Asesinatos, vertederos
llenos de recién nacidos, esclavos… La Roma antigua era “tan brutal” que
“ninguno querríamos estar vivos” entonces, asegura la historiadora Mary
Beard, para quien esa quizá sea una de las razones por las que su
ensayo sobre el imperio de los césares, SPQR, va por la tercera edición.
Beard es catedrática en la
universidad de Cambridge, divulgadora de historia, editora especializada
del Times Literary Supplement, protagonista de la serie documental
“Roma, un imperio sin límites”, y último Premio Princesa de Asturias de
Ciencias Sociales, que recibirá el próximo día 21 en Oviedo.
Aún no sabe lo que dirá ese
día y le será “difícil” porque dispondrá solo de 5 minutos: “Lo que es
seguro es que será sobre los romanos y las mujeres. Tengo 61 años y soy
bastante dura. Las mujeres mayores podemos enfrentarnos al mundo y no
hace falta teñirse el pelo para ello”, bromea, mientras se toca su largo
pelo canoso.
“Una de las cosas que he
conseguido hacer es representarme a mí misma, como mujer y como ser
resistente. Si pudiese ayudar a otras mujeres a enfrentarse a los
idiotas que están ahí fuera y que intentan que no hagan lo que quieren
hacer ya me parecería bien”, añade.
Está “simplemente encantada”
con la repercusión que está teniendo su ensayo, editado en castellano
por Crítica, y asegura riéndose que “se da por satisfecha” si la mitad
de la gente que lo ha comprado lo lee “hasta la última página” (la 646,
concretamente).
“Quería hacer algo que
llegase al público, pero no tratando a los lectores como tontos. Son las
mismas ideas que enseño a mis alumnos en Cambridge. No es una versión
fácil, desleída, sino académica pero sin tecnicismos”, asegura.
El mundo romano, el que
surgió de una pequeña aldea en el siglo IV a.C. y se convirtió en el
centro de un imperio que se expandió por todo el mundo conocido,
“fascina” en el siglo XXI, como bien muestran los éxitos de taquilla de Gladiator o las ventas de su propio libro, porque, dice, enseña el poder “tal y como es”.
“Era todo bastante brutal,
con soluciones expeditivas que asociamos solo a las más terrible
dictaduras. Ninguno de nosotros querríamos estar vivos en la Roma
antigua, sería terriblemente atroz para nuestra cultura. Son brutales
pero ven las cosas tal y como son y actúan en consecuencia, con esa
ironía tan astuta que les caracteriza”, argumenta.
La británica se apoya para
su relato en mucho de lo que dejó escrito Cicerón (106 a.C.-43 a.C.) y
precisa que en los textos que se conservan de él y de otros “hay mucha
fantasía romana, muy distinta a la nuestra, en el sentido de que
incluyen excesos extravagantemente sádicos que no parecen muy
verosímiles aunque se hayan aceptado como buenos”.
“Los romanos tenían mucho
interés en las luchas de gladiadores, pero me da la sensación de que
nosotros más aún. No quiero privar a los lectores del mito”, se ríe de
nuevo.
Le encantó, subraya, Gladiator,
“una de las más extravagantes de romanos que se han hecho, pero la
propuesta es muy brillante y hay cosas como el tratamiento a los
esclavos, como meros objetos, invisibles, que dan muchas lecciones en
las que hay que pensar”.
Es una gran ironía, dice,
que en la Roma antigua fuera relativamente frecuente que esos “objetos”
-los esclavos- fueran “libertados” por sus amos e incluso alcanzaran la
ciudadanía, mientras que ahora los refugiados, “que nadie discute que
son personas, nunca pueden tener esa consideración de ciudadanos con
iguales derechos”.
“En el imperio romano jamás
existió el concepto de ‘inmigrante ilegal’, aunque no quiero decir con
esto que tengamos que hacer las cosas como los romanos, pero es verdad
que somos muy rígidos a la hora de conceder la ciudadanía”, sostiene.
En su libro evidencia que
hay muchos personajes históricos tratados injustamente, entre ellos
Calígula -que debe su nombre al apodo que le pusieron de niño,
“botitas”-: “Era tremendamente popular pero en cada reseña que hay sobre
él se le trata de forma muy hostil y se cuentan barbaridades”, entre
ellas su relación incestuosa con sus hermanas.
Le ha parecido “muy
emocionante” a la vez que “muy aburrido” rodar la serie televisiva,
porque “hay que parar y esperar y repetir cosas, pero, la oportunidad de
ir, por ejemplo, a la Argelia romana es única”.
La resolución del abogado general europeo señala que la soberanía de
Marruecos sobre este territorio carece de base legal y recuerda a España
su responsabilidad en la cuestión de libre determinación de este pueblo
como antigua colonizadora.
Protesta en el Sáhara Occidental en 208 contra la explotación de recursos por parte de Marruecos.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha reconocido que el Sáhara Occidental no forma parte de Marruecos, dejando a este territorio fuera de los acuerdos de comercio que la Unión Europea o cualquiera de sus países miembro puedan entablar con Marruecos.
Las conclusiones del tribunal europeo, firmadas por el abogado general Melchior Wathelet, se aplican al Acuerdo de Liberalización celebrado en 2012 entre la Unión Europea y Marruecos, con el que se establecían medidas de liberalización recíprocas para el comercio de productos agrícolas, agrícolas transformados, pescado y productos de pesca. Este acuerdo se desarrolló a partir de un acuerdo anterior, el de Asociación UE-Marruecos, que fue suscrito formalmente por la Unión Europea a través de una decisión del Consejo de Europa en el año 2000.
“El Consejo incumplió su obligación de examinar todos los elementos relevantes a las circunstancias de la celebración del Acuerdo de Liberalización”, señala un comunicado de la Curia europea. “En particular, aunque, contrariamente a lo que declaró el Tribunal General, el Consejo no estuviera obligado a evaluar los efectos de la celebración de ese acuerdo sobre la explotación de los recursos naturales del Sáhara Occidental, habría debido tener en cuenta la situación de los derechos humanos en ese territorio, así como el impacto potencial del acuerdo sobre esa situación”, continúa el comunicado.
Las conclusiones del abogado general también señalan que el Frente Polisario “únicamente es reconocido por la comunidad internacional como el representante del pueblo el Sáhara Occidental en el proceso político destinado a resolver la cuestión de la libre determinación del pueblo en ese territorio, no como entidad que tenga por misión defender los intereses comerciales de dicho pueblo”. Wathelet apunta que el Frente Polisario “no parece ser un representante exclusivo del pueblo del Sáhara Occidental en las relaciones internacionales”, señalando que España, como antigua colonizadora del territorio, aún puede tener “responsabilidades” a ese respecto.
Durante la posguerra, los curas redactaron informes, denunciaron y
delataron a todo sospechoso de deslealtad al nuevo régimen, renunciando a
la posibilidad de transformarse en un instrumento de reconciliación
nacional.
Misa de acción de gracias tras la toma de Liébana por la tropas franquistas. | DESMEMORIADOS
El documento de este mes es
una foto de la primera misa de acción de gracias que se celebró tras la
toma de las tropas franquistas de la comarca lebaniega, en septiembre de
1937. Estamos hablando de una misa de campaña en una doble acepción:
porque fue celebrada al aire libre y para un grupo numeroso de personas
como en cualquier fiesta patronal; y porque fue un acto simbólico de la
campaña militar repetido innumerables veces tras los avances de los
‘Nacionales’.
Es una muestra de la
vinculación de la jerarquía de la Iglesia con el golpe militar contra la
República. El foco de la imagen reside en el altar al que se dirigen
todas las miradas. La Guardia Civil en traje de gala custodia la
ceremonia, el sacristán y los monaguillos son testigos privilegiados del
acto, mientras a su vera dos eclesiásticos siguen atentos el proceder
de los oficiantes. La población civil aparece en la esquina superior de
la foto, y en la otra ondea una bandera.
La Historia de España, desde
la época de los Reyes Católicos hasta la actualidad, está trufada de
ejemplos de la lucha encarnizada que la jerarquía de la Iglesia española
ha mantenido contra cualquier enemigo que pretendiera hacer tambalear
su predominio religioso y social. La llamada Reconquista de la Península
y la posterior expulsión de moriscos y judíos, la conquista y
evangelización de América y la pugna contra el protestantismo en el
corazón de Europa Central o la aplastante sombra de la Inquisición, son
hitos evidentes de dicha afirmación.
No es extraño pues, que a
partir del siglo XIX, con el avance de la Ilustración, la Iglesia
española, que había vivido de espaldas al pueblo, inmersa en su
tradicional mentalidad de que todo aquello que no es católico no es
español, y temerosa, sobre todo, de que tal avance provocase una pérdida
de sus privilegios, no supo adaptarse a la realidad de los nuevos
tiempos. Asistió impasible, sino con hostilidad, al desarrollo de las
reivindicaciones proletarias y utilizó su poder para combatir contra las
oleadas de anticlericalismo rampante, que se encarnaban en los “nuevos
fantasmas que entonces recorrían Europa” (liberalismo, racionalismo y
socialismo en todas sus manifestaciones) y acabó convirtiéndose en el
arma moral de los intereses de la oligarquía.
Con el advenimiento de la II
República los temores de una rápida pérdida de influencia en favor de
las tesis anticlericales se hicieron realidad. Paso a paso los gobiernos
republicanos fueron legislando en ese sentido a partir de la separación
entre Iglesia y Estado. Y así fueron sucediéndose normas que recalcaban
la inicial: proclamación de la libertad de cultos, prohibición de la
dedicación a la enseñanza de las órdenes religiosas, retirada del
crucifijo en las escuelas o la secularización de los cementerios.
En Cantabria, que
tradicionalmente había sido una región muy religiosa, con los nuevos
aires, también se percibió, al igual que en el resto de España, una
relajación en las costumbres y en los valores religiosos, que empezando
por las zonas más industrializadas de la provincia se fue extendiendo
lentamente a otras comarcas de carácter más rural.
Con el estallido de la
Guerra Civil casi la totalidad de la jerarquía eclesiástica se puso de
parte de los militares rebeldes, en una clara confluencia de intereses,
más allá de lo meramente religioso. Hubo, sí, un panorama de simpatías y
aversiones en un clero resentido por lo que entendía como un ataque
radical a su naturaleza, representado inicialmente por el grado de
secularización y el abandono del culto por parte de la población, pero
también a consecuencia de la competencia por la clientela que percibía
en los maestros racionalistas, los militantes obreros o los republicanos
laicos.
Para amplias esferas de la
sociedad, sin una especial capacidad crítica, supuso esto un factor
determinante en su inclinación hacia la causa del bando autodenominado
“nacional”. Así mismo se produjo una participación activa, tanto en el
frente como en retaguardia de numerosos sacerdotes, y desde los púlpitos
se manifestaban en contra de los enemigos de la religión y de Dios.
A través de un lenguaje
maniqueo condenaron a la República como una “horda roja” y ensalzaron
las acciones del ejército franquista, transformando así una evidente
guerra de clases en una “Cruzada de Salvación”.
Durante el tiempo que duró
la contienda los rencores no hicieron sino acrecentarse. En las zonas
controladas por cada uno de los bandos se ejerció la represión, aunque
mientras en la zona rebelde los asesinatos y las ejecuciones obedecieron
a decisiones por lo general muy calculadas por parte de los mandos
militares y sus aliados civiles (falangistas, carlistas, monárquicos,
católicos…) como un fin en sí mismo para construir el modelo de Estado
que tenían en mente, en la zona republicana las acciones punitivas
fueron debidas a la desaparición del Estado y, con él, a la ausencia de
normas, y a una revolución obrera deslavazada sin apenas jerarquías y
objetivos precisos.
Aunque bien es cierto que la
Iglesia católica sufrió una desmedida persecución y violencia (en
Cantabria, por ejemplo, se saldó con 77 sacerdotes, 84 religiosos y 13
seminaristas muertos, además de la destrucción de 42 iglesias), también
lo es que, por su lado, esa misma Iglesia tomó parte de forma categórica
en la guerra y en la represión organizada por la dictadura franquista,
no sólo porque la sangre de sus mártires clamara venganza, sino también,
y sobre todo, porque el triunfo franquista cortaba el avance del
laicismo anterior al golpe militar y otorgaba a la Iglesia una hegemonía
y un monopolio, materializados en enormes ventajas económicas y
jurídicas, amén de un estrecho control sobre la vida social y cultural
del país.
Al tiempo, y en
correspondencia, esta alianza de intereses daba carta de naturaleza y de
algún modo legitimaba un régimen antidemocrático que nació sustentado
en la fuerza de las armas y el apoyo del nazismo alemán y el fascismo
italiano.
La Iglesia justificó su toma
de posición alegando que se había desencadenado una brutal persecución
contra ella y afirmando que el pueblo español era católico en su inmensa
mayoría, por lo que la respuesta bélica era obligada, justa y
necesaria.
Con el final de la guerra y
la instauración definitiva de la dictadura, la Ley de Responsabilidades
Políticas de febrero de 1939, dio la oportunidad a la Iglesia, por medio
de sus párrocos, de convertirse en un organismo de investigación cuasi
policial, al mismo nivel que los ayuntamientos o los dirigentes locales
de Falange. En este sentido, durante la posguerra, los curas redactaron
informes, denunciaron y delataron a todo sospechoso de deslealtad al
nuevo régimen, renunciando de este modo a la posibilidad de
transformarse en un instrumento de reconciliación nacional.
"El conflicto con los mineros cooperativistas es una disputa entre el pueblo y el capital por el excedente."
¿Cómo surge la minería cooperativa en Bolivia?
La minería cooperativa tiene como origen
la crisis económica mundial provocada por el crack de la Bolsa de Nueva
York en 1929. Muchas empresas trasnacionales entran en crisis y tienen
que despedir trabajadores, a quienes entregan parcelas para su
explotación.
La Revolución de 1952 trae consigo la
nacionalización de las minas bajo el gobierno de Víctor Paz Estenssoro, y
la creación de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), reforzando
la minería estatal y debilitando el cuentapropismo.
¿Cómo se transforma en patronal minera?
Pero no se puede entender el tránsito de
la minería cooperativa, con socios trabajadores como en cualquier parte
del mundo, a la conversión en pequeños empresarios mineros que extraen
plusvalía no solo de los recursos naturales, si no de los trabajadores
contratados, sin entender cómo se implementa el neoliberalismo en
Bolivia.
Es en 1985, de nuevo bajo el gobierno de
Victor Paz Estenssoro, cuando se implementa el Decreto 21060 que
permite la “flexibilización laboral”, y se ejecutan entre 1985 y 1986
más de 20.000 despidos en el sector minero estatal, que pasan a
articularse en torno a la minería cooperativa.
Posteriormente es Gonzalo Sánchez de
Losada, empresario minero, quien termina de desmontar Comibol,
entregando las grandes empresas a las trasnacionales, y concesionando
y/o transfiriendo a socios cooperativistas maquinaria, perforadoras,
extractoras, etc., transformándolos en pequeños empresarios.
¿Por qué el sector cooperativista se convirtió en aliado del proceso de cambio?
A pesar de haber sido favorecidos por
Gonzalo Sánchez de Losada, los cooperativistas mineros se convirtieron
en vanguardia de la lucha contra el neoliberalismo. Fueron actores
fundamentales en las movilizaciones contra el gobierno de Goni, llegando
a tomar la Plaza San Francisco, el acto militar más fuerte de las
protestas anti neoliberales. En 2005, cuando renuncia Carlos Mesa, se
convierten en el actor principal que impide que asuman como Presidente
los derechistas Hormando Vaca Díaz, Presidente del Senado, y Mario
Cossío, Presidente de la Cámara de Diputados, facilitando el acceso a la
Jefatura de Estado de Eduardo Rodríguez Veltzé, Presidente de la Corte
Suprema, que luego convocaría las elecciones que ganaría Evo Morales.
Es por eso que, en cuanto a actor
político de primera magnitud, tanto cualitativo, como cuantitativo, pues
de las 454 cooperativas mineras que había en 1990, se pasa a 778
cooperativas en 2005 que articulan decenas de miles de trabajadores.
¿Qué dice la Constitución boliviana sobre los recursos naturales, la propiedad de los mismos, y la minería cooperativa?
La Constitución Política en su artículo 311, dentro de la Estructura y Organización Económica del Estado determina que “ Los recursos naturales son de propiedad del pueblo boliviano y serán administrados por el Estado”.
El artículo 369 indica que “
El Estado será responsable de las riquezas mineralógicas que se
encuentren en el suelo y subsuelo cualquiera sea su origen y su
aplicación será regulada por la ley. Se reconoce como actores
productivos a la industria minera estatal, industria minera privada y
sociedades cooperativas.”
Asimismo, el artículo 370 afirma que “El
Estado otorgará derechos mineros en toda la cadena productiva,
suscribirá contratos mineros con personas individuales y colectivas
previo cumplimiento de las normas establecidas en la ley. II. El Estado
promoverá y fortalecerá las cooperativas mineras para que contribuyan al
desarrollo económico social del país. III. El derecho minero en toda la
cadena productiva así como los contratos mineros tienen que cumplir una
función económica social ejercida directamente por sus titulares.”
Pero, sobre todo, el artículo 371 es claro: “ Las áreas de
explotación minera otorgadas por contrato son intransferibles,
inembargables e intransmisibles por sucesión hereditaria”.
¿Qué demandan los cooperativistas mineros?
La segunda semana de agosto, los
cooperativistas mineros anuncian un paro indefinido en todo el
territorio boliviano si no se atiende un pliego petitorio de 10 puntos,
que a lo largo del conflicto se transforma en 24 demandas, entre las que
podemos destacar:
Rechazo a la Ley General de Cooperativas Mineras: en especial al
punto que permite la sindicalización. Los cooperativistas, convertidos
en patrones capitalistas, no quieren sindicatos en el interior de sus
empresas.
Rechazo a la Ley 535 de Minería y Metalurgia: Esta Ley impide que
empresas privadas (nacionales o trasnacionales), puedan invertir en las
concesiones de los cooperativistas, y obliga a que las concesiones
mineras sean otorgadas por Comibol. Actualmente los cooperativistas
tienen firmados al menos 31 contratos con empresas privadas, algunas de
ellas trasnacionales, siendo una de ellas la Comsur de Sánchez de
Losada.
Flexibilización de las regulaciones ambientales: Las cooperativas
mineras se quejan de lo estricto de los trámites para obtener las
licencias ambientales, aunque el 80% de ellas no cumple con este
trámite.
Tendido de redes de energía con tarifas diferenciadas: Los
cooperativistas mineros demandan que el Estado instale tendido eléctrico
en todos los lugares donde tienen concesiones, y que además su tarifa
sea subvencionada.
Reinversión de los recursos provenientes de las regalías mineras en
el sector cooperativista: La demanda de reinversión de las regalías que
pagan por las ventas de minerales, deja al descubierto la realidad de
que los cooperativistas mineros solo pagan al Estado el 2’5% de las
regalías, frente al 8’5% de las empresas privadas.
¿Cuál ha sido la postura del gobierno ante las demandas?
El gobierno boliviano ha mantenido una
posición de diálogo, convocando a los cooperativistas mineros a
reuniones con los ministros de Presidencia, Gobierno y Minería, al mismo
tiempo que se mostraba firme en su posición de no violentar la
Constitución frente a las demandas corporativas de un grupo de
empresarios que han dejado de pensar en el país para pensar en su lucro
privado.
¿Ha existido una conspiración como ha denunciado Evo Morales?
Hay 2 hechos que deberán ser
investigados los próximos días, pero es una realidad que cuando más
cerca han estado las dos partes, gobierno boliviano y cooperativistas
mineros, de sentarse en una mesa, ha sucedido algo que ha imposibilitado
el diálogo:
El lunes 22 de agosto “apareció” una orden falsa de aprehensión de
dirigentes mineros, que provocó el paso a la clandestinidad de la
dirigencia cooperativista y que el martes se intensificaran los
bloqueos.
El miércoles 24 se produce el asesinato de 2 mineros cooperativistas
durante los bloqueos y en circunstancias aún sin esclarecer, pero todos
los indicios llevan a pensar que se trata de una emboscada pues el arma
utilizada, de calibre 9mm, tuvo que ser disparada desde muy cerca para
causar un daño mortal, más aún cuando uno de los mineros fallecidos fue
alcanzado en un costado. Son 2 las hipótesis, o fuego amigo (dado que ha
sido comprobado la utilización de armas de fuego por parte de los
cooperativistas) o un disparo de la policía (hipótesis sustentada por
una denuncia del Defensor del Pueblo). En caso de que los disparos
vinieran desde filas policiales, este hecho se produciría contraviniendo
la orden directa del Presidente Evo Morales, no ya de no disparar, si
no ni siquiera portar armas de fuego en el lugar de los bloqueos.
¿Quién era Rodolfo Illanes y porqué ha sido asesinado?
Rodolfo Illanes, militante del proceso
de cambio y con una larga trayectoria en cargos de responsabilidad, era
Viceministro de Régimen Interior y Policía. Illanes se ofreció
voluntario para ir a Panduro, lugar del principal bloqueo, con el fin de
dialogar con la dirigencia cooperativista. En Panduro fue secuestrado y
retenido durante todo el jueves 25.
En un tercer momento que debe ser
esclarecido, y cuando el gobierno y la dirigencia cooperativista ya se
habían puesto de acuerdo en reanudar el diálogo, se produce un
enfrentamiento confuso que al parecer deja un tercer minero muerto, lo
cual habría sido utilizado para provocar el linchamiento del
Viceministro Illanes, que es asesinado y cuyo cuerpo es abandonado a un
costado de la carretera en horas de la madrugada. Illanes falleció por
traumatismo encéfalo craneal.
¿Cuál ha sido el rol de los medios de comunicación privados bolivianos en el conflicto?
Podemos distinguir 2 fases en el
accionar de una buena parte de los medios de comunicación bolivianos en
el conflicto con los mineros cooperativistas.
Hasta la semana trágica que culmina con
el asesinato de Illanes, la mayoría de los medios de comunicación
instalan la matriz de que el conflicto con la patronal
minero-cooperativista es una pugna entre aliados políticos, rechazando y
criticando sus demandas.
La semana que comienza el 22 de agosto
una buena parte de los medios instigan el conflicto a partir de las
ordenes de aprehensión falsas. Incluso dando espacio y protagonismo a
los dirigentes cooperativistas para desmentir al Ministro de Gobierno
que había declarado que las ordenes eran falsas. Esa noticia gatilla las
movilizaciones, y a partir de ahí se sigue alimentando el escenario de
confrontación.
El jueves 25 y viernes 26, ya con un
Viceministro secuestrado, torturado y asesinado, además de tres mineros
caídos en los enfrentamientos, los periodistas de la derecha boliviana
intentan instalar la matriz de que lo sucedido es fruto de la
intransigencia del gobierno y la falta de diálogo, a fin de colocar la
responsabilidad de las muertes en ambos bandos enfrentados.
¿Cuál es el escenario inmediato en el conflicto con los cooperativistas?
El conflicto con los mineros
cooperativistas es una disputa entre el pueblo y el capital por el
excedente. El mal llamado cooperativismo quiere libertad para poder
asociarse con trasnacionales y explotar los recursos naturales a fin de
obtener la máxima plusvalía posible tanto a la Madre Tierra como a sus
trabajadores asalariados. En ese sentido el gobierno puede sentarse a
escuchar demandas, pero no puede violar la soberanía del pueblo
boliviano sobre los recursos naturales que establece la Constitución
Política del Estado.
También es necesario mencionar la
posición de los movimientos sociales bolivianos, sindicatos campesinos y
pueblos indígenas, que han pedido que se reviertan las concesiones
mineras y privilegios de los que gozan los cooperativistas.
En ese sentido, un posible escenario es
un reacomodo en la política de alianzas sociales del actual gobierno,
donde los mineros cooperativistas, muy desprestigiados tras una semana
trágica que deja un saldo de varios muertos en las protestas, pierdan
posicionamiento y legitimidad política. El reacomodo también será a lo
interno, pues parece poco probable que la actual dirigencia
cooperativista pueda seguir conduciendo el movimiento, con el añadido de
que algunos de sus dirigentes podrían ser procesados como autores
materiales o intelectuales del asesinato del Viceministro Illanes.
En cualquier caso, es necesario
determinar el grado de la conspiración interna y externa, denunciada por
el Presidente Evo Morales en la conferencia de prensa del viernes 26,
pues la conspiración será un elemento determinante en el aumento de la
conflictividad social de aquí a 2019, año donde se juega la continuidad
del proceso de cambio que encabeza el Presidente Evo Morales.
*A Roberto Illanes in memorian, héroe defensor de los recursos naturales.
Cada dos semanas, al grito de “¿De quién es esta ciudad? Es nuestra”, el
número de asistentes a las concentraciones convocadas por el movimiento
Ne da(vi)mo Beograd, supera los 20.000. Demandan bienes colectivos,
respeto a la ley y responsabilidad de los gestores públicos.
Manifestación el 11 de mayo de 2016. / NE DA(VI)MO BEOGRAD
Belgrado, ciudad de amplias terrazas y vida muchas veces lánguida, tiene su lado expeditivo, incontenible. Esa versión a la que tanto temen los propios balcánicos, acostumbrados a guardar los infortunios tras una sonrisa, un par de amigos y algunos vasos de rakija. El hecho de que un grupo numeroso se junte en la calle es un mal presagio: desórdenes urbanos, hooligans, poetas histéricos y políticos nerviosos.
Cuando Aleksandar Vučić, actual primer
ministro serbio, quiso dar un golpe de efecto en 2014 con el proyecto
“Belgrado en el agua”, la ciudad reaccionó con escepticismo, con la ceja
levantada. Un proyecto entre el Gobierno e inversores de Emiratos
Árabes Unidos con una financiación que llegaría a los 3.000 millones de euros,
y que pretende urbanizar la orilla del Sava a lo megalópolis del Golfo
pérsico: centros comerciales, pisos de lujo, parques y jardines y un
rascacielos de 168 metros. En total, casi dos millones cuadrados que
parecen querer reconstruir la capital de un país que no llega a los 400
euros de salario medio.
El movimiento Ne da(vi)mo Beograd, juego de palabras con “no damos” y “no ahogamos Belgrado”,
reaccionó al desafío, aunque en desigualdad de fuerzas. Un grupo
reducido, formado principalmente por gente joven de Belgrado, y
acompañado de una pequeña élite intelectual de sociólogos, arquitectos y
políticos periféricos, durante dos años, intentaron desmontar la
opacidad de la iniciativa, sus atajos legales, el trasfondo ideológico
clasicista y la ausencia de sociedad civil en el planteamiento del
proyecto urbanístico.
Apenas lograban salir del reducto de
pequeñas charlas, apariciones aisladas en los medios y un par de
centenares protestando en los alrededores de la sede central, recién
remodelada: la ahora ostentosa Cooperativa de Belgrado. Sin embargo, todo cambió el 25 de abril.
Un grupo de 30 hombres con pasamontañas y acompañados de una
excavadora, a media noche y durante cuatro horas, derruyó una casa, un
edificio de la empresa Iskra y el restaurante Savski Expres. La policía
no hizo acto de presencia pese a las llamadas insistentes de los
vecinos.
Un par de semanas después llegaba la
limpieza de los escombros y las vallas de la empresa Beograd
Put legitimando lo acontecido. Si la situación no era suficientemente
grave, un mes después del suceso moría de un infarto uno de los testigos, un
guardia de seguridad, al que aquella madrugada habían requisado la
documentación y el teléfono móvil mientras demolían la calle
Hercegovačka.
El 4 de mayo el alcalde de Belgrado,
Siniša Mali, declaró que “ni Belgrado, ni ninguna institución de la
ciudad ha participado en ello, y eso es de lo que soy responsable”. El
primer ministro primero acusaba a los responsables de “idiotas” y, más
tarde, el 8 de junio, contradecía al alcalde: “Es indudable que detrás de lo que ha pasado en Savamala están los estamentos superiores del Gobierno de Belgrado”.
El Defensor del Ciudadano, Saša
Janković, en su informe oficial, acusaba a la policía de incumplimiento
de sus obligaciones “de forma premeditada”. Desde entonces, Mali apenas
aparece en los medios de comunicación, y los manifestantes piden su
dimisión, la del presidente de la asamblea de la ciudad, del ministro de
Interior, del director la Policía y de la policía comunal.
Cada dos semanas, al grito de “¿De quién es esta ciudad? Es nuestra”,
el número de asistentes a las concentraciones se incrementa hasta
superar los 20.000. No son las caras cenicientas de la transición, con
barbas de tres días y cuerpos embutidos en cazadoras de cuero barato,
víctimas de privatizaciones fraudulentas y abusos de poder, sino las de
una nueva generación en su mayoría nacida durante los años 80, que
demandan bienes colectivos: respeto a la ley y responsabilidad de los
gestores públicos. Unas protestas que no están vinculadas a ningún líder
ni partido político o reivindicación nacionalista, ni aspira a
satisfacer un interés particular. Dicen que “las calles son sus
instituciones y su arma la solidaridad”.
Si bien es cierto que el individualismo
económico había socavado la solidaridad y la empatía ciudadana durante
la transición, las protestas son una apuesta por el interés general y la
conciencia social, en clara oposición a la corrupción y el clientelismo
político. Pero su polo de atracción reside en su pacifismo sin fisuras,
que ha liberado a los más encogidos, decepcionados con el periodo
post-revolución anti-Milošević, comoun optimismo inusual en
el clima habitualmente apático de la sociedad serbia, legado del
autoritarismo yugoslavo, de la claustrofobia nacionalista y de las
diferentes derrotas sufridas durante el fin de Yugoslavia.
Es difícil, a la luz de los hechos,
disentir de la justicia de esta nueva acción popular, pero no por ello
su aparición está exenta de su dimensión geopolítica. La portavoz de la
oficina de exteriores rusa acusaba a la Embajada de EE UU en Belgrado de
apoyar las manifestaciones: “Diversas ONG financiadas por extranjeros
organizan regularmente manifestaciones de protesta en Belgrado […]. La
participación de diplomáticos de Estados Unidos en las protestas podría
significar que los activistas serbios no tienen la confianza de sus
patrocinadores”. Una estrategia, por otro lado, que es conocida en la
región, en Macedonia, Bosnia o Kosovo, en donde los abusos de poder del
Estado quedan atemperados o desviados del foco mediático por las acusaciones de intervencionismo extranjero.
Los medios de comunicación, en su
mayoría favorables al primer ministro serbio, han terminado por conceder
entidad a las manifestaciones, hoy más amenazadas por la canícula
veraniega que por sus contradicciones internas o la falta de seguidores.
Incluso caras conocidas de la sociedad local, como el entrenador de
baloncesto Dušan Ivković, han mostrado su apoyo a los manifestantes.
Ne da(vi)mo Beograd se reunió este
miércoles, 13 de julio, a las 18h en frente de la Asamblea de Belgrado.
Su símbolo es un pato amarillo, han versionado la canción “¡Ay, Carmela!” al
serbio y no les falta ingenio en muchas de sus proclamas. Nuevos aires
de movilización en Belgrado. Hacía tiempo que la ciudad no se
cuestionaba tanto su languidez. De eso se habla ahora en las terrazas.
Apelando a
Podemos, la comunidad zapatista y la experiencia municipalista española
de lo que él denomina las “ciudades rebeldes”, Luigi De Magistris ha
sido reelegido alcalde de Nápoles.
Decía uno de los grandes intelectuales
italianos del siglo XX, que “la Resistencia y el movimiento estudiantil,
eran las dos únicas experiencias democrático-revolucionarias del pueblo
italiano. A su alrededor hay silencio y desierto: qualunquismo,
degeneración estatal, y las horrendas tradiciones borbónicas, saboyanas y
papales”. No le faltaba razón a Pier Paolo Pasolini, sobre todo, a la
vista de la cadena de acontecimientos políticos fruto de la segunda
vuelta de las elecciones municipales italianas del 19 de junio. Tras
tiempos de declive de los movimientos sociales desde aquel 15 de octubre
de 2011 en el que la ola de movilizaciones se frenó en seco, estas
elecciones significan, al menos en la relación de los movimientos con
las instituciones, la inversión del rumbo de las políticas del PD.
En ocasiones lo local permite la
apertura de tendencias de cambio, tal como vivimos a este lado del
Mediterráneo con las candidaturas de unidad popular el 25 de mayo de
2015, es por ello estas últimas elecciones en Italia son tan relevantes
para hacer una cartografía política de coyuntura y para medir la crisis
de legitimidad que condiciona a Matteo Renzi (Partido Democrático) a
jugar sus bazas de manera algo distinta. La primera fractura del
flamante premier llega de la desafección ciudadana a su gestión en las
grandes ciudades italianas, en una línea algo diversa que la respuesta
social a su proyecto de liberalización y crecimiento público, en torno a
infraestructuras, ley educativa y la famosa reforma laboral de 2014
(Jobs Act). Así lo atestiguan los resultados del ballottaggio (segunda
vuelta), donde las candidaturas del Movimiento 5 Estrellas se han hecho
con las alcaldías de Roma y Turín desplazando a las listas apoyadas por
el partido de Renzi y rompiendo la hegemonía de la que gozaba el PD
(antes PDS y muy anteriormente PCI). Sin embargo, contradiciendo las
tendencias del sur de Europa, la concreción del cambio electoral no
viene precedida por el empuje de un fuerte movimiento de disenso hacia
los dictados de la Troika, que termine sedimentando un
partido-movimiento capaz de construir una alternativa a la herencia del
berlusconismo. Las razones hay que encontrarlas en otras coordenadas, en
la tensión entre dos modelos reflejados en experiencias distantes: la
del desafecto difuso del Movimiento 5 Estrellas liderado por Raggi
(Roma) y Appendino (Turín), y la del proceso antagonista de Nápoles con
el exfiscal Luigi de Magistris a la cabeza.
Roma, Turín y 17 más. El Movimiento 5 Estrellas y el voto del rencor
Hablar del Movimiento 5 Estrellas es
hablar de su exponente y fundador, Beppe Grillo. El cómico y actor, ha
sido uno de los impulsores del clima de frustración contra la élite
política italiana durante los últimos años, siempre expuesto al
mecanismo de representación parlamentaria y removilización social que
tan malas pasadas le jugó. Un Partido resuelto a construirse, tal como
evidencia su breve desarrollo histórico, como polo de atracción de
aquellos excluidos del “contrato del bienestar”: jóvenes, capas medias
urbanas, liberales venidos a menos, que dibujan un neo-proletariado
urbano cuyo voto masivo hacia el M5S no es por convencimiento sino por
desafección (aquí una de las diferencias con Podemos) hacia el proyecto
del PD de Renzi. Sin embargo, “no todo el movimiento es orégano”. La
contradictoria Virginia Raggi y la activista No Tav Chiara Appendino,
son precisamente producto de una coyuntura italiana cuya reflexión
revela la activación de una disidencia hacia las políticas renzianas,
erosionando una práctica gubernamental que no consolida la propuesta del
M5S, pero que lo refuerza en ciudades como Roma, donde el ex-alcalde
del PD fue parte del escándalo de corrupción “Mafia capitale” y más allá
de iniciativas de los movimientos sociales como la campaña por el
derecho a la ciudad, no ha encontrado una alternativa política:
destacados los “flops” de Fassina del partido Izquierda Italiana y de la
derecha neoconservadora y ex-fascista. Sin duda, los 770.000 votos a
Virginia Raggi y el 67% de los apoyos la convierten en la vencedora
parcial, puesto que para los estratos políticos más fuertes de los
movimientos romanos, es una victoria que permite neutralizar la acción
de la antigua corporación socioliberal del PD pero no articular un
proyecto en clave constituyente para la ciudad. En otros términos, hay
grava pero no hay agua.
Ligeramente distinto es Turín, donde
otra mujer, Appendino, ha fracturado el poder —con bases sustancialmente
obreras— de Fassino (PD), haciéndose con la cuarta ciudad de Italia en
número de habitantes y desplazando al proyecto liberal conservador a una
tercera posición. Turín, por su composición de clase era un núcleo en
disputa clave para asentar la proyección pública norteña del M5S. De
hecho, el carácter genuino del cambio radica en que una activista
ecologista, apoyada en cierta medida por algunos colectivos sociales y
fuerzas de la izquierda radical —más o menos públicamente, más o menos
críticamente— ha podido recoger el excedente de años de lucha contra la
destrucción de la Val di Susa al norte de Turín por las obras del Tren
de Alta Velocidad, bajo un paradigma conflictivo: una partido paradójico
que refleja el malestar ciudadano, que genera al mismo tiempo rechazo
entre las áreas políticas del movimiento.
En definitiva, se invierte la ruta en 19
ciudades grandes en Italia donde el M5S tuerce el brazo al PD y a las
candidaturas de la derecha, que sacan mejores resultados allá donde los
líderes locales de Berlusconi, la Liga Norte de Matteo Salvini y los
neofascistas presentan candidaturas unitarias.
La experiencia de una anomalía. De Magistris y Nápoles
Apelando a Podemos, la comunidad
zapatista y la experiencia municipalista española de lo que él denomina
las “ciudades rebeldes”, Luigi De Magistris ha sido reelegido al alcalde
de la tercera ciudad más poblada de Italia. Si bien la distinción
meridional que corta de raíz la península itálica en dos mitades no lo
explica todo, es cierto que Nápoles es sin duda un territorio extraño.
En una coalición construida barrio a barrio, centro social a centro
social, Napoli in Comune a Sinistra ha doblado el brazo al burócrata
conservador Lettieri, y no lo ha hecho solamente con el 66% de los votos
en segunda vuelta. Los fenómenos políticos no puedes explicarse sólo
aritméticamente. Tanto es así, que el modelo de candidatura,
autogobierno y perspectiva política de De Magistris se explica en el
proceso de subjetivación política de amplias capas de ciudadanos
napolitanos que, siendo conscientes de la desazón que sumió a la ciudad
durante décadas en la especulación y la gestión neoliberal, articularon
una propuesta “de gobierno popular”.
En contraste con la “limpieza” política del Movimiento 5 Estrellas, el
desafío político al que se enfrenta la experiencia napolitana puede
resumirse en dos claves: el modelo napolitano no debe verse arrastrado
por la política “gestionaria”, por la gestión de lo existente sino que
debe vincular —aún más— los cambios institucionales a los deseos
transformadores de la mayoría, y por otra parte, nunca olvidar que el
objetivo de construir un modelo de asalto institucional hegemónico,
desde abajo y la radicalidad democrática, tiene que relacionarse en el
corto plazo con el Movimiento 5 Estrellas y aprovechando los espacios
que estos puedan abrir, los movimientos deben consolidarse como actor
interlocutor protagonista, siendo conscientes de que sólo desde el
conflicto se puede transformar “el movimiento de lo real”.
En la Italia de los comunes, la
expectativa es enorme, y este primer golpe a Renzi constituye sólo el
inicio. La relación mediterránea (entre Italia y el Estado español), es
más, europea, puede ser un bonito comienzo del razonamiento sobre el
proceso constituyente europeo que tanto deseamos.
El filósofo francés, impulsor del concepto del decrecimiento, critica “la sociedad del desperdicio”.
Para Latouche, la sociedad del
crecimiento reposa sobre la acumulación ilimitada de riquezas, destruye
la naturaleza y es un generador de desigualdades sociales.
Serge Latouche / Niccolò Caranti
El protagonista de hoy elige realizar la
entrevista en Les délices du fournil (las delicias del horno), un
pequeño local que ofrece servicio rápido de bocadillos, croissants y
cafés en pleno corazón del barrio latino de París. Con los videoclips de
éxito del momento de fondo y mientras bebe de su copa de vino tinto,
–experto en filosofía económica y e impulsor de la teoría del
decrecimiento– relata cómo su experiencia de vida con comunidades ajenas
al desarrollismo, primero en Laos y luego en África, le llevó a perder
la fe en la economía, historias que él explica en La sociedad de la
abundancia frugal, uno de sus últimos libros traducidos al español. Para
Latouche, un académico parisino de pelo canoso y sonrisa afable, la
sociedad del crecimiento reposa sobre la acumulación ilimitada de
riquezas, destruye la naturaleza y es un generador de desigualdades
sociales.
El mantra central de quienes actualmente
gobiernan el mundo es el desarrollo económico exponencial y el aumento
de la productividad laboral aunque eso conlleve el recorte de derechos.
Muchos son los que celebran el recién aprobado proyecto del Banco
Central Europeo para inyectar mensualmente 80.000 millones de euros al
mes para reavivar el crecimiento de la economía europea. Sin embargo,
este defensor del decrecimiento económico considera que la solución
reside en vivir de otra forma para vivir mejor. Para Latouche, el
altruismo debería sustituir al egoísmo, el placer del ocio a la obsesión
por el trabajo, la importancia de la vida social al consumo
desenfrenado y lo razonable a lo racional.
¿Qué le hizo perder la fe en la economía y buscar nuevas alternativas a través de la filosofía económica?
Cuando vivía en Laos estuve con
comunidades que trabajaban unas cinco horas por día y el resto del
tiempo lo dedicaban a divertirse, a plantar, a cazar, a pescar, y ahí me
di cuenta de que el desarrollo iría a acabar con esta forma de vida
feliz y transformaría a estas personas en subdesarrollados. El
desarrollo colonizaría su imaginario, creándoles necesidades externas y
destruyendo el equilibrio de sus sociedades. Cuando hablo de colonizar
el imaginario es porque parto de la idea de que la economía es una forma
de colonizar el imaginario, como ha sido la religión en los momentos en
que los conquistadores invadieron otros países. Esta experiencia me
permitió comprender que la economía es una forma de religión y que el
desarrollo es una forma de occidentalización del mundo que toma el
relevo de la colonización por otros medios.
¿Fue en este momento en el que comenzó a pensar en la necesidad del decrecimiento?
No, yo no utilicé el término
decrecimiento hasta el 2002, cuando organizamos el gran coloquio
Deshacer el desarrollo, rehacer el mundo (Défaire le développement,
refaire le monde) en la sede de la UNESCO en París. En el 64 yo me fui a
África como un verdadero misionario del desarrollo, aunque estaba
inscrito en el partido comunista y me consideraba marxista, en el 66
llegué a Laos y a mi vuelta a Francia comenzó mi crítica a la economía
política y mi trabajo en la epistemología económica. Ahí nació una
reflexión durante décadas y comenzó mi crítica al desarrollo como una
forma de occidentalización del mundo.
¿Como definiría el decrecimiento?
Yo no lo definiría. Es un eslogan que ha
tenido una función mediática de contradecir otro eslogan. Es realmente
una operación simbólica imaginaria para cuestionar el concepto
mistificador del desarrollo sostenible. El concepto de decrecimiento
llegó por azar y por necesidad.
¿Qué es para usted el desarrollo sostenible?
El desarrollo sostenible es eso, un
eslogan. Es el equivalente del TINA de Margaret Tatcher, There Is No
Alternatives, que viene a decir que no hay alternativas al liberalismo
económico. El desarrollo sostenible fue inventado por criminales de
cuello blanco, entre ellos Stephan Schmidheiny, millonario suizo que
fundó el Consejo Mundial para el Desarrollo Sostenible (World Business
Council for Sustainable Development), el mayor lobby industrial de
empresas contaminantes, y que fue acusado del homicidio de miles de
obreros en una de sus fábricas de amianto. También su amigo Maurice
Frederick Strong, un gran empresario del sector minero y petrolero que,
paradójicamente, fue el secretario general de la Conferencia de Naciones
Unidas para el Medio Humano, donde se abrió la reflexión para que 20
años más tarde, en la Cumbre de la Tierra de Rio 92, se presentase
oficialmente el término desarrollo sostenible. Ellos decidieron vender
el desarrollo sostenible igual que vendemos un jabón, con una campaña
publicitaria extraordinaria, excelentemente sincronizada y con un éxito
fabuloso. Pero no es más que otra vertiente del crecimiento económico.
En algunos momentos afirmó que
la economía es la raíz de todos los males y que es necesario salir de
ella y abandonar la religión del crecimiento, pero, ¿cómo se abandona
una fe cuando se cree en ella?
No existe una receta. Yo me convertí en
decrecentista en Laos y la mayoría de la gente de mi grupo han tenido
experiencias parecidas a las mías de contacto con sociedades no
desarrollistas que les han hecho abrir los ojos. No nacemos
decrecentistas, nos convertimos en. Al igual que no nacemos
productivistas, sin embargo nos convertimos rápidamente porque vivimos
en un ambiente en el que la propaganda productivista es tan tremenda que
la colonización del imaginario se produce al mismo tiempo que
aprendemos la lengua materna. Desintoxicarse después depende de las
experiencias personales. Un crecimiento infinito en un planeta finito no
es sostenible, es evidente incluso para un niño, pero no creemos lo que
ya sabemos, como dice Jean-Pierre Dupuy, un amigo filósofo. El mejor
ejemploes la COP21, donde se hicieron maravillosos discursos pero que no
darán casi ningún fruto, por eso yo creo en lo que yo llamo la
pedagogía de las catástrofes. Creo que es lo único que presiona a salir a
cada uno de su caparazón y pensar.
¿En qué consiste la pedagogía de catástrofes?
La gente que se ve afectada por alguna
catástrofe comienza a tener dudas sobre la propaganda que difunden las
televisiones o los partidos políticos, sean de izquierda o de derechas, y
ante las dudas pueden ir en busca de alternativas y aproximarse al
decrecimiento. Es necesario que haya una articulación entre lo teórico y
lo práctico, entre lo vivido y lo pensado. Aunque tengas la
experiencia, si no creas una reflexión puedes caer en la desesperación,
en el nihilismo o en el fascismo, por ejemplo. Por tanto, son necesarios
esos dos ingredientes, pero no hay receta para combinarlos.
Usted habla que no hay que
crecer por crecer, igual que no hay que decrecer por decrecer, ¿en qué
deberíamos crecer y en qué decrecer?
Hacer crecer la felicidad, mejorar la
calidad del aire, poder beber agua natural potable, comer carne sana,
que la gente pueda alojarse en condiciones aceptables… Vivimos en una
sociedad del desperdicio que genera numerosos desechos, pero donde
muchas de estas necesidades básicas no están satisfechas. Salir de la
ideología del crecimiento supone una reducción del consumo europeo hasta
alcanzar una huella ecológica sostenible, esto supone reducir en un 75%
nuestro consumo de recursos naturales. Pero no somos nosotros los
ciudadanos los que debemos reducir nuestro consumo final, sino el
sistema. Por ejemplo, el 40% de la carne que se vende en los
supermercados va a la basura sin ser consumida. Esto conlleva un
desperdicio enorme y una alta huella ecológica. En un país como España,
hasta el año 70 la huella ecológica era sostenible, y si todos hubiesen
seguido viviendo como los españoles de aquel entonces tendríamos un
mundo sostenible. Sucede que los españoles no han pasado a comer el
triple de cantidad, sino el triple de mal. En la década de los 70 las
vacas todavía se alimentaban de hierba pero ahora comen soja, que se
produce en Brasil, quemando la selva amazónica; después es transportada
10.000 kilómetros, se mezcla con harina animal y se hacen piensos con
los que las vacas se vuelven locas. Por tanto la huella ecológica de un
kilo de ternera hoy supone 6 litros de petróleo, y pasa igual pasa con
la ropa y con el resto de bienes. Vivimos en la sociedad de la
obsolescencia programada, cuando en lugar de tirar deberíamos reparar y
de esta forma podríamos decrecer sin reducir la satisfacción.
Hasta hace poco las llamadas
economías emergentes, como China o la India, crecían con fuerza e
imparables, pero ahora viven un periodo de desaceleración y en algunos
casos hasta de recesión, como es el caso de Brasil, ¿podríamos tener la
esperanza de que surgiesen alternativas de decrecimiento en estos
países?
En teoría sí, la crisis podría ser una
oportunidad para buscar nuevas alternativas porque la crisis es un
decrecimiento forzado, pero la paradoja es que la colonización del
imaginario por la sociedad del crecimiento es tal que la única obsesión
de los gobiernos es volver al crecimiento, cuando en realidad la
herramienta clave debería ser la sabiduría. La preocupación actual tanto
de Brasil como de China es cómo retomar el crecimiento, se han
convertido en toxico-dependientes, drogados por el crecimiento.
¿Cree que las iniciativas del
decrecimiento vendrán de países en situaciones de crisis o de países
menos absorbidos por el desarrollo?
Puede venir de ambos, pero ya que somos
los occidentales los responsables de esta estructura, es de aquí de
donde debería partir la desoccidentalización el mundo. Nosotros lo
intentamos desde el movimiento del decrecimiento pero por el momento no
tenemos un verdadero impacto sobre la realidad, solo a nivel micro, con
iniciativas como las cooperativas de productores locales, que son
pequeñas experiencias de decrecimiento a nivel local, de las cuales
conozco muchas iniciativas interesantes en España.
¿Cree que serán los ciudadanos quienes impulsen el decrecimiento o será una iniciativa de los gobiernos?
Vendrá del pueblo, está claro, de los
gobiernos por supuesto que no. ¿Por qué cree que los nuevos partidos
políticos que están naciendo en Europa no abordan la óptica del
decrecimiento? Por miedo. Tienen miedo a no ganar los votos suficientes
para llegar al poder.
Usted afirma que vivimos en un
mundo dominado por la sociedad del crecimiento que genera profundas
desigualdades ¿de qué forma esto puede afectar a los ciclos migratorios?
La lógica de la sociedad de crecimiento
es destruir todas las identidades. El problema de las migraciones es un
problema muy complejo, ahora hablamos de millones de sirios desplazados
pero antes de que acabe este siglo habrá 500 o 600 millones de
desplazados, cuando ciudades enteras como Bangladesh o millones de
campesinos chinos vean sus tierras inundadas por la subida del nivel del
mar. Al aumentar las catástrofes del planeta, los migrantes ambientales
aumentarán también. Donde yo tengo más experiencia de campo es en
África y allí he observado que no es la pobreza y la miseria material lo
que provocan las migraciones, es la miseria psíquica. Cuando yo comencé
a trabajar en África hace una veintena de años no había existencia
económica, igual que tampoco hay hoy. Toda la riqueza económica africana
representa el 2% del PIB mundial según las estadísticas de la ONU, la
gran mayoría representa la masa de petróleo nigeriano. De esta forma
tenemos 800 millones de africanos que viven fuera de la economía, en el
mercado informal. Al principio, cuando yo iba a África había buen
ambiente, mucho dinamismo, la gente quería transformar sus tierras,
había muchas iniciativas, pero han desaparecido. La última vez que fui
los jóvenes ya no querían luchar más contra el desierto, ahora lo que
quieren es ayuda para encontrar papeles e ir a Europa, ¿por qué? No es
porque ahora sean más pobres que antes, es porque hemos destruido el
sentido de su vida. Los últimos 10 o 20 años de mundialización
tecnológica han representado una colonización del imaginario 100 veces
más importante que los 200 años de colonización militar y misionaria. Se
les crean nuevas necesidades, en la tele se les venden las maravillas
de la vida de aquí y ellos ya no quieren vivir allí.
¿Diría usted que esto representa una crisis antropológica?
Sí, el crecimiento es una guerra contra
lo ancestral. El verdadero crimen de occidente no es haber saqueado el
tercer mundo, si no haber destruido el sentido de la vida de esta gente
que ahora adoran al espejismo del desarrollo.
CONTRA LA REFORMA DE LAS PENSIONES Y EL TERCER RESCATE
Grecia vive hoy otra huelga general, la cuarta en los últimos cinco
meses. Las centrales sindicales se han echado a la calle para protestar
contra la reforma de las pensiones que va a aprobar el Parlamente heleno
en breve y contra el tercer rescate que ya se está negociando.
Manifestación por las calles de Atenas durante la huelga general de hoy. / GUZMÁN PASCUAL PERAMO
Grecia vive hoy otra huelga general, la cuarta en los cinco últimos meses. La protesta está respaldada por el sindicato del sector público
(Adedy) el más numeroso del país, y se han sumado también los
sindicatos de periodistas, médicos, profesores y los controladores
aéreos.
El paro está siendo mucho menos numeroso que en otras ocasiones, pero es el anticipo de las protestas que
se producirán cuando la reforma de las pensiones que está preparando el
Ejecutivo griego pase por el Parlamento. El Gobierno de Syriza-Anel se
enfrentará entonces a una huelga de 48 horas según ya han anunciado las
centrales sindicales tanto del sector público y como del privado (Gsse).
Las rebaja de las pensiones se calcula
que oscilará entre un 20 y un 25% para los nuevos jubilados. En el
sector público será de un 7%, para los profesores con al menos 20 años
trabajados, y un 40%, para los trabajadores universitarios con 40 años
trabajados.
El dirigente sindical Petro Ketikidi ha calificado como “satisfactoria” la huelga general de hoy.
Sin embargo, Dina P., trabajadora de la
universidad pública, al ser preguntada por la escasa afluencia a la
manifestación reconoce que “esta vez no se ha hecho un esfuerzo real por
convocar a los trabajadores”.
Y manifiesta que espera que cuando la
ley vaya al Parlamento se genere una contestación mucho más contundente y
unitaria de todas las organizaciones sindicales y sociales”. Aún así,
esta trabajadora helena cree que tanto la reforma de las pensiones, como
las políticas de la Unión Europea en materia económica y contra los
refugiados, “deben ser contestadas por la ciudadanía griega en la
calle”.
Sin embargo, de nuevo en esta huelga general se ha producido la dispersión de las organizaciones convocantes.
La corriente sindical del Partido
Comunista (Pame) ha decidido llamar a una concentración en la Plaza de
Omonia, en el centro de Atenas, sin confluir con el resto de
convocantes.
Pero esta protesta se ha producido
frente a la convocatoria oficial en la Plaza Klazmonos. Los afiliados al
sindicato del sector público han esperado a que los otros manifestantes
se alejaran para tomar la calle y minutos después ha arrancado su
marcha.
Refugiados sirios
A la protesta también han acudido un
grupo de refugiados sirios, aunque el fin de semana se prevé en las
calles una afluencia mucho mayor de sirios. Están previstas cinco
convocatorias por la apertura de las fronteras y en contra de la
presencia de la OTAN en aguas del Egeo.
En la huelga de hoy están teniendo un
especial protagonismo los controladores aéreos que participan contra la
privatización de 14 aeropuertos griegos. En el aeropuerto de Macedonia
se han cancelado todos los vuelos y el tráfico se reanudará a las 24
horas.
La protesta de hoy también es contra el tercer rescate que
está ya negociando Grecia. En enero el Gobierno aceptó a la
intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el rescate
impuesto por la troika.
Entre las medidas que se preparan,
además de la reforma de las pensiones, está la subida de impuestos sobre
los combustibles, el gas natural, el tabaco, bebidas alcohólicas,
subida de las telecomunicaciones, estancias en hoteles, etc.
El último informe de la organización palestina Addameer denuncia tanto
el aumento como las condiciones de detención de palestinas por parte de
Israel.
Mujeres palestinas en Ramala. / ÁLVARO MINGUITO
Más de 10.000 mujeres y niñas palestinas han sido arrestadas en centros de detención y cárceles por las Fuerzas de Ocupación Israelíes (FOI) desde 1967.
En 2015, las FOI detuvieron al menos a 106 mujeres y niñas, un 70% más respecto al año 2013, un 60% respecto a 2014,
según un informe publicado por Addameer, institución civil palestina
que trabaja dando apoyo a los presos políticos palestinos en las
cárceles israelíes.
El aumento de los levantamientos populares
en Palestina ante la impunidad de los crímenes cometidos por los
colonos y el asalto de las fuerzas israelíes a la mezquita de Al-Aqsa en
octubre de 2015 han obtenido como respuesta detenciones en masapor
parte de las FOI, que han afectado de forma indiscriminada a mujeres y
niñas. Addameer denuncia que hay unas 60 mujeres presas y 13 niñas
detenidas.
Además, hay tres mujeres bajo detención administrativa:
Isrá Hamdan, Joreen Qadeh y Asma Qadah. Este tipo de detención es un
procedimiento que permite al Ejército israelí tener presos de forma indefinida
bajo información secreta, sin que hayan sido juzgados. Es una medida
utilizada de forma casi exclusiva en los Territorios Palestinos
Ocupados (TPO): la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este.
Este tipo de detenciones vienen sucediéndose desde el inicio de la
ocupación israelí en 1967. Sin embargo, también se daba antes de 1948,
bajo el mandato británico.
Cárceles israelíes
Las mujeres palestinas son llevadas a
las prisiones de Hasharon y Damon, fuera del territorio ocupado en
1967, lo que viola el artículo 76 de la Cuarta Convención de Ginebra,
según el cual una potencia ocupante debe mantener a los residentes
detenidos en el interior de las cárceles de territorio ocupado.
En la actualidad, la prisión de Neve
Terza en Ramleh es la única cárcel especializada en territorio israelí.
En esta institución existe una sección especial en la que se encuentran
las “prisioneras de seguridad”, presas políticas palestinas que sufren
abuso verbal y físico por parte de las presas comunes israelíes.
Addameer denuncia que otras mujeres
palestinas se encuentran en prisiones que datan del Mandato Británico
(1922-1948), sin la infraestructura correcta ni las condiciones
necesarias para las necesidades de las presas.
El informe denuncia que las presas
palestinas se enfrentan a días e incluso meses de interrogatorios,
sufren torturas, maltratos, situaciones de estrés, gritos, insultos e
incluso acoso sexual.
Son sometidas a aislamientos prolongados,
uso excesivo de esposas y vendas con las que se les tapa los ojos,
privación del sueño, carencia de alimento y agua durante largos periodos
de tiempo, no se les permite acudir al servicio y se les priva del aseo
personal. Un estudio realizado por esta misma organización en
septiembre de 2008 reveló que un 38% de las prisioneras palestinas
sufren enfermedades tratables que no reciben tratamiento.
Las mujeres palestinas embarazadas no
escapan de las detenciones en masa. Addameer documentó entre 2003 y 2008
cuatro casos de mujeres que dieron a luz en las cárceles israelíes.
Mujeres que son encadenadas a sus camas hasta que entran en la sala de
partos y pocas horas después de dar a luz son encadenadas de nuevo.
Presas políticas palestinas han
denunciado casos de tortura sexual. A las mujeres palestinas se les
obliga a quitarse la ropa. Con frecuencia son sometidas a registros
corporales intrusivos, y las que se niegan a cumplir con estas prácticas
son enviadas a celdas de aislamiento.
El artículo 12 de la Convención para
poner fin a toda discriminación contra las mujeres (CEDAW), ratificada
por Israel el 3 de octubre de 1981, establece que “los Estados parte
garantizarán servicios apropiados en relación con el embarazo, el parto y
el periodo posterior al parto, proporcionando servicios gratuitos y la
nutrición adecuada durante el embarazo y la lactancia”.
Y recoge en su artículo 7 que “nadie
será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes”. Por otra parte, el artículo 3 de la Cuarta Convención de
Ginebra prohíbe “los atentados contra la dignidad personal, los tratos
humillantes y degradantes”.
Addameer destapa la persecución política
que sufren las activistas palestinas que trabajan en cuestiones de
derechos humanos, mujeres que proporcionan apoyo a los presos y presas
en la cárcel de ocupación.
Esta práctica está en contra de las
garantías previstas en la Declaración de la ONU sobre defensores de
derechos humanos emitida por la Asamblea General de las Naciones Unidas
en 1998, que reconoce el derecho y el deber de los individuos, los
grupos y las instituciones de promover el respeto de los derechos
humanos y las libertades fundamentales, la mejora de los conocimientos
sobre el tema a nivel nacional e internacional. Algunas de las
activistas políticas apresadas son Shirin Tarek Issawi, Bushra Jamal
Al-Tawil y Muna Hussein Ka’adan.
El régimen de aislamiento
El aislamiento es una medida puesta en
práctica en las penitenciarías israelíes desde 1967. Según Addameer, en
este tipo de encarcelamiento las presas palestinas muestran síntomas de
ira, estrés, aburrimiento, pérdida del sentido de la realidad,
dificultades de concentración y alucinaciones.
En el año 2008 se publicó Los sonidos del silencio: el aislamiento y confinamiento aislado de los palestinos detenidos,
un estudio que resulta del trabajo entre esta organización y Médicos
por los Derechos Humanos. La investigación muestra que “el aislamiento
causa daños mentales y físicos, tanto en reclusos mentalmente sanos como
en los que tienen antecedentes de enfermedades mentales”.
El estudio revela que el aislamiento es aplicado a los presos palestinos como medida coercitiva y disciplinaria. Además, se trata de una práctica que se aplica incluso antes de que sean condenados.
El 15 de julio de 2015, Rawan Abu
Ziyada, una joven de 23 años de edad y natural de Ramala, fue arrestada
por un supuesto intento de apuñalamiento a un soldado israelí. La joven
fue trasladada a la prisión de HaSharon a mediados de diciembre. Ziyada
rechazó la citación de la Oficina de Inteligencia para el día 13 de
enero del presente año.
Al día siguiente, se celebró una vista
disciplinaria en la que se decidió poner a la joven bajo régimen de
aislamiento durante una semana. Después fue privada de visitas durante
dos meses.
Addameer denuncia que el encarcelamiento
de palestinas es una medida aplicada por el Gobierno israelí para
reprimir a las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad. Y recalca
que la CEDAW marca que “la erradicación del apartheid, de todas las
formas de racismo, de la discriminación racial, del colonialismo, del
neocolonialismo, de la agresión, de la ocupación y dominación extranjera
y de la interferencia en los asuntos internos de los Estados es
esencial para lograr el pleno disfrute de los derechos de los hombres y
las mujeres”.
Hace tiempo que los críticos
cuestionan que la intervención violenta en Libia fuera necesaria. Los
correos electrónicos de Hillary Clinton que recientemente han visto la
luz confirman que toda la operación no tuvo tanto que ver con proteger
al pueblo libio de un dictador como con el dinero, la banca y abortar el
proceso hacia la soberanía económica africana.
Los medios de comunicación calificaron
la breve visita de Hillary Clinton a Libia en octubre de 2011 como una
“vuelta al ruedo”. “¡Llegamos, vimos, murió!” alardeó Hillary en una
entrevista concedida a la CBS cuando se supo de la captura y brutal
asesinato del líder libio Muamar el Gadafi.
Pero la vuelta al ruedo fue prematura, según opinan Scott Shane y Jo Becker en el New York Times.
El Departamento de Estado de EE.UU. relegó a Libia a un segundo plano
“mientras el país se desintegraba en un caos que desembocaría en una
guerra civil cuyas consecuencias fueron la desestabilización de la
región, lo que alimentó la crisis de refugiados en Europa y permitió que
el Estado Islámico estableciera una base segura en el país, que Estados
Unidos ahora intenta desesperadamente contener”.
EE.UU. y la OTAN justificaron su
intervención por razones humanitarias cuando se conocieron informes de
atrocidades masivas; pero las organizaciones de derechos humanos
cuestionaron estas afirmaciones tras averiguar la falta de evidencias.
Sin embargo, en la actualidad sí que están teniendo lugar atrocidades
verificables. En palabras de Dan Kovalik en el Huffinton Post,
“la situación de los derechos humanos en Libia es desastrosa y miles de
detenidos [incluyendo niños] se pudren en cárceles sin ser sometidos a
un proceso judicial […] Los secuestros y asesinatos planificados están
fuera de control”.
Antes de 2011, Libia había conseguido la
independencia económica, contaba con su propia agua, su propia
alimentación, su propio petróleo, su propio dinero y su propio banco
estatal. Con Gadafi, había dejado de ser uno de los países más pobres
para convertirse en el más rico de África. La educación y los
tratamientos médicos eran gratuitos; la vivienda se consideraba parte de
los derechos humanos y los libios participaban en un original sistema
de democracia local. El país se jactaba de tener el sistema de
irrigación más grande del mundo, el proyecto del Gran Río Artificial,
que trasportaba agua desde el desierto a las ciudades y las zonas
costeras; Gadafi estaba embarcado en un programa para extender este
modelo por toda África.
De izda. a dcha: Recursos acuíferos – Agua subterránea –
Embalses o depósitos – Tubería terminada / planificada Mapa recuadro
inferior izqda: Grandes sistemas acuíferos
Pero eso fue antes de que las fuerzas de
EE.UU. y la OTAN bombardearan el sistema de irrigación y crearan el
caos en el país. Hoy en día, la situación es tan desesperada que el
presidente Obama ha pedido a sus asesores que le presenten opciones,
incluyendo un nuevo ataque militar, y parece que el departamento de
defensa está listo para llevar a cabo “cualquier tipo de operación
militar que se precise“.
Es evidente que la “vuelta al ruedo” de
la secretaria de Estado fue prematura, si consideramos que,
oficialmente, la intervención se hizo por motivos humanitarios. Pero sus
correos electrónicos recientemente desvelados muestran otros objetivos
ocultos detrás de la guerra de Libia, y parece que estos sí se
consiguieron.
¿Misión cumplida?
Un tercio de los 3.000 correos
electrónicos del servidor privado de Hillary Clinton que vieron la luz a
finales de diciembre de 2015 proceden de su asesor de confianza Sidney
Blumenthal, el abogado que defendió a su marido en el caso de Mónica
Lewinsky. Uno de ellos, datado el 2 de abril de 2011, dice entre otras
cosas:
“El gobierno de Gadafi guarda 143
toneladas de oro y una cantidad similar de plata… Este oro fue acumulado
con anterioridad a la rebelión en curso y pensaba utilizarse para
establecer una moneda panafricana basada en el dinar libio. El plan
tenía como objetivo proporcionar a los países africanos francófonos una
alternativa al franco CFA 1 .
En un “comentario de fuente”, el correo electrónico desclasificado añade:
“Según algunos expertos, estas
cantidades de oro y plata están valoradas en más de 7.000 millones de
dólares. Agentes de inteligencia franceses descubrieron este plan poco
después de que se iniciara al actual levantamiento, y ese fue uno de los
factores que influyeron la decisión del presidente francés Nicolás
Sarkozy de involucrar a Francia en el ataque a Libia. Según estos
expertos, los planes de Sarkozy estaban motivados por el deseo de:
1- Conseguir una cuota mayor de la producción petrolera libia.
2- Aumentar la influencia francesa en el norte de África.
3- Mejorar la situación política interna en Francia.
4- Proporcionar al ejército francés la oportunidad de reafirmar su posición en el mundo.
5- Abordar las preocupaciones de sus
asesores sobre los planes de Gadafi de suplantar a Francia como potencia
dominante en el África francófona.”
Tal y como puede observarse, no existe mención alguna a preocupaciones humanitarias. Los objetivos son dinero, poder y petróleo.
El periodista de investigación Robert
Parry proporciona más detalles explosivos de los correos recién
publicados. Entre ellos, la admisión de crímenes de guerra cometidos por
los rebeldes, la presencia de asesores estadounidenses de operaciones
especiales en Libia casi desde el comienzo de las protestas y la
existencia de grupos de Al-Qaeda dentro de la oposición respaldada por
EE.UU. Se reconoce que la propaganda que justificó la intervención
violenta se basó en meros rumores. Parry sugiere que, en un principio,
pudieron haber sido creados por el propio Blumenthal. Entre estos
asuntos estaría la extraña afirmación de que Gadafi contaba con una
“policía violadora” relacionada con el reparto de Viagra entre sus
tropas, una acusación planteada posteriormente por la embajadora de
EE.UU., Susan Rice, ante la ONU. Parry pregunta retóricamente:
“¿Creen ustedes que para la
administración Obama habría sido más fácil conseguir que el público
apoyara este “cambio de régimen” explicando que los franceses querían
saquear la riqueza libia y mantener la influencia neocolonial francesa
en África, o que los estadounidenses responderían mejor si la propaganda
difundía que Gadafi estaba distribuyendo Viagra entre sus tropas para
que pudieran violar a más mujeres mientras sus francotiradores mataban a
más niños inocentes? ¡Bingo!”
El derrumbe del sistema financiero global
Los intereses occidentales no se tomaron
a la ligera la iniciativa de Gadafi de establecer una moneda africana
independiente. Sarkozy afirmó en 2011 que el líder libio suponía una
amenaza para la seguridad financiera en el mundo. ¿Cómo podría ese
diminuto país de 6 millones de habitantes constituir tamaña amenaza?
Vamos a situarlo dentro de contexto.
En las economías occidentales, son los
bancos y no los gobiernos los que crean la mayor parte del dinero, como
recientemente reconoció el Bank of England. Esto ha ocurrido así desde
hace siglos, mediante el proceso conocido como préstamos sobre la
“reserva fraccional”. En su origen, estas reservas eran en oro. Pero en
1933, el presidente de EE.UU. Franklin Roosvelt sustituyó a nivel
interno el oro por reservas creadas por el banco central, aunque el oro
continuó siendo la reserva de moneda a escala internacional.
El 1944, se crearon el Fondo Monetario
Internacional y el Banco Mundial en Bretton Woods, New Hampshire, para
unificar a escala global este sistema de dinero creado por los bancos.
Una regla del FMI afirmaba que ningún dinero en papel podía tener
respaldo en oro. El suministro de dinero creado de forma privada
mediante las deudas que generan un interés exige la existencia de una
incorporación continua de deudores y a lo largo del siguiente medio
siglo la mayor parte de los países en vías de desarrollo acabaron
endeudados con el FMI. Los préstamos estaban vinculados a determinados
requisitos, entre los que se encontraban la implantación de programas de
“ajuste estructural” que implicaban medidas de austeridad y la
privatización de activos públicos.
Después de 1944, el dólar estadounidense
se equiparó al oro pudiendo usarse ambos indistintamente como reserva
de moneda global. En la década de los setenta, cuando ya no fue capaz de
mantener el respaldo en oro para el dólar, Estados Unidos hizo un trato
con la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) para
“respaldar” el dólar con petróleo, dando lugar al “petrodólar”. El
petróleo se vendería exclusivamente en dólares estadounidenses, que se
depositarían en Wall Street y otros bancos internacionales.
En 2011, descontento con la reducción
del valor de los dólares que la OPEP obtenía por su petróleo, el Irak de
Saddam Hussein rompió el pacto y empezó a vender petróleo en euros. Al
poco tiempo se produjo el cambio de régimen, acompañado por la
destrucción generalizada del país.
También en Libia, Gadafi rompió el
pacto. Pero él no se limitó a vender su petróleo en otra moneda. Todos
estos acontecimientos son explicados en detalle por el bloguero Denise
Rhyne:
“Durante décadas, Libia y algunos países
africanos han intentado crear un patrón oro panafricano. Gadafi y otros
jefes de Estado deseaban una “moneda fuerte” independiente y
panafricana.
Bajo el liderazgo de Gadafi, las
naciones africanas se han reunido al menos en dos ocasiones para buscar
esa unificación monetaria. Los países debatieron la posibilidad de
utilizar el dinar libio y el dírham de plata como las únicas monedas
posibles para comprar petróleo africano.
Hasta la reciente invasión de EE.UU. y
la OTAN, el Banco Central de Libia (BCL) emitía la moneda del país. Este
banco era independiente y pertenecía en su totalidad al Estado. Todos
los extranjeros tenían que utilizarlo para hacer negocios con Libia. El
BCL emitía dinares utilizando las 143,8 toneladas de oro del país.
Gadafi (que presidió la Unión Africana
en 2009) ideó y financió un plan para unificar los Estados soberanos de
África con una moneda basada en el patrón oro (los Estados Unidos de
África). En 2004, el Parlamento Panafricano (que congregaba a 53
naciones) estableció los planes tendentes a crear la Comunidad Económica
Africana, que tendría una sola moneda-oro en 2023.
Las naciones africanas productoras de
petróleo planeaban abandonar el petrodólar y exigir el pago en oro para
su petróleo y su gas”.
Una posibilidad factible
Gadafi había ido más allá de organizar
un golpe de Estado económico africano: había demostrado que podía
conseguirse la independencia económica. Su grandioso proyecto de
infraestructuras, el Gran Río Artificial, estaba convirtiendo regiones
áridas en el granero de Libia, y el audaz proyecto de 33.000 millones de
dólares se había financiado sin intereses y sin crear deuda externa, a
través del propio banco público libio.
Eso podría explicar por qué esta
infraestructura fundamental fue destruida en 2011. La OTAN no solo
bombardeó el sistema de canales y tuberías, sino que terminó con el
proyecto al destruir la factoría que fabricaba las tuberías necesarias
para repararlo. La paralización de un sistema de irrigación civil que
daba servicio al 70 por ciento de la población no tiene visos de ser una
intervención humanitaria. El profesor canadiense Maximilian Forte lo
explica claramente en su rigurosamente documentado libro Slouching toward Sirte: NATO’s war in Lybia and Africa:
“El objetivo de la intervención militar
de EE.UU. era trastocar un modelo de independencia emergente y una red
de colaboración dentro de África que habría permitido incrementar el
nivel de autonomía africano, contrario a las ambiciones geoestratégicas,
económicas y políticas de las potencias extracontinentales europeas,
concretamente, de EE.UU.”
Misterio resuelto
Los correos desclasificados de Hillary
Clinton han sacado a la luz otro enigma puesto de manifiesto por los
analistas en un primer momento. ¿Por qué los rebeldes establecieron su
propio banco central a las pocas semanas de iniciarse el conflicto?
Robert Wenzel escribió en The Economic Policy Journal en 2011:
“Esto sugiere que lo que aquí tenemos es
algo más que un puñado de rebeldes andrajosos, ya que cuentan con
apoyos muy sofisticados. Nunca antes había escuchado que se creara un
banco central a las pocas semanas de un levantamiento popular”.
Todo resultaba muy sospechoso, pero, tal y como concluía Alex Newman en un artículo de noviembre de 2011:
“Puede que nunca lleguemos a saber con
seguridad, al menos públicamente, […] si una de las verdaderas razones
para el derrocamiento de Gadafi fue salvar a la banca mundial y el
corrupto sistema monetario global”.
Así habría quedado todo –en meras
sospechas que no pueden verificarse, como tantas otras historias de
fraude y corrupción- si no se hubieran publicado los correos
electrónicos de Hillary Clinton tras una investigación del FBI. Dichos
correos otorgan un peso sustancial a las sospechas de Newman: la
intervención violenta no fue básicamente para garantizar seguridad a la
gente, sino para asegurar la banca mundial, el dinero y el petróleo.