sábado, 25 de enero de 2020

El oído

Mikel Jaso

Cuando escucho música
algo dentro de mí sufre una sacudida.
Siento que soy víctima de una estafa.
Claro que al mismo tiempo
me invade un enorme agradecimiento.
Es decir la música estalla dentro de mi corazón
e inmediatamente yo quiero cantar
necesito cantar me muero por cantar.
Pero no hay forma. No hay manera.
La música me habla y me habla
pero mi cuerpo no me deja contestarle.
                                                              Soy muda.

Francisca Aguirre

jueves, 23 de enero de 2020

Coronavirus

Así están sacando a los posibles afectados por el coronavirus de los aeropuertos chinos (foto de )
 ¿De qué virus se trata? Es un virus que no conocido hasta ahora, que pertenece a la familia de los "coronavirus". ¿Por qué se llama "coronavirus"? Porque cuando lo miras con microscopio electrónico parece que tiene una "corona" alrededor.


 Estos virus viven normalmente en los animales, pero a veces se producen mutaciones que les hacen saltar a los seres humanos. Los científicos saben q el contagio se produjo en un mercado de animales en Wuhan, una ciudad en el interior de China de 11 millones habitantes.


 ¿Qué se vendía en el mercado de Wuhan? Pues toda clase de animales vivos, tanto domésticos como salvajes: vacas, perros, serpientes, camellos, murciélagos, zorros, etc... Todo lo que os podáis imaginar.


 Aquí tenéis una fotografía del mercado de Wuhan. Este tipo de lugares son "perfectos" para que los virus salten de una especie a otra. En los últimos años, el Gobierno de China había cerrado muchos de estos mercados, pero algunos, como el de Wuhan, quedaban abiertos.


  Hace unos años China ya sufrió un brote de "coronavirus" muy similar a este. Se le llamó virus del "SARS" (síndrome respiratorio agudo grave) por sus siglas en inglés. Aquel virus causó la muerte de 700 personas de 8000 casos detectados (es decir, casi un 10% de mortalidad).

 En el caso del SARS, después de muchos estudios, los científicos entendieron el mecanismo del contagio: El virus vivía en los murciélagos, que se lo pasaron a las civatas, que a su vez eran vendidas en un mercado de animales vivos en la provincia de Cantón. Allí saltó a humanos.

https://pbs.twimg.com/media/EO9qgq0WAAANqVH.jpg

 De hecho, tras analizar miles de cuevas de murciélagos en toda China, los científicos descubrieron exactamente cuál era la cueva de los murciélagos que portaban el virus. Aquí tenéis el artículo que publicaron en Nature: nature.com/articles/d4158

 Ya se han secuenciado genéticamente varias cepas del virus y sabemos que se parece mucho al SARS. Según un artículo publicado ayer, en este caso no son los murciélagos, sino las serpientes quienes albergan el virus:

 ¿Qué enfermedad causa el nuevo coronavirus? Produce una neumonía, es decir: tos, fiebre, dificultad respiratoria, etc. Aún no sabemos la tasa de mortalidad, pero parece claro que quienes más están en riesgo son las personas mayores o personas con problemas de salud.

Cuando se descubren este tipo de virus, una de las primeras preguntas es: ¿se transmite sólo de animales a humanos o también de humanos a humanos? Ayer la OMS confirmó que hay transmisión de humanos a humanos....  Mas información: https://twitter.com/pmarsupia/status/1220330458082349056

Instrucciones para desacelerar el tiempo

Los tecnólogos y el mercado se han empeñado en acortar el tiempo entre nuestros deseos y su consecución: con un clic compramos libros, que llegan a casa en horas. Pero debemos encontrar modos de rebelarnos a ese ritmo vertiginoso.

James Yang
 ¿Qué tienen en común el algoritmo de Google, el succionador de clítoris y la venta por internet según Amazon? Que los tres compiten entre sí para acortar el tiempo entre la formulación del deseo y su consecución. En unas milésimas de segundo, unos minutos o unas horas ya ha llegado al resultado de tu búsqueda, tu orgasmo o una caja en la puerta de tu casa. Y los plazos no paran de menguar.

La aceleración del tiempo parece un fenómeno irreversible. Los seres humanos somos partículas de la atmósfera del capitalismo. No existe un afuera, pero puede existir un después. Una nueva escuela filosófica, el aceleracionismo —cuya biblia podría ser el volumen homónimo de la editorial Caja Negra— cuestiona ese incremento exponencial de la velocidad del mundo. Las nuevas tecnologías y los nuevos procesos no hacen más que multiplicar los estímulos y los deseos, sin evaluar su necesidad ni sus consecuencias. Contra semejante horizonte neoliberal, esa constelación de pensadores que sigue la estela del “Manifiesto por una Política Aceleracionista”, que Alex Williams y Nick Srnicek firmaron en 2013, propone estrategias de apropiación y reformulación, para que aprovechemos ese vértigo y que llegue antes algún tipo de postcapitalismo.

Pero esa posición utópica nos instala en el intervalo de la espera de una gran transformación global. ¿Qué hacer mientras tanto, en la práctica diaria y personal? Una solución la dieron los clásicos. En griego antiguo se distinguía entre cronos y kairós, entre el tiempo del reloj o el calendario y el tiempo de la vida. El latido del devenir contemporáneo lo están marcando las actualizaciones de nuestros dispositivos. Pero mientras que toda la tecnología nos ancla en el tiempo cronológico, las experiencias artísticas o deportivas, las emociones y los sentimientos nos elevan al vivencial. ¿Qué tienen en común la librería, la piscina, la cama, el cine, el teatro o el mar? Que en ellos nos desconectamos. O, mejor dicho, nos reconectamos.

Los mecanismos del capitalismo del siglo XXI no cesan de perfeccionar sistemas de producción, circulación y consumo cada vez más rápidos. No importa si ello provoca problemas éticos o culturales con tal de que generen beneficios económicos. Todos estos procesos comparten la voluntad de alterar radicalmente nuestra idea del tiempo. La tecnología y el capitalismo han creado una nueva fe: la iglesia de la disrupción del tiempo.

Pero la vida humana está llena de experiencias a largo plazo: la educación, la maternidad, la hipoteca bancaria, la jubilación. De modo que nos enfrentamos a un reto: hacer compatibles con un contexto de prisas y urgencias las maduraciones, las constancias, las inversiones y las esperas que nos han definido durante siglos.

Tal vez esa nueva era del tiempo comenzara hace unos veinticinco años, cuando los correos electrónicos empezaron a lograr lo que no habían conseguido los faxes: substituir a las cartas. Los plazos de la epistolaridad eran muy parecidos a los del folletín, la narrativa por entregas, las publicaciones semanales o mensuales, los anuarios. Y en muy poco tiempo nos hemos acostumbrado a que ya no sean determinantes en nuestras vidas de lectores, de familiares o de amigos. De modo que cuando Netflix empezó a colgar a la vez todos los capítulos de una temporada —eliminando la espera semanal que había definido durante décadas nuestra relación con la televisión—, nos acostumbramos enseguida a la nueva oferta. Y a todas las demás: hemos pasado a vivir en una constante notificación y actualización de noticias, mensajes, softwares, versiones, likes.

Las nóminas, los reportes de nuestras tarjetas de crédito, los pagos del alquiler o del plazo de la hipoteca —no obstante— nos siguen llegando cada mes. Y aunque en el mercado se hayan vuelto habituales los contratos temporales y las empresas emergentes con fecha de caducidad, los ciclos escolares continúan siendo los mismos que en el siglo XX. Y aunque el divorcio sea ahora más corriente, un hijo sigue siendo para siempre.

Desde preescolar hasta posgrado, los centros de formación han llegado al consenso de que la educación debe trabajar por proyectos. Los alumnos ya no tienen que tener como horizonte final el examen o la conclusión de una asignatura, sino la presentación de la memoria de un proyecto. Se trata de una de las palabras clave de vuestra época. La pedagogía de la proyección te prepara para un futuro laboral en que gran parte del tiempo lo dedicarás a la generación incesante de nuevos proyectos. Un arqueólogo del futuro nos entenderá mejor leyendo esos dosieres de ideas que jamás se convirtieron en realidades que leyendo las novelas contemporáneas. Porque los proyectos ya constituyen un subgénero muy elocuente del nuevo realismo, la ciencia ficción.
Proyectar es lanzar: imágenes, planes, futuros posibles. Y la filosofía más pertinente de hoy está justamente imaginando alternativas a ese vértigo cotidiano que no cesa de apretar el acelerador. Como nos recuerdan los aceleracionistas, la situación es insostenible en todas las dimensiones de la realidad: no solo enloquecen sin tregua los ritmos tecnológicos, también lo hacen los plazos en que la clase media se empobrece, los millonarios se vuelven multimillonarios o destruimos el planeta.

Contra la “lógica del incremento definida por la competencia y la aceleración”, que conduce a la alienación, ha escrito el sociólogo alemán Hartmut Rosa en su libro más influyente y celebrado, Resonancia, hay que considerar “la calidad de nuestra relación con el mundo”. Solo deteniendo durante unos minutos o unas horas los engranajes que no cesan de acortar nuestros plazos, para pensar y decidir nuestra propia ética y poética como individuos, podremos aspirar a ritmos propios. Todo necesita su tiempo, también las búsquedas, las compras y los orgasmos.

miércoles, 22 de enero de 2020

Beryl Burton, o el susurro ciclista de Yorkshire

La deportista británica subió 96 veces a lo más alto del podio. En 1967 venció en una carrera mixta de resistencia, con un récord histórico de más de 446 kilómetros en 12 

<p>Lyubov Zadorozhnaya, Beryl Burton y Anna Konkina durante el campeonato WK Wielrennen, el 2 de septiembre de 1967.</p>

Lyubov Zadorozhnaya, Beryl Burton y Anna Konkina durante el campeonato WK Wielrennen, el 2 de septiembre de 1967.
Jac. de Anefo Nijs
La novela de Emily Bronte se titula Wuthering Heights por algo.

Wuthering es el sonido que hace el viento cuando, furioso, se enreda por entre carrejos y espinos. Seguro que lo tienen en la cabeza. Fiiiuuuu. Con todo, reconocerán que suena mejor Cumbres borrascosas que “cumbres silbantes por el viento”. Más o menos. Primera decepción. Cuando se enteren de que Heathcliff iba montado en pony se me van a echar a llorar.

Solo que allí no es exactamente de esa forma. Allí, en los páramos de Yorkshire. Extensiones onduladas, bosque bajo, misteriosos agujeros que minan el suelo como pisadas de un gigante. Un lugar donde el aire baila con helechos disfrazados de araña, con brezos pegajosos, riachuelos borboteando. Juveniles. Antiguos. Los habitantes de York, los de Thornton, Leeds, Goathland o Kirkbymoorside saben perfectamente que el viento modula su rasgueo para contar historias. Hijos de vikingos, nietos del drakkar. Ella también lo supo. Durante décadas, entrenando cada día. El rumorear pausado, el chillido furioso cuando asoma a lo lejos la Abadía de Whitby. Ella.

Se llamaba Beryl Burton y fue, seguramente, la mejor ciclista de siempre que haya nacido en el Reino Unido. “Perdí la cuenta de las medallas ganadas”, dejó escrito. “Creo que alrededor de mil”, respondió el historiador Peter Whitfield cuando le preguntaron sobre su número de victorias. “Pero nadie lo ha calculado correctamente”. Todo en ella es auxesis, hipérbole. Su longevidad, su preparación, sus anécdotas. Incluso el aspecto que tenía, robusta y rubicunda sobre la bicicleta, epítome de un tiempo y un lugar. El maillot casi siempre blanco con dos tiras. Una roja, otra azul. Campeona de Inglaterra. ¿De qué, Beryl? Pues no sé cuál será este. Es que tengo muchos…

Nació en 1937. En Halton, hoy casi un barrio de Leeds. De joven era quebradiza, frágil. Pasó en el hospital más de nueve meses cuando tenía once años. Fiebres reumáticas que no acababan de curarse. La posguerra. Carencias, penurias. Estuvo otra buena temporada recayendo hasta que, ya adolescente, su primer novio, Charlie, la animó a salir con él en bicicleta. Quizá el mozo quería llevarla a los páramos de Yorkshire buscando esa intimidad tan complicada cuando tienes “diecialgo”, pero en realidad hizo que descubriera la gran pasión de su vida. Las dos grandes pasiones, en realidad, porque acabó casándose con el tal Charlie. Él también fue ciclista, pero muy malo. Malísimo. Inteligente y avanzado para su época, sin embargo. No dudó en convertirse en el manager, conductor, director de equipo, masajista, soigneur y cuantas cosas hicieran falta de Beryl. Aunque en el pueblo, al principio, lo señalasen con el dedo. Calzonazos.

Beryl comienza a competir, y al principio no se le da demasiado bien. Desconoce los códigos del pelotón, no sabe rodar en grupo, se limita a pedalear con todo hasta que sufre un desfallecimiento y sus rivales la van superando lentamente. Demasiado dolor para nada, piensa. Así que decide centrarse en otra disciplina. Solitaria. La contrarreloj, muy popular en Gran Bretaña. Y allí empieza a destacar, aun por encima de cualquier consideración que ustedes estén manejando.

En 1957, con solo 19 años, logra su primera medalla nacional. Plata en la crono sobre cien millas. Esperanzador, pero apenas una anécdota viendo lo que llegó después. Fue 72 veces campeona británica de contrarreloj, dominando distancias entre las cuatro y las cien millas. Doce entorchados en ruta, otros doce sobre la pista. Un total de 96. Léanlo de nuevo. Hasta 96 veces subió a lo más alto del pódium. En el concierto internacional su dominio no fue tan llamativo, pero también dejó impronta.
Dos veces logró el maillot arcoíris, otras cinco hizo lo propio en el velódromo. Un total de quince medallas. La primera en 1959, en 1973 la última. Tres veces vio cambiar el numerito de la década mientras lograba éxitos aquí y allá. De forma casi anónima, la mayoría de las ocasiones. “No quería que me adulasen, pero un pequeño reconocimiento no hubiese estado de más”.

Tampoco ayudaba su carácter cerrado, serio, de pocas palabras. Típico de Yorkshire, pensarán algunos. Tanto que incluso trabajaba en una granja cultivando ruibarbo. Ya ven, le falta solo la casona en los páramos. No era amiga de grandes declaraciones, no dejó para la posteridad demasiadas imágenes icónicas. Casi olvidada. Pero no del todo.

“No necesito que me digan que puedo ganar a muchos hombres. Sencillamente lo sé, porque les gano habitualmente”. No era frase hueca, sino perogrullada. A Beryl la categoría femenina pronto se le quedó pequeña. Competía a menudo con hombres. Al principio se burlaban de ella, miraban compasivos, le daban consejos básicos como quien enseña a un niño. En línea nada que hacer, la escasa habilidad se juntaba con lo hostil de sus compañeros en el pelotón y acababa imposibilitando cualquier resultado de interés. Pero en crono… ay en crono.

La historia aparece en el (delicioso) libro Escapadas. Cincuenta nombres que definieron el ciclismo de carretera, escrito por Euan Ferguson y publicado recientemente por la editorial Libros de RutaUn imperdible para cualquier buen aficionado, pueden creerme. Pues bien, allí se habla sobre el más conocido de entre todos los éxitos de Burton. Sucedió en septiembre de 1967. Otley, muy cerquita de su casa, Allí se celebra una prueba de resistencia contra el reloj. Doce horas sobre la bicicleta rozando los Yorkshire Dales. Subidas, bajadas, curvas, asfalto en mal estado, un viento inmisericorde que susurra desgracias mientras agarra tu sillín para que no puedas avanzar. Carrera mixta. Primero salen los hombres, separados por un minuto, después las chicas. Entre ellas Beryl, claro.

Y empieza a ocurrir
Burton va tomando ventaja sobre todos. Inmensa sobre ellas, como todos esperaban. Pero también, ojo, mordisquea diferencias a los mozos. Poco a poco. Adelanta a uno, luego a otro. Finalmente solo tiene delante a Mike McNamara, quien pasa por ser el mejor ciclista amateur de toda Inglaterra.

Ambos llevan completadas 235 millas, unos 380 kilómetros (en estas pruebas vence quien avance más en el tiempo prefijado) y la distancia va cayendo. Lo tiene al fondo de una recta, luego un poco más cerca, más cerca esta vez, ya casi, ya casi. Beryl se llevó la mano al bolsillo de su maillot, sacó de allí un regaliz y se lo tendió a su competidor al pasar junto a él. Sublime gesto. Cuando se perdió en la lejanía, quizá sintiendo que todo lo que debía demostrar ya estaba demostrado, cedió al deseo de varias horas y paró a orinar. Los últimos 45 segundos de la prueba no avanzó nada, sentándose al borde de la carretera. “Es que todo el día tuve el estómago revuelto, y solo el brandy que me acabo de tomar ha podido calmármelo”. Finalmente completó un total de 277,25 millas, más de 446 kilómetros. Nadie hizo más. Fue, de hecho, récord histórico, tanto en categoría masculina como femenina. Dos años más tarde un hombre batió su marca. Para que una mujer mejorase el registro tuvo que pasar medio siglo.

(Ah, doce meses antes había logrado el tiempo más bajo en la contrarreloj de cien millas que marcaba el Campeonato Británico de la disciplina. El campeón masculino quedó 38 segundos por debajo).
Todo eso fue Beryl Burton. Eso y una competitividad feroz. En 1976 le negó el saludo a la competidora que la había relegado a la medalla de plata en el Campeonato inglés de fondo en carretera. “Ha estado todo el día chupando rueda y luego se impone al sprint, eso no está bien”. La particularidad es que la nueva campeona se llamaba Denise y se apellidaba Burton. Era su hija, vamos. Años después se arrepintió, “no fue una bonita imagen”, pero quedaba el símbolo. El de una depredadora sobre la bicicleta.

Greenpeace acusa de hipocresía al sector financiero reunido en Davos

La ONG internacional señala a bancos, fondos de pensiones y aseguradoras como culpables del cambio climático.

Sesión de apertura de Davos 2020
Sesión de apertura del Foro de Davos 2020. Foto: World Economic Forum/Flickr. (Lic: CC BY-NC-SA 2.0)
Los mensajes de lucha y unidad contra el cambio climático que se lanzan desde la estación de esquí suiza de Davos estos días están teñidos de hipocresía, según Greenpeace. La ONG afirma que los bancos y fondos de pensiones cuyos mandatarios acuden este año a la reunión del Foro Económico Mundial (WEF en sus siglas en inglés) tienen intereses financieros en la industria de los combustibles fósiles por valor de 1,4 billones de dólares (alrededor de 1,25 billones de euros). Esta cifra es ligeramente superior al PIB de España en 2017. También es, aproximadamente, la misma cantidad con la que cuenta, colectivamente, la mitad de la población más pobre del planeta.

Greenpeace ha publicado estos datos en un nuevo informe, titulado «Es el sector financiero, estúpido». En el informe, la organización internacional ha analizado qué instituciones presentes en Davos no cumplen con el objetivo del WEF de «mejorar el estado del mundo», tanto desde un punto de vista económico como medioambiental. El documento también ilustra el trabajo de empresas de lobbying y relaciones públicas al servicio de los grandes bancos, y cómo este daña las posibilidades de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.

Jennifer Morgan, Directora Internacional de Greenpeace afirmó en un comunicado que «los bancos, las aseguradoras y los fondos de pensiones presentes en Davos son culpables de la emergencia climática». Morgan denunció que estas empresas están «alimentando otra crisis financiera global con su apoyo a la industria de los combustibles fósiles», a pesar de «las advertencias medioambientales y económicas». La directora de la ONG acusó a los directivos de estas empresas de «nada menos que hipócritas», ya que «dicen que quieren salvar el planeta, pero en realidad lo están matando por el lucro a corto plazo».

De las 24 instituciones financieras investigadas (entre las cuales no hay ninguna empresa española), tan solo diez cuentan con un billón de dólares en combustibles fósiles. Estos son JP Morgan, Citi, Bank of America, RBC Royal Bank, Barclays, MUFG, TD Bank, Scotiabank, Mizuho y Morgan Stanley. El informe recuerda que con esa cantidad de dinero (1 billón de dólares) podrían instalarse 640 GW de energía solar, más que la capacidad global instalada en este momento.

Además, el informe también pone la lupa sobre fondos de pensiones y aseguradoras. De los fondos de pensiones, destacan varios de países cuyas políticas son, supuestamente, favorables a la acción climática, como Canadá o Dinamarca. Estos cuentan con 26.000 millones de dólares invertidos en los bancos anteriores o en compañías de combustibles fósiles, como Shell, Chevron o Exxon.

Finalmente, en cuanto a las aseguradoras, el comunicado hecho público por Greenpeace señala que «cinco de las peores» empresas del sector acudieron al Foro de Davos el año pasado. La ONG condena a estas aseguradoras por seguir apoyando a la industria del carbón. Hace especial hincapié en la estadounidense AIG, que no ha descartado asegurar partes del proyecto de la megamina de Adani, en Australia.

En declaraciones al diario británico The Guardian, un portavoz de Barclays, uno de los bancos señalados, rechazaba las acusaciones. Esta fuente afirmó que la institución está «haciendo todo lo posible para apoyar la transición a una economía baja en carbono». El mismo portavoz indicó que el banco debe velar porque «se satisfaga la demanda global de energía».

 Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/greenpeace-acusa-de-hipocresia-al-sector-financiero-reunido-en-davos/

Asesinan en Ciudad Juárez a la activista Isabel Cabanillas

Isabel Cabanillas de la Torre, activista, pintora y diseñadora, fue hallada sin vida y con impactos de bala la madrugada del sábado en el centro de Ciudad Juárez. Amigos, familiares y activistas se manifestaron ayer para exigir justicia. La imagen fue tomada del perfil de Facebook de la joven
 Ciudad Juárez, Chih. La activista y artista plástica Isabel Cabanillas de la Torre, quien pugnó por que las autoridades brindaran seguridad a las mujeres, fue asesinada a balazos y su cuerpo encontrado la madrugada del sábado en el centro de esta localidad fronteriza.

La integrante del grupo Hijas de su Maquilera Madre, dedicado al arte, el activismo y a defender los derechos de las mujeres, se encontraba desaparecida desde el viernes, cuando sus familiares presentaron una denuncia.

La mañana del domingo, familiares, amigos, activistas y vecinos de Cabanillas de la Torre se manifestaron en la explanada del monumento a Benito Juárez para exigir a las autoridades detener a los responsables del crimen y poner alto a los feminicidios.

Isabel Cabanillas, de 26 años de edad y quien también era diseñadora de ropa, es la cuarta mujer asesinada en Ciudad Juárez este mes y la sexta en el estado.

Sus familiares reportaron el viernes su desaparición ante la Unidad de Personas Ausentes de la Fiscalía General del Estado zona norte.

Alrededor de las 2:45 de la madrugada del sábado, personal de la Unidad de Homicidios de Mujeres por Razones de Género recibió un llamado de un radio operador sobre el hallazgo del cadáver de una mujer en la zona centro.

El cuerpo de la pintora y activista fue encontrado junto a su bicicleta en una banqueta del cruce de las calles Inocente Ochoa y Francisco I. Madero; tenía varios disparos. Vestía chamarra azul con negro, blusa y mallas negras y tenis blancos.

La Fiscalía Especializada de la Mujer de Chihuahua precisó que la causa de la muerte de la joven fue laceración de bulbo raquídeo por proyectil de arma de fuego en cráneo.

Ayer, decenas de integrantes de grupos feministas, familiares de mujeres desaparecidas y parientes de la víctima se reunieron en la explanada del monumento a Benito Juárez para exigir justicia y rendir homenaje a Cabanillas de la Torre.

Portaban pancartas con mensajes como Isabel Cabanillas, tu muerte será vengadaNo somos carne de cañón¡Si tocan a una respondemos todas! y ¡Ni una más!, así como fotografías de la activista, pintora y diseñadora, a quien le sobrevive un hijo.

¿Dónde están? Las queremos de regreso. No hay por qué callar ni olvidar. No es una cifra más; es mi hermana Isabel que conmigo ya no está, decía otro de los mensajes.

Acusaron al alcalde Armando Cabada de incumplir su promesa de mejorar el alumbrado público en Ciudad Juárez, lo que ha contribuido a que aumenten los feminicidios en los recientes cuatro años.

Un hombre con un altavoz exclamó: “Le arrebataron la vida. Isabel Cabanillas estuvo con todos los colectivos, con todos los ciudadanos reunidos; dejó plasmado su arte. Por ello, activistas, padres y madres de familia que tienen una hija desaparecida o asesinada nos encontramos totalmente indignados.

No sabemos qué hacer para que esto pare, para que los investigadores den con los delincuentes.
Cincuenta elementos de la SSP fueron enviados para resguardar la integridad de las personas reunidas y, sobre todo, para que la manifestación no se salga de control, informaron mandos policiacos.

Los activistas criticaron que en lugar de proteger a los ciudadanos, principalmente a las mujeres, los agentes sean usados para intimidar a manifestantes.

En el perfil de Facebook de la organización Hijas de su Maquilera Madre se lee: Nuestra lucha es por ti, hermana, por ti y por las miles que este sistema feminicida asesina diariamente.

Lydia Graco, integrante del colectivo y administradora del grupo, escribió: Te fallé, Isa. Te debo tanto, te debo todo. Luchabas contra el feminicidio, la trata, las desapariciones. Siempre apoyaste las causas. Nos pedías que te estuviéramos informando cómo apoyar, qué hacer. Nos abrazabas y dabas besitos. Eras tan pura, estabas tan llena de vida. Te fallé, te fallamos. Nunca dejaré de exigir justicia y de gritar tu nombre. He perdido a una hija. Me han quedado sólo la rabia y el sufrimiento. #Isasomostodasluchando.

En la ciudad de Chihuahua, una mujer no identificada fue ultimada cuando circulaba en un vehículo en la entrada del fraccionamiento Senda Real. La autoridad localizó varios casquillos percutidos calibre nueve milímetros.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/ultimas/estados/2020/01/20/asesinan-en-ciudad-juarez-a-la-activista-isabel-cabanillas-5801.html

martes, 21 de enero de 2020

En el 110 aniversario del nacimiento de George Orwell

Cámaras de seguridad con gorritos de fiesta para celebrar el 110 aniversario del nacimiento de George Orwell. Intervención del colectivo holandés Front 404


lunes, 20 de enero de 2020

Hallado el organismo que explica el origen de toda la vida compleja en la Tierra

Científicos japoneses observan por primera vez arqueas de Asgard, microbios cuyos ancestros dieron el primer paso para la aparición de animales y plantas hace 2.000 millones de años

Arqueas de Asgard




Una arquea de Asgard vista a través del microscopio.
Tras casi 15 años de trabajo, científicos japoneses han conseguido por primera vez sacar del fondo del mar y criar en cautividad arqueas de Asgard, el misterioso organismo que puede explicar el origen de todas las formas de vida complejas de la Tierra, incluidos los humanos.

Todos los seres vivos que podemos ver a simple vista están hechos de los mismos ladrillos: células complejas con orgánulos internos llamadas eucariotas. Una persona es un conjunto de 30 billones de células eucariotas que cooperan entre sí con un objetivo común. Todas las plantas, animales y hongos son eucariotas.

Parakaryon myojinensis.  https://blog.oup.com/2012/12/deep-sea-microorganism-origin-eukaryotes/
En la Tierra hay otros dos grandes dominios de la vida, el de las bacterias y el de las arqueas. Estas últimas, más primitivas, sin orgánulos internos, son el dominio más misterioso e interesante, pues desde hace unos años se piensa que hace unos 2.000 millones de años una arquea se tragó a otro microbio, lo asimiló y se transformó en la primera célula compleja. Fue el primer paso hacia nosotros, y aún no se sabe cómo sucedió.

En 2015, científicos escandinavos que rastreaban las profundidades del océano descubrieron las arqueas de Loki, a las que bautizaron en honor al dios nórdico. No tenían de ellas más que su ADN, pues resultaba imposible aislar y criar en el laboratorio estos microbios que viven a más de 3.000 metros de profundidad bajo el mar. Sus genes indicaban que estas arqueas eran los parientes más cercanos de todos los eucariotas y que tenían genes esenciales para realizar funciones básicas de la vida eucariota, aunque en teoría no los necesitaban.

Desde entonces se han descubierto otras arqueas similares —Thor, Odin, Heimdal, Hel— que manejan genes eucariotas y a las que se ha agrupado en la familia de Asgard, el hogar de los dioses vikingos. Hasta ahora nadie sabía qué aspecto tienen estos probables descendientes de nuestro primer ancestro.

Hiroyuki Imachi (derecha) y su compañero Masaru Nobu, autores del estudio, posando junto al biorreactor que usaron para criar las arqueas.En 2006, el equipo de Hiroyuki Imachi, del Instituto de Ciencia y Tecnología del Mar y la Tierra de Japón, extrajo sedimento marino de la fosa de Nankai, frente a la costa sur de la principal isla de Japón. Era un hábitat a 2.500 metros de profundidad, con dos grados de temperatura, en completa oscuridad, un territorio más hostil y desconocido que la superficie de Marte. Al analizar las muestras los científicos se dieron cuenta de que contenían arqueas de Asgard. Tenían en su mano ser los primeros en criar y observar a una de estas criaturas viva.

Hiroyuki Imachi (derecha) y su compañero Masaru Nobu, autores del estudio, posando junto al biorreactor que usaron para criar las arqueas. H.I/M.N/JAMSTEC

Durante cinco largos años intentaron que crecieran en un biorreactor, un aparato que reproduce su hábitat natural y aporta nutrientes y que funciona parecido a las máquinas de café por goteo, en palabras del propio Imachi. Después pasaron otros siete años engrosando las comunidades hasta poder aislarlas y mirarlas al microscopio. Esta semana, el científico y el resto de su equipo publica el estudio en el que relatan su éxito al haber conseguido ver por primera vez uno de estos organismos vivos. La clave, dice Imachi, ha sido dejar que las arqueas creciesen junto a otros microbios de su entorno y añadir un ingrediente inusual: leche de fórmula para bebés. “Aunque aún no lo hemos confirmado, es muy posible que estas arqueas estén usando alguno de los ingredientes de la leche en polvo para bebés como alimento”, explica Imachi.

Las arqueas de Asgard miden una diezmilésima de centímetro y se reproducen muy despacio para los estándares de un microbio, más o menos una vez al mes. Lo más llamativo son sus largos tentáculos entrelazados. Los científicos aún no saben para qué los usan, pero creen que son esenciales para explicar cómo surgió la vida compleja a partir de organismos muy parecidos a estos.

Según su teoría, expuesta en Nature, el ancestro de los eucariotas era una arquea similar a la de Asgard. La vida compleja surgió siguiendo lo que ellos llaman las tres “es”. Primero la arquea enredó a una bacteria con sus tentáculos, después la engulló, y por último la endogenizó, es decir, estableció con ella una relación de cooperación para intercambiarse nutrientes conocida como sintrofía. La bacteria, que hasta entonces era un organismo independiente, se transformó en una mitocondria, un orgánulo para aportar energía a su huésped. Imachi le ha dado un nuevo nombre a los organismos que sacaron de la fosa de Nankai: arquea Prometeo (Prometheoarchaeum syntrophicum), por el ser mitológico que robó el fuego —la energía— a los dioses para dárselo a los humanos. 2.000 millones de años después, las mitocondrias siguen presentes en todas las células eucariotas con idéntica función. El origen de la vida compleja fue la cooperación.

“Nadie puede retroceder 2.000 millones de años y ver qué sucedió exactamente, pero sí podemos hipotetizar cómo surgimos los eucariotas a partir de los microbios y nosotros lo hemos hecho gracias al primer cultivo vivo de estas arqueas y en el conocimiento previo que teníamos del origen de los eucariotas”, explica Imachi.

La hipótesis de Imachi concuerda con lo que teorizó a finales de los sesenta la bióloga Lynn Margulis, que dijo que las mitocondrias y los cloroplastos que ayudan a las plantas a alimentarse de luz nacieron por simbiosis. En 1999, la bióloga española Purificación López-García teorizó que los eucariotas aparecieron por una alianza de sintrofía con bacterias. Los científicos japoneses han observado que las arqueas descubiertas se alimentan de aminoácidos y que para poder digerirlos establecen alianzas sintrofía con las bacterias de su entorno, que les aportan pequeñas cantidades de oxígeno. Por eso Imachi solo fue capaz de criarlas cuando les dejó vivir y cooperar junto a sus compañeras.

Tal vez esa necesidad de oxígeno bacteriano fue mucho mayor hace 2.000 millones de años, cuando la Tierra comenzó a llenarse de este compuesto, según apuntan Christa Schleper y Filipa Sousa, expertas en arqueas de la Universidad de Viena, en un comentario al estudio. Y para entonces es probable que las arqueas ya tuviesen parte de la maquinaria genética para leer y transcribir ADN que necesitaban para transformarse en células complejas.

“No me parece correcto decir que este organismo es el eslabón perdido entre la vida sencilla y la compleja, pero tiene todo el sentido que algo muy parecido a lo que describe este estudio fuese el inicio de todo”, opina Iñaki Ruiz-Trillo, investigador del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (CSIC-UPF). “Este trabajo tiene un mérito brutal”, añade.

Las arqueas de Asgard son seres actuales que han evolucionado durante 2.000 millones de años y por tanto no son iguales a sus ancestros. “Es evidente que no vamos a poder presenciar todo ese proceso evolutivo observando a estas arqueas”, comenta Juli Peretó, experto en biología sintética de la Universidad de Valencia, pero añade que “gracias a ellas tenemos un primer fotograma de esa evolución y, probablemente, tendremos más”.

Imachi explica que a partir de ahora tiene dos objetivos: criar otras especies de arqueas de Asgard y averiguar para qué utilizan sus misteriosos tentáculos.



domingo, 19 de enero de 2020

Alba Rico: “El capitalismo ha mercantilizado hasta las condiciones mismas de la vida»

El filósofo Santiago Alba Rico. Fotografía: Sara Baquero Leyva
El filósofo Santiago Alba Rico. Fotografía: Sara Baquero Leyva

La voz pausada y enérgica de quien sabe lo que expresa. La concesión de un segundo antes de contestar. Postura relajada, signo de confianza y seguridad ante las respuestas. Quizá, durante la entrevista, el cuerpo de Santiago Alba Rico no se fugó. Porque son las huidas corporales las que cercan el nuevo ensayo del reconocido filósofo de la izquierda: ‘Ser o no ser (Un cuerpo)’ (Seix Barral). Y es que, según su tesis, la civilización capitalista actual, ayudada por la tecnología e Internet, nos ha llevado a la abolición del cuerpo, a su negación, y a que “mirar diez minutos las flores de un árbol” se haya convertido en todo un acto de coraje.

¿Hemos abolido el cuerpo los seres humanos?
Ésa es un poco la tesis del libro; hay toda una estructura social, económica y tecnológica, que no sólo opera al margen del cuerpo, sino que lo ha dejado atrás. Lo ha dejado atrás como pivote antropológico, ancestral. Y eso tiene sus peligros y sus consecuencias. Yo creo que vivimos en un sistema que, con independencia de que sea su objetivo o no, se fundamenta sobre la evolución del cuerpo como algo obsoleto, algo residual, incómodo, que entorpece las relaciones económicas y culturales

¿Qué peligros pueden surgir?
Sobre todo uno: que con independencia del tiempo que pasemos en las redes, con independencia de cuántas imágenes nuestras depositemos ahí, de cuánto dependa nuestra vida del capital financiero, en último término, somos vulnerables. El cuerpo, que hace miles de años se acuclillaba en las cuevas de Altamira al lado del fuego para pintarlas, es el mismo que hoy se sube en un tren de alta velocidad o un avión para ir al otro lado del Atlántico.

Al coger un avión o tomar un tren, somos cómplices de una huida de nuestro cuerpo. ¿Por qué esa necesidad?
Huir del cuerpo está dentro de la condición humana. Huimos de él porque en la vida tenemos que aceptar que el marco antropológico en el que nos movemos es un marco de fuga. Pero hay muchas maneras diferentes de huir. Huimos a través del lenguaje, de la tecnología. Huimos también a través de una serie de vectores que tienen que ver con la cultura. En el libro hablo de huidas a través de medios intercorporales, extracorporales e intracorporales. Huimos a través de la danza, de los tatuajes…, operaciones sobre el cuerpo, que son los medios intracorporales. Los intercorporales tienen que ver básicamente con el lenguaje, con el intercambio de palabras; un espacio común entre los cuerpos. Y por último los extracorporales básicamente tienen que ver con la tecnología y con la economía. Somos una fuga, pero la cuestión es que también somos recaídas. El problema es pensar que esa fuga puede tener éxito, que es una fuga sin límites. Es la primera vez en que una sociedad determinada, la sociedad capitalista altamente tecnologizada, se cree que se ha desenganchado totalmente de ese cuerpo de 40.000 años que vuelve una y otra vez, a través de la enfermedad, del aburrimiento, y finalmente de la muerte.

¿Cuánto de culpa tiene el capitalismo?
Una buena parte. En la medida en que ha acelerado dos cuestiones: es el único sistema económico que sólo puede representar la riqueza en forma de mercancía; que ha mercantilizado todas las criaturas del mundo. No sólo los zapatos y las lavadoras, no sólo ha mercantilizado los alimentos, sino que ha mercantilizado las condiciones mismas de la vida, la tierra, y, a través del mercado laboral, la fuerza del trabajo, los cuerpos, sus energías. En ese sentido es un modo de producción que ha generado una sociedad en la que los cuerpos son mercancías.

Al mismo tiempo ha introducido un acelerón tecnológico. Yo creo que no se puede reducir la tecnología a su servidumbre capitalista. La tecnología tiene su propia historia. Hay inventos que demandan otros, y que por lo tanto aceleran de manera inminente en la historia de la tecnología. Pero sí es cierto en el capitalismo, por eso que llamaba Marx el plusvalor relativo (la necesidad de revolucionalización técnica de la base del capital), la tecnología se ha acelerado. La combinación de mercantilización y aceleración tecnológica es lo que ha convertido el cuerpo en algo así como un dinosaurio, en algo obsoleto. No solamente sobra, sino que obstaculiza las relaciones económicas y tecnológicas.

En este sentido, podemos encontrar al cuerpo en tres zonas: Internet, la zona que dirige el mundo y la realidad.
Exactamente. Y la cuestión es saber dónde está hoy la realidad. Si la mayor parte de la humanidad, o al menos en la zona occidental, la vida discurre más en las redes que entre los árboles, más en Internet que en los bares, más en Twitter que entre los cuerpos, hay que preguntarse también dónde está la realidad. Yo creo que hay al menos tres zonas distintas cuya intensidad cambiante acaba determinando la relación que tenemos con los otros cuerpos; la posibilidad de empatía, de intervención política y la propia autoestima. Esta última se ha desplazado fuera del cuerpo; ya no mido mi autoestima por la relación inmediata que mantengo con los seres humanos más próximos que tengo, sino a través de los seres humanos más distantes. Mi autoestima, en medida que se construye en las redes, ya no está determinada por la corporalidad.

Mientras que una mayor parte de la sociedad pierde el cuerpo, lo recuperan los inmigrantes, los enfermos, las personas mayores… ¿Es el cuerpo el mayor fallo del sistema?
Exactamente. Lo que digo es que el cuerpo es el mayor fallo del sistema. Toda una industria del entretenimiento, un capitalismo financiero que está montado para ocultar bajo la alfombra el cuerpo, de repente se muestran los fracasados. Yo hablo de los cuerpos en las vallas, en las fronteras, los refugiados…, pero también en las escuela infantiles, en los hospitales con los enfermos, los ancianos… Lo que está prohibido de alguna manera, allí donde el cuerpo molesta, son los procesos naturales de descomposición, y por lo tanto también el envejecimiento. Los viejos son incompatibles con el mercado laboral. No solamente en la medida en que están apartados del empleo, sino porque nos recuerdan de manera culpable que estamos destinados a envejecer. El envejecimiento es el fracaso de un sistema que se queda al margen de la descomposición natural.

¿Qué poder tiene el cuerpo?
En realidad lo tiene todo. Por un lado yo hablo de la fuga, y por otro de las recaídas. Tú lo acabas de comentar; los inmigrantes, los refugiados, el dolor, la enfermedad, el aburrimiento… Son recaídas que la humanidad ha utilizado para dar un paso adelante. Cuando tú te encuentras aburrido, acabas inventando algo para poner en movimiento el tiempo. El aburrimiento no es más que un estancamiento del tiempo. Frente al aburrimiento, ha nacido el arte, la belleza, el amor. Una sociedad que ha generado una industria del entretenimiento que proletariza el ocio prohíbe el aburrimiento. Necesitamos el aburrimiento, y necesitamos el dolor. Son inevitables, y al mismo tiempo son oportunidades. En la medida en la que estamos intentando evitar lo inevitable, estamos evitando la oportunidad que acompaña a esa inevitabilidad.

¿Cómo podemos llegar a tener más conciencia de nuestro cuerpo?
Es uno de los puntos traumáticos de nuestra sociedad: al final sólo concebimos formas dolorosas o traumáticas de tomar conciencia de nuestro cuerpo. Creo que, en efecto, una de las acciones políticas que más necesitamos en este tiempo es la de recuperar la conciencia del cuerpo. No a través de la negatividad, sino a través de la positividad, de la conciencia de nuestra dependencia y de los cuidados. Yo creo que hay dos campos en los que entendemos hasta qué punto el cuerpo se puede asociar también al placer, o por lo menos a la seguridad y la autoestima: la maternidad, en la que uno puede vivir como propio el placer de un hijo, y el otro el amor. El amor está prohibido, está sacrificado al deseo. Hay un deseo muy liberado, que se ha liberado del cuerpo, hasta el punto que deseamos sin cuerpo. El amor es una cosa incómoda; en cuanto uno se enamora, descubre que no es libre. Y no es libre porque el cuerpo del otro le ata. Pero al mismo tiempo, el amor es una situación en la que unos cuerpos desnudos, en lugar de sentirse vulnerables, se sienten seguros.

A lo largo del ensayo, podemos ver cómo el lenguaje cobra mucha fuerza como una forma de huida del cuerpo, pero también como una forma de establecer bloques mentales.
Es esta lucha entre la clasificación y la rebelión contra las clasificaciones. Esto define la condición humana. Somos animales que clasifican y somos animales que se revelan contra las clasificaciones. Sin lenguaje y sin taxonomía, el ser humano no podría sobrevivir en este mundo. Pero a la vez, sin estar continuamente revelándose contra esas especificaciones, tampoco. Necesitamos orden y necesitamos rebelión contra ese orden. Esa rebelión contra el orden también establece una relación ordenada. No podemos vivir fuera de toda clasificación.

¿Dónde está el punto medio entre aceptar el orden y la rebelión?
El punto medio lo hemos perdido; pero lo peor es que quizá nunca lo hayamos encontrado. La historia tampoco ofrece muchos ejemplos de sociedades armónicas, sociedades libres… donde se conjugue el orden y la libertad. Ahora es como si nos hubiéramos pasado de estación. El capitalismo de consumo altamente tecnologizado ha dado un acelerón a eso que llamo historia en el libro, que ha hecho que nos hayamos pasado de estación. Puede que una gran parte de la humanidad se haya quedado atrás. Y se ha quedado atrás en estadios desde los cuales, mitad por nostalgia, mitad por necesidad de protección, nos emiten mensajes que tampoco son los que probablemente prometen mayor libertad o armonía a este mundo. Es como si la lucha entre las imágenes y los cuerpos, las imágenes destruyeran a los cuerpos y éstos sólo pudieran oponer proyectos revolucionarios. Creo que es un momento complicado en la historia de la humanidad por eso: hay una lucha en la que las imágenes intentan ilusoriamente separarse de los cuerpos, y los cuerpos se defienden a través, por ejemplo, de la religión, y no a través de cuidados institucionalizados.

¿Cómo sobrelleva esta lucha interior Santiago Alba Rico?
Como todos. Yo tengo una necesidad muy grande de cocinar, una nostalgia muy grande de mis hijos, envejezco, lo que me hace sentir más vulnerable en un mundo complejo en el que avanza el autoritarismo y la des-democratización, y en la que es cada vez más difícil tener el coraje de mirar diez minutos seguidos las flores de un árbol.

¿Surge el libro como consecuencia del aburrimiento?
Me acuerdo de una frase excelente que decía que se escribía contra el tedio mortal. Yo sí que creo que todos escribimos contra el aburrimiento. Algunos suben montañas enormes, y otros descubren estrellas. Cada uno lucha contra el aburrimiento como puede. Los que escribimos, yo creo que escribimos contra el aburrimiento porque el aburrimiento está lleno de libros. El aburrimiento es la coincidencia entre el cuerpo y el tiempo. Yo creo que la escritura sirve precisamente para poner en circulación el tiempo, frente a un aburrimiento que suele ser amenazador, no sólo para el que lo vive, sino para el que lo rodea. Creo también que las cosas peores que podamos imaginar son cosas del aburrimiento. Desde las relaciones amorosas tóxicas, hasta el nazismo, son malas soluciones para el aburrimiento.

 Fuente: https://elasombrario.com/alba-rico-capitalismo-vida/

sábado, 18 de enero de 2020

Por qué las sanciones

Resultado de imagen de gasoducto del báltico
lustración del vector. mapa esquemático del gasoducto submarino en el Mar Báltico. gasoducto desde Rusia a Alemania
 Desde que Estados Unidos volvió a ser país exportador de petróleo (había dejado de serlo en 1971) y necesita un mercado donde vender ese petróleo producido con la onerosa técnica del fracking, encontró en las sanciones una manera de manipular artificialmente los mercados a su favor, desestabilizando los principales países productores como Venezuela, Irak, Irán o Libia e imponiendo obstáculos al suministro físico de gas ruso. Rusia es el único gran productor al que no se atreve a provocar, pero trata de hostigarlo con el juego de las sanciones al igual que a Irán y Venezuela. Las sanciones que aplica Estados Unidos unilateralmente parecen más un modo de desviar a su favor la competencia comercial que castigos por supuestas infracciones de las normas internacionales de buena conducta.

Unas normas internacionales arbitrarias
Normas sobre las cuales Estados Unidos se ha atribuido las funciones de legislador, juez y parte, gendarme y carcelero.

Esos abusos están sostenidos por la supremacía del dólar americano como divisa de referencia en las transacciones y pagos internacionales. Ese privilegio le da el control de los circuitos y mercados financieros.

Cuando Estados Unidos dejó de ser el principal exportador (¿o reexportador?) de petróleo en el año 1971, su balanza comercial se volvió negativa y por ello no pudo mantener el patrón oro del dólar al que se había comprometido en Bretton Woods. Cuando abandonó el patrón oro esa moneda habría sido rechazada como medio de pago de referencia, si continuó siéndolo fue porque Venezuela y los países petroleros del Cercano Oriente en la OPEP decidieron aceptar solamente dólares estadounidenses como medio de pago. Fue así como los países industriales que abastecían el mercado estadounidense continuaron exportándolo porque los dólares que recibían, aunque sin un valor intrínseco, les servían para comprar petróleo.

La Unión Soviética nunca tuvo la relevancia en el mercado energético que tiene ahora Rusia y dejó hacer. El gran exportador era entonces Arabia Saudí, una monarquía socialmente medieval que depende de Estados Unidos para mantenerse.

La Unión Europea es la mayor economía del mundo y el mayor mercado energético. Como Estados Unidos la ocupa militarmente desde 1945 y tiene muchos medios de presión que usa para exportarle de nuevo energía (en forma de oneroso gas licuado) es obvio que aspira a ser un suplidor monopólico, por ello la destrucción de Libia en cuanto se asomó la posibilidad de un gasoducto submarino a Italia con exportaciones pagadas en euros o dinares oro. Ese propósito monopólico está detrás de las sanciones contra quien compre petróleo a Irán o de las sanciones que impone a las empresas que construyen el gasoducto submarino por el Báltico conocido como North Stream para proveer de energía rusa barata y limpia al corazón industrial de Europa. Las ventajas para Alemania son tan obvias que ni siquiera una títere de Estados Unidos tan servil como Merkel se ha atrevido a ignorarlas.

La semana pasada Putin y Erdogan inauguraron el Turk Stream, un gasoducto submarino de 1.000 kilómetros desplegado por el suelo del mar Negro que lleva gas natural ruso a Turquía, desde donde se llevará a Bulgaria, Serbia y Hungría, con pago de un peaje a Turquía que parece cada vez más independiente de Washington y vinculada a Rusia. Tal vez en Washington comprendan finalmente que la geopolítica tiene imperativos de vecindad que son inalterables.

Esta nueva década comenzó con una novedad importante, el día 4 de enero de 2020 la Bolsa de Shanghái comenzó a vender contratos de petróleo a futuro denominados en renmimbis (yuanes) lo cual es una clara amenaza a la base petrolera exclusiva que sustenta el dólar estadounidense como moneda de referencia en los intercambios internacionales.

Hay muchos indicios de que esta nueva década traerá consigo un mundo multipolar más estable y equitativo.

 Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=264577