miércoles, 31 de julio de 2013

Crónica de una sentencia histórica, los “falsos positivos” son crímenes de lesa humanidad


Tras más de cinco años reclamando justicia para sus hijos, asesinados por soldados colombianos y presentados como bajas en combate, las conocidas internacionalmente como Madres de Soacha escucharon ayer en una sala prácticamente vacía la primera condena para los cinco responsables de la ejecución extrajudicial de uno de los jóvenes: homicidio, desaparición forzada y lo que nadie esperaba, crímenes de lesa humanidad.
Periodismo Humano fue el único medio presente en la sala.



Las lecciones del "Principito" en plena recesión mundial


 "Solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos".

 "Las personas mayores no son capaces de comprender las cosas por sí mismas. Es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones"

"Uno es para siempre responsable de lo que domestica",

 "Se le debe pedir a cada uno lo que está a su alcance realizar"

 Hablando de su flor, la rosa que abandonó en su planeta antes de partir, el Principito señalaba: "Debí haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras, me perfumaba y me iluminaba, ni debí haber huido jamás". 

 "Amor no es mirarse el uno al otro , sino mirar los dos en la misma dirección"

 "Conozco un planeta en el que vive un señor muy colorado. Nunca ha olido una flor. Nunca ha contemplado una estrella. Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa que sumas. Se pasa el día diciendo: 'Soy un hombre serio, soy un hombre serio', lo que le hace hincharse de orgullo. ¡Pero eso no es un hombre, es un hongo!",

"A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo jamás preguntan lo esencial del mismo. Nunca preguntan: '¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas? Pero en cambio preguntan ¿Qué edad tiene? ¿Cuanto pesa? ¿Cuanto gana su padre? Solamente con esos detalles creen conocerte'.

"Nada en el universo sigue siendo igual si en alguna parte, no se sabe dónde, un cordero que no conocemos ha comido, o no, a una rosa...". Todo lo que sucede al otro lado del mundo, de una u otra manera, nos acaba afectando.

El burka animado con polémica

Los primeros dibujos para la televisión en Pakistán crean un encendido debate por el uso que hace la heroína de los ropajes


De día, es maestra en una escuela de niñas de Pakistán. De noche, lucha contra los malos con sus extraordinarios poderes. Los primeros dibujos animados made in Pakistan tienen una inesperada heroína que hace bueno el dicho de Malala Yusafzai de que el lápiz y los libros son las mejores armas frente a los fanáticos. Acaban de conocer a Jiya, La vengadora del ‘burka’. La serie, que se estrenó el pasado domingo en Geo, una de las cadenas privadas paquistaníes, ha causado sensación, pero también polémica por el uso del burka,esa prenda que cubre a las mujeres de la cabeza a los pies con apenas una rendija para los ojos.

“¿Es correcto utilizar el burka y hacer que mole para los niños, o que las niñas puedan pensar que les da poder en vez de quitárselo?”, se pregunta la novelista Bina Shah en su blog.

La preocupación de algunas feministas y educadores es si el uso de la prenda en la serie refuerza en lugar de subvertir ese símbolo de segregación y opresión que es habitual entre las comunidades pastunes más conservadoras, tanto en Afganistán como en Pakistán. El vestido adquirió notoriedad cuando los talibanes llegaron al poder en Kabul y lo hicieron obligatorio para todas las afganas. De igual modo, los talibanes paquistaníes tratan de imponerlo en las regiones que dominan.

“No es un signo de opresión”, aseguró Haroon Rashid a varios medios. El cantante, uno de los ídolos pop en el país, que ha ideado la serie, en absoluto comulga con los islamistas. Explica que Jiya utiliza el burka para ocultar su identidad al igual que otros superhéroes. De hecho, cuando no ejerce de heroína, la maestra ni siquiera se cubre con un pañuelo y su estilizado burka negro está muy lejos de los amplios sayones que constituyen su referencia. La intención era que el disfraz diera un toque local a la historia.

Tal vez el debate resulte un poco excesivo. Como ha señalado una pieza del Huffington Post, La vengadora del ‘burka’ al menos no cae en la ñoñería habitual de los dibujos de Disney de perder el tiempo frente al espejo para enamorar a un príncipe azul.

Rashid, que estudió empresariales en EE UU, pensó inicialmente crear un juego para el iPhone, pero tras reunir a una veintena de diseñadores gráficos y músicos en su estudio de Islamabad, optaron por unos dibujos animados para televisión. Él personalmente ha compuesto la melodía de la serie, pero a lo largo de sus 13 capítulos se incluyen también canciones originales de otros populares intérpretes del sureste asiático.

Vengadora del burka

“Los principales objetivos de La vengadora del ‘burka’ son hacer reír a la gente, entretener y transmitir mensajes sociales positivos a los jóvenes”, declaran los productores. De momento, la primera entrega se ha ganado al público por su lograda animación, llena de escenas de acción y golpes de humor que también resultan atractivos para los no tan jóvenes.

La historia transcurre “en el tranquilo lugar de Halwapur”, un pueblo imaginario en las montañas del norte de Pakistán. Allí, según el tráiler de la serie, “vivían tres niños y una cabra” felices hasta que… aparecieron Baba Bandook, cuya imagen recuerda a la de un talibán, y sus compinches. Los malvados intentarán cerrar la escuela local y perpetrar otras fechorías. El argumento suena familiar en un país en varias de cuyas regiones los talibanes han intentado imponer su ley, cerrado escuelas de niñas y amedrentado a la población.

Sin embargo, en la ficción, van a encontrarse con la tenaz resistencia de una misteriosa mujer. Como Wonder Woman o Super Girl, la heroína esconde su identidad bajo un traje negro, en este caso ese polémico burka, que le permite volar, entre otros poderes.

El alter ego de Jiya, quien aprendió artes marciales con su padre adoptivo, dispone además de innumerables recursos, como ese lápiz volador que abre el candado con el que los malos habían cerrado la escuela. La escena parece un guiño a Malala, la activista de 16 años a la que los talibanes quisieron asesinar el año pasado, aunque los productores dicen que el guion se elaboró antes del atentado.

De momento, entre los usuarios de las redes sociales La vengadora del ‘burka’ ha recibido críticas positivas. La mayoría de quienes la han comentado, sobre todo en Twitter, se han mostrado favorables e impresionados por la calidad y el mensaje de la serie.

MSF


Una cirujana de Médicos Sin Fronteras comprueba el estado de la mano de un niño sirio que perdió los dedos en un accidente. Fotografía: Anna Surinyach /MSF.


¿Sabías que Skype nació en Estonia?

Imagina un lugar donde absolutamente todo está informatizado. Un rincón donde todo depende de la última tecnología, donde los ciudadanos pueden participar de forma directa en las decisiones políticas gracias a una democracia 2.0. Un sitio en el que el acceso a internet se ha convertido en un derecho humano y el carecer de los recursos necesarios para disponer de conexión es incluso un motivo de exclusión social. ¿Crees que algo así podría existir en este mundo? Abre los ojos y deja de fantasear. Hablamos de Tallín, la capital de Estonia.


Tras independizarse de la Unión Soviética en 1991, Estonia se enfrentó al reto de construir una burocracia desde cero y no dudó a la hora de incorporar las incipientes tecnologías de la información. Su desarrollo en este ámbito es tal que la programación informática ha pasado a formar parte del plan de estudios de algunas escuelas primarias. Los cerca de 1,3 millones de estonios son ciudadanos completamente conectados y poco menos que no existen sin el chip integrado en su tarjeta de identificación. Sin él no podrían votar, realizar las más cotidianas transacciones o incluso obtener una receta médica.

Pero ahí no acaba todo. El mismo espíritu que llevó a sus primeros gobernantes a innovar en la Administración tras la independencia ha prendido la mecha del emprendimiento hasta el punto de que Estonia ostenta el récord mundial de creación de empresas por persona. Quizá por ello fue en este país de algo más de 45.000 kilómetros cuadrados donde el sueco Niklas Zennström, el danés Janus Friis y el estonio Ahti Heinla se reunieron para dar vida a Skype.

Pese a lo desapercibida que ha pasado esta pequeña potencia tecnológica – y eso que entre sus fronteras se encuentra Tecnópolis (la pequeña Silicon Valley europea) -, las bases de esta cultura se remontan a la ocupación soviética. Sin ir más lejos, Heinla, el único estonio del equipo que vio nacer a Skype y responsable de la ingeniería que hay detrás de la plataforma de llamadas VoIP, aprendió programación gracias a su padre y su madre. Ambos trabajaron en el Instituto de Cibernética de Tallin, fundado en 1960.

Skype fue el primer fruto del ecosistema emprendedor de Estonia (Foto: Mike Licht, NotionsCapital.com | Flickr)

Sin duda esta es la compañía que, al menos hasta la fecha, más lejos ha llegado. Una pequeña ‘start-up’ que, tras pasar por manos de eBay en 2005, fue adquirida por Microsoft en 2011 por 8.500 millones de dólares(6.410 millones de euros). Y es que, pese a los muchos inconvenientes que podría suponer la creación de una compañía en un lugar apartado de las grandes líneas de tránsito mundial de divisas, los estonios han aprendido que lo que no te mata te hace más fuerte para convertir las debilidades en fortalezas.

Así, el ecosistema empresarial que allí se ha creado incorpora la dinámica de la internacionalización: los emprendedores saben desde el primer día que habrán de salir al extranjero en busca de clientes y financiación. Razón por la cual 18 de los 21,6 millones de euros (28,6 millones dólares) de capital de riesgo que se invirtieron en Estonia en 2012 procedían de otros países. Unas cifras que desmontan el argumento esgrimido por muchos para defender que este ‘boom’ emprendedor se sostiene gracias a las ayudas otorgadas por el Gobierno.

En este desconocido contexto de una de las ciudades más desarrolladas tecnológicamente del mundo fue donde Skype surgió en 2003. Una firma que revolucionó las comunicación alrededor de todo el planeta facilitando el contacto de las personas independientemente del lugar donde se encontrasen. Aunque ahora son muchos los competidores que intentan arrebatarle el trono, Skype sigue a la cabeza de las plataformas de llamadas por voIP con 800 millones de usuarios en el mundo y a finales de 2012 experimentó su mayor incremento en número de usuarios mensuales.

CONTRA LA DEMOCRACIA

En un rincón de mi estantería encontré un libro que me regaló un amigo, editor de Virus, hace 20 años. “Contra la paz, contra la democracia”, dos charlas que vino a dar Agustín García-Calvo a Barcelona, en 1991 y 1992. Se trata de un texto contundente y lúcido, muy preciso en sus posiciones y con esa capacidad de transmisión que caracteriza a su autor. Para Agustín hablar es hacer, y de este modo se adentra en el análisis del montaje del capitalismo a través del uso del lenguaje, un tema que le apasiona. En la primera nos habla de cómo la idea de ensalzar la paz, ha sido la manera, incluso la justificación, de perpetrar la guerra como fuente de un negocio inagotable. Una guerra inacabable, cotidiana, silenciosa.
En la segunda charla sobre la democracia expondrá sus argumentos para estar decididamente en contra. Agustín plantea que el nombre de la democracia es en realidad el de la demotecnocracia o tecnodemocracia y que ésta es la única forma verdadera de poder, que no hay otra. Por tanto la única forma de poder, la última, en la que estamos sumergidos íntegramente es en la demotecnocracia. Desmonta la ficción de la guerra fría que hacía aparecer dos partes, dos bloques diferentes, o la de las dictaduras, eso es mentira. Hoy, de lo único que se trata es de democracia.
Democracia acompañada de una serie de significantes amo que la han hecho fijarse, robustecerse, hacerse realidad del mundo. Y es precisamente a partir de cuestionar estos significantes que va tejiendo su oposición. El primero es FUTURO. Creer en el futuro es de Ellos. Plantea claramente que el futuro será de Ellos o el pueblo despertará, pero porque romperá con el futuro. Más bien ubica al pueblo en el presente. Es una apuesta. Explica que elige hablar de pueblo –a pesar de que en los noventa ya era un término un poco obsoleto- porque lo quiere oponer al de HOMBRE y al de PROYECTO, que son dos términos fortísimos de la democracia. Es la suya una elección intencional, una acción a partir del lenguaje. Dice: “en la meta no creo contra la meta sí hablo”. Las heridas causadas por el capitalismo nos alcanzan a todos por igual. No hay diferencia entre una prostituta, un drogadicto, un obrero o uno mismo. Yo soy el otro.
Señalará que la función fundamental de la democracia es administrar la muerte, y eso consiste en convertir el tiempo en contable, en dinero, en rédito. En esa proposición se percibe muy bien una operación de asesinato progresivo y silencioso del deseo. La vida está completamente administrada, dividida en tiempo de trabajo y de ocio que es exactamente lo mismo, porque todo está volcado al consumo. Entonces todo es Trabajo y es trabajo para nada, que no debe servir de nada y que sobretodo está hecho para exterminar al deseo. La democracia está al servicio de la creación de necesidades. Se trata entonces de una gran entelequia entorno a la nada que lo obtura todo, que no deja ningún lugar vacío. Pareciera que el vacío, por el contrario, se haya desplazado a la vivencia más íntima de la subjetividad. A la par, la democracia propone un fortalecimiento delirante del Yo. Un yo bien fuerte, fortificado y sobretodo personal. El narcisismo campa a sus anchas. Agustín dice: “El Hombre es el Individuo perfectamente constituido… Poblaciones íntegramente constituidas por un número determinado de Individuos Personales que se pueden contar… Estado y Capital aspiran a eso en las estadísticas dándole el sostén a la unidad e individualidad”. Todo esto tiene profundas resonancias con las ideologías higienistas de la auto-ayuda, las TCC, el DSM, etc.
Este punto considero que es fundamental, puesto que tendríamos que distinguir que la apuesta por la singularidad que hace el psicoanálisis planteada por Lacan está justamente en oposición radical a este ideal democrático. La singularidad se funda en el deseo, el deseo es profunda alienación, y consiste en hacer operativo ese vacío. En el texto él hace aparecer esa dimensión de la singularidad articulada a su idea de pueblo. El pueblo como distinta a la masa de individualidades personales, el pueblo como “eso en el que no soy el que soy”, acentuando de este modo la vivencia de la división subjetiva como un motor de búsqueda generador de un vacío que agujeree tanta propaganda democrática sobre el yo, la seguridad y la felicidad. Me resulta interesante ubicar la división subjetiva precisamente ahí, en el pueblo, puesto que podemos pensar que para él esa singularidad de cada cual está articulada a un compromiso social. Es haciéndonos cargo de nuestra división, amándola incluso, que podemos generar esa fuerza de pueblo, o al menos esa es la lectura que hago de sus palabras. Considero que su posición es también la del deseo para el psicoanálisis, puesto que hacerse cargo de él implica necesariamente un compromiso social. La ficción de la barrera entre el sujeto y lo social es la que muestra el nudo del sinthome, puesto que la singularidad más radical es el lazo social.
Agustín nos habla de la suya, de su singularidad, que rechaza el futuro, la felicidad social, la resignación y el cinismo. En su caso es el activismo de la contra. Por eso pienso que como él expone, la lucha por preservar el deseo como motor de la singularidad humana necesariamente se ubica contra la Democracia.
Os recomiendo esta lectura fresca, llena de ideas que en su día me vapulearon como lo hace a su público. Muestra también algo de los efectos sobre la subjetividad, como 20 años atrás, los jóvenes, que era yo misma, se preguntaban cosas, buscaban, estaban enfrentados a la misión de desmontar un escenario que aún promulgaba la paz y la felicidad social. Hoy el escenario es otro. La mentira está desvelada, el monstruo muestra sus tripas. La angustia campa descarnada a sus anchas, ausente de síntomas que la tramiten. Pero quizás su ejemplo, el de un hombre que jamás cedió ante su deseo, jamás renunció a pensar con valentía, dé algunas claves, algunos puntos de referencia, para seguir bailándole a la muerte y al empuje irrefrenable de la devastación humana. El psicoanálisis está en eso, este Foro es un ejemplo.

martes, 30 de julio de 2013

Dying On The Vine

Tesis- Susan George

“La caza de inmigrantes se ha desatado en Marruecos”


“Varias ONG están recogiendo a niños perdidos durante las redadas policiales por los montes del Rif y entregándolos en comisarías para intentar reunirlos con sus madres a pesar de que muchas de ellas ya han sido deportadas a la tierra desértica de Oujda en la frontera de Argelia”.

“Un bebe de tres meses se quedó sólo dentro de una chabola y las fuerzas marroquíes le prendieron fuego, el niño pudo ser salvado por otros inmigrantes pero con graves quemaduras en un brazo”.

Desde la Asociación Caminando Fronteras denuncian que esta conducta de la policía marroquí es consecuencia de las alianzas y los acuerdos bilaterales con España. “Precisamente está sucediendo esto tras la visita del rey de España a Marruecos. España quiere depurar el norte de Marruecos y así quitarse de encima el problema de la inmigración”, añade. “Muchos deportados son refugiados y según el derecho internacional quienes tienen status de refugiado no pueden ser deportados”.

El poder de la insubordinación

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Los grandes cambios a lo largo de la historia son frecuentemente atribuidos a periodos de revolución o revueltas. Los eventos más ‘noticiables’, como la toma de la Bastilla, se consideran los momentos más decisivos. Sin embargo, existen corrientes de pensamiento que consideran que los historiadores otorgan una atención desmesurada a estos acontecimientos cuyas reivindicaciones, según ellos, acaban casi siempre diluidas por las élites. Para el antropólogo James C. Scott, el arma más potente de los últimos siglos para conseguir cambios sociales ha sido la insubordinación anónima y a pequeña escala, que bebe inconscientemente del anarquismo.

En su libro Elogio del Anarquismo (Crítica), Scott dedica un capítulo a conmemorar “las formas cotidianas de resistencia que han tenido un enorme impacto, a menudo decisivo, sobre los regímenes, los estados y los ejércitos contra los que están implícitamente dirigidos”.

La guerra civil entre los estados confederados del sur y los unionistas del norte de Estados Unidos se decantó por los unionistas, según Scott, en gran parte por “la suma de una enorme cantidad de actos de deserción y de insubordinación”. Fueron pequeñas acciones que tomados de forma individual no hacían gran cosa pero multiplicados por cientos de miles de personas fueron determinantes para el desenlace de la guerra, según el académico estadounidense.

“En el otoño de 1862, poco más de un año después del inicio de la guerra, en el sur del país se perdieron la mayor parte de las cosechas. Los soldados, en especial los originarios de los territorios menos poblados del interior en los que nadie tenía esclavos, recibieron cartas de sus hambrientas familias apremiándoles a regresar a su hogar. Miles lo hicieron. Muchos se resistieron al alistamiento obligatorio”.

“Más adelante y con el avance del ejército unionista, empezaron a producirse nuevas deserciones en el bando confederado”. Como explica Scott, la defensa de la esclavitud interesaba bien poco a la mayoría humilde que llevó a tildar el conflicto de ‘una guerra de ricos y una lucha de pobres’. Los grandes rentistas, en cambio, sí podían conservar un hijo en plantaciones con más de 20 esclavos. Al finalizar la guerra, más de un cuarto de millón de hombres habían desertado.

Unido a este fenómeno, un gran número de esclavos huyeron y los que se quedaron en territorio confederado fueron “reacios a agotar sus fuerzas para incrementar la producción en tiempos de guerra, ralentizaron su trabajo siempre que fue posible”.

Estás acciones tienen una característica particular, “casi todas son anónimas, no se anuncian a gritos. De hecho, su discreción contribuyó a su eficacia. La deserción es distinta a un amotinamiento que amenaza los mandos militares. No hace afirmaciones públicas ni emite manifiestos” y su efecto es casi siempre letal.

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El fragging

Durante la guerra de Vietnam surgió una tipología de rebelión a pequeña escala brutal y anónima llamada fraggingentre los militares estadounidenses.

“La práctica consistía en lanzar una granada, pero también podía ser con otros métodos, a la persona peligrosa de la unidad y atribuir la causa de la muerte al enemigo. Ningún estudio ha analizado nunca la frecuencia real de los actos de fragging, y menos aún los efectos que pudo haber tenido sobre la gestión y el final de la guerra. La complicidad del silencio, en esta caso, es recíproca”.

Este mismo ímpetu rebelde existió también en Reino Unido entre 1650 y 1850, donde el delito más extendido entre los ciudadanos era la recolección de madera, caza, pienso y pesca en tierras propiedad de la corona. “La población infringió en masa una y otra vez estos derechos de propiedad, hasta tal punto que la élite tuvo que reconocer que los derechos de propiedad de muchas zonas no eran más que papel mojado”.

Para atajar este problema los poderes recurrieron a “la maquinaria legislativa del Estado, han desplegado decretos de cercados, títulos de propiedad y la posesión de pleno dominio, sin olvidar a la policía, los guardias forestales, los tribunales y la horca, para implantar y defender sus derechos de propiedad. Los campesinos y grupos subalternos, al carecer de este arsenal de armas pesadas, han confiado en estrategias como el furtivismo, el raterismo y la ocupación ilegal para cuestionar estas reivindicaciones y hacer valer las suyas propias”.

Una vez más, volvemos a encontrar acciones anónimas y descentralizadas que reciben menos atención que las grandes revueltas. “La insubordinación discreta, modesta y cotidiana suele volar bajo el nivel de detección del radar de los archivos, no agita banderas, no tiene funcionarios ni cargos directivos, no redacta manifiestos, y no tiene organización, y por eso escapa a la detección”.

La falacia de la democracia representativa

La progresiva instauración de democracias representativas en occidente debería haber dejado obsoletas la disidencia ciudadana anónima; “al fin y al cabo, el principal propósito de la democracia representativa es permitir a las mayorías democráticas que hagan realidad sus reivindicaciones de una forma plenamente institucionalizada”, apunta el antropólogo estadounidense.

La realidad, en opinión de Scott, es que estos cambios pocas veces se han llevado a la práctica. “Las elecciones rara vez logran cambios importantes si no existe una fuerza mayor como depresión económica o una guerra internacional que se lo permita. La política parlamentaria común destaca más por su inmovilismo que por facilitar las reformas importantes”.

“Un astuto colega mío observó en una ocasión que las democracias liberales de Occidente están gestionadas y gobernadas para el beneficio de quienes poseen el 20% de la distribución de la riqueza. El truco para mantenerlo es el de convencer al grupo inmediatamente inferior, el de los que poseen el 30 o 35% de la distribución de ingresos, de que debía temer más al pobre que envidiar al 20% más rico. Solo hay que ver la situación actual en el que la desigualdad sigue creciendo para confirmar que esto es probablemente cierto”.

Los avances sociales que trajeron el New Deal de Roosevelt como la compensación por desempleo, gigantescos proyectos de obras públicas, ayuda de la seguridad social y leyes de ajuste fueron implantados gracias a una rebelión descontrolada de trabajadores en todo el país, según Scott. “Estos movimientos estaban tan desestructurados que eran una verdadera amenaza al orden establecido. Una revuelta encolerizada no tiene cabeza visible, no tiene interlocutor con quien negociar”.

Los sindicatos, lejos de solucionar el problema, acaban siendo el cauce para que los poderes amansen la fiera de la protesta, dice el profesor de la Universidad de Yale. “La tarea de los sindicatos de los partidos y movimientos sociales radicales es institucionalizar la rabia y protestas rebeldes. Podría decirse que su función consiste en intentar transformar la rabia, la frustración y dolor en programa político coherente. Son la correa de transmisión entre multitud de rebeldes y élites que marcan reglas. Se basan en la premisa de que cuentan con la lealtad de circunscripciones que pretenden representar”.

“No es exageración afirmar que las organizaciones de este tipo son parásitos de la rebeldía espontánea de aquellos cuyos intereses se supone que representan. Es esta rebeldía la que en esos momentos constituye la fuente de cualquier influencia que puedan tener dichas organizaciones, mientras la élite intenta forzarlos a seguir el camino normal de la política”.

Aunque Scott no aboga por la abolición del Estado, “a diferencia de muchos pensadores anarquistas, yo no me creo que el Estado sea siempre y en todas partes el enemigo de la libertad”. El antropólogo se pregunta “si el Estado a lo largo de los último siglos ha debilitado la independencia y la capacidad de organizarse de los individuos y de las pequeñas comunidades. Son muchas funciones que antes ejercían el mutualismo entre iguales que están ahora organizadas y supervisadas por el Estado”.

Por eso, según el, vale la pena recordar y defender estos movimientos anónimos que nunca recibirán tanta atención en los medios pero que han sido determinantes para el curso de la historia moderna. “Sus acciones de desacato, alimentadas por la indignación, la frustración y la rabia, no pudieron dejar más claro que ni el marco institucional vigente ni los parámetros legales vigentes podrían satisfacer sus reivindicaciones. Por lo tanto inherente a su voluntad de infringir la ley estaba no tanto el deseo de propagar el caos, sino la firme determinación de conseguir la instauración de un nuevo orden legal más justo. En la medida en que nuestro imperio de la ley tiene más cabida, le debemos una gran parte de estos avances a los infractores”.
           
Fuente: http://www.yorokobu.es/jamescscott/

lunes, 29 de julio de 2013

La teoría del pobre perpetuo


Marc Augé (Poitiers, 1935) lleva toda la vida observando humanos. Estuvieran en Togo o en el metro de París. Acaso sea esa curiosidad la que explica que el africanista se hiciera famoso por acuñar un concepto ultramoderno y superurbano, que pasaría desapercibido en boca del comisario de una feria de arte conceptual y que en la de Augé sonó a teoría para desbrozar el presente: los no-lugares, esos espacios anónimos que no son de nadie y son de todos como los aeropuertos, los supermercados o las autopistas.

Pero dado que considera al etnólogo un “testigo del planeta” y al antropólogo “un especialista del presente”, no resulta extraño que Augé, con su ojo avizor, se vaya metiendo en todos los charcos, ya sean suyos o ajenos. El último es un ensayo titulado Futuro (Adriana Hidalgo editora). ¿No es una paradoja en un examinador del hoy? “La paradoja reside en otro aspecto: la generalización de los problemas. Un etnólogo es un especialista de lo local, que no significa lo mismo que hace tiempo. Ha habido un cambio de escala y todo tiene ahora una dimensión planetaria. Esa es la paradoja: el etnólogo estudia la realidad social en un contexto y, hoy en día, el contexto es siempre planetario. Incluso para una pequeña tribu amazónica”.

Esa globalización, que va por partes, está al comienzo de un miedo que paraliza principalmente a las sociedades que antes vibraron con pujanza. Augé considera que hay temor a imaginar el futuro y una de las razones reside en lo que se ha perdido sin que nada ocupe el hueco.

“En el XIX aparecieron las utopías, pero en el XX hemos visto que han fracasado, como el comunismo, y ha aparecido una utopía liberal cuyas dificultades estamos viviendo hoy día. Eso da miedo. Y también el hecho de que tenemos la idea de que lo que ocurre en una parte le concierne a todas. La economía y la tecnología son globales y la sociedad y la política, todavía no lo son. Esa tensión entre los aspectos tecnológicos y económicos con los sociopolíticos es una razón de incertidumbre y miedo”.

Si no hay utopías para sustituir a las utopías, ¿cuál será el camino? Aunque Augé entrecierra los ojos con complicidad en la primera parte de su razonamiento —“es bueno que no haya utopías”— retorna a su sosiego afable para completarla. Él ha vuelto los ojos hacia la ciencia y su método. “La ciencia trabaja a partir de hipótesis. Cuando no funcionan bien, las cambian. Es todo lo contrario de lo que ocurre en el sistema político. Si hay un buen futuro posible es a partir de esa actitud científica perpetuamente revisionista —opuesta a la de las ideologías— y a la fidelidad a principios como los derechos humanos, la educación o la igualdad”.

El antropólogo es rotundo sobre el fracaso de la utopía del XX — “la democracia representativa y el mercado liberal no han tenido éxito”, esgrime— y la necesidad de un cambio que no será definitivo y tendrá su trance conflictivo: “No es una constatación pesimista, la Historia siempre ha sido violenta”. Y añade: “La desigualdad entre los más ricos de los ricos y los más pobres de los pobres crece; y también crece entre los más instruidos y los analfabetos en los países emergentes. Eso genera violencia, pero también significa que la Historia no se acabó, que no tenemos la última fórmula como pensaba Fukuyama”. Y esta crisis, digan lo que digan los presidentes de Gobierno, equivale en su opinión a la temible de los 30. Peor en duración —“Esta es a escala planetaria y por eso requiere más tiempo”— pero no en remedios: “Fue la guerra lo que permitió salir de la crisis de los 30, hoy día no es posible una guerra pero hay otras formas de violencia”.

La pirámide social de quien dirigió durante una década de L'École des hautes études en sciences sociales introduce nuevas definiciones. En el vértice superior: una élite mundial ocupada por poderes de siempre y nuevos poderes —las multinacionales y las figuras de éxito global en el deporte, la cultura o cualquier otro ámbito—. A continuación, una masa que el antropólogo identifica por su función social: consumir. “Tenemos el deber de consumir porque es el motor del sistema. Si no lo hacemos bien, se desatan las crisis”, afirma. En tercer lugar: los excluidos, sea de la riqueza, sea del conocimiento. Y ahí seguirán dado que el sistema no tiene estímulos para incluirlos en el circuito económico y, por tanto, arrancarlos de su periferia social. “No es necesario crear nuevos consumidores, solo es necesario que los que ya existen consuman perpetuamente”. Su conclusión da para poca fiesta: “Los pobres tienen que acostumbrarse a ser pobres a medio plazo”

 El futuro que llega. Un porvenir marcado también por redes sociales y tecnologías de la comunicación, que pueden servir para lo mejor y para lo peor. “Son un medio para conocer a otros, pero existe el riesgo de que se tome por otro mundo distinto al real. Es una tontería decir ‘tengo dos millones de amigos’. Internet no significa nada si simultáneamente no se hace un esfuerzo considerable en educación. Cometemos un gran error si pensamos que sustituye a la educación y formación de los niños. Me preocupa que la adquisición de medios tecnológicos no tenga como finalidad tener un conocimiento real, la finalidad es la del mercado: vender”.

Dentro de poco vas a ofrecer...

Dentro de poco vas a ofrecer estas páginas a los desconocidos como si extendieras en la mano un manojo de hierbas que tú cortaste.

Ufano y acongojado de tu proeza, regresarás a echarte al rincón preferido.

Dices que eres poeta porque no tienes el pudor necesario del silencio.

¡Bien te vaya, ladrón, con lo que le robas a tu dolor y a tus amores! ¡A ver qué imagen haces de ti mismo con los pedazos que recoges de tu sombra!

De: Diario semanario y poemas en prosa
Jaime Sabines

Buñuel, 30 años sin el genio de Calanda

Imagen de archivo de Luis Buñuel

Luis Buñuel es considerado el padre del surrealismo en el cine y el responsable de algunas de las imágenes más impactantes vistas en una pantalla. Se forjó como director en la Residencia de Estudiantes de Madrid donde se codeó con artistas como Dalí o Federico García Lorca. Desde que firmara con Dalí 'Un perro andaluz', Buñuel se convirtió en el realizador más español y más internacional, un genio reconocido, adorado e imitado, cuya muerte hace 30 años dejó un hueco imposible de llenar.

Luis Buñuel Portolés nació en Calanda (Aragón) en 1900 y recibió una estricta educación jesuita que puso la semilla de una obsesión por la religión que se paseó por toda su filmografía. En 1917 se instaló en la Residencia de Estudiantes, donde conocería a artistas como Salvador Dalí o Federico García Lorca, que serían sus grandes amigos y compañeros de primeros proyectos artísticos.

Su obra de presentación fue 'Un perro andaluz' (1929), con guion de Dalí. Se trata de una película de corte surrealista que contiene algunas de las imágenes más impactantes del séptimo arte, como la del ojo de una mujer rasgado por una navaja sostenida por la mano de Buñuel y que en realidad era el de una vaca. Después llegó 'La edad de oro' (1930), también enmarcada en esa corriente surrealista presente en la literatura o la pintura, pero escasa en el cine. Con su segundo filme llegó la polémica. Grupos de extrema derecha protestaron por su crítica a la Iglesia y la cinta se prohibió en Francia.


Después volvería a España para rodar el documental 'Las hurdes' (1933). Una cinta prohibida por el gobierno de la II República por dar una imagen negativa para la marca españa de aquella época. Los problemas se acrecentaron durante la Guerra Civil española, cuando se trasladó brevemente a París antes de exiliarse a Estados Unidos, donde trabajó en el MoMA de Nueva York para después ser contratado por la Warner como director de doblaje. Y en 1946 recalaría en México, dando comienzo a su etapa profesional más fructífera con películas como 'Los Olvidados' (1950) que le acarreó el premio a Mejor Director en Cannes.

Buñuel regresó a España a petición de Franco, en un momento en el que al régimen fascista le convenía mostrar su aperturismo de cara al exterior. Vino con el objetivo de dirigir 'Viridiana'. Era el año 1961 y Buñuel se sentía un desconocido en nuestro país. Protagonizada por Fernando Rey, Silvia Pinal y Francisco Rabal, es una de las grandes películas de la historia del cine español. Buñuel supo sortear la censura de la época. El problema llegó cuando en Cannes ganó la Palma de Oro y el Vaticano protestó por su contenido amoral. Lo que provocó que inmediatamente se prohibiera en nuestro país.


A continuación Buñuel rodó 'El Ángel Exterminador' (1962) y diez años después obtuvo su primer y único Oscar por 'El discreto encanto de la burguesía'. Buñuel se convirtió en el primer director español en recibir un Oscar de la Academia a la mejor película de habla no inglesa, aunque el galardón recayó en Francia, país productor de la cinta. Volvió a repetir nominación con 'Ese oscuro objeto del deseo' en 1977 pero no logró la estatuilla.

Moriría apenas cinco años después, el 29 de julio de 1983, en México, dejando tras de sí una de las trayectorias más impactantes y transgresoras de la historia del cine

Los Caballeros Templarios siembran la muerte en la región mexicana de Tierra Caliente

Las autoridades mexicanas han decidido no facilitar información de los enfrentamientos entre agentes policiales y el narcotráfico en la región de Tierra Caliente para evitar que se extienda el pánico entre la población. Las emboscadas a la Policía se suceden y los muertos en ambos bandos se cuentan por decenas, mientras los habitantes no se atreven a salir de sus casas y la prensa no quiere meter las narices en el conflicto.

Desde principios de la pasada semana, la región de Tierra Caliente es una zona de guerra sin cuartel donde el cártel de Los Caballeros Templarios ha lanzado una ofensiva contra la Policía Federal, con el resultado de decenas de muertos por ambos bandos.

El último comunicado de la Comisión Nacional de Seguridad hablaba de "ataques planeados con anticipación, en los que participaron individuos con armas largas y machetes ocultos en los cerros, además del bloqueo de carreteras con autobuses y otras unidades originando emboscadas a las unidades policiales".


Varios agentes han asegurado que se han registrado numerosos atentados contra unidades de la Policía Federal, de los que no se ha informado a los medios de comunicación, así como tampoco de las bajas habidas entre sus compañeros. "La Federal no informa de lo que está ocurriendo por evitar que se extienda el pánico entre la población", afirmaron.

En un contexto de terror, los pueblos de Tierra Caliente, en Michoacán, se debaten en una batalla entre la federación y el crimen organizado, que trastoca la cotidianidad de sus habitantes, que se encierran en sus casas sin atreverse a salir. Patrullas policiales recorren las calles sabiendo que en cualquier momento se pueden encontrar con una emboscada de Los Caballeros Templarios.

domingo, 28 de julio de 2013

Hey Baby

“La Marca España también la hacen los científicos”

Antonio Osuna Carillo De Albornoz.

Antonio Osuna lleva 26 años al frente de la Cátedra de Parasitología de la Universidad de Granada. Está considerado como uno de los mejores científicos andaluces y es presidente de la Sociedad Española de Parasitología. Desde su posición advierte de que la ciencia está en una situación temible y que la inversión en investigación ayudaría a salir de la crisis.

¿Qué está pasando con la investigación en España?
La situación actual es dramática sobre todo en becas y formación. El déficit de España en inversión en investigación no se corresponde con su entorno. Mientras hace unos años aquí se invertía el 1,25% del PIB, en otros países como Noruega llegaban al 3,4%. Ahora, además, todo esto se ha parado.

Casi sin inversión, pero con buenos investigadores…

En España ya ni podemos formar a la gente. Que un ministro diga que no podemos absorber a la gente que estamos preparando es preocupante. Hay que luchar para que la gente y los políticos entiendan que la Ciencia sirve, que es un vector económico muy importante a corto-medio plazo y que está agonizando.

La crisis, ¿es la culpable?

Cuando hay crisis los investigadores y la Ciencia suelen sufrir las peores consecuencias, pero ahora estamos llegando a un punto insospechado, que clama al cielo. Y lo peor de todo es que el Gobierno parece no darse cuenta. La Marca España también la hacen los científicos españoles cuando registran una patente o cuando realizan una publicación. Con todo lo que está pasando se está discriminando a los profesionales científicos. Lo peor es que si no se pone solución a esto, dentro de muy poco habremos retrocedido a los niveles de hace 35 años. La savia nueva está desanimada. Gente que podría tener una carrera brillante en investigación abandonan para engrosar las listas del paro y conformarse con un trabajo de segundo o tercer nivel, que no redunda en nada. No genera beneficios a nuestro país.

Pero, ¿podemos absorberlos?

Claro, nosotros los formamos, nos gastamos el dinero, les damos el empuje… Y luego los abandonamos. Los mejores se van fuera, pero podemos hacer que esta gente se quede.

¿Cómo le damos la vuelta?

Poniendo imaginación. No todo depende del apoyo político. Si la aportación que tiene el sector de la investigación de un país es el 100% del Estado, la cosa no funciona. La aportación a la investigación debe ser 50% Estado y 50% sector privado. Y esto no se ha conseguido nunca en España. Los empresarios españoles no invierten en investigación, quizá porque no transmitimos lo que hacemos o porque las estructuras están muy alejadas. También es cierto que se pide inmediatez en los resultados y eso no siempre es posible en Ciencia, así que algunos prefieren comprar tecnología en vez de producirla y exportarla. Es una pena, pero es la realidad.

Usted dirige la Sociedad Española de Parasitología (SOCEPA). ¿Qué se hace ahí?

Parasitología es una parte a nivel humano de lo que sería la Medicina Tropical y en el tema animal está relacionada con todos los organismos parásitos que provocan decenas de enfermedades en los animales y que por ejemplo en el ganado provoca pérdidas millonarias. Por nombrar algunas enfermedades estamos hablando de paludismo, enfermedad de Chagas, leishmaniasis, lombrices blancas del niño, diarreas producidas por protozoos intestinales, anisakis, vacunas...

Suena al Tercer Mundo.

Bueno, el último caso de paludismo (malaria) endémico se dio en Holanda en los años 60. Gracias al nivel económico y las medidas sanitarias, así como a las características geográficas muchas de estas enfermedades no son muy comunes en nuestro mundo, pero las hay.

¿Puede la historia cambiar con la globalización?

Muchas de estas enfermedades pueden volver a aparecer por motivos diferentes. En Nueva York hubo un repunte importante de tuberculosis en los 90 y con cepas resistentes a los antibióticos. Se dejó de invertir en prevención y…

¿Por qué no se ha encontrado una vacuna a enfermedades tan dañinas como el cólera o la malaria?

En primer lugar se trata de organismo complejos que llevan viviendo con sus hospedadores desde su nacimiento, hace 300 millones de años y están perfectamente adaptados porque son células especializadas en vivir dentro de otro ser. Y por otro lado, los llamados países del Tercer Mundo nunca han interesado demasiado a la industria farmacéutica y por consiguiente se ha invertido poco en estas investigaciones porque no era rentable.

¿En España estamos a salvo? 

No creo que ocurra una epidemia, pero en España, como en otras zonas, nos enfrentamos actualmente a tres tipos de malaria: la importada por los inmigrantes, la que traen los turistas que vienen de visitar estos países y los casos del aeropuerto.

¿En los aeropuertos?

Sí, los mosquitos viajan en los compartimentos de las ruedas, podríamos decir que hibernan, y existe un protocolo de seguridad de 15 kilómetros en zonas de aeropuertos. En España tuvimos el año pasado un caso en Huesca de un señor que no había ido a ningún país extranjero y que había sido infectado, probablemente por un mosquito que llegó de esta forma.

Parece la historia de una película.

Bueno, es que los parásitos causan enfermedades como falsos tumores e incluso casos de esquizofrenia súbita. Ahora que tan de moda están las dermatitis y los problemas de piel, pues muchas de ellas son afecciones que están provocadas por parásitos intestinales. No las provoca el stress.

Y en España, ¿sabemos de lo que hablamos en este sector?

España está en el sexto lugar a nivel nacional de producción científica en Parasitología. Aquí se ha sido pionero en medidas como la obligación de realizar determinadas pruebas diagnósticas a las embarazadas que han vivido en ciertos países, a los inmigrantes o incluso a los donantes de sangre.

Granada, además, será un referente en la investigación con la puesta en marcha del laboratorio de seguridad biológica de la Universidad.

Sí, dentro de poco inauguramos un laboratorio de seguridad 3, de los que hay muy poquitos en España donde podremos trabajar con cualquier tipo de bacteria transformada genéticamente como la insulina, realizar vacunas, plantas transformadas genéticamente…

Otra vez parece que hable de una película de ciencia-ficción.

Los investigadores debemos ir por delante. El futuro está en las nuevas tecnologías y la biología (la biotecnología).

Usted lleva en la enseñanza universitaria toda su vida. ¿Cómo ve la Universidad? 

Hay un desánimo total en los estudiantes. Las matrículas comprendo que no pueden tener coste cero, porque mantener la maquinaria es caro, pero habría que tomar medidas de otro tipo como prestaciones sociales, préstamos especiales… Igualmente, hay que insistir en el cambio de programación docente buscando más el trabajo colectivo del alumno más que el aprender de memoria. Por otro lado, el sistema de selección de alumnos es dudoso.

¿Soluciones?

Otros países como Inglaterra han superado situaciones peores de las que sufre hoy España y han salido apoyándose en la Ciencia por eso sus universidades son intocables. Durante la II Guerra Mundial la investigación británica hizo remontar la economía de este país con tecnologías como el radar usado en un primer momento en el terreno militar. Aprendamos de lo que ha pasado en otras partes. Desde luego, hay que cambiar la mentalidad y reflexionar, porque ser un país que tiene un mayor porcentaje de abogados que de científicos da que pensar. Mal lo llevamos.

sábado, 27 de julio de 2013

Gérmenes de la demencia

Una reacción en cadena de proteínas tóxicas podría explicar el alzhéimer, el párkinson y otros trastornos mortales.

Un patólogo que observe al microscopio las neuronas dañadas de una muestra de tejido cerebral de un paciente fallecido a causa de la enfermedad de Alzheimer apreciará unos extraños grumos constituidos por proteínas. ¿De dónde proceden estos? ¿Por qué hay tantos? Y lo más importante, ¿qué relación guardan con esta enfermedad devastadora e incurable? La búsqueda de respuestas ha dado lugar a un descubrimiento sorprendente: los agregados proteicos observados en el alzhéimer y otras dolencias neurodegenerativas graves se comportan de forma muy parecida a los priones, las proteínas tóxicas que destruyen el cerebro en la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), también conocida como enfermedad de las vacas locas.

Los priones corresponden a una versión deforme, aunque duradera, de algunas proteínas neuronales que provocan el plegamiento defectuoso y la agregación de otras proteínas afines, lo que origina una reacción en cadena que, en última instancia, acaba devastando regiones enteras del cerebro. En los últimos diez años se ha descubierto que este proceso no solo se produce en la EEB y otros males exóticos, sino también en algunas de las principales dolencias neurodegenerativas, como el alzhéimer, el párkinson, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA, también conocida como enfermedad de Lou Gering) y la demencia relacionada con traumatismos craneoencefálicos, que afecta a jugadores de rugby y boxeadores.

Todos los datos indican que el alzhéimer y el párkinson no son contagiosos, como sucede en la encefalopatía espongiforme bovina o, ya puestos, la gripe. Pero los hallazgos recientes revisten una enorme importancia, porque apuntan al causante principal de numerosos trastornos neurológicos devastadores, una pista que podría llevar al desarrollo de nuevos tratamientos. Los medicamentos desarrollados contra el alzhéimer podrían aprovecharse para tratar el párkinson, lesiones cerebrales traumáticas u otras terribles enfermedades que despojan a un individuo de la noción básica de su propio ser, o podrían inspirar la creación de nuevos fármacos contra esas dolencias. Se trata de una buena noticia para las decenas de millones de personas afectadas en todo el mundo.
Fuente:

viernes, 26 de julio de 2013

En el río del Olvido

El río Limia (Lima en portugués) nace en la provincia de Ourense y después de recorrer 41 Km entra en Portugal pasando, entre otros municipios, por el de Ponte de Lima y Viana do Castelo, donde desagua en el Océano Atlántico


Este río fue llamado Lethes por los antiguos romanos, al confundirlo con el legendario río Lete (río del Olvido) del Hades, de la mitología romana, el cual se creía que tenía la propiedad de borrar la memoria de quienes lo cruzaban. En 138 a. C., el general romano Décimo Junio Bruto intentó deshacer el mito, que dificultaba las campañas militares en la zona. Se dice que cruzó el río Limia y entonces llamó a sus soldados desde el otro lado, uno a uno, por su nombre. Éstos, asombrados de que su general recordara sus nombres, cruzaron también el río sin temor, acabando así con su fama de peligroso.
http://es.wikipedia.org/wiki/R%C3%ADo_Limia


El puente romano de Ponte de Lima  presenta cinco arcos originales, los otros fueron reconstruidos en los siglos XIV y XV.


Ponte de Lima

miércoles, 24 de julio de 2013

Dorothy Parker, rompeolas literario en las revistas femeninas

Dorothy Parker

Dorothy Parker, que nació hace 120 años, hizo muchas cosas en su vida. Si hubiera vivido en la España actual, habría sido más conocida por haber abortado que por haber escrito algunos de los mejores relatos modernos. Tampoco es que el Gobierno en el que Joseph McCarthy campó a sus anchas tuviera mayor amplitud de miras: en Estados Unidos fue acosada por el Comité de Actividades Antiamericanas por una supuesta filia comunista, que era la tapadera multiusos para desautorizar, desprestigiar y, en última instancia, quitarse de en medio a cualquier figura de cierta relevancia que no comulgara con las ruedas de molino republicanas. Pero vicisitudes aparte —aunque volveremos sobre ellas porque una obra no se entiende sin una vida—, lo cierto es que Parker poseyó una pluma brillante, más cercana al bisturí que al aguijón, por afilada, perspicaz y deudora de la vivisección.

Parker limpiaba, tensaba, abría y cortaba toda la carne literaria que un país saliente de una guerra mundial arrojaba sobre su particular quirófano literario. En los locos y felices años 20, Estados Unidos empezaba a ser urbanita: los pozos de petróleo, los cazadores, los ganaderos —esos icónicos cowboys— y los pistoleros del lejano Oeste comenzaban a ceder protagonismo a las clases medias acomodadas, más cercanas a una burguesía creciente al albur del dinero negro y los negocios relacionados con la noche, y reunidas en colmenas en las que se convertían urbes como Nueva York o Chicago. La ruda ley de la selva dejaba paso a una jungla de gángsteres y mafias, de escritores y guionistas, de actrices y estrellas de Hollywood, donde las mujeres también buscaban reinventarse, lejos de las planicies y las montañas y, sobre todo, lejos de los sermones dominicales, de esa religiosidad beatona que supuraba en casi todos los Estados de la Unión, capaz de convivir en la naturaleza con el rifle y los rebaños. Pero la ciudad era otra cosa. Y la mujer también. Y Parker fue mujer, urbanita y librepensadora, entendiéndose esto último como alguien intelectualmente bien formado, que se ha batido con la vida y ha sabido sacar sus propias conclusiones para tomar también sus propias decisiones. Aparte de judía. Circunstancias que la convirtieron en el icono de una época para bien y para mal.

Pero comencemos por el principio.

A Dorothy Parker el destino se la jugó joven. Nacida el 22 de agosto de 1893, en 1913 había perdido a toda su familia. Por eso hubo de elegir derrotero. Y en lugar de transitar el camino trillado para tantas mujeres —buscar marido para convertirse en mantenida—, decidió buscarse otra cosa: la vida. En 1915 logró ser contratada por la revista Vogue, tras haber hecho algún pinito literario en Vanity Fair. Dos años después se casó con un corredor de bolsa de Wall Street y continuó trabajando. Se separaron al poco y al finalizar la Primera Guerra Mundial, asentó su carrera y fue despedida de Vanity Fair. Carambolas del destino en las vidas azarosas, que suelen ser rutina en artistas, escritores y mentes pensantes en general.

Entonces decidió arriesgar en solitario, con su propio nombre y el apellido de su primer esposo, ya exmarido, hasta que en 1925 fichó por una publicación que acababa de nacer y que se convertiría en referente cultural de Occidente: The New Yorker. Con esta revista semanal, la cultura adquiría un escaparate de prêt à porter para colecciones de lujo, mientras el periodismo alcanzaba una cota de calidad y visibilidad desconocida hasta el momento. Editores y columnistas harían filigranas allí a partir de entonces: Carver, Capote, Salinger y Sontag estamparían su firma en esas páginas. Pero mucho antes y sin adelantarnos en la historia, una Parker en incipiente madurez comenzaría casi dos décadas de intenso y fructífero trabajo.

Su literatura consistió en colocar un espejo frente al tiempo y lugar que le tocó vivir para pasmo, escándalo, deleite, satisfacción o indiferencia de coetáneos y posteriores. Ni el alcoholismo, ni el aborto, ni la infidelidad, ni la política escaparon a su bisturí. En 1924 publicaría un cuento titulado El señor Durant y en 1929 ganaría un prestigioso galardón con el relato Una rubia imponente. En el primero abordó el aborto clara, aunque no abiertamente (mencionarlo no hubiera driblado la censura), y en el segundo atrapó el alcoholismo de una mujer despampanante que podía haberlo tenido todo, excepto a sí misma. No hay concesiones en Parker porque la vida no las ofrece, no porque ella sea drástica. Como tampoco las hay en el Víctor Hugo de Los Miserables, en el Zolade Germinal, o en una película moderna que aborda el aborto en el Siglo de Oro como lo hizo Teresa: el cuerpo de Cristo, de Ray Loriga; y nadie parece sorprenderse por ello. Sin embargo, la crudeza en la pluma de una mujer resultaba todavía inusual, y sobre todo, cáustica, calificativo que se convirtió en el ex-libris de la autora. Roles de género, al fin y al cabo, que Parker sufrió como cualquier otra mujer dispuesta a desarrollar una carrera profesional seria en una época en la que la suicida exitosa y viviente atormentada de Virginia Woolf parecía la abanderada por excelencia.

La cuestión femenina

Ojalá no hubiera que mencionar más el sexo de los ángeles. Ni el de las mujeres en el trabajo. Pero parece que no va a ser posible, desde el mismo momento en que grandes plumas literarias hubieron de sobrevivir en revistas femeninas como Vogue, Harper´s Bazaar o Cosmopolitan, a las que, desde luego, no fue ajena Parker. Sin las dos guerras mundiales y las revistas femeninas es posible que la llamada “liberación de la mujer” hubiera tardado en llegar… todavía más.

En Vogue, Parker pudo dar rienda suelta a su extrema lucidez, hacerse con un nombre y publicar libros. Después, ya en Hollywood, acompañada de su nuevo marido —pero no de su mano, sino por su propio pie—, pudo firmar el guión de una película como Ha nacido una estrella, además de poner en marcha una liga antinazi y sentir en la nuca el aliento de hiena de la caza de brujas desatada sobre cualquier sospechoso de izquierdismo. Cuestión que valía para casi todos los intelectuales, con estrafalarias excepciones como Elia Kazan. También le dio tiempo a seguir bebiendo y a intentar suicidarse un par de veces. A ver quién es capaz de soportar la vida de continuo encarando de frente todo lo que de cruel y grotesco comporta, parecía reivindicar Parker con sus actos, mientras que la mesurada elegancia de sus palabras era capaz de relatar un embarazo imprevisto y un aborto como si se tratara de la crónica de una tranquila tarde de verano. Veamos:

Resultó todo tan sencillo que el señor Durant nunca lo consideró fuera de lo normal. El interés que sentía por Rose no hizo que dejara de apreciar las piernas bonitas o las miradas provocativas. Era la aventura más tranquila y cómoda que se pudiera imaginar. Incluso tenía una cierta vertiente conyugal. Hasta que todo tuvo que estropearse. ¿Qué te parece?, se dijo el señor Durant con profunda amargura. (…) Hacía cierto tiempo que los sospechaba, dijo ella, pero no había querido molestarlo hasta estar completamente segura. ¡No quería molestarme!, pensó el señor Durant. Naturalmente estaba furioso. La inocencia era algo deseable, delicado, conmovedor, pero en su justa medida. Si se llevaba demasiado lejos resultaba ridícula. El señor Durant habría deseado no haber conocido nunca a Rose y se lo dijo claramente. Pero eso no solucionaba nada. El señor Durant se vanagloriaba ante sus amigos de “conocer la vida”. Tal como decía la gente de mundo, las situaciones como aquella podían “arreglarse”. Por lo que sabía, las mujeres de la alta sociedad de Nueva York lo consideraban un mero trámite. Aquel caso concreto también podía arreglarse. Le dijo a Rose que volviera a casa, que no se preocupara, que él se encargaría de todo. Lo principal era apartarla de su vista, no ver más aquella nariz ni aquellos ojos.

Este párrafo, uno de los cruciales del relato, exhibe la mirada de Parker: relata con la flema que solo puede tener el dolor cuando ha dejado de ser sufrimiento para convertirse en absoluta lucidez. Y en ese relato, como en tantos otros suyos, supuestamente frío y sereno, hay una denuncia incontestable. Porque a Parker le preocupa más la literatura que la soflama apologética de trinchera. Y desde ese punto de vista lleno de inteligencia, pero jamás desquiciado, ella denuncia, exige, atestigua y satiriza, pero sin caer en el simplismo, el adoctrinamiento o el panfleto. Lo cual todavía la hace más insoportable para la muchachada de McCarthy. Los autores de la caza de brujas, como cualquier otro movimiento reaccionario anclado en las fiestas del té, tenían por cómodo prender elementos agitadores toscos, de algarada callejera, pero vérselas con subversivos de salón era otro cantar y Hollywood fue peleón. De la misma forma que es más cómodo demonizar a una persona como la Rose del cuento de Parker, desvalida y dependiente de un hombre que la domina desde su misma situación laboral de jefe, que a una princesa, por ejemplo. Cuestión que no resulta baladí en la política de quien gobierna solo para las élites y que Parker conocía muy bien, resumiéndola sucinta y magistralmente en la frase: “Para las mujeres de la alta sociedad de Nueva York, un mero trámite”. Habla del aborto, claro.

De hecho, su mordacidad hincaba el diente a la hipocresía social en todas sus formas, con especial gusto por los matrimonios o parejas de conveniencia. Porque el amor no fue tanto el tema de su obra como las trampas de institucionalizarlo. La infidelidad masculina, la incomunicación de las parejas, la desvergüenza de las mujeres para utilizar a los hombres como forma de medrar socialmente, el deseo sexual o la moral como disfraz ocupan algunas de sus páginas magistrales. Parker escribía bien: con tiento, tino, tono, estilo, ritmo, fondo, forma y verdad. Pero lamentablemente es a menudo recordada por retratar el mundo desde sus ojos de mujer, es decir, por la crítica implícita y explícita al mundo masculino y su forma de hacer. Aunque ella repartiera estopa por igual a las mujeres.

En su cuento Aquí estamos, publicado en 1931 en la revista Cosmopolitan, dos recién casados mantienen una conversación estúpida en lugar de abordar el asunto que de verdad les preocupa: el sexo, la consumación carnal esa misma noche. La incomunicación, la falta de sinceridad y los tabúes sociales en torno al sexo aparecen una vez más en la obra de esta mujer, que pagó un precio por contar su punto de vista. Para las generaciones posteriores a la Súper-Pop estos temas pueden sonar a trasnoche, pero precisamente sin las revistas femeninas que dieron cabida a la pluma de mujeres transgresoras e innovadoras, rompedoras de los arquetipos femeninos que hoy tendrían en Sarah Palin a su icono, todo hubiera sido más difícil. Aún.

30 años más tarde, Cosmopolitan habría evolucionado —igual que la sociedad— hasta el punto de contar con una editora jefe como Helen Gurley, que se haría famosa por la frase (atribuida a varias mujeres rompemoldes) “Las chicas buenas van al cielo y las malas, a todas partes”. Así como por el libro titulado Sex and the single girl, publicado en 1962 y en el que repasaba su propia vida de soltera, considerando la soltería una ventaja para desarrollarse como persona y transitar por la propia existencia con sentido completo y no con el viejo esquema de ser la media naranja de nadie. Pero fueron precursoras como Parker —o Chanel en la moda— quienes desbrozaron el camino de la igualdad en revistas femeninas que, gradualmente, fueron adquiriendo el peso de tótems de una forma de vida. Igualdad que pasaba por asuntos íntimos como el aborto, del que hablaron abiertamente —la propia Ava Gardner lo haría sin ningún tapujo a propósito de su experiencia—, aunque no pudieran escribir tan abiertamente sobre él.

El hotel como hogar

Mientras el conservadurismo se afanaba en su cruzada a favor de un modelo de mujer complaciente con el marido, subsidiaria de este, sometida a sus caprichos de muñidor de clase media y pagano de impuestos crecientes, y gestada a caballo entre las pin-up y las muchachitas aquiescentes estilo Casa de la pradera, cuyo máximo exponente de talento consistía en saber cocinar (la versión moderna, menos almibarada, pero más franca, vendría a ser la de la pornochacha), a Parker le gustaban más los hoteles que los hogares. De la misma forma que otra rompe y rasga coetánea como Coco Chanel —que vivió en el Ritz de París hasta el final de sus días y que también abortó, por cierto—, la mujer libre de convenciones sociales apellidada Parker parecía sentirse más cómoda en el espacio social de un hotel, donde intercambiaba opiniones, escribía y bebía, que en el reducido ámbito doméstico, abocada sin remedio ni salida al cuidado de marido y prole.

Dorothy Parker hizo famoso el hotel Algonquin, situado en un Manhattan que albergaría, décadas más tarde, las historias de la que podría haber sido su nieta biológica y literaria: Carrie Bradshaw, protagonista de Sexo en Nueva York, cuyo título original (Sex and the city) tampoco escapa en su deuda a los libros de la ya mencionada Helen Gurley. Y es que la mujer neoyorquina ha evolucionado en 100 años hasta llegar a lo que es o pretende ser hoy desde un modelo que la propia Parker retrató en Una dama neoyorquina. Porque las damas, además de ser inteligentes, estar preparadas para trabajar, tomar sus propias decisiones, tropezar con sus errores y hacer su camino al andar, abortaban y escribían sobre ello. Preferían los hoteles a los hogares y morían solas, pero habiendo vivido.

“Así se muere”, cuentan que Chanel dijo a la doncella que la atendía en su lujoso apartamento del Ritz. Parker también murió sola en la habitación de un hotel. Como si fuera una metáfora sobre la vida de dos mujeres que rompieron la barrera de la especie, esa impostura tan coriácea. La obra literaria de la dama neoyorquina, no obstante, sobrevive: como espejo de una época y como lucernario de las futuras que hoy son presente, aunque sigan acechadas por tinieblas cavernarias.

martes, 23 de julio de 2013

La llegada del Papa a Brasil




Stanley Payne: “El español medio se ha convertido en un ser anestesiado y con pocas ambiciones trascendentales”


En otras épocas, las masas hacían acto de presencia. España fue tierras de grandes revueltas populares a lo largo del siglo XIX y durante el primer tercio del siglo pasado. Otro tanto sucedió con mayor o menor intensidad en otros países europeos, como ha descrito el hispanista estadounidense Stanley Payne (Texas, 1934) en su libro “La Europa revolucionaria”.

“Hemos llegado al límite”. “Esto está a punto de estallar”. “Hay que tomar la calle”. Son algunas de las expresiones que acompañan las malas noticias económicas y los últimos escándalos políticos. Sin embargo, los años se suceden y da la impresión de que el hastío generalizado no pasa de las meras palabras.

En un momento en donde la injusticia y los abusos parecen ser más patentes que nunca, la población soporta estos contratiempos. ¿Qué nos ha cambiado? ¿Es que no somos los mismos españoles de siempre? Se lo preguntamos a uno de los mejores conocedores de la Historia de España en el último siglo.

La gente se pregunta por qué no estalla una revolución social, como pasó en nuestro país a principios del siglo XX.
Porque estamos en un época muy diferente de aquélla. Entre los siglos XIX y XX acontecieron en poco tiempo grandes cambios políticos, sociales, demográficos y tecnológicos. Al juntarse todos ellos terminaron revolucionando los ánimos de las masas.

Ahora también hay grandes avances tecnológicos...
Pero no han sido tan fuertes como para movilizar a una sociedad en la misma medida que lo hicieron las grandes rotativas, la radio o el telégrafo. Los grandes cambios tecnológicos conocidos desde la muerte de Franco más bien han conseguido atomizar a los españoles. La implantación del Estado del Bienestar también ha anestesiado a la sociedad, al igual que ha ocurrido en otros países desarrollados.

Pero... ¿acaso no vemos ahora un gran descontento social?
Por supuesto que lo hay, y mucho. Pero pasar del descontento a la rebelión implica atravesar un trecho largo y complicado. En España, además, el Poder está en manos de una estructura partitocrática dominada por cuadros políticos, los cuales dificultan cualquier solución a las reivindicaciones ciudadanas.

¿Cómo evitar la partitocracia sin caer en una especie de caudillismo “a la italiana” lleno de “berlusconis” y “beppes grillos”?
Fortaleciendo la sociedad civil, con ciudadanos bien informados y gran sentido de responsabilidad. Esto no es nada fácil. Italia lo intentó con la “revolución de los jueces” a principio de los 90. Pero luego reconstruyó el sistema de partidos con los mismos fallos y defectos del antiguo sistema.

¿Y por qué es tan difícil?
Porque la sociedad española está anestesiada por anti-valores que desmovilizan a la gente: la telebasura, los deportes, el hedonismo, el consumismo... Con una ciudadanía absorbida por estas realidades resulta muy complicado que surja una movilización para mejorar las estructuras políticas. El horizonte vital de la mayor parte de la gente consiste en disfrutar de la mejor forma posible. El español medio se ha convertido en un ser anestesiado y con pocas ambiciones trascendentales.

EL "BUENISMO", LA IDEOLOGÍA MODERNA QUE PROMUEVE EL CONFORMISMO

El presidente de Metroscopia nos decía (ver entrevista) que el español es menos apasionado de lo que se piensa. ¿Está de acuerdo?
Sí, es cierto. Es algo que también sorprende a muchos extranjeros que visitan España. Tienen la imagen del español exaltado de hace cien años y de la Guerra Civil. Pero aquello se acabó. La cultura se ha transformado. El español medio actual es un ser sosegado. No pide demasiado; pide algo, pero no mucho. Es modesto en sus apetitos. Acepta lo que tiene y trata de disfrutar lo mejor que pueda.

¿Y las ideologías? En España actuaron como palancas de los grandes movimientos sociales.
Ahora no hay ideologías nuevas que puedan actuar como palancas de la sociedad. Si acaso, en España se ha impuesto el “buenismo”, lo políticamente correcto. Pero este “buenismo” no busca azuzar grandes revueltas, sino al revés. El buenismo está en contra de las revueltas. Pretende dominar la sociedad, pero promoviendo conformismo, no revueltas.

¿Un cambio del sistema electoral puede servir cambiar las cosas?
No totalmente, pero sí sería un primer caso. Las listas abiertas acortarían las distancias entre votante y diputado, además de aumentar el pluralismo político. Ahora el diputado está pendiente de lo que opina el líder que le coloca en las listas, no del ciudadano que le vota.

"LOS REVOLUCIONARIOS DE HOY NO QUIEREN CAMBIAR ESTRUCTURAS POLÍTICAS, SINO LA IDENTIDAD INDIVIDUAL"

Parece que la diferencia entre izquierda y derecha se ha difuminado. Es una crítica que hacen a PP y PSOE.
Es misma crítica se escuchaba también en la época de la Restauración borbónica, referida al Partido Conservador y al Partido Liberal. El PP y el PSOE se diferencian por el papel que cada uno atribuye al Estado en la economía. El PP quiere que intervenga poco y el PSOE lo contrario. El problema de estos años de crisis es que ni uno ni otro tienen margen de maniobra para cambiar la política económica. Como el PSOE necesita diferenciarse del PP (y no puede hacerlo por la parte económica) se ha volcado de lleno sobre la revolución cultural.

¿A qué revolución cultural se refiere?
A cosas como la ideología de género, el ecologismo, el lobby gay, la hostilidad contra la Iglesia... es decir: en todo lo que sea incidir en un estilo de vida alternativo al tradicional y cosas así...España se ha convertido en un país de clase postmodernista. Los radicalismos políticos casi se han extinguido totalmente. Han sido sustituidos por expresiones de la revolución cultural, pero sin capacidad de movilizar a las masas.

Esto me recuerda a lo que decía un político socialista con cierta sorna: “Debemos darle caña a la la Iglesia porque es lo único que nos queda de rojos”.
Efectivamente, la expresión del nuevo radicalismo occidental es de tipo cultural. Al contrario de los antiguos revolucionarios políticos, estos nuevos revolucionarios culturales no pretenden cambiar las estructuras políticas, sino la identidad individual.

Supone un desafío enorme. Europa nunca aceptará costumbres islámicas como la sharía. Los musulmanes tendrán que vivir bajo las mismas leyes¿Dónde han quedado las grandes masas populares que provocaban cambios políticos como la revolución rusa o la llegada de la II República española?

Han desaparecido totalmente o se han reducido a la mínima expresión. El movimiento social más importante de la España del siglo XX fue el anarquismo. Ya casi muriócierta. Tampoco existe en Europa, a excepción de Grecia, donde aún queda vida anarquista con capacidad de radicalizar las revueltas de las calles.

"LOS PAÍSES ÁRABES TIENDEN AL DESPOTISMO POR LA AUSENCIA DE SOCIEDAD CIVIL"

Las sociedades islámicas parecen estar despertando. ¿Por qué no también las occidentales?
Es un problema muy distinto. Lo que está ocurriendo en los países árabes (no me refiero a los islámicos en general, sino a los árabes en particular) es una reacción contra el despotismo, que es el sistema político natural al que tienden estos países.

¿Por qué?
Porque en ellos apenas existe sociedad civil, ni educación cívica o política. Cuando eliminan el despotismo, los países árabes tienden a la fragmentación. Y entonces se imponen los islamistas, porque tienen un mensaje que la gente entiende fácilmente. Pero este mensaje es difícilmente compatible con el concepto de sociedad civil tal y como lo entendemos en Occidente.

¿Podrá Europa integrar la inmigración musulmana? de cada país y, en parte, bajo la misma cultura. El multiculturalismo no existe. Cada país tiene una cultura cívica única y todos los ciudadanos deben aceptarla.

lunes, 22 de julio de 2013

Proverbios y cantares

Casa-Museo de Antonio Machado (Segovia)
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        El ojo que ves no es
           ojo porque tú lo veas; 
       es ojo porque te ve.
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En mi soledad
                  he visto cosas muy claras,
      que no son verdad
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                    Se miente más de la cuenta 
         por falta de fantasía:
                    también la verdad se inventa
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             Creí mi hogar apagado,
       y revolví la ceniza...
       Me quemé la mano.
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Todo necio      
             confunde valor y precio.
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lunes, 15 de julio de 2013

Necesitamos un nuevo movimiento que defienda la sanidad pública

Ken Loach ha escrito el prólogo de NHS SOS: How the NHS Was Betrayed – and How We Can Save It, [NHS – S.O.S.: Cómo se traicionó al NHS y cómo salvarlo], con edición de Jacky Davis y Raymond Tallis.

“La reforma del Servicio de Salud consiste, por supuesto, en devolverlo al mercado y degradarlo de nuevo convirtiendo la atención sanitaria en una mercancía, así que nada tiene de reforma en absoluto".

"Si no comprendemos que tenemos que hacer todo lo que sea, hasta quebrantar la ley, para defender el Servicio Nacional de Salud (NHS - National Health Service), entonces estamos acabados".

Las primeras eran palabras de un distinguido médico de cabecera, las otras de un trabajador de los muelles de Liverpool. En la sociedad entera hay consciencia de que el Servicio Nacional de Salud constituye uno de nuestros grandes logros sociales y que mantenerlo constituye un enorme desafío político. Los políticos de todos los partidos, en mayor o menor medida, han ido preparando el camino para la privatización. Se trata de un patron familiar. El proceso se inició en el servicio sanitario a comienzos de los años 80 con la subcontratación de los servicios de limpieza. ¿Por qué hemos tardado tanto en responder? ¿Tan crédulos somos que vamos a dar crédito a los políticos que afirman que el NHS se encuentra "seguro en sus manos" cuando todas las pruebas indican lo contrario?

Para poder contraatacar, tenemos que comprender las razones del asalto al NHS. Se trata de una cuestión ideológica. Si fuera simplemente una cuestión financiera, hay soluciones a mano. Hay miles de millones de libras en impuestos por pagar y sin recaudar. Y billones, según nos cuentan, en el extranjero, fuera del alcance de los gobiernos nacionales. La riqueza que se crea por medio del trabajo de la gente corriente se desvía de modo que no pueda utilizarse para el bien común. Si existiera la voluntad política de sostener un servicio sanitario de financiación pública, se encontraría una forma.

Es una batalla por las ideas. Para algunos, la búsqueda del beneficio es una disciplina necesaria. La empresa privada identifica una necesidad, proporciona el servicio del modo más rentable y en ese proceso gana dinero. La avaricia es buena. Cuando todo el mundo persigue su propio interés, dice la teoría, todos salimos beneficiados.

Solo que no es el caso. Cuando una necesidad no rinde beneficios, queda insatisfecha. El NHS y los servicios de atención proporcionan muchos ejemplos de que no se proporciona lo que la gente precisa. Quienes trabajan en ellos podrían llenar muchas páginas con sus historias. Una mayor privatización ahondará las diferencias en la atención y el llamado programa de austeridad empobrece nuestra vida en todos los aspectos.

La resistencia presentada a esto ha sido muy débil. La organización que debiera haber constituido nuestra primera línea de defensa nos ha dejado solos. Los sindicatos, paralizados por el gobierno de Thatcher y abandonados por el Partido Laborista, apenas sí han tenido intervención. El mismo Partido Laborista ha seguido el mismo rumbo de su antecesor “tory” en el gobierno. Mientras trataba de presentar un rostro humano, ha proseguido las políticas de privatización y desregulación. Cuando el laborismo adoptó el lema “Laborismo quiere decir empresa”, no se hizo de inmediato evidente lo que querían decir de modo literal.

Así se ha creado un vacío político. ¿Quién pone por delante la idea de trabajar conjuntamente por el bien común, el que hemos de cuidar de nuestro hermano y nuestra hermana, que tenemos la tecnología y los conocimientos precisos para proporcionar una vida decente a todo el mundo, pero nos atenaza una ideología económica que lo hace imposible?

Sin embargo, se está produciendo un contraataque por toda Europa. Estamos viendo huelgas y acciones directas en los países más duramente golpeados por el desempleo masivo y otras consecuencia del fracaso económico. En Grecia, Francia y Alemania hay nuevos movimientos políticos en la izquierda, que avanzan alternativas. Todavía no ha sucedido en Gran Bretaña. Cuando la gente se pregunta a quién votar para defender el NHS, ¿qué les respondemos?

Los políticos de hoy han traicionado los principios del NHS. No son dignos, en mi opinión, de nuestro voto. Si ha habido un momento en el que se hiciera necesario un movimiento de amplia base, democrático y con principios que responda a los intereses de la gente frente a las demandas de las empresas y los políticos que hablan en su nombre, ese momento es ahora.

Kenneth Loach (1936) es el mayor de los cineastas políticamente comprometidos del realismo social británico.

domingo, 14 de julio de 2013

Hippeastrum sp.


Foto: © Natascha Guldener-Saksejewa .

Hippeastrum Herb. es un género de plantas perennes y bulbosas de la familia Amaryllidaceae que comprende unas 75 especies nativas de regiones subtropicales y tropicales de América, desde Argentina hasta México y elCaribe. Estas plantas, cultivadas en todo el mundo por sus vistosas flores, se las conoce popular, pero erróneamente, como Amaryllis, un género africano deAmaryllidaceae.

El nombre Hippeastrum deriva del griego y significa "estrella del caballero", fue elegido por el reverendo William Herbert en 1821 para describir a la primera especie del género, Hippeastrum reginae. La etimología no parece ser en este caso de mucha ayuda para describir alguna característica particular de la especie o del género en cuestión. La conexión "equina" en la denominación de este género fue realizada por primera vez por el botánico sueco Carlos Linneoquien denominó "Amaryllis equestris" a una especie que hoy llamamosHippeastrum, ya que la veía sumamente parecida a las especies africanas del género Amaryllis. Qué es lo que pensó Linneo cuando denominó "amarylis del caballo" a esta especie quizás nunca se sabrá, no obstante, una acotación en la descripción de la misma en una revista de botánica de 1795 puede arrojar alguna luz sobre el tema. William Curtis en esa revista, al describir las dos partes de la espata que cubren los pimpollos comentó que los mismos "se levantan en un cierto período de la floración de la planta, como si fueran orejas, dando a toda la flor un gran parecido con la cabeza de un caballo". Aparentemente Linneo estuvo totalmente de acuerdo con la observación de Curtis cuando decidió bautizar a la especie.1 Años después, el Deán William Herbert, un botánico y clérigo del siglo XIX que fue una autoridad en las amarilidáceas, se dio cuenta que —a pesar que son superficialmente similares— estas plantas sudamericanas no estaban estrechamente relacionadas con las azucenas de enero o azucenas del Cabo (Amaryllis belladonna). Por esta razón, Herbert las separó del género Amaryllis y acuñó un nuevo nombre genérico que mantenía la conexión ecuestre de Linneo, a pesar que de un modo un tanto complicado. Herbert escribió en 1821: "Las he denominado Hippeastrum o Lirio estrella del caballero, continuando con la idea que dio origen al nombre equestris". No obstante el esfuerzo de Herbert en distinguir ambos géneros, la mayoría de los aficionados a las plantas ornamentales continúan denominando amarilis tanto a las plantas del Viejo como a las del Nuevo Mundo.1.............