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domingo, 20 de junio de 2021

Nena, ponte sexy

 

Tiene 5 años y se depila e inyecta botox. Así es la presión de los concursos  de belleza infantiles | Upsocl
http://www.upsocl.com/mundo/tiene-5-anos-y-se-depila-e-inyecta-botox-asi-es-la-presion-de-los-concursos-de-belleza-infantiles/

 Esta semana se ha hecho viral el tuit de una madre exasperada porque a su hija le habían regalado un bañador con relleno. La niña solo tiene siete años y la pieza en cuestión era de la talla 5-6 (cinco años). Lo comparto aquí pues creo que merece un artículo, no tanto porque sea un tema nuevo, que no, sino precisamente por eso: reincide en un gran error.

Relleno. A los siete años. Esta no es edad de querer aparentar pechos. Lo más normal a los siete años es que te pidan hacer castillos con puentes de arena, correr hacia el mar, saltar las olas... Lo más normal a los siete años es que te pidan que la entierres de los pies al cuello en la playa, que le hagas un sitio en la hamaca. Lo que no tendría que ser normal es que te pidan un bikini con relleno en el sujetador... Ni tampoco que la madre, o quien sea, se lo compre.

El relleno se puede sacar, claro. Entonces, ¿qué caray hace allí? ¡Si las niñas de siete años aún no tienen tetas! No hay nada que sujetar, ni que esconder ni que lucir en un cuerpo infantil. Relleno, ¿para qué? El mundo tiende a girar en sentido contrario: la sociedad convierte niñas en mujeres, y al revés. Las presiones se dirigen hacia las menores para que quemen etapas de su maduración, pero también hacia las adultas para que se resistan a envejecer, afea, queda mal, hay que parecer adolescentes.

Hace unos días, la escritora Tina Vallès escribió un hilo interesante en Twitter sobre este asunto. Hacía un relato que muchísima gente podría hacer suyo. Hablaba de los problemas que tiene ella cuando va a comprar ropa con y para sus hijas. Sin decirlo, se refería al interés de una parte de la sociedad por hipersexualizar a las niñas, un fenómeno que no podemos dejar de denunciar, y menos cuando se adelanta a edades cada vez más tempranas.

Tina publicó lo que sigue:

“Hablo como madre de dos chicas de casi 12 años que están hasta las narices de ver que la mayoría de camisetas de verano que se hacen para ellas o son muy estrechas o las obligan a enseñar el ombligo, o que los shorts les hacen enseñar media nalga, etcétera”.

“Compramos tallas más grandes para que puedan llevar la ropa holgada, pero sé qué se puede llegar a sentir comprando una talla 16 si tienes 11 años, todo lo que te pasa por la cabeza, y no me da la gana que mis hijas experimenten nada de toda esta mierda que se te mete dentro y ya no sale nunca más”.

Más razón que una santa.

De todas las formas de crueldad de una sociedad hacia una criatura, esta es una. Porque, de rebote, con tanta lentejuela, transparencia, tops con rellenos, camisetas con mensajes sensuales, tallas imposibles, tras tanta estupidez, estamos construyendo jóvenes frágiles, esclavas de su imagen, que quizá no se aceptarán a sí mismas, que vivirán un infierno al sentirse obligadas a entablar una batalla con su cuerpo. Todo, por un ideal físico inexistente.

“Se empieza haciendo bikinis de dos piezas para niñas de cuatro años y se acaba diciendo que Winslet es vieja y está gorda. La madre que os parió, el daño que hace todo eso es infinito e incurable, te queda una vocecilla dentro de por vida”.

Y ahora, ¡llamadnos beatas!

 Fuente: https://www.lavanguardia.com/vida/20210619/7541796/nena-ponte-sexy.amp.html

sábado, 27 de abril de 2019

Explotadas en nombre de Dios

Las supervivientes de los conventos holandeses de las Hermanas del Buen Pastor denuncian la violación de sus derechos humanos y piden al Gobierno disculpas y compensación

Anita Suuroverste, la segunda por la derecha, estuvo internada en el convento de Zoeterwoude, en el municipio de Leiderdorp, al oeste de Holanda.
Anita Suuroverste, la segunda por la derecha, estuvo internada en el convento de Zoeterwoude, en el municipio de Leiderdorp, al oeste de Holanda.
 El trabajo de lavandería y costura que se vieron forzadas a efectuar en Holanda cerca de 15.000 mujeres entre 1876 y 1978, en los conventos de la orden de las Hermanas del Buen Pastor ha llegado este martes al Congreso de los Diputados. Entraron en su adolescencia y juventud, y una representación de las supervivientes ha sostenido ante la Comisión de Justicia y Seguridad que el abuso sufrido violó sus derechos humanos. Piden una disculpa oficial, y a ser posible, una compensación económica, porque las encerraron contra su voluntad sin dar explicaciones. Y porque su esfuerzo enriqueció a unas monjas que les arrebataron su identidad, no les dejaron estudiar y cuando las devolvieron a la sociedad, cargaban con el estigma de una mala reputación. El viernes las esperan también en el ministerio de Justicia.

Joke Vermeulen tiene 64 años y la llevaron a los 14 a uno de los conventos del Buen Pastor. En La Haya, ante los diputados, se ha sumado a la petición de que se arbitre una disculpa oficial para todas las mujeres y que puedan ser compensadas. “Éramos esclavas en jornadas de trabajo de lunes a sábado y sin poder hablar entre nosotras ni hacer amigas. Todo estaba prohibido y no había escuela o cuidados médicos. De pequeña, hacia los 7 años, un conocido de mi madre abusó de mí. Ella lo sabía porque aquel hombre venía todas las semanas, pero no hizo nada. Desde entonces, fui de un internado religioso a otro, aunque nunca me habían maltratado. Entré en el Buen Pastor sin saber las razones del traslado”, dice. Durante la comparecencia, Jan van Dijk, experto en Ciencia de la Victimología, subrayó la responsabilidad del Estado en el abandono sufrido por las internas, y el hecho de que “tanto su internamiento como los trabajos forzados son delitos a escala internacional”.

Arriba, Joke Vermeulen de joven. Abajo, ella misma en primer plano, junto a Anita Suuroverste.
Las monjas recibían pupilas remitidas por los servicios sociales, protección del menor o los tribunales, de modo que las instituciones debían supervisar e inspeccionar las residencias. “Pero nos dejaron solas, cuando veníamos de familias rotas o con problemas. Acabamos siendo víctimas de unas monjas que ganaron mucho dinero con nuestro esfuerzo”. La ropa lavada, las camisas cosidas para el Ejército, los manteles y servilletas, eran encargos de tiendas, y también de organismos públicos que pagaban a la orden religiosa. A la página de Facebook abierta en 2018 para recoger los testimonios de otras víctimas, acudieron cerca de 140 mujeres, de las cuales 85 siguen así en contacto. Este mayo hay organizados encuentros regionales para conocerse, y se ha recordado a la comisión parlamentaria que no puede perder el tiempo.

“La más veterana de entre nosotras ha cumplido 85 años. Las hermanas del Buen Pastor que quedan son centenarias; la más joven tiene 75 años. La orden dice que lo ocurrido 'era producto de las costumbres de la época´, y que rezará por nosotras. Pero hay testimonios de adopciones forzadas de hijos de las internas, y también de abortos efectuados allí dentro, con un médico y en presencia de las monjas. Las mujeres que lo cuentan no mienten. Hay que actuar de una vez”, dice Joke. Cuando ella salió, a los 17 años, carecía de voluntad propia. “Me habían robado la identidad. Recuerdo que nos daban una pastilla cada noche, y por la mañana trabajaba más despacio. Las monjas te llamaban perezosa y podían castigarse en una celda de aislamiento. He conseguido avanzar con mucho esfuerzo. Me casé dos veces, tengo tres hijos y lo he hecho lo mejor que he podido, pero es difícil cuando nunca te dieron amor”.
Arriba, Joke Vermeulen de joven. Abajo, ella misma en primer plano, junto a Anita Suuroverste.
Explotadas en nombre de DiosAnnemie Knibbe, consejera holandesa de la Fundación de Mujeres para los Menores Víctimas de Abusos Eclesiales Históricos, y confidente de las supervivientes del Buen Pastor, ha ilustrado “el efecto anímico, social, de salud y económico que ha tenido en sus vidas el régimen impuesto por la Iglesia católica en connivencia con el poder político, en un entorno conservador”. “Cualquiera podía ser llevado al Buen Pastor, donde las chicas eran criminalizadas y no había protección ni caridad cristiana para ellas”, indica. Para el informe que ha preparado, apoya sus argumentos en la vulneración de los derechos humanos de las internas, que se prolonga mientras no se repara el mal causado. Sigue con ello la línea marcada por la investigadora Maeve O´Rourke, del Centro Irlandés de Derechos Humanos, con las Lavanderías de la Magdalena.

Eran aquellas unas instituciones para “mujeres caídas” donde había jóvenes irlandesas con todo tipo de problemas, no solo madres solteras [fueron 10.000 entre 1922 y 1996]. El Estado irlandés pidió perdón en 2013 y aceptó indemnizar a las supervivientes. En 2011, un informe del Gobierno holandés sobre los abusos sexuales en el seno del catolicismo local reveló 22.000 víctimas entre 1945 y 2010. “Ese estudio no abordaba el trabajo forzoso, y en 2013, después de que un examen negara su existencia, ayudé a entrevistar a 21 de las mujeres que padecieron abusos en centros religiosos de menores. Tres de ellas habían estado en el Buen Pastor, y se publicó un libro sobre lo ocurrido en la congregación. Muchas de las que nos llaman ahora lo han leído y se siente por fin comprendidas. El Estado consintió lo ocurrido, y estas mujeres tienen derecho a ver reconocida la tropelía sistemática padecida. La institución que administra la orden tiene propiedades valoradas en 28 millones de euros”, asegura Knibbe.

La cita con los políticos fue a puerta cerrada, y acudió asimismo Anita Suuroverste, de 65 años, que estuvo dentro entre 1967 y 1970. Pide lo mismo: justicia y reconocimiento para todas. De una familia de 17 hermanos y hermanas y padres divorciados, pasó por centros de acogida entre los 7 y los 13 o 14 años. Luego la llevaron al Buen Pastor. “No sabíamos que las monjas cobraban de las empresas, o el Estado, por nuestro trabajo”. En un documento compilado para que los diputados comprendan el régimen a que estuvieron sometidas, se recogen los relatos de decenas de mujeres. “La niña más pequeña que recuerdo tenía 10 años, pero en los conventos había internas de hasta de 32 años. Aunque te soltaban a los 18 o 21 años, dependiendo de la época para la mayoría de edad, las más mayores ya no podían reintegrarse a la sociedad. Estaban institucionalizadas, y las monjas las trataban igual de mal. Yo salí adelante, estudié, me casé y tengo hijos y un trabajo. Pero no fue gracias a las monjas, que no nos dieron nada. Por eso muchas mujeres siguen sintiendo vergüenza. Imagínese, por hablar podían meterte tres días en una celda sin ventana donde la comida entraba por una ventanilla. Hay quien tiene aún pesadillas. Éramos niñas, no criminales, y buscamos el reconocimiento de que esto nunca debió haber pasado”

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/04/23/planeta_futuro/1556019426_972298.html

miércoles, 27 de marzo de 2019

Las niñas prostitutas de la autopista a Medellín

La directora Mabel Lozano cuenta en este texto su experiencia con un colectivo de estudiantes universitarias que lucha contra la trata en Colombia

Prostitucion Medellin


Uno de los 'ángeles azules'.
Estos últimos años he estado un par de veces en Medellín (Colombia), en ambas ocasiones para hablar de trata y prostitución, y fue allí donde tuve la oportunidad de conocer al colectivo Todas con las Mujeres, que trabajan contra estas prácticas como una de las caras mas perversas de la violencia de género. Son crímenes contra las mujeres por el hecho de serlo.

Con este colectivo me unen muchas cosas, por ejemplo que utilizan el cine como herramienta de transformación social. Un porcentaje grande de sus integrantes son jóvenes estudiantes de cine de las universidades de Bogotá y Medellín, pero también de otras carreras como Derecho o Trabajo Social. Conozco y admiro el trabajo de este colectivo que en un 80% está integrado por mujeres jóvenes y estudiantes. Desde hace meses ruedan un nuevo documental sobre los llamados ángeles azules, las niñas prostitutas de la autopista de Medellín a Bogotá, llamadas así porque, a pesar de su gran belleza, tienen el color de su piel azul pálido, debido a la mala alimentación, el trasnochar y la adición a las drogas.

Me trasladan los testimonios de varias de estas niñas a las que han seguido durante meses. No quieren ni pueden salir de sus vidas ni abandonarlas a su suerte, una suerte que no está de su lado. Niñas como Patricia, de 14 años, con facciones casi perfectas, sonrisa angelical y extrema delgadez que la hacen parecer mucho menor. Patricia desertó del colegio hace ahora dos años.

La autopista en la que se prostituyen estas niñas.


La autopista en la que se prostituyen estas niñas.
"Yo entré a bachillerato con 11 años. Venía muy bien, mi mamá nos mantenía a mis dos hermanos menores y a mí de la venta de perritos calientes y pinchos, en un puesto en la calle. Mi papá se fue cuando yo tenía ocho años a trabajar al Guaviare, raspando coca, y nunca volvió. Yo acompañaba en las noches a mi mamá en la venta, al principio nos iba bien, hasta me compró un celular, pero luego se puso pesado y mi mamá recurrió a los gota a gota para que le prestaran para pagar el arriendo y comprar las salchichas y el pan. Tocaba pagarles a diario con intereses. Después de unos días no se pudo cumplir, entonces a mi mamá le pegaron y amenazaron con violar a mi hermanita, tocó entregarles el carro donde vendía la comida por la deuda… todo se juntó", cuenta. "En la escuela no dieron más desayuno ni almuerzo, no hubo más transporte escolar, yo no quise volver porque estudiar con hambre es muy hijoputa, además solo había para un pan y agua panela en la casa, y prefería que se lo dieran a mis hermanitos".

Caracoli es el sitio donde por las noches se reúnen mujeres de diferentes edades, travestis y niñas, a ejercer la prostitución. "Yo para ayudar a mi mamá comencé a ir a Caracoli (un municipio cercano). Me llevó una amiga, ella se rebuscaba buena plata con los camioneros. No había que darles besos —¡qué asco!— ni dejarse penetrar, solo mamárselo y le pagaban a una hasta 20.000 pesos (5 euros). En un rato se podía hacer unos más de doscientos. Comencé a ir algunas noches, luego todos los días, mi mamá se las olió, me siguió y me pilló, pero fue mejor porque ahora ella está pendiente de mí y anota la placa del carro donde me subo, por seguridad”.

Patricia es parte de los ángeles azules rebautizadas así por mis amigos de Todas con las Mujeres, porque antes les llamaban las zombis. Hasta el nombre estaba lleno de crueldad. Después vieron que el nombre era lo de menos y así lo han comprobado durante los nueve meses que han acompañado a seis de ellas documentando su día a día. Han entrado en sus hogares, con sus familias, en barrios como La Polonia, El Refugio y La Ratonera. Han sido testigos silenciosos de momentos trágicos, como cuando a alguna de ellas las golpeaban y arrojaban de los coches y camiones en marcha por solicitar que se les pagara primero el servicio sexual. De los intentos de suicidio de Ángela, con tan solo 15 años, de las eternas depresiones de Camilla después de pasarse tres días seguidos consumiendo basuco, el sobrante del raspado de la cocaína, altamente adictivo y degenerativo. De la tragedia de María, la chiquis, que entró en su casa y encontró a su hermano ahorcándose y no llegó a tiempo para sostenerle los pies para que no muriera. De Gina, que accedió a colaborar en el documental si se escuchaba alguna de sus composiciones de reguetón: “Cuéntame el cuento de las niñas azules que vagan en las noches para sobrevivir / Dime si es cierto que juraron estar juntas hasta perecer / Dime si es cierto que el pacto fue roto y están esparcidas pagando castigo hasta el amanecer / Dime si es cierto que solo después de esta vida tendrán ya sus alas y recuperarán su niñez / Nos dicen azules por el color de la piel, azules mis sueños, azules mis venas, mis lágrimas también”.


Los ángeles azules son un caso único, además, porque, a diferencia de las prostitutas de la zona, ellas no tienen ni madames ni proxenetas. No hay hoteles de lujo ni turistas extranjeros. Solo hay pobreza. Los servicios sexuales los ofrecen en las cabinas de los camiones y muy raras veces van a moteles de carretera. El precio por el servicio sexual es una miseria.

Más de la mitad de estas niñas empujadas a prostituirse abandonaron sus estudios porque en las escuelas antes podían alimentarse y tenían transporte gratuito para llegar al colegio, además de asistencia. Existen culpables directos: la clase dirigente y política que ha hecho mal uso de los recursos, del dinero. Miles de millones de pesos sustraídos descaradamente del programa escolar PAE, robando así a las niñas la educación, la infancia y condenándolas a vagar por las noches como zombis, vendiendo sus pequeños cuerpos.

En los últimos años han salido ya a la luz los casos más aberrantes de esta corrupción. Hoy, son muy pocos los arrestados por estos delitos, y los que lo son, no son castigados. Se les envía a sus casas porque no son considerados peligrosos para la sociedad.

El Fiscal General de la Niñez, Mario Gómez, es el encargado de llevar esta investigación, que se ha tomado muy en serio. Hace unos días hablaba por teléfono con él desde Madrid y me confesaba la impotencia que le provoca la situación privilegiada de los culpables, pero sobre todo el dolor de ver a esas niñas cada noche en la carretera, ahora además acompañadas de muchas otras menores de origen venezolano.

Es una verdad que todo el mundo sabe, pero de la que nadie habla por miedo en este territorio de paramilitares, ahora dominado por los prestamistas.

El mensaje es alto y claro, robar los dineros destinados para los niños y las niñas, además de un delito muy lucrativo, no tiene la mínima posibilidad de ser castigado.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/03/22/planeta_futuro/1553264871_913393.html?id_externo_rsoc=TW_CC

lunes, 18 de febrero de 2019

Turismo sexual en Egipto: venta de niñas vírgenes para matrimonios temporales

Turismo sexual en Egipto: venta de niñas vírgenes para matrimonios temporales | Foto: Reuters vía El Confidencial
Turismo sexual en Egipto: venta de niñas vírgenes para matrimonios temporales | Foto: Reuters vía El Confidencial
 El turismo sexual está cobrando fuerza en las zonas rurales de Egipto, como Hawamdeya, Fayum o Badrashein. En concreto, las familias más desfavorecidas pactan bodas temporales (generalmente en verano) para casar a sus hijas, con una media de edad de 13 a 18 años, con hombres adinerados del Golfo.

Según ha informado El Confidencial, la mayoría de estos hombres proceden de Arabia Saudí, aunque también de Emiratos Árabes Unidos; Baréin; Jordania; Kuwait; Libia; y Yemen. Hasna, una mujer que vendió a su hija de 14 años, indicó que estos turistas suelen pagar entre 3.000 libras egipcias (320 euros al cambio) y 60.000 (6.500 euros) por las chicas. El precio final depende de lo joven, blanca, virgen e inocente que sea la niña.

Lamia Loftey, que realizó un estudio sobre este fenómeno para la ONG New Woman Foundation (Nueva Fundación para las Mujeres), explicó al diario citado que el “agente intermediario juega el rol principal. Taxistas o abogados del pueblo, generalmente acompañados por una mujer, son quienes convencen a las familias con hijas en edades tempranas”.

Los contrayentes, el hombre y la niña, se casan por la ceremonia matrimonial urfi, un enlace no oficial, pero que está aceptado por el islam. “La duración varía según las exigencias del cliente y sus vacaciones, desde una semana hasta dos meses”, aclaró Loftey. El contrato matrimonial no contempla ninguna garantía legal para las menores, por ejemplo, cuando se quedan embarazadas no pueden exigir una manutención económica, ni registrar al bebé con el apellido del padre.

La directora del Consejo Nacional para la Infancia y Maternidad egipcio, Azza AlAshmawy, aseguró que se trata de “prostitución infantil encubierta”. “Hay niñas que se han casado hasta 60 veces antes de cumplir los 18 años”, aseguró.

En Egipto, el 26% de las mujeres ha contraído matrimonio con menos de 18 años y el 10% con menos de 15, según la ONG Nadeem.

Fuente: https://www.tourinews.es/resumen-de-prensa/notas-de-prensa-destinos-competidores-turismo/turismo-sexual-egipto-venta-de-ninas-virgenes-para-matrimonios-temporales_4453015_102.html#.XGpl73wUVpN.twitter

miércoles, 19 de diciembre de 2018

El corazón del coche eléctrico

El corazón del coche eléctrico
Dos chicos trabajando en el exterior de la mina artesanal de Kimpese, en el sur de República Democrática del Congo (Álvaro Barrantes)
 A sólo diez metros bajo tierra ya cuesta respirar y envuelve la oscuridad. Mbuyu Alain se retuerce por un túnel estrecho de piedra negra y la débil luz de su frontal se disipa en cuanto se cuela por un recoveco a la izquierda. Tiene que arrastrarse por el suelo, entre unas maderas que sostienen el techo, para avanzar. Cuando llega al otro lado, su padre Idi Kamango, de 64 años, que le espera encajado entre dos rocas, le alcanza una barra de metal. En unos segundos, el repique de la vara contra la montaña inunda el laberinto de túneles bajo tierra. Mbuyu golpea con el vigor de sus 48 años y el ánimo de quien intuye la buena suerte. “¡Es cobalto, es cobalto!”, exclama. Como redobla su pasión para picar contra la piedra y nota la inquietud del único novato allí abajo, se detiene para transmitir calma. “Aquí no hay peligro, ¿lo ves? No se cae. No cae. Pero hay otras zonas que si tú pegas así, se cae”. Ninguno de los dos lleva casco ni guantes y ambos lucen sandalias en los pies. No hay ni una sola medida de seguridad.

(Álvaro Barrantes)
 Minutos después, ya en la entrada de la mina artesanal de Kimpese, en el sur de República Democrática del Congo, Mbuyu y su padre abren un saco lleno de polvo oscuro y lo restriegan entre los dedos. “Aquí decimos que el dinero está dentro de la tierra. Cavamos, encontramos los minerales, los cogemos y nos los compran”. Los dos contestan al unísono sobre quién es el comprador: los chinos.

(Álvaro Barrantes)
 Ambos hablan sin miedo pero no están solos. Desde la distancia observa la escena un vigilante vestido de civil con un kaláshnikov y, unos metros más abajo, a la entrada del poblado minero de casas de chapa y tela, los niños que probablemente ese día no han ido a la mina por la visita de este reportero, cargan pesados sacos de piedras molida con cobalto, cobre y oro. Pese a que la atmósfera artesanal y precaria no lo anuncia, nos encontramos en el corazón de la revolución tecnológica más importante del siglo XXI.

La provincia de Katanga —desde hace tres años dividida en 4 distritos— alberga el 58% de las reservas mundiales de cobalto, un mineral azulón clave para las baterías de dispositivos eléctricos como smartphones u ordenadores y también para la conquista tecnológica más deseada: el coche eléctrico.

Aunque actualmente la flota de este tipo de vehículos es escasa —apenas 3,1 millones en el mundo en el 2017–, según la Agencia Internacional de Energía, en el año 2030 se alcanzarán los 125 millones de vehículos eléctricos. Para la consultora McKinsey, la cifra es corta: serán 340 millones. Sólo esas expectativas ya han supuesto un terremoto en suelo congolés.

(Álvaro Barrantes)
 Como las baterías de los coches eléctricos necesitan una gran cantidad de cobalto —entre once y cuatro kilos por vehículo—, la demanda se ha disparado. El precio también: si del 2013 al 2016 la tonelada métrica se situaba en torno a los 25.000 dólares, actualmente ya alcanza los 86.750 dólares.

 La fiebre por el oro azul ha cambiado incluso el perfil de algunas poblaciones congolesas. En las ciudades de Kolwezi y Likasi, cientos de vecinos han agujereado literalmente sus jardines y suelos de las cocinas en busca del cobalto. Para el empresario congolés Papy Shaty, propietario de minas de cobre y cobalto, la gente actúa por desesperación. “Son vecinos pobres y prefieren destruir sus casas porque los minerales del subsuelo tienen más valor. Toda el subsuelo de la ciudad está lleno de túneles”.

Para la industria, el cobalto no es un mineral más: es esencial para evitar el sobrecalentamiento de las baterías de litio, acelerar su carga y alargar su vida útil. Aunque el sector trabaja para reducir la cantidad de cobalto en sus baterías, actualmente el cobalto es imprescindible para acabar con la adicción a los combustibles fósiles de la industria del automóvil y reducir su impacto en el cambio climático.

(Álvaro Barrantes)
 Sólo es necesario pasearse por los restaurantes más exclusivos de las ciudades de Lubumbashi, Likasi o Kolwezi para percibir que la pugna mundial por controlar el mineral más codiciado del futuro ya ha comenzado. Cuando anochece y el humo envuelve el aire, la terraza del Skala de Likasi se llena de negocios turbios. Alrededor de las mesas más discretas, se reúnen cada atardecer hombres de negocios asiáticos, europeos o americanos con intermediarios congoleses bien conectados o militares con licencias de minas para el mejor postor. A diferencia de otras zonas del país en conflicto permanente y presencia de grupos rebeldes, como los Kivus del este o Kasai, en el centro, la región de Katanga está relativamente pacificada porque allí se hacen negocios de alto nivel: la provincia, muy militarizada y donde operan multinacionales estadounidenses y chinas pero también suizas, rusas o canadienses, genera el 71% de los beneficios de todo el sector minero de Congo. Una fortuna descomunal.

En el mercado del cobalto, un actor ha tomado la delantera: China. Según el Servicio Geológico de
EEUU, el Gobierno chino, que actualmente usa el 80% del cobalto en la industria de baterías recargables para pequeños dispositivos electrónicos, ha comprado para su reserva nacional más de 5000 millones de toneladas de cobalto congolés en vistas a la explosión del mercado de vehículos eléctricos. Y bajo mano tampoco deja de comprar. La mayoría del cobalto extraído artesanalmente en Congo —el 15% del que sale de Katanga— lo compran minoristas chinos que después lo revenden a empresas de su país. En estos puntos de venta intermedios, donde los asiáticos adquieren mineral bruto que luego venden a grandes compañías para que lo refinen, nadie pregunta sobre el origen del mineral ni si en la mina trabajan niños o se respetan los derechos humanos.

En la industria automovilística, la dependencia del cobalto se observa con preocupación. Además de su alto coste —Tesla ha reducido un 60% la cantidad de cobalto en sus baterías los últimos seis años y busca alternativas para bajarla aún más— inquieta la concentración de las reservas en un país inestable

como Congo, que en diciembre afronta unas elecciones presidenciales especialmente turbulentas, y donde muchas minas no cumplen las condiciones mínimas de trabajo digno. Hay motivos. Las bondades del automóvil recargable, que reducirá los gases contaminantes y limpiará los cielos del primer mundo, tiene en la infancia de Congo la cara oscura de la moneda. Tras una investigación en la zona, Amnistía Internacional estimó que en el sector minero de cobalto trabajan hasta 40.000 niños en el proceso de extracción o transporte, con jornadas de 12 horas diarias a cambio de 2 dólares.

Aunque todas las grandes compañías del sector como Apple, Tesla, General Motors o BMW, entre otras, tienen una política de cero tolerancia con el trabajo infantil, Amnistía advierte del riesgo de que los canales de suministro de cobalto supuestamente limpios se vean contaminados. Ocurre en todo Congo. Cerca de Walikale, en la región de los Kivus del este, el dueño de una mina de casiterita, coltán y cobalto admitía abiertamente y entre cervezas cuál era su táctica para conseguir pasar los controles: enviaba a trabajar a los niños por la noche, cuando nadie miraba.

jueves, 12 de octubre de 2017

Alicia en el país de la minería

El periodista Ander Izagirre relata en su libro ‘Potosí’ las condiciones de vida de los menores que a diario bajan a las minas del Cerro Rico y subsisten en un sistema del que son el último eslabón

Alicia en el país de la minería

 La primera vez fui a hacer un reportaje sobre el trabajo infantil y vi lo que había ido a ver:cosas que ya se habían contado. La segunda descubrí una violencia brutal de la que ni me había enterado». Ander Izagirre (Donostia, 1976) viajó en 2009 a Cerro Rico, el territorio sin ley situado a 4.800 metros de altitud en el Potosí boliviano, en el que se dan cita la miseria y la opulencia, el trabajo infantil y una corrupción rampante, en un clima de violencia que recorre cada uno de los estratos sociales. Y todo bajo el reino de la impunidad. Regresó dos años después y si del primer viaje volvió con materiales para un reportaje –distinguido con el Premio Manos Unidas de Periodismo, entre otros galardones–, de su segunda estancia extrajo los testimonios y experiencias que reúne en ‘Potosí’ (Ediciones del K.O., a la venta el día 23), un trabajo en el que básicamente busca respuesta a una pregunta:por qué hay una niña que a diario entra a trabajar en una mina. «Creo que no se puede dar una explicación demasiado simple o esquemática, pero sí que hay un contexto de decisiones políticas», se responde a sí mismo Izagirre. Cerro Rico es una montaña situada en la ciudad boliviana de Potosí. Alberga plata, estaño y un sinfín de minerales cuyos precios fluctúan en los mercados internacionales al albur de los intereses económicos y también de los políticos, no siempre confesables. A su alrededor, crece la ‘canchamina’, «un territorio sin ley» en el que la pobreza extrema parece convocar todas las iniquidades imaginables en una espiral perversa que convierte a la víctima de unos en verdugo de otros. «Es un sistema en el que el penúltimo de la escala machaca al último, que generalmente suele ser una mujer o sus hijos».
 
Nada de todo eso ha impedido que la montaña, perforada por innumerables galerías mineras en las que todos los días entran 10.000 personas a trabajar, forme parte del escudo nacional boliviano. «Han gastado un dineral en hacer obras para preservar el paisaje y que no se caiga la montaña porque es un símbolo de Bolivia, pero ni un duro en los habitantes. El Cerro Rico de Potosí, símbolo de las mayores riquezas de la Historia, es la sede de la pobreza más terrible», apunta el periodista y escritor donostiarra, Premio Europeo de Prensa 2015 por su reportaje ‘Así se fabrican guerrilleros muertos’ sobre los crímenes del Ejército colombiano al amparo de la lucha contrainsurgente.
Si la niña minera Abigail fue la encargada de guiar sus pasos por Cerro Rico en 2009, a su regreso en 2011 su principal ‘cicerone’ fue Alicia Quispe, de 14 años. «No es su nombre real. Prefiere ocultarlo para que no la expulsen de su trabajo clandestino», que en teoría no existe, pero que en realidad no es otro que bajar a diario a una mina tan perforada después de 500 años de explotación que amenaza derrumbe. Ya no hay grandes vetas de mineral, pero los geólogos estiman que aún esconde 47.824 toneladas de plata fina, «más de lo que le han sacado a lo largo de la historia». El problema radica en que ya sólo aparece en pequeñas venas entreveradas con la roca, en proporciones muy bajas. «Habría que derruir, triturar y procesar la montaña entera para obtener esa cantidad», escribe Izagirre. Y de hecho, es exactamente ésa la operación que una gran empresa minera ha realizado en otra montaña próxima a Potosí.

Uno de los niños que trabajan en la mina de Cerro Rico, a su entrada en una de las galerías
Uno de los niños que trabajan en la mina de Cerro Rico, a su entrada en una de las galerías / DANI BURGUI
No es el caso de Cerro Rico. El propio Izagirre realizó varias incursiones al interior de la montaña, algunas de largo recorrido. «Lo pasé mal. Te angustias. Me metí para contar en detalle cómo es: un lugar extremadamente angosto en el que no sabes en ningún momento dónde estás. Voy con alguien de quien me fío, pero si en algún momento se va no tengo ninguna posibilidad de salir de ese laberinto de excavaciones caóticas. Hace un calor tremendo, hay olores muy raros, voy agachado todo el rato y a veces, a cuatro patas». ¿Miedo? «Sabes que estás en un entorno peligroso por los derrumbes, pero al final piensas que vas con alguien que lleva toda la vida haciendo esto».

El mecanismo de funcionamiento del trabajo infantil, regulado por ley en Bolivia aunque prohibido en el caso de las minas, es muy sencillo: «Muere o enferma el hombre de la familia, generalmente un minero, y como remedio, las cooperativas ofrecen a la viuda y sus hijos una caseta de adobe ruinosa, en un sitio con mucho frío y muy tóxico. Y les permiten realizar labores auxiliares en la mina:guardan los materiales, pican la piedra... Los niños están ahí y algunos empiezan entrando por su cuenta o llevados por los propios miembros de las cooperativas», en realidad, empresas ‘tapadera’ que «quebrantan todo tipo de leyes». El primer intento por parte de un Gobierno boliviano de poner un mínimo de orden en el funcionamiento de estas empresas se saldó el pasado mes de agosto con el asesinato del viceministro de Régimen Interior, Rodolfo Illanes, en la localidad de Panduro a manos de una turbamulta de mineros que lo torturaron durante horas. «Es otro ejemplo de territorio sin ley y de funcionamiento mafioso».

 800.000 menores
Un grupo de mineros, durante el descanso. Debajo, Una boliviana con su hijo, frente a la caseta familiar, junto a una bocamina. Una joven de Potosí, en una canchamina de Cerro Rico.
Una boliviana con su hijo, frente a la caseta familiar, junto a una bocamina./ DANI BURGUI
Según cálculos de Unicef, más de 800.000 menores trabajan a diario en Bolivia. En marzo, el Gobierno se vio obligado a regular su situación laboral a petición de los propios menores. «La ley impide emplear niños en la minería, la zafra del azúcar en el Trópico o en la prostitución, por supuesto, aunque todo eso sigue dándose –explica Ander Izagirre–. Hay otro abanico de trabajos, domésticos o vendiendo periódicos y comida en la calle, que sí están autorizados», apunta el periodista, que reconoce que se trata de «un tema muy difícil de abordar: desde aquí puedes tener una visión tajante en contra del trabajo infantil, pero no les puedes condenar al hambre».

Las sórdidas condiciones de vida, aliñadas con miseria y una arraigada tradición machista, engendran violencia. «Son cosas que no salen cuando llevas un rato con la familia, sino después de convivir varios días. Es entonces cuando la madre de la niña te empieza a hablar de su marido, te enseña una cicatriz, un mordisco. Empiezas a tirar del hilo y ahí aparecen un mundo de violencia que en el primer viaje no había visto». Un machismo irredento que no parpadea ni frente a la evidencia histórica: en 1977, una huelga de hambre de un grupo de mujeres de mineros desató una oleada de protestas por todo el país que acabó por doblarle el brazo a la dictadura militar del general Hugo Bánzer. Incluso hoy en día, «hay un Comité de Amas de Casa de Siglo XX, que son las que pelean las condiciones laborales, a las que ni dejan participar en las asambleas de mineros», afirma Izagirre.

 Más información: http://www.diariovasco.com/sociedad/201701/15/alicia-pais-mineria-20170115113719.html

sábado, 22 de abril de 2017

Denuncian una "epidemia de explotación sexual y abusos" a los chicos refugiados en Grecia


Denuncian una "epidemia de explotación sexual y abusos" a los chicos refugiados en Grecia
Reclamo. "Estamos muriendo lentamente", "¿Dónde está la humanidad?" y "La UE nos falla", afirman los mensajes en la espalda de estos chicos, durante una protesta en el campamento de refugiados de Idomeni, Grecia, el año pasado. /EFE
 Lo advirtieron investigadoras de la Universidad de Harvard. Afirman que los niños y adolescentes migrantes se prostituyen para poder pagar a las mafias de traficantes de personas.

 Refugiados menores de edad no acompañados se prostituyen en Grecia para conseguir el dinero necesario con el que pagar a las mafias de traficantes de personas que los transporten hasta países del norte de Europa como Alemania, los nórdicos, el Reino Unido, Holanda o Bélgica.

Un informe de las profesoras Vasilei Digidiki y Jacqueline Bhabha del centro de salud y derechos humanos de la Universidad estadounidense de Harvard pone negro sobre blanco “una creciente epidemia de explotación sexual y abusos a los niños migrantes en Grecia”.

La mayoría son originarios de Siria, Irak y Afganistán, los tres países con más nacionales como refugiados en Grecia tras cruzar desde Turquía y ver su camino hacia el resto de Europa bloqueado por las vallas de Macedonia y la política europea de cerrar las puertas.

Decenas de miles de refugiados –entre ellos miles de menores no acompañados- están bloqueados en campos de refugiados en Grecia –muchos tras rejas- ante las promesas rotas del resto de Europa de reubicarlos por el continente. De los 160.000 que debían ser reubicados en dos años desde Grecia e Italia, tras año y medio apenas un 10% ha conseguido viajar legalmente y de forma segura hacia otros países europeos.

El resto sigue bloqueado en Grecia, muchos de ellos intentando gracias a los servicios de las mafias de traficantes de personas burlar los controles fronterizos y atravesar los Balcanes para llegar al menos hasta Austria o Alemania. Los niños no acompañados, los más vulnerables, estarían viéndose forzados a la explotación sexual como forma de pago a esas mafias.

Denuncian una "epidemia de explotación sexual y abusos" a los chicos refugiados en Grecia
Descanso. Un chico refugiado, en el campo instalado cerca del viejo aeropuerto de Atenas, en junio de 2016. /AFP

Las investigadoras a cargo del informe aseguran que niños y niñas se prostituyen a la luz del día en pleno centro de Atenas a cambio de una media de 15 euros para ahorrar los miles de euros que las mafias les exigen para llevarles hasta el norte de Europa.

Las autoridades griegas tienen contabilizados más de 5.000 menores refugiados no acompañados –en la práctica habría más- y en todo 2016 sólo 191 fueron aceptados por otros países europeos, una falta de solidaridad que el informe considera “un fracaso dramático en protección que afecta a números niños migrantes y refugiados”.

Denuncian una "epidemia de explotación sexual y abusos" a los chicos refugiados en Grecia
Llanto. Un chico herido, en medio de una protesta de migrantes en el campo de refugiados de Hellinikon, cerca de Atenas, en febrero pasado. /AFP
 El informe asegura que muchos de esos niños y niñas que se prostituyen han ido cayendo en el consumo adictivo de drogas y que, aunque el gobierno griego va trasladando a los más vulnerables a centros de refugiados especiales, muchos no tienen acceso a esas instalaciones, donde están protegidos contra la explotación.

 En otros campos de refugiados, donde los niños no acompañados están mezclados con adultos, se dan violaciones y otras formas de abusos sexuales, según el mismo informe, que pide que “organizaciones internacionales, nacionales y locales hagan frente a esta seria emergencia de protección infantil repensando cómo tratan a una de las poblaciones de migrantes más vulnerables”.


Mäs información: https://www.clarin.com/mundo/denuncian-epidemia-explotacion-sexual-abusos-chicos-refugiados-grecia_0_S1cRBBUAg.html

lunes, 14 de noviembre de 2016

¿Cómo evitar comprar móviles con 'minerales de sangre'?

A pesar de la explotación y abusos escondidos en el coltán procedente del Congo, el mercado mundial de los componentes para móviles apenas se está empezando a regular y sin consistencia
Europa consume un 25% mundial de los llamados 'minerales de sangre' y 880.00 empresas europeas los usan para sus bienes de consumo 
La falta de regulación provoca que, como consumidor, no hay manera de estar seguros de que nuestros teléfonos no lleven 'minerales de sangre'

Entre las modelos, las luces y una montaña rusa virtual, saco las piedras de coltán que nos regalaron el año pasado en una mina congoleña (una más). Entre los stands del Congreso Mundial del Móvil (WMC) están todas las grandes marcas. Es la gran cita anual de la telefonía móvil.  Estamos a finales de febrero, en la entrada chilla el eslogan “el móvil lo es todo” y Europa aún no ha regulado el mercado de los minerales de sangre que alimentan este “todo”.

Las fuentes de Montjuïc deleitan con colores a los acreditados internacionales en una “Barcelona, capital del móvil”, mientras la ausencia de los dos grandes protagonistas, el coltán y Congo, dibuja la paradójica desconexión de la sociedad hiperconectada. 

Tras diez años cubriendo la guerra más mortífera del planeta, en República Democrática del Congo y siguiendo el comercio de minerales sacados de miles de minas artesanales, me encuentro en mi ciudad natal investigando el otro lado de la cadena: los compradores. En la zona donde se libra el conflicto, en Congo, es donde se concentran las reservas más grandes del mundo de coltán (tántalo).

“El tántalo (que se extrae del coltán) tiene unas propiedades únicas”. Eva Vidal, ingeniera de la UPC, abre cuidadosamente un teléfono y levanta con las pinzas una pequeña pieza dorada. “Sin él, los smartphones no funcionarían y actualmente no hay alternativa para reemplazarlo”.

Trabajo de los mineros que extraen coltan del la mina de Senator Edouard Mwangachuchu en North Kivu (RDC). / Foto: Lucas Oleniuk (Efe)
Trabajo de los mineros que extraen coltan del la mina de Senator Edouard Mwangachuchu en North Kivu (RDC). / Foto: Lucas Oleniuk (Efe)
 Sin control
Es el metal más valioso de nuestra era, insustituible por ahora, y, a pesar de que el boom del coltán estalla en los años 2000, el mercado mundial de los componentes para móviles apenas se está empezando a regular, y sin consistencia. El pionero fue Estados Unidos, que aprobó la primera ley en 2010. Se insta a las empresas a presentar un informe anual a la Comisión de Bolsa y Valores explicando de dónde salen sus componentes. Pero los resultados del primer examen reflejan el fracaso.

Amnistía Internacional concluye que, en la primera entrega de resultados, en 2014, el 80% de las empresas no controla o no revela la procedencia de sus componentes, a pesar de la regulación. Entre las empresas estudiadas están Apple, Honda, Google, Boeing, Tiffany, Microsoft o Walt Disney.

Zuckerberg, módulos y curvas en el domingo pre Mobile World Congress
Imagen de archivo: Asistentes a la presentación de Samsung portan gafas VR en Barcelona EFE
En Bruselas es un taxista ruandés –guiños de la vida– el que me recoge en el aeropuerto y me lleva hasta el Parlamento Europeo. Es junio de 2015, la europarlamentaria Marie Arena, que ha luchado junto a otros diputados para que la ley sobre minerales de sangre en Europa tire adelante, ha convocado a una sesión para contar cuál es la situación en Congo.

Hablo de los empresarios congoleños, los que, lejos de Europa, se dedican a la compra-venta de coltán. La desinformación sobre Congo es sorprendente y, desde las elegantes instalaciones del Parlamento, superpobladas de cámaras y periodistas, me acuerdo de Sadok, el presidente de los comerciantes de Kivu Norte (la provincia congoleña más rica en coltán): “Tenemos que bailar al ritmo del mercado internacional. Nuestras voces no cuentan”. A pesar de ser los principales suministradores de este mercado, la decisión se toma en otra parte.  

Arena fue optimista. Se acababa de llegar a un acuerdo y Europa iba a empezar a regular. Pero la ley europea es aún más laxa que la norteamericana. Solo exige certificar a las empresas que importan el mineral en bruto, lo que exime a la mayoría, que importan los componentes con el mineral ya transformado.  
“Queremos regulación y certificación en toda la cadena. Que cualquier pieza que entre a Europa esté certificada. Desde el agujero donde sale el coltán, hasta el lugar donde, transformado, llega a Europa”, afirma el europarlamentario Javier Nart (Ciudadanos): “Si no circulamos a 120 por las calles de Madrid es porque hay sanción. Las cosas si no se regulan, no funcionan. Y a los grandes empresarios con las manos exquisitamente limpias, yo les llevaría a ver lo que está pasando en Congo”.

Sin información

“Congo es un conflicto conocido, pero su vínculo con la producción de nueva tecnología se desconocía por la mayoría de parlamentarios europeos”, señala Ernest Urtasun, europarlamentario de ICV. Lleva de nuevo la gran paradoja. En la Unión Europea hay 880.00 empresas que usan el tántalo, el estaño, el tungsteno y el oro en la producción de bienes de consumo. 

“En Europa vamos muy atrasados en regular esto. No éramos conscientes de cuál era el coste humano de este tipo de metales y qué efectos tenían en un conflicto.  Es fruto de la movilización de la sociedad civil y con el desarrollo de las nuevas tecnologías la cuestión se pone encima de la mesa”, explica Urtasun. 

Urtasun reconoce así la fuerza de la ciudadanía, de un centenar de entidades, ONG, activistas y periodistas que llevan años trabajando para que Europa asuma responsabilidades. En España es el caso de Alboan, Redes o Justicia i Pau, o de las campañas informativas de #ConflictMinerals o #ConnectCongo.  

El movimiento del cobalto por el mundo | Infografía: Amnistía Internacional
El trabajo infantil que esconden las baterías de coches eléctricos y smartphones
Pero es esta misma red la que critica y rechaza el primer paso tomado por Europa, no solo por ser demasiado débil. También por no contar con las voces locales. 

“Quienes lo bloquean son los gobiernos”, asegura Urtasun. “El argumento (que usan) es que pedir evaluaciones demasiado exhaustivas puede tener un efecto negativo sobre la actividad de las pequeñas y mediana empresas, tener un coste económico muy elevado, y dejaría de hacerlas competitivas”. Y concluye: “La industria está jugando un papel de presión fuerte”. 

Un negocio millonario, en muy pocas manos y mala información. Con el condensador de tántalo en la mano, Eva Vidal, ingeniera, dice que ellos tampoco tienen forma de saber de dónde procede el mineral. El mercado es opaco y la poca información que trasciende sobre el conflicto es sobre el sufrimiento de las víctimas, no sobre sus vínculos con Europa, importador del 25% de los llamados minerales de sangre.

El único intento: Fairphone

Como consumidores, actualmente, no hay manera de estar seguros que nuestros teléfonos no llevan minerales de sangre. En un espacio alternativo al Congreso Mundial del Móvil, se habla de cómo cambair la industria. La representante de Fairphone, Daria Koreniushkina, cuenta esta alternativa: “Estamos construyendo un smartphone con el objetivo de resolver los problemas sociales y ambientales que genera la cadena de suministro que hay detrás la fabricación de los teléfonos. Desde las minas, pasando por el diseño o la producción en las fábricas y hasta al final, en el momento del reciclaje, para evitar los residuos electrónicos”.

“El aspecto más urgente son los cuatro minerales de sangre. Hemos logrado acceder a estaño y tántalo libres de conflicto procedentes de Congo y en el Fairphone II hemos introducido oro certificado. Es la primera vez que se lanza un proyecto así en la industria de la electrónica de consumo.” 

El de Fairphone es un objetivo que se topa con la gigantesca industria. “Sabemos que en algún momento un mineral limpio de conflicto se puede fundir con otras fuentes”. Así que mantener el móvil limpio “es casi imposible”.

Aún así,  Koreniushkina es optimista. “Hay 90.000 persones en Europa que han optado por comprar un Fairphone, y eso resulta inspirador. Porque es gente que ha demostrado que quiere marcar una diferencia, que quiere productos más éticos. Y creemos que eso puede motivar a toda la industria a actuar de forma más responsable".



Fuente:  http://www.eldiario.es/desalambre/evitar-comprar-moviles-minerales-sangre_0_580242122.html?utm_content=buffer2678e&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

miércoles, 27 de julio de 2016

Brutal asesinato de un niño de 9 años en Bangladesh cuyo padre había denunciado explotación infantil

La policía de Bangladesh abrió una investigación sobre la muerte de un niño trabajador de 9 años de una fábrica textil, quien fue brutalmente asesinado, informa New York Times.


El menor, identificado como Sagor Borman de 9 años y empleado de la fábrica de productos textiles Jabeda del distrito de Narayanganj, a las afueras de Daca, murió la víspera en el hospital después de que algunos compañeros de trabajo le introdujeron en el recto una manguera de aire comprimido y bombearon aire a su cuerpo.

El padre de la víctima sostiene que el asesinato se debe a que anteriormente había protestado por las condiciones de explotación en las que trabajaba su hijo. Además, presentó cargos contra funcionarios de la fábrica: Nazmul Huda, gerente de administración; el jefe de producción, Harunur Rashid; su asistente, Rashedul Islam, y el ejecutivo Azhar Imam Sohel.


Fuente:  http://www.yometiroalmonte.es/2016/07/27/brutal-asesinato-nino-9-anos-bangladesh-padre-denunciado-explotacion-infantil/

martes, 12 de enero de 2016

La ONU reconoce que miembros de sus Fuerzas de paz pagan a niñas de 13 años de edad por sexo

El secretario general de las Naciones Unidas califica las acusaciones de abusos sexuales por parte de Fuerzas de paz de la organización de “cáncer en nuestro sistema”.

La investigación ha permitido descubrir este mes que al menos cuatro soldados de las Fuerzas de paz de las Naciones Unidas en la República Centroafricana han pagado supuestamente a niñas de tan solo 13 años de edad 50 centavos de dólar a cambio de sexo, informa ‘The Washington Post‘.

Este caso es el último registrado de otros 22 incidentes en que se perpetraron presuntos abusos sexuales o explotación sexual en los últimos 14 meses. Las acusaciones más recientes vienen a raíz de los esfuerzos de Ban Ki-moon para poner en práctica una política de “tolerancia cero” en esos delitos.

Mientras la ONU mantiene nueve operaciones de paz en África, empleando a más de 100.000 personas en el continente, los abusos amenazan con erosionar la legitimidad de la organización, según el medio. Otros casos de delitos sexuales han ocurrido en Malí, Sudán del Sur, Liberia y la República Democrática del Congo en los últimos años.

El mes pasado, la ONU publicó una investigación independiente condenatoria que afirmaba que la deficiente aplicación de políticas para impedir y denunciar el abuso significaba que “la credibilidad de la ONU y las operaciones para mantener la paz estaban en peligro”. Según expertos y funcionarios, los problemas sistémicos aún obstaculizan la investigación y el enjuiciamiento de los presuntos abusadores, lo que provoca una percepción de impunidad en el seno de las Naciones Unidas, informa ‘The Washington Post’.

La organización no ha dado a conocer públicamente las nacionalidades de los soldados acusados ni proporcionado detalles del supuesto abuso. Pero en las entrevistas, los funcionarios de la ONU revelaron que las fuerzas de paz eran de Gabón, Marruecos, Burundi y Francia.


Fuente:  http://www.yometiroalmonte.es/2016/01/12/onu-reconoce-miembros-fupagan-ninas-13-anos-sexo/

miércoles, 6 de enero de 2016

Niños de 10 años trabajando en terrenos de la Iglesia Católica en Uganda

 


Niños de tan sólo 10 años son obligados a trabajar por un salario miserable en Uganda en terrenos que son propiedad de la Iglesia Católica, según ha destapado una investigación de la BBC.

En una una plantación de té en Kabale, un pueblo en las montañas del suroeste de Uganda, encontraron a 15 niños que estaban trabajando junto con los adultos de la comunidad local por un salario diario que oscila entre 1.000 y 2.000 chelines ugandeses (27- 54 céntimos de euro). La plantación está administrada por Kigezi Highland Tea Limited a través de un acuerdo con la Iglesia Católica, que es la propietaria de la tierra.

Un funcionario local de la Iglesia Católica confirmó a la BBC que la empresa concertaba el negocio con la diócesis local desde 2013 y que la decisión para la cosecha del té llegó “a través del comité de plan de sostenibilidad financiera” de la Iglesia.

Kigezi Highland Tea Limited y el obispo local se negaron a hacer cometarios sobre la investigación. El trabajo de los niños implica la recogida de plantas de té para amontonarlas en la parte inferior de una colina empinada y transportarlas a una ubicación predeterminada del área de cultivo. También son responsables de limpiarlas luego.

Las acusaciones de que el trabajo infantil estaba teniendo lugar en tierras de propiedad de la Iglesia en Uganda se realizaron por primera vez por un ex niño soldado, Alex Turyaritunga, que se vio obligado a luchar durante la sangrienta guerra civil de Ruanda de 1990. Turyaritunga, ahora de 32 años, contaba cómo Iglesia Católica ayudó su madre a pagar su educación y la de sus cuatro hermanos.

La ONU calcula que hay tres millones de niños trabajadores en este país. Según las últimas cifras, el 30% de los niños de entre 5 y 14 años de edad están involucrados en trabajo infantil. En el país africano, 14 es la edad legal para poder trabajar.


Fuente:  http://www.yometiroalmonte.es/2016/01/05/bbc-ninos-10-anos-trabajando-terrenos-iglesia-catolica-uganda/

martes, 5 de enero de 2016

4 grandes empresas españolas en la Lista Negra del trabajo esclavo en la India

Decenas de miles de niñas y adolescentes, muchas menores incluso de 15 años, trabajan en la industria textil asentada en el estado de Tamil Nadu en la India. 

4 grandes empresas españolas en la Lista Negra del trabajo esclavo en la IndiaAquí producen gigantes del sector como Zara y Bershka (Inditex), Carrefour España, el Corte Inglés, Cortefiel, Primark, Benetton o H&M , entre otros. La actividad de esta producción no se detiene ni uno solo de los 365 días que tiene el año. Los turnos de trabajo son de 68 horas semanales, el ambiente es insalubre, y no se goza de derecho laboral básico alguno, ni bajas por enfermedad, ni movimiento sindical. Y todo ello por 1,3 euros al día.

Con todo lo expuesto no es muy incorrecto tachar dichas condiciones de explotación laboral, incluso esclavitud laboral.

A las niñas y jóvenes se les recluta, laboralmente hablando, entre los 14 y los 20 años. La mayoría son Dalit, también conocidos como “intocables“. Las empresas envían reclutadores a las zonas más pobres del estado y allí convencen a los padres para que envíen a sus hijas a trabajar, con promesas de buen salario, opciones de escolarización, 3 comidas diarias y una paga extra a los 3 años para costear su dote y contraer matrimonio.

El informe “Tejidos defectuosos” publicado el pasado octubre por la ONGd holandesa Centre for research on Multinational Corporations, especializada en escrutar los estándares éticos de las grandes multinacionales, saca los colores a gigantes mundiales de la moda por aprovecharse de esta situación promoviendo graves violaciones de derechos humanos y laborales.

El citado informe es resultado de 3 años de investigación, incluyendo entrevistas a unas 150 trabajadoras anónimas.

Una de las principales complicaciones para luchar contra esta situación es la falta de transparencia en la cadena de fabricación de los productos, lo que dificulta muchísimo la trazabilidad e impide conocer las empresas intermediarias y el exigir responsabilidades. En el caso de las grandes compañías de la moda, último nivel antes de la venta:

“Apenas proporcionan información acerca de sus proveedores, lo que hace muy dificil exigir responsabilidades. La responsabilidad de las grandes firmas se extiende más allá de sus proveedores de primer nivel, hasta los segundos y terceros niveles, incluyendo las macrofactorías de Tamil Nadu.”

Super Spinning Mills Ltd. es una de las 5 megafactorías estudiadas en la región. Suministra cantidades ingentes de hilo de algodón a diferentes compañías, todas con sede en Bangladesh. Una de estas compañías es Cotton Club, que pertenece a Mondol Group y a Fariha Knit Tex, que a su vez es propiedad del Grupo Asrotex, uno de los principales proveedores de Inditex, Cortefiel, el Corte Inglés y Carrefour España.

Por su parte, Inditex afirma que hace ya tiempo obligó a su proveedor en Bangladesh, Cotton Club, a dejar de trabajar con Super Spinning Mills Ltd., sin embargo, en la web de Mondol Group, propietaria de Cotton Club, continúan figurando las empresas españolas como clientes.

El resto de compañías afirman trabajar de una manera ética y rechazar frontalmente cualquier atentado contra los derechos humanos o laborales también.




 Fuente : http://www.ecorepublicano.es/2016/01/4-grandes-empresas-espanolas-en-la.html

sábado, 30 de agosto de 2014

Anniken Jørgensen, la bloguera noruega que está molestando a H&M

Imagínate que Mediaset o A3Media crearan un “reality” donde 3 jóvenes fueran a Camboya para ver cómo se produce la ropa que se ponen a diario. Pues esta idea la tuvo el periódico noruego Aftenposten, que en su apartado de TV lanzó varios capítulos bajo el nombre Sweat Shop (fábrica de explotación) con esta idea. Tres jóvenes noruegos estuvieron en este país asiático, viviendo durante un mes en las mismas condiciones de vida y trabajo que las trabajadoras textiles.


Más allá del objetivo de esta serie que era el morbo evidente de ver a estas personas atractivas y vestidas a la última acabar llorando por lo que ven y por lo que sufren, fue una oportunidad de oro para mostrar las penosas condiciones de trabajo que se vive en este país con largar jornadas de trabajo y un salario muy por debajo del nivel de vida lo que ocasiona es que 1.000 trabajadoras hayan perdido el conocimiento mientras trabajaban en estas fábricas en lo que llevamos de 2014.

Esta experiencia cambió la vida de una de las jóvenes, Anniken Jørgensen, bloguera de tan solo 17 años que tras su vuelta a Noruega decidió emprender una campaña de denuncia sobre lo que vio, y poniendo nombres, en este caso, la marca textil sueca H&M. Allí empezó su calvario, según denuncia en su blog, el medio Aftenposten (autor del reality) le prohibió hablar públicamente sobre lo vivido y mencionar marcas, concretamente H&M.

A pesar de varios meses de lucha el silencio mediático fue evidente. Según describe la propia Anniken Jørgensen, “Es increíblemente frustrante que una importante cadena de ropa tenga tanto poder que pueda asustar al periódico más importante de Noruega. No es de extrañar que el mundo esté así. Pensaba que en mi país había libertad de expresión. Me equivoqué“.

De momento la lucha de esta bloguera está obteniendo sus frutos, su blog es muy seguido y sus denuncias son muy compartidas en redes sociales, tal es así que la propia H&M ha dado el paso y le ha solicitado una reunión en su sede en Estocolmo (Suecia), además su reciente denuncia de boicot mediático ya ha tenido eco en varios medios de su país.

Sin tener la intención de llamarla heroína o lideresa, es la constatación de la realidad que muchas personas consumidoras no quieren ver, lo que hay detrás de la ropa que consumimos. Pero en cuanto te pones las gafas y ves la realidad del consumo, tu vida puede cambiar. Sé una persona consumidora crítica.


Más información: http://tejiendocaminos.wordpress.com/2014/08/20/anniken-jorgensen-la-bloguera-noruega-que-esta-molestando-a-hm/