viernes, 30 de noviembre de 2018

“Muchas de las características que nos hacen humanos se deben al hecho de que somos migrantes”


<p>Telmo Pievani</p>
Telmo Pievani
Cirone-Musi
Telmo Pievani, filósofo de la ciencia, divulgador y experto en evolucionismo estuvo hace poco en España impartiendo una conferencia en el Instituto Italiano de Cultura de Madrid, durante la Semana de la ciencia. La charla tenía como título Homo sapiens, la especie niña porque “hasta hace muy poco, compartíamos el planeta con al menos otras tres especies humanas diferentes de nosotros”.

Como nuestros antepasados, seguimos siendo migrantes solo que hoy esos desplazamientos son intencionales y mucho más rápidos. La geografía sigue siendo esencialmente la misma. Las principales migraciones paleolíticas comenzaron desde África subsahariana, cruzaron el Sáhara y luego regresaron al Mediterráneo y al Medio Oriente y finalmente a Asia y Europa, lo cual no es muy diferente de lo que pasa hoy. 

“Homo sapiens, la especie niña” revela los descubrimientos más recientes en el campo de la evolución humana. ¿Todavía hoy se descubren cosas nuevas sobre nuestra historia?
La paleoantropología es una de las disciplinas que más se actualiza. Por eso, como filósofo de la ciencia,  me apasiona. Los manuales que se usaban en la universidad hace diez años, incluso cinco, deberían volverse a escribir de cabo a rabo. En los últimos cinco o seis años hemos descubierto tres o cuatro nuevas especies humanas. Todo el modelo de referencia ha cambiado. Los nuevos datos moleculares llegan a alcanzar más de cien mil años y la antropología molecular está ahora estrechamente relacionada con la paleontología. Es un campo que ha cambiado por completo. Mi papel como filósofo de la ciencia y evolucionista es tratar de comprender lo que está sucediendo y, sobre todo, reunir diferentes lenguajes. La evolución humana se reconstruye a través de científicos que tratan con fósiles, biólogos moleculares, bioinformáticos, arqueólogos, biogeógrafos y climatólogos, disciplinas muy diferentes entre sí. Así que necesitamos modelos que puedan juntar datos diferentes.

¿Por qué eligió hablar  de una ‘especie niña’ para esta conferencia?
Me pidieron que eligiera la infancia como tema porque este año la Semana de la Ciencia de Madrid tiene como tema principal la infancia. En términos evolutivos, esto da mucho juego porque la especie Homo sapiens es una especie infantil tanto desde el punto de vista evolutivo, filogenético, como desde el punto de vista del proceso de desarrollo. Somos una especie muy joven, la última rama de un arbusto complicado de formas que se han ramificado hace muy poco tiempo. Hasta hace muy poco, compartíamos el planeta con al menos otras tres especies humanas diferentes de nosotros, y esta es una de las grandes noticias que ha transformado la paleoantropología en los últimos años.

También somos una especie infantil desde el punto de vista del proceso de desarrollo ontogenético. Una de las características clave que separó el género Homo del resto de los homínidos fue esta mayor desaceleración del proceso de crecimiento, que se denomina neotenia, por lo que las formas adultas tienden a mantener características cada vez más juveniles, y esto ha sido nuestro gran secreto, muy exitoso para nosotros. Así que somos, de entre todos, el mono que se queda más tiempo en el período de la infancia y la adolescencia. Es una adaptación muy costosa porque implica que tienes cachorros frágiles y totalmente dependientes de sus padres durante mucho tiempo. Al mismo tiempo, nos da ventajas importantes, como la evolución cultural, la apreciación, el juego.

Una de las cosas quizás más fascinantes en la historia de la humanidad es la enorme importancia que ha tenido la migración. La pregunta es: ¿puede la historia de nuestra especie enseñarnos algo sobre el gran fenómeno de las migraciones actuales, un tema de gran relevancia?
Las migraciones, en el pasado, fueron subestimadas en el contexto de la evolución humana. Esta evolución se ha estudiado solo desde un punto de vista genealógico. Pero habíamos subestimado el otro lado de la evolución: el geográfico. La evolución tiene lugar no solo en el tiempo, sino también en el espacio.

El hecho de que hasta hace cincuenta milenios (anteayer, desde un punto de vista evolutivo, incluso más en términos geológicos), el Homo sapiens compartiera la tierra con otras especies humanas, solo puede explicarse por las migraciones. En los últimos años hemos entendido que el Homo sapiens fue la última ola de migración fuera de África, precedida por oleadas anteriores, al menos dos, hace unos dos millones de años, y la otra hace unos 800.000 años (con el Homo heidelbergensis muy importante también en los sitios arqueológicos españoles), y la última, la migración de Sapiens fuera de África. Cuando el Homo sapiens sale de África encuentra a los descendientes de aquellos que habían emigrado en oleadas anteriores.Somos migrantes desde hace dos millones de años. La migración es, por lo tanto, una característica del género Homo. La razón de esto es difícil de reconstruir. Tal vez porque el género Homo tuvo que adaptarse a un clima muy inestable. A partir del Pleistoceno comienzan las fases de las oscilaciones climáticas y todo cambia muy rápidamente: las bandas de vegetación se mueven, el desierto se ensancha, los recursos se mueven. Y sabemos que en los mamíferos (y no solo) el movimiento es una estrategia adaptativa en un contexto inestable. De la migración hemos aprendido adaptabilidad y flexibilidad. Muchas de las características que nos hacen humanos son hijas del hecho de que somos migrantes.

El Homo sapiens es el que más ha migrado y ha hecho de la migración su estrategia. Y, por lo tanto, también de invadir los nichos ecológicos ya ocupados por otras especies humanas.

El vínculo con la inmigración de hoy está ahí, pero debe ser correctamente contextualizado. Las migraciones de hoy son diferentes de las paleolíticas: son intencionales, mucho más rápidas, pero hay algo en común. La geografía, por ejemplo, es esencialmente la misma. Las principales migraciones antiguas, paleolíticas, todas empezaron desde el África subsahariana, cruzaron el Sáhara y luego regresaron al Mediterráneo y al Medio Oriente y finalmente a Asia y Europa, lo cual no es muy diferente de lo que pasa hoy. Y el otro rasgo común, profundo, es el clima. El clima siempre está ahí como elemento fundamental. Tanto para los prehistóricos como para los de hoy. Según datos de las Naciones Unidas, casi el 80% de las personas que se ven obligadas a migrar lo hacen por el cambio climático. Obviamente, la gran diferencia es que hoy en día estos cambios climáticos son inducidos por nuestra especie.

En los últimos años ha habido una enorme progreso en el estudio de la historia de la humanidad. Sin embargo, también hay una oposición constante al evolucionismo, un intento de cuestionar, sin base científica,  la evolución de las especies. Esto no sucede con otras teorías científicas, como las de la física. ¿Por qué esta furia contra la teoría de la evolución?
Los negacionismos más importantes de hoy no tienen que ver con la astrofísica o la física, y esto es extraño. Descubrir que vivimos en el tercer planeta de cualquier sistema solar, en el borde de cualquier galaxia, rodeado de miles de planetas solares adicionales que podrían albergar vida, debería hacernos sentir  desorientación, soledad, hacer que reflexionemos sobre que no somos el centro del universo. En cambio, la teoría de la evolución continúa provocando estas oposiciones.

El otro campo en el que los negacionistas son fuertes es el del cambio climático. En ese caso, probablemente el elemento fundamental es que el reconocimiento de este impacto de origen antrópico nos empuja a cambiar el modelo de vida, a cambiar los modelos de desarrollo, y esto nos molesta.
Respecto a la evolución, en mi opinión hay oposiciones religiosas, pero no son suficientes para explicar tal oposición. Por ejemplo, en el mundo católico ha habido una gran evolución en las posiciones, lo que no sucede en el mundo musulmán. En mi opinión, el aspecto religioso no es el único.

Tenemos una mente teleológica, reconstruimos los eventos de manera lineal, de manera ordenada y finalista. La evolución, sin embargo, te explica que una serie de factores como variaciones aleatorias, presiones selectivas ecológicas contingentes, cambios ambientales contingentes, giros aleatorios, adaptaciones a contextos más diversos, producen una biodiversidad maravillosa en la tierra, incluidos nosotros mismos. Así que hay un problema cognitivo. Darwin ya había dicho que para que la gente acepte nuestra teoría harán falta generaciones. Después de un siglo y medio, muchos todavía no aceptan esta realidad, porque ya no es una teoría, es una realidad.

¿Lo es?
Una teoría científica corroborada y consolidada no es una opinión, se convierte en una idea consolidada. Pero esto es muy difícil de hacer entender al público. El consenso científico es la situación en la que, después de generaciones de trabajo, los investigadores tienen una idea consolidada para explicar un cierto tipo de fenómenos. Luego, esta explicación consolidada y corroborada podrá integrarse, revisarse y actualizarse en el futuro. La ciencia nunca es estática, siempre tiene un proceso de revisión. Pero esto no significa que no esté fuertemente consolidada y corroborada por datos convergentes. Por lo tanto, que las vacunas no producen autismo no es una opinión, sino un hecho consolidado por una serie de datos objetivos, como se dice en la ciencia, más allá de toda duda razonable.

El problema es que a veces en los medios se producen debates  científicos y no científicos, como si estuvieran en el mismo nivel.
Ese es un error muy serio. Los medios tienen ante sí una una audiencia de no expertos, y si enfrentan dos voces que no están en el mismo nivel, porque una es competente en el tema y otra no, al final consiguen que el público ponga todo al mismo nivel. Si un programa de entrevistas, por ejemplo, está preparado de esa manera, incluso antes de empezar, ya ha producido desinformación.

Antes hablamos de migraciones. Pero otro tema importante es nuestra relación con el medioambiente, que condiciona de manera clara la evolución de la especie. Cuando se producen cambios ambientales muy marcados y rápidos, la evolución puede interrumpirse, incluso puede haber una extinción. La pregunta es: ¿la especie humana, con sus acciones, está poniendo en peligro su existencia y la de otras especies? ¿Ha sucedido alguna vez algo semejante?
No, no había sucedido antes. El Homo sapiens puede convertirse, si continúa así, en la primera especie en auto-amenazarse ella sola. La evolución tomada en general es siempre un equilibrio entre un impulso desde abajo, que es el de la diversidad genética y la capacidad de reproducirse, y el contexto ambiental. Todas las dinámicas evolutivas se sitúan dentro de esa lógica.

Si una especie está acostumbrada a vivir en su nicho ecológico y su nicho se perturba demasiado rápido, no tiene tiempo para reaccionar ante esta perturbación. Lo que, sin embargo, ya le ha ocurrido a esas especies humanas de las que hablamos antes y que se han extinguido. A veces, por suerte, raramente, este cambio tiene lugar a escala global. En ese punto el juego evolutivo salta.

Lo paradójico hoy es que, según los datos publicados en las revistas científicas más importantes del mundo, las actividades humanas están reduciendo la biodiversidad hasta tal punto que ya hemos eliminado casi el 30% de las especies existentes en la Tierra. Esto nunca había sucedido en la evolución. Esta es, por lo tanto, la sexta extinción en masa, y se está produciendo a una velocidad nunca antes vista. Antes, las extinciones ocurrían durante milenios, ahora tienen lugar a lo largo de siglos o incluso décadas.

Lo absurdo es que nosotros estamos creando esa extinción y somos nosotros los que sufriremos el peor daño. Los ecosistemas serán cada vez más pobres, tendremos efectos en el ciclo del agua, en la fertilidad del suelo, en la polinización. Los insectos polinizadores se están reduciendo cada vez más, y esto tendrá repercusiones importantes en los cultivos.

¿Puede sugerir un recorrido por los yacimientos prehistóricos en España?
Hay tantos que hay muchas opciones para elegir. Atapuerca, cerca de Burgos, es un santuario; se pueden ver todas las estratificaciones de la población de la Península Ibérica en varias etapas y, por lo tanto, de Europa; es algo muy raro. Primero Homo antecesor, luego Homo heidelbergensis, Neandertal y luego Sapiens. El museo de la evolución humana en Burgos es el mejor del mundo en ese campo. Luego se puede hacer un recorrido por el área cántabra para visitar el arte rupestre del Homo sapiens, que puede que también sea Neandertal…, habrá que ver los resultados de los nuevos estudios. Y luego concluiría con Gibraltar porque ahora estamos seguros de que fue el último lugar donde sobrevivieron los últimos Neandertales.

Entonces  Gibraltar fue el último reducto de la última especie humana, no Sapiens, uno de nuestros primos y,  desde ese momento hemos sido los únicos humanos en la Tierra.
Cuando se extinguieron en toda Europa, una pequeña población de neandertales, algunos clanes familiares, permanecieron en Gibraltar en esas hermosas cuevas orientadas hacia el sur. Y allí, probablemente, sin darse cuenta de lo que estaba sucediendo en el resto de Europa y España, cazando moluscos y focas, sobrevivieron durante unos pocos miles de años más. Y luego, no se sabe por qué, no se movieron de allí, siempre me pregunto por qué no cruzaron al otro lado (a África ndt).
Así que sí, Gibraltar fue el último reducto de especie humana no Sapiens, Eso sucedió hace entre 38 y 40 milenios. Así que, hasta hace cincuenta milenios en España había otra especie humana que se movía y vivía, que no éramos nosotros, inteligentes como nosotros, pero a su manera, y esto siempre es algo muy importante para recordar porque la evolución es diversidad.

Could You Be Loved


Por qué la Unesco declaró al reggae como patrimonio inmaterial de la humanidad

El ritmo que comenzó como una manera de expresarse ante los acontecimientos políticos de la época y se identifica como un patrimonio de Jamaica ha logrado trascender fronteras manteniendo su esencia original según la Unesco.

Bob Marley
El reggae, un género musical que suele identificar a la isla de Jamaica y que en su momento fue popularizado por el cantante Bob Marley, fue declarado como patrimonio inmaterial de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, también conocida como la Unesco por sus siglas en inglés.

Así lo dio a conocer la propia organización a través de un comunicado emitido desde Port Louis, en la República de Mauricio, lugar donde se encuentra evaluando una larga lista de candidaturas para recibir tal distinción.

"Su aporte a la reflexión internacional sobre cuestiones como la injusticia, la resistencia, el amor y la condición humana pone de relieve la fuerza intelectual, sociopolítica, espiritual y sensual de este elemento del patrimonio cultural", se lee en un comunicado emitido por el organismo.
Desde el momento de su aparición en el año 1968, este género musical ha sido el canal para que muchos artistas hayan podido expresarse sobre diversos temas que afectaban a la sociedad de su época.

Los orígenes de la música se ubican en los sectores populares de Kingston, la capital de Jamaica, cuando sus intérpretes a través de la música daban a conocer tiempos difíciles, de constantes luchas.
Más adelante se le incorporaron letras más alegres, nuevos temas y modernos elementos sonoros.

“El reggae conserva intactas toda una serie de funciones sociales básicas de la música -vehículo de opiniones sociales, práctica catártica y religiosa- y sigue siendo un medio de expresión cultural del conjunto de la población jamaicana”, explicó la Unesco.

El reggae, presente en todos los sistemas educativos de Jamaica
Uno de los aspectos que ha resaltado la Unesco sobre el reggae tiene que ver que el ritmo se imparte en Jamaica en todos los niveles del sistema educativo. “Está presente la enseñanza de esta música, desde los jardines de infancia hasta las universidades".

De igual manera, la institución también evaluó que la música está formada por la combinación armónica de una serie de ritmos, algunos propios de Jamaica, mientras que otros son de origen caribeño, latinoamericano y norteamericano.

Cuando se analizan los orígenes del género a mediados de la década de 1960, se puede percibir que el origen etimológico 'reggae' tiene que ver con la denominación que le daban algunos músicos a la manera más lenta de bailar y tocar rocksteady, un ritmo característico de la época. Más adelante se le añadieron algunos instrumentos que le dieron mayor sonoridad y su ritmo característico.

'The Wailers', con el fallecido cantante jamaiquino Bob Marley a la cabeza, fue la agrupación más representativa de este género musical.

'No Woman, No Cry' y 'Get Up, Stand Up' se han convertido en dos de los clásicos más populares de este género musical. Con el tiempo, el reggae se popularizó en otras latitudes como Brasil y Reino Unido, este último con bandas como UB40 la cual en la década de 1990 fue considerada como una de las mejores en el género fuera de Jamaica.

El reggae se une a otros géneros musicales como el flamenco (2010) y el mariachi (2011) que también fueron declarados como patrimonio inmaterial de la humanidad por la Unesco en años anteriores.

Para celebrar la declaratoria, decenas de personas que estuvieron presentes en el auditorio bailaron al ritmo de 'One Love', otro de los temas legendarios de Marley.

Fuente: https://www.france24.com/es/20181129-unesco-reggae-patrimonio-bob-marley

jueves, 29 de noviembre de 2018

Otro año perdido para los palestinos, cuya situación está lejos de solucionarse

Cuando se celebra una nueva jornada de solidaridad con el pueblo palestino, el balance del último año no puede ser peor. La situación se deteriora paulatinamente en los territorios ocupados y el próximo conflicto armado es solo una cuestión de tiempo. Mientras tanto, Europa permanece con los brazos cruzados.


70 years of occupation .... 70 years of oppression & suffering
 El Día de la Solidaridad con el Pueblo Palestino coincide este año con una situación del conflicto peor que la del año pasado, que ya fue peor que la del año anterior. La resolución del problema israelo-palestino, es decir de la ocupación israelí, no depende de los israelíes puesto que aunque ellos podrían resolverlo, no están interesados en hacerlo, como demuestran hora a hora.

Tampoco depende de los palestinos, puesto que aunque estos, especialmente la Autoridad Palestina, están interesados en la paz, no pueden hacer nada. En estas condiciones, la solución depende exclusivamente de las fuerzas internacionales, no de Estados Unidos, que es un juguete en manos de lobby judío conducido por el primer ministro Benjamín Netanyahu, sino de la Unión Europea.
Los familiares de un palestino, que fue asesinado en la frontera entre Israel y Gaza. / REUTERS - MOHAMMED SALEM
Los familiares de un palestino, que fue asesinado en la frontera entre Israel y Gaza. / REUTERS - MOHAMMED SALEM
 Sin embargo, es una maravilla ver que la jefa de la política exterior europea, Federica Mogherini, que ciertamente tiene las manos atadas por los líderes políticos europeos, se presta al juego de estos líderes y de los líderes israelíes, y no presenta la dimisión, que sería lo más digno que podría hacer.
No es que Mogherini tenga un comportamiento peor que sus antecesores, pero cada día que pasa es más evidente que los dirigentes europeos se han doblegado a los intereses de Israel. Otros responsables europeos, como Javier Solana o Miguel Ángel Moratinos, por citar dos españoles, también se prestaron al juego israelí, por más que luego, una vez apartados del cargo, hayan pedido a gritos una solución al conflicto.

Para agravar la situación de los palestinos, distintos países árabes “moderados”, como Arabia Saudí y sus satélites, han reforzado las relaciones con Israel hasta el extremo de un compadreo vergonzoso, y lo han hecho a costa de los palestinos. Si antes el peligro principal para la estabilidad de Oriente Próximo era Israel, ahora ese peligro es bicéfalo ya que también participa destacadamente Arabia Saudí como fuerza desestabilizadora.

These are the targets of the most moral army in the region ... Brutally arresting and detaining a 5 years old boy in H2 zone in .
 Los países árabes han abandonado completamente a los palestinos a su suerte. Naturalmente, la mayor responsabilidad de esta grave situación por la que atraviesa Oriente Próximo la tiene Europa, y no cabe duda de que la inestabilidad creada por Israel y Arabia Saudí la pagarán caro los europeos, no Estados Unidos.

En la última década se ha asistido a un repunte internacional del movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) que denuncia la ocupación de Cisjordania y la Franja de Gaza. Se trata de un movimiento de base que, sin embargo, no cuenta con el apoyo de los estados occidentales, de ahí que Israel pueda hacerle frente con cierta tranquilidad.

Un palestino discute con un soldado israelí durante los enfrentamientos por una orden israelí de cerrar una escuela palestina cerca de Nablus, en la ocupada Cisjordania. / REUTERS - MOHAMAD TOROKMAN
Un palestino discute con un soldado israelí durante los enfrentamientos por una orden israelí de cerrar una escuela palestina cerca de Nablus, en la ocupada Cisjordania. / REUTERS - MOHAMAD TOROKMAN
 El caso de la Sudáfrica del apartheid podría servir de ejemplo de como la unidad de la comunidad internacional es capaz de resolver un conflicto complejo. Lo que los negros sudafricanos no consiguieron en décadas de lucha armada y pacífica, se consiguió en apenas un par de años a contar desde el momento en que los estados occidentales decretaron el boicot de Sudáfrica.

La irresponsabilidad de Bruselas con los palestinos es de magnitud bíblica, y no se debe a los funcionarios administrativos que hay en Bruselas sino a los dirigentes políticos europeos que actúan como el brazo armado del movimiento sionista más radical. Angela Merkel, es la mandataria que está más abducida por el movimiento sionista, y lo mismo sucede con Theresa May o Emmanuel Macron, que, para no ser injustos con ellos, simplemente se limitan a seguir las políticas de sus antecesores.

Pero lo que no tiene ninguna justificación es que Mogherini (o Solana o Moratinos, es lo mismo), se aferren a los cargos sin que se les deje ninguna maniobra de actuación, es decir que no dimitan. Que no dimitan dice muy poco a favor de los funcionarios europeos. Los rimbombantes comunicados y declaraciones que han salido de Bruselas desde los acuerdos de Oslo de 1993 son incontables, pero no han servido de nada, como tampoco servirán de nada los comunicados y declaraciones que se sigan haciendo en el futuro.

Y mientras esos comunicados y declaraciones se suceden, Israel continúa expandiendo las colonias judías en los territorios ocupados, incluida Jerusalén. Esta última semana se han producido algunos hechos similares a los de la semana anterior, y también a los de la semana anterior, que demuestran que Netanyahu sigue a paso firme con la expansión y con la desposesión general de los palestinos.
Para más inri, los europeos dicen que Estados Unidos está ultimando un plan de paz. También lo dice Donald Trump. Ese misterioso plan de paz se ha ido demorando meses y meses y nadie sabe cuándo se presentará, si es que se presenta. No hay que ser un lince para darse cuenta de que una administración como la de Trump, completamente sometida a Netanyahu, presentará, cuando lo haga, un plan totalmente inviable.


En estas circunstancias, Europa debe actuar rápida y enérgicamente, sin esperar al plan de paz de Trump. Debe hacerlo a cuenta de su propio interés ya que el conflicto palestino incide en prácticamente todos los demás conflictos regionales y en muchos conflictos internacionales que afectan a Europa más que a Estados Unidos. La pasividad de los líderes europeos y de los funcionarios de Bruselas se ha pagado con creces y seguirán pagándola las generaciones posteriores de europeos. 
Fuente: https://www.publico.es/internacional/ano-perdido-palestinos-cuya-situacion-lejos-solucionarse.html

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Hablar de lo que pasa y de lo que pasó

Hubo una época en la que el ser humano no dudaba de su inteligencia privilegiada como especie sobre las demás. Pero luego fuimos aprendiendo sobre las distintas habilidades de otros animales y esto de la inteligencia única y especial hubo que ponerlo en cuarentena.

Resulta que muchos otros animales pueden comunicarse entre sí a través de distintos sistemas. A las hienas se les da muy bien contar y comparar el tamaño de un grupo invasor con el del suyo. Primates como gorilas y chimpancés saben fabricar y utilizar herramientas para conseguir lo que buscan, casi siempre comida. Los cetáceos se comunican con distintos idiomas según el grupo en el que han crecido, es decir, tienen algo similar a lo que nosotros llamamos cultura. Todo apunta a que los elefantes lloran a sus muertos. Animales tan diversos como urracas y macacos han demostrado tener conciencia de sí mismos y reconocerse ante un espejo.

Los orangutanes también hablan del pasado


 Recientemente, otra habilidad que creíamos exclusiva del ser humano ha demostrado no serlo: la capacidad de hablar del pasado. Los orangutanes también saben hacerlo.

Cuando los orangutanes divisan a un depredador, hacen un sonido, como el chasquido de un beso muy fuerte. Ese sonido hace saber al depredador que ha sido detectado, y avisa a otros orangutanes de que el peligro está cerca. Ahora, un grupo de científicos asegura que ha oído a los orangutanes hacer ese mismo sonido un buen rato después de que el depredador se hubiese marchado, y lo consideran la primera evidencia de que estos primates, además de los humanos, son capaces de hablar de lo que ya ha pasado.

“Una de las características que define a un idioma son las referencias desplazadas, es decir, la capacidad de transmitir información sobre algo que no está presente o sobre un evento ocurrido en el pasado o que ocurrirá en el futuro. Es algo muy raro en la naturaleza [pero que se da en todos los idiomas humanos] y que hasta ahora no habíamos visto en ningún primate no humano, lo cual ha hecho más confuso el estudio de los precursores y la evolución del lenguaje”, explican los autores en el estudio.

Hay que aclarar que muchos otros mamíferos y aves tienen señales de alarma, algunas muy completas que incluyen información sobre el tipo y tamaño del depredador, su posición y distancia y el nivel de peligro que suponen. Pero hasta ahora, nunca se había oído a un animal anunciando el peligro después de que ocurriese. Sí se sabe que los cercopitecos verdes, un tipo de mono que vive en el África subsahariana, emite señales de alarma en ausencia de depredadores, pero estas llamadas se consideran estrategias de engaño y no referencias desplazadas.

Un caso aparte son las abejas, capaces de indicar a sus compañeras la dirección y distancia de un lugar con alimento abundante, algo que también se puede considerar una referencia desplazada. En este caso se considera más el resultado de un proceso de inteligencia colectiva y convergencia de distintos procesos que una representación de la comunicación entre individuos como tal.

Silencio ante el peligro… y señal de alarma después

 
Para llegar a estas conclusiones, los propios investigadores hicieron de depredadores. En la jungla de Ketambe en Sumatra, donde se ha estudiado a los orangutanes durante décadas, el estudiante postdoctoral Adriano Reis e Lameira desarrolló un sencillo experimento para analizar las señales de alarma de estos primates: un miembro del equipo vestido con un traje de rayas como si fuera un tigre debía caminar a cuatro patas por la jungla, justo bajo las ramas de los árboles donde hembras solitarias de orangután se encontraban sentadas, a una altura de entre 5 y 20 metros.

Una vez que sabían que ellas les habían visto, el falso tigre rondaba el lugar un par de minutos antes de desaparecer de la vista. Lameira esperaba oír su señal de alarma en ese momento, pero no fue así. La primera orangután con la que probaron no hizo ni un ruido. “Dejó lo que estaba haciendo, cogió a su cría, defecó (una señal de estrés y miedo) y comenzó a trepar árbol arriba en silencio”.

Esperaron y esperaron… y finalmente, 20 minutos después, llegó la alarma. Pero no fue un solo chasquido. “Estuvo alertando durante más de una hora”.

Esperar ante un estímulo, una señal de inteligencia


Esa fue la ocasión en la que más tuvieron que esperar. De media la alarma llegaba unos 7 minutos después de que pasase el peligro. Lameira explica que no cree que el motivo fuese que estuviesen petrificadas de miedo, porque no habían dudado en agarrar a las crías y trepar a más altura donde se sintiesen a salvo.

El investigador cree que el silencio era una forma de no atraer la atención de lo que creían que era un depredador. Una vez fuera de peligro, la señal de alarma servía no solo para avisar a otros orangutanes, sino también para enseñar a su cría y educarla sobre el peligro que acababan de evitar.
No responder inmediatamente a un estímulo sino desarrollar una estrategia teniendo en cuenta el mejor resultado para sí mismas y para sus crías se considera una señal de inteligencia, un talento que encaja con otras habilidades antes observadas en los grandes simios, como la memoria a largo plazo, la comunicación intencional y el control afinado de los músculos de la laringe, capacidades que eventualmente llevaron a la evolución del lenguaje, argumenta el investigador.


Fuente: https://culturacientifica.com/2018/11/26/hablar-de-lo-que-pasa-y-de-lo-que-paso/

Los 4.500 libros prohibidos en Kuwait: García Márquez, Dostoyevski y 'La sirenita'

Los censores del país árabe prohíben la circulación de 4.590 obras, entre las que figuran 'Cien años de soledad' o 'Rebelión en la granja'
La ley de publicaciones (2006) se ha convertido en una eficaz herramienta para silenciar el conocimiento y decretar una feroz represión

Tres mujeres portan pancartas en señal de protesta en la manifestación convocada contra la censura en la Feria del Libro de Kuwait. FRAN CARRIÓN
En las librerías de Kuwait el coronel Aureliano Buendía no recuerda nada. Ni siquiera, remotamente, aquella tarde en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Tampoco Macondo ni sus vecinos existen en las bibliotecas de la monarquía que desde el siglo XVIII gobierna la familia Al Sabah. El único pelotón de fusilamiento que habita su páramo desértico es la cuadrilla de censores que durante el último lustro ha gastado sus balas cebándose sobre 4.590 obras, alertando de su peligro moral o subversivo y prohibiendo su circulación. Cien años de Soledad o Amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez; 1984 y Rebelión en la granja de George Orwell; Los hermanos Karamázov de Fiódor Dostoyevski o Nuestra Señora de París de Victor Hugo engrosan una lista negra casi interminable, que suma títulos sin tregua. "El ministerio de información cuenta con un comité de inspección que es el responsable de autorizar o denegar la difusión de los libros en Kuwait. Sus miembros están emitiendo prohibiciones indiscriminadamente con el argumento de que estos títulos tienen una influencia negativa en la decencia pública", explica a EL MUNDO Fatima al Matar, una profesora de derecho de la universidad de Kuwait que lidera esporádicas protestas contra la insaciable acción de los torquemadas.

Las primeras muestras de indignación tomaron la calle el pasado septiembre y desde entonces el número de participantes ha ido creciendo, convocados a través de mensajes de WhatsApp. Kuwait es uno de los escasos países de la península Arábiga donde el derecho de reunión es respetado, aunque vigilado y controlado por las autoridades. "Celebramos la última manifestación la semana pasada, con motivo de la feria del libro, pero la lluvia evitó que cosecháramos una alta participación", arguye la académica, dispuesta a seguir librando batalla. La ley de publicaciones, promulgada en 2006, se ha convertido en una eficaz herramienta para silenciar el conocimiento y decretar una feroz represión en uno de los países más progresistas del golfo Pérsico. Entre las ofensas punibles con la confiscación, figuran "insultar al islam o la judicatura kuwaití", "amenazar la seguridad nacional", "incitar a la rebelión" o "cometer actos inmorales". "También se han censurado libros de autores locales como Saud al Sanousi, Bozaina al Essa y Abdalá Al Bosais y de célebres autores árabes como Gibran Khalil Gibran. El Ministerio ha prohibido obras de ciencias, literatura, filosofía, poesía, teología, historia, política e incluso obras infantiles como La Sirenita alegando que la fotografía de portada era demasiado explícita", relata Al Matar.

'La Sirenita', censurada por su portada "demasiado explícita"


Manifestantes contra la censura literaria en la Feria del Libro de Kuwait. FRAN CARRIÓN
 Una carnicería que el comité -formado por seis censores en lengua árabe y otros seis en inglés para un país de 4,2 millones de almas con un 70 por ciento de población extranjera- ha tratado de argumentar en sus resoluciones. Así, la obra cumbre del premio Nobel colombiano fue enviada al purgatorio por escenas como aquella que relata el instante en el que Úrsula ve desnudo a su hijo José Arcadio y descubre su virilidad. Tampoco sobrevivió a la pacata valoración del comando Hijos de nuestro barrio, una de las novelas más ambiciosas del Nobel Naguib Mahfuz en la que el egipcio narra la historia de la humanidad a partir de las relaciones de poder que se establecen en un barrio de El Cairo. La retahíla de vetos sorprendió en septiembre a Mohamed Ghazi, un bloguero y escritor iraquí residente en Kuwait que recibió entonces la notificación oficial de que su nueva novela Azul no alcanzaría las librerías. "Me llegaron un par de comentarios del comité en los que me pedían que cambiara el contexto del libro. No podía hacer eso porque suponía modificar la idea entera de la obra", detalla a este diario su autor. "La mayoría de las advertencias estaban relacionadas con el uso de la palabra 'joder' y con un pasaje de la página 56 en la que escribo sobre oraciones que no obtienen respuesta y que el comité malinterpretó".

El grupo de funcionarios encargados de aplicar la legislación no descansa. En la feria del libro, que concluye este próximo fin de semana y una de las citas con más solera del mundo árabe tras las de El Cairo y Beirut, 948 obras fueron retiradas tras su revisión de rigor. El ente parece trabajar a las órdenes del conservadurismo y los clanes tribales que han triunfado en las bancadas del Parlamento de un país que durante las décadas de 1970 y 1980 llegó a ser refugio para los escritores árabes exiliados y gozó de una vibrante escena cultural. "Algunos autores han presentado ante el hemiciclo una propuesta de reforma de la ley de publicaciones pero no ha sido sometida a votación aún. Desde el Ministerio de Información se han negado a poner en circulación las ediciones secuestradas y sustituir al comité de censores porque aseguran que se limitan a cumplir la ley", se queja Al Matar. Por las redes sociales, a modo de protesta, se han propagado instantáneas de lectores que muestran los libros prohibidos, guardados a buen recaudo en sus bibliotecas privadas, y volúmenes en blanco o exhiben su rechazo empuñando carteles con citas de escritores como Virginia Woolf: "Puedes cerrar todas las bibliotecas si quieres, pero no hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente".

"No entiendo lo que está sucediendo", maldice Ghazi, con otras dos novelas previas. "Respeto la ley y no voy a protestar. Sigo vendiendo mi libro fuera de Kuwait y he habilitado una web en la que se puede solicitar por correo", desliza. La mensajería internacional se ha convertido en un aliado de quienes quieren continuar disfrutando de lecturas libres. Los ataques contra la imaginación no resultan, sin embargo, nuevos en suelo kuwaití donde el rey patrocina el teatro y la danza pero no así la literatura. En 2012 el gigante Virgin Megastore cerró sus tiendas en el país por culpa de una censura que había vaciado sus estantes de música. "El Gobierno no puede inmiscuirse en lo que leemos porque es una libertad sagrada pero si se salen con la suya y acaban creyendo que prohibir libros está bien, mañana se crecerán y nos usurparán otros derechos y libertades", murmura Al Matar.

 Fuente: https://www.elmundo.es/cultura/2018/11/23/5bf55637e5fdeab8068b45a4.html

martes, 27 de noviembre de 2018

#InfanciaMigrante

 En memoria de Gloria Fuertes, los cuatro niños del último naufragio y toda la que muere impunemente en nuestras fronteras.

Vía  
 
"Vívete niño vívete
 que viene el Coco
 y se lleva a los niños
 que viven poco."

Una iglesia lleva un mes celebrando misa sin pausa para que no deporten a una familia

Por ley, a los agentes de policía en los Países Bajos no se les permite acceder a lugares de culto durante los servicios religiosos

Captura de Google Maps de la iglesia.
 Una pequeña iglesia protestante de La Haya lleva casi un mes sin parar de celebrar misa con el objetivo de proteger a una familia de refugiados armenios de ser deportados, según informa la revista Quartz.

Por ley, a los agentes de policía en los Países Bajos no se les permite acceder a lugares de culto durante los servicios religiosos, de ahí que los reverendos de todo el país se estén turnado para celebrar servicios en la Iglesia Bethel y evitar así que los funcionarios arresten a la familia Tamrazyan, que lleva en Países Bajos nueve años.

"Al brindar hospitalidad a esta familia, le hemos podido dar tiempo para demostrar al secretario de estado la urgencia de su situación", ha afirmado Theo Hettema, presidente del Consejo General de Ministros Protestantes.

Familia con niños
Sasun y Anousche Tamrazyan y sus tres hijos, Hayarpi, Warduhi y Seyran, huyeron de su Armenia natal y buscaron asilo en Países Bajos después de que el activismo político de Sasun les amenaza de muerte. Después de varios años de procedimientos judiciales, un juez concedió asilo a la familia, pero el gobierno inició un proceso judicial y logró anular esa decisión.

Más tarde, la familia solicitó un indulto para los niños, una política que permite a las familias de refugiados con hijos que han residido en Países Bajos durante más de cinco años obtener un permiso para quedarse. Su solicitud fue denegada, lo que no es inusual: el gobierno holandés solo ha otorgado 100 de 1,360 solicitudes para el perdón de un niño desde mayo de 2013.

Los Tamrazyans habían estado viviendo en un refugio en el municipio de Katwijk durante dos años cuando se enteraron de la orden de deportación. Decidieron buscar refugio en una iglesia cercana, pero era demasiado pequeña para albergar a la familia, así que se acercaron a otras congregaciones protestantes en La Haya para pedir ayuda. El 25 de octubre, la Iglesia Bethel respondió a su llamada. La familia Tamrazyan ha estado allí desde entonces.


Fuente: https://www.huffingtonpost.es/2018/11/27/una-iglesia-lleva-un-mes-celebrando-misa-sin-pausa-para-que-no-deporten-a-una-familia_a_23602134/

Adolescencia; o, tío, ¿dónde está mi lóbulo frontal?

Resultado de imagen de lóbulo frontal
...
La última región cerebral en alcanzar la plena madurez (en términos de número de sinapsis, mielinización y metabolismo) es el lóbulo frontal, que no está completamente conectado antes de alcanzar la mitad de la veintena.
   Esto tiene implicaciones tremendamente importantes. Primera, no hay ninguna región cerebral a la que se le dé tanta forma durante la adolescencia como al lóbulo frontal. Segunda, no se puede entender ningún aspecto de la adolescencia fuera del contexto de la maduración frontocortical retrasada. Durante la adolescencia, los sistemas límbico, autónomo y endocrino van a tope mientras el lóbulo frontal todavía está trabajando con las instrucciones de montaje, esto explica el por qué los adolescentes son tan depresivos, geniales, estúpidos, impulsivos, inspiradores, destructivos, autodestructivos, generosos, egoístas, imposibles y capaces de cambiar el mundo. Piense en esto: la adolescencia y la primera etapa de la vida adulta son épocas en las que se tienen más probabilidades de asesinar, ser asesinado, dejar el hogar para siempre, inventar una nueva forma de arte, transformar la física, tener un gusto espantoso respecto a la moda, asaltar a un anciana, casarse con alguien que no es de tu grupo, romperse el cuello jugando o convencerse de que toda la historia ha convergido para hacer de este momento el más importante, el más lleno de peligro y promesas, el más exigente en el que te has visto envuelto y con el que marcar la diferencia. En otras palabras, es la época de la vida en la que se toman más riesgos, se buscan más novedades y en el que se siente más afiliación respecto a los colegas. Todo ello por culpa de un lóbulo frontal inmaduro.
   ¿Es auténtica la adolescencia? Puede que la "adolescencia" sea tan solo un constructo cultural. En Occidente, el gozar de una mejor nutrición y salud dio como resultado que comenzara antes la pubertad, y las fuerzas educativas y económicas de la modernidad presionaron para lograr un hueco en el proceso de desarrollo entre estas dos etapas. Voilà! Se inventó la adolescencia (1).
   La neurobiología sugiere que la adolescencia es real, que el cerebro adolescente no es simplemente un cerebro adulto a medio cocinar o un cerebro infantil que se ha dejado fuera de la nevera demasiado tiempo. Además, la mayoría de las culturas tradicionales reconocen la adolescencia como un periodo diferente; es decir, te da algunos, pero no todos los derechos y responsabilidades típicas de un adulto. Sin embargo, lo que inventó Occidente es la adolescencia de más larga duración (2).
   Lo que sí parece un constructo de las culturas individualistas es la consideración de la adolescencia como un periodo de conflicto intergeneracional; los jóvenes de las culturas colectivistas parecen menos propensos a poner mala cara a las tonterías de los adultos, empezando por los padres. Además, incluso en las culturas individualistas la adolescencia no es, en todos los casos, una época de acné de la psique y tormenta pasional...

(1) En Occidente, el retraso en la edad en la que un individuo es legalmente adulto también refleja a veces algo tan mundano como la masa muscular. En la Inglaterra del siglo XIII, la edad en la que se alcanzaba la mayoría de edad legal pasó de los quince a los veintiún años -las armaduras de protección se estaban volviendo más pesadas, y no era hasta esas edad más tardía cuando los hombres eran lo suficientemente fuertes como para poder manejar las armaduras en el campo de batalla-. No hay ninguna mención a si también se retrasó la mayoría de edad legal de los caballos que portaban cargas cada vez más pesadas. Pero a veces, los avances tecnológicos han hecho posible que los adolescentes más jóvenes se incorporen al grupo de los adultos -se ha señalado que el desarrollo de las armas automáticas ligeras fue de gran ayuda para que se pudieran utilizar los 300.000 niños soldados estimados que hay en el mundo.
(2) Los cazadores-recolectores no están interesados en "¡Parezca diez años más joven!". Quieren parecer ancianos, para así poder dar órdenes a los de su alrededor.


Compórtate
La biología que hay detrás de nuestros mejores y peores comportamientos
Robert Sapolsky

lunes, 26 de noviembre de 2018

Matanza y melancolía

¿Qué es un fascista y qué es lo que cree ser el que se declara fascista? Una revisión de ‘Il conformista’ de Bertolucci sirve para tratar de responder

<p>Jean-Louise Trintignant, protagonista e <em>El conformista</em>, de Bernardo Bertolucci.</p>
Jean-Louise Trintignant, protagonista e El conformista, de Bernardo Bertolucci.
 “No se combate el fascismo porque se vaya a ganar. Se combate el fascismo porque es fascista”, dice un personaje de Sartre. Se da, efectivamente, esa urgencia dogmática en extirpar lo que parece constituir la mayor excrecencia política de los últimos cien años. El consenso es tal que a nadie le sorprende la unanimidad de los analistas a propósito de la irracionalidad del fascismo: al fascista no se lo toma uno en serio, no se exploran sus razones, puesto que está más allá (o más acá) de cualquier forma de racionalidad.

Esta displicencia en el análisis y esa unanimidad en el diagnóstico no han evitado que siga habiendo fascistas: con expulsar al fascismo del mundo de las ideas no hemos logrado eliminarlo también de nuestras sociedades. Parece que nuestros estudios no nos hayan alertado lo suficiente sobre una de las peculiaridades del fascismo, a saber, su enorme grado de dependencia respecto de la masa humana, el modo en que se fortalece exponencialmente a medida que crece el número de sus adeptos. Evitar que haya fascistas parece, pues, más urgente que prohibir la exhibición de sus símbolos o la difusión de sus ideas.

Pier Paolo Pasolini exponía la raíz del problema en 1974, a propósito de los atentados fascistas de Milán y Brescia: “En realidad nos hemos comportado con los fascistas (y hablo sobre todo de los jóvenes) en modo racista, es como si rápida y despiadadamente hubiéramos querido creer que estuvieran racialmente predestinados a ser fascistas, y que ante tal decisión de su destino no hubiera nada que hacer. Y no lo ocultemos: todos sabíamos, dentro de nuestra conciencia, que cuando uno de aquellos jóvenes decidíavolverse fascista, se trataba de algo puramente casual, no se trataba más que de un gesto irracional y sin motivo: quizá hubiera bastado una sola palabra para que aquello no hubiera ocurrido. Pero ninguno de nosotros nunca ha hablado con ellos ni se les ha dirigido. 

Inmediatamente los hemos aceptado como representantes inevitables del mal. Y a veces se trataba de muchachos y muchachas adolescentes de dieciocho años, que no sabían nada de nada, y que se habían lanzado a la horrible aventura simplemente por desesperación”. 

Cualquier educador consciente de los peligros del fascismo debería plantearse alguna vez esta cuestión: ¿qué hacer con ese alumno que es fascista? ¿Ignorarlo? ¿Ridiculizarlo ante sus compañeros? ¿Restarle importancia porque “no sabe lo que hace”? Tal vez lo más urgente sea preguntarse por qué es fascista y preguntarle a él qué es lo que cree ser al ser fascista.

2
¿Se ha preguntado alguna vez por qué la gente quiere colaborar con nosotros? Unos lo hacen por miedo, la mayoría por dinero. Por fe fascista, muy pocos. Usted, no. Me parece que a usted no le mueve ninguna de esas razones.
Quien así habla es el Coronel, un innominado miembro del partido fascista en la Italia de Mussolini. Es un personaje de ficción, extraído del filme Il conformista(1970), de Bernardo Bertolucci. Su interlocutor, también ficticio (tan ficticio como pueda serlo un personaje interpretado por Jean-Louis Trintignant), es Marcello Clerici, aspirante a ingresar en el aparato represor del Estado. Están sentados, uno junto al otro, en un cubículo oscuro, frente a la pecera insonorizada de una emisora de radio; al otro lado de la pared de cristal, Italo, el amigo fascista de Marcello, lee ante el micrófono un encendido discurso sobre los destinos paralelos de Alemania e Italia; lee en Braille: Italo es ciego.

Marcello no le revela al Coronel los motivos de su decisión, pero a lo largo del filme va exponiendo, frente a otros interlocutores, su mayor ambición: la normalidad. Quiere convertirse en un individuo normal, casarse con una mujer mediocre, emparentar con una familia vulgar. Parece haberse cansado de lo extraordinario: su padre es huésped de un hospital psiquiátrico (por voluntad propia, según parece), mientras que su madre, adicta a la morfina, vive rodeada de perros en una mansión que se derrumba. El propio Marcello confiesa haber sido seducido por un hombre a la edad de trece años; el hombre le sedujo, le raptó y a continuación, por accidente, fue abatido de un disparo por Marcello.

Esa aspiración a la normalidad parece justificar el título del filme. El conformismo de Marcello, no obstante, parece más complejo (y menos conformista) de lo que tanto ese título como sus propias declaraciones sugieren. No se trata del conformismo típico de los que Gramsci llamara “los viejos dirigentes intelectuales y morales de la sociedad”: “Los viejos dirigentes intelectuales y morales de la sociedad sienten que se les hunde el terreno bajo los pies, se dan cuenta de que sus prédicas se han convertido precisamente en prédicas, es decir, en algo ajeno a la realidad, en pura forma sin contenido, en larva sin espíritu; de aquí su desesperación y sus tendencias reaccionarias y conservadoras: la forma particular de civilización, de cultura, de moralidad que ellos han representado se descompone y por esto proclaman la muerte de toda civilización, de toda cultura, de toda moralidad y piden al Estado que adopte medidas represivas, y se constituyen en un grupo de resistencia apartado del proceso histórico real, aumentando de este modo la duración de la crisis”. 

Tampoco se trata del conformismo utilitarista de las nuevas generaciones, mezclado a menudo con el afán aventurero y revolucionario: ese conformismo cuyo ideal es el héroe, el superhombre, a cuyos pies sacrifica uno su propia individualidad. (Este último tipo de conformismo es característico de los regímenes fascistas consolidados, núcleo primario de su retórica belicista, en la cual se funden el optimismo tecnológico, el irracionalismo metafísico, la ética del sacrificio y la mitología del caudillo. Es la exaltación de la guerra, el patriotismo ciego de los novios de la muerte, de los “bocazas fetichistas que a todo responden con regüeldos de mortero de 42 centímetros”, en palabras de Walter Benjamin.) El conformismo de Marcello no parece adecuarse a ninguno de estos dos tipos. La distinción de Norberto Bobbio entre “fascistas viejos” y “fascistas jóvenes”, correlativa a esas dos formas de conformismo, no nos sirve para clasificar al “camarada” Clerici.
3
Como parte de su iniciación en el partido, a Marcello se le encomienda colaborar con la policía secreta en la misión de localizar, vigilar y asesinar a Quadri, profesor de filosofía exiliado en París. Marcello fue alumno de Quadri, no le costará demasiado conseguir que el profesor le reciba, aprovechando que Marcello está de luna de miel en París. El primer encuentro entre Quadri y Marcello constituye la tesela central de esta película compleja, inagotable.

QUADRI: Es muy curioso, Clerici. ¿Usted ha hecho todo este viaje solamente para verme?
MARCELLO:Recuerde, profesor. Cuando entraba en clase, cerraba las ventanas. No soportaba toda aquella luz ni todo aquel ruido. Más tarde comprendí por qué tenía la costumbre de hacerlo. Todos estos años, ¿sabe qué es lo que ha quedado más firmemente grabado en mi memoria? Su voz: “Imaginen un gran calabozo en forma de cueva. En su interior, unos hombres, que han vivido allí desde niños, encadenados y forzados a mirar la parte del fondo de la cueva. A su espalda, lejos, centellea una luz de fuego. Entre el fuego y los prisioneros imaginen un muro bajo como el pequeño escenario por encima del cual los titiriteros muestran sus títeres”. Esto fue el veintiocho de noviembre.

QUADRI: Sí, lo recuerdo.
MARCELLO: “Traten de imaginar a otros hombres pasando por detrás de este muro trasladando estatuas de madera y piedra. Las estatuas son más altas que el muro”.

QUADRI: No podía haberme traído de Roma un regalo mejor que estos recuerdos, Clerici: los prisioneros encadenados de Platón. 
MARCELLO: ¿Y cómo se parecen a nosotros? 

QUADRI: ¿Y qué ven?
MARCELLO: ¿Qué ven?

QUADRI: Usted, que viene de Italia, debería saberlo por experiencia.
MARCELLO: Solo ven las sombras que el fuego proyecta sobre el fondo de la cueva que tienen enfrente.

QUADRI: Sombras. Reflejos de las cosas, como les pasa a ustedes en Italia.
MARCELLO: “Y si fueran libres y pudieran hablar, ¿podrían decir que las sombras son la realidad y no una visión?”.

QUADRI:Sí, sí, correcto. Confundirían con la realidad las sombras de la realidad. ¡Ah! El mito de la caverna. Esta fue la tesis de licenciatura que usted me propuso. ¿La terminó después?
MARCELLO: Usted se marchó. Abordé otro tema.

QUADRI: Lo lamento mucho, Clerici. Tenía tanta fe en usted, en todos ustedes.
MARCELLO: No, no lo creo. Si fuera cierto, no se habría marchado de Roma.

Tan importante como el diálogo es la escenografía. Cuando Marcello recuerda que el profesor cerraba las ventanas, él mismo cierra una de las ventanas del estudio, dejándolo en penumbra, solo iluminado por la luz natural que entra por la ventana del fondo. A medida que va explicando la posición de los prisioneros y del muro, Marcello se desplaza hasta situarse en primer plano, dejando que la luz proyecte su sombra sobre una pared blanca. Hay un breve instante en que levanta el brazo en una fugaz alusión al saludo romano. Entre tanto, el profesor se mueve en un segundo plano, entrando y saliendo de la oscuridad.

El diálogo no finaliza aquí. La segunda parte tiene lugar en estos términos:
QUADRI: En el punto al que habíamos llegado, no había otra opción. Lo único que podíamos hacer era emigrar. Queríamos que todos fueran capaces de sentir nuestro rechazo, nuestra rebelión de exiliados, el significado de nuestra lucha, su significado histórico.
MARCELLO: Bellas palabras, pero usted se fue y yo me hice fascista.
QUADRI:Perdóneme, Clerici. Pero un fascista convencido no habla así.
En ese preciso instante, el profesor vuelve a abrir la ventana que Marcello había cerrado y la sombra de este último, en la pared, se esfuma. La única lectura posible es tan evidente que desarma: el fascismo de Marcello es pura sombra, una copia defectuosa del Marcello real. Pero el propio Marcello ha tenido que viajar a París para comprenderlo.

El mito de la caverna es el eje de la película, más incluso que la novela de Alberto Moravia en que se inspira, en la cual ese diálogo entre Quadri y Marcello no existe (como tampoco Italo, el amigo ciego). No es solo el diálogo, sino que a lo largo de todo el filme se van mostrando guiños manifiestos al relato platónico que dibujan, más o menos, un trayecto paralelo al del prisionero de la caverna. Más o menos paralelo, pues su desenlace plantea una paradoja que en el texto de Platón ni siquiera se sugiere.

Dejando a un lado la evidente relación entre la caverna y la Italia fascista (“como les pasa a ustedes en Italia”), los interiores reproducen con frecuencia el diseño platónico original. Así, cuando Marcello visita al ministro, en las entrañas de un edificio oficial que constituye un epítome de la arquitectura fascista, vemos pasar a dos individuos portando sendas esculturas, una cabeza y un águila concretamente. La secuencia tiene su reflejo al final del filme, después de la caída del fascismo, cuando vemos pasar una moto arrastrando una cabeza esculpida de Mussolini. Hay otro momento crucial en tanto que recreación de la caverna platónica: la fiesta de ciegos a la que Marcello asiste con su amigo Italo. Se trata de una celebración modesta, que transcurre en un sótano; mientras Italo y Marcello conversan, se ven, a través de un ventanal sobre sus cabezas, las piernas y los pies de los transeúntes en el nivel superior de la calle. Tiene lugar entonces un elocuente discurso de Italo sobre la normalidad a la que Clerici aspira:

ITALO: Para mí, un hombre normal es aquel que se da la vuelta para mirar el trasero de una mujer que pasa. El caso es que no es él el único que se vuelve, lo hacen al menos otros cinco o seis. Y él se siente feliz de estar con gente como él, con sus iguales. Por eso le gustan las playas llenas de gente, los partidos de fútbol, los bares del centro. […] Le gusta la gente que es igual que él y no confía en quienes son diferentes. Por eso un hombre normal es un verdadero hermano, un verdadero ciudadano, un verdadero patriota.
MARCELLO: Un verdadero fascista.
Hay aún un par de comentarios de Italo sobre la amistad de ambos, durante los cuales Marcello se sienta, despistando a su amigo, le ayuda después a sentarse y, finalmente, se queda mirando los zapatos del ciego, que son de diferente color.

Todo en esa escena es grotesco (en sentido literal): la pianista de gafas oscuras, la bandera de Italia sobre el piano, los dos ciegos que se lían a puñetazos sin motivo aparente, los zapatos desparejados de Italo. De nuevo es evidente que Marcello se sitúa, como observador, en un plano superior al de esos ciegos, y también por encima de esa normalidad que tanto ansía, el calor de la tribu, la masa uniforme. Seguimos sin saber por qué Marcello desea con tanto fervor ser un “uomo normale”.

La secuencia final también remite a la arquitectura de la caverna platónica. La noche de la caída de Mussolini, después de acusar a Italo de fascista, y tras observar cómo este desaparece entre una multitud, Marcello se sienta en el escalón de entrada de un habitáculo improvisado en el cual un joven desnudo hace sonar un gramófono. Marcello da la espalda al habitáculo y al joven (que acaba de desnudarse, pues lo hemos visto hace unos minutos completamente vestido), pero también a una pequeña fogata. Mientras suena la música, el espectador contempla el resplandor del fuego en la nuca de Marcello mientras este, poco a poco, gira el rostro y se queda mirando fijamente al espectador pero también, suponemos, al joven del gramófono.

Importa fijarse en la ubicación de Marcello en todos esos escenarios. En la conversación con el profesor, Marcello ocupa un lugar intermedio entre la luz de la ventana y su propia sombra en la pared. También durante la conversación con el Coronel, mientras Italo lee su discurso al otro lado del cristal, es Marcello quien aparece reflejado, quien contempla su propia imagen reflejada. Ahora bien, tanto en su visita al ministerio como en la fiesta de los ciegos, no es su sombra lo que contempla: en el primer caso, ve pasar a esos hombres que “llevan objetos de todas clases, figuras de hombres y de animales”, y en el segundo, él es el único presente que puede reparar en esos viandantes “que aparecen por encima del muro”. Su posición, en todo caso, no deja de ser central, intermedia entre la luz y las sombras, bien sea como objeto que produce sombra, bien como prisionero liberado que contempla esos objetos y a los individuos que los transportan. En todo momento Marcello es consciente de vivir en un plano diferente, superior, al de esos “hombres normales” que militan en el fascismo. Aun aspirando a ser uno de ellos, su posición le permite observarlos con desdén, y también contemplarse a sí mismo, a menudo con sorna, en ocasiones con desprecio. Suponemos que es durante su viaje a París cuando Marcello contempla lo que hay fuera de la caverna, y también es en París donde Quadri le propone quedarse y no regresar a Italia, pero Marcello rehúsa. Al igual que el prisionero del relato platónico, vuelve a la caverna. 

4
No sabemos gran cosa de lo que le ocurre a Marcello en el tiempo transcurrido entre el asesinato de los Quadri y la caída de Mussolini, pero no parece que haya contribuido en absoluto a cambiar el punto de vista de los italianos acerca del fascismo. Suponemos que ha llevado una vida “normal”: ha tenido una hija, ha tomado inquilinos, no se ha pasado a la resistencia. Solo cuando cae Mussolini se vuelve Marcello contra Italo y lo acusa públicamente de ser un fascista. Se diría que lo único que pretende es salvar el pellejo.

La última secuencia de la película dialoga con la primera. En esta, Marcello aparece sentado en la cama, vestido. La luz intermitente de un anuncio luminoso le da en el rostro. Cuando sale de la habitación, observa a su mujer, desnuda, boca abajo, en la cama. La cubre con la sábana antes de salir. El joven desnudo de la última secuencia también está tumbado boca abajo, pero aquí Marcello está de espaldas a la luz y se vuelve poco a poco hacia esta y hacia el joven.

Podría resumirse todo el trayecto de Marcello en la película mediante la yuxtaposición de esas dos secuencias: Marcello sustituye a una mujer desnuda por un hombre desnudo, y la luz eléctrica de la normalidad burguesa por la luz de una fogata en compañía de mendigos y prostitutas. Algo ha cambiado, después de todo, en Marcello. Cabría insistir un poco más en la temática de la homosexualidad reprimida del personaje, así como apuntar otras dos líneas interpretativas, a saber:

1.Todas las mujeres que Marcello desea realmente tienen el mismo rostro y la misma apariencia, que resultan ser el rostro y la apariencia de Anna Quadri, la esposa del profesor. Es solo la atracción que experimenta hacia Anna lo que hace que Marcello ponga en cuestión su propio papel en la operación de vigilancia y asesinato de Quadri. Anna se ofrece a ser su guía en París, y en cierto modo hace de guía en un sentido mucho más platónico (recuérdese la función de Eros en el Banquete como guía o intermediario del alma que busca la belleza).

2. Al Marcello adolescente lo seduce un chófer (Lino); después es, en Francia, el agente Manganiello (un fascista primario y entregado a la causa) quien hace las veces de chófer; entre medias, Marcello ha convencido a Manganiello para que haga desaparecer al chófer-amante de su madre. De nuevo se trata de una cuestión de guías, de intermediarios o conductores: la (aparente) muerte de Lino constituye el momento de la caída de Marcello, privado súbitamente de un guía; Manganiello, por su parte, es quien le conduce a ver cómo matan a los Quadri y también quien le obliga a enfrentarse una y otra vez consigo mismo.

Sin abandonar el mito de la caverna, no obstante, es pertinente señalar que el platonismo latente en la película de Bertolucci da lugar a una paradoja irresoluble desde coordenadas platónicas. Comparando su evolución con la del prisionero liberado y regresado al cautiverio, en seguida nos percatamos de que en Marcello la contemplación del sol y la observación del mundo exterior no producen sino nostalgia de la normalidad abandonada. A decir verdad, se trata de la idea de normalidad, no de una vivencia que propiamente Marcello solo experimenta después de morir los Quadri. Lo que ha visto fuera de Italia no le convierte en ningún sabio que pueda iluminar a la sociedad de la que proviene, sino que le transforma en alguien que asume su propia trayectoria como una equivocación: Marcello no es capaz de matar a los Quadri, pero tampoco es capaz de salvarlos, ni siquiera a Anna; su conversión al fascismo se resuelve en comprensión del fascismo como matanza; a su regreso a Italia, Marcello tenderá a asumir su verdadero carácter (el que se le ha revelado durante el viaje) con un gesto melancólico: ya no puede ignorarse a sí mismo, pues ha visto demasiado sobre sí mismo. “Matanza y melancolía”, las palabras que repite el padre de Marcello a modo de epitafio de su propia cordura, podrían ser también las que mejor resumen lo que Marcello ha aprendido.

La sociedad en la que Marcello reingresa tras su viaje a París es una sociedad en transformación. He ahí la nota diferencial que Platón no prevé, pues el suyo es un universo sin sobresaltos, sin cambio social: a Marcello, Italia lo ha pasado por la izquierda, la sociedad italiana ha visto y comprendido la verdadera cara del fascismo mucho antes que Marcello o, en todo caso, al mismo tiempo que Marcello, de modo que el saber que este ha adquirido es un saber inútil, desfasado. Se diría que el prisionero que abandona la caverna adquiere un saber verdadero, pero ese saber no le sirve de nada al volver a la caverna, pues ha olvidado el lenguaje de los prisioneros.

De hecho, tal parece ser la explicación más plausible de por qué Marcello accede a implicarse en la conjura contra Quadri: Marcello considera que Quadri ha traicionado sus propios ideales al exiliarse en París, se considera abandonado por Quadri (“usted se fue y yo me hice fascista”). Se da así la paradoja de que Quadri cree haber hecho lo correcto para combatir al fascismo y consigue que Marcello se vuelva fascista, mientras que Marcello cree estar colaborando en la eliminación de un enemigo del fascismo cuando en el fondo es su pasado prefascista quien le mueve a tomar esa decisión.

“Pero un fascista convencido no habla así”: las palabras de Quadri no resumen tanto las convicciones de Marcello (pues es posible que carezca de ellas) como su propio autoengaño: ¿quién es el fascista convencido, frente al cual el fascismo de Marcello es mera sombra, una pálida copia? Podría parecer que también los intelectuales, los educadores, han asumido la propaganda fascista sobre el “hombre nuevo”, han accedido a creer que esa figura mitológica se corresponde con el grueso de la militancia real del fascismo real. Esa es la coartada que permite la deserción de los intelectuales, la inhibición de los educadores: “no lo dice en serio”, “no sabe lo que dice”, “no sabe lo que hace”. Todo eso es cierto, está en el núcleo ideológico del fascismo, en su actitud. No por ello hay que dejar de tomárselo en serio.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Sin medias tintas

Imane Rachidi
Cuando vivía en Egipto, conocí a una mujer en sus cincuenta, velada como manda la sociedad y que trabajaba duro para mantener a su familia. Era secretaria de una oficina donde ella era la única mujer. Ellos, dos hombres españoles, la trataban como una más. Se sentía cómoda, no juzgada. Les daba la mano, se tomaba el café de las 11 y les contaba anécdotas del día anterior. Un tercer miembro de la oficina era hombre, egipcio, musulmán, de la sociedad. Cuando entraba él a la oficina, ella agachaba la cabeza y salía corriendo a esconderse en su despacho. No se atrevía ni a mirarle a la cara. “Viene Said”, decía, aterrada, nada más escuchar el timbre.

Se sentaba delante del ordenador y entonces empezaban los remordimientos, su cabeza daba vueltas sobre la moral, la ética, la religión, el deber y no deber. Se sentía una mujer “poco decente” por compartir un café con aquellos hombres occidentales, rodeados del mal, que seguramente en su mente estarían deseando hacerle cosas indecentes. “Qué vergüenza”, me dijo una vez, en un perfecto castellano que había aprendido en la carrera de filología hispánica. Él la juzgaba. Ella se sentía menos. “¿Por qué?”, le pregunté, temiéndome la respuesta. “Es un hombre”, asintió, sin pensarlo dos veces.

En una sociedad patriarcal como la egipcia, la marroquí o la libia, entre varias otras, al macho se le debe “respeto” por el simple hecho de tener un pene entre sus genitales externos. Además, “heredó” de Dios –véase la ironía, por favor, que en estos tiempos ya no sabemos diferenciar entre El Mundo Today y la prensa seria – la gran labor de cuidar y vigilar a las mujeres de la familia: la esposa, las hijas, las hermanas y todas las demás féminas que circulan por sus alrededores, sobre todo si son veladas, pues llevan la bandera de la patria, o el patriarcado islamista.

Los hay, como en Jordania, donde son capaces de matarla por haberse atrevido a intercambiar una frase con un chico en la calle porque ella ha faltado al honor y al apellido. Sí, lo sé, suena como a las películas del siglo XVI. Otros prefieren cubrirlas para que no sean atractivas a ojos de los hombres en la calle. ¡Y va Dolce Gabbana y diseña un velo de moda, atractivo, manda ovarios. Y las hay que deciden ellas mismas cubrirse para ser mujeres decentes, de bien, casaderas.

“Si tienes un tesoro, no lo vas enseñando por ahí, lo tienes que cubrir y salvaguardar bien para que no te lo roben. Eso es una mujer en el islam y por eso yo uso el niqab (prenda que cubre todo, menos los ojos). Soy de mi marido y sólo él me puede ver”. Esta afirmación me la hizo, sin inmutarse, una muchacha riojana que se convirtió al islam más conservador gracias a los sermones de Alaa Mohamed Said, un imam de Logroño que el Ministerio del Interior español expulsó hace unas semanas de España con argumentos no muy claros. Esta joven, que no superaba los 22 cuando hablamos, ya tiene un crío de cuatro años y se hacía llamar “Um” (madre) entre sus compañeras cairotas.

Su nombre real no viene a cuento. Es solo un ejemplo que sigue el mismo patrón de unas cuantas chicas que, nacidas en la comodidad de su Europa natal, donde nadie ha cuestionado su coleta ni su melena, se declaran defensoras del velo, de la necesidad de cubrirse, de no llamar la atención mostrando un codo o un tobillo (¡no vaya a ser!) y se definen como feministas islámicas. En toda la cara de aquellas que día sí y día también sufren por hacerse un hueco en la sociedad musulmana, en hacerse oír, en recordar que vale la pena confiar en ellas y que no son solo un trozo de carne.

Electrocutadas, colgadas en sus celdas, humilladas y acosadas sexualmente. Este ha sido el destino de las mujeres que exigían un derecho que, hay a quien le podrá sonar marciano, es básico: ser libres para decidir lo que hacer, conducir o bailar una jota. En Arabia Saudí y hasta en Marte, si algún día nos vamos para allá. Y cuando Riad anunció que permitiría a las mujeres sacarse el carné cuando así lo acepte el tutor de ellas, hay quien incluso se atrevió a decir que ahora la opresión iba a ser parte de la historia y que a ver con qué pretexto critican ahora las “feministas occidentales” a las dictaduras y al machismo en los países musulmanes.

La última vez que escribí algo sobre este tema, me llamaron islamófoba –interesante término, por cierto, para alguien nacido y criado en el islam – y consideraron que yo criticaba las vejaciones a las mujeres en los países arabomusulmanes desde un punto de vista “occidentalizado”. No sé muy bien a qué se refiere este grupo de mujeres, antídoto de la lucha femenina por la igualdad, que para colmo se hacen llamar feministas “islámicas”. Es como si un periodista que escribe en un periódico del régimen saudí alabando a diario a la monarquía wahabí viene a decirme que el descuartizamiento de Jamal Kashoggi no fue un crimen y que en su país hay libertad de prensa, pensamiento y expresión.

Feministas son las que luchan por la igualdad de todas, por poder elegir cómo vestirse sin ser juzgadas por ello, a conducir sin ser encarceladas, a trabajar sin ser consideradas “marimachos”, a no casarse o no tener hijos sin ser señaladas como “solteronas” o “egoístas”. A elegir estar con un hombre para siempre o disfrutar de la compañía de varios, sin ser calificada de puta, buscona o demás variantes de la lengua. Feminista es una palabra sin apellidos, sin añadidos ni colorantes. Y quien cree lo contrario, es que excluye a una parte de la sociedad que precisamente elige ser otra cosa.
Feminista es exigir ser respetada en igualdad de condiciones que un hombre y no tener que considerar miles de condiciones previas, de “no vaya a ser…”.

Y esto no tiene variantes, no tiene término medio: o conmigo o contra mí. El feminismo es radical. Se es o no se es. No hay un “Eres libre pero…·”, “Puedes vestir lo que quieras pero…”, “Te dejamos conducir, pero si tu marido te autoriza”. No se puede ser alto y bajo a la vez, cristiano y musulmán, llevar el velo (símbolo machista y de opresión femenina) y declararse “feminista”.

Y para las que consideran que defender el velo es defender otras culturas, la diversidad, una “minoría”… solo les digo una cosa: queridas, comprad un billete de avión a Arabia Saudí e intentad pasear sin usar el velo, si alguien os da la elección de hacerlo. Si podéis ser libres allí, entonces el velo no es un símbolo machista ni de opresión. Si veis algo defendible, si creéis que se puede llamar “diversidad” a la situación en la que viven esas mujeres a las que cubren hasta los ojos, me lo contáis a la vuelta.

Yo he nacido en Marruecos y me he criado en una familia musulmana, no tan conservadora como muchas otras seguramente, pero musulmana al fin y al cabo. Y el velo no es nuestra cultura, no es nuestra tradición, ni nunca lo será. Es un símbolo machista, opresor, que convierte a la mujer en un objeto sexual: se me ha insultado por no llevarlo. Se me ha considerado poco decente, renegada, hereje. Un imam del pueblo me paró para intentar convencerme de que el velo es un mandato divino que me hará una buena mujer. Otro señor que rondaba los 60 me ha escupido por ir en vaqueros ajustados por las calles del mercado de Tánger cuando yo solo tenía 14 años. “Maldita seas”, me espetó mientras echaba sapos y culebras por la boca.

¡Por Dios! ¿Identidad cultural? ¿Qué cultura? ¿dónde? ¿cuándo? ¿La cultura machista que exige a la mujer taparse hasta el último rasgo de expresión si quiere ser considerada decente, casadera, buena madre, de buena familia? El velo es la respuesta erróneo de la lucha de millones de mujeres que dieron su vida para ser libres.

Fuente: https://msur.es/2018/11/25/rachidi-feminismo-medias/

viernes, 23 de noviembre de 2018

“Los privilegiados son analizados por personas; las masas, por máquinas”

La doctora en Matemáticas por la Universidad de Harvard lucha para concienciar sobre cómo el 'big data' "aumenta" la desigualdad

Cathy O' Neil, en la Fundación Telefónica.

Cathy O' Neil, en la Fundación Telefónica.
 Cathy O'Neil (Cambridge, 1972), doctora en matemáticas por la Universidad de Harvard, cambió el mundo académico por el análisis de riesgo de inversión de la banca. Pensaba que esos fondos eran neutros desde el punto de vista ético, pero su idea no tardó en derrumbarse. Se dio cuenta de "lo destructivas" que pueden ser las matemáticas, y dio un cambio radical: se sumó al grupo de banca alternativa del movimiento Occupy Wall Street —nacido en 2011 en Nueva York para protestar contra los abusos del poder financiero— y comenzó su lucha para concienciar sobre cómo el big data "aumenta" la desigualdad y "amenaza" la democracia.

La autora del libro Armas de destrucción matemática (Capitán Swing, 2017), que también asesora a startups, defiende que los algoritmos generan injusticias porque se basan en modelos matemáticos diseñados para replicar prejuicios, equivocaciones y sesgos humanos. "La crisis financiera dejó claro que las matemáticas no solo están involucradas en muchos de los problemas del mundo, sino que los agravan", considera.

O'Neil, que participó hace unas semanas en un foro sobre el impacto de los algoritmos en las democracias, organizado por Aspen Institute España y la Fundación Telefónica, contestó a las preguntas de EL PAÍS.

Pregunta. Afirma en su libro que las matemáticas son más importantes que nunca en los asuntos humanos.
Respuesta. No creo que sean las matemáticas, sino los algoritmos. Ese es parte del problema; estamos trasladando nuestra confianza en las matemáticas a unos modelos que no entendemos cómo funcionan. Detrás, siempre hay una opinión, alguien que decide qué es importante. Si miramos las redes sociales, hay sesgos. Por ejemplo, se ordenan los contenidos en función de quién habla más en Twitter o Facebook. Eso no son matemáticas, sino discriminaciones hechas por humanos. La persona que diseña el algoritmo define qué es el éxito.

P. Detrás de los algoritmos hay matemáticos. ¿Son conscientes del sistema de sesgos que están creando?
 R. No son necesariamente matemáticos, sino expertos que puedan lidiar con fórmulas lógicas y tengan conocimientos de programación, estadística o matemáticas. Saben trasladar la forma de pensar de los humanos a los sistemas de procesamiento de datos. Muchos de ellos, ganan mucho dinero con ello y aunque desde el punto de vista técnico son capaces de detectar esos fallos, prefieren no pensar en ello. En empresas como Google, hay quienes se dan cuenta, pero si  manifiestan su compromiso con la justicia, los abogados de la compañía les recordarán que se deben a los accionistas. Hay que maximizar los ingresos. No hay suficientes incentivos para transformar el sistema, para hacerlo más justo. El objetivo ético no suele ir acompañado de dinero.

P. Denuncia que los algoritmos nos son transparentes, que no rinden cuentas de su funcionamiento. ¿Cree que los Gobiernos deben regular?
R. Son opacos incluso para los que los diseñan que, en muchas ocasiones, no están lo suficientemente pagados como para entender cómo funcionan. Tampoco comprueban si cumplen con la legalidad. Los Gobiernos deben legislar y definir, por ejemplo, qué convierte a un algoritmo en racista o sexista.

P. En su libro menciona un caso de una profesora en Estados Unidos a la que echaron por decisión de un algoritmo. ¿Cree que se puede medir la calidad humana con un sistema informático?
R. El distrito escolar de Washington empezó a usar el sistema de puntuación Mathematica para identificar a los profesores menos productivos. Se despidió a 205 docentes después de que ese modelo les considerara malos profesores. Ahora mismo no podemos saber si un trabajador es eficiente con datos. El dilema si es o no un buen profesor no se puede resolver con tecnología, es un problema humano. Muchos de esos profesores no pudieron reclamar porque el secretismo sobre cómo funciona el algoritmo les quita ese derecho.  Al esconder los detalles del funcionamiento, resulta más difícil cuestionar la puntuación o protestar.

P. ¿Cuál es la clave para poder hacerlo en el futuro?
R. Es un experimento complicado. Primero tiene que haber un consenso entre la comunidad educativa sobre qué elementos definen a un buen profesor. Si se quiere valorar si genera la suficiente curiosidad en el alumno como para que aprenda, ¿cuál es la mejor fórmula para medirlo? Si nos metemos en un aula y observamos, podremos determinar si el docente está incluyendo a todos los estudiantes en la conversación, o si consigue que trabajen en grupo y lleguen a conclusiones o solo hablan entre ellos en clase. Sería muy difícil programar un ordenador para que lo haga. Los expertos en datos tienen la arrogancia de creer que pueden resolver esas cuestiones. Ignoran que primero hace falta un consenso en el campo educativo. Un estúpido algoritmo no va a resolver una cuestión sobre la que nadie se pone de acuerdo.

P. ¿Las Administraciones usan cada vez más los algoritmos por la falta de perfiles suficientemente formados?
R. Por un lado, ahorran costes en personal. Pero lo más importante: evitan la rendición de cuentas. Cuando usas un algoritmo, el fracaso no es tu culpa. Es la máquina. Estuve trabajando para el Ayuntamiento de Nueva York mientras investigaba para escribir mi libro. Estaban desarrollando un sistema de ayudas para los sin techo, pero me di cuenta de que no querían mejorar sus vidas, sino no fracasar en sus políticas. Pasó lo que querían evitar: el New York Times publicó un artículo sobre la muerte de un niño como consecuencia de un fallo en esa red de ayuda. La culpa era del algoritmo, que no había calculado bien. Creo que no deberíamos dejar a las Administraciones usar algoritmos para eludir la responsabilidad.

P. El uso de algoritmos para la contratación se está extendiendo. ¿Cuáles son los perjuicios?
R. La automatización de los procesos de selección está creciendo entre el 10% y el 15% al año. En Estados Unidos, ya se utilizan con el 60% de los trabajadores potenciales. El 72% de los currículums no son analizados por personas. Los algoritmos suelen castigar a los pobres, mientras los ricos reciben un trato más personal. Por ejemplo, un bufete de abogados de renombre o un exclusivo instituto privado se basarán más en recomendaciones y entrevistas personales durante los procesos de selección que una cadena de comida rápida. Los privilegiados son analizados por personas, mientras que las masas, por máquinas.
Si quieres trabajar en un call center o de cajero, tienes que pasar un test de personalidad. Para un puesto en Goldman Sachs tienes una entrevista. Tu humanidad se tiene en cuenta para un buen trabajo. Para un empleo de sueldo bajo, eres simplemente analizado y categorizado. Una máquina te pone etiquetas.

P. ¿Cree que falta más formación en matemáticas para ser conscientes de esa manipulación?
R. Eso es ridículo. La gente tiene que entender que es un problema de control político. Hay que ignorar la parte matemática y exigir derechos. No necesitas formación matemática para comprender qué es injusto. Un algoritmo es el resultado de un proceso de toma de decisiones. Si te despiden porque así lo ha determinado un algoritmo, tienes que exigir una explicación. Eso es lo que tiene que cambiar.

P. ¿En qué otros aspectos están perjudicando los algoritmos los derechos laborales?
R. Hay un fenómeno que se conoce como clopenning (en español, cerrar y abrir al mismo tiempo). Son horarios irregulares que, cada vez, afectan a más empleados con salarios bajos. Esos calendarios son el resultado de la economía de los datos, son algoritmos diseñados para generar eficiencia, que tratan a los trabajadores como meros engranajes. Según datos del Gobierno de Estados Unidos, a dos tercios de los trabajadores del sector servicios y a más del 50% de los dependientes se les informa de su horario laboral con una semana o menos de antelación.

Esta es una de las situaciones extremas que provoca el uso de algoritmos en el ámbito laboral. Hay una ley que estipula que si trabajas al menos 35 horas a la semana, se te deben dar beneficios. Pues hay un algoritmo que se asegura de que ningún empleado haga más de 34 horas. Como no hay ninguna ley que determine que debes trabajar el mismo horario todos los días, el algoritmo no se preocupa de tu vida, y te asigna las horas de trabajo en función de las necesidades de la empresa. Si se prevé un día de lluvia, aumentan las ventas, y cambian los turnos. Hasta el último minuto no deciden. Esas personas no conocen su horario con antelación, no pueden organizar su tiempo libre, estudiar o cuidar de sus hijos. Su calidad de vida se deteriora, y los ordenadores son ciegos a eso. La regulación gubernamental es la única solución.