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lunes, 18 de enero de 2021

Hola, farmacéuticas: queremos saber vuestros planes (secretos) sobre la vacuna de la COVID-19

 Lanzamos junto a más de 100 organizaciones, académicos y expertos en salud una carta dirigida a los responsables de 15 compañías farmacéuticas exigiendo transparencia, compromisos y la puesta en común de su conocimiento para asegurar un acceso global, justo y equitativo de vacuna de la COVID-19.
 

Dirigido a:

Dr. Albert Bourla, Pfizer

Mr. Alex Gorsky Johnson & Johnson

Dr. Alexander Gintsburg, Gamaleya Center

Dame Emma Walmsley, GlaxoSmithKline

Dr. Franz-Werner Haas, CureVac

Dr. J. Joseph Kim, Inovio

Mr. Kenneth Frazier, Merck

Mr. Liu Yong, Sinopharm

Mr. Pascal Soriot, AstraZeneca

Mr. Paul Hudson, Sanofi

Mr. Stanley Erck, Novavax

Mr. Stéphane Bancel, Moderna Therapeutics

Dr. Uğur Şahin, BioNTech

Dr. Weidong Yin, Sinovac

NO a las patentes: la pandemia no es un negocio

Dr. Xuefeng Yu, CanSino

14 de diciembre de 2021

Apreciado CEO,

Como organizaciones de la sociedad civil, activistas y organizaciones internacionales que trabajan en el acceso a tecnologías de la COVID-19, le escribimos para preguntarle acerca de los planes de su empresa para garantizar el acceso a la vacuna que está desarrollando si resulta eficaz y segura.

La COVID-19 ha ejercido una presión enorme sobre los sistemas de salud, ha provocado una crisis económica mundial y ha empujado a millones de personas a la pobreza. Esto además, de la devastadora pérdida de vidas y el impacto a largo plazo para las personas que quedan con enfermedades y discapacidades de larga duración.

La industria farmacéutica desempeña un papel fundamental en el desarrollo de vacunas y otras tecnologías para ayudar a controlar la pandemia. Sin embargo la generosa financiación pública y sin ánimo de lucro para la investigación, el desarrollo y la fabricación significa que el público está poniendo gran parte de los fondos y asumiendo los riesgos comerciales del avance de las tecnologías de COVID-19.

La mayoría de compañías biofarmacéuticas han anunciado sus intenciones de vender y distribuir sus vacunas COVID-19 en países en desarrollo de forma imprecisa. Sin embargo, ahora es el momento de que empresas como la suya confirmen su verdadero compromiso en términos de transparencia, asequibilidad, uso de licencias, transferencia de tecnología y acceso equitativo garantizado.

Es evidente que ni la suya ni ninguna otra empresa puede producir todas las dosis necesarias de una vacuna eficaz y segura para vacunar a toda la población mundial. En consecuencia, el mundo necesita movilizar y mejorar la capacidad de producción disponible en todas partes para garantizar que se pueda fabricar y distribuir equitativamente el máximo número de dosis al precio más bajo posible en todos los rincones del mundo. Esto, a su vez, requiere que las empresas farmacéuticas compartan tecnología, conocimiento, material biológico y propiedad intelectual con otros productores calificados y que lo hagan rápidamente. El Grupo de Acceso a la Tecnología COVID-19 de la OMS (C-TAP) proporciona un mecanismo global listo para usar para este intercambio.

Imagen

 Le pedimos que nos informe de los planes de su empresa para lo siguiente:

1. Transparencia total de los resultados de los ensayos clínicos, las inversiones financieras en Ia vacuna de COVID-19 y los costes de fabricación, precios de venta al público, compromisos de compra anticipada y los recursos recibidos públicos y sin ánimo de lucro.

2. Comprometerse a no hacer cumplir su propiedad intelectual durante la pandemia y compartir la propiedad intelectual, así como las tecnologías y materiales, incluidas patentes, datos de prueba, secretos comerciales, líneas celulares y diseños, a través de licencias abiertas a productores calificados. Idealmente, el intercambio de tecnología y propiedad intelectual debería hacerse en colaboración con el C-TAP.

3. Asegurar una transferencia de tecnología completa a otros productores calificados con capacidad de fabricación potencial, también mediante la colaboración con C-TAP.

4. Comprometer una proporción de sus volúmenes totales y su capacidad de fabricación para países de ingresos bajos y medios.

Su empresa se enfrenta a una elección. Puede defender el negocio como es habitual y negar a cientos de millones el acceso rápido a la vacuna, defendiendo el poder de su monopolio. O, en cambio, su empresa puede hacer frente al desafío que plantea la pandemia y comprometerse con una vacuna para la gente, haciendo lo necesario para garantizar el acceso a cualquier posible vacuna COVID-19 para todas las personas en todos los países.

Agradeceríamos la oportunidad de discutir estas cuestiones con usted.

 

Firmado:

  1. Afrocab Treatment Access Partnership, Zambia.
  2. AIDS Access Foundation, Thailand.
  3. Amnesty International.
  4. AVAC, USA.
  5. Black Activists Rising Against Cuts page: BARAC UK.
  6. Bolivian Network of People Living with HIV, Bolivia.
  7. Brazilian Institute of Consumer Protection (IDEC), Brazil.
  8. Brazilian Interdisciplinary Aids Association (ABIA), Brazil.
  9. Centre for Accountability and Inclusive Development (CAAID), Nigeria.
  10. Child Way, Uganda.
  11. Commons Network, Netherlands.
  12. Chronic Illness Advocacy & Awareness Group dba CIAAG, USA.
  13. Corporación Innovarte, Chile.
  14. Ecologistas en Acción, Spain.
  15. Evidence and Influence, Frontlineaids, UK.
  16. FOCO Foro Ciudadano de Participación por la Justicia y los Derechos Humanos, Argentina.
  17. Fondation Eboko, France / Congo.
  18. Fórum de ONG/Aids do Estado de São Paulo (FOAESP), Brazil.
  19. Fórum Ong aids RS / Porto Alegre, Brazil.
  20. Foundation for Integrative AIDS Research (FIAR), USA.
  21. Fundación IFARMA, Colombia.
  22. Gestos (HIV and AIDS, communication, gender), Brazil.
  23. Global Humanitarian Progress Corporation GHP Corp. Colombia.
  24. Global Justice Now, UK.
  25. Global Network of People living with HIV (GNP+).
  26. Grupo Pela Vidda/ São Paulo, Brazil.
  27. Health Global Access Project, global.
  28. Health Reform Foundation of Nigeria (HERFON), Nigeria.
  29. Human Rights Watch.
  30. INPADE Instituto para la Participación y el Desarrollo, Argentina.
  31. International Treatment Preparedness Coalition (ITPC).
  32. Just Treatment, UK.
  33. Justiça Global, Brazil.
  34. KAPLET, Kenya.
  35. Knowledge Ecology International KEI, USA.
  36. Lawyers Collective, India.
  37. Médecins Sans Frontières (MSF) Access Campaign.
  38. Mexican Foundation for Family Planning, Mexico.
  39. Misión Salud, Colombia.
  40. MSACVCO - Mecanismo social de apoyo y control en VIH de Colombia.
  41. MultiWatch, Switzerland.
  42. Observatoire de la transparence dans les politiques du médicament (OTMeds), France.
  43. Oxfam.
  44. Partners In Health, USA.
  45. People vaccine.
  46. Pharmaceutical Accountability Foundation, The Netherlands.
  47. Public Citizen, USA.
  48. Public Eye, Switzerland.
  49. Public Services International (PSI).
  50. R2H Action [Right to Health], USA.
  51. Rede de Pessoas Vivendo com HIV - São Paulo (RNP+SP), Brazil.
  52. Salud por Derecho, Spain.
  53. Salud y Farmacos, USA.
  54. SEATINI, South AfricaGroup of Incentive to Life (GIV), Brazil.
  55. SECTION27, South Africa.
  56. Society for international Development, Global.
  57. SOMO-Centre for Research on Multinational Corporations, The Netherlands
  58. STOPAIDS, UK.
  59. Students for global health.
  60. SumOfUs.
  61. T1International, UK.
  62. The Access IBSA Project, Brazil.
  63. UNAIDS.
  64. Universities Allied for Essential Medicines.
  65. Vaccine Network for Disease Control, Nigeria.
  66. WomanHealth, Philippines.
  67. Women’s Health in Women’s Hands Community Health Centre, Canada.
  68. Working Group on Intellectual Property from the Brazilian Network for the Integration of Peoples (GTPI/Rebrip), Brazil.
  69. World Leadership Alliance-Club de Madrid, Spain.
  70. Yolse, Santé Publique et Innovation, Switzerland.

Académicos y expertos en salud

  1. Anand Grover, Senior Advocate, India.
  2. Carolina Gómez y Claudia Vaca, founders Think Thank “Medicines, Information and Power”. National University of Colombia.
  3. Catherine Dimitroulias, Présidente de l'Association des Femmes de l'Europe Méridionale, déléguée au Conseil de l'Europe.
  4. Clare Rayner, Civil Society representative, ACT-A Therapeutics pillar.
  5. David Adler, member of the Progressive International's Cabinet.
  6. David G Legge, People’s Health Movement, Australia.
  7. Dean Baker, Center for Economic and Policy Research, USA.
  8. Dr Fifa Rahman, Board Member for NGO Delegation, Unitaid Executive Board, and Permanent NGO Representative, Diagnostics Pillar, ACT-Accelerator.
  9. Dr. Mohga Kamal-Yanni, Independent consultant in global health & access to medicines, UK.
  10. Ellen ‘t Hoen, Medicines Law & Policy, The Netherlands.
  11. Kaitlin Mara, Medicines Law & Policy, Switzerland.
  12. Marcela Vélez and Daniel Patiño, Coordinators Unit of Evidence and Deliberation for Decision Making (UNED), University of Antioquia, Colombia.
  13. Oswaldo A. Rada - Equipo técnico Senderos A.M, Spain.
  14. Professor Brook K. Baker, Northeastern U. School of Law -USA.
  15. Graham Dutfield, University of Leeds, UK.
  16. Dr. Hani Hani Serag, Director of Programs, Center for Global and Community Health, University of Texas Medical Branch, USA.
  17. Luz Marina Umbasia. Researcher and advocate on access to medicines, Colombia.
  18. Professor Luis Pablo Méndez, Salud Colectiva, Universidad Maya Kaqchikel, Chimaltenango, Guatemala.
  19. Professor Muhammad Yunus, Nobel Peace Prize winner, Bangladesh.
  20. Professor Natalia Pérez Doncel, Pediatrician, Clínica Bolivariana, Universidad Bolivariana, Universidad Cooperativa. Colombia.
  21. Professor Olga Juliana Cuellar Contreras, Pediatrician Emergency Department, Hospital General de Medellín, Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia.
  22. Peter Wiessner, community activist, Germany.
  23. Professor Reinaldo Guimarães, Federal University of Rio de Janeiro, Brazil.
  24. Ruth Dreifuss, former President of Switzerland and former co-chair of the UNSG High Level Panel on access to medicine.
  25. Professor Sakiko Fukuda-Parr, of International Affairs, The New School, USA.
  26. Tracy Ann Briggs, Civil Society representative, ACT-A Therapeutics pillar, UK.
  27. Varsha Gandikota-Nellutla, member of the Progressive International's Cabinet.
  28. Dr.Viviana Muñoz Tellez, South Centre.
  29. Wilbert Bannenberg, pharmaceutical systems consultant, the Netherlands.
  30. Yousuf Vawda, University of KwaZulu-Natal, South Africa.

Fuente:  https://www.msf.es/actualidad/hola-farmaceuticas-queremos-saber-vuestros-planes-secretos-la-vacuna-la-covid-19

miércoles, 29 de abril de 2020

Fármacos contra el coronavirus para todos: el acceso a la salud, en el punto de mira

Varios tratamientos y vacunas contra la COVID-19 en fases más avanzadas podrían tener licencias exclusivas, lo que pondría en riesgo el correcto suministro y unos precios asequibles. La pandemia vuelve a poner sobre la mesa las críticas al actual sistema de patentes. 

Hospital instalado por Médicos Sin Fronteras para tratar enfermos de COVID-19 en Alcalá de Henares, Madrid. La ONG es una de las más activas reclamando la accesibilidad universal de los fármacos y vacunas contra el nuevo coronavirus. / Foto: Olmo Calvo /MSF
Desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, centros de investigación públicos y privados de todo el mundo libran la carrera por una vacuna y un tratamiento eficaz. Mientras sus científicos investigan, organizaciones internacionales reclaman que los medicamentos que se desarrollen sean accesibles para todo el planeta.

Ya se están dando los primeros pasos. El viernes 24 de abril se acordó una colaboración mundial entre la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Europea y otras organizaciones como la Fundación Bill y Melinda Gates, denominada Access to COVID-19 Tools (ACT) Accelerator, para acelerar el desarrollo de diagnósticos, medicamentos y vacunas contra la COVID-19 y asegurarse de que serán accesibles para todos los países.

“El reto consiste en acelerar y armonizar los procesos para garantizar que, una vez que los productos se consideren seguros y eficaces, puedan llegar a los miles de millones de personas del mundo que los necesitan”, expresó la OMS en un comunicado. Sin embargo, experiencias pasadas demuestran que “incluso cuando se dispone de instrumentos, no han estado al alcance de todos”.

El 4 de mayo la Comisión Europea comenzará una campaña para reunir 7.500 millones de euros destinados a este proyecto, según explicó el pasado viernes la presidenta, Ursula Von der Leyen.

Los tratamientos
Como atajo para dar con un tratamiento contra la COVID-19 se busca el reposicionamiento de fármacos que ya se utilizaban para otras dolencias y pueden ser eficaces contra el nuevo coronavirus. Tienen la ventaja de que su seguridad y perfil de toxicidad ya se conocen y el proceso se acelera.
Uno de los proyectos más destacados es SOLIDARITY, un megaensayo de la OMS que probará cuatro de los tratamientos más prometedores: Remdesivir, cloroquina e hidroxicloroquina, una combinación de Ritonavir/Lopinavir y Ritonavir/Lopinavir más Interferón Beta.

El que parecía más potente es Remdesivir, un fármaco de la empresa farmaceútica Gilead que posee su patente en más de 70 países y que podría bloquear la entrada de génericos hasta el año 2031, según la organización Salud por Derecho, fundación sin ánimo de lucro por la salud universal.

Vanessa López, directora de Salud por Derecho, alerta a SINC del peligro de esta situación. “Si solo una compañía tiene la patente podríamos encontrarnos con problemas de suministro y precios abusivos”, añade López. “Serán millones de personas las que necesitarán el medicamento”.
Javier Padilla, médico de atención primaria y autor del libro ¿A quién vamos a dejar morir?, sostiene que su patente podría limitar el acceso, y coincide con López: “Puede ser un problema porque tendrán una baja capacidad de sostener la demanda en términos de producción del medicamento, y por la fijación del precio”.

De hecho, Gilead reconoció el mes pasado que no podía hacer frente a la demanda de Remdisivir que se estaba produciendo por el uso compasivo de este medicamento en Europa y Estados Unidos, es decir, su utilización en pacientes de COVID-19 al margen del ensayo clínico.

Salud por Derecho, junto a un centenar de organizaciones civiles, escribió a finales de marzo una carta a la compañía pidiéndole que “reconozca plenamente la escala y las consecuencias potenciales de perseguir derechos exclusivos en lugar de permitir el aumento de la producción y el suministro asequible de Remdesivir durante esta pandemia" y le instaba a poner a disposición pública todos los datos y conocimientos de sus ensayos.

Los planes para desarrollar un tratamiento con Remdisivir parecen sufrir baches. Un documento que filtró la OMS por error y del que se han hecho eco varios medios reveló que uno de los grandes ensayos que lo probaba en China no mejoraba el estado de los pacientes y mostró efectos secundarios. Ese ensayo terminó antes de tiempo, explicó la farmacéutica en un comunicado, pero otros siguen en marcha.

Remdesivir es uno de los fármacos candidatos como tratamiento contra el nuevo coronavirus. / Adobe Stock

Las patentes
La cloroquina e hidroxicloroquina son medicamentos genéricos contra la malaria, mientras que la combinación Ritonavir/Liponavir sí tiene patente en 39 países de la farmacéutica Abbvie bajo el nombre comercial Kaletra. Esta compañía anunció que podría renunciar a los derechos si se llega a comprobar su eficacia, tal y como informó Financial Times.

Otro fármaco prometedor que ya se está utilizando para el manejo de la infección respiratoria, como informa la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), es Tocilizumab.“Su patente expiró en 2017, aunque aún no tiene biosimilar [fármaco comparable al medicamento innovador de referencia una vez que la patente ha expirado] lo que podría dificultar que hubiese un suministro rápidamente”, añade López.

No es la primera vez, ni será la última, que se cuestiona el sistema actual de patentes en la industria farmacéutica.

Según explica a SINC Consuelo Giménez, profesora titular de Enfermedades Tropicales y Salud Global de la Universidad de Alcalá (UAH), “las patentes son un derecho exclusivo que otorga cada Estado a los inventores, para que puedan explotar comercialmente sus invenciones por un tiempo determinado dentro de ese Estado de manera que, una vez venza el plazo de la patente, cualquiera la pueda reproducir libremente”.

Esta exclusividad sobre una invención o tecnología suele ser un mecanismo para estimular la innovación. Sin embargo, Giménez cree que “hay límites” en este modelo. “El derecho de patente de un particular no puede convertirse en un obstáculo que dificulte la atención de la emergencia”.

Las vacunas
En una situación similar a la de los nuevos tratamientos se encuentran las vacunas. Aunque a fecha 26 de abril ya había 89 candidatas, según la OMS, solo siete de ellas están en evaluación clínica.

La profesora Consuelo Giménez, que codirige el máster universitario en Acción Humanitaria Sanitaria de la UAH y Médicos del Mundo, recuerda que “el alto número de dosis de la vacuna que se precisa en una situación de pandemia hace difícil que puedan producirse por un solo laboratorio”.

“Previsiblemente también estarán protegidas por patente”, dice Vanessa López, por lo que se enfrentarían a problemas de suministro y precios. Además, añade, “en los últimos años el número de empresas que fabrican vacunas ha ido decreciendo, lo que supone una dificultad añadida”.

Por eso, multitud de organizaciones internacionales instan a los gobiernos a tomar medidas, ya que las más eficaces se deben hacer a escala de cada país.

Laboratorio de coronavirus del CNB-CSIC, en Madrid, donde se trabaja en el desarrollo de una  vacuna.
Laboratorio de coronavirus del CNB-CSIC, en Madrid, donde se trabaja en el desarrollo de una vacuna. / Álvaro Muñoz Guzmán / SINC
Las licencias abiertasUna de las soluciones que propone Salud por Derecho es que en los contratos de financiación que los estados están dando para la investigación de la COVID-19 “se incluyan cláusulas para que los resultados tengan precios que sean justos y que sean de licencias abiertas”, según explica la directora de la organización.

“Puesto que hay una gigantesca cantidad de dinero público invertido en estas vacunas y estos tratamientos, es necesario que no haya una licencia de exclusividad y pueda ser producida por diferentes compañías”, aclara.

Efectivamente, en el modelo actual de desarrollo de fármacos y vacunas se invierte dinero público en investigación, “y luego esos conocimientos se transfiere en exclusiva a compañías farmacéuticas para que los desarrollen y comercialicen, muchas veces a precios desorbitados”, recuerda López.
En la epidemia, España ha invertido casi 30 millones de euros para proyectos de investigación relacionados con el nuevo coronavirus, tal y como recoge la organización Salud por Derecho en un informe.

La vacuna de Inovio Pharmaceuticas, una de las que ya están en fase clínica, ha sido parcialmente financiada por la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI), una coalición público-privada fundada por Bill y Melinda Gates que tiene como objetivo acelerar el desarrollo de vacunas en epidemias.

Licencias obligatorias para asegurar el suministro
Otra de las medidas propuestas es la de licencias obligatorias. “El Estado puede emitir de inmediato un decreto ejecutivo sometiendo la patente, o la solicitud de patente, a licencia obligatoria con el fin de que la invención sea explotada por una entidad estatal o por terceros”, declara la profesora de la UAH.

Estos decretos se pueden llevar a cabo en circunstancias de emergencia para buscar el bien común, como la epidemia actual, y a la compañía se le reconoce su favor con un pago o ‘royalties’.

Hernán Núñez, exdirector del Oficina Ecuatoriana de Propiedad Intelectual (IEPI/SENADI), declara a SINC que, “sin duda, la situación que estamos viviendo a nivel global a causa de la COVID-19 se enmarca dentro de esas circunstancias”.

De hecho, según recordó Salud por Derecho en una carta al ejecutivo español, “medidas como las licencias obligatorias o la producción pública de los medicamentos están recogidas en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) y podrían llegar a ser empleadas por el Gobierno para asegurar el abastecimiento y los precios no abusivos de los medicamentos necesarios para la protección de salud en esta epidemia”.

Medidas globales y coordinadas
“Las licencias obligatorias ya han tenido éxito en otras ocasiones. Por ejemplo, países como Zimbabwe y Eritrea concedieron patentes sobre antirretrovirales contra la infección por VIH y lograron una reducción de los precios de los medicamentos”, explica Núñez.

Varios estados ya están tomando medidas para asegurar la accesibilidad de los medicamentos en esta pandemia, como Israel, que ha emitido una licencia obligatoria para poder importar el fármaco Kaletra desde países donde haya expirado la patente, como India.

Sin embargo, Yuanqiong Hu, asesora legal de la campaña Acceso de Médicos Sin Fronteras (MSF), alerta a SINC de que es necesario que las medidas se pongan en marcha de forma mundial y coordinada.

“Cualquier tratamiento o vacuna puede convertirse en un recurso escaso. Los países ricos podrían almacenar cualquier recurso disponible y dejar a los países con capacidad limitada con las manos vacías”, declara.

“La escala y el impacto no tienen precedentes y requieren el rápido establecimiento de una producción y un suministro diversos, suficientes y coordinados a nivel mundial para cualquier tratamiento o vacuna que salga de las compañías farmacéuticas. Confiar en una sola empresa solo dará lugar a más tragedias y comprometerá el control de la pandemia”, insiste.

Núñez opina que las empresas también tienen que poner de su parte. “Las compañías deberían adoptar medidas para abrir sus tecnologías patentadas, datos, conocimientos técnicos y líneas celulares necesarias para el desarrollo de la producción”, añade.

En este sentido, Costa Rica solicitó en marzo a los estados miembros de las Naciones Unidas la creación de un fondo común que recopile los derechos sobre los datos y tecnologías útiles contra la pandemia, y que ha sido apoyada por decenas de organizaciones en una carta a la OMS, incluida Salud por Derecho y el exdirector del IEPI.

Además, un estudio del que se hizo eco MSF ha estimado el coste de producción de los fármacos que se están estudiando y asegura que, si son eficaces, sería posible para las compañías producirlas a precios bajos y aun así obtener beneficios.

“Solo detendremos a COVID-19 con solidaridad”, dijo el pasado viernes Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. “Los países, los asociados en la esfera de la salud, los fabricantes y el sector privado deben actuar juntos y velar por que los frutos de la ciencia y la investigación puedan beneficiar a todos”.

Fuentes:https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Farmacos-contra-el-coronavirus-para-todos-el-acceso-a-la-salud-en-el-punto-de-mira

miércoles, 18 de marzo de 2020

Hacinados y sin agua: la desprotección en los campos de refugiados frente al coronavirus

En la isla de Lesbos se ha confirmado un caso de Covid-19 en una ciudadana griega. De momento, no hay casos confirmados entre los refugiados, pero las organizaciones internacionales alertan de lo expuesta que está esta población al virus

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Campo de refugiados de Moria, en Lesbos. Foto: Anna Pantelia | MSF
Solo un grifo de agua por cada 1.300 personas, y un baño que cada hora es usado por entre 150 y 350 personas. Así es la vida en el campo de refugiados de Moria, en Lesbos, el más grande de toda Europa.

Son datos aportados por la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF), que denuncia que mientras los gobiernos de diferentes países prohíben los eventos masivos y toman medidas de seguridad para proteger a la ciudadanía del Covid-19, en Lesbos los refugiados no pueden lavarse las manos ni estar confinados en un hogar.

Así lo declaraba la semana pasada MSF después de que en la isla de Lesbos se confirmase el primer caso de coronavirus. Este contagio no ha sucedido en ninguno de los campos de refugiados, sino que procede de una ciudadana griega que había viajado al extranjero y que reside en la isla. Sin embargo, alerta la organización, “las terribles condiciones de vida y hacinamiento aumentan el riesgo de propagación del brote”.

De hecho, tal y como confirma el equipo médico de MSF en Lesbos, “no hay ningún caso confirmado, de momento, en Moria”. “Podría haberlo, pero no se están realizando tests a la población refugiada porque estas pruebas solo están disponibles en hospitales”, añade esta fuente.
“La capacidad de los campos ha sido totalmente excedida. Hay superpoblación”, cuenta a Newtral.es George Makris, asistente de la coordinación médico del equipo de MSF en Lesbos. “Solo en Moria conviven 20.000 personas”, apunta Makris.

La situación, en palabras de este médico, «es inhumana” por diferentes factores. En primer lugar, porque el Gobierno griego suspendió el derecho a solicitar asilo de todos aquellos migrantes que ingresasen en el país a partir del 1 de marzo. ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, criticaba la decisión por carecer de “fundamentos jurídicos”: “Ni la Convención sobre el Estatuto de los refugiados de 1951 ni la legislación de la Unión Europea en esta materia” legitiman “la suspensión de la recepción de solicitudes de asilo”, señalaba ACNUR en un comunicado.

Campo de refugiados de Moria, en Lesbos. Foto de Anna Pantelia | MSF
A esto se suman “los recientes ataques xenófobos, por parte de grupos de extrema derecha, hacia el personal voluntario y hacia los refugiados”, explica George Makris. Este médico es contundente respecto a la preocupación frente al Covid-19: “La amenaza del coronavirus no debe usarse como una excusa para llevar a cabo medidas de control de migración. Quiero recordar que los países tienen la obligación de dar asilo”.

En este sentido, Makris apunta que hay una retórica xenófoba según la cual, “permitir el asilo traerá consigo la amenaza de más infecciones”: “En el caso confirmado en Lesbos el 9 de marzo, este ha sido importado por una mujer griega que había viajado al extranjero. Y el total de casos en el país griego [331 infectados hasta este lunes 16 de marzo] pertenecen a ciudadanos griegos también”.

Medidas de seguridad ineficaces para los refugiados
El médico voluntario en Lesbos, George Makris, reconoce que la preocupación desde una perspectiva salubrista no es reciente: “Llevamos tiempo alertando de que esta población sufre epidemias como la de la meningitis. Lo que defendemos no es solo proteger a esta población porque puedan esparcir el virus, sino que lo prioritario es no sumar a la lista otra enfermedad más”.

Kevin Pottie, profesor de Epidemiología y Medicina Comunitaria en la Universidad de Ottawa, explicaba en un artículo publicado en Cochrane que “los especialistas en enfermedades infecciosas han identificado enfermedades que emergen en el proceso migratorio, como la tuberculosis, el VIH, la hepatitis B y C, o la varicela”. A menudo, apunta Pottie, los refugiados “se enfrentan a importantes dificultades para conseguir asistencia social y sanitaria adecuada y sus necesidades tienden a ser distintas de las de la población local”.

“En algunas partes del campo de Moria no hay ni siquiera jabón disponible. Familias de cinco o seis miembros tienen que dormir en espacios de no más de tres metros cuadrados. Esto significa que las medidas recomendadas para prevenir la propagación del virus, como el lavado frecuente de manos y el distanciamiento social, resultan simplemente imposibles”, afirma, a través de un comunicado, la médica Hilde Vochten, coordinadora de MSF en Grecia.

En el campo de Moria, pedir a la población que se lave las manos varias veces al día o que mantengan un metro de distancia resulta impensable: “Las medidas de prevención y aislamiento propuestas crean nuevas formas de exclusión porque están diseñadas desde una posición de privilegio. Intersecciones como la migración, en este caso, deben tenerse en cuenta cuando se elaboran planes de salud o protocolos”, señala a Newtral.es Cristina Arcas, enfermera especialista en enfermedades infecciosas y salud pública que participó en campañas de ayuda humanitaria a refugiados en Grecia.

Campo de refugiados de Moria, en Lesbos. Foto de Anna Pantelia | MSF
Un informe de la Organización Mundial de la Salud, emitido en enero de 2019, apuntaba que los migrantes y refugiados presentan un mayor riesgo de tener mala salud que las poblaciones de acogida. Así, “los procesos de desplazamiento en sí mismos pueden provocar que los refugiados sean más vulnerables a las enfermedades infecciosas”, concluye el informe. “El derecho a la salud de todas estas personas no se está respetando”, incide Cristina Arcas.

Según explica el médico de MSF George Makris, “hay un plan elaborado por la Organización Nacional de Salud Pública para los campos de refugiados que incluye medidas de higiene y aislamiento”. “Pero si el virus se expande aquí, el sistema sanitario no tendrá posibilidad de respuesta porque ya está colapsado”, añade.

De facto, apunta Makris, “los refugiados están excluidos”: “Por un lado, porque el plan no es realista en estas condiciones. Por otro, porque no serán ciudadanos de pleno derecho a ojos del sistema sanitario”. A esto se sumaría el hecho de que varios voluntarios de las ONGs “se están yendo de los campos por miedo a que afecte a su propia salud, por lo que el número de sanitarios para dar atención médica y social a estas personas ha disminuido”, añade este médico cooperante.

Desde MSF también alertan de que los refugiados suponen “una población vulnerable” por su comorbilidad. Es decir, la presencia de una o más enfermedades aumenta el riesgo de que la persona padezca nuevas enfermedades o, incluso, impedir la mejoría si hay una interacción entre las afecciones. Desde la organización internacional reclaman “la evacuación de estos campos, comenzando por las personas más vulnerables”.

Fuente: https://www.newtral.es/hacinados-y-sin-agua-la-desproteccion-en-los-campos-de-refugiados-frente-al-coronavirus/20200317/?utm_content=buffer92c54&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

lunes, 14 de octubre de 2019

La operación militar turca en Siria provoca nuevos desplazamientos y el cierre de hospitales

"Esta escalada solo puede agravar el trauma que el pueblo de Siria lleva sufriendo durante años de guerra", Robert Onus, coordinador de emergencias de MSF para Siria


  Médicos Sin Fronteras (MSF) manifiesta su preocupación por el destino de la población civil en el noreste de Siria tras el inicio de las operaciones militares turcas el miércoles 9 de octubre.
Desde entonces, ciudades y pueblos a lo largo de la frontera han sido objeto de intensos bombardeos. Como resultado, sus habitantes huyen de los combates y buscan refugio y seguridad allí donde pueden.

Hace 3 horas
Hevrin Khalaf, 35 años, una de las principales líderes políticas del Kurdistán sirio. Milicias apoyadas por Turquía la asesinaron ayer en una emboscada.
"Esta escalada solo puede agravar el trauma que el pueblo de Siria lleva sufriendo durante años de guerra viviendo en condiciones precarias", afirma Robert Onus, coordinador de emergencias de MSF para Siria. "Los servicios médicos ya hacen frente a enormes limitaciones para responder a las necesidades de la población. El nuevo flujo de desplazamientos y las heridas causadas por los combates van a ejercer una presión extra sobre los limitadísimos recursos materiales y humanos en los hospitales".

En la ciudad fronteriza Tal Abyad, en la gobernación de Raqqa, los bombardeos han obligado a la gran mayoría de la población a abandonar su hogar por miedo a perder la vida. El hospital Tal Abyad, que recibía apoyo de MSF, está completamente cerrado ya que la mayoría del personal médico ha tenido que huir con sus familias. Los equipos de MSF se han reubicado para responder a las necesidades en otras partes de la región. El hospital Tal Abyad era el único público en la zona y como tal resultaba fundamental para atender a los habitantes de la ciudad y sus alrededores.
"Nuestro personal en Tal Abyad ha sido testigo de cómo la ciudad, que una vez estuvo llena de vida, ha quedado desierta", explica Onus. "Tras ocho años de guerra, el pueblo sirio se ha visto nuevamente obligado a abandonar sus hogares y pertenencias en busca de seguridad".

En Tal Tamer, una pequeña localidad en el oeste de la gobernación de al-Hasakah, los equipos de MSF se han encontrado con casi 2.000 personas que han sido desplazadas de Ras Al Ain. MSF está distribuyendo en Tal Tamer artículos de socorro a las personas que se refugian en escuelas, edificios de oficinas, locales comerciales y en las viviendas de familiares y vecinos de esta localidad.
MSF muestra su preocupación por los miles de mujeres y niños que viven en asentamientos como los de Al Hol y Ain Issa, particularmente vulnerables en este momento, pues organizaciones humanitarias se han visto obligadas a suspender o limitar sus operaciones. Esto podría dejar a miles de personas sin acceso a ayuda vital y sin una solución a la vista.

MSF continuará brindando asistencia médica y de otro tipo allí donde pueda mientras trata de hacer frente a la creciente necesidad de asistencia humanitaria. Los equipos de MSF siguen presentes en el noreste de Siria: en Ain Al Arab (Kobane), Ain Issa, Al Mallikeyeh (Derek), Tal Tamer, Ta; Kosher, Al Hol y Raqqa.


MSF hace un llamamiento a todas las partes en conflicto en el noreste de Siria para que garanticen la protección de los civiles, incluidos los trabajadores médicos y sanitarios, y sus pacientes. Las partes del conflicto deben permitir la entrega sin obstáculos de ayuda humanitaria vital, incluida la atención médica imparcial en toda la región.

Kurdos de usar y tirar 

Crónica desde Rojava: “No existen Derechos Humanos, todos mienten”

Fuente: https://msf-spain.prezly.com/la-ofensiva-turca-en-siria-provoca-nuevos-desplazamientos-y-el-cierre-de-hospitales#

domingo, 15 de septiembre de 2019

En 'la otra puerta de Europa', 24.000 personas están hacinadas, abandonadas a su suerte

Miles de personas vulnerables atrapadas en las islas griegas pagan el precio de las inhumanas políticas del acuerdo UE-Turquía. Las autoridades griegas y europeas las desatienden deliberadamente.

Anna Pantelia/MSF
Médicos Sin Fronteras (MSF) alertamos de que 24.000 hombres, mujeres y niños que buscan protección en Europa están atrapados en las islas griegas en terribles condiciones, mientras que las autoridades griegas y europeas los desatienden deliberadamente.

Esta crisis dañina, que minan el bienestar de miles de personas vulnerables, es el resultado de un sistema de recepción defectuoso, de la falta de mecanismos de protección y de unos servicios insuficientes.

Esto demuestra el fracaso del enfoque de contención y disuasión de la UE para gestionar la migración.

Llevamos cuatro años trabajando en las islas griegas y, todavía hoy, la respuesta humanitaria y médica se deja en manos sobre todo de organizaciones de voluntarios que están reemplazando las responsabilidades del Estado.

Hoy, una vez más, la falta de respuesta a las necesidades nos ha obligado a ampliar nuestras operaciones: realizamos cientos de consultas médicas diarias en las islas de Lesbos, Samos y Quíos en coordinación con otras ONG y asociaciones de voluntarios. Además, estamos incrementando las instalaciones de saneamiento y distribuyendo bienes de primera necesidad de forma regular.

“Esta no es una nueva emergencia: el grave hacinamiento en los hotspots (centros de registro) es una crisis impulsada por políticas que perjudican a miles de hombres, mujeres y niños todos los días desde hace años. Lo hemos visto en el pasado y lo seguimos viendo hoy", denuncia Tommaso Santo, nuestro coordinador general en Grecia.

“Más de tres años después de encerrar a los solicitantes de asilo en condiciones desesperadas en las islas griegas, ¿deberíamos concluir que las autoridades griegas y europeas esperan confiar en este vergonzoso fracaso del sistema de recepción como una forma de disuadir a los nuevos migrantes que llegan a la UE? El reciente aumento de las llegadas muestra que esta solución temporal no es sostenible y sigue castigando a las personas”, subraya.

Cada vez más niños con problemas de salud mental
A medida que las llegadas al mar alcanzaban cifras no vistas desde 2016, nuestros equipos de salud mental pediátrica que trabajan en Lesbos veían cómo en julio se duplicaban las derivaciones de niños en comparación con los meses anteriores. En julio y agosto, 73 niños fueron remitidos a nuestros equipos: tres habían intentado suicidarse y 17 se autolesionaron. De los 73 niños, 10 eran menores de 6 años, y el más pequeño tenía solo 2.

"Cada vez son más y más los niños que dejan de jugar, tienen pesadillas, temen salir de sus tiendas y comienzan a retirarse de la vida cotidiana", explica Katrin Brubakk, nuestra responsable de las actividades de salud mental en Lesbos. “Algunos dejan de hablar por completo. La situación de los niños se deteriora día a día a causa del aumento del hacinamiento, la violencia y la falta de seguridad en el campo. Para evitar daños permanentes, estos niños deben ser evacuados del campo de Moria de inmediato", alerta la psicóloga.

En nuestra clínica pediátrica hay casi 100 menores con afecciones médicas complejas o crónicas, incluidos niños pequeños con complicaciones cardíacas graves, diabetes y epilepsia, así como lesiones causadas por la guerra. Todos esperan ser trasladados al continente para acceder al tratamiento especializado que necesitan.

En el campo de Vathi en Samos, la situación es insostenible: 5.000 personas abarrotadas en un espacio diseñado para 650. La mayoría vive en una zona fuera del asentamiento conocida como "la selva". La ausencia de medidas de protección y servicios básicos pone a estas personas en riesgo de sufrir nuevos traumas, mientras que las denuncias de acoso, agresión sexual y otras formas de violencia van en aumento.

El Gobierno griego ha trasladado recientemente a casi 1.500 personas vulnerables desde Lesbos. Sin embargo, creemos que transferir a estas personas a tiendas de campaña a la Grecia continental no es una respuesta segura ni efectiva al hacinamiento crónico y a sus efectos sobre el bienestar de refugiados, migrantes y solicitantes de asilo.

Al menos 2.500 personas que han sido reconocidas oficialmente como vulnerables permanecen en Lesbos, a pesar de tener derecho a ser trasladadas a otro lugar para recibir atención especializada. Esta cifra no incluye a otras miles que probablemente estén en situación de vulnerabilidad aunque no se les haya reconocido oficialmente.

Reclamamos al Gobierno griego, a la UE y a sus estados miembros que actúen de acuerdo con sus responsabilidades, terminen con esta crisis inaceptable y dañina, y pongan en marcha las siguientes medidas:
  • Evacúen urgentemente de las islas a los menores y a las personas más vulnerables y las trasladen a un alojamiento seguro y apropiado en la Grecia continental y/o en otros estados europeos.
  • Incrementen urgentemente el personal médico en los centros de recepción griegos para que las personas puedan recibir la atención médica y mental que necesitan lo antes posible.
  • Identifiquen e implementen de inmediato mecanismos rápidos y sostenibles para evitar el recurrente hacinamiento en las islas que continúa causando sufrimiento y daño a miles de personas.
  • Pongan fin a la política de contención actual para proteger la dignidad de las personas, evitar sufrimientos innecesarios y garantizar el respeto de sus derechos fundamentales.

Fuente: https://www.msf.es/actualidad/grecia/la-otra-puerta-europa-24000-personas-estan-hacinadas-abandonadas-su-suerte?utm_campaign=coschedule&utm_source=twitter&utm_medium=MSF_Espana&utm_content=En%20%27la%20otra%20puerta%20de%20Europa%27,%2024.000%20personas%20est%C3%A1n%20hacinadas,%20abandonadas%20a%20su%20suerte

jueves, 5 de septiembre de 2019

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU acusa a EEUU, Francia y Reino Unido de ser cómplices de crímenes de guerra en Yemen

Fátima y su esposo, un pescador, huyeron de los bombardeos en julio de 2018 y encontraron refugio en el campo de Dahad. Fátima todavía recuerda la odisea: 12 horas interminables recorriendo 300 kilómetros y el miedo que sintió cuando escuchó el ruido de los combates.
 Estados Unidos, el Reino Unido y Francia han sido acusados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de cómplices de presuntos crímenes de guerra en Yemen por parte Arabia Saudita y sus aliados.

Desde la primavera pasada, Amad vive con su esposa y sus tres hijos en las ruinas de una antigua casa cerca de la Mezquita Khamer. Proceden de Hajja, de donde huyeron en abril. Antiguo comerciante, Ahmad perdió todo en los combates y bombardeos que afectaron a Kuchar.
 Según publica ‘institutodeestrategia.com’, el ente internacional ha advertido que vender armas a la coalición liderada por Arabia Saudita es alentar tales crímenes y que cualquier otro tipo de ayuda es ilegal.

Desde finales de marzo, los combates en Hajja se han intensificado. El conflicto ha causado miles de desplazados: nuevas familias se han unido en el exilio a otras muchas. Viven en el campo de Dahad en condiciones precarias.
 “Declara que a sabiendas ayuda o ayuda a las partes en conflicto en Yemen en la comisión de violaciones sería responsable de la complicidad en las violaciones relevantes del derecho internacional humanitario”, ha declarado en un extenso informe publicado el martes el Grupo de Expertos Eminentes Internacionales y Regionales del ACNUR sobre Yemen.

Debido a los numerosos informes públicos que advierten de las violaciones graves del derecho internacional humanitario, ningún Gobierno puede escudarse en desconocimiento de que dichas violaciones se están cometiendo en el país árabe.

2 de cada 3 desplazados llegaron en 2015, al inicio de la guerra. Huían del bombardeo aéreo masivo por parte de Coalición sobre la gobernación de Saada, un bastión de Ansar Allah.
 Los redactores del informe aseveran haber enviado al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, los nombres de los principales individuos militares y políticos de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Yemen y el movimiento Houthi para una mayor investigación y posible juicio posterior.

Este es el campo de Dahad.Fotos: Agnes Varraine-Leca/MSF
 Francia y el Reino Unido y Francia están bajo un escrutinio especial al haber firmado el Tratado sobre el Comercio de Armas que prohíbe la venta de armas si un país cree que se utilizarán para cometer “atrocidades masivas”.

Además indican que incluso los que no son signatarios del TCA pueden ser responsables de delitos al ayudar e incitar crímenes de guerra “ya que después de cinco años de lucha” no puede haber excusas para no tomar acciones determinantes para abordar “la crisis humanitaria y las violaciones del derecho internacional que tienen lugar en Yemen”.

Mohamed Hamud toca el oud (laúd árabe). Vive en el campo de Dahad que se levanta a un kilómetro de la ciudad de Khamer, cerca del mercado de qat, un estimulante vegetal que se consume en Yemen, Etiopía, Somalia y otros países árabes vecinos del Cuerno de África.
 En junio, el Tribunal de Apelaciones del Reino Unido dictaminó que el gobierno británico “no había hecho ningún intento” de averiguar si Arabia Saudita estaba usando sus armas para violar el derecho internacional, y aunque el Secretario de Estado Liam Fox afirmó que se suspenderían las licencias para la exportación de armas a la coalición saudí, el Departamento de Comercio Internacional dijo que apelaría el fallo.

Por su parte, Donald Trump, en julio, vetó un raro proyecto de ley apoyado por republicanos y demócratas para poner término a la venta de armas a Arabia Saudita por parte de Estados Unidos.
El presidente se quejó de que “debilitaría la competitividad global de Estados Unidos” y dañaría las relaciones con los aliados.

Francia, ocultó sus ventas de armas a su población y posteriormente, según detalla el diario, amenazó con arrestar a los periodistas que desvelaran las ventas por publicar información confidencial.

El informe de UNHRC ha proporcionado a su vez datos de la tremenda crisis humanitaria en Yemen, donde casi un 25% de la población del país estaba desnutrida a principios de 2019.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, hay 230 de 333 distritos en riesgo de hambre y 24,1 millones de personas que necesitan ayuda para poder sobrevivir.

Fuente: https://digitalsevilla.com/2019/09/05/el-consejo-de-derechos-humanos-de-la-onu-acusa-a-eeuu-francia-y-reino-unido-de-ser-complices-de-crimenes-de-guerra-en-yemen/

jueves, 20 de junio de 2019

#DíaMundialdelRefugiado

 A día de hoy, 70,8 millones de personas han sido obligadas a abandonar sus hogares en todo el mundo. Es la cifra más alta de la historia moderna.

Estas 70,8 millones de personas, cada una de ellas, han huido de peligros extremos, ya sea para escapar de bombardeos implacables, de un ejército invasor, de la violencia de pandillas, o de otras circunstancias que amenazan sus vidas.

En todo el mundo, en decenas de países, Médicos Sin Fronteras (MSF) brindamos atención médica a refugiados y desplazados.

Trabajamos en zonas de conflicto donde millones de personas han sido desarraigadas, obligadas a dejar su tierra, parte de su identidad. Es el caso de Siria, Irak, Afganistán, Sudán del Sur y República Democrática del Congo.

También estamos presentes en Europa y en América, donde atendemos a miles de refugiados y desplazados en algunas de las rutas migratorias más peligrosas y mortales del mundo.

Y, además, proporcionamos atención a un gran número de personas desplazadas en los principales países receptores de refugiados, como Pakistán, Bangladesh, Líbano, Uganda y Etiopía.
Cada vez más, las personas en tránsito, en situación de máxima vulnerabilidad, están tratando de sobrevivir no solo a los angustiosos desafíos que supone la migración en sí, sino también a las perjudiciales políticas de disuasión que son puestas en práctica por gobiernos que intentan mantener alejados a toda costa a los migrantes y solicitantes de asilo.

En Estados Unidos, a lo largo de Europa y en todo el mundo, los refugiados no son bienvenidos.
Algunos de los países más ricos del mundo están abandonando sus obligaciones legales internacionales y sus viejos compromisos por proteger a los refugiados y solicitantes de asilo.

Muchos gobiernos criminalizan ahora la migración, convirtiendo a los refugiados en chivos expiatorios y cerrando sus países, sus fronteras, a los solicitantes de asilo.

Las personas que buscan seguridad son tratadas como criminales, al igual que las personas y organizaciones que brindan ayuda humanitaria para salvar vidas.

En los últimos meses, nuestra vital asistencia humanitaria ha sido bloqueada en lugares como Nauru y el mar Mediterráneo, como un resultado directo de las políticas de disuasión.

Mientras tanto, los solicitantes de asilo y refugiados son rechazados y contenidos en países de ingresos bajos y medios, donde a menudo tienen dificultades para acceder a la atención adecuada que necesitan.

Con cada vez más frecuencia, las naciones más ricas del mundo ofrecen apoyo financiero y otros incentivos a países que están dispuestos a acoger a los refugiados.

Una realidad que transforma la ayuda internacional, que debe asignarse en función de las necesidades de las personas, no como una herramienta para el control migratorio.

Lo que a menudo se pierde en los acalorados debates políticos sobre la migración son los seres humanos, cuyas vidas se han visto afectadas por la violencia extrema y la persecución.

En este Día Mundial del Refugiado, queremos contarte estas historias de supervivencia. Son testimonios de primera mano de personas que han arriesgado todo por una oportunidad para conseguir seguridad.

Nada, ni un muro, ni un océano, detendrá a las personas que simplemente intentan sobrevivir.
Lo sabemos bien. Necesitan nuestra ayuda. También la tuya. 

"A veces venían y se llevaban a una de las niñas"
P. O., 27 años, Nigeria. 

"Me mantuvieron en un centro de detención en Libia. Los hombres y las mujeres estaban todos juntos en la misma habitación. A veces venían y se llevaban a una de las niñas. Rogábamos a Dios para que las trajeran de vuelta. Donde resido ahora, hay personas que cuidan de mí. Me acompañan al hospital para mis revisiones. Es mi primer embarazo. Estoy esperando una niña. Espero que pueda vivir en un lugar más tranquilo que este. Se llamará Testimony".

A finales de 2016, Médicos Sin Fronteras (MSF) introdujimos un programa destinado a facilitar el acceso a la salud de los residentes de uno de los asentamientos informales más grandes de Italia, el antiguo mercado mayorista de frutas de Turín.

Aquí, al menos 1.000 hombres, mujeres y niños, en su mayoría procedentes de África subsahariana y el Cuerno de África vivían en condiciones inadecuadas, hacinados, sin calefacción y frecuentes interrupciones en el suministro de agua y electricidad. Además, enfrentaban barreras lingüísticas para acceder al sistema nacional de salud.

"Me caí de un camión y me rompí un brazo"
M., 21 años, Guinea. 

Hace unos años, M. se fue a Italia y ahora vive en el asentamiento informal en la ciudad de Turín. "Me caí de un camión y me rompí un brazo. Estuve en el hospital durante dos días y luego volví al asentamiento. El personal de Médicos Sin Fronteras (MSF) me ayudó a conseguir una tarjeta sanitaria y a ver a un médico. Luego me acompañaron al hospital para la operación y la fisioterapia. También me ayudaron cuando decidí denunciar a mi empleador que no había informado que había sido víctima de un accidente de trabajo. No hablar italiano significa que no puedes hacer nada por tu cuenta".
"Desde entonces, no he vuelto a Venezuela"

Marilyn Díaz, Venezuela.
"Mi nombre es Marilyn Díaz, llegué a Tibú hace año y medio, conocí a Médicos Sin Fronteras (MSF) porque me comentaron que había una jornada de atención a venezolanos, me acerqué porque tenía malestares físicos y porque el niño casi no comía. Llegué en la mañana y tuve que esperar a la tarde, pero me atendieron y al niño también. Él estaba mal de peso, le dieron cremitas (plumpy nut) y lo pusieron en control. Primero, cada semana, y luego cada 15 días. Afortunadamente ya está mucho mejor.

Cuando vinimos por primera vez a MSF, yo estaba embarazada, me hicieron la prueba y me dieron medicamentos y vitaminas. También me dijeron que tenía que venir a control. Hace tres días, di a luz y vine hoy para que me pusieran un anticonceptivo. Asistieron al parto aquí, en el hospital. Todo salió bien, aunque otros venezolanos me metían miedo, me decían que no me iban a atender, que debería irme a Cúcuta porque acá me iban a dejar morir porque no atienden a los venezolanos. Yo tengo el PEP (Permiso Especial de Permanencia), pero el Sisbén (seguro de salud) está en trámite. Entonces cuando me dieron los dolores de parto me vine para urgencias y, afortunadamente, me atendieron rápido y todo salió bien.

Vengo del Estado Zulia, decidimos venir porque la situación estaba fuerte, mi esposo es barbero y no resultaba, el trabajo no daba para nada. Yo también trabajaba vendiendo desayunos en la calle, pero no me daba la base. Él se vino antes que yo, luego fue a buscarme y me vine con él y con el niño. Desde entonces no he vuelto a Venezuela, tengo ganas de volver, pero no se puede porque la situación está cada vez peor.

Por eso también le dije a mi papá que se viniera aquí. Él allá trabajaba transportando pasajeros, pero llegó el momento en el que no se conseguían cauchos (llantas), baterías ni repuestos. Ahora él trabaja acá vendiendo tintos, ya tiene una ruta establecida por los locales comerciales y, afortunadamente, le da para pagar el alquiler y los servicios. A pesar de eso, le ha dado paludismo tres veces en cuatro meses. Todas las veces hemos venido y nos han atendido y nos han entregado los medicamentos. El doctor le dijo que eso se transmite por un mosquito, y por eso le regaló también un mosquitero para protegerse. Nosotros creemos que es porque un vecino mantiene mucha agua empozada y hay muchos zancudos, pero no podemos hacer nada por ahora. Acá estamos sobreviviendo, pero no vemos la hora de regresar a nuestro país".

Hay diferentes situaciones por las que una persona huye de su país y, dependiendo de sus motivos y de la perspectiva del país receptor, será declarada Migrante o Refugiado. En el caso de los venezolanos, se presenta una doble vulnerabilidad ya que, además de las causas que los llevan a salir de su país, en el lugar receptor no se les garantiza acceso a la salud, alimentación o seguridad. Esta población huye de un país en crisis hacia un país en medio del conflicto armado y otras situaciones de violencia.

MSF nos preocupamos por las necesidades y condiciones humanitarias independientemente de las connotaciones jurídicas internacionales. Más allá de que sean clasificados migrantes o refugiados, es indispensable que haya una respuesta efectiva e inmediata a las condiciones humanitarias de esta población. 

"Mi hijo salió de su refugio para intervenir y lo mataron de un disparo"
Nunahar y Abdul Zolel, Myanmar.

Nunahar y su esposo Abdul Zolel en el hospital de Kutupalong. Nunahar y Abdul Zolel huyeron de Myanmar después de que su hijo mayor, Irshadulá, fuera asesinado en 2017. Actualmente viven en el campo de refugiados rohingya en Cox’s Bazar, Bangladesh.

"Somos campesinos y hoy somos una familia de seis. Hace dos años, en Rakhine, el ejército comenzó a arrestar a todos los hombres. Mi hijo Irshadullah tenía veinte años en ese momento. Todos nos estábamos escondiendo en nuestras casas, no podíamos ir a ningún lado, ni siquiera a conseguir comida. Un día el ejército vino a nuestra casa y comenzaron a llevarse a mi hija de 16 años. Mi hijo salió de su refugio para intervenir y lo mataron de un disparo.

Tuvimos que huir.
Yo no soy tan vieja como parezco. Desde que tengo diabetes, comencé a perder peso. Mi condición empeoró en los últimos tres años. Mi esposo y yo somos viejos, no podemos trabajar. Sería lindo cocinar un pescado grande pero no es posible, no tenemos dinero extra.

Hoy siento dolor. Estoy mareada y mi corazón late fuerte. Tengo una pierna afectada.

En los campos es seguro. Aquí podemos ayunar y rezar. Al menos el ejército de Myanmar no puede venir en la noche y arrestarnos. Pero Myanmar es mi lugar natal, allí es donde están enterrados todos nuestros ancestros. Todos ustedes pueden ir a casa, pero yo no, nosotros tenemos que quedarnos en una pequeña tienda en un campo. Sueño con mi casa cuando duermo. Un día volveremos a Myanmar o tal vez a algún otro país donde haya paz".

"Mataban a la gente y violaban en grupo a nuestras mujeres"
Shabir Ahmed y Mohamed Harun, Myanmar.

Shabir Ahmed y su hijo Mohamed Harun buscan atención médica en el hospital de Kutupalong. La familia de Shabir huyó de Bangladesh después de que su hijo mayor Salim fuera asesinado en 2017, y ahora viven en el campo de refugiados en Cox’s Bazar, Bangladesh.

“Soy campesino. Cuando era niño, recuerdo correr hacia los bosques para escondernos de los oficiales y los locales en el estado de Rakhine. Ellos nos quitaban el dinero y la producción de los campos. Nos golpeaban. Es la tercera vez en mi vida que estoy dejando Myanmar. Debo haber tenido 10 u 11 años la primera vez que escapamos de nuestra casa en los setenta. Entonces nos quedamos aquí, en Kunyapalong durante dos años antes de volver, nos dijeron que sería seguro regresar.

Siempre fue difícil vivir en Rakhine. Nos quitaban las cosechas. El gobierno solía arrestar a los hombres y muchas veces no teníamos nada para comer. Escapamos a Bangladesh por segunda vez en 1992. Aquí conocí a mi futura esposa, Khatija. Yo tenía 23 años cuando nos casamos. Mi primer hijo, Salim, nació en este país. Tenía apenas 40 días cuando nos devolvieron a Myanmar por la fuerza. 

He sido llevado muchas veces por el ejército de Myanmar en mi casa o en el mercado. Nos llevaban a las junglas y nos hacían llevar cargas pesadas por 7 u 8 días. Si se me caía la carga, me golpeaban. La vida fue de mal en peor durante más de dos años. El gobierno decía que todos nosotros éramos extremistas armados y cerraron la mezquita y la madraza. Nos impidieron sembrar y limitaron el cultivo. No podíamos ganar dinero, arrestaban a la gente, la mataban y violaban en grupo a nuestras mujeres. La mañana de Eid al Azha, mataron a mi hijo mayor, Salim. Tenía 15años.

Dejamos nuestra casa y corrimos aquí por seguridad. Caminamos durante 14 días antes de llegar al campo. Estoy feliz aquí, al menos puedo dormir tranquilo. Mis hijos pueden estudiar. No nos permiten salir fuera del campo ni buscar trabajo, dinero o ropa nueva. Quiero regresar a Myanmar con ciudadanía plena y el derecho a moverme libremente".  

"No sabemos hasta cuándo tendremos tratamiento si nos obligan a regresar a Somalia"
Muse Bare Shangalow, 55 años, Kenia.

Vive con cáncer de esófago desde septiembre de 2018. Forma parte de nuestro programa de cuidados paliativos.

“Me costaba tragar comida o agua. No podía tomar nada. ¡Incluso escupir era difícil, el dolor era insoportable!”, explica. Tras realizarle una prueba de Barrium Swallow en septiembre de 2018, fue diagnosticado de cáncer de esófago. Luego se le recomendó que comenzara los servicios de cuidados paliativos que ofrecemos en Dagahaley, en el campo de refugiados de Dahaab, en Kenia.

“Comencé a sentir malestar al tragar alimentos a principios de 2018 y, con el tiempo, empeoró gradualmente. Llegué a un punto en el que, cada vez que comía, solo llevaría unos minutos antes de que todo saliera a la luz. Fue en ese momento cuando fui al servicio de urgencias de MSF, aquí en Dagahaley. Me enviaron a IFO para una prueba de ingestión de bario. Aprecio de verdad el seguimiento y los medicamentos ofrecidos por MSF, realmente me están ayudando y el dolor empeora cuando se acaban. Me gustaría que se hicieran más investigaciones para poder tener una mejor atención”.

MSF enviamos un equipo a diario para verificar los pacientes de cuidados paliativos en el programa. Nuestro equipo venda las heridas, cambia los fluidos intravenosos (IV) para paliar el dolor, y proporcionamos tanto medicamentos como consejos a nuestros pacientes.

La mayoría de los pacientes bajo este programa padece enfermedades crónicas o afecciones que no tienen cura, o los tratamientos que necesitan no están disponibles en los campamentos o, en ocasiones, pueden ser demasiado costosos de tratar fuera del campamento.



Así, nuestros compañeros solo ayudan a aliviar su dolor. Muse Bare llegó al campamento en 1992 y se estableció en Dagahaley. "Todos mis seis hijos nacieron en este campamento, pero uno murió en 1995. Uno de ellos está casado y tiene hijos". "Escuchamos rumores de que se planea cerrar el campamento. Estamos desesperanzados porque tenemos a este paciente que necesita atención cercana y no sabemos hasta cuándo será posible si nos obligan a regresar a Somalia", se lamenta su esposa.

Más información: https://www.msf.es/dia-mundial-del-refugiado-2019?utm_campaign=coschedule&utm_source=twitter&utm_medium=MSF_Espana&utm_content=D%C3%ADa%20Mundial%20del%20Refugiado:%20buscar%20seguridad%20no%20es%20un%20crimen%20|%20M%C3%A9dicos%20Sin%20Fronteras

martes, 2 de abril de 2019

Libia: “Fue desgarrador ver a personas enjauladas en los centros de detención”

Jai Defranciscis es una enfermera australiana que regresó recientemente de una asignación como coordinadora de actividades de enfermería en Misrata, Libia, donde estamos brindando atención a migrantes, refugiados y solicitantes de asilo que enfrentan detenciones arbitrarias y sufrimientos extremos. Así recuerda su experiencia.

Sara Creta/MSF
Fue completamente desgarrador ver a personas enjauladas en los centros de detención, de pie tras las rejas. Sus ojos miraban al vacío. Sin embargo, cuando hablé con ellos, cada persona tenía una historia. Había niños soldados que escaparon de una vida horrible buscando un nuevo comienzo; personas que anhelan una educación o más oportunidades para su familia. Me decían: "No he hecho nada malo, ¿por qué estoy en una prisión?".

En Libia, estamos brindando asistencia de emergencia y atención médica a los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo que se encuentran atrapados en un ciclo de violencia y explotación. Tenemos dos equipos móviles que trabajan en cuatro centros de detención en Misrata, Khoms y Zliten, ubicados al este de Trípoli, para brindar atención médica básica a las personas detenidas en centros bajo la autoridad de la Dirección de Lucha contra la Migración Ilegal.

También tenemos una clínica ambulatoria en Misrata. En Bani Walid, una región donde se generaliza el secuestro de migrantes y refugiados y el uso de la tortura para obtener un rescate, regularmente brindamos consultas médicas en un recinto para las personas que son liberadas o escapan de las prisiones ilegales administradas por traficantes. Los pacientes allí a menudo han sufrido horribles torturas y requieren atención continua. Organizamos traslados médicos a clínicas y hospitales para los casos más graves.

Las condiciones de vida que vi en los centros oficiales de detención son impactantes. Tratamos principalmente enfermedades de la piel como sarna, infecciones del tracto respiratorio y problemas gastrointestinales, relacionados con condiciones de vida poco higiénicas, hacinamiento y una dieta excepcionalmente deficiente. También tenemos pacientes con lesiones antiguas por tortura y heridas que han empeorado debido a la falta de tratamiento.

Muchas personas están psicológicamente rotas y traumatizadas por lo que han experimentado, y por permanecer detenidas indefinidamente. Se podría suponer que las personas que llegan a Libia están muy enfermas por haber huido de sus países de origen, pero en realidad la mayoría de los problemas de salud física que afectan a las personas se deben directamente a los horribles abusos y las condiciones de vida a las que están sometidas en Libia.

Ciclo interminable de sufrimiento
En varias ocasiones, mientras trabajaba en Libia, nuestro equipo pudo acceder a los puntos de desembarque, donde conocimos a personas que fueron devueltas por los guardacostas libios después de intentar escapar de Libia en bote. Evaluamos sus necesidades y distribuimos kits de higiene que contienen zapatos, ropa interior, toallas, detergentes, artículos de tocador y productos de higiene femenina.

A ellos les brindamos atención médica de urgencia, que a menudo incluía el tratamiento de quemaduras químicas de combustible, dolor generalizado del cuerpo, infecciones del tracto respiratorio, deshidratación, náuseas y vómitos (por mareo), hipotermia e inhalación de agua. Luego remitimos casos graves o complicados al hospital. El resto de las personas fueron llevadas a centros de detención por las autoridades.

En Libia me di cuenta del ciclo devastador en el que los migrantes, los refugiados y los solicitantes de asilo quedaron atrapados interminablemente entre el mar y la detención. Comencé a ver a las mismas personas apareciendo en los botes en los desembarcos. Tan pronto como los llevaron a tierra, la gente estaba tratando de organizar el próximo viaje.

"Habían desaparecido en la noche"
Había una paciente, una niña de unos 8 años, que formaba parte de un grupo de personas que conocí en un punto de desembarco. Le dije que cuando visitara el centro de detención al que se asignaría su familia, le traería unos zapatos que eran de su tamaño. Cuando llegué, ella vino saltando por el patio para encontrarse conmigo, cuando noté que su madre estaba detrás de ella con sus pertenencias.

Miré a mi alrededor y había 20 personas, todas agarrando sus pertenencias y caminando hacia autos que esperaban. La niña dijo: "¡Vamos a vivir en una casa en Trípoli!". No tenía idea de a dónde iban, posiblemente para estar mejor que en un centro de detención indefinidamente. Me aferro a esa idea, aunque también existe el riesgo del trabajo forzoso y la trata de personas. Esto ocurría con frecuencia, y les sucedía a todos: hombres, mujeres embarazadas y bebés.

Yo sabía sus nombres y sus caras. Yo había establecido una relación con estas personas, ya que las habíamos cuidado por algún tiempo.  Sin embargo, un día atendíamos personas en un centro de detención y al día siguiente esas personas ya no estaban. Habían desaparecido en la noche. Algunas personas decían: "Por favor, envíenme a un hospital, porque no creo que esté aquí mañana si no lo hacen".

Es un desafío continuo llegar a las personas que necesitan nuestra atención en Libia. Hay muchos puntos ciegos. Necesitamos negociar constantemente con las autoridades para mantener el acceso a los centros de detención. A veces, los guardias ocultan a algunos pacientes y solo llevan a ciertas personas a las salas de consulta para que las tratemos. El seguimiento de los pacientes es extremadamente difícil cuando no podemos rastrear dónde se han trasladado.

Si MSF no estuviéramos en Libia prestando atención, muchas de estas personas probablemente no tendrían acceso a tratamiento médico. No podemos liberar a las personas de la detención. Pero al estar allí y tratar a alguien por una herida grave o una infección en el pecho, y escuchar su historia, pude ver que al menos habíamos hecho algo para ayudar a esa persona en esta terrible situación. También es nuestra responsabilidad compartir estas historias, para exponer este terrible ciclo de violencia que los países europeos están alimentando deliberadamente en nombre de la gestión de la migración.

Fuente: https://www.msf.es/actualidad/libia/libia-fue-desgarrador-ver-personas-enjauladas-los-centros-detencion?utm_campaign=coschedule&utm_source=twitter&utm_medium=MSF_Espana&utm_content=Libia:%20%E2%80%9CFue%20desgarrador%20ver%20a%20personas%20enjauladas%20en%20los%20centros%20de%20detenci%C3%B3n%E2%80%9D