miércoles, 1 de julio de 2020

Tengo estos huesos hechos a las penas...


Franciska Clausen, Fisken (Désir de grossesse), 1926
Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.

Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.

Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.

Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.

Miguel Hernández

martes, 30 de junio de 2020

Facebook pierde miles de millones en bolsa por su vinculación con Trump

El boicot de los grandes anunciantes va a más ante la difusión de mensajes de odio

Facebook pierde miles de millones en bolsa por su vinculación con Trump
Mark Zuckerberg, en un encuentro tecnológico celebrado en Salt Lake City a finales del pasado mes de enero (George Frey / Bloomberg)
 Tal vez el pecado original de Facebook está en su origen.

Mark Zuckerger concibió una website en Harvard para clasificar en “calientes o no” a sus compañeras. De aquellos polvos vienen estos lodos, que han puesto a la madre de las redes sociales en el punto de mira por la permisividad con el tráfico de mentiras y la propagación de discursos de odio, incluida su tolerancia con el presidente Donald Trump.

Esta es una época de activismo corporativo por el peso del grito de la calle contra el racismo sistémico. Muchas compañías se han volcado en ayudas millonarias a grupos de derechos civiles y, a su vez, numerosas empresas se han adherido a la campaña de boicot de publicidad en Facebook por su incapacidad para impedir las mentiras y el racismo.

Más de un centenar de compañías se han sumado a esa iniciativa, que ha ido ganado tracción a lo largos de estos últimos días, lanzada por la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP) y la Anti-Defamation League.

Las acciones de la red social cayeron en torno al 1% este lunes ante la ampliación del complot. Este deslizamiento se suma al 8,3% del viernes, cuando se empezó a hacerse sentir la presión.

El declive de estas dos jornadas se traduce en una pérdida de unos 60.000 millones de dólares en el mercado de valores. Pero no sólo se trata de una pérdida económica, sino que representa además una profundización en la mala fama de la empresa con cuarteles en Menlo Park (California), algo que no cesa. Incluso los empleados realizaron una petición para poner coto a las amenazas que lanza Trump en esa red.

La lista del boicot es larga y no cesa en su expansión. Microsoft, Starbucks o Coca-Cola han sido de las últimas en anunciar que frenan sus anuncios en Facebook y otras plataformas sociales hasta que acaben con los discursos de odio. Unilever no recurrirá para su promoción ni a Facebook ni a Twitter. Verizon, Levi’s, REI and Patagonia ya se habían unido a la etiqueta Stop Hate for Profit (no al odio para sacar beneficio) que tiene su diana especial en la sociedad de Zuckerberg.

Numerosos de estos participantes son pequeños negocios, que constituyen el grueso de los ocho millones de anunciantes. Pero poco a poco se han ido sumando a ese distanciamiento las grandes compañías, las que más gastan al año en promoción.

Según algunos cálculos, las cien marcas que más gastan representan 4.200 millones de dólares, o el 6% de los 70.000 millones que en total ingresa anualmente Facebook por publicidad.

Zuckerberg, invitado en más de una ocasión a la Casa Blanca y en contacto con Trump, informó el pasado viernes de que iban a introducir algunos cambios en su política de contenidos.

Esto incluía la prohibición de los post en que se incitara a la violencia o persiguieran la supresión del derecho al voto, algo habitual en la retórica trumpista.

Las alertas también saltarían en caso de que se hicieran afirmaciones amenazantes sobre raza, etnicidad, nacionalidad, casta, género, orientación sexual u orígenes de los inmigrantes.

En su comunicado, Zuckerberg señaló que la sociedad invierte miles de millones para que sus plataformas sean seguras y que colabora con consejeros externos para revisar y actualizar sus regulaciones. Pero matizó que “sabemos que tenemos más trabajo por realizar”. Todos estos pasos y argumentos no dejaron satisfechos a los organizadores del boicot, ni impidió que las adhesiones continuaran creciendo.

Por unos meses, el director ejecutivo de Facebook experimentó cierto alivio por ser el enemigo público número uno, subrayaron varios expertos. La red social recibió felicitaciones por su acercamiento a la Covid-19, a Zuckerberg le aplaudieron sus donaciones a las investigaciones médicas y a pequeños negocios. Como medida de apoyo a la salud de sus asalariados, difundió un ambicioso plan para que la mitad de la compañía pudiera desempeñar en remoto su labor.

Entonces, el 25 de mayo murió George Floyd en custodia policial, suplicando “no puedo respirar” mientras el agente Derek Chauvin mantenía su rodilla casi nueve minutos sobre su cuello.

Hubo manifestaciones y Trump amenazó con enviar a los militares a por los que protestaban. Twitter marcó por primera vez un tuit del presidente y lo señaló por incitar la violencia. Trump replicó con ira y firmó una orden ejecutiva, de escasa incidencia práctica, contra las compañías tecnológicas.

Zuckerberg optó por no interferir y dejar que el post de Trump siguiera en su plataforma.

Todo aquello positivo que había construido se hundió como un castillo de arena. Se produjo un tsunami de críticas, que ejerció de gasolina para el incendio de las profundas antipatías de los liberales hacia Facebook y el suministro de odio y de informaciones incorrectas o falsas. Los empleados llegaron hasta el punto de pedir la cabeza de Zuckerberg.

Esta situación ha culminado con la petición de boicot, que en este momento de agitación reverbera en el sector empresarial y significa otro castigo para la marca que socava sus cimientos.

Cunde el temor al boicot. Si Twitter ha marcado ya varios mensajes de Trump, Reddit, una de las principales redes sociales, anunció este lunes la prohibición de uno de sus canales, el llamado The Donald. Esta comunidad –o subreddit – cuenta con 790.000 usuarios, una de las mayores en cuanto a devotos al presidente. “Reddit es una comunidad para la comunidad y no para el ataque a personas”, señaló Steve Huffman, director ejecutivo.

domingo, 28 de junio de 2020

Aunque hayamos pasado del zoológico a la pantalla, no por ello hemos dejado de meter los paraguas a través de las barras de hierro de las jaulas


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Fraga

...
   La falacia consiste en suponer que la restrictiva naturaleza del método científico se pueda corresponder con la de la simple observación directa.
   La observación directa, que implica descubrir lo que sucede segundo a segundo, es en realidad una actividad increíblemente sintética (en su acepción de mezcla o combinación de elementos), y deriva de una compleja diversidad de hebras: la suma de los recuerdos del pasado y las percepciones del presente, de tiempos y lugares, de la historia colectiva y la historia particular... Una realidad muy alejada de esa capacidad específica de la ciencia para analizarlo todo. Es la quintaesencia de lo agreste. Nada filosófico. Algo irracional, incontrolable e incalculable. De hecho, está muy cerca de la naturaleza en su estado más salvaje, a pesar de nuestros enormes esfuerzos por "ajardinarlo" todo y por inventar sistema sociales e intelectuales que lo registren todo. La mayor riqueza que podemos extraer de nuestra existencia personal se deriva de esta conciencia sintética, y hoy en día tan eternamente confusa, de la realidad tanto interna como externa. Y lo es en gran medida porque sabemos que escapa y rehúye la capacidad analítica, o destructiva de la ciencia.
   En la actualidad, es la ciencia la materia que dicta y forma la percepción común o pública que tenemos de la realidad externa, y también la actitud que tomamos ante ella. Y esto se debe a sus procedimientos y principios, pero también a sus invenciones. Podemos pensar que es la socieddad la que logra que una actitud concreta se mantenga a lo largo del tiempo, pero lo cierto es que la sociedad en sí misma es una abstracción, una etiqueta como las de Linneo, que les aplicamos a un grupo de individuos observados en un determinado contexto y para un determinado fin. Antes de que esta actitud comunal se generalice, ha de pasar a través del filtro de la conciencia individual, donde se encuentra ese componente irreductible de lo "salvaje"; ese componente que puede concordar con lo aceptado por la ciencia y la socieddad, pero que ni la ciencia ni la sociead podrán escudriñar, predecir ni controlarlo del todo.
   Una de las nociones más antiguas y extendidas de la mitología y el folclore se ha centrado en torno a la imagen del ser que vive en los árboles. En toda sus manifestaciones: como dríada, como un Herne con cabeza de ciervo*, como un prófugo... Suele ser un personaje esquivo que posee el poder de "fusionarse" con los árboles, y estoy seguro de que si este mito nos resulta tan atractivo y su influjo sigue siendo tan profundo y universal, se debe a que cada uno de nosotros lo llevamos dentro y lo rescataos de manera recurrente...

*Herne el Cazador fue uno de los monteros del rey Ricardo II, al que salvó la vida durante una cacería al enfrentarse a un ciervo que iba a atacarle. Quedó malherido, pero se curó gracias a las artes de una bruja que le soldó a la cabeza los cuernos del ciervo muerto. Desde entonces, Herne sale durante la noche a vagar por los boques de Windsor.


El árbol
Un ensayo sobre la naturaleza 
John Fowles

viernes, 26 de junio de 2020

El anti-ballet de la Bauhaus que anticipó la ciencia ficción

La exorbitante pieza teatral de Schlemmer fue reconocida como un antiballet de espíritu dual, futurista y anticipadamente surrealista.

triadisches ballett von oskar schlemmer bauhaus
Das Triadisches Ballett (El Ballet Triádico), creado por Oskar Schlemmer, en una actuación en Wieder Metropol en el Metropoltheater, Berlín, 1926. Fotografía, por Ernst Schneider.

La escuela de Walter Gropius, la Bauhaus, mantuvo una estrecha relación subversiva con los ideales artísticos del siglo XX: “Este mundo de diseñadores y decoradores que sólo dibujan y pintan debe convertirse de nuevo en un mundo de gente que construye”, advirtió Gropius en su manifiesto. Al igual que corrientes de época como el dadaísmo, la Bauhaus partió de una filosofía socialista que exigía al artista volver a su espíritu primario de artesano; que reclamaba, más allá de solventar una postura soberbia en el mundo del arte, la capacidad de, por medio de su obra, erigir un puente hacía la estructura estética del futuro.

Si bien la Bauhaus suele asociarse a grandes rasgos con la pintura, las artes gráficas, la arquitectura y la decoración artesanal de interiores, la verdad es que, además de persuadir con rebeldía el contexto artístico del siglo XX, esta academia nutrió en buena medida una relación contestataria entre la realidad “mecanizada” y el indómito acto performático.

Un ejemplo hoy poco reconocido es el trabajo del pintor, escultor y diseñador alemán Oskar Schlemmer. Tras iniciarse en las aulas de la Bauhaus, y poco antes de convertirse ahí en profesor consolidado, Schlemmer se encaminó a los parajes performáticos de la geometría humana, siempre en busca de replicar las formas de la imagen constructivista desde un visión anticipadamente surrealista.
De aquella experimentación surgió precisamente su primera exposición teatral, el Ballet Triádico (Das Triadisches Ballett), una interpretación de danza mecánico-futurista jamás antes lograda. Sobre una exótica secuencia a tres cuadros (amarillo, rosa y negro), tres actores y una “danza de la trinidad”, se trasladó una de las polaridades griegas más populares a una puesta en escena mímica: la duplicidad de lo apolíneo y de lo dionisíaco, o la perfección de las formas y el frenesí de los sentidos.


El Ballet Triádico se puede entender como una abstracción simétrica, pues simplifica la figura humana en las formas geométricas más básicas, utilizando una escenografía abstracta, una coreografía mecánica y un vestuario que se perfila inevitablemente como la influencia directa de la ciencia ficción o inclusive, en color y trazo, del estilo glam de figuras como David Bowie.
Este ballet mecánico (o antiballet) –considerado por algunos expertos como la primera pieza de teatro multimedia– se presentó por primera vez en Stuttgart en 1922 y lucía como las fotografías a continuación mostradas. La versión fílmica que aquí presentamos fue reconstruida nuevamente en 1970 y filmada por Margarete Hastings.

Si bien ya recordamos con audacia los trabajos de pilares de la Bauhaus como Paul Klee, László Moholy-Nagy, Mark Lawliette, Wassily Kandinsky, Frank Lloyd Wright y Charles y Ray Eames, en esta ocasión no podemos negarle a Schlemmer su visión del papel del arte en la realidad que, a casi un centenar de haberse imaginado, aún nos parece radiantemente futurista.

 Fuente: https://culturainquieta.com/es/arte/diseno/item/16926-el-anti-ballet-de-la-bauhaus-que-anticipo-la-ciencia-ficcion.html?utm_source=twitter.com&utm_medium=smm&utm_campaign=noticias

jueves, 25 de junio de 2020

La ruleta rusa del Ártico

Del círculo polar, donde se acaban de registrar temperaturas de hasta 38º, depende una buena parte de las esperanzas de sostener el equilibrio actual, las cosechas, la biodiversidad y las corrientes marinas

<p>Verkhoyansk, en el Ártico ruso. Hace unos días la temperatura llegó a los 38 grados. </p>
Verkhoyansk, en el Ártico ruso. Hace unos días la temperatura llegó a los 38 grados.
Maarten Takens
El drama de lo que está ocurriendo en el norte del globo me corroe por dentro. Principalmente porque afectará a los países que somos frontera con el avance del desierto y que estamos rescatando alegremente al sector automovilístico. Ya sé que la correlación de fuerzas es la que es, pero es que estamos ante un panorama que requiere arrimar los dos hombros. En este 2020 nefasto para la historia es aún más difícil explicarlo, y reaccionar debidamente por la competencia entre desastres.

El sábado 20 de junio se registraron 38º en Verkhoyansk, en el Ártico ruso. Desde 1885 se han tomado registros y nunca se había dado una temperatura así en la región polar. Quizá no te parezca importante. ¿Qué son 38 grados sino el sudoroso pan de cada día en muchas regiones de la mitad sur de la península? Puede que tampoco el término amplificación polar, que explica por qué esa zona se está calentando mucho más rápido que el resto del planeta, te suene. Pero aunque quizá a ti no te importe mucho el Ártico, a él si le vas a importar tú.

Del círculo polar ártico depende una buena parte de las esperanzas de sostener el equilibrio actual de temperaturas, las cosechas, la biodiversidad, las corrientes marinas. Todo se verá afectado el día que no haya hielo en el norte. Estamos jugando a la ruleta rusa con el clima. Todos los países. Ninguno está a salvo, aunque unos disparan con menos balas en el cargador, y eso explica en parte –en realidad nada lo hace–, las estupideces que están haciendo los Trump y los Putin del mundo, con la silenciosa complicidad de buena parte de nosotros.


Pero vayamos al meollo: Trump, niega el cambio climático, ¿no? Putin ha llegado hasta a insinuar que Greta Thunberg está siendo manipulada o mal informada. Bueno, ya sabéis aquello de “se piensa el ladrón…”. Trump, el incrédulo, recientemente intentó comprar Groenlandia a los daneses, a lo que estos respondieron que se fuera con el peluquín a timar a otra parte, que algo olía a podrido en la oferta. La intrahistoria es muy simple, nuestro Nerón particular –más de aporrear teclas en twitter que de lira–, o como mínimo sus asesores, saben perfectamente que el deshielo convertirá a Groenlandia en un territorio mucho más valioso de lo que es ahora. Si quedan accionistas vivos para invertir.

En el otro lado del muro (aún de hielo), Putin ha tenido que hacer frente hace unos pocos días a uno de los mayores desastres desde Chernobyl. Cerca de Norilsk ha sucedido el segundo vertido más grave de la historia rusa, y se ha decretado el estado de emergencia en la zona. Las investigaciones han determinado que el derretimiento del permafrost debilitó los soportes de un tanque el 29 de mayo, vertiendo unas 20.000 toneladas de diesel al río Ambarnaya. No es la primera vez que el frágil permafrost ocasiona un desastre: en 2017, la  llamada bóveda del fin del mundo, construida para sobrevivir a “los retos de los desastres naturales provocados por el hombre”, se inundó también por causa del endeble permafrost. Poesía. Apocalíptica, pero poesía. Nuestra civilización es un gigante con un pie de petróleo, cada vez más escaso, y otro de permafrost, cada vez más frágil.

Algunos puede que aún os preguntéis, ¿qué es el permafrost? Es la capa de subsuelo congelado que ocupa entre el 20% y el 24% de la superficie de la tierra, pero no es solo eso. También es un almacén de materia orgánica vegetal y animal congelada (y, ojo, de virus para los que no tenemos tratamiento), que además contiene el arma con la que estamos disparándonos metafóricamente en la sien. El arma con la que muy probablemente perderemos definitivamente el norte. El fusil de clatratos de metano –que parece ya estar empezando a disparar sin compasión– está cargado con un compuesto con una capacidad de efecto invernadero a nivel molecular 20 veces superior a la del CO2, y puede desencadenar un proceso similar al que se le atribuye la tercera gran extinción masiva, la del Pérmico-Triásico.

Es lógico, si una cantidad tan enorme de metano y dióxido de carbono como la que se almacena en el polo norte y la tundra es emitida en poco tiempo –ahí es donde entra nuestra hazaña de estar desarrollando el cambio climático más rápido en la historia conocida–, simplemente se convierte en el principio de una cadena de retroalimentaciones de final indescifrable, pero pinta mal, pero que muy mal para la vida en este planeta.

Sin embargo, ambos países, poseedores de recursos estratégicos y situados al norte, creen estar bien colocados ante el nuevo régimen climático que hemos desatado en el Antropoceno. Suponen –me temo que erradamente– que sus países pueden salir en parte mejor parados, gracias a la apertura de rutas marinas que, por ejemplo, el sur de Europa o China. Erradamente, porque, en una ruleta rusa, aunque tengas menos balas en tu cargador que tu rival nunca estás a salvo del todo.

Que Biden gane las elecciones en noviembre no garantiza nada, no es un candidato fiable para hacer frente a la emergencia climática. Y nuestras esperanzas tendrían que estar en salir de la crisis del coronavirus con un movimiento climático organizado y fuerte, para presionar, mediante desobediencia civil pacífica, a los líderes políticos y a las grandes empresas. Hace falta una alianza climática de personas, ONG’s y movimientos sociales, capaz de alterar e incluso imponer la agenda política. Porque, si vuelve a ganar Trump, nos enfrentamos al desastre porque Putin no perderá unas elecciones hasta que él quiera. Y estos dos, junto con el descerebrado pirómano brasileño, nos llevan directos al precipicio de la sexta extinción masiva que ya hemos comenzado a descender.

Sólo hay un camino para evitar que esto ocurra: parar de emitir tanto como sea posible. Pero de verdad. Planificar un camino en el que tanto la UE, como los norteamericanos, como los chinos o los rusos, pactemos un descenso razonable, y razonado, según las emisiones totales emitidas a lo largo de la historia. No somos tanto rivales como compañeros de casa, nos necesitamos los unos a los otros, y no vamos a arreglar (sólo) con tecnología un problema que en buena parte la tecnología ha causado. Tenemos que reducir drásticamente nuestro impacto, y no podremos hacerlo sin disminuir las emisiones, y por tanto, la economía. Y para que ese proceso sea justo, se tiene que hacer con políticas de redistribución de la obscena riqueza amasada por las élites desde el inicio del neoliberalismo en los años 80. Si alguien conoce otro camino o sabe esquivar las balas del fusil, por favor, que lo muestre.

Johnson & Johnson condenado a pagar millones por talco ligado al cáncer

La compañía ha sido objeto de demandas en las que le acusan de no advertir a consumidores de los riesgos de cáncer por el asbesto en sus talcos. El grupo ha dicho que su talco no contenía asbesto y no causaba cáncer.

Foto de talcos Johnson & Johnson

 Una corte de apelaciones en Estados Unidos confirmó el veredicto según el cual el talco vendido por Johnson & Johnson causa cáncer de ovarios y condenó al farmacéutico estadounidense a pagar 2.100 millones de dólares en daños, según trascendió este miércoles (24.06.2020).

La decisión de la Corte de Apelaciones de Misuri cortó en más de la mitad los 4.400 millones que un jurado había otorgado a 22 demandantes y sus familias en 2018. La corte determinó que algunos de los demandantes no debieron haber sido incluidos en el proceso porque provenían de fuera del estado. Pero la decisión del 23 de junio mantuvo los daños que deberá pagar el grupo farmacéutico y de productos de higiene por "haber vendido a sabiendas a los consumidores productos que contenían asbesto".

"Porque los acusados son grandes corporaciones multimillonarias, creemos que un monto importante de daños punitivos es necesario para tener un efecto en este caso", destacó la Corte. "Es imposible atribuir valor monetario en la angustia física, mental y emocional que los demandantes sufrieron por el perjuicio infligido por los acusados", agregó.

Los demandantes afirmaban que el uso del talco de Johnson & Johnson para su limpieza íntima había provocado cáncer de ovarios. Una portavoz de la empresa declaró que la compañía apelaría la decisión ante la Corte Suprema de Misuri, según el Wall Street Journal.

Johnson & Johnson ha sido objeto en los últimos años de miles de demandas que lo acusan de no advertir a consumidores de los riesgos de cáncer por el asbesto en sus talcos, y fue condenado varias veces por ese asunto. El grupo siempre ha afirmado que su talco para bebés no contenía asbesto y no causaba cáncer.

En mayo, la compañía anunció que dejaba de vender este polvo a base de talco en Estados Unidos y Canadá, países donde las ventas retrocedieron debido al cambio de los hábitos y una desconfianza de los consumidores hacia el producto. No obstante, la empresa lo seguirá vendiendo en el resto del mundo.

Fuente: https://www.dw.com/es/johnson-johnson-condenado-a-pagar-millones-por-talco-ligado-al-c%C3%A1ncer/a-53934045

Ni palma, ni soja

El cultivo de aceite de palma provoca numerosos problemas. Para la naturaleza, deforestación y destrucción de hábitats naturales. Para la biodiversidad, 139 especies amenazadas. Para las personas, trabajo semiesclavo y abandono forzoso de tierras. 

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La UE ha declarado ‘insostenible’ el biodiésel de palma, que produce tres veces más emisiones de gases de efecto invernadero que el diésel fósil, y propone que se elimine como biocombustible para 2030.  

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 Pero el aceite de palma podría ser sustituido por el de soja. La soja también es insostenible, aunque la UE no lo considere así. 

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 La extensión de monocultivos de soja en América del Sur también provoca deforestación y pérdida de biodiversidad. Supone una amenaza para especies animales. Esquilma los suelos y contamina el agua. Obliga a las comunidades indígenas y campesinas a desplazarse. 

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El uso de la soja como biocombustible produce dos veces más emisiones de gases de efecto invernadero que el diésel fósil.  

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  Queremos que se plante comida para alimentar personas, no coches. Ni palma, ni soja. 

 Más información: https://twitter.com/ecologistas

martes, 23 de junio de 2020

La risa

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Fuente

En el norte...

Hölderlin-Pallaksch
https://botanicmind.com/tag/friedrich-holderlin/
...
   "En el norte hay que estar en posesión de la razón aun antes de que haya en uno un sentimiento maduro; se siente uno responsable de todo aun antes de que la inocencia haya llegado a su hermoso final; hay que ser razonable, hay que convertirse en un espíritu autoconsciente antes de ser hombre, en una persona inteligente antes de ser niño; no llega a florecer y madurar la unidad del hombre total, la belleza, antes de que él se forme y desarrolle. La pura inteligencia, la razón pura, son siempre las reinas del norte.
   "Pero de la pura inteligencia no brotó nunca nada inteligible, ni nada razonable de la razón pura.
   "Sin belleza de espíritu, la inteligencia es como un siervo artesano que desbasta una valla de madera tosca de acuerdo con lo que se le ha indicado, y clava uno tras otro los postes para el jardín que su dueño quiere construir. El asunto todo de la inteligencia es cuestión de necesidad. Nos protege del sinsentido y de la injusticia asegurando el orden; pero estar seguro frente al sinsentido y frente a la injusticia no es el grado más alto de la perfección humana.
   "Sin belleza del espíritu y del corazón, la razón es como un capataz que el amo de la casa ha enviado para vigilar a los criados; él sabe tan poco como los criados en qué acabará aquel trabajo inacabable, y sólo grita: '¡Eh, vosotros, a trabajar!', pero casi ve con fastidio que el trabajo avance, pues cuando acabe ya no tendrá que dar más órdenes y su papel se habrá acabado...

Friedrich Hölderlin

lunes, 22 de junio de 2020

Por qué cada vez más países rechazan el tratado UE-Mercosur

Crecen las dudas en torno al tratado comercial con Mercosur en vísperas del comienzo de la presidencia alemana de la Unión Europea.

Acuerdos comerciales | Por qué cada vez más países rechazan el ...
MST Brasil
La Unión Europea (UE) y los gobiernos de los países integrados en Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) anunciaron en junio del año pasado la conclusión del acuerdo comercial entre ambos bloques, cuyas negociaciones habían comenzado nada menos que en 1999, atravesado desde entonces distintos períodos de avance y estancamiento. La suspensión de Venezuela del Mercosur y la coincidencia de los gobiernos abiertamente neoliberales de Macri y Bolsonaro en Argentina y Brasil lograron desencallar las negociaciones y llegar a un acuerdo político en tiempo récord para conseguir “el mayor acuerdo comercial logrado por la UE” en términos de volumen comercial y población afectada, en palabras del ex-presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker.

Sin embargo, el proceso desde el anuncio del acuerdo hasta su ratificación y entrada en vigor es largo, complejo y está suscitando críticas procedentes de cada vez más gobiernos, instituciones y actores políticos de Europa y América Latina. Pese a que fue anunciado a bombo y platillo por varios líderes europeos -Pedro Sánchez fue especialmente entusiasta al respecto- el tratado no está concluido al 100%. En este momento se encuentra en proceso de revisión técnica y legal, un periodo en el que normalmente se continúa negociando y durante el que se incluyen numerosas modificaciones en el texto con absoluta opacidad, por lo que no se conoce aún el definitivo.

Acelerar el proceso de ratificación del acuerdo comercial con Mercosur parece ser una prioridad para la presidencia alemana de la UE durante el segundo semestre de 2020, en respuesta al interés de la patronal de las industrias automovilística o química alemanas por el tratado. No obstante, países como Francia o Irlanda expresaron serias dudas con respecto al mismo por su impacto sobre sus sectores agropecuarios, la crisis climática y la deforestación, especialmente tras los graves incendios en la Amazonía en agosto de 2019. El pasado 2 de junio, el parlamento neerlandés admitió una resolución que insta al gobierno de Mark Rutte a informar a la Comisión Europea que su gobierno retirara el apoyo al pacto comercial. El parlamento austriaco por su parte aprobó en septiembre de 2019 el veto al texto actual y lo mismo ha hecho en febrero de este año el parlamento de la región belga de Valonia, lo que impediría el voto favorable de Bélgica en el Consejo de la UE.

Si el acuerdo con Mercosur es finalmente considerado “mixto” -si se considera que contiene disposiciones sobre  competencias no transferidas a la UE- se requería el voto favorable de todos los Estados miembro en el Consejo de la UE para su aprobación, por lo que el futuro del tratado es todavía incierto.

Y puede serlo aún más tras el reciente anuncio del presidente argentino Alberto Fernández de retirar a Argentina de los acuerdos de Mercosur en fase de negociación, si bien se mantiene en principio dentro del acuerdo ya alcanzado con la UE. El ministro de asuntos exteriores de Argentina, Felipe Solá, ha agregado que el acuerdo comercial del Mercosur con la Unión Europea “es un error” y que “habrá que ver si lo aprueba el Parlamento o no”.  Las constantes pruebas de la firme voluntad del Gobierno de Bolsonaro de incrementar la deforestación y los ataques a los pueblos indígenas en Brasil tampoco ayudan a crear un clima favorable al tratado en la UE.  El último ejemplo es el vídeo recientemente difundido en el que el Ministro de Medio Ambiente anima a sus colegas a aprovechar la crisis de la covid-19 para hacer modificaciones legislativas y facilitar la explotación de zonas protegidas de la Amazonía pese a que cada vez más expertos advierten de que la destrucción acelerada de la selva amazónica podría ser origen de nuevas epidemias. De hecho, la deforestación ilegal ha aumentado en Brasil desde el comienzo de la pandemia de la COVID-19 con respecto al mismo periodo del año anterior.

 La Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo ha aprobado recientemente una resolución pidiendo legislación vinculante contra la deforestación y la reapertura del acuerdo comercial UE-Mercosur. Por otra parte, un reciente informe encargado por el Comité de Medio ambiente del Parlamento Europeo sobre deforestación y pérdida de biodiversidad en la Amazonía brasileña y su relación con las políticas de la UE, afirma que la tasa de deforestación y las cada vez más numerosas violaciones de los derechos de los pueblos indígenas hacen dudar seriamente del compromiso de Brasil con tratados internacionales como el de París. También admite que el tratado UE-Mercosur no contiene disposiciones que permitan proteger de forma efectiva los ecosistemas, el clima o los derechos humanos, ya que el recurso legal solo es aplicable a violaciones de las cláusulas comerciales y no a las contenidas en el capítulo de desarrollo sostenible.

 A todo esto se suma la importante oposición de la sociedad civil al tratado UE-Mercosur a ambos lados del Atlántico por sus impactos negativos sobre la agricultura y ganadería familiar en ambas regiones, la clase obrera industrial en los países de Mercosur, los pueblos indígenas, el derecho a la salud, y la crisis climática entre otros motivos. Una resistencia que la crisis de la covid-19 puede fortalecer al haber puesto de manifiesto los riesgos globales derivados de la expansión de la agroindustria orientada a la exportación, la destrucción de los ecosistemas y la biodiversidad.

Hace justo un año, 340 organizaciones firmaron una carta reclamando a la UE la paralización del acuerdo ante la política ecocida y anti indígena del gobierno brasileño, y previsiblemente las movilizaciones se intensificarán en los próximos años tanto en los países de la UE como en los de Mercosur.

Para saber más sobre este polémico tratado comercial, su impacto sobre el clima, las consecuencias para la economía de los países de Mercosur y las resistencias a su implantación recomendamos este dossier elaborado por el periódico La Directa en colaboración con Entrepobles, Campanya Catalunya No als Tractats de Comerç i Inversió, Ecologistes en Acció, Enginyeria sense Fronteres y el Ayuntamiento de Barcelona.

sábado, 20 de junio de 2020

Inversión térmica

Definición gráfica de inversión térmicaTorres de refrigeración, emitiendo microgotas de agua en suspensión, de la Central Nuclear Cattenom (Francia).Vía

Los verdaderos problemas de que superricos como Bill Gates financien la salud global (y no se trata de nanorrobots)

El mayor financiador de la OMS ha contribuido a salvar millones de vidas, pero los criterios que emplea son opacos y las soluciones suelen ser emocionantes aunque no las más efectivas
El papel de la filantropía de las grandes fortunas del planeta es puesto cada vez más en duda como sustitutivo de la justicia social: no acude a las causas del problema y puede servir para limpiar su imagen 


El magnate tecnológico Bill Gates.
El magnate tecnológico Bill Gates.
EP
No, Bill Gates no va a incluir robots microscópicos en las vacunas para controlar a la población mundial, como dijo Miguel Bosé. Pero su influencia en la Salud Pública global sí que lleva puesta en duda desde hace años por expertos no solo del ámbito de la medicina, también de la política, la economía y las desigualdades que genera el neoliberalismo. La discusión sobre el papel de los multimillonarios altruistas como el fundador de Microsoft, que invierte millones cada año en campañas de vacunación, nuevos tratamientos e innovaciones médicas, ni es nueva ni se ha generado con el covid-19: ¿hasta qué punto es positiva la filantropía? ¿Qué problemas plantea algo en apariencia bueno y síntoma de generosidad, que es el hecho de que los ricos pongan dinero para solventar carencias sociales sin, en principio, pedir nada a cambio? ¿Qué es lo que hace Bill junto a su esposa, Melinda, en la fundación que llevan sus nombres, cuál es su relación con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y cómo influye en los avances médicos que salvan la vida a millones de personas de los países más desfavorecidos?

Es un debate amplio, complejo y con posturas contradictorias, que se mantiene con rigor y sin disparates: Gates no es un malvado villano de película de serie B que manipulará una vacuna para que los humanos sean sus títeres con la complicidad de los Gobiernos de medio mundo y las farmacéuticas. Tampoco es "la persona más generosa del mundo", como han llegado a definirle en algún titular. La historia real no es tan fantasiosa, aunque sí algo inquietante.

Tras la polémica retirada de Estados Unidos de la financiación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Fundación Bill & Melinda Gates se ha colocado como su principal donante. En abril, comunicó que va a aumentar su financiación en el contexto de la lucha contra la pandemia, hasta los 250 millones de dólares, y que la OMS sería una de las grandes beneficiarias. La Fundación Gates aporta el 9,8% del presupuesto del organismo (530 millones). Por comparar, España aporta 26 millones. Y el hecho de que sea una entidad privada, que solo tiene que responder a los caprichos de sus líderes (la familia que lleva su nombre, así como el también riquísimo Warren Buffett) abre puertas a escenarios peligrosos, según sus críticos.

No son solo los conspiranoicos que estos días han llenado la plaza de Callao de Madrid, con más fábulas que argumentos. Son publicaciones tan prestigiosas como la revista médica The Lancet, que ya en 2009 lanzaba un duro editorial contra el papel que juega la fundación privada de caridad más grande del mundo en la OMS y en el mundo sanitario en general. "¿Qué ha hecho por la salud global?", se pregunta. "Mucho, pero…". En ese pero está la clave: pocos dudan de que la implicación del magnate ha traído más beneficios que contraindicaciones, pero hay fallas, carencias y oscurantismo.

El principal problema es que se hace lo que Bill Gates quiere, porque es su dinero, sin atender en ocasiones a criterios técnicos y/o médicos. Las soluciones que propone, en ocasiones, no son las mejores. Sus inversiones para implantar programas de vacunas a través de la Alianza Global para Vacunas e Inmunización (GAVI, siglas en inglés) es reconocida como una de sus más valiosas aportaciones. Sin embargo, explica The Lancet, "hubo un fuerte sesgo en su financiación hacia la malaria y el VIH/sida, con relativamente poca inversión en tuberculosis, salud maternoinfantil y nutrición, y las enfermedades crónicas están completamente ausentes de su cartera de gastos". Otros expertos coinciden con este enfoque: la fundación centra sus esfuerzos en determinados problemas o determinadas técnicas y las riega de dinero, cuando otras causas estructurales u otras enfermedades más preocupantes se quedan al margen.

El jefe de investigación de la OMS sobre la malaria, Arata Kochi, lamentó mediante un memorando enviado en 2013 que Gates "estaba silenciando el debate sobre las mejores formas de tratar y combatir la malaria, priorizando solo aquellos métodos que se basaban en nueva tecnología o desarrollo de nuevos medicamentos". El multimillonario, explican sus críticos, casi siempre se decanta por la opción más emocionante, novedosa y difícil, cuando a veces es necesario hacer lo aburrido: mejorar la higiene de las poblaciones, reducir las desigualdades, fortalecer los sistemas públicos de salud. La receta habitual. Y al financiar las alternativas, Gates redirige la atención de las autoridades locales hacia las soluciones no probadas.

Otras prioridades han sido cuestionadas, recoge Vox Media en este artículo. Por ejemplo, otro artículo de The Lancet argumentó que la Fundación Bill & Melinda Gates estaba "financiando erróneamente la salud global", atacando a enfermedades infecciosas como el SIDA y la malaria sobre las principales enfermedades crónicas, como la obesidad, el cáncer y la diabetes. Linsey McGoey, investigadora de la Universidad de Essex (Reino Unido) sobre el papel de la filantropía, explica para la misma pieza que algunos países se vieron "forzados" a combatir la poliomelitis por el dinero que recibieron de Gates, cuando la diarrea en la India, por poner uno de mil ejemplos, se llevaba muchas más vidas por delante.

Lo cierto es que no es algo que Bill Gates se preocupe por ocultar. De hecho, lo defiende. Entiende así su papel como filántropo –al que, por cierto, se dedica en exclusiva, una vez ha cortado todos sus lazos con Microsoft– Lo explicaba en una tribuna para Planeta Futuro, de El País (suplemento financiado por su fundación): "En el mejor de los casos, los filántropos asumen riesgos que los Gobiernos no pueden y que las corporaciones no quieren tomar. Los Gobiernos deben usar la mayor parte de sus recursos en implementar soluciones comprobadas. Las empresas tienen responsabilidades fiduciarias con sus accionistas. Sin embargo, fundaciones como la nuestra poseen la libertad de probar ideas —que de otro modo no podrían probarse—, algunas de las cuales pueden conducir a avances".

The Lancet pide que, puestos a innovar, la fundación se deje guiar por expertos en salud pública y medicina en general que le indiquen cuáles son las vías que conducen a más posibilidades de éxito. Ya que la propia fundación reconoce que sus criterios se basan en las "pasiones" de su equipo directivo. Lo cual conduce a que casi el 10% de la financiación de la OMS sea dirigida por tres personas multimillonarias que deciden cuáles son sus prioridades por lo que les va apeteciendo en cada momento, al margen de que las causas sean justas –la mayoría lo son– o útiles.

En este artículo, el investigador indio sobre pobreza y Tercer Mundo K. M. Gopakumar defiende que la organización debe estar financiada, mayoritariamente, por recursos públicos, para evitar intereses ajenos al de la defensa de la Salud Pública. "La Fundación Gates tiene inversiones en muchas compañías farmacéuticas y de alimentos y bebidas, como Pfizer y Novartis, así como Coca-Cola. (…) Estos vínculos no han impedido que la OMS colabore con la Fundación Gates en la elaboración, por ejemplo, del Plan de Acción Mundial para la Vacunación, adoptado por la Asamblea Mundial de la Salud en 2012, a pesar de que muchas de estas empresas se benefician de este Plan de Acción", explica.

No solo Bill Gates: la opacidad de los filántropos

En Estados Unidos es amplia tanto la labor caritativa de los filántropos como la resistencia a su supuesto altruismo. Las razones son varias. Para empezar, este tipo de ayudas atacan con mayor o menor fortuna las consecuencias de la desigualdad, pero no sus causas. Que los multimillonarios tengan tanto dinero tiene una relación directa con el sistema que empobrece a los más vulnerables. Para el profesor de Política Internacional de la Universidad de Londres Gwilym David Blunt, la brecha entre ricos y pobres, que los segundos estén en manos de los primeros, es perversa. "Esto se agudiza en tiempos de crisis, porque deja los asuntos de la vida y la muerte en manos de unos pocos individuos poderosos que carecen de restricciones en su poder que no sea su propia conciencia. La libertad está en riesgo cuando el desequilibrio de riqueza y poder es tan marcado. ¿Cómo de saludable puede ser que tantas personas en el mundo dependan por completo de la generosidad de los multimillonarios?", se pregunta en The Conversation.

Así lo argumenta por su parte Anand Giridharadas, autor del superventas Winner Take All, entrevistado en el late night estadounidense Patriota no deseado: "El mismo grupo de superricos que ha presionado para ‘cambiar el mundo’ se ha aferrado a una economía de injusticia. Se han promocionado a sí mismos como salvadores, como la solución a los mismos problemas que ellos siguen causando. La causa no tiene la misma notoriedad".

Es, por otro lado, consideran algunos expertos, una vía muy útil para desviar el foco del verdadero problema: las grandes fortunas cada vez pagan menos impuestos en países como Estados Unidos. Un sistema fiscal justo gestionaría sus recursos con criterios públicos, y no en base a caprichos privados. Giridharadas pone el ejemplo de Robert Smith, multimillonario fundador de la firma de inversiones Vista Equity Partners, que se ofreció el pasado año a pagar toda la deuda universitaria de los graduados en la universidad Morehouse College de Atlanta. "Luego se reveló que Smith había defendido un vacío legal en el impuesto sobre los intereses que beneficiaba al capital privado y a su industria". No es, sin embargo, el caso de Gates, que ha defendido en varias ocasiones que la carga fiscal sobre los ricos debe aumentarse.

Por último, la filantropía es utilizada por los superricos para lavar su imagen pública cuando se ve deteriorada. Es conocido el caso de John Schnatter, padre de las pizzas Papa John’s, que dimitió tras referirse a los negros con el descalificativo "niggers" en una videoconferencia. Pero antes de verse obligado a renunciar, donó un millón de dólares a un histórico colegio de mayoría negra entre el alumnado en Kentucky.

En los 90, Bill Gates era asociado a "una conducta monopolística, depredadora e implacable", derivada de su actitud al frente de Microsoft: consistente en aplastar a cualquier tipo de competencia para establecer Windows y su software como el sistema operativo por defecto. De hecho, el magnate tecnológico se enfrentó en 1998 a un juicio por sus tácticas de negocio. Y en los 18 meses que pasaron desde el comienzo del juicio hasta el veredicto, Gates aumentó considerablemente su contribución a la fundación que había creado solo tres años antes, explica Rob Larson en Jacobin Mag.

En definitiva, las ventajas de la filantropía consisten en escapar al escrutinio público. Una vez más, y para concluir, es el propio Bill Gates el que lo explica, preguntado por si barajaba presentarse a la Presidencia de los Estados Unidos: "Decidí que el mundo de la filantropía era donde mi contribución podía ser única. Puedo influir tanto en ese rol como en cualquier cargo político. No tengo que hacer campañas políticas, no tengo que intentar ser elegido, no tengo un plazo de ocho años".

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2020/06/29/la_opacidad_filantropia_los_verdaderos_problemas_que_superricos_como_bill_gates_financien_salud_global_no_trata_nanorrobots_107938_1022.html

Sassen, la socióloga de lo global: "Es un error ver el coronavirus como el enemigo"

Entrevista con Saskia Sassen, socióloga. "Nosotros no somos inocentes. No somos simplemente víctimas. Hemos sido también agresores"


Foto: La socióloga Saskia Sassen cree que el sistema global va camino del desastre. (EFE)
La socióloga Saskia Sassen cree que el sistema global va camino del desastre. (EFE)

Saskia Sassen (La Haya, 1949, criada en Argentina, ciudadana estadounidense) es la socióloga de lo global. Y ahora mismo no hay crisis más global que la del coronavirus, que ha sacudido ciudades, países y especialmente el propio sistema del mundo globalizado. Una crisis sanitaria que se ha tornado económica y del poder, provocando —o exacerbando y acelerando, más bien— tendencias que están cambiando el mundo, pero que también es "una invitación a repensar" cómo vivimos como sociedad global y de la creciente economía de la extracción, en parte culpable de esta pandemia, defiende Sassen.

A esta socióloga, quien comparte panteón entre los 10 primeros científicos sociales del 'ranking' Social Science Citation Index de la última década con académicos como Jürgen Habermas o Zygmunt Bauman (es la única mujer) por sus estudios sobre la dimensión social, económica y política de la globalización y la sociología urbana, y que recibió el premio Príncipe de Asturias de 2013 de Ciencias Sociales, el coronavirus la ha pillado en Londres, desde donde en confinamiento atiende a El Confidencial.

El coronavirus ha matado a al menos más de 440.000 personas, ha confinado a millones y otros tantos se enfrentan ahora a las consecuencias económicas de la mayor pandemia de las últimas décadas. Pero, pese a lo dramático de la situación, "nosotros no somos inocentes. No somos simplemente víctimas. Hemos sido también agresores", afirma Sassen.

¿La pregunta clave que hay que hacerse? El origen, el por qué de esta pandemia. "Hemos tenido otras grandes epidemias antes, al menos tres desde la I Guerra Mundial, pero en esta ocasión hay algo distinto. En el pasado, cuando hemos tenido las grandes invasiones de virus, en general ocupaban un territorio más limitado. Y este es un virus muy agresivo. Hay algo distinto. Una pregunta para mí que es muy importante que no nos preguntamos suficiente es por qué pasaron estas cosas".

Para Sassen, cuyos muchos trabajos (ha acuñado el término 'ciudad global' y ha escrito textos como 'Ciudades globales', 1991, 'Perdiendo el control. La soberanía en la era de la globalización', 1996, 'Territorio, autoridad y derechos', 2006, y 'Expulsados', 2014) se centran en la caída de la democracia liberal —que dejó de funcionar con la globalización de las grandes corporaciones— y sobre todo en la "lógica de la extracción" de recursos, se enfoca durante la conversación con este diario en el plano medioambiental, la explotación de las últimas décadas y la necesidad de reflexionar sobre el rol que la sociedad ha tenido en la pandemia como respuesta a esa pregunta de qué ha hecho al coronavirus distinto.

"Este es un virus agresivo, un virus que invade, que se ha expandido por todo el mundo. Pero yo no le quiero echar la culpa al virus. La culpa es nuestra", afirma. Porque "hemos generado la crisis perfecta para que este virus avance como lo ha hecho". ¿Cómo? Con la explotación generalizada de tierras, aguas y hábitats. Una explotación que ya no depende como en épocas pasadas de la conquista de territorios, sino en la extracción corporativista de lo que estos puedan ofrecer.

"¿Hasta qué punto nosotros los humanos, con nuestra modalidad de usar las aguas, las tierras y el aire, modalidades brutales en muchos casos, hemos agitado a estos virus? Estamos construyendo mucho más, extrayendo mucho más, contaminando mucho más. Hemos robado espacio al virus. Nuestro matar a una serie de animales, plantas, aguas y tierras ha contribuido a lo que está pasando aquí", incide en varias ocasiones durante la entrevista.

"Hay que entender que nosotros hemos contribuido a la agudeza de esta pandemia. Tenemos que reconocer nuestro rol", apunta Sassen. "Si nosotros hubiéramos acaparado menos espacio, y hubiéramos destruido menos territorios...". ¿Podría haberse evitado?

Esta pandemia es inédita en las últimas décadas, tanto en su expansión como en sus consecuencias, pero las señales ya estaban ahí: "Podemos ver una trayectoria, es decir, esto que nos ha pasado [la pandemia] no cayó del cielo. Hay 'pre-historias' que han ido señalando, de una cierta manera, que esto iba a pasar", afirma. Quizá el mundo no sabía que iba a pasar, pero ya había pistas. Y el mundo, y su economía de extracción, de destrucción, son también directamente responsables.

"Quizá es difícil verla, pero lo que trato de decir es que hay una conexión en cómo nosotros hemos manejado el hábitat de nuestro mundo y cómo hemos sido atacados por este virus. Tenemos que entender el porqué" apostilla, para quizá, lograr evitar que una segunda ola, o una próxima pandemia, cause los estragos que ha causado en esta ocasión el virus. "Nosotros hemos matado muchísimo: sean tierras, sean aguas, sean animales, sean virus. Tenemos que tener eso grabado en nuestras mentes".

Tras el 'shock' del covid-19, "tenemos que entender que hemos arruinado suficientes funciones en nuestro planeta, y que tenemos que cambiar algo en nuestra manera de razonar qué es aceptable y qué no es aceptable a escala de construcciones, en cuanto a acaparación [de recursos]". "Para mí, el virus es una invitación a pensar a un nivel mucho más amplio que la cuestión del virus en sí. Tenemos que ver este virus como una alerta. Es terrible que ha matado a gente, pero esto nos señala algo que se viene. Porque este no será ni la última visita [del coronavirus] ni el último virus".

¿Van a reaccionar los gobiernos, los líderes mundiales haciendo un mundo más proteccionista, y nacionalista? "Sí, yo creo que ese es un riesgo que tenemos", apunta. Pero también va a ser una excusa, advierte: el mundo corre el riesgo de que todo se achaque a la pandemia, cuando en realidad la mayoría de las tendencias mundiales no son nuevas, sino que se han visto exacerbadas por el coronavirus y su alcance global. Desde la geopolítica, el traspiés de EEUU como poder hegemónico y el ascenso de China, a los movimientos sociales y el empobrecimiento y, usando un concepto de la propia Saskia, "expulsión" de los ciudadanos dentro de bolsas de pobreza de las grandes urbes.

"A partir de los años noventa empezó una nueva modalidad en los países más grandes. Estados Unidos sería la prueba número 1. EEUU ya se fue alejando de esa especie de emergente universalismo que existía, especialmente entre los países más occidentales, de volverse más hacia lo interno, lo regional, local, en lugar de lo internacional. Un personaje como Trump agrega mucho a este tipo de discurso. Aunque Trump es un personaje ridículo que lo lleva al extremo".

Precisamente Trump es uno de los mayores exponente de la narrativa de "guerra" contra el virus, ya sea contra ese "enemigo invisible" como contra el visible, en este caso, el dedo acusador apuntando siempre a China. Una narrativa que recupera los elementos de la Guerra Fría, del conflicto, para enmarcar el virus y el escenario que deja. "Es un error. Es una manera barata de justificar medidas que de otra manera no se podrían justificar. Camuflar los errores que han hecho, las cosas que no han podido dar, proteger a la gente. Y apuntar a los chinos, o al virus o a lo que fuere. Es muy problemático, y es algo que los grandes poderes han hecho", apunta, muy crítica tanto con la gestión de la pandemia en Estados Unidos ("EEUU fue un desastre") como otros países como por ejemplo Reino Unido ("El gobierno falló en producir un tipo de inteligencia para que el pueblo entendiera la pandemia. Faltó lengua, faltó discurso").

La narrativa de crear un enemigo en el virus, y de avivar los marcos mentales de la Guerra Fría, Sassen no solo es peligrosa y errónea, sino "simple". "Nosotros como humanos hemos tenido siempre enemigos, hemos construido enemigos. El virus lo estamos construyendo como un enemigo también. Es un error verlo así. Me irritan mucho esos artículos en los que se habla del combate, de que el enemigo es el virus. Es demasiado simple".

Con el virus, ha entrado también un nuevo actor en el panorama internacional. "El virus es otro actor aquí, que nos genera una serie de pensamientos sobre cómo está nuestro planeta, cómo vamos a manejar esto. Porque van a regresar, estamos confrontando una realidad que no son 'los rusos que vienen' —después de la Segunda Guerra Mundial eran los rusos, luego los chinos...—. Ahora no. Ahora somos nosotros los que hemos generado estas opciones para [la expansión] de los virus"
¿Qué cambiará el virus en nosotros y nuestras sociedades? "Este virus cambia un poco las reglas del juego. Nos vamos a necesitar mutuamente más. Vamos a tener que reconocer que somos más frágiles".

Fuente: https://www.elconfidencial.com/mundo/2020-06-18/entrevista-saskia-sassen-coronavirus-no-es-enemigo_2635944/?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=ECNocheAutomatico

Coming Ashore

viernes, 19 de junio de 2020

La esclavitud: el capítulo olvidado de la Historia de España

Apellidos ilustres y grandes fortunas españolas se forjaron con la lucrativa y olvidada trata de personas entre África, la península y América

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La mulata, obra de Diego Velázquez (imagen recortada).
 Cervantes comparaba Sevilla con un “tablero de ajedrez” y Lope de Vega llamaba a las negras y mulatas “los lunares de Sevilla”. Velázquez y Murillo tenían esclavos negros como ayudantes en sus talleres. El padrastro del Lazarillo de Tormes era un hombre negro –Zaide–, de origen esclavo.

Quevedo escribió un poema sobre la boda de dos esclavos en el que ya relacionaba a los negros con la suciedad, el pecado y lo demoniaco. Goya pintó a su musa, la Duquesa de Alba, con su “Negrita”, una niña que había comprado sólo para concederle la libertad. Incluso Sancho, en El Quijote, propone la idea de importar esclavos africanos a España para luego darse a la buena vida. La realidad multirracial, y esclavista, en España fue algo más que un hecho anecdótico.

La historiografía española, bastante cegada con grandes hazañas bélicas y otras conquistas, no había mostrado mucho interés por esto hasta los años ochenta. Y después quedó reservado a un grupo de estudiosos. En el imaginario colectivo, en la cultura general, en los libros de texto, el pasado multirracial español sigue olvidado. No es algo aislado de la literatura del Siglo de Oro o posterior, ni que los pintores o cronistas de la época quisieran dar un toque exótico a sus producciones. Es Historia de España.

Probablemente, para una sociedad que durante siglos presumió de la supremacía espiritual católica, la esclavitud fue una mancha que se intentó borrar encarecidamente. El antropólogo Ángel Baldomero Espina Barrio es uno de los mayores expertos en el tema. En un trabajo sobre la trata de esclavos en en el siglo XVI en Medina del Campo (Valladolid), alude al interés de la historiografía española en “mejorar la imagen de un imperio que había sido difamado por una injusta leyenda negra y que procuraba mejorar su autoconciencia oponiendo una también falaz leyenda blanca”.

Olvidar nuestro pasado esclavista y multiétnico no es circunstancial ni caprichoso: blanquea nuestro mestizaje cultural y genético. Y sin duda, subestima la gran contribución económica que supuso la esclavitud. La trata de esclavos financió en gran medida el desarrollo industrial de Cataluña y el País Vasco en la segunda mitad del siglo XIX con la llegada de grandes capitales del tráfico negrero a manos de los indianos venidos de América.

No somos responsables de la Historia, pero sí de cómo la recordamos. Así llegamos a 2020: sin haber abordado ningún tipo de debate público acerca del pasado esclavista de nuestro país. España y Portugal son los únicos países europeos que no han tratado su responsabilidad histórica en el comercio de seres humanos. Así llegamos a 2020: con una aparente amnesia en el sistema educativo español, sin aceptar nuestra herencia multirracial y como sociedad que no se percibe racista.

El racismo
Para alguna gente puede resultar una novedad ver negros por las calles, pero la verdad es que apenas hemos estado 200 años sin ellos. La inmigración que hemos vivido en los últimos 20 años es una repetición, de distinta manera y en menor número, de lo que ya ocurrió. La desconfianza o desinformación de la clase trabajadora que ve al inmigrante como un competidor son algunas de las razones actuales para el racismo y la xenofobia en nuestro país. Instituciones como Amnistía Internacional o SOS Racismo denuncian que se producen en España unas 200 agresiones físicas racistas al año, sobre todo perpetuadas por grupos neonazis o de ultraderecha. Pero por lo general, el racismo es mucho más sutil.

Negro era –y es– una palabra baúl que servía para africanos subsaharianos, pero también para moriscos, mulatos, guanches y gitanos. Se engloba a todos con el eufemismo aséptico de morenos. Separaba lo blanco de todo lo demás, a pesar de las dificultades fenotípicas para perfilar eso de la raza española. Lo novedoso a partir del siglo XVI es la alusión al color de piel, en lugar de la discriminación territorial, cultural o religiosa como venía pasando en las trifulcas medievales entre el cristianismo y el islam. El hecho biológico de ser negros –de no ser blancos– venía a decir que eran esclavos por naturaleza, convirtiendo la palabra negro en sinónimo de esclavo durante cuatro siglos.
El proceso de racialización que se lleva a cabo durante la esclavitud moderna viene muy ligado al de deshumanización. La condición “no humana” de los esclavos se fue relacionando con el color de su piel, hasta el punto de que ya no importaba si la persona era esclava o no. En la negritud está el estigma, pues la ascendencia no-blanca queda indeleble e imposible de borrar.

La esclavitud fue moneda de uso corriente a lo largo de toda la Historia. En España, la primera vez que aparece escrita es con la legislación romana, pero se supone que ya existía de mucho antes.

Aristóteles admitía que había causas justas para esclavizar pues “cuando uno es inferior a sus semejantes se es esclavo por naturaleza”. Estos hombres y mujeres, lo mejor que podían hacer era someterse a la autoridad de un señor. Se convierten en esclavos los cautivos de guerras o los que tenían deudas y los nacidos de madre esclava, exponía en el siglo XIII Alfonso X El Sabio en el documento de las Siete Partidas.

Las ideas del racismo científico europeo, una pseudociencia vigente hasta el siglo XX, determinaba que las capacidades intelectuales y morales del individuo venían dadas genéticamente. Defendían la superioridad de unas razas sobre otras. Era la corriente racista más segregacionista y fue aplicada en los países anglosajones, sobre todo EE.UU., Sudáfrica y Reino Unido,  que consideraban el mestizaje una impureza de sangre. En España, esta corriente tuvo ciertas dificultades porque la pureza se definía más bien en contraposición al moro o al judío, es decir, por linajes de origen religiosos. Ramiro de Maeztu, en su libro Defensa de la Hispanidad, confirmaba esta idea de que “la raza para nosotros está constituida por el habla y la fé”, aunque igualmente consideraba inferiores a todas las razas no-blancas que conformaban la Hispanidad.

Durante los primeros años del franquismo, el psiquiatra Antonio Vallejo-Nájera, propuso ideas de higiene racial para mejorar la raza española que le llevaron a ser conocido como el Menguele español. Más adelante, en los años setenta, se divulgó el ‘extraño’ caso de la presencia de descendientes de esclavos en la provincia de Huelva, especialmente en los pueblos de Gibraleón, Niebla, Palos o Moguer. Como si fuese un descubrimiento y no hubieran estado ahí durante siglos. El artículo denunciaba la situación de miseria en la que vivían y su discriminación.

La esclavitud en España
A partir del siglo XV y XVI, con la colonización de América, comienzan cuatro siglos de sistematización de uno de los negocios más lucrativos de la historia: el tráfico de esclavos. La esclavitud se constituye como la base del sistema económico, pues la mano de obra esclava hace que la rentabilidad de los negocios se dispare, ya que no hay costos de salarios. De esto se enriquecen europeos y criollos americanos, en estrecha colaboración con los esclavistas africanos que los suministran y es financiado por los grandes centros de la época: Londres y Ámsterdam.
En el triángulo formado entre África, Europa y América se transportó, según las cifras legales y los cálculos más conservadores, a unos 12 millones de personas en contra de su voluntad. Fue uno los primeros atisbos de la globalización. El negro era una mercancía legal de la que el gobierno colonial español recaudó grandes rentas fiscales en todos sus puertos. Sin contar con el comercio de contrabando, unos dos millones de esos hombres, mujeres, niños y niñas, fueron a parar a los dominios del Imperio Español. Tanto a los territorios de ultramar como a la España peninsular. A los fondos recaudados en estas empresas negreras se debe el despegue industrial de Europa y Estados Unidos; a la sangrienta pérdida de población joven se debe parte de la miseria de África; de la racialización y explotación de los cuerpos esclavizados deviene la desigualdad social del continente americano, tanto Norteamérica como América Latina y el Caribe.

En las escaleras de la Catedral de Sevilla se anunciaban las cualidades de los esclavos. Era el segundo mercado de esclavos más importante de Europa, después de Lisboa. De todos ellos, según decían, los negros eran los menos propensos a escaparse. Y eso se pagaba. También valían más las mujeres, pues podían criar más esclavos y además ser concubinas del amo. Comprar personas era una inversión segura: además de ser dueño del trabajo del esclavo también lo era de la persona, del ser humano en sí mismo, de su historia y de sus descendientes.

Se calcula que en el momento álgido en ciudades como Sevilla, Cádiz, Málaga o Barcelona había entre la población más de un 10% de esclavos. En Sanlúcar de Barrameda, entrada del Atlántico al Guadalquivir camino de Sevilla, de unos 1.000 habitantes 400 eran esclavos. También había esclavos en el resto de España. Se utilizaban mayoritariamente para el servicio doméstico y eran un símbolo de prestigio. A menudo al final de su vida, los amos y señores otorgaban la carta de libertad a sus esclavos, como señal de buena fé, para salvar su alma ante Dios. Las cifras de personas esclavas en la península fueron disminuyendo, hasta desaparecer, en la misma medida en que el número de esclavos en las colonias de ultramar crecía de forma desorbitada.

Dos años después de la Revolución Francesa, en 1791, llega a las colonias francocaribeñas de Saint Domingue (Haití) la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. En la isla, dedicada a la producción de azúcar, había 500.000 esclavos, 34.000 mulatos y 27.000 blancos. En ese momento, algo más de la tercera parte de los ingresos franceses provenían del trabajo esclavo de Saint-Domingue. La revolución burguesa no había incluido a los esclavos. No eran parte de ese universal. En 1804 Haití consigue su independencia de Francia: es el segundo país americano independizado –después de EE.UU.– y se constituye como la primera república negra. Esto hace que se tambaleen los cimientos del colonialismo europeo, pues su riqueza provenía de la explotación de las poblaciones esclavas.

El derrumbe de la industria azucarera francesa hace que la cubana florezca más y sea insaciable de esclavos. En 1817 Reino Unido fuerza a España a condenar el tráfico de esclavos. Los negreros pasan de ser “exitosos comerciantes” a “traficantes ilegales”. España no cumple su compromiso. Los barcos dejan de pasar por Europa: van directos de África a Cuba. Hasta 1837, veinte años después, la esclavitud continúa siendo legal en la península. Es el último país de Europa que la prohíbe. Aunque sigue vigente en ultramar: en Puerto Rico se abole 1873 y en Cuba hasta 1886 no se liberan a las últimas 25.000 personas esclavizadas.

Con la iglesia hemos topado
La forma en la que se implantó en España la esclavitud, y su consecuente ideología, el racismo, muestra la gran contradicción de la Iglesia Católica. Pues mientras repudiaba el maltrato a los indígenas americanos, no condenaba en absoluto la esclavitud africana. Es más, casi todas las órdenes religiosas tenían esclavos propios. Aunque, eso sí, les daban el descanso dominical. A diferencia del indio, el negro no es súbdito de los Reyes de España y por lo tanto podía ser esclavizado de acuerdo a la ley.

Bartolomé de las Casas, uno de los primeros defensores de los Derechos Humanos, viaja a la corte de Castilla en los albores de la Conquista, para denunciar la esclavitud a la que están sometidos los nativos americanos. Isabel La Católica, casi en su lecho de muerte, advierte de estos abusos y los acoge en su seno como súbditos. “Como personas libres y no como siervos”, escribían sus cronistas. Pero no es hasta cuarenta años después que su nieto Carlos I, persuadido por relatos horripilantes que le llegan desde la Indias, promulga las Leyes Nuevas. De esta manera sitúa a los “aborígenes bajo la protección directa de la Corona”. Estas leyes no significaron que los indígenas no fueran sumidos en regímenes de servidumbre similares a la esclavitud. Especialmente en las zonas mineras de mayor altitud sobre el nivel del mar “donde los negros no servían”.

Las huellas
“La forma de llamar a la tierra pisando el suelo del flamenco viene de África”, contaba el director Miguel Ángel Rosales en una entrevista para El País durante la promoción de su documental Gurumbé. Una película que intenta rescatar parte de esa influencia silenciada que los esclavos africanos ejercieron sobre la cultura andaluza y española. Pues no desaparecieron por arte de magia, sino que se incorporaron a la sociedad y hoy somos herederos de esa memoria. Sin duda faltan investigaciones para entender las profundidades del impacto cultural y genético de nuestras huellas recientes.

“Estamos activando una parte de la historia silenciada intencionadamente. Las culturas cristiana, judía y musulmana siempre han sido las oficiales, pero hay que agregarle dos para hacer justicia; la negra y la gitana. No es casualidad que se hayan callado porque son las de abajo y por la vergüenza de la negritud vinculada a la esclavitud, pero llevan aquí siglos”, apunta el catedrático de Antropología y miembro del colectivo Asamblea de Andalucía, Isidoro Moreno. Portador de un apellido que solía estar asociado a descendientes de esclavos negros.

La responsabilidad histórica
Leopoldo O’Donell, antes de llegar a ser presidente del Gobierno, de ser capitan General en Cuba y de tener una calle en  Madrid, se enriqueció con el tráfico negrero. Josep Xifré, primer presidente de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Barcelona, embrión de La Caixa, también forjó su capital a partir del negocio de la trata. Juan Manuel Manzanedo llegó a Cuba como sirviente y acabó amasando una gran fortuna como traficante. Después reinvirtió ese dinero en la promoción del prestigioso barrio de Salamanca en Madrid. Eusebi Güell, antes de ser mecenas del icónico Antoni Gaudí, recibió la herencia de su padre Joan Güell i Ferrer, hecha en torno al comercio de seres humanos.

Son algunos de los ejemplos de las fortunas españolas derivadas del tráfico de esclavos. Apellidos hoy en día ilustres que ligan la actualidad política y financiera española con la lucrativa y olvidada trata de personas. Dejan de manifiesto el éxito de la acumulación de capitales por desposesión de los oprimidos y de la necesidad de revisar los relatos de la Historia.

Fuente: https://ctxt.es/es/20200601/Firmas/32579/esclavitud-espana-iglesia-catolica-cuba-beatriz-hernanpino.htm

jueves, 18 de junio de 2020

Alinnaata

https://de.wikipedia.org/wiki/Kangerluk
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Los qivittut o "vagabundos de montaña" son individiuos con el corazón roto que renuncian a la sociedad y huyen a las montañas, donde se vuelven salvajes y solitarios, y nadie los vuelve a ver. Se dice que adquieren poderes sobrenaturales o que adoptan el lenguaje de las criaturas que comen, como los cuervos o los urogallos. En Groenlandia, lo salvaje es un estado emocional, a menudo simbólico del rechazo de una comunidad; está tan definido por la soledad como por el aislamiento geográfico. Se cuentan muchas historias de qivittut. Una de ellas, del sur de Groenlandia, habla de Alinnaata. Huyó de un marido cruel que no la dejaba comer. "Fue imposible encontrarla". Tras una búsqueda larga e infructuosa, su comunidad tuvo que renunciar. Nadie pudo relcamar la recompensa que ofrecían unos misioneros, aunque la suma aumentase varias veces. Era una persona que no deseaba dejar huellas para que la siguieran. Tiempo depués, unos cazadores que navegaban en kayak por un fiordo remoto vieron que el agua ya no era clara y que la brisa sonaba como "un enjambre de abejas". En la orilla encontraron prendas de ropa de mujer vuelta del revés y el cuerpo desnudo de Alinnaata: "A simple vista parecía un animal". Los brazos se le doblaban en ángulos antinaturales, y tenía la cabeza girada, con la nuca descansando en un hombro.
   Levantaron el cuerpo retorcido de Alinnaata con una piel de foca y se la llevaron para enterrarla.
   Cuando llegaron al lugar del entierro, depositaron sobre ella y sus pobres ropas un papel con una cita de las Sagradas Escrituras que les habían dado los misioneros. Una vez enterrada, la cubrieron con piedras. Los misioneros les habían prohibido cantar himnos, así que no le cantaron himnos. Se limitaron a apilar piedras sobre su tumba.
   Los deudos pudieron haber guardado silencio, pero no lo hizo así la tumba. Tras el entierro, cada vez que cambiaba el tiempo, se oían ruidos en la sepultura, como los de la llamada del gavión atlántico....

La biblioteca del hielo
Nancy Campbell