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lunes, 26 de septiembre de 2022

Sin palabras

Imagen
Esta es ilustración que ha elegido la ESA para explicar el tamaño del asteroide Dimorphos contra el que va a chocar esta madrugada la sonda DART para desviarlo. Sin palabras esa.int/Space_Safety/P Vía @aberron

 

sábado, 13 de enero de 2018

Nieve en el Sahara

  12 enero 2018 La misión Sentinel-2 de Copernicus ha capturado una imagen poco habitual de nieve en el noroeste de Argelia, en las estribaciones del desierto del Sáhara.

Sahara snow
 El 7 de enero de 2018 apareció cubierta de nieve una parte de este desierto, que en ocasiones llega a ser uno de los lugares más cálidos del planeta. En algunos puntos, la nieve alcanzó 40 cm de espesor.  Aunque las temperaturas caen durante la noche, las precipitaciones de nieve son muy poco comunes en el Sáhara debido a la sequedad del aire. Solo es la tercera vez en casi 40 años que se ve nevar en esta parte del desierto.

A Dusting of White in the Sahara
acquired January 8, 2018 download large image (170 KB, JPEG, 1113x723) https://earthobservatory.nasa.gov/NaturalHazards/view.php?id=91556&src=twitter-nh
 La mayoría de la nieve se había derretido al final del día siguiente, pero por suerte el satélite Sentinel-2A se encontraba en el lugar adecuado en el momento oportuno para registrar este acontecimiento desde el espacio. La imagen fue tomada el 8 de enero.

https://earthobservatory.nasa.gov/NaturalHazards/view.php?id=91556&src=twitter-nh
 A pesar de que las nevadas son comunes en las montañas del Alto Atlas, aquí vemos que la nieve cayó en la cordillera del Atlas Sahariano, algo muy poco habitual. En la imagen destacan las dunas anaranjadas y las montañas salpicadas de nieve.

https://earthobservatory.nasa.gov/NaturalHazards/view.php?id=91556&src=twitter-nh
 Hacia la esquina inferior izquierda se puede apreciar la ciudad de El Bayadh y, al este, un bosque cultivado se distingue en rojo. La imagen, procesada para que la vegetación aparezca en rojo, muestra que la flora escasea en la región.

Cada uno de los dos satélites Sentinel-2 de Copernicus transporta una cámara de alta resolución que captura la superficie terrestre en 13 bandas espectrales. La misión se emplea principalmente para realizar un seguimiento de la tierra y la vegetación de nuestro planeta, por lo que resulta muy útil para vigilar la desertificación.

Fuente: http://www.esa.int/esl/ESA_in_your_country/Spain/Nieve_en_el_Sahara

sábado, 9 de diciembre de 2017

Sentinel-5P muestra la contaminación del aire

Lanzado el 13 de octubre, Sentinel-5P ha enviado las primeras imágenes de contaminación del aire. 
 Esta nueva misión promete elaborar imágenes de los contaminantes del aire con un nivel de detalle imposible hasta la fecha. / KNMI/ESA
Esta nueva misión promete elaborar imágenes de los contaminantes del aire con un nivel de detalle imposible hasta la fecha. / KNMI/ESA
 Aunque el satélite aún se está preparando para el servicio, estos primeros resultados, considerados excepcionales, muestran que este último satélite de Copernicus está llamado a inaugurar una nueva era en la vigilancia de la calidad del aire.

Esta nueva misión promete elaborar imágenes de los contaminantes del aire con un nivel de detalle imposible hasta la fecha. Y sus primeros resultados, además de demostrar la sofisticación del instrumento del satélite, han puesto de manifiesto el problema de la contaminación.

Una de las primeras imágenes muestra el dióxido de nitrógeno en Europa. Generado en gran medida por el tráfico y la combustión de combustibles fósiles en procesos industriales, pueden apreciarse altas concentraciones de este contaminante sobre zonas de los Países Bajos, la cuenca del Ruhr en el oeste de Alemania, el valle del Po en Italia y sobre partes de España.

Algunos de los primeros datos se han utilizado para crear un mapa global del monóxido de carbono. La animación muestra niveles altos de este contaminante sobre zonas de Asia, África y Sudamérica.
Sentinel-5P también revela altos niveles de contaminación procedente de centrales eléctricas en la India.

Josef Aschbacher, director de los Programas de Observación de la Tierra de la Agencia Espacial Europea (ESA), ha destacado que "'Sentinel-5P' es el sexto satélite del programa de vigilancia medioambiental 'Copernicus' de la Comisión Europea, pero el primero dedicado a la vigilancia de nuestra atmósfera". "Estas primeras imágenes, que ofrecen un sugerente adelanto de lo que está por venir, no solo constituyen un hito importante para la misión 'Sentinel-5P', sino también para Europa".

"Datos como estos pronto serán la base del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de Copernicus (CAMS), se emplearán para hacer previsiones y, en última instancia, resultarán muy valiosos a la hora poner en marcha políticas de mitigación adecuadas".

Sentinel-5P aloja el sensor de su clase más avanzado hasta la fecha: Tropomi. Este instrumento ultramoderno puede registrar la presencia de dióxido de nitrógeno, metano, monóxido de carbono o aerosoles, contaminantes que afectan al aire que respiramos y a nuestro clima.

Tras el lanzamiento del satélite, Tropomi se sometió a un proceso planificado de descontaminación. La compuerta que mantenía a 'Tropomi' aislado se abrió recientemente, permitiendo la entrada de luz y la toma de las primeras imágenes.

Estos primeros resultados se desvelaron en el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), donde se procesan los datos de 'Sentinel-5P'.

Además de ofrecer un nivel de detalle sin precedentes, la misión presenta una anchura de barrido de 2.600 km, lo que permite cartografiar la totalidad del planeta cada 24 horas.

La misión también ha logrado capturar ceniza procedente del volcán Agung en Bali (Indonesia).
"Estas primeras imágenes son asombrosas, especialmente si tenemos en cuenta que el satélite aún está en las primeras fases de puesta en servicio operacional", reconoce Stefan Dech, director del Centro de Observación de la Tierra del DLR.

"El instrumento Tropomi del satélite prometía ofrecer imágenes de contaminantes en una resolución más alta que nunca, y es evidente que está cumpliendo lo prometido".


Fuente: http://www.madrimasd.org/notiweb/noticias/sentinel-5p-muestra-contaminacion-aire

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Mil millones de estrellas

Imagen publicada por la Agencia Espacial Europea que muestra el mapa tridimensional más detallado de la Vía Láctea, elaborado por la misión espacial Gaia, en marcha desde hace tres años. EFE/ESA/Gaia/DPAC -SOLO USO EDITORIAL-
Imagen publicada por la Agencia Espacial Europea que muestra el mapa tridimensional más detallado de la Vía Láctea, elaborado por la misión espacial Gaia, en marcha desde hace tres años. EFE/ESA/Gaia/DPAC -SOLO USO EDITORIAL-

La misión Gaia de la Agencia Europea del Espacio (ESA), dotada con dos telescopios de altísima precisión, ha comenzado a desentrañar el laberinto del Universo y a arrojar un torrente de datos que contribuirán a entender el origen y la evolución de la galaxia.

Gaia se lanzó en 2013 y finalizará su misión en el año 2017, y durante ese periodo recopilará la información necesaria para crear un mapa completo de más de 1.000 millones de estrellas, que se publicará previsiblemente a finales del próximo año.

Este miércoles se han difundido para la comunidad científica los primeros datos de la misión, con datos muy precisos de unos dos millones de estrellas.

Para subrayar la relevancia de esos datos y la eficiencia que está demostrando la sonda han comparecido hoy varios responsables de la ESA en las instalaciones del Centro Europeo de Astronomía Espacial que la Agencia tiene en la localidad madrileña de Villanueva de la Cañada.

El director de Ciencia de la Agencia Europea del Espacio, Álvaro Giménez, ha subrayado que Gaia será la piedra angular para conocer el origen, la composición y la evolución del universo, pero también algunas de las leyes de la física que "apuntalan" su funcionamiento.

Durante los cinco años que durará esta misión de la ESA se medirá la posición y la velocidad de mil millones de estrellas, y para conseguirlo la sonda observa cada uno de los astros unas setenta veces y suministra tal caudal de datos que permite también conocer detalles sobre su brillo, color y temperatura.

Pero durante su exploración, la cámara de Gaia (que sería capaz de fotografiar desde la Tierra la cara de una moneda depositada en la Luna) se está "encontrando" numerosos y desconocidos objetos celestes, como planetas extrasolares, estrellas "fallidas" que no llegaron a nacer y estrellas "marrones" o enanas.

"Es el sueño de cualquier astrónomo", ha confesado Álvaro Giménez, que se ha mostrado convencido de que los datos que va a arrojar esta misión van a ser el nuevo "punto de referencia" de la astronomía, después de treinta años en los que una gran parte de la ciencia se ha basado en la información recopilada por la misión Hipparcos.


Aquella misión consiguió desentrañar muchos misterios del Sistema Solar, pero Gaia ampliará el conocimiento a toda la Vía Láctea: "Conocimos el patio de nuestro vecino, pero ahora vamos a adentrarnos en su jardín", ha señalado la científica Antonella Vallenari, del Observatorio Astronómico de Padua y miembro del consorcio internacional que se ha creado para analizar y procesar los datos de Gaia.

Con los datos que ha comenzado a suministrar esta misión, volcados este datos en las computadoras de miles de astrónomos de todo el mundo, se podrán conocer las diferentes generaciones de estrellas que existen en la Vía Láctea e incluso en otras galaxias.

Servirán también para conocer cómo han viajado a través del tiempo y del espacio esas estrellas y para conseguir la descripción más detallada y precisa que se haya hecho nunca de la estructura y de la evolución de la Vía Láctea.



Fred Jansen, responsable de esta misión de la ESA, considera que se trata de "cribar" el cielo y de abrirse paso por el laberinto del Universo, y ha subrayado la importancia de los datos que ya está facilitando la sonda, pero sobre todo la trascendencia que el procesado y análisis de esos datos van a tener para la ciencia en el futuro.

En el Consorcio internacional que se ha creado para procesar y analizar los datos de Gaia están presentes más de 450 científicos de todo el mundo, y su responsable, Anthony Brown, ha incidido hoy en la trascendencia del caudal de información procedente del cielo, y sobre todo de los dos millones de estrellas más brillantes y próximas a la Tierra.

A su juicio, la misión conseguirá "el mayor avance en la cartografía del cielo" y los datos estelares más precisos que se han obtenido hasta ahora, lo que se traducirá durante los próximos años en una importante producción y publicaciones científicas.



Fuente;  http://www.publico.es/ciencias/muestra-mapa-via-lactea-tridimensional.html

martes, 12 de mayo de 2015

La NASA publica una foto única de Saturno tomada a 2,5 millones de kilómetros del planeta


La sonda espacial Cassini tomó imágenes de Saturno y sus anillos desde una distancia de 2,5 millones de kilómetros del planeta, según publica la NASA en su sitio web.

La imagen fue tomada con una cámara gran angular que captó el planeta usando un filtro espectral centrado a 752 nanómetros  en la parte del infrarrojo cercano del espectro. La escala de la imagen es de 150 kilómetros por píxel.

 La misión Cassini es un proyecto cooperativo de la NASA, la ESA (Agencia Espacial Europea) y la Agencia Espacial Italiana.



Fuente:  http://cnnespanol.cnn.com/2015/05/12/la-nasa-publica-una-foto-unica-de-saturno-tomada-a-25-millones-de-kilometros-del-planeta/

viernes, 20 de febrero de 2015

50 años de cooperación europea en investigación espacial

Cuba desde la Estación Espacial Internacional
 El 4 de octubre de 1957 se abrió el camino al Espacio con la puesta en órbita del Sputnik 1 por parte de la Unión Soviética. Pocos meses después, el Explorer 1, el primer satélite artificial lanzado por los Estados Unidos, descubría los anillos de radiación de Van Allen que rodean la Tierra. La carrera espacial había comenzado. El Espacio se había convertido en la última frontera para la Humanidad, y numerosos científicos e ingenieros comenzaron a soñar con las oportunidades que ofrecía. Sin embargo no sería una tarea fácil. Acceder al Espacio requiere tecnologías muy sofisticadas y con un coste muy elevado, que sólo podían ser desarrolladas por las grandes potencias.

En aquel contexto, una Europa que empezaba a superar los desastres de la guerra y que crecía a buen ritmo fue consciente de que sólo uniendo los esfuerzos de varios países podríamos ser capaces de acceder al Espacio. Con este objetivo nacieron el 20 de marzo de 1964 las organizaciones europeas ESRO (European Space Research Organization) y ELDO (European Launch Development Organization), que se fusionarían en 1975 para constituir la actual Agencia Espacial Europea (ESA), de la que España es miembro fundador y el quinto país en importancia. El artículo II de la Convención de la ESA resume bien su misión: “Hacer realidad y promover la cooperación entre los Estados europeos en investigación, tecnología y aplicaciones espaciales para usos exclusivamente pacíficos”.

Han pasado ya 50 años desde que la iniciativa de investigadores como Pierre Auger y Edoardo Amaldi germinara en una de las iniciativas europeas más exitosas. En la actualidad son miembros de la Agencia Espacial Europea 20 países europeos, junto con Canadá que es miembro asociado. Están incluidos 18 países de la Unión Europea, junto con Suiza y Noruega. A lo largo de estos 50 años de cooperación europea se han sucedido los éxitos, tanto científicos como tecnológicos, que han situado a Europa como líder en el mercado internacional de lanzadores comerciales, y en la punta de lanza de la investigación espacial. Europa puede presumir hoy de haber establecido una política espacial coherente, de tener acceso independiente al espacio con los cohetes lanzadores más competitivos del mercado y de haber creado una industria espacial y una comunidad científica del más alto nivel. Durante este periodo, la ESA ha desarrollado más de 70 satélites y cuenta actualmente con 18 satélites científicos operativos.

¿Por qué es tan necesario para los científicos salir al Espacio?
Podemos enumerar varias razones. La primera y más importante, porque nuestra atmósfera es opaca a las radiaciones de altas energías, desde el ultravioleta hasta los rayos X y gamma. Si bien esta característica ha permitido el desarrollo de la vida en la superficie de la Tierra (la radiación de altas energías habría esterilizado cualquier atisbo de vida de no ser por la protección atmosférica), ha actuado como barrera impidiendo a los astrónomos el estudio de las regiones más calientes y violentas del Universo, dominadas por enormes agujeros negros que determinan el futuro de las galaxias. Si a finales de los años 50 sólo se tenía constancia de un objeto externo a la Tierra que emitiera rayos X, nuestro Sol, en la actualidad conocemos varios millones de fuentes cuyas propiedades los astrónomos tratan de desentrañar por medio de las observaciones que nos proporcionan los telescopios situados en el Espacio. La contribución europea en este campo ha sido esencial, destacando los grandes observatorios espaciales XMM-Newton e INTEGRAL, actualmente en funcionamiento. Pero la atmósfera no sólo bloquea la radiación de altas energías, sino también la emisión del Universo frío, en el rango infrarrojo. Misiones especializadas en este rango como ISO, Herschel y Planck constituyeron hitos en la investigación espacial europea y mundial, y proporcionaron datos que los científicos tardarán muchos años en estudiar a fondo.

La segunda razón que impulsa a los científicos a salir al Espacio es la posibilidad de llevar nuestros instrumentos a los lugares más interesantes del Sistema Solar para su estudio in situ. El aterrizaje de la sonda europea Huygens en la superficie de Titán, la mayor luna de Saturno, supuso un hito en la historia de la exploración espacial al ser el objeto celeste más lejano sobre el que se ha posado un artefacto humano. El próximo gran objetivo lo constituye Marte, un planeta que en el pasado albergó grandes océanos y que reúne todas las características para haber desarrollado vida en los primeros tiempos del Sistema Solar. La sonda Mars Express ha realizado un reconocimiento fotográfico en 3-D de la superficie marciana, en preparación de las misiones ExoMars que aterrizarán en el planeta rojo en 2016 y 2018 a la búsqueda de trazas de actividad biológica, presente o pasada. Las naves europeas han estudiado cometas como el Halley por parte de la misión Giotto, o el 67P/Churyumov-Gerasimenko, sobre cuya superficie aterrizará una pequeña sonda de la misión Rosetta a finales de este año, otro hito de relevancia mundial. Otras naves han estudiado las propiedades de planetas como Venus (Venus Express) o Mercurio, al que la misión Bepi-Colombo llegará a comienzos de la próxima década tras un viaje de 6 años que comenzará en 2016. Observatorios como SOHO, Cluster y a partir de 2017 Solar Orbiter observan continuamente el Sol y sus efectos sobre la magnetosfera terrestre, avisándonos de la inminencia de tormentas solares que puedan afectar a los equipos de telecomunicaciones.

Si bien la investigación espacial ha sido sin duda el motor del desarrollo tecnológico en este campo, su madurez ha permitido aplicar estas tecnologías para el beneficio directo de la sociedad, con el desarrollo de satélites de telecomunicaciones, observación de la Tierra o navegación. Las imágenes de los satélites Meteosat se han convertido en nuestras compañeras habituales al final de los telediarios, permitiendo mejorar de manera sustancial las predicciones meteorológicas. Más de 150 millones de hogares en Europa disponen de televisión por satélite y, actualmente, uno de cada tres satélites de Telecomunicaciones que se hacen en el mundo son hechos por la industria espacial Europea. En muy breve tiempo el sistema de navegación Galileo estará disponible para su uso en nuestros móviles y navegadores, proporcionando datos mucho más precisos que el actual GPS operado por los Estados Unidos y pudiendo usarse conjuntamente con él, lo que beneficiará a los cientos de millones de usuarios de esta tecnología que hay hoy en el mundo. Europa ha puesto en marcha además el programa Copernicus de observación de la Tierra, posiblemente el más completo y ambicioso en el mundo.

Por su propia naturaleza, constituida por 20 países miembros, la colaboración internacional forma parte del ADN de la Agencia Espacial Europea, colaboración que se extiende más allá de las fronteras europeas. Un ejemplo lo tenemos en el lanzador Soyuz, fabricado por Rusia, que la Agencia Espacial Europea opera desde su puerto espacial en Kourou, o en las múltiples misiones científicas que se han realizado conjuntamente en los últimos 30 años entre las principales agencias. En esta misma década, por ejemplo, el Telescopio Espacial James Webb (JWST), ExoMars o Bepi-Colombo, serán posibles gracias a la cooperación de científicos e ingenieros europeos con sus homólogos americanos, rusos y japoneses, respectivamente. El máximo exponente de la cooperación espacial a nivel mundial lo tenemos en la Estación Espacial Internacional, la mayor estructura jamás puesta en órbita y en la que investigadores de distintos continentes desarrollan sus investigaciones en condiciones únicas de microgravedad. Europa, a través de la ESA, contribuye a la estación con el laboratorio Columbus, con más de un tercio de los módulos presurizados, las naves de carga ATV y poniendo a disposición su cuerpo de astronautas, del que forma parte nuestro compatriota y gran astronauta Pedro Duque.

Posiblemente, el gran objetivo de esta colaboración internacional a largo plazo será el viaje tripulado a Marte, con estudios in situ realizados por astronautas experimentados que permitan comprender cómo este planeta perdió sus océanos y se convirtió en el desierto helado que es hoy en día. Una misión como ésta sólo será posible con la cooperación de todas las agencias espaciales, en un clima de concordia y colaboración. Pero los sueños de los científicos van más allá: es sólo cuestión de tiempo que el ser humano, la Humanidad como tal, acabe visitando todos los cuerpos del Sistema Solar. Y quien sabe cuándo llegaremos más allá, hasta las estrellas que lucen en el firmamento. Unidos, podremos.

Fuente:  https://www.bbvaopenmind.com/50-anos-de-cooperacion-europea-en-investigacion-espacial/

jueves, 13 de noviembre de 2014

Misión Rosetta



Imagen del cometa 67p/CG tomada por el satélite Philae a 3 kilómetros de distancia.

Imagen del Cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko de pasado 24 de septiembre cuando Rosseta estaba a una distancia de 28 kilómetros. El cometa viaja por el Sistema Solar en estos momentos a 55.000 kilómetros por hora.

La Rosetta, con el Philae enganchado, partió de la Tierra hace 10 años y ha cumplido un viaje de 6.400 millones de kilómetros hasta llegar al 67P/Churyamov-Gerasimenko que fue descubierto en 1969 por Klim Churyumov tras una fotografía tomada por Svetlana Gerasimenco. Y era el cometa periódico número 67 que se encontraba, de ahí su nombre.

Este cometa se acerca al Sol cada seis años y medio, hasta una distancia de 185 millones de kilómetros de la estrella. Su masa es de unos 10.000 millones de toneladas y su densidad, 400 kilos por metro cúbico.

La nave Rosetta ha descubierto que el cometa tiene una forma irregular, con dos lóbulos, como un patito de goma, dicen los científicos, con cabeza y cuerpo. El Philae ha aterrizado en la cabeza.

La masa es de unos 10.000 millones de toneladas y su densidad, 400 kilos por metro cúbico. Su diámetro máximo es de cuatro kilómetros.

Empleados de la Agencia Europea Espacial celebran el éxito de la misión en la sala de control de la ESA, en Darmstadt (Alemania).

miércoles, 20 de agosto de 2014

Oteando el paisaje

Hoy se cumplen trece días desde que la sonda europea Rosetta llegó al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Desde entonces y hasta el día 17 la nave se ha mantenido a unos cien kilómetros de distancia describiendo una trayectoria triangular que le permite cartografiar la superficie de Chury al mismo tiempo que determina la densidad y distribución de masas del cometa, un paso previo indispensable antes de acercarse más e intentar entrar en órbita alrededor del núcleo.


Imagen de la NAVCAM del 17 agosto tomada a 102 km de distancia (NAVCAM/ESA).

Al seguir esta trayectoria los investigadores de la misión pueden determinar las pequeñas desviaciones ocasionadas por la gravedad de Chury y determinar así su masa y densidad con precisión. Rosetta encendió brevemente sus impulsores el 10 y el 13 de agosto para poder trazar los lados del triángulo. Debido a la gravedad del cometa y a la geometría de la trayectoria, la distancia entre la sonda y Chury no ha sido constante en esta fase. El 17 de agosto la sonda reanudó su aproximación al núcleo para acercarse a un punto situado a cincuenta kilómetros de distancia, desde donde volverá a describir la misma trayectoria triangular hasta el 3 de septiembre, momento en el que se acercará hasta los 30 kilómetros para situarse, por fin, en órbita alrededor de Chury.


Imagen de la NAVCAM del 9 agosto a 99 km (ESA/NAVCAM).

Imagen de NAVCAM del 16 de agosto desde 94 kilómetros (ESA/NAVCAM).
La gravedad en la superficie del cometa debe variar fuertemente por culpa de su forma irregular, pero la aceleración media es del orden de 0,001 m/s2. El núcleo doble rota cada 12,7 horas, lo que ha llevado a muchos a especular sobre la posibilidad de que Chury esté a punto de fragmentarse en dos pedazos. No obstante, debemos recordar que la fuerza gravitatoria, aunque muy débil, es varios órdenes de magnitud superior a la fuerza centrípeta en los extremos del núcleo.
 

Imagen de la NAVCAM del 8 de agosto desde 81 kilómetros de distancia (ESA/NAVCAM).

Imagen del 13 de agosto a 105 kilómetros (ESA/NAVCAM).
 1
 Hasta el momento la ESA ha publicado diariamente imágenes de la cámara de navegación NAVCAM, continuando con la polémica decisión de no difundir las imágenes de la ‘cámara de verdad’, o sea, OSIRIS. El 14 de agosto pudimos ver sin embargo un atisbo del espectáculo que nos estamos perdiendo cuando el equipo de OSIRIS decidió ofrecernos una espectacular vista del cometa captada el 7 de agosto desde unos 85 kilómetros de distancia con una resolución de 1,9 metros por píxel:
 

Espectacular imagen de OSIRIS del 7 de agosto (ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA).

Versión 3D de la imagen anterior (ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA).
Está claro que el núcleo doble de Chury ofrece una multitud de paisajes a cual más extraño y fascinante, aunque todavía es pronto para descifrar el mensaje que esconde este cometa. Hay zonas donde la superficie es aparentemente suave, mientras que otras muestran un perfil muy abrupto. Destacan los ‘acantilados’ del ‘cuello’ del cometa -aunque no hay que fiarse de las apariencias: en la superficie el arriba y el abajo pueden variar significativamente con respecto a lo que uno pudiera esperar-, donde se ven líneas y grietas, algunas de ellas perpendiculares. En el mismo cuello vemos gran cantidad de sedimentos y grandes rocas -¿de hielo?- con unas dimensiones de decenas de metros cada una. Un paisaje imponente, sin duda. Pero, ¿cuáles de estas regiones se corresponden a las zonas activas del cometa? Difícil saberlo por ahora, aunque en las imágenes de larga exposición se aprecian chorros que salen de la región del cuello del núcleo. ¿Es esto lo normal en un cometa? No lo sabemos. En el cometa Hartley 2, con otro núcleo lobulado, los chorros procedían principalmente de los extremos.
 

Grandes bloques en el fondo del cuello del cometa (ESA/OSIRIS).
 
Pero Rosetta tiene más instrumentos que OSIRIS. El 10 de agosto el instrumento COSIMA (COmetary Secondary Ion Mass Analyser) expuso el primero de los 24 detectores de los que dispone para atrapar partículas de polvo del cometa. Cada uno de los detectores de COSIMA tiene un centímetro cuadrado de superficie y está cubierto por una capa de oro con un grosor de 30 micras. La combinación del bajo albedo del detector con la iluminación de dos LED permite detectar visualmente las partículas de polvo que impacten contra el instrumento gracias a la cámara COSISCOPE.
 

Imagen del primer detector de COSIMA tomada el 19 de julio antes de ser expuesto al exterior (ESA /Rosetta /MPS for COSIMA Team MPS /CSNSM /UNIBW /TUORLA /IWF /IAS /ESA /BUW /MPE /LPC2E/ LCM /FMI /UTU /LISA /UOFC /vH&S).


Instrumento COSIMA (ESA /Rosetta /MPS for COSIMA Team MPS /CSNSM /UNIBW /TUORLA /IWF /IAS /ESA /BUW /MPE /LPC2E/ LCM /FMI /UTU /LISA /UOFC /vH&S).
 
Por otro lado, el instrumento GIADA (Grain Impact Analyser and Dust Accumulator) recogió cuatro granos de polvo procedentes de Chury entre los días 1 y 5 de agosto. GIADA es junto con COSIMA y MIDAS, uno de los tres instrumentos destinados a analizar los granos de polvo y hielo emitidos por el cometa. GIADA es capaz de medir la masa y tamaño de partículas por encima de las 15 micras de diámetro.
 

Instrumento GIADA (ESA/CNES).
 
  Ahora mismo Chury exhibe muy poca actividad. De hecho, la concentración de polvo en la coma es similar al que podemos encontrar en una habitación limpia para fabricación de componentes electrónicos, una situación que cambiará drásticamente a medida que el cometa se aproxime al perihelio el año que viene. Los granos de polvo impactarán en Rosetta a una velocidad máxima de unos 360 km/h. A diferencia del resto de sondas que han estudiado previamente otros cometas, la velocidad relativa de Rosetta con respecto a Chury es prácticamente nula, por lo que las partículas de polvo no presentan un peligro para la misión. En otras misiones la velocidad de impacto de los granos de polvo variaba entre los 18 000 y los 252 000 km/h, lo que obligaba a blindar fuertemente las sondas. Eso sí, el polvo cometario de Chury no es inocuo: se pegará a los paneles solares y disminuirá la capacidad de producción de electricidad de la sonda con el tiempo).


Instrumentos de Rosetta y Philae (ESA).
 
 

miércoles, 30 de julio de 2014

La sonda Rosetta, a una semana de alcanzar su destino


Si todo va según lo previsto el próximo jueves 6 de agosto de 2014, tras un viaje por el espacio de más de 10 años, la sonda Rosetta de la Agencia Espacial Europea entrará en órbita alrededor de su objetivo, el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

El objetivo de la misión es que Rosetta siga en órbita alrededor de él, acompañándolo durante su periplo alrededor del Sol, y que el aterrizador, Philae, se pose la superficie de su núcleo, algo que está previsto que ocurra el 11 de noviembre, y que será la primera vez en la historia que logremos.



Imagen interpolada del núcleo de 67P tomada por la NAVCAM de Rosetta el pasado 28 de julio a unos 2237 kilómetros de este