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martes, 26 de octubre de 2021

Discriminación racial institucionalizada: el escándalo de los subsidios para el cuidado infantil en Países Bajos

 El gobierno neerlandés amenaza con agravar la discriminación racial mediante el uso continuado de algoritmos no regulados en el sector público.

 El informe Xenophobic Machines pone de manifiesto cómo se incluyó el uso de perfiles raciales en el diseño del sistema algorítmico utilizado para determinar si las solicitudes de subvención para el cuidado infantil eran señaladas como incorrectas y potencialmente fraudulentas.

Como consecuencia, decenas de miles de progenitores y cuidadores y cuidadoras de familias principalmente de ingresos bajos fueron acusados falsamente de fraude por las autoridades tributarias neerlandesas, en un proceso que afectó desproporcionadamente a personas de minorías étnicas. Aunque el escándalo provocó la dimisión en pleno del gobierno neerlandés en enero, y a pesar de las múltiples investigaciones llevadas a cabo, no se han extraído lecciones suficientes.

“Miles de vidas quedaron arruinadas por un vergonzoso proceso que incluyó un algoritmo xenófobo basado en el establecimiento de perfiles raciales. Las autoridades neerlandesas amenazan con repetir estos catastróficos errores, ya que los sistemas algorítmicos siguen careciendo de salvaguardias de derechos humanos”, ha manifestado Merel Koning, asesora general sobre tecnología y derechos humanos de Amnistía Internacional.

“Lo más alarmante es que el gobierno neerlandés no es el único. Los gobiernos de todo el mundo se están apresurando a automatizar la prestación de servicios públicos, pero son los sectores más marginados de la sociedad los que pagan el precio más alto.”

Amnistía Internacional pide a todos los gobiernos que implementen una prohibición inmediata del uso de datos sobre nacionalidad y origen étnico al puntuar el riesgo con fines de cumplimiento de la ley en la búsqueda de posibles sospechosos de delito o fraude.

Bucle discriminatorio

Desde el principio, la discriminación étnica y racial ha sido un elemento fundamental del diseño del sistema algorítmico introducido en 2013 por las autoridades tributarias neerlandesas para detectar solicitudes incorrectas de ayuda social para el cuidado infantil y posibles fraudes. Las autoridades tributarias utilizaron como factor de riesgo información sobre si la persona solicitante tenía la nacionalidad neerlandesa, y las personas que no la tenían recibían una puntuación de riesgo más alta.

A muchos progenitores y cuidadores y cuidadoras que fueron seleccionados por el sistema les suspendieron los subsidios y los sometieron a hostiles investigaciones, caracterizadas por duras normas y políticas, rígidas interpretaciones de las leyes e implacables políticas de recuperación de los subsidios. Esto provocó devastadores problemas económicos a las familias afectadas: desde deudas y desempleo, hasta desalojos forzosos porque la gente no podía pagar el alquiler o la hipoteca. Otras personas sufrieron problemas de salud mental y estrés en sus relaciones personales, que dieron lugar a divorcios y hogares rotos.

El diseño del algoritmo reforzó el sesgo institucional de un vínculo entre la raza y el origen étnico con la delincuencia, y asignó de forma generalizada determinadas conductas a grupos raciales o étnicos enteros.

Estos fallos de diseño discriminatorios fueron reproducidos por un mecanismo autodidacta con el cual el algoritmo se adaptaba a lo largo del tiempo basándose en la experiencia, sin una supervisión humana significativa. El resultado fue un bucle discriminatorio en el que las personas sin nacionalidad neerlandesa eran señaladas como posibles defraudadoras con más frecuencia que las nacionales de Países Bajos.

Ausencia de rendición de cuentas

Cuando una persona era señalada como un riesgo de fraude, un funcionario debía realizar una revisión manual, pero no recibía información sobre por qué el sistema había generado una puntuación de riesgo más alta. Estos sistemas opacos de “caja negra”, en los que las entradas y los cálculos del sistema no son visibles, provocaron una ausencia de rendición de cuentas y supervisión.

“El sistema de caja negra creó un agujero negro respecto a la rendición de cuentas, en el que las autoridades tributarias neerlandesas confiaban en un algoritmo para que las ayudara en la toma de decisiones sin una supervisión adecuada”, ha declarado Merel Koning.

Las autoridades tributarias tenían un perverso incentivo para confiscar la mayor cantidad posible de fondos independientemente de la veracidad de las acusaciones de fraude, pues tenían que demostrar la eficiencia del sistema algorítmico de toma de decisiones. Los progenitores y cuidadores y cuidadoras a quienes las autoridades tributarias identificaron como defraudadores estuvieron años sin recibir respuesta a sus preguntas sobre qué habían hecho mal.

Las conclusiones de Xenophobic Machines se presentarán en un acto paralelo de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre discriminación algorítmica el 26 de octubre. Este año, Amnistía Internacional lanza un Laboratorio de Rendición de Cuentas sobre el Uso de Algoritmos, un equipo multidisciplinar encargado de llevar a cabo investigaciones y hacer campaña sobre los riesgos que para los derechos humanos entrañan los sistemas de toma de decisiones automáticos en el sector público. Amnistía Internacional insta a los gobiernos a:

– prevenir las violaciones de derechos humanos en relación con el uso de sistemas algorítmicos de toma de decisiones, por medios que incluyen implementar una evaluación obligatoria y vinculante sobre el impacto en los derechos humanos antes de utilizar esos sistemas;
– establecer mecanismos efectivos de vigilancia y supervisión para los sistemas algorítmicos en el sector público;
– hacer que los responsables de violaciones de derechos humanos rindan cuentas de sus actos y proporcionar reparación efectiva a las personas y grupos cuyos derechos han sido violados;
– poner fin al uso de sistemas de caja negra y algoritmos autodidactas cuando haya probabilidades de que la decisión tenga un impacto significativo sobre los derechos de las personas.

 Fuente: https://contrainformacion.es/escandalo-subsidios-cuidado-infantil-paises-bajos/

jueves, 29 de octubre de 2020

"Los 'nativos digitales' son los primeros niños con un coeficiente intelectual más bajo que sus padres"

"La fábrica de cretinos digitales".

Así se titula el último libro del neurocientífico Michel Desmurget (Lyon, 1965), director de investigación en el Instituto Nacional de la Salud de Francia, en el que cuenta con datos duros y en forma contundente cómo los dispositivos digitales están afectando gravemente, y para mal, al desarrollo neuronal de niños y jóvenes.

"Simplemente no hay excusa para lo que les estamos haciendo a nuestros hijos y cómo estamos poniendo en peligro su futuro y desarrollo", advierte en entrevista con BBC Mundo el experto, que tiene a sus espaldas una vasta obra científica y de divulgación y ha pasado por reconocidos centros de investigación como el Massachusetts Institute of Technology (MIT) o la Universidad de California.

Su libro se ha convertido en un gigantesco superventas en Francia. 

 ¿Los jóvenes de hoy son la primera generación de la historia con un coeficiente intelectual (IQ) más bajo que la anterior? 

 

Sí. El coeficiente intelectual se mide con una prueba estándar. Sin embargo no es una prueba "congelada", a menudo se revisa.

Mis padres no pasaron la misma prueba que yo, por ejemplo, pero se puede someter a un grupo de personas a una versión antigua de la prueba.

El neurocientífico Michel Desmurget

Y haciendo eso, los investigadores han observado en muchas partes del mundo que el coeficiente intelectual aumentaba de generación en generación. A esto se le llamó el 'efecto Flynn', en referencia al psicólogo estadounidense que describió este fenómeno.

Pero, recientemente, esta tendencia comenzó a invertirse en varios países.

Es verdad que el coeficiente intelectual se ve fuertemente afectado por factores como el sistema de salud, el sistema escolar, la nutrición....

Pero si tomamos países donde los factores socioeconómicos se han mantenido bastante estables durante décadas, el 'efecto Flynn' ha comenzado a reducirse.

En esos países los "nativos digitales" son los primeros niños que tienen un coeficiente intelectual más bajo que sus padres. Es una tendencia que se ha documentado en Noruega, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Francia, etc.

¿Y qué está provocando esta disminución del coeficiente intelectual?

Por desgracia, aún no es posible determinar el papel específico de cada factor, incluida por ejemplo la contaminación (especialmente la exposición temprana a pesticidas) o la exposición a las pantallas.

Lo que sabemos con seguridad es que incluso si el tiempo que un niño pasa frente a una pantalla no es el único culpable, tiene un efecto importante en el coeficiente intelectual. 

Varios estudios han demostrado que cuando aumenta el uso de la televisión o los videojuegos, el coeficiente intelectual y el desarrollo cognitivo disminuyen.

Los principales fundamentos de nuestra inteligencia se ven afectados: el lenguaje, la concentración, la memoria, la cultura (definida como un corpus de conocimiento que nos ayuda a organizar y comprender el mundo).

En última instancia, estos impactos conducen a una caída significativa en el rendimiento académico.

¿Y por qué el uso los dispositivos digitales provoca todo eso?

Las causas también están claramente identificadas: disminución en la calidad y cantidad de interacciones intrafamiliares, que son fundamentales para el desarrollo del lenguaje y el desarrollo emocional; disminución del tiempo dedicado a otras actividades más enriquecedoras (tareas, música, arte, lectura, etc.); interrupción del sueño, que se acorta cuantitativamente y se degrada cualitativamente; sobreestimulación de la atención, lo que provoca trastornos de concentración, aprendizaje e impulsividad; subestimulación intelectual, que impide que el cerebro despliegue todo su potencial; y un estilo de vida sedentario excesivo que, además del desarrollo corporal, influye en la maduración cerebral.

¿Qué daños provocan exactamente las pantallas al sistema neurológico?

El cerebro no es un órgano 'estable'. Sus características 'finales' dependen de la experiencia.

El mundo en el que vivimos, los desafíos a los que nos enfrentamos, modifican tanto la estructura como su funcionamiento, y algunas regiones del cerebro se especializan, algunas redes se crean y se fortalecen, otras se pierden, unas se vuelven más gruesas y otras más delgadas.

Una prueba de QI en 1947

Fuente de la imagen, Getty ImagesPie de foto, Nuestros padres no pasaron la misma prueba de coeficiente de inteligencia que nosotros, señala el neurocientífico.

Se ha observado que el tiempo que se pasa ante una pantalla por motivos recreativos retrasa la maduración anatómica y funcional del cerebro dentro de diversas redes cognitivas relacionadas con el lenguaje y la atención.

Hay que enfatizar que no todas las actividades alimentan la construcción del cerebro con la misma eficiencia.

¿Qué quiere decir?

Las actividades relacionadas con la escuela, el trabajo intelectual, la lectura, la música, el arte, los deportes, etc. tienen un poder estructurador y nutritivo del cerebro mucho mayor que las pantallas recreativas.

Pero nada dura para siempre. El potencial de la plasticidad cerebral es extremo durante la infancia y la adolescencia. Después, comienza a desvanecerse. No desaparece, pero se vuelve mucho menos eficiente.

El cerebro se puede comparar con una plastilina. Al principio, es húmedo y fácil de esculpir. Pero con el tiempo se vuelve más seco y mucho más difícil de moldear.

El problema con las pantallas recreativas es que alteran el desarrollo del cerebro de nuestros hijos y lo empobrecen.

¿Todas las pantallas son igual de dañinas?

Nadie dice que la "revolución digital" sea mala y deba ser detenida. Yo mismo paso buena parte de mi jornada laboral con herramientas digitales. Y cuando mi hija ingresó en la escuela primaria, comencé a enseñarle cómo usar algún software de oficina y a buscar información en internet.

¿Debería enseñarse a los estudiantes las herramientas y habilidades informáticas fundamentales? Claro. Asimismo, ¿puede la tecnología digital ser una herramienta relevante en el arsenal pedagógico de los docentes? Por supuesto, si es parte de un proyecto educativo estructurado y si el uso de un software determinado promueve eficazmente la transmisión.

Sin embargo, cuando se pone una pantalla en manos de un niño o de un adolescente, casi siempre prevalecen los usos recreativos más empobrecedores.

Esto incluye, por orden de importancia: la televisión, que sigue siendo la pantalla número uno en todas las edades (películas, series, clips, etc.); luego los videojuegos (principalmente de acción y violentos), y finalmente, en torno a la adolescencia, un frenesí de autoexposición inútil en las redes sociales.

¿Cuánto tiempo suelen pasar niños y jóvenes ante las pantallas?

En promedio, casi tres horas al día para los niños de 2 años, cerca de cinco horas para los de 8 años y más de siete horas para los adolescentes.

bebé usando pantalla

Fuente de la imagen, Thanasis Zovoilis/Getty ImagesPie de foto,Un niño de 2 años pasa casi tres horas al día ante las pantallas. en promedio.

Esto significa que antes de llegar a los 18 años, nuestros hijos habrán pasado el equivalente a 30 años escolares frente a pantallas recreativas o, si lo prefiere ¡16 años de trabajo a tiempo completo!

Es simplemente una locura y una irresponsabilidad.

¿Cuánto tiempo deberían dedicar los niños a las pantallas recreativas?

Involucrar a los niños es importante.

Necesitan que se les diga que las pantallas recreativas dañan el cerebro, perjudican el sueño, interfieren con la adquisición del lenguaje, debilitan el rendimiento académico, perjudican la concentración, aumentan el riesgo de obesidad, etc.

Algunos estudios han demostrado que es más fácil para niños y adolescentes seguir las reglas sobre las pantallas cuando se les explican y se discute con ellos su razón de ser.

A partir de ahí, la idea general es simple: a cualquier edad, lo mínimo es lo mejor.

Más allá de esta regla general, se pueden proporcionar pautas más específicas según la edad del niño. Antes de los 6 años, lo ideal es no tener pantallas (lo que no significa que de vez en cuando no puedas ver unos dibujos animados con tus hijos).

Cuanto antes estén expuestos, mayores serán los impactos negativos y el riesgo de un consumo excesivo posterior.

A partir de los 6 años, si se adaptan los contenidos y se conserva el sueño, se puede llegar hasta media hora al día, incluso una hora, sin una influencia negativa apreciable.

Otras reglas relevantes: nada de pantallas por la mañana antes de ir a la escuela, nada por la noche antes de irse a la cama o cuando estén con otras personas. Y, ¡sobre todo!, nada de pantallas en el dormitorio.

Pero es difícil decir a nuestros hijos que las pantallas son un problema cuando nosotros, como padres, estamos constantemente conectados a nuestros teléfonos inteligentes o a consolas de juegos.

¿Por qué muchos padres no son conscientes de los peligros de las pantallas?

Porque la información que se da a los padres es parcial y sesgada. Los principales medios de comunicación están repletos de afirmaciones infundadas, propaganda engañosa e información inexacta. La discrepancia entre los contenidos de los medios y la realidad científica a menudo es inquietante, por no decir exasperante.

No quiero decir que los medios sean deshonestos: separar el trigo de la paja no es fácil, incluso para periodistas honestos y concienzudos.

Pero no es de extrañar. La industria digital genera miles de millones de dólares en beneficios cada año. Y, obviamente, los niños y adolescentes son un recurso muy lucrativo.

Y para las empresas que valen miles de millones de dólares, es fácil encontrar científicos complacientes, lobistas dedicados y comerciantes entusiastas de las dudas.

Permítame darle un ejemplo.

chico jugando videojuegos

Fuente de la imagen, Tomohiro Ohsumi/Getty ImagesPie de foto,Las empresas digitales contratan a expertos para explicar lo inteligentes que son los jugadores y lo bueno que es jugar videojuegos.

Recientemente un psicólogo, supuestamente experto en videojuegos, explicó en varios medios que estos juegos tenían efectos positivos, que no debían ser demonizados, que no jugar podría incluso ser un hándicap para el futuro de un niño, que los juegos más violentos podrían tener acciones terapéuticas y ser capaces de apagar la ira en los jugadores, etc.

El problema es que ninguno de los periodistas que entrevistaron a este "experto" mencionó que trabajaba para la industria de los videojuegos. Y este es solo un ejemplo entre los muchos que se describen en mi libro.

Esto no es algo nuevo: sucedió en el pasado con el tabaco, el calentamiento global, los pesticidas, el azúcar, etc.

Pero creo que hay espacio para la esperanza. Con el tiempo, la realidad se vuelve cada vez más difícil de negar. 

 

Hay estudios que afirman por ejemplo que los videojuegos ayudan a obtener mejores resultados académicos…

Permítame decirlo con franqueza: eso es pura tontería.

Esa idea es una verdadera obra maestra de la propaganda. Se basa principalmente en unos pocos estudios aislados con datos podridos, que se publican en revistas secundarias y a que menudo se contradicen.

En una interesante investigación experimental, se entregaron consolas de juegos a niños que iban bien en la escuela. Después de cuatro meses, se descubrió que pasaban más tiempo jugando y menos tiempo haciendo las tareas escolares. Sus calificaciones cayeron alrededor de un 5% (¡lo cual es muchísimo en solo cuatro meses!).

En otro estudio, los niños tuvieron que aprender una lista de palabras. Una hora después, a algunos se les permitió jugar un videojuego de carreras de autos. Dos horas después se fueron a la cama.

niño usando una pantalla

A la mañana siguiente, los niños que no jugaron recordaron alrededor del 80% de la lección frente al 50% de los jugadores.

Los autores observaron que jugar interfería con el sueño y la memorización.

¿Cómo cree que serán los miembros de esta generación digital cuando se conviertan en adultos?

A menudo escucho que los nativos digitales saben "de manera diferente". La idea es que aunque muestran déficits lingüísticos, atencionales y de conocimiento, son muy buenos en "otras cosas".

La cuestión radica en la definición de esas "otras cosas".

Varios estudios indican que, en contraste con las creencias comunes, no son muy buenos con las computadoras.

Un informe de la Unión Europea incluso explica que su baja competencia digital dificulta la adopción de tecnologías educativas en las escuelas.

Otros estudios también indican que tampoco son muy eficientes para procesar y comprender la gran cantidad de información disponible en internet. 

 

Entonces, ¿qué queda? Obviamente, son buenos para usar aplicaciones digitales básicas, comprar productos en línea, descargar música y películas, etc.

Para mí, estos niños se parecen a los descritos por Aldous Huxley en su famosa novela distópica Brave New World ("Un mundo feliz", en español): pasmados por el entretenimiento tonto, privados de lenguaje, incapaces de reflexionar sobre el mundo, pero felices con su suerte.

¿Algunos países están comenzando a legislar contra el uso de pantallas?

Sí, especialmente en Asia.

Taiwán, por ejemplo, considera que el uso excesivo de pantallas es una forma de abuso infantil y ha aprobado una ley que establece fuertes multas para los padres que exponen a niños menores de 24 meses a cualquier aplicación digital y que no limitan el tiempo de pantalla de los chicos entre 2 y 18 años.

En China, las autoridades han tomado medidas drásticas para regular el consumo de videojuegos por parte de menores: los niños y adolescentes ya no pueden jugar de noche (entre las 22 horas y las 8 horas) ni exceder los 90 minutos de exposición diaria durante la semana (180 minutos los fines de semana y las vacaciones escolares).

¿Cree que es bueno que haya leyes que protejan a los niños de las pantallas?

No me gustan las prohibiciones y no quiero que nadie me diga cómo tengo que criar a mi hija.

niña mirando una pantalla

Fuente de la imagen, Rebecca Nelson/Getty ImagesPie de foto,Varios países están comenzando a legislar contra el uso de las pantallas.

Sin embargo, está claro que las opciones educativas sólo pueden ejercerse libremente cuando la información que se brinda a los padres es sincera y exhaustiva.

Creo que una campaña justa de información sobre el impacto de las pantallas en el desarrollo con pautas claras sería un buen comienzo: sin pantallas para niños de hasta 6 años y luego, no más de 30-60 minutos al día.

Si esta orgía digital, como usted la define, no se detiene, ¿qué podemos esperar?

Un aumento de las desigualdades sociales y una progresiva división de nuestra sociedad entre una minoría de niños preservada de esta "orgía digital" -los llamados Alphas de la novela de Huxley-, que poseerán a través de la cultura y el lenguaje todas los herramientas necesarias para pensar y reflexionar sobre el mundo, y una mayoría de niños con herramientas cognitivas y culturales limitadas -los llamados Gammas de la novela de Huxley-, incapaces de comprender el mundo y de actuar como ciudadanos ilustrados.

Alpha asistirá a costosas escuelas privadas con maestros humanos "verdaderos".

Los Gamma irán a escuelas públicas virtuales con apoyo humano limitado, donde se les alimentará con un pseudolenguaje parecido al "Newspeak" de Orwell y se les enseñarán las habilidades básicas de los técnicos de nivel medio o bajo (las proyecciones económicas dicen que este tipo de trabajos estarán sobrerrepresentados en la fuerza laboral del mañana).

Un mundo triste en el que, como decía el sociólogo Neil Postman, se divertirán hasta la muerte. Un mundo en el que, a través del acceso constante y debilitante al entretenimiento, aprenderán a amar su servidumbre. Perdón por no ser más positivo.

Tal vez (y eso espero) estoy equivocado. Simplemente no hay excusa para lo que les estamos haciendo a nuestros hijos y cómo estamos poniendo en peligro su futuro y desarrollo. 

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-54554333

lunes, 24 de febrero de 2020

Así se consigue que los niños quieran comida basura

Escuelas de California tienen publicidad en sus pasillos para paliar los recortes. Las notas de un colegio de Florida lucen el logotipo de McDonald’s. El abogado Tim Wu explica por qué la atención sale tan cara

Así se consigue que los niños quieran comida basura
Magnum Photos
 En 2011, el distrito escolar de Twin Rivers, en el centro de California, tuvo que afrontar una situación complicada. Aunque nunca había sido pudiente, se vio profundamente afectado por la crisis inmobiliaria de principios de la década de dos mil y el colapso financiero del Gobierno estatal. Para la década siguiente, los colegios estaban recortando no solo en actividades extraescolares, sino también en ciertas necesidades básicas, como la calefacción. Un día, en invierno, un alumno publicó una fotografía del termostato de la clase, que marcaba 44 grados Fahrenheit (unos 6,7 grados centígrados).

Así estaban las cosas cuando una empresa llamada Education Funding Partners (EFP) contactó con el consejo de Twin Rivers. EFP ofrecía una manera tentadora y novedosa de ayudar a resolver los problemas financieros del distrito por medio de lo que llamaban “el poder de los negocios para transformar la educación pública”. La empresa, que actuaría como corredor de bolsa, prometía procurar al distrito hasta 500.000 dólares anuales de inversión privada. Y, según recalcaron, sus servicios no tendrían coste alguno. “Dado que EFP se financia exclusivamente gracias a aportaciones empresariales, en el fondo lo que hace es prestar servicio a los distritos de forma gratuita”, explicaba la oferta.

A cambio de esa generosidad gratuita, el consejo realmente no tenía que hacer nada. Solo debía entender algo: que los activos con los que contaban de por sí los colegios eran más lucrativos que cualquier actividad para recaudar fondos. Esos activos, en resumidas cuentas, eran los propios alumnos, a quienes la educación obligatoria convertía en público prisionero. Si los colegios podían captar su atención con el fin de educarlos, ¿por qué no vender parte del pastel para mejorar la experiencia educativa? Lo que proponía EFP, más concretamente, era que Twin Rivers permitiera la presencia de publicidad empresarial dentro de los colegios. Más aún —explicaba EFP—, uniría a los estudiantes de Twin Rivers con los de otros distritos escolares de todo el país para apelar a marcas más importantes y con bolsillos más llenos (las de la lista Fortune 500).

EFP prometía al distrito dinero gratis, pero su oferta a los anunciantes empresariales era igual de seductora: “Abriremos las puertas de los colegios”, decía, y prometía “acceso de verdad y un engagement o vinculación profunda por parte del público del entorno escolar”. Los anunciantes llevaban tiempo codiciando tener acceso directo a los jóvenes, que son muy impresionables y más influenciables. Establecer una relación cordial con Coca-Cola o con McDonald’s a edades tempranas puede proporcionar beneficios que duren toda la vida o, como se dice en el sector, “dirigir las decisiones de compra y generar conciencia de marca”. A fin de cuentas, eso era lo que EFP brindaba a sus clientes: “Un sistema sin parangón para entablar relación con el mercado del sector educativo”; es decir, la oportunidad de moldear a los consumidores del futuro.

Twin Rivers no tardó en empezar a entenderlo. “Necesitamos ser innovadores con respecto a los bienes que tenemos y descubrir cómo atraer más ingresos”, afirmó una portavoz. En otras regiones del país, la posibilidad de abrir los colegios a la publicidad comercial había suscitado un debate público. No ocurrió así en Twin Rivers, donde los administradores parecieron asumir como un deber la firma del acuerdo, que tuvo lugar en 2012. “Con la crisis económica, los estudiantes confían en que encontremos, ahora más que nunca, la forma de sacar el máximo partido a nuestros recursos”, aseguró el director ejecutivo. EFP, por su parte, prometió que todos los mensajes serían “responsables” y “educativos”. Y así fue como se abrieron de par en par las puertas de los colegios.
Twin Rivers no es más que uno de los numerosos distritos escolares de Estados Unidos —sobre todo, de zonas pobres o de clase media— para los que vender el acceso a sus alumnos se ha convertido en una de las fuentes principales de ingresos. Algunos colegios cubren de anuncios las taquillas de los estudiantes o el suelo de los pasillos. En Florida, un consejo escolar aprobó un acuerdo para poner el logo de McDonald’s en los boletines de calificaciones (quien sacara buenas notas se ganaba un Happy Meal). En los últimos años, muchos colegios han instalado en los pasillos pantallas enormes que combinan anuncios internos y publicidad. El lema del proveedor de una de las pantallas reza así: “Lleva a tu colegio a la era digital: tiene ventajas para todos”.

Lo que quizá resulte más escandaloso sobre la introducción de publicidad en los colegios públicos es que no ha despertado ninguna controversia en los agentes implicados, sino que se ha entendido como una solución lógica. Existe la creencia de que los acuerdos resultan ventajosos para todos: reportan unos ingresos que habría sido casi una irresponsabilidad rechazar. Sin embargo, las cosas no han funcionado siempre de esa manera. Hubo un tiempo en que, debido a la costumbre o a las limitaciones tecnológicas, muchos ámbitos de la vida —el hogar, la escuela y sus correspondientes interacciones sociales— eran sagrados y estaban resguardados de la publicidad y del comercio. No obstante, a lo largo del último siglo hemos aprendido a aceptar una situación muy diferente, según la cual en la medida de lo posible se explotan comercialmente casi todos los ámbitos de la vida. Como adultos, no estamos casi nunca en una posición inalcanzable; siempre tenemos cerca algún tipo de pantalla; rara es la vez que no se apela a nosotros o se nos vende. Desde esta perspectiva, lo único que está haciendo la administración escolar es dar a los alumnos una lección de realidad al exponerlos a lo que, al fin y al cabo, es normal para los adultos, pero ¿de dónde ha venido esta normalidad? Y ¿hasta qué punto es normal?

La situación actual es la consecuencia del espectacular e impresionante auge de una industria que hace un siglo apenas existía: la de los comerciantes de atención. Desde sus inicios, la industria de la atención, en sus múltiples variantes, ha exigido y acaparado cada vez más horas de nuestra vida, siempre a cambio de nuevas ventajas y distracciones, por medio de un gran acuerdo que ha transformado nuestra vida. En el proceso, tanto a escala social como a escala individual, hemos aceptado una experiencia vital que está mediada en todas sus dimensiones (económica, política, social y cualquiera otra que se te pueda ocurrir) de una manera nunca vista en la historia de la humanidad. Y, aunque al considerar cada acuerdo por separado pueda parecer que todo el mundo gana, la suma de todos ellos ha llegado a ejercer una influencia más ambigua pero muy profunda en nuestro modo de vida.

¿Quiénes son exactamente estos comerciantes de atención? La industria es relativamente reciente. Su origen se remonta al siglo XIX, cuando se crearon en Nueva York los primeros periódicos que dependían por completo de la publicidad, y cuando en París un nuevo tipo de arte comercial, deslumbrante, captó por primera vez la atención de la gente por la calle. Sin embargo, el auténtico potencial de este modelo de negocio que transforma la atención en ingresos no se entendería del todo hasta principios del siglo XX, cuando los responsables de la propaganda de guerra británica —y no las entidades comerciales— descubrieron el poder de la atención de las masas.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/02/20/ideas/1582214401_815122.html

miércoles, 20 de febrero de 2019

La matanza por hambre de la dictadura saudí en Yemen no moviliza a la comunidad internacional

https://digitalsevilla.com/wp-content/uploads/2019/02/Fatima-Qoba.jpg

Fatima Qoba

Unas fotos de Fátima Qoba, una niña de 12 años de Yemen, han removido algunas conciencias en la opinión pública occidental. Su familia vive en la extrema pobreza y tuvo que abandonar su casa cercana a la frontera por los bombardeos de la coalición liderada por la dictadura de Arabia Saudita.

“No tenemos dinero para conseguir comida. Todo lo que tenemos es lo que nos dan nuestros vecinos y familiares” reveló la hermana de Fátima Qoba, que también se llama Fátima, a Reuters.

Todos viven, su padre, de 60 años, y sus 10 hermanos, debajo de un árbol.

“Si nos quedáramos aquí y muriéramos de hambre, nadie se daría cuenta. No tenemos futuro”, ha denunciado la niña.

Su hermana fue ingresada cuando pesaba 10 kilos, gracias al dinero de un familiar, en la clínica de desnutrición yemení, en la ciudad de Aslam, controlada por los rebeldes hutíes.

“Todas las reservas de grasa en su cuerpo se han agotado, solo le quedan huesos” ha declarado Makiah al-Aslami, médico principal de la clínica, que añade que la niña “tiene la forma más extrema de desnutrición” señalando que Fátima necesita al menos un mes de tratamiento para que su cuerpo y mente empiecen a recuperarse.

Guerra en Yemen ha dejado 85 mil niños muertos por hambruna, estima ONG
Nos sentimos horrorizados de que unos 85 mil niños en Yemen puedan haber muerto como consecuencia del hambre extrema desde que comenzó la guerra. Por cada niño muerto por bombas y balas, decenas están muriendo de hambre y enfermedades y es completamente evitable" https://www.excelsior.com.mx/global/en-yemen-han-muerto-de-hambre-85-mil-ninos-durante-la-guerra-estima-ong/1279724

Aslami ha asegurado además que solo en febrero se han tratado a 40 mujeres embarazadas por desnutrición severa que hará que “en los próximos meses, vamos a tener 43 niños con bajo peso”, ha denunciado señalando que en lo que va de año han muerto 14 personas por desnutrición en su clínica.
“Es un desastre al borde de la hambruna […] la sociedad yemení y las familias están agotadas. La única solución es detener la guerra”, ha concluido Aslami.

El ataque de Arabia Saudí desde 2015 y la guerra han llevado al colapso económico del país donde 14 millones de personas están al borde de la hambruna según reflejan los datos de la propia ONU.
Yemen lleva años sufriendo una terrible crisis humanitaria que se ha acrecentado con el bloqueo de la dictadura saudí del puerto yemení de Al Hudeida, clave para la entrada de ayuda humanitaria al país.

 Fuente: https://digitalsevilla.com/2019/02/18/matanza-hambre-dictadura-saudi-yemen-moviliza-comunidad-internacional/

viernes, 1 de febrero de 2019

sábado, 1 de diciembre de 2018

Día Mundial del Sida: las farmacéuticas descuidan a los niños con VIH

Las compañías farmacéuticas se están quedando atrás en el desarrollo de medicamentos infantiles contra el VIH. ¿Cuánto tiempo más tienen que seguir sufriendo o muriendo estos niños por culpa de su indiferencia?

 Fotos: Luca Sola
 En el marco de una cumbre que se celebra el 6 y 7 de diciembre en la Ciudad del Vaticano para ampliar el diagnóstico y tratamiento del VIH en niños, criticamos el retraso y el descuido de las compañías farmacéuticas a la hora de desarrollar fórmulas adecuadas de medicamentos infantiles contra el VIH.

Los países en desarrollo están luchando para proporcionar a los niños con VIH positivo los tratamientos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), porque las versiones pediátricas de estos medicamentos antirretrovirales no están disponibles en los lugares donde se necesitan.

 Fotos: Luca Sola
 “Las farmacéuticas simplemente no consideran que los niños con VIH sean una prioridad, y esto nos obliga a utilizar tratamientos más antiguos y menos óptimos para los más jóvenes bajo nuestro cuidado, haciendo que sea más difícil para ellos adherirse a su tratamiento. Peor aún: el aumento de la resistencia a los medicamentos existentes contra el VIH en los países del África subsahariana significa que los tratamientos más antiguos podrían no funcionar en bebés y niños que necesitan urgentemente mejores opciones de tratamiento", explica el doctor David Maman, nuestro coordinador médico en Malawi. “¿Cuánto tiempo más tienen que seguir sufriendo o muriendo estos niños por culpa de su indiferencia?”, lamenta.

 Fotos: Luca Sola
 El VIH en los más pequeños aún es una enfermedad desatendida. Además, el pequeño mercado existente para los medicamentos pediátricos contra el VIH es un indicador que nunca ha sido una prioridad tanto para las farmacéuticas multinacionales como para los fabricantes de genéricos. Los retrasos han plagado tanto el desarrollo como la introducción de nuevas fórmulas de medicamentos pediátricos, así como la ampliación de las fórmulas existentes.

 Fotos: Luca Sola
 Por ejemplo, el dolutegravir, un medicamento contra el VIH recomendado por la OMS como el tratamiento de primera línea preferido para bebés y niños, y que cuyo uso en adultos fue aprobado por primera vez en 2013, todavía no está disponible para la población infantil porque ViiV Healthcare aún tiene que finalizar los estudios necesarios y registrar una fórmula de comprimidos dispersables para los niños más pequeños. Ya existe una fórmula pediátrica en gránulos de otro medicamento clave, el raltegravir, pero la empresa farmacéutica Merck ha tardado en registrarlo en los países en desarrollo.

Tres veces más caros
La alternativa al dolutegravir recomendada por la OMS es la combinación de lopinavir / ritonavir, pero su fórmula pediátrica también ha estado plagada de problemas. Los fabricantes de genéricos Mylan y Cipla han sido lentos en ampliar el suministro de las fórmulas pediátricas (comprimidos y gránulados), y también sus precios son tres veces más elevados que los del jarabe de lopinavir / ritonavir, de sabor fuerte, que se supone reemplaza sus productos.

En una cumbre en la Ciudad del Vaticano realizada hace ya un año, representantes de organizaciones de salud globales y ejecutivos de corporaciones farmacéuticas se comprometieron a aumentar el acceso al tratamiento para niños y adolescentes que viven con el VIH, pero se ha avanzado muy poco. La cumbre se volverá a celebrar del 6 al 7 de diciembre.

"Los niños necesitan acceso a los mejores y más sólidos medicamentos posibles, pues necesitan seguir con el tratamiento del VIH de por vida", asevera Jessica Burry, farmacéutica de VIH de nuestra Campaña de Acceso a Medicamentos (CAME). "Las farmacéuticas deben dejar de arrastrar sus pies y comenzar a tomar medidas más concretas para poder salvar más vidas de jóvenes. Ya no hay tiempo para promesas vacías".

La OMS recomienda que todos los niños diagnosticados con VIH comiencen inmediatamente la terapia antirretroviral. Pero sin fórmulas óptimas de medicamentos pediátricos para el VIH, los países continuarán luchando para implementar esta recomendación.

La cobertura de tratamiento entre los niños que viven con VIH es inaceptablemente baja, solo el 52% de los niños con VIH positivo recibieron tratamiento en 2017. La mitad de ellos sigue recibiendo regímenes menos óptimos, lo que los pone en riesgo de un aumento de sufrir efectos secundarios, la resistencia y el fracaso del tratamiento.

En África subsahariana, hogar del 90% de todos los niños que viven con VIH, hay altas tasas de resistencia a los medicamentos existentes contra el VIH, incluyendo la nevirapina y efavirenz. La tasa de mortalidad entre los niños VIH positivos sigue siendo alta, especialmente durante los primeros cuatro años de vida. En 2017, las enfermedades relacionadas con el sida mataron a 110.000 niños en todo el mundo.

Fuente: https://www.msf.es/actualidad/malaui/dia-mundial-del-sida-las-farmaceuticas-descuidan-los-ninos-vih?utm_campaign=coschedule&utm_source=twitter&utm_medium=MSF_Espana&utm_content=D%C3%ADa%20Mundial%20del%20Sida:%20las%20farmac%C3%A9uticas%20descuidan%20a%20los%20ni%C3%B1os%20con%20VIH

sábado, 8 de septiembre de 2018

Demanda contra Canadá por años de experimentación con niños indígenas


 En un tribunal canadiense se ha entablado una demanda colectiva en nombre de los miles de indígenas presuntamente sometidos a experimentos médicos sin su consentimiento a mediados del siglo XX.

La demanda, presentada este mes en un tribunal de la provincia de Saskatchewan, sostiene que el gobierno federal es responsable de los experimentos supuestamente llevados a cabo en las reservas y en las escuelas residenciales entre los años 1930 y 1950.

La demanda también acusa al gobierno canadiense de una larga historia de “atención médica discriminatoria e inadecuada” en hospitales y sanatorios indios, componentes clave de un sistema de salud segregado que operaba en todo el país desde 1945 hasta principios de los años ochenta.

“Esto me parece tan atroz que debe acarrear daños punitivos y ejemplares, además de una indemnización”, dijo Tony Merchant, cuyo Merchant Law Group presentó la demanda colectiva.
 La demanda, que aún no se ha discutido en los tribunales, alega que las escuelas residenciales -donde llevaron a más de 150.000 niños aborígenes en un intento de asimilarlos por la fuerza a la sociedad canadiense- se usaron como centros de experimentos nutricionales, donde los investigadores probaron su teorías sobre vitaminas y ciertos alimentos.

“Lo malo es que aquí nadie sabía lo que estaba sucediendo, ni sus familias”, dijo Merchant.
Como se sabía que la dieta en las escuelas era nutricionalmente deficiente, los niños eran considerados “sujetos experimentales ideales”, según documentos judiciales. Cita seis escuelas, ubicadas desde Nueva Escocia a Columbia Británica, y las vincula a experimentos llevados a cabo entre 1948 y 1953.

En ocasiones, los investigadores llevarían a cabo lo que Merchant describió como ensayos destinados a privar a los niños de nutrientes que los investigadores sospechaban que eran beneficiosos.

“Entonces, lo que hicieron de forma sistemática… era identificar a un grupo de niños indígenas en las escuelas en las que se los recluía obligatoriamente y no les daban el mismo trato”, dijo Merchant. “Los usaron como control de los experimentos que estaban haciendo en otros lugares, y también los usaron para probar ciertos tipos de alimentos y medicamentos”.

Los documentos del tribunal describen los detalles que los investigadores llegaron a implementar para proteger sus resultados: después de que un director en Kenora, Ontario, pidiera que todos los niños de la escuela residencial recibieran tabletas de hierro y vitaminas, el investigador le pidió que se abstuviera de hacerlo, ya que interferiría con el experimento.

En otros casos, los investigadores negaron el tratamiento dental de los niños, preocupados de que tener dientes y encías más sanas pudiera sesgar sus resultados.

La escuela en Kenora también se usó para probar un medicamento experimental en niños con problemas de oído, lo que dejó a nueve niños con pérdida auditiva significativa, según documentos judiciales.

La demanda señala que los que no cooperaban eran sometidos a abuso físico.

Los experimentos también se extendieron a las reservas, dicen los documentos judiciales. A veces los niños se utilizaban para estudiar la efectividad de los medicamentos y se les administraban dosis variables de tratamientos para comparar su efectividad en enfermedades que van desde la disentería amebiana a la tuberculosis. En Saskatchewan, los niños que vivían en las reservas se utilizaron para evaluar la eficacia de una nueva vacuna contra la tuberculosis.

Los investigadores que visitaron durante la década de 1940 una reserva al norte de Manitoba sospecharon que la desnutrición era la causa de varios casos de ceguera y un brote de tuberculosis. Para probar su teoría, dieron suplementos nutricionales a 125 personas. Las otras 300 personas de la reserva fueron utilizadas como grupo de control, abandonados para luchar por si mismos contra la malnutrición en medio del colapso del comercio de pieles y con límites fuetes de la ayuda del gobierno.

Años más tarde, los investigadores notaron que habían visto una mejora en la salud de los que recibieron los suplementos.

Merchant creía que el número de afectados por los experimentos podría alcanzar los miles. “Algunas personas ni siquiera saben que fueron objeto de experimentos”, dijo. “En algunos casos, podemos probar que los directores de las escuelas dijeron: ‘Bueno, necesitamos el consentimiento’, y los investigadores dijeron: ‘No vamos a pedir el consentimiento’”.

La demanda está dirigida al gobierno federal, ya que fue Canadá quien estableció, financió y supervisó las escuelas residenciales, los hospitales y los sanatorios indios.

El demandante es John Pambrun, de 77 años, un hombre de las Primeras Naciones (indias) que pasó casi seis años de su infancia en hospitales y sanatorios indios. En 1955, mucho tiempo después de que los antibióticos se convirtieran en el tratamiento estándar para la tuberculosis, los médicos extirparon parte de su pulmón derecho, según documentos judiciales.

“No podemos encontrar nada en los registros médicos que indique que tuvo tuberculosis”, dijo Merchant. “Simplemente estamos desconcertados”.

Los años de tratamiento lo alejaron de su familia y de su educación, mientras que la pérdida parcial de un pulmón lo dejó sin aliento y limitó sus opciones de empleo. “Todos estos años se ha sentido devorado por el maltrato que recibió de una nación que se responsabilizó por su cuidado y que tenía un compromiso especial con su bienestar”, dijo Merchant.

Muchas de las acusaciones contenidas en la demanda provienen de investigaciones realizadas por Ian Mosby de la Universidad de Guelph. En una investigación publicada en 2013, documentó más de una década de experimentos nutricionales en pueblos indígenas.

IEn una declaración a The Guardian, un portavoz del departamento de asuntos indígenas y del norte de Canadá describió las noticias sobre las acusaciones como “muy preocupantes”. Tras señalar que el gobierno federal aún no había revisado la reclamación, el ministerio se negó a hacer más comentarios.

Si bien Merchant reconoció que la demanda estaba dirigida contra el gobierno actual, en lugar de los muchos gobiernos que supuestamente permitieron que estos experimentos ocurrieran bajo su supervisión, lo describió como parte de los incipientes esfuerzos de Canadá por enfrentar el maltrato histórico a la población indígena del país.

“Estamos en el momento de enmendar nuestra relación con los pueblos indígenas”, dijo. “Entonces, volver y reconocer que hubo un error y pagar una compensación, creo que es importante”.

Durante la década que abarcó los años 1942 y 1952, cerca de 1.300 indígenas de la tribu Micmac (en su mayoría niños y niñas) sirvieron como conejillos de indias en investigaciones científicas subvencionadas por el gobierno federal de Ottawa y la Cámara de los Comunes.
Un estudiante de historia nutricional canadiense, Ian Mosby, descubrió mientras investigaba para un posdoctorado de la Universidad de Guelph (Ontario), un estudio fechado en 1954 y firmado por los científicos G.F. Ogilvie y L.B. Pett, del Departamento Nacional de Salud y Bienestar el cual titularon “Un estudio a largo plazo de suplemento de Acido Ascórbico”.


Por un lado el experimento empezó en 1942 y se utilizó a 300 pobladores aborígenes que fueron seleccionados en Norway House Cree (Manitoba). El plan era determinar e investigar cuál era el resultado de la deficiencia de vitamina C a través de una desnutrición provocada y artificial. Los efectos secundarios que padecieron fueron múltiples, siendo los más evidentes en problemas odontológicos, en el que se cogieron infecciones bucales y pérdidas de piezas dentarias.
Cinco años después (1947) se retomó la investigación, esta vez teniendo como objetivo a un millar de niños (también indígenas) que fueron seleccionados de entre media docena de escuelas internado de Shubenacadie (en la península de Nueva Escocia) donde residían y que habían sido creadas años atrás por la administración para así tener agrupada y controlada a la población aborigen de la región.
Estas pequeñas cobayas humanas sufrieron el despiadado comportamiento de los investigadores, quienes no dudados en saltarse las leyes federales sobre adulteración de los alimentos para desnutrir a propósito y de manera programada.
Lo curioso del caso es que durante unos cuantos años coincidió en el tiempo los experimentos llevados a cabo por científicos en los campos de concentración nazis de Europa con estas investigaciones en Canadá y los ojos críticos solo estaban puestos en las investigaciones llevadas a cabo por los alemanes, dejando impune las del otro lado del Océano Atlántico.

martes, 12 de junio de 2018

¿Un fraude nos enterrará?,

Estos dos niños estuvieron expuestos al virus de la viruela. Uno de ellos estaba vacunado. La viruela tenía una mortalidad del 30% de los casos, pero en variedades de viruela lisa o viruela hemorrágica, era del 100%. Se erradicó en 1980 tras una campaña de vacunaciones masivas.

"No me han vacunado por miedo al autismo", "He comprado un medicamento milagroso en una web", "He tratado el cáncer con bicarbonato de sodio". Estos son algunos de los epitafios que han elegido en la impactante campaña ¿Un fraude nos enterrará?, una iniciativa que está empapelando italia con estos mensajes desde el pasado 10 de mayo.

La idea ha partido de la Federación Nacional que reúne a los profesionales italianos de la medicina (FNOMCeO) y tiene como objetivo plantarle cara a las fake news que circulan en materia de sanidad y que se han cobrado la vida de no pocas personas en el país. "Cuidado con los engaños en la web, siempre pregúntele a su médico", inciden en los carteles de 6 por 3 metros que se pueden ver en las vallas de las principales ciudades. 
La imagen usada en la campaña publicitaria italiana.
"No me han vacunado por miedo al autismo"

La Organización Mundial de la Salud ha alertado del aumento de los casos de sarampión durante el último año. Los anti vacunas se han hecho fuertes en Italia y también en Francia. En el primer país han tenido que implantar la obligatoriedad de vacunar a los pequeños y los galos prohíben la entrada de niños sin vacunar en las escuelas infantiles. 

Según la OMS durante 2017 ha habido 21.315 casos de sarampión y 35 muertes en países europeos, multiplicando por cuatro las cifras del 2016. Internet es el caldo de cultivo perfecto para todo tipo de artículos que dan fe de situaciones en las que las vacunas estarían detrás de múltiples patologías asociadas, creando la consecuente alarma entre los padres.

 Solo en los últimos tres meses, una consultora encontró más de 840.000 publicaciones donde se mencionaban las vacunas, la mayoría post de Facebook segín informa el diario francés Le Figaro, con el consecuente peligro que estas informaciones falsas e interesadas generan en la salud de las personas.

Fuente: https://www.elespanol.com/social/20180518/no-vacunado-miedo-autismo-epitafio-lapida-infantil/308219365_0.html

miércoles, 4 de abril de 2018

¿Quién soy en realidad?

Decenas de miles de bebés en España fueron sustraídos furtivamente de las maternidades y entregados en adopción a familias acaudaladas. Ahora, muchas de estas personas exigen al Estado que tome medidas para descubrir la verdad

<p>A la izquierda, Paloma Pérez Calleja, fue robada a su madre cuando nació.  A su lado, Marga Pérez, cuyo hijo fue robado, en 1981, por Sor María, en la Maternidad de Santa Cristina.</p>
A la izquierda, Paloma Pérez Calleja, fue robada a su madre cuando nació.  A su lado, Marga Pérez, cuyo hijo fue robado, en 1981, por Sor María, en la Maternidad de Santa Cristina.
Manolo Finish
 No hay legado en España que encierre más sufrimiento y vergüenza que el de los niños robados. Algunas estimaciones calculan que hay decenas de miles de afectados, todos ellos arrebatados a sus madres entre 1936 y principios de la pasada década, y entregados a una red de potentados que revoloteaban con total impunidad por hospitales, cárceles y casas-cuna regentadas por religiosas sin que nadie moviera un dedo para evitarlo. Buscaban huérfanos, hijos de republicanas, niños de la diáspora que regresaban de una Europa en llamas, y también bebés de mujeres sin esperanza y de madres solteras durante los años de la Transición. Más de 30.000 bebés robados o adoptados de manera ilegal, según la Fundación pro Derechos Humanos (Figbar) que preside el exmagistrado Baltasar Garzón. Una cifra que, a juicio de la Plataforma Te Estamos Buscando y de otras organizaciones similares, se queda corta. Hay quien eleva el número a 100.000; otros, a 180.000; y la Asociación Nacional de Adopciones Irregulares (Anadir), a 300.000. Un desastre que en España se consume entre la incredulidad y una ausencia institucional lacerante. Para el presidente de la Asociación Camino de la Justicia, Pedro Caraballo, se trata de “un naufragio moral de tal envergadura que requiere la creación urgente de un censo nacional”.

El sistema empezó a resquebrajarse en 2008, cuando las denuncias comenzaron a apilarse en los juzgados de España. En Madrid, Zaragoza, Bilbao, Barcelona, Valencia... Fue entonces cuando las autoridades, públicas y privadas, despertaron decididas a indagar en aquella tragedia. Porque el caso de los bebés robados, de los intercambios fortuitos y de las adopciones irregulares no es únicamente un asunto sórdido. “Se trató de un operativo de apropiación de menores tan bien organizado y despiadado que hasta puede parecer irreal”, añade Caraballo. Que el 95% de las demandas presentadas por este asunto hayan terminado archivadas por falta de pruebas no es un dato irrelevante. Las víctimas buscan por su cuenta alguna pista que les proporcione certezas o un casi imposible alivio en su empeño de saber cuál es su verdadera identidad. El Congreso trata ahora de encauzar el caos que se cuece en este delicado jeroglífico. Un desorden interior que el silencio azuza. “Una comisión de investigación permitiría acceder a pruebas documentales que determinen el destino de centenares de niños que fueron arrebatados a sus padres y puestos en manos de otras familias durante esos tiempos de impunidad”, dice Caraballo.

Ya en 2014, la ONU sugirió al Gobierno que facilitara el acceso “a archivos y a fondos acreditados oficiales y no oficiales de nacimientos” y estableció un plazo de 90 días para cumplirlo. Sin embargo, aquella invitación cayó en el olvido. Poco después, en 2015, intervino la Comisión Europea para recomendar a las víctimas que denunciaran sus casos ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. “Los demandantes acusan al Estado español de crimen contra la humanidad”, escribió la presidenta de la comisión de Peticiones, Cecilia Wikström, al ministro de Exteriores, Alfonso Dastis.

Entre las demandas europeas a España está la creación de un banco de ADN que permita cruzar los datos de las víctimas, la formación de una comisión de investigación parlamentaria y que la Iglesia reconozca su implicación en los robos. El pasado año, el Gobierno reservó una partida de 100.000 euros de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para este fin, y el Congreso ha comenzado a escuchar los primeros testimonios de las víctimas. Es un pequeño paso. Pero de las más de 5.000 personas que desde 2011 han denunciado su situación, sólo 14 han encontrado lo que buscaban. Y lo consiguieron por su tenacidad, no tras la intervención de la justicia.

Una de ellas es Paloma Pérez Calleja. Tiene motivos para estar satisfecha del coraje que ha demostrado. Es de las pocas personas con dos partidas de nacimiento en su poder. La biológica, fechada el 4 de marzo de 1957, donde aparece registrada con el nombre de Agustina. Y la falsa, la que un equipo de religiosas, matronas y médicos manipularon para aplacar la angustia desconsolada de una mujer que acababa de parir (supuestamente) una niña muerta. La llamaron María de la Paloma y así se quedó. Hasta que hace 13 años, la trampa emergió de las profundidades abisales de su falsa madre. “El 11 de febrero de 2004, exactamente. Como puede imaginar es una fecha que tengo grabada a fuego”, explica. Todo se urdió en el viejo Instituto de Obstetricia y Ginecología de la calle O’Donnell de Madrid, uno de los centros fantasmagóricos que fundó la obra benefactora de Franco donde acudían muchas mujeres sin recursos. “Llegó un momento en el que las sospechas eran tan grandes que no pude aguantar más. Senté a mi madre adoptiva en una silla y le pregunté directamente: ¿Soy hija tuya?”, rememora Paloma estrangulando una lágrima que se le escapa por el rabillo del ojo. No por esperada, la respuesta resultó digerible. “Me dijo que había tenido tantos hijos que ya ni se acordaba. Pero insistí y entonces destapó la verdad”, añade con la voz entrecortada.
 A su lado, su marido le acaricia la espalda en medio del silencio sobrecogido de unos amigos que les acompañan. Paloma coge aire y levanta la mirada. Lo hace sin rencor: “Mi verdadera madre era una mujer humilde que trabajaba al servicio de un señorito que la dejó embarazada. Se vio obligada a deshacerse de mí. Por 500 pesetas”, sentencia, sin mostrar la más mínima compasión por el pasado.  

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Detalle de la entrada de la antigua maternidad de la calle de O"Donnell, en Madrid.
 Sor María
Como Marga Pérez, de 58 años y una voluntad inquebrantable. El 5 de abril de 1981 dio a luz a su tercer hijo, un precioso varón, en la maternidad de Santa Cristina, en Madrid. Después de horas interminables de parto sintió que al fin el bebé braceaba y tomaba su primer soplo de aire. Sin apenas tiempo para rozar su diminuta cabeza con la mano, una monja lo colocó rápido sobre una cama contigua y acto seguido se lo llevaron. “Les dije que quería a mi hijo, que me lo devolvieran, que lo quería a mi lado”. Marga no volvió a verlo. Lo dice con una veladura de lágrimas en sus negros ojos. Baja la mirada y coge aliento. “Se lo llevó Sor María para hacerle unas pruebas y luego me dijo que había muerto”, remacha. Pero no era cierto. Jamás recibió su cuerpecito, ni siquiera una caricia de consuelo para paliar la ausencia. Aún peor: “Aquella monja me amenazaba con llevarse a mis otros hijos si seguía pidiendo que me devolvieran a mi bebé”. Pero no dejó que aquel capítulo horrendo de su vida se diluyera en el fondo de su memoria. “Cómo iba a hacerlo”, dice. Tan segura estaba de que no murió que siguió volviendo a la maternidad, día y noche, año tras año, hasta que al final coincidió con una asistenta social compasiva. Buscó su expediente y se lo entregó. “El niño no había muerto”, revela. Pese a todo, el caso de Marga es uno de las tantos que fue archivado por un juzgado de Madrid. Según la instrucción, las pruebas no eran concluyentes para abrir una investigación y depurar responsabilidades. Hay cientos de casos como el de Marga. 

Aquella monja que le separó de su bebé resultó ser pieza clave en la trama que durante décadas campó a sus anchas por hospitales públicos y clínicas privadas de todo el país. Se llamaba María Florencia Gómez Valbuena, pertenecía a la orden de las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl y falleció el 22 de enero de 2013. Su nombre está ligado al de otro supuesto implicado, el doctor Eduardo Vela, exdirector de la clínica San Ramón de Madrid, que aparece en la mayoría de diligencias abiertas por estas causas en los tribunales. La firma de Sor María aparece en centenares de documentos de adopción hasta que la justicia no tuvo más remedio que imputarla por el robo de Pilar Alcalde en la Clínica Santa Cristina. Eso sucedió en 2012 pero no hubo tiempo para juzgarla. Falleció al año siguiente. O al menos eso declararon sus compañeras de orden, porque el enigma de Sor María continuó en su camino hacia el más allá: el número de su certificado médico de defunción y el que figura en el registro oficial no coinciden. Difieren en cuatro de los ocho números. Un error insólito. Pudo ser una simple confusión pero las suspicacias se desataron cuando se supo que Sor María había sido teóricamente enterrada días antes de anunciarse el deceso. El caso hubiera hecho las delicias de un detective. 

También Consuelo García del Cid conoció el inframundo que se construyó con el tráfico ilegal de niños. Siendo una adolescente, en la Barcelona de Salvador Puig Antich, fue detenida y trasladada a Madrid, al centro de la calle del Padre Damián que gestionaba una orden de monjas adoratrices. El panorama que se encontró fue el de un desgarro sin fin. “Fue terrible pero, sin duda, el centro de Peñagrande era aún peor. Era el único para menores embarazadas. Un día llegaron a mi centro dos jóvenes desde aquella maternidad. Acababan de dar a luz. Llegaron con el pecho vendado y lloraban porque decían que les habían quitado a sus hijos recién nacidos. Allí, el robo de bebés se asumía como algo normal”, desvela. 

¿Quién tejió la red que traficó con niños en España? Los testimonios de cientos de víctimas coinciden y Consuelo García lo ha investigado a fondo. “Desde el Patronato de Protección a la Mujer que presidía Carmen Polo de Franco. Esta institución dependía del ministerio de Justicia y operó de forma activa entre 1952 y 1978. En la Transición cambió el nombre por el de Instituto para la Promoción de la Mujer, pero no su manera de actuar. Controlaba decenas de centros de toda España, gestionados por órdenes religiosas. Allí llevaban a mujeres de bajo nivel económico, a jóvenes que consideraban inmorales, a niñas rebeldes de buenas familias”, detalla este mujer, que relata su experiencia como si le fuera la vida en ello. 

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El pediatra Antonio Garrido Lestache, experto en identificación de los recién nacidos.

El imposible rompecabezas al que se enfrenta cualquier comisión que trate de identificar a los miles de posibles afectados se resolvería con un registro de huellas dactilares de los recién nacidos. Pero ni siquiera hoy se hace. El pediatra Antonio Garrido-Lestache creó hace años un método infalible de filiación, “un simple DNI en el momento del nacimiento”. Con una larguísima experiencia profesional en el cuidado y atención de niños, su fino olfato de investigador de tintas y gramajes le llevó a realizar un escrutinio de los procesos de identificación de bebés que le provocaron muchos encontronazos. Durante años visitó clínicas privadas, hospitales públicos, escribió a las autoridades alertando del caos, intimó con policías judiciales y hasta acudió a la sede de la Naciones Unidas en Nueva York para denunciar unas prácticas ominosas. “Lo que veía me producía una absoluta vergüenza. En lugares como la maternidad de la Paz, donde nacían 100 niños al día, llegué a detectar pulseritas de esas que les ponen a los recién nacidos desperdigadas por el suelo. Y lo peor era que a las asistentes que trabajaban allí les daba exactamente igual”, denuncia este doctor de mente inquieta, trato cálido y el carácter infatigable de alguien que a los 84 años sigue creyendo en la justicia universal. 

Hace unos años, escribió el libro La Identidad del Ser Humano. Errores, falsificaciones y garantías a lo largo de la historia. A lo largo de 688 páginas no sólo aporta información sobre el robo e intercambio de bebés en España, sino que desgrana con precisión detectivesca la mejor manera de acabar con la trata de personas y la suplantación de personalidades que practican los regímenes totalitarios. El pediatra se ha quemado muchas pestañas revisando y analizando patrones de filiación infalibles. Uno de ellos es el informe pericial sobre la identidad dactilar del recién nacido, una cartilla donde la madre y el bebé dejan la huella indeleble de las falanges de sus manos derechas en el mismo momento del parto. “Desde el año 2000 su registro es obligatorio en los hospitales españoles pero no se hace en casi ninguno y si se hace, se hace mal, porque no ha habido un plan específico de formación ni hay docencia en dactiloscopia”, denuncia. Hoy sólo se documenta la planta del pie del niño sobre una hoja amarilla. “Una prueba que no sirva para nada”, añade el pediatra.

Hace unos meses, escribió una carta de protesta a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. La respuesta fue desoladora. “Me dijo que aquí todo se hacía correctamente y punto”, dice con un gesto de indignación. A Garrido-Lestache, la trama de bebés robados, de intercambios accidentales y de adopciones ilegales le parece un escándalo de proporciones superlativas. “Fue un negocio en el que participaron médicos, enfermeras y religiosas. Lo veía con mis propios ojos y lo denuncié durante el franquismo y también en la democracia”, revela. Para miles de personas es una catástrofe personal inexplicable. Por eso este pediatra mantiene su esfuerzo para que el DNI infantil que diseñó se convierta en una obligación en España, como lo es en casi todos los países firmantes de los derechos universales del niño. Y, por supuesto, también para las víctimas que se resisten a dejar de buscar, a dar con la prueba que les permita reescribir su propio relato. Quiénes son en realidad, y por qué ellos.

Fuente: http://ctxt.es/es/20180131/Politica/17655/Espana-ninos-robados-franquismo-reparacion.htm