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miércoles, 30 de noviembre de 2022

Las caracteristicas del fascismo, según Umberto Eco

 "Una de las características más típicas del fascismo histórico fue la apelación a una clase media frustrada, una clase que sufría una crisis económica o sentimientos de humillación política, y atemorizada por la presión de los grupos sociales más bajos. " Umberto Eco

Analisis del semiólogo, filósofo italiano Umberto Eco, sobre las características del fascismo, basado en dos textos del filósofo: un discurso pronunciado el 24 de abril de 1995 en la Universidad de Columbia, y un artículo escrito en Nueva York, para la New York Review of Books. . 

En un ensayo publicado en New York Review of Books, Eco destiló los 14 elementos típicos del “Ur-Fascismo o Fascismo Eterno”, al tiempo que advirtió que, “Estas características no se pueden organizar en un sistema; muchos de ellos se contradicen y son también propios de otras formas de despotismo o fanatismo. Pero basta con que uno de ellos esté presente para permitir que el fascismo se coagule a su alrededor ”.

1- El culto a la tradición. “Uno solo tiene que mirar el plan de estudios de cada movimiento fascista para encontrar a los principales pensadores tradicionalistas. La gnosis nazi se nutrió de elementos ocultistas tradicionalistas, sincréticos ”.

2-El rechazo al modernismo. “La Ilustración, la Era de la Razón, se ve como el comienzo de la depravación moderna. En este sentido, el Ur-Fascismo se puede definir como irracionalismo ”.

3-El culto de la acción por la acción. El irracionalismo depende también del culto de la acción por la acción. La acción es bella de por sí, y, por lo tanto, debe actuarse antes de y sin reflexión alguna. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas. Desde la declaración atribuida a Goebbels («cuando oigo la palabra cultura, echo la mano a la pistola») hasta el uso frecuente expresiones como «cerdos intelectuales», «estudiante cabrón, trabaja de peón», «muera la inteligencia», «universidad, guarida de comunistas», la sospecha hacia el mundo intelectual ha sido siempre un síntoma de Ur-Fascismo. El mayor empeño de los intelectuales fascistas oficiales consistía en acusar a la cultura moderna y a la intelligentsia liberal de haber abandonado los valores tradicionales.

4-El desacuerdo es traición. Ninguna forma de sincretismo puede aceptar el pensamiento crítico. El espíritu crítico opera distinciones, y distinguir es señal de modernidad. En la cultura moderna, la comunidad científica entiende el desacuerdo como instrumento de progreso de los conocimientos. Para el Fascismo, el desacuerdo es traición.

5- Miedo a la diferencia. El Fascismo crece y busca el consenso explotando y exacerbando el natural miedo de la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Fascismo es, pues, racista por definición.

6- Apelar a la frustración social. “[…] Una de las características más típicas del fascismo histórico fue la apelación a una clase media frustrada, una clase que sufría una crisis económica o sentimientos de humillación política, y atemorizada por la presión de los grupos sociales más bajos.

7-La obsesión por una trama. “Los seguidores deben sentirse sitiados. La forma más sencilla de resolver la trama es apelar a la xenofobia ”. El Fascismo les dice que su único privilegio es el más vulgar de todos, haber nacido en el mismo país. Es éste el origen del «nacionalismo». 

8- El enemigo es a la vez débil y fuerte. “[…] Los seguidores deben estar convencidos de que pueden vencer a los enemigos. Por lo tanto, mediante un cambio continuo de enfoque retórico, los enemigos son al mismo tiempo demasiado fuertes y demasiado débiles ".

9-El pacifismo es pactar con el enemigo. “Para el Ur-Fascismo no hay lucha por la vida, sino que la vida se vive para luchar”.

10- Desprecio por los débiles. El elitismo es un aspecto típico de toda ideología reaccionaria, en cuanto fundamentalmente aristocrático. En el curso de la historia, todos los elitismos aristocráticos y militaristas han implicado el desprecio por los débiles. El Ur-Fascismo no puede evitar predicar un «elitismo popular». Cada ciudadano pertenece al mejor pueblo del mundo, los miembros del partido son los ciudadanos mejores, cada ciudadano puede (o debería) convertirse en miembro del partido pero no puede haber patricios sin plebeyos. El líder, que sabe perfectamente que su poder no lo ha obtenido por mandato, sino que lo ha conquistado con la fuerza, sabe también que su fuerza se basa en la debilidad de las masas, tan débiles que necesitan y se merecen un «dominador». Puesto que el grupo está organizado jerárquicamente (según un modelo militar), todo líder subordinado desprecia a sus subalternos, y cada uno de ellos desprecia a sus inferiores. Todo ello refuerza el sentido de un elitismo de masa. 

11-Todo el mundo está educado para convertirse en héroe. “En la ideología fascista, el heroísmo es la norma. Este culto al heroísmo está estrictamente ligado al culto a la muerte ”.

12-Machismo y Armamento. “Este es el origen del machismo (que implica tanto el desprecio por las mujeres como la intolerancia y la condena de los hábitos sexuales no estándar, desde la castidad hasta la homosexualidad). Dado que incluso el sexo es un juego difícil de jugar, el héroe fascista tiende a jugar con armas; hacerlo se convierte en un ejercicio fálico sustituto ".

13-Populismo selectivo. “Existe en nuestro futuro un populismo televisivo o de Internet, en el que la respuesta emocional de un grupo selecto de ciudadanos puede presentarse y aceptarse como la Voz del Pueblo. Para el Fascismo los individuos en cuanto individuos no tienen derechos, y el «pueblo» se concibe como una cualidad, una entidad monolítica que expresa la «voluntad común». El pueblo, de esta manera, es sólo una ficción teatral.

14- El Fascismo habla la «neolengua». La «neolengua» fue inventada por Orwell en 1984, como lengua oficial 
del Ingsoc, el socialismo inglés, pero elementos del Fascismo son comunes a formas diversas de dictadura. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico. Pero debemos estar preparados para identificar otras formas de neolengua, incluso cuando adoptan la forma inocente de un popular reality-show. 
 

martes, 27 de septiembre de 2022

Fascismo en Europa

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Fascismo en Europa. Todos los miedos llevan a Roma. Portada de Liberation. Bravo! Eso es precisamente no tener miedo a las palabras.Vía @rosamariaartal

 

lunes, 26 de septiembre de 2022

Neofascismo en Italia: la involución de Europa

 El triunfo de Meloni supone un fracaso estrepitoso del proyecto europeo y un nuevo retroceso en su vieja promesa de democracias avanzadas, derechos humanos para todos y todas, cultura e inclusión social

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"Nací bajo Mussolini. No quiero morir bajo Meloni. Que Dios nos ayude"Vía

 En 1922, Benito Mussolini formó y lideró un gobierno de coalición de diversos partidos de derechas. Aunque obtuvo solo el 8,15% de los votos, el líder del Partido Nacional Fascista llegó al poder doblando la mano del rey Saboya con la Marcha sobre Roma de las camisas negras. Un siglo justo después de aquella giornata particolare, está a punto de presidir el próximo Gobierno italiano una heredera espiritual de Mussolini, Giorgia Meloni, líder y renovadora del partido posfascista Fratelli d’Italia, que tiene su origen en el MSI (Movimiento Social Italiano) de Giorgio Almirante, un fascista que militó en la República de Saló, el último bastión mussoliniano aliado de los nazis en el norte de Italia.

Los grandes medios italianos y europeos han tratado de rebajar el alcance de esta escalofriante jornada electoral retorciendo el lenguaje y tirando de eufemismos. Algunos definen la unión de Meloni con la xenófoba Liga del Norte y el machismo-putinismo de Berlusconi como “el bloque de centro derecha”, “la coalición de las derechas” o la “alianza conservadora”, mientras otros, estirando el chicle por el qué dirán, hablan de “triunfo de la ultraderecha”.

En realidad, estamos ante una victoria arrasadora, en la tercera economía de la Unión Europea, de una coalición liderada por una formación de inspiración fascista –tanto, que mantiene la llama de la tumba de Mussolini en su logo. No es solo la ultraderecha: es el fascismo eterno teorizado por Umberto Eco que regresa al poder, disfrazado con otros ropajes y apariencias. Mujer, joven, de barrio humilde y aliada de la internacional posfascista (estadounidense, polaca, húngara, francesa, española). Y por supuesto, apoyada sin rubor por los antaño antifascistas medios y partidos democristianos o conservadores.

La indiscutible victoria de Meloni, que pasa del 4,4% de los votos en 2018 al 26,2% en 2022, supone por tanto la definitiva normalización de los partidos neofascistas en el corazón de Europa. Ya no se trata de la lejana Hungría o de la ultracatólica Polonia. Italia es un país fundador de la Unión Europea, y el triunfo de Fratelli d’Italia supone en ese sentido un fracaso estrepitoso del proyecto europeo y un retroceso muy serio en su vieja promesa de democracias avanzadas, derechos humanos para todos y todas, cultura e inclusión social, abortada por la nefasta gestión alemana de la crisis de 2008, que decidió castigar a la ciudadanía por los desmanes del sector financiero.

La abstención, del 36%, la más alta desde que Italia dejó atrás la Guerra Mundial con su Constitución antifascista, nos recuerda además que el neofascismo, como ya pasó con el fascismo hace un siglo, siempre se beneficia de tres factores muy relacionados entre sí: el blanqueamiento de su ideario antidemocrático por parte de los grandes medios y sus dueños; el hartazgo y la desafección de un electorado que solo se siente llamado a participar en la cosa pública eligiendo una papeleta cada cuatro años; y el abandono por parte de la socialdemocracia de las políticas redistributivas y de su antigua vocación de justicia social para abrazar sin ambages el dogma del capitalismo sádico.

La moderación fingida por Meloni en su discurso de aceptación de la victoria no debe engañar a nadie. Como se vio en el acto electoral de Vox en Andalucía, se trata de una exaltada en toda regla, y su proyecto implica peligros indudables para las minorías. Su plan consiste en socavar los derechos de las mujeres, los colectivos LGTBI, los inmigrantes y los más pobres para favorecer a las grandes empresas, la Iglesia más reaccionaria y otras fuerzas que quieren menos democracia y no más. Su triunfo es una noticia pésima pero en el fondo es lógica. La dinámica de la guerra está acelerando la involución de Europa, e Italia siempre ha sido, para bien y para mal, el laboratorio político más precoz. Tras el ventenio berlusconiano y casi una década de tecnocracia falsamente socialdemócrata, los neofascistas, una vez reconocen a la OTAN y la austeridad, son buenos candidatos para administrar la nueva excepcionalidad. Así, Italia se precipita hacia un gobierno de tintes autoritarios que será perno principal de un estrambótico Eje Neopardo: Roma-Budapest-Varsovia. Aunque ya no tenga sentido llorar por la leche derramada, ¡cuánta razón tenía Nanni Moretti cuando le pedía a D’Alema que dijera “alguna cosa de izquierda”!

 Fuente: https://ctxt.es/es/20220901/Firmas/40872/#.YzF-0MS7Myg.twitter

lunes, 7 de febrero de 2022

La actual epidemia de prohibiciones de libros en EE.UU. debe ser considerada como una advertencia

Burning Books : Fotografía de noticias
Burning Books
Books regarded as anti-German being confiscated and loaded into a car and taken away to be burned in the Opernplatz, Berlin. (Photo by Keystone/Getty Images)

  La organización PEN America está siguiendo de cerca la legislación que promueve la censura en el ámbito educativo y ha enumerado 89 proyectos de ley al respecto

Cerca de la Puerta de Brandemburgo, en Berlín, hay una plaza pública conocida como Opernplatz, donde, el 10 de mayo de 1933, ocurrió una de las quemas de libros más infames de la historia de la humanidad. Un grupo de estudiantes alemanes había organizado en todo el país una “Acción contra el espíritu antialemán”, una convocatoria en favor del nazismo que culminó con numerosas quemas de libros. La incineración de obras en la plaza Opernplatz fue la más grande y significativa. Ese día, Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda e Información de Hitler, se dirigió a una multitud de 30.000 jóvenes nazis enardecidos que se habían congregado en la plaza y los incitó a “entregar a las llamas” los libros que fomentaban la “decadencia y la corrupción moral”. Algunos años después, los nazis no solo quemarían libros sino también seres humanos.

El Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto se celebra cada 27 de enero, día en que se recuerda la liberación en 1945 de los prisioneros del campo de concentración de Auschwitz, donde los nazis mataron a aproximadamente 1,1 millones de personas. Más de un millón de esas personas eran judías. Los nazis también asesinaron comunistas, romaníes —a los que generalmente se los denomina con el término despectivo de “gitanos”—, pacifistas cristianos, miembros de la comunidad LGBTQ+, prisioneros de guerra soviéticos, discapacitados y otras personas consideradas enemigas del Reich alemán. Este año, mientras en todo el mundo se conmemoraba con solemnidad el aniversario en memoria de las víctimas del Holocausto, en Estados Unidos comenzó a circular una noticia alarmante: la junta escolar del condado de McMinn, en el estado de Tennessee, votó en forma unánime a favor de prohibir uno de los libros autobiográficos más conocidos sobre Auschwitz, la novela gráfica “Maus”, de Art Spiegelman, ganadora de un Premio Pulitzer. La novela describe las experiencias de los padres de Spiegelman, Vladek y Anja, antes, durante y después de su reclusión en Auschwitz. La obra, en formato de cómic, presenta a los judíos como ratones y a los alemanes como gatos, y el campo de exterminio de Auschwitz se llama “Mauschwitz”.

La junta escolar de McMinn votó a favor de prohibir la obra y de retirarla del plan de estudios de octavo grado el 10 de enero pasado. Para justificar dicha decisión, las autoridades escolares alegaron que el libro está escrito en un “lenguaje vulgar y objetable” y contiene un dibujo de la madre de Spiegelman desnuda en una bañera después de morir por suicidio.

Según las actas de la reunión, Tony Allman, uno de los miembros de la junta escolar, dijo durante la reunión: “No niego que el [Holocausto] fue algo horrible, brutal y cruel. […] Pero esto es como cuando estás viendo una película en televisión y alguien dice una mala palabra o aparece una escena de desnudo, no agrega nada al contenido y la película sería lo mismo sin eso. Bueno, esto es igual, el libro sería lo mismo sin eso”. Siguiendo con su crítica de “Maus”, Allman agregó: “[La novela] muestra a personas ahorcando a otras personas y matando niños. ¿Por qué el sistema educativo promueve este tipo de cosas? No es sensato ni saludable”.

Lance McConkey, un profesor de historia que vive en el condado de McMinn y enseña en un distrito escolar vecino, dijo a Democracy Now!: “No hay una forma bonita de enseñar el Holocausto”. McConkey es miembro del cuerpo docente de la Comisión de Tennessee sobre el Holocausto y recibió el premio Belz-Lipman a la Excelencia en la Enseñanza del Holocausto , una distinción que reconoce el talento y el compromiso extraordinarios en el campo de la enseñanza sobre el Holocausto. El profesor McConkey utiliza la novela “Maus” en sus clases y dijo al respecto en Democracy Now!: “A los niños les encanta la novela. Les resulta fácil de leer”.

Por su parte, el autor de la novela, Art Spiegelman, afirma que nunca tuvo la intención de que el libro fuera una lectura destinada a las infancias, pero que a partir de su publicación y de la obtención del premio Pulitzer en 1992, ha cambiado de opinión. En conversación con Democracy Now!, Spiegelman comentó al respecto: “Me enteré de que muchísimos niños han estudiado la novela en la escuela, la han leído por su cuenta o la han recibido de sus padres. Y la han realmente comprendido y recibido con mucha sabiduría. Los cómics son para quien pueda entenderlos. Obviamente la junta escolar no ha podido hacerlo”.

El condado de McMinn no es el único que ha censurado libros. La lucha por la justicia racial que siguió a la muerte de George Floyd a manos de la policía en la ciudad de Mineápolis en mayo de 2020, revitalizó el interés por enseñar literatura sobre raza y racismo y por obras escritas por autores de comunidades marginadas o relativas a ellas. Esto ha llevado a una contracampaña para prohibir ese tipo de libros, que ha sido coordinada por grupos conservadores como Moms for Liberty (Mamás por la libertad), Parents Defending Education (Padres y madres en defensa de la educación) y No Left Turn in Education (No al giro a la izquierda en la educación), que cuentan con el apoyo financiero del multimillonario de derecha Charles Koch. Libros con temáticas relacionadas con la comunidad negra o LGBTQ+ son los principales objetivos de estos grupos.

La organización PEN America está siguiendo de cerca la legislación que promueve la censura en el ámbito educativo y ha enumerado 89 proyectos de ley al respecto que han sido presentados ante legislaturas estatales de todo Estados Unidos. Entre estas iniciativas de ley figura una del estado de Iowa que prohibiría el uso en las escuelas del Proyecto 1619 —un proyecto interactivo ganador del Premio Pulitzer que reexamina el legado de la esclavitud—, y la ley HB 1255 del estado de Nuevo Hampshire, también denominada Ley sobre la Lealtad de los Docentes (An Act Relative to Teachers’ Loyalty), que prohibiría a los docentes de escuelas públicas abordar la historia de Estados Unidos de manera negativa. Hacia fines del año pasado, la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos recibió nada menos que 330 informes de intentos de prohibir o impugnar libros.

El escritor y activista George M. Johnson, cuya galardonada autobiografía-manifiesto “No todos los chicos son azules” ha sido prohibida en al menos 15 estados del país, comentó a Democracy Now!: “Cuando prohibes algo, solo lo haces más tentador. Poner a nuestros libros en el centro de atención y tratar de prohibirlos solo hace que más personas se interesen por ellos”.

En en centro de la plaza Opernplatz de Berlín fue construido un monumento que recuerda la tristemente célebre quema de libros de 1933. Denominado “La biblioteca vacía”, el monumento consiste en un tragaluz de vidrio emplazado en el suelo que revela debajo una habitación subterránea iluminada, con sus paredes llenas de estanterías blancas vacías. Las quemas de libros de los nazis en la primavera europea de 1933 fueron un presagio de lo que estaba por venir. La epidemia de prohibiciones de libros que actualmente se extiende por Estados Unidos debe ser confrontada y detenida con urgencia.

Fuente: https://nuevarevolucion.es/la-actual-epidemia-de-prohibiciones-de-libros-en-ee-uu-debe-ser-considerada-como-una-advertencia/

jueves, 21 de octubre de 2021

El cuasifascismo podría triunfar en EEUU

Vista de los asaltantes al Capitolio, en Washington, en enero de 2021. REUTERS/Shannon Stapleton

 Existe una percepción bastante generalizada en España, incluso en algunos círculos del PSOE gobernante, de que el peligro del renacimiento de la ultraderecha a nivel mundial se está exagerando por parte de algunas voces de izquierda, pues creen que en realidad estas fuerzas de ultraderecha (con mucha semejanza con las ultraderechas de antaño), están siendo derrotadas y van de capa caída. Así vemos como la que fue vicepresidenta Primera del primer gobierno de coalición de izquierdas, la señora Carmen Calvo, afirmó en un momento del debate en el programa El Ágora de la hora 2 de la SER, como prueba de tal percepción de la realidad, que el presidente Trump había sido derrotado en las últimas elecciones en EEUU, insinuando que su futuro era uno de descenso en lugar de recuperación y ascenso.

El trumpismo no está desapareciendo; antes al contrario, está creciendo

Creo conocer bien EEUU y me temo que la señora Calvo está equivocada. Es posible e incluso probable que el Partido Republicano, hoy controlado en su totalidad por Trump, recupere el control del Congreso y del Senado en 2022 y que gane las elecciones presidenciales del 2024. Las razones de esta percepción son múltiples, y las he ido elaborando en varios artículos, ya publicados en este rotativo.

Uno es el enorme desprestigio del establishment político-mediático liberal, identificado con el Partido Demócrata, que desde los años setenta con el presidente Carter y continuando con los presidentes Clinton y Obama, ha estado aplicando políticas liberales (iniciadas por Carter y expandidas por Reagan y los presidentes republicanos Bush, padre e hijo), que han beneficiado sistemáticamente las rentas del capital sobre las rentas del trabajo (como consecuencia de estas políticas liberales, los directivos de las 350 empresas más importantes de los EEUU, que ganaban en el año 1978, el inicio del período liberal, 1,7 millones de dólares al año, 33 veces más que el salario promedio del trabajador 51.200 dólares, pasaron a ganar, en el año 2019,  21,3 millones, 365 veces más que los últimos, 58.200 dólares). El abandono de las políticas redistributivas del Partido Demócrata, iniciadas por el presidente Roosevelt con el New Deal, fueron  sustituidas por el Partido Demócrata con políticas de identidad, favoreciendo la integración de los sectores discriminados, como las minorías negras y latinas (sobre todo la negra) y las mujeres dentro de la estructura de poder, medidas que, por muy loables que tales intervenciones fueran, beneficiaron a grupos minoritarios (de clase media alta, profesionales con educación superior), que pasaron a integrarse en las direcciones de las instituciones predominantemente públicas (y muy en particular, en los aparatos federales) sin que ello implicara un mayor beneficio de la gran mayoría de las minorías y de las mujeres pertenecientes a las clases populares. El hecho de que el presidente Obama fuera negro tuvo una enorme importancia simbólica, pero sus políticas liberales no beneficiaron a las clases populares, a las cuales pertenecían la gran mayoría de las minorías y también de las mujeres.

De ahí la gran capacidad de movilización de Trump en 2006, en un momento en que la clase trabajadora (la mayoría blanca) y otros sectores vulnerables dentro de las clases populares estaban sufriendo las consecuencias de las políticas neoliberales de liberalización económica, lideradas por los gobiernos del Partido Demócrata anteriores. Trump se presentó como la voz del antiestablishment liberal y globalizador frente al Partido Demócrata (supuesta causa de todos sus males) que lideraba un gobierno federal, al que se le presentaba cautivado por minorías y mujeres universitarias de clase media alta. Su mensaje, caracterizado por un nacionalismo extremo, retrógrado, añorando un pasado idealizado, de carácter imperial, basado en una superioridad racial, machista y cultural, defendiendo la civilización cristiana,  (convirtiendo al "Estado y a la Ley en instrumentos para asegurarse que se siga la voluntad de Dios en la sociedad" como  subrayó la juez Amy Coney Barrett, nombrada miembro del Tribunal Supremo en EEUU por el presidente Trump), así como a la "patria-nación" frente a sus enemigos (que incluye a todo aquel que no comulgue con su credo) fue muy movilizador.  El lector español recordará esta ideología como dominante durante la dictadura fascista en España.

La recuperación del New Deal como respuesta del Partido Demócrata al Trumpismo

La concienciación de este problema, y el coste que le ha significado al Partido Demócrata estar identificado con el liberalismo globalizador, explica que la dirección del gobierno Biden esté respondiendo a marchas forzadas con la recuperación del New Deal. El mayor obstáculo no es que no tenga el apoyo popular para hacer tales reformas, (que sí lo tiene), sino que no tiene los números en el Congreso que le permitan aprobar tal ambicioso proyecto (ver V. Navarro El fin del neoliberalismo y la búsqueda de alternativas, publicado el 14 octubre 2021 en Público). Necesitan 50 votos en el Senado y el Partido Demócrata solo tiene 48 votos que apoyen el New Deal de Biden, puesto que dos demócratas no lo están apoyando y son representantes (y portavoces) de intereses económicos que quedarían afectados por la aprobación de tales propuestas y que se oponen al New Deal: uno es el senador Joe Menchin, del Partido Demócrata del Estado de Virginia, financiado por la industria del carbón, y la otra senadora del Estado de Arizona, también del Partido Demócrata, Krysten Sinema, financiada por la industria farmacéutica que se opone a la regulación de precios de las medicinas, propuesta que hace Biden en su  New Deal.

¿Es EEUU una democracia?

Sí, pero muy limitada. Vayamos por partes. En primer lugar, el presidente de EEUU no es elegido directamente por la población. En realidad, en todas las elecciones desde el año 2000, los candidatos del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos han obtenido más votos que los candidatos republicanos (excepto Bush, hijo) y sin embargo los presidentes han sido, la mayoría, republicanos (durante el período 2000-2020, la mayoría de los votos fueron al candidato demócrata, excepto Bush, y sin embargo, los republicanos gobernaron más años, 12, que los demócratas, 8). Y ello se debe al hecho de que quien elige al presidente de EEUU es el Colegio Electoral, que sistemáticamente favorece a los estados rurales sobre los industriales y urbanos.

Lo mismo ocurre en cuanto a la composición del Senado, cámara enormemente poderosa, pues aprueba el presupuesto del estado federal, los nombramientos propuestos por el presidente, e incluso los miembros de la Corte Suprema. Cada estado tiene el mismo número de senadores: dos. California, estado en general demócrata, tiene cuarenta millones de habitantes, y tiene el mismo número de senadores, dos, que Wyoming, con medio millón de habitantes predominantemente en zonas rurales y predominantemente republicanos. Y, aquí también, sistemáticamente los demócratas consiguen más votos que los republicanos en las elecciones al Senado, y es más que probable que ello ocurra en el año 2022. Uno de los analistas electorales con mayor credibilidad, David Shore (New York Times, 10 de octubre de 2021) dice que en 2022 los demócratas podrían ganar, consiguiendo más del 51% del voto del Senado y, en cambio, conseguir solo 43 senadores, convirtiéndose en irrelevantes.

¿Quién tendrá mayor capacidad de movilización?

En este escenario, el futuro podría ser muy preocupante, pues, la única alternativa es que el Partido Demócrata consiguiera una gran movilización capaz de neutralizar la enorme desventaja que el sistema electoral supone para tal partido. Y aun cuando ello se consiguió en 2020, no es seguro que se consiga en 2022, pues es poco probable que las propuestas New Deal sean aprobadas por tal partido, contribuyendo con ello al desencanto popular.  Es importante subrayar que el desencanto es muy notable y muy en particular entre la clase trabajadora, incluyendo la negra, la latina y todas las clases populares sin educación secundaria, lo cual puede contribuir a una gran desmovilización de las clases populares, de lo cual, Trump se beneficiaría. La pérdida de control del Senado y del Congreso en el 2022 por parte de los demócratas, la victoria de las presidenciales por parte de los republicanos liderados por Trump, significaría un cambio de enormes consecuencias internacionales, además de nacionales, que debieran ser motivo de reflexión y reacción por parte de las fuerzas progresistas a nivel mundial. De la misma manera que el fascismo y el nazismo fueron resultado de la Gran Depresión, causada por las políticas liberales aplicadas en aquel entonces, sus herederos actuales han sido consecuencia de la crisis económica provocada por el liberalismo económico, iniciado en los años 70 y 80, que ha afectado muy negativamente el bienestar y calidad de vida de las clases populares, que la pandemia mundial ha puesto en evidencia.

Fuente: https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2021/10/21/el-cuasifascismo-podria-triunfar-en-eeuu/?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=web

martes, 8 de junio de 2021

Alemania recuerda a los “españoles rojos” y su trabajo esclavo durante el nazismo

 Una exposición recuerda en Berlín por vez primera la memoria de los “españoles rojos” que acabaron en las colonias francesas. Miles de refugiados republicanos padecieron un periplo de trabajos forzados en Francia, el Norte de África y Alemania para luchar durante décadas por un reconocimiento y reparación que, en muchos casos, no llegó. En la apertura participó el embajador español en Alemania, que hizo malabares discursivos

La historia de Celestino Alfonso Matos no es muy conocida, y eso que asesinó a Julius Ritter, el responsable para el Servicio de Trabajo Obligatorio de las temidas Schutzstaffel (SS) alemanas en toda Francia. Pierrot, que era el apodo de Matos, era carpintero y había sido Comisario político de la segunda Brigada Internacional. Tras la guerra civil española, se había refugiado en Francia, donde fue internado en un campo en Saint-Cyprien y más tarde deportado a Berlín. Consiguió huir pero para acabar siendo fusilado en Francia.

La historia de este comunista y la de otros 140.000 refugiados republicanos es recogida por una exposición bajo el título de “Rotspanier”, que es el nombre que los Nazis dieron a los republicanos y significa “españoles rojos”. La muestra está abierta en Berlín desde el jueves 3 de junio en el Centro de Documentación para el Trabajo Forzado durante el Nacionalsocialismo.

Junto con la asociación francesa Ay Carmela, fundada por un antiguo trabajador forzado y otros familiares de víctimas en Burdeos, los historiadores Peter Gaida y Antonio Muñoz Sánchez han querido contar la historia de los huidos tras la guerra. Personas que padecieron, en especial en Francia y en Alemania, así como en las colonias francesas del norte de África, el internamiento en campos de trabajo forzado. “Con el argumento de no abrir viejas heridas en la sociedad española, la democracia restaurada después de 1975 no acomete una revisión crítica de la guerra civil”, asegura el texto de una de las columnas iluminadas que componen la exhibición.

“Tenemos una ley de memoria histórica desde 2007”, decía el embajador español Ricardo Martínez Vázquez en la apertura de la exposición el jueves... y poco más. Porque sabe que los trabajos forzados durante el franquismo ni han sido investigados en profundidad ni sus víctimas han sido compensadas. Martínez Vázquez aseguró, sin embargo, que la exposición berlinesa “para un español es muy importante”, recordó que “Franco no tuvo ningún interés” en la memoria de estas personas y que ello fue “uno de los motivos” por los que cayeron en el olvido.

Martínez escogió muy bien las palabras, evitando hablar de la guerra civil, término discutido en Alemania, donde hay historiadores que la llaman “Guerra Española”, por la evidente intromisión extranjera. También omitió el decisivo papel de Alemania, que sí se menciona en la exposición. El régimen nazi fue responsable directo de la victoria de Franco y, por tanto, de la propia existencia de los refugiados, a los que la Legión Cóndor incluso llegó a bombardear. Hoy aún hay una avenida dedicada a la Legión Cóndor en la capital alemana, el Spanische Allee.

El embajador está acostumbrado a esos malabares diplomáticos. En septiembre participó en el homenaje anual a las Brigadas Internacionales
Los republicanos huyeron de la muerte y la cárcel, también del trabajo forzado durante la dictadura de Franco. Decenas de miles pasarían por el sistema de campos de trabajo alemanes y franceses. Esto fue objeto de discusión en Berlín el pasado mes de marzo en el Instituto Cervantes en un programa hecho en cooperación con el Museo que ahora expone la muestra. Con una charla en la que participó el historiador Nicolás Sánchez Albornoz, que estuvo preso y tuvo que participar en la construcción del Valle de los Caídos, dieron un repaso a la impunidad de los crímenes franquistas en ese terreno.
Vista de la exposición itinerante “Rotspanier” 2
Vista de la exposición itinerante “Rotspanier”. Foto: Dokumentationszentrum NS-Zwangsarbeit
Republicanos españoles en las colonias francesas

“Abandonamos a los refugiados españoles frente al fascismo italiano, portugués y alemán”, explicaba el presidente de la asociación Ay Carmela Emmanuel Dorronsoro en la presentación de esta exposición en Burdeos. Y eso, a pesar de que “muchos españoles fueron actores y no solo víctimas”, ya que participarían más tarde en la liberación de Francia del fascismo, como explica Gaida.

Pero se conoce poco que el régimen colaboracionista de Vichy empleó a los refugiados republicanos para construir grandes proyectos arquitectónicos, no solo en Francia, sino también en Túnez, Marruecos o Argelia. “Deseamos que nuestra exposición contribuya a que el gobierno francés reconozca a los españoles que fueron utilizados mediante el trabajo esclavo”, explica.

Ya en 1939, Francia decidió que los refugiados tenían que contribuir a defender el país o aceptar un servicio de trabajo obligatorio. 90.000 republicanos fueron destinados a diferentes destinos para la economía de guerra, de los cuales 50.000 trabajaron en las Compañías de Trabajo Extranjero (CTE), unidades de trabajo militarizadas.

Los enviaron a reforzar la línea de combate construyendo fortificaciones. Cuando la Wehrmacht ocupó Francia, se produjeron las primeras deportaciones y miles de españoles terminaron en Alemania en trabajos forzados o en campos de exterminio como el de Mauthausen.
Poco después el régimen autoritario de la parte francesa no ocupada por los nazis y dirigida por el mariscal Phillipe Pétain envió 76.000 judíos y 86.000 franceses y extranjeros a los campos de concentración nazis, además de imponer un Servicio de Trabajo Obligatorio. “Durante cuatro años más de 30.000 españoles (…) son obligados a trabajar sin sueldo y bajo condiciones extremas en la agricultura o en la industria”, detalla la exposición, que recoge cartas, comunicados oficiales, informes y fotos poco conocidas de este capítulo del exilio español.

El internamiento en campos de trabajo en Argelia, así como el empleo de mano de obra forzada republicana en la construcción del proyecto colonial del tren “Trans-sahariano” por el norte de África son otros de los aspectos centrales de la exposición. El trabajo forzado en la organización alemana Todt, que construyó autopistas y fortificaciones gracias a los reclusos en sus campos de trabajo, pero también la construcción de búnkers forman parte del repaso que los historiadores Gaida y Muñoz Sánchez hacen al periplo penoso de miseria, abusos y malos tratos recibidos por los republicanos. Ambos llevan décadas trabajando sobre el tema que les ocupa.

Trans-sahariano

Gaida es el experto por excelencia de los campos de trabajos forzados en la Francia de Vichy y tiene una cercanía a las asociaciones de familiares de las víctimas que le ha permitido conocer historias personales que han enriquecido esta y otras exposiciones, así como sus libros monográficos sobre el trabajo forzado en las colonias francesas o sobre el Muro del Atlántico, el gigantesco proyecto con el que Adolf Hitler trató de evitar la invasión marítima en las costas francesas.

Muñoz Sánchez ha investigado la historia de las indemnizaciones a los republicanos en Alemania y el trabajo forzado de portugueses en el régimen nazi. Su trabajo conjunto en la exposición “Rotspanier” muestra el recorrido penoso del exilio republicano en el Tercer Reich y en Francia.
Una exposición con vocación educativa muy exigente
Uno de los dos historiadores que han elaborado la exposición, el doctor Peter Gaida, explica a El Salto que la intención de la exposición es dar a conocer la historia de los miles de republicanos que no eran destacados comunistas y que acabaron como trabajadores forzados no solo en Alemania, sino también en Francia. Y que, además, este último país nunca les ha reconocido oficialmente ni compensado, algo que sus familiares reclaman desde hace décadas.

Lo cierto es que la vocación inequívocamente educativa de la exposición, que cuenta con una página web en tres idiomas en la que hay también actividades escolares para trabajar la materia en clase, vídeos y fotografías, es muy exigente con el visitante. Se presuponen conocimientos, como en el caso de Mauthausen, en el que el historiador no ha querido hacer hincapié por ser algo más conocido y estudiado y, por ello, asegura, habría sido redundante. No se menciona a Francesc Boix, que aunque es muy conocido en España, no lo es tanto en Alemania y ello a pesar de que sus fotos fueron usadas en el juicio de Núremberg para poder condenar a algunos de los responsables.

Además, hoy día da la impresión de que las cuatro décadas de existencia de la República Democrática Alemana (RDA) han desaparecido de la historia. A veces los historiadores no se molestan en nombrar lo que ocurrió durante este periodo en la mitad de Alemania, ni siquiera para criticarlo, como podría haber sido el caso en esta exposición. Tan solo se menciona que “en el este de Alemania se recuerda la memoria de las Brigadas Internacionales”.

En el caso de la RDA, las Brigadas Internacionales fueron uno de sus mitos fundacionales, y el país, autodeclarado como antifascista, a diferencia de la República Federal, no se consideraba a nivel legal como sucesora del tercer reich, por lo que en un primer momento se negó a pagar reparaciones de guerra. Los participantes en las Brigadas eran considerados héroes nacionales y algunos de ellos compartieron destino con los republicanos en los campos franceses y alemanes y después recibieron pensiones por ser víctimas del nazismo. Hubo algunos españoles que consiguieron asilo político en la RDA por haber combatido contra el fascismo, pero la admisión de solicitudes estaba condicionada, eso sí, al parecer, por su filiación política y el visto bueno del Partido Comunista de España.

Rotspanier 3
Vista exterior del Museo donde tiene lugar la exposición itinerante “Rotspanier” en Berlín. Carmela Negrete

La exposición itinerante, que ya había sido mostrada en Francia, ha sido financiada por un organismo público alemán, la Fundación “Recuerdo, responsabilidad y futuro”, que se fundó en 2000 para compensar a los trabajadores forzados del Nacionalsocialismo alemán y para “promover proyectos de reconciliación”. Después de que las víctimas de trabajos forzados del nazismo se pasasen décadas reclamando una compensación y de que el estado alemán rechazase sus peticiones una y otra vez, éstas fueron reconocidas cuando buena parte de los afectados ya había fallecido. Ahora Alemania da lecciones de memoria a Francia con esta exposición.

La investigación puede visitarse hasta el 31 de noviembre en el Centro de Documentación para el Trabajo Forzado durante el Nacionalsocialismo (Dokumentationszentrum NS-Zwangsarbeit), en el barrio de Treptow-Köpenick en la calle Britzer Straße número 5. La entrada es gratuita y el museo está adaptado para personas con diversidad funcional.

El museo es el único campo de trabajo forzado que se conserva en Berlín y dispone de dos exposiciones permanentes muy recomendables en las que se puede conocer las historias de los italianos encarcelados allí como presos de guerra, así como sobre el fenómeno del trabajo forzado durante el nazismo. Después de su paso por Berlín se espera que, si la pandemia lo permite, dicha exposición vuelva a Francia para ser expuesta después en Barcelona y, con suerte, en otras ciudades españolas.
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/memoria-historica/alemania-da-lecciones-de-memoria-a-francia

miércoles, 20 de enero de 2021

La frustración de la ultraderecha americana

 Los extremistas norteamericanos carecen de un elemento que caracteriza a la ultraderecha europea en general y a la española en particular: la falta de una tradición de gobierno

“Me niego a aceptar la opinión de que la humanidad está tan trágicamente ligada a la medianoche sin estrellas del racismo y la guerra que el brillante amanecer de la paz y la hermandad nunca podrá convertirse en una realidad… Creo que la verdad desarmada y el amor incondicional tendrán la última palabra”.

Estas fueron las palabras de Martin Luther King con motivo de la aceptación del premio Nobel de la paz en Oslo, el 10 de diciembre de 1964. Ronald Reagan decretó en 1983 la celebración de MLK Day en 1983 y, a partir de entonces, celebramos todos los años estas ideas en torno al 15 de enero. Desde que el reverendo King fue asesinado en abril de 1968, muchas cosas han cambiado, pero no tanto, y algunas doctrinas han muerto, pero no del todo. Lo hemos visto en el asalto al Capitolio del 6 de enero que el exgobernador de California Arnold Schwarzenegger ha comparado con el Kristallnacht de 1938 en un mensaje público dirigido a Trump.

La extrema derecha es un coctel político internacional. Existe en todos los rincones del planeta, con exuberantes explosiones en momentos puntuales de la historia contemporánea de la especie humana. 

A igual que “café, copa y puro” se traduce en inglés como “té con pastas”, autores como Paul Hainsworth y Donatella Della Porta defienden que la ultraderecha posee una serie de elementos esenciales que, con matices culturales, caracterizan este funesto coctel político en todos los rincones del mundo. 

El primero de estos elementos consustanciales es la paranoia. La extrema derecha apela antes a la metafísica del miedo que al interés, de sabor más liberal. Por lo general, esta inyección de ansiedad nace y se alimenta de leyendas o teorías conspirativas que, en esencia, no son sino adaptaciones de la Bella durmientede Perrault. Es importante que así sea, porque el simplismo y la facilidad de ingestión son dos de los ingredientes fundamentales de estas fábulas dirigidas a un consumidor caracterizado por una significativa mediocridad intelectual. Estos relatos son análisis holísticos y creacionistas, basados en creencias mesiánicas que explican las circunstancias humanas y la propia historia de la humanidad como un desarrollo abocado a una unidad de destino en lo universal: una historia con un significado y dirección prescrito, en cuyo término tan sólo hay espacio para los elegidos. Fundamentalismo, esencialismo y Darwinismo social alimentan la repugnancia de estos grupos hacia la libertad sexual y ceban una visión del ser humano en virtud de la cual la mujer tiene un ministerio determinado en un orden social dominado por el hombre. De aquí su comunión con las posiciones más conservadoras de las cosmologías religiosas de muy distintos credos, desde el cristianismo al judaísmo y el islam. 

El desprecio por los derechos humanos es otro ingrediente esencial. Son ideologías basadas en el principio de desigualdad, según el cual los seres humanos son superiores e inferiores y, lógicamente, son éstos últimos los que bona fide tienen el “deber consustancial a su naturaleza” de eliminar a los seres inferiores, por el bien de la humanidad y por el propio bien de las víctimas. Todo este brebaje ideológico está emborrachado de autofilia y alterofobia y, bien agitado, se convierte en supremacismo, discriminación y xenofobia. Históricamente, la violenta oposición a políticas de inmigración e integración han generado efervescentes oleadas de antisemitismo, aversión a los inmigrantes subsaharianos, a diversas minorías culturales, o a distintos colectivos religiosos. No hay ni límites ni barreras para el odio.

Otros ingredientes son la apuesta por sistemas políticos fuertemente centralizados con una manifiesta jerarquía social y política y su consecuencia inmediata, el culto a un líder: todo pintado de un solo color, monocromo, monolingüístico, monolítico, monopolístico y, sobre todo, monosilábico. Casi todos estos movimientos son esencialmente militaristas con una grave inclinación a la patriotería, a la intransigencia y al uso fácil y gratuito de medios violentos.

La era dorada de los movimientos de ultraderecha en los Estados Unidos estalló tras la Guerra Civil, en los cien años que van de 1870 a 1970, cuando numerosos grupos xenófobos comenzaron a surgir de las mismas tripas del Partido Demócrata. Entre ellos, los Camisas Rojas de Mississippi (1875), la Liga Blanca (1874), el Movimiento del Lirio Blanco (1875), el primer Ku Klux Klan y sus sucedáneos como los Caballeros de la Camelia Blanca de Louisiana (1867). El segundo Ku Klux Klan debe su emergencia al exitoso estreno del film The Birth of a Nation en 1915. De esta película tomaron los sesudos miembros de la secta su parafernalia de conos, togas y cruces de fuego. En su apogeo a mediados de la década de 1920, la organización llegó a incluir hasta cinco millones de seguidores, pero, tras los eventos de 1925, la membresía se estrelló catastróficamente, reduciéndose a unos 30.000 en 1930.

Tras veinte años de New Deal, Joe McCarthy, senador republicano por Wisconsin, afirmó en 1950 que había 205 espías comunistas en el departamento de Estado, lo que generó la “caza de brujas” y una tediosa década de macartismo. El tercer Ku Klux Klan también se gestó como oposición al movimiento en pro de los derechos civiles y la desegregación a partir de 1950. Durante veinte años prosperó en el sur, envenenando gobiernos y departamentos de policía como el de Birmingham, en Alabama. George Wallace, gobernador de este estado, creó el Partido Independiente Estadounidense, defensor a ultranza del segregacionismo en casa y de un anticomunismo belicista en el exterior.

Y así llegamos a nuestros días. La extrema derecha estadounidense no es ni ha sido monolítica, es más bien un retorcido paraje ideológico que abarca una larga serie de movimientos y causas situadas entre el populismo, el radicalismo, el patrioterismo y el extremismo, en las que los supremacistas blancos representan en torno a un 40% del total. El atentado orquestado por Timothy McVeigh contra el edificio Murrah de Oklahoma, en 1995, ha sido el ataque más mortífero de la ultraderecha en la historia del país, con un saldo de 168 personas muertas y más de 680 heridos. Según el FBI, McVeigh creía que “las Naciones Unidas estaban tratando de formar un gobierno mundial, desarmar al pueblo estadounidense y quitarle las armas”.

Pero, si bien los paralelismos entre los movimientos de extrema derecha estadounidenses y europeos son muchos, los extremistas norteamericanos carecen de un elemento que caracteriza a la ultraderecha europea en general y a la española en particular: la falta de una tradición de gobierno y un pasado de créditos y laureles. Ningún grupo de ultraderecha ha detentado el poder y envidian la nutrida tradición histórica, política, socioeconómica y religiosa de la que cuenta Europa. Santiago Abascal puede invocar con bombo y platillos los cuarenta años de franquismo con el antecedente de la dictadura de Alfonso XIII, lo cual supone un palmarés de casi cincuenta años de ejercicio de poder y violencia… mientras que los grupos de ultraderecha norteamericanos no pueden ni tan siquiera utilizar el prefijo “neo” como los más genuinamente europeos neofranquistas, neofascistas o neonazis, entre muchos otros. Y esto es algo muy difícil de digerir para un extremista estadounidense y produce una gran frustración, ya que les obliga a importar simbología y parafernalia extranjera. Tal como han acusado en 2018 varios miembros de Rise Above, han tenido que viajar a Alemania, Italia y Ucrania para celebrar en compañía de grupos supremacistas blancos el cumpleaños de Hitler, ya que no hay “triunfos históricos de estas dimensiones” en los Estados Unidos…

No obstante, el extremismo de derecha es un fenómeno en expansión a nivel internacional, impulsado durante la última década por el impacto de Internet y de las redes sociales, que brindan una oportunidad incomparable para hacer circular fábulas mesiánicas a una audiencia mucho más amplia, a nivel internacional. El saldo es abrumador. Entre 2007 y 2011, el número de ataques ultras en la república fue de menos de cinco por año, pero entre 2012 a 2016 se dispararon hasta catorce atentados anuales. A partir de 2017 han alcanzado una media de 31 ataques al año. También en Europa los atentados de la extrema derecha han pasado de nueve en 2013 a 21 en 2016 y 30 en 2017. Julian King, comisario europeo para la Unión de la Seguridad, ha asegurado que “no conozco ningún Estado miembro de la UE que no se vea afectado de alguna manera por el extremismo violento de la derecha”.

Como en la novela de William Pierce Turner Diaries (1978), son muchos en Europa y los Estados Unidos los que sueñan con una revolución militar supremacista que culminará en una guerra racial, nuclear y mundial, que se saldará “con el exterminio de judíos, homosexuales y no blancos”. El único antídoto contra la estupidez es la educación, pero es preciso ser consciente de que el ser humano está tristemente inclinado a la estulticia. Es una realidad tan natural como inmutable por lo que, el brillante amanecer de paz y hermandad con el que soñaba MLK, seguirá necesariamente topándose con caricaturas políticas como Vox, Jobbik, SDS y tantas otras. Y todos sabemos lo difícil que es hacer pensar o educar a personas de la talla de Viktor Orbán, Beppe Grillo o, Abascal.

Fuente: https://www.ctxt.es/es/20210101/Firmas/34755/#.YAfy5vwL54M.twitter

jueves, 7 de enero de 2021

El 18 Brumario de Donald Trump




La farsa insurreccionista que ayer presenció el mundo entero no es una sorpresa ni una anomalía. Este simulacro golpista, mezcla de esperpento y sublevación, es en cierto modo la culminación natural del ciclo político trumpista, nacido de una revuelta contra el establishment de la derecha norteamericana tras el colapso de 2008, y alimentado desde entonces por una colección de ansiedades -económicas, raciales, religiosas- que Trump ha sabido explotar pero que no puede en ningún caso resolver. Esa es la paradoja política que habita el corazón del trumpismo: gracias a su capacidad comunicativa y su carisma, Trump ha sabido representar la pulsión reaccionaria y la necesidad de afirmación que ha sacudido en la última década a la Norteamérica blanca y conservadora, llevándola al punto extremo de asaltar el poder legislativo estadounidense. Pero Trump, producto y artífice del mismo orden de la globalización neoliberal que generó el problema, nunca podría traducir esa ansiedad en un programa político real. Por eso el trumpismo lleva a la recreación permanente del conflicto: sin proyecto de sociedad ni orden alternativo, el trumpismo es conflicto puro, una revuelta contra un estado de cosas que en realidad solo busca preservar.

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Por eso no cabe sorpresa ante los hechos del 6 de enero, por mucho que las imágenes de ayer parecieran menos verosímiles que la menos verosímil de las ficciones (¿el Capitolio bajo asalto por orden del presidente? ¿En los Estados Unidos?). La estrategia de Trump desde la campaña electoral, anunciada y tuiteada hasta la saciedad, conducía exactamente hasta este punto. La negativa a reconocer el resultado de las elecciones no era, como se decía, una "estrategia de salida", un intento de construir el relato de una victoria mutilada, de un fraude electoral que maquillara la derrota en la reelección y permitiera preparar su regreso en las primarias de 2024. La "marcha para salvar América" estaba convocada en los términos exactos en que se produjo.


De ahí el cinismo extremo de los compañeros de viaje que ayer se rasgaban las vestiduras, o de quienes llevan meses o incluso años mirando hacia otra parte. Para llegar hasta aquí, el trumpismo ha requerido la connivencia y complicidad de toda la derecha estadounidense, de un partido republicano en el que prácticamente nadie se había atrevido a alzar la voz, y de múltiples aliados dentro y fuera del aparato del Estado, que han visto en el tumulto una posibilidad de medrar o de obtener réditos a corto plazo. Conocer hasta dónde llega esa complicidad es probablemente una tarea imposible. Es evidente que las fuerzas de seguridad, alertadas desde hace días sobre la convocatoria, podrían haber sofocado fácilmente la mascarada: con la cámara en sesión solemne, no se asalta el Capitolio blandiendo banderas confederadas por imprevisión o sorpresa. Hace pocos meses, las manifestaciones de Black Lives Matter en Washington DC fueron recibidas con maniobras de helicópteros militares y la guardia nacional enfundada en uniformes de combate. 

La Policía del Capitolio apuntan sus armas mientras observan a unos manifestantes que tratan de irrumpir en el recinto de la Cámara de Representantes de Washington. (AP Foto/J. Scott Applewhite)
La Policía del Capitolio apuntan sus armas mientras observan a unos manifestantes que tratan de irrumpir en el recinto de la Cámara de Representantes de Washington. (AP Foto/J. Scott Applewhite

En condiciones normales, el trumpismo no debería sobrevivir la depuración de responsabilidades de esta intentona golpista, pero el reducido margen de acción de los actores implicados, en un escenario político caótico, deja dudas sobre el desenlace. La principal incógnita concierne el futuro inmediato del partido republicano, hasta ahora entregado al seguidismo por una combinación de adhesión al poder y miedo al fervor de unas bases hipermovilizadas. Tras perder los dos asientos en juego en el Estado de Georgia, y con ello la mayoría en el Senado que podría haber paralizado la acción gubernamental de la presidencia de Biden, es hoy evidente que el trumpismo ha sido duramente derrotado en las urnas. El partido se encuentra así en una posición insostenible: cómplice y cautivo de la deriva en que se encuentra el país, presionado por una militancia cada vez más radicalizada, los republicanos se ven hoy huérfanos de poder y a la vez a merced de los caprichos de Trump, que ya ha amenazado con retar en las primarias a todos los cargos que se desmarquen de su estrategia de boicot institucional.

De esta encrucijada dependen algunas de las claves fundamentales para imaginar el desarrollo de la política estadounidense en los próximos meses. ¿Sobrevivirá el trumpismo a la derrota de Trump? ¿Será este simulacro de insurrección su esperpento final, o el primer paso de un realineamiento abiertamente autoritario? ¿Podrá el partido republicano desmarcarse de esa deriva en caso de producirse? ¿Tendrán los demócratas la audacia necesaria para frenar la descomposición del orden político y social estadounidense? En su comparecencia de ayer, Biden prometió de nuevo cordura y el retorno a la normalidad institucional. Parecen materiales endebles para forjar un nuevo contrato social.

 Fuente: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/43355/el-18-brumario-de-donald-trump/?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=web

Más información: La muerte del partido de Lincoln



miércoles, 7 de octubre de 2020

Histórica sentencia en Grecia: el partido neonazi Amanecer Dorado es condenado por organización criminal

Tras más de 5 años de proceso y 450 sesiones, este miércoles se ha publicado la sentencia, ante gran expectación.
Se trata del mayor juicio contra un grupo de neonazis desde los Juicios de Núremberg y hay 25 condenados.
Prisión preventiva para el portavoz del partido neonazi griego Amanecer Dorado.

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En la prision de Koridallos les esperan ansiosamente con este cartel " Welcome Boys" @Hibai_ @Refugees_Gr

 Hace tiempo que la mayoría de los griegos llegaron a una conclusión sobre el partido neonazi Amanecer Dorado. Desde entonces, esperaban pacientemente que tres jueces diesen el veredicto del juicio. Y así ha sido, a lo largo de la mañana del miércoles se ha conocido la sentencia, que afirma que Amanecer Dorado es una organización criminal. 

La decisión es histórica para Grecia y el movimiento antifascista, y entiende que los crímenes cometidos por los miembros y militantes del partido político neonazi se realizaron bajo el conocimiento y las órdenes de la formación. El resultado ha sido recibido con aplausos por las alrededor de 20.000 personas que se habían concentrado en las calles de la capital griega. 

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Thousands gather in front of #Greece Parliament after being tear-gassed at the Court of Appeals in Athens following the #GDtrial verdict.

Tras cinco años y medio de proceso, se trata del mayor juicio contra un grupo de neonazis desde los Juicios de Núremberg. La conclusión, esperada tanto dentro como fuera del país, puede tener gran peso simbólico para la ultraderecha europea, ya que en el mejor momento para la organización pudo ver en Amanecer Dorado un ejemplo de éxito.

En el proceso estaban acusados 68 miembros de la organización, entre ellos el líder del partido, Nikolaos Michaloliakos, y ex legisladores, así como agentes de la Policía, por dirigir una estructura criminal detrás de la fachada de una organización política.

Mijaloliakos y otros seis líderes de Amanecer Dorado han sido declarados culpables de dirección de banda criminal, mientras otras dieciocho personas, la mayoría de ellas exdiputados, lo fueron de pertenencia a dicha organización criminal.

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La madre del joven fallecido, Magda Fyssas, se ha convertido durante estos años en un símbolo de la lucha antifascista en Grecia, gracias a su presencia incansable en casi todas las sesiones del proceso, más de 450Vía@sosrefugiados

 Los cargos incluyen intento de asesinato, posesión ilegal de armas y brutalidad contra los rivales, por los que se enfrentan a penas de entre cinco y 20 años de cárcel. Tras 453 sesiones desde 2015, la corte helena ha presentado su veredicto entre gran expectación de la sociedad griega.

Amanecer Dorado llegó a ser la tercera fuerza política en Grecia y, como se ha intentado demostrar durante el juicio, compaginaba su tarea en el Parlamento con intimidaciones y ataques violentos contra minorías e izquierdistas. En parte, el juicio ha llevado tanto tiempo debido a la gran cantidad de testigos y pruebas, aunque también se ha visto retrasado por huelgas en la Justicia o la pandemia del coronavirus.

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¿De qué delitos concretos se les acusa?

El peso del sumario hacía indicar que la gran mayoría de los 68 políticos y militantes enjuiciados serían condenados, pero la verdadera duda estaba en si se les iba a condenar de forma individual o si se lograba demostrar que actuaban de forma organizada, siguiendo una estructura que idolatraba a su líder, Nikolaos Mijaloliakos, y por la que se llegó incluso a asesinar.

El juicio contra el partido se basa principalmente en cuatro casos: el más emblemático es probablemente el asesinato del rapero antifascista Pavlos Fyssas, en septiembre de 2013, a manos del militante neonazi Yorgos Rupakiás, quien a lo largo del proceso confesó los hechos.

A raíz de este suceso la policía comenzó a investigar, y la madre del joven fallecido, Magda Fyssas, se ha convertido durante estos años en un símbolo de la lucha antifascista en Grecia, gracias a su presencia incansable en casi todas las sesiones del proceso, más de 450.

El principal objetivo de la acusación era conseguir que saliese adelante el cargo de dirección y pertenencia a una banda criminal y que se condenase a la dirección del partido, como así ha sido. Según los abogados de las víctimas, la evidencia era abrumadora: cientos de pruebas gráficas y más de 6.000 testimonios que describen su estructura jerárquica y paramilitar.

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Policía antiterrorista escolta a Nikos Michaloliakos, líder del partido neonazi griego Amanecer Dorado, a su llegada al tribunal de Atenas.manecer Dorado llegó a ser la tercera fuerza política en Grecia Orestis Panagiotou/ EFE

La Fiscalía opinaba que eran actos individuales

Un motivo de preocupación para la acusación era que el pasado diciembre la fiscal del macrojuicio Adamantía Ikonomu pidió absolver a la cúpula de complicidad e instigación moral de asesinato, argumentando que los crímenes se habían cometido por individuos y que, a pesar de ser miembros de Amanecer Dorado, sus crímenes no tenían nada que ver con el partido neonazi.

Se temía entonces que si el tribunal tomaba esta ruta se legitimase a organizaciones como Amanecer Dorado, que durante este proceso ha perdido millones en financiación, a más de la mitad de su electorado y un lugar en el Parlamento griego.

Amanecer Dorado consiguió pasar de apenas 20.000 votos en las elecciones generales de 2009 a más del 7 % de los votos, que le dieron 21 diputados en la Cámara Alta en 2012, en plena crisis económica y de austeridad. Sin embargo, en las elecciones de julio del año pasado se desplomó y ni siquiera obtuvo el 3 % mínimo para entrar en la Cámara.

Fuente: https://www.20minutos.es/noticia/4408497/0/claves-juicio-contra-amanecer-dorado-mayor-contra-grupo-neonazi-juicios-nuremberg/?autoref=true

 Más información: “Los medios han tratado de encubrir los delitos de Amanecer Dorado”

martes, 26 de mayo de 2020

El día que a Himmler le robaron la cartera en Barcelona


Durante su visita a Barcelona en 1940, al jefe de las SS le robaron un maletín que nunca pudo ser recuperado y cuyo contenido ha generado todo tipo de especulaciones.
 
Heimrich Himmler a su llegada al aeródromo del Prat de Barcelona en octubre de 1940 (Foto: Arxiu Nacional de Catalunya).

Jean Genet, que había visitado Barcelona en los años 30, quedó sorprendido por los barrios bajos de la ciudad y, además de participar de su vida criminal durante una época, acabó escribiendo algunos de sus recuerdos de esa experiencia en Diario del ladrón.
Años después del paso del escritor francés por Barcelona, la ciudad continuaba siendo un lugar peligroso. Que se lo digan si no al Reichsführer-SS Heimrich Himmler que fue víctima de un sonado robo, que no se sabe si fue un elaborado plan de los servicios secretos británicos o un trabajo de rateros de hotel.
Todo comenzó en octubre de 1940, cuando Heimrich Himmler visitó España invitado por las autoridades franquistas, que necesitaban la ayuda alemana para la reconstrucción del país. Por su parte, los nazis esperaban que la presencia de Reichsführer-SS ayudase a que Franco se implicase en la Segunda Guerra Mundial junto a las demás potencias del Eje.

Himmler en Montserrat. (Foto: ANC).
Himmler entró al país por la frontera de Irún el 19 de octubre y, tras visitar San Sebastián, se dirigió a Burgos, donde cenó con Franco para, al día siguiente, dirigirse a Madrid. En la capital se reunió con Serrano Suñer, otra vez con Franco y asistió a una corrida de toros, espectáculo que, como se cuenta en este artículo de Agente Provocador, le espantó por ser excesivamente cruel.
Después de visitar el Museo del Prado y el Museo Arqueológico, el 23 de octubre viajó en avión a Barcelona. Aterrizó en el aeródromo del Prat donde fue recibido por las autoridades españolas y una representación de las juventudes hitlerianas en España y, a continuación, se trasladó con toda la comitiva al Pueblo español para ser testigo de un acto folclórico.

Himmler en la checa de Vallmajor.
Protagonizado por los coros y danzas de la Sección Femenina de Falange Española, este evento sí que fue del agrado del Reichsführer-SS que, al concluir, se dirigió con sus acompañantes al Hotel Ritz, donde descansó brevemente antes de continuar con la agenda oficial. El Ritz era el hotel más lujoso de la ciudad, el más exclusivo y, por tanto, también el que se suponía más seguro para alojar a una personalidad como el líder nazi. No fue así.
Después de almorzar en el hotel, Himmler se trasladó a Montserrat, que era a lo que realmente había venido a España. Seguidor de leyendas paganas, de ritos esotéricos y convencido de que ese Montsalvat que se menciona en el Parsifal de Wagner era en realidad la montaña mágica catalana, el Reichsführer-SS quiso verla con sus propios ojos y preguntar a los monjes si era verdad que en el monasterio se conservaba el Santo Grial.

Himmler asiste desde la tribuna al acto folclórico de los Coros y Danzas de la Sección Femenina (Foto:ANC).
Desde el primer momento los monjes se mostraron poco acogedores con el alemán y, con la excusa de que no hablaban el idioma, los máximos responsables del lugar ni siquiera hicieron acto de presencia, encargando a uno de los monjes que sí era germanoparlante, Andreu Ripol Noble, que recibiera a Himmler y le enseñase el lugar.
Según se cuenta, Ripol acabó harto del nazi, que se mostró chulesco, impertinente y muy insistente en su deseo de conocer los pasadizos que recorren la montaña y en ver personalmente el Grial. Su soberbia llegó hasta tal punto, que se atrevió a discutir con el monje la genealogía de Jesús que, según Himmler, no era judío sino ario.
Concluida la visita, el jefe de las SS regresó a Barcelona, visitó el consulado alemán, cenó en el Ayuntamiento y a eso de las tres de la mañana, tal vez por los efectos del Pervitin –un derivado de la anfetamina que los nazis consumían como si fueran gominolas–, pidió ver la checa de la calle Vallmajor, un antiguo centro de confinamiento republicano diseñado con modernas técnicas de tortura psicológica como, por ejemplo, un suelo irregular, bancos inclinados en los que resultaba imposible descansar y pinturas abstractas que generaban ansiedad.
 Al día siguiente, Heimrich se despertó en el Ritz. Desayunó y, cuando se disponía a abandonar el establecimiento rumbo al aeródromo del Prat, descubrió que un maletín de su propiedad con importantes documentos había sido robado. Aunque se alertó a la autoridades locales, el alemán abandonó España sin la cartera y, a pesar de las investigaciones, nunca más apareció.


La desaparición del maletín de Himmler y los documentos que en él se contenían es uno de los grandes misterios de la Segunda Guerra Mundial. A punto de cumplirse ochenta años del hecho y pasados ya setenta y cinco de la muerte del jerarca nazi, no se ha podido saber quién cometió el robo. Se habló de ladrones de hotel, se especuló con un plan urdido por los servicios secretos ingleses que habían infiltrado agentes que se hicieron pasar por empleados del hotel e incluso se afirmó que en la operación había participado Bernard Hilda, director de orquesta belga de origen judío que había tenido que abandonar Francia por la ocupación nazi.
Miembro de la Resistencia Francesa, Hilda se radicó en Barcelona en los años 40 y fue una de las atracciones estrellas de la Parrilla del Ritz. Sin embargo, aunque como relato es estupendo y parecería sacado de una novela de espías, lo cierto es que el músico no estaba en Barcelona en octubre de 1940 sino que llegó a la ciudad dos años más tarde, huyendo de la ocupación nazi de París.
En todo este tiempo, también se ha especulado sobre qué podía contener el maletín de Himmler. Algunos autores sostienen que no eran documentos trascendentes para el desarrollo del conflicto, sino caprichos del Reichsführer-SS como planos de la montaña de Montserrat y de sus galerías, así como documentos sobre el Grial e información sobre el paso de los cátaros por la abadía.
De hecho son varias las novelas que, partiendo del robo del maletín, desarrollan historias de ficción en las que se dan cita nazis, magos, antifascistas y misterios esotéricos. Por ejemplo La orden negra (Plaza y Janés, 2015) de José Calvo Poyato. Este escritor egabrense parte del hecho histórico del viaje de Himmler a Barcelona y de la existencia de la orden de Thule para crear una historia ambientada en 2003 en la que una historiadora recibe una llamada de su amante que le informa que ha encontrado unos documentos en alemán que podrían ser valiosos. Cuando la mujer investiga, resultan ser justamente los que le habían robado a Himmler.
Otro de estos títulos inspirados en el robo de la cartera del jefe nazi es El mapa del creador (Roca 2008) en la que el escritor Emilio Calderón da un giro de tuerca más a la historia y, además de nazis, resistencia antifascista y la maleta de Himmler incorpora dos elementos imbatibles: Mussolini y Antonio Vallejo-Nájera Lobón, psiquiatra español afín al nazismo, defensor de la eugenesia y responsable de discutibles experimentos que le valieron el sobrenombre de «el Mengele español».
En la historia de Emilio Calderón, un detenido en el Campo de Concentración de Miranda de Ebro es sometido a extraños experimentos por parte de Vallejo-Nájera. Por ejemplo, la extracción del «gen rojo» que, según el médico, es lo que lo ha convertido en un ser antisocial. Enterada de este hecho, Montse, la sobrina del preso, decide robar el maletín de Himmler para chantajear a las autoridades franquistas.

Himmler asiste a un desfile militar en Barcelona (Foto: ANC).
«En cuanto tuve conocimiento del viaje que Himmler tenía proyectado a Barcelona, y cuando pensaba hospedarse en el Ritz, ideé un plan», explica Montse en un pasaje de El mapa del creador y continúa: «hace veinte años, cuando mi tío Jaime se independizó, lo hizo en compañía de una doncella que le cedió mi abuela. Esa mujer, que se llama Ana María, quería a mi tío como a un hijo, aunque las malas lenguas dijeron que entre ellos llegó a existir una relación más profunda. Cuando mi tío se distanció por razones ideológicas de sus hermanos, y las cosas empezaron a irle verdaderamente mal en el aspecto económico, Ana María encontró trabajo como ama de llaves en el Hotel Ritz. Y allí ha trabajado desde entonces. Así que fui a hablar con ella y le conté lo que acababa de descubrir, que mi tío seguía vivo y que estaba siendo utilizado como cobaya de ese médico. Luego le propuse que me entregara una copia de la llave de la habitación que iba a ocupar Himmler y me proporcionara un uniforme de doncella, argumentando que entre los documentos que el Reichsführer guardaba en su maletín se encontraban probablemente algunos relativos a los experimentos que el doctor Vallejo-Nájera estaba llevando a cabo en Miranda de Ebro».
Una vez cometido el robo, Montse viaja con el maletín de Barcelona a Roma con intención de filtrar los documentos a la prensa e informar al mundo entero de la implicación de Franco en estos experimentos, con la esperanza de que se vea obligado a abandonarlos y, de rebote, mantenga su neutralidad en la Guerra Mundial. El problema es que la mujer no entiende alemán y desconoce si su plan podrá llevarse a cabo. De hecho, lo poco que ella entiende de los documentos es que algunos son planos de Montserrat

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 En El mapa del creador Emilio Calderón se hace también eco de la versión más extendida de la historia, pero nada impedía que hubiera optado porque los documentos fueran relativos a una base de submarinos en el Maresme o un aeródromo de ovnis en el Tíbet. Como decía José Calvo Poyato a Europa Press cuando presentó La orden negra: «Se ha especulado mucho acerca de este robo, pero lo cierto es que no se ha averiguado nada, por lo que he tenido toda la libertad del mundo para poder imaginarme lo que pasó».