Mostrando entradas con la etiqueta ETA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ETA. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de diciembre de 2018

Los papeles de la Stasi sobre ETA: "Persigue objetivos irreales y contra los trabajadores"

Las actas de la policía secreta de la República Democrática de Alemania desmontan el mito de que la Stasi mantuviera una relación fluida con ETA, según el investigador Ibon Zubiaur

Foto: Archivos de la Stasi en Berlín. (EFE)
Archivos de la Stasi en Berlín. (EFE)
 La memoria colectiva moderna conoce las actividades vigilantes y represivas de la Stasi, la policía secreta de la República Democrática de Alemania (RDA), por el film 'La vida de los otros'. En ese largometraje ganador del Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 2007, el director Florian Henckel describe con maestría cómo los agentes de la Stasi controlaban a los artistas para que no subvirtieran el orden establecido del comunismo imperante.

Durante años, la historiografía y diversas piezas periodísticas relacionaron a la Stasi con la organización terrorista ETA. En principio, su lucha ideológica y armada contra el "fascismo" y el capitalismo permitía dibujar una estrategia común de intereses para ETA y la Stasi. Sin embargo, una investigación de la Fundación Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo aparecida este mes de diciembre y escrita por Ibon Zubiaur desmiente el mito de que esas dos organizaciones tuvieran una estrecha relación entre 1950 y 1990, periodo en el que estuvo activa la Stasi.

El autor analizó por vez primera 1.200 de los 14.000 documentos a los que tuvo acceso del archivo del antiguo Ministerio para la Seguridad del Estado de la RDA. Entre sus conclusiones, cabe destacar que la Stasi ignoró a ETA y no la apoyó porque esta no se hallaba en su radar geográfico de influencia, porque le parecía una utopía la creación de un estado vasco entre Francia y España, porque el marxismo leninista de ETA era inferior ideológicamente al "socialismo real existente" en la RDA y, finalmente, porque despreciaban su violencia terrorista.

Pintada reciente en el frontón de Hernani (Guipúzcoa) en favor de ETA. (EFE)
Pintada reciente en el frontón de Hernani (Guipúzcoa) en favor de ETA. (EFE)
 Para la inteligencia de la RDA, que llegó a contar con 100.000 agentes y 200.000 informadores, a pesar de cierta cercanía ideológica por su anticapitalismo y antifascismo, ETA era casi más un problema que un posible aliado. La prevención del terrorismo exterior a la Alemania comunista era una de las prioridades de la Stasi. En una de las actas que analiza Zubiaur, se alude a las conversaciones de Argel de mediados de los ochenta entre enviados del Gobierno de Felipe González y dirigentes etarras. La Stasi concluye: "ETA no supone un peligro ni riesgos de seguridad para la RDA y sus aliados ni cabe esperar de ella actividades hostiles".

Además, el desprecio ideológico es patente en la documentación investigada. Según su autor, para la Stasi, "ETA Militar era un grupo nacionalista radical que persigue objetivos no realistas y contrarios a los intereses de la clase trabajadora". Añaden los documentos analizados que las fuerzas detrás de ETA Militar "ni siquiera pueden ser calificadas de socialdemócratas. Muchos de sus líderes son nacionalistas conservadores".

Escasos contactos personales 
La investigación de Ibon Zubaiur sostiene que los servicios de inteligencia de la RDA solo comienzan a prestar cierta atención a ETA en septiembre de 1980, una vez que la democracia ya ha recorrido un tiempo en España. Esa fecha no es señalada por el autor como un hito casual, sino que fue entonces cuando aparecieron por Berlín tres integrantes de ETA Político-Militar: Luc Edgard Groven alias 'Eric', Manuel Cecilia Cecilia y Ramón Díaz-Miguel Maseda. Los dos últimos tenían nombres falsos y sobre la identidad del primero la Stasi nunca tuvo claro si era genuina. Pero la documentación sí deja claro que 'Eric' era belga y miembro del aparato de relaciones internacionales de la organización terrorista vasca.
Acta de la Stasi sobre el etarra Luc Edgard Groven, alias 'Eric'
Acta de la Stasi sobre el etarra Luc Edgard Groven, alias 'Eric'

Los tres miembros de ETA habían acudido a la capital de la RDA a recoger armas de las manos de un colaborador cercano del famoso terrorista de origen venezolano 'Carlos el Chacal'. El acta de la Stasi reza así: "Bajo la dirección de 'Eric' se realizó a través de Berlín Oeste, el 4.11.80, el transporte de armas facilitado por el grupo de 'Carlos', a través de la RFA y Francia hasta España". La Stasi controló el movimiento de los tres terroristas en todo momento, pero se limitó a eso, a supervisar sus andanzas y a mirar para otro lado en la entrega de armas en territorio de la RDA. Apenas se registran oficialmente más visitas de etarras a la Alemania comunista.

Sin embargo, la Stasi sí envió colaboradores no oficiales a España. Ibon Zubaiur identifica a dos de ellos: 'IM Taler' e 'IM Bruno'. El primero era el alemán Klaus Croissant (1931-2002), abogado de Andreas Baader, uno de los líderes de la banda de Baader-Meinhof, en el proceso contra la Fracción del Ejército Rojo en 1975. Croissant fue condenado a dos años y medio de prisión en 1979 por su colaboración con la Baader-Meinhof. El segundo era el japonés Masao Adachi (1939-), destacado dirigente del Ejército Rojo Japonés.

A ese respecto, indica Zubaiur: "La pretensión de que un terrorista japonés y un abogado alemán pudieran aportar información relevante sobre ETA suena casi descabellada, aunque en el caso de Croissant debió de obedecer a su relación sentimental con Brigitte Heinrich ('IM Beate Schäfer'), infiltrada de la Stasi en Los Verdes que llegó a ser diputada en el Parlamento Europeo por esta coalición y mantenía buena relación con el aparato político del Movimiento de Liberación Nacional Vasco".

En todo caso, escasas y débiles fueron las relaciones de la Stasi con ETA. Un mito histórico más que se despeña.

 Fuente: https://www.elconfidencial.com/espana/2018-12-30/stasi-ignoro-a-eta-terrorismo-nacionalsocialismo_1732782/

viernes, 25 de septiembre de 2015

"Los últimos fusilamientos del franquismo fueron un asesinato sin paliativos"

En su libro ‘Mañana cuando me maten’, Carlos Fonseca reconstruye con testimonios y documentos inéditos las últimas ejecuciones del franquismo el 27 de septiembre de 1975, de las que se cumplen ahora cuarenta años.

Carlos Fonseca, periodista y escritor, colabora con distintos medios de comunicación además de impartir conferencias sobre periodismo y memoria histórica. Es autor del best seller Trece Rosas Rojas, llevado al cine por el director Emilio Martínez Lazaro en 2007, y otros libros cómo Luz negra, Tiempo de memoria, Rosario dinamitera, Garrote vil para dos inocentes y Negociar con ETA.

Nuevatribuna | ¿Por qué este libro ahora?

Carlos Fonseca | Se cumplen cuarenta años y las fechas redondas son momentos adecuados para recordar episodios que, como este, son desconocidos por la mayoría de las personas que nacieron tras la muerte de Franco. Estoy convencido de que pocas recordarán los hechos y, en el mejor de los casos, tendrán un recuerdo difuso de ellos.

Cinco ejecuciones a menos de dos meses de la muerte de Franco. ¿Cuál era la situación del país?
Franco estaba gravemente enfermo desde 1974 y el régimen empezaba a digerir que su muerte no podía estar muy lejos. Se enfrentaban un sector aperturista, partidario de llegar a acuerdos con la oposición clandestina para facilitad un tránsito tranquilo, y el búnker, los sectores más inmovilistas, que aspiraban a un franquismo sin Franco. Todo ello con un país con una creciente conflictividad laboral, la creciente actividad de ETA y el nacimiento del FRAP.

¿Por qué no fue posible parar las ejecuciones, como había ocurrido cinco años antes, en 1970 con el Proceso de Burgos?
La presión internacional fue tremenda, pero la situación política interna que le acabo de describir fue determinante en la decisión del régimen de no conmutar todas las penas de muerte. Fueron once los condenados a muerte y se logró que seis penas capitales no fueran ejecutadas. Franco optó por una situación intermedia para evitar trasladar una sensación de flaqueza.

El libro describe cuatro procedimientos judiciales plagados de irregularidades.
La pena de muerte es aborrecible en sí misma, pero lo es más aún cuando en torno a ella se oficia una mascarada para justificarla. La consulta de los procedimientos demuestra que, al margen de que cometieran o no los delitos de los que les acusaron, fueron víctimas de un simulacro de justicia. Fueron torturados, se manipularon pruebas y se les privó de su derecho a un juicio justo. Lo suyo fue un asesinato legal sin paliativos.

¿Cuál es el caso más dramático?
Las cinco muertes son igualmente dramáticas porque no tienen marcha atrás y la vida de una persona es irrepetible. Quizás la muerte de José Luis Sánchez-Bravo sea la más trágica. Era el de menor edad, 21 años, acababa de casarse y su mujer, que también estaba encarcelada, estaba embarazada de tres meses.

El libro recoge testimonios de familiares de las víctimas. ¿Cómo encaran estos hechos cuarenta años después?
Con la única voluntad de relatar los hechos tal y como los vivieron. Es cierto que la memoria es selectiva y que el filtro de la vivencia personal acomoda los hechos a la percepción de cada uno, pero la historia no deja de ser la suma de las experiencias individuales de un colectivo. Lo que no he encontrado en ningún caso es ánimo de revancha o voluntad de venganza.

La jueza argentina Servini está investigando los crímenes del franquismo.
Las familias de algunos de los ajusticiados el 27 de septiembre de 1975 están personados en esa causa, que está en vía muerta. La magistrada solicitó meses atrás la detención a efectos de extradición de varios exministros del Gobierno que dio el ‘enterado’ a las penas de muerte y el Gobierno respondió que los hechos estaban .Desgraciadamente creo que en este terreno no hay nada que hacer.

¿Volver sobre el pasado impide cerrar las heridas abiertas por la guerra civil?
No. Eso es una frase que ha acuñado la derecha de este país para no abordar nuestra historia más reciente. Hablar de ella no solo no reabre heridas, ayuda a cicatrizarlas.

En la introducción denuncia que ha tenido dificultades para acceder a documentación de la época. ¿Seguimos sin poder hacer historia de nuestro pasado más reciente?
Tenemos una Ley de Memoria Histórica que defiende el acceso a la información de la dictadura y la transición por parte de los investigadores, y una Ley de Patrimonio Histórico que prohíbe la consulta de documentos si no han pasado 25 años desde la muerte del aludido o 50 desde la fecha de emisión. Tenía la autorización de las familias de dos de los ajusticiados, pero aún así los archivos militares me facilitaron copias censuradas de los procedimientos. Afortunadamente, he contado con el apoyo de los letrados que defendieron a los condenados, que pusieron a mi disposición las fotocopias de las causas que en su día les entregaron los tribunales. Es un contrasentido que a estas alturas tengamos que seguir así, pero los hechos son como son y conviene contarlos.

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/ultimos-fusilamientos-franquismo-fueron-asesinato-paliativos/20150923124457120455.html

sábado, 6 de septiembre de 2014

De cómo se inundó de droga el País Vasco y España en los años 80 y 90. El “informe Navajas”

Es conocida la afición del ex presidente de la República italiana a pisar charcos, sobre todo los que tienen que ver con España y el terrorismo etarra. Pero esta vez Francesco Cossiga ha dado un paso al frente y levantado una auténtica polvareda, precisamente desde Bilbao, con unas declaraciones sobre la excarcelación del ex general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo.

Cossiga ha dicho que con la puesta en libertad de Galindo, José Luis Rodríguez Zapatero no piensa renunciar a lo que le parece un ‘mérito’ del anterior Gobierno socialista, que es “el uso del terrorismo de Estado”. Según Consiga, con las últimas detenciones de etarras -Mikel Antza y su compañera Anboto-, Zapatero pretende que “se olvide un acto indecoroso, que ni siquiera Aznar se atrevió a plantear, como es la puesta en libertad de un vulgar asesino, que es más asesino todavía en cuanto que es un general de la Guardia Civil que estaba en la cárcel por torturas, asesinato y por haber inventado un método traicionero de difusión calculada de la droga en el País Vasco” (sic).

Lo curioso de todo esto es que Cossiga hacía referencia a un documento, el llamado’Informe Navajas’, que no sólo es -supuestamente- secreto, sino que, además, consta como ‘desaparecido’. El famoso informe, elaborado en 1989 por el entonces fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Guipúzcoa, Luis Navajas, relacionaba a una decena de mandos de la Guardia Civil de Guipúzcoa con el narcotráfico. Entre los investigados se encontraba el entonces teniente coronel Rodríguez Galindo.
Muy significativo en este caso es que, de enero de 1994 hasta enero de 1995, fueron asesinados por ETA cuatro personas que amenazaba con destapar al trama del narcotráfico en el País Vasco (parte de la trama del ‘Informe Navaja’): José Antonio Santamaría, José María Olarte, “Plomos” (después de destapar El País que era un importante confidente de la policía en casos de narcotráfico), Alfonso Morcillo, responsable de la Brigada de Investigación de narcotráfico de la Guardia Municipal de San Sebastián, y el concejal del PP Gregorio Ordóñez, quien había confesado unas horas antes a la periodista Carmen Gurruchaga que estaba investigando datos de enorme trascendencia sobre el ‘Informe Navajas’ y la implicación de varios miembros de la Policía Municipal donostiarra con Intxaurrondo.

El informe llegó a la Fiscalía General del Estado, pero inexplicablemente se perdió. Con la ‘percha’ informativa de las declaraciones de Cossiga, les ofrecemos íntegro en dos pdf el famoso informe, al que pueden acceder en las siguientes direcciones web:
TorturoKracia: El desaparecido ‘Informe Navajas’, íntegro

El ‘informe Navajas’ sobre supuesta corrupción de guardias civiles de Intxaurrondo, nunca fue investigado por los jueces


El fiscal general del Estado aseguró que el caso fue archivado por falta de pruebas
Francisco Mercado / Santiago Carcar Madrid 21 MAY 1995
El informe Navajas (mayo de 1989), que detallaba supuestos vínculos entre narcotraficantes y guardias civiles del cuartel de Intxaurrondo (Guipúzcoa), nunca fue investigado por los jueces. El documento tampoco fue incorporado a ninguna causa, según fuentes jurídicas. Lo único que investigó el juez donostiarra Fernando Andreu, fueron pistas recogidas en un contrainforme de la Guardia Civil que excluía a los implicados de mayor graduación.Tales afirmaciones chocan con las realizadas el pasado jueves en el Congreso por el fiscal general del Estado, Carlos Granados. No sólo fuentes judiciales contradicen a Granados. Documentos reservados de la Guardia Civil detallan cómo se saboteó la investigación desde el propio instituto armado (ver El PAÍS del 4 de mayo). En ellos se afirma que Andreu solicitó información a la Guardia Civil “toda vez que no contaba ni tan siquiera con las diligencias informativas 1/89 que el fiscal Navajas estaba instruyendo”. El contrainforme le fue enviado al juez el 19 de abril de 1991, tras “haber sido previamente entregado para su estudio y crítica al teniente coronel Rodríguez Galindo” [hecho que éste niega], jefe del cuartel de Intxaurrondo. El documento finalmente entregado al juez “iba rebatiendo punto por punto las conclusiones del informe Navajas”.

El pasado jueves, sin embargo, el fiscal general del Estado aseguró que el informe Navajas fue incorporado en su “casi literalidad” a las diligencias previas 491/91 del juzgado número 1 de Instrucción de San Sebastián, cuyo titular es Andreu. Granados añadió que dichas diligencias acabaron en noviembre de 1993 con el sobreseimiento de las acusaciones contra todos los implicados, salvo un sargento condenado por cohecho

Contrainforme
La realidad es que el juez Andreu no llegó a recibir el informe Navajas. Simplemente, dio por bueno un contrainforme hecho por la Guardia Civil que exculpaba al hoy coronel Rodríguez Galindo, al teniente Joaquín Collado Callau, al capitán Fidel del Hoyo Cepeda y al teniente José Guisado Fernández, que se cayeron de la investigación judicial.

Al margen de detallar determinadas pesquisas internas sobre Rodríguez Galindo -calificadas de “someras” en documentos internos y sin voluntad de profundizar ni contrastar-, el contrainforme entregado al juez tenía como objetivo desacreditar el informe Navajas esgrimiendo “la escasa crebilidad de las fuentes” ya que todas ellas estaban vinculadas al narcotráfico. Y como letanía agregaba: “No se ha podido concretar ni determinar ninguna relación” con los narcotraficantes.

Paradójicamente, el contrainforme presentó como creíbles las imputaciones de narcos dirigidas contra otros guardias como el sargento Luis González Alonso, jefe del Grupo de Información Fiscal y Antidroga de la 513 Comandancia, o el brigada Heliodoro Tomé Guarido, del puesto de Irún y responsable entonces de la vigilancia en la ría de Hondarribia. No se presentaron cargos contra ninguno de los dos.

El documento entregado al juez Andreu por la Guardia Civil concluía así: “Cada vez que aparece un nuevo dato, si se investiga nuevamente, paraliza el conjunto de la operación al tener que dedicar tiempo y personal aefectuar nuevas comprobaciones.(…) Por ello, y en tanto los datos imputativos que aporten los medios de comunicación social, no sean presentados por personas concretas y en forma adecuada ante la autoridad judicial o sus agentes, o sean de una. evidencia tal que por sí solos se muestren irrefutables, se sugiere a V.I. que no sean considerados para modificar las líneas de investigación”. Con tales líneas de investigación, sólo fue acusado formalmente uno de los 21 sospechosos: el sargento Enrique Dorado Villalobos.

Según fuentes jurídicas donostiarras, tampoco el fiscal Navajas investigó á los agentes que él mismo denunció al fiscal general del Estado en mayo de 1989, sino que se limitó a resumir las acusaciones formuladas por narcotraficantes ánte el capitán Juan Miguel Castañeda.
El ‘informe Navajas’ sobre supuesta corrupción de guardias civiles de Intxaurrondo, nunca fue investigado por los jueces | Edición impresa | EL PAÍS

La Guardia Civil saboteó la investigación del fiscal Navajas sobre corrupción en Intxaurrondo
EL PAÍS/ 28 ABR 1995
lA  Guardia Civil saboteó en 1990 la investigación del fiscal Luis Navajas sobre corrupción en el cuartel donostiarra de Intxaurrondo, que incluía a su responsable, el entonces teniente coronel Enrique Rodríguez Galindo. Luis Roldán dirigía entonces el instituto armado. Un informe secreto de la Guardia Civil, del 20 de octubre de 1992, detalla la Operación Arca de Noé, cuya meta era “marcar líneas de investigación sobre objetivos poco significativos”. La mayoría de encartados habían intervenido en “acciones clandestinas” contra ETA, según el informe.

Para descafeinar la investigación, según el documento, se recurrió a “desacreditar las fuentes”, estudiar lo que “deberá declarar” o “deberá omitir” determinado testigo y enterrar pistas clave. “Por la naturaleza de la misión encomendada al inicio de la Operación Arca de Noé, durante su desarrollo no se ha establecido ninguna línea de investigación que trate de profundizar en las citadas informaciones [en su mayoría derivadas del informe Navajas] ni se han buscado otras que las contrasten”, revela el informe reservado. “Todo el planteamiento inicial [de la Operación Arca de Noé] se hizo de acuerdo con Rodríguez Galindo”.El 12 de mayo de 1989, el fiscal de San Sebastián Luis Navajas remitió al entonces fiscal general del Estado, Leopoldo Torres, un escrito sobre la presunta corrupción de mandos de la 513 Comandancia de la Guardia Civil, incluido el entonces teniente coronel Enrique Rodríguez Galindo. El escrito denunciaba relaciones de funcionarios del cuartel con distintas redes de contrabando y narcotráfico de Guipúzcoa.

Leopoldo Torres, ante el nombre emblemático de la lucha antiterrorista que aparecía en tal informe, se puso en contacto con Roldán, según fuentes próximas al ex director. Este, a su vez, contactó con Rodríguez Galindo, quien, además de defender su caso personal, se alarmó al oir citar los nombres que aparecían en el documento. Muchos de ellos correspondían a hombres de su máxima confianza en la lucha antiterrorista que habían participado en “acciones clandestinas” [contra ETA], según se cita en el documento Arca de Noé.

Guardias investigados
Los agentes entonces destinados en Intxaurrondo y citados en el informe Navajas eran el teniente José Guisado Fernández, el capitán Fidel del Hoyo Cepeda, el sargento José Rancaño Fernández, los hermanos Enrique y Fabián Dorado Villalobos, ambos sargentos, el cabo Antonio Cruz Sánchez, el guardia segundo Juan Pedro Moreno Rey, el sargento José de la Peña Fernández y el teniente Joaquín Collado Callau. En noviembre de 1990, la prensa difundió la paralización en Madrid del informe Navajas.

En diciembre de 1990, la Dirección de la Guardia Civil ordenó al servicio de información investigar los hechos denunciados por Navajas. Pero, según consta en documentos reservados, también se ordenó una operación contra tales pesquisas.

La finalidad última de la Operación Arca de Noé, según dichos documentos, era “desacreditar las fuentes, demostrar la normalidad del patrimonio de Rodríguez Galindo y la correcta presentación de sus declaraciones de renta, indicar que no se había podido demostrar ninguna relación entre los miembros del cuerpo y los clanes de contrabandistas” y, sobre todo, “marcar unas líneas de investigación sobre objetivos poco significativos”.

La Guardia Civil estableció “un plan de decepción”. Oficialmente, no se negaba colaboración a la justicia, pero se ocultaban datos, se reventaban pistas, se manipulaban testigos y alertaba a investigados. Según documentos secretos, “todos o la mayor parte de los agentes indicados [denunciados a Navajas por corruptos], en una u otra forma, habían intervenido en acciones clandestinas de la lucha antiterrorista”. La Guardia Civil ocultó este dato a Navajas.
[...]
 A la vista de que Alfonso Cano ha admitido públicamente ser el autor del informe, la fiscalía estudia reabrir la querella presentada por el alcalde Odón Elorza y archivada por ‘Falta de autor conocido”. Entre otras afirmaciones sustentadas en fuentes innominadas, enel informe se señala que, “según diversas referencias e informaciones”, Odón Elorza se halla “implicado” en contrabando de oro.
 
Quienes mantienen la tesis de la infiltración, entre ellos varios dirigentes del Partido Popular vasco, adjudican el mismo móvil, taponar la investigación de las redes de narcotráfico, a los atentados contra José Antonio Santamaría, José Manuel Olarte, Alfonso Morcillo, Gregorío Ordóñez, el brigada Mariano de Juan y el comisario Enrique Nieto, aislando el hecho de que todos podían entrar en la lógica terrorista. El único caso que suscita alguna incógnita, dado que ETA no acostumbra a atentar contra guardias municipales, aunque algunos hayan caído bajo sus balas, es la muerte del sargento Alfonso Morcillo.
En su comunicado de reivindicación de ese asesinato, la organización terrorista ETA afirmaba que Morcillo era el jefe de un grupo de guardias municipales conectados con el cuartel de la Guardia Civil situado en Intxaurrondo y le consideraba “colaborador” del responsable de la 513 Comandancia, el coronel Enrique Rodríguez Galindo.

Ciertamente, el sargento Morcillo se relacionaba con agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE) porque entre sus cometidos profesionales habituales figuraba recabar información de estos cuerpos sobre la titularidad de los vehículos o los antecedentes penales de los sospechosos. De manera regular recibía, de hecho, a miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, en su despacho de la Guardia Municipal de San Sebastián, según afirma el jefe de la Guardia Municipal de San Sebastián, Milcel Gotzon Santamaría.

Que se sepa, tampoco el PNV, que lleva muchos meses apuntando con todas sus baterías al cuartel de la Guardia Civil ubicado en Inuaurrondo, ha sustentado hasta el momento con datos fehacientes su teoría de que es ahí donde hay que buscar la explicación de los últimos asesinatos de la organización terrorista ETA en San Sebastián.ç
La Guardia Civil saboteó la investigación del y fiscal Navajas sobre corrupción en Intxaurrondo

http://www.lwsn.net/article/nos-matan-con-heroina-juan-carlos-uso 

Fuente: http://www.yometiroalmonte.es/2014/09/06/como-inundo-droga-el-pais-vasco-espana-anos-80-90-informe-navajas/