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lunes, 6 de julio de 2020

De pseudoterapia a liberación sexual: la histérica historia del vibrador

Cuando nacieron, ni eran juguetes ni eran sexuales.
Cuando nacieron, ni eran juguetes ni eran sexuales.CSA-PRINTSTOCK / GETTY
En más de 100 años de existencia, la industria se las ha ingeniado para reconvertir un producto engañoso en un artefacto para el placer de las masas

La idea de que el vibrador ha contribuido a cerrar la brecha de placer entre sexos, al empoderar a las mujeres, está tan extendida actualmente como alejada de la que tenían los bancos estadounidenses cuando los regalaban a los agricultores por abrir una cuenta corriente, en los años cuarenta. Lejos también estaba la intención de las empresas que comercializaron el aparato a principios del siglo XX en el país. Los vendedores pretendieron durante décadas que usuarios de todas las edades y sexos vibraran con frenesí casi todas las partes del cuerpo, prometiendo todo tipo de curas sin fundamento.

Toda relación con el sexo, si existía, la ponía cada uno. Los fabricantes distribuyeron vibradores en masa para reconfortar los cansados músculos de las abuelas y los abuelos, para aliviar los agotados pies de las amas de casa, incluso para estimular el crecimiento del cabello en los hombres calvos. 
Pero a Hallie Lieberman, quien ha investigado la historia de los primeros pasos de estos ingenios, parece no cuadrarle esta explicación. Según ella, se presentaron los vibradores como el nuevo emblema de las bonanzas de la vida eléctrica moderna y, ya de paso, para burlar el conservadurismo político y la retórica antimasturbación. Pero es un asunto en el que los expertos no se ponen de acuerdo, solo saben que de la intención sexual, si la hubo, no ha quedado ni rastro. Lo que sí está claro es que el aparato de placer que conocemos ahora nació como una pseudoterapia y fue un elemento más

¿Para la histeria o los dolores de cuello?
Un vibrador "indispensable tras darse un baño o hacer ejercicio", según este anuncio de 1906, publicado en Filadelfia (Estados Unidos).

En un primer momento, los vibradores se aplicaban a las espaldas cansadas, pero también a la garganta, para curar la laringitis; a la nariz, para disminuir la presión de los senos nasales; a los estómagos de los bebés que sufrían cólicos y, por supuesto, a quienes se fracturaban un hueso. El primer vibrador electromecánico fue un dispositivo llamado “percuteur”, inventado por el médico británico Joseph Mortimer Granville a finales de la década de 1870. Granville pensó que la vibración alimentaba el sistema nervioso humano, y desarrolló su percuteur como un dispositivo médico para estimular los nervios enfermos. El médico se adelantó casi una década a la plancha eléctrica y la aspiradora, según señala el diario británico The Guardian, pero también a cualquier evidencia científica de que el aparato tuviera algún efecto terapéutico (al menos como se entendería actualmente).
Un vibrador "indispensable tras darse un baño o hacer ejercicio", según este anuncio de 1906, publicado en Filadelfia (EstadosUnidos).Jay Paull / Getty Images
Tampoco hay pruebas de que los médicos usaran los vibradores en secreto para “curar” a las mujeres histéricas, una hipótesis que se remonta a un libro de Rachel Maines, entonces historiadora de la tecnología y, actualmente, investigadora de la Universidad de Cornell (EE UU). Una investigación posterior no halló pruebas de que los galenos utilizaran vibradores para inducir orgasmos a sus pacientes, como parte de un tratamiento estandarizado para abordar el estado pasajero de excitación nerviosa.

Es más, uno de los primeros anuncios de vibradores, del año 1904, da a entender usos menos íntimos y dirigidos a otro tipo de bienestar. En la imagen, una mujer está sentada, con la cabeza ligeramente ladeada, mientras una médico con una larga bata blanca aparece detrás de ella, tocándole el cuello. En una de sus manos lleva un vibrador eléctrico, diseñado para aliviar la tensión de los pacientes que reciben un masaje. “Con este método se evita el 50% de la fatiga de los masajistas y se obtienen resultados infinitamente mejores en el tratamiento”, señalaba el folleto.

Un vibrador de la década de 1930, durante una exposición en el museo de ciencia Dana Centre de Londres, Reino Unido.
Un vibrador de la década de 1930, durante una exposición en el museo de ciencia Dana Centre de Londres, Reino Unido.Fiona Hanson - PA Images / PA Images via Getty Images
Una industria de la trampa y el engaño
Conforme los vibradores fueron democratizándose, los médicos comenzaron a percibir que las promesas con las que los comercializaban eran infundadas. Pese a todo, las curas eléctricas se seguían vendiendo a millones, a golpe de anuncio a toda página. Uno publicado en 1910 en el New York Tribune aseguraba que “la vibración destierra la enfermedad como el sol destierra la niebla”. En otro anuncio, de 1912, el vibrador New Life incluía una guía de 300 páginas con curas de todo tipo, desde la obesidad y la apendicitis hasta la tuberculosis y el vértigo. Todo comenzó a cambiar en 1915, cuando la revista de la Asociación Médica Americana dejó claro, por fin, que el “negocio de los vibradores es un engaño y una trampa”.

La actriz Colleen Moore enseña cómo se usa un vibrador Star-Rite, en Hollywood, a finales de los años veinte.
La actriz Colleen Moore enseña cómo se usa un vibrador Star-Rite, en Hollywood,
 a finales de los años veinte.Underwood Archives / Getty Images
 La pujante industria de los vibradores entró en una crisis que rápidamente se convirtió en una oportunidad. Después de muchos años de publicidad y charlatanería, había crecido toda una industria dedicada a la fabricación de estos artefactos. Cada vez había menos médicos dispuestos a comprarlos, y entonces a alguien se le encendió la bombilla. Los departamentos de marketing hicieron el resto: en lugar de pensar en los médicos como clientes potenciales orientaron la producción hacia los consumidores, con lo que los anuncios se volvieron cada vez más sutilmente sexuales.

Los estudiosos de esta vibrante historia no se atreven a concretar en qué fecha exactamente los vibradores cambiaron de uso, pero todo sugiere que esta herramienta de placer, tal y como se conoce hoy día, apareció en 1950 y comenzó a venderse a gran escala y sin tapujos en 1960. Algunos anuncios de los cincuenta comenzaron a mostrar a mujeres con blusas escotadas, abiertamente felices con su vibrador, con la promesa de “solucionar los nervios atascados”.

Hoy día este dispositivo existe y ha dado lugar al célebre succionador de clítoris, trasmitiendo movimiento; que estimulan el punto G con varios tipos diferentes de vibración e intensidades distintas; que tienen texturas realistas hasta los más mínimos detalles; incluso que se pueden manejar a través de una aplicación, programando patrones y vinculándolos a aplicaciones de música para que vibren a la vez de lo que se escucha. Nada, en todo caso, que tenga que ver con la histeria femenina, sino, más bien, con el placer más sosegado y sereno.

sábado, 5 de enero de 2019

Histeria femenina



Hasta practicamente el siglo XX existía como diagnóstico la "histeria femenina". Era el cajón desastre de muchos síntomas y malestares atribuidos (erróneamente) a las mujeres . ¿Saben qué era y qué tratamiento se aplicaba?

Las pacientes diagnosticadas con histeria femenina debían recibir un lavado vaginal (hidroterapia) o un "masaje pélvico", estimulación manual de los genitales de la mujer por el médico hasta llegar al orgasmo, el llamado "paroxismo histérico"

De este peculiar masaje ya se hablaba en el 653 y consistía en que por orden de un médico, la comadrona se impregnaba un dedo en aceite de lirios o nardos y masajeaba con vigor la zona genital de la mujer hasta que esta llegara al clímax, y aliviara de esa manera su histeria.

Desfallecimientos, insomnio, dolor abdominal, irritabilidad, dolores de cabeza, etc. conducían a la mujer a ser diagnosticada de histeria. Además, se consideraba el deseo sexual reprimido de las mujeres una enfermedad.

De la Histeria ya se hablaba en papiros egipcios (Kahoun,1900 a.C.) y fue descrita por Platón e Hipócrates. En la antigua Grecia se decía que el útero no está estático sino que deambula por el cuerpo de la mujer causando enfermedades cuando llegaba al pecho.

Esta teoría da origen al nombre de la teórica enfermedad, pues la palabra histeria proviene de la palabra griega para útero, que es "hysteraon".

 Freud basó algunas de sus teorías sobre el psicoanálisis en la histeria femenina. Algunos dicen que Sigmund Freud y Jean-Martin Charcot propiciaron que desapareciera la histeria como enfermedad al profundizar en el estudio de la mente.

 Para los médicos (muchas veces ayudados por matronas) era un "chollo" el diagnóstico de esta enfermedad porque lo asociaban a un tratamiento largo que no tenía efectos secundarios y por el que cobraban en cada sesión.

 La parte más llamativa del asunto fue la invención de "aparatos" para el tratamiento de la histeria. En 1870 los médicos ya disponían del primer vibrador mecánico y en 1873 se empleó el primer vibrador electromecánico.

Primer vibrador electromecánico.
 El médico Joseph Mortimer Granville en 1870, cansado de masturbar manualmente a sus pacientes, patentó el primer vibrador con forma fálica, y aunque de un tamaño considerable, fue todo un éxito, ya que lograba “aliviar” a las pacientes en menos de 10 minutos.

Primer vibrador con forma fálica,
   También se creó el “manipulador”, el primer vibrador a vapor, que era una mesa larga con un corte a la mitad para una esfera vibrante; su inventor, George Taylor, al mismo tiempo que recomendaba su uso, advertía que las mujeres debían ser supervisadas para prevenir el “abuso”.

 A finales del siglo XIX, la difusión de la electricidad en el hogar facilitó la llegada del vibrador al mercado de consumo. Además la intimidad lo convirtió en un aparato más popular que la plancha. Las publicidedades decían “porque tú, mujer, tienes derecho a no estar enferma”.

 La variedad de vibradores medicinales de aquella época era inmensa, muchos modelos funcionaban con corriente eléctrica, otros lo hacían con baterías o gas, incluso se diseñaron algunos que funcionaban a pedales.

Aunque los médicos de la época reconocían que el desorden provenía de la insatisfacción sexual, parecían reticentes a admitir el propósito sexual de los dispositivos empleados para tratarlo.

A finales del siglo XIX y ante las dudas sobre la enfermedad y más aun de los tratamientos, se introduce un nuevo concepto sobre estas teóricas patologías que es el de “neurosis histérica”.

 A lo largo de los primeros años del siglo XX el número de diagnósticos de histeria femenina decayó, pero al menos la mitad de las mujeres norteamericanas tenía un vibrador en sus casas para fines “medicinales”.

 Las relaciones sexuales se enmarcaban dentro de la función reproductiva y, fuera de esto, eran indecorosas. El cambio vino de mano de los movimientos sufragistas, que promovían la revolución y sembraron la semilla de la libertad y la igualdad entre hombres y mujeres.

En 1952, la Asociación Americana de Psiquiatría declaró oficialmente que la histeria femenina no era una enfermedad, sino un mito anticuado, y el "orgasmo femenino" una necesidad fisiologica tal y como lo es comer o dormir.


 Hoy día la histeria es enfermedad sin connotación con la mujer y la sexualidad,aunque la RAE dice "Enfermedad nerviosa crónica,más frecuente en la mujer que en el hombre, caracterizada por gran variedad de síntomas, principalmente funcionales y a veces por ataques convulsivos”


Fuente:  Catéter Doble Jota ‏ @cateterdoblej

miércoles, 5 de julio de 2017

Sexo con robots

La cara (en este caso, culo) oculta de la ciencia.

El autor con El creador de Samantha en Catalunya Ràdio
El autor con El creador de Samantha en Catalunya Ràdio
 La ciencia es una actividad social y, como tal, está sujeta a los vaivenes, valores y tradiciones de las comunidades que la sostienen. Ahora mismo, por razones algunas obvias y otras no tanto, se habla, y mucho, de robótica. De robots voladores, robots astronautas, submarinistas, recepcionistas, obreros, soldados, médicos... pero... ¿dónde están los robots del sexo? Sabemos que la pornografía y la industria del sexo acaparan las búsquedas y uso en Internet, moviendo cifras multimillonarias. Se estiman unas ganancias para la pornografía de 91.000 millones de euros al año, mediante más de 13.000 nuevas películas, páginas electrónicas y otros servicios relacionados. Por otro lado la prostitución mueve de forma ilegal unos 180.000 millones de euros al año.

Ante este panorama, y constatando que la sexualidad es un motor fundamental de las sociedades humanas, aunando diversos elementos relativos a la socialización y, en algunos casos, a la reproducción, nos preguntamos de nuevo... ¿y los robots sexuales?

Como investigador intento tener la mente abierta y explorar áreas de futuro, por lo que recientemente inicié mis investigaciones sobre robótica sexual, lo cual es coherente dada mi dilatada experiencia con el estudio filosófico de la robótica. Mi primera constatación al ir a revistas académicas especializadas del ámbito de la robótica fue apabullante: NO HAY INVESTIGACIONES SOBRE ROBOTS Y SEXO. Por lo menos en el ámbito de la ingeniería robótica es de este modo. Tal vez podemos encontrar algunos artículos de robo-ética (los trabajos de Levy, Richardson o Sullins) o psicología que hayan tratado este tema, pero no publicaciones del propio ámbito. Todo el mundo trabaja en robots futbolistas, cocineros, asistentes, brazos industriales, coches inteligentes, drones... pero... ¡ningún laboratorio de robótica sexual! Teniendo en cuenta que los laboratorios académicos buscan desesperadamente fuentes de financiación y beneficios, esto resulta anómalo.

La segunda constatación, a partir de lo anterior es advertir que estamos ante un tema tabú científico. Todavía no se ha iniciado la robótica sexual que algunas voces, como la de la antropóloga Kathleen Richardson, se alzan en contra de tal mercado tecnológico, considerándolo una opresión similar a la de la prostitución (https://campaignagainstsexrobots.org/). Razones para el debate las hay, claro está. Pero vayamos por partes y revisemos los antecedentes históricos de la incipiente robótica sexual.

Juguetes sexuales
Investigadores de la Universidad de Tübingen han situado en un artefato lítico paleolítico de hace 28.000 años el primer uso de un dildo como instrumento tanto simbólico como sexual. Su uso se extenderá por las geografías humanas, desde las antiguas civilizaciones de Egipto, Grecia, Roma o China hasta nuestros días. Se utilizarán materiales diversos, madera, cristal, jade, bronce, piel animal, tejidos, cerámica, piedra... pero siempre con la misma finalidad sexual. Incluso Shakespeare los cita, como sin venir a cuento y de pasada, en el Acto IV, Escena IV de Un cuento de invierno. Sin ánimo de parecer falocráticos, debemos considerar que también se usaron otros utensilios, tales como bolas vaginales, dilatadores o lubricantes, con tal de aumentar las posibilidades del juego sexual.

Máquinas sexuales inteligentes
Pero con el inicio de la electricidad y la exploración de mercados se abrió un espacio nuevo para la experimentación. Es el origen decimonónico de los vibradores, el descubrimiento de nuevas sustancias como el látex (si bien los olmecas ya utilizaban productos similares). Esto también dio rienda suelta a los nuevos juguetes, como las muñecas de goma, a inicios del siglo XX en París, según cuenta Iwan Bloch en la obra La vida sexual de nuestros días (1908). Ya en este momento Bloch comenta que hay aparatos genitales femeninos que segregan lubricante como si tuvieran glándulas de Bartolini, y penes neumáticos que eyaculan. Nuestros abuelos ya disponían de un buen catálogo de utensilios y sus referentes literarios (como el mito de Pigmalión con enamoramiento de una estatua) a la vez que una religiosidad conservadora en lo sexual impulsó el desarrollo tácito y oculto de tales prácticas. Si bien siempre ha habido abrazadores sexuales de árboles (denominados dendrofílicos) o personas gozadoras ante estatuas (los agalmatofílicos), el avance experimentado en el utillaje sexual a lo largo del siglo XX y XXI nos lleva a otro nivel, lejos de lo parafílico para abrazar la 'normalidad' (si existe).

El nivel de realismo y perfección en la estimulación actual es increíble, puesto que estamos asistiendo al nacimiento de la dildónica: vibradores complejos, controlables mediante parejas a distancia o por el móvil via Bluetooth como el We-Vibe 4 Plus, claro ejemplo de teledildónica) (¿para cuándo un neuroconector para gestionar su funcionamiento? La neurodildónica será un rotundo éxito), vaginas de texturas hiperrealistas y calefactables...

Incluso la realidad virtual permite acceder a integraciones dentro de la escena, como el culo/vagina vibrador/a de Cyberskin que tiene una app controladora para el teléfono (Twerking Butt App) y conexión VR 3D. Los masturbadores Tenga son un brutal éxito de vendas en Japón y se extienden hoy en día. Materiales clásicos como PVC, látex, silicona y gelatina unidos a nuevos como PU, TPR o TPE permiten mejorar la calidad de la naturalidad de la experiencia. O incluso mejorarla, una vez sus diseños van más allá de lo que Naturaleza ha proporcionado.

También existe la opción de crear vestidos para el usuario que cuenten con coordinación entre masturbadores automatizados, sensores distribuidos y gafas de VR conectados a pornografía 3D (Pornhub, una de las más importantes páginas ya tiene sección de VR) o simulaciones sexuales computacionales, como ha hecho la empresa japonesa llusion VR. Hablando de simulaciones, los chatbots y sistemas artificiales que hacen las veces de novios/novias/amantes pululan por doquier en la red para ser usados mediante tablets, móviles o ordenadores.

Tras lo visto, es normal que alguien pensara en hacer cuerpos enteros, siendo la empresa más famosa Realdolls. Muñecas y muñecos diseñados bajo la premisa hiperrealista con tal de satisfacer una clientela solvente y especial: maniquíes con bocas/anos/vaginas/penes para satisfacer en un modo tridimensional a escala humana. Y en el año 2010 alguien decidió por vez primera añadir inteligencia artificial a tales muñecos: Roxxxy the robot, presentado en Las Vegas AVN Adult Entertainment Exhibition, incorporaba voz artificial y una rudimentaria interfaz de interacción con el usuario. Pero la revolución ha llegado de la mano de un científico catalán: Sergi Santos.

Samantha... ¿el robot sexual inteligente?
Hace pocas semanas, en nanotecnólogo Sergi Santos sacó al mercado una muñeca sexual con la mejor IA nunca integrada en un sistema de estas características. Según el investigador, con quien he compartido tertulia periodística y conversación privada, Samantha tiene complejos algoritmos que regulan respuestas más 'humanas'. Samantha tiene el procesador integrado en la cabeza, emitiendo respuestas con una voz dulce y realista, con la que te guía través de los diversos modos de uso que tiene (el sexual, el amoroso, el familiar).

Uno tiene que cortejarla y 'satisfacerla', o el robot se quejará. Incluso le ha integrado un módulo filosófico en el que el robot reproduce citas de textos clásicos a petición de la usuaria/del usuario. Lo interesante es que Santos no sólo está integrando más servicios en el robot, sino que plantea al mismo tiempo una reflexión sobre las dinámicas de la seducción, de la excitación o del placer. El juguete se humaniza y no es un simple agente pasivo. Esto es una verdadera relación en las relaciones entre humanos y máquinas. Tal vez un día Santos será el Amancio Ortega de la robótica sexual, el tiempo y otras variables azarosas lo decidirán.

Algunos retos éticos
Para empezar, los tenemos éticos: el propio Levy no pudo leer su tesis doctoral sobre robótica sexual en el Reino Unido y tuvo que emigrar a Maastrich. A pesar de estar en el siglo XXI y que parece el dinero lo mueve todo, la robótica sexual es todavía un GRAN TABÚ.

Por otro lado, tenemos retos importantes, puesto que ya existen empresas que fabrican muñecos sexuales de niñas y niños, como la escalofriante empresa japonesa Trottla (con importaciones prohibidas al menos por el gobierno australiano). ¿Estaremos incentivando actitudes reprobables o más bien las podremos contener gracias a instrumentos de este tipo?

Y, ¿qué hacer con las personas que se enamoran de sus robots y se quieren casar con ellos, legarles sus herencias o enterrarlos en caso de 'fallecimiento'? Ya existen cementerios en Japón para perros robots Aibo (fabricados por Sony). ¿Realmente es necesaria una ciencia del amor por los robots, la lovótica?

Tampoco queda claro si estas máquinas mejoraran la sexualidad humana, la genitalizarán o la anorrearán, pero lo que es evidente es que ya están transformando el mundo contemporáneo, del mismo modo que las redes sociales y las aplicaciones móviles han alterado los modos de plantear escarceos sexuales, iniciación de amistades o las relaciones sociales.

También es posible que algunos de estos robots puedan mejorar la vida sexual de personas con necesidades especiales o incluso con disfunciones médicas que puedan ser mejoradas mediante el uso supervisado de tales máquinas. ¿Y si mejoran la sexualidad de las "personas sin más", es decir, todos nosotros?

Hay un último aspecto importante: el internet de las cosas. Estas máquinas podrán funcionar mejor cuanto más sepan de nosotros y quienes controlen estos datos tendrán todavía más información (sensible) sobre nosotros. Como si no fuera ya suficiente con los móviles y los sensores de deporte, ahora una nueva generación de controladores sexuales completarán el círculo informacional.
Bueno, y ya finalizando mi perorata, estamos ante otro filón económico e investigador que creo que me voy a perder a no ser que consiga formar parte del mismo ahora que simplemente se empieza a levantar. Y lo digo sin metáforas de doble sentido, que siempre me critican.

P.D. Por cierto en breve se celebrará en Londres el tercer congreso, Love & Sex with Robots, por si les interesa.

Fuente: http://www.investigacionyciencia.es/blogs/ciencia-y-sociedad/56/posts/tabs-cientficos-i-sexo-con-robots-15153

jueves, 10 de noviembre de 2016

El Precedente Filogenético

El siempre divertido Robert Sapolsky hace una digresión en su libro Why Zebras Don’t Get Ulcers acerca de la corrección política y las cosquillas. Dice que una vez leyó algo acerca de que a nadie le gusta que le hagan cosquillas, que todo va de poder y control de parte del que hace las cosquillas, especialmente cuando se trata de niños, y que el hecho de que se rían no indica placer sino que es algo reflejo, y que requerir ser cosquilleado es signo de subordinación y de amor a las cadenas, y enseguida aparecían palabras como «falocéntrico» y cosas así.

Los biólogos, una de las primeras cosas que hacen cuando se enfrentan a un problema es buscar el Precedente Filogenético para entender mejor el fenómeno humano, y eso es lo que hizo Sapolsky: ¿otras especies hacen esto? Porque si otras especies relacionadas hacen lo mismo, esto debilita los argumentos que dicen que ese fenómeno se debe a la cultura humana. Y resulta que a los chimpancés les encanta que les hagan cosquillas. Una de las primeras palabras que dominan los chimpancés que son entrenados para hablar el lenguaje de signos es «cosquillas» y una de las primeras frases: «Hazme cosquillas». En la universidad, Sapolsky trabajó con uno de estos chimpancés. El chimpancé componía la frase correctamente y Sapolsky le hacía cosquillas. Los chimpancés se encogen, se cubren las costillas y hacen una respiración característica cuando les hacen cosquillas. El chimpancé se paraba, recobraba el aliento y hacía un gesto como de que ya era demasiado. Entonces se le iluminaban los ojos y volvía a hacer la frase «hazme cosquillas».

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Tim Flach
«Kiss»
More Than Human
En el libro Macachiavellian Intelligence, Dario Maestripieri describe la sociedad de los macacos Rhesus (Macaca mulatta) y encontramos cosas muy interesantes en cuanto a otro tipo de precedentes filogenéticos. Estos macacos son unos monos de unos 5-8 kg. Los machos son 5-10 centímetros más altos y pesan 2-3 kg más que las hembras. Viven entre 20 y 30 años y las hembras alcanzan la pubertad a los 3-4 años de edad y los machos un año más tarde que las hembras. Pertenecen a los llamados monos del Viejo Mundo que comparten el 95% de los genes con los humanos, ya que nuestros ancestros y los de ellos se separaron hace unos 25 millones de años. Después de los humanos es probablemente la especie de primate más exitosa del planeta, en sentido reproductivo, ya que se adaptan a cualquier hábitat y su principal jugada ha sido precisamente prosperar entre humanos y vivir a nuestra costa, mientras que otros animales huyen de nosotros. Se estima que en el norte de la India la mitad de los macacos viven en pueblos, templos, ciudades, estaciones de tren, etc.

Los macacos Rhesus que más ha estudiado Maestripieri viven en la isla de Cayo Santiago, cerca de Puerto Rico, patrocinados por el National Institutes of Health (NIH) de los Estados Unidos desde donde se envían a centros de investigación ya que este macaco es uno de los animales más utilizados en investigación biomédica.

Resulta que los macacos siguen un patrón estacional en su reproducción, producen los niños en la estación del año en que la comida es más abundante. En Puerto Rico en concreto, los macacos tienen el sexo en primavera-verano y las crías en otoño-invierno. Esto quiere decir que las hembras están seis meses interesadas en las crías y nada en absoluto en el sexo. Los machos Rhesus experimentan una caída de testosterona en la estación de la crianza y pierden la libido. ¿Qué sentido tiene estar excitado todo el tiempo si las hembras no están interesadas? En una ocasión, Maestripieri y sus colaboradores administraron inyecciones de una hormona sexual, estradiol, a varias hembras durante la estación de la crianza. De repente, las hembras empezaron a estar interesadas en el sexo y perseguían a los machos y les acosaban con invitaciones sexuales. Los machos, sin embargo, no estaban interesados. En los Rhesus la motivación sexual de los machos se ha vuelto estacional, como la de las hembras.

Conviene señalar que los macacos son una sociedad matrilineal. Muchos animales tienen una tendencia natural a evitar el incesto, el sexo entre familiares cercanos, por razones genéticas. En los cromosomas llevamos dos copias de cada gen, una procedente del padre y otra de la madre. Los genes tienen variantes que se llaman alelos y eso hace que unos tengamos ojos azules, otros marrones y otros negros, por ejemplo. Algunos de esto alelos pueden ser perjudiciales pero la mayoría de estos son recesivos, es decir, sólo dan problemas cuando el individuo lleva dos copias de ese mismo alelo. Los alelos “malos” son raros en la población por lo que teniendo relaciones sexuales con un individuo cualquiera es difícil acabar con dos copias malas pero si el sexo ocurre entre familiares eso sería más probable. Así que para evitar el incesto los primates tienen un método que se llama dispersión y consiste en que cuando llegan a la pubertad uno de los dos sexos emigra (la tendencia a quedarse en el mismo lugar se llama filopatria: amor a la tierra paterna, en griego). En el caso de los macacos son los machos, mientras que en los chimpancés son las hembras y en cuanto a gorilas y orangutanes ambos se dispersan. En la mayoría de sociedades humanas son las mujeres las que se dispersan por lo que la filopatria suele ser masculina. Sin embargo en los macacos, como decíamos, los machos emigran y las hembras se agrupan en grupos de familiares llamados grupos matrilineales. Los machos no tienen familiares y quedan más aislados recayendo el poder en las hembras.


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K. West
 Así que las hembras Rhesus tienen la menarquia a los dos años y medio de edad, se emparejan y tienen un bebé seis meses después. Pero la mayoría de ellas no quedan embarazadas ese primer año y suelen tener el primer hijo un año después. A los tres o cuatro años de edad las hembras Rhesus todavía están creciendo y lo harán durante uno o dos años más. Pero para esa edad las hembras Rhesus ya están muy interesadas en los bebés y en cómo manejarlos. Cuando las hembra Rhesus tiene un año de edad y llega la época de los bebés, todas las hembras empiezan a parir y se muestran de inmediato muy interesadas en las crías. Las observan, huelen, tocan y tratan de cogerlas por unos segundos si es que la madre lo permite. A los machos de un año no les interesan en absoluto los bebés recién nacidos y están muy ocupados peleándose y persiguiéndose unos a otros. A los dos años de edad la diferencia entre machos y hembras es todavía mayor y luego se mantiene toda la vida.

Las chicas humanas también están más interesadas en los bebés que los chicos (3). Algunos antropólogos y psicólogos creen que esto es porque los padres animan a las niñas a jugar con muñecas y a los niños con camiones. Esto realmente pasa pero hay más cosas implicadas en este fenómeno que la socialización. Las chicas que tienen una condición llamada hiperplasia adrenal congénita, que se debe a una mayor exposición a andrógenos durante el embarazo, no muestran interés por las muñecas y tienen preferencias como las de los chicos en mayor medida (4). Las madres Rhesus no animan a sus hijas a jugar con los bebés o impiden que sus hijos jueguen con ellos pero la diferencia sexual está ahí. Y si das la opción a jóvenes Rhesus de que jueguen con muñecas o con camiones de juguete, ¿adivinas lo que ocurre? Pues que las hembras escogen las muñecas y los machos los camiones (5, 6).

  

Fuente: Monkey test shows gender choices (Is your brain male or female? BBC HORIZON)

La razón por la que las hembras jóvenes pueden estar biológicamente predispuestas a ser atraídas por los bebés —o por cosas que se les parecen—, quizá se deba a que necesitan tener experiencia antes de que se conviertan en madres. El interés por los bebés está probablemente cableado en sus cerebros, pero cómo ser una buena madre requiere aprendizaje. Así que entre el año de edad y los tres años, las hembras Rhesus miran lo que otras madres hacen con sus bebés y les cogen lo más posible (algunas llegan a raptarlos sin el permiso de la madre). Las hembras que consiguen más experiencia de pequeñas suelen ser mejores madres cuando nacen sus hijos (7).

De todo lo hablado podemos sacar la conclusión de que muchos fenómenos, como las cosquillas o el interés por los niños de las hembras, no son exclusivamente parte de la naturaleza humana, son parte de la naturaleza animal. Por lo tanto, pretender explicarlos con causas que incumben exclusivamente a los humanos, como la educación o la cultura, es insuficiente. No somos tablas rasas.



Fuente:  http://www.nextdoorpublishers.com/2016/11/el-precedente-filogenetico/

lunes, 7 de noviembre de 2016

Hic futui: pornografía pompeyana

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Fotografía: Marie-Lan Nguyen / Museo Archeologico Nazionale di Napoli (DP).
 
Quisquis amat valeat, pereat qui nescit amare. / Bis tanto pereat quisquis amare vetat.
(Que quien ame prospere, que muera quien no sepa amar / Y que muera dos veces quien prohíba el amor). 
Grafiti pompeyano.

Una tórrida mañana de agosto de 2014, uno de los vigilantes jurados que patrulla las ruinas de Pompeya oye un gemido en las Termas Suburbanas. Tratando de no pensar en historias de fantasmas, aparta la cortina que protege el tepidarium y se topa con tres jóvenes desnudos, dos mujeres y un hombre, a punto de embarcarse en un trío bajo la atenta mirada de los frescos eróticos de las paredes. Si yo hubiera sido el guarda habría preguntado si podía unirme a la fiesta, pero incomprensiblemente la juerga acabó en comisaría.

Es extraña esta fama pompeyana de ciudad del pecado. No hay en realidad tantas pinturas eróticas en Pompeya como se suele creer, aunque sus habitantes no se limitaron a decorar con pornografía los burdeles sino también baños, villas y jardines, con variados propósitos que iremos desentrañando en este artículo. Para ello empezaremos remontándonos al pasado, a otra mañana de agosto mucho más trágica…

Una ciudad congelada en el tiempo

Una estela negra y espesa se nos venía encima, como un torrente vertido sobre la tierra para perseguirnos. 
Plinio el Joven, carta a Tácito.

Amanecer del 24 de agosto, 79 d. C. El joven Cayo Plinio traduce textos griegos en una villa de Miseno, a treinta kilómetros del Vesubio. De repente se oyen dos estampidos prodigiosos y una nube gigantesca con aspecto de árbol llena el cielo. Plinio permanece en su habitación tomando notas; un visitante de Hispania rezuma españolidad echándole la bronca por leer mientras arde el mundo. El almirante y naturalista Plinio el Viejo, su tío, zarpa en un rapto de heroísmo y curiosidad científica al frente de sus barcos de guerra, tratando de rescatar a los habitantes de las villas costeras. Llueve piedra pómez, cenizas, pedruscos ardientes. Los barcos deben refugiarse en la playa cerca de Estabias.

Cae una oscuridad más negra que la noche. Se oyen gemidos, llantos, gritos. Plinio el Joven escribe: «pensé que perecía junto con todas las cosas, y que el inmenso mundo moría al mismo tiempo que yo».  Al amanecer del día siguiente empieza lo peor. Seis corrientes piroclásticas, tsunamis de gases ardientes y ceniza a 300 grados de temperatura, surgen del Vesubio a sesenta metros por segundo. Una de ellas entierra Pompeya, otra Herculano. Plinio el Viejo, corpulento y con dificultades respiratorias, muere mirando fijamente a la nube que se abate sobre Estabias. Mueren unas quince mil personas. La ceniza conserva sus cadáveres abrasados en la misma postura en que la ola volcánica les atrapa. El tiempo se congela.

Hic futui

Arphocras hic cum Drauca bene futuit denario. 
(Aquí Harpócrates folló muy bien con Drauca por un denario). 
Grafiti pompeyano.

En 1599 una cuadrilla de obreros que cavaba un canal topó con un muro repleto de pinturas. Se llamó al arquitecto Domenico Fontana, que desenterró varios frescos y objetos de contenido pornográfico. No está claro qué ocurrió entonces: parece ser que las pinturas le impactaron lo suficiente como para ordenar que se volviera a enterrar el conjunto, sea por haberse escandalizado, sea como acto de preservación de las obras a la espera de tiempos menos conservadores.

Pasaron un par de siglos hasta que otra casualidad permitió redescubrir Pompeya. En el siglo xviii el príncipe Elbeuf mandó cavar un pozo cerca de su casa y encontró ruinas en muy buen estado. Un constructor español medio las hubiera tapado con hormigón antes de que se enterase el Ayuntamiento, pero el príncipe accedió a esperar mientras el descubrimiento era examinado. Se puso a cargo de las excavaciones al coronel del cuerpo de ingenieros de Nápoles, un mentecato que causó un daño incalculable hasta ser sustituido. Nada más llegar descubrió una gran inscripción en relieve, y mandó arrancar las letras del muro sin copiar antes las palabras. Se metieron las letras mezcladas en una cesta y así fueron enviadas al rey de Nápoles… Nadie pudo averiguar qué significaban, aunque durante años estuvieron expuestas y cada cual podía ordenar aquella sopa de letras según su imaginación le dictase.

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Fotografía: Marie-Lan Nguyen / Museo Archeologico Nazionale di Napoli (DP).
 En otra decisión lamentable movida por la pacatería, se cubrió con yeso un fresco del dios Príapo con su enorme pene erecto: no fue redescubierto hasta 1998 y gracias a la lluvia. También se clasificaron como pornográficos objetos inofensivos: amuletos protectores en forma de pene o móviles de viento fálicos con campanillas llamados tintinabulum, decoración de buen gusto en la época. En 1819 se agruparon en el Museo Arqueológico de Nápoles ciento dos frescos, esculturas y mosaicos dentro del «Gabinete de objetos obscenos», cambiado poco después a «Gabinete de objetos reservados» hasta que Alejandro Dumas, ya en 1860 y comisionado por Garibaldi, se dejó de eufemismos y lo llamó «Colección pornográfica». Solo se permitía entrar en ese gabinete a hombres «maduros y de costumbres respetables» que se avinieran a pagar una tarifa extra… El último intento de censura lo llevó a cabo el mismísimo Mussolini, por suerte sin éxito, y hoy en día pueden verse todas las piezas sin problemas.

En cualquier caso, Pompeya se había ganado una injusta fama de Sin City del Mediterráneo. Por ejemplo, los primeros arqueólogos clasificaron como burdel todo edificio que contuviera frescos eróticos, con lo que contabilizaron treinta y cinco burdeles para una ciudad con poco más de tres mil hombres adultos. Una locura. Métodos posteriores algo más sensatos usaron parámetros como la presencia de falos grabados en las aceras, que guiaban a los transeúntes al burdel más cercano, o los grafitis en las paredes de algunas casas. Hic ego puellas multas futui («aquí me follé a muchas chicas»), que suena a la típica fardada napolitana; el autoexplicativo Myrtis, bene felas Myrtis, la chupas bien»); o mi favorito: Hic ego, cum veni, futui, deinde redei domum («Aquí llegué, follé y me volví a casa»), una versión porno y casera del veni, vidi vici de César. Incluso con estos criterios más restrictivos aparecen nueve o diez burdeles, más teniendo en cuenta que varias tabernas o incluso particulares alquilaban una habitación (cella meretricia) a prostitutas ocasionales.

A las prostitutas, en su mayoría esclavas griegas, se las llamaba lupas («lobas»), pero solo un edificio de Pompeya acabó siendo conocido como el Lupanar con mayúscula, o Lupanare Grande: un burdel situado en el cruce de dos calles secundarias. Tenía diez habitaciones divididas en dos pisos: una planta baja con incómodas camas de piedra destinadas a clientes pobres; y cinco habitaciones en el primer piso con balcón y entrada independiente. Los precios eran variables, pero sabemos por los grafiti que solían ser baratos: entre dos ases (el coste de dos vasos de vino) hasta varios sestercios, nunca precios exagerados porque los verdaderamente ricos tenían concubinas en sus casas. La prostitución no era exclusivamente femenina: en una pintada leemos Maritimus cunnu linget a(ssibus) quattuor / virgines ammittit, es decir «Maritimus te lame el coño por cuatro ases / se admiten vírgenes»…  Aunque hay arqueólogos que creen que esas pintadas eran más bien insultos a los hombres mencionados, como hacen pensar grafitis ambiguos que suenan a invectiva política cutre, como «Vota Isidoro para edil, es el mejor comiendo coños».

Las paredes del Lupanar están cubiertas de pinturas eróticas, empezando por un Príapo bifálico que sostiene sus dos penes erectos sobre la entrada principal. En las entradas de las habitaciones hallamos varios frescos literalmente pornográficos: pornographía significa «retrato de prostituta».  No está claro cuál era su objetivo, si calentar a los parroquianos o informar del tipo de servicios que llevaba a cabo cada lupa; en cualquier caso, la variedad de posturas representada nos permite asomarnos a la complicada vida sexual romana.

¿Prefieres un more ferarum o una Venus pendula?

Suspirium puellam Celadus thraex.
Celadón hace suspirar de placer a las mujeres.
Grafiti pompeyano, probablemente escrito por Celadón.

Varios frescos eróticos del Lupanar muestran parejas hombre-mujer copulando en la postura del perrito, el actual y un tanto ridículo nombre de la posición a cuatro patas, el coito a tergo o, en denominación romana, more ferarum, «al modo de las bestias». Esta postura en que una parte domina y la otra se deja hacer era muy del gusto romano, cuya moralidad consideraba infame la pasividad sexual. Esa misma postura puede emplearse para la sodomía, y en un fresco aparece representada con una variante en que se levantan más las nalgas. La palabra culibonia significaba experta en sexo anal, una especialidad habitual para evitar embarazos… Aunque las matronas romanas usaban otro anticonceptivo, insinuado por Julia la Mayor: nunquam enim nisi navi plena tollo vectorem («solo acepto pasajeros cuando la bodega está llena»). El verbo para «penetrar analmente» es pedicare, usado frecuentemente con ánimo amenazante o chulesco como en el famoso verso de Catulo: pedicabo ego vos et irrumabo, o en traducción literal, «os sodomizaré y os follaré la boca».

Otros frescos muestran coitos en la postura de la Venus pendula, también llamada mulier equitans o equus eroticus… Vamos, con la mujer encima, la posición favorita de la altísima Andrómaca en Troya, apodada «la jinete de Héctor». Esta postura ha sido interpretada de modos muy diferentes. El historiador Kenneth Dover sostiene que representa una emancipación sexual de las mujeres romanas, al ser una posición que les permite  cierta independencia de movimientos durante el coito. Sin embargo, Pascal Quignard en El sexo y el espanto la interpreta de otra manera: el pater familias se queda tendido en el lecho porque es el amo y no tiene por qué esforzarse, mientras que la matrona se sienta sobre su cuerpo desnudo como en un sillón correspondiente a su rango. A veces incluso una esclava se coloca sobre el hombre, en ningún caso para dominarlo (la sumisión es impúdica para el hombre libre), sino para ofrecerle placer molestándolo lo menos posible. Es fácil considerar la sexualidad romana como machista desde los ojos actuales, aunque nada es tan sencillo: ahí está por ejemplo el Ars amandi de Ovidio dando consejos sobre orgasmos femeninos… Pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión.

Termas, dormitorios y clubes sexuales privados

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Fotografía: Marie-Lan Nguyen / Museo Archeologico Nazionale di Napoli (DP).

Apollinaris, medicus Titi imperatoris hic cacavit bene. 
Apolinario, médico del emperador Tito, cagó bien aquí.
Grafiti pompeyano.

Los jóvenes con que abríamos este artículo no intentaron consumar su pasión en el Lupanar, sino en las Termas Suburbanas, cerca de la Puerta Marina. Los frescos sexuales de esas termas no tienen un propósito claro: hay quien cree que informaban de que había prostitutas disponibles en la primera planta, pero los actos mostrados no son realistas como los del Lupanar, sino más bien exagerados o paródicos. Un fresco muestra un trío de dos hombres y una mujer; otro representa un cuarteto en que una mujer le practica un cunnilingus a otra, que a su vez está felando a un hombre que es sodomizado por un cuarto personaje  que mira directamente al espectador con aire triunfante. Un tercer fresco muestra un cunnilingus: una matrona lo recibe complacida, mientras el lamedor tiene una expresión furtiva y asustada. Mi teoría favorita sobre el porqué de estas pinturas es la de la arqueóloga Luciana Jacobelli, según la cual las pinturas son viñetas chocantes para identificar los vestuarios («¿Dónde dejé mi toga? ¡Ah, sí, en la cesta bajo el comecoños!»).

También encontramos frescos eróticos decorando dormitorios de casas particulares, como en la Casa de los Vettii y sus pinturas de mujeres semidesnudas. Pero al menos en una ocasión, en la lujosa residencia llamada Casa del Centenario, los frescos parecen esconder algo más. En esta mansión encontramos piscina, baños privados y hasta un nymphaeum o monumento dedicado a las ninfas. Los frescos de sus paredes son magníficos y detallados: la representación más antigua conservada del Vesubio, por ejemplo… Pero para el propósito de este artículo resultan más significativas otras pinturas más inaccesibles.

Una de las habitaciones se encuentra extrañamente escondida en un rincón de la mansión, y en su interior se han encontrado detallados frescos pornográficos de mayor calidad que los del Lupanar. Ese rincón erótico-festivo fue bautizado como «habitación 43» por poco imaginativos arqueólogos y el misterio sobre su uso aún perdura hoy en día. Se cree que el cuarto era un club sexual privado, un cuarto oscuro en el que los dueños de la casa entretenían a sus invitados con fiestas subidas de tono en que los participantes daban rienda suelta a sus deseos. Una pequeña abertura de la pared podría haberse utilizado para observar desde fuera lo que ocurría en el interior: una invitación al voyeurismo y quién sabe si un proto-glory hole. ¿Para qué aventurarse en el sórdido barrio de los burdeles si puedes traerte el lupanar a casa? Estos clubes privados de lujo no eran infrecuentes en las ciudades romanas. El historiador Valerio Máximo describe así una de esas fiestas: «¡Cuerpos desvergonzados en total sumisión, listos para un juego de sexo borracho! Un banquete no para honrar a cónsules y tribunos, sino para denigrarlos». Claro que otros académicos quizá menos proclives a la fiesta piensan que la habitación 43 era simplemente un dormitorio decorado con pinturas eróticas para diversión de los dueños de la casa. Nada sabemos con seguridad.

¿Qué ocurría en la Villa de los Misterios?

Hay un desorden inexpresable bajo la superficie del orden social. 
Eurípides.

Las pinturas más intrigantes de Pompeya se encuentran en una lujosa villa de las afueras. Sobre un fondo rojo intenso, una pintura en friso muestra un extraño ritual formado por escenas de una iniciación dionisíaca. A la izquierda una matrona se sienta en un sillón. Un niño desnudo lee un antiguo ritual. Varias sacerdotisas llevan cestas con pasteles. Una fauna amamanta a una cabrita. Una mujer de pie, con la cabeza echada hacia atrás, retrocede con el espanto grabado en su cara. El dios Baco, completamente borracho, se apoya en Ariadna. Una mujer arrodillada retira el velo que cubre un objeto que no vemos, probablemente un fascinus, un pene erecto. Un demonio femenino de grandes alas negras azota con un látigo a una joven aterrorizada, apoyada en las rodillas de una nodriza. Una bailarina desnuda vista de espaldas danza girando sobre sí misma mientras entrechoca los címbalos… Es una ménade («mujer loca»), sacerdotisa del dios del extravío.

El culto mistérico de Dionisio siempre fue visto con desconfianza por el poder político, en parte por estar dirigido por un clero femenino fuera del control de la religión oficial. En El sexo y el espanto, Quignard interpreta el fresco de la Villa de los Misterios como un reflejo de las antiguas prácticas paganas del sacrificio humano: la bacchatio original consistía en castrar a un hombre, desmembrarlo (sparagmos) y comérselo crudo (omophagia). Con el tiempo se sustituyó al hombre por una cabra, y más adelante el sacrificio devino rito sexual. Pero bajo el velo de la sociedad civil se escondía la ferocidad de las bacantes descuartizando a Orfeo cuando no quiso bailar con ellas… En el 186 d. C., Livio escribió sobre las bacanales: «Cuando la bebida, las palabras lascivas, la noche y la mezcla de los sexos habían extinguido toda modestia, empezaban los actos de libertinaje. Toda persona encontraba a su alcance el tipo de disfrute al que estuviera dispuesto por la pasión predominante en su naturaleza».

Nunca conoceremos los misterios de Dionisio, los órgia de Eleusis. Aristóteles explicó que los misterios tienen tres partes: tà drómena (lo que hacen los personajes), tà legómena (lo que lee el niño, el fatum) y tà deiknýmena (las revelaciones). Es decir: teatro, literatura, pintura. Sea lo que sea lo oculto en la Villa de los Misterios de Pompeya, está relacionado con todas las artes humanas, y en particular con la muerte y el sexo. 



lunes, 28 de marzo de 2016

Los dibujos eróticos del gran cineasta ruso Eisenstein

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 Sergéi Eisenstein, el cineasta que retrató como nadie la revolución rusa, recaló al sur del Río Bravo con la intención de rodar ¡Que viva México!, un grandioso proyecto que buscaba captar la esencia del país que había asombrado al mundo con su ardiente y caótica revolución.

De aquella estancia han  salido a la luz hace poco algunas facetas desconocidas del vanguardista ruso. Entre ellas, su fascinación por el sexo. Una obsesión en Eisenstein que plasmó en una sorprendente serie de dibujos eróticos que se exponen en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y que revelan un alma irreverente y llena de vida.

Eisenstein llegó a México marcado por un sonoro fracaso profesional en Estados Unidos, por los demonios del anticomunismo que ya bullía en Hollywood. El autor de El acorazado Potemkin quiso resarcirse en México con un nuevo rodaje. El proyecto pudo haberse convertido en una obra maestra, pero se quedó sin terminar. La incapacidad de Eisenstein de moderar su autoexigencia artística agotó la paciencia y los fondos de su patrocinador.

Las ilustraciones fueron elaboradas en su mayoría durante su estancia mexicana y descubren la naturaleza blasfema del autor. Monjes y santas, ángeles y profetas se ofrecen sin pudor en el caleidoscopio del sexo creado por Eisenstein, cuyos trazos se ven desbordados por la lascivia.

Los dioses caídos se entremezclan con citas a Verlaine y Rimbaud. Hay calaveras y marineros. Erotómano y místico, Eisenstein dibuja compulsivamente, muchas veces sobre las hojas del Hotel Imperial, donde estaba alojado, para derramar una imaginación que se sentía rechazada y sin hogar. A su muerte, las ilustraciones consideradas obscenas fueron ocultadas por su esposa en el domicilio de su productora. Pasarían décadas hasta que volvieran a la luz. Estas son algunas de ellas.
 
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miércoles, 21 de octubre de 2015

Llega el documental que muestra a cientos de sacerdotes de todo el mundo practicando cibersexo

Imagen del documental
El documental ‘Amores santos’, que incluirá escenas de cientos de religiosos practicando cibersexo con un actor, se propone denunciar la doble moral de las religiones que condenan la homosexualidad pero cuyos sacerdotes y pastores la practican a puerta cerrada, informó su director.

“Nuestra intención es mostrar la hipocresía de religiosos que, sin importar su credo, hacen a escondidas lo que condenan en público desde los púlpitos”, afirmó en una entrevista el periodista brasileño, ambientalista y director de documentales Dener Giovanini, productor y director de ‘Amores santos’.
El documental, que comenzó a ser producido en noviembre del año pasado y será lanzado a comienzos de 2016, tendrá formato de largometraje e imágenes de alta calidad pese a que provienen de las webcam de los religiosos que, sin saber que eran grabados, tenían “relaciones virtuales” con el actor contratado por los productores.

“Tenemos unas 500 horas de grabaciones de cientos de religiosos católicos, evangélicos, protestantes y anglicanos cuando practicaban sexo virtual frente a su webcam, así como los archivos de sus conversaciones con el actor en las redes sociales”, dijo Giovanini.

Homosexualidad en la Iglesia
El director, especializado en documentales y series para televisión de temas ecológicos y que por primera vez aborda un asunto social y religioso, explicó que su intención inicial era denunciar la violencia que sufren los homosexuales por causa del discurso de “odio y homofobia” de la mayoría de las religiones.

Fueron seis meses de contactos y tres meses de grabaciones de las webcam “Pero la investigación que hicimos nos permitió percibir que muchos de los religiosos que pregonaban ese discurso también eran homosexuales. Entonces decidimos contratar a un actor y le inventamos un perfil en Facebook para atraer religiosos”, afirmó. Pese a sus datos falsos, el actor llegó a tener tres perfiles en Facebook, con cerca de 5.000 amistades, con los que se aproximaba a los religiosos, a los que tan sólo sugería su homosexualidad.
“Fueron seis meses de contactos y tres meses de grabaciones de las webcam. No imaginábamos la cantidad tan grande de religiosos que atraeríamos ni que tendríamos escenas tan fuertes de religiosos usando sus hábitos, algunos en las sacristías”, aseguró.

Giovanini agregó que todos los perfiles de quienes le propusieron sexo virtual al actor fueron verificados minuciosamente para descartar los falsos y confirmar que realmente fuesen de religiosos, y que se dio prioridad a los que dejaban clara su condición con fotos en las que aparecían de hábitos, oficiando misas o con fieles.

El productor, que usará técnicas para esconder el rostro de los religiosos, borró los perfiles en Facebook para que no puedan ser identificados y adoptó varios cuidados para no exponer a nadie.

Denuncia de la hipocresía
“No queremos perjudicar a nadie. Tan sólo mostrar la hipocresía de los discursos de religiones que condenan la homosexualidad. No es una película contra las religiones sino para mostrar que existe algo equivocado y peligroso en su discurso”, afirmó el director. El filme seleccionará imágenes de unos 150 religiosos de 30 países, sobre todo brasileños, y algunos del Vaticano.

El director considera que el filme puede provocar gran impacto en la Iglesia católica porque incluye escenas chocantes con obispos, monseñores, religiosos del alto clero, sacerdotes y seminaristas.

“Tenemos a varios evangélicos y anglicanos pero principalmente católicos, tal vez porque los sacerdotes católicos, por lo general, viven solos en sus casas y pueden usar libremente internet, mientras que los evangélicos viven con sus esposas e hijos y tienen menos libertades para tener relaciones en internet”, dijo.
El documental también incluye testimonios de homosexuales víctimas de persecuciones o agresiones por motivos religiosos, de padres de familia que perdieron a sus hijos por esta persecución y de seminaristas preocupados por ser homosexuales o que fueron asediados en los seminarios.

Fuente:  http://www.yometiroalmonte.es/2015/10/20/documental-muestra-cientos-sacerdotes-mundo-practicando-cibersexo/

sábado, 7 de febrero de 2015

El desinterés por el sexo amenaza la natalidad en Japón

La mitad de los hombres y las mujeres no mantuvo relaciones sexuales en el último mes en Japón. Estos datos amenazan con echar por tierra los esfuerzos del ejecutivo nipón por aumentar la natalidad


Cada vez hay más japoneses que no practican sexo, lo que amenaza con empeorar la baja tasa de natalidad del país. Detrás de esta tendencia hay motivos como las jornadas laborales maratonianas o el celibato voluntario por el que optan algunos jóvenes.

El 48,1 por ciento de los hombres y el 50,1 por ciento de las mujeres no mantuvo relaciones sexuales en el último mes, según el más reciente estudio de la Asociación Japonesa de Planificación Familiar (JFPA), basado en una encuesta a 3.000 personas.

Los datos muestran un incremento de cinco puntos respecto a 2012, cuando se llevó a cabo el anterior informe, y confirman una evolución que amenaza con echar por tierra los esfuerzos del Ejecutivo nipón por aumentar la tasa de natalidad.

Los motivos de este creciente desinterés por el sexo están relacionados con diversos aspectos de la sociedad nipona, donde es difícil compaginar la vida personal y la laboral.

Uno de cada cinco hombres casados encuestados afirmaba estar "demasiado cansado" para practicar sexo después del trabajo, mientras que casi el 16 por ciento señalaba que se había vuelto sexualmente inactivo después de que su pareja diera a luz.

Entre las mujeres, los motivos más habituales del desinterés por el sexo es que lo encuentran "aburrido" (el 23,8 por ciento) y que llegan de trabajar muy cansadas (17,8 por ciento).

Un impuesto para los guapos

Algunas voces sí han aventurado soluciones extravagantes para estos problemas, como la "tasa sobre los guapos" propuesta por el economista Takuro Morinaga en un artículo publicado en el diario Asahi en 2012.

Morinaga afirma que "la incapacidad de los hombres feos de tener citas exitosas con mujeres" es la raíz del declive de las relaciones íntimas y de la tasa de maternidad, y considera que el atractivo físico y el poder adquisitivo están estrechamente relacionados.

"Si impusiéramos una tasa sobre los hombres atractivos para corregir ligeramente esta injusticia, sería más fácil para los feos encontrar el amor, y el número de matrimonios aumentaría", afirma este controvertido analista, "otaku" (aficionado al manga) y comentarista televisivo.

Desinterés por el sexo

La tendencia es especialmente llamativa entre los hombres jóvenes de entre 25 y 29 años, de los cuales un 20 por ciento señala que el sexo "no le interesa".

Muchos de ellos son los denominados "herbívoros" ("soshoku-kei danshi" en japonés), un concepto popularizado en Japón en los últimos años y que designa a "jóvenes que no tienen una actitud positiva para el amor y para el sexo", según el sociólogo nipón Masahiro Morioka.

"Son hombres sensibles, tímidos e inexpertos a quienes les gustaría salir con chicas, pero que no quieren adoptar los típicos roles masculinos para conseguir este objetivo", señala este experto nipón en su libro "Lecciones para hombres herbívoros" publicado en Japón en 2008.

Tras entrevistar a decenas de "herbívoros", Morioka estableció hasta ocho subcategorías diferentes, que van desde los chicos que "no saben cómo acercarse a una mujer" hasta quienes "tienen capacidad de hacerlo pero prefieren evitarlo para no sentirse heridos".

No obstante, el sociólogo considera que por el momento no hay "datos empíricos suficientes que demuestren un incremento del número de hombres herbívoros en Japón".

Los medios nipones también han acuñado recientemente el término "síndrome del celibato" para referirse al auge de las personas inactivas sexualmente y desinteresadas en cualquier tipo de relación sentimental, aunque también ante la falta de estudios que la fundamenten.

En cualquier caso, los expertos apuntan a una larga lista de factores económicos, laborales o sociales que frenan a ambos sexos a la hora de embarcarse en relaciones sexuales o de iniciar relaciones sentimentales.

Entre ellos citan la recesión económica, las largas jornadas





Fuente: http://www.publico.es/sociedad/desinteres-sexo-amenaza-natalidad-japon.html