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miércoles, 17 de mayo de 2017

Grecia vive la primera huelga general del año contra los recortes pactados con la UE

La protesta se produce un día antes de que el Parlamento deba votar las reformas que desbloquearán el siguiente tramo del rescate, que Atenas necesita para devolver los 7.500 millones de deuda que vence en julio

Varios activistas del sindicato comunista PAME corean consignas durante la huelga general de 24 horas contra los últimos recortes pactados con la UE. EFE/Alexandros Vlachos
Varios activistas del sindicato comunista PAME corean consignas durante la huelga general de 24 horas contra los últimos recortes pactados con la UE. EFE/Alexandros Vlachos
 Grecia ha vivido este miércoles la primera huelga general del año, convocada por los principales sindicatos en contra del reciente acuerdo entre el Gobierno y los acreedores del país (la UE, el FMI y el BCE) y las nuevas medidas de austeridad que incluye en el llamado cuarto memorando.

Miles de ciudadanos, unos 12.000 según la policía, salieron por enésima vez a la calle en Atenas para protestar contra la ley escoba que se empezó a debatir en el Parlamento y que engloba todas las medidas pendientes para desbloquear un nuevo tramo de la ayuda financiera de alrededor de 7.000 millones, de un rescate de 86.000 millones de euros. Atenas necesita los fondos urgentemente para devolver la deuda de 7.500 millones de euros de deuda que vence en julio.

La ley, que el martes fue aprobada en comisión parlamentaria, incluye además medidas de recorte de pensiones a partir de 2019 y aumentos de impuestos a partir de 2020 por un total de 4.900 millones de euros anuales.

Los sindicatos han bautizado estas medidas como cuarto memorando por tratarse de ajustes adicionales no previstos en el tercer rescate, que se aplicarán una vez vencido el programa actual. Lo más grave, según los sindicatos y los partidos de la oposición, es que esta vez Grecia debe cumplir sin recibir nada a cambio.

Manifestantes marchan ´con una pancarta en la que se lee 'Subversión' en la protesta convocada la huelga general contra los últimos recortes pactados con la UE. REUTERS/Alkis Konstantinidis
Manifestantes marchan ´con una pancarta en la que se lee "Subversión" en la protesta convocada la huelga general contra los últimos recortes pactados con la UE. REUTERS/Alkis Konstantinidis
 La jornada de huelga, que en algunos sectores como el naval, los médicos, los abogados o el transporte público es de 48 o hasta de 72 horas, transcurrió como suele ser habitual en Grecia, con un seguimiento muy desigual, imperceptible en el comercio, pero con muchos trastornos en los servicios. El tráfico ferroviario se detuvo por completo y en el transporte urbano, los autobuses y tranvías pararon durante todo el turno de noche y lo volverán a hacer a partir de las 21.00 hora local (18.00 GMT), mientras que el metro funciona solamente desde las nueve de la mañana (06.00 GMT) hasta las cuatro de la tarde (13.00 GMT).

En el paro participaron, por primera vez en mucho tiempo, los controladores aéreos, por lo que 185 vuelos tuvieran que ser cancelados o modificados, señaló  una fuente del Aeropuerto Internacional de Atenas. También fue novedosa la convocatoria de los uniformados a una manifestación propia, que se desarrollará esta tarde. La presencia policial en la manifestación era también menor que de costumbre, a pesar de que les está prohibido hacer huelga.

El funcionamiento de los hospitales públicos, así como de los ayuntamientos se ha visto afectado. Ni siquiera en la administración pública el seguimiento fue abrumador, de algo más del 50 %, según señaló un portavoz de Adedy, el sindicato del sector público.

Varios activistas muestran una pancarta que reza 'Nuestro baile de mayo' mientras participan en una manifestación durante la huelga general de 24 horas. EFE/Alexandros Vlachos
Varios activistas muestran una pancarta que reza "Nuestro baile de mayo" mientras participan en una manifestación durante la huelga general de 24 horas. EFE/Alexandros Vlachos
El bajo seguimiento se ha convertido en habitual en Grecia, porque muchos trabajadores no pueden permitirse perder una jornada de salario o no le ven sentido a protestar solo un día. "Yo hago huelga como un ejercicio rutinario, pero no creo que tenga mucho sentido. Otra cosa sería una huelga indefinida", sostiene Panayiotis, abogado en la cincuentena.

El ambiente que se palpaba en el centro de Atenas era doblemente gris: un cielo encapotado enmarcaba el sentimiento de desesperanza que se leía de los rostros de los manifestantes. "No nos queda esperanza alguna. Ningún político puede ofrecerla. Lo que hace falta es un líder que ame a la patria, diga basta ya y exija la quita de toda la parte de la deuda que es ilícita".

Son palabras de Melina Kotsaki, azafata retirada de 73 años que cuando se jubiló cobraba una pensión de 2.200 euros, de los que en estos momentos solo le quedan 750 euros y que con el nuevo tijeretazo que entrará en vigor en 2019 cobrará hasta un 18% menos.

Tampoco Kostas Kekas, camillero recién jubilado con 700 euros, cree que haya actualmente un político capaz de mejorar la situación en Grecia, a pesar de que las encuestas dan diez puntos de ventaja a los conservadores frente a la gubernamental Syriza. "Lo único que tendría sentido es un Gobierno que luche por que Grecia salga de los memorandos y que no piense solo en sus intereses partidistas sino, sobre todo, vele por el bien del pueblo", dice Kekas.

Grecia ha necesitado tres préstamos de miles de millones desde 2010 y los recortes adicionales son una cuestión polémica para el primer ministro Alexis Tsipras. "Nos han engañado. Creímos en sus promesas", dice Nikos Moustakas, de 71 años, un mecánico jubilado que trabajó 38 años. "Me han perdido como votante", dijo.

Varios activistas se enfrentan a la policía antidisturbios mientras participan en una manifestación durante la huelga general de 24 horas en Atenas (Grecia).EFE/Alexandros Vlachos
Varios activistas se enfrentan a la policía antidisturbios mientras participan en una manifestación durante la huelga general de 24 horas en Atenas (Grecia).EFE/Alexandros Vlachos
 Tsipras fue elegido por primera vez en 2015 con el compromiso de terminar con la austeridad pero fue obligado a ceder meses más tarde para aceptar un nuevo paquete de rescate para evitar la bancarrota. Tsipras permanece rezagado en las encuestas, pero su coalición de Gobierno tiene una pequeña pero firme mayoría en el Parlamento, que cuenta con 300 miembros.

Tsipras ha defendido los tijeretazos adicionales con la promesa de que cada medida de recorte irá acompañada de una contramedida de alivio y el argumento de que cerrar la segunda evaluación del rescate permitirá que Grecia pueda entrar en un programa de alivio de la deuda a partir de 2018, salir paulatinamente a los mercados y dar definitivamente carpetazo a la era de rescates.

Una vez que se aprueben estas nuevas medidas, los ministros de Finanzas de la eurozona discutirán el desembolso de fondos en la siguiente reunión programada del Eurogrupo, el 22 de mayo.


 Fuente: http://www.publico.es/internacional/grecia-vive-primera-huelga-general.html

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Tensión Tsipras-UE, ¿un nuevo conflicto o simples fuegos artificiales?

El papel del FMI en el rescate, la reforma laboral, la congelación del IVA en las islas, la subida de las pensiones y el aumento de las becas escolares son los puntos calientes

<p>El ministro de Finanzas griego, Euclides Tsakalotos, conversa con el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, durante la reunión de este órgano el pasado 7 de diciembre.</p>
El ministro de Finanzas griego, Euclides Tsakalotos, conversa con el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, durante la reunión de este órgano el pasado 7 de diciembre.
 La segunda revisión del rescate ha finalizado “con éxito”. Es decir, el Gobierno griego ha demostrado ante los acreedores que ha llevado a cabo todas las privatizaciones, recortes de pensiones, medidas de ajuste y demás exigencias “con éxito” para los intereses de los demandantes con independencia de que los electores griegos votaran otro programa económico.

Como premio a la obediencia griega, los acreedores hicieron una concesión. La primera desde junio de 2015. El Eurogrupo acordó medidas a corto plazo para reducir la deuda en un 20% del PIB hasta 2060. En concreto, el paquete consta de tres tipos de medidas de alivio a corto plazo: una extensión de los vencimientos de los bonos desde los 28 años actuales a 32,5 años; reducir el riesgo de los tipos de interés sin incurrir en costes adicionales para otros países que han sido rescatados y, la tercera, ampliar el plazo para la devolución de los intereses de parte del segundo rescate en 30 años.

El gobierno Tsipras considera una victoria política abordar la reestructuración de la deuda, mientras los análisis más críticos, por el contrario, señalan que estas medidas suponen, de facto, alargar la deudocracia 30 años más, desde 2030, fecha hasta la que está contratada la deuda en estos momentos, hasta 2060. En todo caso, las medidas de calado, a medio y largo plazo, no se abordarán hasta pasado el verano de 2018, cuando finalice el rescate actual.

Inmediatamente después de dar oficialmente por concluida la revisión, la tensión entre el Gobierno griego y los acreedores ha vuelto a dispararse. Los puntos calientes son cinco: el papel del FMI en el rescate, la reforma laboral, la congelación del IVA en las islas, la subida de las pensiones y el aumento de las becas escolares.

El papel del FMI
Aún no se ha decidido si el FMI formará parte del rescate. Hace meses que su papel está en juego, lo que le permite actuar como el poli malo de la negociación. El FMI no está de acuerdo con los objetivos fijados entre Grecia y sus acreedores europeos para el superávit primario a partir de 2018. En principio Grecia deberá alcanzar no solo en 2018 sino en los años posteriores --finalizado el rescate-- un superávit primario del 3,5 % del producto interior bruto (PIB).

El FMI considera que con los recortes actuales Grecia sólo obtendrá un 1,5% de superávit, por lo que exige medidas adicionales de austeridad que permitan ‘ahorrar’ 4.500 millones antes de 2018. El responsable del FMI para Europa, Poul Thomsen, y el economista jefe, Maurice Obstfeld, publicaron un artículo en la web del Fondo en el que afirman que el objetivo del 3,5% es algo ya firmado entre Grecia y los acreedores europeos, por lo que el FMI no es responsable. “Si Grecia acuerda con sus socios europeos objetivos fiscales ambiciosos no critiquéis al FMI por ser quien insiste en la austeridad cuando pedimos las medidas necesarias para que estos objetivos sean alcanzables”, afirman Thomsen y Obstfeld.

El artículo de Thomsen y Obstfeld fue la gota que colmó el vaso para el Gobierno Tsipras. El ministro de Finanzas griego, Euclides Tsakalotos, y varios economistas afines cuestionaron los datos de dicho artículo y, según fuentes del gobierno, el primer ministro tomó la decisión de proponer a François Hollande y Angela Merkel que el FMI quede definitivamente fuera del rescate con el argumento de que las proyecciones económicas del FMI en los últimos años siempre estuvieron equivocadas.

La reforma laboral
El salario mínimo en Grecia está en 683,8 euros al mes (8.206 al año), es decir, 193,7 euros menos que en 2012. Para los menores de veinticinco años existe un tipo de contrato sin salario mínimo. El desempleo sigue siendo el más alto de la Unión Europea, a pesar de que durante 2016 ha bajado hasta el 24,3%. Las pensiones se han reducido una media del 45% desde 2010. El 40% de los funcionarios han sido despedidos desde 2011.

Los acreedores pretenden que Grecia reforme su mercado laboral porque es “demasiado proteccionista”. Aquí es donde se encalla uno de los conflictos actuales, que ha costado cuatro huelgas generales. Syriza prometió restablecer la negociación colectiva, que fue eliminada del ordenamiento jurídico griego en 2012. Cómo no, por exigencia de los acreedores. La Troika dijo entonces, meses antes de alcanzar el récord de paro, que, sin negociación colectiva, Grecia comenzaría a crear empleo.

Cuando los acreedores le ordenaron acometer una reforma laboral al Gobierno griego, éste contestó que estaba de acuerdo y propuso volver a un modelo basado en la negociación colectiva. Los acreedores entonces aclararon la orden: lo que pretenden es abaratar el despido y flexibilizar sus causas. La incógnita, si es que la hay, se resolverá en 2017.

Tímidas políticas redistributivas
El 8 de diciembre Tsipras anunció, en una comparecencia por sorpresa en la televisión pública, que 617 millones de euros del superávit de este año se emplearán para devolver la paga extra al 1,6 millones de pensionistas que percibe menos de 850 euros al mes. La devolución será inversamente proporcional a la pensión. Es decir, quien menos cobra recibirá más, hasta completar una paga extra de 850 euros.
Además, en su comparecencia televisiva, el primer ministro anunció la congelación del aumento del IVA previsto para 2017 en las islas del Egeo a las que han llegado, y llegan, más refugiados. Tsipras afirmó que la llegada de refugiados tiene un impacto económico en las islas y que es injusto gravar más a quien ya está demostrando una gran solidaridad. La subida del IVA es una medida impuesta en el rescate. Se trata, por lo tanto, de la primera medida del rescate que desobedece oficialmente el Gobierno griego.

Igualmente, Tsipras anunció la creación de 5.000 puestos de trabajo --de personal médico-- para la maltrecha sanidad pública griega.

El dinero para todo ello procede del superávit de 2016. Las previsiones eran de 919 millones estimados, pero los últimos cálculos sostienen que será de 1.907 millones. Las medidas nuevas salen de los casi mil millones adicionales.

“El compromiso de este gobierno ha sido redistribuir cada euro de superávit  disponible entre los ciudadanos más débiles, y hoy cumplimos este compromiso”, aseguró un exultante Tsipras. “Con los sacrificios del pueblo griego, Grecia está aguantando el peso de las crisis económica y de refugiados por Europa. Ha llegado el momento de que Europa lo reconozca” dijo el primer ministro.

Tsipras hace este anuncio en el momento en el que su popularidad es más baja. El propio diario de su partido --el AVGI-- publicó en octubre una encuesta que muestra que el 90% de los griegos no está satisfecho con la labor del gobierno. El 80% tampoco lo está con el trabajo de la oposición.

Las acciones anunciadas por el gobierno enojaron a los acreedores. La represalia más inmediata vino del Mecanismo Europeo de Estabilidad, uno de los acreedores del país, que congeló unilateralmente las medidas a corto plazo para aliviar la deuda, decididas en una reunión del Eurogrupo a principios de diciembre.

El director del Mecanismo Europeo de Estabilidad, Klaus Regling, manifestó que “los anuncios hechos por el primer ministro griego sin consultar con la instituciones abren una serie de dudas”. Dicho de otra forma,  Regling recordó que Grecia no puede decidir medidas económicas como si fuera un Estado soberano.

El propio Eurogrupo tampoco se quedó atrás: la secretaría del grupo de trabajo del Eurogrupo informó por escrito a todos los miembros de que se habían detenido los trámites del alivio de la deuda porque “uno de los miembros había expresado su oposición por escrito y ya no había unanimidad".

El presidente francés aclaró entonces que ese miembro que se oponía a la deuda es Alemania. Una vez más, el ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schäuble, no está dispuesto a ceder ni un milímetro ante Tsipras. Cualquier decisión soberana de Grecia es considerada “un desafío” porque el memorándum establece que Grecia debe “consultar” cualquier medida económica. “Apoyo las decisiones adoptadas durante las reuniones del Eurogrupo. El Eurogrupo ha decidido aliviar la deuda de Grecia, todavía no lo suficiente. Apoyo la posición del Eurogrupo. No podemos pedirle a Grecia más esfuerzos o evitar que tome algunas decisiones soberanas”, dijo Hollande. El comisario europeo para Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, también mostró su rechazo a la suspensión temporal de las medidas a corto plazo para aliviar la deuda pública.

Ante este nuevo conflicto, y tal vez esto es lo único sorprendente, el Gobierno griego no se ha echado atrás. Al contrario, convocó un pleno extraordinario para que todos los parlamentarios, nominalmente, tuvieran que manifestarse a favor o en contra de las medidas propuestas. Syriza, ANEL, KKE, PASOK, AD y KE votaron a favor. Potami se abstuvo y Nueva Democracia se ausentó del hemiciclo durante la votación.
El Gobierno griego considera que el consenso en torno a la austeridad se ha roto en Europa, luego de que Hollande y Moscovici no se alinearan con Alemania contra Grecia. Los analistas griegos están divididos en este punto. Algunos creen que hay dos factores que señalan que estamos ante un nuevo conflicto: la ausencia de consenso en Europa y los buenos datos macroeconómicos de Grecia: el paro continúa reduciéndose, del 26% en 2014 al 23,4% actual; la producción industrial ha remontado en 2016 el 1,8% y el Producto Interior Bruto ha crecido casi el 1%. La izquierda a la izquierda de Syriza, sin embargo, considera que sólo ha sido una gesticulación de un Tsipras necesitado de hacer guiños a su electorado, pero que, como hasta ahora, obedecerá los dictados de la Troika.

El año que empieza tiene la respuesta. Mientras tanto, la amenaza nunca cesa. El comisario Moscovici declaró el 28 de noviembre que “no descarta” que Grecia “tenga que firmar un cuarto paquete de rescate”. Traducido: si Grecia se empeña en ejercer su soberanía están dispuestos a ahogarla como en 2015.


Fuente:  http://ctxt.es/es/20161221/Politica/10236/Grecia-deuda-UE-Syriza-Tsipras-pensiones-reforma-laboral-IVA.htm#.WGO8PWP3dcQ.twitter

viernes, 30 de enero de 2015

Carta abierta de Alexis Tsipras a los alemanes: lo que nunca les dijeron sobre Grecia

Carta abierta de Alexis Tsipras a los ciudadanos alemanes publicada el 13 de enero en Handelsblatt, un importante periódico de finanzas alemán.

La mayoría de ustedes, queridos lectores del Handesblatt, tendrán una idea preconcebida sobre aquello de lo que tratará este artículo antes siquiera de haberlo leído. Les ruego que no sucumban a semejantes preconcepciones. El prejuicio no ha sido nunca una buena guía, especialmente durante periodos en los que una crisis económica refuerza estereotipos y genera ignorancia, nacionalismo e incluso violencia.

En 2010 el estado griego dejó de ser capaz de pagar sus deudas. Desafortunadamente, los responsables europeos decidieron fingir que el problema podría ser superado mediante el mayor préstamo de la historia bajo la condición de una austeridad fiscal que, con precisión matemática, hundiría los ingresos nacionales que permitían el pago tanto de la anterior como de la nueva deuda. Así, un problema de insolvencia se resolvió como si fuese un caso de falta de liquidez.

En otras palabras, Europa adoptó las tácticas de los peores banqueros, quienes se niegan a reconocer préstamos equivocados y prefieren conceder otros nuevos a la entidad insolvente, de manera que puedan fingir que el préstamo original está funcionando, cuando realmente lo que se logra es extender la bancarrota en el futuro. No se necesitaba más que sentido común par ver que la aplicación de la táctica de “prolongar y fingir” llevaría a mi país a un estado trágico. Así, en lugar de la estabilización de Grecia, Europa estaba creando las circunstancias para una crisis retroalimentada que socava los cimientos de Europa misma.

Mi partido, y yo personalmente, nos opusimos frontalmente al préstamo de mayo de 2010 no porque ustedes, ciudadanos de Alemania, no nos dieran suficiente dinero, sino porque nos daban demasiado, mucho más de lo que debieran haber concedido, y nuestro gobierno aceptó más, mucho más de lo que tenía derecho a aceptar. Dinero que, en todo caso, ni ayudó al pueblo griego (que estaba siendo arrojado al agujero negro de la deuda insostenible) ni atajó el crecimiento desmedido de la deuda nacional, y todo con un gran costo para los contribuyentes griegos y alemanes.

De hecho, incluso antes de que pasara un año ya había ocurrido y, desde antes de 2011 y en adelante, nuestras predicciones se confirmaron. La combinación de nuevos y gigantescos préstamos con asfixiantes recortes en el gasto público no solamente no lograron controlar la deuda, sino que además castigaron a los ciudadanos más débiles, convirtiendo a personas que hasta entonces habían vivido una existencia mesurada y modesta, en pobres y mendigos, negándoles, sobre todas las cosas, su dignidad. El colapso de ingresos provocó la ruina de miles de empresas, reforzando el poder oligopólico de las grandes firmas supervivientes. Así, los precios han ido cayendo, pero más lentamente que nóminas y salarios, deprimiendo la demanda de bienes y servicios, y destrozando los ingresos nominales mientras la deuda continuaba con su crecimiento inexorable. En este escenario, el déficit de esperanza se aceleró incontrolablemente, antes de que pudiésemos darnos cuenta, el “huevo de la serpiente” eclosionó, con el resultado de bandas neonazis patrullando nuestros barrios, difundiendo su mensaje de odio.

A pesar del fracaso evidente de la lógica de “extender y fingir”, esta todavía se ha seguido aplicando hasta hoy. El segundo “rescate” griego, aplicado en la primavera de 2012, añadió otro enorme préstamo sobre los debilitados hombros de los contribuyentes griegos, pulverizando nuestra reserva de la seguridad social y financiando una despiadada nueva cleptocracia.

Reputados analistas han hecho referencia recientemente a la estabilización de Grecia, incluso a signos de crecimiento. Por desgracia, la “griecuperación” es un espejismo que debemos evitar lo antes posible. El reciente y modesto crecimiento real del PIB, en el entorno del 0,7% no señala el fin de la recesión (como ha sido proclamado) sino, más bien, su continuación. Piénsenlo: Las mismas fuentes oficiales dan, para el mismo cuatrimestre, un índice de inflación de -1,80%. Esto es, deflación. ¡Lo que significa que el crecimiento del 0,7% del PIB real se debe a un índice de crecimiento negativo del PIB nominal! En otras palabras, lo que ha ocurrido es que los precios disminuyen más rapidamente que el ingreso nacional nominal. ¡No es exactamente una causa para proclamar el fin de seis años de recesión!

Permítanme que les diga que este lamentable intento de crear una nueva versión de las “estadísticas griegas”, con el objetivo de declarar terminada la actual crisis de Grecia, es un insulto para todos los europeos que, por lo menos, se merecen la verdad acerca de Grecia y de Europa. Seré franco: la deuda griega es insostenible actualmente y nunca será devuelta, especialmente cuando Grecia está siendo sometida a una constante asfixia fiscal. La insistencia en estas políticas sin salida, y en la negación de la simple aritmética, le cuesta al contribuyente alemán muchísimo, mientras, al mismo tiempo, condena a una orgullosa nación europea a la indignidad permanente. Y lo que es peor: a este ritmo, más pronto que tarde, los alemanes irán contra los griegos, los griegos contra los alemanes y, de manera poco sorprendente, el ideal europeo sufrirá fallas catastróficas.

Alemania, y en particular los esforzados trabajadores alemanes no tienen nada que temer de la victoria de SYRIZA. Nuestro objetivo no es enfrentarnos a nuestros socios. No es asegurar préstamos más grandes o, equivalentemente, mayores déficits. Nuestro objetivo es, más bien, la estabilización del país, presupuestos equilibrados y, por supuesto, dejar de exprimir a los contribuyentes griegos en el marco de un préstamo que es, simplemente, impagable. Estamos comprometidos a terminar con la lógica de “extender y fingir”, pero no contra los ciudadanos alemanes, sino desde una visión de ventajas mutuas para todos los europeos.

Estimados lectores, entiendo que tras su “demanda” de que nuestro gobierno cumpla con todas las “obligaciones contractuales”, se esconde el miedo de que si ustedes nos dejan a los griegos un poco de espacio para recuperarnos, volvamos a las viejas y malas costumbres. Reconozco y respeto esta preocupación. Sin embargo, déjenme decirles que no fue SYRIZA la que incubó la cleptocracia que hoy finge suspirar por “reformas”, siempre y cuando dichas “reformas” no afecten sus mal habidos privilegios Estamos preparados y deseamos introducir reformas profundas, para las que buscamos el mandato de los electores, naturalmente en colaboración con nuestros socios europeos.

Nuestro objetivo es crear un New Deal europeo, dentro del cual nuestro pueblo pueda respirar, crear y vivir en dignidad.

Una gran oportunidad para Europa está a punto de nacer en Grecia el 25 de enero. Una oportunidad que Europa no puede permitirse perder.



Fuente:  http://iniciativadebate.org/2015/01/30/carta-abierta-de-alexis-tsipras-a-los-alemanes-lo-que-nunca-les-dijeron-sobre-grecia