Los partidos en Bélgica están obligados a formar listas cremallera: si el cabeza de lista es un hombre, la segunda posición debe estar ocupada por una mujer. 

La otra candidata, Deforche-Degroote, dueña de una cafetería en Roeselare, acordó desde un principio que su candidatura era una farsa diseñada únicamente para garantizar el escaño a otro hombre. Los hombres que ocuparán sus puestos son Tom Vandendriessche para el Parlamento Europeo e Immanuel De Reuse para el flamenco.

"Esto estaba acordado de antemano. A Roeselare (municipio belga) le ha ido bien en las elecciones locales y a nivel nacional tenía derecho a un escaño. Yo soy el líder del partido en Roeselare y son quien manda aquí", ha afirmado De Reuse.

El político explica que tanto él como Deforche-Degroote, la mujer a la que va a sustituir, están concentrados en políticas sociales, pero que el partido había sido obligado a buscar una mujer para el segundo puesto en la lista. "Lut quería hacer esto por mí", ha afirmado. 

Entrevistada por De Morgen, Deforche-Degroote, la mujer que ha presentado su renuncia, afirma: "Tengo sentimientos encontrados, pero vale, lo superaremos". "Soy una mujer de palabra. Todo el mundo sabe que Immanuel es muy ambicioso. Pero un tercer escaño no estaba asegurado y una mujer tenía que ir en segundo lugar, así que me eligieron a mí y a él le hicieron primer sustituto", añade.
"Por supuesto que no me esperaba salir elegida, pero mantendré mi promesa por el bien del partido", explica la candidata reemplazada. Vlaams Belang ha obtenido tres escaños en el Parlamento flamenco en Flandes Occidental y otros tres en la Eurocámara.

lunes, 18 de febrero de 2019

Turismo sexual en Egipto: venta de niñas vírgenes para matrimonios temporales

Turismo sexual en Egipto: venta de niñas vírgenes para matrimonios temporales | Foto: Reuters vía El Confidencial
Turismo sexual en Egipto: venta de niñas vírgenes para matrimonios temporales | Foto: Reuters vía El Confidencial
 El turismo sexual está cobrando fuerza en las zonas rurales de Egipto, como Hawamdeya, Fayum o Badrashein. En concreto, las familias más desfavorecidas pactan bodas temporales (generalmente en verano) para casar a sus hijas, con una media de edad de 13 a 18 años, con hombres adinerados del Golfo.

Según ha informado El Confidencial, la mayoría de estos hombres proceden de Arabia Saudí, aunque también de Emiratos Árabes Unidos; Baréin; Jordania; Kuwait; Libia; y Yemen. Hasna, una mujer que vendió a su hija de 14 años, indicó que estos turistas suelen pagar entre 3.000 libras egipcias (320 euros al cambio) y 60.000 (6.500 euros) por las chicas. El precio final depende de lo joven, blanca, virgen e inocente que sea la niña.

Lamia Loftey, que realizó un estudio sobre este fenómeno para la ONG New Woman Foundation (Nueva Fundación para las Mujeres), explicó al diario citado que el “agente intermediario juega el rol principal. Taxistas o abogados del pueblo, generalmente acompañados por una mujer, son quienes convencen a las familias con hijas en edades tempranas”.

Los contrayentes, el hombre y la niña, se casan por la ceremonia matrimonial urfi, un enlace no oficial, pero que está aceptado por el islam. “La duración varía según las exigencias del cliente y sus vacaciones, desde una semana hasta dos meses”, aclaró Loftey. El contrato matrimonial no contempla ninguna garantía legal para las menores, por ejemplo, cuando se quedan embarazadas no pueden exigir una manutención económica, ni registrar al bebé con el apellido del padre.

La directora del Consejo Nacional para la Infancia y Maternidad egipcio, Azza AlAshmawy, aseguró que se trata de “prostitución infantil encubierta”. “Hay niñas que se han casado hasta 60 veces antes de cumplir los 18 años”, aseguró.

En Egipto, el 26% de las mujeres ha contraído matrimonio con menos de 18 años y el 10% con menos de 15, según la ONG Nadeem.

Fuente: https://www.tourinews.es/resumen-de-prensa/notas-de-prensa-destinos-competidores-turismo/turismo-sexual-egipto-venta-de-ninas-virgenes-para-matrimonios-temporales_4453015_102.html#.XGpl73wUVpN.twitter

sábado, 19 de enero de 2019

Una niña argentina de 12 años que fue violada y cuya madre pidió un aborto da a luz por cesárea

Nena de doce años embarazada
Argentinas disfrazadas de las protagonistas de 'El cuento de la criada', en una protesta a favor del aborto. AP
La menor fue sometida a la intervención quirúrgica tras 24 semanas de embarazo. El bebé será dado en adopción

Una niña de 12 años llegó el viernes pasado a un hospital de Jujuy, en el norte de Argentina, aquejada de un fuerte dolor abdominal. Los médicos detectaron que cursaba un embarazo de 24 semanas y la menor denunció que había sido violada por un vecino de 60 años que la amenazó con matarla si hablaba. Ella y su madre solicitaron que se le realizase un aborto, contemplado por la ley, pero los médicos la derivaron a otro hospital, la mantuvieron varios días internada y este viernes le realizaron una cesárea. El hospital informó de que tanto ella como la recién nacida están bien. El caso ha dividido al país sudamericano entre quienes denuncian que se ha incumplido su derecho a la interrupción voluntaria al embarazo y quienes felicitan al hospital por haber "salvado la vida de un inocente". "Cualquier embarazo en una niña menor de 13 es producto de abuso sexual y puede acceder a una interrupción legal del embarazo", dice el protocolo para la atención del embarazo en adolescentes del Gobierno de Jujuy y de la ONG Unicef. El texto no fija un límite temporal para que la niña embarazada pierda ese derecho.

Jujuy es una de las provincias argentinas con mayor porcentaje de embarazos adolescentes: dos de cada diez. Es también una de las más conservadoras, al igual que el resto del norte del país, donde la Iglesia católica conserva un peso importante. El año pasado, cuando el Congreso votó una ley que proponía legalizar el aborto hasta la duodécima semana de gestación, tres de los cinco diputados jujeños y sus tres senadores se pronunciaron en contra. Tras cinco meses de debate, la normativa fue rechazada por la Cámara alta.

Un grupo de organizaciones contrarias al aborto presentaron a principios de semana un recurso de habeas corpus para evitar el aborto, pero éste fue rechazado. La violación es uno de los supuestos en los que el aborto es legal en Argentina desde hace casi un siglo. El otro es que exista riesgo para la salud de la madre. Perdida la vía judicial, se manifestaron frente al hospital con pañuelos celestes y pancartas con mensajes a favor de la vida y de dar al bebé en adopción.

Frente a ellos, agrupaciones feministas también se manifestaron públicamente y exigieron que se cumpla la ley. "Obligar a una niña a seguir con un embarazo producto de una violación es tortura. Lo dijo el Comité de Derechos Humanos de la ONU en el caso LMR en 2011", recordó la periodista Mariana Carbajal, integrante del colectivo Ni Una Menos.

El hospital optó finalmente por practicar una cesárea a pesar de que esta no figura entre los métodos reconocidos por la Organización Mundial de la Salud para llevar a cabo un aborto. "Se ha procedido a realizar la interrupción legal del embarazo a la menor de 12 años, cumpliendo con todos los derechos que la asisten [...] La cesárea se desarrolló a partir de las 8.00. El recién nacido fue recepcionado [sic] y asistido por el personal de neonatología", informó el centro médico en un comunicado. El bebé no mantendrá contacto con la madre, deberá permanecer internado durante semanas y después será dado en adopción, según anunció el ministro de Salud jujeño.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2019/01/18/actualidad/1547836652_224879.html?id_externo_rsoc=TW_CC

lunes, 10 de diciembre de 2018

Un exasesor de Bin Salmán torturó a una activista saudí antes de ser despedido por el caso Khashoggi

Pedir el derecho a conducir se paga con abusos sexuales, descargas eléctricas y latigazos. La muerte del periodista es la punta del iceberg de la represión a los disidentes.

Mohamed bin Salman, el pasado 30 de noviembre en la reunión del G20 en Buenos Aires.
 Un importante asesor del príncipe heredero de Arabia Saudí participó en la tortura de una activista a principios de este año antes colaborar en el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, según fuentes de la agencia Reuters.

El asesor Saud al Qahtani ejerció como consejero del príncipe heredero Mohamed bin Salman hasta octubre, cuando fue despedido y luego sancionado por el Tesoro de los Estados Unidos por el asesinato del columnista de The Washington Post.

Ahora, las fuentes de Reuters aseguran que Al Qahtani estuvo presente durante una sesión de tortura a esta mujer y sus subordinados torturaron a otras tres activistas, quienes fueron objeto de abusos sexuales, electrocutadas y flageladas entre mayo y agosto en un centro de detención extraoficial en Yedá.

Este grupo estaba formado por seis hombres, que dijeron pertenecer a la Federación Saudí de Ciberseguridad, Programación y Drones, que Al Qahtani dirigió en su momento.
Por contra, otro funcionario saudí ha asegurado que las denuncias de maltrato y tortura de las mujeres detenidas eran "falsas". "Fueron detenidas por acusaciones relacionadas la seguridad y la estabilidad del reino", según esta fuente.

Las mujeres se encuentran entre más de una docena de activistas arrestados desde mayo, en medio de una represión dirigida contra clérigos e intelectuales. Siguen detenidas once mujeres, dicen activistas, incluidas las cuatro presuntamente torturadas. 

En la habitación Amnistía Internacional y Human Rights Watch dijeron el mes pasado que al menos tres de las activistas, que se manifestaban por el derecho a conducir y el fin del sistema de tutelaje masculino predominante en el reino, fueron torturadas.

Las fuentes de Reuters, que pidieron no ser identificadas por temor a represalias, verificaron a la agencia que Qahtani estaba en la sala en varias ocasiones cuando una de las cuatro activistas detenidas fue sometidas a besos, a toqueteos y a electrocución. La mujer recibió amenazas de violación y asesinato.

Otras dos detenidas recibieron insultos, latigazos y descargas eléctricas hasta poner sus dedos azules. Los captores también hicieron que otra mujer besara a un hombre detenido mientras observaban, dijo una de las fuentes.

Reuters no pudo determinar si Qahtani estuvo en la habitación durante los episodios con esas otras tres detenidos, pero las fuentes dijeron que todos los torturadores de mujeres pertenecían al "grupo de Saud".

Una tercera fuente dijo que Qahtani se dirigió a varias de estas mujeres en mayo cuando fueron transferidas inicialmente a Yedá desde Riad, la capital, y les dijo que la pena por traición era de 20 años de prisión o la pena de muerte.

Fuente: https://www.huffingtonpost.es/2018/12/07/un-exasesor-de-bin-salman-torturo-a-una-activista-saudi-antes-de-ser-despedido-por-el-caso-khashoggi_a_23611382/

viernes, 16 de noviembre de 2018

"Mi tanga no es mi consentimiento": las mujeres irlandesas se revelan contra una sentencia que justifica una violación

Un jurado absolvió a un joven de 27 años acusado de violar a una joven de 17 años alegando que "llevaba un tanga con un lazo por delante", entre otros argumentos
Bajo el hashtag #ThisIsNotConsent, las redes sociales se llenan de mensajes de apoyo a la victima junto a imágenes de la prenda que 'exculpó' al violador


#ThisIsNotConsent
#ThisIsNotConsent
Locas Del Coño
 La red social Twitter se llenó esta semana de tangas de distintos modelos, colores y tamaños, junto al hashtag #ThisIsNotConsent (Esto no es consentimiento) en señal de protesta por una sentencia judicial en un caso de violación en la ciudad de Cork, Irlanda.


https://twitter.com/Sinxalien/status/1062805981590155264
Durante los últimos días, numerosas manifestaciones han ocupado las calles de las principales ciudades de Irlanda y también han tomado las redes sociales bajo el lema #ThisIsNotConsent, que forma parte de la campaña lanzada por el grupo de Facebook Mna na hEireann (Mujeres de Irlanda), y que junto a imágenes de tangas de todos los estilos y colores denuncian los argumentos que perpetúan la culpabilización de las victimas en los juzgados y lo que perciben como misoginia a la hora de aplicar justicia.

https://twitter.com/Sinxalien/status/1062805981590155264
https://twitter.com/Sinxalien/status/1062805981590155264
 El tema llegó incluso al Parlamento irlandés cuando la diputada Ruth Coppinger sacó un tanga color azul alegando: "Podría parecer embarazoso mostrar un par de tangas aquí, ¿pero cómo creen ustedes que se siente una mujer o una víctima de una violación en la situación incongruente de que su ropa interior se muestre en el juzgado?".


https://twitter.com/Sinxalien/status/1062805981590155264
La indignación se desató esta semana tras conocerse que el jurado del tribunal de la ciudad de Cork había declarado no culpable, de forma unánime y después de 90 minutos deliberando, a un hombre de 27 años acusado de violar a una joven de 17 años alegando que ella "llevaba un tanga con un lazo por delante", entre otros argumentos.
Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2018/11/16/tanga_no_consentimiento_las_mujeres_irlandesas_revelan_contra_una_sentencia_que_justifica_una_violacion_88885_1022.html

domingo, 11 de noviembre de 2018

La violación colonial: seis siglos de abusos sexuales

La historia de la colonización abre el debate sobre la herencia que ha dejado en las sociedades actuales un sistema de dominación en el que la sexualidad jugó un papel clave

https://estaticos.elperiodico.com/resources/jpg/7/2/zentauroepp45592878-mas-periodico-tema-colonialismo-sexual-blanco-negro-1907-f181106200308-1541531191327.jpg

 El pasado deja un rastro –y no siempre honorable– en la memoria colectiva de los pueblos. Tarde o temprano reaparece perpetuando patrones que imaginábamos desaparecidos. A veces, lo que creíamos secundario o anecdótico no lo es tanto y la historia revela que ciertos fenómenos han sido esenciales en la creación de estereotipos sobre los que reposan muchos sistemas de dominación. El relato de los imperios coloniales no escapa a ese principio. El terreno conquistado lo era también a través de los cuerpos y la sexualidad, un elemento fundamental de las relaciones de poder que, como la violencia contra las mujeres, está lejos de ser cosa del pasado.

En 'Sexe, race et colonies' ('Sexo, raza y colonias') publicado recientemente en Francia por La Découverte, un grupo de 97 investigadores internacionales –historiadores, antropólogos y sociólogos– analiza un total de 1.200 imágenes –grabados, pinturas, fotografías, carteles, ilustraciones y tarjetas postales– generados en seis siglos de historia colonial, desde 1490 hasta los procesos de descolonización de los años setenta.

Bajo la dirección de Pascal Blanchard, Nicolas Bancel, Gilles Boëtsch, Christelle Taraud y Dominic Thomas, su tesis es que esta vasta iconografía muestra que hubo una suerte de depredación sexual a escala mundial en los territorios colonizados por las potencias imperiales y en las prácticas esclavistas de EEUU.

Pintura de Paul Gauguin titulada 'Nevermore o Taïti'. / EFE
Mirada sesgadaLas huellas de esa historia, a menudo tabú, son hoy reconocibles en las relaciones con las antiguas colonias, los flujos migratorios o los problemas de identidad en las sociedades multiculturales. La voluminosa obra sorprende por la rotundidad con la que aborda la violencia y la fascinación que trasluce la mirada sesgada de Occidente sobre el cuerpo del otro, y reabre el debate sobre la superioridad del mundo occidental 40 años después de que Edward Said denunciara en 'Orientalismo' los clichés ideológicos que alimentan las estrategias del poder.

'Sexe, race et colonies' defiende que la sexualidad en el contexto esclavista o colonial «no se pueden considerar como un asunto privado, individual o grupal, sino como un gran objetivo de la dominación tanto del pasado como del presente». La historia colonial es un acto de virilidad. Las mujeres se poseen, son objetos de intercambio y de rivalidad masculina.

De Gauguin a Man Ray
La literatura, la prensa, las artes, la radio, el cine, el vídeo y la televisión sirvieron para que los imperios coloniales construyeran una idea del otro. Los principales artistas del XIX y principios del XX beben de esta pasión por las colonias, como Paul Gauguin y sus 'Désirs troubles', Auguste Rodin y sus bailarinas camboyanas, Pablo Picasso y sus artes negras o Man Ray y su mítica fotografía 'Negro y blanco'.

Las imágenes alimentaron las fantasías sexuales de la metrópoli y comercializaron un erotismo y una pornografía muy rentables. «Esta inmensa producción se convierte en un auténtico género que irriga Occidente y aproxima a la metrópoli de estos paraísos sexuales que se supone que son los espacios colonizados». Los coordinadores de la obra, Pascal Blanchard y Christelle Taraud, han respondido telefónicamente a las preguntas de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA.

La mítica obra de Man Ray titulada 'Negro y blanco'. / EFE
 ¿Actuaron todos los imperios de la misma manera? 
Pascal Blanchard: No. Cada uno desarrolló una matriz y unas prácticas específicas. En los primeros conquistadores portugueses y españoles en América hay una verdadera fascinación por el cuerpo del otro que se refleja en grabados y pinturas. Los británicos tienen una parte moralista y prohíben a los oficiales casarse con mujeres indias, mientras que italianos o portugueses promueven el mestizaje. Los franceses y los holandeses, por ejemplo, organizaron bien la prostitución. Cuando el Ejército francés llega a Argel en 1830 una de las primeras cosas que crea son los burdeles. Las mujeres jóvenes necesitaban el permiso de los servicios de higiene franceses para ejercer la prostitución. En el caso de los japoneses, su sistema fue el más brutal de todo el sudeste asiático.

¿Cuál fue el papel de la Iglesia?
P. B.: Fue particularmente paradójico, porque, por un lado, tiene un discurso teórico muy moralista de rechazo a la libertad sexual pero, por otro, cierra los ojos ante las prácticas de ultramar, que se conciben como el reposo del guerrero.  Esta doble moral también se da en los imperios coloniales del siglo XIX que prohíben la mezcla interracial mientras paralelamente organizan la prostitución. Se admite el principio de una segunda esposa y se autoriza tácitamente la relación sexual. Esa ambigüedad, ese juego de ida y vuelta entre el discurso oficial y la práctica real es lo que se ve en el libro.

Tarjeta postal en la que aparece un africano bien dotado. /OLIVIER AUGER
 ¿Qué cambia cuando a mediados del siglo XIX la mujer blanca llega a las colonias?
Christelle Taraud: Si antes la sexualidad mixta estaba tolerada e incluso las esposas y los hijos eran reconocidos como tales –por ejemplo, en las primeras fases de la colonización portuguesa los exploradores llevaban a sus hijos mestizos a Lisboa y Oporto–, ese modelo se rompe al fijarse la  llamada 'color line'. Las mujeres blancas defienden sus derechos y exigen la expulsión de las primeras familias, marginándolas. Habrá una esposa legítima para la reproducción y una categoría de mujeres cada vez más próximas de la prostitución. Hay un rechazo social hacia las primeras esposas con el objetivo de estigmatizarlas e impedir que sus hijos se consideran legítimos. Hay una doble sociedad, una doble moral y una doble familia. Los hombres tenían una en la casa colonial y otra en la plantación o en los barrios pobres de la ciudad.

P. B.: Un segundo elemento importante es que tocar a la mujer blanca se convierte en una prohibición absoluta porque está ligado a la superioridad racial. Su cuerpo es puro y no puede ser tocado por el hombre indígena.

Dos atractivas muchachas vietnamitas (en ese momento, de Tonkin), en una tarjeta postal. / OLIVIER AUGER
 ¿En el espacio colonial estaba todo permitido?
P. B.: Los límites a la dominación masculina –y había pocos– no existían. Para quienes iban a las colonias aquello era un paraíso sexual y lo sabían. Había una doble amoralidad. Allí no era condenable ser un pedófilo, como el pintor Gauguin. El concepto de violación no existía porque se consideraba que el hombre blanco tenía derecho a poseer el cuerpo de la mujer, como podía usar el del hombre como fuerza de trabajo. No hubo un sistema organizado de violación, pero sí de prostitución.

Si ves los carteles militares españoles, portugueses, alemanes y franceses para reclutar soldados siempre hay lo mismo: paisaje, aventura, cactus, cocoteros y una mujer con los pechos descubiertos.

Los grandes pintores orientalistas del XIX y los africanistas del principio del XX o el cine colonial ofrecen una visión exótica del cuerpo de la mujer. Hoy empezamos a entender su impacto en el debate sobre la sexualidad y las relaciones interraciales, especialmente en sociedades mestizas.

¿Qué rastro ha dejado la historia colonial en el presente?
C. T.: Hay varios espacios donde se observa la reproducción de estos estereotipos. El primero en el llamado mercado matrimonial globalizado, es decir hombres –y no solo blancos occidentales– de países ricos que buscan mujeres en función de clichés de la época colonial. Por ejemplo, a las magrebís se las representa como lascivas, a las negras con una sexualidad salvaje y a las asiáticas sumisas.

Detalle de la portada del semanario 'Voilà', en la que aparece una sensual odalisca marroquí. /ACHAC
 El segundo es el turismo sexual y el tercero es la industria pornográfica. Pero el árbol no deja ver el bosque porque el estereotipo de la dominación masculina nos influye individual y colectivamente a través del cine, las exposiciones, la publicidad, los libros, el cómic... Es inquietante porque, cuando vemos una imagen violenta nos damos cuenta enseguida de que es violenta, pero cuando se trata de una violencia sistémica no vemos el problema.

P.B.: Todos los mercados actuales del turismo sexual están en los países del sur (Haití, Senegal, Kenia, Marruecos, Tailandia, Filipinas). Con alguna evolución, el mapa es el mismo que el de las antiguas colonias. Países que eran encrucijadas militares, Yibuti, por ejemplo, en el imperio otomano o Kenia para los ingleses y Senegal para Francia. Marruecos era el inmenso burdel del imperio colonial francés, como Tailandia y Filipinas, y Cuba una etapa en el viaje de los marines norteamericanos.

Las construcciones simbólicas del Estado colonial se ven también en la producción pornográfica en la web. La fantasía del hombre negro y la mujer rubia perdura en la cultura capitalista. En Francia, las jóvenes con velo eran las más demandadas en internet y en los países musulmanes, unos de los mayores consumidores de pornografía, la imagen de la mujer blanca tomada por los árabes, asiáticos o africanos.

El libro ha recibido duras críticas. Se le reprocha haber caído en la trampa de la fascinación y se cuestiona el uso de las imágenes.
C. T.: Cuando la dominación pasa masivamente por las imágenes hay que mostrarlas y abrir un debate sobre lo que representan en el pasado y su peso en el presente.  Rechazo la crítica de que estas imágenes pertenecen a una comunidad particular, porque se trata de una historia común, la de los colonizados y la de los colonizadores. La violencia es compartida, así que debemos trabajar juntos para no reproducir los mecanismos que han producido la segregación.
P. B.: Es normal que la gente se haga preguntas. Eso forma parte del debate científico e intelectual porque es un tema contemporáneo que afecta a lo emocional.

 ¿El estudio puede alimentar el debate sobre la relación hombre-mujer como lo ha hecho el movimiento #Me Too?
C. T.: Lo creo firmemente. Además de historiadora, soy militante feminista desde hace 30 años y estoy convencida de que una obra como esta aporta su grano de arena a la crítica sobre la violencia del sistema de dominación en las sociedades patriarcales. Afecta a todas las mujeres, aunque no a todas por igual. Algunas sufren una doble pena porque son pobres, sufren discriminación por su pertenencia a una raza o a una minoría o por su confesión religiosa. En este momento, grandes escándalos como el acoso sexual, la violencia doméstica, el maltrato y la violación están íntimamente relacionados con la dominación sexual. El núcleo de la dominación patriarcal es la sexualidad.

El epílogo
Las 544 páginas que contiene el libro se cierran con una reflexión en el epílogo de la escritora marroquí Leila Slimani, premio Goncourt 2016 por Canción dulce y autora de Sexo y mentiras. La vida sexual en Marruecos (2017):  «No se debería hablar del velo, de Trump, del turismo sexual en los países del sur, del gran remplazo, de la violencia policial hacia los negros, de los migrantes o del día de Año Nuevo en Colonia sin haber leído el texto precedente».

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/mas-periodico/20181110/violacion-colonial-seis-siglos-abusos-sexuales-7132168?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=cm

domingo, 7 de octubre de 2018

Una tarde en el hospital donde vuelven a la vida las mujeres violadas del Congo

Furaha, cuyo nombre en suahili significa 'Alegría', es operada tras una violación múltiple. ALBERTO ROJAS
 Cuando atraviesas la puerta del hospital Panzi, en la zona alta de Bukavu, la capital de Kivu Sur, te llaman la atención cuatro cuestiones: 1.- Hay cientos de mujeres violadas descansando en sus jardines, hablando en susurros en sus pasillos, recuperándose en sus habitaciones. ¿Cuál es la dimensión real de la violencia sexual en esta zona? 2.- Estamos, posiblemente, en el lugar más limpio, ordenado y decente del Congo. 3.- El sufrimiento físico y mental que estas mujeres han padecido es inimaginable, pero saber que están en las mejores manos es un consuelo. Y 4.- A penas hay seguridad privada en la puerta del centro y desde luego ninguna pública. En su interior trabaja uno de los médicos más amenazados del mundo, que ya ha sufrido cuatro atentados contra su vida y sigue acudiendo a diario a trabajar. Hablamos de Denis Mukwege, el ginecólogo que ha operado a miles de mujeres asaltadas por grupos armados como arma de guerra.

En el interior del centro se acaba la inquietud de las calles, la criminalidad, el ruido o la violencia. Dentro las reglas son estrictas y se respira ambiente de jardín japonés. Los equipos del doctor no sólo reparan los cuerpos de las mujeres, sino que vuelven a activar sus mentes. Las mujeres congoleñas son muy valientes: muchas luchan con todas sus fuerzas contra sus violadores, a veces varios militares a la vez, y después de la violación quedan paralizadas, incapaces de mover los brazos. Allí, en la primera fase, comienzan un curso impartido por antiguas pacientes ya sanadas para coser vestidos, monederos, cestas de mimbre. El objetivo es que comiencen a mover las extremidades, que vuelvan a comunicarse, que ganen toda la autoestima robada por los criminales. Con la venta de estos productos ganan un dinero necesario para seguir alimentando a su familia mientras ellas se recuperan.

En segundo término se les explican sus derechos y la posibilidad de denunciar a sus asaltantes. El hospital les proporciona ayuda legal gratuita. Por desgracia, sólo una ínfima minoría denuncia. Las posibilidades de condenar a los perpetradores de violencia en el Congo son mínimas. La impunidad es total. El miedo a la venganza, además, también funciona. No es una visita fácil: Hay mujeres enteras y mujeres quebradas para siempre. Una de ellas, cuyos ojos fueron arrancados por los violadores, intuye la presencia del periodista. "Creemos que el violador era alguien conocido por ella, la dejó ciega para que no pudiera identificarlo". Otra fase es la operación propiamente dicha. El hospital Panzi cuenta con los mejores quirófanos junto al Heal Africa de la ciudad gemela de Goma, la capital de Kivu Norte, que también sufre la epidemia de la violencia sexual como arma de guerra. 

Una mujer violada por varios militares, es atendida por personal médico en la ciudad de Goma. ALBERTO ROJAS
  Hasta allí viajan ginecólogos de todo el mundo para aprender de los doctores congoleños de los equipos de Mukwege, los mejores del mundo en reparaciones de vaginas de mujeres violadas y fístulas obstétricas, una de las lesiones más graves, casi siempre consecuencia también de una violación. Mukwege, el director de este milagro, es el más relevante en esta lucha, pero no el único: la locutora Caddy Adzuba, desde los micrófonos de Radio Okapi, denuncia a diario la plaga de violaciones; Justine Masika, abogada cuya hija fue violada y asesinada, persigue legalmente a los perpetradores desde su oficina, aunque esté en el punto de mira de todos ellos...

Fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2018/10/06/5bb7743922601dd0108b45f6.html

domingo, 2 de septiembre de 2018

¿Quién va a salvar a las mujeres marroquíes?

Con el caso de la violación de la joven Khadija de Oulad Ayad se alcanza un nuevo grado en lo innombrable

<p>Dos mujeres en Chauen, al noroeste de Marruecos.</p>
Dos mujeres en Chauen, al noroeste de Marruecos.
Davidlohr Bueso
 El horror, otra vez. La violación generalizada de mujeres marroquíes, otra vez. Khadija, 17 años, dice haber sido secuestrada, abusada, torturada durante semanas por un grupo de chicos, este verano. Un escándalo que se hace viral, por supuesto, que repugna, por supuesto, que desde hace días alimenta todas las discusiones en Marruecos, por supuesto. Un caso que, desgraciadamente, corre el riesgo de ser olvidado la semana próxima o el mes siguiente. Pasaremos a otra cosa. Una fuente nueva de excitación colectiva. No se hará nada. El tema no será ni siquiera abordado por la sociedad. Es así. Que no os extrañe. Ya no se trata de la vida, es la jungla. Y como siempre, son las mujeres quienes pagan por todas las disfunciones de una sociedad que sigue sin querer madurar.

Con el caso de la violación de la joven Khadija de Oulad Ayad (pueblo aledaño a la ciudad de Beni Mellal, en el centro del país) se alcanza un nuevo grado en lo innombrable. Por lo que sabemos (la investigación sigue su curso), y si creemos todo lo que la víctima ha dicho reiteradas veces en internet, durante dos meses, varios hombres la habrían secuestrado, drogado y violado por turnos. Se la pasaban entre sí. Una muñeca. Un cachorro. Una esclava sexual.

Y como si esto no fuera suficiente, estos violadores realmente no temen a la ley, han dejado huellas, tatuajes por todo el cuerpo de Khadija. ¿La prueba irrefutable de su culpabilidad? Sí. Pero, a decir verdad, según lo que se va revelando de a poco, ya no estamos solo ante esta cuestión. Asistimos a un escándalo nacional que podría interpretarse de la siguiente manera: se trata de violaciones y mensajes escritos en el cuerpo de una mujer, destinados a todo el mundo. No solo a Marruecos. Sí, somos unos violadores. Sí, esta mujer no tiene ningún valor. Sí, somos unos salvajes. Sí, somos unos pobres abandonados en nuestro propio país y, a nuestra manera, nos vengamos de la injusticia que se nos impone. Sí, tenéis razón, somos unos criminales. ¿Nos vais a castigar? ¿A reeducar? ¿Nos meteréis en la cárcel? Lo volveremos a hacer, lo sabéis de sobra.

Los padres de Khadija ni tan siquiera querían presentar una denuncia al principio. ¿Para qué infligirse esta vergüenza pública? Es el mektoub, el destino. Lo que está hecho, hecho está. No somos nada en absoluto. Pobres entre los más pobres de un barrio que a nadie le importa. Ocultemos a nuestra hija y sigamos viviendo como siempre: sin ningún apoyo. Además, las autoridades no reaccionarán. En cualquier caso, la vida de Khadija ya está acabada. Arruinada. Nadie la querrá. Nadie querrá acercarse a una apestada, marcada en su propia carne para el resto de su vida.

Fueron las asociaciones las que lograron convencerles de ir a la comisaría y dar a conocer este drama, una tragedia que bien podría haber ocurrido en una gran ciudad, Rabat, Marrakech, Tánger. En una familia rica y poderosa de Fez, por ejemplo. El verano de 2017 estuvo marcado por la violación colectiva (y filmada) en Casablanca de la chica del autobús. En el verano de 2018, la heroína se llama la chica de los tatuajes. Y entre estas dos temporadas, ha habido otras historias tristes, insostenibles, muy comentadas en las redes sociales y hoy, completamente olvidadas.

Francamente, que no os extrañe nada. Algunos dicen que fueron ellas, estas dos chicas desvergonzadas, quienes se lo buscaron. Otros afirman que ya estaban desfloradas, como si eso pudiera justificar lo que les ocurrió. Solo cuenta la primera violación. Lo sabemos todos. A partir de la segunda, es otra cosa. Ya no es violación. ¿No? Eso es lo que proclaman. Es lo que piensan los violadores: de ver a otros exhibir sin pudor en Youtube, Facebook, Instagram, sus riquezas, sus ceremonias de boda, sus cumpleaños, sus chalés de vacaciones, sus coches, sus espléndidos caftanes, sus joyas, sus sesiones de masaje, hemos terminado perdiendo la cabeza nosotros también. Tened un poco de compasión. Nosotros también queremos vivir. Disfrutar nosotros también. Retozar nosotros también. No nos habléis de educación, de moral ni de religión musulmana. No tiene nada que ver. No lo mezcléis todo. No nos lancéis vuestras condenas electrónicas. Vuestra arrogancia. Vuestra mirada sociológica. Vuestro racismo incluso. Eso no va a resolver nada. Esta Khadija no es más que una mujer. No hay que exagerar. Tan solo una mujer. Queríamos probar el paraíso. Eso es todo. Y, en unos pocos meses, iremos a nuestro servicio militar obligatorio para aprender a defender a este país que no nos da nada. ¿Comprendéis la lógica? Abrid vuestros ojos. Nosotros también, los hombres de las clases inferiores sin educación ni trabajo, necesitamos que nos defiendan. No solo Khadija.

Antes de que sea demasiado tarde, ¿qué se puede hacer para resolver el problema? ¿Cómo ayudar de verdad a Khadija, a sus hermanas y también, no se les puede olvidar, a sus hermanos? Es más que urgente salir de las declaraciones políticas de circunstancias. Salir de ese vacío aterrador. Salir de esta enfermedad colectiva que se expande en nosotros y nos hace insensibles. Duros los unos con los otros. Ciegos. Egoístas. Extremadamente violentos. Es más que urgente que el Estado presente nuevas leyes que realmente protejan a las personas marroquíes. Que se les dé sus derechos. Sus derechos. Y que se les explique lo que significa. Que se les eduque. Que se les involucre. Que haya un interés real por su destino.  

Es más que urgente repensar el contrato social que nos une. No debemos lavarnos las manos en el caso de Khadija. Está claro que hay Khadijas en Marruecos. No debemos continuar con la política del avestruz, como lo ha hecho Marruecos con respecto al cantante Saad Lamjarred, acusado repetidas veces de violación. Circulen, aquí no hay nada que ver. No debemos aferrarnos a unos valores obsoletos que matan a nuestros hijos. Nos matan a todos y a todas. Mucho es demasiado. Si el poder no cumple con su trabajo de educación, nos toca a nosotros. Ser un hombre significa tener un corazón. Tender la mano. Ayudar al otro. Y no regodearse con el espectáculo de su caída sin fin. La caída de un hombre es la caída de un país entero.

Nosotros, todos y todas, somos Khadija.

lunes, 16 de julio de 2018

Croacia: poco que celebrar y de lo que presumir

Frente a la imagen de modernidad que ha vendido en el Mundial de fútbol la presidenta croata, Kolinda Grabar-Kitarovic, su población se enfrenta a importantes retrocesos en derechos civiles, sexuales y reproductivos: una campaña para prohibir el aborto, cuestionarios sobre la vida sexual para el acceso a la píldora del día después, la criminalización de organizaciones, así como el auge del neofascismo, la islamosfobia y la LGTBIQfobia.

Imagen de una protesta en Zagreb. / Foto: Autor: Jadran BobanUna monja mayor se acerca a otra joven y examina su hábito: “Nunca antes había visto uno como éste”. Resulta obvio que la religiosa no había visto la famosa serie ‘The handmaid´s Tale’ (‘El cuento de la criada‘, en español), por lo que no podía imaginar que aquellas doce mujeres que se había encontrado en el centro de Zagreb, y con las que creía que compartía la religiosidad, se habían vestido así para exigir al Gobierno de Croacia que desoyera a los grupos ultracatólicos que están marcando la política de su país e implementara de una vez el Convenio de Estambul. 

Un mes después, en abril de este año, el Parlamento aprobaba diseñar políticas específicas para desarrollar este tratado internacional dirigido a prevenir la violencia machista, proteger a sus supervivientes y enjuiciar a sus autores. Según datos de la policía croata, entre 2013 y 2017 fueron asesinadas 195 personas en un país de unos cuatro millones, 91 de ellas mujeres por parte de quienes eran sus parejas o lo habían sido. Y, como sabemos, los homicidios son sólo la punta del iceberg.

Las imágenes de la presidenta Kolinda Grabar-Kitavoric, del partido ultraconservador Unión Democrática Croata, animando a la selección croata en el Mundial de fútbol masculino, regalando camisetas reglamentarias a sus homólogos en la cumbre de la OTAN, y las loadoras noticias sobre que había pagado de su bolsillo el viaje a Rusia –pese a que en 2010 vio su carrera política peligrar al descubrirse que, siendo embajadora en Estados Unidos, usó junto a su marido el coche oficial para usos privados–, han despertado el pasajero interés que todo gran evento destina a los, inicialmente, no invitados a la fiesta, a los que alimentan la fantasía de que cualquiera puede llegar a la gran final tirando de esfuerzo y talento.

Mientras, desde Croacia, colectivos feministas, LGTBIQ y de derechos humanos esperaban que la necesidad de alimentar las cientos de horas destinadas a informar sobre su selección nacional, finalmente subcampeona, les permitiese colar en los medios internacionales el asedio que sufren en su país a causa del auge del neofascismo y del fundamentalismo católico. No ha sido así, pero quienes sí han aprovechado este fenómeno futbolero han sido los colectivos antiaborto, que han convertido una moneda acuñada en el año 2000 por el Banco Nacional croata con la imagen de un feto en el símbolo de su lucha durante el Mundial. Justo, cuando la exrepública yugoslava se encuentra inmersa en la elaboración de una nueva ley del aborto, estos grupos antiaborto han lanzado una campaña para la celebración de un referéndum para prohibirlo, en un país en el que es legal desde mediados de 1946, cuando era parte de la Yugoslavia de Tito. 

Sentada frente una marcha antiabortista en Zagreb. / Foto: Women´s Network Croatia
Sentada frente una marcha antiabortista en Zagreb. Petra Karmelic es la segunda por la izquierda. / Foto: Women´s Network Croatia
 “Estamos viviendo una situación muy alarmante desde que el partido conservador llegó al Gobierno en 2016. Nos enfrentamos al intento de prohibir el aborto –ahora legal hasta la décima semana de gestación–, al aumento de los delitos de odio contra el colectivo LGTBIQ, a la oposición del Gobierno a luchar contra la violencia contra las mujeres. Y a los estereotipos que una sociedad tan conservadoramente católica como la croata nos adjudica a las mujeres: tenemos que ser sumisas, madres, esposas…”, explica Petra Karmelic, una de la docena de activistas feministas de la Red de Mujeres Croatas, que se disfrazó, el pasado 4 de marzo, de las criadas de la serie basada en la novela de Margarit Artwood, que aborda un escenario distópico en el que las mujeres son privadas de sus derechos y explotadas para la gestación de bebés para las familias pertenecientes a la clase gobernante. 

Karmelic, estudiante de Sociología y Filología Inglesa, también fue una de las seis mujeres que en mayo de este año hizo una sentada frente una marcha antiabortista en la capital croata, Zagreb, en la que participaron más de 10.000 personas. Vestidas de negro luto y con ataúdes que simbolizaban la muerte de los derechos de las mujeres, fueron finalmente detenidas por la policía por impedir el tránsito.

 n Croacia, donde según datos de Radio France Internacional, un 90 por ciento de la población se define como católica, la Iglesia juega un destacado rol político. Además, “el conservacionismo que ahora está también en el Gobierno, quiere erradicar el aborto, como todo lo que tenga que ver con el anterior régimen, que era comunista y anticatólico”, sostiene Karmelic en la entrevista, celebrada durante un encuentro feminista organizado por la Fundación Mujeres del Mediterráneo este mes de julio en Turín (Italia). 
 
Este contexto explica que, siendo legal el aborto, se estime que un 70 por ciento del personal médico se declare objetor de conciencia, lo que en 2014 desembocó en que en cinco hospitales públicos no realizasen interrupciones del embarazo. Por ello, el entonces Ministro de Salud del Gobierno socialista aprobó una medida para revertir esta situación para que, si nadie del personal sanitario estuviese dispuesto a realizar la intervención, se contratase a profesionales externos a la sanidad pública. Una medida, que con la llegada del Ejecutivo de derechas, no se ha mantenido, pese a que la presidenta Grabar-Kitarovic se ha mostrado contraria a la prohibición del aborto.

Actitivas feministas croatas se disfrazaron, el pasado 4 de marzo, de las criadas de la serie 'El cuento de la criada'. / Foto: Jadran Boban
Actitivas feministas croatas se disfrazaron, el pasado 4 de marzo, de las criadas de la serie ‘El cuento de la criada’. / Foto: Jadran Boban
 Croacia ha pasado de 701 abortos por cada 1000 nacimientos en 1980, a 76 en 2014, según datos la Organización Mundial de la Salud. La tasa más baja de los Balcanes. Aunque la mejora en el uso de los métodos anticonceptivos es una razón sustancial, también hay un subregistro de los realizados en las clínicas privadas. Y un dato muy significativo: los abortos justificados en posibles riesgos para la salud de la madre o el feto se han duplicado: de un 21 por ciento en 1998 a un 48 por ciento en 2014, según datos oficiales citados por The Guardian.  

En 2017, la Corte Suprema negó a los abolicionistas del aborto su pretensión de prohibirlo, pero ordenó al Gobierno aprobar antes de dos años una nueva ley que introduzca medidas preventivas y educacionales sobre el embarazo, para convertir el aborto en una medida excepcional. Los movimientos feministas temen que el resultado sea más restrictivo que la norma actual, que data de 1978. Según una encuesta de Pew Research, en 2017 el 60 por ciento de las personas encuestadas sostenía que el aborto debe ser legal en casi todos o todos los casos, mientras que el 37 por ciento consideraba que debe ser ilegal en casi todos o todos los supuestos.

La objeción de conciencia no se limita al aborto: los y las farmacéuticas no sólo pueden negarse por cuestiones de conciencia a vender la píldora del día después, sino que por ley tienen que hacer un cuestionario a las potenciales clientas sobre su actividad sexual. Y, si no consideran adecuadas sus respuestas, pueden negarles el tratamiento. En cualquier caso, tienen que enviar el cuestionario a su médico de la sanidad pública. Esto es así desde octubre de 2015 cuando, gracias a la presión de la Comisión Europea, la pastilla del día después está a la venta en las farmacias. Eso sí, a un precio de más de 21 euros, mientras el salario medio es de unos 690 euros mensuales.

No se trata sólo del aborto
“Gran parte de la identidad croata se ha construido por oposición a la de nuestros vecinos, especialmente a raíz de la guerra en Yugoslavia. Ese nacionalismo resultante alimenta el racismo, la islamofobia, y es algo que recogen los políticos en sus programas, esa búsqueda del enemigo sobre la que proyectar un odio que nos una”, explica Karmelic. 

De hecho, el 15 de mayo, el Consejo de Europa publicó un informe que recogía  su preocupación por el auge del neofascismo en Croacia y alertaba de los discursos incendiarios que emplea la clase política para avivar los conflictos entre los distintos sectores de la población. Y subrayaba que no era una práctica exclusiva de los partidos más extremistas, sino de “todo el espectro político”. Discursos de odio que a menudo van dirigidos contra la población gitana y las personas que buscan refugio a través de su territorio, especialmente las de religión musulmana. 

Por su parte, Amnistía Internacional denuncia que el Gobierno croata continúa deportando ilegalmente a Serbia a las personas que llegan a su territorio (las llamadas en el Estado español ‘devoluciones en caliente’), sin cumplir el debido proceso por el que deben ser informadas de su derecho a solicitar asilo, entre otras cuestiones. Esta organización ha documentado cómo la policía realiza habitualmente estas expulsiones ilegales “con medidas coercitivas, intimidación, la confiscación o destrucción de sus propiedades y un uso de la fuerza desproporcionado”. Croacia se comprometió a aceptar a 1.600 solicitantes de asilo, y sólo ha autorizado 100. 

En el caso de la población gitana, además del asedio, de los delitos de odio y de la discriminación diaria que sufren, Amnistía Internacional estima que una de cada cinco personas no tiene acceso a la atención sanitaria, mientras que el resto sufre serias barreras para acceder a ella.

ONGs enemigas de CroaciaEl Ejecutivo conservador de la estos días vitoreada Kolinda Grabar-Kitavoric ha reducido las ayudas a las ONGs, al considerarlas “antisistema”. “Dice que defendemos valores contrarios a los que ellos consideran croatas. De hecho, la Unión Europea ha llamado en numerosas ocasiones la atención a nuestro Gobierno sobre su incumplimiento con las medidas destinadas a combatir la violencia contra las mujeres, la homofobia… Pero les da igual, porque no van a perder los votos de sus votantes para satisfacer a la Unión Europea”, analiza Karmelic. 

El caso de las personas transexuales es, si cabe, más desalentador. “Es un tema tabú en Croacia, no existen públicamente. No hay mucha gente que luche por sus derechos porque nadie habla de ello. En Croacia ser LGTBIQ significa ser percibidas como personas enfermas que deben ser curadas”, añade la activista.

Sin embargo, hay un ejemplo que ha insuflado esperanzas a las feministas croatas: la victoria del referéndum por el aborto en Irlanda. “Tenemos una Plataforma por los Derechos Reproductivos y las irlandesas nos están apoyando, viniendo a explicarnos cómo luchar para conservar este derecho, cómo evitar errores que ellas cometieron. Esta forma de apoyo internacional entre feministas es muy importante porque nos da la oportunidad de no ser sólo reactivas, sino proactivas”, afirma Karmelic volviendo a recuperar un brío en su tono de voz que se había ido apagando a lo largo de la conversación.


Fuente: http://www.pikaramagazine.com/2018/07/croacia-aborto-neofascismo/