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lunes, 3 de octubre de 2022

Nobel de Medicina para Svante Pääbo por sus hallazgos en evolución humana

El biólogo sueco Svante Pääbo habla durante una rueda de prensa celebrada en Oviedo el 17 de octubre de 2018. / EFE/José Luis Cereijido

El investigador sueco Svante Pääbo ha sido galardonado con el Premio Nobel de Medicina 2022 por sus descubrimientos de los genomas de nuestro parientes extintos más cercanos, los neandertales y los denisovanos, y sobre la propia evolución de los humanos.

La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska ha concedido el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2022 al investigador sueco Svante Pääbo, vinculado actualmente al Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) y al Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (Japón).

Según el jurado, el galardón se le concede "por sus descubrimientos sobre los genomas de los homininos extintos y la evolución humana".

La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska ha concedido el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2022 al investigador sueco Svante Pääbo, vinculado actualmente al Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) y al Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (Japón).

Según el jurado, el galardón se le concede "por sus descubrimientos sobre los genomas de los homininos extintos y la evolución humana".

¿De dónde venimos?

La cuestión de nuestro origen y de lo que nos hace únicos ha ocupado a la humanidad desde la antigüedad. La paleontología y la arqueología son importantes para el estudio de la evolución humana. Las investigaciones aportan pruebas de que el humano anatómicamente moderno, Homo sapiens, apareció por primera vez en África hace aproximadamente 300.000 años, mientras que nuestros parientes más cercanos conocidos, los neandertales, se desarrollaron fuera de África y poblaron Europa y Asia occidental desde hace unos 400.000 años hasta hace 30.000, momento en el que se extinguieron.

Hace unos 70.000 años, grupos de Homo sapiens emigraron de África a Oriente Medio y, desde allí, se extendieron al resto del mundo. Así, humanos modernos y neandertales coexistieron en amplias zonas de Eurasia durante decenas de miles de años. Pero, ¿qué sabemos de nuestra relación con los extintos neandertales? Las pistas pueden derivarse de la información genómica.

A finales de la década de 1990, se había secuenciado casi todo el genoma humano. Este fue un logro considerable, que permitió realizar estudios posteriores sobre la relación genética entre diferentes poblaciones humanas. Sin embargo, los estudios sobre la relación entre los humanos actuales y los neandertales extintos requerirían la secuenciación del ADN genómico recuperado de especímenes arcaicos.

El ADN se localiza en dos compartimentos diferentes de la célula. El ADN nuclear alberga la mayor parte de la información genética, mientras que el genoma mitocondrial, mucho más pequeño, está presente en miles de copias. Después de la muerte, el ADN se degrada con el tiempo y al final solo quedan pequeñas cantidades. También se contamina con el ADN de, por ejemplo, bacterias y seres humanos contemporáneos. / Nobel Prize

 Una tarea aparentemente imposible

Al principio de su carrera, Svante Pääbo quedó fascinado por la posibilidad de utilizar métodos genéticos modernos para estudiar el ADN de los neandertales. Sin embargo, pronto se dio cuenta de los enormes desafíos técnicos, ya que con el tiempo el ADN se modifica químicamente y se degrada en fragmentos cortos.

Después de miles de años, solo quedan trazas de ADN, y lo que queda está masivamente contaminado con ADN de bacterias y humanos contemporáneos. Como estudiante de postdoctorado con Allan Wilson, un pionero en el campo de la biología evolutiva, Pääbo comenzó a desarrollar métodos para estudiar el ADN de los neandertales, un esfuerzo que duró varias décadas.

En 1990, Pääbo fue contratado por la Universidad de Múnich (Alemania), donde, como profesor recién nombrado, continuó su trabajo sobre el ADN antiguo. Decidió analizar el de las mitocondrias neandertales, orgánulos de las células que contienen su propio ADN. El genoma mitocondrial es pequeño y contiene solo una fracción de la información genética de la célula, pero está presente en miles de copias, lo que aumenta las posibilidades de éxito.

Con sus refinados métodos, Pääbo consiguió secuenciar una región de ADN mitocondrial de un trozo de hueso de hace 40.000 años. Así, por primera vez, tuvimos acceso a una secuencia de un pariente extinto. Las comparaciones con humanos y chimpancés contemporáneos demostraron que los neandertales eran genéticamente distintos. 

Secuenciación del genoma neandertal

Como los análisis del pequeño genoma mitocondrial solo aportaron información limitada, Pääbo asumió entonces el enorme reto de secuenciar el genoma nuclear neandertal. En ese momento, se le ofreció la posibilidad de crear el Instituto Max Planck en Leipzig al que sigue vinculado. En el nuevo centro, Pääbo y su grupo mejoraron constantemente los métodos para aislar y analizar el ADN de los restos óseos antiguos.

El equipo aprovechó los nuevos avances técnicos, que hicieron que la secuenciación del ADN fuera muy eficiente. Pääbo también contrató a varios colaboradores con experiencia en genética de poblaciones y análisis de secuencias avanzados. Y sus esfuerzos tuvieron éxito, logrando publicar la primera secuencia del genoma neandertal en 2010. Los análisis comparativos demostraron que el ancestro común más reciente de los neandertales y el Homo sapiens vivió hace unos 800.000 años. 

El investigador sueco y sus colaboradores pudieron ahora investigar la relación entre los neandertales y los humanos actuales de diferentes partes del mundo. Los análisis comparativos mostraron que las secuencias de ADN de los neandertales eran más similares a las de los humanos contemporáneos procedentes de Europa o Asia que a las de los humanos contemporáneos procedentes de África. Esto significa que los neandertales y los Homo sapiens se cruzaron durante sus milenios de coexistencia. En los humanos actuales con ascendencia europea o asiática, aproximadamente el 1-4 % del genoma procede de los neandertales.

El equipo de Pääbo extrajo ADN de especímenes óseos de homínidos extintos. Primero obtuvo un fragmento de hueso de nNandertal en Alemania, el yacimiento que dio nombre a los neandertales. Más tarde, utilizó un hueso de dedo de la cueva de Denisova, en el sur de Siberia, el yacimiento que dio nombre a los denisovanos (izquierda). A la derecha, árbol filogenético que muestra la evolución y la relación entre el Homo sapiens y los homíninos extintos, así como los flujos genéticos descubiertos por Pääbo. / Nobel Prize

Un descubrimiento sensacional: los denisovanos

En 2008, se descubrió un fragmento de hueso de dedo de 40.000 años de antigüedad en la cueva de Denisova, en el sur de Siberia. El hueso contenía un ADN excepcionalmente bien conservado, que el equipo de Pääbo secuenció. Los resultados causaron sensación: la secuencia de ADN era única en comparación con todas las conocidas de neandertales y humanos actuales.

El investigador sueco había descubierto un homínino desconocido hasta entonces, que recibió el nombre de denisovano. Las comparaciones con secuencias de humanos contemporáneos de diferentes partes del mundo mostraron que también se había producido un flujo de genes entre el hombre de Denisova y el Homo sapiens. Esta relación se observó por primera vez en poblaciones de Melanesia y otras partes del sudeste asiático, donde los individuos llevan hasta un 6 % de ADN de denisovano.

Los descubrimientos de Pääbo han generado una nueva comprensión de nuestra historia evolutiva. En la época en que el Homo sapiens emigró de África, al menos dos poblaciones de homininos extinguidas habitaban en Eurasia. Los neandertales vivían en el oeste de Eurasia, mientras que los denisovanos poblaban el este del continente. Durante la expansión de los sapiens fuera de África y su migración hacia el este, no solo se encontraron y cruzaron con neandertales, sino también con denisovanos. 

Padre de la paleogenómica

La investigación de Pääbo también ha dado lugar a una disciplina científica totalmente nueva: la paleogenómica. Tras los descubrimientos iniciales, su grupo ha completado el análisis de varias secuencias genómicas adicionales de homínidos extintos.

Los descubrimientos de Pääbo han establecido un recurso único, que es utilizado ampliamente por la comunidad científica para comprender mejor la evolución y la migración humanas. Los nuevos y potentes métodos de análisis de secuencias indican que los homininos arcaicos también pueden haberse mezclado con los humanos modernos en África. Sin embargo, todavía no se ha secuenciado ningún genoma de homininos extintos en África debido a la degradación acelerada del ADN antiguo en los climas tropicales.

Gracias a los hallazgos de Svante Pääbo, ahora sabemos que las secuencias genéticas arcaicas de nuestros parientes extintos influyen en la fisiología de los humanos actuales. Un ejemplo es la versión denisovana del gen EPAS1, que confiere una ventaja para la supervivencia a gran altura y es común entre los tibetanos actuales. Otros ejemplos son los genes neandertales que afectan a nuestra respuesta inmunitaria a distintos tipos de infecciones. 

Los descubrimientos de Pääbo han aportado información importante sobre cómo estaba poblado el mundo en la época en que el ‘Homo sapiens’ emigró de África y se extendió por el resto del mundo. Los neandertales vivían en el oeste y los denisovanos en el este del continente euroasiático. El mestizaje se produjo cuando el Homo sapiens se extendió por el continente, dejando rastros que permanecen en nuestro ADN. / Nobel Prize

¿Qué nos hace humanos singulares?

Al revelar las diferencias genéticas que distinguen a todos los seres humanos vivos de los homininos extintos, sus descubrimientos sientan las bases para explorar lo que nos hace realmente únicos a los humanos.

El Homo sapiens se caracteriza por su capacidad de crear culturas complejas, innovaciones avanzadas y arte figurativo, así como por cruzar aguas abiertas y extenderse por todo el planeta. Los neandertales también vivían en grupo y tenían un gran cerebro y utilizaban herramientas, pero estas se desarrollaron muy poco durante cientos de miles de años.

Las diferencias genéticas entre nosotros los sapiens y nuestros parientes extintos más cercanos eran desconocidas hasta que se identificaron gracias al trabajo esencial de Pääbo. Las investigaciones actuales se centran en el análisis de las implicaciones funcionales de estas diferencias con el objetivo final de poder aclarar realmente lo que nos hace humanos.

 Fuente: https://www.agenciasinc.es/Noticias/Nobel-de-Medicina-para-Svante-Paeaebo-por-sus-hallazgos-en-evolucion-humana

viernes, 4 de marzo de 2022

Escribonio Largo, el médico romano del siglo I d.C. que fue el primero en usar la electricidad como tratamiento

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Un médico romano en un cuadro de John William Waterhouse (1877) | foto dominio público en Wikimedia Commons

  Escribonio Largo (en latín Scribonius Largus) fue un médico romano del siglo I d.C. que trabajó en la corte del emperador Claudio (41-54 d.C.) y, al parecer, acompañó al ejército romano en la conquista de Britania. Es famoso por haber escrito una farmacopea (lista de recetas) que se utilizó en Europa hasta el siglo XVII, y también por haber sido el primero que se sabe que utilizó la electricidad como remedio. Sin embargo, su vida es todo un misterio.

Porque todo lo que sabemos de él es a través de sus propios escritos. Las principales fuentes antiguas como Suetonio o Plinio el Viejo ni siquiera le mencionan. Algo especialmente extraño en éste último, pues fueron contemporáneos (Escribonio era 20 años mayor que Plinio) y ambos exponen la utilidad del índice en los libros casi en términos idénticos: para que se encuentre con más facilidad lo que se busca. Muchos historiadores se han preguntado cómo es posible que Plinio no conociese a Escribonio Largo.

 Una de las razones puede ser que el texto de Escribonio, titulado De compositione medicamentorum liber, no hubiera circulado ampliamente en el mundo latino. Sin embargo sí le menciona el médico griego Galeno, que estuvo activo durante la segunda mitad del siglo II d.C. en Pérgamo y luego en Roma a partir de 162 d.C., donde entraría en contacto con su obra, y a través del cual pasaría a compilaciones de época medieval.

 Aunque pertenecía a la gens Escribonia, se cree que era probablemente un liberto o un hijo de liberto que por ello lleva el gentilicio de su antiguo amo, pero que habría alcanzado la condición de ciudadano. Pudo nacer en Sicilia y sus maestros, según él mismo expone, fueron: Apuleyo Celso (uno de los primeros médicos que escribió en latín en lugar de griego), del cual transmitió dos recetas, una para la tos y otra contra la rabia; y Vecio Valente, también alumno de Celso y que llegó a ser el médico personal de Mesalina, la tercera esposa del emperador Claudio.

 Algunos historiadores opinan que en realidad debía ser griego y escribía en este idioma, traduciendo después al latín. De ahi que su prosa sea poco elaborada y muy coloquial. En cualquier caso, Escribonio accedió al entorno del emperador Claudio recomendado por Cayo Julio Calisto, uno de los libertos que más influencia tenía en la corte. Prueba de sus buenas relaciones entre las familia imperial es que habla en sus textos de los medicamentos y remedios empleados por algunos de sus miembros presentes y pasados, como Augusto, Tiberio, Octavia, y Mesalina.

Cuando Claudio decidió invadir Britania en el año 43 d.C., Escribonio participo en la campaña, aunque se desconoce si lo hizo como médico del ejército o como médico privado de alguno de los comandantes de la expedición.

Cuatro años más tarde, en 47 d.C., publica la única de sus obras que ha llegado hasta nosotros, conocida como las Composiciones, en la que recoge una colección de fórmulas farmacéuticas y remedios tradicionales que incluye 271 recetas, la gran mayoría de su propia invención. En el texto, que Escribonio le dedica a Calisto, reconoce además su deuda con sus maestros, amigos y los escritos de importantes médicos anteriores.

 En el prefacio Escribonio se afirma como heredero de la deontología hipocrática, estableciendo una serie de normas éticas en la prescripción farmacéutica que tuvieron gran influencia en el humanismo médico de siglos posteriores. De hecho, la obra de Escribonio es la más antigua referencia documental del juramento hipocrático. La prescripción médica debía regirse, según él, por dos principios o virtudes: humanitas y misericordia, pues la medicina debía ser el arte de curar y no de dañar (scientia sanandi).

Casi nadie lleva a cabo una minuciosa valoración de las credenciales de un médico antes de someterse uno mismo y su familia a sus cuidados. En cambio, nadie encargaría la realización de su retrato a un pintor sin haber evaluado primero su capacidad mediante el estudio de ejemplos de su obra. Todo el mundo posee un juego de pesas y medidas de precisión para asegurarse de que no se produzcan errores en aspectos de la vida que en realidad son bastante triviales. Esto es así porque las personas otorgan más valor a las cosas que a sí mismas. Por consiguiente, los médicos no sienten la necesidad de trabajar duro en el estudio de la medicina. Incluso hay algunos que no solo ignoran los escritos de los médicos del pasado, cuyas obras constituyen los cimientos de la profesión médica, sino que además tienen la temeridad de atribuir opiniones totalmente erróneas a aquellos primeros investigadores.

Escribonio Largo, Composiciones, prefacio

 Las 271 recetas se dividen en tres secciones principales. La primera se compone de 162 recetas y está organizada por enfermedades, desde la cabeza a los pies. La segunda es una lista de 37 antídotos para venenos, mordeduras y picaduras, y la tercera trata de los emplastos, apósitos y bálsamos utilizados por los cirujanos.

Aunque muchas de estas recetas proceden de obras de médicos anteriores, también solía comprar recetas de origen dudoso a cualquiera que pudiera demostrar que funcionaban. Condena los remedios supersticiosos que están fuera de la profesión médica y utiliza sustancias vegetales que tienen propiedades terapéuticas (y que se pueden encontrar en las herboristerías modernas). Muchas de ellas se siguieron utilizando por lo menos hasta 1655.

Pero quizá la receta más famosa es su tratamiento de la gota y los dolores de cabeza con electricidad, el primer uso documentado de la historia. Evidentemente, en aquella época se trataba de electricidad animal. 

Concretamente de la aplicación de un pez torpedo mediterráneo o raya jaspeada (Torpedo marmorata) o de un torpedo del Atlántico (Torpedo nobiliana) sobre la frente del paciente, entre las cejas. De ese modo el pez descargaba su electricidad hasta que los sentidos del paciente se adormecían. De ahí que al estado resultante se le denomine torpor. En el caso de la gota el pez se colocaba bajo los pies.

Hay que atar la raya en la parte del cuerpo donde haya dolor (es decir, en la cabeza), y dejarla allí hasta que cese el dolor y dicha zona quede entumecida

Escribonio Largo, Composiciones 11

 También recomienda tener varias rayas a mano, puesto que en ocasiones dos o tres no son suficientes para que el tratamiento funcione.

Raya jaspeada (Torpedo marmorata) | foto Philippe Guillaume en Wikimedia Commons

 Fuente: https://www.labrujulaverde.com/2022/03/escribonio-largo-el-medico-romano-del-siglo-i-d-c-que-fue-el-primero-en-usar-la-electricidad-como-tratamiento

jueves, 14 de octubre de 2021

El test de embarazo más antiguo del mundo tiene 3.500 años: así es cómo los egipcios se las ingeniaban para saber si una mujer estaba encinta

 

 La escena ocurre hace 3.500 años, en una abigarrada ciudad a los márgenes del Nilo. Una joven pareja se acerca a una rudimentaria botica y preguntan, algo tímidos, si hay alguna forma de saber si ella está embarazada. "No solo eso", les responde el boticario. "Por poder, podemos saber el sexo de la criatura". Y, acto seguido, saca un saquito lleno de semillas de trigo y otro con semillas de cebada.

La mecánica es sencilla: la muchacha tiene que orinar en ellos. Si florece primero la cebada, será un niño; si lo hace el trigo, será una niña. En cambio, si no florece ningún saco: "la señora no estará embarazada", sentencia el boticario. Estoy fabulando, claro; pero solo sobre los personajes y el guión. Ese test de embarazo no solo existió en el Antiguo Egipto, sino que su uso está documentado hasta los años 60 del siglo pasado. Y por si fuera poco, según sabemos ahora, era capaz de predecir un embarazo con un 70% de efectividad.

 Los egiptólogos habían encontrado referencias a este sistema desde hace décadas en papiros sueltos; pero no fue hasta hace un par de años cuando un grupo de investigadores predoctorales de la Universidad de Copenhagen se dieron de bruces con una descripción precisa en un papiro de 3.500 años de antigüedad. El documento, en cuestión, es todo un tratado de nefrología y, de hecho, sirvió para que los académicos confirmaran que los egipcios conocían la existencia y función de los riñones.

Sofie Schiødt, la egiptóloga que tradujo el texto, explicaba en la Smithsonian Magazine que cuando buscaron si se trataba de una rareza egipcia, descubrieron que el test aparece descrito en sitios tan diferentes como un libro alemán de 1699 o en informes etnográficos de Asia Menor en la década de 1960. Eso les hizo preguntarse si había "algo" más que creencias populares.

Y lo hay. En 1963, un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Salud de EEUU hizo una prueba del método en cuestión. Regaron varios recipientes de trigo y cebada con orín de hombres, mujeres no embarazadas y mujeres encinta. El resultado fue que, en los dos primeros casos, las semillas no germinaron. En el tercero, en cambio, sí que lo hicieron. Al menos en un 70% de los casos.

La teoría de los investigadores es que son los estrógenos de la orina los que estimularían a las semillas. No obstante, no se han realizado más estudios sobre el tema y nadie ha seguido investigando. Es decir, no podemos estar seguros al cien por cien de cuál es el motivo que los hace funcionar. Tampoco sabemos si de verdad el test diferencia entre varones y hembras. El equipo fue incapaz de encontrar una relación directa entre qué semilla germinaba y el sexo de los embriones.

Como siempre, el ingenio humano es algo inabarcable y, aunque no debemos romantizar la "sabiduría de los antiguos", no dejamos de descubrir que tienen cosas que enseñarnos.

Fuente: https://www.xataka.com/medicina-y-salud/test-embarazo-antiguo-mundo-tiene-3-500-anos-asi-como-egipcios-se-ingeniaban-para-saber-mujer-estaba-cinta

lunes, 4 de octubre de 2021

Premio Nobel de Medicina a los descubridores de los receptores de la temperatura y el tacto

 El jurado ha destacado que los descubrimientos de David Julius y Ardem Patapoutian permiten entender cómo el calor, el frío y el tacto pueden generar señales en nuestro sistema nervioso

David Julius y Ardem Patapoutian

 Este año, el Premio Nobel de Fisiología o Medicina se ha otorgado a David Julius y Ardem Patapoutian por el descubrimiento de receptores de la temperatura y el tacto. Nuestra capacidad para sentir el calor, el frío y el tacto es esencial para la supervivencia y sustenta nuestra interacción con el mundo que nos rodea. En nuestra vida diaria damos por sentadas estas sensaciones, pero, ¿cómo se inician los impulsos nerviosos para que se puedan percibir la temperatura y la presión? Esta cuestión ha sido resuelta por los premios Nobel de este año.

David Julius, que en 2010 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica junto a Linda Watkins y Baruch Minke, utilizó capsaicina, un compuesto picante de los chiles que induce una sensación de ardor, para identificar un sensor en las terminaciones nerviosas de la piel que responde al calor. Ardem Patapoutian utilizó células sensibles a la presión para descubrir una nueva clase de sensores que responden a estímulos mecánicos en la piel y los órganos internos. Estos descubrimientos revolucionarios lanzaron intensas actividades de investigación que llevaron a un rápido aumento en nuestra comprensión de cómo nuestro sistema nervioso percibe el calor, el frío y los estímulos mecánicos. Los galardonados identificaron los eslabones faltantes en nuestra comprensión de la compleja interacción entre nuestros sentidos y el medio ambiente.

En el siglo XVII, el filósofo René Descartes imaginó hilos que conectaban diferentes partes de la piel con el cerebro. De esta manera, un pie tocando una llama abierta enviaría una señal mecánica al cerebro. Los descubrimientos posteriores revelaron la existencia de neuronas sensoriales especializadas que registran cambios en nuestro entorno. Joseph Erlanger y Herbert Gasser recibieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1944 por su descubrimiento de diferentes tipos de fibras nerviosas sensoriales que reaccionan a distintos estímulos, por ejemplo, en las respuestas al tacto doloroso y no doloroso. Desde entonces, se ha demostrado que las células nerviosas están altamente especializadas en detectar diferentes tipos de estímulos, lo que permite una percepción matizada de nuestro entorno como nuestra capacidad para sentir diferencias en la textura de las superficies a través de las yemas de los dedos o nuestra capacidad para discernir tanto el calor agradable como el doloroso.

Antes de los descubrimientos de David Julius y Ardem Patapoutian, nuestra comprensión de cómo el sistema nervioso percibe e interpreta nuestro entorno aún contenía una pregunta fundamental sin resolver: ¿cómo se convierten la temperatura y los estímulos mecánicos en impulsos eléctricos en el sistema nervioso?

¡La ciencia se calienta!

En la última parte de la década de 1990, David Julius, de la Universidad de California, vio la posibilidad de grandes avances al analizar cómo el compuesto químico capsaicina causa la sensación de ardor que sentimos cuando entramos en contacto con los chiles. Ya se sabía que la capsaicina activaba las células nerviosas causando sensaciones de dolor, pero la forma en que esta sustancia química ejercía esta función era un acertijo sin resolver. Julius y sus colaboradores crearon una biblioteca de millones de fragmentos de ADN correspondientes a genes que se expresan en las neuronas sensoriales que pueden reaccionar al dolor, el calor y el tacto. Así, plantearon la hipótesis de que la biblioteca incluiría un fragmento de ADN que codifica la proteína capaz de reaccionar con la capsaicina. Expresaron genes individuales de esta colección en células cultivadas que normalmente no reaccionan a la capsaicina. Después de una búsqueda laboriosa, se identificó un solo gen que podía hacer que las células fueran sensibles a la capsaicina. Otros experimentos revelaron que el gen identificado codificaba una nueva proteína de canal iónico y este receptor de capsaicina recién descubierto se denominó más tarde TRPV1. Cuando Julius investigó la capacidad de la proteína para responder al calor, se dio cuenta de que había descubierto un receptor sensible al calor que se activa a temperaturas que se perciben como dolorosas.

David Julius usó l capsaicina de los chiles para identificar TRPV1, un canal iónico activado por el calor doloroso

 ¿Cómo percibimos el mundo?

Uno de los grandes misterios que enfrenta la humanidad es la cuestión de cómo percibimos nuestro entorno. Los mecanismos subyacentes a nuestros sentidos han desencadenado nuestra curiosidad durante miles de años. Por ejemplo, cómo los ojos detectan la luz, cómo las ondas sonoras afectan nuestro oído interno o cómo los diferentes compuestos químicos interactúan con los receptores en nuestra nariz y boca generando el olfato y el gusto. También tenemos otras formas de percibir el mundo que nos rodea. Imagínese caminar descalzo por el césped en un caluroso día de verano. Puedes sentir el calor del sol, la caricia del viento y las briznas individuales de hierba debajo de tus pies. Las impresiones de temperatura, tacto y movimiento son esenciales para nuestra adaptación al entorno en constante cambio.

El descubrimiento de TRPV1 fue un gran avance que abrió el camino para desentrañar receptores adicionales sensibles a la temperatura. Independientemente el uno del otro, tanto David Julius como Ardem Patapoutian usaron la sustancia química mentol para identificar TRPM8, un receptor que se mostró activado por el frío. Se identificaron canales iónicos adicionales relacionados con TRPV1 y TRPM8 y se descubrió que se activan mediante un rango de temperaturas diferentes. Muchos laboratorios llevaron a cabo programas de investigación para estudiar las funciones de estos canales en la sensación térmica mediante el uso de ratones manipulados genéticamente que carecían de estos genes recién descubiertos. El descubrimiento de David Julius de TRPV1 fue el gran avance que nos permitió comprender cómo las diferencias de temperatura pueden inducir señales eléctricas en el sistema nervioso. Icono de Validado por la comunidad

Investigación bajo presión

Mientras se desarrollaban los mecanismos de la sensación de temperatura, no estaba claro cómo los estímulos mecánicos podían convertirse en nuestros sentidos del tacto y la presión. Los investigadores habían encontrado previamente sensores mecánicos en bacterias, pero los mecanismos subyacentes al tacto en los vertebrados seguían siendo desconocidos. Ardem Patapoutian, que trabaja en Scripps Research en La Jolla (California) deseaba identificar los escurridizos receptores que se activan mediante estímulos mecánicos. Patapoutian y sus colaboradores identificaron por primera vez una línea celular que emitía una señal eléctrica mensurable cuando se pinchaban células individuales con una micropipeta. Se asumió que el receptor activado por fuerza mecánica es un canal iónico y en un paso siguiente se identificaron 72 genes candidatos que codifican posibles receptores. Estos genes se inactivaron uno a uno para descubrir el gen responsable de la mecanosensibilidad en las células estudiadas.

Después de una ardua búsqueda, Patapoutian y sus colaboradores lograron identificar un solo gen cuyo silenciamiento hizo que las células se volvieran insensibles a los pinchazos con la micropipeta. Se había descubierto un canal de iones mecanosensibles nuevo y completamente desconocido y se le dio el nombre de Piezo1, después de la palabra griega para presión (í; píesi). A través de su similitud con Piezo1, se descubrió un segundo gen y se denominó Piezo2. Se encontró que las neuronas sensoriales expresan altos niveles de Piezo2 y estudios posteriores establecieron firmemente que Piezo1 y Piezo2 son canales iónicos que se activan directamente por el ejercicio de presión sobre las membranas celulares.

Patapoutian usó células mecanosensibles cultivadas para identificar un ion canal activado por fuerza mecánica
El avance de Patapoutian dio lugar a una serie de artículos de su grupo y de otros, que demostraban que el canal iónico Piezo2 es esencial para el sentido del tacto. Además, se demostró que Piezo2 juega un papel clave en la detección de importancia crítica de la posición y el movimiento del cuerpo, conocida como propiocepción. En trabajos posteriores, se ha demostrado que los canales Piezo1 y Piezo2 regulan procesos fisiológicos importantes adicionales, como la presión arterial, la respiración y el control de la vejiga urinaria.

Los descubrimientos revolucionarios de los canales TRPV1, TRPM8 y Piezo por los premios Nobel de este año nos han permitido comprender cómo el calor, el frío y la fuerza mecánica pueden iniciar los impulsos nerviosos que nos permiten percibir y adaptarnos al mundo que nos rodea. Los canales TRP son fundamentales para nuestra capacidad de percibir la temperatura. El canal Piezo2 nos dota del sentido del tacto y la capacidad de sentir la posición y el movimiento de las partes de nuestro cuerpo. Los canales TRP y Piezo también contribuyen a numerosas funciones fisiológicas adicionales que dependen de la detección de temperatura o estímulos mecánicos. La intensa investigación en curso que se originó a partir de los descubrimientos galardonados este año se centra en dilucidar sus funciones en una variedad de procesos fisiológicos. Este conocimiento se está utilizando para desarrollar tratamientos para una amplia gama de enfermedades, incluido el dolor crónico.

Los premios Nobel de este año han explicado cómo el calor, el frío y el tacto pueden iniciar señales en nuestro sistema nervios

Fuente: https://elcultural.com/premio-nobel-de-medicina-a-los-descubridores-de-los-receptores-de-la-temperatura-y-el-tacto

lunes, 5 de octubre de 2020

Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2020 al descubrimiento del virus de la hepatitis C

 En el mundo hay 71 millones de personas con infección crónica por el virus de la hepatitis C, según la Organización Mundial de la Salud. Hoy, Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice, han obtenido el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2020 por su descubrimiento.


  Este año, el Premio Nobel de Fisiología o Medicina se otorga a tres científicos que han contribuido decisivamente a la lucha contra la hepatitis de transmisión sanguínea, un importante problema de salud mundial que provoca cirrosis y cáncer de hígado. Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice llevaron a cabo hallazgos que condujeron a la identificación de un nuevo virus, el virus de la hepatitis C.

Antes de su trabajo, el descubrimiento de los de la hepatitis A y B había sido un avance fundamental, pero seguían sin poder explicarse la mayoría de los casos de hepatitis en la sangre. Con la nueva revelación, se pudo comprobar la causa de los casos restantes de hepatitis crónica e hizo posible el desarrollo de nuevos medicamentos que han salvado millones de vidas.

El premio Nobel de este año se otorga a tres científicos que han contribuido da la lucha contra la hepatitis de transmisión sanguínea, un problema de salud mundial que causa cirrosis y cáncer de hígado

Harvey J. Alter (Nueva York, 1935) se graduó en medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Rochester y se formó en medicina interna en el Strong Memorial Hospital y en los Hospitales Universitarios de Seattle. En 1961, se unió a los Institutos Nacionales de Salud (NIH). Desde 1969 pertenece al Departamento de Medicina de Transfusión del Centro Clínico como investigador principal.

Por su parte, Michael Houghton recibió su doctorado en 1977 en el King's College de Londres. En 2010 se trasladó a la Universidad de Alberta y actualmente es profesor en una Cátedra de Investigación de Excelencia en Virología de Canadá y director del Instituto de Virología Aplicada Li Ka Shing.

Por último, Charles M. Rice (Sacramento, 1952), obtuvo su doctorado en 1981 en el Instituto de Tecnología de California. Desde 2001 es profesor en la Universidad Rockefeller de Nueva York. Durante 2001-2018 fue el director científico y ejecutivo del Centro para el Estudio de la Hepatitis C en la Universidad Rockefeller, donde sigue activo.

tipos de hepatitis

Existen dos formas principales de hepatitis. Una forma es una enfermedad aguda causada por el virus de la hepatitis A que se transmite por agua o alimentos contaminados. La otra forma es causada por el virus de la hepatitis B o el de la hepatitis C. / Nobel Prize

Un agente infeccioso desconocido

La clave del éxito de la intervención contra las enfermedades infecciosas es identificar el agente causal. En la década de 1960, Baruch Blumberg determinó que una forma de hepatitis transmitida por la sangre era causada por un virus que llegó a conocerse como el virus de la hepatitis B, y el descubrimiento condujo al desarrollo de pruebas de diagnóstico y una vacuna eficaz.

En ese momento, Harvey J. Alter estudiaba la aparición de la hepatitis en pacientes que habían recibido transfusiones de sangre. Aunque los análisis de sangre para el recién descubierto virus de la hepatitis B redujeron el número de casos de hepatitis relacionada con transfusiones, el equipo de Alter demostró que quedaban muchos casos. Las pruebas para la infección del virus de la hepatitis A también se desarrollaron alrededor de esta época, y se hizo evidente que no era la causa de estos casos inexplicables.

Su descubrimiento, con el que se pudo comprobar la causa de los casos restantes de hepatitis crónica, hizo posible el desarrollo de nuevos medicamentos que han salvado millones de vidas

Alter y sus colegas demostraron que la sangre de estos pacientes con hepatitis podía transmitir la enfermedad a los chimpancés, el único huésped susceptible además de los humanos. Estudios posteriores también demostraron que el agente infeccioso desconocido tenía las características de un virus. Se había definido así una nueva y distinta forma de hepatitis viral crónica, que se conoció como hepatitis ‘no A, no B’.

El problema ahora era su identificación, algo que no se consiguió durante más de una década. Michael Houghton, trabajando para la empresa farmacéutica Chiron, trabajó para aislar la secuencia genética del virus. Su grupo creó una colección de fragmentos de ADN de ácidos nucleicos encontrados en la sangre de un chimpancé infectado.

La mayoría de estos fragmentos procedían del genoma del propio chimpancé, pero los investigadores predijeron que algunos derivarían del virus desconocido. Asumiendo que los anticuerpos contra el virus estarían presentes en la sangre extraída de los pacientes con hepatitis, utilizaron los sueros de los humanos para identificar los fragmentos de ADN viral clonado que codifican las proteínas virales. Tras una búsqueda exhaustiva, se encontró un clon positivo derivado de un nuevo virus de ARN de la familia de los flavivirus: el virus de la hepatitis C.

resumen de los hallazgos

Resumen de los hallazgos del Premio Nobel de este año. Los estudios metódicos de la hepatitis asociada a la transfusión de Harvey J. Alter demostraron que un virus desconocido era una causa común de la hepatitis crónica. Michael Houghton utilizó una estrategia no probada para aislar el genoma del nuevo virus que se llamó virus de la hepatitis C. y Charles M. Rice proporcionó la evidencia final que mostraba que este virus por sí solo podía causar hepatitis. / Nobel Prize

La pieza que faltaba

Este hallazgo fue decisivo, pero faltaba una pieza del rompecabezas: ¿podría el virus por sí solo causar hepatitis? Para responder a esta pregunta los científicos tuvieron que investigar si el virus clonado era capaz de replicarse y causar la enfermedad. Fue Charles M. Rice, junto con otros grupos que trabajaban con virus ARN, quién observó una región no caracterizada anteriormente en el extremo del genoma del virus que podría ser importante para su replicación.

Rice también observó variaciones genéticas en muestras de virus aislados y formuló la hipótesis de que algunas de ellas podrían obstaculizar la replicación del virus. Mediante ingeniería genética, generó una variante de ARN del virus de la hepatitis C que incluía la región recién definida del genoma viral y que carecía de las inactivantes variaciones genéticas.

La hepatitis C sigue siendo una gran preocupación de salud en el mundo. Sin embargo, ahora existe la oportunidad de eliminar la enfermedad

Cuando este ARN se inyectó en el hígado de los chimpancés, se detectó el virus en la sangre y se observaron cambios patológicos parecidos a los observados en los humanos con la enfermedad crónica. Esta fue la prueba final de que el virus de la hepatitis C por sí solo podía causar los casos inexplicables de hepatitis mediada por transfusión.

Los descubrimientos de los tres premios Nobel han permitido el diseño de análisis de sangre muy sensibles que han eliminado el riesgo de hepatitis transmitida por transfusión en una gran parte del mundo. Este avance también ha supuesto el desarrollo de medicamentos antivirales que pueden curarla. Porque si bien la hepatitis C sigue siendo una gran preocupación de salud en el mundo, ahora existe la oportunidad de eliminar la enfermedad.

Fuente: https://www.agenciasinc.es/Noticias/Premio-Nobel-de-Fisiologia-o-Medicina-2020-al-descubrimiento-del-virus-de-la-hepatitis-C

martes, 27 de agosto de 2019

La dichosa medicina tradicional china va camino de extinguir también a estos geckos

La población de geckos tokay ha disminuido hasta un 50% en algunos países de Asia en tan solo unos años | imagen ONG Traffic.org
En alguna ocasión hemos hablado en esta sección de ciencia del peligro que representan las denominadas “medicinas tradicionales” para infinidad de especies, sobre todo en Asia y África. Bellos animales como los rinocerontes, los tigres o los elefantes que están siendo exterminados para cubrir los caprichos de unos curanderos y sus ridículos polvos mágicos. Nuestra atención se suele centrar en estas especies emblemáticas y a veces olvidamos que otras prácticas reprochables que afectan a animales menos célebres.

Esta semana Scientific American publica un amplio reportaje sobre cómo el tráfico y comercio ilegal, y sobre todo las dichosas “medicinas milenarias” están reduciendo de manera alarmante la población de geckos en países como China, Vietnam, Tailandia, Myanmar, Indonesia, Filipinas o Bangladesh.
Se suelen denominar “tokay” y son una de las especies de geckos más grandes que existen. Su alimentación es uno de los más poderosos aliados que tenemos contra infinidad de insectos. De hecho, estos ágiles reptiles suelen residir en poblaciones urbanas, incluso es fácil verlos en jardines y hogares, donde ayudan a controlar las plagas de insectos con gran eficacia.

A pesar de ser tan beneficiosos para el ser humano, en los últimos años han comenzado a comercializarse en el mercado internacional y los estudios realizados muestran un rápido y preocupante declive de la especie. Los trabajos publicados sobre las tendencias de la población de gekos tokay son escasos, pero varios equipos internacionales han confirmado disminuciones de hasta el 50% en numerosos países de Asia donde antes eran abundantes.

Nadie sabe a ciencia cierta cuántos gekckos tokay son capturados para comercio, pero la cifra puede superar el millón de ejemplares cada año. Un pequeño porcentaje de ellos termina en Europa, Japón o Estados Unidos para venderse como mascotas, sin embargo, la gran mayoría termina en China para ser usados como ingredientes de su ridícula medicina tradicional para tratar dolencias como el asma, la diabetes, el eczema o la disfunción eréctil. Por supuesto, ninguna evidencia científica respalda la eficacia de los geckos como tratamiento médico.

La mayor parte de los esfuerzos para controlar el comercio de vida silvestre a menudo recae en criaturas más raras y amadas, como elefantes, rinocerontes y tigres, sin embargo, no debemos olvidar que miles de especies más cotidianas también están siendo objeto de caza, comercio y tráfico ilegal.
"La gente da por sentado muchas especies porque son comunes", explica Vincent Nijman, antropólogo de la Universidad de Oxford en Scientific American. “No nos importan o no nos preocupamos por ellas, y luego, de repente, una o dos generaciones después, nos damos cuenta de que ya no son comunes. Solo entonces nos damos cuenta del impacto en el medio ambiente causado ​​por la pérdida de estas especies. Nos daremos cuenta de su importancia cuando ya sea demasiado tarde”.

jueves, 18 de abril de 2019

La facturas médicas ya son la primera causa de bancarrota en EE.UU.

Para muchos estadounidenses, el coste de la atención médica significa el gasto de todos sus ahorros y, a menudo, la razón para declararse en bancarrota.

Female doctor holding application form while consulting patient
Un nuevo estudio acaba de certificar que el 66.5 % de todas las declaraciones de bancarrota de los estadounidenses estaban relacionadas con problemas médicos. Según las investigaciones, se calcula que unas 530 000 familias se declaran en bancarrota cada año debido a problemas médicos y facturas.
Otras razones incluyen hipotecas o ejecuciones hipotecarias inasequibles (45 %); seguido de gastar o vivir por encima de lo que se ingresa, (44.4 %), ayudando a amigos o familiares (28.4 %); préstamos estudiantiles (25.4 %); o divorcio o separación (24,4).

La Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio no es suficiente
La cantidad de ciudadanos que mencionaron los problemas médicos como una razón que contribuyó a su bancarrota en realidad aumentó ligeramente después de la implementación de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio y Protección del Paciente firmada por Obama: 67.5 % en los tres años posteriores a la adopción de la ley frente al 65.5 % anterior.

La Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act, en inglés) es la ley de reforma del sistema de salud que fue aprobada por el Congreso y firmada por el presidente Obama el 23 de marzo de 2010. Esta ley exige que la mayoría de los planes de seguro médico cubran una amplia gama de servicios preventivos, como pruebas para detectar enfermedades y vacunas, sin cobrar un copago ni otras cuotas. Esta cobertura incluye todos los servicios preventivos recomendados por el Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de los Estados Unidos (USPSTF), el Comité Asesor sobre las Prácticas de Vacunación de los CDC (ACIP) y la Administración de Recursos y Servicios de Salud (HRSA), de conformidad con el asesoramiento de organizaciones como la Academia Americana de Pediatría (a través del acuerdo cooperativo Bright Futures) y las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, que se conocían antes como el Instituto de Medicina (IOM).

“La culpa de la falta de mejora es la imposibilidad de muchas familias para contratar un seguro de salud adecuado”, según un coautor de la investigación, el Dr. David U. Himmelstein, profesor en el Hunter College y fundador del grupo de defensa Médicos para un programa nacional de salud.
“A menos que usted sea Jeff Bezos, las personas no tienen muy buenas alternativas, porque el seguro que está disponible y asequible para las personas, o que la mayoría de los empleadores les proporcionan, no es una protección adecuada si está enfermo”, dijo Himmelstein.

La mayoría de las familias no tienen suficiente dinero ahorrado para una emergencia simple, y mucho menos miles de dólares en costos médicos inesperados. Un estudio reciente del sitio web de finanzas personales Bankrate encontró que solo el 40 por ciento de los estadounidenses han ahorrado lo suficiente para cubrir un gasto de emergencia de 1,000 dólares.

Fuente: https://spanishrevolution.org/la-facturas-medicas-ya-son-la-primera-causa-de-bancarrota-en-ee-uu/

sábado, 5 de enero de 2019

Histeria femenina



Hasta practicamente el siglo XX existía como diagnóstico la "histeria femenina". Era el cajón desastre de muchos síntomas y malestares atribuidos (erróneamente) a las mujeres . ¿Saben qué era y qué tratamiento se aplicaba?

Las pacientes diagnosticadas con histeria femenina debían recibir un lavado vaginal (hidroterapia) o un "masaje pélvico", estimulación manual de los genitales de la mujer por el médico hasta llegar al orgasmo, el llamado "paroxismo histérico"

De este peculiar masaje ya se hablaba en el 653 y consistía en que por orden de un médico, la comadrona se impregnaba un dedo en aceite de lirios o nardos y masajeaba con vigor la zona genital de la mujer hasta que esta llegara al clímax, y aliviara de esa manera su histeria.

Desfallecimientos, insomnio, dolor abdominal, irritabilidad, dolores de cabeza, etc. conducían a la mujer a ser diagnosticada de histeria. Además, se consideraba el deseo sexual reprimido de las mujeres una enfermedad.

De la Histeria ya se hablaba en papiros egipcios (Kahoun,1900 a.C.) y fue descrita por Platón e Hipócrates. En la antigua Grecia se decía que el útero no está estático sino que deambula por el cuerpo de la mujer causando enfermedades cuando llegaba al pecho.

Esta teoría da origen al nombre de la teórica enfermedad, pues la palabra histeria proviene de la palabra griega para útero, que es "hysteraon".

 Freud basó algunas de sus teorías sobre el psicoanálisis en la histeria femenina. Algunos dicen que Sigmund Freud y Jean-Martin Charcot propiciaron que desapareciera la histeria como enfermedad al profundizar en el estudio de la mente.

 Para los médicos (muchas veces ayudados por matronas) era un "chollo" el diagnóstico de esta enfermedad porque lo asociaban a un tratamiento largo que no tenía efectos secundarios y por el que cobraban en cada sesión.

 La parte más llamativa del asunto fue la invención de "aparatos" para el tratamiento de la histeria. En 1870 los médicos ya disponían del primer vibrador mecánico y en 1873 se empleó el primer vibrador electromecánico.

Primer vibrador electromecánico.
 El médico Joseph Mortimer Granville en 1870, cansado de masturbar manualmente a sus pacientes, patentó el primer vibrador con forma fálica, y aunque de un tamaño considerable, fue todo un éxito, ya que lograba “aliviar” a las pacientes en menos de 10 minutos.

Primer vibrador con forma fálica,
   También se creó el “manipulador”, el primer vibrador a vapor, que era una mesa larga con un corte a la mitad para una esfera vibrante; su inventor, George Taylor, al mismo tiempo que recomendaba su uso, advertía que las mujeres debían ser supervisadas para prevenir el “abuso”.

 A finales del siglo XIX, la difusión de la electricidad en el hogar facilitó la llegada del vibrador al mercado de consumo. Además la intimidad lo convirtió en un aparato más popular que la plancha. Las publicidedades decían “porque tú, mujer, tienes derecho a no estar enferma”.

 La variedad de vibradores medicinales de aquella época era inmensa, muchos modelos funcionaban con corriente eléctrica, otros lo hacían con baterías o gas, incluso se diseñaron algunos que funcionaban a pedales.

Aunque los médicos de la época reconocían que el desorden provenía de la insatisfacción sexual, parecían reticentes a admitir el propósito sexual de los dispositivos empleados para tratarlo.

A finales del siglo XIX y ante las dudas sobre la enfermedad y más aun de los tratamientos, se introduce un nuevo concepto sobre estas teóricas patologías que es el de “neurosis histérica”.

 A lo largo de los primeros años del siglo XX el número de diagnósticos de histeria femenina decayó, pero al menos la mitad de las mujeres norteamericanas tenía un vibrador en sus casas para fines “medicinales”.

 Las relaciones sexuales se enmarcaban dentro de la función reproductiva y, fuera de esto, eran indecorosas. El cambio vino de mano de los movimientos sufragistas, que promovían la revolución y sembraron la semilla de la libertad y la igualdad entre hombres y mujeres.

En 1952, la Asociación Americana de Psiquiatría declaró oficialmente que la histeria femenina no era una enfermedad, sino un mito anticuado, y el "orgasmo femenino" una necesidad fisiologica tal y como lo es comer o dormir.


 Hoy día la histeria es enfermedad sin connotación con la mujer y la sexualidad,aunque la RAE dice "Enfermedad nerviosa crónica,más frecuente en la mujer que en el hombre, caracterizada por gran variedad de síntomas, principalmente funcionales y a veces por ataques convulsivos”


Fuente:  Catéter Doble Jota ‏ @cateterdoblej

viernes, 4 de enero de 2019

“El 40% de lo que hacemos los médicos es incorrecto”

Vinay Prasad es un oncólogo sin complejos. No le tiemblan la voz ni el pulso a la hora de criticar toda una serie de prácticas médicas que deberían corregirse. Tratamientos y pruebas ineficaces, intereses económicos, ensayos clínicos inadecuados… En su opinión, solo una mejor ciencia podrá dar lugar a una mejor medicina.

<p>El oncólogo Vinay Prasad. / Universidad de Oregón</p>
El oncólogo Vinay Prasad. / Universidad de Oregón
Tiene apenas 35 años y ya le definen como el nuevo enfant terrible de la medicina. Vinay Prasad es un oncólogo especializado en hematología y profesor en la universidad de Oregón, en los Estados Unidos. Coautor del libro Ending Medical Reversal, se erige como uno de los azotes de la medicina.

Recientemente ha estado presentando sus ideas en Barcelona, en el hospital Clínic y en unas jornadas organizadas por la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitaria de Cataluña. El título de su presentación coincide con el de este artículo y deja pocas dudas sobre su enfoque: “El 40% de lo que hacemos es incorrecto”.

“No pretendo convencer de la cifra exacta. Puede que no sea exactamente el 40%. Lo que quiero es alertar sobre lo que sugiere”, comienza. Con incorrecto se refiere a todo tipo de práctica médica, ya sean medicamentos, cirugías, pruebas diagnósticas que o bien no son mejores que las anteriores (pero sí más caras) o no son eficaces, o incluso son peores que no hacer nada.

La cifra proviene de un estudio del año 2013 en el que él mismo participó y que dio la vuelta al mundo. En él analizaron 363 artículos publicados durante diez años en la revista médica más prestigiosa, The New England Journal of Medicine, que evaluaban si una nueva práctica médica era mejor que aquella a la que había sustituido. De ellos, 146 (el 40,2%) encontraba que no, que la nueva resultaba ser peor que la anterior.

“Pensamos que con los cambios en medicina sucede como con los coches o los teléfonos, que siempre van a mejor. Y es cierto, pero solo parcialmente. Los libros de medicina parecen escritos por los vencedores”, denuncia.

¿Cuáles son las causas?
“En ciertos casos es porque recibimos incentivos económicos, pero la mayor parte de las veces nos convencemos de que algo funciona y lo corroboramos con evidencias anecdóticas –explica a Sinc–. Tanto los médicos como los pacientes nos engañamos a nosotros mismos. Además hay otra cuestión: no se realizan los estudios correctos”.

Prasad es tremendamente crítico con la forma en que las novedades llegan a la práctica clínica. En su opinión a veces se incorporan basándose en estudios débiles que, aun plausibles científicamente, no demuestran que sean útiles.

En otras ocasiones los ensayos clínicos no se han realizado como deberían. Además de la opacidad –muchos de los que tienen resultados negativos no se publican– según Prasad suelen diseñarse para aumentar las probabilidades de éxito y eso lleva a que su eficacia sea menor en condiciones reales. Y, en su inmensa mayoría, son realizados por la propia industria. “Es como si yo fuera pintor y me presentara a un concurso en el que también soy el jurado. Seguramente ganaré ese concurso”.

El año pasado, un artículo en la revista BMJ hizo saltar la voz de alarma. Mostró que hasta el 50% de los fármacos contra el cáncer que se aprobaron en Europa entre 2009 y 2013 no mejoraban la supervivencia ni la calidad de vida. Sin embargo, todos habían mostrado eficacia en los ensayos clínicos previos a su comercialización y, en general, se vendían a precios elevados.

Prasad critica el diseño de estos ensayos, basados en variables intermedias y no en el objetivo final. Por ejemplo, como se tarda mucho tiempo en estudiar si un fármaco mejora la supervivencia, se analiza si retrasa el momento en que el cáncer progresa o vuelve a aparecer. “Pero se ha demostrado que esto no significa que el paciente vaya a vivir más tiempo. Ni siquiera que aumente su calidad de vida, aunque suene contraintuitivo”.

Más evaluaciones independientes
Dispara también contra lo que muchos consideran la esperanza contra el cáncer: la medicina personalizada de precisión. En un controvertido artículo en la revista Nature llegó a decir que se trataba de un espejismo. Sus críticos denunciaron su temeridad: de momento no es la panacea, pero ha dado resultados muy positivos en tumores como ciertas leucemias, de mama o de pulmón.

“Yo me refería más bien a la nueva corriente que busca secuenciar la genética completa del tumor y a partir de ahí buscar un fármaco dirigido. Pero también abarca casos como estos. Solo pueden aplicarse en un 9% de los pacientes y disminuyen el tamaño del tumor en el 5%”.

¿Cree entonces que ha sido un error poner tantas esperanzas y recursos en este tipo de terapias? “Nos movemos por modas sin saber lo que va a ser eficaz en el futuro. Cuando James Allison empezó sus estudios sobre la inmunoterapia le dijeron que era una locura. En lugar de concentrarnos tanto en un área deberíamos mantener abiertos varios enfoques durante el tiempo suficiente”, asegura.

Prasad reclama más evaluaciones. “Las novedades que se introducen en la práctica clínica deberían examinarse mediante ensayos clínicos sistemáticamente, empezando con lo más utilizado y lo más caro, y evitando conflictos de interés”. Una vez identificadas, las prácticas ineficaces deberían cambiarse.

Médicos y pacientes
Sobre todo, los ensayos clínicos que justifican la aprobación de una práctica clínica deberían ser mejores y realizarse “por una agencia independiente, no por la industria”. Sobre su altísimo coste, Prasad opina que se han hinchado por motivos burocráticos y pueden hacerse de forma más barata.

¿Qué pensarán los pacientes si se les cambian prácticas o tratamientos habituales porque no eran eficaces? El riesgo de perder su confianza es muy alto. Prasad admite que es un tema delicado, pero, en su opinión, “la gente es inteligente, solo que muchas veces está desinformada. Los médicos debemos ser honestos y explicar cómo funciona la ciencia. En el fondo es un tema de cultura científica. Y, ante todo, debemos ser más humildes en lo que hacemos”.

¿Y el resto de la comunidad médica? “Está claro que es algo controvertido, pero creo que la reacción es positiva porque me siguen invitando a dar conferencias en sitios importantes (sonríe). Una vez un compañero me dijo que la razón por la que no están de acuerdo pero me siguen invitando es porque secretamente sí lo están. Aunque no lo vayan a confesar”.

Fuente: https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/El-40-de-lo-que-hacemos-los-medicos-es-incorrecto

lunes, 19 de marzo de 2018

Homeopatía: ¿timo o medicina?

¿Medicina? Definitivamente, no. Ambas tuvieron un origen común hace tres siglos, pero hoy los métodos pseudocientíficos se acercan más a la superstición que a la curación.

Homeopatía: ¿timo o medicina?
 Corren malos tiempos para la homeopatía. Hace unos meses, Australia impuso la retirada de los productos de medicina alternativa de las farmacias y Estados Unidos anunció la obligación de comercializarlos con la advertencia de que no son medicamentos. En 2015, un niño murió en Italia porque sufría otitis y se le trató con los métodos de esta pseudociencia. Hay lectores que pueden sorprenderse al leer estas noticias porque aparenta ser un tratamiento seguro. De hecho, hay facultativos que se anuncian como homeópatas. En Madrid existe un hospital que se rige por la filosofía de este dudoso sistema curativo. Incluso hay universidades que ofrecen másteres en esta disciplina. Y por supuesto, en muchas farmacias encontrará este rótulo en letras grandes.

La realidad es que la homeopatía es a la medicina lo que la astrología a la astronomía o la alquimia a la química. Todas tuvieron un origen común hace tiempo, pero la medicina es una ciencia y la homeopatía sigue siendo una superstición. Surge de las ideas de Samuel Hahnemann. A finales del siglo XVIII ingirió una sobredosis de quinina como experimento para cuestionar los postulados del libro del médico escocés William Cullen que estaba traduciendo. Esto le produjo unos síntomas que asoció con la malaria. A partir de ahí desarrolló los postulados de que lo similar cura lo similar y que cuanto más diluido esté un principio activo es más potente. Ninguna de estas ideas era correcta. Para em­pe­zar, los síntomas de un envenenamiento por malaria no son los que él describía, por lo que posiblemente lo que sufrió fue algún tipo de alergia. Lo similar no cura lo similar.

La mejor prueba es que el dolor no es como una amapola, pero de esta planta se extraen potentes analgésicos. Tampoco algo es más potente cuanto más diluido, y lo puede comprobar cualquiera que le eche agua al whisky. Sin embargo, en su momento, la propuesta de Hahnemann podía tener sentido. En aquella época anterior a los ensayos clínicos, la medicina “oficial” utilizaba terapias agresivas y sin ninguna eficacia como lavativas, sangrados, inducir vómitos o administrar productos tóxicos como el arsénico, el mercurio y el plomo. Era más probable que el paciente se muriera por el tratamiento que por la propia enfermedad. En ese contexto, un método basado en dar agua o pastillas de azúcar, es decir, en no hacer nada, evitaba el daño que provocaba la propia medicina, y los resultados, para afecciones que podían curarse solas, eran muy satisfactorios. Por eso triunfó hace 200 años.

Homeopatía: ¿timo o medicina?
  No obstante, en dos siglos la ciencia ha avanzado mucho. La aplicación del ensayo clínico ha conseguido logros como la vacunación o los antibióticos, además de fármacos efectivos contra muchas afecciones que en tiempos de Hahnemann eran mortales y que hoy se consideran problemas menores. ¿Y qué ha hecho la homeopatía en este tiempo? ¿Alguien conoce algún tratamiento pseudocientífico que haya desplazado a alguna medicación convencional? Ninguno. Y no será porque no se ha probado. Se han hecho cientos de experimentos para ver si tiene algún tipo de efectividad. De momento, sin éxito. ¿Y por qué se vende en farmacias? La homeopatía se beneficia de una excepción de la ley del medicamento según la cual para venderse no tiene que demostrar que es efectiva sino que es inocua, algo que no tiene problema en superar puesto que es agua y azúcar. Hace unos años se planteó una regularización, pero acabó en el limbo y ahora mismo los productos homeopáticos viven en un vacío legal. Por lo tanto, esta disciplina pseudocientífica pudo tener sentido hace 200 años, pero en la actualidad es como esas series que se alargan demasiado, una broma pesada de la medicina. Y si alguien quiere hacer un sencillo experimento sobre su efectividad, la próxima vez que vaya al dentista que pida un anestésico homeopático. A ver si siente dolor o no.

Más información: https://elpais.com/elpais/2018/03/06/eps/1520330139_815845.html?id_externo_rsoc=TW_CM

lunes, 3 de octubre de 2016

El reciclaje celular se lleva el premio Nobel de Medicina 2016

El premio Nobel de Medicina ha recaído en el japonés Yoshinori Oshumi por sus descubrimientos sobre los mecanismos de autofagia, que permiten a nuestras células devorar partes de sí mismas. Así eliminan bacterias y virus, obtienen combustible y degradan material dañado por el envejecimiento. Este proceso, que se relaciona con enfermedades como el párkinson y el cáncer, es la diana a la que apuntan nuevos fármacos en desarrollo.



La Real Academia de las Ciencias Sueca ha dado a conocer hoy el Premio Nobel de Medicina. El laureado es Yoshinori Oshumi (Fukuoka, 1945), investigador en el Instituto de Tecnología de Tokio (Japón), por su papel en el estudio de los mecanismos subyacentes a la autofagia.

El concepto de autofagia, una especie de ‘autoalimentación’ celular, surgió durante la década de 1960, cuando los investigadores observaron por primera vez que la célula podría destruir sus propios contenidos encerrándolos en membranas y formando vesículas que eran transportadas a un compartimiento de reciclaje, llamado lisosoma, para su posterior degradación.

Pero no fue hasta 1990 cuando Oshumi utilizó levadura de panadero para identificar los genes esenciales para la autofagia. A continuación, pasó a descubrir los mecanismos necesarios para la autofagia en la levadura y mostró que esta maquinaria tan sofisticada era similar a la utilizada en nuestras células.
Sus descubrimientos condujeron a un nuevo paradigma en la comprensión de cómo la célula recicla su contenido, y suponen una vía para la comprensión de la importancia de la autofagia en muchos procesos fisiológicos, como la adaptación a la inanición o la respuesta a la infección.

Así, las mutaciones en los genes clave de la autofagia pueden causar enfermedades, ya que estos procesos están involucrados en una serie de condiciones como el cáncer y las patologías neurológicas.

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Nuestras células tienen diferentes compartimentos especializados, como los lisosomas. Estos contienen enzimas para la digestión de los contenidos celulares. Un nuevo tipo de vesícula –llamada autofagosoma– se observó dentro de la célula. Los autofagosomas envuelven los contenidos celulares, como proteínas y orgánulos dañados. Finalmente, se fusionan con el lisosoma, donde el contenido se degrada en componentes más pequeños. Este proceso proporciona nutrientes a la célula y permite su renovación. / Nobel Prize
Un proceso clave en todas las células vivas
Después de la identificación por parte de Oshumi de los mecanismos de la autofagia en la levadura, quedaba por resolver una cuestión clave: si existía un mecanismo para el control de este proceso en otros organismos. Rápidamente se observó que, en nuestras propias células, operaba un dispositivo prácticamente idéntico.

Gracias al actual premio Nobel y al resto de investigadores que siguieron sus pasos, hoy sabemos que la autofagia controla importantes funciones fisiológicas en los cuales los componentes celulares necesitan ser degradados y reciclados.

La autofagia puede proporcionar con rapidez energía para dichos componentes celulares y facilitar su renovación, por lo que resulta esencial para la respuesta celular a la inanición y otros tipos de estrés.
Después de una infección, la autofagia puede eliminar la invasión de bacterias y virus intracelulares. Además, contribuye al desarrollo embrionario y la diferenciación celular.

Las células también utilizan este proceso para eliminar proteínas y orgánulos dañados, un mecanismo de control de calidad fundamental para contrarrestar las consecuencias negativas del envejecimiento.

Así, un mecanismo de autofagia interrumpido se ha relacionado con párkinson, diabetes tipo 2 y otros trastornos que aparecen en ancianos. Las mutaciones en sus genes pueden causar también enfermedades genéticas. Asimismo, las alteraciones en su maquinaria se han relacionado con el cáncer. En la actualidad, se está investigando para desarrollar fármacos que puedan dirigirse a la autofagia en diversas patologías.


Fuente:  http://www.cienciaxplora.com/sinc/el-reciclaje-celular-se-lleva-el-premio-nobel-de-medicina-2016_2016100300549.html