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miércoles, 12 de abril de 2023

Poyekali

 Significa "¡Vamos!" en ruso y es lo que dijo hace 50 años Yuri Gagarin segundos antes de convertirse en la primera persona que orbitaba el planeta. El autor, portavoz de la Agencia Espacial Europea (ESA) en España, rinde tributo al legado de Gagarin y al papel de Rusia en el pasado y el presente de la cosmonáutica.

Ilustración: ESA.

 Para los que trabajamos en el sector espacial, hay tres fechas emblemáticas que todos recordamos: la puesta en órbita del primer satélite artificial, el Sputnik, el 4 de octubre de 1957; el primer paseo lunar, el 20 de julio de 1969 y, sin duda alguna, el 12 de abril de 1961, el día en que por primera vez un ser humano, el Mayor Yuri Alekséyevich Gagarin, ciudadano de la URSS, estuvo en órbita alrededor de nuestro planeta....Continuar leyendo:https://www.agenciasinc.es/Opinion/Poyekali

sábado, 3 de septiembre de 2022

La guerra por la Luna

El Artemis I. Imagen NASA. Luna
El Artemis I, a la espera de partir a la Luna. Imagen: NASA.

 Según un estudio publicado este verano por el Instituto de Ciencia y Tecnología de Japón, China ya es el líder mundial en investigación científica. Los papers más citados son chinos, dos puntos más que los estadounidenses, que siempre habían estado en cabeza. Así que ya no solo publican más cantidad, sino de más calidad. Parece una consecuencia lógica de las decisiones de su gobierno, y de su programa de inversiones en ciencia y tecnología, con el que quiere alcanzar el liderazgo mundial para 2050.

Estados Unidos está preocupado, y no son pocas las voces avisando que muy pronto se verán superados por el gigante asiático. El antiguo jefe de software del Pentágono Nicolas Chaillan aseguró en una entrevista al Financial Times que el ejército de EE. UU. ya no tiene ninguna posibilidad de competir con el chino en tecnologías claves como la inteligencia artificial, aprendizaje automático y ciberseguridad. Chaillan de hecho había dimitido, totalmente frustrado por no poder cumplir con ese plan de defensa, trazado en 1992, que los presidentes estadounidenses siguen al pie de la letra, consistente en impedir a toda costa el éxito de las potencias emergentes.

Y en esta situación ha llegado el lanzamiento de Artemis I, la primera de las misiones con las que la NASA quiere, oficialmente, volver a poner un hombre —negro— y una mujer en la Luna. Pero en realidad es el proyecto para construir una base espacial lunar que permita tanto servir de puerto para misiones a Marte y al resto del Sistema Solar, como explorar las posibilidades de la minería espacial.

No están solos en esto. China quiere llegar casi a la vez, a la misma región lunar, el polo sur en la cara oculta. Bienvenidos a la nueva carrera espacial.

A quién pertenecerá la Luna

Uno de los aspectos de Artemis que más ha enfadado a los chinos, al menos oficialmente, son los lugares de aterrizaje. Esta semana, y con motivo del posible lanzamiento del primer Artemis, la agencia espacial china, CNSA, publicaba un tuit afirmando que los lugares elegidos por la NASA estaban copiados de una investigación publicada en 2019 por la Academia China de Tecnología Espacial, CAST. Y mostraban un mapa comparativo de lugares seguros para el aterrizaje.

Los estadounidenses también mantienen la política de comunicar su cabreo con China en esta carrera espacial. Bill Nelson, máximo administrador de la NASA, no se cansa de repetir que Artemis es un modo de impedir a China apropiarse de la Luna. Desde allí dicen más o menos lo mismo, que los objetivos de la misión no son científicos sino para dominar territorialmente la Luna.

Detrás de este teatrillo político para tener a la opinión pública a favor del multimillonario gasto en proyectos espaciales hay una guerra de dominio geoestratégico, y otra por las materias primas lunares.

La NASA coopera con la ESA europea, y la JAXA japonesa, y espera poner humanos en la Luna en 2025 o 2026. La CNSA, cooperando con Roscosmos, espera conseguirlo en 2030. En términos de misión espacial son fechas muy próximas, y un retraso, un fallo, o un avance por cualquiera de las dos partes podría hacer que las primeras palabras de un humano pisando la Luna de nuevo sean en chino y no en inglés. Eso no significaría necesariamente que un país fuera más fuerte que el otro en ciencia y tecnología, pero sí un mensaje muy potente, evidenciando que Estados Unidos ya no es la primera potencia mundial. Algo que los estadounidenses quieren impedir a toda costa.

En cuanto al polo sur lunar, la afirmación china no es totalmente correcta. El diseño de Artemis, a diferencia de las misiones Apolo, permitirá a cada nave aterrizar en cualquier punto de la Luna. Un satélite en órbita, con una nave de transporte a la superficie lunar, recibirá a las naves que lleguen de la Tierra y bajará al satélite equipos y personas. El polo sur es importante porque se ha comprobado que la temperatura en sus cráteres es más estable que en la superficie, y menos fría, lo que los convierte en lugares idóneos para los hábitats que la NASA quiere construir, y candidatos a tener agua. El hielo será un recurso fundamental para la estación espacial lunar, porque es una buena materia prima para producir oxígeno e hidrógeno, para la respiración humana y para combustible.

A más largo plazo el polo sur puede albergar también minerales críticos para la energía que cambiará el curso de la historia. El proyecto ITER tiene por objetivo conseguir una fusión nuclear estable, que generará una fuente de energía verde y casi ilimitada que acabaría con nuestros problemas actuales. Gas, petróleo, inflación, guerra en Ucrania, etcétera. En el ITER colaboran potencias enemigas en lo político, China, EE. UU., también Rusia, además de Japón, la Unión Europea y Reino Unido. No solo porque su objetivo es extraordinariamente difícil, sino porque una vez logrado no importará tanto tener el conocimiento de cómo se hace como las materias primas para ponerlo en funcionamiento. Las dos más importantes, el helio 3 y el tritio.

Hoy la fusión nuclear se hace uniendo átomos de deuterio y tritio. El tritio se obtiene a partir del litio, y China es quien más reservas de ese mineral tiene del mundo, lo que nos llevaría a una dependencia crítica de este país, análoga al gas y petróleo rusos, con las consecuencias que estamos viendo. Además este proceso de fusión genera residuos radiactivos. La solución es emplear helio 3, un elemento que se genera en el Sol y que el viento solar traslada hasta los planetas. Nuestra atmósfera lo frena, por lo que en la Tierra hay muy poco. Pero en la Luna puede haber en abundancia, lo mismo que tritio, y traerlo hasta aquí con el sistema de transporte de Artemis sería, aunque caro y difícil, posible y muy rentable. Dando además la supremacía energética a la potencia que tenga el dominio de la fusión y el de extracción de helio 3 lunar.

Así que detrás de la misión Artemis I y de los planes chinos para llegar allí en 2030 hay también una guerra por el dominio territorial de la Luna, o de parte de ella.

Qué pasa con el cohete

Termino este boletín sin saber si finalmente hoy sábado despegará el Artemis I. El motivo del retraso no solo es que ir a la Luna sea muy difícil, y que mejor asegurarse de que nada falla, sino que la NASA solo tiene una oportunidad. Y es que mientras las empresas privadas y el gobierno chino se han centrado en crear cohetes reutilizables —la base empresarial de SpaceX—, Artemis ha decidido ser primitiva y hacerlo como con los Apolo. Y no es exactamente porque ya funcionara en el pasado.

El presupuesto de la NASA tiene que ser aprobado por el congreso, formado por senadores, que representan a un estado, y congresistas, elegidos en distritos. Se calcula que la misión Artemis al completo acabe costando 93 000 000.000 millones de euros, y de hecho la agencia espacial ha rebasado el presupuesto original en un 43 %. De aquí al final seguramente los costes sigan aumentando. Así que cuando el Congreso tuvo que elegir entre un cohete reutilizable o uno de único uso, se decidió por aquel que más dinero y empleo llevaría a sus estados y distritos territoriales. De ese modo el dinero público beneficiaría a empresas establecidas en los territorios que ellos representan como políticos. Lo cual no significa que el cohete no sea un prodigio de la ingeniería, la tecnología y la ciencia aplicada, pero sí que hay un solo intento, y si falla, se cae, o explota, dará una ventaja temporal a los chinos. Quienes, por cierto, de momento mantienen su apuesta por los cohetes reutilizables, más económicos.

China ya ha logrado enviar dos sondas a la Luna, siendo además la primera nación que consigue aterrizarlas a la primera en su cara oculta. También tiene a su rover Zhurong circulando por Marte, que además ha llevado a la superficie con una técnica diferente a la empleada por la NASA. Los rovers son fundamentales en la misión Artemis, y lo serán para las estaciones lunares, por eso son un punto importante de la carrera espacial. China tendrá además operando su propia estación espacial, la Tiangong —Palacio Celestial—, en cuya construcción sigue avanzando, mientras que la Estación Espacial Internacional va a destruirse dejándola caer a la Tierra. Para 2031 impactará en el Pacífico, alrededor del Punto Nemo. Sus muchos años y el abandono de la cooperación por parte de Rusia a raíz de las sanciones por la guerra de Ucrania la han condenado.

Así que, en resumen, los chinos parten en buena posición en la carrera espacial, y Artemis, aunque es un proyecto espectacular que empezó a gestarse en el gobierno de George W. Bush, en 2005, tiene todavía muchos retos por delante. Posiblemente durante las siguientes décadas veamos una carrera espacial similar a la que sostuvieron Estados Unidos y la Unión Soviética. Lo que deja muchas preguntas en el aire. Como qué frase pronunciará el astronauta o la astronauta que pise de nuevo el suelo lunar, en qué idioma lo hará, y si se equivocará, o no al decirla. La guerra por la Luna está servida.

Bola extra y posdata: un chiste de ingenieros

En la época de la primera misión Apolo, 1969, corría una historia entre los ingenieros y militares españoles encargados de las estaciones de seguimiento Deep Space. Según ellos, las primeras palabras de Neil Amstrong no fueron «un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad» sino «buena suerte, señor Smith». La NASA las silenció, dado que no eran las pactadas, sin saber a qué venía ese deseo de buena suerte. Al parecer el astronauta, de niño, jugando en su jardín, había oído discutir a sus vecinos. La mujer le gritaba al marido que se la chuparía el día que el hombre pisara la Luna. Esta anécdota apócrifa ocurrió alrededor de 1942, y veintisiete años después aquel niño pisaba, efectivamente, el satélite terrestre. Cabe suponer que la señora Smith abrazara el negacionismo. Nunca pisamos la Luna, querido. Todo fue un montaje.

Fuente: https://www.jotdown.es/2022/09/futuro-imperfecto-11-la-guerra-por-la-luna/

miércoles, 16 de junio de 2021

Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio

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 Valentina Tereshkova. Máslennikovo (Rusia), 1937. ​Es una ingeniera rusa que fue la primera mujer cosmonauta (cosmonauta y astronauta son sinónimos, la diferencia está en el origen de la palabra) y también la primera persona que no era militar que voló al espacio. Pasó un durísimo proceso de selección entre más de cuatrocientos aspirantes y finalmente entró en el grupo de astronautas de la Vostok 6, lanzada el 16 de junio de 1963. Completó cuarenta y ocho órbitas alrededor de la Tierra en sus tres días en el espacio. ¡Flipante!

Fuente: https://principia.io/2019/06/16/valentina-tereshkova-la-primera-mujer-en-el-espacio.Ijk1MiI/

lunes, 8 de junio de 2020

El heroico rescate de la estación espacial perdida

Cuando la estación espacial Salyut-7 dejó de contestar a los comandos de la Tierra solo había una manera de evitar que colidiera con nuestro planeta: enviar cosmonautas para rescatarla. 
 
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 La estación espacial Salyut-7 se puso en órbita en 1982. En aquel entonces solamente la Unión Soviética tenía una amplia experiencia en la construcción de tales estructuras espaciales, siendo Salyut-7 ya parte de la segunda generación de estaciones espaciales. Fue desde esta estación, por ejemplo, que la cosmonauta Svetlana Savítskaya realizó la primera caminata espacial femenina del mundo y llevó a cabo la primera soldadura en órbita.

Sin embargo, en febrero de 1985, la temporalmente deshabitada Salyut-7 dejó de responder a los comandos de la Tierra. La estación fuera de control gradualmente se acercaba a nuestro planeta y, de colidir, podría haberse llevado miles de vidas.

La noticia acerca de la enorme estructura fuera de control en el espacio rápidamente se filtró a los medios internacionales. La reputación de la URSS y de la cosmonáutica soviética estaban en juego.

Volar a la estación "muerta" y "revivirla" era una decisión difícil y arriesgada, ya que hasta aquel momento, nadie en el mundo jamás había llevado a cabo una operación de acoplamiento con un objeto incontrolable en órbita. También se desconocía qué sucedió exactamente en la estación y en qué estado estaba, si sería posible restaurarla o al menos sacarla de la órbita para controlar la caída.


 "Surgió entre nosotros la idea de que era posible, en principio, intentar acercarse a la estación. Para ello fue necesario aunar esfuerzos con los militares y, entonces, empezar a elaborar un plan de acercamiento más detallado. Después de todo, la estación estaba "muerta", es decir, no reaccionaba al sistema de control, no funcionaba. O sea, era necesario acercarse a Salyut-7 como si fuera un guijarro", indicó Valeri Riumin, director de vuelo de Salyut-7 en 1985.

Para el rescate de la estación espacial se eligieron los más experimentados cosmonautas que tenía el escuadrón soviético a la fecha: Vladímir Dzhanibékov y Víktor Savinij.


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Dzhanibékov ya había completado cuatro misiones espaciales como comandante de una nave espacial, además tenía experiencia en el acoplamiento manual. En el momento del vuelo a Salyut-7, ya había recibido dos veces el título de honor de Héroe de la URSS.
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Víktor Savinij, por su parte, había estado en el espacio una vez, al lado de Dzhanibékov. Esta misión le rindió el título de Héroe de la URSS. Por ser ingeniero de vuelo, tenía experiencia en realizar el acoplamiento entre una aeronave y una estación.
Durante cerca de tres meses, los dos cosmonautas participaron en intensos entrenamientos. Entre otras cosas, era necesario perfeccionar al máximo la precisión de su pilotaje para realizar la maniobra. Además, prepararse para situaciones de extrema dificultad era vital para el éxito de la misión. También tenían que acostumbrarse a los cambios realizados en el aeronave "Soyuz-T" especialmente para aquella expedición.

 "Al principio hubo errores. Luego, cada vez fueron menos. Aprendimos a volar en simuladores con nuevos dispositivos, de acuerdo con una nueva técnica, bajo nuevas condiciones. Cuando quedó claro que nuestras habilidades y conocimientos nos permitirían llevar a cabo lo planeado, se tomó la decisión de lanzar la misión", recuerda Savinij en su libro 'Memorias de la estación muerta'.

https://cdnmundo1.img.sputniknews.com/images/tilda/1268534/11816291/images/tild3364-3437-4434-b062-656136376435__rian_882578hrru.jpgLa expedición que, curiosamente llevaba el 'desafortunado' número 13, fue lanzada el 6 de junio de 1985 a las 10:40 de la mañana. Poco más de dos días más tarde, el 8 de junio, a las 11 de la mañana, Dzhanibékov y Savinij vieron a Salyut-7 desde el ojo de buey de la nave espacial.

Los astronautas luego se dieron cuenta de que el lado por el que se acercaban a la estación espacial no era el lado en el cual se podría realizar el acoplamiento. Así que fue necesario volar alrededor de Salyut-7, de manera manual. La maniobra fue calculada por Savinij, la Tierra colaboró con las coordenadas.

El acoplamiento exitoso hizo que el 8 de junio de 1985 entrara a la historia de la exploración espacial tripulada. Sin embargo, para la tripulación de la expedición, el trabajo principal apenas comenzaba.

Al abrir cuidadosamente las escotillas se encontraron con una buena noticia: la estación no se había despresurizado. De no ser así, era imposible trabajar en su interior. Sin embargo, luego se dieron cuenta de que, debido a un fallo en el sistema eléctrico, no había luz en el interior de Salyut-7 y la temperatura en la estación era de varios grados bajo cero.

 "Silencio, frío y oscuridad. Llevábamos puestos trajes de vuelo sencillos, sin la escafandra espacial. Los especialistas no esperaban que encontraríamos temperaturas negativas en la estación", cuenta Savinij en un documental de Roscosmos.

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A los cosmonautas les tocó trabajar en órbita con gorros de lana, los cuales, afortunadamente, se habían llevado de casa. Pero además del frío y la oscuridad, había todavía otro problema: el dióxido de carbono, que no se reciclaba sin electricidad.

"No podíamos trabajar durante mucho tiempo en un mismo lugar. Trabajábamos todo el tiempo los dos juntos, con una linterna nos iluminábamos y con los documentos de a bordo dispersábamos el aire para que no hubiera una acumulación de dióxido de carbono en un solo lugar", detalla Savinij.

Después de algunos días de trabajo, finalmente lograron reparar el sistema de energía. Sin embargo, cuando todo parecía mejorar, surgió un nuevo problema grave. Al volver a calentar la estación, surgió agua por todas partes.
©Sputnik/Alexandr Mokletsov

"Un ser humano libera cerca de 800 ml de agua al día, a través de los poros de la piel, a través del aire. Es decir, con dos personas ya es un litro y medio. En 10 días, es un cubo de agua, incluso más. Todo estaba disperso en pequeñas partículas por toda la estación. Toda la estación estaba cubierta de una delgada capa de agua. Este era, quizás, el momento más aterrador, cuando acoplábamos los conectores. Estaban mojados. Electricidad y agua no combinan, así que limpiábamos con cuidado cada conector, cada vez que los acoplábamos", apunta Savinij.

Después de completar la restauración de la estación, lo que incluyó una salida al espacio exterior para instalar paneles solares adicionales, los astronautas se dedicaron al trabajo científico: llevaron a cabo experimentos, realizaron observaciones, cultivaron algodón y pimienta.

El 18 de septiembre, la expedición Soyuz T-14 —con Georgui Grechko, Vladímir Vasiutin y Alexandr Vólkov a bordo— llegó a Salyut-7. Tras más de tres meses en órbita, el 26 de septiembre, Savinij y Dzhanibékov volvieron a la Tierra

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La investigación posterior sobre el incidente descubrió que la conexión con Salyut-7 se perdió debido a una imperfección del sistema de suministro de energía de la estación.
 

domingo, 29 de diciembre de 2019

Distopías para masas y utopías para élites

Los pinchazos de la carrera espacial de los visionarios de Silicon Valley no restan gravedad al pensamiento detrás de esos proyectos de conquista privada del espacio.

NASA - Elon Musk
El administrador de la Nasa, Charles Bolden y el diseñador de SpaceX Elon Musk, presentan un proyecto (2012).
 Este año iba a ser clave en la carrera espacial. En el mes de mayo, Jezz Bezos había presentado la maqueta de Blue Moon, la nave con la que planea llevar tripulación a la luna en 2024. La presentación, calentada desde hacía semanas con mensajes crípticos en las redes sociales, se desarrolló con la puesta en escena habitual de las grandes compañías tecnológicas. En un escenario oscuro y con escasa iluminación, Bezos dio paso a un vídeo en el que podía verse una simulación digital de la nave. En el vídeo no aparecía ningún prototipo real ni nada más allá de una mera animación hecha por ordenador, pero funcionó a la perfección como estrategia publicitaria de Blue Origin, la compañía aeroespacial del propietario de Amazon. Al fin y al cabo, esta segunda carrera espacial, como sucedió en gran medida en la primera, no depende solo de los logros técnicos efectivos, sino también del impacto que se consiga generar en la opinión pública.

Consciente de la necesidad de ese impacto, Bezos vendía de nuevo el sueño de la llegada a la luna, íntimamente relacionada en el imaginario estadounidense con el momento de mayor esplendor del país y su victoria en la Guerra Fría. Como forma de dar credibilidad a esa promesa, anunció que para finales de año se producirían los primeros vuelos tripulados al espacio de Blue Origin. Cuatro años antes, a finales de 2015, la compañía había conseguido por primera vez lanzar cohetes que alcanzaron el espacio y aterrizaron de vuelta de forma controlada, lo que abría la posibilidad de que pudieran ser reutilizados y, por tanto, se abaratasen enormemente los costes. Desde entonces, ha realizado once lanzamientos, y se esperaba con expectación el vuelo tripulado para finales de 2019. Sin embargo, el año ha transcurrido sin que se produjese.

El incumplimiento de los plazos anunciados ha sido una constante en esta carrera espacial privada. En marzo de 2018, Elon Musk anunciaba en una conferencia que esperaba que SpaceX, la empresa aeronáutica que posee, comenzase a hacer viajes de ida y vuelta a Marte a principios de 2019. El plazo parecía a todas luces insuficiente, pero tuvo un enorme impacto en las redes sociales y la prensa. SpaceX también llevaba varios años desarrollando cohetes que permitían ser reutilizados, de hecho el primer lanzamiento de la compañía se había producido con solo un mes de diferencia respecto al de Blue Origin, y parecía estar cerca de lograr un viaje a Marte. Sin embargo, el año transcurrió sin que se produjese. De nuevo parecía que la necesidad de generar impacto en la opinión pública estaba muy por delante del desarrollo tecnológico efectivo de la compañía.

El año 2019 también ha supuesto el cierre de otra de las empresas que participaban en la carrera espacial, Stratolaunch Systems. Propiedad de uno de los fundadores de Microsoft, Paul Allen, se había centrado en el desarrollo de una nave capaz de lanzar satélites al espacio que después se adaptaría también al transporte de pasajeros. Sin embargo, la muerte de Allen en octubre de 2018 y los problemas que arrastraba la compañía, que había reducido a un tercio su plantilla original y no parecía capaz de competir con Bezos y Musk, precipitaron la decisión de cerrarla.

Por su parte, la cuarta empresa en participar en la carrera espacial, Virgin Galactic, tampoco parecía atravesar su mejor momento. La compañía, propiedad del magnate Richard Branson y centrada en el turismo espacial, atravesaba dificultades desde 2014, cuando la nave SpaceShipTwo se estrelló en un accidente que supuso la muerte del copiloto. En febrero había realizado el primer vuelo con pasajeros al espacio, aunque muchos expertos discutieron el logro, ya que según ellos no alcanzó la distancia que marca el límite del espacio exterior. Con el objetivo de conseguir financiación y mejorar su posición respecto a Blue Origin y SpaceX, Virgin Galactic salió a bolsa en julio de este año, convirtiéndose en la primera compañía espacial que cotizaba en Wall Street. Sin embargo, los planes de Branson de convertirse en el primer turista espacial tampoco se han cumplido por el momento.

Utopías para unos pocos

 En la conferencia en la que anunciaba los planes de SpaceX para el futuro, Musk también respondió a varias preguntas sobre los objetivos de la compañía a largo plazo. Aunque en la actualidad está realizando tareas de abastecimiento de la Estación Espacial Internacional para la Nasa y el siguiente paso es transportar a los propios astronautas, que ahora mismo dependen de la Soyuz rusa, el objetivo de Musk a largo plazo es la colonización de Marte.

Según lo que ha repetido en entrevistas y ruedas de prensa, SpaceX busca construir una base espacial en el planeta rojo que pueda acoger a un millón de personas. Según Musk, se trataría de una especie de plan alternativo ante una posible catástrofe en la Tierra: “Si hay una Tercera Guerra Mundial querremos asegurarnos de que haya suficientes semillas de civilización humana en otro lugar para recuperarla y quizás acortar el tiempo de oscuridad. Creo que por eso es importante disponer de una base autónoma, idealmente en Marte, porque es más probable que sobreviva frente a una base lunar”.
Musk también habló de la forma de organización y funcionamiento de la colonia, que según él debería gobernarse mediante un sistema de democracia directa y regirse por “leyes sencillas”, ya que la legislación compleja esconde “algo sospechoso”. Estas leyes deberían ser además fácilmente revocables, evitando así “que se acumulen las reglas arbitrarias y se restrinjan cada vez más libertades”.

Esta visión no se diferencia mucho de la de Bezos, que ha afirmado en varias ocasiones que el objetivo a largo plazo de Blue Origin es la conquista humana del espacio mediante el establecimiento de colonias permanentes en diferentes planetas, satélites y estaciones espaciales. Su compañía se ha centrado más en la vuelta a la luna que en la llegada a Marte, pero comparte con Musk la idea esencial del proyecto: la creación de lugares habitables fuera del planeta. La vida humana ya no estaría confinada únicamente en la Tierra, sino que podría expandirse y colonizar diferentes lugares del sistema solar.

Los dos magnates coinciden también en la forma de realizar su proyecto de colonización. Aunque ambas compañías han recibido financiación pública a través de la NASA, se trata de empresas privadas que tienen como objetivo la obtención de beneficios económicos y cuyas decisiones y forma de organización dependen de sus dueños y no de cargos políticos. A diferencia de la primera carrera espacial, el capital privado está jugando ahora un papel clave, lo que sin duda está determinando su desarrollo.

No obstante, si nos atenemos a lo sucedido en 2019, no parece que este capital privado esté cosechando tantos éxitos como los proyectos de carácter estatal. Frente a todos los plazos incumplidos de las compañías privadas estadounidenses, China consiguió a principios de año colocar un cohete en la cara oculta de la luna, adelantando así a Estados Unidos en el liderazgo de la carrera espacial.

La batalla por el futuro

A pesar de que los proyectos privados de colonizar el espacio están consiguiendo menos éxitos de los prometidos, el impacto de las declaraciones de sus dueños en la prensa y las redes sociales está contribuyendo a construir un relato concreto sobre el futuro de la humanidad en los próximos años. Ante la posibilidad de un fuerte deterioro de las condiciones de vida en la Tierra, algunos de los hombres más ricos del planeta apuestan por abandonarlo y vivir en colonias espaciales cuyo acceso depende de que se disponga del dinero suficiente para costear el billete, que en las estimaciones más optimistas de las propias compañías costaría alrededor del medio millón de dólares.

Una buena parte de la comunidad científica ha cuestionado algunas de las previsiones lanzadas por Musk y Bezos. No parece viable que en un plazo de tiempo corto se pueda reducir el tiempo que llevaría un viaje a Marte o desarrollar la tecnología suficiente para vivir allí de forma permanente, pero eso no ha impedido que se establezcan límites de solo unos pocos años para lograrlo. Parece que son conscientes de que no puede hacerse, y de hecho los plazos se van incumpliendo de forma sistemática, pero eso no les impide dar por ciertas sus visiones sobre el futuro.

La repetición de esta visión permite asentar la idea en la opinión pública no solo de que es aceptable la existencia de una carrera espacial guiada por intereses de enriquecimiento privado, sino también de que, en caso de deterioro irreversible de las condiciones de vida en el planeta, es lícito que lo abandonen aquellos que puedan permitírselo. Esto es especialmente grave en un contexto como el actual, marcado por una crisis climática que se agrava por momentos y donde la inacción política y las presiones de las compañías privadas amenazan con llevarnos a un callejón sin salida.

Además, estas visiones de las élites se enmarcan en un contexto cultural dominado por una visión apocalíptica del provenir. Cientos de series, novelas, películas, cómics y videojuegos presentan un futuro distópico en el que la humanidad parece condenada a luchar por su supervivencia en un entorno devastado y dominado por regímenes políticos cercanos al fascismo.

De alguna manera, parece que la opinión pública tiene que aceptar una visión del futuro en la que la mayor parte de la población lucha por su supervivencia en medio de la escasez y la opresión mientras los ricos abandonan el planeta para vivir en democráticas comunidades espaciales. Distopías para las masas y utopías privadas para las élites.

Una encuesta realizada el año pasado arrojó el dato de que el 60% de los estadounidenses cree que la NASA debe centrarse en monitorizar el clima y detectar meteoritos que pudiesen impactar con la Tierra. Solo un 13 y un 18% respectivamente defendían que la prioridad debe ser llevar astronautas a la luna y a Marte. La opinión pública parece tener claro que es más importante salvar la vida en la Tierra que colonizar el espacio. La pregunta es entonces si es aceptable que se destinen una ingente cantidad de recursos a lo contrario y si debemos aceptar que las élites extiendan la idea de que el impacto de las consecuencias de la crisis climática dependan del dinero que se tenga, ya sea dentro o fuera de los límites de planeta.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/industria-aeroespacial/layla-martinez-conquista-espacio-silicon-valley

jueves, 7 de noviembre de 2019

Esta hipnotizante animación muestra cómo rotan realmente los planetas del sistema solar


James O’Donoghue es un científico planetario que, en su tiempo libre, hace animaciones fascinantes para YouTube. Su último vídeo compara la rotación de todos los planetas “mapeados” o “parcialmente mapeados” del sistema solar, un conjunto que incluye dos planetas enanos: Ceres y Plutón.

Sabemos, porque nos lo enseñaron en la escuela, que el eje de la Tierra está inclinado 23 grados con respecto a su plano orbital, y que esa inclinación es la causante de las estaciones. También sabemos que un día sideral (el tiempo que tarda la Tierra en girar sobre sí misma con respecto a una estrella lejana) dura un total de 23 horas y 56 minutos. ¿Qué hay de Venus o de Urano, por ejemplo?
La gran mayoría de los planetas gira en sentido contrario a las agujas del reloj. Venus y Urano giran en dirección opuesta, lo que se conoce como rotación retrógrada. Mientras que el eje de Venus está inclinado 177 grados (lo que significa que está boca abajo), el eje de Urano se encuentra en perpendicular a su plano orbital (lo que significa que se mueve como una rueda por el espacio).

Todos los planetas están inclinados, salvo Mercurio, Ceres y Júpiter. Y en todos los planetas, un día dura menos de un día, a excepción de Mercurio, Venus y Plutón, que tardan 58, 243 y 6 días, respectivamente, en girar sobre su eje.
  • Mercurio: Inclinación de 0,03º. Día sideral de 58 días y 15,5 horas.
  • Venus: Inclinación de 177,4º. Día sideral de 243 días y 26 minutos.
  • Tierra: Inclinación de 23,4º. Día sideral de 23 horas y 56 minutos.
  • Marte: Inclinación de 25,2º. Día sideral de 24 horas y 36 minutos.
  • Ceres: Inclinación de 4º. Día sideral de 9 horas y 4 minutos.
  • Júpiter: Inclinación de 3,1º. Día sideral de 9 horas y 55 minutos.
  • Saturno: Inclinación de 26,7º. Día sideral de 10 horas y 33 minutos.
  • Urano: Inclinación de 97,8º. Día sideral de 17 horas y 14 minutos.
  • Neptuno: Inclinación de 28,3º. Día sideral de 16 horas.
  • Plutón: Inclinación de 122,5º. Día sideral de 6 días, 9 horas y 18 minutos.
Fuente:  https://es.gizmodo.com/esta-hipnotizante-animacion-muestra-como-rotan-realment-1839649879

jueves, 5 de septiembre de 2019

Sondas Voyager, abriendo camino en el espacio


Sondas Voyager; 35 años abriendo camino en el espacio
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El 5 de septiembre de 1977, la sonda Voyager 1 de la NASA partía hacia un viaje a lo desconocido. Nadie esperaba que, a día de hoy todavía continúe su travesía. Esta nave y su gemela, la Voyager 2, lanzadas para explorar los planetas gigantes Júpiter y Saturno, se han convertido en los ingenios humanos que han conseguido llegar más lejos. Tanto, que están a punto de abandonar la heliosfera, una especie de 'burbuja' que envuelve el sistema sistema solar, y cruzar al espacio interestelar. Ambas se mantienen en buen estado y envían datos a la Tierra prácticamente cada día. A pesar de que su 'hermana' Voyager 2 fue lanzada 16 días antes, nunca rebasará a la Voyager 1, ya que durante el curso de su viaje, su velocidad fue incrementada debido a tirones gravitacionales asistidos. Fuente: NASA
 
 

sábado, 20 de julio de 2019

Las rocas lunares traídas hace 50 años aún guardan secretos de nuestro pasado geológico

A su regreso, los astronautas del Apolo 11 trajeron consigo muestras lunares que ayudaron a entender mejor cómo se formó nuestro planeta. La revista Science reivindica la importancia de esas rocas en un especial sobre el cincuenta aniversario del alunizaje en el que también se destaca el papel de China en el futuro de la exploración espacial.

<p>Fotografía de Buzz Aldrin por Neil Amstrong tomada con una cámara de 70 mm. / NASA</p>
Fotografía de Buzz Aldrin por Neil Amstrong tomada con una cámara de 70 mm. / NASA
 Cuando los astronautas Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins regresaron a la Tierra tras su histórico alunizaje, no lo hicieron solos. Había algo más en la nave. No se trata del comienzo de Alien: el octavo pasajero, nos referimos a las rocas lunares.

Cincuenta años después, las muestras tomadas por las misiones Apolo y Luna han transformado nuestra visión sobre cómo se forman los planetas, incluido el nuestro. Hoy Science publica un número especial sobre el cincuenta aniversario del alunizaje y dedica una revisión a revindicar la importancia de estas muestras, cuyo trabajo todavía no ha terminado.

 “Las muestras lunares aportaron evidencias convincentes de que la formación de planetas es muy violenta”, resume a Sinc Richard Carlson, investigador del Carnegie Institution for Science y autor de la revisión. “Esto cambió por completo nuestra visión de estos procesos, que antes del Apolo se consideraban relativamente fríos y provocados por la lenta acumulación de pequeños objetos”.

El interés de las rocas lunares para entender nuestro propio planeta reside en su edad. “La mayoría de la superficie terrestre es bastante joven en términos geológicos, de apenas 200 millones de años”, comenta Carlson. El Sistema Solar comenzó su nacimiento hace 4 567 millones de años, pero es muy raro encontrar rocas en la superficie de la Tierra con una antigüedad superior a los 3.600 millones de años.

Esto es debido a que vivimos en un planeta ‘vivo’, activo geológicamente. El precio a pagar es que cualquier registro de los procesos implicados en su formación hace tiempo que fue eliminado por esta actividad continua. Por suerte, siempre podemos mirar hacia la Luna. “La mayoría de la superficie lunar tiene más de 4.000 millones de años, y algunas partes se acercan a los 4.400”, asegura el investigador.

Por ello, el valor de las muestras que trajeron de vuelta las misiones Apolo y las soviéticas es incalculable. Según Carlson, “la Luna ‘recuerda’ los procesos implicados en la formación planetaria que la Tierra ha olvidado”.

Uno de los procesos que la Luna recuerda es, por supuesto, el de su propia formación. “[Nuestro satélite] se originó cuando un gran objeto, del tamaño de Marte, golpeó la proto-Tierra. Un impacto de tal magnitud provocó muchos cambios en la composición de la Tierra”, detalla el experto. Por ejemplo, la pérdida de componentes volátiles como el agua. Nuestro joven planeta ya no sería igual a como era antes del choque.

Hoy se cumplen 50 años de la llegada del hombre (y blanco) a la Luna. Nosotras felicitamos a tres mujeres negras que lo hicieron posible. Katherine G. Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson — fueron fundamentales para la carrera espacial de Estados Unidos, cumpliendo un papel imprescindible en las misiones de Apollo, Mercury y la llegada del hombre a la Luna.En esa época los protocolos no permitían mujeres, y menos aún negras, en las reuniones del equipo de estudio y lanzamiento de cohetes.Hoy en un día para felicitarlas también a ellas que hicieron posible ese gran paso para la humanidad. Vía
Estudiar la Luna: lo estás haciendo malLas muestras lunares no solo nos han enseñado mucho sobre nuestro hogar: también han revelado información valiosa sobre el suyo. “Los modelos sobre la naturaleza de la Luna anteriores al alunizaje eran incorrectos”, asegura Carlson. Hasta entonces se creía que el satélite se formó en frío, y que las cuencas oscuras representaban viejos océanos cuya agua se había evaporado hacía mucho.

Gracias a las primeras muestras tomadas por el Apolo 11 se descubrió que la Luna se había formado en caliente, “probablemente fundida”. Su gruesa corteza se separó por la flotación de cristales formados en un océano de magma en enfriamiento, en un proceso que el autor compara con el de los icebergs en el océano.

Las cuencas tampoco eran las cicatrices de océanos muertos, sino cráteres que fueron resultado de los impactos de enormes meteoritos. El investigador explica que “son oscuras porque están rellenadas con la lava que erupcionó mucho después de que se formaran”. Precisamente estos impactos también revelan mucha información: “La superficie lunar es tan vieja que ha registrado la mayor parte de la historia del bombardeo de meteoritos del Sistema Solar interior”.

Este registro nos cuenta que los impactos de meteoritos eran muy comunes en el joven Sistema Solar, tanto que habrían actuado como un “agente esterilizante” de cualquier forma de vida temprana que hubiera intentado aparecer. También sirve para estudiar otros planetas: “Los cráteres lunares, cuya edad se ha determinado gracias a las muestras, nos permiten calibrar la antigüedad de las superficies de Marte y Mercurio según la densidad de cráteres”.

Todavía mucho por aprender
 Entre 1969 y 1972, las misiones Apolo recogieron 2 200 rocas con un peso de 382 kg, que más tarde fueron procesadas en más de 11 000 muestras. Podríamos pensar que estas ya han revelado todos los datos que podían, pero Carlson defiende en su texto que todavía tienen mucho por enseñarnos sobre la formación y geología de otros mundos.

“Se desarrollan nuevas técnicas todo el tiempo”, asegura. Las limitaciones tecnológicas provocaron que, aunque las muestras se tomaron hace 50 años, no pudieran revelar todos sus secretos inmediatamente. Y pone como ejemplo el descubrimiento de agua lunar.

“Cuando las muestras se tomaron las técnicas analíticas de entonces no pudieron detectar la presencia de agua en ninguna de ellas”, explica. Esto reforzó la idea de que la Luna era un ambiente árido y que toda el agua se evaporó en el gran impacto que le dio origen.

Hoy sabemos que esto es falso. “Hace una década, nuevas técnicas desarrolladas permitieron detectar agua en estas muestras, a concentraciones muy bajas”. La Luna es seca, pero no está completamente libre de agua. “Esto nos ha obligado a reexaminar nuestros modelos sobre la formación de los planetas y cómo estos pueden retener líquido durante su formación”, añade el geólogo. El tiempo dirá si estas muestras ya cincuentonas todavía albergan secretos en su interior.

Fuente: https://www.agenciasinc.es/Noticias/Las-rocas-lunares-traidas-hace-50-anos-aun-guardan-secretos-de-nuestro-pasado-geologico

jueves, 18 de julio de 2019

La Apollo 11 cambió la visión de la Luna

La misión permitió averiguar el origen y evolución del satélite, estrechamente vinculados a los de la Tierra
Toda la cobertura informativa del cincuentenario del Apollo 11


La Apollo 11 cambió la visión de la Luna
La cara visible de la Luna,con el Mar de la Trabquilidad, donde aterrizaron Armstrong y Aldrin, en color oscuro a la derecha de la imagen entre otros dos mares (EP)
Neil Armstrong tenía órdenes estrictas acerca de lo que debía hacer una vez aterrizaran sobre la Luna aquel 20 de julio de 1969: bajar por la escalera, pisar un poco la superficie lunar e inmediatamente saltar de nuevo a la escalera. Entonces los científicos desconocían la naturaleza del suelo lunar hasta el extremo de no saber si sería capaz de soportar alguna cosa o si, por el contrario, un objeto se hundiría como en arenas movedizas. Y sin embargo, Armstrong constató al instante que el suelo era sólido, por lo que desobedeció la orden y empezó a caminar por el oscuro suelo lunar ante la mirada atónita de unos 600 millones de personas que desde la Tierra seguían en directo la llegada de la misión Apollo 11 de la NASA a la Luna. 

Aquella primera visita al satélite de la Tierra se convirtió en patrimonio de la memoria colectiva de la humanidad y “transformó de manera radical el conocimiento de la Luna, quizás de forma solo comparable a lo que significó el descubrimiento documentado del continente americano”, destaca Ignasi Casanova, director del Institut de Tècniques Energètiques de la Universitat Politènica de Catalunya (UPC). “La Luna, en 1969, pasó de ser un objeto astronómico a uno objeto geológico”, remacha.

Desde que en el siglo XVII Galileo la observara por primera vez con su telescopio hasta la llegada del ser humano tres siglos después, sin salir de la Tierra se había logrado determinar su forma, tamaño y peso; medido la temperatura en su superficie; e incluso mandado una nave automatizada para analizar su composición química.

Pero fue la misión Apollo 11, equipada con instrumentación científica para realizar experimentos in situ, y los 22 kg de muestras de rocas y de polvo lunar que trajo de vuelta a la Tierra para ser estudiadas, lo que permitió conocer cómo se formó la Luna y cuál fue su evolución, y que su historia y la nuestra están íntimamentes ligadas, algo prácticamente inconcebible antes de las Apollo.

Los experimentos
Entre los experimentos que realizaron durante las dos horas que duró aquel primer paseo lunar, destaca la instalación de un sismógrafo,aunque dejó de funcionar a los 20 días debido a las bruscas variaciones de temperaturas extremas. La Luna puede alcanzar -170ºC de noche y más de 200ºC de día. Para paliar los efectos del frío usaron un dispositivo que generaba calor como consecuencia de la desintegración de material radioactivo. “Fue la primera vez que se usaba material radioactivo para generar calor”, explica Jose María Madiedo, investigador asociado al Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA). Sin embargo, el sistema de enfriamiento no era tan eficaz y el calor acabó por estropear la electrónica.

Aún así, el aparato reveló que el satélite terrestre también tiembla, aunque de forma menos brusca y frecuente que la Tierra, y que “tiene corteza, manto y núcleo, y es un objeto evolucionado, no primordial”, indica Noemí Pinilla-Alonso, investigadora del Instituto espacial de Florida y directora científica del Radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico.

Armstron y su compañero de misión, Buzz Aldrin, instalaron unos retroreflectores, una especie de espejos, que aún hoy siguen en funcionamiento proporcionando valiosos datos científicos y que permitieron realizar la medición más precisa de la distancia a la que se encuentra la Luna de la Tierra. Gracias a este instrumento, además, supimos que la Luna se aleja de nosotros a razón de unos 3,5 cm cada año y que la superficie lunar se deforma conforme rota alrededor de la Tierra. Como una marea pero de minerales sólidos

 Seguramente uno de los experimentos más singulares fue el propuesto por un laboratorio suizo para estudiar el viento solar, partículas subatómicas expedidas por el Sol que viajan por el espacio a alta velocidad. “Los astronautas colocaron hojas de papel de aluminio, como el que tenemos en casa, de medio milímetro de espesor, sobre la superficie lunar y, de vuelta en la Tierra, al analizarlas, se pudieron identificar qué partículas tenían atrapadas”, apunta Madiedo.

Armstrong y Aldrin grabaron y fotografiaron el terreno, y anotaron observaciones muy valiosas sobre la superficie lunar. También tomaron 22 kg de roca y de regolito o polvo lunar. Parte de aquellas muestras se estudiaron entonces y otras se preservaron para ser estudiadas en el futuro con tecnologías más sofisticadas. De hecho, aún quedan muestras sin abrir.

El estudio de esas rocas y regolito permitió corroborar la teoría de que la Luna se originó hace 4500 millones de años a causa de la colisión de un objeto del tamaño de Marte, Theia, contra la Tierra. “Las rocas de más de 3000 millones de años de antigüedad recogidas en la Luna corroboran esa teoría, que la Luna y la Tierra están genéticamente relacionadas”, apunta Bernard Foing, director del Grupo Internacional de Exploración Lunar de la Agencia espacial europea (ESA).

Y aunque aquella misión inauguró una nueva etapa en la astronomía, seguramente, “la principal revolución no fue científica, sino social. Llevar humanos a la Luna hizo que millones de personas soñaran con ser ellos quienes caminaban sobre la superficie lunar y dieran soporte pleno a estas misiones, a pesar de los enormes riesgos que conllevaban para los astronautas”, considera Ignasi Ribas, director del Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC). “La conquista humana de Marte será, seguramente, el equivalente de esta misión”.  

Fuente: https://www.lavanguardia.com/ciencia/20190718/463561387065/llegada-hombre-luna-apollo-11-cambio-vision.html

martes, 16 de julio de 2019

La acumulación de proyectos espaciales no facilita la vuelta a la Luna

Muchos países e empresas se han sumado a la carrera espacial en el último medio siglo
Falta un incentivo estratégico, como la guerra fría, para repetir la gesta del 'Apolo 11', dicen los expertos


Ingenieros de la NASA expectantes ante el despegue de la misión ’Apollo 11’ en julio del 1969
Ingenieros de la NASA expectantes ante el despegue de la misión ’Apollo 11’ en julio del 1969
  Hace medio siglo, un cohete despegó de Cabo Cañaveral y dio inicio al viaje que llevaría por primera vez a unos humanos a un cuerpo celeste distinto a la Tierra. Fue una gesta llevada a cabo con poco más que papel y lápiz, y ordenadores que no llegban a la potencia del 'smartphone' más primitivo. Hoy, la tecnología es infinitamente superior. Además, muchos más actores se han sumado a Estados Unidos y a Rusia en la carrera espacial, empezando por Europa y China. A ello hay que añadir que cada vez más iniciativas privadas reclaman su papel, como la empresa de cohetes SpaceX.
Como de costumbre, las intenciones del presidente de EEUU, Donald Trump, son confusas, aunque sus últimas manifestaciones al respecto, vía Twitter, sugieren que pretende que unos astronautas lleguen a la Luna en el 2024, es decir, dentro de su posible segundo mandato. Sus declaraciones sugieren que el satélite sería una etapa intermedia para la llegada a Marte.

No obstante, los expertos coinciden en que es difícil que alguien vuelva a la Luna en un plazo tan corto. El ingrediente que falta es el incentivo representado por la guerra fría. De todos los actores implicados, ninguno parece estar preparado para un reto tan caro y arriesgado.

Difícil vuelta
"Me sorprendería ver a una persona en la Luna en menos de 10 años", afirma Haym Benaroya, ingeniero aeroespacial de la Universidad de Rutgers (EEUU) que ha dedicado parte de su carrera a proyectar viviendas lunares. "Hay menos motivación política. Hoy, como hace 50 años, la gente tiene muchos otros problemas. Pero hoy no hay un JFK [John Fitzgerald Kenney] capaz de motivar a la gente", afirma.

"El ambiente es muy distinto. Los jóvenes no se acuerdan de cómo nos aterraba la guerra fría. El factor miedo fue un incentivo enorme. Nada de eso existe hoy. Nadie decidiría ir a la Luna por razones geoestratégicas", coincide Roger Launius, exhistoriador jefe de la NASA.

"La motivación principal en los años 60 fue la guerra fría. El programa 'Apolo' fue una demostración de la capacidad de EEUU. Su audiencia era el resto del mundo", explica Launius. "Había muchas naciones emergentes y excolonias: ¿de qué lado iban a estar en la guerra fría? Si la Unión Soviétiva hubiera ganado la carrera espacial, ¿habría ganado también la guerra fría?", añade.

Entre 1962 y 1972, el programa 'Apolo' gastó 25.000 millones de dólares (más de 100.000 millones de euros actuales) para poner en la Luna a seis equipos. Tras el cierre del programa hubo otros tres conatos de vuelta a la Luna.

Imagen del despegue del Saturno V* de la misión Apolo 11 en Cabo Cañaveral, Florida. 16 de julio de hace justo hoy 50 años. *Cohete de 110 metros de altura, tan grande como un edificio de 36 pisos.
 En 1979, el Space Task Group (formado por el presidente Nixon para decidir qué hacer después del programa 'Apolo') sugirió la creación de bases lunares, entre otras ideas. Pero el presidente eligió apostar por el Space Shuttle. En 1989, George Bush padre anunció la Space Exploration Initiative, que incluía ir a la Luna y a Marte, pero luego no la financió. En el 2004, George Bush hijo anunció que se jubilaba el Space Shuttle y se volvería a la Luna, pero tampoco asignó un presupuesto suficiente. Luego Obama archivó el plan.

La pregunta para Trump es sencilla, según Launius: ¿pondrá suficiente dinero en el proyecto? "El presidente ha incrementado el presupuesto de la NASA, pero ¿es suficiente para [volver a la Luna] dentro de su administración?", pregunta Benaroya.

El papel de China
Además de Estados Unidos, quien ha planteado la vuelta a la Luna es China. El país asiático envió este año un robot (el Chang’e 4) en el lado oscuro del satélite. En 2003 lanzó el primer humano al espacio. "Los chinos se tomaban esta cuestión muy en serio antes de sus problemas económicos actuales", afirma Benaroya.

"Sin embargo, no me ilusionaría demasiado ante la posibilidad de que China logre unos resultados excepcionales", replica Launius, que constata que la NASA puso en vuelo muchas más misiones.
Este historiador invita a no infravalorar el papel de Rusia. "No diría que Rusia se ha echado atrás.
Incluso los EEUU están usando el cohete 'Soyuz' ahora", observa. De hecho, tras la jubilación del Space Shuttle, EEUU ha recurrido a este vehículo ruso para llevar humanos a la Estación Espacial Internacional. 

El espacio se está volviendo multilateral. "Hay nuevos actores: de la India al Brasil, de Nigeria a México", observa Frans von der Dunk, investigador del programa Espacio en la Escuela de Derecho de Nebraska. El unilateralismo de Trump "incrementa las posibilidades de un conflicto – afirma von der Dunk -  pero eso no implica enviar humanos a la Luna: la guerra espacial se hace mejor con robots o métodos cibernéticos".

Launius observa que el presupuesto militar y el de la NASA son separados y que la militarización del espacio deseada por Trump no implica repetir la gesta del 1969. "No tememos a los chinos de la misma forma en que temíamos a los rusos", resume.

Actores privados
Además del multilateralismo, el otro gran cambio en el espacio es la irrupción de actores privados. Empresas como Space X o Virgin Galactic han demostrado su capacidad de transporte humano. Boeing y Lockheed también se han posicionado en el negocio espacial.

"Pero hasta ahora no ha habido un gran retorno económico", afirma Benaroya. “Esas empresas viven de trabajar para el gobierno. De momento, el gran negocio privado son los satélites comerciales [y no el vuelo espacial humano]", prosigue. Benaroya no ve a un privado enviando humanos a la Luna, pero quizás sí una estación espacial privada en el medio plazo.

"La verdad es que estas empresas no son nada más que contratistas del gobierno. Hay componentes comerciales en este negocio, pero sigue siendo en su mayoría una empresa gobernativa", coincide Launius. Según estos expertos, hay mucho que hacer en el espacio, pero volver a la Luna no es lo primero en la agenda.

 Fuente: https://www.elperiodico.com/es/ciencia/20190715/acumulacion-proyectos-espaciales-difulta-regreso-luna-7554555?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=cm

miércoles, 6 de marzo de 2019

Valentina Tereshkova, primera cosmonauta

La ingeniera y cosmonauta Valentina Vladímirovna Tereshkova (1937) cumple hoy años. Es una ingeniera rusa, la primera mujer que viajó al espacio exterior, el 16 de junio de 1963, a bordo de la nave Vostok 6.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Júpiter

Esta es la última imagen tomada por la sonda Juno del planeta Júpiter. Es, después del Sol, el mayor cuerpo celeste del sistema solar, con una masa casi dos veces y media la de los demás planetas juntos.


miércoles, 6 de febrero de 2019

China consigue fotografiar por primera vez el lado oculto de la Luna con la Tierra de fondo

China Luna

 China sigue haciendo historia en la exploración espacial y hoy nos muestra una nueva hazaña que está maravillando al mundo. La imagen que abre este post corresponde al lado oculto de la Luna en todo esplendor, mientras que en el fondo nuestro planeta le hace compañía en espacio.

La imagen es cortesía del satélite chino Longjiang-2, que entró en la órbita lunar el pasado mes de junio de 2018, y que poco a poco está empezando a enviar información como parte de la misión que recientemente llevó a China a alunizar por primera vez en la historia en el lado oculto de la Luna.

Una fotografía histórica
No es la primera fotografía que tenemos del lado oculto de la Luna, pero sí es la primera que nos llega a través de un satélite que está en órbita única y exclusivamente para observar la Luna. Por ello, se trata de toda una hazaña que sigue posicionando a los chinos de forma importante.

Como sabemos, la sonda Chang'e-4 pisó el lado oculto de la Luna a inicios de año, una hazaña que se logró gracias al satélite de comunicaciones chino Queqiao, que llegó a la Luna durante el lanzamiento, a mediados del año pasado, del Longjiang-2. La misión del Queqiao era ayudar a la Chang'e-4 a alunizar.

Queqiao se encuentra cerca de la Luna en una posición que le permite estar en comunicación con Longjiang-2 y la Chang'e-4 para enviar transmisiones a la Tierra. Por lo anterior, durante la misión de alunizaje se tuvo que desactivar el Longjiang-2 para evitar posibles interferencias que pudieran afectar las comunicaciones, y hace unos días se volvió a activar.

Earth And The Lunar Farside Annotaded

Longjiang-2 no estaba solo en la órbita lunar, estaba acompañado por el satélite Longjiang-1, y la misión de ambos era observar y explorar la Luna. Durante el año pasado, China tuvo problemas con el Longjiang-1 lo que terminó en un pérdida definitiva de las comunicaciones, por lo que ahora mismo la misión sólo se apoya en el Longjiang-2, que por fortuna sigue operando sin problemas.

El satélite Longjiang-2 ya mostrado anteriormente sus capacidades con asombrosas fotos de la Luna, pero ahora, tras su reactivación, el pasado 3 de febrero hizo varias fotografías y 'time-lapses'. La primera fotografía de estas secuencias fue descargada este 4 de febrero por el Radio Observatorio Dwingeloo en los Países Bajos, la cual nos muestra el lado oculto de la Luna en todo su esplendor con la compañía de nuestro planeta Tierra.

Como mencionaba, esta es la primera foto que captura el lado oculto de la Luna y la Tierra en un sólo disparo, y podría ser un anticipo de lo que está por venir ahora que el Longjiang-2 está tomando fotos y vídeos nuevamente.

Fuente: https://www.xataka.com/espacio/china-consigue-fotografiar-primera-vez-lado-oculto-luna-tierra-fondo

jueves, 10 de enero de 2019

El rover Yutu 2 se echa su primera siesta en el lado oculto de la Luna

Yutu 2 en la superficie de la Luna
Yutu 2 en la superficie de la Luna - Programa de exploración lunar chino
 Poco se ha sabido del rover Yutu 2 desde que el mismo día de la llegada de la misión Chang'e 4 a la cara oculta de la Luna se bajara del aterrizador para alejarse unos metros de él. Pero es que por lo visto está en reposo hasta el día 10 de enero a la espera de que el Sol deje de pegar tan fuerte.

Y es que aunque a veces se le llame la cara oscura de la Luna no lo es en absoluto. De hecho cuando desde la Tierra vemos la Luna como nueva es porque el Sol está cayendo a plomo en el otro lado de la Luna, en el lado oculto de la Luna, en ese que nunca vemos porque la Luna está en acoplamiento de marea con la Tierra, con lo que la temperatura puede alcanzar los 200 ºC.

Para cuando despierte Yutu 2 recibirá instrucciones para moverse hasta delante del aterrizador y fotografiarlo antes de empezar a explorar la zona en la que ha aterrizado la misión. Por cierto que las fotos publicadas hasta ahora están sin calibrar y por eso se ven rojizas. Por su parte el aterrizador ya ha desplegado las antenas de su espectrómetro de baja frecuencia y ha comenzado con las pruebas de sus instrumentos. Dejando aparte los datos que consiga sobre nuestro satélite Chang'e 4 es la primera misión de la historia en tomar tierra suavemente en la cara oculta de la Luna, lo que ya es todo un logro.

Fuente: https://www.microsiervos.com/archivo/espacio/yutu-2-siesta-luna.html

martes, 6 de marzo de 2018

Valentina Tereshkova



¡Hoy es el cumpleaños de la ingeniera y cosmonauta Valentina Tereshkova! La primera mujer en viajar al espacio cumple 81 añitos ¡Felicidades!

Fuente: https://twitter.com/principia_io?lang=es

miércoles, 7 de febrero de 2018

SpaceX lanza con éxito el supercohete que coloca un coche en el espacio

La empresa de Elon Musk lanza una misión de prueba como paso previo a enviar al ser humano hasta Marte
Un deportivo rojo se alejará hasta 450 millones de kilómetros de la Tierra y se colocará en una órbita cíclica entre la Tierra y Marte

El Falcon Heavy surca los cielos (John Kraus).
El Falcon Heavy surca los cielos (John Kraus).
 La empresa estadounidense SpaceX abrió este martes un nuevo capítulo de la carrera espacial con el exitoso lanzamiento del cohete Falcon Heavy, un paso adelante en sus planes de llevar al hombre a Marte.

Órbita solar del Roadster (SpaceX).
Órbita solar del Roadster (SpaceX).
Ante la atenta mirada de miles de personas, el Falcon Heavy despegó a las 3:45 pm EST (21:45 GMT) desde el Centro Kennedy de la NASA, situado en Cabo Cañaveral (Florida), para una misión de prueba que tenía como objetivo colocar por primera vez en el espacio un automóvil.

Se trata de un deportivo de color rojo, como corresponde a Marte, fabricado por Tesla, la marca de automóviles eléctricos que dirige Elon Musk, presidente de SpaceX. El Tesla Roadster inició un camino que lo alejará hasta 450 millones de kilómetros de la Tierra y lo pondrá en una órbita cíclica entre la Tierra y Marte.

En las áreas habilitadas para contemplar el lanzamiento en el Centro Kennedy, miles de personas saltaron de emoción al ver cómo la aeronave abandonaba la plataforma y se abrazaron aún más cuando dos de los tres cohetes de los que consta la gigantesca aeronave lograron regresar ocho minutos después del lanzamiento.

Los 27 motores Merlin 1D del Falcon Heavy (SpaceX).
Los 27 motores Merlin 1D del Falcon Heavy (SpaceX).
 Uno de los retos de esta misión de prueba era lograr el aterrizaje de los tres cohetes aceleradores de los que consta el Falcon Heavy, para ser reutilizados en futuras misiones, como ya ha hecho SpaceX con el Falcon 9. Dos de los cohetes regresaron pero hasta ahora se desconoce qué pasó con el tercero, el que propulsó la cápsula donde iba el automóvil.
Inspeccionando las etapas después del aterrizaje (SpaceX).

Inspeccionando las etapas después del aterrizaje (SpaceX).

Los más privilegiados presenciaron el lanzamiento a una distancia de 6,27 kilómetros (3,9 millas) de la plataforma LC-39ª, la misma desde la que despegaron las misiones Apolo con destino a la Luna (1961-1972). Una de esas personas era Mary McKui, quien contó a Efe: "Estaba aquí cuando enviaron los primeros hombres a la Luna. No nos lo queríamos perder, especialmente porque el cohete vuelve a tierra y no lo hemos visto nunca".

Aunque el lanzamiento del Falcon Heavy ha sido uno de los eventos espaciales más esperadas desde las misiones Apolo en la década de los años 60 y los 70, Musk aseguró que este es solo un paso previo a un cohete todavía más potente, el BFR (Big Falcon Rocket), que la empresa aeroespacial prevé tener listo en cinco años y con el que está confiado en llevar humanos a Marte.


Lo que sí permitirá la potencia y capacidad de carga del Falcon Heavy, solo superada por el cohete Saturno V, lanzado por última vez en 1973 y que formó parte de las misiones Apolo, será llevar al espacio satélites más pesados que los actuales. Además, su propósito es llevar robots de dimensiones mayores a Marte e incluso a planetas más lejanos, como Júpiter o Saturno, y a sus respectivas lunas.

El Tesla Roadster con Starman antes del lanzamiento (SpaceX).
El Tesla Roadster con Starman antes del lanzamiento (SpaceX).
La capacidad de carga de este gigantesco cohete, de 70 metros de altura, varía de las 64 toneladas si el destino es la órbita de la Tierra a las 17 toneladas si el objetivo es Marte. Cada misión tiene un coste de 90 millones de dólares.

Según la compañía, la nave puede llevar hasta dos veces más carga que el modelo que más se le parece, el Delta IV Heavy, del fabricante United Launch Alliance, pero su coste es una tercera parte del de la competencia.

Tras el lanzamiento, el presidente de SpaceX, Elon Musk, informó en su cuenta de Twitter de que el cohete iba a permanecer cinco horas en los cinturones de Van Allen y no detalló si la parte central de la aeronave, que tenía que aterrizar sobre un portaaviones en el Océano Atlántico, aterrizó o no con éxito.

Increíble (SpaceX).
Increíble (SpaceX).
 "El Falcon Heavy es un lanzamiento histórico. No me lo podía perder. Como ser humano presenciar algo así, con estas vistas y oír el ruido, es muy emocionante", asegura a Efe Michael Tapes, una de las 2.000 personas que compraron el paquete más exclusivo para ver el lanzamiento, llamado "Feel the Heat" ("Siente el calor").

Starman contempla la Tierra (SpaceX).
Starman contempla la Tierra (SpaceX).
 Para otros, como Jeff Steward, residente en Florida, el Falcon Heavy fue el primer cohete que han visto despegar. "La idea de ir a Marte es muy emocionante y aquí las vistas son geniales", aseguró a Efe Steward, que vibró tras el regreso de los dos cohetes, momento en el que sonó la canción "Space Oddity" de David Bowie. Esta canción acompañará a "Starman", el maniquí a bordo del automóvil Tesla, que viajará a una velocidad de 11 kilómetros por segundo y que en unos seis meses se espera que llegue a la órbita de Marte.

Un detalle del Roadster (SpaceX).
Un detalle del Roadster (SpaceX).


viernes, 1 de septiembre de 2017

Los primeros resultados del experimento con gemelos astronautas traen una gran sorpresa


Mark Kelly (dcha) frente a su gemelo Scott Kelly (izda) | imagen NASA
 El pasado mes de marzo el astronauta estadounidense Scott Kelly regresaba a la Tierra después de haber pasado casi un año, 340 días, en la estación espacial internacional. Por otro lado, su gemelo Mark, aguardaba la vuelta de su hermano para comenzar las pruebas y test más interesantes que la NASA ha realizado sobre los efectos del espacio en el cuerpo humano.

En esta misma sección de Yahoo! hemos tratado en diversas ocasiones el fascinante asunto de cómo afecta el espacio al organismo del ser humano y podemos decir claramente que ser astronauta conlleva asociada una serie de riesgos físicos nada despreciables. Además de la evidente pérdida de musculatura, durante los últimos años se han documentado una amplia variedad de problemas físicos que incluyen complicaciones cardíacas, trastornos de sueño, problemas auditivos, renales e incluso inmunológicos.

Sin embargo, hasta ahora había sido imposible comprobar estos efectos en el campo de la genética. Para eso hacían falta dos astronautas gemelos y, voilá, aquí llegan nuestros protagonistas, Scott y Mark.

Chicago, Houston, Boston, Nueva York… en total son diez instituciones, de diferentes ciudades y países, las que están participando en un estudio al que la NASA ha concedido una gran importancia y que cuenta con una completa web oficial (Twin Study) para publicar los resultados que se están consiguiendo.

El primero, por ser el más evidente y fácil de medir, es la estatura. Scott Kelly ha regresado más alto de lo que se fue, concretamente dos pulgadas, lo que significa un crecimiento nada despreciable de algo más de cinco centímetros.

Scott ha estado 340 días en la ISS, Mark se ha quedado en la Tierra | imagen NASA
 Como podéis imaginar, el resto de datos, sobre todo los que pertenecen al ADN, han tardado unos meses más en estar listos, y aunque todavía falta por organizar el informe completo, comienzan a aparecer los primeros resultados provisionales.

Respecto a los análisis genéticos, la primera gran sorpresa ha llegado de la mano de los célebres telómeros, es decir, la parte final de los cromosomas que, aunque no tienen funciones codificantes sí que poseen un papel fundamental en mantener una correcta estructura de los cromosomas. Mi amigo Manuel Collado, Doctor en Biología Molecular, suele explicarlos de una manera sencilla utilizando el símil de los extremos de los cordones de los zapatos para referirse a la función de los telómeros que estarían, al igual que las fundas plásticas que se usan para proteger el extremo de los cordones, protegiendo la integridad de los cromosomas.

La longitud de estos telómeros se ha asociado en numerosos estudios a una mayor longevidad por lo que un análisis de cómo les afecta una situación de microgravedad podría ser muy interesante.

Lo lógico sería pensar que, dada la dureza de las condiciones en el espacio y los efectos perjudiciales en el organismo que ya conocemos, los telómeros del gemelo que estuvo un año en el espacio se hubieran “acortado”, sin embargo, los resultados han cogido por sorpresa a los investigadores puesto que los telómeros de Scott Kelly son ahora más largos, justo lo contrario de lo que se esperaba.

El estudio de gemelos continuará durante varias etapas más, añadiendo más pruebas y ensayos, y profundizando en los resultados que ya se están obteniendo. Ahora empieza la carrera por responder a esta incógnita: ¿Por qué los telómeros de los cromosomas del gemelo que estuvo en la estación internacional han respondido así a un ambiente como la microgravedad de la ISS?

Por ahora nadie lo sabe… estaremos atentos a los próximos artículos publicados y veremos si somos capaces de resolver este puzle genético.

Fuente: https://es.noticias.yahoo.com/los-primeros-resultados-del-experimento-con-gemelos-astronautas-traen-una-gran-sorpresa-100031782.html?soc_src=social-sh&soc_trk=tw