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jueves, 30 de septiembre de 2021

De Afganistán a Australia sin pasar por la UE

Banderas australianas y estadounidenses se sientan sobre la mesa durante una reunión entre el primer ministro de Australia, Scott Morrison, y el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin, en el Pentágono el 22 de septiembre de 2021 en Arlington, Virginia.- AFP

 Estados Unidos compensa con submarinos nucleares y una OTAN del Pacífico su descalabro euroasiático. A un lado, el vector de la guerra y la “contención”; al otro, el de la integración comercial

 Estos días se han producido varias noticias importantes. Por ejemplo, se ha sabido que el gobierno de Estados Unidos y la CIA conspiraron para secuestrar y eventualmente asesinar a Julian Assange. El fundador de Wikileaks es uno de nuestros principales disidentes. Para nuestra vergüenza, lleva recluido/encarcelado desde hace una década en Inglaterra por denunciar crímenes de Estados Unidos. Otra noticia importante ha sido el anuncio del presidente chino, Xi Jinping, de que su país, el mayor emisor de CO2 –aunque no el mayor responsable de su contaminación histórica– no construirá más centrales térmicas de carbón en el mundo. Una buena noticia para la calificación de su Nueva Ruta de la Seda (B&RI), como eventual exportadora de contaminación. También ha sido importante el compromiso del presidente de la Autoridad Palestina (léase el impotente gobierno del gueto controlado por Israel), Mahmud Abbas, de llevar la ocupación israelí ante la Corte Penal Internacional si Israel no retira sus asentamientos ilegales en el plazo de un año.

 Al lado de todo esto, las elecciones alemanas y la retirada de Merkel, con las que nuestros medios han venido alimentándonos espiritualmente con gran profusión, es una noticia menor. La hagiografía de Merkel no tiene secretos: más allá de la propaganda, su legado para Alemania y Europa ha sido nefasto. Años perdidos. Para Alemania, para la UE y por la nula contribución al arreglo de la crisis global. Que el país sea gobernado ahora por una nueva “gran coalición” o por cualquier modalidad de tripartito es absolutamente irrelevante. La continuidad del Partido Neoliberal Unificado está garantizada. Nunca en toda su historia Alemania exportó impulsos liberadores a Europa.

“China es nuestro principal socio”

En Afganistán, el tono de la crónica ha continuado centrado en la maldad de los talibán hacia las mujeres, de acuerdo con el relato de que la debacle sufrida por Estados Unidos allá ha sido, fundamentalmente, una mala noticia y la violencia una novedad. Es realmente notable, teniendo en cuenta las decenas de miles de muertos que la ocupación occidental se cobró sin generar el menor escándalo en los últimos veinte años. La simple realidad es que esa gran violencia, con enorme derramamiento de sangre en condiciones de guerra civil, ha cesado con la derrota americana (lo mismo ocurrirá con la gran fábrica de opio) y eso es una excelente noticia para el pueblo afgano. En condiciones normales la crónica debería empezar por allí, así como por la extrema pobreza en la que se encuentra la mayoría de la sociedad,  y no por los más que comprensibles lamentos y denuncias urbanas de los periodistas y las mujeres que sufren los terribles atavismos que la “pátina de los siglos” incrustó en el país y que Joseph Kessel ya describió en los sesenta en su magnífica novela Les Cavaliers. Si no es así, es única y exclusivamente porque los occidentales, dueños del gran aparato mediático, han quedado de momento fuera de la foto de la posguerra, y, seguramente, del futuro afgano: en la conferencia internacional sobre el futuro de Afganistán, celebrada en Dusambé (Tayikistán) el 17 de septiembre, las (im)potencias occidentales no estaban representadas. Estaban, China, Rusia, Irán, los “stán” de Asia Central, Pakistán e India. Todos los vecinos unidos, con la ambigua reserva de India, por un común interés estabilizador.

“China es nuestro socio principal y más importante, representa una oportunidad excepcional para nosotros porque está dispuesta a invertir en la reconstrucción de nuestro país”, declaró a principios de mes a La Repubblica el portavoz talibán, Zabiullah Mujahid. Eso lo determina casi todo informativamente.

No estar en la foto no significa renunciar a seguir haciendo daño. Las reservas de oro y divisas afganas (9.400 millones de dólares) están retenidas en Estados Unidos y la administración podría estar sondeando la posibilidad de hacerse con bases en India desde las que atacar “objetivos terroristas” en Afganistán, “teniendo en cuenta los rumores de apoyo del Estado Islámico a los talibán”, en palabras del congresista Mark Green. Fabricando un escenario adecuado –ahí está el ejemplo de Siria– se puede continuar sangrando a Afganistán, ahora para impedir un éxito de integración euroasiático liderado por China.  La estrategia de Washington es “regresar al teatro afgano de forma que el Pentágono y la CIA puedan continuar la competición estratégica con Rusia y China y desestabilizar Irán” en palabras del exdiplomático indio Bhadrakumar. Si los talibán no brindan esa posibilidad, Washington continuará haciendo la vida imposible a cualquier gobierno afgano.

Australia encadenada al vector de la guerra

Sea como sea, el abrupto anuncio de una nueva alianza militar contra China, el AUKUS con el Reino Unido y Australia, y la llamativa venta de submarinos nucleares a esta última, han sido la forma de desviar la atención hacia la debacle sufrida en Kabul. El propio Biden ha presentado la retirada como un ejercicio de acopio de fuerzas para la batalla fundamental contra China, así que los submarinos están destinados al doble objetivo de olvidar la afrenta y mantener el propósito belicista esencial.

 Más que el agravio contractual de 50.000 millones de euros infringido a Francia en condiciones conspirativas (recordemos a François Hollande prometiendo a Rusia “mantener su palabra” en el contrato de los dos portahelicópteros Mistral, en julio de 2014, para vetar cinco meses después la operación por presiones de Washington), el contrato es significativo porque encadena a Australia, cuyo principal socio comercial es China, como beligerante vasallo de Estados Unidos en la región Asia/Pacífico. La diferencia entre los doce submarinos convencionales franceses y los ocho nucleares del contrato americano es que los segundos, que irán equipados con misiles Tomahawk de largo alcance, son un arma inequívocamente ofensiva por su capacidad de grandes navegaciones alejadas de sus aguas territoriales. Sus características, para las que Australia no está industrialmente preparada por falta de mano de obra cualificada en ese ámbito y por carecer de infraestructuras nucleares, hipotecan técnicamente a ese país con Estados Unidos.

Ocho submarinos de esas características significan que Australia podrá mantener dos o tres de ellos permanentemente “de guardia”, es decir en navegación operativa, mientras el resto está en mantenimiento o formación en un sistema de relevo permanente. Pero todo eso sucederá, con suerte, en diez o veinte años, que es lo que tardarán en construirse los sumergibles.

Desde el punto de vista del régimen de no proliferación nuclear regulado por el correspondiente acuerdo (NPT) este contrato es un desastre. Estados Unidos rompe su principio de no transferir tecnología naval de propulsión nuclear a otros países (excepto Gran Bretaña). Aumentan las posibilidades de que Brasil solicite a Francia lo mismo para sus proyectados submarinos, o que Corea del Sur pida a Washington no ser menos alegando el artificial “peligro” norcoreano que un simple acuerdo de paz con Estados Unidos solucionaría.

Frente a esta estrategia militar de contención a China (que Australia puede haber aceptado por tratarse de una “propuesta que no puede rechazar”, el Padrino dixit) está, como única alternativa no militar, la gran integración comercial euroasiática que Pekín promueve. En ese frente, la mencionada cumbre de Dusambé ha dado un importante paso (esa sería la cuarta noticia ninguneada de los últimos días): la integración de Irán en la Organización de Cooperación de Shanghai como miembro pleno. Comparen propósitos y métodos y llegarán a la alternativa: guerra o paz.

Nuevo incentivo para una UE marginada

Para la Unión Europea, después del agravio de la retirada unilateral de Afganistán sin aviso ni consulta, el contrato australiano es un nuevo incentivo hacia la autonomía en política exterior y de seguridad. En lo inmediato, es una invitación a desmarcarse de Estados Unidos y su perspectiva de conflicto con China, que es el primer socio comercial de la UE. Si la Unión Europea no deja claro su rechazo a esa perspectiva, su marginación internacional continuará profundizándose. De momento, Francia ha hecho su pataleta al constatar, como han dicho sus primeras autoridades, que Biden no es muy diferente de Trump en su trato con los aliados y al retirar sus embajadores de Washington y Camberra, pero el último discurso “sobre el estado de la Unión”, en Estrasburgo el 15 de septiembre, de Ursula von der Leyen ha sido inequívoco al hacer suyos los tres frentes de conflicto (y propaganda) de Estados Unidos hacia China: 1)participación en la militarización del patio trasero marítimo de China, 2) oposición a la integración euroasiática de la Nueva Ruta de la Seda y 3) participación en la campaña de “derechos humanos” lanzada sobre la condición de los uigures de Xinjiang. Von der Leyen no se dejó nada en su discurso. Como muestra estas tres citas:

 Sobre 1:  “La actual estrategia europea para la región indo-pacífica, de nuevo cuño, constituye todo un hito. Dicha estrategia da fe de la cada vez mayor importancia de esa zona geográfica para nuestra prosperidad y seguridad, zona por otro lado atractiva para determinados regímenes autoritarios con ansias de expandir su influencia. Europa ha de estar más presente y ser más activa en la zona. Colaboraremos para profundizar los lazos comerciales, reforzar las cadenas de suministro mundiales y desarrollar nuevos proyectos de inversión en tecnologías ecológicas y digitales”.

Sobre 2: “Sabemos muy bien cómo se financian las obras públicas, pero nos hacemos un flaco favor construyendo carreteras impecables entre, pongamos, una mina de cobre y un puerto, ambos de titularidad china. En lo tocante a este tipo de inversiones, hemos de actuar con mayor tiento, de ahí que en breve vayamos a presentar nuestra nueva estrategia de conectividad llamada ‘Pasarela Mundial’, que estableceremos con países de todo el mundo”.

Sobre 3: “Mientras les hablo, hay 25 millones de personas forzadas a trabajar bajo amenazas o coacciones. Jamás aceptaremos que tengan que fabricar forzosamente productos destinados a su distribución comercial en Europa, razón por la que propondremos que en nuestro mercado se prohíba la comercialización de bienes o mercancías que sean fruto del trabajo forzado. Porque bajo ningún concepto se puede mercadear con los derechos humanos”.

Mientras la Unión Europea sigue en su deriva hacia la irrelevancia internacional, en Asia Oriental la cruzada belicista de Washington contra China no es vista con buenos ojos. El anciano exprimer ministro malayo Mahathir Mohamad (96 años), seguramente el político más respetado en Asia Oriental, ha sido claro al respecto: “Si quieren lanzar cohetes y competir, háganlo, pero no vengan a perjudicar a nuestro mercado en Asia. La cooperación con China es muy importante para nosotros, son un gran mercado y nos aprecian por las materias primas que les vendemos. Somos vecinos y no vamos a confrontar. Australia y Estados Unidos quieren forzar a los países de la ASEAN obligándoles a tomar partido en su favor con el objetivo de confrontarse con China. No podemos hacer algo así”.

Estados Unidos compensa con submarinos nucleares y una ‘OTAN del Pacífico’ su descalabro euroasiático. A un lado el vector de la guerra y la “contención”, al otro el de la integración comercial.

Fuente: https://ctxt.es/es/20210901/Firmas/37318/afganistan-australia-submarinos-nucleares-estados-unidos-rafael-poch.htm

 Aukus: el “anillo de acero” de Estados Unidos alrededor de China en 33 apuntes

miércoles, 7 de abril de 2021

China: el regreso de una superpotencia

 El orden mundial de posguerra liderado por Estados Unidos podía aceptar la integración periférica de Pekín en el capitalismo global, pero tienen grandes dificultades para encajar al país asiático como gigante tecnológico

Zhongnanhai, sede oficial del gobierno del gobierno chino.  Ming Xia

En los últimos treinta años, mientras China era la “fábrica del mundo”, con un papel periférico y funcional a la globalización liderada por Estados Unidos, las fricciones entre ambos países eran menores. Sin embargo, en la actualidad la situación es muy distinta, ya que el país asiático ha iniciado un cambio en su modelo de crecimiento económico que está provocando grandes tensiones con Washington. 

Concretamente, el proceso de transición económica de China pasa por cambiar su rol de “fábrica del mundo” al de superpotencia tecnológica. Este fenómeno está reconfigurando el capitalismo mundial, situación que Estados Unidos percibe como una amenaza para su hegemonía. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

La mayor economía durante gran parte de la historia 

La visión eurocéntrica distorsiona la forma en la que observamos y describimos el mundo, algo que se plasma en los términos en los que interpretamos lo que ocurre en China. De hecho, una muestra de los límites de nuestra cosmovisión es clasificar al país asiático como “emergente”, pues China ha sido una de las economías más grandes del mundo durante los últimos 2.000 años. Más bien, el crecimiento del país en los últimos treinta años ha sido la vuelta a su papel más frecuente: el de superpotencia económica. 

La economía china ejercía como motor de redes comerciales a larga distancia siglos antes de que portugueses, holandeses y británicos tomaran el control del intercambio entre Oriente y Occidente. Los productos chinos solían ser la vanguardia tecnológica del mundo y los europeos no fuimos capaces de reproducir estas manufacturas hasta siglos después. En la actualidad, en Occidente nos sorprendemos con la escala de la fabricación china como si fuera algo nuevo, pero en realidad es solo una vuelta a la norma histórica. 

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Figura 1: Porcentaje de participación en el PIB                                             Fuente: Visualcapitalist

Sin embargo, después de quedarse fuera del epicentro de la I y II Revolución Industrial y con la derrota de la dinastía Qing por los británicos en la I Guerra del Opio (1839-42) el equilibrio de poder viró hacia Occidente. A partir de este momento, China entraría en el Siglo de Humillación (1839-1949) en el que el país atravesaría una época de decadencia económica, política, tecnológica, cultural y social, subordinada al imperialismo occidental, ruso y japonés. 

Después de cien años de desórdenes económicos, territoriales, sociales y políticos, con el final de la Guerra Civil y la llegada al poder del Partido Comunista de China (PCCh) en 1949, la unificación del país sería un hecho. En este contexto, durante los treinta primeros años de la República Popular De China, se formó una economía socialista planificada al estilo soviético, se colectivizó la propiedad agraria y se consiguió una rápida industrialización del país. Así, pese a la convulsión que supuso el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural, se revirtió la fuerte decadencia previa, sentando las bases políticas y económicas que permitirían la gran expansión en las siguientes décadas de la reforma. 

Durante esta etapa (1949-1978), el modelo chino de planificación central aseguraba la distribución igualitaria del excedente, pero suponía un freno para la expansión de la productividad, a lo que se sumaba el limitado acceso a tecnología externa por la difícil situación geopolítica del país asiático. Partiendo de este contexto, con la llegada de Deng Xiaoping al poder en 1978, se inicia el proceso de reforma y apertura al capitalismo global coincidiendo con los primeros impulsos de la globalización.

Las autoridades chinas comenzaron una reforma en la que se caminaría desde la planificación de la economía a la inclusión progresiva de elementos de mercado, con el objetivo de mejorar la productividad en el sector agrícola y el industrial. Además, se promovió la flexibilización de las restricciones al comercio exterior y la creación de Zonas Económicas Especiales en la costa sur para atraer inversión extranjera directa a través de la cual se tendría acceso a tecnología extranjera. 

Figura 2: Comercio exterior como porcentaje del PIB                              Fuente: Banco Mundial

 Las ciudades costeras vivieron un proceso de rápida industrialización y se nutrían de mano de obra barata que provenía de las zonas rurales. Debido a la existencia de permisos de residencia urbanos (hukou), la mayor parte de población proveniente del campo se establecía en las ciudades sin derechos laborales ni acceso a servicios sociales, educación, sanidad, prestaciones por desempleo, pensiones, etc.  Esta situación permitía a las empresas producir con costes laborales muy reducidos y elevados beneficios, lo que creaba un entorno muy atractivo para que empresas multinacionales deslocalizasen parte de su producción y así exportar productos de bajo valor añadido. Como la mayor parte de los beneficios eran reinvertidos y la rápida urbanización empujaba la construcción de infraestructuras, las tasas de inversión de la economía china se convirtieron en el motor del PIB junto a las exportaciones.

De esta forma, en pleno auge de la globalización, el modelo de crecimiento convirtió al país en la fábrica del mundo, algo que terminó por impulsarse con la entrada en la OMC en el año 2001. En total, el PIB chino crecería de media un 10% anual entre 1980 y 2007, aunque con un peso del consumo muy reducido (véase figura 3) y gran dependencia de la elevada inversión (40,4% del PIB en 2007) y el comercio exterior (62,2% en el 2007, como se muestra en la figura 2). Además, ante los salarios reducidos y la débil red social del país, la tasa de ahorro era relativamente alta (49% del PIB en 2007). 

Figura 3. Consumo final (% del PIB).                                                                   Fuente: Banco Mundial

Con todo, el modelo de crecimiento empezaba a mostrar sus límites a mediados de la década de los dos mil. Sumado a los niveles de desequilibrio entre consumo en inversión, el incremento de los costes salariales a tasas superiores a la productividad comenzó a afectar a la competitividad de la economía china, erosionando también la rentabilidad de las inversiones. Además, la reducción de la migración del campo a la ciudad afectaría a la inversión en infraestructuras, muy vinculada al crecimiento de las ciudades. A esto se suman los niveles de contaminación y de desigualdad, que comenzaban a ser un problema grave. Concretamente, en 2007 el índice de GINI era de 0,48 puntos y los ingresos de la población urbana eran 3,33 veces los de la rural.

El cambio de modelo de crecimiento

La crisis mundial de 2008 supuso un punto de inflexión para las autoridades chinas a la hora de acelerar una modificación de los patrones de crecimiento, además de constatar que el país no podía depender tanto del exterior. No obstante, el agotamiento del modelo basado en la inversión y las exportaciones ha sido un debate que ha estado presente desde antes de la crisis económica del 2008 y que sigue muy presente a día de hoy. De hecho, antes de 2008, Wen Jiabao y Hu Jintao iniciaron el proyecto de “Sociedad Armoniosa” y “Desarrollo Científico”, que tenía como objetivos conseguir un mejor reparto de la riqueza y escalar en la cadena global de valor.

Del mismo modo, como marco de actuación tras la crisis la covid-19 y el conflicto con Estados Unidos, Xi Jinping ha propuesto el nuevo plan Dual Circulation, en el que se hace explícita la necesidad de depender menos del exterior y producir la mayor parte de los bienes intermedios en el interior del país, además de aumentar el consumo interno. Esta estrategia también se ha plasmado en el XIV Plan Quinquenal aprobado en marzo de 2021.

Figura 4: Distribución del PIB entre sectores de actividad                                         Fuente: Statista

Por tanto, durante más de una década, el Gobierno ha reconocido la necesidad de un cambio de modelo para transitar a uno en el que el consumo interno y la producción de alto valor añadido tengan más peso. Además, este cambio podría mejorar la calidad de vida de la población china, lo que generaría una mayor estabilidad social y política. Sin embargo, atendiendo a la evolución desde 2007, la economía china ha iniciado la transición con grandes dificultades.

Como se muestra en la figura 4, resulta evidente que la economía está transitando de tal forma que el sector servicios tiene más peso y la industria y la agricultura menos. Por otra parte, aunque se han reducido la dependencia del comercio exterior (figura 2), el peso del consumo sigue siendo muy reducido en comparación con otros países (figura 3) y la inversión ha aumentado hasta el 43,1% del PIB en 2019. Además, el índice de GINI sigue siendo muy elevado (0,46) pese a la mejora de la participación salarial en el PIB y a que la brecha salarial del campo/ciudad se ha reducido hasta 2,71 veces en 2017.

Las contradicciones en el cambio de modelo, así como la lenta transición, se explica por diversos factores. En primer lugar, al igual que en la crisis de 2008, como medidas para fomentar la recuperación ante la crisis derivada de la covid-19 se han promovido políticas que impulsan la inversión en infraestructuras, incentivando los mecanismos del modelo que se pretenden reequilibrar. En segundo lugar, existen grandes resistencias por parte de las burguesías exportadoras urbanas y los gobiernos locales ante este cambio, ya que, en gran medida, se siguen beneficiando de los mecanismos de crecimiento clásicos. En tercer lugar, como veremos a continuación, el cambio de modelo de China modifica su rol en el capitalismo global, lo que genera grandes tensiones, sobre todo con Estados Unidos.

El cambio del rol de China en el capitalismo global

Además de los cambios a nivel interno, desde la llegada al poder de Xi Jinping en 2013, el papel de la potencia asiática en el mundo es cada vez más activo, reflejo de la transición del rol de China en el capitalismo global.  En este sentido, dos de los proyectos más importantes de la etapa de Xi Jinping son el Made In China 2025 y el Belt and Road Iniciative (BRI). Ambos han tenido implicaciones internacionales de calado y han sido vistos como una amenaza por parte de Estados Unidos.

Por un lado, el plan Made in China 2025, iniciado en 2015, tiene como objetivo convertir al país asiático en el líder de producción de bienes de alta tecnología y reducir su dependencia del exterior, produciendo internamente el 70% de los materiales necesarios antes de 2025. Concretamente, de conseguir las metas señaladas en el plan, China se convertiría, en 2025, en el líder de las manufacturas en telecomunicaciones, ferrocarriles y energía eléctrica y ocuparía el segundo o tercer lugar en las industrias de robótica, automatización de alta gama y vehículos de nueva energía. Este proyecto ha tenido un gran peso en las tensiones geopolíticas con Estados Unidos, ya que la competencia en la producción de bienes de alta valor añadido supone una amenaza para la hegemonía estadounidense, además de una reforma de las cadenas globales de valor.  

Figura 5: Propietarios de patentes 5G (porcentaje sobre el total)

Fuente: Elaboración propia a partir de Kim et al. (2020)

Por otro lado, el proyecto del Belt and Road Iniciative (BRI) consiste en la construcción de un corredor económico terrestre a lo largo de la antigua Ruta de la Seda que conecta el oeste de China a través de la región central de Asia, Oriente Medio, Europa Oriental, Meridional y Occidental, y el cinturón económico marítimo que une la costa sudeste de China con el sudeste y el sur de Asia, los estados del Golfo, el este de África y Europa. Dentro del BRI se ha incluido también la Digital Silk Road, inversiones y acuerdos comerciales relacionados con infraestructura digital y datos.

En general, este proyecto iniciado en 2013 permite a China un incremento de las relaciones económicas y diplomáticas, impulsando inversiones en las que participan sus empresas, lo que alivia parte del problema de sobrecapacidad. Además, permite aumentar los lazos diplomáticos con terceros países y crea un nuevo contexto geopolítico de relaciones centradas en Pekín. 

Por otra parte, el BRI permite generar demanda externa para solventar el problema de sobrecapacidad de la economía china, crear rutas de importación seguras de energía e impulsar el desarrollo del oeste del país. Además, los proyectos de infraestructura realizados por empresas del país asiático en terceros países utilizan tecnología y estándares chinos, lo que crea una dependencia futura para la expansión o renovación de dichas construcciones. Con todo, además de su papel diplomático, el BRI funciona como palanca para sostener su modelo de crecimiento impulsado por la inversión, evitando la necesidad de reducir la capacidad de muchas empresas y los consecuentes cierres y despidos que eso generaría, además de exportar la tecnología y los estándares chinos. 

La nueva superpotencia 

El rol de China en el capitalismo global como fábrica del mundo, exportando bienes de bajo valor añadido, era compatible y complementario con la hegemonía de EE.UU. y un enclave fundamental en la globalización comercial y financiera. De hecho, los dirigentes estadounidenses consideraban que la inserción de Pekín en el capitalismo global haría que su sistema político convergiese con el de las llamadas democracias liberales occidentales. 

Sin embargo, con el cambio de modelo, China está consiguiendo ascender en la escala global de valor compitiendo de tú a tú en ramas de alta tecnología con las economías centrales (EE.UU., Europa y Japón), como puede ser en Inteligencia Artificial o en 5G (la figura 5 muestra como Huawei encabeza las patentes de 5G). Dadas las dimensiones económicas que ha alcanzado el país asiático, la estrategia de Xi Jinping provoca que Estados Unidos vea amenazada su posición de potencia hegemónica, pues tecnologías como el 5G o la IA serán el centro de la IV Revolución Industrial y el país que lidere su desarrollo será uno de los centros de acumulación de capital en la nueva etapa del capitalismo global. 

De hecho, este es uno de los puntos clave para explicar la guerra tecnológica entre ambas potencias. La carrera por liderar el desarrollo de nuevas tecnologías pasa por marcar los estándares y normas, además de copar las instituciones multilaterales que las desarrollan. Esta batalla se convierte en un juego de suma cero, pues la tecnología que llegue primero se convertirá en estándar internacional, por lo que el resto de los países tendrán que adaptarse a las reglas del juego del país líder.

La estrategia de EE.UU., tanto con Trump como con Biden, pasa por contener el ascenso de China. La ofensiva de Washington tiene como objetivo bloquear el acceso de Pekín a productos clave (como los semiconductores), además de impedir que la tecnología china (como el 5G) se expanda a nivel mundial. Ante esto, China ha acelerado su estrategia por la autonomía: depender menos del exterior en la producción de componentes clave, algo que se ha plasmado en el XIV Plan Quinquenal (2021-2025).

Derivado de lo anterior, los roles de las principales potencias están en pleno proceso de reconfiguración, en el que cada vez destacan más las políticas que buscan la autonomía estratégica. Es decir, más que en un desacoplamiento o una desglobalización, los principales países o regiones (China, EE.UU. o la UE) intentan conseguir una menor dependencia externa en tecnologías clave y tener más margen de maniobra en la toma de decisiones. 

En definitiva, mientras el centro de gravedad económico se desplaza a Asia, el edificio multilateral representa una correlación de fuerzas obsoleta. El orden mundial de posguerra liderado por Estados Unidos podía aceptar la integración periférica de Pekín en el capitalismo global, pero tienen grandes dificultades para encajar a China como superpotencia tecnológica. En este sentido, cada vez nos alejamos más de las pautas que reinaron durante la etapa de globalización y nos adentramos en la era de la autonomía estratégica.  

Fuente: https://ctxt.es/es/20210401/Politica/35454/Orden-mundial-China-potencia-mundial-Estado-Unidos-Capitalismo-Pekin.htm?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=publico

sábado, 9 de septiembre de 2017

Más de mil muertos y 270.000 refugiados en la ofensiva birmana contra los rohingya

El arzobispo Desmond Tutu rompe su silencio para pedir a su "querida hermana" Suu Kyi que ponga fin a las masacres

Una casa incendiada por el ejército birmano en el pueblo de Gawduthar, al norte de Rakhine. REUTERS

"Mi querida Aung San Suu Kyi. Yo ya estoy viejo, decrépito y formalmente retirado, pero rompo mi promesa de permanecer en silencio por la profunda tristeza que me causa la situación de la minoría rohingya".

Así arranca el arzobispo sudafricano y premio Nobel de la Paz Desmond Tutu su sobrecogedora carta dirigida a "mi querida hermana menor", la también premio Nobel y actual dirigente birmana Aung San Suu Kyi, co-responsable de la represión contra la comunidad rohingya que ya se ha cobrado mil muertos y 270.000 refugiados, en lo que pretende ser una mediación para frenar las masacres.

"Tu irrupción en la vida pública disipó nuestra preocupación por la violencia perpetrada contra los rohingya, pero lo que unos llaman "limpieza étnica" y otros "lento genocidio" ha persistido y recientemente se ha acelerado", escribe el arzobispo, de 85 años. "Si el precio político de tu ascenso a la oficina más importante de Birmania es tu silencio, es un precio demasiado alto. Un país que no está en paz consigo mismo, que no reconoce y protege la dignidad y el valor de todo su pueblo, no es un país libre".

Un grupo de refugiados rohingya que viven en Malasia gritan y sufren en una protesta para denunciar la limpieza étnica contra esta minoría. MOHD RASFANAFP

 Esta sucinta invitación a la dimisión no tiene muchas posibilidades de doblegar la voluntad de la ambiciosa Aung San Suu Kyi, quien defiende públicamente que el mundo es víctima de la "desinformación" rohingya y que la comunidad internacional aviva las tensiones étnicas en Birmania con sus críticas. Tampoco tuvo el más mínimo efecto la carta de otra premio Nobel, Malala Yousafzi, quien el pasado lunes escribió que "el mundo está esperando" que la birmana, conocida como La Dama, actúe para poner fin a la barbarie. No lo hizo la advertencia del secretario general de la ONU Antonio Guterres, quien recordó que las operaciones del Gobierno birmano "podrían constituir" limpieza étnica, ni tampoco la petición on line que, con casi 400.000 firmas, pide que se revoque el prestigioso premio con el que la Academia sueca reconoció en 1991 la defensa de los Derechos Humanos de la política birmana.

Desde que accedió al poder, la birmana ha confirmado que los Derechos Humanos no son precisamente su prioridad, al menos los referidos a los rohingya, una comunidad musulmana que no tiene derecho ni a ser nombrada en Birmania. Eso explica que Suu Kyi ni se inmutase en enero, cuando otros 13 Premios Nobel de la Paz, entre ellos el propio Tutu, Muhammad Yunus, Malala Yousafzai, José Ramos Horta y Oscar Arias, criticaron los crímenes cometidos contra los rohingya en la ofensiva de octubre de 2016, donde ya se denunciaron masacres que bien podrían constituir crímenes contra la Humanidad.

"Mil muertos o más"
La crudeza de la actual represión militar contra los rohingya no tiene precedentes y está provocando una reacción igualmente histórica ante la magnitud de los crímenes y del movimiento de población, producto de una política literalmente de "tierra quemada" -se están incendiando las aldeas, de forma que no quede nada a dónde regresar- que parece encaminada a expulsar de forma permanente a un pueblo que, a ojos de los birmanos, está compuesto por inmigrantes bangladeshíes, pese a llevar varias generaciones instalados en el país.

La relatora especial de la ONU para Birmania, Yanghee Lee, ha estimado a France Presse que la actual ofensiva podría haber causado "alrededor de mil muertos o más". En los comunicados de la Oficina de la Consejera de Estado Suu Kyi, sólo figuran datos de víctimas no musulmanas, miembros de las fuerzas de seguridad y bajas de los "terroristas extremistas" rohingya, pero no se mencionan muertes de musulmanes. Lee confirmó que hay muertos "en ambas partes" pero detalló que la mayor parte de víctimas se "concentrarían fundamentalmente en la población rohingya".

Una familia de refugiados rohingya cruza un río en Bangladesh. MOHAMMAD PONIR HOSSAINREUTERS

 De prestar atención a los relatos de los refugiados, no hay ninguna duda de que se están produciendo masacres de rohingya en el interior del estado de Rakhine a manos de los uniformados y de las milicias budistas, amparadas en la impunidad. Dado que el Ejército impide la entrada en Rakhine a los observadores independientes -también a la ayuda humanitaria, imprescindible en este contexto de violencia- es imposible contrastar unos y otros testimonios, aunque un grupo de periodistas autorizado a acompañar al Ejército birmano pudo ver aldeas musulmanas en llamas y ejemplares del Corán despedazados en las calles, lo cual incrementa las dudas sobre las acusaciones de la oficina de la Consejera de Estado, que acusa a los rohingya de quemar sus propios pueblos.

"Asunto inacabado"
La violencia ha provocado un éxodo humano que parece insinuar que Naypyidaw está decidido a acabar con la mera presencia de rohingyas en la zona. Como declaró el general Min Aung Hlaing, responsable del Tatmadaw (así se conoce al ejército), éste pretende terminar un "asunto inacabado" que data de la II Guerra Mundial. En 1942, el actual estado de Rakhine -entonces Arakan- asistió a graves episodios de violencia entre los rohingya, considerados aliados de los británicos, y los arakaneses budistas, pro-japoneses, azuzando un rencor que alcanza nuestros días.

A lo largo de medio siglo, los rohingya han ido perdiendo derechos y la persecución de la Junta Militar -y después, del actual Gobierno civil, rehén de los militares- ha ido agravándose. La discriminación y la represión han servido de excusa a la aparición del Ejército de Salvación Rohingya de Arakan (ESRA) que, con sus operaciones contra puestos fronterizos, han legitimado a los uniformados para emprender una operación militar de una crueldad sin precedentes.

El discurso oficial birmano habla sólo de "legítima defensa contra terroristas extremistas", pero uno menciona otra realidad en boca de los supervivientes, que mencionan masacres a cuchillo, personas quemadas con vida, amputaciones de civiles, bebés lanzados a ríos y ataques de helicópteros artillados contra civiles desarmados.

De ello dan fe los refugiados llegados al paupérrimo y vecino Bangladesh. Momena, de 32 años, huyó de la aldea de Kirgari Para en la madrugada del 26 de agosto con dos de sus tres hijos, ante "los sonidos del combate. Había mucho ruido, y vi a los soldados entrar en mi aldea. [...] Me refugié con otros aldeanos en la jungla. Volví a la mañana siguiente, cuando los soldados se marcharon, y vi a 40 o 50 vecinos muertos, incluidos niños y ancianos. Todos tenían cortes de cuchillo, heridas de bala o ambas cosas. Mi padre estaba muerto, había sido degollado". La mujer desconoce la suerte de su marido y de su hijo de 10 años, como ignora el paradero de su madre.

Un grupo de refugiados huyen hacia Bangladesh a través del río Naf. MOHAMMAD PONIR HOSSAINREUTERS

 En otros testimonios obtenidos por The Guardian en Bangladesh, los supervivientes de la aldea de Tula Toli dan fe de otra masacre. El rotativo británico citaba entre otros a Zahir Maher, un superviviente que logró esconderse en la jungla, pero desde allí asistió al asesinato de su familia. Los adolescentes y los adultos fueron disparados con fusiles, mientras que los niños y los bebés, incluida su hija Hasina, de seis meses, fueron lanzados al río por los uniformados.

"Limpieza étnica"
Los testimonios llevan a Human Rights Watch a mostrar su temor de que se está acometiendo una "limpieza étnica". "Las operaciones legítimas contra un grupo armado no incluyen quemar a la población civil en el exterior de sus casas", denuncia la directora de HRW para el Sureste Asiático, Meenakshi Ganguly.

Aunque el concepto de limpieza étnica no está formalmente definido en la ley internacional, expertos de la ONU lo definen como "una política intencional, diseñada por un grupo étnico o religioso, para eliminar por medio de la violencia y el terrorismo a otra población individual o grupo religioso de ciertas áreas geográficas. El objetivo parece ser la ocupación de territorio con exclusión del grupo purgado".

La ONG ha constatado mediante imágenes satélite amplios incendios de aldeas rohingya en los municipios de Rathedaung, Buthidaung y Maungdaw, en una represión que no tiene visos de terminar. "No hay indicaciones de que los horrores que se están descubriendo disminuyan", advierte Ganguly, para quien "Naciones Unidas debe presionar a Birmania ahora para terminar estos horribles abusos".

Birmania se encuentra tranquila al respecto: denuncia a la comunidad internacional por su apoyo a los rohingya, tacha todo de mentiras e invenciones y ya ha declarado que cuenta con el apoyo de China y Rusia para impedir cualquier condena en el Consejo de Seguridad, lo cual le garantiza impunidad para proseguir su campaña de represión.

El asesor de Seguridad Nacional Thaung Tun aseguró el miércoles en una rueda de prensa en la capital, Naypyidaw, que "estamos negociando con algunos países amigos para que no lo lleven ante el Consejo de Seguridad. China es nuestro amigo, como lo es Rusia, así que no hay muchas posibilidades de que esta cuestión vaya adelante", añadió.

Por su parte, Israel ha descartado dejar de proporcionar armas al Ejército de Birmania, alegando que se trata de "un asunto claramente diplomático", según el portal Middle East Eye. La página web asegura que empresas israelíes como TAR Ideal Concepts han entrenado a fuerzas especiales birmanas, y citando a ONG y oficiales birmanos, afirma que Tel Aviv ha vendido armas, barcazas y más de 100 carros de combate al Tatmadaw.

Fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2017/09/08/59b2805622601da2588b45ad.html

miércoles, 14 de junio de 2017

Así es la vida en las fábricas de ropa de Asia que trabajan para Ivanka Trump

Los trabajadores de la subcontrata que trabaja para la hija del presidente de EEUU reciben uno de los salarios mínimos más bajos de toda Asia
Se quejan de abusos verbales, objetivos de producción imposibles, horas extras impagadas y despidos injustos
Los salarios son tan bajos que algunos no pueden vivir junto a sus hijos, mientras colocan etiquetas con precios que equivalen a semanas de trabajo

AI urge a Ivanka Trump a visitar un centro de detención de inmigrantes
Cuando a Alia le contaron la clave de Ivanka para las mujeres trabajadoras recogida en su nuevo libro, se le escaparon las carcajadas. EFE
 La realidad de trabajar en una fábrica haciendo ropa para la marca de Ivanka Trump ha quedado al descubierto. Los empleados cuentan que les pagan tan poco que no pueden vivir junto a sus hijos, que son intimidados para no organizarse en sindicatos y que las mujeres son premiadas si no piden días libres por la menstruación.

The Guardian ha hablado con más de una decena de trabajadores de una de las fábricas de la marca de moda de Ivanka Trump en Subang, Indonesia, donde los empleados afirman que reciben uno de los salarios mínimos más bajos de toda Asia. También existen denuncias de objetivos de producción excesivamente elevados y horas extra solo compensadas esporádicamente.

Las quejas de los trabajadores llegan tan solo una semana después de que unos activistas desaparecieran tras ser detenidos por la policía cuando investigaban posibles abusos laborales en una fábrica china que elabora los zapatos de la marca Ivanka Trump.

El grupo de activistas afirmó que había descubierto una serie de violaciones en la planta, incluyendo salarios por debajo del mínimo legal en China, jefes que abusan verbalmente de sus trabajadores y "violaciones de los derechos de las mujeres".

En la fábrica de Indonesia, las quejas son similares, aunque los salarios que reciben los empleados son mucho más bajos. A continuación observamos la vida dentro de esta fábrica a través de entrevistas con los trabajadores. Todos han pedido que se modifiquen sus datos personales para no perder el trabajo.

"No nos gustan las políticas de Donald Trump"

Alia es una auténtica obrera. Ha trabajado en fábricas desde que dejó el instituto, de forma intermitente, incluso tras el nacimiento de sus dos hijos. Ahora hace ropa para marcas como la de Ivanka Trump en la Fábrica Industrial de Ropa PT Buma, en Subang, Java Occidental.

Desde que se casó con Ahmad, al menos uno de los dos ha estado siempre empleado. Pero aun así, explica Alia, nunca consiguen finiquitar sus deudas. En su lugar, lo que tiene para enseñar tras años de trabajo en PT Buma son dos habitaciones en una sucia pensión alquiladas por 27 euros al mes y decoradas con decenas de fotografías de sus hijos, porque la pareja no puede ni soñar con tener el dinero suficiente como para tenerlos en casa. Los hijos viven con su abuela, a varias horas de distancia en motocicleta y solo ven a sus padres un fin de semana al mes, cuando pueden permitirse la gasolina.

Alia recibe el salario mínimo legal de su provincia: 2,3 millones de rupias (154 euros). Este mínimo legal está entre los más bajos de Indonesia, y es un 40% más bajo que en las fábricas chinas, otra de las fuentes de producción de la marca de Ivanka Trump.

PT Buma, una empresa de ropa coreana, empezó a trabajar en Indonesia en 1999 y es una de las proveedoras de G-III Apparel Group, uno de los fabricantes al por mayor para destacadas marcas de moda, incluida la ropa de la hija del presidente estadounidense.

Muchos trabajadores de Buma saben quién es Ivanka. Hace alrededor de un año, Alia empezó a ver como aparecían sus etiquetas en las prendas de ropa. Ahmad, que también trabaja en la industria de ropa local y que como su mujer y la mayoría de los trabajadores en la planta PT Buma es un musulmán concienzudo, afirma: "No nos gustan las políticas de Donald Trump". Ahmad ha seguido en televisión las noticias del llamado veto migratorio musulmán. "Pero no estamos en una posición como para tomar decisiones de trabajo basadas en nuestros principios", explica.

Cuando a Alia le contaron la clave de Ivanka para las mujeres trabajadoras recogida en su nuevo libro, se le escaparon las carcajadas. Su idea de conciliar vida laboral y personal, afirma, sería poder ver a sus hijos más de una vez al mes.

Actualmente hay 2.759 trabajadores en Buma, de acuerdo con la oficina regional de fuerza laboral, de los cuales el total de afiliados a sindicatos es de 200, divididos en dos sindicatos. Para la mayoría de los trabajadores de Buma al margen de sindicatos, su trabajo es una adversidad cotidiana que soportar. En torno a tres cuartas partes de los empleados son mujeres, muchas son madres y varias, como Alia, dedican prácticamente todos sus ingresos a los hijos con los que no se pueden permitir vivir.

"No lo puedo soportar más"

Sita, de 23 años, es una de esas trabajadoras. Tuvo que dejar la universidad cuando sus padres enfermaron y empezó a trabajar en Buma el año pasado. Sita cuenta a the Guardian que su contrato se acabará pronto, tras siete meses de trabajo. "Es una de las formas de la compañía para lidiar con los costes", cuenta. Como contratada por obra y servicio, no recibirá ninguna indemnización. "No lo puedo soportar más. Trabajo a diario horas extra sin cobrar y sigo ganando solo 2,3 millones de rupias al mes (154 euros). Estoy pensando en mudarme de Subang, donde el salario mínimo es demasiado bajo. Pero no sé todavía dónde ir. No tengo contactos".

Pero para algunos, la posibilidad de tener un trabajo y una remuneración, por pequeña que sea, es motivo de cierta satisfacción. Eka, una madre soltera en sus 30 con dos hijos, ha pasado siete años en Buma. "Me sigue gustando mi trabajo. No es demasiado duro", cuenta a the Guardian. Yuma, una joven soltera, explica: "Me alegro de estar trabajando ahora en Buma porque mis padres son campesinos y es un trabajo muy cansado. Aquí por lo menos hay aire acondicionado".

Los trabajadores parecen tipificar al trabajador medio que hace la ropa de Ivanka Trump en Indonesia. No se abusa de ellos de forma flagrante, pero están en una situación tan alejada de la marca Mujeres que trabajan, de la hija del presidente, que les es imposible imaginar una situación donde cualquiera pudiese llevar los vestidos que están tejiendo. Ivanka Trump dejó de dirigir su marca en enero, aunque todos los productos siguen llevando su nombre en la etiqueta.

Las mujeres que son trabajadoras indefinidas en la fábrica Buma obtienen ciertas concesiones: baja por maternidad remunerada de tres meses (normalmente repartida en seis semanas de embarazo y seis semanas tras el parto), seguro médico obligatorio y un bonus mensual de nueve euros si no se toman el día por menstruación.

Horas extra no remuneradas

Estas informaciones sobre la fábrica Buma parecen típicas también de otras fabricas de Java Occidental, cuenta Andriko Otang, del Centro de Derechos de los Sindicatos de Indonesia. "Es muy común utilizar objetivos de producción no realistas para justificar horas extras no remuneradas".

De acuerdo con una fotografía de un horario que un trabajador enseñó a the Guardian, los objetivos de producción, desglosados por cada media hora entre las siete de la mañana y las cuatro de la tarde, son de entre 58 y 92 piezas por periodo. Sin embargo, los números reales de producción están entre 27 y 40.

"La dirección nos quita las tarjetas de identificación a las cuatro para no poder demostrar nada", cuenta Wildan, un trabajador de 25 años. Siete trabajadores afirman haber recibido abusos verbales, recibiendo insultos como "animal, idiota o mono". Otang señala que esto también es bastante común.
Además, Buma también tiene un patrón de comportamiento de despedir a trabajadores justo antes de Ramadán y volviéndoles a contratar un mes después, para evitar pagar un "bonus de vacaciones religiosas", según cuentan varios trabajadores. La legislación indonesia dicta que todos los trabajadores se merecen un bonus de vacaciones de acuerdo a su religión, que se calcula por lo menos como un mes de salario o más, dependiendo de la antigüedad del trabajador. En mayo de 2017 hubo unos 290 despidos antes de Ramadán, según informa Toto Sunarto, líder del sindicato SPSI en Subang.

"La responsabilidad es de ella"

Indonesia es el país asiático en el que más brecha existe entre los altos y bajos salarios de los trabajadores poco cualificados en el sector de la ropa, según la Organización Internacional del Trabajo. Ninguno de los trabajadores con los que habló the Guardian había recibido nunca un aumento por buen rendimiento, solo los designados por el gobierno federal. Y eso que algunos llevaban trabajando en la fábrica siete años.

"Tienes que evaluar los salarios mínimos en el contexto del país en sí mismo y, en ese contexto, no es un salario que permita vivir", asegura David Welsh, director de Solidarity Center en Indonesia y Malasia. "Dada la disparidad de salarios en toda Indonesia, vemos cómo se repite la tendencia de que cada vez más fábricas están migrando a jurisdicciones en las que se paga menos... cuyos términos los dictan deliberadamente las marcas occidentales".

Ninguno de los trabajadores que no pertenecen a sindicatos comentaron su deseo de unirse a uno; en general, porque tienen miedo a ser despedidos y por un sentimiento general de que su trabajo no es tan malo. Sita cuenta que trabajaba "voluntariamente" horas extra todos los días porque nunca lograba cumplir los objetivos.

"No me sorprende que en una fábrica como esta haya trabajadores de base que no tienen claros cuáles son sus derechos y qué dice la ley en términos de salarios y derechos", comenta Jim Keady, un activista por los derechos laborales que ha trabajado intensamente en Indonesia. "Pero estos salarios de pobreza –y yo los llamaría así– solo por el hecho de que algo sea legal no significa que sea moral".
"La responsabilidad es de Ivanka", dice Keady. "Es su nombre el que está en esas prendas. Sin ella no habría marca".

Carry Somers, fundadora de la organización sin ánimo de lucro Fashion Revolution, comenta: "Ivanka Trump afirma ser el gran ejemplo para las Mujeres Trabajadoras ( Women Who Work en el texto original, que corresponde al título de su último libro), pero claramente no tiene en cuenta a las mujeres que trabajan para ella en fábricas de todo el mundo".

En marzo, Indonesia fue desafiada por el presidente Donald Trump por tener una balanza poco favorable con EEUU. El presidente cuestionó el superávit de 13.000 millones de dólares del año pasado y prometió penalizar a los "importadores extranjeros que defraudan".

Las ganancias de la marca de Ivanka han fluctuado enormemente durante el año pasado. Durante la campaña de su padre, las ventas netas de su marca incrementaron por casi 18 millones de dólares –de enero de 2016 hasta enero de 2017–, según los datos de G-III. Pero en los últimos meses, diferentes grandes almacenes han retirado su marca y G-III discretamente ha reetiquetado parte de la mercancía de Ivanka Trump bajo una marca diferente, Adrienne Vitadini.

Hepi Absulmanaf, una autoridad en el Ministerio de Trabajo local, dice sentirse halagado por la conexión con Trump. "Se trata de una prueba de que los bienes indonesios son lo suficientemente buenos para el mundo. Ojalá estas prendas de calidad se conviertan en algo por lo que Indonesia sea conocida".

Mientras tanto, la palabra "deuda" es una letanía frecuente entre los trabajadores de Buma. "Nunca podemos pensar en pagarlas del todo", asegura Alia. El coste de la leche de fórmula para bebés, de los libros escolares o una visita familiar pueden poner a esos trabajadores al límite cada mes.

Fadli, un hombre joven que trabaja en el almacén de la fábrica, ve todos los precios en las etiquetas de las prendas que prepara para los envíos rumbo a EEUU. "Estoy orgulloso de trabajar para una marca conocida. Pero, viendo los precios en las etiquetas, me pregunto si no nos podrían pagar un poco más".

The Guardian contactó con PT Buma para comentar las conclusiones a las que llega este artículo. Un portavoz contestó que ni ella, ni nadie en Buma Jakarta ni tampoco en Buma Subang querían hacer comentarios.

G-III Apparel, que se convirtió en proveedor exclusivo de la marca de Ivanka Trump en 2012 contestó a the Guardian a través de un comunicado: "G-III Apparel Group, Ltd. Está comprometido con el cumplimiento legal y ético de las prácticas empresariales en nuestras operaciones en todo el mundo; esperamos y exigimos lo mismo de todos nuestros socios comerciales. Controlamos e inspeccionamos las plantas de producción de nuestros proveedores cuando se producen problemas y trabajamos con nuestros socios para solucionarlos rápidamente".

The Guardian también contactó con la Casa Blanca para hacer comentarios. Nadie ha respondido al llamamiento cuando el artículo fue publicado. La compañía de relaciones públicas de la marca de Ivanka Trump también rechazó hacer cualquier comentario.


lunes, 28 de diciembre de 2015

Seúl y Tokio sellan un acuerdo para cerrar la herida abierta de las esclavas sexuales

Protesta en las calles de Seúl en recuerdo de las esclavas sexuales de Japón.
 Japón y Corea del Sur han dado el primer paso para zanjar una brecha de decenas de años entre los dos países. Seúl y Tokio han sellado este lunes un acuerdo sobre el conflicto en torno a las miles de coreanas obligadas por el ejército nipón a prostituirse antes y durante la II Guerra Mundial y que era el mayor escollo en los lazos bilaterales.

El canciller nipón, Fumio Kishida, anunció que Tokio se compromete a aportar 1.000 millones de yenes (unos 7,6 millones de euros) para un fondo de compensación a las víctimas, según ha informado la agencia surcoreana Yonhap.

Además, Kishida ha expresado en una rueda de prensa conjunta con su homólogo surcoreano, Yun Byung-se, las "profundas disculpas" del Gobierno de Japón por el daño causado a las mujeres coreanas reclutadas forzosamente por el Ejército nipón hace más de 70 años.

Medios como el diario Mainichi o la agencia Nikkei avanzaron en las horas previas al encuentro que Tokio ofrecería más de 100 millones de yenes (760.000 euros) para compensar a las 46 féminas que todavía sobreviven de las decenas de miles que fueron utilizadas por sus tropas para satisfacer sus deseos sexuales.

Sin embargo, fuentes diplomáticas citadas por Kyodo indicaron que Seúl exigía 1.000 millones de yenes (7,56 millones de euros), la cifra que finalmente se ha alcanzado.

Conflicto histórico
Hasta ahora, Japón había mantenido que todos los reclamos sobre posibles indemnizaciones en estos casos se zanjaron con el tratado de restablecimiento de relaciones diplomáticas bilaterales de 1965, la petición de perdón que realizó oficialmente en 1993 y el llamado Fondo para Mujeres de Asia, que indemnizó a varios cientos de víctimas de Corea del Sur, Taiwán, Filipinas, Indonesia y Holanda.

Durante los años de la guerra en los que los uniformados de Japón controlaron un vasto territorio en Asia, cientos de miles de asiáticas y europeas fueron forzadas a ejercer la prostitución con los soldados nipones en cientos de burdeles instalados en los países que ocupaban. Las apodaban de forma eufemística mujeres de confort.

Las víctimas surcoreanas fueron precisamente quienes recuperaron la memoria histórica de esta controversia en los 90 después de que permaneciera oculta durante décadas.

La propuesta nipona se produce después del primer encuentro que protagonizaron ambos mandatarios el 2 de noviembre, tras el que Park expresó su deseo de que este asunto quedara resuelto antes de fin de año.
Algunos diarios japoneses han señalado que, a cambio del pacto, el primer ministro ha requerido a Seúl que traslade el monumento dedicado a las mujeres de confort instalado en 2011 frente a la embajada nipona en esa capital, que se ha convertido en uno de los referentes más simbólicos de toda la polémica.

"La estatua de la chica es ahora una propiedad común y no podemos hacer nada al respecto. Por eso no se puede derribar ni trasladar", replicó Mee Hyang, representante del grupo que colocó la creación artística.

El abogado de una decena de ancianas surcoreanas que sufrieron los abusos de los soldados nipones afirmó este domingo que sus clientas han presentado una demanda ante un tribunal local para exigir cada una 85.000 dólares de compensaciones, sin esperar a que los dos países lleguen a un posible pacto.

Y es que la cuestión de las esclavas sexuales despierta pasiones en Corea del Sur. El mejor ejemplo ha sido el aluvión de críticas y descalificaciones que recibió la profesora Park Yu-ha tras publicar un libro en 2013 donde documentaba la existencia de estos burdeles pero defendía que la mayoría fueron establecidos por colaboradores surcoreanos y ciudadanos japoneses privados, un tecnicismo que podría matizar la responsabilidad legal del Estado nipón. 

Algo similar ocurre en Japón, donde Abe siempre ha mantenido una posición ambivalente respecto a las esclavas sexuales, acercando su postura a los sectores más nacionalistas y conservadores que niegan que esas féminas fueran forzadas a mantener relaciones sexuales.

El jefe del Ejecutivo se adhirió en 2007 a esa tesis al afirmar que "el hecho es que no hay evidencia que pruebe que se ejerció la coerción", aunque en ocasiones ulteriores se ha sumado a las peticiones de perdón realizadas por sus antecesores.

Este sábado, el diario conservador 'Sankei' le exigió en un editorial que no haga concesión alguna a Corea del Sur y se mantenga aferrado a la tesis de que ese diferendo es cosa del pasado.

Segundas lecturas
La incidencia para Asia de una posible resolución de las divergencias entre Seúl y Tokio en torno a las esclavas sexuales va mucho más allá del significativo hecho de poner fin a un lúgubre capítulo de la Historia.
Supondría asimismo reforzar el eje Seúl-Tokio-Washington frente a desafíos como la amenaza nuclear que presenta Corea del Norte o los avances de China en el Mar del Sur de la China.

"Éste es un asunto indispensable para que ambos países cooperen de forma más estrecha en temas de seguridad y economía. La alianza Japón-EEUU y la de Corea del Sur-EEUU se complementan entre sí", escribió recientemente el matutino japonés 'Mainichi' en su editorial.

El hipotético final al diferendo bilateral amenaza con agudizar la creciente pugna entre China y Japón, ya que las mujeres chinas -junto a las surcoreanas- fueron mayoría entre las damnificadas por el citado comportamiento de los soldados nipones.

Sin embargo, ninguna de ellas ha recibido indemnizaciones por parte de Tokio y el asunto constituye un elemento arrojadizo recurrente entre ambos países.

Pekín ha dedicado un notable esfuerzo en los últimos meses a documentar esta problemática, al tiempo que las relaciones con Tokio se deterioraban.

Japón aprobó esta última semana el mayor presupuesto de defensa de su historia reciente casi coincidiendo con el anuncio de que desplegará miles de soldados y un sofisticado entramado de misiles antinavíos y antiaéreos en sus islas sureñas del Mar del Este de China en un claro signo hacia Pekín.
Tokio mantiene allí una larga disputa con China en torno a la soberanía de un grupo de islotes, que reclaman ambos países.


Fuente:  http://www.elmundo.es/internacional/2015/12/28/56801a36268e3ed02d8b461c.html

jueves, 1 de octubre de 2015

Al cabo de 70 años, las "mujeres de solaz" hablan para que la verdad no muera

Hasta 200.000 “mujeres de solaz" fueron convertidas en esclavas sexuales por el ejército japonés antes de la Segunda Guerra Mundial y a lo largo de ella. Setenta años después del final de la guerra, la fotógrafa estadounidense Paula Allen recuerda a las supervivientes que conoció en 2005 en Corea del Sur y Filipinas


Lee Ok-sun (izquierda), de 89 años, con otras mujeres en House of Sharing, Corea del Sur . © Paula Allen


Hace 10 años que las conocí, pero todavía pienso todo el tiempo en ellas. Imagino que un día, pronto, voy a regresar y voy a ver quién vive aún. Tenían más de 60, 70 y 80 años cuando nos conocimos en 2005. Sé que muchas han muerto ya. Pero rompieron con valentía su silencio antes de morir.

Recuerdo en particular a una mujer de Filipinas. Se llamaba Lola Maxima. No sólo contaba su experiencia, sino que también la representaba: lanzaba arañazos, gritaba, caía al suelo, andaba a gatas para intentar escapar, se acurrucaba hecha un ovillo [...]. Su hija, que estaba allí, se quedó pasmada al verla. Era la primera vez que oía a su madre hablar de lo ocurrido hacía muchos años.


Después del primer soldado vinieron dos más. No me daba ya cuenta de lo que pasaba; estaba muy débil [...] entones no tenía aún la menstruación”. Fidencia David (Lola Piding), de 77 años (en 2005), Manila, Filipinas. © Paula Allen



Sus voces y sus cuerpos hablaban al unísono
Cuando fui a entrevistar a las supervivientes en 2005, con la responsable de campañas de Amnistía Internacional Suki Nagra, me impresionó el coraje que mostraban a pesar de los años para que la verdad no muriera con ellas. También me impresionó la solidaridad entre ellas. En Corea vivían juntas en un lugar llamado House of Sharing, y en Filipinas habían formado un grupo para luchar por la justicia.

Las fotografié porque querían que lo hiciera. Estaban aportando pruebas, recordando, contando la verdad con la voz y con el cuerpo. Había muchas que se arrancaban la ropa al entrevistarlas. Señalaban las partes de su cuerpo heridas: un pecho donde un soldado había golpeado a la mujer con una espátula caliente, una vagina en la que la penetración había sido brutal e incesante, o pies fuertemente atados con cuerdas.

Todas fueron una vez niñas que tenían sueños para el futuro, pero fueron maltratadas sexual, emocional y físicamente. A muchas las mataron o se suicidaron. Las que sobrevivieron y regresaron a casa estuvieron decenios sin contar sus historias de horror por temor a ser estigmatizadas.

Abrir la puerta a otras mujeres

Virginia Bangit (izquierda), de 81 años (en 2005), una de las Malaya Lolas (“Abuelas de la Libertad") de Mapanique, Filipinas. © Paula Alle
 



Kim Hak-soon, de Corea del Sur, testificó en agosto de 1991 contando sus sufrimientos como esclava sexual del ejército japonés; fue la primera mujer de su país que rompió el silencio tras de más de 50 años. Al hacerlo, abrió la puerta a las supervivientes de toda Asia para que empezaran a contar también sus casos.

La negativa de las mujeres a guardar silencio ha tenido un impacto, quizá incalculable, en otras víctimas de violencia sexual de todo el mundo. En los últimos años he viajado a la República Democrática del Congo, y las mujeres y las niñas hablan ahora abiertamente de la violencia y las violaciones masivas mientras continúa la brutalidad de la guerra
 

Setenta años y esperando aún justicia
“No podía quedarme embarazada. No podía ni pensar en tener un bebe; tenía enfermedades que afectaban a mi capacidad para tener hijos. © Paula Allen

Las supervivientes de esclavitud sexual ha pedido reparación plena y una disculpa verdadera del gobierno japonés. Hasta ahora, 70 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, están todavía esperando ambas cosas.

Muchas de estas mujeres no llegaron a ver hacer justicia, y sé que las que todavía viven quizá no puedan ver tampoco ese día. Pero para mí  han conseguido algo impresionante al seguir enfrentándose al gobierno japonés a pesar de las mentiras y las negativas 

La lucha por la justicia ha fortalecido la voz de las mujeres de todo el mundo. La voz de estas supervivientes ha dado impulso a un movimiento global que exige que se aborden los delitos de violencia sexual.

El Ejército Imperial Japonés esclavizó a decenas de miles de mujeres, llamadas eufemísticamente "mujeres de solaz", entre alrededor de 1932 y el final de la Segunda Guerra Mundial. Las víctimas eran chinas, taiwanesas, coreanas, filipinas, malasias, neerlandesas, timoresas y japonesas. Algunos exsoldados han revelado en memorias y entrevistas que también fueron obligadas a ejercer la "prostitución" mujeres de Vietnam, Tailandia, Birmania y Estados Unidos. Para más información, véase el informe de 2005 de Amnistía Internacional, que contiene fotografías de Paula.

Fuente: https://www.es.amnesty.org/nuestro-trabajo/blog-con-nombre-propio/historia/articulo/al-cabo-de-70-anos-las-mujeres-de-solaz-hablan-para-que-la-verdad-no-muera/?utm_source=FBPAGE&utm_medium=social&utm_term=Armed_conflict&utm_content=Blog--Japan-Philippines-South%20Korea-20151001&utm_campaign=Awareness_education

viernes, 26 de junio de 2015

‘Pisos mosquito’ de 16 m2 en Hong Kong a 460.000 euros

En Hong Kong se ha puesto de moda la venta de pisos de 16,7 metros cuadrados por 516.000 dólares, unos 458.000 euros. Estos nuevos pisos “mosquito” se desarrollan en varios edificios de la ciudad donde invierten grandes inversores en busca de rentabilidades. Hong Kong se equipara con Londres o Nueva York entre las principales ciudades del mundo con los precios más caros, mientras las grandes urbes de este gigante asiáticos sufren la especulación inmobiliaria.


WSJ
Aunque los habitantes de Hong Kong están acostumbrados a vivir en microviviendas desde hace años, debido al recurrente método de subdividir ilegalmente viviendas unifamiliares, el espacio se reduce cada vez más. En el complejo Axis, el mismo promotor del piso de 16,7 metros cuadrados por más de 500.000 dólares, tiene a la venta apartamentos de 22,5 metros cuadrados a precios que oscilan entre los 5,5 y 6 millones de dólares hongkoneses.

Otra promoción de viviendas dirigidas a propietarios primerizos ofrece estudios de 21 metros cuadrados a cambio de otros 4 millones de dólares hongkoneses. En la urbanización Baker Residences hay casas de menos de 18 metros cuadrados por unos 3 millones de dólares hongkoneses, un precio bajo que se debe a que está ubicado entre dos tanatorios.


Fuente:  http://www.yometiroalmonte.es/2015/06/26/pisos-mosquito-16-m2-hong-kong-460-000-euros/

viernes, 19 de junio de 2015

Y finalmente, el mar de Aral se ha secado por completo

Hemos visto cómo el ser humano puede ser capaz de tener las mejores ideas y a la vez de las peores. En este caso vamos a hablar de su faceta más destructiva y que, lamentablemente es la que suele ser más común.
La raza humana ha demostrado en multitud de ocasiones que su capacidad para destruir, deforestar y acabar con lo que le rodea no conoce límites. Enarbolando la bandera de la industrialización o de un desarrollo “mejor” para la humanidad, intentamos justificar todo este tipo de atrocidades. Detrás de estos argumentos se oculta, en infinidad de ocasiones, un afán por el dinero o las necesidades personales que dicte el consumismo en ese momento.

Mar de Aral 5
A la izquierda El Mar Aral en 1989, a la derecha en 2014
La historia del mar de Aral refleja esta forma de pensar tan egocéntrica donde veremos como unos hombres decidieron lo que era mejor para ellos creyéndose dueños y señores de una parte de la Tierra, destruyéndola totalmente para su propio beneficio.

El mar de Aral se encuentra, o mejor dicho, se encontraba en Asia central, entre los países de Kazajistán y Uzbekistan. Hace tan solo 50 años su superficie era de unos 65.000 Km2, siendo así el 4º lago más grande del planeta. Pero vayamos al principio de su catastrófica historia.

Mar de Aral 1


Todo empieza en los años 60, cuando Stalin decidió que los desiertos de Asia central deberían convertirse en unos productivos campos de algodón costase lo que costase. Se ideó un plan para regar todas esas zonas el cual consistía en derivar los ríos Amu Daria y Sir Daria con una serie de canales, presas y embalses. La construcción fue realizada con materiales de bastante mala calidad.

Estos ríos eran los principales afluentes del Mar Aral y debido a la deficiente construcción de todas las instalaciones para su derivación se llegó a perder un 70% de su agua. El objetivo de convertir a Kazajistán en la principal productora de algodón se consiguió, pero el precio a pagar lo hemos estado viendo durante 50 años.

 Mar de Aral 8

Apenas ha estado recibiendo una 8ª parte del agua que recibía antes de los años 60, esto unido a la evaporación ha propiciado que en 50 años se haya reducido hasta desaparecer totalmente.

Su desaparición es una catástrofe ecológica provocada por el hombre sin precedentes en la historia moderna. Las consecuencias más evidentes es el aumento y disminución drástico de las temperaturas en verano e invierno en las zonas próximas, ya que la masa de agua del lago actuaba de regulador térmico.

Mar de Aral 3 
 
A esto unimos la gran cantidad de pesticidas y metales pesados que quedaron atrapados en el fondo de sus aguas y que ahora, al no haber liquido, están expuestos en la superficie formando nubes tóxicas cada vez que se levanta algo de viento. Estas nubes afectan a los habitantes de los pueblos cercanos mellando su salud y provocando deformaciones en los fetos de las embarazadas e incluso abortos.

Pero no solo son los químicos nocivos lo que debe temer esta gente. Los laboratorios soviéticos que estaban construidos en las islas del Aral fueron abandonados sin ningún tipo de medida de seguridad ni esterilización, por lo que multitud de virus y cepas peligrosas, entre ellas cepas de Antrax, quedaron expuestos al aire.

Mar de Aral 6 

La imagen de enormes barcos oxidados en medio del desierto es de por sí sobrecogedora. Enormes cementerios de barcos se extienden a lo largo y ancho de lo que en otro época fuera un mar lleno de vida.
La gente mayor que vive en las inmediaciones dice que existe la leyenda de que el Aral se ha secado 3 veces y las 3 veces ha vuelto, pero claro, en esas ocasiones fue la naturaleza la que hizo y deshizo a su voluntad sin la intervención del hombre y su ansia de riqueza.

 Mar de Aral 7

En 2005 se intentó a la desesperada construir una presa para preservar el norte del Aral aunque esto supusiese la condena definitiva a su parte sur. Como os podéis imaginar ya era demasiado tarde para hacer nada.

Es una pena, sobre todo para la gente que ha nacido y se ha criado a las orillas de este mar, al ver cómo en menos de una vida el mar que tenían cerca de su casa y que dotaba de vida a su pueblo ha desaparecido totalmente.

Existen multitud de documentales que hablan sobre la historia del Aral y su tragedia, abordando los problemas actuales de su desertización, nosotros os recomendamos: Aral. El mar perdido, que realizó la directora Catalana Isabel Coixet para TVE 2 en 2012, cuando todavía quedaba algo de agua en sus tierras y que podréis ver el final de esta noticia.




sábado, 30 de mayo de 2015

La cumbre de los sin nombre

Birmania niega ser el origen del éxodo; Tailandia y Malasia sólo prometen más rescates
Las ONG denuncian que los traficantes usan barcos como campos de reclusión
El comercio mafioso con los seres humanos se ha trasladado ahora a buques petroleros 



Un manifestante indonesio reclama un gesto de Suu Kyi a favor de los Rohingya. BEAWIHARTA REUTERS
Integrantes de la Asociación de Parlamentarios del Sudeste Asiático por los Derechos Humanos (APHR) y ONGs calificaron ayer de fracaso la cumbre que se celebró en Bangkok para enfrentar la presente crisis de inmigrantes y refugiados, que evitó analizar las razones de la huida de la comunidad Rohingya de Birmania.

"¿Han hablado sobre el caso de los Rohingyas en Birmania? Y si es así, ¿han conseguido algún progresos en ese asunto?", inquirió un periodista a Norachit Sinhaseni, representante del ministerio de Asuntos de Exteriores de Tailandia. Su respuesta fue concluyente. "No y no", se limitó a decir.

Para Charles Santiago, presidente de la APHR y diputado de Malasia, el tabú que se estableció en el encuentro en torno a la mera mención de la palabra Rohingya -Sinhaseni admitió que no se "había usado de forma extensiva"- refleja los limitados resultados de esta conferencia internacional que reunió a 17 países asiáticos.

"Mucho hablar sin contenido real", aseguró Santiago.

El encuentro concluyó con un acuerdo en el que las naciones se comprometen a intensificar las labores de rescate de los posibles navíos cargados de inmigrantes que permanezcan en alta mar. En este sentido, tanto Tailandia como Malasia han aceptado que aviones de EEUU participen en el operativo.

El documento final también incluyó una vaga referencia a la necesidad de que tanto Birmania como Bangladesh, los dos países que son origen de esta avalancha de "exiliados", promuevan el "total respeto de los derechos humanos, la seguridad y el sentimiento de pertenencia (a ese país) -a los Rohingyas se les retiró la nacionalidad en 1982- y el acceso a servicios y derechos básicos".

"Son objetivos a largo plazo. No podemos resolver todo en una reunión. Sería un milagro y no creo en milagros", apostilló Norachit Sinhaseni.

Durante el encuentro, el representante de Birmania reprendió al enviado de Acnur por evocar la discriminación de los Rohingyas. "Usted no puede estigmatizar a mi país", afirmó en tono claramente indignado Htein Lin, un funcionario birmano, que acusó al miembro de la ONU de "politizar" la cita.

Birmania sigue aferrada a su posición de que los Rohingyas no son sino inmigrantes de Bangladesh, algo que confirmó al anunciar durante la jornada el hallazgo de otro buque con más de 727 pasajeros a los que definió como "bengalíes", un término que utiliza ese país para referirse tanto a bangladesíes como a los Rohingya.

Para Phil Robertson, el vicedirector de Asia en Human Right Watch, Birmania intenta "evadir la responsabilidad de una política de abusos que ha llevado a huir en barcos a la desesperada a decenas de miles de personas".

Cautiverio en los barcos
ONG especializadas en la minoría musulmana de Birmania y representantes de esa propia comunidad aprovecharon la cita para alertar sobre la nueva táctica adoptada por las mafias del tráfico de personas, que al ver como Tailandia y Malasia han desmantelado los campos de reclusión sitos en su frontera común, parecen haber decidido usar los propios barcos como recintos donde mantener cautivos a Rohingyas y bangladesíes hasta que sus familias paguen el rescate estipulado.

"Cuando pagan, los inmigrantes son trasladados a Malasia en pequeños botes. Así evitan la ruta terrestre (Tailandia)", relató el diario 'Burma Times'.

"Están usando incluso un petrolero con capacidad para 2.000 personas. La víctima que me lo contó por teléfono me dijo que a los muertos los tiran por la borda", explicó a este periódico Abdul Kalam, director de una asociación de Rohingyas ubicada en el sur de Tailandia.

La ONG Arakan Project y el presidente de la Asociación de Rohingyas de Tailandia, Maung Kyaw Un, confirmaron tal extremo. Un testigo entrevistado por el diario 'The Guardian' indicó haber sido retenido en un buque con "seis pisos", tres bajo cubierta y otros tres encima de ella.

El habitual tránsito de Rohingyas y bangladesíes a través de Tailandia y Malasia quedó interrumpido a principios del presente mes.

"Solo tenía una cosa en la cabeza: morir. Porque sería más fácil que vivir", dice Nurul Amin Nobi, Rohingya de 25 años

Como ocurre con Birmania, estas otras dos naciones se muestran reticentes a asumir la responsabilidad que supone el que este comercio ilegal llevara años establecido en sus respectivos territorios con la complicidad de funcionarios y muchos residentes locales, como asumieron ellos mismos a este diario.
Asociaciones de Malasia como Tenaganita o la Sociedad Rohingya de la provincia de Kedah volvieron a recordar que habían denunciado la existencia de los campos de internamiento en esta última nación desde hace años.

"No dirían que no había información. Había suficiente información pero nadie nos tomó en serio", refirió Aegile Fernandez, directora de Tenaganita.

En lo único en que coincidieron autoridades malasias y activistas fue en reconocer que algunos de los responsables de la trata humana son también Rohingyas.

"Las mafias están dirigidas por Rohingyas", argumento el número dos de la policía de malasia, el general Noor Rashid Ibrahim.

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Tras años de silencio, los medios malasios han comenzado a descubrir el complejo entramado que existía también en aquel país y revelar sus detalles más estremecedores.

Relatos tan sobrecogedores como el que ofrecía ayer Nurul Amin Nobi, un Rohingya de 25 años entrevistado por el medio malasio Bernama.

"Solo tenía una cosa en la cabeza: morir. Quería morir porque sería más fácil que vivir. Me encerraron en una jaula como las gallinas o las cabras. Cada día 5 ó 6 personas morían, a causa de las enfermedades, de las palizas o ejecutados con un disparo. Un bebé murió de hambre porque su madre no era capaz de generar leche (para amamantarle). Poco después también murió la madre", recordó.

Nurul añadió que los guardias del complejo -"que hablaban thai", precisó- también violaban a las prisioneras.
"Podíamos escuchar los gritos de las mujeres cuando eran violadas por un grupo de guardianes. Y lo que es peor, algunas se quedaron embarazadas", dijo.

Más información:http://www.elmundo.es/internacional/2015/05/30/5568b30b22601d91688b459f.html
http://www.elmundo.es/internacional/2015/05/30/5568a1cc268e3e7f518b4591.html