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lunes, 20 de enero de 2020

Hallado el organismo que explica el origen de toda la vida compleja en la Tierra

Científicos japoneses observan por primera vez arqueas de Asgard, microbios cuyos ancestros dieron el primer paso para la aparición de animales y plantas hace 2.000 millones de años

Arqueas de Asgard




Una arquea de Asgard vista a través del microscopio.
Tras casi 15 años de trabajo, científicos japoneses han conseguido por primera vez sacar del fondo del mar y criar en cautividad arqueas de Asgard, el misterioso organismo que puede explicar el origen de todas las formas de vida complejas de la Tierra, incluidos los humanos.

Todos los seres vivos que podemos ver a simple vista están hechos de los mismos ladrillos: células complejas con orgánulos internos llamadas eucariotas. Una persona es un conjunto de 30 billones de células eucariotas que cooperan entre sí con un objetivo común. Todas las plantas, animales y hongos son eucariotas.

Parakaryon myojinensis.  https://blog.oup.com/2012/12/deep-sea-microorganism-origin-eukaryotes/
En la Tierra hay otros dos grandes dominios de la vida, el de las bacterias y el de las arqueas. Estas últimas, más primitivas, sin orgánulos internos, son el dominio más misterioso e interesante, pues desde hace unos años se piensa que hace unos 2.000 millones de años una arquea se tragó a otro microbio, lo asimiló y se transformó en la primera célula compleja. Fue el primer paso hacia nosotros, y aún no se sabe cómo sucedió.

En 2015, científicos escandinavos que rastreaban las profundidades del océano descubrieron las arqueas de Loki, a las que bautizaron en honor al dios nórdico. No tenían de ellas más que su ADN, pues resultaba imposible aislar y criar en el laboratorio estos microbios que viven a más de 3.000 metros de profundidad bajo el mar. Sus genes indicaban que estas arqueas eran los parientes más cercanos de todos los eucariotas y que tenían genes esenciales para realizar funciones básicas de la vida eucariota, aunque en teoría no los necesitaban.

Desde entonces se han descubierto otras arqueas similares —Thor, Odin, Heimdal, Hel— que manejan genes eucariotas y a las que se ha agrupado en la familia de Asgard, el hogar de los dioses vikingos. Hasta ahora nadie sabía qué aspecto tienen estos probables descendientes de nuestro primer ancestro.

Hiroyuki Imachi (derecha) y su compañero Masaru Nobu, autores del estudio, posando junto al biorreactor que usaron para criar las arqueas.En 2006, el equipo de Hiroyuki Imachi, del Instituto de Ciencia y Tecnología del Mar y la Tierra de Japón, extrajo sedimento marino de la fosa de Nankai, frente a la costa sur de la principal isla de Japón. Era un hábitat a 2.500 metros de profundidad, con dos grados de temperatura, en completa oscuridad, un territorio más hostil y desconocido que la superficie de Marte. Al analizar las muestras los científicos se dieron cuenta de que contenían arqueas de Asgard. Tenían en su mano ser los primeros en criar y observar a una de estas criaturas viva.

Hiroyuki Imachi (derecha) y su compañero Masaru Nobu, autores del estudio, posando junto al biorreactor que usaron para criar las arqueas. H.I/M.N/JAMSTEC

Durante cinco largos años intentaron que crecieran en un biorreactor, un aparato que reproduce su hábitat natural y aporta nutrientes y que funciona parecido a las máquinas de café por goteo, en palabras del propio Imachi. Después pasaron otros siete años engrosando las comunidades hasta poder aislarlas y mirarlas al microscopio. Esta semana, el científico y el resto de su equipo publica el estudio en el que relatan su éxito al haber conseguido ver por primera vez uno de estos organismos vivos. La clave, dice Imachi, ha sido dejar que las arqueas creciesen junto a otros microbios de su entorno y añadir un ingrediente inusual: leche de fórmula para bebés. “Aunque aún no lo hemos confirmado, es muy posible que estas arqueas estén usando alguno de los ingredientes de la leche en polvo para bebés como alimento”, explica Imachi.

Las arqueas de Asgard miden una diezmilésima de centímetro y se reproducen muy despacio para los estándares de un microbio, más o menos una vez al mes. Lo más llamativo son sus largos tentáculos entrelazados. Los científicos aún no saben para qué los usan, pero creen que son esenciales para explicar cómo surgió la vida compleja a partir de organismos muy parecidos a estos.

Según su teoría, expuesta en Nature, el ancestro de los eucariotas era una arquea similar a la de Asgard. La vida compleja surgió siguiendo lo que ellos llaman las tres “es”. Primero la arquea enredó a una bacteria con sus tentáculos, después la engulló, y por último la endogenizó, es decir, estableció con ella una relación de cooperación para intercambiarse nutrientes conocida como sintrofía. La bacteria, que hasta entonces era un organismo independiente, se transformó en una mitocondria, un orgánulo para aportar energía a su huésped. Imachi le ha dado un nuevo nombre a los organismos que sacaron de la fosa de Nankai: arquea Prometeo (Prometheoarchaeum syntrophicum), por el ser mitológico que robó el fuego —la energía— a los dioses para dárselo a los humanos. 2.000 millones de años después, las mitocondrias siguen presentes en todas las células eucariotas con idéntica función. El origen de la vida compleja fue la cooperación.

“Nadie puede retroceder 2.000 millones de años y ver qué sucedió exactamente, pero sí podemos hipotetizar cómo surgimos los eucariotas a partir de los microbios y nosotros lo hemos hecho gracias al primer cultivo vivo de estas arqueas y en el conocimiento previo que teníamos del origen de los eucariotas”, explica Imachi.

La hipótesis de Imachi concuerda con lo que teorizó a finales de los sesenta la bióloga Lynn Margulis, que dijo que las mitocondrias y los cloroplastos que ayudan a las plantas a alimentarse de luz nacieron por simbiosis. En 1999, la bióloga española Purificación López-García teorizó que los eucariotas aparecieron por una alianza de sintrofía con bacterias. Los científicos japoneses han observado que las arqueas descubiertas se alimentan de aminoácidos y que para poder digerirlos establecen alianzas sintrofía con las bacterias de su entorno, que les aportan pequeñas cantidades de oxígeno. Por eso Imachi solo fue capaz de criarlas cuando les dejó vivir y cooperar junto a sus compañeras.

Tal vez esa necesidad de oxígeno bacteriano fue mucho mayor hace 2.000 millones de años, cuando la Tierra comenzó a llenarse de este compuesto, según apuntan Christa Schleper y Filipa Sousa, expertas en arqueas de la Universidad de Viena, en un comentario al estudio. Y para entonces es probable que las arqueas ya tuviesen parte de la maquinaria genética para leer y transcribir ADN que necesitaban para transformarse en células complejas.

“No me parece correcto decir que este organismo es el eslabón perdido entre la vida sencilla y la compleja, pero tiene todo el sentido que algo muy parecido a lo que describe este estudio fuese el inicio de todo”, opina Iñaki Ruiz-Trillo, investigador del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (CSIC-UPF). “Este trabajo tiene un mérito brutal”, añade.

Las arqueas de Asgard son seres actuales que han evolucionado durante 2.000 millones de años y por tanto no son iguales a sus ancestros. “Es evidente que no vamos a poder presenciar todo ese proceso evolutivo observando a estas arqueas”, comenta Juli Peretó, experto en biología sintética de la Universidad de Valencia, pero añade que “gracias a ellas tenemos un primer fotograma de esa evolución y, probablemente, tendremos más”.

Imachi explica que a partir de ahora tiene dos objetivos: criar otras especies de arqueas de Asgard y averiguar para qué utilizan sus misteriosos tentáculos.



martes, 29 de enero de 2019

Auguste Piccard, el explorador todoterreno: del cielo al fondo del mar


Un enorme globo amarillo alcanzó el cielo el 27 de mayo de 1931. En vez de una cesta, llevaba una cápsula hermética de aluminio negro y plateado. Dentro iban el físico suizo Auguste Piccard y su ayudante Charles Kipfer con un firme objetivo: alcanzar la estratosfera. Conquistaron la altura récord de 15.971 metros en la primera cabina presurizada de la historia. El motivo de esta aventura era estrictamente científico: Piccard quería observar los rayos cósmicos y apoyar la teoría de la relatividad de Einstein, a quien conocía desde hacía años. En un episodio que define a la perfección la personalidad de este científico todoterreno, Piccard decidió que para comprobar su teoría de que estos rayos se originaban en la estratosfera, él mismo iría hasta allí para hacer los experimentos.

Así, a principios del siglo XX, Auguste Piccard (28 de enero 1884 – 24 de marzo 1962), diseñó y mandó construir a una fábrica de toneles de cerveza una cápsula presurizada propulsada por un globo de hidrógeno. Este catedrático y profesor de Física en Bruselas llevaba ya una década estudiando los rayos cósmicos cuando se encontró volando entre las chimeneas de Augsburgo (Alemania). Su globo había despegado accidentalmente y durante el ascenso, se dieron cuenta que la cápsula de aluminio con la que tenían que subir miles de metros tenía una fuga de mercurio.

Primero en observar la curvatura de la Tierra
Todo lo que podía salir mal, y salió mal, terminó bien. Piccard calibró los rayos cósmicos (mucho más poderosos allí que en la superficie de la Tierra) y se convirtió en la primera persona en observar la curvatura de nuestro planeta: “Parece un disco plano con los bordes levantados”, comentó. Cuando completaron las observaciones, los exploradores intentaron descender, sin éxito.

Mientras sus tanques de oxígeno se vaciaban, ellos flotaban sin rumbo sobre Alemania, Austria e Italia. 17 horas después, cuando ya habían sido dados por muertos, aparecieron sobre el glaciar de Gurgl en los Alpes austriacos a 1.950 metros de altitud. “La historia de su aventura supera la ficción”, sentenció en un artículo la revista Popular Science en agosto de 1931.

El profesor Piccard y su ayudante Paul Kipfer horas antes de subir a la estratosfera. Crédito: Wikimedia Commons
El profesor Piccard y su ayudante Paul Kipfer horas antes de subir a la estratosfera. Crédito: Wikimedia Commons
 Los aventureros fueron recibidos como héroes. Lo que quizás les impulsó, pese a todos sus percances, a realizar nuevas ascensiones. Piccard completó un total de 27 viajes a grandes alturas en los que siguió realizando experimentos. Pero en 1937, conquistados los cielos, decidió lanzarse a las profundidades. Aplicando a la inversa los mismos principios que en su globo estratosférico, Piccard fabricó un revolucionario submarino al que llamó batiscafo.

La idea de Piccard para lograr que su submarino pudiera manejarse a grandes profundidades —donde la presión hace inviable usar un flotador lleno de aire— fue sustituir ese aire por gasolina. La gasolina pesa menos que el agua, pero es incompresible (mantiene su volumen de forma constante), por lo que puede mantener la capacidad de hacer flotar al submarino incluso a grandes profundidades. Para hundirlo utilizó toneladas de hierro que llevaba unidas a la nave. Su construcción fue interrumpida por la invasión nazi en Bélgica, pero consiguió probarlo con éxito en 1948 frente a la costa de Cabo Verde.

Un récord que no puede ser superado
Con su hijo Jacques construyó un segundo aparato con el que bajaron en 1953 hasta los 3.150 metros, un récord. Siete años más tarde, Jacques descendió 10.916 metros de profundidad en la fosa de las Marianas, en el océano Pacífico. Al ser el punto más profundo de la Tierra, consiguieron un récord que no puede ser superado. La estirpe de los Piccard sigue también con su nieto Bertrand, quien, tras dar la vuelta al mundo en globo aerostático, busca repetir la proeza a bordo del Solar Impulse II, un avión impulsado con energía solar con el que pretende concienciar sobre la importancia de las energías renovables.

El dibujante de Tintín se inspiró en Piccard para crear al profesor Tornasol. Crédito: Wikimedia Commons
El dibujante de Tintín se inspiró en Piccard para crear al profesor Tornasol. Crédito: Wikimedia Commons
 Piccard no llegó a ver los éxitos de su nieto: murió en 1962 por un paro cardíaco. Sobre su féretro, colocaron una bandera de Suiza y otra azul, por su devoción a los cielos y mares. La figura de este extraordinario científico no solo inspiró a sus familiares. Hergé, el dibujante belga creador de Tintín, se basó en él para crear al personaje del profesor Tornasol. Ambos compartían las gafas y el bigote, el espíritu pionero y el aire de sabio despistado. Pero con una diferencia, explicó el propio Hergé: “El profesor Tornasol es una versión reducida de Piccard, el real era demasiado alto y hubiese tenido que agrandar las viñetas

Fuente:  https://www.bbvaopenmind.com/auguste-piccard-el-explorador-todoterreno-del-cielo-al-fondo-del-mar/?utm_source=materia&utm_medium=twitter&tipo=elabora&cid=soc:afl:twt:----materia:--:::::::sitlnk:materia:

domingo, 18 de noviembre de 2018

El sistema métrico, la medida de todo


Copias del Prototipo Internacional del Kilogramo. Credit: National Institute of Standards and Technology
 En diciembre de 1983, un pasajero de un vuelo de EEUU a París llevaba en su equipaje de mano un objeto inusual: un cofre con un cilindro metálico sujeto suavemente por tres abrazaderas acolchadas con papel especial de baja abrasión forrado con piel de gamuza, previamente desengrasada mediante inmersiones sucesivas en benceno y etanol. No era una rara obra de arte, sino una copia fiel de un objeto que muy pocas personas han podido ver con sus propios ojos: el Prototipo Internacional del Kilogramo (IPK, en inglés).

El IPK no es un kilo, sino “el” kilo. Si la masa del que se conoce como Le Grand K varía lo más mínimo, cambia lo que entendemos por un kilogramo en todo el planeta. La copia que viajaba en ese avión no es única en el mundo. Existen decenas como ella, idénticas entre sí y fabricadas a imagen y semejanza del original, que se custodia en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas de París (BIPM, por sus siglas en francés) bajo varias campanas de cristal, en una cripta subterránea con tres cerraduras y en atmósfera controlada.

Las unidades que hoy miden el mundo en la gran mayoría de los países comenzaron a establecerse en la Ilustración, durante la Revolución Francesa, aunque sus raíces son anteriores. Suele atribuirse al inglés John Wilkins, en 1668, la primera sugerencia de un sistema general de medidas, y en la misma época el astrónomo francés Gabriel Mouton proponía un esquema decimal de unidades de longitud. Según apunta a OpenMind Robert P. Crease, filósofo e historiador de la ciencia de la Universidad Stony Brook (EEUU) y autor de World in the Balance: The Historic Quest for an Absolute System of Measurement (W. W. Norton & Company, 2012), “en el siglo XVII la Real Sociedad Británica y la Academia Francesa de Ciencias comenzaron a colaborar para tratar de encontrar fenómenos invariables que pudieran emplearse para evaluar la precisión de los estándares y recrearlos si se perdían o dañaban”.

Imagen generada por ordenador de la barra del Prototipo Internacional del Metro. Fuente: Wikimedia
Así, la virtud del sistema buscado era que se basara en referencias naturales, “los estándares se veían como cantidades tomadas de la naturaleza”, resume a OpenMind el físico del University College de Londres Jim Grozier, coeditor y coautor de Precise Dimensions: A history of units from 1791–2018 (Institute of Physics Publishing, 2017). Su gran ventaja era la estandarización: antes del sistema métrico, solo en Francia se manejaban hasta 250.000 unidades diferentes de medida y peso, lo que dificultaba el comercio.

Expediciones para definir el metro
En 1790 la Academia Francesa propuso una unidad básica de longitud, el metro, y otra de peso, el gramo. La primera se definía como la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano de París entre el polo norte y el ecuador, mientras que la segunda se refería al peso de un volumen cúbico de agua de un centímetro de lado. Se establecieron valores tentativos basados en los datos disponibles, pero al mismo tiempo se planificaron dos expediciones científicas para medir un arco del meridiano con mayor precisión: desde la localidad de Rodez, Jean-Baptiste Delambre viajaría hacia al norte, hasta Dunquerque, mientras que Pierre Méchain haría lo propio hacia el sur, hasta Barcelona.
Después de siete años de prospección, por fin se obtuvo un valor definitivo para el metro. Que, sin embargo, era equivocado: Méchain falló en el cálculo de la latitud de Barcelona, pero ocultó deliberadamente un error que se ha perpetuado. Después de un cambio del gramo al kilogramo para mayor comodidad, se fabricaron estándares de platino, y en diciembre de 1799 entró en vigor en Francia el sistema métrico, para después extenderse por Europa. Científicos como Carl-Friedrich Gauss, Wilhelm Weber, James Clerk Maxwell y James Thomson propusieron ampliar el sistema, lo que daría lugar a una tabla de unidades básicas de las cuales pudieran derivarse otras.

El Sistema Internacional de Unidades 
La siguiente unidad en añadirse fue el segundo, que podía medirse con precisión desde la invención del reloj de péndulo en el siglo XVII, y que quedó definido como la fracción 1/86.400 de un día solar. En 1875, 17 países firmaban la Convención del Metro, creándose la BIPM, el Comité Internacional de Pesos y Medidas (CIPM) y la Conferencia General de Pesos y Medidas (CGPM) como organismo rector. En 1889 entraban en vigor los nuevos prototipos del metro y el kilo, fabricados con una aleación de 90% de platino y 10% de iridio.

Hasta 1948 no se incorporarían oficialmente otras tres unidades básicas, el amperio para la corriente eléctrica, el grado kelvin (hoy kelvin) para la temperatura y la candela para la luminosidad. En 1960 el sistema métrico se transformaba en el Sistema Internacional de Unidades (SI), pero en 1971 aún se incorporaría una unidad básica más, el mol, para medir la cantidad de átomos, moléculas o partículas.

Al tiempo que se completaba el SI, la CGPM comenzaba a estudiar la redefinición de las unidades según constantes físicas. En 1960 el metro se fijaba a la longitud de onda de una radiación determinada, relegando la barra de platino e iridio a la historia de la ciencia. En 1968 el segundo astronómico se sustituía por el atómico, basado en la oscilación del átomo de cesio, y un año después le seguía la candela. En 1983 la definición del metro cambiaba de nuevo, ajustándose a la velocidad de la luz; pero dado que esta se midió con el estándar antiguo, el metro que empleamos hoy continúa arrastrando el error de Méchain.

El Prototipo Nacional de Kilogramos de los Estados Unidos, que sirve como estándar en el país. Crédito: National Institute of Standards and Technology
La redefinición del kilo en 2018
Así, el IPK ha resistido como el único artefacto físico del cual hoy siguen dependiendo una unidad fundamental y sus derivadas; de ahí que se conserve como un objeto de valor incalculable y que, periódicamente, sus copias dispersas por el mundo se transporten a París para comprobar su exactitud. Pero su fin está próximo: en noviembre de 2018 la CGPM aprobará la redefinición del kilo, el kelvin, el amperio y el mol en función de la constante de Planck, la de Boltzmann, la carga eléctrica elemental y el número de Avogadro, respectivamente. Sin embargo, Le Grand K no será desechado: según informa a OpenMind Barry Inglis, presidente del CIPM, “se mantendrá y monitorizará en la BIPM para servir como referencia auxiliar, y las copias nacionales se calibrarán”.

Terry Quinn, antiguo director de la BIPM, ha manifestado que este será el fin de la historia de las unidades básicas. Pero Grozier no está tan seguro. “Queda ambigüedad, al menos en el caso de la medida angular”, dice. El físico propone el radián, “actualmente clasificado de forma bastante misteriosa como una unidad derivada adimensional”, dice. “Y podría haber otras”.

Fuente: https://www.bbvaopenmind.com/el-sistema-metrico-la-medida-de-todo/?utm_source=materia&utm_medium=twitter&tipo=elabora&cid=soc:afl:twt:----materia:--:::::::sitlnk:materia:

sábado, 24 de febrero de 2018

La obra de arte más antigua la hizo un neandertal

La especie extinguida es la autora de unas enigmáticas pinturas rupestres realizadas en tres cuevas españolas hace 65.000 años

Una pseudoescalera realizada hace 64.800 años en la cueva de La Pasiega (Cantabria).
Si la humanidad encontrara vida inteligente en otro planeta sería la noticia del milenio. Esos nuevos seres astutos obligarían al ser humano a replantearse su propia existencia y sus relatos religiosos de la Creación. No seríamos excepcionales. No estaríamos solos. Por sorpresa, esa noticia del milenio llega hoy, pero en pasado: no estuvimos solos. Una nueva datación de unas enigmáticas pinturas rupestres garabateadas en tres cuevas españolas muestra que se ejecutaron hace unos 65.000 años, más de 20.000 años antes de que los humanos modernos, los Homo sapiens, llegaran a la península ibérica. Los artistas solo pudieron ser neandertales. El hallazgo es la portada de la revista Science.

Las implicaciones del descubrimiento son descomunales. Es la primera prueba irrefutable de que los neandertales, extinguidos hace unos 40.000 años, tuvieron “lenguaje, cognición avanzada y pensamiento simbólico”, según explica el arqueólogo portugués João Zilhão, coautor de la investigación. Los dibujos analizados son una mano en negativo ejecutada hace al menos 66.700 años en la cueva de Maltravieso (Cáceres), un depósito mineral cubierto de pintura en una pared de la cueva de Ardales (Málaga) y un signo lineal, similar a una escalera, realizado hace al menos 64.800 años en la cueva de La Pasiega (Cantabria). Son las obras de arte más antiguas que se conocen en el planeta.
La pseudoescalera neandertal, en un dibujo de las pinturas de La Pasiega realizado por el prehistoriador francés Henri Breuil en 1913 (las siluetas animales son posteriores).
La pseudoescalera neandertal, en un dibujo de las pinturas de La Pasiega realizado por el prehistoriador francés Henri Breuil en 1913 (las siluetas animales son posteriores).
 Para Zilhão, el descubrimiento “acaba con la narrativa del Génesis, la de los humanos modernos saliendo de África como la especie elegida”. El investigador, de la Universidad de Barcelona, va incluso más allá de las conclusiones publicadas hoy en la revista Science. Zilhão cree que los llamados neandertales —con un cráneo con frente huidiza y un cuerpo más bajo y robusto— eran, en realidad, Homo sapiens. Los neandertales seríamos nosotros mismos.

“Los humanos modernos somos anormalmente homogéneos. En el pasado, la especie humana era más diversa que ahora, como ocurre en otras especies actuales. La variabilidad interna que hoy vemos en los chimpancés es mayor que la que veríamos en todos los humanos pasados y presentes si los considerásemos una sola especie”, reflexiona Zilhão. Según las etiquetas actuales, hace 80.000 años coexistían en la Tierra cinco especies humanas: Homo sapiens, neandertales, Homo floresiensis, Homo erectus y denisovanos. Para el arqueólogo, todas eran lo mismo. “En realidad, nunca hubo más de una especie humana”, sostiene.

“La evolución es muy compleja y tiendo a pensar que los humanos modernos actuales somos el resultado de un delta fluvial que se ha ido nutriendo en su camino evolutivo de una red de afluentes, en este caso de otras poblaciones arcaicas, como los neandertales, que han contribuido a nuestra conformación actual, tal como indican la genética y los fósiles”, opina la paleoantropóloga Josefina Zapata, de la Universidad de Murcia.

De izquierda a derecha, los investigadores Daniel Garrido, Marcos Garcia, Alistair Pike, Dirk Hoffmann, Carola Hoffmann y João Zilhão.
De izquierda a derecha, los investigadores Daniel Garrido, Marcos Garcia, Alistair Pike, Dirk Hoffmann, Carola Hoffmann y João Zilhão.
Zapata participa junto a Zilhão en otra investigación que se publica de manera simultánea en la revista Science Advances. Los científicos han vuelto a datar unas conchas marinas perforadas y pigmentadas aparecidas en la cueva de Los Aviones, en Cartagena (Murcia). La nueva datación sugiere una antigüedad de más de 115.000 años, más del doble que los 50.000 años calculados en 2010. Para los autores, el resultado confirma que los neandertales ornamentaban sus cuerpos con collares unos 30.000 años antes de que los llamados humanos modernos comenzaran a hacerlo en África. A juicio del paleoantropólogo Erik Trinkaus, de la Universidad Washington en San Luis (EE UU), estos nuevos estudios certifican que “los neandertales y los humanos modernos eran conductualmente y mentalmente equivalentes”.

Gracias a los últimos avances técnicos, en las nuevas dataciones se ha podido emplear el método del uranio-torio. Los investigadores han analizado muestras de unos pocos miligramos de carbonato de calcio tomado de la superficie de las pinturas rupestres. Cuando se forman estos materiales por precipitación, se acumulan trazas de uranio, que decae a torio a un ritmo conocido. La proporción de estos dos elementos químicos desvela la edad precisa de la muestra.

La directora del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, María Martinón Torres, no comparte la idea de que neandertales y sapiens fueran la misma especie. “Los neandertales eran marcadamente diferentes en su morfología, en sus adaptaciones biológicas —por ejemplo a climas completamente diferentes—, en su secuencia genética perfectamente distinguible e incluso en su sistema inmune. Y, aunque hubo cruces fértiles [sexo con descendencia entre neandertales y sapiens], también sabemos que hubo problemas de infertilidad, lo que significa que no éramos totalmente compatibles”, afirma la paleoantropóloga.

Conchas perforadas encontradas en la cueva de Los Aviones (Cartagena).
Conchas perforadas encontradas en la cueva de Los Aviones (Cartagena).
 Martinón, que no ha participado en las nuevas investigaciones, cree que hay dos posibilidades: o la capacidad artística surgió de manera independiente en neandertales y sapiens, “ya que ambos tenían grandes cerebros”, o la heredaron de un ancestro común, hace unos 500.000 años. “A ver si se derriba finalmente la teoría de que los neandertales se extinguieron porque eran cultural y simbólicamente inferiores a los humanos modernos”, sentencia.

El prehistoriador Marcos García Diez, de la Universidad Isabel I (Burgos), subraya otro hallazgo importante de su equipo. En la cueva malagueña de Ardales, los neandertales pintaron al menos en dos momentos diferentes, con 20.000 años de diferencia. “Conservaron una tradición simbólica durante miles de años. El espacio, la cueva, también era simbólico. Alguien tenía que decir: Este es nuestro espacio. Esta es nuestra ermita”.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/02/22/ciencia/1519314761_836333.html

domingo, 15 de enero de 2017

Fibonacci y sus números mágicos



Leonardo Bigollo (Leonardo Pisano o de Pisa) fue un matemático que vivió en Italia entre los siglos 12 y 13 (1170-1240) y que se atrevió a despreciar el sistema de números romanos que imperaba en su época. Ha pasado a la historia con el que fuera su apodo: Fibonacci, un derivado de la suma de los vocablos fillius + bonnacci que en latín e italiano significan algo así como “hijo del bien intencionado”. Al parecer, el padre de Fibonacci (Guglielmo) era buena gente, además de dedicarse al comercio viajando por el norte de África. Fue allí donde su hijo Leonardo descubrió la magia de los números árabes.

El sistema indoarábigo viajó desde la India primero a Persia y después a Oriente Medio y el norte de África, desde donde dio el salto a Europa, gracias, entre otros matemáticos, a Fibonacci. El uso de los números árabes que planteaba el pisano incluía la posibilidad de operar con números enteros y fracciones, la división de un número en factores primos, la operación de la raíz cuadrada… No fue fácil adoptar este sistema a pesar de sus numerosas ventajas. Las cruzadas contra el Islam que estaban en marcha por aquel entonces, hacía que cualquier cosa etiquetada como “árabe” quedara automáticamente bajo sospecha. Los números árabes llegaron incluso a ser vetados en la ciudad de Florencia en 1299 con el pretexto de que “eran más fáciles de falsificar que los números romanos”.

Gracias a la actividad comercial de su padre, Fibonacci tuvo la oportunidad de conocer a los grandes matemáticos que había fuera de la burbuja de occidente (Egipto, Siria, Argelia, Grecia…) durante largos viajes a través de diferentes países del mundo árabe y del Mediterráneo. Después regresó a Italia y cuando tenía 32 años publicó el libro Liber abaci (1202), en el que explicaba la importancia del sistema de numeración árabe y lo aplicaba a diferentes situaciones del día a día del mundo del comercio para probar que era más práctico que el sistema de números romanos: el cambio de divisas, la contabilidad comercial, la transformación de pesos y medidas… Un cuarto de siglo más tarde (1227) publicó una segunda edición del mismo libro ampliada y reelaborada que se ha convertido en la versión de referencia de “Liber abaci”, pues actualmente no se conserva ninguno de los ejemplares de aquella primera edición manuscrita de 1202.

Federico II de Hohenstaufen (1194-1250) era el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico cuando conoció el trabajo de Fibonacci gracias a la correspondencia que mantuvo el matemático tras su vuelta a Italia con algunos miembros de su corte, entre los que se encontraba Michael Scotus, astrólogo a quien admiraba el pisano y al que dedicó esa segunda edición de su libro más famoso. Johanes de Palermo (Juan de Palermo) también formaba parte de la Corte y fue él quien retó a Fibonacci con un problema matemático que grabaría su nombre en la historia para siempre.


El problema de los conejos

fibonacci-conejos-serie
Un hombre puso un par de conejos en un lugar rodeado por todos lados por una pared. ¿Cuántos pares de conejos pueden ser producidos a partir de ese par en un año si se supone que cada mes, cada pareja engendra un nuevo par que a partir del segundo mes se vuelve productivo?
 Fibonacci aceptó el reto y resolvió el problema, publicando la solución en una obra titulada “Flos” (1225). Para ello desarrolló una serie numérica que pasaría a la historia como la serie de Fibonacci. Dicha sucesión de números comienza con 0 y 1, y a partir de ahí cada elemento o número de Fibonacci es la suma de los dos anteriores. Así representó Leonardo el problema reproductivo de los conejos que, aunque es un modelo artificial en el caso de estos animales (pues biológicamente no es estrictamente cierto) sí se cumple a la perfección en el modelo reproductivo de las abejas. En una colmena, sólo se reproduce la reina:es la única que pone huevos.

Si son fertilizados, surgen las abejas obreras (hembras). Con un 50 % de su carga genética aportada por la madre (reina) y el otro 50 por el padre (zángano).

Los zánganos o abejas macho se producen a partir de huevos no fertilizados. Así, las abejas obreras hembras tienen dos progenitores y los zánganos, uno. El 100% de su información genética es aportada por la madre.

Esquema simulando el árbol genealógico de las abejas / Imagen: Canada’s SchoolNet
 Las abejas no son una excepción, pues estos números están detrás de muchos y muy variopintos fenómenos de la naturaleza: la disposición de los pétalos de las flores, la formación de los huracanes… ¿Cómo es posible? ¿Acaso son una combinación mágica, el “abracadabra” de las matemáticas? El misterio detrás de esta sucesión de números que parece estar inscrita en los cimientos matemáticos de todo lo que nos rodea (al menos de muchas de las cosas que existen a nuestro alrededor) fascina a expertos de muchos campos de la ciencia desde hace siglos, llegando incluso a existir publicaciones especializadas en encontrar nuevos campos relacionados con ella.

De las matemáticas medievales a la “divina proporción”
Pero, ¿cuánto hay de “magia” en la famosa serie de Fibonacci? ¿Hasta qué punto fue el pisano el descubridor exclusivo de estos números y las proporciones a las que da lugar la relación entre los mismos? La historia ha dejado pistas sobre anteriores menciones de la fórmula, como es el caso de varios matemáticos hindúes: Gopala (1135) y Hemachandra (1150), que ya habían dado cuenta de ella en sus escritos varias décadas antes de la existencia de Fibonacci. Incluso varios siglos después, el mismísimo Kepler (1571-1630) continuó fascinado con la investigación sobre esta serie y desarrolló siglos después el concepto que pasaría a la historia como “la divina proporción” en su obra “Strena Seu de Nive Sexangula” (1611).

Kepler redescubrió la secuencia a través de la proporción que existía entre los términos consecutivos de la serie. 2 es a 3, lo que 3 es a 5 y lo que 5 es a 8 y así sucesivamente con todos los elementos de la misma. Es decir, existe una proporción (divina proporción o proporción áurea) que se mantiene constantemente al dividir cualquiera de los números entre su predecesor en la serie. Esta proporción se representa con el número phi (en honor al escultor griego Fidias y no a Fibonacci): φ = 1,618.

Kepler ya definió en su obra “Strena Seu de Nive Sexangula” (1611) la importancia de esta proporción, que según él, se desarrollaba de una manera análoga en el proceso reproductivo, consiguiendo así perpetuarse. La idea de Kepler sobre un proceso biológico de autorreplicación marcado por la secuencia de Fibonacci fue ignorada por los biólogos hasta hace relativamente poco, cuando la filotaxis -disposición de las hojas en un tallo- se consolidó científicamente.
Estatua de Fibonacci en el cementerio de la ciudad de Pisa (Italia) / Imagen: cortesía de Holoweb.
Estatua de Fibonacci en el cementerio de la ciudad de Pisa (Italia) / Imagen: cortesía de Holoweb.
Sea como fuere, el descubrimiento de la serie numérica que dio lugar a la divina proporción le valió a Fibonacci la permanencia en el tiempo y en la memoria de las matemáticas. En el siglo XIX una estatua en su honor fue erigida en Pisa y a día de hoy puede visitarse en el cementerio de la ciudad, en la Piazza dei Miracoli. No hay muchos datos sobre el final de su vida, aunque sí existe un decreto por el cual la República de Pisa concede un salario vitalicio a Leonardo pisano en 1240 en reconocimiento por su servicio a la ciudad como consejero en materias de contabilidad.


Fuente: https://www.bbvaopenmind.com/fibonacci-y-sus-numeros-magicos/?utm_source=materia&utm_medium=web&utm_content=pildora_redirect&tipo=recomienda





martes, 6 de octubre de 2015

Música en la vagina para estimular al feto durante el embarazo

Fotografía del feto sacando la lengua como respuesta al estímulo musical / Institut Marquès
Un estudio prueba que, a las 16 semanas de gestación, los fetos los oyen y responden a sonidos musicales recibidos por vía vaginal


Mozart, Mickey Mouse, Queen o la cantante Adele cantando a capela han conseguido despertar de su letargo a un centenar de fetos que dormitaban plácidamente en el útero de sus respectivas madres. Era sabido que la música es un lenguaje universal y que atraviesa fronteras, pero que entre esos lindes estuviese la pared abdominal y que un sonido melódico pudiese penetrar el casi insonoro útero materno hasta estimular a un feto a los cuatro meses de embarazo es la novedad que trae un estudio presentado por investigadores del Institut Marquès de ginecología y obstetricia de Barcelona. El trabajo prueba que, a partir de las 16 semanas de gestación, los fetos ya pueden oír e incluso responden a estímulos musicales emitidos desde la vagina de la madre.

De poco o nada sirve, según los firmantes del estudio, la práctica de estimular a las criaturas con música emitida a través de auriculares gigantes pegados a la barriga de la madre. La pared abdominal tiene "muchas capas y muy gruesas", que hacen que el sonido que llega al útero sea distorsionado y casi como un susurro, por lo que el feto ni se inmuta. Tampoco los futuros bebés responden a las vibraciones sonoras no musicales aunque se emitan desde la vagina (con un vibrador, por ejemplo). Los responsables del estudio, que publican su trabajo esta semana en la revista británica Ultrasound, concluyen que la única forma de que la música penetre en el útero casi insonorizado y provoque una respuesta de la criatura es a través de la vagina

Así, los investigadores diseñaron un prototipo de altavoz que se introdujo en la vagina de un centenar de embarazadas que participaron en el ensayo clínico. El aparato, que ya se comercializa con el nombre de Babypod (unos 120 euros), es un altavoz de silicona que se introduce en la vagina y del que cuelga un cable que se conecta a un reproductor musical. Independientemente del volumen al que emita el reproductor, el aparato reduce a 54 decibelios todos los sonidos. La primera vez que lo probaron, con una doctora del propio centro encinta de seis meses como conejillo de indias, sonaba la guitarra de Paco de Lucía. La ecografía descubrió cómo la criatura se despertaba, movía la boca e incluso la lengua ante los primeros acordes del compositor gaditano. "Nos quedamos en shock mientras Paco de Lucía seguía tocando", recuerda la doctora Marisa López-Teijón, jefa del servicio de Reproducción Asistida de la clínica y principal investigadora del ensayo.

El ensayo clínico probó la diferencia entre tres tipos de estimulación fetal diferente. Los investigadores repartieron a las embarazadas (entre 14 y 39 semanas de gestación) en tres grupos: música por vía abdominal —unos 100 decibelios, que corresponden al ruido que hace un tren en movimiento—, por vía vaginal —son 54 decibelios, similar al sonido de una conversación en tono tranquilo— y vibraciones sonoras no musicales emitidas desde la vagina —unos 70 decibelios, como una charla en tono elevado—. La música fue la Partita para flauta sola en la menor, de Johann Sebastian Bach. Las ecografías revelaron que, aplicando música vaginal, el 87% de los fetos movían la boca o la lengua y cerca del 50% reaccionó abriendo mucho la mandíbula y sacando la lengua al máximo. "Aplicando música emitida desde el abdomen o vibraciones sonoras, estos cambios en las expresiones de los fetos no se observaron", explican los investigadores.

A medida que avanza la gestación, la reacción de los fetos es más significativa. Aunque los investigadores desconocen a qué se deben estos movimientos de los fetos al escuchar la música, el profesor Alberto Prats, catedrático de Anatomía y Embriología Fetal de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, maneja la hipótesis de que "la música induce a movimientos de vocalización porque activa circuitos cerebrales primitivos relacionados con la estimulación del lenguaje y la comunicación".

"Por primera vez hemos logrado comunicarnos con el feto", concluye la doctora López-Teijón. Los investigadores aseguran que han conseguido que la criatura oiga como un neonato, con la misma intensidad y sin distorsiones. Además, el estudio prueba que los fetos escuchan desde la semana 16 —la literatura médica confirmaba la funcionalidad del oído diez semanas después—. La investigación permitirá descartar la sordera fetal, agilizar las ecografías e, incluso, reducir el estrés de las madres que se ponen nerviosas cuando no notan moverse al feto.

El ensayo clínico empezó con 106 mujeres , pero, en un año, ya se han sometido a la terapia de música vaginal más de un millar de embarazadas. Los investigadores quieren abrir la práctica a toda la población pero, advierten, hay que respetar los ciclos de sueño de los fetos también.

"Recomendamos unos 10 o 20 minutos por la mañana y por la noche", concluye López-Teijón. En cuanto a la música, mejor melódica. El estudio demuestra que, antes que la voz de sus propias madres, los hits musicales que prefieren los fetos son las piezas de Mozart, Bach o Queen.


Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/06/ciencia/1444136417_169826.html

martes, 15 de septiembre de 2015

Un dibujo de Humboldt de hace 200 años prueba el cambio climático

Las plantas catalogadas por el naturalista en los Andes en 1802 se han movido de sitio
Crecen ahora a mayor altitud por el calentamiento global

El 'Tableau physique' original muestra todas las características físicas, climáticas y ecológicas del volcán Chimborazo. / A. HUMBOLDT Y A. BONPLAND

En su viaje de cinco años y 10.000 kilómetros por tierras de la entonces América hispana, el naturalista alemán Alexander von Humboldt llegó hasta el volcán Chimborazo en el verano de 1802. Con sus 6.268 metros, la imponente mole, situada en los Andes ecuatorianos, era la montaña más alta del mundo conocido por la ciencia occidental de entonces. Con su tradicional meticulosidad, Humboldt anotó las especies vegetales que había a cada altura mientras lo escalaba. 200 años después, una expedición científica ha seguido los pasos del científico prusiano para comprobar que elcambio climático está cambiando las plantas de sitio.

El calentamiento global está adelantando la primavera y modificando la distribución espacial de especies animales y vegetales. Con las temperaturas más suaves, cada vez se las ve más al norte. El fenómeno se ha constatado especialmente en las zonas templadas del planeta. Pero, en cuanto a las especies ecuatoriales, en particular las de montaña, apenas hay estudios. En parte se debe a que no existen registros históricos con los que comparar. Con la excepción del sacerdote y botánico español José Celestino Mutis y Humboldt (ambos se encontrarían en América), muy pocos naturalistas habían estudiado la distribución de las plantas en los trópicos y ninguno las cartografió como el alemán.

Por eso el Tableau physique es tan especial. Dibujado por Humboldt para su Ensayo sobre la geografía de las plantas es para algunos una obra maestra de la infografía siglos antes de que esta disciplina existiera. El dibujo muestra de un vistazo toda la información que el naturalista prusiano reunió sobre el Chimborazo. Con su grado de detalle, con sus 16 columnas dedicadas a la temperatura, humedad, la presión atmosférica... con una sección del volcán donde detalla qué especies de plantas había a cada altura, hasta donde llegan los cultivos de patatas o dónde pastan las llamas y el límite inferior del glaciar, es la mejor ventana a la biodiversidad del pasado y una fuente única para ver cuánto la han cambiado los humanos.

"En el 2010 salió una nueva traducción en inglés del Ensayo sobre geografía de plantas, recuerda la investigadora hispano-danesaNaia Morueta-Holme. "Mi director de tesis en la Universidad de Aarhus (Dinamarca), el profesor Jens-Christian Svenning, pensó que sería una buena idea volver al Chimborazo y revisitar la montaña. Al principio me pareció una locura, pero no tardé en convencerme de que era una idea muy original, sobre todo después de leer el ensayo completo y aprender más sobre Humboldt. Viendo lo escrupuloso que fue en sus anotaciones, me convencí de que, además de una aventura, sería posible", añade una Morueta-Holme que ahora trabaja en la Universidad de California, Berkeley.

Con el dibujo de Humboldt, la investigadora española y colegas daneses y ecuatorianos fueron al Chimborazo en el verano de 2012, exactamente 210 años después de que lo hiciera el naturalista germano. Lo escalaron por las caras sur y este, como hiciera Humboldt. Con la ventaja de dos siglos de tecnología (cámaras, ordenadores, GPS...) analizaron la flora en tramos de 100 metros, llegando hasta los 5.200, límite superior de la expansión vegetal.

Los investigadores vieron que, salvo algún error provocado por la instrumentación de la época para determinar la altura, las anotaciones de Humboldt eran casi perfectas. "Él es de la época de los exploradores, del comienzo del interés por los patrones de la naturaleza y los factores que los determinan. Eso le fascinaba y ha resultado muy útil, no solo por sus ideas, sino porque pudimos usar sus datos para ver qué cambios ha habido desde su viaje", explica Morueta-Holme.

"Lo que hemos visto es que el límite de crecimiento de las plantas ha subido más de 500 metros, desde los 4.600 hasta los 5.185 metros", comenta la investigadora hispano-danesa. Además, tal y como explican en la revista científica PNAS, los distintos tipos de vegetación definidos por Humboldt se han desplazado hacia arriba, hasta zonas donde antes no podían proliferar. Así, plantas de la familia de las gencianas, de los géneros Espeletia y Chuquiraga que Humboldt situó a una altura entre los 2.000 y 4.100 metros, ahora aparecen hasta los 4.600. En cuanto al pasto conocido como pajonal, ha escalado de los 4.600 metros a los casi 5.100.

Aunque el estudio se centra en la distribución altitudinal de la flora entre los 3.800 y los 5.200 metros, los investigadores también aprovecharon las anotaciones de Humboldt para ver los cambios que se han producido por debajo y por encima. "Los campos de cultivo se han extendido bastante desde los tiempos de Humboldt (también anotó eso, no se le escapaba nada). Como la población humana ha crecido, también vemos que hay más pajonal en las zonas bajas, porque siguen segando paja para los animales de crianza", comenta Morueta-Holme. En cuanto al límite superior, el naturalista alemán situó el inicio del glaciar a los 4.814 metros de altitud. Hoy, hay que subir hasta los 5.270 para encontrar hielo.

Para los investigadores, los humanos están detrás de tantos cambios. Por un lado la alteración del paisaje en las cotas bajas del Chimborazo, con la introducción de cultivos cada vez a mayor altura. Pero esa introducción no sería posible sin un agente más global y también de origen humano: el cambio climático. No hay datos históricos de temperaturas en el Chimborazo, pero los registros oficiales de la República de Ecuador (disponibles desde 1866) muestran una elevación de la temperatura de unos 1,46 grados hasta hoy. A esa cifra se podría sumar el casi medio grado que aumentó la temperatura media global entre 1802 y 1866. En total el calentamiento en el Chimborazo podría estimarse en 2º de media.

Los investigadores, partiendo de una ratio de cambio de la temperatura en función de la altitud de 6º por cada 1.000 metros, avalada por otros estudios de climas de montaña, pudieron calcular la elevación del rango máximo de crecimiento de las plantas en unos 410 metros desde que Humboldt visitara el volcán. La cifra es algo inferior a la que ellos han observado, pero aún así creen evidente la relación entre cambio climático y el movimiento de las plantas de las zonas tropicales.

"Nuestros resultados demuestran que los efectos sinérgicos del calentamiento global y el uso regional del suelo tienen fuertes consecuencias sobre la naturaleza, y no solo en las zonas templadas, donde se han hecho muchos estudios, sino también en el trópico, donde está la mayor parte de la biodiversidad", recuerda la investigadora hispano-danesa.

Hasta ahora, entre los investigadores no había unanimidad sobre la traslación vegetal de las especies tropicales como se ha demostrado que ya están haciendo las de las zonas templadas. "Nuestro estudio demuestra que sí, que ya ha habido grandes cambios a pesar de que el aumento de temperatura haya sido menor del que se espera para el resto de este siglo. Así que podemos esperar cambios aún mayores en el futuro", concluye Morueta-Holme.

La ilustración recrea el estilo del 'Tableau physique' de Humboldt para mostrar la situación del Chimborazo en 1802 y 2012. / MORUETA-HOLME ET AL

sábado, 25 de julio de 2015

La ciencia que desmanteló Franco

Franco visita el Instituto Nacional de Investigaciones Agronómicas, en 1954. / UAM
“Al carro de la cultura española le falta la rueda de la ciencia”, sentenció Santiago Ramón y Cajal, único científico 100% español que ha ganado un premio Nobel. El investigador recibió el galardón en 1906 por descubrir las neuronas del cerebro y un año después predicó con el ejemplo y se transformó en el carretero del país: se puso al frente de la nueva Junta para Ampliación de Estudios (JAE), una institución que pagaba a los mejores científicos españoles estancias en las grandes universidades europeas y americanas.

La JAE contribuyó al florecimiento de la Edad de Plata de las letras y las ciencias en España durante el primer tercio del siglo XX. Hasta el físico Albert Einstein aceptó dirigir una cátedra extraordinaria en la Universidad Central de Madrid en 1933. Pero el golpe de Estado de 1936 y la Guerra Civil barrieron este progreso. El 8 de diciembre de 1937, el general Francisco Franco disolvió la JAE y creó otra institución para colocar la “vida doctoral bajo los auspicios de la Inmaculada Concepción de María”.

El libro Enseñanza, ciencia e ideología en España (1890-1950), editado por la Diputación de Sevilla y Vitela Gestión Cultural, repasa ahora el desmantelamiento de la ciencia en España ejecutado por la dictadura franquista. “A los que estudiamos en la Universidad española entre finales de los sesenta y principio de los setenta nos hacían creer que antes de 1940 la ciencia estaba atrasada y fue casi inexistente, que todo lo que se estaba haciendo entonces provenía del actual régimen, el cual había puesto los medios materiales y las personas adecuadas para que la ciencia española progresara y saliera del atraso en que se encontraba en la década de 1930. Pero nada más lejos de la realidad”, reflexiona el historiador Manuel Castillo, catedrático emérito de Historia de la Ciencia en la Universidad de Sevilla y coautor del libro.

Castillo recuerda que José Ibáñez Martín, ministro de Educación entre 1939 y 1951, asumió la decisión de “recristianizar la sociedad”. La represión vació la universidad. De los 580 catedráticos que había, 20 fueron asesinados, 150 expulsados y 195 se exiliaron, señala Castillo. “La Iglesia supervisó o participó en cada una de estas denuncias”, afirma.

Uno de los primeros en huir fue el físico Blas Cabrera, un experto en magnetismo que había sido elegido miembro de la Academia de Ciencias de París en sustitución del fallecido Svante August Arrhenius, premio Nobel de Química. “A México llegaron medio millar de médicos e investigadores de ciencias biomédicas”, prosigue Castillo. También escaparon grandes figuras de las ciencias naturales, como Ignacio Bolívar, sucesor de Ramón y Cajal al frente de la JAE en 1934, y Odón de Buen, pionero de la oceanografía en España y un divulgador de la ciencia cuyos libros fueron prohibidos por el papa León XIII por defender las teorías de Darwin.

Las matemáticas españolas perdieron a Luis Santaló, uno de los padres de la Geometría Integral, que se exilió en Argentina y continuó investigando en la Universidad de Buenos Aires. En 1983, con 72 años, recibió el premio Príncipe de Asturias de investigación científica. La química también se resintió. Antonio García Banús, catedrático de Química Orgánica en la Universidad de Barcelona, se exilió en Colombia y allí creó la Escuela de Química en la Universidad de los Andes, en Bogotá. Enrique Moles, autoridad mundial en la determinación de los pesos atómicos, también fue depurado, como firmante del manifiesto “Contra la barbarie fascista” publicado tras el bombardeo aéreo de Madrid.

Son solo algunos de los ejemplos que aparecen en Enseñanza, ciencia e ideología en España (1890-1950), cuyo segundo autor es Juan Luis Rubio, profesor de Historia de la Educación en la Universidad de Sevilla. El Decreto del 8 de noviembre de 1936, dictado por Franco en Salamanca, había ganado. Era una orden de eliminar “las ideologías e instituciones disolventes, cuyos apóstoles han sido los principales factores de la trágica situación a que fue llevada nuestra Patria”.

Sobre las cenizas de la JAE, y bajo la batuta de José María Albareda, miembro del Opus Dei más tarde ordenado sacerdote, se creó en 1939 el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Albareda propuso en un primer momento que se denominase Nacional en lugar de Superior, pero en cualquier caso el CSIC nació para intentar “la restauración de la clásica y cristiana unidad de las ciencias destruida en el siglo XVIII”, según la ley que lo creó el 24 de noviembre de 1939.

Aquel texto criticaba la supuesta “pobreza y paralización” de la ciencia en España durante el primer tercio del siglo XX. Franco decretaba el olvido de la JAE, una falta de memoria que se repitió de manera sorprendente en 2014, en el 75 aniversario del CSIC, cuando el organismo pasó de puntillas por su pasado de exilios y depuraciones en los actos de celebración. El actual presidente del CSIC es Emilio Lora-Tamayo, hijo de Manuel Lora-Tamayo, ministro de Educación con Franco y también presidente del CSIC, entre 1967 y 1971.

Con la llegada de la dictadura, El origen de las especies de Charles Darwin se convirtió en una obra totalmente prohibida. El ministro Ibáñez Martín incluyó pasajes del Génesis bíblico en algunos libros de Ciencias Naturales. La investigación de la evolución humana, que había empezado a despuntar gracias a la JAE, fue sustituida por Adán y Eva. La paleontología “se retrotraía hasta el Cuarto Concilio de Letrán”, organizado por el papa Inocencio III en el año 1215, según Castillo.

“Hay que reconocer que en esto el franquismo fue pionero: se adelantó decenas de años a la corriente creacionista tan en boga hoy en algunas universidades norteamericanas que afinan la inventiva para introducir sus teorías como avaladas por la ciencia”, ironiza el catedrático emérito.

“La falta de libertad de pensamiento y de expresión durante casi 40 años taró al país y lo convirtió en uno de los más subdesarrollados del continente en ciencia y en cultura general”, sentencia Castillo. El Auditorio de la Residencia de Estudiantes, una de las joyas de la JAE en Madrid y sede de importantes conferencias científicas internacionales, fue demolido parcialmente y se convirtió en una iglesia. “Si de las basílicas romanas surgieron las primitivas iglesias cristianas, por qué de un teatro o cine, en donde se pensaba ir ensuciando y envenenando, con achaques de cultura y de arte, a la juventud española, no puede surgir un oratorio, una pequeña iglesia para que sea el Espíritu Santo el verdadero orientador de esta nueva juventud de España”, escribió tras la Guerra Civil su arquitecto, Miguel Fisac, por entonces miembro del Opus Dei.

lunes, 22 de diciembre de 2014

El FMI socavó el sistema de salud de los países castigados por el ébola

Los recortes impuestos debilitaron la capacidad de respuesta de los estados afectados, según un análisis de las políticas de austeridad aplicadas en la zona


Nuevas tumbas cavadas esta semana en el cementerio de Freetown, en Liberia, donde la epidemia sigue a pesar del olvido mundial. / Baz Ratner (REUTERS)

La ciencia aún no sabe porqué el actual brote de ébola es tan duradero y mortífero. Quizá la explicación no esté en la medicina, si no en la economía. Un análisis de las políticas de austeridad impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a los países más afectados muestra que sus sistemas nacionales de salud venían siendo debilitados desde hace años, abonando el camino a la epidemia.

Más del 99% de los afectados de ébola (18.603, según las últimas cifras de la Organización Mundial de la Salud, OMS) y los 6.015 fallecidos son de Guinea, Sierra Leona y Liberia. Los dos primeros países llevan una veintena de años bajo un programa de ayudas del FMI. En el caso liberiano, la financiación empezó más recientemente, en 2008. Pero el apoyo del Fondo siempre tiene un precio, generalmente en forma de recortes del gasto público. ¿Cómo han afectado las políticas de austeridad a los sistemas nacionales de salud de estos tres países?

Esa es la pregunta que querían responder un grupo de expertos de las universidades británicas más prestigiosas. Para ello, analizaron las políticas del FMI aplicadas en la zona desde mediados de los noventa. Los préstamos para que los estados tuvieran liquidez iban acompañados de una serie de condiciones sobre los límites de gasto o el adelgazamiento del sector público.

"Aunque las causas inmediatas del brote son epidemiológicas, necesitamos tener en cuenta el contexto más general en el que la enfermedad se ha expandido", explica a EL PAÍS el sociólogo de la Universidad de Cambridge y coautor del trabajo, Alexander Kentikelenis. "¿Por qué algunos países africanos contuvieron la epidemia muy pronto mientras que tres de los países más pobres, Guinea, Sierra Leona y Liberia, están teniendo brotes tan prolongados y mortíferos?", se pregunta Kentikelenis.

Para el sociólogo, hay que recurrir a factores económicos más generales para observar que los sistemas de salud de las tres naciones no llegaron a desarrollarse para poder contener la enfermedad. "En concreto, el FMI constantemente les exigió a los tres países la imposición de amplios recortes presupuestarios o el despido de trabajadores del sector público. Estas políticas han tenido un impacto devastador en el desarrollo del sistema de salud. Más allá de la lucha contra el actual brote, la inversión en un sistema de salud eficiente es la mejor estrategia para ayudar a los países a lidiar con crisis sanitarias como la del ébola", sostiene.

El trabajo, publicado en la revista Lancet Global Health, ha encontrado varias causas que han socavado la infraestructura sanitaria, abonando el camino a la expansión de la enfermedad. Por un lado, el FMI les impuso una serie de reformas económicas que drenaron la capacidad financiera de los países más afectados. A cambio de liquidez, la prioridad era dedicar ese dinero a pagar la deuda exterior del estado y proveer las arcas de divisas.

"Estas políticas han sido extremadamente estrictas, absorbiendo fondos que podrían haber sido dirigidas a afrontar los retos sanitarios", escriben los expertos. Aunque el FMI suavizó sus exigencias con un programa paralelo de ayudas para la inversión social y reducir la pobreza más extrema, la mayor parte de las partidas no se han aplicado. Según la documentación del FMI que han estudiado de los llamados gastos prioritarios, de la treintena de objetivos de mejora social ideados, apenas un tercio han sido implementados.

"En 2013, justo antes del brote de ébola, los tres países habían cumplido con las directrices económicas del FMI, pero ninguno había logrado elevar el gasto social a pesar de que la situación sanitaria era apremiante", explica el también profesor de Cambridge, Lawrence King.

Otra de las medidas que ha acabado por dejar indefensas a estas sociedades ante un ataque como el del ébola, ha sido la limitación del presupuesto público y el adelgazamiento del sector público para cumplir con el techo de gasto exigido por el FMI. Estas políticas no solo han provocado que los tres países no pudieran contratar a personal médico y desplegar una adecuada infraestructura de centros sanitarios, sino que las tres naciones han visto como muchos de sus médicos se han tenido que ir de sus países justo antes de que el ébola los golpeara.

Por ejemplo, en Sierra Leona, el país más afectado, los trabajadores del sector sanitario pasaron de 0,11 por cada 1.000 habitantes en 2004 a apenas un 0,2 por 1.000 solo cuatro años después, según datos de la OMS. Antes, a mediados de los 90, ya el FMI impuso a las autoridades de ese país una reducción del empleo público del 28% y los límites al gasto en salarios públicos se alargaron hasta la década pasada.
Sin embargo, hace dos meses, en pleno apogeo de la crisis, el FMI se comprometió a destinar 350 millones de euros para luchar contra la epidemia en África occidental y su directora, Christine Lagarde, afirmó que era bueno "aumentar el déficit fiscal cuando de lo que se trata es de curar a la gente... El FMI no dice esto muy a menudo".

Para Kentikelenis, "el reciente cambio de criterio del FMI en la priorización de la salud pública sobre la disciplina fiscal es bienvenido, pero no sería la primera que oímos esa retórica de la dirección del FMI. Queda por ver si esta vez será diferente".


Fuente: http://elpais.com/elpais/2014/12/22/ciencia/1419229469_549752.html

viernes, 31 de octubre de 2014

Aviso: escuchar esta canción podría matarte

El tema 'Gloomy Sunday', compuesto en 1933 por el pianista húngaro Rezső Seress, ha sido históricamente etiquetado como maldito por la leyenda de que incita al suicidio 

La BBC lo prohibió durante 61 años


La tumba de Rezső Seress, en el cementerio de Budapest. / WIKIPEDIA
 
No hay nada como una buena leyenda urbana para animar una noche de Halloween. Y aún mejor si se trata de una que indujo a la mismísima BBC a prohibir durante 61 años la emisión de una canción por miedo a que provocara en sus oyentes una hipnosis colectiva que les obligara a suicidarse en masa. La pieza en cuestión se titula Gloomy Sunday (Domingo sombrío) y fue compuesta en 1933 por el pianista judío húngaro Rezső Seress. Quien, por cierto, puso fin a sus días en enero de 1968 estrangulándose con un alambre en una cama de hospital, tras el fracaso de su anterior intento de suicidio lanzándose por una ventana.
La canción nació de la mente de Seress con otro título escasamente dicharachero, Vége a világnak (El mundo se acaba), pero posteriormente la letra original fue reemplazada por el poema Szomorú Vasárnap (Domingo triste) de Lászlo Jávor, y así es como fue grabada por primera vez en 1935 por el cantante húngaro Pál Kalmár. Curiosamente, Kalmár, que fue conocido en su país como el Rey del Tango, perdió su voz tras una operación de garganta en 1968, el mismo año en que Seress se suicidó.

 El tema habla de la desolación de un hombre que ha perdido a su amada y se propone quitarse la vida un domingo, el mismo día de la semana en que ella desapareció. Aunque la letra original de Seress era un simple ejercicio de melancolía, quizá motivado por las circunstancias sociales y políticas de la época, Jávor la convirtió en canción de un amor y dos muertes, la de la mujer que se suicidó y la de su amante que planea seguir el mismo camino en la esperanza de un reencuentro ultraterrenal.

 La leyenda de la canción fue posiblemente espoleada por un artículo en la revista Time publicado el 30 de marzo de 1936 y que hablaba de un repunte de los suicidios en Hungría conectados con la pieza. “La policía de Budapest, investigando el suicidio de un zapatero llamado Joseph Keller, descubrió que Keller había dejado una nota en la que citaba versos de la conmovedora Szomorú Vasárnap del compositor Seress”, decía el artículo, para añadir que en el Danubio habían aparecido varios cuerpos de suicidas sosteniendo en sus manos la partitura de la canción y que al menos dos personas se habían disparado después de escucharla. Para cuando Gloomy Sunday se popularizó en Europa y EE.UU, sobre todo gracias a la versión que la cantante de jazz Billie Holiday grabó en 1941, ya era conocida como “la canción húngara del suicidio”, después de que en la década de 1930 la prensa estadounidense informara del contagio de la epidemia a través del Atlántico. La prensa de la época llegó a relacionar al menos 19 actos de suicidio con la canción. En 1941 la BBC retiró el tema de su programación, una censura que se mantuvo hasta 2002.


Pero ¿realmente hubo una epidemia de suicidios ocasionada por la canción? Esta es la pregunta que se hicieron el investigador de ciencias sociales Steven John Stack de la Universidad Estatal Wayne en Detroit (EEUU) y sus colaboradores, cuando en 2008 publicaron en la revista Omega: Journal of Death and Dying un artículo analizando la leyenda asociada a Gloomy Sunday. La respuesta de Stack no es rotunda: “No está claro si hubo un aumento extraordinario de suicidios durante el período de esta canción popular”, comenta el investigador a este diario. “Los registros de la década de 1930 no son muy buenos. Sin embargo, si lo hubo, es probable que las circunstancias de la época en Alemania (la Gran Depresión, el auge del nazismo) pudieran haber creado un ambiente idóneo para que los suicidas se identificaran con la canción”.

Rezső Seress
En realidad, según subraya Stack, la supuesta asociación de ciertas obras con el suicidio no es algo nuevo. En una revisión publicada en 2012 en la revista Suicide and Life-Threatening Behavior, el investigador y sus colaboradores repasaban una veintena de trabajos previos sobre música y suicidio. Los temas implicados en estos estudios abarcan todo tipo de géneros, desde el clásico del country Whiskey Lullaby hasta el heavy metal de Black Sabbath o Judas Priest, bandas que fueron objeto de demandas legales por ciertos temas que incitaban al suicidio, a juicio de los demandantes. “La subcultura Emo [una ramificación del punk nacida en los años 80 del siglo pasado] se relaciona con un alto riesgo de intentos de suicidio, pero no está claro si la culpa es de la propia música”, apunta Stack.

El investigador señala que se ha estudiado el posible efecto suicidogénico de ciertas obras. “Benedict Till de la Universidad de Viena ha hecho posiblemente algunos de los mejores trabajos sobre reacción de la audiencia a películas de suicidios”, señala. “Una vez más las pruebas son poco claras, pero sus experimentos de laboratorio en los que se exponía a sujetos a películas sobre suicidios tienden a decir que las personas previamente propensas al suicidio (los que piensan en esta idea más que la media) son los más aptos para experimentar un aumento en pensamientos suicidas después de la visualización”.

Stack valora también con cautela la idea de que los suicidios provocan conductas de imitación. “Hay pruebas poco claras”, opina respecto al conocido como Efecto Werther, llamado así por el personaje de la obra de Johann Wolfgang von Goethe que supuestamente inspiró una ola de suicidios a raíz de su publicación en 1774. Lo cierto es que la información sobre suicidios se considera tabú en la prensa de algunos países, e incluso la Organización Mundial de la Salud publicó en 2000 unas recomendaciones sobre el tratamiento del suicidio dirigidas a los medios de comunicación.

Mientras, a través de las décadas, Gloomy Sunday se ha mantenido en el palmarés de las leyendas urbanas, algo a lo que ha contribuido internet como gran fábrica de rumores. Un artículo afirma que una versión dulcificada de la canción, a la que se añadió una tercera estrofa señalando que el lunes es peor que el domingo, fue el desencadenante del tiroteo en una escuela de San Diego (California) que inspiraría el tema I don’t like Mondays de los irlandeses The Boomtown Rats. Otro texto se acompaña con un vídeo de la canción bajo la advertencia de que el lector la escuche “a su propio riesgo”, y el clip arranca resumiendo la leyenda, para concluir: “La canción comenzará en 10 segundos. Por favor, salga ahora si prefiere no escucharla”. Una página web le atribuye a Gloomy Sunday hasta cien suicidios, afirmando que son pocos los que se han atrevido a escucharla. Algo muy lejos de la realidad: de hecho, muchos la han oído sin siquiera ser conscientes de ello. La canción ha sido grabada por docenas de artistas incluyendo figuras como Ray Charles, Serge Gainsbourg, Marianne Faithfull, Sinéad O'Connor, Björk, Elvis Costello, Marc Almond o la soprano británica Sarah Brightman, y ha aparecido en películas como La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993), Vidas furtivas (Sally Potter, 2000) o la española La caja Kovak (Daniel Monzón, 2006), y en series como Los Simpson.

Gloomy Sunday también ha tenido su versión cinematográfica, una coproducción germano-húngara de 1999 titulada Gloomy Sunday - Ein Lied von Liebe und Tod (Una canción de amor y muerte) y que se considera cinta de culto, proyectada sin interrupción durante varios años en un cine neozelandés. Es probable que el propio Seress se sorprendiera del alcance de una canción que para él fue su maldición personal: según su obituario en el diario The New York Times, publicado el 14 de enero de 1968, “el señor Seress se quejaba de que el éxito de Gloomy Sunday realmente había aumentado su infelicidad, porque sabía que nunca podría escribir un segundo éxito”.

 Tampoco parece que el letrista Jávor quedara muy satisfecho de su obra. En un artículo publicado en noviembre de 1935 en el diario de Budapest Az Est, el poeta reaccionaba con incomodidad cuando el periodista Jenó Pálmai le informaba de que cinco personas se habían suicidado tras escuchar la canción. “Es una pena que no se publicara en un libro”, respondía Jávor, para terminar diciendo: “Pero, si me permite, me gustaría dejarlo muy claro: no todo el mundo se suicidará a causa de Gloomy Sunday”. Y por si alguien se lo está preguntando, Jávor falleció en 1956 de un ataque al corazón.
Foto de la partitura original de 'Gloomy Sunday'


Fuente:  http://elpais.com/elpais/2014/10/28/ciencia/1414513480_785507.html

lunes, 25 de agosto de 2014

La contaminación amenaza la producción de trigo en España

España perderá parte de sus cosechas de trigo debido a la polución por ozono, según un estudio a nivel mundial. Ni siquiera la reducción de emisiones contemplada en Europa evitaría la caída



El estudio predice una caída de la producción de trigo en España de hasta el 10% / jnj


 En 2050, dentro de menos de 40 años, seremos más de 9.000 millones de habitantes en el planeta. Para entonces los humanos afrontaremos un enorme reto: producir un 50% más de alimentos para garantizar un sustento adecuado a toda la población. La agricultura sigue siendo la clave para conseguirlo y ya se sabe que factores como el cambio climático plantean una seria amenaza. La contaminación atmosférica con ozono, potenciada por las emisiones de gases de efecto invernadero desde fábricas, automóviles y otras fuentes, es otro de los factores capaces de reducir la producción de alimentos básicos en agricultura. Por primera vez, un estudio ha calculado el efecto conjunto de estos dos problemas en la producción de alimentos en todo el mundo entre 2000 y 2050. Aunque los resultados varían por región y cultivo, el trabajo resalta que juntos, ambos problemas pueden arruinar el 15% de la producción mundial de trigo, arroz, soja y maíz, los cuatro cultivos de los que los humanos sacamos más de la mitad de las calorías que consumimos. Si no se toman medidas para reducir la contaminación, el estudio predice además un aumento de casi un 50% de las hambrunas en países en desarrollo.

Los países ricos también afrontan serias amenazas. Uno de los resultados más llamativos del trabajo, publicado recientemente en Nature Climate Change, es que la producción de trigo en España caerá tanto en un escenario optimista en el que se reducen las emisiones como en el más pesimista.

“Esta disminución prevista en la producción es debida a la contaminación, por encima del cambio climático”, explica a Materia la investigadora española María Val Martín, coautora del estudio. El escenario optimista incluye las reducciones de emisiones que ya contemplan los países europeos para paliar el cambio climático, señala la autora. Pero ni siquiera esas medidas evitarán reducciones en ciertos cultivos, según las estimaciones del estudio. “Eso significa que España necesitará medidas más restringentes en el control de emisiones que el resto de Europa para la protección del cultivo del trigo”, resalta Val Martín, que trabaja en la Universidad del Estado de Colorado (EEUU) y en la de Sheffield (Reino Unido).

El trigo es uno de los cereales de mayor producción en España. El estudio muestra que es mucho más vulnerable a la contaminación por ozono que los otros estudiados. En el lugar opuesto estaría el maíz, mucho más amenazado por las altas temperaturas. “Aproximadamente, en 2050 el cultivo de trigo se reducirá en España un 7% con el escenario optimista y un 10% con el pesimista, principalmente por la contaminación”, detalla Val Martín. Europa, en cambio, sólo vería su producción afectada en el escenario más pesimista (caería un 15%) pero en el otro la producción aumentaría un 5%, según los datos del trabajo. Los gráficos muestran como España es, junto a Portugal, uno de los países más afectados de Europa en lo tocante al trigo incluso en el escenario optimista.

El estudio  resalta que ambos factores estudiados deben abordarse juntos ya que el calentamiento agrava el problema de la contaminación. A mayores temperaturas, mayor es la producción de ozono a partir de otros compuestos resultantes del uso de combustibles fósiles. También es cierto lo contrario, es decir, reducir las emisiones ayuda a paliar los daños ocasionados por el cambio climático en todo el mundo.

Plantas resistentes
Calcular los efectos negativos del calentamiento y la polución a escala mundial es una labor titánica. Se necesitan para ello superordenadores capaces de manejar ingentes cantidades de datos. En este caso el equipo de Val Martín ha usado el superordenador Yellowstone, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, en EEUU. El superordenador permite simular la evolución del clima y la contaminación del planeta hasta 2050 partiendo de la media interanual de temperatura y contaminación e introducir las variaciones correspondientes a cada escenario.

Elegir cultivos resistentes puede ser parte de la solución, reconocen los autores del trabajo. El estudio no ha calculado los efectos de usar variantes resistentes al ozono. Pero reducir la concentración de este gas no solo mejoraría la agricultura sino también la salud pública, resaltan. Esto, dicen, “resalta la necesidad de cooperación entre agricultores, políticos y responsables de calidad del aire en lograr objetivos comunes en salud pública y seguridad alimentaria”.


Fuente:  http://esmateria.com/2014/08/25/la-contaminacion-amenaza-la-produccion-de-trigo-en-espana/