5 de mayo. Se conmemora el Día de homenaje a los españoles deportados y fallecidos en campos de concentración y a todas las víctimas españolas del nazismo.
Quien ha sido torturado lo sigue estando (...). Quien ha sufrido el tormento no podrá ya encontrar lugar en el mundo, la maldición de la impotencia no se extingue jamás. La fe en la humanidad, tambaleante ya con la primera bofetada, demolida por la tortura luego, no se recupera jamás.
La disolución de una compañía entera de estas tropas revela un grado de penetración que el Gobierno teme que sea "estructural"
Soldados de las fuerzas especiales alemanas.// FdV
Es una "nueva
dimensión" en la presencia ultraderechista y neonazi en el Ejército
alemán. Con esta argumentación, la ministra federal de Defensa, Annegret
Kramp-Karrenbauer, anunció esta semana la disolución de una compañía
completa de las fuerzas especiales del Ejército (KSK, en sus siglas en
alemán) para combatir la infiltración extremista en las filas militares.
Los integrantes de
la compañía disuelta serán investigados individualmente y tendrán que
demostrar que son fieles al orden constitucional de la República
Federal.
El pasado mes de
mayo, las fuerzas de seguridad llevaron a cabo un registro en un
terreno perteneciente a un soldado de las KSK situado en el estado
federado de Sajonia; en él encontraron munición, explosivos, armas y
propaganda neonazi.
Fue la
gota que colmó el vaso para las autoridades civiles de defensa y lo que
las llevó a disolver una de las cuatro compañías de las fuerzas
especiales de manera preventiva. A raíz de esa operación, la ministra de
defensa decidió poner en marcha una comisión interna que investigase la
situación en las fuerzas especiales. La conclusión fue demoledora.
"Las
KSK no pueden continuar existiendo en su actual estado, tienen que ser
remodeladas desde su interior y reintegradas en el Ejército", dijo
Kramp-Karrenbauer, haciendo referencia a la autonomía de la que ha
gozado históricamente este cuerpo militar y que, aparentemente, permitió
las estructuras extremistas.
Fuerzas de élite
Las KSK fueron
creadas en Alemania en 1996 a semejanza de otras fuerzas de élite de
Francia y Reino Unido. Sus alrededor de 1.400 soldados están encargados
de misiones especiales -y en parte secretas- como la liberación de
rehenes en regiones de crisis y la detención o eliminación de presuntos
terroristas.
No se recuerda en
Alemania una intervención en la que un representante público
reconociese de manera tan abierta la dimensión de la amenaza: "El riesgo
de que se convierta en un problema estructural es grande", reconoció la
ministra de Defensa.
Según han publicado varios medios de comunicación alemanes, en 2017 algunos de sus soldados organizaron una fiesta
en la que hicieron el saludo hitleriano, recogido como delito por el
Código Penal de la República Federal. Investigaciones periodísticas
también apuntan que soldados de élite de las KSK se organizaron durante
años en chats para la llegada de lo que bautizaron como "Día X".
Según
investigaciones de la Fiscalía germana, los militares se estaban
preparando con armamento y planes para ejecutar atentados contra
políticos y activistas de la escena de la izquierda.
No
es la primera vez que las autoridades alemanas descubren ese tipo de
redes clandestinas en el Ejército y las fuerzas de seguridad del país.
En la escena neonazi alemana cunde desde hace años la idea de que
Alemania se desliza inevitablemente hacia una guerra civil a causa de la
llegada de inmigrantes refugiados y de la crisis económica global.
85.000 balas desaparecidas
La
desaparición de 85.000 balas de diverso calibre y de 62 kilogramos de
explosivos, confirmada esta semana por el ministerio de Defensa alemán,
apunta a que esas tendencias no han desaparecido. El inspector general
del Ejército alemán, el general Ebernard Zorn, calificó la desaparición
de armamento de "preocupante" y "amenaza potencial". Las autoridades
temen que el armamento pueda ser utilizado en atentados contra
inmigrantes, periodistas o políticos de izquierda.
El
ataque contra el político democristiano Walter Lübcke -asesinado
presuntamente por militantes neonazis-, sumado a otros recientes
atentados, demuestra que el terrorismo ultraderechista es una amenaza
real en Alemania.
Existe el
temor de que el armamento acabe en manos de células clandestinas como la
última organización terrorista conocida en Alemania, la Clandestinidad
Nacionalsocialista, que fue desarticulada en el 2011.
El archivo personal de ex coronel de las SS, vendido por su albaceas
españoles a un investigador estadounidense, ha sido analizado solo
parcialmente, pero ya se han encontrado en él pistas importantes y
curiosidades, como una foto de Skorzeny y Klaus Barbie travestidos
bailando en una fiesta clandestina en el refugio del ex jefe de la
Gestapo en Latinoamérica. Skorzeny vivió en España durante treinta años
en Madrid y Alcudia, en Mallorca, donde se apropió de una playa para su
uso privado
Otto Skorzeny
Era el hombre de acción favorito de Hitler. Pasó a la historia tras liberar a Mussolini en la Operación Roble
y por sus misiones de comando infiltrado tras las líneas americanas en
la Batalla de las Ardenas. Era un oficial las SS, pero su paso por los
campos de concentración para prisioneros alemanes después de la guerra
fue breve. Pudo instalarse en España con total tranquilidad e iniciar
una serie de actividades empresariales millonarias un tanto oscuras,
además de prestar servicios de inteligencia a la CIA e incluso al
Mossad.
Producido por Pablo Azorín, el documental El hombre más peligroso de Europa aborda las últimas novedades conocidas sobre la compleja biografía de Otto Skorzeny.
Se estrenará el próximo 10 de marzo en la Filmoteca de Catalunya y el
12 en la Cineteca de Madrid. En 2011, el archivo personal del coronel
fue adquirido por un historiador estadounidense, el ex militar Ralph P. Ganis,
que lo ha investigado parcialmente. Consta de 2000 documentos entre
fotografías, agendas y películas familiares rodadas en 8 mm.
Luis María Pardo,
albacea del archivo, revela en el documental que su padre tenía miedo
de que los nazis pudieran ir a por su familia si esa documentación salía
a la luz, pero su hijo le convenció de que la gente tenía derecho a conocer lo que contenía.
Por ejemplo, uno de los hallazgos es una agenda de la posguerra de
alemanes vinculados al III Reich, entre los que se puede leer el nombre
de Leni Riefenstahl, que podría ser una lista de "irreductibles".
La cifra de alemanes refugiados en España tras la guerra fue de unos 10.000. Skorzeny tuvo como cicerone al periodista Víctor de la Serna, director del diario Informaciones, el más pro-nazi de España. Gracias a él, estableció contactos con el Estado Mayor del Ejército español, donde era una leyenda por sus hazañas de guerra, y empezó a hacer negocios.
También se convirtió en alguien popular. Se acostumbró a alternar en la noche madrileña. Almudena Grandes lo describe como "una celebrity"
de la época. Iba a la piscina Stella, al Pasapoga, Casablanca o al
Morocco. Mientras tanto, estaba relacionado con las redes de escape de
nazis hacia Argentina.
En algunas de las fotos que se han encontrado, aparece con Romano Mussolini, hijo del Duce, que pasaba por España de gira como pianista de jazz en la época en que trabajaba con el seudónimo de Romano Full.
En un encuentro le mostró el reloj que su padre le había regalado por
rescatarle. Nunca se deshizo de él en toda su vida, pero su papel en
aquella misión no estuvo exento de oportunismo para convertirse en el
protagonista.
Los negocios que le hicieron millonarios los realizó a través de Hjalmar Schacht,
ministro de Economía del III Reich, que tras cumplir solo unos meses de
su pena de ocho años de condena a trabajos forzados, regresó al negocio
bancario. Desde su posición, contrató a Skorzeny para
hacer negocios en España. El antiguo coronel de las SS se convirtió en
representante de marcas como Thyssen o Krupp. Uno de sus negocios más
lucrativos fue construir con empresas alemanes las bases que Estados
Unidos instaló en España en los años 60.
A partir de ahí, montó su propia empresa de importación y exportación, tras la que se le acusa de haber tenido un negocio de venta de armas.
Se cita que acudía a la casa que Perón tenía cerca de él en El Viso
madrileño para ver las últimas novedades del mercado y hacer
adquisiciones. Hasta se le llegó a vincular sentimentalmente a Evita, aunque nada de esto ha sido, lógicamente, confirmado.
Con la tapadera de esta empresa realizó
viajes frecuentes a Latinoamérica, donde se encontró con sus amigos
nazis huidos de la justicia. Entre sus papeles se ve que tenía la
dirección completa de Klaus Barbie, jefe de la Gestapo
en Francia. En las fotos que han aparecido en su archivo se les ve a
ambos pasándoselo en grande, vestidos de mujer, travestidos, en una
fiesta loca.
Con la fortuna que fue
amasando se compró una casa en Alcudia, Mallorca. Mantuvo el mínimo
contacto con los lugareños e incluso llegó a enfrentare a ellos. De un
día para otro, bloqueó el acceso a la playa y "privatizó"· una zona
colindante con su casa. Era la orilla en la que había aprendido a nadar
la gente del pueblo.
Uno de los motivos
por los que pudo actuar tan impunemente fue que la OSS, precursora de
la CIA, le captó para sus actividades de inteligencia. Como a él, le
pasó lo mismo a numerosas personalidades bien situadas en el III Reich.
Entrevistado por el documental, Efraim Zuroff, director del Centro Simon Wiesenthal, explica que la lucha contra el comunismo de los países occidentales cambió la visión que se tenía de los nazis.
En sus palabras: "Política, todo es política, ese es el problema, la
justicia no puede existir donde la política domina". Para más misterio,
la rama de la CIA con la que se le vincula es la acusada por el
asesinato de Kennedy.
Prueba de ello es que Skorzeny, como dice en una entrevista para la televisión alemana sentado frente al mar, en la playa, nunca
se arrepintió de nada. Declaró que ya diría la Historia si lo que hizo
fue útil o no, pero que el volvería a repetir todo lo que había hecho
paso por paso: "Puedo asegurar que hoy haría lo mismo de la
misma manera". No es de extrañar, habida cuenta de que se sospecha que
al final acabó manejando el botín de los nazis que escondieron en las
montañas y con el que no pudieron hacerse los aliados.
No
obstante, aunque acudiese a actos de homenajes a nazis y fascistas
españoles, aunque nunca mostrase arrepentimiento por haber sido un
jerarca del régimen nacionalsocialista, también tuvo su perfil de
mercenario. Cuando Nasser contrató a científicos alemanes para
fabricar misiles balísticos con los que poder atacar Israel, el Mossad
recurrió a él para acceder a ellos. El primero con el que
contactaron fue asesinado, aún hoy no se sabe dónde está su cuerpo, y
los otros científicos abandonaron Egipto muertos de miedo.
Cuando
murió, tuvo un funeral en Austria en el que, dijo un cronista, no se
habían visto más saludos nazis desde el final de la II Guerra Mundial.
Las opiniones de él son encontradas. Hay hasta quien encuentra cierto
carisma en el personaje, con su cicatriz facial fruto de las peleas con
sable de la extremadamente clasista universidad austriaca de su tiempo.
No obstante, todavía queda mucho por salir de ese archivo y su personaje
adquirirá más matices.
En una moción aprobada por 39 votos a favor y 29 en contra, el consistorio reconoce que la ciudad tiene un serio problema con la extrema derecha y se compromete a reforzar la cultura democrática. Se trata de una resolución inédita, aunque el avance del neonazismo al que se enfrenta Alemania se aprecia no sólo en las estadísticas del país, sino también en las urnas.
"Las
actitudes y acciones antidemocráticas, antipluralistas, misantrópicas y
de los extremistas de ultraderecha, incluida la violencia, ocurren con
mayor frecuencia" recoge la resolución, que contó con el apoyo de todos
los partidos, salvo Alternativa para Alemania (AfD) y la Unión
Cristianodemócrata (CDU).
El voto de Alternativa para Alemania
fue consecuente, en tanto que la moción apunta directamente a su
electorado. La CDU, partido de la canciller Angela Merkel, habló de "mera política de símbolos" y de "errores semánticos".
"Desde nuestro punto de vista, todo esto es provocación", declaró el líder de la CDU en Dresde, Jan Donhauser.
"Estado
de emergencia significa colapso o seria amenaza contra el orden público
y esta circunstancia no se da. No se justifica. Nosotros somos los
guardianes de los pilares y no violencia del orden liberaldemocrático,
independientemente de dónde venga ese extremismo", destacó Donhauser y
añadió que la "vasta mayoría de los habitantes de Dresde no son ni
extremistas de derecha ni antidemocráticos".
Y sin embargo, la ciudad de Dresde siempre ha estado relacionada con la extrema derecha.
Desde principios de los años noventa, grupos neonazis se congregan aquí
para recordar lo que ellos denominan "bombas del Holocausto" en
referencia al ataque aéreo perpetrado por la aviación británica y
estadounidense en 1945, cuando la II Guerra Mundial ya estaba zanjada.
Con la crisis de los refugiados que estalló en el año 2015, Dresde se convirtió en la semilla de Patriotas contra la Islamización de Occidente (Pegida).
El movimiento, que llegó a reunir en sus manifestaciones de cada lunes a miles de personas, está liderado por Lutz Bachmann, quien ha sentenciado en repetidas ocasiones por delitos relacionados con la exaltación del odio y uso de eslóganes nazis.
Las marchas de Pegida son, cinco años después, casi residuales, pero sus vínculos con Alternativa para Alemania siguen intactos, especialmente los que mantiene con el ala más radical del partido.
El líder de esta corriente, Björn Höcke,
ha viajado en repetidas ocasiones desde el vecino estado de Turingia ,
también en lo que antes era la Alemania comunista, para sumarse a las
manifestaciones de Pegida.
Puede que la declaración de "emergencia nazi" no vaya más allá del simbolismo pero en política importan los gestos.
La
declaración apela a las autoridades municipales y organizaciones de la
sociedad civil a favorecer la cultura democrática y a proteger a las
minorías y víctimas de la violencia de la extrema derecha. Llama además a
poner el foco "en las causas y consecuencias del antisemitismo, racismo
y la extrema derecha, y destaca la importancia de restaurar la
confianza en las instituciones democráticas, la defensa de la diversidad
y la solidaridad".
En palabras de Max Aschenbach,
líder de El Partido, precursor de la resolución, "la lucha contra la
extrema derecha comienza en el momento en el que las autoridades
reconocen que hay un problema. Y Dresde tiene un problema con los
nazis".
París conmemora este fin de semana el 75º
aniversario de la liberación de la capital francesa de la ocupación
nazi, una gesta en la que soldados españoles republicanos que combatían
en las filas de la Segunda División Blindada del general Leclerc
tuvieron un papel clave —fueron los primeros en entrar en la ciudad, la
tarde del 24 de agosto, y en llegar hasta el Ayuntamiento— que durante
décadas fue ampliamente ignorado. No fue hasta 2004, sesenta años más
tarde, cuando Francia empezó a reconocer, tímidamente, el papel de La Nueve,
como se conocía a la compañía de composición abrumadoramente española
—146 de sus 160 miembros eran soldados republicanos—, y que este sábado
recibirá, ahora sí, un homenaje propio previo a los fastos generales del
domingo, día en que París sigue celebrando oficialmente su liberación.
Decenas
de miles de personas reciben a las fuerzas de la resistencia y tropas
aliadas el 26 de agosto de 1944 en la plaza de la Concordia, al día
siguiente de la liberación de París.AFP
Apostados
frente al número 20 de la calle Esquirol, Françoise y Jacques, dos
vecinos jubilados, admiran el nuevo mural de su barrio, en el distrito
13 de París, conocido por el arte callejero que adorna numerosas
fachadas de la zona. La recién acabada pintura, de 17 metros de altura y
cinco de ancho del artista francoespañol Juan Chica Ventura, retrata en
tres viñetas momentos clave de la llegada de los soldados españoles a
París, la noche del 24 de agosto de 1944. La obra resalta el sentimiento
profundamente antifascista que los animaba y sus esperanzas,
rápidamente frustradas, de que a la caída de los regímenes de Hitler y
Mussolini les seguiría, con apoyo europeo, la de Franco. Este sábado, el
mural será inaugurado por la ministra española de Justicia, Dolores
Delgado, y la alcaldesa de París, Anne Hidalgo,
de origen español, nieta de exiliados republicanos y principal artífice
de que este episodio, tanto tiempo oculto, empezara a ser reconocido. A
solo un centenar de metros, también inaugurarán el Jardín Federica
Montseny, en honor de la que fuera la primera mujer ministra en España,
en plena guerra civil, antes de trasladarse hasta el Ayuntamiento
capitalino para descubrir una placa ofrecida por Madrid y que se
instalará en el Jardín de los Combatientes de La Nueve, creado por
Hidalgo en 2015 junto a la sede consistorial.
Fueron los primeros en entrar en la ciudad. El blindado 'Guadalajara', con soldados extremeños, llegó hasta la plaza del Ayuntamiento, mientras que el 'Ebro', capitaneado por el canario Campos y conducido por el catalán Bullosa, combatía en el Arco del Triunfo.Mientras se esperaba la capitulación de los nazis, los republicanos españoles seguían luchando contra las últimas unidades del ejército alemán. Se hicieron con el control de la Cámara de los Diputados, el Hotel Majestic y la Plaza de la Concordia.Finamente, los blindados 'Madrid', 'Jarama', 'Ebro', 'Teruel', 'Guernica', 'Belchite', 'Guadalajara', 'Brunete' y 'Don Quijote' se hicieron con el control del Ayuntamiento; París había sido liberada.
“No se habla mucho de La Nueve. Y hay que
reconocer su papel, sin ellos no habríamos logrado la liberación”,
señala Françoise, una apasionada de la historia. También está contenta
por este nuevo reconocimiento a La Nueve la periodista y escritora
Evelyn Mesquida. Al fin y al cabo, recuerda la autora de La Nueve, los españoles que liberaron París,
el libro que documenta la gesta española y que impulsó su creciente
reconocimiento en Francia, no abundan los recordatorios de esta acción
en París: además del jardín, solo diez placas en los puntos por donde
pasaron los españoles desde su entrada por la Porte d’Italie hasta el
Ayuntamiento conmemoran a estos soldados en una ciudad donde en casi
cada calle hay un recordatorio de la caída de un ciudadano francés a
manos nazis.
Durante décadas, el relato oficial fue, como dijo
el general Charles de Gaulle en su discurso ante el Ayuntamiento el 25
de agosto de 1944, que París había sido “liberada por sí misma, por su
pueblo, con la colaboración de los Ejércitos de Francia”. Los diarios de
la época celebraban que “el capitán Bronne, de la división Leclerc,
sobre su tanque Romilly es el primer francés que llega al Ayuntamiento” la noche del 24 de agosto, como rezaba el titular del diario Libération.
Uno de esos ejemplares forma parte de la colección del Museo de la
Liberación de París que recrea la semana de la sublevación de la capital
hasta la llegada de las fuerzas aliadas. El museo se inaugurará el
domingo como parte de las celebraciones oficiales, que también incluirán
un desfile "de la libertad” y un homenaje a la 2ª División Blindada.
Volviendo al histórico titular, un problema: el
oficial no se llamaba Bronne, sino Dronne, y si bien técnicamente fue el
primer “francés” en llegar al Ayuntamiento, antes lo había hecho uno de sus suboficiales, el español Amado Granell. Él fue el primer soldado aliado en llegar allí, con otros republicanos y tanquetas con nombres tan reveladores como Guadalajara o Teruel, que abrieron paso a los Romilly o Montmirail que llegarían más tarde con Dronne y el resto de sus hombres.
En ese momento, “Francia necesitaba franceses,
necesitaba decir que había sido liberada por los franceses, por
cuestiones políticas, de ahí el discurso de De Gaulle”, apunta Sylvie
Zaidman, directora del Museo de la Liberación que, por cierto, también
pasa bastante de puntillas por el capítulo de La Nueve.
Los parisinos salieron poco a poco de sus casas para celebrar la victoria.
"Eres el primer soldado francés al que beso", dijo una mujer que se acercó a abrazar a los soldados de 'La Nueve'.
"Somos rojos españoles", le respondió Francisco Izquierdo.
Un “discurso oficial” que Mesquida dice haber
escuchado demasiadas veces y que, dice, ya no se sostiene. “Creo que
Francia es suficientemente fuerte ya como para reconocer ciertas cosas y
esto no lo han reconocido todavía”, señala. “Se está recuperando la historia, pero todavía falta mucho por hacer”
hasta que un día “de forma clara” se diga: “Son estos españoles los
que, en La Nueve, perteneciente a la Segunda División Blindada de
Leclerc, entran en París los primeros y simbólicamente liberaron la
capital. Esto no pueden todavía admitirlo. Todavía les falta decirlo
claramente y que no siga diciéndose que la liberación de París fue el 25
de agosto. Pues mire, no. Si los símbolos sirven, y sirven cuando
quieren, pues que este sirva también. Fue La Nueve. Y punto. Si hubieran
entrado ellos, seguro que el 24 estaría presente de forma clara”,
afirma Mesquida.
En España, salvo algún Ayuntamiento (como el de Madrid en 2017), jamás ha habido un reconocimiento de estado a los republicanos y antifascistas españoles que liberaron París de la tiranía nazi, tal día como hoy, hace 75 años.
El menosprecio por la vida humana de los guardias, las palizas mortales, las ejecuciones sumarias y la desesperación componen el cuadro dantesco de un verdadero infierno en la tierra
Francesc Boix
Dentro de la lógica criminal del III Reich, Mauthausen no era
propiamente un campo de exterminio como Treblinka o Belzec y en parte
Auschwitz, pero significaba esclavitud y muerte para los que iban a
parar allí. Se aplicaba un terrible aniquilamiento por el trabajo,
trabajo extenuante, implacable, con los presos sometidos a un régimen de
hambre y privaciones de una crueldad inimaginable. El nombre
de Mauthausen va parejo al de otros campos de espantosa celebridad como
Dachau o Buchenwald. Allí, a ese agujero negro, verdadero vientre de la
bestia nazi, fueron a caer la mayoría de los republicanos españoles
capturados en Francia. Trasladados desde otros lugares, se les concentró
en Mauthausen a partir de agosto de 1940. Fueron unos 7.000,
considerados por el régimen hitleriano apátridas enemigos del Reich no reeducables,
con la categoría de "Rotspanier", rojos españoles, identificados con el
triángulo azul y una S (de Spanier, español) y privados de todo derecho
jurídico.
Grupo de españoles de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) tras su liberación del campo de concentración de Mauthausen fotografiados por Francisco Boix.
En total 190.000 presos fueron deportados a Mauthausen, cerca de
Linz, a 170 kilómetros de Viena, y sus campos satélites, el peor de los
cuales era Gusen, donde la esperanza de vida se reducía a seis meses.
Más de la mitad de los presos de Mauthausen murieron en el campo y el porcentaje entre los españoles
sube al 65 %. Quedaban 2.184 al liberar el campo en los primeros días
de mayo de 1945. De las condiciones del lugar dio fe el peso medio de
los presos tras ser liberados: 40 kilos. Este campo de concentración es
tristemente famoso por su cantera, Wienergraben, donde se trabajaba a
beneficio de las SS en un ambiente que habría hecho estremecerse a Espartaco.
De Mauthausen se conserva la memoria gracias, especialmente, a las imágenes del deportado Francesc Boix
que aprovechó que le incluyeron en el servicio fotográfico del campo
para esconder negativos que documentan aquel horror y a las victimas y
verdugos. Cualquiera que piense que aquello tiene algún paralelismo con
nuestra actualidad solo tiene que mirarlas un rato. El menosprecio por
la vida humana de los guardias, su brutalidad, las palizas mortales, las
ejecuciones sumarias, el trato vejatorio, el dolor y la desesperación
componen el cuadro dantesco de un verdadero infierno en la tierra, solo
redimido en parte por el valor, la resistencia y el compromiso de no
olvidar de algunos de los que sufrieron allí el peor de los destinos.
....
¿Cuál era el medio de propaganda más potente del hitlerismo? ¿Eran los discursos individuales de Hitler y de Goebbels, sus declaraciones sobre este o aquel tema, su agitación contra el judaísmo, contra el bolchevismo?
Por supuesto que no, pues muchas cosas no resultaban inteligibles para las masas o las aburrían por su eterna repetición. Cuántas veces en las fondas, aún podía franquear su umbral sin la estrella, cuántas veces durante las alarmas aéreas en la fábrica, donde los arios disponían de un cuarto y los judíos de otro, y la radio se encontraba en el cuarto de los arios (como la comida y la calefacción)... cuántas veces oí allí los naipes golpear las mesas y las conversaciones en voz alta sobre las raciones de carne y de tabaco y sobre el cine proseguir mientras el Führer o uno de sus paladines pronunciaban sus monótonos discursos, y eso que los diarios decían al día siguiente que todo el pueblo los escuchaba.
No, el efecto más potente no lo conseguían ni los discursos, ni los artículos, ni las octavillas, ni los carteles, ni las banderas, no lo conseguía nada que se captase mediante el pensamiento o el sentimiento conscientes.
El nazismo se introducía más bien en la carne y en la sangre de las masas a través de palabras aisladas, de expresiones, de formas sintácticas que imponía repitiéndolas millones de veces y que eran adoptadas de forma mecánica e inconsciente. El dístico de Shiller sobre la "lengua culta que crea y piensa por ti" se suele interpretar de manera puramente estética y, por así decirlo, inofensiva. Un verso logrado en una "lengua culta" no demuestra el talento poético de quien ha dado con él; no resulta muy difícil darse aires de poeta y pensador en una lengua altamente cultivada.
Pero el lenguaje no solo crea y piensa por mí, sino que guía a la vez mis emociones, dirige mi personalidad psíquica, tanto más cuanto mayores son la naturalidad y la inconsciencia con que me entrego a él. ¿Y si la lengua culta se ha formado a partir de elementos tóxicos o se ha convertido en portadora de sustancias tóxicas? Las palabras pueden actuar como dosis ínfimas de arsénico: uno las traga sin darse cuenta, parecen no surtir efecto alguno, y al cabo de un tiempo se produce el efecto tóxico.
.....
"Les pido perdón por el dolor y por la injusticia pasados y por el
largo silencio que le sucedió", ha dicho el presidente federal,
Frank-Walter Steinmeier En 2017, el Gobierno alemán anuló las
condenas impuestas desde el final de la II Guerra Mundial y aprobó
indemnizaciones para los afectados
El homenaje a los homosexuales perseguidos por el nazismo en el parque Tiergarten de Berlín.
El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, ha pedido
perdón este domingo a las personas homosexuales por los crímenes del
nazismo y ha lamentado que durante décadas se siguiera persiguiendo
judicialmente al colectivo LGTBI.
"Llegamos tarde", ha reconocido Steinmeier ante el monumento a las
víctimas homosexuales del Tercer Reich. Se refería a la ley aprobada el
año pasado por la que se anularon las condenas impuestas tras la II
Guerra Mundial en base al artículo 175 del Código Penal, endurecido
durante el nazismo y no abolido completamente hasta 1994.
El monumento en memoria a ese colectivo perseguido por
el régimen de Adolf Hitler fue erigido hace diez años y consiste en un
pilar de hormigón de cuatro metros de altura, diseñado por los artistas
escandinavos Michael Elmgreen e Ingar Dragset, en cuyo interior se ve un
vídeo con dos hombres besándose.
Situado en el
céntrico parque berlinés de Tiergarten, el monumento rinde homenaje a
los 7.000 gays y lesbianas que se estima que murieron en campos de
concentración durante el Tercer Reich y a los más de 54.000 que fueron
procesados por su orientación sexual por el nazismo, entre 1933 y 1945.
"Como presidente federal es importante para mí decírselo: su país les
ha hecho esperar demasiado tiempo", ha afirmado Steinmeier, para añadir:
"Les pido perdón por ello. Por el dolor y por la injusticia pasados y
por el largo silencio que le sucedió".
El artículo
175 se implantó en el siglo XIX y fue endurecido durante el régimen
nazi. Después, en Alemania occidental fue suavizado en los años 60 pero
siguió vigente hasta 1994. En la República Democrática Alemana (RDA) fue
abolido completamente en 1968.
En 2017, la gran
coalición entre el bloque conservador de Merkel y los socialdemócratas
aprobó una ley por la que se anularon las condenas impuestas desde el
fin de la II Guerra Mundial. La norma incluía una indemnización de unos
3.000 euros para cada condenado, además de 1.500 euros por cada año de
privación de libertad sufrida, para el total de 5.000 personas afectadas
que se estima que siguen vivas.
Según los cálculos,
entre 1949 y 1994 hubo alrededor de 64.000 procesos penales en Alemania
en base al artículo 175 del Código Penal, en su mayoría hasta finales de
la década de los 60.
Un estudio muestra los estragos en la flora noruega que provocó la niebla artificial que usó el buque nazi ‘Tirpitz’ para camuflarse
El 'Tirpitz', en las costas de Narvik (Noruega) en 1943. Abajo, objetos del museo dedicado al acorazado en Kåfjord.ARCHIVO EVEN BLOMKVISTAFP
Los estragos de la II Guerra Mundial pueden observarse aún en los
lugares más insospechados. Por ejemplo, en el extraño comportamiento de
pinos y abedules en Noruega, justo en los lugares por donde pasó el
acorazado Tirpitz. El buque, uno de los mayores de la Armada nazi,
patrullaba el territorio escandinavo que ocupaban los alemanes desde
1940 para impedir un contragolpe aliado.
Un
equipo de jóvenes investigadores de la Universidad Johannes Gutenberg
de Maguncia (Alemania) acaba de anunciar, en el encuentro anual de la Unión de Geofísicos Europeos, los sorprendentes resultados de su investigación
sobre los anillos de crecimiento de los árboles de la zona. “Nos dimos
cuenta de que había una disminución inusual en los anillos en 1945 que
no se había dado en ningún otro sitio del norte de Escandinavia.
Alrededor del 60% de los árboles no crecieron aquel año”, relata la
dendrocronóloga Claudia Hartl-Meier, investigadora principal del
estudio. “Eso solo podía significar que habían sufrido un fuerte impacto
ambiental. Entonces pensé que podría tener relación con la II Guerra
Mundial”. Nunca antes había observado un decrecimiento similar.
Hartl-Meier comenzó hace tres años unas excursiones estivales con
estudiantes de Geografía por Suecia y Noruega para estudiar los efectos
del cambio climático en los bosques boreales. Poco podía imaginar
entonces que las muestras recogidas en 2016, procedentes de unos troncos
cerca de Kåfjord, un pueblo de poco más de 2.000 habitantes, le
llevaría a rememorar una de las épocas más aberrantes de la historia.
La confirmación llegó gracias a un colega noruego de Tromsø, Andreas
Kirchhefer, que puso al equipo alemán sobre la pista del Tirpitz. “Al
principio pensé que la causa podía deberse a los incendios y las
evacuaciones de la zona de Finnmark, la más septentrional de Noruega. O
quizá a que esa área sirvió de campo de tiro durante la ocupación”,
cuenta Kirchhefer, que decidió recabar más información con el
historiador local Arvid Petterson. “Él me explicó que con el fin de
proteger al acorazado de las bombas aliadas, los alemanes emplearon humo
artificial para ocultarlo mientras estuvo en el fiordo, cerca de
Kåfjord, en 1943 y 1944. Instalaron tuberías de niebla artificial por
todo el fiordo. Aún quedan algunos restos. La gente se quejaba de que no
podía respirar”.
Aquella niebla química contenía un compuesto muy corrosivo, el ácido
clorosulfúrico, un material capaz de quitar la pintura de los barcos y
de impedir que la gente pudiera estar cerca. “Cuando volvimos a la zona
en 2017 a recoger más muestras, vimos que los árboles que perdían
anillos de crecimiento se extendían en un área de hasta cuatro
kilómetros de distancia de donde estuvo anclado el Tirpitz”, señala
Hartl. Tuvieron que pasar doce años para que los árboles de la zona más
cercana al acorazado pudieran recuperarse de aquel impacto ambiental.
El Tirpitz fue hundido por los bombarderos británicos en 1944. “Un
árbol no creció durante los nueve años siguientes. Pero sobrevivió. Me
ha sorprendido mucho su resiliencia”, confiesa esta investigadora.
Scott St. George, investigador de la Universidad de Minnesota y
colaborador del estudio, comenta: “Este proyecto ayuda a evaluar el
coste a lo largo del tiempo de un conflicto. Más de setenta años
después, la guerra puede haber empezado a desaparecer de nuestra
memoria, pero en Kåfjord los árboles todavía la recuerdan muy bien”,
concluye.
El “gemelo” del Bismarck
Con una tripulación superior a 2.600 hombres, 250 metros de eslora y 41.000 toneladas de peso, el Tirpitz
era, junto con su hermano gemelo Bismarck, el mayor acorazado de la
Marina de guerra del Tercer Reich. Hundir a este gran buque de guerra se
convirtió en la obsesión del primer ministro británico Wiston
Churchill, quien llamaría “la Bestia” al acorazado, dado que su
presencia en la costa noruega comprometía toda la estrategia marítima en
el Atlántico y el Mar del Norte desatendiendo los escenarios del
Pacífico y el Mediterráneo. Tras varios ataques por aire y por mar, con
minisubmarinos, el 12 de noviembre de 1944 “la Reina solitaria del
Norte”–como apodaron al Tirpitz los marinos noruegos-- sucumbió a los bombardeos aéreos de la Fuerza Aérea Real británica cerca de Tromsø.
Los restos del Tirpitz no solo reposan en museos militares de Reino Unido y Alemania. En las calles de Oslo,
según informaba la prensa noruega, todavía es posible encontrar algún
fragmento de aquel gigante del mar. También en Noruega, otro espacio que
alberga recuerdos de la tripulación del gran acorazado alemán se ubica
desde 2005 en el museo del Tirpitz
en Kåfjord, la localidad donde la nave estuvo anclada y donde se han
estudiado los árboles contaminados por la niebla artificial.
El gerente del museo, Even Blomkvist, nieto de combatientes en Narvik, recuerda que empezó a interesarle la historia del Tirpitz
a través de Harry Pettersen, un héroe local de guerra. “Él fue el
conductor de autobús que nos llevaba todos los días a la escuela, pero
también había sido uno de los agentes que espiaban al Tirpitz
en Kåfjord y que envían mensajes a la inteligencia británica”, explica a
este diario Blomkvist, al recordar que la inauguración del museo
convocó a los veteranos alemanes y británicos que, antiguos enemigos, se
renconciliaron en aquel encuentro.
La flota de Hilter jugó un papel clave en el desarrollo de la guerra,
recuerda el periodista y escritor Alf R. Jacobsen, autor de obras sobre
la Segunda Guerra Mundial como Konges nei,en la que se basó la película La decisión del Rey. Procedente de Hammerfest, la ciudad más septentrional del mundo, Jacobsen también noveló el ataque británico al Tirpitz,
inspirado en los recuerdos de su madre, que le hablaba del barco
gigante que navegaba amenazante y oscuro por la costa noruega.
“Desde que Hilter intentó presionar a Franco para establecer una base
naval atlántica en el norte de España en 1941 hasta su traslado al
norte de Noruega, la Marina alemana siempre ha fascinado a las personas
interesadas en la historia marítima. El Tirpitz fue uno de los
más importantes símbolos del poder tirano de los nazis. Hoy tenemos que
recordarlo por vivir un momento en el que el totalitarismo está
avanzando de nuevo, y tenemos que estar dispuestos a defender las
libertades fundamentales”, anhela el conocido escritor noruego.
Los planes de guerra no estaban saliendo como Hitler había previsto al emprender la campaña contra Rusia. El otoño avanzaba, cubriendo de lodo las rutas por las que se adentraban las tropas alemanas, ralentizando su pesado desplazamiento. En cambio, los comunistas, liberados de las consignas impuestas por el pacto germano-soviético, aceleraban los preparativos para organizarse en grupos de resistencia contra el ocupante.
En Francia, los atentados contra los oficiales alemanes eran cada vez más frecuentes y las principales vías de comunicación sufrían constantes sabotajes. En represalia, fusilaron a numerosos presos judíos o comunistas, pero ni siquiera las amenazas de ejecutar a doce presos por cada alemán atacado hacían disminuir el número de acciones del ocupante. Tampoco servían de nada los llamamientos al orden del mariscal Pétain, que, en su afán por demostrar su soberanía respecto al Tercer Reich, aplicaba medidas de represión aún más severas.
Lluís Companys cuando Pedro Urraca le entrega en Hendaya
La labor de Pedro Urraca persiguiendo dirigentes republicanos era menos intensa tras la detención de muchos y la fuga de otros. Sin embargo, en la zona no ocupada quedaban miles de refugiados españoles, en su mayoría comunistas, que se iban integrando en los grupos de acción de los resistentes franceses. Eran una amenaza creciente para el régimen de Vichy, y el Gobierno de Franco reforzó la colaboración nombrando más agentes policiales en los consulados. Urraca contaba no solo con una red de soplones infiltrados entre los exiliados, sino con todo un sistema de vigilancia e información compuesto por policías profesionales que, como él, habían sido designados por la Jefatura. [...] Se había convertido en los ojos de Franco en Francia, en una figura invisible pero omnipresente y era el mayor temor de todos los españoles exiliados.
La maquinaria de persecución ya estaba bien rodada en toda Francia y, a partir de noviembre de 1941, el Gobierno franquista quiso montar redes de vigilancia similares en los Países Bajos y en Bélgica, donde también se ocultaban numerosos españoles que habían huido de Francia, por lo que la colaboración con la Gestapo era imprescindible. El SS Sturmbannführer Karl Bömelburg, responsable de la Gestapo en París, consideró que las nuevas competencias del agente Pedro Urraca le ofrecían una buena oportunidad de obtener más información y le integró en el servicio del Ernst von Alisch. Para el nuevo agente E-8001, alias "Unamuno", todo eran ventajas, no solo en el aspecto laboral, puesto que podría cotejar sus fichas con las de la Gestapo, sino también desde el punto de vista personal.......
El colectivo exige que Höcke se arrodille delante del monumento original o de la réplica y que pida perdón por los crímenes de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial Es considerado uno de los políticos más extremistas de Alternativa para Alemania y tildó en enero el monumento original de una "vergüenza"
Impagable. El colectivo artístico @politicalbeauty planta una réplica del memorial al Holocausto judío de Berlín frente a la casa del político ultraderechista de #AfD (Björn Höcke) que dijo que era un monumento a la "vergüenza".
Un grupo de artistas alemanes ha construido una réplica del Monumento a las víctimas del Holocausto en Bornhagen frente a la vivienda de Björn Höcke, un político del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) que lo había definido como el "monumento a la vergüenza".
El colectivo de artistas, conocido como el Centro de Belleza Política y que se ha ganado la atención de los medios con otras acciones de protesta, ha colocado 24 bloques de cemento cerca de la vivienda de Höcke en Bornhagen, una localidad del este del país.
Este colectivo ha exigido que Höcke se arrodille delante del monumento original, en Berlín, o de la réplica que han erigido en Bornhagen y que pida perdón por los crímenes de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial.
"No queremos ni podemos permitir que las grotescas demandas (de Höcke) queden como están", ha dicho el director artístico de este colectivo artístico, Philipp Ruch.
Björn Höcke provocó una intensa polémica al cuestionar la cultura de la memoria de los crímenes del nazismo cuando demandó una visión más positiva de la historia germana.
El copresidente de la AfD, Jörg Meuthen, ha dicho que "es repugnante que algo así sea posible en Alemania" y ha anunciado consecuencias para "los llamados artistas".
Por su parte, el portavoz de la AfD en Turingia, Stefan Möller, ha asegurado que Höcke no cumplirá con estas demandas.
Del mismo modo, ha denunciado a los artistas por estar librando una
guerra psicólogica contra Höcke y su familia, ya que ha afirmado que la
han perseguido, espiado y fotografiado, causando miedo a la esposa e
hijos de Höcke. "¿Cómo les quiere ahora sacar el miedo a esos chicos?",
se ha quejado.
Höcke es considerado uno de los políticos más extremistas de
Alternativa para Alemania. "Los alemanes, nuestro pueblo, son el único
pueblo que ha erigido un monumento de la vergüenza en el corazón de su
ciudad", dijo en un discurso pronunciado a principios de año en Dresde.
El partido inició un procedimiento para echar a Höcke de sus filas,
algo que nunca se concretó al hacerse con el poder el ala más
nacionalista encabezada por Alexander Gauland y al abandonar la
formación la entonces presidenta, Frauke Petry.
Alemanaia, habituada a acciones de este tipo
No es la primera vez que Alemania presencia acciones del Centro de Belleza Político. En 2014 clavó 14 cruces a orillas del río Spree
en Berlín en protesta contra la política de refugiados de la Unión
Europea. También el año pasado instaló durante más de dos semanas una jaula con un tigre en Berlín y anunció que los refugiados se dejarían despedazar por el animal.
Tampoco es la primera vez que el monumento a las víctimas del Holocausto
es objeto de una instalación artística. Meses atrás se lanzó una web
alemana, Yoloaust.de, para cuestionar el comportamiento frívolo de los turistas.
Su autor, el humorista Shahak Shapira, decidió dar un toque de atención a
los viajeros jóvenes mediante la creación de una página que reúne
decenas de fotografías compartidas en redes sociales en las que se ve a adolescentes posando exultantes ante el laberinto de estelas mortuorias que recuerda a los millones de judíos que fueron asesinados durante el régimen nazi.
Cuando uno mueve el cursor por la pantalla, las imágenes van mutando y
los protagonistas, en vez de tener como fondo el reconocido monumento
diseñado por Peter Eisenmann, aparecen retratados en campos de
concentración. De esta forma, los turistas dejan de bailar o saltar entre bloques de hormigón para hacerlo entre cadáveres de las víctimas del Tercer Reich.
Ya son cinco miembros los que se marchan por su reacción a los disturbios de Charlottesville
AFP
La mayor federación sindical de Estados Unidos, AFL-CIO, ha
abandonado el Consejo de Fabricantes Estadounidenses de Donald Trump por
su tibieza contra el racismo en Charlottesville (Virginia, EEUU).
Su líder, Richard Trumka, ha anunciado su renuncia inmediata para no
sentarse "en un consejo para un presidente que tolera la intolerancia y
el terrorismo doméstico".
Al líder de AFL-CIO, con unos 12,5 millones de afiliados, le han
precedido los directores generales de Intel, Brian Krzanich, Merck,
Kenneth C. Frazier, Under Armour, Kevin Plank, y el de la Alianza para
las Manufacturas Americanas, Scott Paul.
Es el quinto integrante del consejo que dimite en 24 horas.
Todas las dimisiones son en protesta por la reacción de Trump a los
actos del sábado en Charlottesville, donde un neonazi mató a una mujer
antirracista que participaba en una manifestación en rechazo a los
supremacistas blancos.
Trump vinculó las salidas del consejo a las presiones de su Gobierno
para que fabriquen sus productos en Estados Unidos y ha restado
importancia a las dimisiones.
"Por cada director general que deja el Consejo de Fabricantes, tengo
muchos para ocupar su lugar. Los fanfarrones no debían continuar.
¡Empleos!", ha espetado el mandatario en Twitter.
En las redes sociales, Duke agradeció que condenase a los
"terroristas de izquierdas" al hablar de lo sucedido en el pueblo de
Virginia Otro integrante del KKK amenazó con quemar a una
periodista de Univisión por su color de piel mientras le realizaba una
entrevista
Histórico líder del KKK alaba a Trump por "decir la verdad" de Charlottesville
EFE
El histórico dirigente del Ku Klux Klan David Duke alabó
este martes al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por "decir
la verdad" sobre lo sucedido en Charlottesville y condenar a los
"terroristas de izquierda" después de que el mandatario señalase a los
dos bandos por la violencia racista.
"Gracias
presidente Trump por su honestidad y coraje para decir la verdad sobre
Charlottesville y condenar a los terroristas de izquierda del
(movimiento) Black Lives Matter y antifascistas", dijo Duke en su cuenta
de Twitter.
Duke, un supremacista blanco y negacionista del Holocausto, reaccionó así a las palabras de Trump, que volvió a culpar a "los dos bandos" de la violencia desatada este sábado en Charlottesville y puso especial énfasis en la responsabilidad de la izquierda.
De este modo, Trump dio marcha atrás respecto a su condena del martes al Ku Klux Klan, a los neonazis y a los supremacistas, que llegó forzada por la tibieza de su primera reacción al asesinato.
Un día antes de agradecerle públicamente, Duke criticó a Trump por esa condena a los grupos de ultraderecha: "Criticando a la alt-right y no hablando del Black Lives Matter y antifascistas se les da permiso para destruir. Empieza el terror rojo".
Chris Barker, líder de un grupo del KKK (Ku Klux Klan) amenazó con quemar a la periodista afroamericana colombiana Ilia Calderón durante una entrevista que le hizo en julio pasado en Carolina del Norte para la cadena hispana Univisión.
El portavoz de Univisión, José Zamora, comunicó que el hecho ocurrió cuando Calderón le hizo una entrevista que saldrá al aire este domingo en el programa Aquí y Ahora, llamado "En la boca del lobo".
Durante la entrevista, Chris Barker, líder de los "Leales caballeros blancos", una rama del Ku Klux Klan, señaló a Calderón que era la primera afroamericana que pisaba el lugar donde se agrupaban. Además, lanzó insultos y llegó a amenazar a la entrevistadora con quemarla, detalló Univisión.
La presentadora de la edición nocturna del Noticiero Univisión señaló que "nunca había experimentado una agresión personal tan profunda". "Mi propósito principal era poder vivir esta experiencia y contarla, para que la gente trate de entender qué hay en la cabeza de ellos y sepan a lo que se pueden exponer allá afuera", explicó la periodista.
El pasado 8 de julio los "Leales caballeros blancos" participaron en una marcha en Virginia para protestar por el plan de remover la estatua del general confederado Robert E. Lee en un parque.
El debate sobre las estatuas y símbolos confederados estalló en Estados Unidos después de que Dylann Roof, un joven supremacista fascinado por la Confederación, asesinase en junio de 2015 a nueve feligreses afroamericanos en una iglesia de Charleston, en Carolina del Sur.
El sábado pasado otro joven supremacista blanco, James Fields, mató a una mujer al embestir con su vehículo contra una manifestación antirracista en Charlottesville (Virginia).
Esa manifestación de Charlottesville rechazaba la presencia en la ciudad de grupos de ultraderecha que protestaban por la decisión del alcalde local de retirar otra estatua del general confederado Robert Lee.
Donald Trump es un hombre de verbo suelto a la hora de atacar y
despreciar a sus rivales. Educado en el mercado periodístico de Nueva
York, siempre se ha mostrado dispuesto a producir todo tipo de
invectivas contra sus enemigos, reales o ficticios. Y nunca se ha
cortado al dar nombres.
En su versión más reciente como candidato y presidente, ese talento
se ha multiplicado. ¿Hillary Clinton? Corrupta hasta la médula. ¿Jeb
Bush? Perezoso, pusilánime. ¿Marco Rubio? Little Marco. ¿John McCain?
Prefiero los héroes que no son hechos prisioneros? ¿Los periodistas?
Fake news, mentirosos, la gente más deshonesta que te puedas encontrar.
¿CNN? Lo anterior multiplicado por diez. ¿El NYT? Failed NYT, sin
futuro, ahogado por las pérdidas. ¿El exdirector del FBI Comey?
Mentiroso, responsable de graves filtraciones.
La lista es larguísima. Incluye también miembros de su propio
Gabinete, como el fiscal general Sessions, cuyo pecado fue no haberle
comunicado antes del nombramiento que iba a recusarse en todas las
investigaciones relacionadas con Rusia (cómo podía saber que iba a hacer
eso es un misterio). O el líder de los republicanos en el Senado, por
no haber conseguido este verano que se aprobara la contrarreforma
sanitaria. Da igual que seas republicano o demócrata. si te cruzas en el
camino de Trump, tendrás noticias de él.
Tanta incontinencia verbal tiene una línea roja que Trump no suele
cruzar desde que se metió en política. Nunca ha criticado o denunciado
de forma directa a los grupos ultraderechistas, neonazis o racistas (en
EEUU el término ‘supremacista blanco’ es sinónimo de racista).
Tras lo ocurrido en Charlottesville, tuvimos otro ejemplo de esta
reserva. En su declaración inicial en Twitter y en unas breves palabras
ante los medios de comunicación, condenó la violencia en términos
genéricos adjudicando la responsabilidad a “los dos lados”. En la tarde
del domingo, la Casa Blanca envió por email un comunicado con el que
explicaba que también se refería a “supremacistas blancos, el KKK,
neonazis y todos los grupos extremistas”. Pero el comunicado no estaba
escrito en su nombre.
El mensaje nacionalista, aislacionista y xenófobo de Trump desde los
inicios de su campaña encontró un apoyo rotundo en grupos de la extrema
derecha habitualmente alejados del Partido Republicano (no tanto en
algunas zonas del Sur). Resultó inmensamente efectivo para los intereses
de Trump, una persona que no ha votado en varias ocasiones a lo largo
de su vida, en especial entre los muy conservadores votantes de religión
evangélica –un sector de votantes mucho más numeroso que los neonazis–,
a los que no les preocupó la escasa moralidad personal del candidato en
su vida matrimonial.
Pero los ultraderechistas resultaban mucho más útiles en las
trincheras de la campaña, produciendo material favorable a Trump y
adaptando su mensaje racista de siempre a las prioridades marcadas por
el millonario. La idea de que los programas de discriminación positiva
en favor de las minorías –que nunca gustaron a los republicanos– habían
terminado perjudicando a los blancos, ahora supuestamente una minoría
amenazada. El rechazo al feminismo y la victimización del hombre blanco.
Los ataques a lo que llaman “políticamente correcto” como coartada para
seguir abusando de las minorías que, por no ser blancos, no son
auténticamente estadounidenses. El odio a la inmigración, sobre todo si
viene de México.
Todos esos prejuicios o ideas extremistas fueron recogidas por Trump
en su campaña, de la forma caótica que le caracteriza, pero también sin
dejar lugar a dudas. Empleaba el lenguaje que los más fanáticos llevaban
tiempo usando sin tener hasta entonces ningún candidato de los dos
grandes partidos que lo simbolizara de forma satisfactoria para sus
intereses.
Ese sentimiento de excitación
ante los progresos de Trump en las primarias republicanas, y la euforia
tras su victoria en noviembre, quedan bien resumidas en las palabras de
Rocky Suhayda, presidente del Partido Nazi Americano (las mayúsculas en
el original): “Tenemos una fantástica OPORTUNIDAD aquí, amigos, que
quizá nunca se repita. Las declaraciones de la campaña de Donald Trump,
nos MUESTRAN que ‘nuestras ideas’ NO son tan ‘impopulares’ como la gente
de la Corrección Política ha contado a todos”.
Trump estaba blanqueando las ideas de la extrema derecha y
convirtiéndolas en respetables en la medida de que resumían el mensaje
del que podía ser, y lo fue, el candidato de los republicanos.
A los elogios a Trump se sumó en las primarias David Duke, exlíder
nacional del Ku Klux Klan que alcanzó cierta notoriedad en los 90 al
conseguir ser el candidato republicano al cargo de gobernador de
Luisiana. Duke afirmó en su programa de radio que “votar contra Trump es
traicionar tu herencia cultural” y animó a sus oyentes a convertirse en voluntarios de su campaña.
Cuando preguntaron a Trump si aceptaba ese apoyo, el entonces
candidato se hizo el loco y no le dio importancia. Dos días después le
insistieron sobre lo mismo en CNN, y dijo no conocer a Duke: “No sé nada
sobre David Duke. No sé nada sobre supremacistas blancos”. Era falso.
En el año 2000, en uno de sus tanteos sobre si se presentaba o no a las
elecciones, sabía muy bien quién era Duke y que era un racista.
Trump sabía que su mensaje conectaba con ciertos sectores fanáticos
muy activos en Internet. No era sólo el candidato que se enfrentaba a la
odiada Hillary Clinton. Era además el que simbolizaba sus ideas y que
mostraba una actitud ambivalente hacia la violencia en los mítines, como
cuando añoraba la época en que cualquiera que intentaba reventar un
acto político, como muchos lo hicieron en sus mítines, se llevaba una
buena tunda antes de que lo echaran del local.
Además, Trump sí tenía un pasado racista. Como promotor inmobiliario,
fue demandado por el Departamento de Justicia en 1973 por su política
para impedir que hubiera inquilinos de raza negra en los edificios que
gestionaba en Nueva York. Con ocasión de un crimen especialmente salvaje
–la violación múltiple de una mujer blanca mientras corría en Central
Park–, pidió la pena de muerte para los acusados, la mayoría negros, en
un anuncio a toda página en el NYT. Cuando se demostró que eran
inocentes, insistió en su culpabilidad. Su padre había sido detenido en 1927
en un enfrentamiento de centenares de simpatizantes del KKK con
policías de Nueva York, aunque al final no se presentaron cargos contra
él.
Si había alguna duda, Trump la despejó en el discurso
de su toma de posesión el 20 de enero. Enarboló la bandera del “America
First”, la expresión que movilizó a los aislacionistas de extrema
derecha para oponerse a la entrada de EEUU en la Segunda Guerra Mundial
contra los estados fascistas. Música para los oídos de los ultras. Trump
siempre ha sido SU candidato y el presidente ha devuelto el favor con
creces.