Mostrando entradas con la etiqueta José Ramón Alonso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Ramón Alonso. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de junio de 2020

Anfetaminas y kamikazes

Kiyoshi Ogawa - Simple English Wikipedia, the free encyclopediaLas anfetaminas son unos potentes estimulantes del sistema nervioso central. Actúan como agonistas indirectos de los receptores presinápticos para noradrenalina. La anfetamina se une a estos receptores y los activa, induciendo la liberación de los neurotransmisores alojados en las vesículas presinápticas. De esta manera, las anfetaminas incrementan las concentraciones de los respectivos neurotransmisores en el espacio sináptico, promoviendo la transmisión del impulso nervioso en las redes neuronales dopaminérgicas y noradrenérgicas, aumentando selectivamente la actividad neuronal. El resultado es, a dosis terapéuticas, euforia, excitación sexual —por eso se usan también como afrodisíaco—, incremento de la sensación de alerta y un mayor control cognitivo. También tienen otros efectos como disminuir los tiempos de respuesta, aumentar la resistencia a la fatiga e incrementar la fuerza muscular. A dosis mayores, que son las habituales cuando se usan como drogas recreativas, pueden producir lesiones musculares y alteraciones de las funciones cognitivas, episodios psicóticos (delirios y paranoia), insomnio y adicción.

Las anfetaminas fueron sintetizadas por primera vez en 1887 por el químico rumano Lazăr Edeleanu que trabajaba en la Universidad de Berlín y que las denominó fenilisopropilaminas. Posteriormente, las cambió el nombre a alfa-metilfeniletilamina, un término químico que se simplificó a anfetamina. Seis años más tarde, el químico japonés Nagai Nagayoshi sintetizó un derivado, la metanfetamina y tres décadas después, otro japonés, el farmacólogo Akira Ogata sintetizó el hidrocloruro de metanfetamina, la sal cristalina o “crystal meth” que fabrican los protagonistas de Breaking Bad.

Benzedrine_inhaler_for_wiki_articleLas anfetaminas no se comercializaron hasta 1932, cuando suscitaron el interés del gigante farmacéutico Smith, Kline and French (SK&F) que las vendió bajo el nombre comercial de Bencedrina siendo recomendadas para el tratamiento de la congestión nasal causada por las alergias y los constipados y como dilatador bronquial para el asma. En menos de tres años se recetaban para 39 problemas médicos diferentes, del hipo a la esquizofrenia. Más tarde, una vez comprobados sus efectos excitadores se empezaron a recomendar para el tratamiento de la narcolepsia y para otros problemas clínicos para los que no resultaba realmente útiles como la adicción a sustancias opioides. Con el tiempo se han usado para el abordaje terapéutico de la obesidad y la depresión refractaria pero ya a los pocos años de su salida al mercado se convirtieron también en sustancias de abuso y en 1939 las anfetaminas se incluyeron en un listado de sustancias tóxicas y potencialmente dañinas realizado en el Reino Unido.

hiropon1Ese mismo año, en 1939, y a pesar de esa clasificación como tóxicos se inició otro campo de acción para las anfetaminas: los conflictos bélicos. En septiembre de ese año, Otto Ranke, director del Instituto de Fisiología General y de la Defensa de la Academia de Medicina Militar de Berlín, probó la metanfetamina en 90 estudiantes universitarios comprobando que aumentaba la confianza en sí mismos, la concentración y la disposición a asumir riesgos, al mismo tiempo que aumentaba su umbral para el dolor, el hambre y la sed y conseguían aguantar muchas horas, incluso tres o cuatro días seguidos, sin dormir. Ranke pensó que había encontrado -otro de esos temas recurrentes en la historia de la Humanidad- la fórmula para conseguir supersoldados. Con el inicio de la II Guerra Mundial, millones de pastillas de anfetaminas fueron repartidas entre la tropa de ambos bandos para luchar contra la fatiga, subir la moral, mantener el estado de alerta, aguantar con pocas horas de sueño y aumentar la agresividad. El Pervitin, una metanfetamina fabricada por la compañía farmacéutica berlinesa Temmler se distribuyó entre las tropas alemanas que las denominaron Panzerschokolade (el chocolate de los Panzer), Stuka-Tabletten (las tabletas de los Stuka, un avión de caza) y las Hermann-Göring-Pillen, las píldoras de Hermann Göring, el comandante supremo de la Luftwaffe, la fuerza aérea. Las anfetaminas también era usadas por las autoridades civiles y se ha dicho que el historial médico de Hitler recoge que recibía ocho inyecciones diarias de metanfetamina una droga que genera paranoia y un comportamiento impredecible cuando se administra en esas dosis altas.

En el otro frente principal, el del Pacífico, ambos bandos, americanos y japoneses, repartieron también anfetaminas. En particular, se dice que los pilotos kamikazes, tomaban Philopon (pronunciado Hiropon), el hidrocloruro de metanfetamina, antes de realizar su último vuelo. Antes de montar en aviones obsoletos imposibles de reparar y cargados de media tonelada de explosivos aquellos adolescentes participaban en una ceremonia cuasireligiosa con vasos de sake, ramos de flores, senninbari -cintas bordadas por mil mujeres, donde cada una había dado una puntada- y, en algunos casos, una dosis alta de Hiropon inyectable. Unos 3.860 pilotos kamikazes murieron por el emperador y en torno a un quinto de ellos consiguieron estrellarse contra un barco americano.

El origen del mito kamikaze se sitúa en la época de las grandes invasiones mongolas que llegaron hasta Centroeuropa y que prepararon dos flotas, en 1274 y en 1281 para la conquista de Japón. Los barcos de Kublai Khan, contra los que Japón no disponía de una defensa eficaz, fueron destruidos por un tifón, al que se denominó Viento Divino, mal leído por unos traductores estadounidenses como Kami Kaze. Para los habitantes del archipiélago nipón fue una demostración de que Japón era el país elegido por los dioses y que ellos se encargarían de que su suelo sagrado nunca fuese invadido.

525px-USS_Bunker_Hill_hit_by_two_KamikazesCuando el desarrollo de la guerra del Pacífico se empezó a torcer y la marina estadounidense empezó a machacar a los barcos japoneses y a conquistar isla tras isla, se volvió a pensar en Kami Kaze. En los primeros combates aeronavales hubo pilotos, en ambos bandos, que con el avión gravemente dañado chocaban deliberadamente contra un barco enemigo. Estos suicidios eran decisiones individuales tomadas sin pensarlo mucho por hombres que estaban mentalmente preparados para morir, pero el mando japonés decidió convertirlo en una estrategia militar, diseñando vehículos cargados de explosivos pilotados por soldados, las llamadas unidades de ataque especial o tokkotai. Los ataques suicidas se dieron entre los soldados de infantería, las llamadas cargas Banzai; en el mar, con lanchas Shin’yo, los torpedos tripulados Kaiten (Retorno hacia el cielo) y los Fukuryu (Dragón agarradizo) o buzos suicidas y por supuesto, en la aviación, tanto aviones Zero como cohetes Ohka (flor de cerezo). A estos cohetes kamikazes los americanos les pusieron un nombre en clave –Baka- que significaba subnormal (moron) o gilipollas (asshole). Esa era la opinión de alguien que se metía en una bomba y se lanzaba contra un portaaviones. Como cualquier nueva arma, fue eficaz al principio: los ataques hundieron varios buques de guerra y los marinos estadounidenses estaban aterrorizados pero nuevas defensas se pusieron en marcha. Las escoltas de destructores de los portaaviones se adelantaron, se intensificaron las patrullas aéreas preventivas, los radares permitían localizar los aviones enemigos a 100 km de distancia, los nuevos aviones Helicat derribaban muchos de camino y al llegar a la cercanía de los buques, los kamikazes y sus cacharros voladores eran recibidos por una lluvia de disparos de cañones de alta repetición de las baterías navales. Aun así, los kamikazes hundieron 34 barcos, dañaron otros 368, mataron a 4.900 marinos e hirieron a otros tantos. Dicho todo ello, los ataques kamikaze no cambiaron el curso de la guerra que terminó como todos sabemos.
Yasukuni_Jinja_7_032-recSe ha dicho que los kamikazes estaban drogados, bebidos o atados a sus asientos. No es así. Algunos tomaban Hiropon para mejorar su estado de alerta pero otros decían que conseguían los mismos efectos tomando fruta o algunas verduras y otros no tomaban nada. La mayoría eran adolescentes asustados y desconcertados, atiborrados de propaganda que si dudaban eran ayudados a subir al avión por unos compañeros. Si el piloto tokkotai no encontraba ningún barco enemigo se le permitía salvar el avión y la vida regresando a la base pero a la novena vez que ello se producía, era ejecutado. Con respecto al alcohol, en realidad era tan solo una copa de sake con la que se brindaba con los pilotos por su pronta conversión en Eirei, espíritus guardianes del país. De todas formas, las anfetaminas, que antes de la guerra solo se utilizaban para el tratamiento psiquiátrico, se distribuyeron ampliamente los soldados y eso generó auténticos problemas en la posguerra donde almacenes repletos de Hiropon se sacaron al mercado libre y fueron recomendadas para los veteranos del conflicto bélico, los trabajadores exhaustos y los jóvenes con dificultades para adaptarse al formidable cambio social del nuevo Japón. Entre 1945 y 1960 se publicaron miles de artículos en los periódicos nipones recogiendo delitos atroces cometidos por adictos a las metanfetaminas.

Pilotos Kamikazes Japoneses - La Segunda Guerra
Los pilotos kamikaze tenían un entrenamiento escaso pero extenuante y estaban sometidos a continuos castigos físicos. Tampoco es cierto que todos fueran voluntarios. Al principio hubo más del doble de voluntarios que de aviones y algunas misiones volaban con tripulantes extra para animar al piloto durante el vuelo y compartir su destino.

Posteriormente, el Alto Mando tuvo que solicitar a algunas unidades que enviasen pilotos para las misiones tokkotai. Los comandantes de algunos escuadrones rechazaron cumplir esa orden pues necesitaban a sus pilotos o o simplemente la traspapelaron para ganar tiempo e intentar que sus hombres llegasen con vida al final de la guerra.

Yushukan es un museo tokiota adjunto al santuario Yasukuni y dedicado a las almas de los soldados que murieron combatiendo por el emperador. Ha sido blanco de distintas controversias pues hay quien piensa que glorifica el imperialismo agresivo de Japón, da una visión edulcorada o directamente omite en su discurso museográfico algunas de las atrocidades cometidas bajo la bandera del Sol naciente y es el lugar de reposo de algunos militares calificados como criminales de guerra. Muchos kamikazes morían esperanzados pensando que su alma residiría en Yasukuni, el único lugar donde el emperador iba dos veces al año a honrar a hombres comunes.

 Evidentemente Yushukan cuenta la otra parte de la historia, la que en nuestro mundo, dominado por los producciones cinematográficas norteamericanas, apenas nos han relatado: historias como en todos los museos militares del mundo de sufrimiento, de heroísmo, de unión nacional, de amor a la patria. Las películas bélicas de Hollywood deshumanizan a los japoneses, nos los muestran como insectos, enjambres de seres idénticos con espadas y bayonetas como aguijones que se arrojaban en grupo lanzando gritos contra las ametralladoras de los marines -las cargas Banzai. En Yushukan ves el lado humano de esos soldados (fotos de niñas y una mujer en kimono en una cartera), el trabajo en equipo (una maroma de barco tejida con los cabellos de miles de mujeres para apoyar a los marinos) y el lado místico (el libro con los nombres de las almas que pueblan el santuario y que visitan los dioses). Lo que más me llamó la atención en Yushukan eran unas preciosas muñecas vestidas de novia. Muchos de los pilotos kamikazes eran muy jóvenes, de 17, 18 o 19 años y nunca habían estado con una mujer antes de morir ni habían conocido el amor. Tras su sacrificio, sus madres llevaban esas muñecas al templo para que sus hijos no estuvieran solos, para que tuvieran una pareja que les acompañase en la eternidad.

JD.3L

Fuente: https://jralonso.es/2014/10/07/anfetaminas-y-kamikazes/

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Suicidio y toxoplasma

https://jralonsoes.files.wordpress.com/2019/09/depresion-red.jpg?w=840
Diez personas se suicidan cada día en España. Cada día. No sabemos la causa de un acto que es contrario a uno de los principios básicos de la biología: la conservación de uno mismo. Hay factores de riesgo y entre ellos están muchos trastornos mentales como la depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, los trastornos de personalidad, los trastornos de ansiedad y el consumo de drogas. También influyen en el riesgo de suicidio otros factores personales y ambientales como el estrés, el diagnóstico de una enfermedad grave, las dificultades financieras, los problemas en las relaciones personales o el acoso escolar. Pero hay muchas personas bajo circunstancias similares o peores que no cometen suicidio. ¿Habrá algo más?

Los parásitos son a veces capaces de inducir cambios en el comportamiento de sus hospedadores para mejorar la transmisión, poder infectar a otros individuos o completar su ciclo biológico. Toxoplasma gondii, un protozoo que infecta una amplia gama de especies de sangre caliente, es un ejemplo que apoya la llamada «hipótesis del parásito manipulador» ya que cambia en beneficio del toxoplasma el comportamiento de su hospedador, incluso en contra de sus intereses más primarios. Un ejemplo llamativo es que toxoplasma induce modificaciones en las preferencias olfativas de los roedores, convirtiendo la aversión innata por el olor a gato en atracción. ¡Eso sí es atracción fatal! Un ratón infectado de toxoplasma, en vez de huir despavorido de un lugar donde huela a gato se acerca allí y, de hecho, se acerca a los gatos, lo que acaba frecuentemente con su vida. Los felinos son el hospedador definitivo de Toxoplasma gondii, así que el protozoo consigue su objetivo, ir a parar al tubo digestivo del gato aunque para el ratón, el hospedador intermedio, significa la muerte. La imagen de un ratón acercándose a un gato se asemeja mucho a un suicidio y no debemos olvidar que gatos y ratones son mamíferos, muy parecidos a nosotros.

En los humanos, T. gondii induce modificaciones del comportamiento como cambios de personalidad, tiempos de reacción prolongados y disminución de la concentración a largo plazo. También hay evidencias de que va asociado a diferentes enfermedades psiquiátricas incluida la depresión, la esquizofrenia y el intento de suicidio. Sin embargo, los humanos modernos no son hospedadores intermedios adecuados porque ya no somos presa de los felinos. En consecuencia, se supone que las modificaciones del comportamiento en personas infectadas son generalmente efectos secundarios de la toxoplasmosis o rasgos residuales de una manipulación que sucedió hace milenios, cuando los antepasados homininos aún estaban bajo una depredación felina significativa. De hecho, T. gondii también altera las preferencias olfativas en los humanos; los hombres infectados clasifican la orina de gato, pero no la de tigre, como agradable, mientras que los hombres no infectados no lo hacen.

El olfato es nuestro sentido menos conocido. Cuando llegamos a una reunión solemos estrechar las manos a los presentes y sentarnos. Si se graba el encuentro a los pocos segundos, menos de treinta, todos empiezan a oler sus palmas, una forma de captar información de manera inconsciente sobre ese grupo de personas. Nuestro sistema nervioso, a través del olfato, averigua datos sobre el estado de salud, la compatibilidad genética y el estado emocional de cada uno. Parece que podemos detectar ese famoso olor a miedo. No es raro, un estudio de 2014 demostró que somos capaces de distinguir un billón de olores diferentes. Hasta entonces se calculaba que no eran más de 10.000.

Para desentrañar el origen de las modificaciones inducidas por el toxoplasma en los seres humanos, el grupo de Poirotte realizó pruebas olfativas en un primate vivo que es aún depredado por una especie

felina. El grupo francés encontró en nuestro pariente más cercano, el chimpancé (Pan troglodytes troglodytes troglodytes), que los animales infectados por toxoplasma perdieron su aversión innata hacia la orina de los leopardos (Panthera pardus), su único depredador natural. Es decir, en una zona marcada por la orina de un leopardo un chimpancé no infectado probablemente se alejaría rápidamente mientras que un chimpancé infectado por toxoplasma sería indiferente o incluso podría mostrar cierta atracción hacia una zona que normalmente llevaría la señal olfatoria de “peligro”. Por el contrario, los investigadores franceses no observaron ninguna diferencia clara en la respuesta de los animales a la orina recolectada de otros hospedadores felinos definitivos que los chimpancés no encuentran en la naturaleza, como leones y tigres.

Esto encaja con una foto sorprendente realizada en 1966 por John Dominis como parte de un encargo para la revista Life.

Dominis lo cuenta así:
«Había fotografiado algunos animales antes y aunque realmente no era ningún experto en felinos podía contratar a gente que supiera más. Pat Hunt, la jefa del departamento de naturaleza de Life, me recomendó a un cazador en Botswana que capturaba animales para zoológicos.

Había atrapado un leopardo y lo puso en la parte trasera de una camioneta y nos fuimos al desierto. Él liberaba al leopardo y la mayor parte de las veces el leopardo perseguía a los babuinos que corrían y trepaban a los árboles. Pude fotografiar todo eso.

Pero por alguna razón un babuino no se marchó. Se dio la vuelta y se puso cara al leopardo y el leopardo le mató».



¿Por qué? Ese babuino no tenía ninguna posibilidad frente al leopardo. ¿Por qué le hizo frente?
Aunque el valor adaptativo de la conducta inducida por parásitos debe ser evaluado cuidadosamente, el ejemplo de los chimpancés y el babuino sugiere que ese comportamiento anómalo podría aumentar el riesgo de depredación de estos primates por parte de los leopardos para beneficio propio del parásito. ¿Y en humanos? Los seres humanos hemos compartido la mayor parte de nuestra existencia con grandes carnívoros y fuimos cazados por ellos en una proporción similar a la que sufren otros primates actuales. Puesto que los ataques por felinos era una importante fuerza evolutiva para el ser humano y ya que muy probablemente los primeros homininos eran unos hospedadores intermedios adecuados para el toxoplasma, no es de extrañar que nuestro comportamiento fuese manipulado por este parásito unicelular. Si un cromañón se acercase desorientado a un león de las cavernas duraría unos segundos y sus compañeros lo verían como un suicidio. ¿Es posible que el sistema persista a medias, ya no llevemos el toxoplasma a un félido, pero sigamos teniendo el parásito en nuestro interior y mostrando un comportamiento incomprensible y autolesivo y ello explique algunos de los casos actuales de suicidio? Los últimos datos: Toxoplasma es el parásito más frecuente en los países desarrollados. La prevalencia va entre un 22% de personas infectadas en el Reino Unido a un 84% en Francia. Es muy probable que la mitad de los que lean este artículo estemos infectados por toxoplasma. ¿Nos estará haciendo algo?  Es posible que no sea la explicación, pero necesitamos nuevas miradas sobre el suicidio, necesitamos explorar otros caminos para buscar una solución. Son diez personas al día.

Fuente: https://jralonso.es/2019/09/10/suicidio-y-toxoplasma/

martes, 20 de agosto de 2019

La guardaespaldas

Las mariquitas son preciosos escarabajos y muchas presentan lo que se llama una coloración aposemática, colores vivos y llamativos que avisan: no me comas, soy peligrosa. Cuando se las molesta, se defienden con patas y mandíbulas, expulsan un veneno y sus élitros de color brillante con puntos negros son un aviso a cualquiera que intente atacarla, acuérdate de estos colores y no lo vuelvas a intentar. Eso no es un obstáculo para Dinocampus coccinellae, una avispa parásita de ojos verdes que busca una mariquita hembra adulta, raramente un macho o un juvenil, y con su ovopositor pone un huevo en los tejidos blandos de la parte inferior del abdomen del escarabajo. Al cabo de 5-7 días el huevo eclosiona y surge una primera larva con grandes mandíbulas. Lo primero que hace la larva de la avispa es eliminar a otros huevos o larvas que pueda haber en el mismo animal, no quiere competencia y como dicen en el Fortnite, «solo uno puede sobrevivir». A continuación se empieza a alimentar de la grasa y las gónadas de la mariquita. A lo largo de 18-27 días la larva de la avispa va creciendo dentro de la mariquita y pasa por cuatro estadíos larvarios en su desarrollo. Cuando ya está lista para emerger del interior, la avispa paraliza a la mariquita y empieza a hacer un túnel hacia el exterior. Una vez fuera la larva de avispa prepara un capullo de seda entre las patas del escarabajo.

Un capullo de avispa solitario es extremadamente vulnerable y será comido por cualquier depredador pero la avispa ha buscado un aliado formidable: la mariquita, que asume un nuevo rol, tras ser cuna y comida, se convierte en un guardaespaldas. La mariquita rodea el capullo con sus patas y su cuerpo y si algún depredador se acerca al capullo moverá las patas y se enfrentará al atacante que en la mayoría de los casos saldrá huyendo. El sistema funciona: el porcentaje de supervivencia de las pupas protegidas por mariquitas vivas de una crisopa, un depredador del grupo de los Neurópteros, es del 65%. Si los capullos se dejan sin protección o unidos a una mariquita muerta la supervivencia de las pupas de la avispa está entre el 0 y el 15%.

Al cabo de 6-9 días la avispa emerge del capullo e inicia su vida independiente. En algunos casos hay un final feliz para todos; en torno a una cuarta parte de las mariquitas reviven y salen de la parálisis una vez que el capullo ha quedado vacío. El resto, muere. Pero el proceso es como sucede en estos casos, fascinante.


Había una pregunta en este proceso que era la temporalización. La mariquita no se convierte en un zombi hasta que pasan varias semanas después de que la avispa haya puesto el huevo. Nolwenn Dheilly y su grupo pensaron que quizá la larva de la avispa o la mariquita fabricaba alguna proteína tóxica que se iba acumulando con el tiempo hasta causar la parálisis del escarabajo. Empezaron a buscar alguna actividad génica sospechosa que pudiera dar lugar a una molécula con esas características y para ello hicieron el transcriptoma, secuenciar los transcritos de ARN tanto en la mariquita como en la larva de la avispa. Lo explico brevemente: llevamos años haciendo secuenciaciones, leer el ADN y saber los genes que tiene una especie o un individuo. Pero muchos genes no se expresan o solo lo hacen en células o en épocas determinadas con lo que es también muy interesante saber qué genes de ADN se transcriben a ARN mensajero porque nos va a dar una idea significativa sobre la actividad que está teniendo lugar. El conjunto de todos esos transcritos de ARN mensajero es el transcriptoma y cuando lo analizaron los investigadores encontraron, para su sorpresa, que los cerebros de las mariquitas parasitadas estaban plagados de un ARN viral desconocido, que no estaba presente en las mariquitas sanas. Se le llamó el virus paralizador de Dinocampus coccinellae o, por sus siglas en inglés, DCPV.

El virus está almacenado en el oviducto de las hembras parasitoides y se transmite al hospedador cuando la avispa madre pone su huevo en el abdomen de su víctima. La avispa inyecta en la mariquita un huevo un cóctel de sustancias químicas y el virus. Hay evidencias de que es el virus el que inmoviliza la mariquita, protegiendo a la larva de la avispa ¡y a las copias del virus! de intrusos y predadores.

Iflavirus similares se han encontrado en insectos de interés económico como la abeja melífera y el gusano de seda. Sin embargo, en estos casos los virus soy muy patogénicos y causan el colapso de la colonia, pero eso no interesa en el caso de un parásito. De hecho, no se ha visto una patogenicidad potencial en los adultos de D. coccinellae y habrá que determinar si se trata de un caso de parasitismo, comensalismo o mutualismo. Lo que sí se ha comprobado es que los DCPV se replican en los ganglios cerebrales de las mariquitas parasitadas. Hay por tanto un neurotropismo, se mueven específicamente hacia el tejido nervioso y se desarrollan allí. Curiosamente un neurotropismo asociado con síntomas de parálisis se ha encontrado en otros virus parecidos (picorna-like) como el de la polio, el virus de la parálisis letal de los áfidos y el virus de la parálisis crónica de las abejas

Una mariquita devora unos 5500 pulgones en un año, así que cualquier parásito que afecte a la supervivencia, desarrollo y reproducción de las mariquitas es una amenaza potencial para la agricultura. En el Reino Unido la infestación de la mariquita más conocida, la de siete puntos Coccinella septempunctata, por parte de D. coccinellae aumentó significativamente durante la década de 1990, desde un 20% de los animales adultos hasta más de un 70% lo que tuvo un serio impacto económico en los agricultores ingleses porque una parte importante de las mariquitas mueren y de eso se benefician los pulgones y  eso lo  sufren las plantas. Por eso es importante saber más de estas relaciones entre especies.

El virus y la avispa tienen intereses comunes: convertir a la mariquita en un guardaespaldas que protegerá la maduración de la avispa y más avispas implica más virus. Al final pensábamos que la avispa era la que manipulaba a la marioneta pero parece que en su interior se localiza un titiritero que controla al anterior.

Fuente: https://jralonso.es/2019/08/09/la-guardaespaldas/

jueves, 25 de julio de 2019

Grillos kamikazes y nudos gordianos

El gusano de pelo de caballo se llama así por su aspecto: filiforme, largo y estrecho. Su nombre científico es Paragordius tricuspidatus y es uno de los nematomorfos, un filo de gusanos parasitoides, ecológica y morfológicamente muy similares a nemátodos del que se han descrito 351 especies, aunque se cree que pueden ser más de 2000. Es triste que estemos perdiendo especies, en algunos casos sin haber llegado a conocerlas.

Los nematomorfos adultos son animales de vida libre en hábitats acuáticos y se reúnen para la reproducción en densos grupos que se conocen como nudos gordianos en recuerdo del famoso atadijo de cuerdas del rey Gordias de Frigia. La leyenda cuenta que le dijeron a Alejandro Magno que una antigua tradición profetizaba que si alguien conseguía deshacer el nudo del carro de Gordias, que unía el yugo y la lanza, sería el conquistador del mundo. Tras intentarlo desatar, Alejandro sacó la espada y cortó el nudo. Es menos conocido que el lema personal de Fernando el Católico, «Tanto monta» hace alusión al nudo, «tanto monta cortar como desatar» y, por eso, su emblema era un yugo con una cuerda suelta alrededor. Y por esa relación también se les denomina a estos gusanos, gordiáceos. Las larvas de los gordiáceos son parásitas y se desarrollan dentro de artrópodos, sobre todo grillos pero también escarabajos, cucarachas, mantis y crustáceos.

Los animales adultos ponen sus huevos en el agua y ahí eclosionan las larvas microscópicas, que son ingeridas por las larvas de mosquitos o efímeras. Cuando la larva del insecto emerge del agua es comida por un grillo o un saltamontes y entonces el gusano empieza su desarrollo dentro del cuerpo de este ortóptero, donde alcanza un tamaño de unos 10-15 centímetros, mucho mayor que el del insecto hospedante. Por eso el nematomorfo ocupa casi todo el interior del grillo y absorbe muchos de sus recursos energéticos según va creciendo. Cuando han terminado su desarrollo, los gusanos están listos para pasar a la siguiente fase y reproducirse pero ahí surge el problema: tienen que volver al hábitat acuático, para no desecarse y poner allí sus huevos. ¿Qué pueden hacer? Tomar el control del grillo, manipular su cerebro.

Lo primero que hacen es que el grillo deje de cantar. Estos insectos son bien conocidos por sus llamadas, un sonido típico del verano. Este proceso es energéticamente caro y es, además, un comportamiento de riesgo porque avisa sobre la presencia y localización del insecto a cualquier posible predador. Eso no le interesa al gordiáceo. Un estudio por parte de Barquin y su grupo ha puesto de manifiesto que los grillos infectados con nematomorfos «cantan» mucho menos que los grillos sin parásitos durante las últimas etapas de la infección. Al parásito no le interesa ni que su huésped gaste recursos en llamar a una pareja, ni que se reproduzca, pues es un gasto de energía que él no aprovecha y mucho menos que pueda ser devorado por un pájaro u otro predador o que perezca en un combate con otro grillo, porque es también su fin.

La siguiente manipulación de conducta es aún más asombrosa y es lo que ha hecho que traiga a los gordiáceos a este blog de Neurociencia. Aunque sus huéspedes son animales de vida exclusivamente terrestre, la manipulación de su sistema nervioso hace que el grillo parasitado salte a cualquier regato, charca o piscina, donde se ahoga. Una hipótesis es que la manipulación del cerebro haga entre otras cosas, que el insecto suicida tenga una sed extrema y se lance desesperado a donde detecte humedad.

 Otra posibilidad es que el parásito cambie su fototactismo, busque el reflejo de la escasa luz nocturna en el agua. De hecho, en la noche las piscinas iluminadas actúan como un imán para estos insectos que saltan al agua y mueren por docenas.

El salto nocturno evita que el gusano sea presa fácil de algún pájaro u otro depredador diurno. Una vez el grillo ha saltado al agua y se ha ahogado, el gusano o gusanos, en algún caso se han visto saliendo 32 nematomorfos saliendo del mismo insecto, emerge del cuerpo ahogado, inicia su vida libre en el agua, se reúne con otros gordiáceos y reinicia su ciclo biológico.

Este comportamiento suicida tiene lugar en al menos nueve especies de ortópteros que hacen de hospedadores de los nematomorfos. Los parásitos modulan el comportamiento del grillo de una manera precisa en el tiempo —el cambio de comportamiento solo sucede cuando el parásito es maduro y solo durante la noche– e implica la aparición súbita de un comportamiento que originalmente no aparece en el repertorio normal del insecto —saltar al agua.

El nematomorfo es particularmente duro. Si el invierno se le echa encima antes de que haya tenido tiempo de completar su ciclo biológico puede sobrevivir congelado a -30°C o incluso a -70°C durante unas semanas. Cuando llegue el deshielo mantendrá toda la capacidad de infestar a un nuevo hospedador. Si el grillo con el nematomorfo es comido por un pájaro u otro predador, aguanta la digestión y aparece vivo en las heces.

Thomas y su grupo han estudiado un nematomorfo, Spinochordodes tellinii, y han visto mediante proteómica que el gusano produce algunas moléculas que manipulan el sistema nervioso central del grillo, como proteínas de la familia Wnt, que son similares a proteínas de insectos que intervienen en el desarrollo del sistema nervioso central y que pueden actuar de forma mimética, con lo que explican al menos en parte que el grillo se comporte de forma anómala. Además, los grillos muestran expresión diferente de proteínas según el momento del ciclo circadiano, el estado de parasitismo, el período de desarrollo del parásito y la emergencia del gusano y el parásito muestra diferente expresión de proteínas según sus diferentes estadios: vida libre, período de manipulación y período de emergencia. Es un proceso delicado y complejo en el cual el parásito cambia el comportamiento del grillo modificando su química cerebral.

El grupo de Thomas ha estudiado los cerebros de grillos (Nemobius sylvestris) con parásitos y sin parásitos y ha visto que difieren en algunas aminas y aminoácidos de los que no se conoce que tengan función moduladora de la transmisión nerviosa. Los autores no fueron capaces de detectar serotonina y no encontraron diferencias en la concentración de dopamina, pero la espermidina y la mayoría de aminoácidos mostraban menor concentración en los animales infectados. Sin embargo, no es seguro que esto sea parte del proceso del control mental del grillo por parte del parásito. Hay que tener en cuenta el enorme volumen del gusano en relación con el tamaño de su huésped por lo que es razonable asumir que los grillos sufrirán diversos efectos inespecíficos y/o estrés, lo que también influirá sobre la química cerebral.

El mismo grupo ha estudiado el cerebro de estos grillos, comparando animales infestados con los que no lo están. Primero realizaron un estudio bioquímico para cuantificar distintos neurotransmisores y neuromoduladores, sustancias que controlan la acción de los verdaderos transmisores. En general los animales infestados tenían menores concentraciones de aminoácidos que los animales libres de parásitos. La taurina, uno de estos aminoácidos, es interesante porque es un importante neurotransmisor de los insectos y regula muchos fenómenos biológicos, incluyendo la osmoprotección del cerebro. Una posible hipótesis es que los gusanos causan esa desregulación del sistema osmótico y la falsa sed, el animal tiene un grado de hidratación normal, impulse al grillo a moverse hacia el agua —y hacia su muerte— durante la noche.El hecho de que los grillos infestados presenten menor concentración de aminoácidos que los animales sin parásitos sugiere una posible competición entre el huésped y el parásito para conseguir nutrientes. Tampoco es posible excluir la hipótesis de que esa depleción global en los individuos infectados se deba a que los animales infestados pasen más tiempo en la última parte de su vida buscando una zona con agua que buscando comida. El hecho de que se vea una misma tendencia para los aminoácidos que son neurotransmisores que en los que no lo son apoya la hipótesis de que estos cambios son inespecíficos.

Otra línea de trabajo fue analizar la neurogénesis, la formación de nuevas neuronas, entre animales parasitados y controles. Para ello realizaron un estudio histológico de los corpora pedunculata, una parte del cerebro de los insectos que interviene en la memoria y el aprendizaje.

El índice mitótico, que indica el número de células en división, presentaba un incremento del doble en el número de células en división en los insectos parasitados y esas mitosis daban lugar a neuronas. El cómo ese incremento en la neurogénesis induce la manipulación del comportamiento es una cuestión todavía sin respuesta. Una posibilidad es que el exceso de producción de neuronas interfiera con los circuitos neurales y los corpora pendunculata, donde tiene lugar esta generación neuronal, son los principales centros de integración sensorial del cerebro del insecto. Esos circuitos alterados pueden hacer que el análisis de las señales ambientales esté perturbado lo que llevaría a unas respuestas anómalas, a la conducta suicida. Esta posibilidad estaría apoyada por estudios en roedores que muestran que la neurogénesis del giro dentado de la formación hipocampal es un mecanismo celular para la limpieza periódica de engramas de memoria anticuados y sugiere que la adición incontrolada de nuevas neuronas, un cambio que podría ser inducido por la taurina, podría alterar gravemente la actividad del sistema nervioso central.

Estos estudios abren una posibilidad inquietante: ¿y si algún parásito estuviera detrás de nuestros comportamientos suicidas? El suicidio es algo que no entendemos, contrario a las leyes básicas de la biología siempre encaminadas a la conservación de la especie y del individuo. ¿Por qué nuestro cerebro nos traiciona? ¿Por qué nuestro cerebro nos asesina? Muchos suicidas están deprimidos pero mucha gente deprimida no se suicida. ¿Y si hubiera algún organismo empujándonos hacia ese precipicio? ¿Y si un parásito pudiese alterar nuestro comportamiento tal como sucede en los grillos? Entender estos procesos es importante, es mucho lo que está en juego. Diez personas se suicidan diariamente en España.

Fuente: https://jralonso.es/2019/07/24/grillos-kamikazes-y-nudos-gordianos/

martes, 7 de mayo de 2019

El pez que baila la danza de la muerte

https://jralonsoes.files.wordpress.com/2019/04/image.jpg?w=150&h=150Euhaplorchis californiensis es un gusano, un trematodo del filo de los platelmintos. Como su nombre indica vive en la costa oeste norteamericana, en las marismas salobres del sur de California. El parásito tiene tres huéspedes: aves del litoral, caracoles marinos y peces de agua salada.

 Euhaplorchis californiensis es otro de estos parásitos que para aumentar las posibilidades de saltar de una especie a otra y conseguir cerrar su ciclo vital modifica el comportamiento de su huésped, es, por tanto, otro de esos amos diminutos capaz de convertir a un ser mucho más grande y con un sistema nervioso más complejo y evolucionado, en su esclavo. Los huevos del parásito salen al exterior con los excrementos de las aves. Los caracoles marinos (Cerithideopsis californica) consumen esas deposiciones y el parásito, en respuesta, castra a los caracoles y los
convierte en estériles. De esa manera se hace con su cuerpo y lo aprovecha en su exclusivo beneficio, elimina su tejido reproductor y de así evita que el caracol dedique recursos a producir nuevos moluscos. Además los parásitos castradores manipulan la fisiología de su huésped mediante la liberación de hormonas y modulando su expresión génica haciendo que el control efectivo del cuerpo del caracol pertenezca ahora al trematodo.

Dentro del caracol los parásitos viven un par de generaciones y entonces las cercarias (las larvas en forma de disco con cola de estos trematodos) salen y nadan libremente en la marisma. Las cercarias tienen fototactismo positivo (nadan hacia la luz) y geotactismo negativo (se alejan del centro de gravedad, del centro de la Tierra) con lo que nadan preferentemente hacia la zona superior del agua, que es donde están mayoritariamente los peces pelágicos. Su habilidad es tal que E. californiensis está presente en prácticamente el 100% de las poblaciones salvajes del pez que parasita, Fundulus parvipinnis. Esos peces de la familia Cyprinodontidae tienen colores brillantes por lo que son muy populares entre los aficionados a los acuarios donde se conocen como killifish. Cuando consiguen acercarse a uno de ellos las cercarías se agarran a las agallas y entonces empieza lo gore. Desde la branquia, las cercarias siguen un nervio craneal hasta llegar a la cavidad cefálica del killifish. Los mamíferos tenemos cerebros muy grandes que ocupan todo el espacio del interior del cráneo pero en los peces el volumen cerebral es mucho menor y el cerebro está situado en una cavidad más amplia y rellena con una sustancia muy poco densa, parecida a un moco oscuro. Allí cientos de parásitos forman una envuelta densa alrededor del cerebro. El número de parásitos es tan alto que la biomasa de parásito constituye casi el 2% de la biomasa del killifish en algunos lugares.

Y entonces el comportamiento del pez cambia. A pesar de tener miles de cistos en sus cerebros, los killifish infectados nadan con tanto vigor como los peces sin parásitos, consiguen tanta comida como los peces sanos y se reproducen normalmente. Pero los killifish infectados comienzan a hacer cosas raras: nadan contoneándose, se giran y muestran sus brillantes y coloridas escamas de los costados, hacen movimientos súbitos, se asoman a la superficie e incluso saltan fuera del agua. Una danza muy peligrosa. Este comportamiento extemporáneo y llamativo hace que un killifish con parásitos tenga una probabilidad treinta veces mayor que un pez igual sin parásitos de ser capturado y comido por un ave. Así consigue el trematodo su objetivo: vivir en el intestino del ave donde producirá huevos que serán liberados junto con los excrementos e irán a parar a las marismas y las pozas cercanas donde podrán ser comidas por un caracol cerrando el ciclo vital.

¿Y cómo consigue la cercaria que el pez cambie su comportamiento? Jenny Shaw, que entonces trabajaba en la Universidad de California Santa Barbara y su grupo de investigación, vieron que la cercaria libera sustancias químicas que afectan al sistema nervioso central del pez. Dopamina y serotonina son dos monoaminas, dos neurotransmisores que controlan la locomoción y el comportamiento social del pez. El análisis bioquímico de estos peces muestra que hay una disminución asociada a la densidad de parásitos en la actividad serotonérgica en el hipocampo de los peces afectados así como una disminución de la actividad dopaminérgica en los núcleos del rafe. Ese cambio en la química cerebral hace que el pez nade y se comporte mucho más agresivamente, que sea más activo, que se mueva por impulsos que, probablemente sin saberlo, se acerque a saltos y a giros a su trágico destino final. Una hipótesis sobre la esquizofrenia es que está generada por una hiperactividad en los circuitos dopaminérgicos, los que usan dopamina. En cierta manera ese pez está teniendo un comportamiento extraño y quizá, como los pacientes con esquizofrenia, tiene una menor habilidad para entender la realidad.

A menudo vemos los parásitos como influencias siempre negativas y dañinas pero es posible que no sea así o, mejor, que la realidad sea más rica y compleja. La presencia del trematodo hace que las aves tengan más facilidad para capturar peces por el comportamiento anómalo de estos. De hecho la susceptibilidad del killifish infectado para ser capturado por sus aves predadoras ha hecho que a lo largo de esa costa haya un ecosistema muy rico con una gran abundancia y diversidad de aves piscívoras. Los parásitos también ayudan a hacer un control de poblaciones. Buck y su grupo estudiaron las diferencias entre caracoles con parásitos y sin parásitos. Los que estaban libres de trematodos ponían más huevos y la densidad de población era mucho mayor y, de hecho, la población de caracoles en un ambiente natural se duplica frente a la que existe normalmente con la presencia del parásito, de Euhaplorchis californiensis. Por tanto, la presencia de parásitos hace que el ecosistema sea más biodiverso y añada nuevos elementos de regulación.

Fuente: https://jralonso.es/2019/04/11/el-pez-que-baila-la-danza-de-la-muerte/

miércoles, 9 de agosto de 2017

¿Dudas si vacunar a tu hijo?

 "TRISTE HERENCIA", del pintor Joaquín Sorolla (Año 1899)
 Estás oyendo de gente que no ha vacunado a sus hijos, escuchas informaciones contradictorias, quieres hacer lo mejor. Hay gente que está en contra de la medicina moderna y piensa que deberíamos eliminarla y dejar que la enfermedad siga su curso o usar solo remedios tradicionales. Hay quien cree que las enfermedades infecciosas son cosas del pasado o inventos de las compañías farmacéuticas para ampliar su negocio. Otros pueden haber tenido una experiencia donde alguien de la familia tuvo una reacción adversa a una vacuna. Este post intenta aclararte cosas, darte datos fiables, información contrastada. Ya te adelanto que estoy a favor de la vacunación pero querría que no lo hicieras por miedo o por obligación sino por el firme convencimiento de que estás haciendo lo mejor para tus hijos y cuando surja esta conversación puedas explicar por qué, después de leer e informarte, vacunaste a tus hijos.

Las vacunas no son seguras. Ningún agente farmacológico, incluido las vacunas, es seguro al 100%. Pero para que sea autorizado sigue un proceso de evaluación riguroso y largo (puede durar hasta diez años) donde se comprueba que sus beneficios son enormemente superiores a los riesgos. Muchos de los problemas que alguna gente comenta no surgen de la propia vacuna sino que son simplemente algo que sucedió al mismo tiempo que la vacunación pero no son dos cosas conectadas. Las reacciones negativas de las vacunas son muy leves como dolor o enrojecimiento en la zona de inyección o algo de fiebre pero estas molestias o los posibles riesgos son mínimos frente a los de las enfermedades que las vacunas evitan.

Las vacunas llevan ingredientes peligrosos. Según su tipo, las vacunas pueden llevar virus vivos, virus muertos, proteínas purificadas de virus, toxinas bacterianas inactivadas o polisacáridos bacterianos. Para asegurar su estabilidad pueden llevar aditivos como gelatina o albúmina. Algunas vacunas como las de la gripe o la fiebre amarilla se producen en huevos con lo que pueden causar una alergia si alguien tiene alergia a los huevos. Las vacunas también pueden llevar adyuvantes que son a menudo sales de aluminio para conseguir una respuesta mejor del sistema inmune, la parte de nuestro organismo que se encarga de la defensa activa.

Las vacunas llevan mercurio que es un tóxico muy potente. La mayoría de las vacunas actuales son monodosis y no necesitan preservantes. Antiguamente, cuando las vacunas iban en un gran frasco del que se iban sacando sucesivamente las dosis de vacunas éstas podían llevar como conservante una sal de mercurio (timerosal o tiomersal) que contenía un producto que era el etilmercurio. Éste es distinto que el metilmercurio, que es una neurotoxina. Durante 80 años se usaron vacunas con pequeñas cantidades de timerosal y no se vieron nunca daños.

Las vacunas se cultivan en células de abortos. Algunos virus solo se reproducen en células humanas. Para producir estas vacunas necesitas un suministro estable y controlado de células humanas. Eso se consigue usando líneas celulares, que son células que se cultivan desde hace más de cincuenta años. Son líneas «eternas» que producen todas las células que necesitemos.

Las vacunas debilitan el sistema inmune. El sistema inmune empieza su desarrollo en la etapa fetal. Mientras va madurando los recién nacidos están protegidos frente a muchas infecciones, pero no todas, por los anticuerpos de su madre. Las vacunas refuerzan la respuesta del sistema inmune y están pensadas para integrarse en el desarrollo normal del niño. Cada niño está expuesto a muchas sustancias nuevas cada día y genera anticuerpos contra ellas. No suele haber ningún problema para generarlos también para las moléculas que forman parte de la vacuna.

No me gusta que nadie me diga lo que tengo que hacer con mis hijos. Lo entiendo. Es posible y a veces hasta comprensible que desconfíes de los gobiernos, las instituciones, las universidades, los investigadores… pero piensa que la inmensa mayoría de los médicos están a favor de las vacunas, la inmensa mayoría de los investigadores defienden su uso. Es posible que pienses que alguno tenga intereses económicos, incluso que pueda ser tan desalmado que a cambio de dinero ponga en riesgo la vida de niños pero ¿el 99%? ¿Crees que todos los pediatras, o el 99% son unos asesinos en potencia? ¿qué opinas que ese mismo 99% vacune a sus hijos? ¿No crees que si fuera una argucia para conseguir sobornos, se quedarían con el dinero pero no vacunarían a sus hijos? En un tema de salud ¿de quién debes fiarte? ¿De quién puedes fiarte? Por otro lado, todas las sociedades se organizan con normas generales. Esas normas indican a qué edad se empieza la escuela, a qué edad se puede votar y a qué edad y qué vacunas se deben poner de forma obligatoria. Ese calendario de vacunación es fruto del consenso. Los especialistas pueden discutir algún punto concreto del calendario de vacunación pero en general asumen que es un acuerdo bastante razonable.

Si yo decido poner en riesgo la vida de mi hijo es cosa mía. No me parece defendible que un padre tenga el derecho a arriesgar la vida de su hijo pero es que además pones en peligro las vidas de los hijos de otros, que pueden no estar de acuerdo contigo. La leucemia linfoblástica aguda, un tipo de cáncer frecuente en niños, requiere un tratamiento que debilita las defensas y puede hacer que ese niño muera por una enfermedad que le ha contagiado tu hijo, porque ese niño no puede vacunarse. No es una mera hipótesis, han muerto niños con leucemia de que algún compañero sin vacunar le contagió enfermedades supuestamente leves como el sarampión.

Las multinacionales farmacéuticas hacen un gran negocio con las vacunas. Es verdad que el negocio de las empresas farmacéuticas se basa en vender productos sanitarios, medicamentos, también vacunas. Pero las vacunas son en general muy baratas. Una de las preocupaciones del siglo XX era que se trataba de un negocio poco interesante y cada vez había menos fábricas de vacunas.

Afortunadamente otros países con grandes poblaciones, en particular en Asia, preocupados de que en caso de carestía no tendrían vacunas suficientes, han puesto en marcha sus propias fábricas. En el siglo XXI, han surgido nuevas vacunas, que se venden a precios mucho más caros y algunas empresas farmacéuticas occidentales se han vuelto a interesar por el tema de las vacunas.

He visto a un investigador alertando del peligro de una vacuna. Hay cientos de miles de investigadores en el mundo, en todos los países. Como en todos los colectivos hay gente muy preparada y gente menos preparada, hay personas que son enormemente respetadas y otras cuyas opiniones generan estupor entre sus compañeros. ¿Crees posible que un investigador crea algo totalmente estúpido? Yo sí lo creo posible, especialmente si es un mal investigador.

La verdad siempre surge de uno enfrentándose a la opinión de la mayoría. Es verdad, así es como avanza la ciencia. Pero no se basa en opiniones, se basa en el método científico que consiste en hacer una hipótesis (este medicamento es eficaz y seguro), hacer una experimentación (ver los resultados en grupos similares, uno al que se da el medicamento y otro al que no se le da) y llegar a conclusiones.

38a5c2f6c5ff5b273ff3098007480da5 Igual que hay físicos que pueden creer en el horóscopo, hay médicos que creen en la homeopatía e investigadores que no apoyan las vacunas. Pero son pocos, los peor formados y no suelen querer debatir con sus compañeros porque quedan siempre en ridículo.

Las vacunas no sirven para nada. La esperanza de vida en España pasó de 34,9 años a más de 80 entre 1900 y 2014. La muerte de niños que antes era una constante en todas las familias ahora se ha convertido en una desgracia excepcional. Una buena parte de ese progreso se debe a las vacunas. Se calcula que cada año las vacunas salvan la vida de tres millones de niños.

Si las vacunas fueran tan eficaces habrían acabado con las enfermedades. Hemos conseguido acabar con una enfermedad terrible, la viruela, gracias a la vacuna. En toda la historia de la Humanidad es la primera vez que lo logramos. Antes, uno de cada siete niños moría de viruela, es decir, millones. Ahora ninguno. Estamos muy cerca de conseguir erradicar la segunda, la polio. En 1988 estaba en 150 países, hoy solo queda en 3, pero nos resulta muy difícil vacunar a todos los niños en esos países. En algunos casos, como en Pakistán, la gente que ponía vacunas ha sido asesinada.

Las vacunas causan autismo. No es verdad. Esta teoría fue el invento de un miserable, Andrew Wakefield, que había patentado su propia vacuna y quiso desprestigiar la vacuna triple vírica para ganar dinero. Numerosos estudios han demostrado que no hay relación entre las vacunas y el aumento de casos de autismo que estamos teniendo.

Las vacunas causan asma y alergias. No es cierto. No hay ningún dato que corrobore esta información. Al contrario, es muy importante que los niños con asma reciban todas la vacunas porque para ellos coger una enfermedad como tosferina o gripe puede agravar su asma.

Las vacunas pueden causar una reacción mortal. Es cierto. Prácticamente todos los medicamentos pueden causar una reacción adversa. Por ejemplo, la aspirina puede causar hemorragias intestinales que te podrían llevar a la muerte pero en todos los casos se sopesan los riesgos y los beneficios y en el caso de las vacunas los beneficios son abrumadoramente mayores. El riesgo de ponerse una vacuna es menor que el de utilizar un automóvil.

Las vacunas han causado muertes. Es verdad. En el siglo XIX, Robert Koch intentó usar la tuberculina como vacuna de la tuberculosis pero lo que consiguió fue reactivar una tuberculosis que estaba latente y algunas personas murieron. En el siglo XX, los laboratorios Cutter prepararon un lote de vacunas contra la polio que estaba defectuoso y de las 120.000 dosis empleadas, 5 niños murieron. Aprendimos de esos errores porque la ciencia es como avanza, viendo lo que ha pasado, reforzando sus controles, mejorando sus procedimientos. El número de personas salvadas por las vacunas es cientos de miles de veces superior a aquellos fallecidos a causa de una vacuna.

????????????????????????????????????
Un niño con viruela y otro vacunado
Cada vez aumentan el número de vacunas que quieren que nos pongamos, todo por el negocio. La ciencia avanza y afortunadamente vamos desarrollando nuevas vacunas. Los presupuestos de Sanidad no andan sobrados y se revisa con cuidado cualquier medicamento o vacuna, más aún si va a tener que administrarse a millones de niños. Si su eficacia y seguridad no están claras, no se incorpora al calendario de vacunaciones.

Si mi hijo enferma, ya le curarán. Siempre es mejor prevenir que curar. Por poner un ejemplo, la rabia es una enfermedad casi con seguridad mortal mientras que la vacuna contra la rabia, que se pone a los perros, funciona muy bien. En muchas otras enfermedades la eficacia de las vacunas es altísima y el riesgo de morir si se contrae la enfermedad, o de tener efectos secundarios es alto. Un buen ejemplo es este caso reciente de difteria. Como en general no hay casos de difteria gracias a la eficacia de la vacuna, no ha apenas ningún medicamento disponible. Se buscó toxina antidiftérica en Estados Unidos, Alemania y Suecia sin encontrar ninguna disponible. Finalmente se encontró en Rusia y se mandó en avión por valija diplomática. Un niño puede morir mientras se busca un medicamento eficaz.

Las vacunas alteran el equilibrio ecológico. Las vacunas son muy específicas y actúan contra un virus, una bacteria, un parásito. Es cierto que ese virus puede llegar a desaparecer por efecto de las vacunas (es lo que ha sucedido con el virus de la viruela del que solo quedan unas muestras guardadas que muchos pensamos que deberían ser destruidas) pero eso no altera a otras especies, no genera en sí ningún problema en los ecosistemas. Si volviera a haber viruela morirían millones de personas pero la solución a los problemas de sobrepoblación no puede ser la difusión de enfermedades, sino buscar equilibrios y apoyar la educación y el desarrollo económico que son las mejores herramientas para el control de la natalidad.

image_thumb[1]
Me opongo a las vacunas por motivos religiosos. No puedo a entrar a discutir porque no tengo conocimientos teológicos pero entiendo que Dios, en todas las religiones, quiere lo mejor para los hombres; entiendo que Dios desea que usemos los medios disponibles para ayudar a otras personas, en particular a los más frágiles, a los más débiles; entiendo que las vacunas se basan en el funcionamiento del sistema inmunitario que para un creyente es también obra de Dios. Si puedes hacer algo para salvar la vida de un niño ¿qué dice tu religión? ¿debes hacerlo o debes desentenderte?

Prefiero usar vacunas homeopáticas. Las vacunas homeopáticas son ineficaces porque no contienen ingredientes activos y por tanto no estimulan el sistema inmunitario. De por sí no hacen daño por esa ausencia de sustancias eficaces pero son peligrosas si sustituyen a las vacunas que realmente funcionan. Usar una vacuna homeopática es similar a no vacunarse, la única diferencia es que la medicación homeopática cuesta dinero.

Confío aclarar con este post algunas leyendas urbanas. Por favor, no dudes en consultar cualquier duda que tengas, en plantear cualquier argumento que tengas en contra de la vacunación, es un tema muy importante y ojalá consigamos que la gente tenga una idea más clara de lo que está en juego.


Fuente: http://jralonso.es/2015/06/03/dudas-si-vacunar-a-tu-hijo/

sábado, 7 de enero de 2017

El olor de las lágrimas



...
Las lágrimas son una secreción acuosa producida por las glándulas lacrimales y las glándulas de Meibomio y contienen una gran variedad de sustancias químicas incluyendo glucosa, sodio, potasio, proteínas entre las que están la albúmina, la globulina y la lisozima, que actúa como antimicrobiano, y distintos tipos de productos de desecho. Se sabía que las lágrimas tenían una función humectante y protectora de la córnea pero parece que hay mucho más. Se ha visto que la composición de las lágrimas generadas por emociones es muy diferente de la de las lágrimas producidas como un reflejo protector, como cuando nos entra algo en el ojo. En algunos animales, las lágrimas contienen sustancias químicas que influyen en el comportamiento de otros animales hacia el que llora. La rata-topo ciega (Spalax), también llamada con el divertido nombre de ratopín rasurado, extiende lágrimas en su pelaje y eso hace que otras ratas-topo sean menos agresivas con ese individuo.
   Pues bien, parece que en la especie humana las lágrimas también consiguen modular el comportamiento de otras personas. Ante las lágrimas de una mujer, los hombres perdemos la excitación sexual. Y no es, como pudiéramos pensar, ante la visión de una mujer llorando sino algo mucho más interesante desde el punto de vista científico: es ante el olor de las lágrimas. El experimento realizado por un grupo de investigadores del Instituto Weizmann de Israel consistía en recoger lágrimas de tristeza en unos bastoncitos de algodón. Para conseguir esas secreciones lo que hicieron fue poner anuncios por el campus solicitando voluntarios de lágrima fácil y luego hacerles ver películas lacrimógenas, lo que normalmente llamamos "dramón". De más de sesenta personas que respondieron, solo una era un hombre. Fue eliminado en las pruebas selectivas posteriores lo que también da un poco que pensar sobre el cromosoma Y y si realmente somos menos emocionales que las mujeres.
   Llorar por una emoción es un comportamiento del que sabemos muy poco y que parece exclusivo de los humanos a pesar de la mala fama de los cocodrilos al respecto. En ratones se ha demostrado que las lágrimas sirven como un emisor de señales químicas, de mensajes codificados en sustancias odorantes. El grupo de trabajo israelí empezó su estudio con la hipótesis de que las lágrimas tuvieran también en los humanos esa función quimiosensorial. Los hombres participantes en el estudio fueron incapaces de distinguir los bastoncillos impregnados de auténticas lágrimas de aquellos que solo contenían una gota de agua salada. Sin embargo, cuando se les ponían delante fotos de mujeres y se les pedía que puntuasen su atractivo sexual, aquellos que habían olido las verdaderas lágrimas emocionales femeninas valoraban peor los retratos, veían reducido el sex appeal de las fotografiadas y no era por las personas que formaban el grupo experimental y el grupo control pues se seguía cumpliendo cuando se intercambiaban los bastoncillos a los dos grupos. El efecto se comprobó en 17 de 24 participantes, un alto porcentaje a pesar de que el grupo no era numeroso. No solo eso, los participantes en el estudio que habían olido esas lágrimas, siempre frente a un grupo de hombres control que olían las gotas de solución salina, mostraban tres importantes diferencias: se puntuaban menos a sí mismos cuando se les decía que valorasen su deseo sexual en esos momentos, mostraban menores niveles de excitación (ritmo cardíaco y ritmo respiratorio) y presentaban también niveles reducidos de testosterona. Finalmente la neuroimagen con resonancia magnética funcional mostró que al oler las lágrimas femeninas se reducía selectivamente la actividad en los centros cerebrales masculinos de la excitación sexual. Es interesante mencionar también que el descenso de la testosterona en los hombres implica también un descenso de la agresividad y un aumento de la empatía, algo que encaja bien con la situación donde ese hombre se encuentra muy cerca de una mujer que se siente triste. Puede ser un consejo interesante para ellas: si después del cine quieres unos escarceos amorosos, no le lleves a ver Kramer contra Karmer si es que eres de lágrima fácil, puede que te consuele y poco más.
[...] Se ha visto que las lágrimas de un bebé reducen el deseo sexual tanto de hombres como de mujeres. Puede ser un factor, entre muchos otros, para esa bajada de la actividad sexual que se produce en muchas parejas tras el nacimiento de un hijo y un mecanismo biológico para decirnos que un bebé llorando tiene prioridad absoluta incluso ante lo "único". Pero no quiere decir que el amor se haya acabado: un estado emocional tiene dos componentes, uno que se manifiesta en una sensación física característica (la atracción o el deseo) y un sentimiento consciente (el amor). Ambos están mediados por distintas regiones cerebrales y es solo que la presencia del bebé ha hecho que el control hormonal haya pasado del modo "reproducción" al modo "crianza" pero los sentimientos están intactos, sobre todo si cambias los pañales cuando te toca.
   Finalmente, aunque el estudio se relacione con el sexo, que es algo que siempre vende, sus implicaciones van más allá. Existe un grupo de enfermedades que se tratan reduciendo mediante fármacos los niveles de testosterona, la más frecuente es probablemente el cáncer de próstata. Puesto que la medicación que se aplica tiene efectos secundarios, los resultados obtenidos en este estudio abren la puerta a la esperanza de que estos fármacos puedan sustituirse por lágrimas o por la sustancias químicas presente en las lágrimas que genera este efecto reductor sobre la testosterona.




José Ramón Alonso