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miércoles, 17 de junio de 2020

Buena y mala medicina



DOCTOR: ¿Por qué has operado a Jones?
              CIRUJANO: Por cien libras.
DOCTOR: No, me refiero a qué tenía.
        CIRUJANO: Cien libras.

Viñeta de la revista Punch, 1925

sábado, 11 de noviembre de 2017

Los 'pupitas'

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Ilustración: Alfonso Blanco
 Una nueva tribu urbana frecuenta las consultas de los médicos de familia. Son jóvenes de 18 a 35 años que piden cita inquietos ante la aparición de un grano, un manchita en la piel, una mínima molestia abdominal o una molestia en el hombro derecho al adoptar alguna postura inverosímil. Vienen angustiados. Han hecho el esfuerzo de paralizar sus agendas para acudir al centro de salud donde esperarán con paciencia ser atendidos y calmados.

Siempre ha existido gente con cierto perfil hipocondriaco y tendencia a preocuparse de forma desproporcionada ante ciertas sensaciones corporales normales o pequeñas molestias. En casi todas las familias siempre ha habido un pupitas que acudía a sus mayores a la mínima, incluso cada cual se habrá preocupado alguna vez más de lo habitual ante un pequeño síntoma inespecífico. Lo que nos llama la atención a los profesionales sanitarios es que las consultas por este tipo de motivo son cada día más frecuentes. Sin llegar a ser una epidemia, sí es muy llamativo. No puedo aportar datos cuantitativos, salvo la encuesta europea de salud que indica que cada vez se consulta un poco más al médico y nos percibimos un poco menos sanos.

Parte de estos pacientes, los más jóvenes, han vivido infancias en las que han tenido múltiples contactos con el sistema sanitario. En el medio urbano en el que trabajo, es raro encontrar historias clínicas de niños menores de 14 años que tengan menos de diez enfermedades reflejadas, además de las revisiones del niño sano, vacunas, etcétera. Esto podría explicar la creación de un reflejo condicionado que nos haga consultar con el sistema sanitario a la mínima. Pero hay más. El fenómeno es muy complejo. Probablemente podamos rescatar la influencia de la crisis, el aislamiento social, y la pérdida de soberanía personal de los que delegan con más facilidad los cuidados de salud al sistema sanitario. Para algo pago mis impuestos.

Lo malo de esta historia es que todos sus actores terminan perdiendo, como en los dramas clásicos. El paciente pierde su tiempo y su capacidad de responsabilizarse de sus propios cuidados de salud ante molestias leves. La sociedad pierde dinero al dedicarse el tiempo de los médicos a asuntos que no deberían consumirlo, y los facultativos ven cómo su paciencia se volatiliza en sus ya sobrecargadas consultas.


Fuente: http://www.huffingtonpost.es/salvador-casado/los-pupitas_b_8479822.html

miércoles, 8 de octubre de 2014

El ébola huele a Prestige

Manuel Martín García | Médico y Presidente de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública 

 Una serie de similitudes hacen que la tragedia de la epidemia del Por el Virus Ebola se pueda comparar con la catástrofe ecológica por el hundimiento del petrolero Prestige:
 
1.- Los protagonistas: El actual presidente del Gobierno era en el año 2002 vicepresidente responsable de coordinar la gestión de la crisis del Prestige.

2.- Los factores de riesgo causales de los desastres: La falta de controles, recursos y protocolos para controlar adecuadamente a los cientos de petroleros (muchos de ellos herrumbroso) que navegaban junto a la costa gallega explican en gran parte esta catástrofe , algo similar a la decisión de trasladar a un enfermo afectado por el Ebola desde África sin contar con los recursos y protocolos para tratarlo adecuadamente y sin riesgos, al haberse cerrado el único Hospital de referencia para Enfermedades Infecciosas del país (Carlos III) para ahorrar gasto.

3.- La diseminación del problema por culpa de la de incapacidad de los administradores y políticos: Se obligó al petrolero a alejarse de la costa y recorrer miles de millas marinas esparciendo su carga de petróleo, mientras que en el caso del Ebola paciente no se formó ni informó adecuadamente al personal sanitario, ni se le sometió a los controles pertinentes (la auxiliar de enfermería afectada marchó de vacaciones y estuvo seis días con fiebre sin estar sometida a control) por l que por propia iniciativa acudió a un servicio de urgencias convencional, lo que facilitó la diseminación del virus entre familiares, amigos o contactos esporádicos.

4.- La ideología política de los gobiernos: En ambos casos los gobiernos presididos por militantes del Partido Popular (Jose Maria Aznar y Mariano Rajoy) tenían una clara orientación neoliberal de beneficiar a la multinacionales a costa de eliminar las regulaciones gubernamentales que garantizaban la protección del medio ambiente y de la ciudadanía, recortando los recursos del sistema para reducir gasto público y beneficiar al sector privado

Parece que va siendo hora que salgan de la esfera pública Rajoy y los dirigentes de su partido como la Ministra de Sanidad Ana Mato (remedo del Enrique López Veiga entonces. Consejero de Pesca de la Xunta de Galicia y de Arsenio Fdez. de Mesa Delegado del Gobierno en Galicia) sobre todo el Sr Rajoy por su incapacidad de gestionar administraciones y recursos públicos.


Fuente:  http://www.nuevatribuna.es/opinion/manuel-martin-garcia/ebola-huele-prestige/20141008134151108011.html

sábado, 21 de junio de 2014

Cuatro millones de pacientes contraen infecciones en hospitales de la UE


Alexander Petrosyan

Se estima que 4,1 millones de pacientes ingresados ​​en hospitales de la Unión Europea contraen infecciones y cerca de 37.000 mueren por esta causa. Los gastos médicos se elevan a más de 5.400 millones de euros. La pérdida de productividad en las empresas, por la resistencia a los antibióticos, es un problema creciente. El último informe del Comisario de Salud Europeo, Tonio Borg, ahonda en pacientes víctimas de errores en el diagnóstico, la medicación y las operaciones quirúrgicas. La resistencia a los patógenos que con frecuencia causan neumonía e infecciones del tracto urinario aumenta en toda la UE. En los últimos años las bacterias se han vuelto resistentes a los antibióticos. Esta resistencia se ha manifestado en las infecciones nosocomiales, las infecciones de las vías respiratorias, meningitis, enfermedades diarreicas y las infecciones de transmisión sexual. Las bacterias resistentes pueden ser transferidas de los animales a los seres humanos a través de la cadena alimentaria o por contacto directo.

La seguridad del paciente, asignatura pendiente
Los resultados de la consulta pública realizada por la UE, entre diciembre 2013 y febrero 2014, muestran que la sociedad civil (más del 90%) todavía ven la seguridad del paciente como un problema. Uno de cada cinco pacientes han recibido una disculpa por parte del médico o la enfermera, mientras que a un 17% se les dio una explicación por errores en el centro de salud. El informe del Comisario de Salud concluye que hay una necesidad de esfuerzos continuos para aumentar la seguridad del paciente y la calidad de la atención. La Comisión Europea propuso hasta 2016 una lista de acciones que incluyen la elaboración de directrices en materia de información a los pacientes, estándares de seguridad y mayor calidad y preparación de los sanitarios en la atención a los enfermos. En este sentido se insiste en la necesidad de una mayor formación del personal especializado en control de infecciones.  Al respecto se aconseja no bajar la guardia en el aislamiento de pacientes infectados.

Los ciudadanos esperan una asistencia sanitaria segura
“Cuando nuestros ciudadanos van a un hospital esperan una asistencia sanitaria segura. La buena noticia es que la mayoría de los Estados miembros cuentan ahora con programas de seguridad. La mala es que, a pesar de este progreso, todavía hay elementos adversos en los centros asistenciales y la seguridad del paciente rara vez forma parte de la formación del personal sanitario”, reconoce Tonio Borg. La encuesta del Eurobarómetro sobre la seguridad y la calidad de la atención del paciente, realizada entre noviembre y diciembre de 2013, en los 28 países de la UE, muestra que poco más de la mitad (53%) de los ciudadanos de la UE piensan que es probable que los pacientes sean perjudicados por la atención hospitalaria El aumento fue aún más significativo en países específicos, por ejemplo, Francia (61%), España (40%) y Luxemburgo (32%). Según los encuestados, las medidas más eficaces involucran tanto a profesionales de la salud como a organizaciones de pacientes.

Fuente:  http://www.lacelosia.com/cuatro-millones-de-pacientes-contraen-infecciones-en-hospitales-de-la-ue/?utm_content=buffer745e6&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

domingo, 20 de octubre de 2013

El detective de la talidomida

Un español meticuloso fue clave para relacionar el fármaco con las malformaciones de los bebés
 
"No quiero el premio ese que dan los suecos, sino el Guinness a la investigación más barata y eficaz”. Aunque el nombre engaña, a sus 85 años Claus Knapp es puro madrileño. Y las indagaciones a las que se refiere son las que le llevaron, junto a su compañero de la Clínica Universitaria de Hamburgo Widukind Lenz, a descubrir el origen de las malformaciones que, a partir de 1959, empezaron a ver en recién nacidos. “Eran casos terribles; niños que nacían sin brazos ni piernas”, recuerda, mientras enseña la cruda foto de uno de aquellos bebés en sus manos, solo un tronco. “Murió a los 11 días”.

 “Cuando me llegaron los primeros casos pensé: ‘Tenemos que hacer algo”. Y, tras consultarlo con Lenz y con su jefe, del que ambos eran adjuntos, iniciaron el trabajo. Fueron poco más de tres semanas. Hace justo 52 años de aquello. El pasado lunes se veía en Madrid la última sesión del juicio contra la farmacéutica alemana Grünenthal por la venta de la talidomida en España.

  “Teníamos casi 30 casos, pero nos dijeron que en Münster había más. Al final, vimos más de 500”, relata Knapp.

Durante aquellos días, hicieron doble jornada. Por la tarde, tras salir de la clínica, cogían el coche de Knapp y visitaban una a una a las madres de esos niños. “Era muy duro porque estaban muy afectadas”, recuerda. Lenz era “el inteligente, yo el listillo”, resume Knapp. Tan inteligente era el alemán que, pese a que hicieron el trabajo al alimón, él fue el que quedó en la memoria. “No me importa. Yo estaba esperando un hijo y lo que quería era volver a España”. Pero Knapp también era “el meticuloso, algo que había aprendido en el Colegio Alemán de Madrid, donde estudié antes de la Guerra Civil”. Pese a la formación de Lenz, pronto descartaron el factor genético. “Los casos aparecían en familias sin antecedentes. Y no había antecedentes: solo encontramos un caso similar, en un libro de dibujos de 1806 de Geoffroy Saint-Hilaire”

Las dos primeras semanas no dieron fruto. “Hicimos una historia clínica amplísima. Le preguntábamos a las mujeres de todo: qué habían comido, qué postres compraron. Pero nada”. También, obviamente, preguntaban por los fármacos. “Los médicos empezaron a cogernos manía, porque les pedíamos las historias clínicas y se veía el descontrol que había. Todos daban medicamentos sin apuntarlos”, cuenta.
A las dos semanas de trabajo, una de aquellas visitas les dio la pista definitiva. “Fuimos a casa de un matrimonio. Él era psicólogo, y llevaba un control exhaustivo del embarazo. Fue tajante: ‘Esto es de la talidomida; es lo único que ha tomado”, recuerda Knapp que les dijo. “Habíamos visitado ya una veintena de casas, y ninguna mujer nos lo había dicho. Pero aquel hombre parecía muy seguro. Lenz y yo nos miramos. Y, entonces, hice la que considero mi mayor aportación al trabajo. Le dije: ‘Hay que volver a empezar”. En los siguientes días volvieron a visitar a las mujeres, pero ampliando el cuestionario. “No queríamos preguntarles por la talidomida, porque podían haber dicho que la investigación estaba dirigida. Queríamos que nos lo dijeran ellas”.

No fue tan fácil. Una de las primeras a la que volvieron a visitar, después de preguntarle, recordó que su vecina le había dado algo para el dolor de cabeza. Fueron a verla. “La mujer trabajaba en una fábrica de válvulas, y era ahí donde conseguía las medicinas. Según nos contó, las trabajadoras estaban sentadas en círculo, y en medio tenían una especie de frutero lleno de pastillas. Como tenían que estar tan concentradas, a todas les dolía la cabeza, y cada una cogía lo que le parecía. Así llegó la talidomida hasta su casa”.

Poco a poco, los casos se fueron confirmando. En un artículo que escribieron en 1962 Lenz y Knapp, el que dejó zanjado el asunto, describen varias situaciones en las que no bastó con preguntar. Muchas de aquellas mujeres seguían sin mencionar la talidomida, pero, entonces, se dirigieron también a los médicos de cabecera. “Ante nuestra sorpresa, la mayoría de las historias se volvieron positivas”, cuentan. Por ejemplo, relatan la de un niño que nació el 18 de septiembre de 1961. “Sus padres declararon con toda determinación que la madre no había tomado ningún medicamento somnífero ni sedante”, relatan. “Pero una caja olvidada en un neceser de viaje que hacía de botiquín familiar” desmontó esa versión. Al volver a preguntar al seguro de la mujer, se supo que un sustituto se la había recetado.

“Otra vez la madre no recordó que había estado ingresada por apendicitis. Creía que eso había sido antes del embarazo. Había recibido talidomida durante el ingreso”, cuenta Knapp. “En otra casa, el frasco estaba escondido, en un cajón aparte del resto de los medicamentos. La madre había aconsejado a la hija embarazada que no le dijera al marido que estaba tomando cosas para los nervios. Eso estaba mal visto”.
Cuando ya tenían casi todos los casos verificados, hicieron un último esfuerzo para no dejar ningún cabo suelto. “Había una mujer que negaba y negaba que hubiera tomado nada. Pero teníamos que conseguirlo. Así que un día fui con mi mujer al hospital donde había dado a luz. Mientras ella entretenía a la enfermera, yo rebusqué en su historia clínica, ¡y ahí estaba!”.

Aquellos datos fueron recogidos uno a uno. Y los investigadores, una pareja de Sherlock y Sherlock en la que ninguno de los dos se sentía Watson, fueron más allá. “Empezamos a preguntar a colegas, e hicimos cuatro grupos: casos nuestros en los que sabíamos la fecha de la concepción, casos en los que sabíamos la de la última menstruación, y otros dos iguales con los datos que nos enviaban otros médicos”.

El volumen de datos crecía. Pero el pasado de cada uno vino en su ayuda. “Durante la II Guerra Mundial, Lenz había estado prisionero en Inglaterra. Allí, en un campo, los presos se daban clases unos a otros. Y él las recibió de estadística. Eso nos permitió estructurar todos los datos”. Knapp fue el encargado de reflejar aquella información gráficamente. Lleva aquellos pliegos consigo, y los desenrolla con mimo. Todavía, 50 años después, mantiene ocultos al periodista los nombres de las mujeres. A través del papel traslúcido se lee uno: Betina. “Antes de estudiar medicina me había presentado a las pruebas de Ingeniería de Caminos, así que yo dibujaba muy bien”, dice sin presunción.

Aquellos detallados gráficos muestran al lado del nombre de cada mujer una serie de hitos: la fecha de la concepción, la de la última menstruación, las malformaciones del bebé, su fecha de nacimiento y, pintadas con detalle, las capsulitas romboides que tomó cada una. “Estos dibujos fueron clave para el futuro de la investigación”, dice.

Cuando acabaron de volcar los datos de la primera veintena de mujeres, la conclusión era clara: todas habían tomado talidomida entre los días 37 y 50 de la gestación. “¡Lo habíamos encontrado!”, dice Knapp, y todavía se le ilumina la sonrisa al recordarlo.

Pero, con ello, no había acabado su trabajo. “Quedaba lo peor: comunicárselo al laboratorio”. Fueron a su jefe, y le expusieron sus conclusiones. “Él nos dijo: ‘Hay que llamar a Grünenthal. Pero no lo hagáis solos. Que alguien del centro sea testigo”. Knapp fue el encargado de la llamada. “Educadamente, les dije: ‘Tenemos la sospecha fundada de que su medicamento está causando las malformaciones’. Hubo un clic, y se puso un abogado. Ya debían de sospechar algo”, cuenta el médico. “Grünenthal es un laboratorio muy poderoso, así que les dijimos que vinieran y les dábamos nuestros datos. Aparecieron con tres abogados. La universidad nos apoyó con uno. Les enseñamos los papeles, pero, después de irse, nos llamaron y nos dijeron que no se lo creían”.

Fueron unos días tensos. “Los detectives pululaban a nuestro alrededor. Y decidimos que teníamos que hacer ruido. Empezamos a contárselo a los colegas, y cada vez nos llegaban más casos. Al final, 17 días después, el laboratorio retiró el medicamento del mercado. ¡Quién sabe cuántos niños nacieron a los nueve meses con malformaciones que podían haberse evitado! Nosotros contamos cuatro”, se lamenta.

La historia tiene estrambote: “Poco después, vinieron de la empresa y nos pidieron llevarse los papeles. Les dijimos que no. Como mucho, les ofrecimos hacerles fotocopias. Yo vi que intentaban llevarse los originales, pero no queríamos darle el nombre de las mujeres. Temíamos que las presionaran para que cambiaran su versión, así que ellos metían la mano, pero antes de coger la fotocopia, yo cortaba con una cuchilla el nombre. No me atreví a tacharlos por si encontraban forma de leerlos”, relata Knapp como quien cuenta una travesura.

Todavía después de ello, el laboratorio se resistió a admitir su responsabilidad, dice. “Hicieron congresos, reuniones, llamaron a la prensa para descalificarnos”. La madre de Knapp, periodista de prestigio en Berlín, fue una ayuda fundamental en aquella lucha de medios. Poco después, nació el hijo de Knapp. “Él podía haber sido uno de los niños de la talidomida”, dice. El médico y su familia volvieron a España.

En 1971, el laboratorio acordó indemnizar a los afectados alemanes. Fue la llamada sentencia Contergan, así llamada por el nombre de uno de aquellos fármacos. La batalla podía haber quedado para el recuerdo, si no fuera por la reactivación del caso por los afectados españoles. “Vinieron a pedirme que revisara sus historias, pero no llegamos a tiempo para el juicio”. Su papel ante posibles indemnizaciones futuras —186 afectados piden 204 millones— puede ser, otra vez, clave. “Aunque no puedan demostrar que su madre tomó talidomida, eso no hace falta. Viendo sus lesiones, yo puedo certificar quién es afectado y quién no. Son muy características, y sería una injusticia que no se lo reconocieran”.

Fuente:  http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/10/18/actualidad/1382124838_004545.html

miércoles, 2 de octubre de 2013

Parálisis cerebral en Kenia

Caroline y su hijo Joseph, de tres años y medio, miran la televisión junto a una vecina que de vez en cuando se hace cargo del pequeño para que Caroline pueda ir a comprar o a hacer algún recado urgente. — en Kenya.
Joseph, que padece parálisis cerebral a causa de una ictericia que se complicó, apenas puede mover brazos y piernas y no habla aunque sí reconoce a las personas de su alrededor. — en Kenya .
Agotado tras un día muy intenso, Gyan descansa en la cama que comparte con sus padres en uno de los suburbios de Nairobi, Kenia. — en Kenya.

 El 2 de octubre se celebra el Día Mundial de la Parálisis Cerebral
En países como Kenia, al diagnóstico se suman las dificultades económicas
Muchos maridos abandonan a sus mujeres cuando ven que su hijo es diferente
Caroline, Monica y Grace, desde Nairobi, nos relatan su día a día.
— en Kenya


domingo, 1 de septiembre de 2013

“Hay una epidemia de miedo que está provocando un problema de salud mental en la sociedad”

Carlos Artundo Purroy, consejero delegado de la EASP. 

Pregunta: ¿Qué es la Salud Pública?

Respuesta: Principalmente se ocupa de la salud del conjunto de la población. Podemos decir que el médico lo hace a nivel individual y en salud pública se hace para toda la sociedad.

Un trabajo bastante amplio

R: Las funciones básicas de la Salud Pública son cinco. La promoción de la salud como son los estilos de vida, las campañas contra el tábaco o para hacer ejercicio físico; la prevención de la enfermedad con el programa estrella de las vacunaciones, por ejemplo; la protección en dos ámbitos principales que son la Salud Ambiental y la Alimentaria; la vigilancia epidemiológica, y por último la organización de los servicios de Salud.

¿Esto es lo hacen en la Escuela Andaluza de Salud Pública?

R: En la EASP tenemos tres puntos importantes. La Formación de los profesionales sanitarios, su actualización, con cursos, másteres, expertos… y la consultoría con proyectos en todos los ámbitos relacionados con la Salud y la Investigación. Por esta escuela han pasado, en sus 27 años de historia, cerca de 100.000 profesionales para ampliar conocimientos.

La salud es importante y hay cierto interés en cuidarla. Pero, ¿la cuidamos?

R: Si preguntas a la gente en términos de valores, la Salud siempre sale arriba en todas las encuestas seguida de la Educación. Sin embargo, no siempre se corresponde con las prioridades que marcan los gobiernos. Algo que es un gran error puesto que no se puede recortar en Salud; lo que hay que hacer es mejorar la eficiencia y optimizar recursos, sacarle más brillo a un euro.
Frente a la Salud como prioridad nos encontramos a la política en el otro extremo, con un gran desprestigio. Sin embargo, parecen estar relacionadas.

R: Política viene del griego polis que significa cómo organizar una ciudad. Por lo tanto la Política con mayúsculas es gestionar y organizar, pero haciéndolo con transparencia y rindiendo cuentas para que sea el ciudadano el que gobierne. Este es el único camino para recuperar el concepto. Su relación es evidente.
Evidente en…

R: En temas generales la crisis y el endeudamiento han llevado a realizar recortes, pero se puede elegir en dónde hacer estos recortes. Pueden ser en Defensa, Acción exterior, Diputaciones… o en los asuntos centrales como Salud, Educación, Ciencia y Servicios Sociales. Realizarlo en estos cuatro últimos puntos es la peor de las decisiones posibles y eso depende de quién esté gobernando. Por mi experiencia considero que el sistema de representación de Acción Exterior es del siglo XIX, no es necesario tener representación en cada uno de los países, aquí sí se puede racionalizar.

¿Se está jugando con la Salud de la gente?

R: En algunos casos sí. Determinadas personas están tratando de vender experimentos introduciendo el interés y el lucro en el mercado sanitario cuando no existe ninguna evidencia que demuestre que la gestión privada es mejor o más barata.

Entonces, negocio y Salud ¿no casan?

R: La Salud es un Derecho. La protección, la promoción y la atención son básicos. Es un adelanto social que se tiene garantizado por ser ciudadano y pagar los impuestos. Se trata de un bien público que debe estar garantizado. Muy diferente al bien privado. En Estados Unidos las familias se arruinan cuando alguien cae enfermo.

¿Se está privatizando el sistema sanitario español?

R: Se están haciendo intentos sin transparencia para fomentar las privatizaciones parciales. No se está cambiando el modelo sanitario como tal. Otra cosa es que algunos tengan en mente volver al lugar de donde venimos, a los tiempos en los había beneficiencia y hospitales para pobres. Este es un futuro que debemos evitar y que estamos en condiciones de evitar.

Suena triste que se hable de evitar, cuando quizás tendríamos que estar alabando los esfuerzos por avanzar.

R: No es triste, es realista. En medicina sabemos que prevenir es esencial y que hay que erradicar los intentos por parte de una minoría de cambiar el modelo. Sobre todo, porque el modelo que predican es más injusto y más caro. El modelo liberal es peor. El gasto sanitario en Estados Unidos es del 14% del PIB y hay 40 millones de personas sin cobertura.

Y en España… ¿Hay diferencias sanitarias entre unas comunidades y otras?

R: Hay diferencias en la inversión y en los recursos porque cada comunidad tiene sus características propias.

La crisis ¿lo empeora todo?

R: La situación que estamos viviendo es una crisis sistemática mucho más profunda que va más allá del déficit. Estamos ante una crisis de política, institucional, de falta de valores, ecológica… Por lo tanto es una irresponsabilidad social huir hacia delante. Hay que resetearse y hacer cambios estructurales de la sociedad para llegar a un modelo que no esté centrado en el beneficio económico si no en la persona. Por eso cuando algunos políticos hablan de volver a la situación anterior a la crisis me echo a temblar. Lo que hay que hacer es aprender de lo que nos ha llevado hasta aquí y cambiar. Si no, volveremos a caer.

¿Cómo está afectando esto a la salud del ciudadano?

R: Estamos ante una gran crisis psicológica. Todo el día estamos hablando de lo mismo y esto tiene un efecto demoledor. Hay una epidemia de miedo, que unida a la falta de esperanza, está provocando serios problemas de salud mental en la sociedad. Todo ello para que se beneficie un 1% de la población. Y lo que es más importante: estamos abriendo la brecha de las desigualdades.
Hay que ser prudentes porque aún no tenemos datos suficientes. En Medicina los datos son lentos, pero viendo lo que está ocurriendo en otros países como Grecia y Portugal y con lo poco analizado hasta la fecha, sabemos que las patologías en salud mental han aumentado (la depresión, el stress, la ansiedad), hay más contagios de Sida sobre todo por vía intravenosa, algo que había bajado notablemente, y están apareciendo enfermedades ya erradicadas como la malaria.

¿Qué le espera a los ciudadanos?

R: Si los recursos siguen mermando  y no se paran los recortes en los campos esenciales, nos enfrentamos a daños irreversibles en el sistema sanitario. Un ejemplo claro: las listas de espera aumentarán y el sistema se deslegitimará ante la gente, perderá la confianza y esto abrirá las puertas a la privatización.

¿Cree que es algo orquestado?

R: Sé que estamos en un momento delicado y que si recortas y deterioras, al final abres las vías a otras alternativas.

¿Está situación podría incidir en la salud de las generaciones venideras? ¿Estamos criando jóvenes enfermos?

R: Depende de cuando salgamos de la crisis. Realmente no llevamos tanto tiempo para ello, pero si esto se estanca y va hacia atrás, sí se puede poner en peligro la salud de las generaciones que vienen. Si somos 
inteligentes y gestionamos bien no tienen por qué afectar. Lo importante es que aún estamos a tiempo.

¿Se le puede dar la vuelta?

R: Sí, debemos visibilizar lo positivo, que también existe, y poner en valor lo saludable. El giro viene de un cambio de modelo cultural. En Salud hay que conservar el concepto de bien público y universal, pero adaptarnos a las circunstancias y retos potenciando la salud pública y la promoción de la salud, pinchando las burbujas de ineficacia, controlando el gasto farmacológico y en nuevas tecnologías, realizando microrreformas selectivas, potenciando a los enfermos y familiares y, sobre todo, personalizando y humanizando la atención sanitaria. Hay que decir no al inmovilismo.

¿Qué se está haciendo desde la EASP?

R: Somos los coordinadores de la investigación que se está llevando a cabo en España y en Europa sobre los efectos de la crisis. De esto modo, en septiembre estrenaremos dos portales con toda la investigación sobre el impacto de la crisis en la salud de los Españoles y en Europa.

lunes, 15 de julio de 2013

Necesitamos un nuevo movimiento que defienda la sanidad pública

Ken Loach ha escrito el prólogo de NHS SOS: How the NHS Was Betrayed – and How We Can Save It, [NHS – S.O.S.: Cómo se traicionó al NHS y cómo salvarlo], con edición de Jacky Davis y Raymond Tallis.

“La reforma del Servicio de Salud consiste, por supuesto, en devolverlo al mercado y degradarlo de nuevo convirtiendo la atención sanitaria en una mercancía, así que nada tiene de reforma en absoluto".

"Si no comprendemos que tenemos que hacer todo lo que sea, hasta quebrantar la ley, para defender el Servicio Nacional de Salud (NHS - National Health Service), entonces estamos acabados".

Las primeras eran palabras de un distinguido médico de cabecera, las otras de un trabajador de los muelles de Liverpool. En la sociedad entera hay consciencia de que el Servicio Nacional de Salud constituye uno de nuestros grandes logros sociales y que mantenerlo constituye un enorme desafío político. Los políticos de todos los partidos, en mayor o menor medida, han ido preparando el camino para la privatización. Se trata de un patron familiar. El proceso se inició en el servicio sanitario a comienzos de los años 80 con la subcontratación de los servicios de limpieza. ¿Por qué hemos tardado tanto en responder? ¿Tan crédulos somos que vamos a dar crédito a los políticos que afirman que el NHS se encuentra "seguro en sus manos" cuando todas las pruebas indican lo contrario?

Para poder contraatacar, tenemos que comprender las razones del asalto al NHS. Se trata de una cuestión ideológica. Si fuera simplemente una cuestión financiera, hay soluciones a mano. Hay miles de millones de libras en impuestos por pagar y sin recaudar. Y billones, según nos cuentan, en el extranjero, fuera del alcance de los gobiernos nacionales. La riqueza que se crea por medio del trabajo de la gente corriente se desvía de modo que no pueda utilizarse para el bien común. Si existiera la voluntad política de sostener un servicio sanitario de financiación pública, se encontraría una forma.

Es una batalla por las ideas. Para algunos, la búsqueda del beneficio es una disciplina necesaria. La empresa privada identifica una necesidad, proporciona el servicio del modo más rentable y en ese proceso gana dinero. La avaricia es buena. Cuando todo el mundo persigue su propio interés, dice la teoría, todos salimos beneficiados.

Solo que no es el caso. Cuando una necesidad no rinde beneficios, queda insatisfecha. El NHS y los servicios de atención proporcionan muchos ejemplos de que no se proporciona lo que la gente precisa. Quienes trabajan en ellos podrían llenar muchas páginas con sus historias. Una mayor privatización ahondará las diferencias en la atención y el llamado programa de austeridad empobrece nuestra vida en todos los aspectos.

La resistencia presentada a esto ha sido muy débil. La organización que debiera haber constituido nuestra primera línea de defensa nos ha dejado solos. Los sindicatos, paralizados por el gobierno de Thatcher y abandonados por el Partido Laborista, apenas sí han tenido intervención. El mismo Partido Laborista ha seguido el mismo rumbo de su antecesor “tory” en el gobierno. Mientras trataba de presentar un rostro humano, ha proseguido las políticas de privatización y desregulación. Cuando el laborismo adoptó el lema “Laborismo quiere decir empresa”, no se hizo de inmediato evidente lo que querían decir de modo literal.

Así se ha creado un vacío político. ¿Quién pone por delante la idea de trabajar conjuntamente por el bien común, el que hemos de cuidar de nuestro hermano y nuestra hermana, que tenemos la tecnología y los conocimientos precisos para proporcionar una vida decente a todo el mundo, pero nos atenaza una ideología económica que lo hace imposible?

Sin embargo, se está produciendo un contraataque por toda Europa. Estamos viendo huelgas y acciones directas en los países más duramente golpeados por el desempleo masivo y otras consecuencia del fracaso económico. En Grecia, Francia y Alemania hay nuevos movimientos políticos en la izquierda, que avanzan alternativas. Todavía no ha sucedido en Gran Bretaña. Cuando la gente se pregunta a quién votar para defender el NHS, ¿qué les respondemos?

Los políticos de hoy han traicionado los principios del NHS. No son dignos, en mi opinión, de nuestro voto. Si ha habido un momento en el que se hiciera necesario un movimiento de amplia base, democrático y con principios que responda a los intereses de la gente frente a las demandas de las empresas y los políticos que hablan en su nombre, ese momento es ahora.

Kenneth Loach (1936) es el mayor de los cineastas políticamente comprometidos del realismo social británico.

domingo, 23 de junio de 2013

"La austeridad es un peligro para la salud pública"

El investigador de Oxford David Stuckler acaba de publicar con su colega Sanjay Basu el libro 'Por qué la austeridad mata" (Taurus), un detallado estudio, del que publicamos su prefacio, sobre los aspectos económicos de la salud en el que pone en evidencia las consecuencias de las políticas de ajuste: "Aumentan el paro, las enfermedades y los suicidios cuando se aplican recortes".
David Stuckler, investigador y experto en los aspectos económicos de la salud. / Marta Jara

David Stuckler habla bajo, despacio, como si supiera que lo que está diciendo es tan importante que debería permanecer lejos de oídos indiscretos. Pero nada más lejos de su intención: escribe artículos, da conferencias por media Europa y acaba de publicar un libro revelador, Por qué la austeridad mata (Taurus), en cuyas páginas desgrana los efectos de los recortes económicos a través de estadísticas y casos de personas afectadas directamente por los recortes.

Los dirigentes políticos y económicos afirman que la austeridad es imprescindible para reducir los desajustes fiscales y de deuda.

La austeridad es el principal enemigo. Los datos que nosotros aportamos dicen otra cosa, que los miren. Según nuestros estudios, lo que consigue la austeridad es retrasar la recuperación, en el caso de que se consiga. Ahí están los ejemplos de países que han aplicado en el pasado las recetas del Fondo Monetario Internacional. Y, mientras eso sucede, se devalúa la sanidad pública, la salud de la población. La idea más extendida es que las recesiones son inevitablemente perjudiciales para la salud. Pero no es así. Son una amenaza, pero también una oportunidad para la salud pública. El problema es que se está optando por empeorarla, no por mejorarla.

En España argumentan que no se podía endeudar más el país, que la financiación era inasumible.

La prima de riesgo de España que tenía España antes de aplicar las políticas de austeridad era muy inferior a la que tiene ahora. Además, lo que se está consiguiendo es retrasar el crecimiento, alargar la recesión y más paro. El paro es el principal riesgo para la salud de un país. Y España tiene seis millones de parados; un 57% de los jóvenes no tiene trabajo, lo cual es una situación de extrema vulnerabilidad. Deberían ver que en países donde no se ha aplicado la austeridad, como EE UU, la economía va mejor que en los que sí lo han hecho, como Reino Unido y Grecia, por ejemplo, donde la crisis se ha convertido en una tragedia sanitaria. No tiene por qué ser así, una crisis puede servir para corregir políticas [y muestra un gráfico que lleva en una carpeta para argumentar su tesis].



¿Qué quiere decir con eso?

La austeridad es un peligro para la salud pública. De vida o muerte. Un parado es una persona más proclive a las enfermedades mentales, a caer en depresiones, ansiedad, a consumir alcohol, drogas... Cae la esperanza de vida. Un parado puede perder su casa y verse en situaciones de emergencia. De acuerdo con nuestros estudios, en todos los países en los que se han aplicado medidas de austeridad han aumentado los suicidios. Los datos están ahí.

Si esto es así, ¿por qué los políticos no cambian de estrategia?

No es por la crisis, es por ideología. El FMI ha tenido que pedir perdón a Grecia recientemente, pero ya es tarde. Han pedido perdón por haberse equivocado anteriormente en otros países. El problema es que son decisiones ideológicas. La prioridad es crear empleo, no la austeridad. Se puede recortar, pero nunca en sanidad, educación o servicios sociales. Una persona con empleo enfermará menos, consumirá más, tributa, estará más feliz... Y todo eso se contagia.

Un caso singular, que explica en su libro, es el de Islandia.

Es verdad que es un país muy pequeño. Pero allí la población influyó, a través de un referéndum, en la política del país: se negó a pagar por los errores de sus bancos, ha emprendido medidas legales contra los dirigentes políticos. Reforzó sus programas de protección social y es de los pocos países que no han experimentado un aumento de las muertes durante la Gran Recesión que estamos sufriendo. El gasto social pasó del 21% al 25% del PIB entre 2007 y 2009, y la economía ha crecido un 3% en el último año. Igual ocurrió con el New Deal de Roosevelt en EE UU durante los años 30: sacó al país de la Depresión y creó mecanismos de protección social. Incluso Obama ha evitado las políticas de austeridad y están saliendo de la crisis con mejores indicadores que los países europeos. También pasó con las inyecciones de dinero público tras la Segunda Guerra Mundial, que llevaron al Estado del bienestar, después de la experiencia que supusieron las políticas duras en Alemania en los años 20 y 30, que todos sabemos a dónde condujeron. No es verdad que no haya alternativas. Hay alternativas. Las políticias de estímulo sí llevan a la recuperación. La recesión en Grecia, por ejemplo, ha empeorado por la austeridad: la incidencia del VIH ha crecido un 52%, la tasa de suicidios se ha duplicado, ha reaparecido la malaria y el número de asesinatos ha aumentado. Grecia ha de ser un ejemplo de que la austeridad sale muy cara a largo plazo. En menor escala, Reino Unido, con las políticas de austeridad de Cameron, sigue con la economía contraída.

La políticas de austeridad también están afectando a derechos, como a los inmigrantes sin papeles en España

En efecto. Y es un grave error. Cuando se recortan los servicios sanitarios y la gente deja de ir a la atención primaria, lo que se consigue es que empeoren los enfermos y, al final, terminen yendo a Urgencias para recibir un tratamiento mucho más largo y costoso. Igual ocurre con las privatizaciones. Ya lo vimos en Inglaterra, incluso en Italia. Al principio, dicen que se ahorran dinero pero, después, es más caro, por los tratamientos que se hacen en uno u otro hospital, dependiendo de si es público o privatizado, y, también, porque en más de una ocasión ha tenido que ir la Seguridad Social ha rescatar a los hospitales privados.

jueves, 6 de junio de 2013

La sanidad española, nuevo nicho de corrupción tras el ladrillo, según 'The New York Times

La sanidad española, nuevo nicho de corrupción tras el ladrillo, según 'The New York Times'

The New York Times destaca en su portada un extenso artículo la situación de corrupción en España, en el que afirma que los jueces españoles están investigando actualmente a "cerca de 1.000 políticos, que van desde los alcaldes de pueblos pequeños a exministros del Gobierno".

La información toma como punto de arranque el caso de la exalcaldesa de La Muela (Zaragoza), María Victoria Pinilla, para repasar otros como el caso Urdangarin, la gestión del expresidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, e incluso nombra al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, del que dice que ha tenido que enfrentarse a una lista "en la que se registraba que miembros de su partido recibían dinero por debajo de la mesa".

El periódico destaca los vínculos de las autoridades regionales y municipales con las cajas de ahorros que, en su opinión, "han creado las condiciones ideales para la corrupción en los años del boom de la construcción". Al respecto, Manuel Villoria, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Juan Carlos I, explica que, "pronto, otros sectores comenzarán a ocupar el lugar" de la construcción. Así, ha indicado que "el sistema sanitario, que está siendo sometido a la privatización, fácilmente podría tomar el relevo al ladrillo en los escándalos de corrupción a menos que se realicen cambios".

"Durante un almuerzo pueden decidir qué vas a hacer con 100 millones de euros", explica al periódico Villoria, que añade que en este contexto los dirigentes "podían pedir lo que querían". "A menudo no es para ellos, puede ser un apartamento para una hija o para los hijos de una hermana", apunta Villoria.

Aunque The New York Times asegura que España "no es en absoluto el más corrupto de Europa", también apunta que "mucho más está por venir". Para el diario, la corrupción en España "es el resultado de una estructura política que pone un enorme poder en manos de las autoridades locales, en donde muchos de ellas pueden otorgar contratos o terrenos con poca o ninguna consulta".

Reforzar el sistema judicial

El diario estadounidense señala que "ya se habla de reformar la financiación de los partidos y las leyes de transparencia, así como el aumento de penas para la corrupción y el fortalecimiento de la independencia de los auditores". Pero, según subraya el periódico, "muchos expertos creen que aún queda mucho por hacer para reforzar el sistema judicial insuficientemente financiado, que permite que muchos casos de corrupción queden sin resolver durante años".

Para el diario, la corrupción "fue aceptada en el sur de Europa como un hecho normal, como una forma de distribuir el botín entre unas pocas personas, en muchos casos, los fiscales". A su juicio, ha sido la llegada de la crisis la que, al "estancar proyectos", acabó "por levantar el velo sobre los funcionarios corruptos, los sobornos, los pagos por favores y otros acuerdos que pocos imaginaban".

"En un momento en que España, Italia, Grecia y Portugal están imponiendo planes de austeridad de reducción del déficit a unos ciudadanos en apuros, estas revelaciones de corrupción política generalizada están avivando un amargo resentimiento, están desestabilizando Gobiernos y minando la credibilidad de la clase política en su conjunto", apunta el texto.

En este sentido, el director general adjunto de Transparencia Internacional, Miklos Marschall, ha declarado al diario estadounidense que "la clase política no tiene sentido en el sur de Europa". Según ha señalado, "las instituciones públicas tienen que ser reconstruidas, paso a paso, para que el Gobierno pueda ser un actor creíble". "Este es el principal desafío", ha indicado.

No es la primera vez que The New York Times dedica alguno de sus reportajes a España. En septiembre de 2012 publicaba una serie de fotografías que, según explicaba, retrataban "la austeridad y el hambre" en el país. Además, el pasado mes de marzo, el diario estadounidense criticaba en un artículo el "lujo" de la Semana Santa.

miércoles, 5 de junio de 2013

Una turbia táctica de las farmacéuticas aumenta el coste de la sanidad pública

En las farmacias de los hospitales conviven medicamentos genéricos y de marca

Dice la suiza Nathalie Vernaz que no está en contra de la industria farmacéutica, pero acaba de meterle una buena bofetada a su imagen pública. Su equipo acaba de demostrar que las farmacéuticas aumentan el coste de la sanidad pública mediante el evergreening, una estrategia presuntamente tramposa que funciona pese a su turbidez.

Una gran empresa farmacéutica invierte unos 700 millones de euros y una docena de años en desarrollar un fármaco innovador, según las cifras que suele airear la propia industria. Por ello, esa compañía puede disfrutar de la patente en exclusiva durante un determinado número de años. Sin embargo, las farmacéuticas intentan por todos los medios perpetuar ese monopolio, blindando su producto cuando expira la patente madre con nuevas patentes basadas en cambios mínimos y normalmente poco innovadores, como nuevas indicaciones o aditivos.Su objetivo es bloquear la entrada en el mercado de los medicamentos genéricos, con menor precio y la misma eficacia.
“Patentan productos nuevos que son ligeramente diferentes a los originales”
El equipo de Vernaz, en una de las primeras investigaciones serias sobre el asunto, ha estudiado el coste del evergreening en el sistema hospitalario de la región suiza de Ginebra. Analizando sólo ocho de estos fármacos blindados con patentes menores, calculan que el sistema nacional de salud se habría ahorrado 14,4 millones de euros entre 2000 y 2008 si se hubieran sustituido por medicamentos genéricos. Esta cifra supone un 8,4% del total gastado en la región sólo en estos ocho fármacos, que incluyen la levocetirizina (un antihistamínico contra la alergia), el escitalopram (un antidepresivo), el esomeprazol (un protector del estómago) y la pregabalina (un anticonvulsivo).

Sólo han estudiado ocho casos, pero en revistas como el British Medical Journal se pueden consultar listas que incluyen medicamentos de todas las grandes farmacéuticas, como Pfizer, Merck, Sanofi Aventis, Lilly, Novartis, Astrazeneca y GSK. La estrategia es exitosa. Pese al auge de los medicamentos genéricos, el número de pacientes de la región de Ginebra que recibió un medicamento de marca o modificado mediante el evergreening aumentó desde casi 57.000 en 2001 a 131.000 en 2008.

El coste del ‘evergreening

“Patentan productos nuevos que son ligeramente diferentes a los originales. En la patente sólo se dice que son nuevos, no necesitan demostrar que son más eficaces que los originales, que sí tienen equivalentes genéricos”, explica Vernaz por teléfono en un excelente español aprendido durante años de veraneo en las playas de Dénia (Comunitat Valenciana).

“El estudio proporciona una prueba más de que las políticas de reducción de costes a base de alentar la prescripción de medicamentos genéricos, que suponen importantes ahorros, pueden ser anuladas por el aumento de los costes de los medicamentos sometidos a evergreening”, alerta el trabajo, publicado hoy en la revista PLoS Medicine.

“Yo no digo que sean prácticas abusivas, digo que esto está ocurriendo. Las autoridades y los hospitales deben saberlo para actuar en consecuencia”, afirma Vernaz, farmacéutica especializada en la economía de la salud que trabaja desde hace 10 años en el Hospital Universitario de Ginebra. “Necesitamos la innovación de la industria, pero una innovación que realmente beneficie a los ciudadanos. Con el gasto que supone el evergreening se podría tratar a más pacientes”, recalca.

“El grueso del gasto farmacéutico se debe a los medicamentos de marca, que actualmente suponen el 20% de todas las prescripciones en EEUU, pero el 80% de los costes”, recuerda el médico Aaron Kesselheim en un comentario también publicado en PLoS Medicine. Kesselheim, investigador de la Escuela Médica de Harvard en Boston (EEUU), estudió en 2006 el caso de tres medicamentos de marca: el protector de estómago omeprazol, el antibiótico amoxicilina y la metmorfina, indicada para la diabetes tipo 2. En los tres casos, sostiene Kesselheim, sus monopolios del mercado se alargaron gracias a una táctica que incluía llevar a los tribunales a sus competidores genéricos y patentar cambios mínimos en los productos.

“Nosotros identificamos 1.500 millones de dólares en ingresos que Medicaid, el programa de seguros de salud de EEUU para pacientes con bajos ingresos, podría haberse ahorrado si las alternativas genéricas a estos tres medicamentos hubiesen estado disponibles y hubieran sido ampliamente utilizadas cuando expiró la patente del ingrediente activo”, detalla.

Los investigadores suizos proponen que se invierta más en comparar la eficacia de los medicamentos originales con la de los sometidos a evergreening, para informar mejor a médicos y pacientes. Kesselheim también plantea que estos productos patentados sin apenas innovaciones puedan disfrutar de periodos de exclusividad en el mercado más cortos que los de los medicamentos originales, como ya ocurre en India.

Fuente: http://esmateria.com/2013/06/04/una-turbia-tactica-de-las-farmaceuticas-aumenta-el-coste-de-la-sanidad-publica/

domingo, 26 de mayo de 2013

"La pobreza es fuente de malestar y termina por quebrar la salud humana"

El forense argentino Salvador Darío.


Salvador Darío Bergel (Buenos Aires, 1932) es titular de la Cátedra Unesco de Bioética en la Universidad de Buenos Aires. Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales, ha sido abogado, experto en derecho mercantil. Esta semana ha participado en las Jornadas sobre Derecho y Genóma Humano, justo cuando se cumplen 20 años de la creación de la Cátedra Derecho y Genóma Humano, dirigida por el profesor Carlos María Romeo Casabona.

Crítico con las empresas farmacéuticas y con los recortes en las políticas de salud, Salvador Darío ha defendido que "la salud es un derecho humano" y que los Estados, "como obligación primaria y fundamental, deben velar por la salud de sus ciudadanos".

Pregunta. Se muestra muy crítico con lo que uste denomina como reduccionismo genético, una suerte de dictadura de la genética como si, por sí sola, fuera el principio y el fin que puede explicar todas las enfermedades.

Respuesta.
Esta tendencia es muy reaccionaria porque trata de ocultar los condicionantes sociales de la salud, la falta de políticas en materia de salud por parte de los Estados. La preocupación por la alimentación, por evitar el estrés, la pobreza, el ambiente social, el empleo, crear un ambiente saludable a la persona, todo esto se abandona y se toma como una pieza de un mecanismo económico determinado. La enfermedad, para el médico, debe ser la última instancia; la enfermedad sobreviene cuando quiebra la salud, lo importante para el médico es la prevención de la salud. Esto es un deber de los médicos, pero debe estar también acompañado de políticas sociales. Cuando a la gente no se le ofrece empleo, sufre hambre y no puede manter su familia hay un sufrimiento que se traduce en un grave perjuicio para la salud. Es inevitable. Un hombre que está un año, dos años desocupado, que no tiene elementos para mantener su casa, es una persona que termina enfermando, termina con un infarto o cualquier cosa. Por eso cobra más valor que la Unesco, en su última declaración sobre salud y derechos humanos, haya incluido la responsabilidad social en materia de salud. Es la primera vez que en un documento internacional se mencionan los condicionantes sociales de la salud y, dentro de ellos, la pobreza. La pobreza es fuente de malestar y de una serie de males que terminan por quebrar la salud humana.

P
. Y ha censurado también los análisis genéticos sin sentido, a la carta, por personas que se los pueden pagar.

R. Hay una medicina conforme al estatus económico del individuo. El individuo que puede sufragarse un costoso hospitalario, medicamentos, etc, tiene un derecho privilegiado a la salud. El que no puede hacerlo, que recurre a un hospital público, le diagnostican un mal que le obliga a someterse a una operación quirúrgica, y el médico le informa por ejemplo de que no hay turno hasta dentro de un año. Esto que es derecho a la salud, o derecho a morirse. Este es un problema del que deben tomar conciencia los Estados. El Estado, como obligación primaria y fundamental, debe velar por la salud de sus ciudadanos. Esto es indelegable. Y si no se toma conciencia de esto, estamos muy mal.

P.
Y en estos momentos que asistimos al desmantelamiento de esas estructuras del Estado del bienestar, a los recortes en políticas públicas básicas, ¿dónde queda ese planteamiento de la Unesco?


R. El Estado debe bregar por mantener y soportar este sistema básico. Y además hay un derecho humano de acceso a los medicamentos. El medicamento, cada vez se vuelve más caro. La industria farmacéutica está entre las tres o cuatro industrias más rentables del mundo. Y si el individuo no tiene para pagarse su medicamento, alguien acaba teniendo derecho sobre él. Y no es un problema teórico, lo hemos visto en Sudáfrica, cuando se planteó el problema de los retrovirales para combatir el Sida. Sudafrica pasó por encima de las leyes de propiedad industriales, es verdad, pero lo hizo para salvar la vida de una enorme cantidad de ciudadanos que estaban infectados. Después hemos visto que un medicamento retroviral que asegura anualmente la supervivencia costaba entre 8.000 y 10.000 dólares. Cuando Sudáfrica importó de la India ese mismo medicamento, el costo era de 400 dólares. Esto es un salvajismo total. Y llevó a la ilustre catedrática de Etica Adela Cortina a decir que si hay medicamentos y alguien se muere por falta de medicamentos, toda la sociedad es responsable de esto.

P. Ahí está el debate sobre el uso de genéricos para democratizar y abaratar los medicamentos.

R. Y tiene que ver también con la protección vía patentes. Y con esa tendencia de la industria farmaceútica de, cuando vence incluso la patente, tratar por cualquier subterfugio de mantenerla viva para evitar la utilización del genérico. Así que también hay una responsabilidad de las oficinas de patentes y de los propios gobiernos. Es un tema importantísimo, el derecho humano a la preservación de la salud y al acceso a los medicamentos.

P. Ha mencionado en su charla de pasada el tema de la clonación y me gustaría retomar el reciente avance logrado en Oregón: por vez primera se han obtenido células madre a través de la clonación. Un primer éxito en humanos de la técnica que dio origen a la famosa oveja Dolly. ¿Fascinante o aterrador?

R. Creo que en la Ciencia, todo avance es positivo. El progreso de la Ciencia es contínuo, es una acumulación de conocimientos. Y es importante porque en este caso puede servir para generar células madre con los cuales se pueda trabajar para la medicina regenerativa.

P. El potencial, de hecho, es enorme. Estamos hablando, por ejemplo, de regenerar un corazón infartado, o de curar lesiones medulares, o tal vez acabar con el Parkinson, el Alzheimer...

R. Sin duda. Que esto pueda tener un uso negativo, o se use para la clonación reproductiva de seres humanos, es un elemento que está ahí y no se puede evitar. Pero el experimento realizado es un hito en el progreso de la Ciencia.

P
. El investigador que lo ha dirigido, Shukhrat Mitalipor, ya ha dejado claro que su objetivo no es la clonación humana, sino la clonación terapeútica.

R. Absolutamente, incluso yo diría que la clonación humana, técnicamente, es casi imposible; pero siempre vale la pena prevenirse de malos usos y malos intentos.

P. En España, la clonación humana está expresamente prohibida por la ley de reproducción humana asistida.

R. Y lo veo positivo. Los países firmantes del Convenio de Oviedo sobre Derechos Humanos y Biomedicina también lo tienen prohibido. Hay algunos bioeticistas que creen que debería tolerarse, mi idea es contraria. La reproducción humana es una cosa demasiado seria para que salga de un laboratorio.

P. Y usted que dirige la Cátedra Unesco de Bioética en la capital argentina sabe que estos hallazgos científicos abren la discusión sobre los aspectos éticos de la clonación humana.

R. Desde luego, estos descubrimientos actualizan debates que ya existían.

P. Usted mismo ha hablado de la necesidad de que en el asunto de los análisis genéticos, vuelva el poder a los médicos.

R. Efectivamente, y no a la industria farmacéutica. El médico debe tener conciencia social de su labor. Lo importante es la salud y su preservación de la salud.

P. En estas jornadas se ha hablado también de la medicina personalizada.

R. Si se entiende como poner la atención en el paciente de forma integral para reestablecer su salud me parece una cosa positiva. Ahora, si la medicina personalizada es una moda para uso de la gente que tiene un determinado poder económico, me parece una barbaridad. Y tiene poco que ver con la salud.