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domingo, 20 de diciembre de 2020

Esta foto del sol fue tomada de noche, desde una mina de Japón y mirando a través de la tierra en vez de al cielo


Esta foto del sol fue tomada de noche, desde una mina de Japón y mirando a través de la tierra en vez de al cielo

 El modo noche de los smartphones cada vez es más impresionante, permite conseguir imágenes con gran calidad de detalle sin prácticamente luz. Ahora bien, lo que consigue la ciencia es directamente otro nivel. Prueba de ello es esta fotografía tomada por un equipo de investigadores en Japón. ¿Cómo tomas una foto del Sol de noche cuando está en la otra parte del mundo? Mirando directamente a través del suelo y apuntando a las antípodas.

La fotografía que vemos es impresionante en muchas maneras. Aparte de mostrar al Sol y ser tomada de noche, tiene la peculiaridad de que toda la masa terrestre estaba de por medio entre la "cámara" y el Sol. Por su fuera poco se necesitaron nada más y nada menos que 500 días para conseguir completar la fotografía. Eso sí, técnicamente no es una fotografía, porque no se captan fotones sino neutrinos. 

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Cuando la pides por AliExpress vs. cuando te llega.

Neutrinos en el Sol

A no ser que uno ponga espejos en el espacio, fotografiar el Sol desde un lugar del mundo donde sea de noche es prácticamente imposible. La alternativa es obtener la imagen de algo distinto a los fotones, método tradicional para capturar una imagen teniendo en cuenta los rayos de luz. Es lo que hicieron hace más de una década en el laboratorio Super-Kamiokande de Japón.

El Super-Kamiokande de Japón es el detector de neutrinos bajo tierra más grande del mundo. Comenzó su construcción a principios de los 90 y fue finalizado unos cinco años más tarde. De entre sus primeros experimentos surgió la imagen del Sol reflejada en este artículo, toda una hazaña de ingeniería y ciencia.

 

Pero, ¿qué es exactamente un neutrino? Se trata de partículas extremadamente pequeñas y difíciles de detectar por su (casi) ausencia de masa y carga. Son, en esencia, pequeños neutrones como su propio nombre indica. Las instalaciones del Observatorio de Neutrinos de Sudbury en Canadá y el Super-Kamiokande en Japón son las que más nos han ayudado a entender estas partículas a lo largo de los años.

La dificultad para detectar los neutrinos se debe a que apenas tienen más y casi que no interactúan con el resto de partículas. Para ponerlo en contexto, un neutrino "de los más pesados" tiene un peso mil millones de veces más pequeño que un átomo de hidrógeno. Es decir, mil millones de neutrinos tendrían la masa de un átomo de hidrógeno. Por otro lado, atraviesas otros cuerpos del universo y materiales sin prácticamente afectarlos por su pequeña masa. Por lo tanto, a falta de instrumentos capaces de ser tan precisos como para detectarlos, necesitamos ver cómo interactúan con elementos que podemos medir para detectarlos.

Superkamioka
El interior del Super-Kamiokande.

 El Sol es nuestra principal fuente de neutrinos y estos se producen en los procesos y reacciones que se producen en el núcleo de la estrella. Dado que no interactúan casi con nada, salen fácilmente del Sol y llegan a nosotros atravesando también la Tierra. Millones de neutrinos cruzan el cuerpo humano cada día y simplemente no nos afecta en absoluto.

Dicho todo esto, no significa que sea imposible detectar los neutrinos, de lo contrario no sabríamos de su existencia. Laboratorios como el Super-Kamiokande de Japón lo consiguen gracias a gigantescos detectores. Concretamente lo que tiene el Super-Kamiokande es una piscina ubicada a un kilómetro bajo tierra con 50.000 toneladas de agua y muchos, muchísimos detectores de luz.

Solpic 4500day
El Sol visto con neutrinos. Se utiliza el sistema de coordenadas en el que se encuentra el Sol en el centro. La parte amarilla muestra que hay muchos eventos desde esa dirección, demostrando así que los neutrinos efectivamente vienen del Sol.

 Cuando los neutrinos atraviesan la completamente calmada masa de agua, interactúan a veces brevemente con los electrones de agua. Esta interacción hace que los electrones se aceleren y se muevan a una velocidad mayores que la velocidad de la luz en el agua. Gracias a la presencia de detectores y amplificadores de luz, es posible registrar estas agitaciones de los electrones de agua y entender que un neutrino ha pasado por ahí. Se conoce como radiación de Cherenkov.

https://www.xataka.com/energia/asi-funcionan-camaras-burbuja-gran-detector-anos-70-que-anticipo-aceleradores-particulas

A partir de aquí es cuestión de tener paciencia, los investigadores registraron la aceleración de los electrones en el agua durante 503 días para conseguir formar una imagen de la procedencia de los neutrinos. ¿Resultado? Esencialmente el origen de los neutrinos que se registraron y que efectivamente provienen del núcleo del Sol, dándonos así una imagen del Sol aunque este estuviese en las antípodas de Japón en ese momento.

Fuente:https://www.xataka.com/investigacion/esta-foto-sol-fue-tomada-noche-mina-japon-mirando-a-traves-tierra-vez-al-cielo

miércoles, 9 de octubre de 2019

“No hay sitio para Dios en el Universo”

El descubridor del primer exoplaneta habla de cómo encontrar vida más allá de nuestro sistema solar

nobel fisica
Michel Mayor, este martes en la Residencia de Estudiantes (Madrid), horas después de que le comunicaran la concesión del Nobel de Física.
En 1994 Michel Mayor hizo un descubrimiento histórico, de alcance mundial, así que no dijo nada a nadie y esperó hasta tenerlo más que confirmado. Al año siguiente, en junio, este astrofísico y su estudiante Didier Queloz volvieron a usar su telescopio del observatorio de Haut-Provence (Francia) para mirar a 51 Pegasi, una estrella a 50 años luz de la Tierra. La señal seguía ahí.

“En aquella época, este campo de estudio estaba muy menospreciado porque durante décadas se habían hecho muchísimos anuncios de exoplanetas y todos resultaron ser falsos”, recuerda Mayor. La luz de su astro titilaba indicando que había un mundo descomunal, del tamaño de Júpiter, orbitando la estrella, pero era imposible. Las leyes de la física predecían que para descubrir un planeta así eran necesarios 10 años de observación, el tiempo que tardaría un planeta así en dar una vuelta completa a su estrella. Este lo hacía en solo cuatro días. Era un planeta que no podía existir, pero ahí estaba. "Estábamos seguros de la calidad de nuestra medición, pero no tanto de la interpretación", admite Mayor.

El descubrimiento del primer exoplaneta fue confirmado ese mismo año. Mayor y Queloz inauguraron un nuevo campo de la astrofísica. No solo existen en el universo planetas inconcebibles fuera de nuestro sistema solar, sino que son legión, pues desde entonces se han descubierto 4.057 exoplanetas, algunos de ellos del tamaño de la Tierra y con capacidad de albergar vida.

Mayor cuenta que ayer a las 11:45 de la mañana se le ocurrió abrir el ordenador. Pinchó en un enlace y se enteró de que le habían dado el Nobel. “Empezaron a llegar cientos de mensajes. Respondía a uno y llegaban cinco más. Cerré el ordenador y no lo he vuelto a abrir”, explica a EL PAÍS este astrofísico suizo de 77 años, ganador del Nobel de Física 2019 junto a Queloz por el descubrimiento del primer exoplaneta y James Peebles por su contribución a la cosmología. Ayer, recién llegado a Madrid para visitar el Centro de Astrobiología e impartir una conferencia en Almagro, Mayor, profesor emérito de la Universidad de Ginebra, respondió a las preguntas de este periódico.

Pregunta. La Real Academia de Ciencias sueca le ha otorgado el premio por mostrar “el sitio que ocupa la Tierra en el cosmos". ¿Cuál es ese sitio?
Respuesta. Las estadísticas dicen que hay miles de millones de planetas en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Muchísimos son como la Tierra. Parte de ellos está a la distancia precisa de su estrella para que haya una temperatura adecuada y se dé la química compleja necesaria para que aparezca la vida. Basados en esto, las probabilidades de que haya vida en el universo son descomunales. Ahora lo importante es buscar los exoplanetas que están más cerca de nosotros para que podamos captar más fotones y analizar la química de su atmósfera.

P. ¿Encontraremos vida en esos planetas?
R. Al menos sabemos cómo hacerlo. Podemos detectar los biomarcadores en la atmósfera que demuestran que hay vida en ellos. Eso sí, nos faltan los instrumentos para analizar la luz del planeta, algo muy complicado porque siempre hay una enorme cantidad de luz emitida por la estrella y es difícil separarlas. Yo estoy convencido de que existe vida en muchos lugares del universo.

P. Los planetas extrasolares, incluso los considerados habitables porque pueden albergar agua líquida, son entornos muy expuestos a la radiación estelar…
R. Pueden ser formas de vida más simples que nosotros. Los elementos químicos son siempre los mismos, pero hay tantas posibilidades de diversidad. Piensa por ejemplo en la Tierra, lo diferentes que son los animales que viven sobre la tierra de los que están en el océano, o en un desierto, o en un bosque... ¿Cómo es realmente la vida en otros planetas? Es una cuestión preciosa y enorme para la próxima generación.

P. Giordano Bruno, que fue quemado por la Iglesia en el siglo XVII, propuso que hay muchos otros sistemas solares en el universo, lo que no encaja con el relato cristiano de la creación ¿Cuál es el sitio de Dios en el universo?
R. La visión religiosa dice que Dios decidió que solo hubiese vida aquí, en la Tierra, y la creó. Los hechos científicos dicen que la vida es un proceso natural. Yo creo que la única respuesta es investigar y encontrar la respuesta, pero para mí no hay sitio para Dios en el universo.

P. ¿Qué posibilidad hay de que algunos de esos miles de planetas con vida sean Tierras como la nuestra?
R. Encontrar vida evolucionada, una civilización, es una pregunta completamente diferente. Es mucho más difícil, por ahora no hay forma de responderla. Yo puedo pasar feliz el resto de mi vida intentando responder solo la pregunta de si hay vida más allá de la Tierra.

P. El primer exoplaneta que usted descubrió estaba a unos 50 años luz y es un gigante gaseoso como Júpiter. El exoplaneta terrestre más cercano a la Tierra, Próxima b, descubierto en 2016, está a 4,5 años luz ¿Será posible algún día explorar alguno de estos mundos?
R. Nunca podremos ir. Los humanos tardamos tres días en viajar hasta la Luna. La luz solo necesitó un segundo. Imagina un planeta a 12 años luz. La luz tarda mil millones de segundos en llegar. Multiplica tres días por mil millones, es demasiado tiempo. Es una fantasía pensar que podemos ir hasta allí. Existe un proyecto para enviar minisatélites a Próxima acelerados con láser hasta casi la velocidad de la luz. Es muy difícil, pero incluso si lo consigues, un artefacto a esa velocidad que pase durante una fracción de segundo junto al planeta no podrá captar nada interesante. ¡No aprenderemos nada! Nuestra única opción es desarrollar métodos remotos de detección basados en la química.

P. Muchos de los exoplanetas terrestres descubiertos están en torno a estrellas enanas rojas, diferentes de nuestro Sol. ¿Afecta esto a la posibilidad de que haya vida?
R. Hemos descubierto unos cuantos cientos de planetas usando la técnica de velocidad radial. El año pasado mi equipo comenzó a operar un nuevo espectrógrafo llamado Esspreso que puede conectarse a cuatro telescopios de ocho metros de diámetro en Paranal, Chile. Con este instrumento ya tenemos la capacidad de detectar un planeta de masa baja [similar a la Tierra]. Además el E-ELT nos dará una enorme capacidad para detectar biomarcadores en planetas terrestres.

P. ¿Están en estrellas como el Sol?
R. La mayoría de los esfuerzos actuales se basan en estrellas más pequeñas, porque la zona habitable está más cerca del astro y es más fácil analizarla. Pero personalmente creo que la zona habitable está tan cerca de la estrella que puede haber un enorme bombardeo de partículas estelares, lo que puede hacer difícil que haya vida. Yo me inclino por buscar en las estrellas enanas naranjas, que son un punto intermedio entre las enanas rojas y nuestro Sol, con una masa de unos 0,7 soles. Para el futuro apuesto por estas estrellas.

sábado, 4 de mayo de 2019

Las mareas de la piedra: pozos y manantiales

Posidonio, replica augustea (23 ac.-14 dc ca) da originale del 100-50 ac. ca. 6142.JPG
Posidonio. Wikipedia
Las mareas tienen muchas características desconcertantes. Para empezar, se producen dos veces cada 25 horas, y no cada 24. Varían en función de la estación del año y de las fases lunares. Y también en función de la geografía local. Pero uno de los rasgos que caracterizan las mareas, descubierto por primera vez por el filósofo griego Posidonio, resulta mucho más desconcertante que los demás.
   Posidonio vivió entre los años 135 y 51 a.C. y se dedicó a observar las mareas del Atlántico en las costas de España. También estudió el agua de los pozos. Y descubrió algo muy particular. A medida que el agua oceánica asciende, el agua de los pozos desciende, y viceversa. Se han perdido las observaciones originales de Posidonio, pero el geógrafo griego Estrabón (63a.C. -25 d.C.) las recoge en su Geografía:
  
   Hay un manantial en [el templo de ] Heraclio en Gades [Cádiz], en el que bastan unos pocos escalones para llegar hasta el agua (que es potable), y el manantial se comporta de forma inversa al flujo y reflujo del mar, ya que desciende en el momento de la pleamar y asciende durante la bajamar.

   ¿Qué diantres podría provocar que el agua de un punto tan localizado como un manantial o un pozo se comporte de forma diametralmente opuesta al agua de los océanos? Difícilmente habría podido nadie encontrar respuesta a esta pregunta, ya que la causa de las mareas seguía siendo un misterio. De hecho, y por increíble que parezca, el enigma no fue resuelto hasta 1940, gracias al geofísico estadounidense Chaim Leib Pekeris.
   Las mareas pueden definirse como la distorsión de la forma de un objeto provocada por la atracción gravitatoria de otro objeto, y no solo como la distorsión del agua de ese objeto. Y es cierto que la atracción de la Luna provoca un abultamiento de la roca que queda directamente bajo ella, exactamente del mismo modo que produce un abultamiento en el océano directamente bajo ella. Ese abultamiento de las rocas es mucho más reducido, ya que la roca es mucho más rígida que el agua. De ese modo, y dos veces cada 25 horas, la parte sólida de la Tierra de cualquier ubicación se alza primero y se encoge después, estirando y comprimiendo la roca.
   Imaginemos ahora que la roca en la que se ha excavado un pozo es porosa, de forma que contiene agua. No es algo desacostumbrado, ya que el hecho mismo de que un pozo contenga agua significa que tiene que haber agua en sus proximidades. De ese modo, la piedra que rodea el pozo es como una esponja empapada. Y al igual que esta, absorbe el agua del pozo cuando la piedra se estira y la expulsa de vuelta al pozo cuando se exprime la piedra.
   Tanto la piedra como el océano se ven estirados durante la pleamar y exprimidos durante la bajamar. En consecuencia, con la pleamar la piedra absorbe agua de los pozos y reduce su nivel, mientras que con la bajamar la piedra expulsa esa agua de vuelta al pozo y hace que suba su nivel. Ese es precisamente el fenómeno que observó Posidonio.

Gravedad
Marcus Chown

miércoles, 10 de abril de 2019

La primera imagen de un agujero negro

Hasta ahora los habíamos detectado de forma indirecta en varias longitudes de onda del espectro electromagnético. Incluso hemos llegado a detectarlos a través de las ondas gravitacionales que se producen cuando dos de ellos se fusionan. Pero nunca habíamos visto uno directamente. Hasta hoy. El 10 de abril de 2019 pasará a la historia como el día en el que la humanidad contempló un agujero negro por primera vez. El proyecto EHT (Event Horizon Telescope) ha revelado la primera imagen del agujero negro supermasivo del centro de la galaxia M87. Y no es cualquier agujero negro. Es, ni más ni menos, el más masivo que se conoce. Contempla a la bestia en todo su esplendor:

https://danielmarin.naukas.com/files/2019/04/D3y4aS4W0AYvVgZ.jpg
El agujero negro de M87 (Event Horizon Telescope).
La imagen por sí sola no es especialmente impactante, hasta que uno comprende que estamos contemplando un monstruo de 6500 millones de masas solares (!) situado en el centro de una galaxia elíptica gigante a 55 millones de años luz. Es un agujero negro tan grande que dentro de él cabrían todos los planetas del sistema solar. A-lu-ci-nan-te. Maravilloso, por supuesto, ¿pero qué estamos contemplando exactamente? Sin una escala de referencia es difícil hacerse una idea de las dimensiones del objeto. Tampoco ayuda que en nuestra experiencia cotidiana no nos topemos con agujeros negros ni con los efectos extremos de la distorsión del espacio-tiempo descritos por las ecuaciones de la relatividad general de Einstein. Lo primero que debemos tener en cuenta es que no se trata de una imagen en luz visible. Eso es simplemente imposible porque no disponemos de telescopios ópticos con la resolución suficiente para ver un objeto tan pequeño a tanta distancia.

Red VLBI de radiotelescopios usada en el proyecto (Event Horizon Telescope).

La imagen ha sido obtenida por una red de radiotelescopios repartidos por el mundo usando la técnica de interferometría de muy larga base (VLBI) de tal forma que se consigue crear un radiotelescopio con un tamaño equivalente al del planeta Tierra capaz de alcanzar la increíble resolución de 20 millonésimas de segundo de arco. En las semanas previas al descubrimiento se ha generado un debate, en mi opinión un tanto absurdo, sobre si se trata de una imagen «real» o no. Si por «real» entendemos «en luz visible», obviamente no lo es. No estamos viendo el agujero negro de M87 como vieron a Gargantúa los protagonistas de la película Interstellar, sino en la longitud de onda de 1,3 milímetros (228 GHz), o sea, en longitudes de onda de radio. Pero hoy en día estamos acostumbrados a contemplar imágenes de objetos astronómicos tomadas en otras regiones del espectro de forma rutinaria y nadie piensa que se trata de imágenes «irreales». Sí, para obtener esta imagen de M87 se han tenido que calibrar y procesar cuidadosamente los ingentes datos obtenidos por distintos radiotelescopios, pero no por ello es una imagen «inventada». Cualquier imagen obtenida en rayos X o infrarrojo lejano —o, ya que estamos, incluso en el visible— también requiere de un procesado intenso.

Polémicas estériles aparte, la imagen de M87*, como se denomina al agujero negro (se lee «M87 estrella»), se ha obtenido combinando las observaciones realizadas los días 5, 6, 10 y 11 de abril de 2017 por los ocho radiotelescopios de la participación EHT —nacida en 2014, como la película Interstellar (¿casualidad?, no lo creo)—, entre los que se encuentra la antena del treinta metros del IRAM (Institut de RadioAstronomie Millimétrique) situada en el Pico Veleta (España). La época del año para la observación fue elegida de tal forma que hubiese buen tiempo en todos los observatorios. Además de M87*, también se observó Sagitario A*, o sea, el agujero negro del centro de nuestra Galaxia, de tan «solo» cuatro millones de masas solares. El procesado de la enorme cantidad de datos ha tenido lugar en el Instituto Max Planck Institute de Radioastronomía de Alemania y en el observatorio Haystack del MIT (Massachusetts Institute of Technology) de EEUU.

La imagen obtenida es consistente con lo que predecían los modelos basados en la relatividad general. Por lo tanto, una vez más la teoría de Einstein sale reforzada de la enésima prueba a la que ha sido sometida. Los que esperaban encontrar indicios de nueva física tendrán que esperar a otra oportunidad. No obstante, en base a esta imagen no se pueden descartar otros modelos modificados de la gravedad que permiten objetos muy compactos que no son exactamente agujeros negros. En ese sentido, la detección de ondas gravitacionales es una prueba mucho más contundente de la validez de la relatividad general que esta imagen.

M87* observado en cuatro días diferentes (Event Horizon Telescope).
 Pero volvamos a la imagen, ¿qué es exactamente lo que vemos? Está claro que el agujero negro es el círculo negro dentro del anillo de luz (o, mejor, dicho, de emisión sincrotrón en radio). Un agujero negro es, por naturaleza, totalmente oscuro, pero tiene un límite bien definido: el famoso horizonte de sucesos. Este horizonte —que no es una frontera sólida, pero sí es un límite unidireccional (solo se puede entrar, pero no salir)— es proporcional a la masa del agujero negro y su tamaño se conoce como radio de Schwarzschild, ya que es una solución a la métrica del mismo nombre. Esta métrica solo es válida para los agujeros estacionarios y sin carga eléctrica, pero si el agujero negro rota y tiene carga debemos usar la métrica de Kerr-Newman. Puesto que los agujeros negros reales como M87* giran sobre su eje, pero no pueden tener una carga eléctrica muy intensa (la materia que cae en ellos es principalmente neutra), la métrica de Kerr basta para describir el agujero negro de M87 a 55 millones de años luz.

Partes de un agujero negro supermasivo (ESO).
  Por lo tanto, uno podría pensar que el círculo negro se corresponde con el horizonte de sucesos y el anillo brillante con el disco de acreción de materia alrededor del mismo. Pero, como siempre que hablamos de relatividad general, la realidad es un poco más compleja. Primero, hay que tener en cuenta que el radio del círculo negro es realmente 2,6 veces el del horizonte de sucesos, ya que el agujero negro distorsiona el espacio-tiempo a su alrededor y la luz se curva creando este efecto. Por eso se puede decir de forma más correcta que estamos ante la «sombra del agujero negro», un efecto predicho por James Bardeen en 1973. Además, el borde interior del disco de acreción no está en contacto con el agujero negro, ya que la relatividad general impide la presencia de órbitas estables a una distancia inferior a tres radios del horizonte de sucesos. Este borde interior se denomina órbita interna estable (ISCO) y a esta distancia es casi indistinguible de la «sombra» del agujero negro predicha por Aberdeen.

Recreación del camino que sigue la luz (geodésicas) alrededor de un agujero negro, lo que explica el tamaño de su «sombra»  (Nicolle R. Fuller/NSF).
 Viendo la imagen da la impresión de que estamos viendo el disco de acreción en dirección perpendicular a la línea de visión, pero no es necesariamente así. La distorsión del espacio-tiempo alrededor del agujero negro es tan intensa que podemos ver toda la superficie del disco, en ambas caras, independientemente de la inclinación del mismo, un efecto que aparece magníficamente representado —aunque de forma simplificada— en Interstellar. Igualmente, la diferencia de brillo en el disco de acreción se explica por la relatividad general, que predice este efecto siempre que la materia esté girando rápidamente alrededor del agujero negro, como parece ser el caso. Analizando la imagen los investigadores han concluido además que M87* gira en sentido horario visto desde la Tierra.

Simulación de cómo se vería el disco de acreción de un agujero negro de cerca creada para la película Interstellar (Warner).
 La obtención de la primera imagen de un agujero negro es un hecho histórico y de una enorme relevancia científica, aunque no sea un suceso tan importante como el descubrimiento de ondas gravitacionales. Los próximos pasos de la iniciativa EHT son, a corto plazo, estudiar la variabilidad del disco de acreción de M87* y su relación con los potentísimos chorros que salen del mismo. A más largo plazo, el objetivo es producir una imagen semejante del agujero negro de la Vía Láctea, Sagitario A*. Aunque pueda parecer contraintuitivo, obtener una imagen de nuestro agujero negro es más difícil pese a estar mucho más cerca, principalmente debido a que, al ser más pequeño, la materia del disco de acreción se mueve mucho más rápido, complicando sobremanera la reducción de datos.

Fuente: https://danielmarin.naukas.com/2019/04/10/la-primera-imagen-de-un-agujero-negro/

martes, 9 de octubre de 2018

¿Qué es la vida?

Resultado de imagen de Schrödinger dublín 1944
Schrödinger, segundo por la derecha, en Dublín en 1942.

 En nada piensa menos el hombre libre
 que en la muerte; su sabiduría consiste
 en reflexionar, no sobre la muerte, sino
sobre la vida

Spinoza, Etica

   El científico debe poseer un conocimiento completo y profundo, de primera mano, de ciertas materias. En consecuencia, por lo general, se espera que no escriba sobre tema alguno en el cual no sea experto, siguiendo una conducta de noblesse oblige. Sin embargo, por esta vez, pido renunciar a la "nobleza" y quedar dispensado de las consiguientes obligaciones. Mi excusa es ésta:
   Hemos heredado de nuestros antepasados el anhelo profundo de un conocimiento unificado y universal. El mismo nombre, dado a las más altas instituciones de enseñanza, nos recuerda que, desde la Antigüedad y a través de los siglos, el aspecto universal de la ciencia ha sido el único que ha mercido un crédito absoluto. Pero la propagación, tanto en profundidad como en amplitud, de las múltiples ramas del conocimiento humano durante los últimos cien años nos ha enfrentado con un singular dilema. Por un lado, sentimos con claridad que sólo ahora estamos empezando a adquirir material de confianza para lograr soldar en un todo indiviso la suma de los conocimiento actuales. Pero, por el otro, se ha hecho poco menos que imposible para un solo cerebro dominar completamente más que una pequeña parte especializada del mismo.
   Yo no veo otra escapatoria frente a ese dilema (si queremos que nuestro verdadero objtivo no se pierda para siempre) que la de proponer que algunos de nosotros se aventuren a emprender una tarea sintetizadora de hechos y teorías, aunque a veces tengan de ellos un conocimiento incompleto e indirecto, y aun a riesgo de engañarnos a nosotros mismos...

Erwin Schrödinger
Dublín, septiembre de 1944

miércoles, 3 de octubre de 2018

Una mujer ganó el Premio Nobel de física por primera vez en 55 años

La Dra. Donna Strickland es la tercera mujer en ganar un Premio Nobel de física, siguiendo los pasos de Marie Curie.

Foto cortesía de la Universidad de Waterloo
Por tercera vez en su historia, el Premio Nobel de física ha sido otorgado a una mujer: la Dra. Donna Strickland.

Strickland compartirá el premio con el físico estadounidense Dr. Arthur Ashkin y el científico francés Dr. Gérard Mourou. Es la primera mujer en ganar el premio en 55 años, y ahora se une a las ilustres filas de Marie Curie, quien ganó en 1903, y Maria Goeppert-Mayer, galardonada en 1963.

El premio fue otorgado por el trabajo de Strickland, Ashkin y Mourou en el campo de la física láser. Strickland y su exasesor de doctorado, Mourou, desarrollaron una técnica llamada amplificación de pulso gorjeado (CPA, por sus siglas en inglés), que se usa para producir pulsos de corta intensidad de ultra alta intensidad que utilizan los médicos de todo el mundo hoy en día para realizar cirugías oculares con láser. Estos rayos láser ultra-agudos también se usan para cortar y perforar agujeros extremadamente precisos en los materiales. En una entrevista con un diario, Strickland se describió a sí misma como una "entusiasta del láser".

Strickland, quien es profesora asociada en la Universidad de Waterloo, en Ontario, Canadá, describió el premio como "una locura", según reportó The Guardian. En una entrevista telefónica con la Real Academia Sueca, expresó su sorpresa de que sólo dos mujeres han ganado el premio antes que ella. “Necesitamos celebrar a las mujeres físicas porque estamos aquí, y esperamos que con el tiempo empiece a avanzar a un ritmo más rápido. Me siento honrada de ser una de esas mujeres", comentó.

 Su triunfo es aún más dulce, ya que se produce días después de que un prestigioso centro de investigación nuclear en Ginebra se viera obligado a suspender una investigación de alto nivel después de afirmar que la física fue "inventada y construida por hombres". El profesor Alessandro Strumia, de la Universidad de Pisa, estaba dando una presentación en el CERN cuando hizo los comentarios, que fueron ampliamente condenados. "El lunes 1 de octubre, el CERN suspendió al científico de cualquier actividad con efecto inmediato, en espera de una investigación de los acontecimientos de la semana pasada", dijo el centro de investigación en una declaración escrita. “El CERN es una organización culturalmente diversa que reúne a personas de diferentes nacionalidades. "Es un lugar donde todos son bienvenidos, y todos tienen las mismas oportunidades, independientemente de su origen étnico, creencias, género u orientación sexual".

Strickland se llevará a casa un cuarto del premio de 1 millón de dólares, al igual que Mourou. Ashkin, quien con 96 años es el ganador de mayor edad de un premio Nobel, recibió la mitad del premio por su trabajo en las pinzas ópticas.

"Las innumerables aplicaciones posibles de su trabajo, como la cirugía ocular con láser, los láseres de petavatio de alta potencia y la capacidad de atrapar y estudiar virus y bacterias individuales, prometen aumentar en el futuro", dijo Michael Moloney, del Instituto Estadounidense de Física en una declaración escrita. "También es un deleite personal ver a la Dr. Strickland romper el hiato de 55 años desde que una mujer recibió el Premio Nobel de Física, lo que hace que el premio de este año sea aún más histórico".

Este histórico premio les dará a las mujeres en el campo de la física la visibilidad que no habían tenido anteriormente. Pero se necesitan más esfuerzos para que el campo de juego sea verdaderamente equitativo. Durante su conferencia de prensa, Strickland se enteró de que era apenas la tercera mujer en ganar el premio. "¿Eso es todo, en serio?", respondió. "Pensé que había más".


Fuente: https://www.vice.com/es_mx/article/d3jxby/broadly-mujer-premio-nobel-de-fisica-primera-vez-55-anos?utm_source=vicetwmx

martes, 22 de mayo de 2018

El mundo está hecho de eventos, no de cosas

Caballeros, el tiempo de la vida es muy breve...
             Si vivimos,                                                          
vivimos para pisotear a los reyes.                      
                  
SHAKESPEARE, Enrique IV,
  acto V, escena II
 
   Cuando Robespierre liberó a Francia de la monarquía, la Europa del Antiguo Régimen temió que fuera el fin de la civilización. Cuando los jóvenes quieren librarse de un viejo orden de cosas, los mayores temen que todo naufrague. Pero Europa ha seguido viviendo estupendamente sin el rey de Francia. Y el mundo también puede seguir viviendo estupendamente sin el rey Tiempo.
   Hay, sin embargo, un aspecto del tiempo que ha sobrevivido a su repentina disgregación con la física de los siglos XIX y XX. Despojado de los oropeles con los que lo cubriera la teoría newtoniana, y a los que tan acostumbrados estábamos, dicho aspecto resplandece ahora con mayor claridad aún: el mundo es cambio. 
    Ninguno de los estratos que ha perdido el tiempo (unicidad, dirección, independencia, presente, continuidad...) pone en cuestión el hecho de que el mundo es una red de acontecimientos. Una cosa es el tiempo con sus numerosas determinaciones, y otra el simple hecho de que las cosas no "son": acontecen.[...]
   Toda la evolución de la ciencia indica que la mejor gramática para concebir el mundo es la del cambio, no la de la permanencia. Del acontecer, no del ser.[...]
   Concebir el mundo como un conjunto de eventos, de procesos, es el modo que mejor nos permite captarlo, comprenderlo, describirlo. Es el único modo compatible con la relatividad. El mundo no es un conjunto de cosas, es un conjunto de eventos.
   La diferencia entre cosas y eventos es que las cosas permanecen en el tiempo. Los eventos, en cambio, tienen una duración limitada. Un prototipo de "cosa" es una piedra: podemos preguntarnos dónde estará mañana. Mientras que un beso es un "evento": no tiene sentido preguntarse adónde habrá ido el beso mañana. El mundo está hecho de redes de besos, no de piedras.[...]
   Bien mirado, de hecho, hasta las "cosas" que más parecen "cosas" en el fondo no son más que eventos prolongados. La piedra más sólida, a la luz de lo que hemos aprendido de la química, la física, la mineralogía, la geología o la psicología, es en realidad un complejo vibrar de campos cuánticos, un interactuar momentáneo de fuerzas, un proceso que por un breve instante logra mantenerse en equilibrio semejante a sí mismo, antes de disgregarse de nuevo en polvo; un capítulo efímero en la historia de las interacciones entre los elementos del planeta, una huella de una humanidad neolítica,una porción de una sección del mundo que depende de las estructuras perceptivas de nuestro cuerpo más que del objeto de la percepción y, ya puestos, un intricado nodo de ese juego cósmico de espejos que es la realidad. El mundo no está hecho de piedras más de lo que pueda estarlo de sonidos fugaces y de olas que discurren sobre el mar. [...]
   Nosotros describimos el mundo como acontece, no como es. La mecánica de Newton, las ecuaciones de Maxwell, la mecánica cuántica, etc., nos dicen cómo acontecen determinados eventos, no cómo son ciertas cosas. Entendemos la biología estudiando cómo evolucionan y viven los seres vivos. Entendemos la psicología (un poco, tampoco mucho) estudiando cómo interactuamos entre nosotros, cómo pensamos.  Entendemos el mundo en su devenir, no en su ser....


El orden del tiempo
Carlo Rovelli       

            

jueves, 4 de enero de 2018

Hace 375 años

Fuente: @culturainquieta



"Puedo calcular el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura de la gente".

 Tal día como hoy, en 1643, nacía el maestro Isaac Newton


Fuente: https://twitter.com/culturainquieta?lang=es

jueves, 8 de junio de 2017

El descubrimiento del mulero


Milton Humason, codescubridor del universo en expansión en el observatorio del monte Wilson
La historia del Big Bang se ha contado muchas veces, y por lo general empieza con el astrónomo Edwin Hubble. Pero me parece que Hubble ya ha recibido muchos reconocimientos bien merecidos, entre ellos el nombre en el gran telescopio espacial, de manera que prefiero empezar la historia con otra persona: con un muchacho que dejó la escuela a los catorce años para conducir una recua de mulas y que no tenía otra educación formal.
   Su nombre era Milton Humason, y había nacido en Minnesota en 1891, solo dos años después del nacimiento de Edwin Hubble. Habiéndose quedado prendado del monte Wilson cuando participaba en un campamento de verano por encima del pueblecito de Los Ángeles, Humason abandonó el instituto y se fue a trabajar allí como mulero: conducía una recua de mulas en una época anterior a aquella en la que el transporte mediante camiones se hiciera importante.
   La inversión térmica atmosférica responsable hoy en día de la neblina fotoquímica de Los Ángeles hace que el aire por encima de la inversión sea particularmente estable e ideal para las observaciones mediante telescopios astronómicos, y el gran telescopio de cien pulgadas se estaba instalando en el monte Wilson, por encima de la inversión. Completado en 1917, sería el instrumento astronómico número uno durante los treinta años siguientes. Milton Humason fue contratado con sus mulas para contribuir a transportar madera para el observatorio hasta la cima de la montaña, y probablemente nunca imaginó lo que sucedería.
   Mientras transportaba madera, Humason se enamoró de Helen Dowd, la hija del ingeniero jefe del observatorio. Se casaron, y dos años más tarde Humason consiguió un trabajo modesto en la montaña como portero del observatorio. Fascinado por lo que los astrónomos hacían, se prestó voluntariamente a ayudar a los asistentes nocturnos a revelar las placas fotográficas hechas mediante el telescopio. Después, se convirtió en asistente nocturno. Humason adquirió pronto tal habilidad técnica que el director del observatorio, George Ellery Hale, lo hizo miembro permanente del personal en 1919, un éxito sin precedentes para alguien que había abandonado los estudios en el instituto, pero el criterio de Hale pronto se vería vindicado.
   En 1915, dos años antes de que el telescopio de cien pulgadas estuviera terminado, Einstein publicó su teoría general de la relatividad. El concepto de Einstein de que los cuerpos voluminosos como planetas, estrellas y galaxias distorsionan la geometría del espacio-tiempo sigue siendo la base para comprender la gravedad, pero no exactamente de la forma que él propuso. Aunque en la actualidad parece desconcertante, Einstein estaba convencido de que el universo es estático y ahistórico: no se expande ni se contrae, y las estrellas se hallan permanentemente fijas en su posición.
   Al ser el instrumento astronómico más potente de todos, capaz de ver más allá que ningún otro telescopio, el telescopio de cien pulgadas del monte Wilson era el lugar en el que poner a prueba si el universo es estático. Edwin Hubble era la persona adecuada para la tarea, pero según todos los testigos no era un observador hábil y no era capaz de hacer por sí mismo las mediciones necesarias. Afortunadamente, tenía a Milton Humason para trabajar conjuntamente.
   Lo que Humason y Hubble encontraron cambiaría radicalmente nuestra comprensión del universo. Una noche tras otra, Humason dirigía el gran telescopio a galaxias situadas más allá de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, y medía la rapidez con la que se movían hacia nosotros o alejándose de nosotros (empleando el "desplazamiento hacia el rojo" de las líneas de absorción en el espectro de su luz) y estimaba la distancia a la que se hallaban de nosotros, que era muy difícil de medir con precisión. Las líneas espectrales demostraban que todas las galaxias, excepto las más cercanas, se mueven alejándose de nosotros, y que más lejos se hallan, más rápidamente retroceden. Esto parecería indicar que nos hallamos en el centro de todo, pero en realidad cualquier astrónomo de cualquier galaxia vería lo mismo se el universo se expande, y esto es de hecho lo que ocurre.
   A este descubrimiento e le llama "expansión de Hubble", y a la relación entre la tasa de retroceso de la galxia y la distancia de la misma se la denomina "constante de Hubble", porque Hubble solo puso su nombre en el artículo de 1929 sobre el descubrimiento. Pero es evidente que era una colaboración, porque el artículo inmediatamente anterior al de Hubble en los Preceeding of the National Academy of Science, que se basaba en unas pocas galaxias cercanas, es de Humason, y en él se da la tasa de retroceso más elevada para una galaxia más distante. Me parece que los astrónomos debieran denominarlas "expansión de Hubble-Humason" y "constante de Hubble-Humason".
   En un universo en expansión, si pudiéramos retroceder en el tiempo las galaxias se acercarían cada vez más unas a otras, hasta que todas las galaxias y todo el espacio entre ellas quedarían confinadas a una bola diminuta, y esto fue el Big Bang, hace casi 14.000 millones de años. Por lo general se describe el Gran Estallido como una explosión, aunque no como aquellas con las que estamos familiarizados. No fue una explosión dentro del espacio, como la de un petardo, sino una explosión del espacio y de la materia e incluso del propio tiempo, ninguno de los cuales existía hasta que tuvo lugar la explosión [...]
   El universo en expansión fue sin lugar a dudas uno de los mayores descubrimientos científicos, de modo que ya es hora de dejar de pensar en Milton Humason como el mulero y el portero que abandonó los estudios de sus primero años y recordarlo en cambio como el científico realmente grande en que se convirtió. Y, de hecho, en 1950 se convirtió en el doctor Humason, cuando recibió un doctorado honoris causa por la Universidad de Lund, en Suecia. [...]. Un doctorado honorario reconoce toda una vida de gran trabajo efectuada por un científico maduro. Quizá ninguno era más merecido que el doctorado que recibió Milton Humason, porque fue su trabajo con Hubble el que, después de una larga controversia, acabó por establecer que el universo no es eterno: es de edad finita, y tiene una historia.


Walter Alvarez

lunes, 3 de octubre de 2016

Ciencia y sociedad

Resultado de imagen de rothko
Mark Rothko


"Tengo un elevado número de sentimientos incómodos acerca del mundo"




La física de las palabras
Richard P. Feynman

 

miércoles, 31 de agosto de 2016

Creo que es mucho más probable....



Tony Luciani


Creo que es mucho más probable que los informes de platillos volantes sean el resultado de las conocidas características irracionales de la inteligencia terrestre que de los esfuerzos desconocidos de inteligencia extraterrestre.


Richard P. Feynman

jueves, 26 de mayo de 2016

¿Tan sólo una ilusión?


Einstein y Michelel Besso
 Uno de los documentos más emocionantes sobre Einstein es la serie de cartas que intercambió con su viejo amigo Michele Besso. Einstein solía ser muy discreto sobre sus cosas íntimas, pero con Besso mantenía una relación distinta. Se conocían desde jóvenes, cuando Einstein tenía diecisiete años y Besso veintitrés. Besso ayudó a la primera mujer y a los hijos de Einstein cuando éste tuvo que dejar la familia en Zürich para trabajar en Berlín. Les unía un gran afecto a pesar de que, con los años, sus respectivos intereses llegaran a discrepar. Besso fue inclinándose progresivamente hacia la literatura, la filosofía, profundizando en el significado mismo de la existencia humana; sabía que, para que Einstein respondiera, había que plantearle problemas de índole científica, pero a él su investigación le iba llevando cada vez más lejos de la simple ciencia. Es una amistad que duró toda una vida, hasta la muerte, en 1955, de Besso, pocos meses antes de la de Einstein.
    En el período comprendido entre 1940-1955, Besso no cesaba de insistir sobre el problema del tiempo. ¿Qué es la irreversibilidad? ¿Qué relación tiene con las leyes de la física? Y Einstein, pacientemente, le respondía una y otra vez que la irreversibilidad era una ilusión, una impresión suscitada por unas condiciones iniciales improbables. Pero Besso no acaba de considerarse satisfecho. Su último artículo, a los 80 años, intenta conciliar la relatividad general con la irreversibilidad del tiempo. Pero Einstein apenas valoraría este empeño, y su comentario fue: "Estás pisando terreno resbaladizo. No hay irreversibilidad en las leyes fundamentales de la física. Debes aceptar la idea de que el tiempo subjetivo, con su insistencia sobre el ahora, no posee significación objetiva". Al morir Besso, Einstein escribió a la hermana y a los hijos de éste: ."Michele se me ha anticipado en dejar este mundo absurdo. Es algo que no tiene importancia. Para nosotros, físicos convencidos, la distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión, por persistente que sea".  [...] Einstein era un solitario que escribía a Besso: "Lo que tanto admiro de ti es que te entiendas bien con tu mujer, mientras que yo no lo he podido conseguir con ninguna de mis dos esposas". Sus relaciones con los dos hijos habidos del primer matrimonio fueron tensas y, más que esto, vivió un período histórico siniestro, marcado por un antisemitismo, latente y luego declarado, y por las dos guerras mundiales. No es de extrañar que, para él, como sucediera antaño con Demócrito y Epicuro, el conocimiento, la ciencia, fuera el medio para liberarse de un mundo turbulento y acceder a un mundo de razón, belleza y paz.



¿Tan sólo una ilusión?
Ilya Prigogine

jueves, 11 de febrero de 2016

Cómo explicarle las ondas gravitacionales a tu abuela

“Sólo comprendes algo cuando puedes explicárselo a tu abuela”
Esta frase se le atribuye comúnmente a Albert Einstein, [aunque en realidad no está del todo claro que la pronunciase].


De lo que sí estamos seguros es que en 1916, Einstein publicó una ecuación que describe el Universo a gran escala. Esa ecuación, además, predice que deberían existir algo llamado “ondas gravitacionales”. Cien años después, parece que al fin las hemos detectado directamente.

Para celebrar la ocasión, yo he decidido examinar la validez de mi doctorado en Física explicándole a mi abuela qué son las ondas gravitacionales.

La historia ha ido más o menos así:
Abuela, tú ya sabes lo que son las ondas. Las ondas no son más que olas. Por ejemplo, si lanzas una piedra a un estanque se formará una onda de agua tal que así:

 pond

En la vida cotidiana estamos rodeados de todo tipo de ondas: por ejemplo, el sonido [una onda de aire] o la luz [una onda del campo electromagnético].

Vale, la onda del estanque se mueve en el agua, ¿pero donde se mueve una onda gravitacional?
Una onda gravitacional se mueve en el espacio-tiempo.

¿Lo qué? ¿El espacio-tiempo? ¿Y eso qué es?

El “espacio-tiempo” es un palabro que utilizamos los físicos, pero esconde un concepto muy sencillo.
El “espacio” es por donde nos podemos mover y tiene 3 dimensiones porque:
  1. nos podemos mover hacia adelante y hacia atrás
  2. nos podemos mover hacia la derecha y hacia la izquierda
  3. nos podemos mover hacia arriba y hacia abajo
El “tiempo” es eso que medimos con un reloj.

Einstein nos enseñó que el espacio y el tiempo están tan relacionados que no tiene sentido hablar del uno sin mencionar al otro: por eso los físicos juntamos las dos palabras y hablamos siempre del “espacio-tiempo”.
El “espacio-tiempo” tiene 4 dimensiones: las 3 del espacio y la del tiempo.

 ¿Y no me podrías enseñar un dibujico del “espacio-tiempo”?

Es imposible dibujar en 4 dimensiones, pero podemos imaginarnos el “espacio-tiempo” como una especie de cuadrícula invisible que se extiende por todo el Universo.
Algo tal que así:

 space-time

 ¿Y la cuadrícula esta, el espacio-tiempo, es siempre plano?

¡Qué buena pregunta abuela! Ahí está toda la gracia del asunto.

No, el espacio tiempo no es siempre plano. Einstein nos enseñó que la masa de los objetos deforma el espacio tiempo.

Por ejemplo, el espacio-tiempo alrededor del Sol es algo así:

 sun

 Einstein también nos enseñó que esa deformación del espacio-tiempo es precisamente la fuerza de la gravedad.

Vale, la cuadrícula (el espacio-tiempo) se puede deformar y la deformación es la gravedad. ¿Qué tiene esto que ver con las olas del estanque?

Resulta que hay fenómenos en el Universo que deforman el espacio-tiempo de tal manera que crean una onda.

Por ejemplo estas dos estrellas que están colapsando:

 colapsing

A estas ondas que viajan por el espacio-tiempo son las ondas gravitacionales.

Anda, pues sí que se parecían a las olas en un estanque. Oye, ¿y podemos ver estas ondas?
No, verlas no podemos verlas, pero sí que podemos detectarlas.

¿Y cómo se detectan?

Imagínate que llegase hasta aquí una onda gravitacional.

Hemos dicho antes que son deformaciones en el espacio-tiempo, así que deformaría el espacio a nuestro alrededor y con ello nos deformaría también a nosotros.

 deform

No puede ser. Yo eso nunca lo he visto.

Bueno, eso es porque he exagerado un poco. Cuando llegan a la Tierra las ondas gravitacionales son tan, tan pequeñas que no percibimos sus efectos.

¡Es tan complicado detectarlas que hemos tardado 100 años!

Para detectar las ondas gravitaciones, los científicos han usado un instrumento que se llama LIGO.

LIGO es un edificio del que salen dos brazos que miden exactamente 4 kilómetros de longitud cada uno. Aquí una foto desde el aire:

 ligo

 Cuando llega una onda gravitacional, el espacio se deforma de manera que un brazo se hace más largo y otro brazo se hace más corto:

Brazo-A medirá 3,999999999999999999999 kilómetros
Brazo-B medirá 4,000000000000000000001 kilómetros

[Es realmente un milagro tecnológico medir la longitud de los brazos con semejante precisión como para detectar la diferencia].

¿Y por qué detectar las ondas gravitacionales es tan importante?

Es muy, muy importante porque nos dan un sentido nuevo para observar el Universo.

Hasta ahora sólo veíamos el Universo a través “de la vista”, de la luz [ondas de radiación electromagnética].

Ahora es como si también nos hubiesen dado “el oído”, podemos observar el Universo a través de unas ondas distintas, las ondas gravitacionales.




lunes, 22 de junio de 2015

Capturar la luz


  A media que los dioses iban desapareciendo, los griegos dieron forma a un cosmos racional, geométrico, para reemplazar el cosmos espiritual en trance de muerte. En el siglo XVI, la materia se unió a la razón, y el universo se convirtió gradualmente en un mecanismo de relojería. La física y la filosofía del siglo XX pusieron en entredicho esta concepción, hasta el punto de preguntarse si el conocimiento de la materia, de la luz y, por extensión, de toda la naturaleza era posible. La deconstrucción del conocimiento científico ha sido liberadora, pero, una vez libres de la tiranía de este conocimiento, ahora vamos hacia un nihilismo desmoralizador. Si el conocimiento científico es solamente instrumental, ¿ existe algún conocimiento dotado de sentido? En el fondo de su corazón, ningún científico serio cree en el instrumentalismo; ningún profesor se entusiasma al presentar a sus alumnos un procedimiento de cálculo carente de sentido ¿A qué conduce, pues la física?.
    Cuando nos enfrentamos al negro vacío del instrumentalismo puro, las tentaciones de la idolatría reaccionaria nos acechan. Habiendo perdido a los dioses, nos enamoramos de los hermosos ídolos que podemos levantar en su lugar. Los átomos,los quarks, los diminutos agujeros negros... son reificados, engalanados y arrastrados al templo. Al llamarlos reales, le insuflamos la falsa vida del miedo, nuestro miedo a la esencia desconocida de la naturaleza. Nos sentimos atrapados entre la sofisticada vacuidad de la deconstrucción y las chabacanas creaciones de nuestras propia manos. ¿A qué nos podemos aferrar? La respuesta de Goethe habría sido la que dio a Hegel y a los lectores de su Teoría de los colores: aferraos a los fenómenos. Se puede confiar en ellos. Vistos correctamente, ellos se convertirán en la teoría.
   Para ver, debemos representarnos objetos, debemos aplicarles conceptos que se adapten a su naturaleza. En caso contrario, no podremos ver. Somos como S.B., que cuando la cirugía le devolvió la vista seguía sin poder ver casi nada. Disponía de la materia prima para ver, pero no veía. Los experimentos de óptica cuántica nos han proporcionado la materia prima de la luz pero todavía carecemos del concepto apropiado para su naturaleza. En cuanto lo poseamos, la paradoja de la onda-partícula desaparecerá, pese a que la "onda-prtícula-idad" permanezca. Cuando se aplique esa inteligencia a los fenómenos cuánticos arquetípicos, veremos con compresión, y no con confusión como ahora. En palabras de Emerson, los habremos "nombrado", y una vez nombrado, un fenómeno se convierte en una teoría. En cuanto hayamos visto claramente la "onda-partícula-idad" en un lugar, la reconoceremos en muchos otros. Como sucede con la ternura descubierta en la infancia, siempre la reconoceremos allí donde volvamos a encontrarla.


Capturar la luz
Arthur Zajonc