Mostrando entradas con la etiqueta Qatar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Qatar. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de agosto de 2017

Assange: "Quienes financian a ISIS son los mismos que financiaron la Fundación Clinton"

“Son los Gobiernos de Qatar y de Arabia Saudita los que han financiado al Estado Islámico”, resalta el fundador de Wiki Leaks.


El fundador de Wiki Leaks, Julian Assange, revela en una entrevista en exclusiva con el periodista australiano John Pilger un correo electrónico demuestra que quienes financian al ISIS son los mismos que los que financian la Fundación Clinton.

El correo fue enviado por Hillary Clinton a su jefe de campaña, John Podesta, donde la entonces candidata a la presidencia de Estados Unidos manifiesta que el actual Estado Islámico es financiado por los gobiernos de Arabia Saudí y Qatar, y no por “algún príncipe canalla" que "utiliza el dinero del petróleo para eso pero que, en realidad, su gobierno no está de acuerdo”.

“Son los Gobiernos de Qatar y de Arabia Saudita los que han estado financiando al Estado Islámico”, según Asssange desprende de ese correo.

En la entrevista con el fundador de WikiLeaks, de noviembre de 2016, Assange agrega que “el dinero catarí y saudita está repartido por todas partes, incluyendo muchos medios de comunicación”.
Assange señala a Hillary Clinton como un elemento central y representativo del ‘establishment’ estadounidense o el llamado consenso de Washington y sus influencias: “Ella es un centralizador. 

Hay un montón de engranajes en el mecanismo: desde los grandes bancos, como Goldman Sachs, hasta los elementos principales de Wall Street, pasando por los servicios de inteligencia, personal del Departamento de Estado, los sauditas, etc.”, asegura.

Otro correo filtrado demuestra que la Fundación Clinton recibió un millón de dólares de Qatar. Dicha Fundación no informó inicialmente al Departamento de Estado, según informó Reuters.
Según se desprende de un correo electrónico, Qatar prometió ese dinero en 2011 para el 65.º cumpleaños de Bill Clinton, y solicitó reunirse con el expresidente estadounidense en persona al año siguiente para entregarle un cheque.

martes, 4 de julio de 2017

Al Jazeera, la televisión insurgente con la que Arabia Saudí quiere acabar

Arabia Saudí y sus aliados han extendido 48 horas su ultimátum para que Qatar cumpla con una lista de exigencias, entre las que está el cierre de la cadena
El canal de noticias ha creado conciencia política en todo Oriente Medio. No es de extrañar que los enemigos conservadores de Qatar la quieran cerrar

Plató principal de la redacción de Al Jazeera en Qatar.
Plató principal de la redacción de Al Jazeera en Qatar. Wittylama CC
 Arabia Saudí y sus aliados han extendido 48 horas su ultimátum a Qatar para que cumpla su lista de 13 exigencias, entre las que se encuentra el cierre de la cadena Al Jazeera. El canal fue proclamado en su momento como el faro de los medios árabes libres que rompió la hegemonía de las cadenas occidentales y que revirtió el flujo de información de este a oeste por primera vez desde la Edad Media.

El 23 de junio, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Egipto impusieron a Qatar unas sanciones económicas y diplomáticas sin precedentes, seguidas de un agresivo bloqueo y amenazas de nuevas acciones si Qatar no cumple la lista de 13 exigencias.

Si Doha se rinde, y no hay indicios de que eso vaya a ocurrir, ello supondría una pérdida efectiva de su soberanía y su transformación en un Estado vasallo de Arabia Saudí y de EAU. Aun así, desafiar los plazos impuestos por Arabia Saudí podría llevar a un cambio de régimen en Qatar. O incluso a la guerra.

Pase lo que pase, es un motivo de orgullo para Al Jazeera que, 21 años después de su lanzamiento, la cadena siga siendo tan molesta y desafiante para aquellos en el poder. Muy pocos medios pueden presumir de ser tan influyentes. Pero Al Jazeera no es como el resto de cadenas. Es un fenómeno único que, desde que empezó a emitir en 1996, ha revolucionado los medios árabes y en 2010  jugó un papel principal en el estallido de una verdadera revolución política en buena parte del mundo árabe.

Antes de que Al Jazeera empezase a emitir, las cadenas de noticias árabes eran simplemente palabrería totalitaria. Las noticias se centraban principalmente en lo que el jeque, emir o presidente estaba haciendo ese día, algunas noticias sobre su heredero y una pieza rápida sobre lo afortunada que era la nación de tener tales figuras de autoridad. Al Jazeera acabó con eso, dando voz a todo tipo de voces anteriormente vetadas, desde israelíes y Muamar Gadafi a rebeldes chechenos, los talibanes y Osama bin Laden.

En sus días de gloria, las ciudades árabes quedaban en silencio cuando empezaba el programa La dirección opuesta, de Faisal al Qassem. La cadena tiene un largo historial de exclusivas, incluida su cobertura de la Operación Zorro del Desierto en Irak en 1998, una entrevista con Bin Laden después del 11S y la invasión estadounidense de Afganistán, cuando Al Jazeera era la única cadena de televisión presente en el país y se convirtió durante semanas en agencia de noticias para el mundo.

Al Jazeera fue el primer canal árabe en introducir periodismo de investigación y el primero en recibir en sus programas a todo tipo de invitados anteriormente vetados con los que abordaba asuntos polémicos como los atentados suicidas y la existencia de Dios. Esa actitud rebelde destruyó tabúes sociales, políticos y religiosos y creó una nueva forma de informar en la región. Introdujo conceptos como democracia y derechos humanos y rechazó drásticamente los límites de la libertad de expresión.

También molestaba a otros gobiernos en la región, dado que ninguno de ellos, a excepción del Túnez posrevolucionario, goza de un mandato popular democrático y tienen miedo de cualquier cosa que pueda debilitar su control sobre el poder.

Al Jazeera ha recibido muchas críticas por su cobertura de la guerra siria, que ha sido claramente favorable a los grupos insurgentes.
Al Jazeera ha recibido muchas críticas por su cobertura de la guerra siria, que ha sido claramente favorable a los grupos insurgentes.
 Han surgido una serie de interminables crisis diplomáticas entre Qatar y todos y cada uno de los países de la región excepto Omán, así como muchos otros países no árabes. La miríada de enemigos de la cadena ha utilizado todos los trucos posibles para intentar cerrarla: desde el arresto de sus corresponsales y el cierre de oficinas a la deportación de familiares de empleados, el acoso a potenciales anunciantes, la interposición de demandas frívolas y, en el caso de EEUU, atacando sus oficinas en dos ocasiones y matando a miembros de su personal.

Una cadena, dos caras

Tras años de fracasos, los gobiernos árabes se dieron cuenta finalmente de que la única forma de lidiar con Al Jazeera era derrotarla en su propio juego. Por eso en 2003 Arabia Saudí lanzó Al Arabiya TV, archienemiga de la cadena qatarí. A falta de información fiable, no se puede saber seguro cuál de las dos cadenas es hoy en día más popular. A pesar de que Al Jazeera está actualmente prohibida en Egipto, el país árabe de mayor población, se puede decir que sigue siendo Al Jazeera, pero lógicamente Al Arabiya lo rebate.

Es importante recordar que Al Jazeera no es el único motivo de discordia entre Qatar y sus vecinos. Arabia Saudí y Qatar son los dos únicos Estados wahabíes, pero también tienen numerosas diferencias históricas e ideológicas, como lo demuestra la lista de 13 exigencias. Al Jazeera está en la lista porque es un poderoso símbolo de Qatar y la manifestación más visible de sus políticas. Pero hay una razón más profunda, que para que Occidente lo entienda debe saber que Al Jazeera tiene dos caras, una en árabe y otra en inglés, y es la cara árabe la que crea todos los problemas en el vecindario de Qatar.

La cara en inglés de Al Jazeera es la cara familiar para Occidente: el canal de Al Jazeera en inglés y su página web, sus noticias de alta calidad y sofisticados documentales centrados en el mundo en desarrollo. Comparada con otros canales de noticias internacionales en inglés, como BBC World, CNN International, France 24 y Russia Today, la mayoría está de acuerdo en que Al Jazeera English puntúa bien.

Además de ser un canal de noticias 24 horas, Al Jazeera árabe es una criatura muy diferente al canal en inglés en relación al lenguaje utilizado, el contenido y los marcos de referencia. Esto no es sorprendente, ya que tienen por objetivo audiencias completamente diferentes.

Lo que incomoda a los vecinos de Qatar sobre el canal árabe es su éxito en la creación de una nueva conciencia política entre los árabes y en el planteamiento de cuestiones como la justicia social y los derechos humanos. Lo que les resulta más repugnante es la visión ampliamente difundida, y compartida con el liderazgo de Qatar, de que antes o después grupos islamistas como los Hermanos Musulmanes y Hamás llegarán al poder en toda la región, ya sea mediante elecciones o revolución.
Como esto también es motivo de preocupación para Israel y muchos otros países en Occidente, es algo en lo que los vecinos de Qatar se han centrado. Aun así, Hamás no ha sido mencionado en la lista de exigencias por su popularidad entre la opinión pública árabe.

Dado que en las pocas ocasiones en que los países árabes suníes han podido celebrar elecciones libres y justas los partidos islamistas han sido habitualmente los ganadores, aunque a menudo no se les permite tomar el control durante mucho tiempo, la suposición de Qatar de que algún día llegarán al poder es realista. Pero para sus vecinos, es una herejía.

Los regímenes árabes que persiguen hoy a Qatar –el eje contrarrevolucionario de la región– son todos vulnerables a ser derrocados por una revolución popular y sustituidos por grupos islamistas. Por ello, ver a estos mismos grupos en Al Jazeera presentados como oposición política legítima y en donde se les permite agitar por el cambio político, representa una clara amenaza existencial.

El eje contrarrevolucionario gasta una importante cantidad de recursos demonizando y reprimiendo a muchos de los mismos individuos y grupos –“terroristas”– a los que Al Jazeera da voz. El problema para ellos es que Qatar parece estar en el lado correcto de la historia.

Qatar, por supuesto, también es un gobierno autocrático, pero dado que es tan pequeño y rico, no se aplican las normas habituales. Por eso no ha mostrado ninguna señal de ceder ante las demandas que se le imponen.


sábado, 19 de septiembre de 2015

La irresponsabilidad social de las multinacionales españolas en Qatar


El 29 de mayo, afiliados de sindicatos de la construcción, de 10 organizaciones sindicales afiliadas a la Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (ICM), se manifestaron frente al Congreso de la FIFA en Zurich con cruces para simbolizar a todos los trabajadores que han muerto en Qatar en la construcción de las infraestructuras del Mundial 2022.

Tal y como se demandó allí, la FIFA debe exigir que los países anfitriones de eventos de la Copa del Mundo cumplan con los principios de los ocho Convenios Fundamentales de la OIT y garantizar los principios rectores de la ONU y las Directrices de la OCDE para las empresas multinacionales. Lo mismo se ha exigido a las empresas que patrocinan la FIFA -Coca-Cola, Adidas, Visa, McDonalds e Hyundai- para que presionen a la FIFA para que garanticen los derechos de los trabajadores y condiciones de trabajo seguras y dignas.

Esta movilización se enmarca dentro de las medidas que desde ICM se están adoptando para afrontar las graves violaciones de derechos humanos y laborales que están sufriendo los trabajadores en Qatar. Un día antes, el 28 de mayo, la ICM presentó una demanda contra la FIFA en Suiza por no respetar, al otorgar la copa del Mundo 2022,   las Directrices de la OCDE para las empresas multinacionales, que insta a las empresas a “respetar los derechos humanos internacionalmente reconocidos de aquellos afectados por sus actividades”. En la denuncia se destaca que la FIFA no ha identificado, ni prevenido sus impactos negativos sobre los derechos humanos en Qatar. La confiscación sistemática de pasaportes, la discriminación generalizada, el impago de salarios, la ausencia del derecho de libertad de asociación y de condiciones de trabajo seguras son hechos que están presentes en el día a día de los trabajadores migrantes de Qatar.

La dimisión de Blatter, tras los escándalos de corrupción, que afectan a toda la entidad, dará la oportunidad a la FIFA de corregir el daño ocasionado, como manifestó Sharan Burrow, Secretaria General de la Confederación Sindical Internacional (CSI) y se debe exigir que Qatar tenga una normativa laboral que sea conforme a las normas internacionales, como condición necesaria para poder acoger la Copa del Mundo en 2022. El mundo no debe aceptar  una Copa del Mundo apoyada en un sistema de esclavitud moderna.

Con investigaciones en curso sobre corrupción en EE.UU. y Suiza, que empujarán a la FIFA hacia un punto crucial para la introducción de reformas respecto a su propio funcionamiento, la atención también se centra en las empresas patrocinadoras de la FIFA, y en las grandes multinacionales del sector de la construcción que están obteniendo enormes beneficios del sistema de la kafala en Qatar. Por todo ello, es necesario acabar con la doble plaga de la corrupción y la explotación laboral.
En el marco de la acción sindical internacional con respecto a las empresas multinacionales que actúan en Qatar, la citada Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (ICM) denunció el pasado 28 de mayo que grandes empresas del sector siguen sin ofrecer información sobre las condiciones de trabajo de su actividad en Qatar.

24 empresas fueron contactadas, con este objeto, por Business and Human Rights Resource Centre (Organización internacional e independiente, sin ánimo de lucro, dedicada a promover la transparencia y el respeto a los derechos humanos en las empresas); la mayoría no han respondido todavía y 5 de ellas se han negado a responder: Consolidated Contracting Company, Habtoor Leighton, Midmac, Porr y WCT Holdings.

Tal y como se puede leer en la página Web de Human and Business Rights, la empresa Habtoor Leighton Group (HLG) de Emiratos Árabes Unidos obtuvo más de mil millones en contratos de construcción en Qatar en 2014. Esta empresa, que declaró que “tiene una política muy estricta y muy clara y no proporciona ninguna entrevista, respuesta o comentario”, está participada en un 45% por CIMIC de Australia que a su vez es propiedad de Hochtief de Alemania y, todas ellas forman parte del Grupo Actividades de Construcción y Servicios (ACS). La respuesta de Hochtief se refiere a sus propios proyectos en Qatar, mientras que ACS se remite a la respuesta de Hochtief. En resumen, elusión de asunción de responsabilidad, amparándose en una estructura empresarial compleja que, sin embargo, no impide ver a la matriz española ACS como último responsable, por acción u omisión, de estos comportamientos.

Entre las empresas que todavía no han respondido a Human and Business Rights, se encuentra otra española, Fomento de Construcciones y Contratas (FCC). Ambas empresas deben responder, tanto por sus impactos directos como indirectos sobre los derechos humanos en Qatar; y en caso de que detecten violaciones de derechos humanos, deberán establecer las medidas correctoras que subsanen la situación, de acuerdo al marco “proteger, respetar y remediar” de los Principios Rectores sobre las empresas y los Derechos Humanos de Naciones Unidas, que se basa en: la obligación del Estado de ofrecer protección frente a los abusos de los derechos humanos cometidos por terceros, la obligación de las empresas de respetar los derechos humanos y la necesidad de mejorar el acceso de las víctimas a vías de reparación efectivas, tanto judiciales como extrajudiciales.
 
De acuerdo con el Comité de la OIT sobre libertad de asociación, la legislación laboral de Qatar restringe el derecho de los trabajadores migrantes a formar o afiliarse a sindicatos, una protección que está incluida en la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo. Además, todos los trabajadores extranjeros -independientemente de la condición económica o cualificación- están sujetos a la kafala que vincula al trabajador migrante al patrocinador, que es a menudo un empleador. El Relator Especial de la ONU sobre los derechos humanos de los migrantes señala que “la kafala permite a los empleadores sin escrúpulos explotar a los trabajadores.”

Bajo las directrices de la OCDE para las empresas multinacionales y los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos de Naciones Unidas, las empresas que operan en Qatar deben evitar infringir daños a los derechos humanos de los trabajadores migrantes y abordar los impactos negativos sobre los derechos humanos en los que están involucrados. Tienen la responsabilidad de respetar los derechos humanos de los trabajadores, no sólo dentro de sus propias operaciones, sino también en las de sus socios y subcontratistas.

Una empresa socialmente responsable en el siglo XXI, por tanto, debe abordar todas las cuestiones relativas a los impactos que genera su actuación en la cadena de valor, y en las comunidades en las que está presente.

Existen experiencias en el ámbito internacional que nos muestran el camino a seguir: el Acuerdo para la prevención de incendios y para la seguridad de los edificios en la industria de la confección de Bangladesh firmado por importantes marcas y empresas multinacionales, fabricantes y distribuidoras de ropa, con las Federaciones Sindicales Globales de la Industria y los Servicios “IndustriALL Global Union” y “UNI”, tras el derrumbe del Rana Plaza en Bangladesh en el que fallecieron 1.134 trabajadores; más de 2.000 sufrieron lesiones graves y varios miles perdieron su trabajo.

O la política de RSE con respecto a la cadena de valor de una de las empresas signatarias, Inditex, que firmó un Acuerdo Marco Internacional con la predecesora de IndustriALL, la Federación Internacional de Trabajadores del Textil, Vestido y Cuero (FITTVC) en 2007 tras varios años de negociación. En este caso, también fue el derrumbe de una fábrica (Spectrum) en Bangladesh (2005), en el que 64 trabajadores perdieron la vida y 80 personas resultaron heridas, el trágico hecho que contribuyó a modificar su aproximación a estas cuestiones y hacer que Inditex hoy, tenga una posición aventajada, al menos en esta materia de RSE.

En Qatar ya conocemos los trágicos hechos que vienen sucediendo: denuncias de trabajo forzoso; unas cifras alarmantes de mortalidad entre los trabajadores migrantes; ausencia de normas de seguridad y salud en los centros de trabajo y en los alojamientos de los trabajadores; retraso en el pago de salarios o pago parcial de los mismos y la ausencia de derechos fundamentales como son la libertad de asociación y la negociación colectiva.

Por otra parte, la explotación laboral en Qatar, va más allá del sector de la construcción, tal y como pudimos observar en las pasadas elecciones a la presidencia del FC Barcelona, en las que la Internacional Sindical Mundial CSI, instó a los socios y seguidores del FC Barcelona que pusieran fin al patrocinio de Qatar Airways al club, ya que esas aerolíneas contravienen los 100 años de tradición de democracia y universalidad del club, tras la crítica de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) después de que la Organización Internacional del Trabajo confirmara casos de discriminación de género. La desafortunada respuesta del Director Ejecutivo de Qatar Airways, Akbar Al Baker, “Me importa un bledo lo que diga la OIT…”; muestra un claro desprecio a un organismo internacional como la OIT y a los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Es el momento de actuar con responsabilidad y transparencia, es el momento de mostrar el compromiso con Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos de Naciones Unidas y de luchar contra la corrupción y la explotación laboral. Las empresas multinacionales deben demostrar que la RSE es algo más que publicar memorias de sostenibilidad.

El movimiento sindical internacional debatirá estos días en Londres sobre estos asuntos y, estoy seguro de que liderará una vez más iniciativas internacionales para corregir comportamientos inaceptables en materia de derechos humanos y laborales.

Fuente: http://blogs.publico.es/otrasmiradas/5394/la-irresponsabilidad-social-de-las-multinacionales-espanolas-en-qatar/