Mostrando entradas con la etiqueta GCiencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GCiencia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de enero de 2018

Galicia en los extraordinarios mapas de Pedro Teixeira

En 1622, el gran cartógrafo portugués dibujó los puerto gallegos en su espectacular obra para el Rey Planeta.

Vigo.
Vigo

Pronto se cumplirán 400 años de una obra maestra de la cartografía que enseña nuestra costa. Porque el portugués Pedro Teixeira empezó, desde 1622, el trabajo titánico de trazar los principales puertos de España y Portugal. Lo hizo por encargo de Felipe IV, el Rey Planeta, el último que gobernó conjuntamente los dos paises ibéricos. Es su nivel del detalle, su peculiar estilo y su perspectiva la que dieron fama a su obra, a pesar de que estuvo perdida durante siglos, hasta que fue recuperada en una biblioteca de Viena.

La "Descrición de España e das costas e portos dos seus reinos" fue publicada en 1634 en Amberes y viene a ser el Google Earth de la Edad Moderna. Y, para dibujar Galicia, se recorrió su litoral. Sabemos que estuvo aquí porque, para realizar su obra, inició un viaje en 1622 en Hondarribia (País Vasco) y dio la vuelta a la península Ibérica, legua tras legua, hasta acabar en la costa mediterránea.
Por desgracia, no se conserva ningún documento sobre su periplo ni sobre su paso por Galicia. Pero, por fortuna, nos queda su obra. El arte de Pedro Teixeira (Lisboa 1595) le venía de familia. Su padre, Luis Teixeira, era también geógrafo y había participado en las Descobertas portuguesas. El hijo se inclinó primero por la artillería, para pasar a hacerse luego experto en fortificaciones militares. Y, desde la arquitectura y la geometría, pasó a la geografía.
A Guarda.
A Garda

Teixeira se hizo discípulo de Joao Bautista Lavanha, también portugués, que daba clases en la Academia Real Mathematica de Madrid. El mapa de costas de España y Portugal, fue un encargo a su maestro, que finalmente tuvo que asumir el mismo. Felipe IV pretendía tener una descripción precisa de los principales puertos de su reino. Y, para hacerlo, Teixeira se recorrió durante siete años toda la costa de la península Ibérica, entre 1622 y 1629. Luego, empleó otros cinco años en elaborar el Atlas que presentó en el año 1634, maravillando al monarca, que más tarde le encargaría el primer gran plano de Madrid, la "Mantua Carpetanorum sive Matritum Urbs Reixia", de 1656.

La "Descrición de España e das costas e portos dos seus reinos" constaba de dos partes: una meramente cartográfica, y otra literaria, con información sobre historia, población y geografía. Esta parte era la única que se conservaba, hasta que aparecieron los mapas en unos archivos en Viena. Algunos creen que estos planos fueron robados por el archiduque Carlos, pretendiente al trono de España en la Guerra de Sucesión. Porque además de ser muy hermosos, también contienen información militar muy relevante.

El Atlas consistía en 173 páginas, con 116 imágenes a todo color de mapas de España y del mundo, así como los escudos de sus reinos, provincias y señorías. Entre las imágenes figuran 11 de Guipuzcua; 5 de Vizcaya; 5 de Castilla; 9 de León; 19 de Galicia; 21 de Portugal; 16 de Andalucía; 2 de Murcia; 5 de Valencia y 7 de Cataluña.


Un aspecto interesante de los mapas es que imaginan perspectivas aéreas imposibles para su época. En cierto sentido, tienen un aire con Google Maps. Y, aunque el diseño se asemeja un poco infantil, están perfectamente señalados todos los accidentes geográficos,como las playas, cabos, penínsulas y lugares de fondeo.

Fisterra.
Fisterra
"El Atlas pretendía ofrecer al rey un conocimiento completo de todo el litoral peninsular siendo, por tanto, un instrumento de defensa muy importante que permitía a la monarquía establecer estrategias a la hora de resguardarse de los ataques marítimos, explica el historiador Pablo Cisneros, en una monografía publicada en 2003

Es interesante saber que el atlas no era una obra dirigida al gran público, sino directamente al rey, ya que "no debía ser reconocida por muchos, siendo para uso prácticamente exclusivo de la corona, convirtiéndose en un auténtico tesoro nacional que el estado debía de proteger debido a su carácter político, militar y estratégico.

De Galicia, se conservan 18 planos, que cubren el litoral de Coruña, Arousa, Baiona, A Garda, illas Cíes, Camariñas, Betanzos,Ortigueira, Corcubión, Cedeira, Corme e Laxe, Ferrol, Pontevedra, Muros e Noia, Ribadeo, Fisterra, Viveiro y Vigo. El plano general de la ría de Vigo, muestra una villa independiente de Bouzas (como es lógico, lo era en esa época) y también dibuja  Redondela y Cangas, además de accidente como la playa de Rodeira o el Cabo Home.

 Es muy interesante el mapa titulado Illas Cies, Baiona y Cangas, donde se puede observar el archipiélago vigués en primer término. También es destacado el plano da Garda, donde aparece reflejada la villa portuguesa de Caminha.

Pedro Teixeira moriría en Madrid en 1662. Tras la nueva independencia de Portugal, en 1640, continúa viviendo en la Villa y Corte, reconocido como una auténtica autoridad y premiado por el rey Felipa IV por sus brillantes trabajos. Entre ellos están estos 18 cuadros de Galicia que pronto cumplirán cuatro siglos.

Illas Cíes.
Illas Cíes

Más información: http://www.gciencia.com/historias-gc/galicia-extraordinarios-mapas-pedro-teixeira/

sábado, 13 de junio de 2015

45 años de marea negra del Polycommander

O Polycommander, envolto en chamas e fume tras o seu sinistro.
El Polycommander, envuelto en llamas y humo tras su siniestro
La memoria común habla a veces del hundimiento del Polycommander, el petrolero noruego que provocó la primera gran marea negra en Galicia, de la que ahora se cumplen 45 años. Pero la realidad es que no hundió. De hecho, volvió a navegar, bajo otro nombre. Hagamos por lo tanto repaso de algunos mitos y leyendas sobre la catástrofe desatada el 5 mayo de 1970. En la que se vertieron 18.000 toneladas de petróleo 'Light Arabian' en la ría de Vigo y se vivió un dramático incendio que desbordó a los servicios de rescate.

Es lugar común que el "Polycommander", en pleno viaje entre Sidón (Líbano) y Donges (Francia), se accidentó al entrar en la ría de Vigo. En realidad, embarrancó en las Cíes cuando ya abandonaba la ría viguesa, después de hacer una escala de urgencia para desembarcar a una enferma, la camarera Karin Alstad, que fue ingresada en una clínica de la ciudad.

El accidente se produjo a las 4.20 horas en la isla de Monteagudo, en la boca norte de las Cíes. Sobre las causas, se mantienen aun hoy enardecidas disputas. Son muchas los testigos que afirman que el capitán del petrolero estaba completamente borracho. De hecho, se asegura que no estaba en el puente de mando, ya que era incapaz de salir de su camarote. Pero otras fuentes apuntan a un error del timonel, que retrasó un cambio de rumbo, sin prever la inercia del buque cargado de combustible.

El capitán de la Marina Mercante Tomás González, autor de una monografía sobre el accidente, apunta al práctico del puerto: "Aunque el capitán es el responsable en todo momento de la seguridad de su buque, aun con práctico a bordo, este es un perfecto conocedor de la ría y de sus peligros, por el que también tiene parte de responsabilidad." Y sospecha que pudo haber problemas de comunicación: "Descartado un fallo de maquinillas, que no aconteció, o un inaceptable despiste del práctico y del capitán, la causa más probable pudo estar en las dificultades del idioma entre el capitán y el práctico, por lo que en el puente de mando no se entendieron sus indicaciones."

Lo cierto es que el "Polycommander" toca fondo y se rompen los tanques 5 y 6, vertiendo a la ría 18.000 toneladas de crudo "LightArabian", un tercio de las 49.414 toneladas que transportaba.

O buque provocou unha formidable nube de fume.
El buque envuelto en humo y fuego
El petrolero se incendió, hubo explosiones y la ría amaneció con una densa nube de humo negro. Es común también la leyenda de que, en aquel infierno, hubo muertes. Pero no es cierto. Los 39 tripulantes que viajaban a bordo del "Polycommander" fueron rescatados. Tampoco hubo muertos entre los participantes en el rescate y extinción del incendio, pero sí heridos. Marineros de un remolcador sufrieron quemaduras durante los trabajos.

La mayor parte del crudo pudo ser rescatado y trasvasarse al petrolero "Albuera", así como al "Campaláns", "Campollano" y "Camponalón".

Dos meses y medio estuvo el "Polycommander" embarrancado en las Cíes, hasta que fue desencallado, el 20 de julio de 1970. Fue adquirido entonces por armadores griegos, que pagaron 28 millones de dólares por el barco chamuscado. No obstante, no abandonaría la ría hasta mucho más tarde. Porque fue fondeado frente a Barra para unas primeras reparaciones hasta que, en octubre, zarpó con el remolcador "Nisos Delos" rumbo al Pireo, en una accidentada singladura que lo obligó a pedir ayuda en Gibraltar.

El "Polycommander" fue reconstruido y volvió a navegar, bajo el nombre de "Yanxilas", prestando servicio hasta 1985 en que fue al desguace.

El petrolero noruego provocó la primera gran marea negra de Galicia. Pero no fue a primera vez en la que se vertió petróleo en la costa gallega. En la ría de Vigo, por ejemplo, ya antes habían sufrido accidentes y derramado crudo frente a las Cíes el "Janina" (1957) y el "Yanxilas" (1965). Este último curiosamente tenía el mismo nombre que más tarde adoptaría el "Polycommander".

El de Vigo no fue el primer accidente del buque noruego. Porque meses antes, el 7 de febrero de 1969, ya había derramado 200 toneladas de petróleo en Aruba, en las Antillas, en otro siniestro.

Lo que es seguro es que el accidente tuvo repercusión mundial. En 2010, los Estados Unidos desclasificaron documentos en los que su Departamento de Estado pedía Madrid información sobre las consecuencias ambientales del siniestro. Pese a las presiones del lobby petrolero, Washington temía -con razón- que los súperpetroleros pudieran provocar grandes catástrofes. Así ocurriría durante las siguientes décadas. El siniestro llegó a ser portada de la revista "New Yorker" en mayo de 1973, en un reportaje sobre los peligros del transporte masivo de petróleo en barcos.

En España, aun bajo la dictadura, las autoridades negaron la marea negra. En el mismo verano de 1970, con el "Polycommander" aun a la vista, abundan los reportajes en los diarios sobre el magnífico estado de las playas. Y las declaraciones de políticos en la misma línea. Tampoco se difundió nunca el efecto de los dispersantes que llegaron desde Reino Unido y que fueron fumigados sobre la ría. Hasta 1972, incluían productos aromáticos hoy prohibidos que son catastróficos para la vida marina. Y altamente nocivos para ser humano, pudiendo provocar la muerte.

Pero de esto sabían poco los niños que, en los años 70, jugaban en la playa de Samil y escuchaban sus madres advertirles: ¡No juegues en la orilla del mar, que te vas manchar de pichi! ". 45 años después del accidente, aquel "pichi" pasó a llamarse, tras la tragedia del 'Prestige' el 'chapapote'. Las 18.000 toneladas de "Arabian Light" que fueron vertidas en la ría de Vigo siguen ahí, en las playas, en las rocas o en el fondo del mar. Donde no, nunca hubo un pecio del "Polycommander". 


Fuente: http://www.gciencia.com/historias-gc/45-anos-da-marea-negra-do-polycommander/

miércoles, 16 de abril de 2014

Los 22 huérfanos coruñeses que llevaron la vacuna de la viruela a América

Los niños fueron infectados en 1803 para transportar "in vivo" el remedio en barco y tres de ellos murieron en la travesía

Ruta de la Real Expedición de la Vacuna desde A Coruña. Gráfico: Ecelan

En 1796, Edward Jenner descubría los principios de la primera vacuna. Este médico británico observó que la infección con una variedad de varicela que padecían las vacas inmunizaba a los humanos. Empezaba la lucha contra "el más terrible de todos los ministros de la muerte", según describió el historiador británico Thomas Macaulay. Una contienda que concluyó en 1980, cuando la OMS dio por erradicada la enfermedad en todo el planeta.

La vacuna de la varicela pronto llegó a Europa. Pero el problema consistía en llevarla más lejos, en una época de transportes lentos y ausencia de sistemas de refrigeración.

Aquí aparece un médico alicantino, Francisco Xavier Balmis, quien logró convencer al rey Carlos IV para financiar una idea revolucionaria: infectar niños huérfanos y utilizarlos para llevar la vacuna a América, donde la enfermedad, llevada en 1518 por los primeros colonos españoles, tenía efectos devastadores.

La llamada Real Expedición Filantrópica de la Vacuna partió de la Coruña el 30 de noviembre de 1803. Y está considerada un hito en la salud pública, aunque sigue espabilando dudas éticas. 22 niños huérfanos coruñeses se convirtieron así en héroes, llevando en sus cuerpos a América la salvación para miles de congéneres.

Una enfermedad que se cebaba en los niños

Carlos IV fue muy sensible a la expedición. Su hija la infanta María Luisa había padecido varicela, una enfermedad que se cebaba en los niños, tenía alta mortalidad o causaba ceguera y desfiguraba los rostros. Una variedad era tan mortal como el propio ébola.

Según la Real Orden de 29 de junio de 1803, "el Rey, celoso de la felicidad de sus vasallos, se sirvió resolver, oído el dictamen del Consejo y de algunos sabios, que se propague a las dos Américas y, si fuera dable, a las Islas Philipinas, a costa del Real Erario, la inoculación de la vacuna, acreditada en España y en casi toda Europa como un preservativo de las varicelas naturales,".

Balmis vio que el único método para transportar el remedio en perfectas condiciones era utilizando seres humanos. Inglaterra había intentado usar vacas, pero no fue posible. Y hasta entonces se empleaba el pus fresco entre dos cristales, pero cuando el producto llegaba a América los virus eran inviables.

No existía la técnica y Balmis tuvo la idea. De dudosa ética, pero efectiva. El médico sugirió utilizar a 22 niños huérfanos para que hicieran de transmisores del virus.
Monumento a los niños huérfanos de la expedición ( Coruña)

Los niños fueron reclutados en el orfanato Casa de Expósitos de la Coruña. Se contrató también a la rectora de este centro, Isabel López de Gandalia. Finalmente, el 30 de noviembre de 1803 zarpó del puerto coruñés la corbeta "María Pita" con los 22 niños huérfanos; Balmis; 2 médicos asistentes, 2 prácticos, 3 enfermeras y la rectora del orfanato.

Durante la travesía, Balmis practicaba en los niños una incisión con una lanceta y les inoculaba el virus. Al cabo de diez días, aparecían unos granos de los que salía el valioso fluido que servía como vacuna. Los granos se secaban, por lo que el médico tenía que ir infectando niños, sucesivamente.

Poco después de un mes, los niños salvadores llegaron a Puerto Rico. Dos murieron en la travesía: Tomás Metitón y Juan Antonio, de tres y cinco años. Y fallecería otro más antes de llegar a Méjico.
Balmis siguió reclutando niños en América

A lo largo de más de dos años, la expedición de Balmis fue vacunando niños a lo largo de América. Para hacerlo, siguió reclutando chicos de orfanatos, para que transportaran la vacuna en sus cuerpos. Poco se sabe del destino de aquellos héroes forzados, aunque algunos fueron acogidos por familias. Mientras otros terminaron en hospicios, ante la incomprensión de algunas autoridades y el recelo de la Iglesia, contraria a la vacunación.

Balmis llegaría hasta Filipinas y Macao. Y su historia merecería una de esas películas inolvidables, de increíbles aventuras.

En la Coruña, ante el Domus, unas placas recuerdan a los 22 pequeños héroes gallegos. Algunos entre aquellos huérfanos llegaron a dar su vida para salvar a la de otros ante la varicela, la enfermedad que más muertes causó en la historia de la Humanidad

Fuente: http://www.gciencia.com/historias-gc/os-22-orfos-coruneses-que-levaron-vacina-da-variola-america/

martes, 7 de enero de 2014

La vida oculta de las rías gallegas

Las frías aguas de las rías gallegas no son el lugar más adecuado para hacer largas esperas subacuáticas, cámara en ristre. Pero es tal la riqueza que esconden y tan interesantes las cosas que ocurren en ellas que el sacrificio siempre tiene recompensa. ¿Cuántas horas habrá pasado Jorge Candán bajo el mar para grabar los 52 minutos de su documental Mar de un bosque encantado? “Miles”, responde sin necesidad de hacer cuentas. El premio puede ser el plano de un apareamiento de una pareja de pulpos o una escena de camuflaje animal. O, ya en grande, todo un premio del Festival Internacional de Cine Submarino de San Sebastián, como el que recibió este vigués afincado en Boiro el pasado noviembre.

La premiada Mar de un bosque encantado es producto del inagotable archivo acumulado por Candán desde 2004. “Poco a poco he ido acumulando muchísimas imágenes grabadas en las rías, y la idea consistió en juntarlo todo, darle sentido”, explica el autor. Cargado con una cámara de alta definición con su caja estanca e instalada la iluminación, imprescindible en las a menudo sombrías aguas de Galicia, Candán sumó casi una hora de fascinantes planos del fondo del mar. Solo necesitó asesoramiento científico para el guión y la música del compositor vilagarciano David Morales para completar la obra, reconocida por el principal festival especializado en cine submarino de España.




Pero no es el primer reconocimiento que recibe Candán, que también posee el Campeonato del Mundo de Cine Submarino y recibió una Mención de Honor del Premio Descartes de Comunicación Científica, entre una larga lista de premios conseguidos no solo con el traje de neopreno, sea en agua dulce o salada, sino también con en tierra firme, con sus fotografías y vídeos de la naturaleza.

En Mar de un bosque encantado, el autor quiso retratar los tres tipos de bosque submarino que El bosesconden las aguas de Galicia. El de algas laminarias, el más parecido al terrestre, con sus plantas de tallo fuerte. El bosque a la deriva, de algas verdes que se mueven entre aguas, de características muy particulares. Y el bosque de piedra, de algas calcáreas, duras, que crean praderas de color rosa: un ecosistema muy valorado y protegido con una gran diversidad de especies.

“Los tres tipos de bosques conviven en cualquiera de las rías gallegas, cada una con sus características”, precisa. “El documental se centra en el comportamiento de los animales en esos bosques: la caza, el camuflaje, la puesta de huevos…” La reproducción de los pulpos es una de sus escenas favoritas: “Utilizan uno de sus brazos para la cópula, lo introducen en la hembra. Es una escena de cariño y sexualidad”, relata. Para su grabación, la receta fue una mezcla de información –época de apareamiento-, intuición –lugar apropiado- y paciencia, mucha paciencia: “Muchas veces se necesitan días de espera para registrar un plano de 15 segundos”.

Pero en el documental hay más, mucho más. “Por ejemplo, el nacimiento de un alitán, que es un tiburón de fondo que puede verse en las profundidades de la costa gallega”. Y peleas entre pulpos, estrategias de caza, técnicas defensivas…

Más que por encargo, Candán acostumbra a trabajar primero y comercializar sus productos audiovisuales después. “Hago una mezcla de las dos cosas, en realidad”, explica. Mar de un bosque encantado, que ya había sido premiado en el Festival Internacional de Cine y Vídeo Submarino Mima 2013, de L’Estartit, antes de San Sebastián, no se ha estrenado en televisiones nacionales, pero ya ha sido vendido a más de veinte países, fundamentalmente asiáticos, como Kuwait o Dubai.

Candán está convencido del potencial de este tipo de proyectos para la divulgación gastronómica y de la naturaleza. “Tienen una función educativa, y Galicia es una comunidad vinculada a la pesquería”, opina. Pero incide también en su valor educativo. “Para conservar el mar hay que respetarlo: es imprescindible la educación medioambiental a través de estos trabajos”.

Fuente:  http://www.gciencia.com/mar/la-vida-oculta-de-las-rias-gallegas/