martes, 22 de octubre de 2019

#Free Assange

Vía

La retirada de #EEUU del norte de #Siria

 

La retirada de del norte de tiene el sabor de los tomates y la fruta podrida que los kurdos lanzan a los blindados como despedida. Una salida por la puerta trasera “Cobardes”, “Fuck America” les gritan

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  Hoy a las 22 horas concluye el alto el fuego pactado por y , es el plazo dado a las milicias kurdas para replegarse a una distancia de 30 kilómetros de la frontera. «Si se completa la retirada, la operación militar terminará», dice Foto

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  En esta jornada clave, todas las miradas puestas en Sochi, donde y discutirán el futuro de la , que ya deja más de cien civiles muertos a ambos lados de la frontera y 300.000 sirios desplazados Foto

 
 
 Todo lo que rodea a la retirada de está marcado por la improvisación y mientras los soldados abandonaban , el secretario de Defensa, aseguraba que se podrían quedar las tropas "situadas cerca de los campos petroleros"

 Con de salida, es quien maneja los tiempos y el reparto de zonas de influencia en esta parte de y la cumbre entre y marcará las nuevas reglas y el futuro de la Foto

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  aspira a establecer una 'zona de seguridad' de 30 kilómetros para alejar a los kurdos, realojar allí a 2 millones de refugiados sirios y levantar puestos de observación, un plan criticado de forma inmediata por , aliado de Mapa

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  El plan inmediato de pasa por establecer una primera fase de la 'zona de seguridad' entre las ciudades fronterizas de Tal Abyad y la de Ras al-Ain, de la que salieron las fuerzas kurdas durante el fin de semana mapa

Y el plan de consiste en recuperar el diálogo entre y con el 'Pacto de Adana' como punto de salida, pacto turco-sirio del 98 diseñado para contener al , que durante años tuvo protección siria

En el orfanato de los hijos del odio yihadista en Siria

 https://www.elmundo.es/internacional/2019/10/22/5dadc57421efa0fa448b45ea.html

traslada al norte la estrategia empleada en el sur de y promueve «la inclusión de todas las estructuras kurdas en la legalidad de Siria», incluidas las formaciones armadas, con lo que «no habrá ninguna amenaza a la seguridad de Turquía", dice Lavrov

lunes, 21 de octubre de 2019

John Le Carré: “El Brexit es la mayor idiotez perpetrada por el Reino Unido”

El novelista británico publica su nuevo libro, 'Un hombre decente', mientras muestra su indignación ante la salida de la UE

Entrevista en video a John Le Carré
En su novela anterior, El legado de los espías, John Le Carré resucitó a su emblemático personaje George Smiley. Y anunció entonces que pensaba que sería su último libro. Sin embargo, a los 88 años, este clásico vivo de las letras británicas y un referente por la tozudez y sinceridad con que ha defendido su sentido de la ética y un modelo de sociedad más justo, ha regresado con un nuevo libro, Un hombre decente (Planeta), que sale a la venta este martes en España. Se trata de un relato de espías, cercano a sus míticas obras sobre la Guerra Fría como El espía que surgió del frío o El topo, sobre el que flota el Brexit. De carcajada fácil y tremendamente educado, Le Carré (pseudónimo literario de David Cornwell, nacido en Poole, Dorset, en 1931) no oculta su enfado cuando habla del Brexit o del gobierno de Boris Johnson, sobre el que suelta todo tipo de improperios. De hecho, le cuesta hablar de su libro sin cambiar de tema y encenderse al reflexionar sobre lo que ocurre en su país.

La entrevista se realizó en Mallorca a principios de agosto, durante unas vacaciones baleares del escritor, pero se actualizó este domingo por teléfono. Le Carré acababa de asistir el sábado en Londres a la manifestación contra el Brexit, pero ya se habían esfumado las esperanzas de que su país permaneciese en la UE, que todavía conservaba remotamente este verano. Incluso considera que la propia supervivencia del Reino Unido está en peligro.

Pregunta. Ha dicho en alguna ocasión que vio cómo se construía el Muro de Berlín cuando tenía 30 años, como se derribaba cuando tenía 60. ¿Se imaginó alguna vez la Europa en la que vivimos ahora y la crisis provocada por el Brexit?
Respuesta. Me parece algo impensable. Es sin duda alguna la mayor idiotez y la mayor catástrofe que ha perpetrado el Reino Unido desde la invasión de Suez [1956]. Para mí es un desastre autoinfligido, del que no podemos echar la culpa a nadie, ni a los irlandeses, ni a los europeos... Somos una nación que siempre ha estado integrada en el corazón de Europa. Podemos haber tenido conflictos, pero somos europeos. La idea de que podemos sustituir el acceso al mayor tratado comercial del mundo con el acceso al mercado estadounidense es terrorífica. La inestabilidad que provoca Donald Trump como presidente, sus decisiones de egomaniático… ¿Realmente nos vamos a poner a merced de eso en vez de continuar como miembros activos de la UE? Es una locura, es terrorífico y es peligroso. No me gusta políticamente, ni creo en ello económicamente y no lo entiendo. No entiendo cómo hemos llegado a esa situación en la que tenemos un Gobierno de Mickey Mouse de gente de segunda fila. El secretario [ministro] de Exteriores es alguien a quien realmente desprecio, nunca he conocido a esa gente, pero solo ha producido informes de segunda fila y es un hombre muy estúpido y un pésimo negociador. Eso es que lo pienso sobre esa situación.

P. “Cuando llegamos a una edad provecta los grandes espías nos ponemos a buscar las grandes verdades”, dice su personaje, George Smiley, al final de El legado de los espías, su anterior novela. ¿Eso es verdad también para los escritores?
R. Es verdad para mí. Conforme avanza la vida me he hecho más radical, más contrario a la guerra, desesperadamente preocupado por la ecología y el cambio climático. Tengo 14 nietos y 3 bisnietos y sus vidas están en peligro y la vida de la civilización. El planeta sobrevivirá, claro, pero no tengo claro que la humanidad lo consiga. Ha mencionado a Smiley al final de El legado de los espías. Es interesante para mí ahora retrospectivamente porque Smiley, por lo que sabemos, termina su vida en Alemania. Es allí donde le encontramos al final de aquella novela y este nuevo libro cuenta la historia de alguien a quien hay que sacar del Reino Unido. Ahora mismo es muy difícil ser un británico y un europeo. La demonización de Europa por esta horrible prensa británica parece imparable. Hay que recordar que el 80% de los medios británicos están en manos de oligarcas que viven en paraísos fiscales. ¿Quién se beneficia del Brexit? Es algo que no puedo entender. Si estás en un paraíso fiscal y puedes apostar contra la libra, si manejas fondos de inversión y ves por dónde sopla el viento, puedes hacer mucho dinero. ¿Es esto lo que les hace apostar por el Brexit a estos oligarcas de la prensa? Tenemos que recordar que tratamos con gente de segunda, empezando por Johnson. Me parece muy importante que los europeos comprendan eso. No es nuestra primera alineación, es nuestra tercera alineación.

P. ¿Qué piensa del nuevo acuerdo de salida alcanzado entre el Reino Unido y Bruselas?
R. Es una traición a Irlanda del Norte, un clavo más en el ataúd de la unión del Reino Unido. Lo interesante es lo qué va a hacer ahora Boris Johnson, porque ha dado una respuesta de colegial al no querer firmar la carta a Bruselas. Es un niño haciéndose pasar por primer ministro. Lo principal es evitar que se produzca una salida sin acuerdo y en eso apoyo las medidas que ha tomado el Parlamento de pedir una nueva prórroga.

P. Este verano pensaba que existía una remota posibilidad de que la salida se hiciese imposible y que hubiese un nuevo referendo. ¿Ha perdido la esperanza?
R. Me temo que la realidad es la que es. Hay mucha fatiga por el Brexit, mucha impopularidad de las instituciones. Pese a que ha sido desautorizado por los jueces del Supremo, en cierta medida Johnson está cada vez más fuerte. Le van a cerrar la puerta de la salida sin pacto, pero me temo que en pocos días va a ganar. Nos enfrentamos a un aumento del neofascismo: la mayor amenaza terrorista actualmente en el Reino Unido viene de la ultraderecha, y eso lo dice lo policía. Esa gente ha envenenado la atmósfera. Primero tocan las viejas de canciones de eurofobia y luego han creado esos sentimientos de rechazo contra el otro a través de la prensa popular y ahora lo están explotando. En algún lugar de nuestro país se esconde la vieja estabilidad y el sentido común, pero ha sido desaparecido en el discurso político.

P. ¿Está el Reino Unido realmente en peligro?
R. Existe un peligro real de desintegración en el Reino Unido. Lo que estamos diciendo a Irlanda del Norte es que se jodan. Y todo esto acerca más que nunca la posibilidad de reunificación de Irlanda y en Escocia pueden aprovecharse de esta situación. Creo que existe la posibilidad de que se desmantele el Reino Unido. A largo plazo, es posible que el problema catalán se vuelva mucho peor como consecuencia de lo que ocurra aquí. Johnson es una persona que no tiene ninguna relación con la verdad, votó en contra de muchas de las cosas que ahora mismo está ofreciendo. Ha logrado un pacto mucho peor que el anterior. Es muy deprimente.

P. ¿Cree que Donald Trump, incluso Boris Johnson, pueden ser agentes rusos?
R. No veo por qué Johnson iba a serlo, salvo el hecho de que siempre ha vivido de forma muy desatada, que es un indiscreto y que tiene una personalidad muy desagradable. Trump es un asunto completamente diferente. Tiene enormes intereses económicos en Rusia, existen indicaciones de que su gente trató de especular en el mercado inmobiliario en Moscú y la vida de Trump es muy desordenada. Si Vladímir Putin tuviese pruebas de irregularidades financieras y estuviese dispuesto a difundirlas, tal vez, podría tumbarle. Pero ¿por qué lo haría? Es mucho mejor dominar al personaje. Siempre que aparece la cuestión rusa en el horizonte, Trump se ha comportado con una cercanía irracional hacia Putin. Fantaseo a veces con que ocurriría si la inteligencia británica, que tiene fuentes muy buenas en Rusia, consiguiese pruebas irrefutables de que Trump está controlado por Putin. ¿Quién le escucharía? ¿Cómo lo manejarían?

P. Sus últimos dos libros han recuperado el ambiente de la vieja Guerra Fría, en este último incluso entre Alemania y Reino Unido. ¿Cree que existe actualmente una desconfianza profunda hacia el Reino Unido por parte sus antiguos socios?
R. Padecemos un sistema de propaganda horrible. La mayoría de los periódicos apoyan el Brexit, demonizan al primer ministro irlandés y a toda Europa, aunque su peor enemigo es Alemania. No dejan de hablar del espíritu de Dunkerque, de cómo Europa dejó sola a Inglaterra. Es pura porquería. Pero estamos en las manos de manipuladores y en esta manipulación ha colaborado Rusia. No ha sido totalmente admitida la dimensión de la intervención rusa en aquel referéndum. Cada vez hay más evidencias. Convocar un referéndum en el Reino Unido, donde existe una democracia parlamentaria, es absurdo. ¿Hacemos un referéndum sobre la pena de muerte y comenzamos a colgar gente en las calles? La clave de la democracia parlamentaria es que se escoges a personas competentes para representar a tu comunidad. ¿Qué nos ha pasado, qué ha pasado con la gente moderada, decente, con los pragmáticos? Tenemos una tradición de eso. El olor a autocracia está ahí. Estoy furioso por todo esto: eso no somos nosotros.

P. Usted escribió que la eficacia de los servicios secretos refleja la capacidad de un país. En esta novela no parece que los servicios secretos británicos sean los más eficaces del mundo...
R. Nos falta dirección. Después de la Guerra Fría nos quedamos desarmados de pensamiento. Ahora mismo no encuentro ningún idealismo, excepto la confianza en el Brexit. No existe ningún líder con fuerza suficiente que nos muestre la realidad de lo que ocurre. En el libro vemos esa absoluta falta de dirección. Si el MI6 fuese capaz de mostrar las verdaderas intenciones de Trump, su acuerdo con Putin ¿A qué gobierno se lo presentarán? ¿A qué entidad de Estados Unidos? Lo terrorífico en ambos lados del Atlántico es la ausencia de coraje moral.

P. Uno de los grandes temas de su literatura es la capacidad de las personas para continuar siendo morales en un mundo inmoral. ¿Es también uno de los temas de este libro?
R. Sin duda. Aunque actuar de forma consiste y moral puede ser tremendamente peligroso en un mundo real... En el periodo que va desde el final de la Guerra Fría hasta ahora, queríamos sentir que teníamos un objetivo moral, un gran líder y un plan Marshal. Queríamos en ese momento alguien que agarrase la oportunidad de rehacer el mundo. Era posible. Un gran momento y un gran líder. Nadie apareció.

P. En su libro hay una escena muy emocionante y que a la vez presiento que es muy personal para usted, cuando el protagonista confiesa a su familia que es espía por todo lo que implica de mentiras dentro de la familia como le ocurrió a usted con su propio padre. ¿Es así?
R. En los servicios secretos siempre era un problema porque en algún momento había que hablar con los hijos y normalmente esperaban a que hubiesen pasado la pubertad... Y es entonces cuando tenía lugar esa conversación. A mí no me ocurrió porque ya había dejado el servicio entonces. Pero mucha gente tuvo que pasar por eso y muchas veces la reacción de los chavales era muy dura: ‘Me mentiste durante toda la juventud’. En un sentido más amplio, hice cosas en el servicio de las que ahora me avergüenzo, cosas totalmente justificables por la ética del servicio pero que ahora las miro desnudas. En cierta medida, Nat también se avergüenza un poco y sus últimas palabras a Ed son: “Quise decirle que fui un hombre decente, pero que ya era demasiado tarde”. ¿Qué significa la decencia?

P. Volviendo a la escena de su libro en la República Checa que ha citado antes, ¿demuestra que los rusos perdieron la Guerra Fría, pero han ganado la posguerra?
R. Rusia, gracias a una masiva operación de relaciones públicas, da la sensación de que controla todo, en realidad está en bancarrota y la situación de su economía es terrible. Pero conduce su política de expansión territorial, por ejemplo en Ucrania, que está en la vía de desaparecer. Y los rusos parecen presentar un frente unificado frente a la desunión del Reino Unido, Europa, Estados Unidos... Putin no tiene escrúpulos y piensa solo en términos de conspiración...


Más información: https://elpais.com/cultura/2019/10/18/actualidad/1571420944_924923.html?ssm=TW_CC

domingo, 20 de octubre de 2019

Disfraces (monstruosos, hermosos) del expresionismo alemán

Una historia de amor: danza, vestuario, celos… y un trágico final.

 

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Se podría decir que la colaboración artística entre Lavinia Schulz y Walter Holdt fue una especie de estrella fugaz del expresionismo alemán. Toda su producción, que ocurrió entre 1919 y 1924, en Hamburgo, resultaría en algunos de los vestuarios y coreografías más excéntricos del siglo XX —además de un asesinato y un suicido.

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Schulz y Holdt ganaron reconocimiento por sus extravagantes creaciones, que incluían atavíos y máscaras de apariencia salvaje, primitivista, expresionista, confeccionados y diseñados por ellos mismos; también fueron los autore de coreografías indiscutiblemente únicas y avanzadas para su época (como lo fue el ballet de la Bauhaus, que anticipó la ciencia ficción). Éstas gravitaban entre lo grotesco, lo cómico y lo dramático e incluían saltos, extraños movimientos de rodillas, arqueos y giros diagonales, muchas veces en espiral —una estética dancística completamente revolucionaria y tocada por su contexto, la miseria y violencia del periodo entre guerras. Su música era compuesta, generalmente, por Hans Heinz Stuckenschmidt.

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En sus inicios, las creaciones de la pareja respondían a la estética del expresionismo alemán, pero luego desarrollaron un estilo propio, ciertamente único. Con respecto a esto, Schulz explicó alguna vez: “el expresionismo no es la solución, el expresionismo trabaja con máquinas e industria”, y aseguraba que el arte debía expresar lucha: ella concebía sus coreografías como metáforas móviles de la violenta lucha del cuerpo femenino por controlar y dominar el espacio y el vacío.

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Los vestuarios de la pareja de Hamburgo son intrigantes y extraños (casi tanto como lo fueron ellos): parecieran extraños robots, personajes que encarnaron la estética de la Bauhaus. Si entendemos al expresionismo como una reacción al impresionismo, como un movimiento heterogéneo que priorizaba las emociones, los sentimientos y, en resumen, la subjetividad, su arte fue tocado medularmente por él, antes de alejarse radicalmente hacia su propio lenguaje.

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Y es que desde sus inicios, la pareja creó desde esa radicalidad que siempre mantuvo y que permeó incluso su vida personal. Así como sus vestuarios y máscaras fueron producidos con materiales recuperados (cartón, alambre o telas), Schulz y Holdt vivían en un departamento minúsculo y extremadamente rudimentario: no tenían agua caliente y dormían sobre paja. Vivían en extrema pobreza y eso era parte de su ideología. Desde su espacio de habitación y trabajo, se dedicaron a diseñar y confeccionar sus trajes, máscaras y danzas, al grado de vestir durante el día medias grises para así poder desarrollar sus coreografías al tiempo que producían sus disfraces.

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Además de su intensa vida artística, la relación sentimental de Schulz y Holdt —que se conocieron en el mundo de la danza y se casaron en 1920— fue dramática y conflictiva. Los celos los llevarían a un trágico final: en 1924, después de un ataque de celos por una supuesta infidelidad, Schulz disparó a Holdt hasta matarlo, para después quitarse la vida frente de su hijo de un año de edad. Existieron, en su caso, una serie de factores (históricos, emocionales, mentales, sociales, económicos) que generaron las condiciones para que esta pareja se sumergiera en un mundo paralelo, concibiendo ideas y movimientos que dieron como resultado maravillosas obras de arte.

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En 1924, la pareja fue retratada portando sus vestuarios por la fotógrafa alemana Minya Diez-Dührkoop —un personaje singular en sí mismo— y, tras la muerte de ambos, las fotografías fueron donadas al Museo de Hamburgo. Décadas después, en 1989, sus trajes fueron redescubiertos y puestos en exhibición. Las imágenes de Schulz y Holdt son parte del dominio público y pueden descargarse en el archivo digital del museo

sábado, 19 de octubre de 2019

Cuando comienza la poesía

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Cesare Pavese (1908-1950) visto por Tullio Pericoli.
    

   La poesía comienza cuando un necio dice del mar: "Parece aceite." No se trata, en absoluto, de una más exacta descripción de la bonanza, sino del placer de haber descubierto la semejanza, del cosquilleo de una misteriosa relación, de la necesidad de gritar a los cuatro vientos que se ha notado.

Cesare Pavese

España / Cataluña: Las autoridades deben desescalar la tensión y garantizar el derecho de reunión pacífica

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Manifestación en Barcelona. 16 de octubre de 2019. REUTERS/Albert Gea

 Ante las movilizaciones y manifestaciones que están teniendo lugar en Barcelona y en el resto de Cataluña tras la publicación de la sentencia del Tribunal Supremo en relación a 12 líderes políticos y activistas catalanes, Amnistía Internacional hace un llamado urgente a todas las autoridades a tomar todas las medidas necesarias para facilitar el derecho de reunión pacífica y permitir a todas las personas expresar libremente su opinión al respecto de forma segura.

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Miles de personas que participan en las "Marchas por la libertad" entran en Barcelona por la Avenida Meridiana el viernes 18/10/.EFE
“La naturaleza de las movilizaciones ha sido eminentemente pacífica, y aunque se han producido algunos actos de violencia que han puesto en riesgo a algunas personas, las fuerzas de seguridad deben actuar con moderación. Las autoridades deben hacer todo lo posible por no contribuir a la escalada de tensión en la calle y responder en todo momento de forma proporcionada ante los posibles brotes de violencia”, ha declarado Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España. “Somos conscientes de los retos que enfrentan las fuerzas de seguridad, pero el uso excesivo de la fuerza y la utilización inapropiada de material antidisturbios por parte de miembros de la policía nunca puede estar justificado”.

Momento en el que dos Mossos se llevan detenido al fotoperiodista Albert García.
Momento en el que dos Mossos se llevan detenido al fotoperiodista Albert García.
 Un equipo de Amnistía Internacional ha estado en el terreno monitoreando la situación desde que dieran inicio las protestas públicas el pasado 14 de octubre y ha podido documentar diversos casos de uso excesivo de la fuerza.

Antidisturbios ante un fuego en las calles de Barcelona en la quinta noche de protestas.
Antidisturbios ante un fuego en las protestas de las calles de Barcelona.
Uso excesivo de la fuerza y uso inapropiado de material antidisturbios
Amnistía Internacional ha observado diversos casos de uso excesivo de la fuerza, incluyendo un uso inapropiado e injustificado de bastones y otro equipo de defensa contra personas que no suponían ningún riesgo, incluyendo periodistas y personas que ya habían sido inmovilizadas por los agentes de seguridad y que a pesar de ello seguían siendo golpeadas en la cabeza y partes superiores del cuerpo.

Según información proporcionada por el Departamento de Salud de la Generalitat, 394 personas han sido atendidas por los servicios de emergencia, incluyendo 139 miembros de las fuerzas de seguridad.
“En estos momentos con tanta gente protestando en la calle, la prioridad de las autoridades debe ser reducir la tensión y permitir que cualquier persona que quiera expresar su opinión de forma pacífica pueda hacerlo de forma segura.”, ha declarado Marie Struthers, directora de Amnistía Internacional en Europa.

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https://www.lasexta.com/
La prioridad de las autoridades debe ser reducir la tensión y permitir que cualquier persona que quiera expresar su opinión de forma pacífica pueda hacerlo de forma segura
Marie Struthers, Amnistía Internacional.

La organización ha documentado casos en que pelotas de goma o de foam han sido disparadas a muy poca distancia para dispersar multitudes, o bien utilizadas en lugares semicerrados como el parking o las inmediaciones del aeropuerto de Barcelona.
Como consecuencia, dos personas resultaron heridas de gravedad el 14 de octubre en el aeropuerto del Prat. Según información proporcionada por el hospital donde fueron atendidos, un chico de 22 años perdió el ojo por el impacto de un artefacto comparable a una pelota de goma o de foam. El segundo habría recibido un impacto en los testículos teniendo que ser intervenido quirúrgicamente.

“Es muy preocupante la forma en que el material antidisturbios está siendo utilizado en el marco de estas protestas. Es fundamental que todas las fuerzas de seguridad muestren total apego a los principios de necesidad y proporcionalidad en el uso de la fuerza para responder a los actos de violencia de forma apropiada, y facilitar así que quienes se conducen de forma pacífica puedan continuar la protesta” ha declarado Marie Struthers, directora de Amnistía Internacional para Europa.

Según los estándares internacionales sobre uso de la fuerza, las pelotas de goma o de foam nunca deben utilizarse contra manifestantes pacíficos o en situaciones donde también puedan resultar heridas otras personas ajenas a las protestas. Debido al alto riesgo de lesiones graves, estos proyectiles no deben utilizarse para dispersar multitudes sino únicamente para frenar a quienes se conduzcan con violencia cuando sea factible efectuar disparos perfectamente dirigidos contra personas concretas que están teniendo un comportamiento violento. La utilización de estos proyectiles en contra de una multitud o de forma indiscriminada o indirecta, es decir produciendo rebote, debe estar prohibido.

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https://www.20minutos.es/noticia/3520251/0/sectores-soberanistas-fracasan-en-su-intento-de-crear-grupos-de-interposicion-para-las-movilizaciones-del-21-d/
Amnistía Internacional ha constatado también sobre el terreno el empleo de una práctica policial coloquialmente conocida como “carrusel”, consistente en hacer avanzar los furgones policiales hacia una concentración de personas, con el objetivo de lograr que estas se dispersen. La organización considera que estas maniobras revisten un elevado nivel de peligrosidad que pueden afectar a personas no involucradas en la manifestación y a quienes se encuentran protestando de forma pacífica.

“Las autoridades deben asegurarse que la decisión de dispersar una manifestación sea el último recurso cuando todos los otros medios menos restrictivos han demostrado ser ineficaces. Toda orden de dispersión debe ser explicada claramente dando tiempo suficiente a la gente para retirarse voluntariamente, y la fuerza utilizada debe ser siempre proporcional a la resistencia encontrada. Si el uso de la fuerza es necesario, las fuerzas de seguridad deben evitar causar lesiones a las personas que sólo se resisten pasivamente”, ha recordado Adriana Ribas, coordinadora de Amnistía Internacional en Cataluña.


Fuente: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/espana-cataluna-las-autoridades-deben-desescalar-la-tension-y-garantizar-el-derecho-de-reunion-paci/?utm_source=TWITTER&utm_medium=social&utm_content=News-Amnesty--Spain-20191018-2748072826-TWITTER&utm_campaign=News-Amnesty--Freedom+of+Expression-Crisis+Reactive

miércoles, 16 de octubre de 2019

“Mirad y haceos vuestra propia idea”

A propósito de las objeciones al Nobel de Literatura concedido a Peter Handke por motivo de su posición sobre Serbia

<p>El escritor Peter Handke en un acto institucional en Viena el 16 de junio de 2019.</p>
El escritor Peter Handke en un acto institucional en Viena el 16 de junio de 2019.
Dragan Tatic
Publicamos el prólogo que escribió Cecilia Dreymüller para la edición en castellano de Preguntando entre lágrimas, una de las obras de Peter Handke sobre las guerras de los Balcanes. Lo precede una introducción de Ignacio Echevarría:

Un escritor maldito
En una cultura básicamente permisiva, como la actual, en la que el mercado se apropia de todo aquello capaz de suscitar escándalo, se diría que la condición de “maldito” sólo alcanza a ganársela un escritor cuando se arriesga a contravenir el consenso sobre asuntos para los que, con unanimidad a menudo sospechosa, los medios de comunicación han determinado cuáles son las actitudes correctas políticamente.

Un buen ejemplo lo brinda Peter Handke, con su cuestionamiento de la versión oficial sobre las llamadas guerras balcánicas, que tuvieron lugar en la antigua Yugoslavia entre 1991 y 1999.

Desde la publicación de las primeras crónicas de sus viajes por Yugoslavia, llenas de compasión por la población serbia, Handke no dejó de levantar controversias, que se tradujeron en una de las más abrumadoras campañas mediáticas de difamación y de castigo desatadas en las últimas décadas contra ningún escritor, cualquiera sea su signo político. Son conocidas las ruidosas consecuencias de su presencia en los funerales de Slobodan Milosevic, en 2006. Pero lo es menos el precedente inmediato de esa decisión: el ensayo titulado Las tablas de Daimiel, de 2005. Allí Handke relata la visita que hizo a Milosevic en la prisión de Scheweningen, en la Haya. Se trata de un texto impresionante, que prolonga otro anterior del mismo Handke, Alrededor del Gran Tribunal, de 2003, demoledora crónica de su visita al Tribunal Internacional de La Haya en febrero de 2002.

Tanto Las tablas de Daimiel como Alrededor del Gran Tribunal tardaron en ser publicados en español. Lo mismo ocurrió con sus Anotaciones posteriores a dos travesías por Yugoslavia durante la guerra, de 1999. Esto último produce más extrañeza, dado que dichas Anotaciones enlazan con las de anteriores viajes de Handke a la zona, recogidas en los volúmenes titulados Un viaje de invierno a los ríos Danubio, Save, Moravia y Drina o Justicia para Serbia (1995) y Apéndice de verano a un viaje de invierno (1996), publicados con puntualidad en España. Pero es que, entretanto, el Viaje de invierno había destapado la caja de los truenos, y ya ninguna editorial parecía querer hacerse cargo de unos textos que se daban por apestados.

Fue por iniciativa de Cecilia Dreymüller, una de las escasas voces que desde España salieron al paso de las groseras descalificaciones de las que Handke venía siendo víctima recurrente, que finalmente vieron la luz esos textos, publicados bajo el título Preguntando entre lágrimas por Ediciones Universidad Diego Portales, de Santiago de Chile.

Recomiendo vivamente su lectura, más allá de las aprensiones que pueda abrigar hacia el autor y sus posiciones respecto a Serbia; más allá, también, de su eventual impaciencia frente a las maneras digresivas, “desviadas”, a ratos circunspectas (deliberadamente antiperiodísticas), que caracterizan a Handke como cronista. Y es que en estos textos no se trata tanto de Serbia como de las mentiras y medias verdades que no han cesado de acumularse sobre un episodio histórico tan lleno de horrores como de sombras. Se trata de la colosal maquinaria de destrucción puesta en marcha –sin el mandato del Consejo de Seguridad de la ONU– por el sonriente "matarife de la OTAN" (como Handke llama a Javier Solana), y del rodillo que, para ampararla, la prensa internacional ha pasado una y otra vez por la buena conciencia de la ciudadanía, desentendiéndose a menudo de la obligación de investigar sobre el terreno, de contrastar informaciones y argumentos. Todo ello con el concurso de un amplio sector del estamento intelectual que, cuando no ha tomado vehemente partido por la intervención militar, ha hecho gala de lo que Chomsky llama “ignorancia intencional”.

La causa de Handke no era la de Serbia. Ni siquiera era la del pueblo serbio, con el que se solidarizaba. Era la de quienes –como Karl Kraus hace ya tiempo, como Rafael Sánchez Ferlosio hasta hace poco, en España– reconocen en la guerra “el veneno de las palabras” e impugnan la perversa alianza del periodismo y de las bombas, consumada en nombre de la Humanidad. Por errados que pudieran ser sus alineamientos, las dudas de Handke, sus tribulaciones y sus cuestionamientos, eran sin duda fundados. Quienes sospechen de expresiones como la de “guerra humanitaria”, asqueroso oxímoron empleado con frecuencia a propósito de los bombardeos de Yugoslavia; quienes recelen del maniqueísmo empleado por la prensa de toda Europa para relatar un conflicto cuya evidente complejidad –razas, nacionalidades y religiones secularmente mezcladas– reclama un lenguaje mucho menos burdo; quienes se pregunten sobre la legitimidad de un tribunal constituido y financiado por un organismo estrechamente vinculado a los países implicados en la misma guerra cuyos crímenes se juzgan, tienen una lectura –un esclarecimiento– pendiente, tanto más urgente estos días en que, como era de esperar, no han tardado en surgir, con motivo del Nobel otorgado a Handke, las consabidas voces que lo cuestionan en razón de aquellos posicionamientos.

Fuente: https://ctxt.es/es/20191009/Culturas/28837/peter-handke-slobodan-milosevic-nobel-de-literatura-serbia-cecilia-dreymuller.htm

lunes, 14 de octubre de 2019

Retrato de familia


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 Si alguien les hubiera preguntado a mis padres qué opinión les merecía la Segunda Guerra Mundial, habrían respondido, sin dudarlo, que se trataba del periodo más sombrío que jamás hubieran conocido. No porque Francia se dividiera en dos, por los campos de Drancy o de Auschwitz, por el exterminio de seis millones de judíos, ni por todos esos crímenes contra la humanidad que aún siguen impunes, sino porque, durante siete interminables años, se les había privado de aquello que más les importaba : sus viajes a Francia. Como los dos eran funcionarios, mi padre jubilado y mi madre en activo, tenían derecho a disfrutar con asiduidad de una estancia en la "metrópolis" con sus hijos. Para ellos, Francia no era en absoluto la sede del poder colonial. Era la auténtica madre patria y París, la ciudad de la luz, bastaba para iluminar su existencia. Mi madre nos llenaba la cabeza con descripciones maravillosas de las fachadas del Panteón y del mercado de Saint-Pierre y, sobre todo, de la Santa Capilla y Versalles. Mi padre prefería el Museo del Louvre y la discoteca La Cigale, donde iba de mozo a menear el esqueleto. Así que, a mediados del año 1946, volvieron a subirse encantados de la vida al paquebote que debía llevarlos al puerto de Le Havre, la primera escala en el camino de regreso al país adoptivo.
   Yo era la benjamina. Uno de los grandes mitos de nuestra familia tenía que ver con mi nacimiento. Mi padre no andaba lejos de cumplir sesenta y tres años. Mi madre acababa de celebrar los cuarenta y tres años. Cuando empezó a tener faltas, creyó encontrarse ante los primeros signos de la menopausia y corrió a la consulta de su ginecólogo que le había asistido en sus siete partos anteriores. Después de examinarla, el doctor rompió a reír estrepitosamente.
   -Me dio tanta vergüenza- les contaba mi madre a sus amigas- que, durante los primeros meses del embarazo, me comportaba como una colegiala. Intentaba como podía esconder la tripa.
   Por más que después me cubriera de besos, me llamara su Kras à boyo* y añadiera que me había convertido en la alegría de su vejez, al escuchar aquella historia, yo no podía evitar sentir siempre la misma tristeza: era una hija no deseada.
   Ahora me doy cuenta de que ofrecíamos una estampa cuanto menos poco corriente, sentados en las terrazas del Barrio Latino en el moroso París de la posguerra. Mi padre, un seductor de capa caída pero todavía de buen ver, mi madre, cubierta de suntuosas joyas criollas, sus ocho hijos, mis hermanas con la cabeza gacha, decoradas como árboles de Navidad, mis hermanos adolescentes, uno de ellos estudiante de primero de Medicina, y yo, niñita mimada donde las hubiera, extremadamente precoz para mi edad. Con sus bandejas de equilibrio contra la cadera, los camareros de los cafés revoloteaban admirados a nuestro alrededor como moscas frente a un tarro de miel. Al servirnos los refrescos de menta, invariablemente nos dejaban caer:
   -¡Qué bien hablan ustedes francés!
   Mis padres recibían el piropo sin rechistar ni sonreír, y se limitaban a asentir con la cabeza. En cuanto los camareros se daban media vuelta, empezaba el sermón:
   -Sin embargo, somos igual de franceses que ellos- suspiraba mi padre.
   -Más franceses -puntualizaba mi madre, con violencia. A modo de explicación, añadía- : Tenemos más estudios. Mejores modales. Leemos más. Algunos de ellos no han salido en su vida de París, mientras que nosotros conocemos el monte Saint-Michel, la Costa Azul y la costa vasca.
   Había en sus palabras un patetismo tal que, por muy pequeña que yo fuera, me afligía. Se quejaban de una gravísima injusticia. Sin razón alguna, los roles se invertían. Los buscadores de propinas, chaleco negro y mandil blanco, se erguían altivos ante sus generosos clientes. Hacían gala, como si nada, de esa identidad francesa que, a pesar de su buen aspecto, a mis padres se les negaba, se les prohibía. Y yo no comprendía por qué motivo aquellas personas orgullosas, autocomplacientes, notables allá en su isla, rivalizaban con los camareros que les servían.
...

*El criollo de Guadalupe, esta expresión (del francés crasse à boyaux) alude al interior de los intestinos. Se emplea para referirse, cariñosamente, a los hijos de padres tardíos.

Corazón que ríe, corazón que llora
Maryse Condé

Ecuador le gana el primer round al FMI

La acumulación de fuerzas que se ha tejido estos días va a marcar el futuro del país, incluso de la región, pero lo que ocurra en el corto plazo sigue siendo incierto

<p>Manifestantes durante las protestas del sábado 11 de octubre en Quito.</p>
Manifestantes durante las protestas del sábado 11 de octubre en Quito.
La Vanguardia / Youtube
El domingo 13 de octubre la ciudad de Quito amaneció en una tensa calma, las calles estaban prácticamente vacías y el centro militarizado mientras los manifestantes permanecían agrupados en los centros de acopio y de descanso. El anuncio del inicio de una negociación entre el Gobierno y los diversos líderes del movimiento indígena mantenía la situación en una larga pausa, enmarcada en un estado de excepción con toque de queda permanente.

Tras doce días de movilización y represión recrudecida, los datos de la Defensoría del Pueblo emitidos el mismo día 13 arrojaban un saldo escalofriante. Hasta ese momento se contabilizaban 7 víctimas mortales, 1.152 detenidos y 1.340 heridos. Además, los informes de la Defensoría revelan indicios que permiten afirmar un uso desproporcionado de la fuerza en las dinámicas de represión de la protesta: un 22% de los detenidos tiene menos de 19 años y muchos incluso menos de 15, sin embargo los testimonios relatan que no se han seguido procedimientos específicos en estos casos; solamente un 24% de las personas detenidas han sido puestas a disposición judicial. En cuanto al resto no pudo demostrarse la existencia de motivos que justificaran su detención. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también ha manifestado su preocupación por la escalada de violencia, tanto a través de un comunicado emitido el día 9 como mediante una serie de tuits en los que, de forma poco ortodoxa pero efectiva, denunciaba distintas violaciones de derechos humanos y exhortaba al Gobierno a controlar el uso desmedido de la fuerza. La CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) señaló, por ejemplo, denuncias documentadas de prácticas de tortura contra detenidos; uso aleatorio de gases lacrimógenos contra comunidades indígenas; restricción del uso de redes sociales; corte de la señal de cadenas de televisión y radio (como TeleSur o Radio Pichincha) y agresiones contra periodistas. Los derechos a la integridad física, a la libertad, seguridad, expresión e información han sido gravemente afectados, según demuestran innumerables vídeos e imágenes registradas durante las protestas. En paralelo, las últimas jornadas han estado marcadas por la quema de edificios públicos o las agresiones contra determinados medios privados de comunicación, generando una durísima tensión social, alimentada por el Gobierno que insiste en su estrategia de confrontación y la utilización del correísmo como chivo expiatorio.

La tensión llegó a un punto crítico el sábado. Por un lado, la protesta se vio engrosada desde temprano con la movilización de los barrios más humildes de la capital. La marcha de mujeres y los centenares de personas que bajaban del norte de la ciudad evidenciaba la ampliación del campo popular en pie, una reconfiguración fundamental que resignificaba los márgenes del conflicto. Quedaba ya claro que con los indígenas, los estudiantes y los movimientos sociales se levantaban los desposeídos en el conjunto del país. Desde las distintas provincias llegaban imágenes de marchas y movilizaciones de intensidad creciente. La respuesta del gobierno se mantuvo en la línea de la militarización y uso de la fuerza como elemento de gestión de las protestas. El sábado a mediodía se anunció la ampliación del toque de queda, que pasaba a regir en Quito y los alrededores durante las 24 horas del día. Diversos comunicados, ya no del Gobierno sino del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas matizaron un confuso Decreto Presidencial y se llegó a enviar un SMS a la población para informar de la hora de inicio de la restricción total de circulación. Los vuelos de salida y entrada de Quito comenzaron a cancelarse, se extendió el rumor, nunca confirmado, de cortes de agua o internet, el miedo recorría los barrios más acomodados de la capital mientras que en numerosos barrios populares se desataban protestas focalizadas y duramente reprimidas. Al caer la noche, circularon las imágenes de estudiantes y médicos haciendo un cordón humanitario alrededor de los centros de acopio y emergencia donde se resguardaban heridos. A las 8 de la tarde, desafiando el toque de queda, se convocó un cacerolazo en la capital, exigiendo el fin de las medidas y de la violencia: el seguimiento fue masivo.

La necesidad de encontrar una salida al conflicto era ya impostergable. Los medios de comunicación internacionales ya habían comenzado a abrir los canales de información y las imágenes de los enfrentamientos y el uso de la fuerza contra la población daban la vuelta al mundo. Ya caída la noche, la CONAIE (Confederación de Nacionalidades de Indígenas del Ecuador) emitió un comunicado afirmando que iban a delegar a una “interlocución exploratoria” para evitar un baño de sangre y diseñar las medidas para salir de la encrucijada, concretándose el objetivo en la derogación del Decreto 883 (que elimina los subsidios a los combustibles y que ha provocado la chispa que encendió el conflicto). Con la posibilidad de diálogo abierta y el ofrecimiento de la misión de Naciones Unidas en el país y la Conferencia Episcopal para mediar, se emplazaron las partes a una reunión el domingo a las tres de la tarde. La negociación debía ser transmitida en directo por diversos medios de comunicación.

Con tres horas de retraso, después de un día de tensiones y enfrentamientos permanentes fuera de la capital, el domingo 13 a las seis de la tarde dio comienzo una reunión de varias horas que pudimos seguir en directo, al menos parcialmente. Bajo la mirada del Coordinador Residente del Sistema ONU en Ecuador, el presidente Moreno y varios miembros de su gabinete se sentaban en una mesa de diálogo con distintos líderes de los pueblos y nacionalidades indígenas del Ecuador. El comienzo fue desalentador, el presidente se mantuvo en el discurso ya conocido de la confabulación castro-chavista con Correa a la cabeza para desestabilizar el país, haciendo duras acusaciones a los “extranjeros” que habrían ingresado en Ecuador para orquestar una suerte de golpe de Estado. El ofrecimiento fue mínimo, no retiraría el decreto pero negociaría medidas sociales para repartir entre los “más necesitados” los ahorros de la eliminación de los subsidios. La contestación de los líderes fue una lección de dignidad, serenidad, fortaleza y… de cómo manejar la economía del país.

Jaime Vargas por la CONAIE, Leonidas Iza por el Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (MICC) o Miriam Cisneros, presidenta del Pueblo Originario Kichwa de Sarayaku tomaron la palabra a turnos en un debate que manejaron con soltura, frente a un Gobierno que demostró poca capacidad en el conocimiento de los datos para defender su postura y con ofrecimientos mínimos. Los movimientos se mantuvieron firmes en la exigencia de la derogación del decreto, además, denunciaron la práctica inacción del Gobierno (tiene usted unos ministros vagos señor presidente le llegaron a decir), reiteraron la falsedad de los argumentos conspirativos del Gobierno, exigieron la destitución de los ministros de Defensa y Gobierno (Interior) y la publicación del completo contenido de los acuerdos del FMI, entre otras cuestiones. Miriam Cisneros finalizó su intervención con rotundidad: “Se me han secado las lágrimas llorando por nuestros hijos muertos. Que en su conciencia quede, presidente, todos los hermanos caídos”. Tras estas palabras y más de una hora de debate, el “mediador” de Naciones Unidas decidió llamar a un receso de 15 minutos que se convirtió en un paro de la transmisión de más de hora y media, pero la negociación seguía en privado.
Cuando a las 21:40 volvieron a conectar en directo, el acuerdo ya estaba redactado. Las partes habían consensuado dejar sin efecto el decreto 883 e instalar una comisión para elaborar un nuevo decreto en el que participarán el Gobierno, el movimiento indígena, la Conferencia Episcopal, y Naciones Unidas. De manera paralela, se comprometía el fin de las movilizaciones y el movimiento indígena afirmaba el retorno a sus comunidades para “retomar la paz”. La tensión era evidente. Para cerrar la sesión, tomó la palabra el secretario particular del presidente señalando que “aquí hemos cedido todos”, esto “no es una derrota de nadie” y “ningún acto vandálico quedará sin respuesta”. Ningún miembro del Gobierno dijo una palabra relativa a la represión, detenciones o heridos. Al contrario, la ministra de Interior, María Paula Romo, ausente en el debate, negaba en ese momento desde su cuenta de Twitter la existencia de desaparecidos y subrayaba las “mentiras” en el recuento de muertos y heridos.

Tras la desconexión, empezaron a circular vídeos que daban cuenta de la situación en la sala de negociaciones y que evidenciaban que llegar a un acuerdo no iba a ser tan fácil. Mientras en las calles el movimiento indígena y miles de quiteños celebraban la victoria política frente al Gobierno y el fin de los enfrentamientos, los negociadores discutían en tono cada vez más duro. Desde su cuenta de Twitter, el secretario particular del presidente afirmaba: “Hoy trabajaremos en la modificación del decreto, que garantice cómo vamos a racionalizar los subsidios y que no vaya hacia quienes no lo necesitan. ¡En eso nos comprometimos!” ¿A eso se habían comprometido?

Cerramos esta crónica a la una de la madrugada, hora de Quito, todavía en tensa espera. No es posible negar que haber llegado hasta aquí, haber forzado al Gobierno a sentarse y recular en una medida que consideraban “fundamental” para el país, es una victoria del campo popular que, en lo simbólico y en lo material, evidencia una reconfiguración de las alianzas. La acumulación de fuerzas que se ha tejido en estos días, la identificación clara del enemigo común (el FMI y las medidas neoliberales) va a marcar el futuro del país, incluso de la región, pero lo que ocurra en el corto plazo sigue siendo incierto. El acuerdo fondomonetarista es amplísimo, quedan las reformas laborales, la liquidación del sector público, el asalto a los derechos de los funcionarios, las rebajas fiscales y las amnistías a los grandes capitales, incluso la subida del IVA…  Ahora la pregunta es ¿podrá un gobierno debilitado por una derrota como esta llevar adelante las otras medidas?, ¿podrá en sentido contrario negarse a cumplir un acuerdo ya pactado con el FMI y con las élites económicas que lo sostienen? Y, más cercano todavía: ¿se levantará mañana Quito con un acuerdo que permita el fin de este conflicto?, ¿van a depurarse responsabilidades respecto de los excesos del uso de la fuerza?, ¿qué va a pasar con los detenidos?

Las dudas que se abren en este fin del primer asalto son enormes. Lo que sí que podemos afirmar es que en Ecuador se ha corroborado lo que ya se ha ido plasmando en otros escenarios, como Brasil: el neoliberalismo actual no solo es incompatible con el bienestar de las mayorías sociales, también con la propia democracia. Los gobiernos plegados al fondomonetarismo requieren el uso de la fuerza para imponer las medidas económicas y sociales exigidas por el autoritarismo de mercado, ya sea por medio de medidas de lawfare contra adversarios políticos, ya sea a través de la directa represión de las manifestaciones de protesta con la mano dura policial y militar. Pero los pueblos son duros, tienen memoria y se levantan.

 Fuente: https://ctxt.es/es/20191009/Politica/28852/ecuador-fmi-indigenas-protestas-adoracion-guaman.htm#.XaRwUCTcvY4.twitter