viernes, 31 de agosto de 2012

Luna azul



Fuente:http://www.nasa.org.es/Nasa/Nasa/Nasa/Nav_BrevesNEWS.html

Este viernes 31 de Agosto, la luna llena se volverá de color azul. Bueno, no realmente. Pero como será la segunda luna llena de agosto, de acuerdo con el folclore, se la llama Luna Azul. ¿Pero, es realmente azul? Créalo o no, los científicos dicen que las lunas de color azul son reales.

De acuerdo con el folclore moderno, una Luna Azul es la segunda luna llena durante un mes calendario. Normalmente los meses tienen solamente una luna llena, pero ocasionalmente se cuela una segunda. Las lunas llenas están separadas por 29 días, mientras que la mayoría de los meses tienen 30 o 31 días de duración; así que es posible ubicar dos lunas llenas en un mismo mes. Esto sucede, en promedio, cada dos años y medio.

De este modo, agosto se convierte en el mes de la «luna azul», ya que se produjo una luna llena el pasado día 2, y ahora presenciará la del próximo 31. Los astrónomos han indicado que no existe relación alguna entre este fenómeno y la época del año. Se podría producir en cualquier mes, excepto en febrero, que como sólo tiene 28 días no puede tener «luna azul».

Último vuelo

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Vi por primera vez un avión a la edad de diez años. Se encontraba en un recinto parcialmente cerrado de la Feria Estatal de Iowa, en Des Moines. Era un cacharro de metal oxidado y madera que no parecía en absoluto interesante. Uno de los adultos que me acompañaba lo señaló y me dijo: "Mira, querida, vuela". Miré hacia donde me indicaba, pero debo confesar que me interesaba mucho más el absurdo sombrero hecho con un cesto para melocotones invertido que acababa de comprar por quince centavos.
  Desconozco a qué conclusiónes llegarían los psicoanalistas a la luz de mi conducta de los años siguientes. Actualmente, no soporto los sombreros; me los quito a los pocos minutos de llevarlos, y estoy segura de que sería incapaz de fijarme en el modelo más elegante si cerca hubiese un avión.
  La siguiente ocasión en que me llamó la antención un aeroplano fue por la época en que finalizó la Gran Guerra. Me encontraba de nuevo en una feria, en esta ocasión en la gran exposición que tuvo lugar en Toronto, Canadá. Una amiga y yo habíamos ido para ver una exhibición de vuelo acrobático que realizaría un destacado piloto que acababa de volver de la guerra. Aquellos hombres eran los héroes del momento y se los contrataba para los eventos sociales con el fin de que entretuvieran a los asistentes con sus acrobacias. Los aviones que con tanta valentía pilotaban eran tan sigulares como ellos porque, por aquel entonces, la aviación estaba en pañels. Lo único que podían hacer los pilotos era volar con unos cuantos clientes temerarios, eseñar a volar a unos alumnos todavía más temerarios y dedicarse a los vuelos de exhibición. La idea de que los aviones pudieran convertirse en medios de transporte, como lo son hoy, no entraba en la cabeza de nadie.


  Mi amiga y yo nos situamos en medio de un claro para contemplar el espectáculo. Vimos un pequeño avión que describía giros y rizos en el aire, con su silueta negra recortada contra el cielo excepto cuando el sol de la tarde iluminaba el rojo escarlata de sus alas. Al cabo de quince o veinte minutos de acrobacias, el piloto empezó a descender en picada hacia la multitud. Hoy, al recordar ese momento con la perspectiva de una aviadora experimentada, creo que comprendo por qué lo  hizo: estaba aburrido. Había hecho piruetas y tirabuzones y toneles y había agotado su corto repertorio. No le quedaba nada más por hacer que observar cómo la gente corría despavorida mientras él se precipitaba hacia el suelo.
  En 1918, para aliviar la monotonía de no ir nunca a ningún sitio. los pilotos hacían deslizar las ruedas de sus aparatos sobres trenes de carga en movimiento, sobrevolaban los barcos a tan baja altura que los ocupantes, aterrorizados, se tumbaban boca abajo en la cubierta, o descendían en picado sobre la gente que estaba en la playa o que había salido de comida camprestre.  Hoy día, por supuesto, las autoridades retirarían la licencia al piloto que hiciese tales travesuras.



  Estoy segura de que, para el piloto, dos mujeres solas era un objetivo tentador. Apostaría algo a que se dijo: "Mirad cómo las hago huir por piernas."
   Después de varios intentos, una de ellas lo hizo, pero la otra se quedó donde estaba. Recuerdo la mezcla de miedo y placer que me invadió mientras contemplaba aquel pequeño aeroplano en el punto máximo de su descendo en picado hacia la tierra. El sentido común me decía que, si algo fallaba en el mecanismo o el piloto perdía el control, él, el avión y yo formaríamos juntos una bola de fuego. En aquel momento no lo comprendí, pero creo que, al pasar zumbando junto a mí, aquel pequeño aeroplano rojo me dijo algo.
  Durante la guerra había trabajo en un hospital. A partir de aquella experiencia decidí que lo que más me interesaba era la medicina. Tanto si ésta me necesitaba como si no, me matriculé en la Universidad de Columbia, y empecé a hacer todas la cosas raras que hacen los futuros médicos, como dar zumo de naranja a ratones o diseccionar cucarachas. Desde entonces no he vuelto a ver ninguna, pero recuerdo que tenían un cerebro extraordinariamente grande.
  Sin embargo, no podía olvidar los aviones.
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Último vuelo
Amelia Earhart

jueves, 30 de agosto de 2012

Señoras, sonrían

Fuente:http://yometiroalmonte.blogspot.com.es/

Fotografía de alguien fotografiando a unas mujeres con burka...

Rol de cornudos


Colegiata de Stª María de Adina, Iria Flavia (A Coruña)

   cornudo abanderado. Aquel a quien le brilla el cornaje con rutilante brillar, suena a cuerna con melodioso sonar, hiede a cornamenta que apesta, sabe a cornija con alimenticio sabor y tiene consistencia cornal percerptible al tacto. Por las carnestolendas se disfraza de cuerno de la abundancia. Es especie patriota y de espléndida figura.
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  cornudo alcoholico. El que bebe para olvidar. Si abusa de la bebida, llega a perder la noción de aquello de lo que quería olvidarse y sigue bebiendo por inercia y sin recordar qué es lo que aspiraba a no recordar jamás. Es especied gorrona y trasnochadora.
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  cornudo bonachón. Para Fourier, es el cornudo cortés. Lo entiendo mejor como el que recrimina dulcemente a su esposa sorprendida en flagrante adulterio, diciéndole:
 _ ¡Pero, mujer ! ¿Otra vez jodiendo?
 Es especie de leves inclinaciones faufaus, que se contrapean con piramidón.
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  cornudo democratacristiano. El berrendo de cornudo demócrata y cornudo meapilas, con cierta preponderancia del segundo. Es especie indecisa y, por ende, partidaria de templar gaitas.
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cornudo gochista. O ácrata o anarquista. No existe, puesto que, para ser cornudo, es preciso admitir las instituciones.
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cornudo tecnócrata. El que, metido de hoz y coz en la simulación de la política, hace la vista gorda ante la heterofalia (difusa o concreta) de la esposa, con lo que le queda más tiempo para hacer la puñeta al paisanaje desde el Boletín Oficial del Estado. Es especie muy peligrosa por su aplicación, sólo comparable a su capacidad para la coba a calzón quitado
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cornudo wagneriano. El muy solemne y nada dubitativo; su cuerna suele ser robusta y saludable. En cierto modo, puede entenderse como el antípoda del cornudo descalcificado. Es especie que supone que los españoles somos de segunda.
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Rol de cornudos
Camilo José Cela

Más información: http://www.fundacioncela.com/asp/home/home.asp
                           http://www.bibliotecacela.com/

miércoles, 29 de agosto de 2012

Oliver Sacks


Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Oliver-Sacks-cronista-mente_0_761923819.html

No hay que esforzarse demasiado para advertirlo. Cada órgano del cuerpo humano tiene su biógrafo, un escritor de su devoción que directa o indirectamente cuenta sus prodigios y tristezas. Al idolatrar al alcohol, Charles Bukowski, Malcolm Lowry y Ernest Hemingway, a su manera, glamourizaron la resistencia de sus respectivos hígados. Chimeneas humanas como Mark Twain, Mijaíl Bajtin y André Gide pusieron a sus pulmones en un altar y les encendieron velas. La epidemia de poliomielitis narrada por Philip Roth en Némesis es una oda encriptada al sistema nervioso. Y no hay cuento en el que los intestinos ocupen un lugar más central que en el escalofriante “Guts” (Tripas) de Chuck Palahniuk, publicado en su novela Fantasmas.
En cuanto al cerebro, no caben dudas. Oliver Sacks, el médico inglés con cara de Papá Pitufo, es su relator más agudo, su rapsoda (si viviéramos en la Antigua Grecia). No lo decimos, pero lo sabemos: en el caso de ser golpeados por una alteración de nuestros sentidos, cualquiera imploraría ser atendido al menos por diez minutos por este hombre de 79 años, el neurólogo más famoso del mundo.
A diferencia de otros grandes artistas del bisturí y el estetoscopio, la medicina en su caso no fue una elección de vida. Fue, digamos, una imposición genética. Siempre estuvo en su ADN. “Crecí en una casa llena de médicos y en la que constantemente se hablaba de medicina –confiesa este profesor de neurología y psiquiatría en la Universidad de Columbia–: mi padre y mis hermanos eran médicos de cabecera, y mi madre cirujana. El tema de conversación a la hora de comer era la medicina”.
Quizá sea su potente empatía, su afán por explorar la conciencia humana y sus descalabros, la compasión con la que trata a aquellas personas cuyas vidas fueron partidas al medio por una enfermedad extravagante y casi siempre sin cura. O su mirada antropológica que lo impulsa en cada uno de sus once libros a pensar cómo un individuo golpeado por la adversidad es capaz de, pese a todo, adaptarse a la discapacidad y reconstruir su mundo, mantener su identidad en los peores momentos. Sea como sea, Sacks siempre fue algo más que un neurólogo.
No importa que así lo defina y catalogue Wikipedia. Todos los que alguna vez descubrimos uno de sus libros sepultado como un tesoro escondido en un rincón inhóspito de una librería –entre títulos estrafalarios como Cirugía de la obesidad y Medicina anti-aging–, sabemos que este hombre alérgico a las computadoras, aficionado a la química, eximio pianista, nadador compulsivo y orgulloso miembro de la Sociedad Americana de los Helechos es lo que en inglés se conoce como un storyteller , una persona capaz de encapsular una vida –con sus contradicciones, sus sufrimientos y esperanzas– en un relato emotivo, cercano. La vida, para Sacks, es una novela. “Las narraciones de enfermedades y supervivencias son una necesidad cultural –asegura este cronista del mal de Parkinson–. Hay que estudiar la enfermedad con la sensibilidad de un novelista”.
Como a Antón Chéjov, Pío Baroja o a Céline, a Sacks no se lo puede reducir a la categoría de médico dedicado a la escritura. Más bien, este narrador que en cada una de sus historias retoma las figuras arquetípicas de la fábula –el héroe, el mártir, la víctima, el guerrero– es un híbrido, miembro de una nueva especie de narradores de estilos contaminados, remixados, sampleados que acercan los no tan separados continentes de la ciencia y el arte.
Por supuesto, no es el único. Aunque sí su canciller, el abanderado de una disciplina exótica –la neuroliteratura– que lo pone al mismo nivel de popularidad y autoridad de otros cracks científico-literarios como los biólogos Richard Dawkins y Jared Diamond, el físico Brian Greene, el psicólogo Steven Pinker y demás discípulos de Carl Sagan que, sin inclinarse del todo por la ficción (como Michel Houellebecq, Ian McEwan o David Lodge), convierten a la neurología, la evolución y la física en epopeyas, historias para escuchar en un fogón.
Sacks nunca ocultó sus trucos bajo ninguna alfombra. Siempre confesó que la clave de su éxito (literario) radica en resucitar aquella vieja tradición de relatos clínicos ricos en contenido humano que tuvo su auge en el siglo XIX y luego se desvaneció con la aparición de una ciencia neurológica impersonal, pese a la resistencia de figuras como Alexander Luria (La mente de un mnemotécnico), aquel neuropsicólogo ruso –idolatrado por Sacks– quien apostaba por una ciencia romántica.
“Para situar en el centro de la medicina al sujeto, el ser humano que lucha y padece, hemos de profundizar en un historial clínico hasta hacerlo narración o cuento –revela Sacks, un hombre solitario y que nunca tuvo hijos–. Sólo así tendremos un quién además de un qué , un individuo real, una relación con la enfermedad”.
De esa manera y alejándose de la frialdad estéril del parte médico (ahí donde el sujeto es objeto), construye sus patografías, o sea, sus relatos en los que hilvana las biografías de varias personas dolientes y las enfermedades que las afligen, una diversidad de trastornos neurológicos que afectan al yo, y casos que nutrieron durante años los guiones de series médicas como ER y House y neurothrillers como Memento.
Sacks, sin embargo, no observa a sus pacientes desde afuera como si fueran insectos gigantes. Sacks se adentra en ellos, busca ver el mundo patológico a través de sus ojos. Luego de recibir una carta o un llamado a la puerta de su consultorio, los visita a sus casas, los lleva a un restaurante o al teatro, da un paseo en coche con ellos, comparte sus vidas. Sacks así es un médico que en lugar de calzarse aquella bata blanca que transforma a todo médico en superhombres –al menos ante los ojos de un enfermo–, se la quita. Hace tiempo abandonó los hospitales tan familiares para él durante décadas y se dedicó a investigar las vidas de sus pacientes en el mundo real, como un observador participante. O como él se define: “Un neuroantrópologo que realiza un trabajo de campo, un médico que visita a domicilio y atiende casos en los límites de la experiencia humana”.
Vista a la distancia, su obra va de menor a mayor. Habla de otros para progresiva y tenuemente terminar hablando de sí. En Migraña (1970), por ejemplo, detalla los síntomas y alucinaciones visuales que acompañan estas dolencias. Despertares (1973), donde cuenta su experiencia personal con pacientes de encefalitis letárgica –que dejó a miles de personas postradas– y el uso de la droga L-Dopa como tratamiento, fue su primer hit: Harold Pinter lo llevó al teatro en 1982 y también saltó al cine en 1990, con Robin Williams como el célebre neurólogo.
En Con una sola pierna (1984), describe cómo llegó a perder el control de una de sus piernas luego de que un toro se la quebrase en un paseo por Noruega. En Veo una voz (1990) analiza la sordera congénita y el lenguaje de signos. En La isla de los ciegos al color (1996) sorprende con el relato de una comunidad indígena cuyos integrantes padecen de acromatopsia, ceguera al color. Y en Musicofilia (2007), investiga las conexiones entre cerebro y música.
El gran batacazo de este neuroescritor conocido por haber experimentado con LSD y anfetaminas en los sesenta, sin embargo, lo había producido poco antes, en 1985, con El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, un clásico de la divulgación científica protagonizado, entre otros, por el doctor P., un músico afligido por agnosia visual, o sea, la incapacidad de reconocer caras.
Como si fuera una serie de novelas de detectives, le siguió Un antropólogo en Marte (1995) con casos aún más desconcertantes: el pintor que después de perder la visión del color no desea recuperarla; Virgil, el ciego de nacimiento que recobra la vista a los cincuenta años gracias a una operación y no puede soportarlo; y Temple Gradin, incapaz de reconocer emociones en los demás (Síndrome de Asperger).
Hasta que, por fin, el ciclo de este neuroescritor parece cerrarse en su reciente Los ojos de la mente, donde explora los horrores de la ceguera y demás problemas visuales (alexia o ceguera a las palabras, alucinaciones, carencia de visión estereoscópica, prosopagnosia o ceguera de caras) e intercala entre caso y caso la historia de un paciente especial: Oliver Wolf Sacks.
Como si Arthur Conan Doyle se convirtiera en un personaje de una novela de –justamente– Arthur Conan Doyle, el neurólogo inglés realiza en su “diario del melanoma” una vivisección sobre sí mismo y cuenta cómo en 2005 un tumor en su ojo derecho lo dejó semiciego. Primero vio luces, destellos. Luego lo invadió la oscuridad. Y después de la paranoia, lo asaltaron los efectos colaterales, acostumbrarse a ir por el mundo sin poder reconocer rostros familiares.
Sacks vio las dos caras del espejo para reconocerse tanto como médico y como paciente. Y así concordar con William Osler, prócer médico que a principios del siglo XX dijo con certeza: “No preguntes qué enfermedad tiene una persona, sino a qué persona elige una enfermedad”.

Liberación de París


Más información: http://paris.rutascervantes.es/ruta/lanueve/desglose

lunes, 27 de agosto de 2012

Rajoy recorta cuarenta segundos el semáforo en verde para peatones

Los automóviles aplauden el nuevo ajuste 

Fuente:http://rokambol.com/rajoy-recorta-cuarenta-segundos-el-semaforo-en-verde-para-peatones/

De nuevo los sectores más débiles de la sociedad vuelven a sufrir los efectos de la crisis mediante un nuevo recorte social, dirigido esta vez a los peatones de las vías urbanas.
La portavoz del Gobierno, Sáenz de Santamaría, ha señalado que los semáforos españoles para peatones podrán ahorrar cada día más de ochocientos mil millones de segundos a cambio de que los transeúntes crucen corriendo los pasos. “No se trata de pulverizar marcas de atletismo”, ha puntualizado la portavoz del Gobierno, “sino de esforzarse un poco más por España”.
Con el nuevo recorte se estima que la duración media de la luz verde en los semáforos españoles será ahora de tres segundos con diecisiete décimas. Incluso algunos semáforos que ya duraban menos de cuarenta segundos tendrán ahora el tiempo de luz verde en negativo, lo que significa que los peatones necesitarán efectuar un bucle espacio temporal para poder cruzar el paso, con todos los riesgos de desorientación espacial que supone ese tipo de maniobras. Un semáforo cuyo tiempo de luz verde peatonal sea de menos quince segundos necesitará velocidad Mach 15 para plegar la ecuación de tiempo y ponerla al revés.  El ministerio de Fomento, además, incorporará en todos los semáforos con tiempo negativo una placa informativa con la fórmula E=mc2, a fin de ayudar a los peatones más audaces.
Los ochocientos mil millones de segundos que se obtendrán diariamente con este ajuste se ofrecerán íntegramente, según ha declarado el propio Mariano Rajoy, a la Virgen del Rocío.

domingo, 26 de agosto de 2012

Carta denuncia sobre el banco "malo"

Fuente:http://yometiroalmonte.blogspot.com.es/2012/08/carta-denuncia-sobre-el-banco-malo.html

Muy señor mío,

Nos hallamos extremadamente preocupados ante las noticias que surgen en relación al llamado “Banco Malo”, que debiera liberar a la banca española de sus activos tóxicos inmobiliarios para permitirles continuar con sus operaciones diarias. Este mecanismo obtendrá los recursos necesarios del dinero de los contribuyentes, un mal necesario sólo aceptable cuando consideramos sus beneficios potenciales para la economía española y, consecuentemente, para la credibilidad de la Eurozona y la Unión Europea.

Desafortunadamente, se aprecia de forma cada vez más evidente que el gobierno español tiene sus propias ideas respecto a este “Banco Malo”, ideas que se desvían de lo que debe considerarse de interés para los ciudadanos de España y Europa. Analizando la información que se publica sobre la creación de este mecanismo financiero, queda claro que el gobierno español no tiene ningún interés en permitir una corrección en el precio de los activos tóxicos inmobiliarios que albergan los balances de la banca española.

Muy al contrario, el Gobierno parece estar contemplando el usar el músculo financiero ofrecido por el mecanismo para mantener el nivel de precios actual de los activos tóxicos. Las consecuencias de esta perversión del objetivo original son ciertamente de la suficiente magnitud como para justificar nuestra legítima preocupación y la de todos los ciudadanos europeos.

En primer lugar, este escenario supondría impedir la necesaria corrección de precios en el mercado inmobiliario español. Esto atenta directamente contra el objetivo repetidamente anunciado de restaurar la competitividad de la economía española, ya que los altos costes inmobiliarios impiden la movilidad laboral y reducen la renta disponible de muchos trabajadores españoles a niveles cercanos a cero.

No son sólo los contribuyentes españoles quienes deberían sentirse preocupados por sus ahorros, sino todos los ciudadanos europeos, dado que los bancos se desprenderían de sus activos tóxicos a un “valor a largo plazo” muy superior a su precio actual. En las condiciones de mercado actuales esto convertiría al “Banco Malo” en un congelador de ladrillos, puesto que con unos precios tan alejados del mercado no cabría albergar esperanzas de grandes ventas masivas de activos inmobiliarios a inversores privados. Por tanto, el esfuerzo de los contribuyentes españoles y europeos sería en vano.

Para España, este escenario dejaría una población aún más empobrecida, unas perspectivas sombrías para un sector industrial que habría encontrado un gran apoyo en un abaratamiento de los costes inmobiliarios, y un gobierno aún más endeudado.

Para Europa, este escenario supone el gasto de cientos de miles de millones de euros de los contribuyentes, dinero que iría al sistema bancario español sin contrapartida significativa alguna. Además, lastraría la recuperación de la economía española, lo que añadiría dudas y especulaciones sobre el futuro de la Eurozona como entidad viable.

Nosotros, como humilde colectivo de ciudadanos que aspiramos ver a España y Europa retomando el camino a la prosperidad, sinceramente esperamos su ayuda en la reconducción de este plan, que en su presente configuración atenta directamente contra los intereses de España y sus amigos y aliados europeos.

Atentamente,

Transición Estructural

Muere Neil Armstrong



sábado, 25 de agosto de 2012

El rey de la inmundicia


Fuentehttp://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/John-Waters-rey-trash_0_757724257.html

Que William Burroughs, uno de los escritores más escandalosos, escatalógicos y maravillosamente perversos que ha producido los Estados Unidos, haya bautizado a su compatriota, el cineasta John Waters, como el “papa de la inmundicia”, da una pauta de cuán indecentes pueden ser las películas de este elegante hombre flaco con un delgado bigote negro que no se ha visto en uso desde la época de Errol Flynn. Las primeras películas de Waters fueron filmadas con su banda de amigos de la secundaria autodenominados the Dreamland Players. Películas como Mondo Trasho (1969), Multiple Maniacs (1970) y Pink Flamingos (1972) aún hoy tienen que verse para creerse. Son irreverentes, iconoclastas y grotescas, con un humor negro que no tiene precedentes en el cine estadounidense. En la escena más famosa de Pink Flamingos , por ejemplo, la actriz travesti, Divine –estrella absoluta de la primera etapa de la obra de Waters– se agacha allí donde un perro acaba de defecar y se come, lentamente, el producto.
Pero Waters ya ha sido absorbido por la cultura popular de su país. A partir de Hairspray (1988) comenzó a hacer peliculas todavía bizarras, pero aptas para todo público, con actores como Johnny Depp, Kathleen Turner y Melanie Griffith. Waters, además es canónico.
Pink Flamingos es parte de la colección permanente del cine del MOMA. Los papeles personales de Waters estan archivados en la bibloteca de cine de la Universidad Wesleyan, junto con los de Martin Scorsese, Frank Capra y Clint Eastwood. Y su último libro de ensayos, Mis modelos de conducta (Caja Negra), que acaba de ser editado en Argentina, fue un best- séller en los EE.UU.
Para los que no conocen a Waters, Mis modelos...
es una excelente introducción a su estética, a su personalidad, sus afectos y hábito. Para quienes ya lo aman, el libro es una caja llena de tesoros en la cual descubrirán cómo mantiene su impecable bigote en ese estado inmaculado, cuáles son sus bares favoritos en su ciudad de Baltimore o su obsesión por la ropa de la diseñadora japonesa Rei Kawakubo.
Hablamos con Waters por teléfono. Se encontraba en su casa de verano en Provincetown, un pequeño pueblo pesquero en la parte mas oriental de Massachusetts, que desde los 70 ha sido un lugar de veraneo para la comunidad gay.
Los libros que ha escrito, ¿son tan importantes para usted cómo sus películas?
Sí, igual de importantes. Porque lo que yo soy es un escritor. Escribí cada película que hice. Nunca haría una película que no hubiera escrito yo. He escrito libros. Escribo mis shows unipersonales. Hasta en mis exhibiciones de arte me imagino una narración antes de armarlas. Entonces básicamente soy un escritor. Lo que me gusta es contar historias.
¿Su proceso de escritura imita, de alguna forma, la manera en que filma?
Cuando escribo un guión o escribo un libro es lo mismo. Soy muy, muy organizado. De lunes a viernes me levanto a las seis de la mañana, leo como seis diarios, y después entre las ocho y el mediodía escribo. Todos los días, de lunes a viernes, no importa dónde esté en el mundo. Y soy muy estricto con eso. Soy tan organizado que solamente bebo los viernes por la noche. ¡Mis resacas están planificadas con tres meses de anticipación! Cuando la gente me dice, “¿Cómo puedes ser tan disciplinado?”, les digo: “Si no lo fuera tendría que irme a trabajar para otra persona.” Eso me encanta de usted, porque una persona que llegara casualmente a su obra podría pensar que no es una persona muy disciplinada.
Sí, entiendo lo que estás diciendo, pero si no fuera así, ¿cómo podría haber hecho 16 películas y haber escrito cinco libros y todo el otro trabajo que hago? Siempre he dicho que no tengo tiempo para estar enfermo mentalmente. Si no trabajara tendría demasiado tiempo para enloquecerme.
Sé que está en Provincetown ahora. Aprovecho para hacerle una pregunta que siempre me intrigó, ¿cómo se llevaba Norman Mailer con ese lugar? ¿No era visto como un bicho raro en una comunidad gay?
Sí, es verdad. Norman siempre venía a casa a cenar y yo invitaba todos hombres gay y el estaba de lo más cómodo. Y su esposa, Noris, era encantadora también. Su hijo, Steven Mailer, hizo el papel del enemigo de Johnny Depp en Cry Baby. Conozco la familia desde hace mucho tiempo. Pero tienes razón, de alguna manera es raro. Sin embargo, el asistente de Norman era gay. Norman no estaba pasando su tiempo en los bares gay, no era un fag-hag . Y nunca me pareció homofóbico.
Usted conoció a Gore Vidal también, ¿no?
El mejor recuerdo que tengo de Gore Vidal es que yo estaba cenando, el año pasado, con Jean Stein, quien es una escritora fabulosa, y ella invitó a Gore. Y fue en el hotel Bel Aire en Los Angeles. Yo vine en mi auto y estaba entrando cuando vi el auto de Gore Vidal acercarse. Su chofer lo sacó y lo sentó en una silla de ruedas. El me vio y me dijo: “John, empújame”. Entonces yo estoy empujando a Gore Vidal en una silla de ruedas pensando: “¿Dónde está el paparazzo cuando lo necesitamos?” Yo quería esa foto. Pero no había nadie allí salvo nosotros dos.
En su caso, su persona pública y privada parecen ser la misma. ¿Es correcto?
Sí, creo que sí. No vivo una mentira. No me puse un conjunto de Comme des Garçons para hacer esta nota. Aunque ahora mismo no estoy vestido como “yo”, estoy con un traje de baño y una remera... Pero creo que sí, que todo lo que digo en Mis modelos de conducta es completamente lo que creo. No hay nada de ironía en este libro. Cada cosa que digo, la digo con total seriedad y es parte de mis creencias. No hay una sola cosa en el libro que sea irónica. Admiro todas las personas sobre las que escribí. Por más que sean famosas o notorias. Lo que tienen en común es que han tenido vidas extremas con las cuales debieron reconciliarse. Eso siempre me fascina.
El libro es muy gracioso. Provoca risas, lo cual es difícil lograr mediante la escritura…
Quise que fuera gracioso, pero no morboso. Escribo sobre alguien porque me interesa genuinamente, no porque quiera tomarle el pelo o ser irónico.
Yo estaba pensando en cosas más absurdas y escatológicas, como la anécdota del tipo que se indigna en un avión porque no le dan más para beber y se para sobre el carrito de las azafatas y defeca…
¡Oh, dios! Yo simplemente intenté de imaginarme “qué habrán pensado sus hijos”. O su esposa, cuando él llamó a casa y le preguntó “¿Cómo estuvo el vuelo?”, y él le contestó “No quieras saberlo...” Bueno, no le voy a hacer la pregunta que ya le han hecho un millón de periodistas…
¿Cuál es?
Sobre la última escena de “Pink Flamingos”, donde Divine se come el sorete fresco de un perro. Pero sí le pregunto, ¿por qué la mierda puede ser una cosa tan graciosa?
Porque todo el mundo lo hace y es desagradable. A mí me enoja tener que hacerlo. Me enoja. Odio todo que lo tengo que hacer que no ha sido idea mía. Si a mí se me hubiera ocurrido la idea de cagar, me encantaría. Pero como yo no la inventé, estoy enojado de tener que hacerlo.
Milan Kundera tiene una prueba ontológica en contra de la existencia de dios basada en la mierda.
¿No se le podría haber ocurrido algo mejor? En realidad, yo no uso la palabra “mierda”. Me encanta que Patrick White la llama como “la palabra marrón”. Yo digo, mejor, la gente tiene que “eliminar”. Esa es la única manera de referirse con clase al asunto. Pero aun así, es un acto humillante que tienes que hacer todos los días. Es como comer. ¡Comer! ¿Por qué tengo que hacer eso? Me enoja tener que comer.
En su libro menciona su enorme biblioteca. Imagínese que yo quisiera ser alumno suyo y aprender su filosofía de vida, ¿qué libros me haría leer?
Serían los libros sobre los que escribo en el capitulo “Ratón de biblioteca”. Esos serían los primeros cinco. Pero yo te dejaría solo en la biblioteca. No te obligaría a leer nada. Por eso yo nunca leía de niño, porque me obligaban a leer libros que odiaba. No comencé a leer hasta que fui adolescente y descubrí los libros prohibidos que no me dejaban leer. Eso me llevó a ser lector. Por lo tanto yo no te obligaría a leer nada. Te dejaría buscar por tu cuenta y descubrir lo que quisieras.
Hay algunos escritores que envidian a los cineastas porque el proceso artístico no es tan solitario. Cómo cineasta, ¿hay algo que envidia de los novelistas?
Nunca escribí ficción, aunque el libro que estoy escribiendo ahora tiene partes que son ficción. No envidio a nadie. He tenido mucha suerte en mi vida. A mí me pone contento que cualquier persona pueda ganarse la vida y especialmente si es en algo que siempre quiso hacer. Lo que me gusta de escribir un libro es que estoy solo. Soy sólo yo. No necesito ochenta personas. No necesito cosas técnicas. Puedo escribir un libro si está nublado o lloviendo, si es de noche o de mañana. No es el caso con una película. Pero una película es excitante porque tomas el control del mundo. Cuando haces una película no vives en la vida real por todo el tiempo que estas rodando. Desde el momento en que te despiertas hasta el momento en que te vas a dormir, estas haciendo una película. Para mí, eso es agotador, porque no puedes tener una vida real al mismo tiempo. Pero es excitante porque puedes tomar control el sobre las calles. Es increíble que te dejen hacerlo. En los viejos tiempos ni siquiera pedíamos permiso. Lo hacíamos nomás y nos llevaban preso.
En el libro menciona que el uso de drogas fue importante para usted, en particular el LSD. ¿Sin las drogas hubiera podido hacer las películas de la misma manera?
El LSD me dio la confianza en mí mismo para llegar a ser quien soy hoy. Mi madre siempre me dice: “No le cuentes eso a las personas”. Si yo tuviera un hijo y me dijera que está tomando LSD, me sentiría incómodo. Pero yo nunca fui un adicto a las drogas. Nunca fui un alcohólico. Sí era adicto a los cigarrillos. De todas formas, hay personas con las que consumía LSD que luego se convirtieron en adictos a la heroína y están muertas. Yo usé drogas en la que considero que fue la mejor manera. Siento que me mostraron un mundo diferente, me dieron una manera diferente para ver las cosas. No me pasó nada malo por las drogas, excepto que me echaron de la universidad.
¿Ya no consume?
Una o dos veces por año me fumo un porro, en la playa, si alguien tiene. Tengo marihuana para mis visitas, pero yo no la fumo.
Me sorprende que dijo que lo que le dieron las drogas fue confianza en si mismo. Un neófito pensaría las drogas dan visiones...
Las visiones fueron mi confianza. Creo que vi otro mundo, otra forma de abordar las cosas, lo cual me dio el coraje para no sentir la obligación de ser parte del grupo, aunque nunca me haya importado eso. No sabía sobre la bohemia cuando era joven. Entonces, una vez que me enteré que había un mundo diferente, bohemio y descubrí la realidad alternativa del LSD, noté que había muchos mundos y muchas formas de mirar las cosas. Eso me liberó, me dio, de verdad, confianza en mí mismo. Recuerdo pensar: “Yo puedo hacer esto”. Pero a mi madre le horroriza que cuente esto.
Una de las cosas que se ve en el libro es el apoyo continuo que sus padres le han dado. Es hermoso eso, considerando cuán diferente era usted de ellos. Su padre hasta financió “Pink Flamingos”.
Bueno, estaban horrorizados. No sabían qué decir. Pero a mi padre le devolví el dinero y eso lo dejó en shock . Pero sí, mirando hacia atrás, mis padres me apoyaron mucho. No es que no existieran grandes batallas cuando fui adolescente. Mis padres eran muy conservadores y tenían un hijo que era muy público. Hasta tenían miedo de preguntarme si era gay porque pensaban que eso podría ser peor. No sabían qué hacer, pero hicieron un gran trabajo como padres, porque me hicieron sentirme seguro y eso es lo único que un padre tiene que hacer: incluir el niño en su vidas y hacerlo sentirse seguro.
¿Piensa que su obra ha tenido un impacto significativo en la cultura estadounidense?
Oh, soy demasiado modesto para decir eso. Lo que siempre digo es que he hecho que el trash fuera un 1% más respetable. Al mismo tiempo, creo que he sido comprendido. Ya son como casi cincuenta años desde que hice la primera película. Y creo que también he logrado ser respetado.
Y también ha hecho esa improbable trayectoria desde el underground hasta el mainstream.
Sí, y de vuelta hacia atrás. Créeme, no consigo hacer una película en estos días. Mi última película recibió una calificación de NC-17 (no apta para menores de 17 años), que es la más restrictiva que existe. Entonces creo que he terminado mi carrera cinematográfica en el mismo lugar donde la comencé: con batallas contra la censura. Pero por otro lado, Mis modelos de conducta fue un best- séller en los Estados Unidos. Nunca se sabe qué va funcionar y qué no. Pero sí, he sido aceptado. El mundo ha cambiado mucho hacia mi dirección. No por mí, sino por la dirección en la cual el humor americano ha ido. Hoy, el tipo de humor que está en Pink Flamingos está en la televisión, lo hace Hollywood. No estoy enojado. Siempre he dicho que un hombre enojado de 20 años es sexy y un hombre enojado de 60 años es un idiota.
Y con las dificultades que ha tenido en conseguir financiación para sus películas, ¿volvería a una forma guerrillera de hacer cine?
No. Eso ya lo hice. No puedo ser un revolucionario faux . Yo vivo en cuatro casas, tengo gente trabajando por mí. Tengo que ganar dinero. Ya hice eso, no tengo deseo de volver.
Finalmente, sé que admira a Isabel Sarli.
¡Hablé con Isabel Sarli por teléfono este año! Fue fantástico. Soy un fan enorme de ella. Un día me encantaría hacer un festival con todas sus películas con subtítulos en inglés. Ella es increíble, realmente. Armando Bo era como el Russ Meyer argentino… Tengo un libro sobre las películas de Armando Bo que es una de mis posesiones más atesoradas. La película Fuego es difícil de superar.
Yo vi todas sus películas por primera vez en Times Square de Nueva York, en los años 70. El mejor recuerdo que tengo de ver sus películas fue en el Festival de San Sebastián, donde tuvieron una función de tributo de medianoche donde mostraron Carne . Era con traducción simultanea. Pero la traductora era una feminista y estaba furiosa con la película. Sarli decía cosas como “Violame, violame” y la traductora traducía escandalizada. Fue desopilante. Hacía la traducción, pero gritaba exclamaciones de protesta. Fue una experiencia mágica.

viernes, 24 de agosto de 2012

Atardecer


El blues, el diablo y los cruces de caminos



Ilustración: Neil Harpe
"El blues es como el diablo viene y te lanza un hechizo", Lonnie Johnson en 'Devil's got the blues'. 

El blues es un lamento íntimo, solitario. Los lugares de los hombres del Delta estaban impregnados de esa soledad: estaciones de tren nocturnas, cabañas de madera perdidas en la plantación o caminos recónditos por donde apenas pasaba gente. No necesitaban a nadie. Su espíritu libre y vagabundo solo les pertenecía a ellos. Como mucho a su guitarra, en el caso de que no fuera robada, claro. Siempre conseguían esfumarse como sanguijuelas de todos los sitios. Unas copas, una discusión o una pelea y se alejaban de las poblaciones para adentrarse en la noche con decisión y misterio. Cerca de la medianoche, en un cruce de caminos cualquiera, aguardaban. Primero unos acordes de su desvencijada guitarra, unas notas de blues para llamar su atención. La espera podía alargarse, pero no había tregua para los temerosos... De repente, como surgido de las profundidades del averno, aparecía él, en forma de sombra nocturna. Les arrancaba la guitarra, la afinaba y empezaba a tocar. Después de un tema se la devolvía. El pacto se había consumado. A partir de ese momento ningún guitarrista podría superarle. El bluesman había vendido su alma a cambio de la genialidad musical.
En la mitología de Mississippi existen muchas leyendas, pero tal vez el ritual de vender el alma al diablo sea uno de los que más haya calado en la cultura popular. Aunque para muchos historiadores y biógrafos sea un episodio anecdótico, testimonial, irrelevante o incluso sonrojante, lo cierto es que para muchos seguidores del blues supone uno de sus grandes atractivos y se producen devotos peregrinajes hacia los supuestos lugares donde estos bluesmen negociaron con Satán. Uno de ellos, tal vez uno de los mayores reclamos turísticos de Mississippi, se encuentra en Clarksdale en la intersección entre la Autopista 61 y la Autopista 49. Allí, se dice, vendió Robert Johnson su alma.  Sin embargo, el pacto con el diablo no es ni mucho menos algo solo propio del sur de Estados Unidos...
Ya en el paganismo que prosiguió a la caída del Imperio Romano, en plena expansión del cristianismo, a partir del siglo IV de nuestra era, venían recogidas una serie de rituales considerados maléficos, entre los que se encontraba el pacto con el diablo. En la imaginería cristiana encontramos el mito de Teófilo, un clérigo insatisfecho y desdichado que decide vender su alma al diablo para prosperar. En la Alemania del siglo XVI aparece el mito de Fausto, personaje legenderario - inspirador de multitud de novelas, óperas y películas- que ante la insatisfacción en su vida decide tratar con el diablo. Derivado del mito de Fausto encontramos al diablo Mefistófeles, que según cuenta la leyenda popular alemana era el subordinado de Satanás que se encargaba de capturar almas. En el siglo XIX el famoso violinista italiano Niccoló Paganini pactó con el diablo para convertirse en el mejor músico de todos los tiempos.

Generalmente, la naturaleza del pacto siempre es la misma: se vende el alma al diablo para conseguir un poder fabuloso o habilidades sobrenaturales. Pero según la Demonología cristiana, el pacto -que podía ser oral o escrito- consistía en aquelarres, sacrificios, conjuros o invocaciones donde para perpretar el cambio era necesario ofrecer al diablo niños recién nacidos o relaciones sexuales. En la música esa naturaleza carnal se transforma y la recompensa es el virtuosismo musical. Aún así tan importante resultaba el demonio -protagonista del pacto- como el lugar donde se pertrechaba...
Los cruces de caminos y la magia hoodoo

En un cruce de caminos (crossroads)  la carretera se bifurca. Es un lugar fronterizo, alejado de la ciudad, que no pertenece a nadie, el escenario ideal para llevar a cabo todo tipo de hechizos y rituales mágicos. Es precisamente en estos cruces de caminos donde la tradición africana se funde con la europea. Los dioses Hermes, en Grecia, y Mercurio en la antigua Roma eran los guardianes de los caminos. Para Ted Gioia, los cruces de caminos son un remanente del universo de creencias africanas que se extiende mucho más allá de los confines del Delta. Allí moran los demonios. Por ello encontramos ofrendas en cruces de caminos entre los devotos del candomblé en Brasil o en la santería cubana, como un punto de encuentro entre lo terrenal y lo divino.
Cuando los esclavos negros se asentaron en el sur instauraron la práctica del hoodoo, un tipo de magia de herencia africana, desarrollada a través de la combinación de esas tradiciones del continente negro con las propias indígenas y criollas. Los cruces de caminos son tradicionalmente el lugar más popular para la práctica de hoodoo. El ritual consiste en todo tipo de encantamientos, muy arraigados en la cultura popular afroamericana. De hecho la figura del hoodoo man -hechicero creador de conjuros de amor, desamor, fortuna o desgracia- aparece en las letras de muchos blues de los años 20 y 30.

Este tipo de creencias se mezclaron también con las historias europeas del diablo y con referencias a la Biblia, procedentes de la tradición misionera española. Según apunta Leroi Jones, las manifestaciones artísticas derivadas de esta tradición (devil songsfiddle sings o canciones del maíz ) fueron consideradas pecaminosas por la jerarquía eclesiástica. Incluso en algunos lugares del sur los conjuros, las maldiciones o los diálogos con el diablo se castigaban con pena de muerte o como mínimo con azotes.

De la verosimilitud de estas historias y de cómo llegaron a pasar al blues existen multitud de interrogantes. Quizá fueran invenciones de las comunidades afroamericanas sureñas, surgidas durante la primera mitad del siglo XX, para dar una respuesta a su condición de inferioridad con respecto a los blancos. El Diablo, como símbolo del mal, generaba simpatías en el oyente negro que necesitaba un agente de oposición para vivir en un mundo dominado por blancos. Para otros es la resonancia americana de un relato intemporal africano. En todo caso, la dicotomía entre lo sagrado y lo infernal es una constante en el blues y ya hablamos de ella cuando nos referimos a Son House.

Tommy Johnson
El yerno del diablo

Aunque el primer blues que hace referencia en la la letra al diablo data de 1924 'Done sold my soul to the devil' de Clara Smith, el primer bluesmen en vender su alma y difundir la historia fue Tommy Johnson. Nacido en 1896 al sur de Jackson, Johnson destacaba del resto de cantantes del Delta por su versatilidad. Bebedor errante firmó clásicos como 'Canned heat blues' o 'Cool drink of water blues' donde muestra una majestuosidad vocal propia de los field hollers. En realidad la historia del pacto con diablo se debe a su hermano, el reverendo LeDell Johnson, que la difundió espontáneamente a un investigador que profundizaba en el blues del Delta. El efecto escandaloso que esta historia provocaba en el público ocasionó que muchos bluesmen potenciaran el componente demoníaco al hablar de su música.
Sin ir más lejos, un contemporáneo de Johnson, Peetie Wheatstraw se jactaba de ser 'el yerno del diablo' en su blues 'Devil's son in law' y en ocasiones se promocionaba como el 'sheriff del infierno' con la intención de crear un personaje solemne con el que el público negro pudiera identificarse. Estas estrafalarias historias también constituían una gran estrategia de marketing. El cazatalentos del Delta H. C. Speir publicó un retrato de Skip James donde se le veía con cola, cuernos y tridente, para publicitar el lanzamiento de su 'Devil got my woman', pieza, por cierto, que tiene más que ver con un desengaño amoroso que con el propio Lucifer.
Algunos han querido ver en los bluesmen la encarnación de los poetas románticos del siglo XIX. Hombres brillantes y autodestructivos que se rebelaron contra las convenciones y murieron jóvenes debido a los excesos de una vida entregada a los placeres satánicos. Vida y arte son inseparables en ese caso. Sin embargo aunque esos bluesmen creyeron estar tocando la música del diablo, ninguno pudo asumir el desafío demoníaco de llegar a una verdad más elevada -máxima ejemplificada en la frase de William Blake "el camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría"-, ya que esa deificación romántica es totalmente ajena a la cultura afroamericana.  La proyección de un personaje byroniano sobre el cantante de blues, principalmente la figura de Robert Johnson, responde más a una visión occidentalizada que a la propia realidad del Delta. Es como si los intelectuales blancos quisieran recrear la música blues del diablo a su propia imagen y semejanza.


Robert Johnson y el blues del diablo

Y llega el momento en que debemos acercarnos (someramente por ahora) a Robert Johnson, sin duda el bluesmen que ha pasado a la historia como el más famoso de todos los pactantes con Satán. Nació en 1911 en el poblado de Hazelhusrt, Mississippi.  Seguir con cierta fidelidad los hechos que marcaron su vida no es tarea fácil. Muchas veces parece imposible disociar la visión de ese personaje romántico con la verdadera historia. Algunos autores han querido ver en la vida de Robert Johnson una parábola religiosa: el joven miserable y atormentado, inmerso en una vida de excesos que en su lecho de muerte se arrepiente y renuncia al camino oscuro. A este misterio contribuye también la escasez de fuentes -apenas unas fotografías reales- y testimonios contradictorios de sus coétaneos. De hecho, en la época en la que vivió Robert Johnson uno de cada diez mil hombres negros de Mississippi se llamaban así. Eso teniendo en cuenta que el propio Johnson, en su huida vital constante, en muchas ocasiones se cambiaba el nombre. En una localidad podía ser conocido como Robert Sax, y en otra cercana emplear el nombre de Robert Moore, Robert James o incluso intercambiaba su nombre de pila.
Los detalles de su carrera (apenas grabó 29 canciones) y sus andanzas personales (tuvo varias mujeres, le perseguían amantes despechados) son amplios y estimulantes. Excelsas biografías como 'Escaping the Delta: Robert Johnson and the invention of blues' o 'Searching for Robert Johnson' aportan algo de luz a los aspectos más importantes. Sin embargo el caso que nos ocupa aquí es el episodio del cruce de caminos. Aunque no tiene ningún vínculo familiar con Tommy Johnson, sí que pudo tomar de él la historia del pacto con el diablo. De hecho, Tommy le sirvió de inspiración en la guitarra. Al ser preguntado por sus influencias Robert Johnson mencionó a Lonnie Johnson y "otro Johnson" que era una reputado guitarrista de la época (Tommy Johnson). 
Durante la etapa de su desarrollo musical, se cree que Robert Johnson recibió la tutela de un enigmático guitarrista de Alabama llamado Iker Zinermon quien afirmaba que había aprendido a tocar la guitarra en un cementerio, de noche, sentado sobre una tumba. Puede que el pacto con el diablo también se deba a una interpretación de Johnson de ese aprendizaje a altas horas de la noche. Sin embargo parece que en las letras de algunos de sus blues es donde se aprecia esa influencia demoníaca. Tan solo escuchando temas como 'Crossroads', 'Preaching the blues (up jumped the devil)' o 'Hellhound on my trail' se advierte la imagen de un hombre poseído por el demonio. Aunque el testimonio revelador es su explícito 'Me and the devil blues' donde canta abiertamente: "Hola Satanás, creo que es la hora de irse. El diablo y yo íbamos caminando de un lado a otro".
No hay ningún dato que demuestre la relación entre Johnson y el diablo, parece más una historia inventada por biógrafos o él mismo. Lo que sí está claro es que después del episodio del cruce de caminos se convirtió en un reputado guitarrista de la época. Ya no era el 'pequeño Robert' del que se habían burlado otros bluesmen como Son House. Puede que la respuesta simplemente esté en el entrenamiento y la práctica. Si entregó su vida al diablo nunca lo sabremos con certeza. Robert Johnson murió en 1938 a los 27 años de edad envenenado por un marido celoso. Curiosamante en otro cruce de caminos...

Muchos otros bluesmen que han hecho referencia al diablo están  la lista Spotify: Devil's blues, recomendada para la lectura.

'Me and the devil blues' el tema emblemático donde Robert Johnson alude directamente a su relación con Satanás.



'Big Road Blues', de Tommy Johnson  es una de las obras maestras del lenguaje del Delta donde despliega un virtuosismo vocal inusitado e introduce crescendo y disminuendos en una misma frase, quién sabe si influenciado por el diablo.




El yerno del Diablo, Peetie  Wheatstraw interpreta su demoníaco blues 'Devil's son in law'.



"Si quieres aprender a tocar lo que sea y a hacer tus propias canciones, coge tu guitarra y vete a un cruce de caminos. Ve e intenta estar un poco antes de las doce para asegurarte de no llegar tarde. Coges la guitarra y te pones a tocar un tema ahí sentado. Solo. Entonces un gran hombre negro llegará caminando, te cogerá la guitarra y la afinará. Después tocará un tema y te la devolverá. Así es como aprendí todo lo que quisiera", Tommy Johnson en palabras recogidas por su hermano el reverendo LaDell Johnson.

jueves, 23 de agosto de 2012

Arde el planeta





Así arde la Tierra ahora mismo. Es una imagen para reflexionar. Los incendios devoran medio planeta. Algunas zonas arden por motivos naturales, otras por descuidos humanos y otras, demasiadas, por manos codiciosas o hambrientas que buscan convertir terrenos arbolados en lugares que aporten dinero a corto plazo.
En España los incendios forestales desde el 1 de enero hasta el 12 de agosto han arrasado 139.886 hectáreas, la cifra más alta de los últimos 10 años. Siberia lleva meses ardiendo. La temperatura del área central de Rusia ha aumentado por encima de su media habitual y se sitúa en los 6 ºC. Se ha quemado ya más superficie que la que se quemó en la ola de calor de 2010 por la que murieron 55.000 personas. En Indonesia nadie pone freno a los fuegos intencionados para abrir espacio en la selva para cultivar aceite de palma. Sudamérica y África son un infierno. Australia más de lo mismo.
La desoladora imagen está compuesta a partir de datos recogidos entre los días 8 y 17 de agosto por el instrumento MODIS (Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer) que va a bordo de los satélites Terra y Aqua de la NASA.

miércoles, 22 de agosto de 2012

La Academia de los Linces

  En 1603, Federico Cesi, duque de Acquasparta, fundó una organización que creció desde unos inicios inseguros hasta convertirse en la primera sociedad científica de la historia europea moderna. Cesi (1585-1630), un noble adolescente, invitó a tres amigos algo mayores (todos ellos en la vientena) a establecer la Accademia dei Lincei, dedicada a la investigación científica, y que reicibía su nombre de un carnívoro elagante y taimado que por aquel entonces vivía todavía en los bosques de Italia y cuya aguda vista, sin parangón entre los mamíferos, era comentada en canciones y textos.
  A pesar de los ambiciosos nombres y fines de Cesi, la academia de cuatro hombres jóvenes vaciló  al principio. El padre de Cesi hizo un vigoroso intento para frenar el disparate de su hijo, y los cuatro Linces se dispersaron a sus ciudades nativas, manteniendo viva su organización únicamente por los medios inseguros del correo y los mensajes. Pero Cesi perseveró y triunfó gracias a diversas habilidades y cirucunstancias. Adquirió más poder y prestigio, tanto porque creció como porque heredó una fortuna. Y, lo que es más importante, se convirtió en un diplomático y facilitador consumado en el mundo laberíntico y repleto de sospechas de la política civil y eclesiástica de Roma durante la Contrarreforma. Los Linces florecieron en gran parte porque Cesi consiguió mantener a raya las sospechas de papas y cardenales, mientras la ciencia se preparaba para facturar viejas visiones del cosmos y para desarrollar teorías completamente nuevas.

(El emblema oficial de la primera soiedad científica europea, la Accademia dei Lincei, fundada en 1603 y que tuvo a Galileo como uno de sus primeros miembros)


  Como brillante administrador que era, Cesi sabía que necesitaba miembros de los Linces que tuvieran más influencia. Por ello reclutó, como miembros quinto y sexto de una organización que acabaría por alcanzar una nómina de treinta personas, a dos de los más prestigiosos pensadores y activistas de la vida de principios de siglo XVII. En 1610 viajó a Nápoles, donde convenció al anciano portavoz de la decadente escuela neoplatónica (Giambattista Della Porta) para que se uniera a un grupo de hombres lo bastante jóvenes para ser sus nietos. Después, en 1611, Cesi hizo su principal adquisición, cuando reclutó a la más atractiva propiedad intelectual del mundo occidental, Galileo Galilei (1564-1642), para que se conviertiera en el sexto miembro de los Linces.
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Las piedras falaces de Marraqueck
Stephen Jay Gould

Recortes y desempleo en la UE

Fuente:http://yometiroalmonte.blogspot.com.es/2012/08/recortes-y-desempleo-en-la-ue.html

 Parece que la ola de paro va alcanzando poco a poco a países como Francia. Aunque en Alemania estas cifras se maquillen con eso de los contratos temporales y los minijobs de supervivencia, tampoco parecen invulnerables a un aumento del desempleo que el propio FMI relaciona en un informe directamente con los recortes:
 Fuente

  
"La evidencia de los datos de los últimos 30 años muestra que la consolidación no sólo reduce los ingresos en el corto plazo, sino que también eleva el desempleo, especialmente de larga duración. Otros factores que contribuyen a la acumulación de deuda fueron los costos de los rescates financieros de los bancos y las empresas y el estímulo fiscal previsto por muchos países para evitar una depresión. En las economías avanzadas la deuda pública ha aumentado del 70 por ciento del PIB en 2007 a alrededor de 100 por ciento del PIB, su nivel más alto en 50 años.

Resumiendo:
los recortes suponen más paro, menos PIB y mas desigualdad. Aquí, el mapa:

Fuente
Si es el propio FMI el que emite un informe tan negativo sobre las políticas de austeridad, ¿por qué continuar? O la realidad es tan evidente que ya no la pueden negar ni ellos mismos, o simplemente se trata de puro descaro... O tocar todos los palos: que no diga nadie que nada de lo que está pasando no lo advirtieron de antemano.

martes, 21 de agosto de 2012

Daniel Pennac

Para un escritor de éxito, más aún si el éxito es también crítico, no es fácil proveer su obra de nuevos desafíos. A Daniel Pennac (Casablanca 1944), autor de Como una novela y Mal de escuela (Anagrama y Mondadori, en castellano; Empúries, en catalán), se le ocurrió explorar una terra incognita de la literatura, la fe del cuerpo. Diario de un cuerpo (Mondadori/Empuries) emplea la forma del falso diario, el que el protagonista deja a su hija al morir, en el que da cuenta de cuanto le ocurre desde la perspectiva sensorial. Los cinco sentidos, y no la pisque, son la forma en que la biografía del protagonista llega hasta el lector. El falso diarista no trata de comunicar emociones, sino sensaciones, y así el autor habla de cuanto la narrativa apenas explora.
Una cuestión casi previa: uno de los términos que no se usa en el libro y que ni siquiera en las notas de prensa se menciona es el pudor, que planea sobre toda la novela, tanto desde la perspectiva del autor como la del lector. Todo el libro versa sobre lo habitualmente sobreentendido, lo no dicho. ¿Estuvo presente ese concepto de pudor durante la escritura?
Vamos a denominar el pudor de otro modo: hablemos del silencio. Porque en el fondo el ámbito del pudor es el campo inmenso de todo eso que no se dice. Y cuando buscamos, cuando levantamos ese manto de silencio, nos damos cuenta de que las palabras que cubre fundamentalmente están relacionadas con lo físico, con el cuerpo. De hecho, ya Montaigne decía que hablamos alegremente de robar, mentir, matar, engañar, pero no pronunciamos ninguno de los verbos relativos al cuerpo sin ruborizarnos. Y a Montaigne le parecía muy sorprendente. Así que desde ese punto de vista este libro está escrito sobre el silencio, como si cada página fuera un pequeño rectángulo de silencio.
¿Y eso le supuso problema, el temor de convocar el pudor del público?
Como autor no me planteó ningún problema porque el cuerpo era el sujeto y el objeto del libro. En cuanto al lector, en mi veterana experiencia, he visto a menudo que no sabemos nunca en qué momento vamos a producirle un shock al lector, las reacciones del lector son siempre inesperadas. Y por tanto es algo sensato no preocuparse de ellas porque de todos modos nos vamos a confundir. En un 75% de las veces reacciona de forma diferente a como habíamos pensado.
Uno de los juicios más chocantes del libro, no por motivos de pudor, es un pasaje muy corto en el que el personaje se indigna ante quien dice que no quiere visitar a un amigo en el lecho de la enfermedad porque prefiere guardar el recuerdo de cuando estaba bien, de su vitalidad. Este escrúpulo es muy propio de las ciudades, donde la enfermedad y la muerte son invisibles.
Esto es extraordinario. Hace un mes, perdí a un amigo, que era como un hermano, lo conocía desde 1969. Y mi mujer y yo lo habíamos acogido en casa durante los últimos meses de su vida. Casi hasta el final, porque los últimos días, a pesar de haber medicalizado una habitación, tuvo que trasladarse al hospital. Pues cuando lo trasladamos a casa, todo el mundo nos decía, "pero cómo es posible, no os dais cuenta de lo que estáis haciendo…". Pero es muy extraño porque está casi dentro del campo de los prejuicios, es como si prejuzgáramos la incapacidad de los demás de curarse los unos a los otros. Es un prejuicio absoluto. Cuando tienes en casa a alguien muy enfermo, después de tres días, sigues siendo consciente de que es alguien grave, muy enfermo, pero es una compañía como cualquier otra. Es mi viejo amigo, al cual conozco desde hace cuarenta años, él no ha cambiado, la enfermedad no ha modificado su naturaleza. Los cuatro o cinco cánceres que lo invaden no lo han modificado, es el mismo amigo con el cual he pasado cuarenta años de complicidad intelectual, de diversión, de lecturas, de enfados por razones políticas… es mi amigo, mi amigo del alma, y es normal que, si me ha abierto en tantas ocasiones las puertas de su casa, yo le acompañe a la puerta en el momento en que se va. Y esto se aplica a él como se aplica para mis padres, para otros amigos... Si no, es como si sólo pudiéramos vivir la vida con aquellos con quienes es agradable. Es como si me invitaras a cenar y sólo tomara el vino, o el postre. Y quiero añadir algo más.....

Leer más: http://www.lavanguardia.com/libros/20120821/54339729981/daniel-pennac.html#ixzz24AIlRQyl

domingo, 19 de agosto de 2012

Libertad para las Pussy Riot

Free Pussy Riot
Three members of the seven Russian member Art Performance/punk band Pussy Riot have been sentenced to two years in prison over anti-Putin protest

Libertad para las Pussy Riot
Tres de las siete miembros de la banda rusa de arte y performances punk Pussy Riot han sido condenadas a dos años de prisión por una protesta contra Vladimir Putin



Fuente: http://www.facebook.com/culturainquieta

sábado, 18 de agosto de 2012

Art is a criminal action

(Ulrike Rosenbach)

Darwin y las Matemáticas



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  Durante los tres años que pasé en Cambridge, perdí el tiempo, en lo que respecta  a los estudios académicos, tan completamente como en Edimburgo y en el colegio. Probé con las matemáticas, y durante el verano de 1828 fui a Barmouth a recibir clases de un profesor particular ( un hombre muy aburrido), pero progresé con mucha lentitud. El trabajo me resultaba repugnante, sobre todo porque no era capaz de descubrir ningún sentido en las primeras fases del álgebra.
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  Aquella impaciencia constituía una gran necedad y en años posteriores he lamentado profundamente no haber ido lo bastante lejos como para entender al menos, algo de los grandes principios rectores de las matemáticas, pues las personas que poseen ese talente parecen estar dotadas de un sentido adicional. Sin embargo, no creo que pudiese haber ido más allá de un nivel muy bajo. En mi último año repasé un poco de álgebra y del sistema de Euclides, que me propocionó un gran placer, como me había ocurrido en el colegio...pero ninguna de mis dedicaciones en Cambridge fue, ni de lejos, objeto de tanto entusiasmo ni me procuró tanto placer como la de coleccionar escarabajos.
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Autobiografía
Charles Darwin

viernes, 17 de agosto de 2012

martes, 14 de agosto de 2012

Félix de Azúa: Ni siquiera él


 Fuentehttp://www.jotdown.es/2012/08/felix-de-azua-ni-siquiera-el/

Es una escena venerada por los aficionados a la música clásica y siempre es agradable oírla de nuevo. En abril de 1770 un joven Mozart de catorce años entraba en la Capilla Sixtina acompañado por su padre. Iban allí para escuchar el celebérrimo Miserere de Allegri.
Puntualicemos: el Miserere de Allegri era famoso, pero lo había oído poca gente. Sólo se ejecutaba durante el Oficio de Tinieblas, cada viernes santo, por lo tanto una vez al año. De modo que en 1770 se habría podido oír unas cien veces, ya que Allegri concluyó la partitura hacia 1640. No sé cuántas personas caben en la Sixtina, pero supongamos que sean quinientas, puesto que en aquella época una buena parte de la asistencia tenía derecho a asiento. Pues para cuando Mozart, viejo y joven, lo oyen, seguramente lo habrían podido escuchar unas cincuenta mil personas tirando largo.
Su celebridad no sólo obedecía a la dificultad de acceso. En buena medida esa curiosidad se veía acrecentada por la interdicción que pesaba sobre la partitura: estaba prohibida su divulgación bajo pena de excomunión. Las razones son difusas, pero no debía ser endeble la que dice que se trataba de tener la capilla llena cada año. Era un dinero.
No obstante, los Mozart acudieron a la cita con una aviesa intención y de principio a fin pudo verse al pequeño Mozart escuchando la obra con una intensidad extraordinaria. Al término del concierto salió disparado y en la puerta misma sacó un grafito que llevaba en la manga y comenzó a escribir aceleradamente sobre el papel que su padre escondía en la casaca. Wolfgang copió el Miserere íntegro y de memoria. Una hazaña.
Cuenta la historia que aún pudo regresar al día siguiente, él u otra persona, para constatar, gracias a la copia que había cifrado en su sombrero, que no había errado ni una nota. El padre y apoderado del joven prodigio perseguía, naturalmente, la fama internacional del chico. En cuanto se conociera la pericia del joven Mozart, no se hablaría de otra cosa en todas las cortes europeas.
También es cierto que la excomunión podía significarle al negocio de los Mozart la pérdida de todos los contratos eclesiásticos, lo que nos habría dejado a nosotros sin las misas, sin el Réquiem, sin el Ave Verum y sin tantas y tantas obras maestras. Y a ellos en la ruina. Sin embargo (y eso es parte del misterio) no sucedió nada tras una visita de Leopold al Santo Padre de la que nadie sabe nada.
La historia es tan bella que muchos expertos la consideran falsa e increíble y se la atribuyen al primer biógrafo de Mozart, Friedrich Schlichtegroll. Sin embargo, estos mismos escépticos se quedan sin explicación sobre la carta que Leopold escribe a su mujer, la madre del genio, ufanándose de la aventura y contándola tal cual yo se la he contado a ustedes. Realmente, si la historia es falsa, ¿por qué la inventó Leopold? ¿Y por qué quiso engañar precisamente a la madre de la criatura? Esta hipótesis me parece menos verosímil que la del robo.
En un bello artículo, Kelly Grovier insinúa que bien pudo ser que semejante proeza musical le hiciera gracia al Papa. Si Leopold, por ejemplo, ofreció humildemente la destrucción de la copia a cambio del perdón, bien pudiera ser que el Papa se dejara conquistar por el pequeño artista y talentoso ladronzuelo. El caso es que a partir de ese momento se pudo oír la célebre página polifónica en todas las iglesias y palacios europeos y así hasta el día de hoy. Por si acaso, mi versión favorita es la del Tallis Scholars.
Si han visitado ustedes en alguna ocasión la Capilla Sixtina, bien pueden intentar imaginar la escena. En medio de la apretada masa de fieles, los colosales frescos de Miguel Ángel parecen precipitar sobre nuestras cabezas cientos de gigantescos cuerpos desnudos. Suena el oficio de Tinieblas con sus lúgubres coros. A medida que avanza la misa van apagándose los hachones, de manera que poco a poco el enorme recinto va quedando a oscuras. Al extinguirse el último velón se alza la estremecedora queja del Miserere: “Apiádate de mi, Señor”. El recuerdo del Juicio Final aún baila en la memoria de los oyentes cuando el inesperado agudo de la voz blanca parece traspasar su corazón.
Todos los oyentes están postrados bajo el peso de la grandeza artística, de la gloria salvífica y de la inmensidad del castigo. No todos. Hay un muchacho absorto que parece hundido en la reflexión, pero en realidad está memorizando como una máquina. No puede permitirse la menor emoción. No tiene alma. Es un pirata. Es el mejor de todos los piratas y acaba de copiar la pieza más codiciada por los descargadores de copias del mundo entero.
Entre el gordo de Nueva Zelanda y Mozart hay una diferencia, pero también, oh desdicha, algo en común.


lunes, 13 de agosto de 2012

Por un cambio de rumbo en la política europea


Fuente:http://internacional.elpais.com/internacional/2012/08/10/actualidad/1344624171_292393.html

La crisis del euro refleja el fracaso de una política carente de perspectiva. Al Gobierno alemán le falta el valor para superar un status quo que se ha hecho insostenible. Esa es la causa de que, a pesar de amplios programas de rescate y cumbres sobre la crisis que a estas alturas ya son casi incontables, la situación de la Eurozona haya empeorado continuamente a lo largo de los dos últimos años. Sobre Grecia, tras la debacle económica, pende la amenaza de la salida del euro, que iría vinculada a una imprevisible reacción en cadena en el resto de los Estados miembros. Italia, España y Portugal han caído en una grave recesión que constantemente empuja al alza el paro. El desfavorable desarrollo coyuntural de los países con problemas empeora la situación —de todos modos inestable— de la banca, y la creciente inseguridad respecto al futuro de la unión monetaria hace que los prestamistas cada vez sean más reacios a conceder crédito a los países con problemas. Los intereses crecientes de la deuda pública, pero también la difícil situación económica, dificultan a su vez los procesos de consolidación, que en cualquier caso no son sencillos.
Esta desestabilización que se potencia a sí misma se puede atribuir, en lo esencial, a que las estrategias para la superación de la crisis no han traspasado el umbral de profundizar las instituciones europeas. El hecho de que no haya hecho más que agudizarse —durante estos años en los que se han ensayado soluciones graduales mal concebidas— pone de manifiesto la falta de capacidad para fijar el rumbo político.
No obstante, la justificación de dar un gran paso hacia la integración no deriva únicamente de la crisis actual de la Eurozona, sino también, y en igual medida, de la necesidad de, mediante una autocapacitación de la política, volver a meter en cintura el desorden del fantasmal universo paralelo que los bancos de inversión y fondos de riesgo han construido al lado de la economía real, productora de bienes y servicios. Las medidas que se requieren son patentes. Pero no se ponen en marcha porque, por un lado, su implementación en el marco de los Estados nacionales tendría consecuencias contraproductivas y, por otro, porque las intenciones regulatorias acordadas en 2008 en la primera cumbre del G-20 en Londres requerirían una actuación coordinada en un nivel mundial que hasta el momento ha fracasado por la fragmentación política de la comunidad de Estados......Más información

De los recortes en Educación (un punto de vista)


A nadie deberían extrañarle los recortes en Educación, Y quien se extrañe es que no entiende demasiado de qué va la película o bien tiene una visión altamente poética de la realidad en la que andamos inmersos. Me explicaré:
Siempre que se impone una Oligarquía, y esta Democracia “de pega” que tenemos en España ha demostrado sobradamente que lo es, su primera y principal preocupación es el control de la Cultura y de la herramienta que la propaga, la Educación.
Esto no es así por un mero capricho del grupo oligárquico. Tiene un significado profundo y estudiado, que ha sido utilizado hasta la saciedad a lo largo de la Historia; y en España con grandiosos resultados que, aún hoy en día, seguimos sufriendo.
La primera intención, y la principal, es que un pueblo que permanece inculto es fácilmente manipulable, ya que la falta de criterio que deriva de su incultura le impide darse cuenta de la realidad que le envuelve. Una prueba de ello es dar un somero repaso a qué cosas mueven realmente a la ciudadanía hispana en general. Unos pocos ejemplos pueden ser: el futbol, al que se llega a vincular con patrias y banderas y por el que se llega a matar; la televisión, en donde los programas de más audiencia no son sino meros escaparates de putas y macarras (la mayor parte de las veces) o chafardeos y envidias diversas; o altas dosis de beatitud de salón en forma de fiestas patronales, procesiones y proclamas de la milagrosidad de santos, mártires y Cristos varios. Todo ello aderezado con cervecitas en la terraza de un bar y un lacónico “esté yo bien, los demás que se jodan”.
La segunda, que ya tiene que ver con la utilización práctica del populacho, es de tipo económico. Esto es, cuanta menos cualificación o mayor cantidad de individuos para efectuar el mismo trabajo, los salarios tenderán a ser cada vez más bajos; con el consiguiente beneficio de las clases dirigentes.
Sobre esto último se podría argumentar que ¡No! Que eso no interesa, ya que a la Economía le conviene que haya personal cualificado dado que de ese modo la Industria mejorará. Es razonable, no lo dudo, pero solo en países que fueron capaces de superar la primera intención o que pretenden ser punteros y pioneros en cualquier empresa. Pero no olvidemos que hablamos de España, un país al que yo definiría brevemente como de “albañiles y camareros” y en el que la visión del 90% de los empresarios, los primeros incultos, no va más allá de la filosofía, también española, del “pan para hoy y hambre para mañana”. Somos, mal que nos pese, la pescadilla que se muerde la cola. Y con los recortes lo único que haremos es ir a peor, si ello es posible.
La contrapartida de todo esto vendrá, potenciando los centros concertados, esa vergüenza privada pagada con el dinero de “todos”, y que mayormente estará gestionada por escuelas pertenecientes a tal o cual orden religiosa católica. A esos el dinero que no les falte que se deben muchos favores los unos a los otros.
La culminación estará en una carísima y elitista enseñanza privada que se encargará de adoctrinar, que tampoco educar, a los retoños de la Oligarquía, preparándoles para ser los futuros dirigentes de una población cada vez más inculta, más dócil, más maleable, más conformable y, por supuesto, más fácil de engañar.
Pero el hecho de que la Oligarquía desee esto no implica, obligatoriamente, que nosotros debamos agachar la cabeza y aceptar. Ni podemos ni debemos eximirnos de nuestra responsabilidad. Hay actuaciones necesarias al margen de las escuelas y los institutos para echarle una mano al profesorado y a los niños y jóvenes que serán nuestro Futuro.
Debemos preocuparnos más por nuestros hijos: Leer para que ellos lean, aprender de las lecturas y comentarlas con ellos para que aprendan también; aprender el manejo mínimo necesario de la Informática para movernos por la Red y filtrar lo que de bueno tiene, para contrastarlo luego con lo que nos cuentan los medios de información que están vendidos al sistema y ofrecerles esa “otra” verdad.
Es nuestra obligación, no la de la escuela, transmitirles que deben ser personas honestas, críticas y pensantes. Decirles que las verdades absolutas no existen, que lo que cuenta la Tele no es necesariamente la verdad (casi nunca lo es). Explicarles que no es tan importante “tener” como “ser”. Decirles que “hipotecar la vida por adquirir cosas no va a hacer sino esclavizarlos”.
Acumular conocimientos debe ser tarea conjunta de las escuelas y los padres, esos seres olvidadizos de la responsabilidad que adquieren al reproducirse. Pero la tarea de educar, Educar de verdad para que nuestros retoños no comulguen con ruedas de molino, esa, recae exclusivamente en los padres y en las cualidades humanas que sean capaces de transmitirles.
Termino con el enlace a una breve biografía de Bertrand Russell, alguien al que tal vez convendría compararse, más incluso que con todos esos macarras mediáticos de los medios del sistema.