El ex director general de Amnistía Internacional habla con 'Público'
sobre la actualidad migratoria en Europa, el panorama político en Brasil
y el auge de los movimientos de ultra derecha.
 |
| Pierre Sané participó, el día 17, en Madrid, en el seminario "Alerta
progresista para fortalecer la democracia y el orden multipolar"./Amaya
Larroy |
El senegalés
Pierre Sané (Dakar, 1948) es
creador del Imagine África Institute, un think tank cuyo lema es
“alimentar para pensar, pensar para actuar” y busca “recrear el
continente, descolonizando su futuro”. Sané es, también, ex Director
Adjunto para Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO (2001-2010) y ex
Director General de Amnistía Internacional (1992-2001).
Miembro del partido socialdemócrata de Senegal,
Sané se ha convertido, además, estas semanas previas a las
presidenciales brasileñas, en vehemente voz de alerta ante la
inhabilitación para la reelección del ex presidente
Luiz Inácio Lula da Silva y el riesgo que encarna el violento candidato fascista
Jair Bolsonaro.
“Os referiré el caso de un candidato
progresista, defensor de los intereses de la mayoría social,
injustamente acusado de corrupción, encarcelado por ello sin pruebas y
apartado así de la carrera electoral”, comenzó Sané su intervención en
el encuentro Amenazas a la democracia y el orden multipolar el viernes
14 en Sao Paulo (Fundación Perseu Abramo) “¿Os suena? Pues hablo del
alcalde de Dakar, Khalifa Sall”.
Sané fue el único, junto al ex ministro de Asuntos Exteriores de Lula y de Defensa de Dilma Rousseff,
Celso Amorim, promotor de la iniciativa, en acudir a la doble cita, en
Sao Paulo y el 17 en Madrid (Common Action Forum y Casa América) donde
ex presidentes como José Luis Rodríguez Zapatero, Felipe González, Dominique de Villepin, Massimo D’Alema, abogados y jueces como William Bourdon, Renata Ávila o Baltasar Garzón e intelectuales y periodistas como Noam Chomsky y Juan Luis Cebrián
denunciaron “un doble golpe, parlamentario contra Rousseff y judicial
contra Lula” así como las consecuencias globales de una victoria de la
ultraderecha en las elecciones del 7 y 28 de octubre. “Sobre todo en
África”, puntualizó Sané, “continente para el que Brasil ha sido
referente con medidas del Partido de los Trabajadores (PT) como
la bolsa de familia -subsidio a más de quince millones de familias bajo
el umbral de la pobreza a cambio de escolarización y vacunación
infantil-. “Las fuerzas reaccionarias africanas están atentas y si el
golpe se consolida lo podrán imitar”.
¿Democracia y derechos humanos están hoy especialmente amenazados?
Amenazas siempre ha habido y habrá porque derechos
humanos y democracia son fruto de un combate cotidiano. Hay avances y
retrocesos, victorias y derrotas. Nunca llegaremos al “¡Conseguido, a
otra cosa!”. Porque en la gobernanza pública siempre habrá
intereses económicos contrapuestos: el de los poderosos que tratan de
mantenerse en el poder y el resto que aspira a acceder.
¿El peligro actual viene más del auge fascista o de la idea extendida de que derechos humanos y democracia son una bella pero inalcanzable utopía?
A mí me gusta la definición de democracia de John Keane en su obra Life and death of democraty:
“El gobierno de los humildes, por los humildes, para los humildes”. De
acuerdo que es, como los derechos humanos plenos, un ideal. Pero si el
mundo avanza, es en la persecución del ideal, de la utopía. Y el pasado
más reciente demuestra, con Martin Luther King o Nelson Mandela,
que lo que hace 50 años eran utopías se han convertido en realidades.
El que un joven negro fuera presidente de EEUU no realiza el sueño de
igualdad racial de Luther King, pero sí señala que, como él decía, “el arco de la historia tiende hacia la justicia”.
España acaba de vender armas a Arabia para no perder empleos del sector naval. ¿Los principios son un lujo frente a las necesidades económicas? El ideal sería abolir la guerra y por ello luchan entidades pacifistas que quizá en el futuro lo consiga. Pero, dado el peso de la industria bélica en economía y empleo, las entidades de derechos humanos plantean batallar, más que por la abolición total, por
enmarcar el comercio de armas en el derecho internacional. Y este dicta
la
prohibición de vender armas a un régimen en plena campaña de violación de derechos humanos y crímenes de guerra.
Elecciones en Brasil
¿Por qué su denuncia activa del encarcelamiento de Lula y el impulso del fascista Bolsonaro?
Dilma Rousseff fue destituida y Lula
encarcelado e inhabilitado para la reelección porque el PT construía en
Brasil una alternativa, un cambio de paradigma. Por primera vez en la
historia de Brasil tenemos un movimiento obrero de gente corriente que
llega al poder, lo ejerce doce años y, con la reelección de Lula,
podrían haber sido veinte. La élite brasileña siempre lo ha visto como
una amenaza porque, defiende los intereses de la mayoría demográfica, la
igualdad racial en un país con 54 por ciento de población negra
y, como votar, en Brasil, es obligatorio, en la dinámica electoral
siempre tiene las de ganar. La única manera de impedirles gestionar el
país es usando métodos anticonstitucionales y antidemocráticos. Si la
estrategia triunfa tendrá consecuencias internacionales.
¿Especialmente en África?El continente africano, con lazos históricos, demográficos y culturales fuertes con Brasil, se ha mirado mucho en su espejo en la etapa del PT porque suponía un ejemplo de lucha eficaz contra la pobreza, la
desigualdad de clases y razas. Pero también
porque desarrolló una política internacional que tenía muy presente a
África e impulsaba un equilibrio mundial multilateral.
En toda la sociedad, incluida la internacional, hay un
sistema de funcionamiento: leyes que se deben respetar. La ONU es grupo
de diálogo entre estados. Son los estados quienes escriben las leyes,
se comprometen a respetarlas y se someten al sistema de control mutuo.
Cuando uno de los estados se pone fuera de la ley, como es el caso
actual de Brasil, es a él a quien hay que culpar y no a los encargados
de monitorizar el comportamiento de todos: la ONU. Ahora bien, hay que
ser conscientes de que los estados sólo respetan las leyes por la presión moral del resto de estados y de la sociedad civil internacional.
La lucha anti-corrupción no puede depender sólo del
poder judicial. Porque este, aunque independiente del político, forma
parte de la estructura de poder del sistema. Así que hay que seguir
luchando contra la corrupción en los tribunales, sí. Pero también desde
una sociedad civil vigilante, organizada, en sindicatos, asociaciones,
ONGs, movilizada, defensora de los principios del derecho internacional:
igualdad, libertad y justicia. Las instituciones hay que
perfeccionarlas.
Alternativa y responsabilidad de la izquierda
¿Cómo socialdemócrata, hace alguna auto-crítica sobre al ascenso del voto ciudadano internacional a líderes mesiánicos, neofascistas?
Sí, los partidos de izquierda, progresistas tienen
una parte de responsabilidad en el ascenso de la extrema derecha. Porque
la izquierda, los socialdemócratas llegan al poder sobre una promesa de
mejorar las condiciones de vida ciudadana, de profundizar en democracia
y libertad y contribuir a un mundo de paz. Pero cuando alcanzan el
poder traicionan estas promesas y dicen a la gente que es el mercado
quien obliga a ir a esta o esta dirección. Cuando la gente no ha votado
al mercado, sino a ellos para que apliquen políticas alternativas.
¿Quién gobierna de verdad el mundo?Parece que
GP Morgan, Goldman Sach, Bank of America, City Bank, Deutche Bank, HSBS… los grandes bancos internacionales. Porque el mundo hoy está gobernado por el poder de las finanzas.
¿Hay una alternativa progresista a este estado de cosas? La alternativa existe, teorizada en universidades, think tanks y ONGs, pero todavía no es hegemónica. Así que, mientras, la
tendencia de los partidos socialistas es a continuar la política
neoliberal sólo que con añadidos de programas sociales. No es
suficiente. Son remiendos. Zapatero propuso una alianza internacional de
think tanks progresistas para dar forma a esta alternativa económica y
yo añadiría una nueva internacional progresista como la propuesta por
Bernie Sanders y Varoufakis,
con militantes, sindicatos y medios de comunicación. La idea compartida
por muchas organizaciones progresistas es que no se puede seguir una
agenda de globalización de la democracia si no se sigue
una agenda de democratización de la globalización.
¿La respuesta debe ser simultánea y multinacional?
Un
solo país no podrá hacerla, está claro. Y eso es una dificultad porque,
en la UE, por ejemplo, no van a llegar a las presidencias de gobierno
todos los socialistas a la vez. Es el caso en España, ahora, pero si la mayor potencia, Alemania, sigue en manos conservadoras será difícil desarrollar la agenda alternativa. Ahora bien, en el actual contexto europeo, yo preveo que el cambio va a abrirse camino de la mano de la mano del laborismo de Jeremy Corbyn.
¿De qué manera?El ha conseguido que la militancia pase de 120.000 a medio millón, haciendo del partido laborista, el de izquierda europea
con mayor base. Le apoya una militancia joven y comprometida. Corbyn,
creo, preferiría no repetir el referéndum y que Gran Bretaña no
permaneciera en la UE porque entiende que es un foro neoliberal donde
será más difícil aplicar su agenda social. Una agenda que no le veo con
vocación de exportar a Europa, ni internacionalmente vía alianza con
Sanders y Varoufakis. Pero como no va a tener más remedio que repetir el
referéndum y permanecerán en la UE, entonces tendrá que aliarse con
otros socialdemócratas. La vía de llegada a Europa de una agenda
alternativa, de progreso social viene por este joven y activo laborismo.
 |
| De
izquierda a derecha: Pierre Sané, Wadah Khanfar presidente del Common
Action Forum organizador del seminario y Juan Luis Cebrián, moderador
del mismo./Amaya Larroy |
¿Superará la izquierda su tendencia a la división?
Junto a la tendencia autocrítica, cierta, los progresistas hoy afrontan la gran dificultad de identificar al enemigo porque el poder del capitalismo, su potencia política es difusa. Se
puede decir que el enemigo son los bancos, poderes financieros, la
industria del armamento… Y ante eso surgen movimientos de mujeres,
antirracistas, ecologistas, de lucha de clase, de solidaridad con los
pueblos del sur… El gran reto es analizar todos estos desafíos a través
de una narrativa única que nos permita plantear una alternativa de
conjunto. Hacer entender a todos que, si bien la solución es muy
compleja, enfrentamos todos el mismo combate contra la misma estructura
de dominación, responsable de la opresión de las mujeres, de los
trabajadores, y de personas su identidad racial y sexual.
Migración y África
América y Europa comparten ser escenario del rechazo a migrantes y refugiados. ¿Qué hacer?
Luchar
contra el racismo. Porque en Grecia desde 2009, 500.000 jóvenes griegos
han abandonado el país para instalarse en otros países europeos y no se
les llama migrantes. Senegal con 14 millones de habitantes tiene a
30.000 franceses y más y más emprendedores españoles e italianos se
instalan sin que se les llame migrantes. Vivimos en un mundo donde
cuando eres blanco y vienes de país desarrollado puedes viajar libre e
instalarte y cuando vienes de un país pobre y de color te identifican
como migrante. También está la discriminación económica.
A los príncipes árabes instalados en París no se les
llama migrantes. Los europeos deben aceptar que entramos en mundo
multicultural, multirracial. La migración siempre ha existido. América
del norte y Latinoamérica son fruto de la migración masiva de europeos y
entramos en un periodo de migración africana y árabe a Europa que no se
puede encarar levantando vallas que la dejen aprisionada. Es absurdo
porque en 2100 el 41 por ciento de la población mundial será africana.
Europa debe cambiar de mentalidad y aceptar que no será exclusivamente
blanca sino también negra y amarilla. Porque, además, necesita,
población joven, mano de obra y esa riqueza vendrá de África.
¿Tiene África esperanza? ¿Cuál? La esperanza de África, en el sentido de su aspiración, es idéntica a la del resto de habitantes del planeta: el
deseo de democracia, libertad y derechos humanos se ha universalizado y
todo el mundo quiere vivir en sociedades justas y libres. Pero la
expectativa africana en términos de desarrollo tiene que venir del
cambio económico: no se puede crear empleo sin industrializar y no se
industrializa con el sistema de vender materias primas e importar
manufacturas. En Senegal producimos oro e importamos joyas,
Costa de Marfil
exporta cacao y trae chocolate, Gabón madera y trae muebles. El valor
añadido y los empleos se crean en el primer mundo. O África empieza a
transformar
in situ la riqueza natural en producto de consumo o los jóvenes seguirán emigrando para trabajar.
China invierte fuerte en el continente africano. ¿Teme que imponga su modelo político y social, tan deficitario en los estándares democráticos?
El
riesgo siempre existe. Dependerá del equilibrio de fuerzas.
Actualmente, en África, no intentan imponer su modelo. Se limitan a
hacer negocios con regímenes de todo tipo. ¿Eso va a evolucionar? ¿Para
mantener su ambición de ser la primera potencia económica recurrirán a
lo militar? No lo sé. Lo que sí sé es que África debe definir sus
relaciones con China, elegir su futuro económico y político. Y para eso
hay que reforzar la unidad africana y que el continente hable con una
sola voz al mundo exterior. Sólo con visión compartida, lo logrará.
Como ex director general de AI, ¿ve la denuncia de abusos en ONGs como Oxfam como campaña de desprestigio o necesaria medida regenerativa? Las ONGs son organizaciones humanas, con sus debilidades. Deben someterse a la crítica pública, con la misma
exigencia que aplican al mundo económico y político y tener mecanismos
de auto corrección. Si en una ONG hay corrupción, abusos, o
comportamientos no éticos deben ser criticadas para corregirse.
Lo
que no comparto es el cuestionamiento de la legitimidad. Quienes dice:
¿Qué derecho tiene Amnistía para venir a cuestionar el respeto a los
derechos humanos aquí?
La Declaración de Derechos Humanos señala que,
junto a los estados, organizaciones y sociedad civil, deben trabajar
para universalizarlos.
Cuándo levanta la vista, ¿ve a la ciudadanía preocupada por los derechos humanos y la democracia? En todas las sociedades habrá siempre militantes más concernidos que el resto de población y es normal. Estar preocupado no
implica tampoco dejar de llevar una vida normal, incluido salir a cenar y
disfrutar. Pero sí que la gente debe asumir que, si se quieren mejorar
las cosas, no basta hablarlo en casa, todos somos responsables y debemos
intentar avanzar con los medios al alcance.
Fuente:
https://www.publico.es/sociedad/entrevista-ex-director-general-amnistia-internacional-pierre-sane-izquierda-responsabilidad-ascenso-fascista-rendirse-mercado-gobierna.html