Mostrando entradas con la etiqueta George Orwell. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta George Orwell. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de enero de 2020

En el 110 aniversario del nacimiento de George Orwell

Cámaras de seguridad con gorritos de fiesta para celebrar el 110 aniversario del nacimiento de George Orwell. Intervención del colectivo holandés Front 404


martes, 7 de julio de 2015

A LOS OCHO AÑOS DE LA GUERRA: RECUERDOS ESPAÑOLES

16 de julio de 1944

El comienzo de la guerra civil española, que alzó el telón del conflicto actual y es uno de los acontecimientos más trágicos y más sórdidos que ha visto la Europa moderna, cumplirá ocho años el viernes próximo.
    El resultado de la guerra de España se decidió fuera del país y al cabo de un año, cualquier observador realista sabía que el gobierno democrático no podía ganar a menos que hubiera un cambio radical en la situación europea. Durante la primera fase de la guerra, que duró casi un año, la lucha fue entre las tropas profesionales y los moros de Franco, por un lado, y las milicias de trabajadores y campesinos organizados apresuradamente, por el otro.
    En esta fase, el resultado fue más o menos de empate y ningún objetivo de gran importancia cambió de manos.
    Franco, sin embargo, estaba siendo reforzado ampliamente por las potencias del Eje mientras el Gobierno español sólo recibía esporádicos envíos de armas de la Rusia soviética y la ayuda de unos pocos miles de voluntarios extranjeros, la mayor parte refugiados alemanes. En junio de 1937, la resistencia de los vascos se hundió y el equilibrio de fuerzas se inclinó decisivamente en contra del Gobierno.

LLEGA EL HAMBRE
Sin embargo, el Gobierno mientras tanto había controlado el caos revolucionario de los primeros días, suavizado las peleas entre las distintas facciones  y entrenado a sus tropas inexpertas. A primeros de 1938, tenía un ejército formidable, capaz de seguir luchando durante el año que aproximadamente duraron las reservas de comida.
    El doctor Negrín y los demás dirigentes de la España fiel al Gobierno eran probablemente conscientes de que no podían ganar por sí solos, pero se justificaban en seguir luchando, ya que la situación política europea podía cambiar. La guerra mundial que claramente se avecinaba podía estallar en 1938; el gobierno británico podía abandonar su política de no-intervención.
   Ninguna de estas cosas ocurrió, y hacia el final de 1938 los rusos retiraron su apoyo. La España fiel al Gobierno llevaba tiempo sin comer, y la situación era ya de hambruna.
    Mientras las fuerzas fascistas conquistaban Cataluña, un torrente de refugiados pasaba a Francia, ametrallados por aviones italianos e internados tras alambre de espino en cuanto llegaban.
   A comienzos de 1939, Franco entró en Madrid y aplicó su victoria con la crueldad más absoluta. Todos los partidos políticos de izquierda fueron suprimidos e innumerables personas ejecutadas o encarceladas. Si las recientes informaciones son ciertas, medio millón de personas, el 2% de la población española, permanece en campos de concentración.

LA INTERVENCIÓN DEL EJE
La historia es repugnante por el vergonzoso comportamiento de las grandes potencias y la indiferencia general del mundo. Los alemanes y los italianos intervinieron para aplastar la democracia española, conquistar un punto clave estratégico para la guerra siguiente y, de paso, probar sus bombarderos contra poblaciones indefensas.
    Los rusos repartieron una pequeña cantidad de armas y a cambio obtuvieron un máximo de control político. Los británicos y los franceses se limitaron a mirar para otro lado mientras su enemigos triunfaban y sus amigos, eran destruidos. La actitud británica es la menos perdonable, porque fue estúpida además de deshonrosa.
    Era obvio desde el principio que cualquier país extranjero que proporcionara armas al gobierno español podría controlar o al menos influir en la política del gobierno. En cambio, los británicos prefirieron garantizar la victoria de Franco y Hitler, y a la vez,que el afecto y la gratitud del pueblo español fueran par Rusia y no para Gran Bretaña.

LA AYUDA DE RUSIA
Durante un año o más, el Gobierno español estuvo de hecho bajo control ruso, principalmente porque Rusia fue el único país en acudir en su auxilio. El crecimiento del Partido Comunista Español de unos pocos miles a un cuarto de millón de miembros fue logrado exactamente por el Partido Conservador británico.
   Ha habido una fuerte tendencia a esconder estos hechos e incluso a considerar la "no intervención" de Franco como un triunfo de la diplomacia británica. Mucho mejor sería recordar siempre en la verdadera historia de la guerra de España como una perfecta demostración de la estupidez y mezquindad de la política de potencias. En verdad nada se salva de esta historia salvo el valor de los combatientes de ambos lados y la resistencia de la población civil de la España republicana, que durante años soportó hambre y dificultades desconocidas para nosotros en los peores momentos de esta guerra


George Orwell

sábado, 29 de noviembre de 2014

Prisión española

An Interlude in Spain, Charles dÝdewalle
Traducido por Eric Sutton
(Macmillan, 8s.6d)
 
24 de diciembre de 1944

  Los testigos involuntarios son considerados en general los más fiables,  Mr Charles d´Ydewalle es, al menos en parte, un testigo involuntario contra la España de Franco. Es un periodista belga (sin duda un católico devoto) que durante la guerra civil española fue firme partidario del general Franco, en cuya zona parece haber pasado varios meses. Cuando su propio país cayó ante los nazis y partió hacia Inglaterra dando un largo rodeo, confiaba en que la España nacional, cuya "Cruzada"había apoyado lo mejor que pudo, no le ofrecería ningún obstáculo. Pero, con gran sorpresa, se encontró arrestado y arrojado a la cárcel casi tan pronto como pisó suelo español.
  Esto sucedió hacia finales de 1941. o fue puesto en libertad hasta ocho meses más tarde y nunca descubri´de qué delito, de haber alguno, se le acusaba. Supuestamente había sido detenido porque su huida a Inglaterra le señalaba como simpatizante aliado. Al principio, fue encerrado en la Cárcel Modelo de Barcelona, que había sido construida para albergar a 700 prisioneros y en ese momento tenía 8.000 reclusos. Más tarde fue enviado a un campo de concentración entre refugiados de muchas nacionalidades distintas. Aquí las condiciones eran comparativamente buenas; era posible comprar pequeños lujos, se podía elegir a los compañeros de barracón y había una rivalidad internacional por excavar túneles bajo el alambre de espino. Fue la Cárcel Modelo la que le hizo comprender a M dÝewalle, al menos parcialmente, la naturaleza del Régimen
  A finales de 1941, casi tres años después del fin de la guerra civil, seguían los fusilamientos a un ritmo, sólo en esta prisión, de cinco a seis a la semana. Además, se torturaba, supuestamente para extraer confesiones y a veces al torturador "se le iba de la mano". Los prisioneros políticos y los delincuentes habituales estaban más o menos mezclados, pero la mayoría de los prisioneros eran residuos de la guerra civil que generalmente cumplían condenas de treinta años. En muchos casos, apunta Mr. dÝdewalle, esto le llevaría a la edad de los noventa y cinco años o así. Los fusilamientos se ejecutaban con la máxima crueldad. Hasta la mañana de la ejecución nadie sabía si iba a ser ejecutado o no.
  Cada mañana, temprano , había un estruendo de botas y un estrépito de bayonetas en el pasillo y de repente cualquier puerta se abría y se leía un nombre. El mismo día, más tarde, el colchón del muerto aparecía tirado a la puerta de su celda. A veces, un hombre era indultado y luego fusilado un día o dos más tarde por un delito distinto. Pero no había fusilamientos los domingos ni los días festivos. Las muestras de religiosidad con que se dirigía la vida de la prisión hirieron a Mr. dÝdewalle casi más que la crueldad.
 Mr. dÝdewalle pasó sólo un día o dos en España como hombre libre, pero en el campo de concentración advirtió que los pobres soldados españoles que los custodiaban no se avergonzaban de pedir restos de comida a los detenidos más pudientes. Cosas como ésta no las comenta con ninguna satisfacción y es reacio a sacar su auténtica lección moral. Realmente, hasta el final parece haber seguido convencido de que Franco tenía razón en la guerra civil y que fue sólo después cuando se torcieron las cosas. 
  La principal impresión que transmite el libro es de extrañeza. ¿Por qué le habían encerrado? ¿Cómo podía la "gloriosa Cruzada" acabar en algo así? Incluso manifiesta su sorpresa de que un régimen que se considera católico pueda prestar su apoyo a Hitler y a Mussolini 
  El factor esencial de un régimen totalitario es que carece de leyes. Las personas no son castigadas por delitos específicos, sino porque se las considera política o intelectualmente indeseables. Lo que hayan hecho o dejado de hacer es irrelevante. Mr dÝdewalle tardó bastante tiempo en acostumbrarse a esta idea y, como observó, había otros prisioneros de Europa occidental a los que también les costaba comprenderlo. Cuando ya llevaba varios meses en la cárcel, unos cuantos soldados británicos, huidos de Francia, se reunieron con él. Les contó lo de los fusilamientos. Al principio, no le creyeron en absoluto y sólo poco a poco, a medida que los colchones aparecían ante una u otra celda, se acabaron dando cuenta de que lo que había dicho era cierto.
  Este libro es una útil nota al pie de la Historia. La simplicidad de la perspectiva del autor le resulta ventajosa como narrador. Pero si hubiera que apostar, la próxima variante del general Franco que aparezca no tendrá el apoyo de Mr dYewalle.

Artículos y reseñas en el Observer 1942-1949
George Orwell

domingo, 1 de septiembre de 2013

Orwell VS Huxley – La explicación de por qué nadie hace nada

Aquí va una breve explicación de por qué a pesar de que cada vez el mundo va peor, la mayor parte de la sociedad no hace absolutamente nada por evitarlo. Puede que después de todo, haga mucho tiempo que vivimos en una distopía…


http://24.media.tumblr.com/367ed0d70fb03517ee195ee3b2039d38/tumblr_mopwobH1zC1rq0gvoo1_500.png 
 
 
 

 
 
 
 
 

martes, 13 de agosto de 2013

La carta en la que Orwell explica “1984″

Imagen: Wikimedia Commons 

Nadie comprendió tan pronto el siglo XX como George Orwell.
Esta semana se ha publicado “George Orwell: A Life in Letters”. El libro contiene una carta fascinante donde Orwell explica la tesis principal de “1984″ que escribiría dos años después. Podéis leerla entera aquí.
Me temo que, desgraciadamente, el totalitarismo está creciendo en el mundo.
Hitler pronto desaparecerá, pero sólo a costa de fortalecer a: 1) Stalin, 2) los millonarios americanos e ingleses y y 3) todo tipo de pequeños “fuhrers” al estilo de De Gaulle.
[…]
En el mundo que veo venir, en el que dos o tres superpoderes controlarán el mundo, 2+2 será igual a 5 si el “fuhrer” de turno así lo desea.
[…]
La mayor parte de la élite intelectual inglesa se opone Hitler, pero sólo a cambio de apoyar a Stalin. La mayoría de ellos apoyan métodos dictatoriales, policías secretas y la sistemática falsificación de la Historia siempre que beneficie “a los nuestros”.
Pero si uno proclama que “todo es por una buena causa” y no reconoce los síntomas siniestros, en realidad sólo está ayudando a fortalecer el totalitarismo.
[…]
Desde que la guerra contra el totalitarismo comenzó en 1936 [Orwell combatió con los republicanos durante la Guerra Civil], creo que nuestra causa es la mejor. Pero para que continúe siendo la mejor, necesitamos una autocrítica constante.
Orwell escribió esta carta desde su casa en el barrio londinense de Mortimer Crescent el 18 de mayo de 1944. Dos semanas después, un misil V-1 alemán destrozaba Mortimer Crescent. Os cuento esto porque siempre me han fascinado los dos primeros párrafos de “The Lion and the Unicorn: Socialism and the English Genius” que escribió tres años antes. (En esa obra Orwell propone una revolución socialista y democrática en Inglaterra en oposición al estalinismo soviético).
Mientras escribo esto, seres humanos muy civilizados vuelan sobre mi cabeza tratando de matarme.
Ellos no sienten ninguna enemistad hacia mí como individuo. Yo tampoco hacia ellos. Sólo están “haciendo su tarea”, como dice el proverbio. La mayoría de ellos, no tengo ninguna duda, son buena gente y jamás cometerían un asesinato en su vida privada. Por otro lado, si alguno consigue matarme hoy, tampoco tendrá ninguna pesadilla. “Están sirviendo a su país” y eso parece que les absuelve de todo mal.