La canciller de Alemania, Angela Merkel, ha asegurado en rueda de prensa que no habrá acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos. La mandataria ha confirmado este punto tras reunirse en Berlín con el presidente norteamericano, Barack Obama.
Ya en agosto, el vicecanciller y ministro de Economía de Alemania, Sigmar Gabriel, aseguró que las negociaciones para sobre el tratado de libre comercio (TTIP, por sus siglas en inglés) entre la UE y EE.UU. “habían fracasado”.
Asimismo, Merkel ha añadido que a Alemania le interesa tener relaciones de buena vecindad con Rusia, aunque ha subrayado que ambos países seguirán discutiendo sobre los asuntos en los que tienen discrepancias serias, informa RIA Novosti. “Rusia es nuestro vecino y, por supuesto, estamos interesados en mantener buenas relaciones”, ha declarado la mandataria.
Fuente: http://www.yometiroalmonte.es/2016/11/17/merkel-anuncia-obama-suspension-ttip/
Mostrando entradas con la etiqueta TTIP. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TTIP. Mostrar todas las entradas
jueves, 17 de noviembre de 2016
viernes, 14 de octubre de 2016
No en mi nombre: #niCETAniTTIP
Cuando veo que la mayoría de nuestros representantes, ya sea en el
Parlamento o la Comisión europea, tratan de hipotecar nuestro futuro y
el de las futuras generaciones pactando la rendición ante las
multinacionales y cediendo la soberanía -que, no olvidemos, reside en el
pueblo- ante grandes potencias como EEUU o Canadá, no me queda otra que
decir alto y claro "No en mi nombre" y seguir luchando. Por eso voy a
estar en la manifestación del 15 de octubre en Madrid, #ni CETAniTTIP.
Cuando veo que unos y otros tratan de ocultar a la ciudadanía, ininteligibles a la par que perjudiciales, acuerdos de libre comercio.
Cuando impiden a los legítimos representantes de la ciudadanía, ya sea
europeos o españoles, acceder a dichos documentos de forma digna y no
confinada en un cuartucho que llaman "sala de lectura" -¿pero que broma
es ésta?-. Cuando tienen que ser organizaciones de la sociedad civil,
como Greenpeace, las que filtren dichos documentos para
que la ciudadanía esté informada, algo no está funcionando, y es
preciso abrir las ventanas para que la transparencia y el derecho a la
información refresquen la irrespirable atmósfera de las "reading rooms".
Entre tanta sopa de letras y siglas -que si TTIP, que si CETA o TiSA o quién sabe con qué nueva ocurrencia en forma de siglas vendrán en un futuro próximo-, los adalides del libre comercio pretenden decidir en cuartos oscuros, de espaldas a la ciudadanía, nuestro futuro y el de nuestros hijos. No vaya a ser que nos enteremos de que están poniendo todo en venta a precio de saldo para que unas pocas empresas sigan haciendo su particular agosto. Me vienen a la cabeza las películas de vampiros, decidiendo sobre el futuro de la humanidad en lugares lúgubres y oscuros. Vampiros que temen la luz del sol, como estos nuevos vampiros temen las filtraciones, la luz y los taquígrafos. No vaya a ser que descubran su diabólica jugada.
Por eso durante esta semana la ciudadanía está saliendo a la calle para reclamar equidad, respeto al medio ambiente y derechos laborales y sociales para todas las personas en el mundo. Porque las personas y el planeta están por encima de las multinacionales. Porque los tratados de libre comercio perpetuarán la pobreza, la desigualdad y la degradación ambiental. Porque tratados como el TTIP, CETA o TiSA tratan de imponer la globalización de lo injusto, de la pérdida derechos, de la destrucción de la naturaleza.... Porque socavan el espacio democrático y convierten el planeta en un enfermo terminal. Porque amenazan la soberanía alimentaria y el derecho a una alimentación saludable y variada. Porque benefician a los combustibles fósiles en perjuicio de las renovables.
En las ocultas conversaciones sobre
los tratados entran casi la mayoría de los sectores de la economía,
desde los productos químicos hasta la comida, pasando por las
inversiones, la contratación pública, los servicios, etc. El objetivo es
eliminar todas las barreras al comercio, incluidas las no
tarifarias, aquellas que tienen que ver con nuestros derechos y las
normas y estándares de calidad, salud, medio ambiente, de denominación
de origen, etc. Es decir, las que nos protegen como ciudadanos y
consumidores. Afectan a aspectos fundamentales como la alimentación, los
pesticidas, los transgénicos, la contaminación química tóxica o la
extracción y comercialización de combustibles fósiles como el gas
esquisto (fracking) o las arenas bituminosas.
En realidad, el CETA y el TTIP esconden una enorme transferencia de poder desde la ciudadanía hacia las grandes empresas. Podría dar lugar a un grave debilitamiento de las regulaciones en la UE sobre el medio ambiente, la salud y la protección del trabajo.
Y por último, pero igual de preocupante: se crearían tribunales de arbitraje para que las empresas puedan demandar a los gobiernos democráticos si éstas consideran que sus inversiones y jugosos beneficios se han visto perjudicados por las leyes de un país. Este sistema legal para las corporaciones no estaría sujeto al control democrático o a los tribunales nacionales.
Las personas y el planeta por encima de las multinacionales. El próximo sábado di "No a la pobreza. No a la desigualdad. No al CETA. No al TTIP". El próximo sábado #El15OVamos
Fuente: http://www.huffingtonpost.es/mario-rodriguez/no-en-mi-nombre-ni-cetani_b_12467132.html?utm_hp_ref=spain
| Añadir leyenda |
Entre tanta sopa de letras y siglas -que si TTIP, que si CETA o TiSA o quién sabe con qué nueva ocurrencia en forma de siglas vendrán en un futuro próximo-, los adalides del libre comercio pretenden decidir en cuartos oscuros, de espaldas a la ciudadanía, nuestro futuro y el de nuestros hijos. No vaya a ser que nos enteremos de que están poniendo todo en venta a precio de saldo para que unas pocas empresas sigan haciendo su particular agosto. Me vienen a la cabeza las películas de vampiros, decidiendo sobre el futuro de la humanidad en lugares lúgubres y oscuros. Vampiros que temen la luz del sol, como estos nuevos vampiros temen las filtraciones, la luz y los taquígrafos. No vaya a ser que descubran su diabólica jugada.
Por eso durante esta semana la ciudadanía está saliendo a la calle para reclamar equidad, respeto al medio ambiente y derechos laborales y sociales para todas las personas en el mundo. Porque las personas y el planeta están por encima de las multinacionales. Porque los tratados de libre comercio perpetuarán la pobreza, la desigualdad y la degradación ambiental. Porque tratados como el TTIP, CETA o TiSA tratan de imponer la globalización de lo injusto, de la pérdida derechos, de la destrucción de la naturaleza.... Porque socavan el espacio democrático y convierten el planeta en un enfermo terminal. Porque amenazan la soberanía alimentaria y el derecho a una alimentación saludable y variada. Porque benefician a los combustibles fósiles en perjuicio de las renovables.
![]() |
En realidad, el CETA y el TTIP esconden una enorme transferencia de poder desde la ciudadanía hacia las grandes empresas. Podría dar lugar a un grave debilitamiento de las regulaciones en la UE sobre el medio ambiente, la salud y la protección del trabajo.
Y por último, pero igual de preocupante: se crearían tribunales de arbitraje para que las empresas puedan demandar a los gobiernos democráticos si éstas consideran que sus inversiones y jugosos beneficios se han visto perjudicados por las leyes de un país. Este sistema legal para las corporaciones no estaría sujeto al control democrático o a los tribunales nacionales.
Las personas y el planeta por encima de las multinacionales. El próximo sábado di "No a la pobreza. No a la desigualdad. No al CETA. No al TTIP". El próximo sábado #El15OVamos
Fuente: http://www.huffingtonpost.es/mario-rodriguez/no-en-mi-nombre-ni-cetani_b_12467132.html?utm_hp_ref=spain
domingo, 18 de septiembre de 2016
Cientos de miles de europeos protestan contra el TTIP y el CETA en las calles de Alemania
Sindicatos, organizaciones medioambientales y colectivos religiosos convocan manifestaciones en Berlín y otras seis ciudades germanas en contra de ambos tratados.
Decenas de miles de manifestantes salieron a las calles de Berlín y otras seis ciudades de Alemania, en protesta contra los proyectados acuerdos de libre comercio de la Unión Europea (UE) con Estados Unidos (TTIP) y con Canadá (CETA).
La marcha arrancó sobre el mediodía en la berlinesa y céntrica Alexanderplatz en dirección hacia el antiguo sector este de la capital alemana, con unos 30.000 participantes, según las primeras estimaciones policiales.
La jornada de movilización había estado convocada por sindicatos, organizaciones medioambientales y también colectivos religiosos, según los cuales tanto el TTIP como el CETA derivarán en daños ecológicos, rebajarán los estándares sociales y cualitativos europeos.
En otras ciudades del país, entre ellas Colonia, Hamburgo y Fráncfort, se habían programado marchas similares a lo largo de todo este sábado.
Las convocatorias siguen a la gran movilización que tuvo por escenario la capital alemana, el pasado mes de octubre, con alrededor de 150.000 participantes, según el balance policial de entonces, o 250.000, de acuerdo a las cifras difundidas por los organizadores.
El pasado mes de abril se desarrolló otra gran marcha en Hannover (centro del país), en la víspera de la visita de trabajo a esa ciudad alemana del presidente estadounidense, Barack Obama.
La marcha de hoy coincidió con el regreso al país del ministro de Economía, vicecanciller y líder socialdemócrata, Sigmar Gabriel, tras una visita realizada a Canadá, centrada justamente en el CETA, cuya aprobación deberá ser sometido a los Parlamentos de los estados miembros de la UE.
El propio Gabriel había admitido, en una reciente entrevista con la televisión alemana, que las negociaciones con Estados Unidos para el TTIP estaban "de facto" fracasadas.
Estas declaraciones fueron posteriormente matizadas por fuentes gubernamentales alemanas, según las cuales la canciller Angela Merkel todavía ve posible la firma del acuerdo, por lo que aboga por continuar con las negociaciones.
Fuente: http://www.publico.es/internacional/cientos-miles-europeos-protestan-ttip.html
| Las calles de Berlín se han llenado de manifestantes contra el TTIP y el CETA. REUTERS/Fabrizio Bensch |
| Diversas personas se manifiestan en Frankfurt contra el TTIP y el CETA con carteles que dicen: "Pikachu también está en contra del TTIP". REUTERS/Kai Pfaffenbach |
| Los manifestantes han portado diferentes pancartas y carteles contra los tratados de libre comercio.REUTERS/Fabrizio Bensch |
La marcha arrancó sobre el mediodía en la berlinesa y céntrica Alexanderplatz en dirección hacia el antiguo sector este de la capital alemana, con unos 30.000 participantes, según las primeras estimaciones policiales.
La jornada de movilización había estado convocada por sindicatos, organizaciones medioambientales y también colectivos religiosos, según los cuales tanto el TTIP como el CETA derivarán en daños ecológicos, rebajarán los estándares sociales y cualitativos europeos.
En otras ciudades del país, entre ellas Colonia, Hamburgo y Fráncfort, se habían programado marchas similares a lo largo de todo este sábado.
Las convocatorias siguen a la gran movilización que tuvo por escenario la capital alemana, el pasado mes de octubre, con alrededor de 150.000 participantes, según el balance policial de entonces, o 250.000, de acuerdo a las cifras difundidas por los organizadores.
El pasado mes de abril se desarrolló otra gran marcha en Hannover (centro del país), en la víspera de la visita de trabajo a esa ciudad alemana del presidente estadounidense, Barack Obama.
La marcha de hoy coincidió con el regreso al país del ministro de Economía, vicecanciller y líder socialdemócrata, Sigmar Gabriel, tras una visita realizada a Canadá, centrada justamente en el CETA, cuya aprobación deberá ser sometido a los Parlamentos de los estados miembros de la UE.
El propio Gabriel había admitido, en una reciente entrevista con la televisión alemana, que las negociaciones con Estados Unidos para el TTIP estaban "de facto" fracasadas.
Estas declaraciones fueron posteriormente matizadas por fuentes gubernamentales alemanas, según las cuales la canciller Angela Merkel todavía ve posible la firma del acuerdo, por lo que aboga por continuar con las negociaciones.
Fuente: http://www.publico.es/internacional/cientos-miles-europeos-protestan-ttip.html
lunes, 29 de agosto de 2016
El ministro de Economía alemán da por fracasado el TTIP
Sigmar Gabriel ha sido el primer político europeo en augurar abiertamente que la negociación entre Estados Unidos y la UE no tendrá éxito
El ministro de Economía y Energía alemán, Sigmar Gabriel, dio hoy “de
facto por fracasado” el proceso de negociación para la firma del
tratado comercial entre Estados Unidos y la UE conocido como TTIP, que
se negocia desde hace dos años.
Gabriel, en una rueda de prensa con ciudadanos en la Jornada de Puertas Abiertas del Gobierno alemán, ha sido el primer político europeo de primer nivel en augurar que esta negociación no tendrá éxito, cuando la posición oficial de Berlín es que hay que intentar que salga adelante antes de final de año.
El proceso “está de facto fracasado, aunque nadie lo haya reconocido abiertamente”, aseguró al ser preguntado al respecto. El ministro, que defendió el debate interno en su Partido Socialista a favor y en contra del TTIP, se mostró sin embargo favorable al acuerdo comercial con Canadá, conocido por su acrónimo CETA, que describió como el nuevo estándar de lo que deben ser este tipo de tratados.
Alemania es uno de los países donde los colectivos en contra del TTIP más fuerza han cobrado en el último año, pese a que la canciller Angela Merkel ha sido una de sus mayores defensoras a este lado del Atlántico. El 17 de septiembre están previstas siete manifestaciones en contra de este acuerdo comercial en sendas ciudades alemanas, que seguirán la línea de protestas masivas como las que se produjeron el pasado abril en Hannover, durante la visita del presidente de EEUU, Barack Obama, o a finales del año pasado en Berlín, donde se congregaron unas 250.000 personas.
Fuente: http://www.lavanguardia.com/economia/20160828/404242025032/ttip-ministro-economia-alemania-fracaso.html
| El ministro alemán cree que el TTIP “está de facto fracasado aunque nadie lo haya reconocido abiertamente”. (Markus Schreiber / AP) |
Gabriel, en una rueda de prensa con ciudadanos en la Jornada de Puertas Abiertas del Gobierno alemán, ha sido el primer político europeo de primer nivel en augurar que esta negociación no tendrá éxito, cuando la posición oficial de Berlín es que hay que intentar que salga adelante antes de final de año.
El proceso “está de facto fracasado, aunque nadie lo haya reconocido abiertamente”, aseguró al ser preguntado al respecto. El ministro, que defendió el debate interno en su Partido Socialista a favor y en contra del TTIP, se mostró sin embargo favorable al acuerdo comercial con Canadá, conocido por su acrónimo CETA, que describió como el nuevo estándar de lo que deben ser este tipo de tratados.
Alemania es uno de los países donde los colectivos en contra del TTIP más fuerza han cobrado en el último año, pese a que la canciller Angela Merkel ha sido una de sus mayores defensoras a este lado del Atlántico. El 17 de septiembre están previstas siete manifestaciones en contra de este acuerdo comercial en sendas ciudades alemanas, que seguirán la línea de protestas masivas como las que se produjeron el pasado abril en Hannover, durante la visita del presidente de EEUU, Barack Obama, o a finales del año pasado en Berlín, donde se congregaron unas 250.000 personas.
Fuente: http://www.lavanguardia.com/economia/20160828/404242025032/ttip-ministro-economia-alemania-fracaso.html
domingo, 10 de julio de 2016
“Sí podemos parar el TTIP”,
Seis escaladores de Greenpeace han colgado una pancarta en el conocido edificio Metrópolis del centro de Madrid con el mensaje “Sí podemos parar el TTIP”, dirigido al presidente norteamericano Barack Obama. Esta pancarta, de 60
m2 ha sido la bienvenida de la organización medioambiental a la visita
que hoy realiza a la capital el principal defensor del TTIP en EE.UU.
Mañana lunes empieza en Bruselas la 14º ronda negociadora del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión, más conocido como TTIP. Y aunque el Sr. Obama querría tener un acuerdo firmado antes de acabar su mandato, las elecciones presidenciales son en noviembre, todo indica que esto no va a ser posible.
Obama está de visita por España este fin de semana, consciente ya de que la nueva gobernanza mundial que se quiere urdir bajo el eufemismo de “acuerdo comercial” está cada día más lejos. Ya se lo han advertido los jefes de las delegaciones negociadoras de EU y EE.UU. Y Obama está preocupado.
1. Obama sabe que el escenario ha cambiado. Numerosas organizaciones de la sociedad civil, entidades locales y regiones, partidos políticos, sindicatos, asociaciones profesionales, incluidas asociaciones del sector empresarial, etc. se movilizan en estos momentos contra la nueva generación de tratados comerciales (TTIP, CETA, TISA). La filtración y posterior publicación por parte de Greenpeace Holanda el pasado 2 de mayo de los documentos de la negociación del TTIP han sido un revulsivo que ha permitido aflorar el poderoso movimiento europeo que se ha venido construyendo en los últimos años.
2. No cuela. La ciudadanía y las organizaciones sociales se están informando y saben ya que no se están negociando “acuerdos comerciales”, sino verdaderos procesos constituyentes que buscan cambiar las reglas del juego democrático, la forma en la que se legislará en el futuro en materias que afectan directamente a nuestra forma de vida y que, además, dan más peso aún a esa justicia paralela hecha a medida de las grandes corporaciones, el denominado Sistema Judicial de Inversiones. De manera especial, los ciudadanos sabemos ya lo mucho que nos jugamos en esta batalla en la que bajo el TTIP se preparan nuevas relaciones de poder y se reduce la soberanía de los estados.
3. Los antecedentes no son buenos, y Obama lo sabe. El impacto sobre el empleo y la deslocalización del NAFTA (acuerdo entre US, Canadá y México) o el tratamiento de algunos aspectos en el TPP (el acuerdo transpacífico entre un amplio número de países que rodean este océano) no son aliados a la hora de vender este nuevo tratado. En lo que a los ecologistas nos incumbe, los compromisos y acuerdo en materia ambiental salen mal parados. En el caso del Acuerdo de Asociación del Pacífico (TPP), el ex Secretario General de Medio Ambiente en la primera legislatura de Zapatero, Antonio Serrano, afirmaba hace ya tiempo que el Capítulo Medioambiental del Texto Consolidado aparece como un “añadido amable del Acuerdo”. Vamos, que va de florero.
4. La estrategia de la Comisaria de Comercio Malstrom de enviar mensajes tranquilizadores y desmintiendo las evidencias de los textos filtrados no están funcionando. Por más que diga lo contrario los hechos recientes (Reglamento Reach, Directiva de Combustibles fósiles, pesticidas en frutas importadas de US) demuestran que el medio ambiente y la salud pública no están saliendo bien paradas de las negociaciones sobre el TTIP. Aún sin estar finalizado y firmado el acuerdo, ya estamos perdiendo. En este sentido, es revelador que ninguno de los capítulos filtrados haga referencia a la regla de Excepciones Generales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que permite a los estados regular las reglas de comercio “para proteger a los seres humanos, la vida animal y vegetal o la salud” o para “la conservación de los recursos naturales no renovables”. Tampoco se nombra el acuerdo sobre el Clima de París, la COP21, acuerdo firmado por la UE y EEUU, que dejaba claro que debemos mantener el incremento de la temperatura mundial por debajo de 1,5ºC. Ni los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas o los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo.
5. Otra preocupación del Sr. Obama es el hecho de que los responsables de la Unión Europea, presionados por los movimientos ciudadanos, se ven en la “obligación” de defender el principio de precaución ante sus homólogos estadounidenses. Esto no estaba en el guión y no hace más que aumentar las contradicciones de los negociadores y permite focalizar la atención de europarlamentarios y organizaciones sociales durante las negociaciones. Hasta la fecha, el texto del acuerdo no hace ninguna referencias al “principio de precaución”, principio consagrado en el Tratado de la UE, pero que no se menciona en el capítulo sobre Cooperación Reguladora, ni en ningún otro de los 12 capítulos publicados. Si se impone el modelo regulador de US, pasaremos a depender de los poderosos lobbies industriales y su papel determinante en las decisiones en materia ambiental, de etiquetado, pesticidas, etc.
Está preocupado el Presidente de los EE.UU, el Sr. Obama. Y tiene razones para estarlo por qué sabe que sí, que “We can stop TTIP” (podemos para el TTIP). Y lo vamos a hacer.
¿Qué puedes hacer tú?
- No queremos carne hormonada, fracking ni un retroceso en nuestros derechos. Firma para exigir a los grupos políticos en el Congreso y en el Parlamento Europeo que se posicionen contra el TTIP y el CETA. Firma en contra del TTIP
Fuente: http://www.greenpeace.org/espana/es/Blog/accin-we-can-stop-ttip-sr-obama/blog/56990/?utm_medium=social_network&utm_source=twitter&utm_campaign=TTIP&utm_content=accion&utm_term=obama
Mañana lunes empieza en Bruselas la 14º ronda negociadora del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión, más conocido como TTIP. Y aunque el Sr. Obama querría tener un acuerdo firmado antes de acabar su mandato, las elecciones presidenciales son en noviembre, todo indica que esto no va a ser posible.
Obama está de visita por España este fin de semana, consciente ya de que la nueva gobernanza mundial que se quiere urdir bajo el eufemismo de “acuerdo comercial” está cada día más lejos. Ya se lo han advertido los jefes de las delegaciones negociadoras de EU y EE.UU. Y Obama está preocupado.
1. Obama sabe que el escenario ha cambiado. Numerosas organizaciones de la sociedad civil, entidades locales y regiones, partidos políticos, sindicatos, asociaciones profesionales, incluidas asociaciones del sector empresarial, etc. se movilizan en estos momentos contra la nueva generación de tratados comerciales (TTIP, CETA, TISA). La filtración y posterior publicación por parte de Greenpeace Holanda el pasado 2 de mayo de los documentos de la negociación del TTIP han sido un revulsivo que ha permitido aflorar el poderoso movimiento europeo que se ha venido construyendo en los últimos años.
2. No cuela. La ciudadanía y las organizaciones sociales se están informando y saben ya que no se están negociando “acuerdos comerciales”, sino verdaderos procesos constituyentes que buscan cambiar las reglas del juego democrático, la forma en la que se legislará en el futuro en materias que afectan directamente a nuestra forma de vida y que, además, dan más peso aún a esa justicia paralela hecha a medida de las grandes corporaciones, el denominado Sistema Judicial de Inversiones. De manera especial, los ciudadanos sabemos ya lo mucho que nos jugamos en esta batalla en la que bajo el TTIP se preparan nuevas relaciones de poder y se reduce la soberanía de los estados.
3. Los antecedentes no son buenos, y Obama lo sabe. El impacto sobre el empleo y la deslocalización del NAFTA (acuerdo entre US, Canadá y México) o el tratamiento de algunos aspectos en el TPP (el acuerdo transpacífico entre un amplio número de países que rodean este océano) no son aliados a la hora de vender este nuevo tratado. En lo que a los ecologistas nos incumbe, los compromisos y acuerdo en materia ambiental salen mal parados. En el caso del Acuerdo de Asociación del Pacífico (TPP), el ex Secretario General de Medio Ambiente en la primera legislatura de Zapatero, Antonio Serrano, afirmaba hace ya tiempo que el Capítulo Medioambiental del Texto Consolidado aparece como un “añadido amable del Acuerdo”. Vamos, que va de florero.
4. La estrategia de la Comisaria de Comercio Malstrom de enviar mensajes tranquilizadores y desmintiendo las evidencias de los textos filtrados no están funcionando. Por más que diga lo contrario los hechos recientes (Reglamento Reach, Directiva de Combustibles fósiles, pesticidas en frutas importadas de US) demuestran que el medio ambiente y la salud pública no están saliendo bien paradas de las negociaciones sobre el TTIP. Aún sin estar finalizado y firmado el acuerdo, ya estamos perdiendo. En este sentido, es revelador que ninguno de los capítulos filtrados haga referencia a la regla de Excepciones Generales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que permite a los estados regular las reglas de comercio “para proteger a los seres humanos, la vida animal y vegetal o la salud” o para “la conservación de los recursos naturales no renovables”. Tampoco se nombra el acuerdo sobre el Clima de París, la COP21, acuerdo firmado por la UE y EEUU, que dejaba claro que debemos mantener el incremento de la temperatura mundial por debajo de 1,5ºC. Ni los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas o los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo.
5. Otra preocupación del Sr. Obama es el hecho de que los responsables de la Unión Europea, presionados por los movimientos ciudadanos, se ven en la “obligación” de defender el principio de precaución ante sus homólogos estadounidenses. Esto no estaba en el guión y no hace más que aumentar las contradicciones de los negociadores y permite focalizar la atención de europarlamentarios y organizaciones sociales durante las negociaciones. Hasta la fecha, el texto del acuerdo no hace ninguna referencias al “principio de precaución”, principio consagrado en el Tratado de la UE, pero que no se menciona en el capítulo sobre Cooperación Reguladora, ni en ningún otro de los 12 capítulos publicados. Si se impone el modelo regulador de US, pasaremos a depender de los poderosos lobbies industriales y su papel determinante en las decisiones en materia ambiental, de etiquetado, pesticidas, etc.
Está preocupado el Presidente de los EE.UU, el Sr. Obama. Y tiene razones para estarlo por qué sabe que sí, que “We can stop TTIP” (podemos para el TTIP). Y lo vamos a hacer.
¿Qué puedes hacer tú?
- No queremos carne hormonada, fracking ni un retroceso en nuestros derechos. Firma para exigir a los grupos políticos en el Congreso y en el Parlamento Europeo que se posicionen contra el TTIP y el CETA. Firma en contra del TTIP
Fuente: http://www.greenpeace.org/espana/es/Blog/accin-we-can-stop-ttip-sr-obama/blog/56990/?utm_medium=social_network&utm_source=twitter&utm_campaign=TTIP&utm_content=accion&utm_term=obama
martes, 17 de mayo de 2016
Así se han encaramado seis activistas de Greenpeace a las Torres KIO contra el TTIP
No al TTIP: Los peligros del acuerdo transatlántico de comercio entre Europa y EE.UU.
Europa y Estados Unidos están negociando el Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión, conocido como TTIP por sus siglas en inglés. Este acuerdo supone la armonización a la baja de las regulaciones de ambos bloques, lo que para la UE supondría debilitar los controles de calidad y seguridad de los productos importados. En nombre del “libre comercio” se está poniendo en riesgo estándares de calidad y seguridad relevantes para la producción agrícola, la alimentación y la salud de los ecosistemas.
Más información: http://www.greenpeace.org/espana/es/Trabajamos-en/No-al-TTIP/
sábado, 17 de octubre de 2015
Los acuerdos internacionales de inversión, un desafío para la democracia
Ecologistas en Acción, ATTAC y la Plataforma por un Nuevo Modelo
Energético han presentado el informe “Los acuerdos internacionales, a
examen” sobre el mecanismo de arbitraje de inversiones y sus
consecuencias.
“Los Acuerdos Internacionales de Inversión (AII) son una forma de desafiar a la democracia y al Estado de derecho”. Con estas palabras, Luis Rico, de Ecologistas en Acción, sintetizaba esta mañana las conclusiones del informe Los acuerdos internacionales, a examen, en el que han participado 12 colectivos de diferentes países europeos, y que han presentado en Madrid junto a ATTAC y la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético.
El informe nace, en palabras de Rico, para “arrojar un poco de luz a todo el debate sobre la protección de inversiones, dado que hay un gran desconocimiento por parte de la sociedad civil”. En ese sentido, los tres participantes coincidieron en afirmar que estamos ante uno de los grandes retos para los derechos sociales, laborales y ambientales en cualquier país del mundo, valores que teóricamente suscribe la Unión Europea.
El poder de las grandes transnacionales sobre la legitimidad de los estados se plasma en este tipo de acuerdos de una manera flagrante, especialmente en los países en vías de desarrollo. Con la esperanza de estimular la Inversión Extranjera Directa (IED), los países que firman los AII se exponen a todo un conjunto de violaciones del Estado de derecho y a un debilitamiento progresivo de la democracia. De hecho, la evidencia cada vez apunta más a que los AII no atraen la IED, y que otros factores como el tamaño de mercado o la oferta de recursos naturales son mucho más importantes.
En caso de demanda, el arbitraje de inversiones tiene lugar siempre a puerta cerrada, y con premisas muy alejadas de los principios básicos del derecho. Un dato: sólo 15 árbitros han dirimido el 55% de los casos acaecidos en las últimas dos décadas. La poca transparencia de los tribunales y el elevado coste de los procesos (de media, 8 millones de dólares), provocan que sólo puedan acceder al arbitraje las grandes multinacionales. “Se está construyendo una justicia paralela no ya para ricos, sino para muy ricos”, denuncia Sol Sánchez, de ATTAC.
“Los AII son una vulneración de la democracia a favor de los grandes capitales”, explicó Cote Romero, de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético. España es, según señaló Romero, el país más denunciado del mundo en materia de energía. “Los estados son papel mojado con todas estas normas, que están por encima de cualquier otra”, apostilló Romero.
Un negocio boyante
La industria del arbitraje se ha convertido en una imparable máquina de hacer dinero. Según la OCDE, la tarifa de facturación de los abogados especializados en procesos de arbitraje ronda los 1.000 dólares la hora, y algunos litigios han alcanzado los 30 millones. Un negocio controlado por unas pocas firmas y abogados no exentos de conflictos de intereses. Los tribunales se componen de abogados con ánimo de lucro en lugar de jueces independientes, en un sistema discriminatorio por el cual los inversores extranjeros tiene más derechos que los nacionales, y unidireccional, en el que el estado sólo puede defenderse, lo que rompe el principio de que “todas las personas son iguales ante la ley”. El resultado es que muchos Gobiernos, especialmente de países en vías de desarrollo, no pueden costear los procesos, lo que les sitúa en una situación de desventaja frente a las grandes empresas.
| Ecologistas en Acción |
“Los Acuerdos Internacionales de Inversión (AII) son una forma de desafiar a la democracia y al Estado de derecho”. Con estas palabras, Luis Rico, de Ecologistas en Acción, sintetizaba esta mañana las conclusiones del informe Los acuerdos internacionales, a examen, en el que han participado 12 colectivos de diferentes países europeos, y que han presentado en Madrid junto a ATTAC y la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético.
El informe nace, en palabras de Rico, para “arrojar un poco de luz a todo el debate sobre la protección de inversiones, dado que hay un gran desconocimiento por parte de la sociedad civil”. En ese sentido, los tres participantes coincidieron en afirmar que estamos ante uno de los grandes retos para los derechos sociales, laborales y ambientales en cualquier país del mundo, valores que teóricamente suscribe la Unión Europea.
El poder de las grandes transnacionales sobre la legitimidad de los estados se plasma en este tipo de acuerdos de una manera flagrante, especialmente en los países en vías de desarrollo. Con la esperanza de estimular la Inversión Extranjera Directa (IED), los países que firman los AII se exponen a todo un conjunto de violaciones del Estado de derecho y a un debilitamiento progresivo de la democracia. De hecho, la evidencia cada vez apunta más a que los AII no atraen la IED, y que otros factores como el tamaño de mercado o la oferta de recursos naturales son mucho más importantes.
En caso de demanda, el arbitraje de inversiones tiene lugar siempre a puerta cerrada, y con premisas muy alejadas de los principios básicos del derecho. Un dato: sólo 15 árbitros han dirimido el 55% de los casos acaecidos en las últimas dos décadas. La poca transparencia de los tribunales y el elevado coste de los procesos (de media, 8 millones de dólares), provocan que sólo puedan acceder al arbitraje las grandes multinacionales. “Se está construyendo una justicia paralela no ya para ricos, sino para muy ricos”, denuncia Sol Sánchez, de ATTAC.
“Los AII son una vulneración de la democracia a favor de los grandes capitales”, explicó Cote Romero, de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético. España es, según señaló Romero, el país más denunciado del mundo en materia de energía. “Los estados son papel mojado con todas estas normas, que están por encima de cualquier otra”, apostilló Romero.
Un negocio boyante
La industria del arbitraje se ha convertido en una imparable máquina de hacer dinero. Según la OCDE, la tarifa de facturación de los abogados especializados en procesos de arbitraje ronda los 1.000 dólares la hora, y algunos litigios han alcanzado los 30 millones. Un negocio controlado por unas pocas firmas y abogados no exentos de conflictos de intereses. Los tribunales se componen de abogados con ánimo de lucro en lugar de jueces independientes, en un sistema discriminatorio por el cual los inversores extranjeros tiene más derechos que los nacionales, y unidireccional, en el que el estado sólo puede defenderse, lo que rompe el principio de que “todas las personas son iguales ante la ley”. El resultado es que muchos Gobiernos, especialmente de países en vías de desarrollo, no pueden costear los procesos, lo que les sitúa en una situación de desventaja frente a las grandes empresas.
sábado, 10 de octubre de 2015
Centroeuropa se echa a la calle contra el TTIP
Unas 250.000 personas, según los convocantes, se han manifestado este sábado en Berlín para protestar contra el tratado de libre comercio que negocian Estados Unidos, Canadá y la UE. Un número poco menor ha acudido a las convocatorias hermanas de Ámsterdam (Holanda) y Bruselas (Bélgica).
Los manifestantes denuncian que el acuerdo es antidemocrático y supone un retroceso en los estándares de seguridad alimentaria, mercado laboral y medio ambiente.
El Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (conocido por el acrónimo en inglés, TTIP), es un convenio a punto de ser una realidad plena, que busca “aumentar el comercio y la inversión entre la UE y EEUU, haciendo realidad el potencial sin explotar de un auténtico mercado transatlántico que genere nuevas oportunidades económicas de creación de empleo y crecimiento mediante un mejor acceso al mercado y una mayor compatibilidad reglamentaria y marcando una pauta en materia de normas mundiales”, dice literalmente.
Las plataformas opositoras sostienen que supondrá la pérdida de derechos laborales, ya que EEUU sólo ha suscrito un par de los ocho Convenios fundamentales de la OIT; la limitación de los derechos de representación colectiva de los trabajadores, el "olvido" del principio de precaución en materia de estándares técnicos y de normalización industrial; la privatización de servicios públicos, al establecerse una lista reducida de aquellos que no se pueden privatizar; y el peligro de rebaja salarial.
Los manifestantes denuncian que el acuerdo es antidemocrático y supone un retroceso en los estándares de seguridad alimentaria, mercado laboral y medio ambiente.
El Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (conocido por el acrónimo en inglés, TTIP), es un convenio a punto de ser una realidad plena, que busca “aumentar el comercio y la inversión entre la UE y EEUU, haciendo realidad el potencial sin explotar de un auténtico mercado transatlántico que genere nuevas oportunidades económicas de creación de empleo y crecimiento mediante un mejor acceso al mercado y una mayor compatibilidad reglamentaria y marcando una pauta en materia de normas mundiales”, dice literalmente.
Las plataformas opositoras sostienen que supondrá la pérdida de derechos laborales, ya que EEUU sólo ha suscrito un par de los ocho Convenios fundamentales de la OIT; la limitación de los derechos de representación colectiva de los trabajadores, el "olvido" del principio de precaución en materia de estándares técnicos y de normalización industrial; la privatización de servicios públicos, al establecerse una lista reducida de aquellos que no se pueden privatizar; y el peligro de rebaja salarial.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
El lobby farmacéutico gasta decenas de millones para presionar a favor de TTIP
Las mayores corporaciones del sector gastaron 40 millones de euros en presionar a la Comisión Europea en 2014, 15 veces más que las organizaciones civiles. Ven el acuerdo comercial como una herramienta para lograr más beneficios, según un nuevo informe del Observatorio Corporativo al que 'Público' ha tenido acceso en primicia en España
Público ha accedido en primicia en España al nuevo estudio del Observatorio Corporativo Europeo (CEO): Prescripciones Normativas, la potencia de fuego del lobby farmacéutico europeo y sus implicaciones para la salud pública. El informe, que debe ver la luz este miércoles, alerta de la desigualdad de fuerzas entre las organizaciones de la sociedad civil y estas corporaciones, que cuentan con 176 lobbistas y hasta 113 pases de libre acceso al Parlamento Europeo, frente a los 48 agentes registrados por los colectivos civiles. Y esto, siempre según las cifras oficiales del registro de lobbistas de Bruselas, de carácter voluntario.
En concreto, y según el estudio, las farmacéuticas presionan para impulsar el TTIP intentando prolongar el periodo de concesión de patentes y combatir a los medicamentos genéricos. De hecho, el CEO apunta también que las empresas buscarían reducir aún más la transparencia sobre los ensayos clínicos de los nuevos fármacos -que ellas mismas realizan-, y en definitiva presionar para lograr la armonización de estándares de seguridad y de protección del consumidor a la baja que temen los detractores del TTIP.
El estudio critica también que estas corporaciones reciban subvenciones para realizar estas labores, y que logren elevados márgenes de beneficio gracias en parte a costosas campañas de marketing para vender sus productos, o persuadiendo directamente a los profesionales de la salud para que prescriban sus fármacos.
El polémico mecanismo de blindaje a las multinacionales o ISDS que originariamente debía incorporar el tratado, y que hoy permanece en una suerte de limbo, es precisamente otro de los peligros que el CEO encuentra en el acuerdo. La cláusula de protección de inversiones podría armar a las empresas para influir directamente sobre los precios y los legisladores, permitiéndoles demandar a los estados ante tribunales arbitrales privados, y no ante las justicias nacionales.
Frente a esta situación, el Observatorio Corporativo Europeo prescribe crear un registro obligatorio de lobbistas para acabar con algunas de las prácticas de estas empresas y mantener así verdaderamente monitorizada su actividad. Tampoco deja pasar la ocasión de alertar sobre los peligros del polémico tratado que Washington y Bruselas negocian desde mediados de 2013, y que desde el primer minuto han mantenido en la penumbra informativa, a presar del creciente número de voces que exigen cambios en el guión.
No es ningún secreto que el TTIP goza de la bendición de las grandes multinacionales, pero cada vez hay más pruebas de los esfuerzos de estas corporaciones por sacar adelante el polémico tratado de libre comercio que Washington y Bruselas negocian con secretismo. En esta lucha por sellar el acuerdo las farmacéuticas ocupan un lugar protagonista: sólo en 2014 las principales empresas del sector invirtieron 40 millones en acciones de lobby, entre ellas las destinadas a impulsar el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), 15 veces más de lo que invirtieron las organizaciones civiles en defensa de la sanidad pública o de la mejora en el acceso a medicamentos.
Público ha accedido en primicia en España al nuevo estudio del Observatorio Corporativo Europeo (CEO): Prescripciones Normativas, la potencia de fuego del lobby farmacéutico europeo y sus implicaciones para la salud pública. El informe, que debe ver la luz este miércoles, alerta de la desigualdad de fuerzas entre las organizaciones de la sociedad civil y estas corporaciones, que cuentan con 176 lobbistas y hasta 113 pases de libre acceso al Parlamento Europeo, frente a los 48 agentes registrados por los colectivos civiles. Y esto, siempre según las cifras oficiales del registro de lobbistas de Bruselas, de carácter voluntario.
En concreto, y según el estudio, las farmacéuticas presionan para impulsar el TTIP intentando prolongar el periodo de concesión de patentes y combatir a los medicamentos genéricos. De hecho, el CEO apunta también que las empresas buscarían reducir aún más la transparencia sobre los ensayos clínicos de los nuevos fármacos -que ellas mismas realizan-, y en definitiva presionar para lograr la armonización de estándares de seguridad y de protección del consumidor a la baja que temen los detractores del TTIP.
“Las grandes farmacéuticas están utilizando el TTIP como una oportunidad para cimentar mayores periodos de monopolio, precios de medicamentos más altos y nuevas medicinas con limitado valor terapéutico”, reza el documento al que ha tenido acceso este diario.
Empresas como Bayer AG o GlaxoSmithKline figuran entre las que más recursos dedican a presionar a la Comisión: la última, con entre 150.000 y 199.000 euros invertidos, y la primera con 2.460.000 –aunque en esta partida se incluyen sus gastos en otras áreas de negocio de la empresa, como la de los pesticidas-, siempre según los datos del pasado mes de abril.
Empresas como Bayer AG o GlaxoSmithKline figuran entre las que más recursos dedican a presionar a la Comisión: la última, con entre 150.000 y 199.000 euros invertidos, y la primera con 2.460.000 –aunque en esta partida se incluyen sus gastos en otras áreas de negocio de la empresa, como la de los pesticidas-, siempre según los datos del pasado mes de abril.
Los tentáculos de las farmacéuticas son alargados: la inversión en acciones de lobby ha crecido, pero no todas las corporaciones que ejercen acciones de presión aparecen en este registro.
Sorprendentemente, algunas de las que no figuran en este listado han contratado servicios de empresas de relaciones públicas o de presión por valor de decenas o cientos de miles de euros, y otras influyen a través de distintas asociaciones de pacientes o profesionales sanitarios en las que las corporaciones son activos agentes, y a las que donan importantes cantidades.
Un reciente estudio de la misma ONG, centrada en vigilar de cerca a las multinacionales, alertaba hace un par de meses del incremento del número de representantes del sector farmacéutico en las reuniones sobre el TTIP desde la fase preparatoria y la primera etapa de las negociaciones (2012-2013) a la siguiente fase (2013-2014), siempre según el registro oficial. El documento alertaba de que estas empresas han multiplicado por siete su presencia en reuniones sobre el acuerdo,y el nuevo informe denuncia también las facilidades de acceso de las transnacionales al Ejecutivo comunitario. Bruselas se muestra mucho más reticente a la hora de reunirse con representantes de la sociedad civil, como aparece documentado en los registros oficiales sobre el TTIP, que certifican que un 83% de las reuniones de la Comisión al respecto tuvieron a las empresas como protagonistas.
Por ejemplo, sólo entre noviembre de 2014 y marzo de 2015 representantes de la Comisión mantuvieron 15 reuniones con la multinacional GlaxoSmithKline, a la cabeza de este ránking. “La industria farmacéutica reina sobre una enorme y bien abastecida maquinaria lobbista en Bruselas, disfrutando de un acceso casi sistemático a los legisladores de la Comisión Europea”, reza el estudio. Lo firma la investigadora Rachel Tansey, que ha utilizado los datos oficiales del periodo que va de marzo a julio de 2015 para desmontar de paso algunos de los mitos más comunes creados por las farmacéuticas.
Vuelta a OrwellSorprendentemente, algunas de las que no figuran en este listado han contratado servicios de empresas de relaciones públicas o de presión por valor de decenas o cientos de miles de euros, y otras influyen a través de distintas asociaciones de pacientes o profesionales sanitarios en las que las corporaciones son activos agentes, y a las que donan importantes cantidades.
Un reciente estudio de la misma ONG, centrada en vigilar de cerca a las multinacionales, alertaba hace un par de meses del incremento del número de representantes del sector farmacéutico en las reuniones sobre el TTIP desde la fase preparatoria y la primera etapa de las negociaciones (2012-2013) a la siguiente fase (2013-2014), siempre según el registro oficial. El documento alertaba de que estas empresas han multiplicado por siete su presencia en reuniones sobre el acuerdo,y el nuevo informe denuncia también las facilidades de acceso de las transnacionales al Ejecutivo comunitario. Bruselas se muestra mucho más reticente a la hora de reunirse con representantes de la sociedad civil, como aparece documentado en los registros oficiales sobre el TTIP, que certifican que un 83% de las reuniones de la Comisión al respecto tuvieron a las empresas como protagonistas.
Por ejemplo, sólo entre noviembre de 2014 y marzo de 2015 representantes de la Comisión mantuvieron 15 reuniones con la multinacional GlaxoSmithKline, a la cabeza de este ránking. “La industria farmacéutica reina sobre una enorme y bien abastecida maquinaria lobbista en Bruselas, disfrutando de un acceso casi sistemático a los legisladores de la Comisión Europea”, reza el estudio. Lo firma la investigadora Rachel Tansey, que ha utilizado los datos oficiales del periodo que va de marzo a julio de 2015 para desmontar de paso algunos de los mitos más comunes creados por las farmacéuticas.
A lo largo de sus más de treinta páginas el documento carga contra la manipulación del lenguaje que durante años han llevado a cabo estas multinacionales. Las empresas aseguran ejercer una labor de "investigación", a pesar de que en muchos casos son las universidades o fundaciones quienes logran los nuevos fármacos, que posteriormente desarrollan estas corporaciones. A menudo, a precios que la inmensa mayoría de la población mundial no puede pagar, almacenando en cajones los fármacos que no consideran rentables.
El estudio critica también que estas corporaciones reciban subvenciones para realizar estas labores, y que logren elevados márgenes de beneficio gracias en parte a costosas campañas de marketing para vender sus productos, o persuadiendo directamente a los profesionales de la salud para que prescriban sus fármacos.
El polémico mecanismo de blindaje a las multinacionales o ISDS que originariamente debía incorporar el tratado, y que hoy permanece en una suerte de limbo, es precisamente otro de los peligros que el CEO encuentra en el acuerdo. La cláusula de protección de inversiones podría armar a las empresas para influir directamente sobre los precios y los legisladores, permitiéndoles demandar a los estados ante tribunales arbitrales privados, y no ante las justicias nacionales.
Frente a esta situación, el Observatorio Corporativo Europeo prescribe crear un registro obligatorio de lobbistas para acabar con algunas de las prácticas de estas empresas y mantener así verdaderamente monitorizada su actividad. Tampoco deja pasar la ocasión de alertar sobre los peligros del polémico tratado que Washington y Bruselas negocian desde mediados de 2013, y que desde el primer minuto han mantenido en la penumbra informativa, a presar del creciente número de voces que exigen cambios en el guión.
sábado, 18 de abril de 2015
Ocho motivos por los que preocuparse por el tratado con EEUU
Este sábado hay convocadas más de 700 acciones en 75 países para clamar contra el TTIP, el acuerdo que Washington y Bruselas negocian con el beneplácito de las corporaciones
"Tratado Vampiro", "Caballo de Troya de las multinacionales", "Atentado contra la Democracia"... El tratado de libre comercio que Washington y Bruselas negocian con sigilo se ha granjeado varios apodos e incontables críticas desde que comenzaron formalmente las reuniones para sentar sus bases, hace casi dos años.
Desde entonces, la oposición al acuerdo que socialistas, liberales y conservadores defienden en la Eurocámara no ha dejado de crecer en países como Francia, Alemania, Reino Unido y Austria, y en menor medida en España.
Este sábado, Día Global de Acción Contra el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership) hay convocadas más de 700 acciones en 75 países, y 54 de ellas tendrán lugar en ciudades españolas. Miles de personas toman posiciones en Madrid, Barcelona y Valencia para exigir la paralización del TTIP y de otros acuerdos de libre comercio como el CETA o el TISA, a apenas dos días de comenzar la novena ronda de negociaciones sobre el acuerdo transatlántico.
En la capital, una manifestación partirá de Neptuno pasadas las seis de la tarde para desembocar en la Puerta del Sol, donde la escritora Almudena Grandes leerá el manifiesto de la Campaña estatal #NoalTTIP, en la que participan organizaciones como ATTAC, Ecologistas en Acción o Amigos de la Tierra. Sindicatos como la CGT y CCOO y partidos como Podemos, IU o Equo también estarán presentes en la protesta, a la que las fuerzas políticas enviarán a algunos de sus más reconocidos dirigentes. Los detractores del TTIP enumeran cientos de argumentos contra el acuerdo pero, resumidos, estos son los ocho motivos por los que preocupa el tratado de libre comercio.
1- El secretismo de la Comisión
El Tratado de Maastricht (2007) dio alas a la Comisión Europea para negociar tratados bilaterales en nombre de los estados, y hasta la fecha acostumbraba a hacerlo sin dar explicaciones. De hecho, el jefe negociador de Bruselas, Ignacio García Bercero, envió una carta a su homólogo norteamericano Daniel Mullany (5 de julio de 2014) comprometiéndose con su socio a que “todos los documentos relacionados con las negociaciones estarían cerrados al público durante 30 años”. El argumento de la Comisión de que no quieren destapar cartas para no arruinar la negociación se tambalea ante esta cifra: 30 años. Si no hay nada malo en el acuerdo, ¿por qué ocultarlo durante tanto tiempo?.
De hecho, cuando arrancaron las negociaciones la Comisión apenas daba explicaciones sobre los encuentros, y han sido las movilizaciones ciudadanas y las presiones políticas las que han obligado a Bruselas a arrojar algo de luz sobre el acuerdo. Hoy publican textos desactualizados en su web, y permiten acceder a todos los eurodiputados a una parte de los textos, pero no a los que incluyen la posición de EEUU en las negociaciones. Los parlamentarios pueden leer estos documentos pidiendo cita y durante dos horas por consulta, en una sala de lectura a la que no pueden acceder con dispositivos electrónicos, y en la que son vigilados por funcionarios europeos en todo momento. Por supuesto, no pueden pedir cuentas de lo que hayan leído a la Comisión, ni tampoco hablar con la prensa. De lo contrario se arriesgan a sufrir sanciones administrativas e incluso se exponen a verse involucrados en procesos penales. ¿De qué sirve leerlo si no puedo contarlo?, cuestionan algunos parlamentarios.
2-La influencia de las multinacionales...
El Observatorio Corporativo Europeo (CEO) estima que el 92% de las reuniones de la Comisión han sentado al otro lado de la mesa a las grandes empresas, quedando los representantes de la sociedad civil relegados a un segundo plano. Son las empresas las que quieren este tratado, y la poderosa patronal europea (Business Europe) es una de las grandes defensoras del acuerdo. Por su parte, los detractores del TTIP advierten de que perjudicará a pymes y autónomos, y señalan que no es más que un instrumento construido para afianzar aún más el poder de las multinacionales.
3-...Y su blindaje, el ISDS
Uno de los apartados más polémicos del TTIP es la cláusula de protección de inversiones denominada ISDS (Investor-State Dispute Settlement), que permitirá a las multinacionales demandar por cifras millonarias a los estados en los que inviertan. Lo harán ante paneles arbitrales, y no ante las justicias nacionales, y siempre que consideren perjudicadas sus inversiones por los cambios normativos que decidan introducir los gobiernos. Sólo pueden demandar las empresas, nunca los estados, y los laudos son irrevocables.
A menudo estas demandas suelen dilatarse durante años con enormes costes para los estados: los abogados especializados más prestigiosos cobran entre 600 y 800 euros por hora de trabajo, y suele ser necesario contar con varios. Para más inri el negocio del arbitraje internacional está en manos de un puñado de empresas norteamericanas, británicas y canadienses que obtienen jugosos beneficios. La cifra de demandas interpuestas aumenta año tras año, y muchos estados han empezado a dar portazo a los ISDS después de observar sus efectos. Egipto fue demandado por incrementar en cinco euros el salario mínimo, Urugay por incluir advertencias sobre los peligros del tabaco en las cajas de cigarrillos... y hay miles de ejemplos de estas demandas. Además, el temor de ser demandados puede llevar a los estados a no introducir determinadas normativas, por lo que las empresas también estarían ganando sin siquiera entrar en combate (arbitral, en este caso).
Una consulta pública en la que participaron 150.000 europeos mostró el evidente rechazo de los ciudadanos al ISDS. El 97% votó en contra, y esta cláusula ha sido apartada de la mesa de negociaciones temporalmente. Según los críticos, estará fuera el tiempo necesario para maquillarla, porque la Comisión ha dejado claro que no tiene interés en prescindir de esta herramienta de las las multinacionales.
4-Destrucción de empleo y recorte de derechos laborales
Los tres siguientes apartados podrían sintetizarse en uno: la reducción de los estándares afectará a la protección y la seguridad de los consumidores, además de a sus derechos laborales. La Comisión Europea jura y perjura que no supondrá una reducción de estándares, pero el mandato negociador habla de "eliminar las normativas y la regulación que supongan un obstáculo para el comercio”. El segundo argumento de los críticos: ¿Estarían acaso las empresas interesadas en subir los estándares de exigencia? ¿Apoyarían un tratado que incremente los costes de producción?
Primer ejemplo: Organizaciones sociales, partidos políticos y sindicatos recelan de incluir los derechos laborales en un acuerdo con el país que sólo ha ratificado dos de los diez convenios fundamentales de la Organización Mundial del Trabajo.
En lo que respecta al empleo, la Comisión argumenta que el aumento de riqueza se traducirá en la creación de puestos de trabajo, pero a juzgar por experiencias como la del acuerdo NAFTA (Canadá, México y EEUU) los acuerdos de libre comercio provocan desequilibrios que pueden desembocar en la destrucción de puestos de trabajo.El NAFTA destruyó dos millones de empleos en México, el actor más débil de los que participaron en la negociación.
Pese a todo la UE defiende a capa y espada sus propios estudios e informes, y desprecia otros como el del economista Jeronim Capaldo, que advierte de la posible destrucción de 600.000 empleos con el TTIP.
5-Agresión al medio ambiente
En junio de 2014, el que fuera director general de Medio Ambiente de la anterior Comisión Europea negó a este diario que existieran estudios sobre el posible impacto medioambiental del TTIP. El máximo responsable de esta cartera, el Comisario de Medio Ambiente Janez Potocnik-que hoy ocupa otro sillón en Bruselas- reconoció ser incapaz de explicar los efectos del acuerdo sobre la flora, la fauna o el paisaje en el Viejo Continente. Los detractores del TTIP advierten de que permitirá el empleo del fracking y facilitará la entrada de arenas bituminosas en Europa.
6-Alimentos bajo sospecha
Cambios en los etiquetados, posible supresión de las denominaciones de origen tal y como las conocemos, entrada de transgénicos... Los críticos con el TTIP advierten también de que permitirá comercializar alimentos que hoy están prohibidos en Europa. Dos ejemplos: los pollos clorados, que hoy no pueden venderse en el Viejo Continente, y los cerdos alimentados con Ractopamina. Esta sustancia se prohibió en la UE hace casi 20 años y está vetada en cerca de otros 150 países, pero el 80% de los cerdos criados en EEUU se nutren de esta sustancia.
7- El socio que espía
Las negociaciones arrancaron formalmente cuando se destapó el escándalo de las escuchas de la NSA a millones de ciudadanos europeos, entre ellos varios dirigentes políticos, e incluso a la canciller alemana Angela Merkel. La conservadora puso el grito en el cielo, pero se negó a paralizar las negociaciones.
8-Es un tratado vivo
El TTIP impulsará la creación de un Consejo de Cooperación Reguladora: una suerte de mesa a la que se sentarán los gobernantes y los representantes de las empresas a debatir sobre las normativas hoy vigentes y a diseñar las que se aplicarán en un futuro. No hay muchos más datos sobre este Consejo, que en la práctica supondría dar voz y voto a las empresas para legislar en función de sus intereses.
Por estos y por otros tantos motivos sus detractores advierten: aún hay tiempo para parar el acuerdo, y el primer paso es explicárselo a los ciudadanos, "sacar el vampiro a la luz para que se seque y muera"
"Tratado Vampiro", "Caballo de Troya de las multinacionales", "Atentado contra la Democracia"... El tratado de libre comercio que Washington y Bruselas negocian con sigilo se ha granjeado varios apodos e incontables críticas desde que comenzaron formalmente las reuniones para sentar sus bases, hace casi dos años.
Desde entonces, la oposición al acuerdo que socialistas, liberales y conservadores defienden en la Eurocámara no ha dejado de crecer en países como Francia, Alemania, Reino Unido y Austria, y en menor medida en España.
Este sábado, Día Global de Acción Contra el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership) hay convocadas más de 700 acciones en 75 países, y 54 de ellas tendrán lugar en ciudades españolas. Miles de personas toman posiciones en Madrid, Barcelona y Valencia para exigir la paralización del TTIP y de otros acuerdos de libre comercio como el CETA o el TISA, a apenas dos días de comenzar la novena ronda de negociaciones sobre el acuerdo transatlántico.
En la capital, una manifestación partirá de Neptuno pasadas las seis de la tarde para desembocar en la Puerta del Sol, donde la escritora Almudena Grandes leerá el manifiesto de la Campaña estatal #NoalTTIP, en la que participan organizaciones como ATTAC, Ecologistas en Acción o Amigos de la Tierra. Sindicatos como la CGT y CCOO y partidos como Podemos, IU o Equo también estarán presentes en la protesta, a la que las fuerzas políticas enviarán a algunos de sus más reconocidos dirigentes. Los detractores del TTIP enumeran cientos de argumentos contra el acuerdo pero, resumidos, estos son los ocho motivos por los que preocupa el tratado de libre comercio.
1- El secretismo de la Comisión
El Tratado de Maastricht (2007) dio alas a la Comisión Europea para negociar tratados bilaterales en nombre de los estados, y hasta la fecha acostumbraba a hacerlo sin dar explicaciones. De hecho, el jefe negociador de Bruselas, Ignacio García Bercero, envió una carta a su homólogo norteamericano Daniel Mullany (5 de julio de 2014) comprometiéndose con su socio a que “todos los documentos relacionados con las negociaciones estarían cerrados al público durante 30 años”. El argumento de la Comisión de que no quieren destapar cartas para no arruinar la negociación se tambalea ante esta cifra: 30 años. Si no hay nada malo en el acuerdo, ¿por qué ocultarlo durante tanto tiempo?.
De hecho, cuando arrancaron las negociaciones la Comisión apenas daba explicaciones sobre los encuentros, y han sido las movilizaciones ciudadanas y las presiones políticas las que han obligado a Bruselas a arrojar algo de luz sobre el acuerdo. Hoy publican textos desactualizados en su web, y permiten acceder a todos los eurodiputados a una parte de los textos, pero no a los que incluyen la posición de EEUU en las negociaciones. Los parlamentarios pueden leer estos documentos pidiendo cita y durante dos horas por consulta, en una sala de lectura a la que no pueden acceder con dispositivos electrónicos, y en la que son vigilados por funcionarios europeos en todo momento. Por supuesto, no pueden pedir cuentas de lo que hayan leído a la Comisión, ni tampoco hablar con la prensa. De lo contrario se arriesgan a sufrir sanciones administrativas e incluso se exponen a verse involucrados en procesos penales. ¿De qué sirve leerlo si no puedo contarlo?, cuestionan algunos parlamentarios.
2-La influencia de las multinacionales...
El Observatorio Corporativo Europeo (CEO) estima que el 92% de las reuniones de la Comisión han sentado al otro lado de la mesa a las grandes empresas, quedando los representantes de la sociedad civil relegados a un segundo plano. Son las empresas las que quieren este tratado, y la poderosa patronal europea (Business Europe) es una de las grandes defensoras del acuerdo. Por su parte, los detractores del TTIP advierten de que perjudicará a pymes y autónomos, y señalan que no es más que un instrumento construido para afianzar aún más el poder de las multinacionales.
3-...Y su blindaje, el ISDS
Uno de los apartados más polémicos del TTIP es la cláusula de protección de inversiones denominada ISDS (Investor-State Dispute Settlement), que permitirá a las multinacionales demandar por cifras millonarias a los estados en los que inviertan. Lo harán ante paneles arbitrales, y no ante las justicias nacionales, y siempre que consideren perjudicadas sus inversiones por los cambios normativos que decidan introducir los gobiernos. Sólo pueden demandar las empresas, nunca los estados, y los laudos son irrevocables.
A menudo estas demandas suelen dilatarse durante años con enormes costes para los estados: los abogados especializados más prestigiosos cobran entre 600 y 800 euros por hora de trabajo, y suele ser necesario contar con varios. Para más inri el negocio del arbitraje internacional está en manos de un puñado de empresas norteamericanas, británicas y canadienses que obtienen jugosos beneficios. La cifra de demandas interpuestas aumenta año tras año, y muchos estados han empezado a dar portazo a los ISDS después de observar sus efectos. Egipto fue demandado por incrementar en cinco euros el salario mínimo, Urugay por incluir advertencias sobre los peligros del tabaco en las cajas de cigarrillos... y hay miles de ejemplos de estas demandas. Además, el temor de ser demandados puede llevar a los estados a no introducir determinadas normativas, por lo que las empresas también estarían ganando sin siquiera entrar en combate (arbitral, en este caso).
Una consulta pública en la que participaron 150.000 europeos mostró el evidente rechazo de los ciudadanos al ISDS. El 97% votó en contra, y esta cláusula ha sido apartada de la mesa de negociaciones temporalmente. Según los críticos, estará fuera el tiempo necesario para maquillarla, porque la Comisión ha dejado claro que no tiene interés en prescindir de esta herramienta de las las multinacionales.
4-Destrucción de empleo y recorte de derechos laborales
Los tres siguientes apartados podrían sintetizarse en uno: la reducción de los estándares afectará a la protección y la seguridad de los consumidores, además de a sus derechos laborales. La Comisión Europea jura y perjura que no supondrá una reducción de estándares, pero el mandato negociador habla de "eliminar las normativas y la regulación que supongan un obstáculo para el comercio”. El segundo argumento de los críticos: ¿Estarían acaso las empresas interesadas en subir los estándares de exigencia? ¿Apoyarían un tratado que incremente los costes de producción?
Primer ejemplo: Organizaciones sociales, partidos políticos y sindicatos recelan de incluir los derechos laborales en un acuerdo con el país que sólo ha ratificado dos de los diez convenios fundamentales de la Organización Mundial del Trabajo.
En lo que respecta al empleo, la Comisión argumenta que el aumento de riqueza se traducirá en la creación de puestos de trabajo, pero a juzgar por experiencias como la del acuerdo NAFTA (Canadá, México y EEUU) los acuerdos de libre comercio provocan desequilibrios que pueden desembocar en la destrucción de puestos de trabajo.El NAFTA destruyó dos millones de empleos en México, el actor más débil de los que participaron en la negociación.
Pese a todo la UE defiende a capa y espada sus propios estudios e informes, y desprecia otros como el del economista Jeronim Capaldo, que advierte de la posible destrucción de 600.000 empleos con el TTIP.
5-Agresión al medio ambiente
En junio de 2014, el que fuera director general de Medio Ambiente de la anterior Comisión Europea negó a este diario que existieran estudios sobre el posible impacto medioambiental del TTIP. El máximo responsable de esta cartera, el Comisario de Medio Ambiente Janez Potocnik-que hoy ocupa otro sillón en Bruselas- reconoció ser incapaz de explicar los efectos del acuerdo sobre la flora, la fauna o el paisaje en el Viejo Continente. Los detractores del TTIP advierten de que permitirá el empleo del fracking y facilitará la entrada de arenas bituminosas en Europa.
6-Alimentos bajo sospecha
Cambios en los etiquetados, posible supresión de las denominaciones de origen tal y como las conocemos, entrada de transgénicos... Los críticos con el TTIP advierten también de que permitirá comercializar alimentos que hoy están prohibidos en Europa. Dos ejemplos: los pollos clorados, que hoy no pueden venderse en el Viejo Continente, y los cerdos alimentados con Ractopamina. Esta sustancia se prohibió en la UE hace casi 20 años y está vetada en cerca de otros 150 países, pero el 80% de los cerdos criados en EEUU se nutren de esta sustancia.
7- El socio que espía
Las negociaciones arrancaron formalmente cuando se destapó el escándalo de las escuchas de la NSA a millones de ciudadanos europeos, entre ellos varios dirigentes políticos, e incluso a la canciller alemana Angela Merkel. La conservadora puso el grito en el cielo, pero se negó a paralizar las negociaciones.
8-Es un tratado vivo
El TTIP impulsará la creación de un Consejo de Cooperación Reguladora: una suerte de mesa a la que se sentarán los gobernantes y los representantes de las empresas a debatir sobre las normativas hoy vigentes y a diseñar las que se aplicarán en un futuro. No hay muchos más datos sobre este Consejo, que en la práctica supondría dar voz y voto a las empresas para legislar en función de sus intereses.
Por estos y por otros tantos motivos sus detractores advierten: aún hay tiempo para parar el acuerdo, y el primer paso es explicárselo a los ciudadanos, "sacar el vampiro a la luz para que se seque y muera"
viernes, 10 de abril de 2015
"Los gobiernos de la UE son quienes han impuesto el secretismo en el tratado con EEUU"
Helmut Scholz, el eurodiputado de la Izquierda Unitaria Europea con más información sobre el acuerdo con Washington advierte del riesgo de que Bruselas apruebe un tratado base, un "acuerdo vivo" en el que no se acoten los límites de la alianza.
Un tratado por y para las empresas: así lo definen los más
críticos con el acuerdo de libre comercio que Bruselas y Washington
negocian con sigilo, con el beneplácito de las grandes multinacionales.
Las mismas que han estado presentes en el 92% de reuniones sobre el tratado que ha mantenido la Comisión Europea, las que durante años han presionado para impulsar este acuerdo.
Sin embargo, no fueron las grandes empresas quienes dieron alas a la Comisión para tejer una alianza que va mucho más allá del comercio, quienes envolvieron en una niebla de secretismo las negociaciones transtlánticas. "Los gobiernos de la UE fueron quienes dieron el mandato a la Comisión", explica a Público Helmut Scholz, europarlamentario. "Fueron ellos los que insistieron en que las negociaciones fueran secretas. Fueron el presidente español, la canciller alemana o el presidente francés", denuncia el máximo representante de la Izquierda Unitaria Europea (GUE/NGL) en la Comisión de Comercio Internacional, la que cuenta con más facilidades de acceso a los documentos sobre el tratado. O, más bien, la que cuenta con menos dificultades para acceder a una mínima parte de los textos.
El grupo parlamentario al que pertenecen fuerzas como Syriza, Podemos o Izquierda Unida es probablemente el más crítico con el oscurantismo que envuelve al TTIP (Transatlantic Trade And Investment Partnership, por sus siglas en inglés), aunque las quejas sobre la opacidad de las negociaciones continúan propagándose incluso entre socialdemócratas, liberales o conservadores, los impulsores del acuerdo en la Eurocámara. "El Parlamento está intentando participar, facilitar el entendimiento entre la Comisión y los ciudadanos", razona Scholz, recordando que la cámara sólo puede aprobar o rechazar el texto final, no intervenir en las negociaciones, en manos de la Comisión. "Sólo podemos dar nuestras impresiones, presionar a la Comisión para ir hacia un lado o hacia otro", lamenta, antes de reconocer lo que es un secreto a voces: "Hay que mejorar la transparencia".
Hace cosa de un mes este diario informó de la existencia de una sala de lectura protegida a la que los eurodiputados pueden acceder previa cita para consultar algunos documentos sobre las negociaciones del TTIP, aunque estos textos sólo recogen las posiciones de partida de la UE en las conversaciones, nunca las de Washington. "No sobrestimes lo que hay en la reading room", advierte Scholz. "Sólo hay algunos documentos de la parte europea, lo más importante es saber qué piden ambas partes, ahí debería estar el foco de debate", apunta. Como coordinador del GUE en la Comisión de Comercio Internacional, Scholz ha podido acceder en varias ocasiones a esta sala. Aunque, como el resto de eurodiputados, no puede decir nada sobre lo que haya leído dentro, bajo riesgo de sufrir sanciones administrativas, y exponiéndose incluso a responsabilidades penales.
La concepción de transparencia de la Comisaria de Interior Cecilia Malmström pasa además por imponer un límite de dos horas de consulta en la reading room, siempre dejando fuera los objetos electrónicos, siempre en presencia de un funcionario de la Comisión. Y eso, tras las protestas de cientos de organizaciones, fuerzas políticas y movimientos sociales de toda Europa. "Sólo las presiones de la ciudadanía y del Parlamento han permitido que tengamos cierto conocimiento sobre lo que pasa", reconoce Scholz, apuntando que el acuerdo que afectará a muchas áreas distintas, no sólo al comercio: "Acceso al mercado, inversión, agricultura, propiedad intelectual, energía, medio ambiente"... y un largo etcétera. "Todo está en la mesa de negociaciones", advierte.
| Helmut Scholz, en una imagen de su página web (www.helmutscholz.eu) |
Sin embargo, no fueron las grandes empresas quienes dieron alas a la Comisión para tejer una alianza que va mucho más allá del comercio, quienes envolvieron en una niebla de secretismo las negociaciones transtlánticas. "Los gobiernos de la UE fueron quienes dieron el mandato a la Comisión", explica a Público Helmut Scholz, europarlamentario. "Fueron ellos los que insistieron en que las negociaciones fueran secretas. Fueron el presidente español, la canciller alemana o el presidente francés", denuncia el máximo representante de la Izquierda Unitaria Europea (GUE/NGL) en la Comisión de Comercio Internacional, la que cuenta con más facilidades de acceso a los documentos sobre el tratado. O, más bien, la que cuenta con menos dificultades para acceder a una mínima parte de los textos.
El grupo parlamentario al que pertenecen fuerzas como Syriza, Podemos o Izquierda Unida es probablemente el más crítico con el oscurantismo que envuelve al TTIP (Transatlantic Trade And Investment Partnership, por sus siglas en inglés), aunque las quejas sobre la opacidad de las negociaciones continúan propagándose incluso entre socialdemócratas, liberales o conservadores, los impulsores del acuerdo en la Eurocámara. "El Parlamento está intentando participar, facilitar el entendimiento entre la Comisión y los ciudadanos", razona Scholz, recordando que la cámara sólo puede aprobar o rechazar el texto final, no intervenir en las negociaciones, en manos de la Comisión. "Sólo podemos dar nuestras impresiones, presionar a la Comisión para ir hacia un lado o hacia otro", lamenta, antes de reconocer lo que es un secreto a voces: "Hay que mejorar la transparencia".
Hace cosa de un mes este diario informó de la existencia de una sala de lectura protegida a la que los eurodiputados pueden acceder previa cita para consultar algunos documentos sobre las negociaciones del TTIP, aunque estos textos sólo recogen las posiciones de partida de la UE en las conversaciones, nunca las de Washington. "No sobrestimes lo que hay en la reading room", advierte Scholz. "Sólo hay algunos documentos de la parte europea, lo más importante es saber qué piden ambas partes, ahí debería estar el foco de debate", apunta. Como coordinador del GUE en la Comisión de Comercio Internacional, Scholz ha podido acceder en varias ocasiones a esta sala. Aunque, como el resto de eurodiputados, no puede decir nada sobre lo que haya leído dentro, bajo riesgo de sufrir sanciones administrativas, y exponiéndose incluso a responsabilidades penales.
La concepción de transparencia de la Comisaria de Interior Cecilia Malmström pasa además por imponer un límite de dos horas de consulta en la reading room, siempre dejando fuera los objetos electrónicos, siempre en presencia de un funcionario de la Comisión. Y eso, tras las protestas de cientos de organizaciones, fuerzas políticas y movimientos sociales de toda Europa. "Sólo las presiones de la ciudadanía y del Parlamento han permitido que tengamos cierto conocimiento sobre lo que pasa", reconoce Scholz, apuntando que el acuerdo que afectará a muchas áreas distintas, no sólo al comercio: "Acceso al mercado, inversión, agricultura, propiedad intelectual, energía, medio ambiente"... y un largo etcétera. "Todo está en la mesa de negociaciones", advierte.
El riesgo del "tratado vivo"
Primero fue 2014, luego 2015, y hoy no está clara la fecha límite de la Comisión para dejar listo para su ratificación el tratado-otro proceso que también podría llevar meses, incluso años-. "Merkel ha dicho que está de acuerdo con Obama en que deben cerrar las negociaciones cuanto antes", recuerda Scholz. "Uno de los peligros podría ser que se impulsara un primer acuerdo político cerrado y se dejaran los asuntos concretos para negociaciones futuras. Eso supondría un problema. Los ciudadanos deben insistir en que todos los contenidos queden claros antes de cerrarse las negociaciones, y no dejar que se introduzca un acuerdo vivo que siga mutando", advierte.
La cláusula ISDS que permitirá a las multinacionales demandar a los estados ante paneles arbitrales privados, o el Consejo de Cooperación Reguladora que podría sentar a las empresas en la misma mesa que a los poderes democráticos para legislar son otros de los aspectos del TTIP que más preocupan al eurodiputado, que sin embargo es menos tajante en su rechazo al acuerdo que otros compañeros de grupo.
Día mundial contra el TTIP
Cientos de organizaciones y movimientos sociales, decenas de fuerzas políticas, y por tanto miles de ciudadanos a ambos lados del Atlántico esperan con impaciencia la llegada del próximo 18 de abril para mostrar su rechazo al TTIP y pedir que la Comisión pare las máquinas y sentencie el acuerdo a muerte.
Ya hay previstas cientos de manifestaciones y concentraciones en distintos municipios en Norteamérica y en el Viejo Continente, en el marco de una protesta que en nuestro país se ha visto impulsada especialmente por la Campaña contra el TTIP y por organizaciones como ATTAC o Ecologistas en Acción.
Partidos políticos como IU o Equo han cargado contra el TTIP desde el arranque de las negociaciones, a mediados de 2013, y Podemos lo ha hecho desde su entrada en la Eurocámara, el 25 de mayo de 2015. Hasta la fecha, el partido de Pablo Iglesias había dejado la labor de alertar sobre los peligros del acuerdo en manos de Lola Sánchez, una de las compañeras del secretario general del partido y eurodiputado en Bruselas. Hoy, la dirección estatal ha decidido cargar las tintas y utilizar su potencia comunicativa para decir no al polémico TTIP.
Este viernes, el secretario de Relaciones con la Sociedad Civil del partido, Rafa Mayoral, arropará a la eurodiputada en una nueva charla sobre el acuerdo prevista para las siete de la tarde en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Hablarán sobre los supuestos beneficios económicos que la Comisión Juncker asocia al acuerdo, resaltarán algunos de sus aspectos más oscuros y dejarán muy clara la posición de Podemos sobre el TTIP, como Sánchez lleva haciendo desde que llegó a Bruselas, y como ha explicado en varias ocasiones a este diario: No hay nada que negociar sobre el acuerdo, simplemente hay que pararlo.
Primero fue 2014, luego 2015, y hoy no está clara la fecha límite de la Comisión para dejar listo para su ratificación el tratado-otro proceso que también podría llevar meses, incluso años-. "Merkel ha dicho que está de acuerdo con Obama en que deben cerrar las negociaciones cuanto antes", recuerda Scholz. "Uno de los peligros podría ser que se impulsara un primer acuerdo político cerrado y se dejaran los asuntos concretos para negociaciones futuras. Eso supondría un problema. Los ciudadanos deben insistir en que todos los contenidos queden claros antes de cerrarse las negociaciones, y no dejar que se introduzca un acuerdo vivo que siga mutando", advierte.
La cláusula ISDS que permitirá a las multinacionales demandar a los estados ante paneles arbitrales privados, o el Consejo de Cooperación Reguladora que podría sentar a las empresas en la misma mesa que a los poderes democráticos para legislar son otros de los aspectos del TTIP que más preocupan al eurodiputado, que sin embargo es menos tajante en su rechazo al acuerdo que otros compañeros de grupo.
Día mundial contra el TTIP
Cientos de organizaciones y movimientos sociales, decenas de fuerzas políticas, y por tanto miles de ciudadanos a ambos lados del Atlántico esperan con impaciencia la llegada del próximo 18 de abril para mostrar su rechazo al TTIP y pedir que la Comisión pare las máquinas y sentencie el acuerdo a muerte.
Ya hay previstas cientos de manifestaciones y concentraciones en distintos municipios en Norteamérica y en el Viejo Continente, en el marco de una protesta que en nuestro país se ha visto impulsada especialmente por la Campaña contra el TTIP y por organizaciones como ATTAC o Ecologistas en Acción.
Partidos políticos como IU o Equo han cargado contra el TTIP desde el arranque de las negociaciones, a mediados de 2013, y Podemos lo ha hecho desde su entrada en la Eurocámara, el 25 de mayo de 2015. Hasta la fecha, el partido de Pablo Iglesias había dejado la labor de alertar sobre los peligros del acuerdo en manos de Lola Sánchez, una de las compañeras del secretario general del partido y eurodiputado en Bruselas. Hoy, la dirección estatal ha decidido cargar las tintas y utilizar su potencia comunicativa para decir no al polémico TTIP.
Este viernes, el secretario de Relaciones con la Sociedad Civil del partido, Rafa Mayoral, arropará a la eurodiputada en una nueva charla sobre el acuerdo prevista para las siete de la tarde en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Hablarán sobre los supuestos beneficios económicos que la Comisión Juncker asocia al acuerdo, resaltarán algunos de sus aspectos más oscuros y dejarán muy clara la posición de Podemos sobre el TTIP, como Sánchez lleva haciendo desde que llegó a Bruselas, y como ha explicado en varias ocasiones a este diario: No hay nada que negociar sobre el acuerdo, simplemente hay que pararlo.
sábado, 21 de marzo de 2015
Susan George: "Medio centenar de potentados imponen las leyes económicas de la UE"
A punto de cumplir 81 años, la portaestandarte de la lucha contra el imperio global de las grandes multinacionales ha partido en una nueva campaña contra el TTIP, el tratado de libre comercio transatlántico que denuncia como "un golpe de fuerza geopolítico" que supone "una auténtica emergencia"
Nadie como ella nos ha alertado del peligro de la globalización económica, ni nadie nos advirtió antes: desde que publicase el primer Informe Lugano, justo antes de inicarse el siglo XXI, Susan George (Akron, Ohio, 1934) es la referencia imprescindible para todos los altermundialistas y la portaestandarte de la lucha contra el imperio planetario de las grandes corporaciones y las instituciones financieras internacionales.
Doctora en Ciencias Políticas, licenciada en Filosofía por la Sorbona y en Lengua Francesa por el Smith College, en realidad es y siempre ha sido una activista en favor de la justicia social, una escritora prolífica sobre el subdesarrollo impuesto al Tercer Mundo y una militante incansable contra las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y las superpotencias. Cumplirá 81 años dentro de tres meses, pero sigue presidiendo el Transnational Institute de Amsterdam, es presidenta de honor de ATTAC Francia y está en plena gira mundial para presentar su última obra: Los usurpadores: cómo las empresas transnacionales toman el poder (Icaria Antrazyt).
Porque ahora está en la gran batalla de su larga vida: impedir que se instaure el Transantlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), al que califica de "peligrosísimo coup de force geopolítico a nivel global" porque dejaría a los gobiernos, a los pueblos, a merced de los intereses de las grandes compañías multinacionales.
La planificación de este intento de obtener una hegemonía comercial planetaria comienza, asegura usted en su libro, hace más de 20 años con la Mesa Redonda Europea de Industriales (ERT), fundada en 1983 por 18 directores ejecutivos de grandes transnacionales europeas…
Sí, ahora ya está formada por los presidentes de 50 grandes multinacionales europeas, que controlan una facturación de 1,3 billones de euros [más que el PIB de España] y están literalmente redactando la legislación económica de Europa; les dicen a los gobiernos y a la propia Comisión Europea qué es lo que tienen que hacer. Ellos redactaron el Tratado de Lisboa, la política de la UE sobre competencia, y luego van a los gobiernos de sus países y les venden esa legislación. Es gente que tiene un poder tremendo detrás del escenario. Como dijo Peter Sutherland [excomisario de la UE y exdirector de la OMC, de la BP y de Goldman Sachs] "son más que un lobby porque cada uno de ellos tiene acceso a las más altas esferas del Gobierno".
Igual que Business Europe [la patronal europea formada por las patronales de 33 países], donde también están muchos de ellos y que tiene una inmensa influencia sobre la Comisión Europea. Ahí se reúnen todos, incluida la CEOE española, la MEDEF [Mouvement des Entreprises de France] y todas las demás.
Y este complot…
¡No es un complot! No quiero sugerir que existe una conspiración.
Pero es un plan premeditado…
Sí, un plan premeditado a muy largo plazo para imponer sus intereses.
…en el que participan políticos y gobernantes de uno a otro lado del espectro, de los socialdemócratas a los conservadores.
Quizás algunos de esos políticos no se dan cuenta de ello, o quizá los movimientos sociales y ciudadanos no han hecho su trabajo; o la política se ha complicado tanto que es muy difícil para las ONG hacer frente a todas las amenazas y desafíos.
Pero las organizaciones sociales sí están ahora movilizadas contra el TTIP...
Sí, y eso es fantástico, porque se trata de una auténtica emergencia.
…incluso en EEUU.
Sí, también en EEUU.
¿Y los promotores del TTIP no se dan cuenta de que todo ese secretismo con el que ocultan los detalles de la negociación en realidad está alimentando esa oposición ciudadana al tratado?
Bueno, eso nos favorece. Pero cuando le planteas ese argumento a los de la Comisión, contestan: “Cuando estás jugando al póker, no enseñas las cartas a los otros jugadores”.
Pero entonces están admitiendo que están jugando al póker, no negociando en beneficio de los ciudadanos…
Pascal Lamy nos hacía ese mismo argumento cuando estaban negociando el GATT [Tratado General sobre Aranceles y Comercio] o hablaban de la Organización Mundial de Comercio en Cancún. Christine Lagarde era la más sincera de todos ellos, nos decía: esto es todo lo que os puedo contar, y no puedo contaros más allá. Yo la respeto. Cuando fue nombrada ministra de Comercio y empezó a negociar, en sólo dos semanas se había hecho con el dominio de todo el dossier que nosotros llevábamos años estudiando. Y ahora que está al frente del Fondo Monetario Internacional resulta que el mejor de los tres integrantes de la Troika es precisamente el FMI, que ya ha producido tres informes, uno elaborado por Blanchard [Olivier, economista jefe del FMI] y otro en el que participa, que demuestran que las políticas de austeridad no funcionan.
No entiendo cómo los gobiernos no actúan en función de esa realidad, pero el trabajo teórico elaborado por el FMI es muy bueno: demuestra que la austeridad no puede hacer que una economía crezca, que sólo provoca una pérdida de empleo y lleva al estancamiento. El FMI pone todo eso por escrito y no reaccionan ni los gobiernos, ni la Comisión, ni por supuesto el Banco Central Europeo. No hay que olvidar que Draghi fue director ejecutivo para Europa de Goldman Sachs…
Sí, y De Guindos, nuestro ministro de Economía, era miembro del Consejo Asesor de Lehman Brothers para Europa…
¡Vaya!, así que los españoles saben bastante de lo que estoy hablando.
Volviendo al TTIP, usted sostiene que si se aprueba será como un paraíso para las multinacionales. ¿No cree que los gobiernos pueden poner cortapisas y controles para evitarlo, incluso si se aprueba?
No, tal como ahora está planteado el tratado. Los gobiernos nacionales sólo podrían decir sí o no; sólo tendrían la posibilidad de retirarse, de no firmarlo. Y no es muy probable que lo hagan si no hay una mayoría que lo hace. No tendrían la posibilidad de enmendar esto o aquello. Y si se firma, queda aprobado y será muy difícil dar marcha atrás. Porque es un tratado que estará por encima de las leyes nacionales, incluso de la Constitución de cada país firmante.
Bueno, en principio nada puede quedar por encima de la Constitución...
Sí que puede. El tratado sobre los tratados rubricado en Viena en 1969 es muy claro y se ha convertido ya en derecho consuetudinario: que los tratados internacionales sobrepasan a las leyes nacionales, incluidas las Constituciones. Por tanto, si no te gusta, no firmas, pero una vez firmado ya no puedes hacer nada para corregirlo.
¿Cómo conoce el contenido del tratado si se ha mantenido bajo siete llaves?
Bueno, no conocemos los detalles de lo negociado. No sabemos qué es lo que Europa está tratando de salvaguardar, sólo lo que nos cuentan desde la Comisión Europea, y eso muy a menudo no es más que una sarta de mentiras. Pero sí sabemos lo que EEUU busca, sí sabemos que en 3.200 tratados bilaterales de inversión incluyen la cláusula ISDS, la de resolución de disputas y diferencias entre los inversores y los Estados. No cabe duda de que tanto EEUU como la UE quieren incluirla. Sabemos que las grandes compañías a ambos lados del Atlántico han estado discutiendo esto durante veinte años. Por tanto, sabemos qué es lo que quieren, y quieren estar al mando de las regulaciones y deshacerse de muchas de las reglamentaciones públicas en vigor.
Y las corporaciones norteamericanas han escrito cartas –que son de dominio público– a su Departamento de Comercio, instruyendo a sus negociadores: queremos esto y lo otro, como eliminar el principio de cautela [el que impide acciones industriales si no hay consenso científico sobre la posibilidad de que cause perjuicios a la población o al medio ambiente]; como levantar las restricciones a las exportaciones de los productos genéticamente modificados, especialmente los alimentos transgénicos; como acabar con la competencia de los medicamentos genéricos frente a los fármacos de marca…
En Europa, mediante la Directiva de Substancias Peligrosas, se han prohibido 1.200 productos químicos por el riesgo que presentan a la salud o el entorno. En cambio, en EEUU desde que en 1976 se aprobó la Ley de Sustancias Tóxicas sólo se han prohibido ¡doce productos en total! Por tanto, si firmamos el tratado, dudo mucho que la UE pueda impedir la importación de los productos norteamericanos que contienen esas 1.188 sustancias peligrosas. Además, nos ocultan la información sobre ese tipo de detalles del acuerdo, así que podemos inferir lo que realmente quieren hacer. La brecha, el abismo, que hay entre nuestras regulaciones y las de EEUU es inmensa.
Usted afirma que este tratado de libre comercio se ha estado planificando durante los últimos veinte años. En todo este tiempo, ¿todos los gobiernos europeos implicados, de uno u otro signo político, han colaborado en ese plan para que las multinacionales usurpen el poder?
No estoy muy segura de que los gobiernos estén siempre informados de todo lo que se está negociando, por mucho que el diálogo transatlántico se pusiera en marcha por iniciativa del Departamento de Comercio de EEUU y de la Comisión Europea, en 1995, y los gobiernos deberían estar informados desde entonces. Voy a darle un ejemplo: en 1987-88 estábamos luchando contra el Acuerdo Multilateral sobre Inversiones [de la OCDE] y como hicimos mucho ruido, Lionel Jospin, que era entonces el primer ministro socialista de Francia, acabó reconociendo que no era consciente del contenido de ese acuerdo porque el Gobierno francés había colocado a técnicos muy jóvenes, treintañeros, en el equipo negociador. Los gobiernos son entidades muy grandes y tienen determinadas prioridades, como conseguir la reelección, así que a menos que la ciudadanía haga mucho ruido, si hay asesores que argumentan que un tratado va a servir para generar puestos de trabajo, los gobernantes acaban por dar el visto bueno sin conocerlo de verdad.
¿Cómo podrían contraatacar China y otros países del BRIC [Brasil, Rusia e India] si los dos tratados de libre comercio con EEUU acaban siendo rubricados?
Eso va a ser muy interesante. Si se aprueban, EEUU se situará en el eje de un bloque comercial gigante, con 12 países asiáticos, incluidos Japón y Australia, en un lado, y la UE en el otro. Lo que supondrá concentrar dos terceras partes del PIB mundial y casi tres cuartas partes del comercio global, para contar con una potencia económica estratégica que ahora no tiene. Entonces serán incluso capaces de decir a China que tiene que hacer lo mismo que se dispone en el tratado o quedará marginada. Todos los países del BRIC están al margen del TTIP y el TTP [Acuerdo Comercial Transpacífico], por tanto esto sería un auténtico coup de force [golpe de fuerza, normalmente militar] geopolítico a nivel global.
¿Un golpe de Estado mundial?
No, no tanto. No lo quiero calificar así. Un coup de force.
En cualquier caso, la capacidad financiera y comercial de China es tan grande que parece difícil que un nuevo bloque como el que pretende crear EEUU pueda llegar a arrinconarla.
Bueno, yo no soy economista, pero muchos expertos están hablando ya de que se está fraguando una crisis a la española en China: una burbuja inmobiliaria que podría ser enormemente destructiva y que obligaría a Pekín a regresar al aislacionismo. Sé que tienen tres billones de dólares en sus reservas de divisas, pero no sé si eso les bastará para aguantar la presión.
¿Entonces, el nuevo bloque capitaneado por EEUU pretende neutralizar el poderío económico emergente de los BRIC?
Sí, se trata de eso. No creo que las multinacionales estén pensando en ello, pero sin duda el Gobierno de Washington, sí. Y los gobiernos europeos están justificando el tratado en términos geoestratégicos, porque ya se ha demostrado que el TTIP hará que Europa pierda 600.000 puestos de trabajo y condenará a la UE al estancamiento económico. Así que su único argumento es como aquel de los presidentes estadounidenses que decían: “Lo que es bueno para la General Motors es bueno para EEUU”. Porque no existen ya justificaciones económicas, ni sociales ni morales para defenderlo. De eso no cabe la menor duda.
¿Cómo se puede detener su aprobación?
Sumándonos al movimiento ciudadano, publicando estos argumentos, diciéndole a la gente que tiene que movilizarse para detener el TTIP en España… el 18 de abril es una fecha grande del movimiento contra el TTIP en toda Europa. Hay que hacer que la gente esté informada.
¿La movilización ciudadana hará reaccionar a los gobiernos y a la Comisión?
Oh, sí. En realidad ya han reaccionado. Ya están a la defensiva. Ya han nombrado al vicepresidente holandés de la Comisión, Frans Timmermans, para coordinar todos los aspectos del tratado, que hasta ahora estaban siendo negociados por separado por los comisarios de cada uno de los ámbitos implicado: agricultura, sanidad, empleo, comercio... Ahora están coordinando su política porque ven que tienen que hacer una ofensiva general para sacarlo adelante. Antes, trataban a los ciudadanos como niños y les planteaban argumentarios pueriles para defender lo indefendible. Y les sorprendió que sus esfuerzos propagandísticos no tuvieron éxito. Eso es una buena señal.
No hago más que dar malas noticias, pero debo terminar dando una buena: esta batalla la podemos ganar. Sólo tenemos que estar unidos. Porque este tratado contiene elementos como para que todos lo odiemos: trabajadores, agricultores, sanitarios, educadores, consumidores, empleados, parados… ¿Queremos estar en un tratado según el cual las multinacionales pueden querellarse contra un Gobierno que suba el salario mínimo, como le ocurrió a Egipto?
Fuente: http://www.publico.es/internacional/susan-george-medio-centenar-potentados.html
Nadie como ella nos ha alertado del peligro de la globalización económica, ni nadie nos advirtió antes: desde que publicase el primer Informe Lugano, justo antes de inicarse el siglo XXI, Susan George (Akron, Ohio, 1934) es la referencia imprescindible para todos los altermundialistas y la portaestandarte de la lucha contra el imperio planetario de las grandes corporaciones y las instituciones financieras internacionales.
Doctora en Ciencias Políticas, licenciada en Filosofía por la Sorbona y en Lengua Francesa por el Smith College, en realidad es y siempre ha sido una activista en favor de la justicia social, una escritora prolífica sobre el subdesarrollo impuesto al Tercer Mundo y una militante incansable contra las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y las superpotencias. Cumplirá 81 años dentro de tres meses, pero sigue presidiendo el Transnational Institute de Amsterdam, es presidenta de honor de ATTAC Francia y está en plena gira mundial para presentar su última obra: Los usurpadores: cómo las empresas transnacionales toman el poder (Icaria Antrazyt).
Porque ahora está en la gran batalla de su larga vida: impedir que se instaure el Transantlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), al que califica de "peligrosísimo coup de force geopolítico a nivel global" porque dejaría a los gobiernos, a los pueblos, a merced de los intereses de las grandes compañías multinacionales.
La planificación de este intento de obtener una hegemonía comercial planetaria comienza, asegura usted en su libro, hace más de 20 años con la Mesa Redonda Europea de Industriales (ERT), fundada en 1983 por 18 directores ejecutivos de grandes transnacionales europeas…
Sí, ahora ya está formada por los presidentes de 50 grandes multinacionales europeas, que controlan una facturación de 1,3 billones de euros [más que el PIB de España] y están literalmente redactando la legislación económica de Europa; les dicen a los gobiernos y a la propia Comisión Europea qué es lo que tienen que hacer. Ellos redactaron el Tratado de Lisboa, la política de la UE sobre competencia, y luego van a los gobiernos de sus países y les venden esa legislación. Es gente que tiene un poder tremendo detrás del escenario. Como dijo Peter Sutherland [excomisario de la UE y exdirector de la OMC, de la BP y de Goldman Sachs] "son más que un lobby porque cada uno de ellos tiene acceso a las más altas esferas del Gobierno".
Igual que Business Europe [la patronal europea formada por las patronales de 33 países], donde también están muchos de ellos y que tiene una inmensa influencia sobre la Comisión Europea. Ahí se reúnen todos, incluida la CEOE española, la MEDEF [Mouvement des Entreprises de France] y todas las demás.
Y este complot…
¡No es un complot! No quiero sugerir que existe una conspiración.
Pero es un plan premeditado…
Sí, un plan premeditado a muy largo plazo para imponer sus intereses.
…en el que participan políticos y gobernantes de uno a otro lado del espectro, de los socialdemócratas a los conservadores.
Quizás algunos de esos políticos no se dan cuenta de ello, o quizá los movimientos sociales y ciudadanos no han hecho su trabajo; o la política se ha complicado tanto que es muy difícil para las ONG hacer frente a todas las amenazas y desafíos.
Pero las organizaciones sociales sí están ahora movilizadas contra el TTIP...
Sí, y eso es fantástico, porque se trata de una auténtica emergencia.
…incluso en EEUU.
Sí, también en EEUU.
¿Y los promotores del TTIP no se dan cuenta de que todo ese secretismo con el que ocultan los detalles de la negociación en realidad está alimentando esa oposición ciudadana al tratado?
Bueno, eso nos favorece. Pero cuando le planteas ese argumento a los de la Comisión, contestan: “Cuando estás jugando al póker, no enseñas las cartas a los otros jugadores”.
Pero entonces están admitiendo que están jugando al póker, no negociando en beneficio de los ciudadanos…
Pascal Lamy nos hacía ese mismo argumento cuando estaban negociando el GATT [Tratado General sobre Aranceles y Comercio] o hablaban de la Organización Mundial de Comercio en Cancún. Christine Lagarde era la más sincera de todos ellos, nos decía: esto es todo lo que os puedo contar, y no puedo contaros más allá. Yo la respeto. Cuando fue nombrada ministra de Comercio y empezó a negociar, en sólo dos semanas se había hecho con el dominio de todo el dossier que nosotros llevábamos años estudiando. Y ahora que está al frente del Fondo Monetario Internacional resulta que el mejor de los tres integrantes de la Troika es precisamente el FMI, que ya ha producido tres informes, uno elaborado por Blanchard [Olivier, economista jefe del FMI] y otro en el que participa, que demuestran que las políticas de austeridad no funcionan.
No entiendo cómo los gobiernos no actúan en función de esa realidad, pero el trabajo teórico elaborado por el FMI es muy bueno: demuestra que la austeridad no puede hacer que una economía crezca, que sólo provoca una pérdida de empleo y lleva al estancamiento. El FMI pone todo eso por escrito y no reaccionan ni los gobiernos, ni la Comisión, ni por supuesto el Banco Central Europeo. No hay que olvidar que Draghi fue director ejecutivo para Europa de Goldman Sachs…
Sí, y De Guindos, nuestro ministro de Economía, era miembro del Consejo Asesor de Lehman Brothers para Europa…
¡Vaya!, así que los españoles saben bastante de lo que estoy hablando.
Volviendo al TTIP, usted sostiene que si se aprueba será como un paraíso para las multinacionales. ¿No cree que los gobiernos pueden poner cortapisas y controles para evitarlo, incluso si se aprueba?
No, tal como ahora está planteado el tratado. Los gobiernos nacionales sólo podrían decir sí o no; sólo tendrían la posibilidad de retirarse, de no firmarlo. Y no es muy probable que lo hagan si no hay una mayoría que lo hace. No tendrían la posibilidad de enmendar esto o aquello. Y si se firma, queda aprobado y será muy difícil dar marcha atrás. Porque es un tratado que estará por encima de las leyes nacionales, incluso de la Constitución de cada país firmante.
Bueno, en principio nada puede quedar por encima de la Constitución...
Sí que puede. El tratado sobre los tratados rubricado en Viena en 1969 es muy claro y se ha convertido ya en derecho consuetudinario: que los tratados internacionales sobrepasan a las leyes nacionales, incluidas las Constituciones. Por tanto, si no te gusta, no firmas, pero una vez firmado ya no puedes hacer nada para corregirlo.
¿Cómo conoce el contenido del tratado si se ha mantenido bajo siete llaves?
Bueno, no conocemos los detalles de lo negociado. No sabemos qué es lo que Europa está tratando de salvaguardar, sólo lo que nos cuentan desde la Comisión Europea, y eso muy a menudo no es más que una sarta de mentiras. Pero sí sabemos lo que EEUU busca, sí sabemos que en 3.200 tratados bilaterales de inversión incluyen la cláusula ISDS, la de resolución de disputas y diferencias entre los inversores y los Estados. No cabe duda de que tanto EEUU como la UE quieren incluirla. Sabemos que las grandes compañías a ambos lados del Atlántico han estado discutiendo esto durante veinte años. Por tanto, sabemos qué es lo que quieren, y quieren estar al mando de las regulaciones y deshacerse de muchas de las reglamentaciones públicas en vigor.
Y las corporaciones norteamericanas han escrito cartas –que son de dominio público– a su Departamento de Comercio, instruyendo a sus negociadores: queremos esto y lo otro, como eliminar el principio de cautela [el que impide acciones industriales si no hay consenso científico sobre la posibilidad de que cause perjuicios a la población o al medio ambiente]; como levantar las restricciones a las exportaciones de los productos genéticamente modificados, especialmente los alimentos transgénicos; como acabar con la competencia de los medicamentos genéricos frente a los fármacos de marca…
En Europa, mediante la Directiva de Substancias Peligrosas, se han prohibido 1.200 productos químicos por el riesgo que presentan a la salud o el entorno. En cambio, en EEUU desde que en 1976 se aprobó la Ley de Sustancias Tóxicas sólo se han prohibido ¡doce productos en total! Por tanto, si firmamos el tratado, dudo mucho que la UE pueda impedir la importación de los productos norteamericanos que contienen esas 1.188 sustancias peligrosas. Además, nos ocultan la información sobre ese tipo de detalles del acuerdo, así que podemos inferir lo que realmente quieren hacer. La brecha, el abismo, que hay entre nuestras regulaciones y las de EEUU es inmensa.
Usted afirma que este tratado de libre comercio se ha estado planificando durante los últimos veinte años. En todo este tiempo, ¿todos los gobiernos europeos implicados, de uno u otro signo político, han colaborado en ese plan para que las multinacionales usurpen el poder?
No estoy muy segura de que los gobiernos estén siempre informados de todo lo que se está negociando, por mucho que el diálogo transatlántico se pusiera en marcha por iniciativa del Departamento de Comercio de EEUU y de la Comisión Europea, en 1995, y los gobiernos deberían estar informados desde entonces. Voy a darle un ejemplo: en 1987-88 estábamos luchando contra el Acuerdo Multilateral sobre Inversiones [de la OCDE] y como hicimos mucho ruido, Lionel Jospin, que era entonces el primer ministro socialista de Francia, acabó reconociendo que no era consciente del contenido de ese acuerdo porque el Gobierno francés había colocado a técnicos muy jóvenes, treintañeros, en el equipo negociador. Los gobiernos son entidades muy grandes y tienen determinadas prioridades, como conseguir la reelección, así que a menos que la ciudadanía haga mucho ruido, si hay asesores que argumentan que un tratado va a servir para generar puestos de trabajo, los gobernantes acaban por dar el visto bueno sin conocerlo de verdad.
¿Cómo podrían contraatacar China y otros países del BRIC [Brasil, Rusia e India] si los dos tratados de libre comercio con EEUU acaban siendo rubricados?
Eso va a ser muy interesante. Si se aprueban, EEUU se situará en el eje de un bloque comercial gigante, con 12 países asiáticos, incluidos Japón y Australia, en un lado, y la UE en el otro. Lo que supondrá concentrar dos terceras partes del PIB mundial y casi tres cuartas partes del comercio global, para contar con una potencia económica estratégica que ahora no tiene. Entonces serán incluso capaces de decir a China que tiene que hacer lo mismo que se dispone en el tratado o quedará marginada. Todos los países del BRIC están al margen del TTIP y el TTP [Acuerdo Comercial Transpacífico], por tanto esto sería un auténtico coup de force [golpe de fuerza, normalmente militar] geopolítico a nivel global.
¿Un golpe de Estado mundial?
No, no tanto. No lo quiero calificar así. Un coup de force.
En cualquier caso, la capacidad financiera y comercial de China es tan grande que parece difícil que un nuevo bloque como el que pretende crear EEUU pueda llegar a arrinconarla.
Bueno, yo no soy economista, pero muchos expertos están hablando ya de que se está fraguando una crisis a la española en China: una burbuja inmobiliaria que podría ser enormemente destructiva y que obligaría a Pekín a regresar al aislacionismo. Sé que tienen tres billones de dólares en sus reservas de divisas, pero no sé si eso les bastará para aguantar la presión.
¿Entonces, el nuevo bloque capitaneado por EEUU pretende neutralizar el poderío económico emergente de los BRIC?
Sí, se trata de eso. No creo que las multinacionales estén pensando en ello, pero sin duda el Gobierno de Washington, sí. Y los gobiernos europeos están justificando el tratado en términos geoestratégicos, porque ya se ha demostrado que el TTIP hará que Europa pierda 600.000 puestos de trabajo y condenará a la UE al estancamiento económico. Así que su único argumento es como aquel de los presidentes estadounidenses que decían: “Lo que es bueno para la General Motors es bueno para EEUU”. Porque no existen ya justificaciones económicas, ni sociales ni morales para defenderlo. De eso no cabe la menor duda.
¿Cómo se puede detener su aprobación?
Sumándonos al movimiento ciudadano, publicando estos argumentos, diciéndole a la gente que tiene que movilizarse para detener el TTIP en España… el 18 de abril es una fecha grande del movimiento contra el TTIP en toda Europa. Hay que hacer que la gente esté informada.
¿La movilización ciudadana hará reaccionar a los gobiernos y a la Comisión?
Oh, sí. En realidad ya han reaccionado. Ya están a la defensiva. Ya han nombrado al vicepresidente holandés de la Comisión, Frans Timmermans, para coordinar todos los aspectos del tratado, que hasta ahora estaban siendo negociados por separado por los comisarios de cada uno de los ámbitos implicado: agricultura, sanidad, empleo, comercio... Ahora están coordinando su política porque ven que tienen que hacer una ofensiva general para sacarlo adelante. Antes, trataban a los ciudadanos como niños y les planteaban argumentarios pueriles para defender lo indefendible. Y les sorprendió que sus esfuerzos propagandísticos no tuvieron éxito. Eso es una buena señal.
No hago más que dar malas noticias, pero debo terminar dando una buena: esta batalla la podemos ganar. Sólo tenemos que estar unidos. Porque este tratado contiene elementos como para que todos lo odiemos: trabajadores, agricultores, sanitarios, educadores, consumidores, empleados, parados… ¿Queremos estar en un tratado según el cual las multinacionales pueden querellarse contra un Gobierno que suba el salario mínimo, como le ocurrió a Egipto?
Fuente: http://www.publico.es/internacional/susan-george-medio-centenar-potentados.html
martes, 17 de marzo de 2015
¿Por qué aparece ahora el acuerdo de libre comercio entre EEUU y la UE?
Hoy, como consecuencia de las políticas de austeridad promovidas durante todos estos años de la Gran Recesión por parte de las instituciones europeas -el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo- (influenciadas todas ellas por el gobierno de la canciller Merkel en Alemania, así como por el Fondo Monetario Internacional), la Eurozona está en una situación más que preocupante. Está en medio de una deflación (consecuencia también de las políticas de austeridad), habiendo alcanzado un desempleo del 12%, cifra muy elevada para la mayoría de países de la UE-15 (el grupo de países más ricos de la UE).
Frente a esta situación de recesión hay dos posibles soluciones. Una sería revertir las políticas de austeridad, iniciando unas políticas de estímulo económico y crecimiento de la demanda doméstica (mediante el incremento de los salarios y del gasto público). Esta alternativa, que sería la más lógica y razonable (y que beneficiaría más al bienestar de las clases populares), cuenta con la clara y contundente oposición el gobierno alemán, presidido por la canciller Merkel. En realidad, desde que se iniciaron las políticas de austeridad con la aplicación de la famosa Agenda 2010, diseñada y aprobada por el gobierno del canciller alemán Schröder (que para más inri era dirigente de un gobierno socialdemócrata), las políticas encaminadas a estimular la demanda doméstica fueron claramente marginadas en la UE. Un caso claro de marginación fue lo que le ocurrió al que era Ministro de Finanzas del gobierno Schröder, el economista Oskar Lafontaine, que favorecía el aumento de los salarios y del gasto público como manera de estimular la demanda doméstica y así salir de la crisis. Lafontaine tuvo que abandonar el gobierno primero, y el partido después, creando un nuevo partido, Die Link.
Esta alternativa fue, pues, desechada, y en su lugar se promovió estimular la economía a través de las exportaciones. Este ha sido el pensamiento dominante en el establishment financiero a los dos lados del Atlántico Norte, y debido a su desmesurada influencia, en las instituciones políticas. Según este pensamiento, el aumento de las exportaciones será lo que recuperará la economía. Y es así como aparece el Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la UE. El aumento del comercio era y continúa siendo la propuesta neoliberal para salir de la crisis. Y de ahí surge el énfasis en la necesidad de aumentar la competitividad, lo cual, para el establishment europeo, quiere decir, en lenguaje plano, bajar los salarios, diluir la protección social y eliminar las intervenciones públicas que se han desarrollado para proteger a la ciudadanía, bien como trabajadores, como consumidores o como residentes expuestos a sustancias nocivas en sus barrios y hogares. Este es el objetivo del Tratado de Libre Comercio, tratado que, de hecho, tiene muy poco que ver con el libre comercio. En realidad, los aranceles y otros factores que pueden dificultar la movilidad del comercio entre los países a los dos lados del Atlántico Norte, prácticamente han desaparecido y son ya inexistentes.
¿Cuál es el objetivo y propósito de tal Tratado?
No es, pues, el libre comercio lo que motiva el establecimiento de los tratados que llevan tal nombre. Su propósito es debilitar al mundo del trabajo (bajada de salarios) y eliminar la protección que la ciudadanía ha venido adquiriendo históricamente, a base de sus movilizaciones y presiones sobre el Estado. El objetivo de estos tratados –como ha ocurrido con el tratado entre Canadá, EEUU y México, el NAFTA- ha sido desmantelar estas regulaciones e intervenciones –en las áreas de protección del trabajador, consumidor y/o residente-, algo que el mundo empresarial ha intentado, sin poder conseguirlo, dentro de cada país.
La nueva estrategia es establecer un nivel de autoridad por encima de los Estados que pueda imponerles el deseo de las grandes empresas transnacionales. Y ahí está la raíz del problema. Todos estos tratados tienen como máxima autoridad a un tribunal supranacional que tiene potestad sobre los Estados (tribunal que, por cierto, está bajo la influencia de las grandes empresas transnacionales que tienen mayor influencia sobre los Estados de mayor peso económico mundial), forzándolos a debilitar o eliminar aquellas medidas y leyes protectoras de la ciudadanía. De esta manera, una empresa privada puede llevar a un Estado al tribunal supranacional bajo el argumento de que aquella regulación o ley le discrimina y dificulta el desarrollo de su actividad económica.
Pero existe otra razón para oponerse a tales tratados además del desmantelamiento de la legislación laboral, ambiental y de defensa del consumidor. Y es que el debilitamiento del mundo del trabajo que se deriva de las medidas previstas en estos tratados conlleva la disminución de los salarios y del gasto público social, con lo cual la demanda doméstica baja todavía más, causando así el enlentecimiento del crecimiento económico (que puede incluso suponer un descenso anual del crecimiento del PIB de hasta 2 puntos). Y es ahí donde la supuesta solución neoliberal se convierte también en auténtico problema económico. Y esto apenas lo verá en los medios.
Una última observación. El discurso oficial de los promotores de tal tratado es la necesidad de incrementar la relación comercial entre los dos lados del Atlántico Norte, aumentando así la relación entre los dos continentes. No debería, en sí, ser un proyecto contraproducente para el bienestar de las poblaciones a los dos lados del Atlántico. En principio, parecería, pues, un tratado conveniente, e incluso necesario, ya que podría estimular la actividad económica a los dos lados del Atlántico. Ahora bien, este no es el propósito de tales tratados por mucho que sus promotores lo presenten de esta manera. Como he indicado, no hay en este momento ninguna dificultad para que se realice tal intercambio. Los aranceles, como he indicado antes, ya casi no existen. Tales tratados tienen poco de libre y de comercio. El tratado tiene como objetivo incrementar le poder de las grandes empresas transnacionales a costa de las pequeñas empresas y, sobre todo, a costa de los estándares y normas establecidas para proteger la salud, calidad de vida y bienestar de las poblaciones. Así ha ocurrido en gran parte de los tratados que han tenido el mismo título, y así ocurrirá con tal tratado si este se aprobara.
Fuente: http://www.attac.es/2015/03/12/por-que-aparece-ahora-el-acuerdo-de-libre-comercio-entre-eeuu-y-la-ue/
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Tratado de Libre Comercio con EE.UU. destruiría 600 mil puestos de trabajo en Europa
Este último supuesto es completamente falso y la experiencia europea reciente demuestra que los salarios más bajos no crean puestos de trabajo. Hay sectores que están expuestos a una competencia desigual y con condiciones desiguales de trabajo que obtienen ventajas en una globalización que no castiga la precariedad laboral. La propuesta de la Comisión Europea, principal defensor del TTIP en Europa lleva a la cruel paradoja de la desintegración económica de la Unión Europea.
Destrucción de empleos y caída en el PIBAlgunos de los puntos en los que el informe difiera dramáticamente de las evaluaciones presentadas por la Comisión Europea son los siguientes:
- El TTIP llevaría a pérdidas netas en términos de exportaciones netas hasta una década después de ser aprobado, comparado con el escenario “no TTIP”. Las economías del Norte de Europa sufrirían las mayores pérdidas (2,7% del PIB), seguidas de Francia (1,9%), Alemania (1,4%) y Reino Unido (0,95%).
- El TTIP llevaría a pérdidas netas en términos del PIB. De igual manera que con las cifras para las exportaciones netas, los países del Norte de Europa sufrirían la mayor reducción del PIB (-0,50%) seguidos de Francia (-0,48%) y Alemania (-0,29%).
- El TTIP llevaría a pérdidas en los ingresos de los trabajadores. Francia sería la más perjudicada, con pérdidas de 5.500 euros por trabajador, seguida de los países de Europa del Norte (-4.800 euros por trabajador), Reino Unido (-4.200 euros por trabajador) y Alemania (-3.400 euros por trabajador).
- El TTIP llevaría a pérdidas de puestos de trabajo. Calculamos que aproximadamente se perderán 600.000 empleos. Los países del Norte de Europa serían los más afectados (-223.000 empleos), seguidos de Alemania (-134.000 empleos), Francia (-130.000 empleos) y los países del Sur de Europa (-90.000 empleos).
- El TTIP llevaría a una reducción de la participación de los salarios en el PIB, reforzando una tendencia que contribuye al actual estancamiento. Su contraparte es un incremento de la contribución de los beneficios y rentas en las ganancias totales, indicando que habrá una transferencia de renta del trabajo al capital. Las transferencias más importantes tendrían lugar en Reino Unido (7%), Francia (8%), Alemania y Norte de Europa (4%).
- El TTIP llevaría a una pérdida en los ingresos públicos de los Estados. El exceso de los impuestos indirectos (como el Impuesto sobre el Valor Añadido) sobre los subsidios disminuirá en todos los países de la UE, con Francia sufriendo la mayor pérdida (0.64% del PIB). Los déficits públicos incrementarían su porcentaje en el PIB de cada país de la UE, empujando a las finanzas públicas cerca, o más allá, de los límites impuestos por el Tratado de Maastricht.
- El TTIP llevaría a una mayor inestabilidad financiera y acumulación de desequilibrios. Con unos decrecientes ingresos de las exportaciones, con salarios a la baja y con la recaudación disminuyendo, la demanda tendría que ser sostenida por los beneficios y la inversión. Pero con un crecimiento del consumo débil, los beneficios no puede esperarse que vengan de un incremento en las ventas. Un supuesto más realista es que los beneficios y la inversión (mayormente en los activos financieros) serían sostenidos por el incremento en los precios de los activos. El potencial para la inestabilidad macroeconómica de esta propuesta es bien conocida por todos.
buscar un incremento del volumen comercial no es una estrategia recomendable para la UE. En el contexto actual de austeridad, alto desempleo y bajo crecimiento, incrementar la presión sobre las rentas del trabajo dañaría todavía más la actividad económica. Nuestros resultados sugieren que cualquier estrategia viable para reconducir el crecimiento económico en Europa debe construirse sobre un importante esfuerzo político en apoyo de las rentas del trabajo.
Fuente: http://www.elblogsalmon.com/economia/tratado-de-libre-comercio-con-ee-uu-destruiria-600-mil-puestos-de-trabajo-en-europa
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















