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domingo, 7 de junio de 2015

La vigencia de las ideas de Hermann Hesse

 Anotaciones de Harry Haller
Sólo para locos

  El día habia tanscurrido del modo como sulen transcurrir
 estos días; lo había malbaratado, lo había consumido suave-
    mente con mi manera primitiva y extraña de vivir....          




Hermann Hesse en su libro “El lobo estepario” (Der Steppenwolf,1.927), plasma el sentimiento de angustia, desesperanza y desconcierto que se apoderó de la sociedad europea en el período entre-guerras y es un lúcido análisis sobre la locura de una época en la que agoniza lo viejo sin que haya nacido lo nuevo. En dicha obra critica mordazmente la sociedad burguesa ( “la decadencia de la civilización”), dictadura invisible que anula los ideales del individuo primigenio y le transforma en un ser acrítico, miedoso y conformista que sedado por el consumismo compulsivo de bienes materiales pasa a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable.

Así, Hesse define al burgués como “una persona que trata siempre de colocarse en el centro, entre los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas. Consiguientemente , es por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley y la responsabilidad por el sistema de votación. Es evidente que este ser débil y asustadizo, aun existiendo en cantidad tan considerable no puede sostenerse solo y en función de sus cualidades no podría representar en el mundo otro papel que el de rebaño de corderos entre lobos errantes…”.

Dichas reflexiones siguen vigentes casi un siglo más tarde, pues la entrada en recesión de las economías europeas ha implementado el estigma de la incertidumbre y la incredulidad en una sociedad inmersa en la cultura del Estado de Bienestar del mundo occidental, derivando posteriormente en un shock traumático al constatarse el vertiginoso tránsito desde niveles de bienestar hasta la cruda realidad de la pérdida del trabajo y posterior desahucio, inmersión en umbrales de pobreza y dependencia en exclusiva de los subsidios sociales, por lo que se antoja inevitable un proceso de catarsis y posterior metanoia colectiva.

El término Metanoia (del griego μετανοῖεν, metanoien), sería “un enunciado retórico utilizado para retractarse de alguna afirmación realizada y corregirla para enfocarla de la manera adecuada a un nuevo contexto “,lo que traducido a la actual coyuntura socio-económica, se traduciría como “transformar la mente para adoptar una nueva forma de pensar, con ideas nuevas, nuevos conocimientos y una actitud enteramente nueva ante la irrupción del nuevo escenario socio-económico ”, lo que implicaría la doble connotación de movimiento físico (desandar el camino andado) y psicológico (cambio de mentalidad tras desechar los viejos estereotipos económicos vigentes en la última década) y que tendrá como efectos benéficos la liberación de la parte indómita del individuo primigenio ( el lobo estepario) que ha permanecido agazapado en un recodo del corazón, sedado y oprimido por la tiranía de la manipulación consumista de la actual sociedad burguesa occidental.

En consecuencia, asistiremos a la aparición de un nuevo individuo reafirmado en una sólida conciencia crítica y sustentado en valores caídos en desuso como la solidaridad y la indignación colectiva ante la corrupción e injusticia imperantes (de lo que sería paradigma la irrupción en el firmamento político de Podemos y Ciudadanos), generador de un posterior tsunami popular de denuncia del déficit democrático, social y de valores del actual establishment e instaurador del caos constructivo que terminará por diluir el opiáceo inhibidor de la conciencia crítica ( consumismo compulsivo) y provocar la necesaria metanoia de la que nacerá un nuevo individuo dispuesto a quebrantar las normas y leyes impuestas por la “monarquía de las tinieblas”, no siendo descartable la reedición del Mayo del 68, el hundimiento del castillo de naipes mercantilista de la actual Unión Europea, el retorno a los compartimentos económicos estancos y el posterior diseño cartográfico de la nueva Europa de los Pueblos en el horizonte del próximo quinquenio.



Fuente:  http://www.ecorepublicano.es/2015/06/la-vigencia-de-las-ideas-de-hermann.html

jueves, 9 de agosto de 2012

No matarás

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  Y, siempre, una y otra vez, nosotros, los creyentes en el futuro, formularemos aquella antigua exigencia de "No matarás" Y aunque todos los códigos del mundo prohibiesen un día el matar (en la guerra y a manos del verdugo, inclusive), nuestras voces no enmudecerían jamás. Porque es la condición fundamental de todo progreso, de toda humanización. ¡ Y matamos tanto!. Porque no sólo matamos en las estúpidas batallas, en los estúpidos tiroteos callejeros de la revolución, en las estúpidas ejecuciones..., matamos a cada paso. Matamos, además, al mandar ejercer por necesidad, a jóvenes con talento, profesiones para las que no son adecuados. Matamos al cerrar los ojos ante la pobreza, las dificultades y la ignominia. Matamos cuando, por comodidad, consentimos con indiferencia la continuación de organizaciones atróficas en la sociedad, el Estado, las escuelas y la religión, simulando acuerdo, en vez de volverles la espalda con decisión.
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Escritos políticos 1914/1932
Hermann Hesse

viernes, 11 de noviembre de 2011

La lógica de Hesse

LA ESCUELA
La educación de Hermann Hesse (1877-1962) en el seminario de Maulbronn fue tan traumática que a sus quince años ya huyó de allí al cabo de siete meses, trató de sucidarse y fue recluido en diferentes cliínicas u hospicios, desde los cuales escribió lancinantes cartas a sus padres. Posteriormente narraría cómo la escuela puede destrozar una personalidad y una vida, en su segunda novela Bajo las ruedas, publicada en 1906, el mismo año que Las tribulaciones del estudiante Törless de Robert Musil (otro desvastador relato sobre educación).
 En opinión de Hesse, "la escuela debe destrozar al hombre natural, vencerlo y limitarlo con la violencia: su finalidad es hacer de él un miembro de la sociedad, según los principios cuyo perfeccionamiento se coronará más adelante por la esmerada disciplina de los cuarteles". La misión confiada por las autoridades al maestro es "domar y aniquilar las brutas energías naturales y los deseos de los muchachos, para, en su lugar, sembrar ideales taranquilos, moderados y reconocidos oficialmente".
 Aún en 1919, en Demian, Hesse escribirá que "de escuela en escuela, se repite el espectaculo de la lucha entre el espíritu y la ley, y nosotros vemos continuamente a la escuela y al estado que se afanan extirpando de raíz las pocas inteligencias profundas, los odiados por los maestros, aquellos a quienes se castiga más a menudo, aquellos que se escapan, o aquellos a quienes se expulsa de la escuela, los que enriquecen el patrimonio espiritual de nuestro pueblo"
  No sorprende que, después de semejantes inicios y con semejantes sentimientos, Hesse abandonara la escuela a los17 años. Después de un año de aprendiz en una fábrica de relojes para campanarios, trabajó ocho años de librero, dedicándose 'a la forma externa' de los libros durante la jornada laboral, y 'a su interior' durante el resto del tiempo. De este modo se formó como autodidacta, de forma orgullosamente asistemática, y dejó una huella evidente de su cultura atípica en la Biblioteca de la literatura universal.
 A lo largo de sus años de vejez, con los trastornos de la adolescencia ya lejanos, Hesse propone su modelo de sociedad bajo forma de utopía, en El juego de abalorios. Ahora puede distinguir entre educación ("la lucha con la personalidad de los estudiantes, la adquisición y el ejercicio de la autoridad") y enseñanza ("el placer que nos llega de trasplantar conquistas espirituales nuestras en otras mentes y verlas transformarse en irradiaciones completamente nuevas").Él ve ahora el peligro para los ingenios sin guía, recordando las "jóvenes naturalezas faustianas que a toda vela navegaban por la alta mar de las ciencias y de la libertad académica y tuvieron que soportar todos los naufragios de un diletantismo desenfrenado". Y descubre, asimismo, un peligro distinto en los talentos que son capaces de destacar, pero no de servir, recordando al docente que "su primer deber sería, justamente, el de proteger a las ciencias y las artes de quien es sólo inteligente", y que a menudo "se ha visto el asalto de las meras inteligencias a la dirección de los ayuntamientos, de las escuelas, de las academias y de los estados, y se han visto todos los cargos en manos de personas de talento en todas las cuales, sin embargo, querían gobernar sin saber servir".

Juegos matemáticos ocultos en la literatura