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martes, 20 de diciembre de 2016

Lagarde, dimisión o catástrofe

Adam Berry (Getty Images)
 Y no pasará nada. Pese a que Christine Lagarde haya sido declarada culpable de desviar fondos públicos en favor de una indemnización para su amigo Bernard Tapie. Pese a que sea ya una más en la lista de corruptos que han dirigido el FMI (su antecesor fue el inefable  Rodrigo Rato), pese a que sea reconocida la crisis de modelo occidental que ha desembocado en una desigualdad notable entre países del norte y países del sur, y pese a que el FMI sea desde hace años una sombra de lo que dice ser: “una organización creada para promover un alto nivel de empleo y crecimiento económico sustentable y reducir la pobreza.”, nunca pasa nada. Nadie rinde cuentas.

De la tremenda impunidad que goza este grupúsculo y sus afines, de su frivolidad, de sus relaciones tóxicas, nace el hartazgo ciudadano hacia las élites europeas. Da la sensación de que ni una catástrofe pública (desviar, que se dice pronto, 404 millones de euros) puede extirpar a sus dirigentes de los despachos de la organización económica con mayor influencia internacional. Los organismos internacionales, tanto a nivel europeo como mundial, no sólo no han conseguido paliar la desigualdad con sus consignas, sino que se han incrementado a través de sus políticas austericidas . Por eso el Bréxit, por eso Trump, por eso la extrema derecha, por eso el Movimiento 5 estrellas, y por eso casi cualquier cosa que suene diferente. Porque esto ya lo conocemos y sabemos que no funciona y que por el camino, la gente se está quedando sin aire. Pero ni el grito de socorro social, consigue cambiar las cosas.

Aunque se trate de un enfermo reincidente, el FMI (y sus lobbies asociados) tiene la oportunidad, con la condena a Lagarde, de dar un golpe de efecto de cara a la ciudadanía, apartándola para siempre y tomando el acto como el principio de un cambio en su condición de ejemplaridad y transparencia. De nada sirve instaurar un código ético, si eres la primera que lo incumple. El FMI actúa y piensa como una macroempresa, pero no lo es y solo la presión popular conseguirá revertir las decisiones de una organización cuya naturaleza le conduce al abuso y la barbarie. Será cambiar o la catástrofe. Su viraje pasa porque la influencia de las democracias europeas introduzcan nuevos actores que tutelen su toma de decisiones y velen por los derechos humanos.

Resulta vergonzante que, mientras piden recortar gasto social y subir el IVA en España, la máxima mandataria del FMI, culpable de malversación, siga al frente de la organización. Suficiente penitencia tienen la clases populares con su tendencia neoliberal, como para que encima se les tolere delinquir a cara descubierta. Si nos queda algo de fuerza como pueblos -si alguna vez lo tuvimos-, Lagarde debería ser historia. En caso contrario (la casta siempre actúa en primera instancia como la casta que es), habremos dado un paso más, casi definitivo, en el descalabro de un proyecto europeo agonizante.


Fuente:  http://lareplica.es/lagarde-dimision-catastrofe/

viernes, 4 de marzo de 2016

El Imperio del Mal tiene al mundo en una trampa mortal.

 http://sakerlatam.es/wp-content/uploads/2016/02/19confess.583.jpg

En mis archivos hay una o dos columnas que introducen al lector al importante libro de John Perkins, “Confesiones de un sicario económico” (Confesions of an Economic Hit Man). Un EHM (Economic Hit Man) es un agente que vende al liderazgo de un país en desarrollo un plan económico o proyecto de desarrollo masivo. El sicario convence al gobierno de un país de solicitar prestadas grandes sumas de dinero a las instituciones financieras con el fin de financiar el proyecto que elevará el nivel de vida del país. Al prestatario le es asegurado que el proyecto aumentará los ingresos fiscales y el producto interno bruto y que estos aumentos permitirán que el préstamo sea devuelto.

Sin embargo, el plan está diseñado para sobreestimar los beneficios de tal manera que el país deudor no pueda pagar el capital principal y los intereses. Como Perkins describe, los planes se basan en “análisis financieros distorsionados, proyecciones infladas y contabilidades amañadas”, y si el engaño no funciona, “amenazas y sobornos” son utilizados para cerrar el trato.

El siguiente paso en el engaño es la aparición del Fondo Monetario Internacional. El FMI dice al país endeudado que el FMI pondrá a salvo su calificación crediticia al prestarle el dinero para pagar a los acreedores del país. El préstamo del FMI no es una forma de ayuda. Se limita a sustituir el endeudamiento del país con los bancos con deuda con el FMI.

Para devolver el préstamo al FMI el país tiene que aceptar un plan de austeridad y ponerse de acuerdo en vender activos nacionales a los inversores privados. La austeridad significa recortes en las pensiones sociales, los servicios sociales, el empleo y los salarios, y los ahorros en el presupuesto se utilizan para pagarle al FMI. La privatización significa la venta del petróleo, los minerales y la infraestructura pública con el fin de pagar al FMI. El trato generalmente impone un pacto para votar con los EEUU en la ONU y aceptar bases militares estadounidenses.

De vez en cuando el líder de un país se niega al plan o a la austeridad y las privatizaciones. Si los sobornos no funcionan, los EEUU envían allí a los chacales-asesinos para que eliminen el obstáculo para el proceso de saqueo.

El libro de Perkins causó sensación. Se demostró que la pose de ayuda de los EEUU hacia los países más pobres era sólo un pretexto para montar estructuras que saquean los países. El libro de Perkins vendió más de un millón de copias y se mantuvo en la lista de bestsellers del New York Times durante 73 semanas.

Ahora el libro ha sido reeditado con la adición de 14 nuevos capítulos y una lista de 30 páginas sobre la actividad de los sicarios económicos durante los años 2004-2015.

Perkins muestra que, a pesar de sus revelaciones, la situación es peor que nunca y se ha extendido en el seno mismo del propio Occidente. Las poblaciones de Irlanda, Grecia, Portugal, España, Italia, y los propios Estados Unidos están siendo saqueadas por la actividad del sicariato económico.

El libro de Perkins muestra que EEUU es “excepcional” sólo en la violencia desenfrenada que se aplica a los que se interponen en su camino. Uno de los nuevos capítulos cuenta la historia de France-Albert René, presidente de Seychelles, que amenazó con revelar el ilegal e inhumano desalojo de los habitantes de Diego García por Gran Bretaña y Washington para que la isla se pudiera convertir en una base aérea desde la cual Washington podría bombardear países que “no lo complacen” en el Medio Oriente, Asia y África.

Washington envió a un equipo de chacales para asesinar al presidente de Seychelles, pero el asesinato fue frustrado. Menos uno, todos fueron capturados, juzgados y sentenciados a ejecución o prisión, pero un multimillonario soborno a René los liberó. René recibió el mensaje y se volvió obediente.

En la impresión original de su libro, Perkins relata la historia de cómo, para deshacerse del rebelde presidente de Panamá, Omar Torrijos, y del rebelde presidente de Ecuador, Jaime Roldós, chacales organizaron la caída de los aviones donde viajaban. Cuando Rafael Correa se convirtió en presidente de Ecuador, se negó a pagar algunas de las deudas ilegítimas que habían sido cargadas sobre Ecuador, cerró la mayor base militar de Estados Unidos en América Latina, obligó a la renegociación de los contratos de explotación de petróleo, ordenó al Banco Central utilizar para los proyectos nacionales los fondos depositados en bancos de Estados Unidos, y se opuso consistentemente al control hegemónico de Washington sobre América Latina.

Correa había sido marcado para el derrocamiento o asesinato. Sin embargo, Washington acababa de derrocar con un golpe militar al presidente democráticamente electo de Honduras, Manuel Zelaya, cuya política favoreció al pueblo de Honduras por sobre los intereses extranjeros. Preocupados porque sucesivamente se produjeran dos golpes militares contra presidentes reformistas, para deshacerse de Correa la CIA recurrió a la policía ecuatoriana. Dirigida por un graduado de la Escuela de las Américas de Washington, la policía se movilizó para derrocar a Correa pero fue neutralizada por el ejército ecuatoriano. Sin embargo, Correa recibió el mensaje. Él invirtió sus políticas hacia las compañías petroleras estadounidenses y anunció la subasta de enormes bloques de selvas tropicales de Ecuador a las compañías petroleras. Correa cerró la Fundación Pachamama, una organización con la que se había asociado un Perkins reformado que trabajó para preservar las selvas tropicales y las poblaciones indígenas de Ecuador.
Los bancos occidentales respaldados por el Banco Mundial son incluso peores saqueadores que las compañías petroleras y madereras. Perkins escribe: “En los últimos tres decenios, sesenta de los países más pobres del mundo han pagado $ 550 mil millones en capital e intereses de préstamos por $ 540 mil millones. Sin embargo, todavía deben la friolera de $ 523 mil millones de dólares de esos mismos préstamos. El costo del servicio de la deuda es más de lo que estos países gastan en salud o educación, y es veinte veces la cantidad que reciben anualmente en ayuda exterior. Además, los proyectos del Banco Mundial han causado un sufrimiento incalculable a muchas de las personas más pobres del planeta. En los últimos diez años, este tipo de proyectos ha obligado a unos 3,4 millones de personas a abandonar sus hogares; los gobiernos de estos países han golpeado, torturado y matado a los opositores a los proyectos del Banco Mundial”.

Perkins describe cómo Boeing saqueó a los contribuyentes del Estado de Washington. Usando el lobby, sobornos, chantajes y amenazas, para mover las instalaciones de producción a otro Estado, Boeing logró que la legislatura del Estado de Washington ofreciera a la Corporación una rebaja de impuestos que desvió $ 8.7 mil millones de dólares de la atención de la salud, educación y otros servicios sociales hacia las arcas de Boeing. Los subsidios masivos legislados para beneficio de las empresas son otra forma de extracción de renta y de actividad sicaria.

Perkins tiene remordimiento de conciencia y todavía sufre por su papel como asesino a sueldo para el imperio del mal, que ahora se ha convertido en el saqueo de los ciudadanos Americanos (como sinónimo de estadounidenses; nota del Traductor). Él ha hecho todo lo posible para reparar el daño, pero informa que el sistema de explotación se ha multiplicado muchas veces y ahora es tan común que ya no tiene que ser ocultado. Perkins escribe: “Un cambio importante es que este sistema EHM, hoy en día, está desenvolviéndose también en los Estados Unidos y otros países económicamente desarrollados. Está en todas partes. Y hay muchas más variaciones en cada una de estas herramientas. Hay cientos de miles más de EHM extendidos por todo el mundo. Ellos han creado un imperio verdaderamente global. Ellos están trabajando tanto a la luz como a la sombra. Este sistema se ha ido arraigando tan amplia y profundamente que es la forma normal de hacer negocios y por lo tanto no es alarmante para la mayoría de la gente”.

La gente ha sido tan esquilmada por la deslocalización de los empleos y el endeudamiento que la demanda del consumidor no sostiene las ganancias. En consecuencia, el capitalismo se ha convertido en la explotación del propio Occidente.

Frente al incremento de la resistencia, el sistema EHM se ha armado con “la Ley Patriota, la militarización de las fuerzas policiales, una amplia gama de nuevas tecnologías de vigilancia, la infiltración y el sabotaje del movimiento Occupy y la expansión dramática de las prisiones privatizadas”. El proceso democrático ha sido subvertido por la Corte Suprema con el fallo de Ciudadanos Unidos y otras decisiones de los tribunales, por los comités de acción política financiados por empresas, y por organizaciones tales como el Consejo de Intercambio Legislativo financiados por el Uno por Ciento. Cuadros de abogados, grupos de presión, y estrategas, son contratados para legalizar la corrupción, y “presstitutes” (término que significa prensa prostituida, o periodistas mercenarios; nota del Traductor) trabajan horas extras para convencer a los estadounidenses crédulos que las elecciones son reales y representan el funcionamiento de la democracia.
En un artículo del 19 de Febrero de 2016 en OpEdNews, Matt Peppe informa que la colonia estadounidense de Puerto Rico está siendo enterrada con el fin de satisfacer a los acreedores extranjeros.

El aeropuerto ha sido privatizado, y las principales carreteras han sido privatizadas con un contrato de arrendamiento de 40 años en favor de un consorcio formado por un fondo de inversión en infraestructura de Goldman Sachs. Los puertorriqueños ahora pagan a las empresas privadas para el uso de la infraestructura que construyeron con dinero de los impuestos. Recientemente el impuesto sobre las ventas de Puerto Rico se elevó 64%, a 11,5%. Un aumento del impuesto sobre las ventas es equivalente a un aumento de la inflación y resulta en una disminución de los ingresos reales.

Hoy en día, la única diferencia entre el capitalismo y el gangsterismo es que el capitalismo ha conseguido la legalización de su gangsterismo y, por lo tanto, puede lograr un trato más duro que el que puede la mafia.
Perkins demuestra que el imperio del mal tiene al mundo en las garras de una “economía de la muerte.”
Su conclusión es que “necesitamos una revolución” en el sentido “de enterrar la economía de la muerte y dar nacimiento a la economía de la vida”. Por cualquier ayuda, no mire a los políticos, economistas neoliberales y presstitutes.


Fuente:  http://sakerlatam.es/mundo/el-imperio-del-mal-tiene-al-mundo-en-una-trampa-mortal/

martes, 7 de julio de 2015

El FMI propone crear un mercado de derechos para especular con el agua

Concepto: estrés hídrico, que se produce cuando la demanda de agua es mayor que la cantidad disponible durante un margen de tiempo determinado. Desde esta perspectiva, el FMI acaba de publicar un informe en el que analiza el papel de los instrumentos de política económica en la gestión del agua en distintos países y propone reformar la tarificación del agua.

Uno de los grandes males del mercado del agua, según el FMI, son los “subsidios públicos al agua”, que estima en 456.000 millones de dólares, un 0,6% del PIB mundial, en 2012. Son muchos los países que establecen un precio del agua por debajo de su coste, con lo que incentivan el uso excesivo y limitan la inversión.

La reforma del sistema tarifario del agua mejoraría las finanzas de los servicios públicos de agua lo que permitiría aumentar la inversión en infraestructuras de agua y promover la eficiencia en su uso. Esa reforma debe variar según el país, en función del acceso a la red de agua de toda la población y su capacidad administrativa.

Para asegurar el gasto de mantenimiento adecuado, prioridad para todos los países, el FMI propone establecer mercados de derechos de agua como fórmula para controlar la asignación de agua a los usos de mayor valor. Esto debería complementarse con políticas que racionalicen el uso del agua en sectores como la agricultura, la energía o el comercio. Y para lograrlo propone, por ejemplo, desincentivar el bombeo excesivo de aguas subterráneas y sustituir los subsidios perversos a la energía con mejoras normativas dirigidas a la asistencia social.

Consciente del coste político y social que tendrían estas reformas en los países desarrollados -que no deben esperar a padecer escasez para emprenderlas-, el FMI propone independizar y profesionalizar la gestión, e informar de la realidad y del riesgo real de escasez a todos los ciudadanos. “Las reformas tienen muchas más probabilidades de éxito si hay una mayor conciencia social de los problemas del agua y si se confía su gestión a instituciones fuertes e independientes“.


Fuente: http://www.yometiroalmonte.es/2015/07/07/fmi-propone-mercado-derechos-especular-agua/

lunes, 22 de diciembre de 2014

El FMI socavó el sistema de salud de los países castigados por el ébola

Los recortes impuestos debilitaron la capacidad de respuesta de los estados afectados, según un análisis de las políticas de austeridad aplicadas en la zona


Nuevas tumbas cavadas esta semana en el cementerio de Freetown, en Liberia, donde la epidemia sigue a pesar del olvido mundial. / Baz Ratner (REUTERS)

La ciencia aún no sabe porqué el actual brote de ébola es tan duradero y mortífero. Quizá la explicación no esté en la medicina, si no en la economía. Un análisis de las políticas de austeridad impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a los países más afectados muestra que sus sistemas nacionales de salud venían siendo debilitados desde hace años, abonando el camino a la epidemia.

Más del 99% de los afectados de ébola (18.603, según las últimas cifras de la Organización Mundial de la Salud, OMS) y los 6.015 fallecidos son de Guinea, Sierra Leona y Liberia. Los dos primeros países llevan una veintena de años bajo un programa de ayudas del FMI. En el caso liberiano, la financiación empezó más recientemente, en 2008. Pero el apoyo del Fondo siempre tiene un precio, generalmente en forma de recortes del gasto público. ¿Cómo han afectado las políticas de austeridad a los sistemas nacionales de salud de estos tres países?

Esa es la pregunta que querían responder un grupo de expertos de las universidades británicas más prestigiosas. Para ello, analizaron las políticas del FMI aplicadas en la zona desde mediados de los noventa. Los préstamos para que los estados tuvieran liquidez iban acompañados de una serie de condiciones sobre los límites de gasto o el adelgazamiento del sector público.

"Aunque las causas inmediatas del brote son epidemiológicas, necesitamos tener en cuenta el contexto más general en el que la enfermedad se ha expandido", explica a EL PAÍS el sociólogo de la Universidad de Cambridge y coautor del trabajo, Alexander Kentikelenis. "¿Por qué algunos países africanos contuvieron la epidemia muy pronto mientras que tres de los países más pobres, Guinea, Sierra Leona y Liberia, están teniendo brotes tan prolongados y mortíferos?", se pregunta Kentikelenis.

Para el sociólogo, hay que recurrir a factores económicos más generales para observar que los sistemas de salud de las tres naciones no llegaron a desarrollarse para poder contener la enfermedad. "En concreto, el FMI constantemente les exigió a los tres países la imposición de amplios recortes presupuestarios o el despido de trabajadores del sector público. Estas políticas han tenido un impacto devastador en el desarrollo del sistema de salud. Más allá de la lucha contra el actual brote, la inversión en un sistema de salud eficiente es la mejor estrategia para ayudar a los países a lidiar con crisis sanitarias como la del ébola", sostiene.

El trabajo, publicado en la revista Lancet Global Health, ha encontrado varias causas que han socavado la infraestructura sanitaria, abonando el camino a la expansión de la enfermedad. Por un lado, el FMI les impuso una serie de reformas económicas que drenaron la capacidad financiera de los países más afectados. A cambio de liquidez, la prioridad era dedicar ese dinero a pagar la deuda exterior del estado y proveer las arcas de divisas.

"Estas políticas han sido extremadamente estrictas, absorbiendo fondos que podrían haber sido dirigidas a afrontar los retos sanitarios", escriben los expertos. Aunque el FMI suavizó sus exigencias con un programa paralelo de ayudas para la inversión social y reducir la pobreza más extrema, la mayor parte de las partidas no se han aplicado. Según la documentación del FMI que han estudiado de los llamados gastos prioritarios, de la treintena de objetivos de mejora social ideados, apenas un tercio han sido implementados.

"En 2013, justo antes del brote de ébola, los tres países habían cumplido con las directrices económicas del FMI, pero ninguno había logrado elevar el gasto social a pesar de que la situación sanitaria era apremiante", explica el también profesor de Cambridge, Lawrence King.

Otra de las medidas que ha acabado por dejar indefensas a estas sociedades ante un ataque como el del ébola, ha sido la limitación del presupuesto público y el adelgazamiento del sector público para cumplir con el techo de gasto exigido por el FMI. Estas políticas no solo han provocado que los tres países no pudieran contratar a personal médico y desplegar una adecuada infraestructura de centros sanitarios, sino que las tres naciones han visto como muchos de sus médicos se han tenido que ir de sus países justo antes de que el ébola los golpeara.

Por ejemplo, en Sierra Leona, el país más afectado, los trabajadores del sector sanitario pasaron de 0,11 por cada 1.000 habitantes en 2004 a apenas un 0,2 por 1.000 solo cuatro años después, según datos de la OMS. Antes, a mediados de los 90, ya el FMI impuso a las autoridades de ese país una reducción del empleo público del 28% y los límites al gasto en salarios públicos se alargaron hasta la década pasada.
Sin embargo, hace dos meses, en pleno apogeo de la crisis, el FMI se comprometió a destinar 350 millones de euros para luchar contra la epidemia en África occidental y su directora, Christine Lagarde, afirmó que era bueno "aumentar el déficit fiscal cuando de lo que se trata es de curar a la gente... El FMI no dice esto muy a menudo".

Para Kentikelenis, "el reciente cambio de criterio del FMI en la priorización de la salud pública sobre la disciplina fiscal es bienvenido, pero no sería la primera que oímos esa retórica de la dirección del FMI. Queda por ver si esta vez será diferente".


Fuente: http://elpais.com/elpais/2014/12/22/ciencia/1419229469_549752.html