viernes, 27 de noviembre de 2020

Trabajar por la utopía, no por su plusvalía (I)

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Rameez Sadikot

 Las utopías han sido vilipendiadas durante décadas. Sin embargo, imaginar mundos nuevos y mejores es fundamental para hacer frente a la crisis ecosocial.

En la utopía que da nombre a las demás, propuesta por Tomás Moro en 1516, una de las características que asombran al visitante es lo poco que se trabaja: solo seis horas al día, repartidas en dos turnos de tres. El Marte al que viaja el protagonista de Estrella Roja, de Alexander Bogdanov, es también un planeta en el que se trabaja lo justo y siempre para servir al conjunto de la sociedad. Los ejemplos, como detalla la periodista Layla Martínez, son innumerables.

Además, la búsqueda de la ausencia de trabajo se muestra, en muchos casos, no como un absoluto, sino como una forma de obtener algo más básico aún: una cierta libertad, algo de control sobre cómo y por qué vivir. Es el caso de un tipo de narración que no suele encuadrarse como utopía, aunque en muchos aspectos lo sea: las historias de piratas. Nadie diría que los piratas no trabajan: al revés, el ocuparse de un barco, ya sea en tiempos de paz o de guerra, es una tarea ardua y, en muchos casos, letal. Navegar, carenar, cocinar y calafatear, abordar, degollar y conseguir botín no son trabajos ligeros. Pero parece sensiblemente mejor llevarlos a cabo para beneficio de uno mismo y sus compañeros que para la armada imperial española o un rico comerciante holandés. 

Pero no son los piratas ni los campesinos relativamente relajados y libres de Tomás Moro los que vienen a la mente cuando se habla de utopías. Hoy en día, la palabra utopía tiene una connotación negativa. La acusación de utopismo, de proponer soluciones que se salen del estrechísimo margen de lo aceptable, descalifica al rival en el campo del debate político. Si te sales del esto es lo que hay, estás políticamente muerto. Incluso para la ficción es más fácil presentar distopías diferentes de la que vivimos que mundos inequívocamente mejores.

Este rechazo generalizado a la utopía viene, en parte, de que ya vivimos en una. O, mejor dicho, en un mundo hecho de cachitos de utopías. Solo que, en palabras de China Miéville, no son las nuestras. Son la del que ha soñado con poder comprar tierra en cualquier parte del mundo en cualquier momento, la del que quiere vivir de alquilar pisos sin trabajar, la de quien sueña con almorzar una especie protegida cada día. Pronto: la del que quiere veranear en Marte, dejando atrás un planeta que percibe como agotado. Las utopías son, pues, posibles. 

Es evidente que el orden existente es injusto para la mayoría, y que el esto es lo que hay puede convertirse muy rápidamente en cenizas y devastación social ecológica a escalas, ahora sí, verdaderamente distópicas. La crisis ecosocial, de la que el cambio climático antropogénico era la cara más evidente hasta la llegada de la COVID-19, solo va a empeorar. El imaginario neoliberal no da más de sí, y solo ofrece iteraciones cada vez más desesperadas de las recetas que le han funcionado: extraer valor de las personas, animales y ecosistemas, cada vez más, cada vez más rápido. 

¿Qué hacer ante esto? ¿Se puede ser utópico en esta situación? ¿Tiene sentido? Pensamos que sí. Es más necesario que nunca trabajar para liberar nuestros imaginarios de la colonización que han sufrido en beneficio de los intereses particulares de unos pocos. Quizá nuestra tarea jamás haya sido tan difícil, pero lo que es seguro es que no va a volverse más fácil. Aunque la situación sea inédita en su gravedad, disponemos de un amplio canon del que coger ideas. Cientos, miles de personas pensaron mundos que aún no hemos sido capaces de convertir en realidad. Mundos sin pobreza, sin discriminación por razón de género o raza, sin esclavitud. Sociedades que existen en total equilibrio con su entorno. Hay para elegir

El problema, claro, es cómo pasar del mundo realmente existente, del mundo de la devastación ecológica, la desigualdad creciente y las respuestas a la pandemia basadas en el mercado a cualquiera de las sociedades más o menos ideales descritas arriba. ¿Cómo soñar con el replicador de alimentos de Star Trek si la realidad es una tos que no sabes si es o no un síntoma letal, acompañada de dos horas de transporte público, nueve de jornada laboral y veinticuatro de incertidumbre? 

Quizá podamos empezar por algo más cercano, algo que nos parezca factible y, a la vez, muy beneficioso: que las dos horas de transporte público tengan lugar solo cuatro y no cinco o seis días a la semana, que las nueve de jornada laboral sean siete. Desde luego, esto habría que acompañarlo con la garantía de que los sistemas públicos de salud siguen funcionando y con seguridad laboral y económica. Pero de eso hablaremos en otro momento. 

Por ahora, nuestra modesta propuesta, como la de los piratas antes, puede consistir en algo fácilmente imaginable. Un hilo que, en diferentes momentos y lugares, une a un grumete sevillano de quince años sin alfabetizar, una institutriz victoriana y un campesino kazajo: la idea de que, quizá, no es necesario pasar más de un tercio de nuestra vida adulta al servicio del enriquecimiento ajeno. Que es posible reducir la jornada laboral y a la vez transformar el trabajo. Convertir el tiempo que pasamos enriqueciendo a nuestros jefes en tiempo para nosotros y para los nuestros. Que el primer paso para cambiar de abajo arriba el mundo puede ser, sencillamente, recuperar el control de una mayor parte de nuestra vida. Que podemos trabajar menos para vivir mejor, que es algo política y materialmente factible. 

Y, a partir de aquí, empezar a trabajar por la utopía, no para su plusvalía.

 Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/trabajar-por-la-utopia/

Suelma Beiruk: “El resultado de esta guerra es existir libres o no existir”

Conversación con la ministra saharaui de Emancipación de la Mujer y Asuntos Sociales"Ya no queremos pasar por un referéndum, ahora vamos a por la independencia total"En aquella primera guerra, Beiruk perdió a su marido, a un hermano, a tíos y sobrinos y hoy, no le tiembla la voz al afirmar que “si tienen que morir muchos para que vivan libres unos pocos, que así sea”

Suelma Beiruk ya ha superado los 60 años y está viviendo su segunda guerra en el Sáhara Occidental. En 1975, con 16 años y un bebé, corrió entre los tanques marroquíes, huyendo al desierto bajo los bombardeos de fósforo blanco y napalm. Hoy, ese bebé se encuentra en el frente después de que el pasado viernes 13 de noviembre Marruecos rompiera el alto el fuego declarado en 1991.

“Los viernes son festivos para nosotros y cuando desperté a primera hora y me comunicaron que el Ejército marroquí había abierto una brecha en el Muro de la Vergüenza en El Guerguerat e intimidaba al campamento saharaui, salí nerviosa a la calle”. La escena que presenció entonces en el campamento de Bojador sobrecogió a Beiruk, describiéndola como “una mezcla de alegría y de dolor”. Visiblemente emocionada, la que hoy es ministra de Emancipación de la Mujer y Asuntos Sociales de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) –la misma que el pasado mes de febrero se reunió con el secretario de Estado de Asuntos Sociales, Nacho Álvarez- relata cómo “hombres y mujeres salían de las jaimas, de las casas por las puertas, por las ventanas, gritando, buscando cómo llegar a Rabuni, donde se encuentra el ministerio de Defensa, para apoyar la causa”.

Beiruk, en el centro, ataviada con ropa militar./ Cedida
Beiruk, en el centro, ataviada con ropa militar./ Cedida
La misma escena se replicó en cada uno de los cinco campamentos de población saharaui refugiada en el llamado desierto de los desiertos, el Sáhara. “La respuesta ha sido unánime, aquí en campamentos, en los territorios liberados, en los territorios ocupados donde nuestra población está siendo reprimida por Marruecos, o en la diáspora”. Beiruk explica: "Sabemos que podemos perder a nuestros hijos, a nuestros maridos, a nuestros hermanos… pero aunque sólo quedara un tercio de la población saharaui, si conseguimos que viva libre, habrá merecido la pena”.

Lucha por la independencia 

El pueblo saharaui lleva condenado al Sáhara hace 45 años–desde que Marruecos ocupó ilegalmente el territorio- y durante las casi tres décadas de alto el fuego no han sido pocas las veces que el Frente Polisario ha tenido que calmar a los más jóvenes, aquellos que únicamente han conocido las dunas como su hogar, para que no volvieran a escucharse tambores de guerra. Sin embargo, tras la ruptura del alto el fuego de hace una semana, la ministra saharaui admite que “es duro decirlo, pero la gente quiere guerra, está harta de 29 años engañándonos y pisoteándonos con promesas incumplidas”.

Beiruk aclara que no es una segunda guerra; en realidad es la misma que duró 16 años y que durante los último 29 ha vivido un paréntesis que, bajo el auspicio de la ONU, tendría que haber servido para la celebración de un referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui, a la que Marruecos siempre ha puesto obstáculos. Este es el motivo por el que la ministra sostiene: "Ya no queremos pasar por un referéndum, ahora vamos a por la independencia total".

La fuerza de las mujeres

Escuchar a Beiruk es oír la fuerza de la determinación, la misma que años atrás le llevó a ser vicepresidenta del Parlamento Panafricano (PAP) y, en 2016, a ser expulsada de Marruecos cuando participaba junto a la delegación de la Unión Africana en la 22 sesión de la conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el cambio climático (COP22) de Marrakech.

“Existir libres o no existir”, repite una y otra vez. La fuerza que desprende la representante saharaui se evidencia cuando dice no temer el mayor potencial militar que pudiera tener Marruecos. “En 1975, cuando nos invadieron, apenas teníamos material bélico ni estábamos organizados, mientras que Marruecos contaba con uno de los ejércitos más poderosos de África, apoyado por Francia, Kuwait, Arabia Saudí...”, explica.

 

Aquella guerra se prolongó durante 16 años y “sirvió para demostrar que no se puede con el pueblo saharaui”, afirma Beiruk, que recuerda que “creyeron que no aguantaríamos en el desierto más de dos o tres meses y llevamos 45 años resistiendo”. La ministra no puede ocultar su orgullo al confesar que “vivimos el alto el fuego como una victoria, porque fue Marruecos quien solicitó la tregua, porque la moral de su Ejército estaba por los suelos, con más de 7.000 prisioneros marroquíes frente a los 300 saharauis”.

Ahora, como entonces, las mujeres se han quedado solas en los campamentos de población refugiada. En 1975 fueron ellas quienes montaron la infraestructura física e institucional de lo que hoy es la RASD. Hace cuatro décadas y pese a que las mujeres contaban con instrucción militar, no fueron demasiadas –aunque las hubo- las que acudieron al frente a combatir. Hoy, en cambio, existe una Escuela Militar de Mujeres y el pueblo entero está dispuesto para luchar. En aquella primera guerra, Beiruk perdió a su marido, a un hermano, a tíos y sobrinos y hoy, no le tiembla la voz al afirmar que “si tienen que morir muchos para que vivan libres unos pocos, que así sea”.

Fuente: https://www.cuartopoder.es/internacional/2020/11/27/suelma-beiruk-el-resultado-de-esta-guerra-es-existir-libres-o-no-existir/

jueves, 26 de noviembre de 2020

¿Cómo podemos evitar a los autoritarios del futuro? Plantando cara a Wall Street para recuperar a la clase trabajadora

 El senador y ex candidato presidencial recuerda que Trump solo benefició a las grandes corporaciones y dejó de lado a la clase trabajadora pese a sus promesas. Pide a la Administración Biden que regule más las empresas, suba el salario mínimo e imponga más aranceles si no quiere evitar el ascenso de otro populista autoritario en 2024. 

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En la imagen, Bernie Sanders (i) y Joe Biden (d), presidente electo de Estados Unidos.

Según el último recuento, casi 80 millones de estadounidenses votaron por Joe Biden, un voto contra la intolerancia autoritaria de Donald Trump que permitió al mundo un respiro colectivo de alivio.

Pero el resultado de las elecciones presidenciales también revela algo que debería preocupar: Trump recibió 11 millones de votos más que en 2016 y aumentó su base de apoyo dentro de muchas comunidades en apuros, donde hay altos niveles de pobreza y desempleo, una atención médica y cuidados infantiles insuficientes, y gente sufriendo mucho.

Trump miente todo el tiempo, pero tal vez su mentira más descabellada sea decir que él y su gobierno están del lado de la clase trabajadora de Estados Unidos.

La verdad es que Trump incorporó a su Administración más multimillonarios que ningún otro presidente en la historia. En el Consejo Nacional de Relaciones Laborales nombró a cargos con una postura explícitamente antisindical; a las corporaciones más grandes y ricas les concedió exenciones fiscales gigantescas mientras propuso recortes enormes a los programas de educación, vivienda y nutrición. Trump intentó sacar a 32 millones de personas de su programa de asistencia sanitaria y es responsable de presupuestos en los que se pidieron recortes, por decenas de miles de millones de dólares, en Medicare, Medicaid y la seguridad social.

Sin embargo, un segmento de la clase trabajadora de Estados Unidos todavía cree tener a Donald Trump de su lado. ¿Por qué ocurre eso?

En un momento en el que millones de estadounidenses viven con miedo, han perdido el trabajo debido a injustos acuerdos internacionales de comercio, y no ganan más, descontando la inflación, que hace 47 años, Trump es percibido por sus simpatizantes como un "luchador" y un tipo duro. Trump parece estar luchando contra casi todo el mundo, todos los días.

Trump se proclamó enemigo del "pantano" de Washington atacando a los demócratas, a los republicanos que no estaban al 100% con él, y hasta a miembros de su propia Administración a los que declaró integrantes del "Estado en la sombra". Agrede a líderes de países que han sido aliados de Estados Unidos desde hace mucho tiempo, así como a gobernadores, a alcaldes, y al poder judicial independiente. Ataca a los medios de comunicación llamándolos "enemigos del pueblo" y es despiadado en sus constantes agresiones a los inmigrantes, a las mujeres, a la comunidad afroestadounidense, a la comunidad gay, a los musulmanes y a los manifestantes.

Ha usado el racismo, la xenofobia y la paranoia para convencer a una gran parte del pueblo estadounidense de que se preocupa por sus necesidades, cuando nada podía estar más lejos de la realidad. Desde el primer día, el único interés de Donald Trump ha sido Donald Trump.

Qué hacer

El próximo 20 de enero, Joe Biden tomará posesión como presidente con Nancy Pelosi como presidenta de la Cámara de Representantes. Hasta que se celebre la segunda vuelta de las elecciones en Georgia el 5 de enero no se sabrá qué partido controlará el Senado de Estados Unidos, pero una cosa está clara: si el Partido Demócrata quiere evitar la pérdida futura de millones de votos debe ponerse firme y trabajar para las familias trabajadoras de EEUU. Las preocupaciones económicas que afrontan hoy en día son mayores que en ningún otro momento desde la Gran Depresión.

Con la palabra y con los hechos, los demócratas deben demostrar el fraude que es un Partido Republicano haciéndose pasar por el representante de las familias trabajadoras. Para lograrlo, los demócratas deben tener la valentía de hacer frente a los poderosos intereses que llevan décadas en guerra con la clase trabajadora estadounidense. Estoy hablando de Wall Street, de las farmacéuticas, de las empresas de los seguros médicos, de las energéticas, del complejo industrial militar, del negocio de las cárceles privadas y de muchas y muy rentables corporaciones que siguen explotando a sus empleados.

Si el Partido Demócrata no logra demostrar que va a enfrentar a estas poderosas instituciones y a luchar agresivamente por las familias trabajadoras del país, por negros, blancos, latinos, asiático-estadounidenses y nativos americanos, estará allanando el camino para la elección en 2024 de otro autoritario de derechas. Y ese presidente podría ser incluso peor que Trump.

Joe Biden hizo su campaña con un programa notablemente pro clase trabajadora. Ahora debemos luchar para cumplir ese programa y oponernos con firmeza a los que se interpongan en el camino.

"¿De qué lado estás?" Preguntaba la canción folk escrita por Florence Reece, esposa de un delegado del sindicato de trabajadores mineros cuando en 1931 el sindicato declaró la huelga en Kentucky. Los demócratas necesitan dejar absolutamente claro de qué lado están.

En un lado están los que quieren poner fin a los sueldos del hambre y aumentar a 15 dólares el salario mínimo por hora. En el otro, los que no.

En un lado están los que quieren reforzar a los sindicatos. En el otro, los que no.

En un lado están los que quieren crear millones de empleos bien remunerados luchando contra el cambio climático y reconstruyendo una infraestructura hecha pedazos. En el otro, los que no.

En un lado están los que quieren ampliar la cobertura sanitaria. En el otro, los que no.

En un lado están los que quieren reducir el coste de las medicinas con receta. En el otro, los que no.

En un lado están los que quieren que haya baja por paternidad y por enfermedad. En el otro, los que no.

En un lado están los que quieren un servicio universal de guardería para los niños de tres y cuatro años de Estados Unidos. En el otro, los que no.

En un lado están los que quieren ampliar la seguridad social. En el otro, los que no.

En un lado están los que quieren eliminar la deuda estudiantil y hacer facultades públicas y universidades sin coste para las familias trabajadoras. En el otro, los que no.

En un lado están los que quieren invertir en empleos y educación para nuestros jóvenes, y terminar con un sistema de justicia penal racista que no funciona. En el otro, los que no.

En un lado están los que quieren reformar, humanizar y hacer más justo nuestro sistema de inmigración. En el otro, los que no.

Durante los primeros 100 días de Administración Biden, la misión de los demócratas es dejar absolutamente claro en qué lado están y quién está al otro lado. No se trata sólo de las políticas públicas que hacen falta para fortalecer al país. Es la manera de ganar las próximas elecciones.

Bernie Sanders es un senador de Estados Unidos. Representa al estado de Vermont.

Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/elecciones-eeuu-2020/evitar-autoritarios-futuro-recuperando-clase-trabajadora_129_6458799.html 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

"Me estoy matando"

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https://www.nuevatribuna.es/opinion/inaki-frenchy/hermanas/20201125085300181638.html

 Hace poco llamé a una amiga y le dije: "Compañera, me estoy matando". No hablaba evidentemente (cuando una quiere matarse se mata) en sentido literal. Me refería a esta forma de no dar abasto, este multiplicarnos en trabajos, atenciones, espacios, facturas, cuidados, tareas, deberes, lecturas, deudas, compromisos, mails, redes, respuestas.

Matarse es lo contrario de vivir.

Me propusieron desde Público que escribiera un artículo sobre la violencia económica y laboral contra las mujeres. Inmediatamente descuellan el paro, las consecuencias nefastas que cada vicisitud política, económica, sanitaria etc suponen contra las mujeres, la brecha salarial, la imposición de nuestro físico (de la que nunca se habla) en lo laboral, la violencia económica por maternidad, la representación laboral masculina que tiende a elegir macho y se perpetúa en la comodidad…

De eso sabemos todas y todos mucho. Todas y todos. Eso de que, a partir de cierto día de noviembre, las mujeres trabajamos gratis se ha convertido en una broma macabra. Pero qué gracia hace, ¿verdad? Qué ocurrente.

Escribía la semana pasada aquí mismo sobre la trampa que cunde entre algunos sectores acerca de la idea de que las mujeres nos "autoexplotamos". Algo así como "mira, ahora voy a explotarme porque no tengo otra cosa que hacer, porque soy algo tontita y no soy rebelde porque el mundo me ha hecho así, tralará".

Cuando en 2018 el movimiento feminista convocó una huelga general que, además de lo laboral, incluía, el consumo y los cuidados, empecé a pensar seriamente en esa última idea, la de los cuidados. Seriamente. Por supuesto que no era nada nuevo, pero de repente, prácticamente la mitad de la sociedad se preguntaba: ¿Qué hacemos esta tarde con la bisabuela?  ¿Cómo van a volver los críos solos del colegio? ¿A qué hora se le da leche al bebé? ¿No vas a ir a visitarle a la residencia? ¿Se le pone un agua especial a la plancha? ¿Qué pie calza la pequeña? Da igual, que cada uno imagine su ignorancia particular.

Cuidar a los ancianos y ancianas de la familia, hacerte cargo de las criaturas, ocuparte de que no falten los alimentos necesarios, planificar y elaborarlos, paliar la soledad de los y las mayores, responder a cada una de las mil veces diarias que una voz infantil grita "¡mamá!", planear la limpieza de la casa, atender a las enfermedades de la familia y sus tratamientos, responder a los requerimientos del colegio, acompañar al médico, amamantar… Todas ellas son actividades económicas. ECONÓMICAS. Y seguramente habrá hombres que aseguren ser ellos los responsables o corresponsables de todo lo anterior, pero, por poner un ejemplo, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) los porcentajes de quienes "cocinan o hacen otro tipo de trabajo dentro de la casa a diario" son: el 84,5% de las mujeres y el 41,9% de los hombres.

El pasado fin de semana comenté ese dato con un par de amigos que se declaran feministas. Ambos se sorprendieron, no por la enorme cantidad de mujeres, sino por lo que ellos consideraron un notable porcentaje de hombres. "Creía que al 84% de mujeres correspondería un 16% de hombres", admitió uno, y el simple hecho de que contemplara tal posibilidad me abruma con ese tipo de congoja que provoca un dolor físico.

Pero vamos en concreto al trabajo no remunerado, que es la base de todo esto. La OIT se pregunta: "¿Cuánto tiempo dedican las mujeres y los hombres al trabajo de cuidados no remunerado?". La respuesta es que las mujeres dedican cerca de 4 horas y media (263 minutos) diarias a trabajos por los que no cobran, frente a los hombres, que invierten 2 horas (126 minutos), menos de la mitad que nosotras.

Matarse es lo contrario de vivir.

Me gustaría, llegadas a este punto, dar un paso más. Lo público y lo común están íntimamente relacionados, eso bien lo sabe el feminismo. De hecho, cuando la marcha feminista se moviliza en contra del consumo y de la explotación, lo hace también aludiendo al racismo, al fascismo, a la homofobia, a cualquier tipo de opresión. Cualquiera que participe en los movimientos sociales, pongamos contra los desahucios o contra la violencia machista, sabe por experiencia que la participación de las mujeres es muy superior a la de los hombres. Un ejemplo: ¿Por qué no se manifiestan los hombres masivamente en contra de la brecha salarial, cuyo resultado es que las mujeres cobren sensiblemente menos que los hombres desarrollando el mismo trabajo? Es más, ¿por qué no lo han hecho JAMÁS los sindicatos, representantes de los trabajadores y, en teoría, las trabajadoras? ¿No se trata acaso de una flagrante discriminación? ¿No echa abajo nuestra bonita idea de sociedad democráticamente igualitaria?

El hecho de que las desigualdades sociales, o sea económicas y laborales, afecten sobre todo a las mujeres da como resultado una mayor participación de nosotras en las movilizaciones reivindicativas. Ah, pero esto no computa como "trabajo no remunerado". Porque no lo es. Y sin embargo es tiempo. Tiempo de vida. Si lo llevamos al extremo, podría suponer un enfrentamiento entre "dar la vida" y "ganarse la vida".

Matarse es lo contrario de vivir.

En la lucha por nuestros derechos, por lo social, lo común, la participación de las mujeres es notablemente superior a la de los hombres. Por la sencilla razón de que quienes se movilizan nunca son los privilegiados.

A los trabajos no remunerados deberíamos sumar nuestra participación en la lucha colectiva, nuestra presencia a las puertas de los juzgados tras una sentencia machista, nuestra atención a las madres a las que dejan en la calle con sus hijos por impago de alquiler, a las que temen que regrese el maltratador, a las que no reciben la pensión de alimentos, deberíamos sumar nuestras redes de apoyo a las muchachas que llegan a casa agredidas sexualmente y a sus madres, los grupos que hemos ido construyendo y requieren nuestra atención diaria para amparar y difundir los atropellos que sufrimos, nuestra costumbre de dedicar, hora tras hora, un tiempo, nuestro tiempo, a atender a las que preguntan por una abogada, una forense, un techo, una jueza, una manta, una periodista, una mano tendida, una palabra.

Cuando este diario me puso a pensar en la violencia económica contra las mujeres, mi experiencia dio un par de pasos. Me resisto a reducirlo a una cuestión de salarios y puestos de trabajo. De pronto eso se convierte en lo contrario a lo que somos y hacemos.

He pensado mucho en la idea de eso que se ha dado en llamar "los cuidados", y me propongo ampliar ese campo. No se trata solo de cuidar en el ámbito de lo íntimo, lo doméstico o lo físico. Se trata del cuidado de la sociedad. Propongo ampliarlo al ámbito social, o sea modificar lo económico, lo que consideramos construcción económica de la sociedad. ¿Qué "vale" más, una mujer que enfrenta su cuerpo a quienes abandonan, por la fuerza, a una familia en la calle o un tipo que especula en bolsa? ¿Quién mejora la sociedad, una mujer que atiende a la madre violada o el presidente del Banco de España? ¿Qué sería de un grupo humano en el que nadie cuidara de ancianos y ancianas, de bebés, de los alimentos, de la higiene? ¿Por qué consideramos "normal" que un puñado de personas cobre millones de euros a cambio de dejar sin luz, sin agua o sin techo a quienes se asocian para que eso no suceda?

Considero sinceramente que el feminismo, en tanto en cuanto activismo político contra las opresiones, representa una forma de vida más digna, mejor, más valiente, infinitamente menos cruel. Una forma de conseguirlo a dentelladas.

Considero sinceramente que las mujeres trabajamos sin remuneración no solo en el espacio privado sino en la construcción pública, o sea común, de un mundo mejor.

Y, sin embargo, eso nos está costando la vida. No me refiero, evidentemente, a las asesinadas, sino a esta forma insoportable, inabarcable, de labrar, de ser a la vez buey, carreta, yunta y arado.

Hace poco llamé a una amiga y le dije: "Compañera, me estoy matando". Matarse es lo contrario de vivir. Dicho todo lo anterior, se trata de dar la vida, dar la vida como lo contrario a "ganarse la vida". A estas alturas, más nos vale, puestas a eso, que el asunto dé fruto.

Fuente: https://blogs.publico.es/cristina-fallaras/2020/11/25/me-estoy-matando/?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=publico

 62 millones de europeas han sido víctimas de violencia machista en el último año

martes, 24 de noviembre de 2020

No necesitamos 5G sino personas que nos cuiden

5G: ¿Qué es la tecnología 5G y cómo cambiará nuestras vidas?

Imagen publicitaria del 5G. RTVE

 Si el sueño de futuro de las mentes que dirigieron la tecnología en los 80 hubiera sido sostenible, en estos momentos la humanidad no tendría que enfrentarse al desastre climático, la crisis energética y el colapso ecosistémico

 Si el sueño de futuro de las mentes que dirigieron la tecnología en los 80 hubiera sido sostenible, en estos momentos la humanidad no tendría que enfrentarse al desastre climático, la crisis energética y el colapso ecosistémico

La comunicación es una necesidad básica, a veces tan importante como la alimentación, por eso, cuando un canal se establece como referencia, se convierte en un monopolio de facto. Si la tecnología 5G llega a convertirse en el estándar de comunicaciones, nadie podrá quedarse atrás. 

En las pasadas décadas hemos vivido varias oleadas de obsolescencia programada y renovación forzada de los equipos informáticos. Pero es difícil no darse cuenta de que las épocas de despreocupado consumismo del siglo XX se han acabado. La crisis de la covid nos ha mostrado con claridad que las cosas más esenciales para nuestra vida (el sistema sanitario, la alimentación, los cuidados, la educación, las relaciones sociales) no están en absoluto aseguradas. ¿Es este el mejor momento para una nueva obsolescencia masiva? Las administraciones públicas, por ejemplo, deberán elegir en los próximos años entre renovar sus equipos de comunicaciones o contratar personal para la sanidad, el transporte público o la enseñanza. ¿No se nos ocurre otra cosa mejor en que invertir miles de millones de dólares que en conectar nuestra televisión, nuestra nevera y nuestro robot aspirador al internet de las cosas justo cuando estamos al borde de la catástrofe climática?

Se nos suele presentar la evolución de la tecnología como el curso natural de la historia, como si ésta avanzara por un gradiente natural hacia la satisfacción de las necesidades de los compradores de la forma más eficiente y barata. Pero dudo de que las cosas sean así. Existen instituciones en todos los países que subvencionan la investigación en las universidades públicas y eligen, cada año, los sectores que se consideran prioritarios a la hora de dirigir los proyectos. En EE.UU., por ejemplo, la institución que más subvenciona la investigación en las universidades es el ejército, quien, en algunos años, ha aportado más del 50% de los fondos.

En 1998, cuando yo era una estudiante de doctorado, tuve una curiosa conversación con unos investigadores norteamericanos que conocí en un congreso de robótica. Estos ingenieros afirmaban que la línea prioritaria de sus departamentos en aquellos años era investigar en vehículos autoguiados, aunque tenían la impresión de que no servían para nada. Tanto ellos mismos como el resto de los participantes en la conversación pensábamos que había miles de cosas más útiles que estudiar y nos reíamos al pensar quién quería ser el voluntario a subirse el primero a uno de esos coches. Pero los investigadores norteamericanos aseguraban que prácticamente todos los fondos de I+D de su sector en aquellos años iban a dos cosas: vehículos autoguiados y nanotecnología.

Hace 30 años ya había alguien en alguna institución norteamericana dirigiendo la investigación hacia sistemas de comunicaciones similares a lo que ahora llamamos 5G, porque son la base que permite los vehículos autónomos.  Es evidente que la tecnología de los vehículos autónomos no surgió en aquella época guiada por las necesidades de los consumidores que, ni entonces ni ahora, sentimos que tener un coche que se conduzca solo sea una de nuestras necesidades más acuciantes. 

Hay sueños de futuro que dirigen el devenir de la tecnología y de la sociedad sin que sepamos muy bien de quién proceden. Estas ideas, disparatadas en ocasiones, tienen a veces una extraña tozudez y son capaces de drenar el dinero público hacia ellas, incluso cuando todas las evidencias muestran que son sueños insensatos. En España hemos tenido buena muestra de ello. Hemos visto lo difícil que ha sido cambiar el sueño de “progreso y modernidad” del AVE, que se ha llevado inversiones millonarias, incluso décadas después de que los datos confirmaran que era una inversión ruinosa.  

Si, en lugar de los anónimos personajes que apostaron por los vehículos autoguiados, las directrices de investigación hubieran estado en manos de personas como Dana Meadows y Masanobu Fukuoka, a estas alturas nuestra tecnología sería completamente diferente. En lugar de vendernos el internet de las cosas la industria nos estaría vendiendo el último modelo de vivienda de cero emisiones, la más avanzada gestión permacultural de los suelos agrícolas y productos industriales con un porcentaje de reciclado cercano al 100%. Si el sueño de futuro de las mentes que dirigieron la tecnología en los años 80 hubiera sido una tecnología sostenible, en estos momentos la humanidad no tendría que enfrentarse al terrible problema del desastre climático, la crisis energética y el colapso ecosistémico que amenazan el futuro de nuestros hijos.

Pero la verdad es que habría sido difícil que estas destacadas figuras del ecologismo hubiesen dirigido el devenir tecnológico dentro de la economía capitalista, porque las tecnologías sostenibles tienen un gran “defecto”: no venden muchas cosas.

La agroecología, por ejemplo, aúna un conocimiento científico sobre los suelos y los ecosistemas muy avanzado (más que el de la agricultura de insumo químicos) pero es una tecnología que se basa en dejar que la naturaleza haga las cosas. Por ello no necesita muchos tractores, ni insumos, ni drones, ni invernaderos verticales, ni ingeniería genética. Lo que necesita es algo muy diferente: agricultores bien formados. Tampoco la arquitectura bioclimática ni la movilidad sostenible venden demasiado, porque lo que necesitan son arquitectos y albañiles que sepan trabajar de otra manera y urbanistas que sepan diseñar ciudades donde el coche no sea necesario. Por otro lado, la transición energética requiere tecnologías de captación y almacenamiento de energía renovable, pero, sobre todo, necesita personas que sepan vivir, producir y ofrecer servicios utilizando poca energía. Y no debemos olvidar de que la “tecnología” que más necesitamos en estos momentos es el cuidado de las personas y la gestión de las relaciones humanas, labores completamente imprescindibles para que no caigamos en dinámicas de caos y/o autoritarismo en esta difícil transición.  

Las tecnologías que realmente necesita la transición energética, las que realmente combaten el cambio climático, las únicas que nos pueden permitir enfrentarnos con éxito al colapso ecosocial, no necesitan muchos aparatos y, desde luego, no necesitan 5G. Lo que realmente necesitan son buenos profesionales, es decir: personas bien formadas, bien remuneradas y capaces de enfrentarse con creatividad a los enormes retos de este siglo. Pero la inercia insensata del capitalismo dirige el desarrollo tecnológico muy lejos de estas tecnologías sencillas en lo material y sofisticadas en lo humano y sólo nos vende aparatos cada vez más sofisticados, menos útiles, y cada vez menos y menos sostenibles.

Fuente: https://ctxt.es/es/20201101/Firmas/34160/Marga-Mediavilla-5g-cuidados-desarrollo-tecnologia-cambio-climatico.htm

 

sábado, 21 de noviembre de 2020

Abeid Moulud: “Si no liberamos nuestro país no tendremos un futuro”

Tinduf
Dos hombres observan un campo de refugiados en Tinduf Edu León

 Abeid Moulud intenta volver a Sahara para sumarse a la lucha. Su hijo ya está en el frente. Gente de todas las edades se moviliza para apoyar en la guerra con Marruecos, Moulud desgrana los motivos en esta entrevista.

Abeid Moulud contesta al teléfono desde Bilbao, pero desería estar en el Sahara Occidental. A Euskal Herria le unen varias cosas: Bir-Lehru, la daira de la que fue alcalde entre 2010 y 2013, está hermanada con la localidad de Tolosa (Guipuzcoa). Su hijo, que hoy es uno de los jóvenes voluntarios que han acudido a la llamada a filas del Frente Polisario, pasó varios veranos aquí con el programa vacaciones solidarias. Lazos entre pueblos que no tienen su reflejo en la política estatal: solo un día después de conversar con Moulud, el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska se reunía con su homólogo marroquí para hablar mucho de inmigración y nada del Sahara Occidental, disipando ante las autoridades de Rabat cualquier inquietud que pudieran tener después de que Unidas Podemos haya reclamado un referéndum.  

Han pasado ya varios días desde que el Frente Polisario declarase la Guerra a Marruecos, el pasado 15 de noviembre. Dos días después de que Marruecos atacara una manifestación pacífica en la brecha del Guerguerat. Moloud repasa los hechos con detalle, el suyo es un relato vehemente. Desde el otro lado del teléfono este veterano activista de la causa saharaui insiste en que su visión es personal. Y sin embargo su visión personal resuena a memoria y anhelos colectivos

¿Cómo se ha llegado de nuevo a la guerra?
Llevamos más de 29 años con un alto al fuego en espera de un referéndum que las Naciones Unidas debían organizar. Hay un actor designado para ello, la MINURSO, la primera que estaba ahí el 6 de septiembre de 1991 para firmar el cese al fuego entre el Frente Polisario y Marruecos. En todos estos años no hemos visto ningún avance: acordamos poner fin a la guerra y firmar el acuerdo del 91, pero con el objetivo de realizar un referéndum de autodeterminación donde todos los saharauis puedan definir su destino.

Sin embargo la MINURSO, en lugar de jugar su papel, su responsabilidad de velar por los derechos humanos en las zonas ocupadas, en lugar de evitar alienarse con ninguna de las partes, se convirtió en un soldado de guardia del ejército marroquí y funciona de acuerdo a sus intereses.

¿En qué sentido?
Para empezar, la brecha de Guerguerat no está incluida en el acuerdo militar número 1. En este acuerdo, firmado en 1991, solo se acordaron cuatro brechas para que la MINURSO pueda entrar y salir entre las zonas liberadas donde está el Polisario y las zonas ocupadas donde está Marruecos. La brecha del Guerguerat la hizo Marruecos, no tiene un mínimo de legalidad para que la MINURSO se presente y diga que este es un paso comercial ni nada por el estilo.

La población saharaui se ha visto obligada a decirle al mundo entero que ahí pasan todos los países. Que le están dando a Marruecos el derecho de saquear las riquezas de los saharauis en las zonas ocupadas, mientras que hay miles de jóvenes saharauis que están desempleados en las zonas ocupadas, mientras que hay familias en las zonas ocupadas que no tiene para comprar pan. Su pesca, su fosfato, todo se saca y se vende.

¿Cómo fue la escalada en Guerguerat? 
La población civil ha decidido decir alto: esto se tiene que parar. Los manifestantes son civiles. La MINURSO cuando se presentó a negociar con ellos hizo muchas concesiones a Marruecos. Los marroquíes pensaron que el Polisario no iba a responder. Cómo no vamos a responder si nuestros ciudadanos fueron solo con banderas del Frente Polisario y sus manos vacías. Cantando una serie de lemas que les dicen que dejen nuestra tierra, que dejen nuestras riquezas, que no las exploten más, que cierren esa brecha que es ilegal. Marruecos decide sacar al ejército para atacar a una población pacífica. Normal que el Polisario responda

Marruecos ha cometido un error grave, que lo van a pagar solo ellos, porque fue quien interrumpió el cese al fuego, no los saharauis. Hemos estado 29 años soportándolo, pero eso se ha acabado y no fue por nuestra parte, fue por la parte de Marruecos. Hemos vuelto a la guerra y estamos más listos que nunca. No es que nosotros seamos amantes de la guerra, que nos guste matar, que se pierdan vidas, las nuestras o las de los marroquíes. Hemos retornado a la guerra por la obligación de defender nuestros derechos, defender nuestra soberanía y por defender nuestra dignidad.

Entráis en guerra ahora pero no se puede decir que todos estos años hayáis vivido en paz 
Se ha hablado mucho de la brecha de Guerguerat pero la forma en la que se está planteando la cuestión no es justa. Porque si van a hablar de los derechos humanos, si van a hablar del desarrollo del mercado, de que mediante esta brecha se abastece a otros países. ¿Por qué no hablan de un pueblo que lleva más de 45 años en el exilio? Si existen los derechos humanos, ¿por qué no hablan de nuestros presos políticos? Los de Gdeim Izik, que están condenados a cadena perpetua o a 25 y 30 años de prisión solo porque han dicho que no son marroquíes, solo por haberle dicho a Marruecos que salga de su país. ¿Dónde están esos derechos humanos de los que habla todo el mundo?

¿Cómo se piensa en un futuro en este contexto? 
Nosotros el futuro que pensamos es que tengamos un país libre e independiente, damos y daremos todo por él. Si no liberamos nuestro país, estamos seguros de que no tendremos futuro ni lo tendrán nuestros hijos. El que no tiene país, no tiene nada.

Nuestros jóvenes que nacieron durante la etapa de la guerra, y los que nacieron después, fueron los primeros voluntarios en incorporarse al ejército. Y todos los saharauis —y esto no es propaganda— todos, empezando desde mí aquí en España, pero también en Francia, en Alemania, en todas partes del mundo, estamos bajo la dirección del Frente Polisario, cuando nos lo digan estaremos presentes y tomaremos las armas para luchar contra Marruecos.

Esta guerra no es como la otra. Si hay negociaciones las habrá bajo las armas, ya no hay alto al fuego, ya no hay más engaños de las Naciones Unidas, ni de la comunidad internacional porque apoyan y le dan los derechos al fuerte. No creo (y esta es una opinión muy personal) que los saharauis acepten otro alto al fuego si no es bajo condiciones muy rigurosas.

Pero Marruecos cuenta con un ejército fuerte, ¿no temen combatirlo?
No hay que creer su propaganda. Desde el primer día que abrió fuego el ejército saharaui en Guerguerat los marroquíes están en condiciones feísimas. Muchos se fueron de las trincheras en el muro según las informaciones que se recolectan desde los frentes. Nosotros somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo porque luchamos por una causa justa. No somos de los que piensan que van a morir y dejar riquezas, que van a morir y dejar algo, nosotros estamos dispuestos a morir por la patria, por nuestro territorio, lo defenderemos de cualquier manera.

Esta guerra no va a limitarse al muro, va a alcanzar a todas las zonas ocupadas, a las empresas que están en el mar...  los días próximos lo van a mostrar. Nosotros no le tenemos miedo a las armas de Marruecos porque están en manos injustas. Están en manos de soldados y oficiales que defienden la injusticia. Nosotros estamos muy convencidos de que estamos luchando por algo justo.

Todos estos años de espera y de persecución política, parece que les hayan preparado para este momento
Nosotros siempre hemos tenido en cuenta que algún día —visto el retraso en el que han incurrido las Naciones Unidas y por el no cumplimiento de sus promesas respecto al referéndum— volveríamos a las armas. Y hoy estamos más preparados que nunca. Tenemos miles de jóvenes de todas partes del mundo que se han incorporado o están dispuestos a incorporarse en el ejército. Nuestros estudiantes en Cuba están llamando a incorporarse, también nuestros estudiantes en Argelia, en España, en Francia. Toda nuestra juventud y nuestros ancianos combatientes con su experiencia, son los primeros que respondieron al llamamiento del Frente Polisario a incorporarse a las unidades avanzadas. Estamos convencidos todos, hombres, mujeres, niños y ancianos de 90 y 100 años, de que estamos defendiendo algo justo, algo nuestro, nuestro territorio.

Fuiste alcalde, ¿cómo se gobierna un ayuntamiento en este contexto?
Gestionamos de acuerdo a nuestras condiciones. Se sabe que un alcalde de un ayuntamiento cuenta con un presupuesto, aquí la cuestión es así. Pero nosotros tenemos a los alcaldes en condiciones de refugio, y gestionamos a nuestra manera dentro de estas condiciones, intentando hacer posible dar a la ciudadanía todo lo que se pueda, para fortalecerla y que pueda resistir en estas condiciones.

 ¿Cómo se siente el contraste entre la red de solidaridad en la población española y el abandono de los sucesivos gobiernos? Y, hablando de solidaridad: ¿Cómo se vive el programa Vacaciones Solidarias desde el lado de las familias que mandan a sus hijos?
A las familias españolas les agradecemos mucho siempre que cooperen y ayuden a nuestro hijos a poder salir y ver el mundo. Viajar desde una zona inhóspita donde hay condiciones muy duras es sinceramente muy fuerte, pero nosotros siempre hemos valorado esta oportunidad muy bien, estamos muy agradecidos a aquellas personas que colaboran con nosotros, aquellos que creen en la causa saharaui y la defienden.

En general, la población española siempre ha sido amable, siempre ha sido simpatizante de la causa del Sahara porque sabe que es una causa justa. Saben muy bien que los gobiernos españoles se echaron atrás, nos traicionaron —no hay otra expresión que se pueda utilizar— empezando por Felipe González y continuando por Aznar, Zapatero y actualmente Pedro Sánchez.

Lo que yo no entiendo, a lo que no le puedo encontrar una explicación, es que un país que ha colonizado a otro durante 100 años le dé la espalda. Tampoco entiendo cómo un pais democrático, que dice que respeta los derechos humanos, no ve lo que está pasando en nuestras zonas ocupadas. Son los intereses, es el saquear nuestras riqueza, muchas empresas españolas que están en Marruecos faenan en la pesca saharaui.

Entonces, además de la presión institucional sobre el gobierno español, ¿habría que boicotear a esas empresas?

El rol de poner a estas empresas sobre la mesa está en manos de la población española: no es algo secreto que España se está beneficiando de las riquezas del Sahara Occidental. Nosotros no podemos decirles qué es lo que tienen que hacer ustedes, pero está muy claro.

Ahora,  las aguas del Sahara Occidental, el espacio aéreo y el espacio terrestre no son seguros, son zonas de guerra. Lo quiero dejar claro para que no pase lo que pasó en los años 80. Algunos barcos, que no contaban con que el Polisario les podía atacar, fueron entonces atacados y se apresó a los marineros. Actualmente se está repitiendo la misma situación, todos aquellos que faenan en las aguas del Sahara Occidental tienen que estar bien informados de que es una zona de guerra.

Ahora hay muchas personas y medios pendientes de esta guerra. Pero sabemos que las cosas no duran mucho en la agenda mediática, y que habrá gente a la que esta cuestión le resulta ajena, o no entienden qué está pasando. ¿Qué le dirías a esa gente?
Les digo que no somos nosotros los culpables de que se vuelva a la guerra, nosotros hemos dado todo lo que podemos dar para que haya una solución al conflicto, para que no haya guerra. Les digo que esta guerra si continúa va a ser más fuerte que la otra, y que no habrá un alto al fuego sin armas, una solución sin armas.

No era nuestro objetivo llegar a una guerra, pero las Naciones Unidas, España, Marruecos y Francia son las que nos han hecho retomar esta guerra: No han cumplido con sus deberes. Porque si alguien está bien informado sabrá que desde el 21 de octubre, cuando llegaron los manifestantes a la brecha del Guerguerat, la MINURSO, que representa a las Naciones Unidas para velar por el alto al fuego y los derechos humanos en las zonas ocupadas, ha sido un soldado de guardia de los marroquíes que trabaja a su favor. Porque ellos saben que esa brecha no existía, y es ilegal. Esas son nuestras fronteras, nosotros tenemos que defender nuestras fronteras. 

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/sahara-occidental/abeid-moulud-si-no-liberamos-nuestro-pais-no-tendremos-un-futuro

jueves, 19 de noviembre de 2020

“Gobiernos y bancos liderados por mujeres son menos corruptos”

La suma inteligente

Este boliviano está considerado uno de los economistas más prestigiosos del mundo. Ha sido economista jefe y director del programa de competitividad global en el Foro Económico Mundial, representante del Fondo Monetario Internacional en Moscú y director del Grupo de Indicadores Globales del Banco Mundial. Su trayectoria le ha permitido estudiar gobiernos y economías de todo el mundo, y tiene algo importante que contarnos. En su libro Igualdad para las mujeres, prosperidad para todos (Erasmus Ediciones), que firma junto a Bahiyyih Nakhjavani, nos da datos y estudios que demuestran claramente que la desigualdad de género es mala para la economía, contribuye a la inestabilidad política y azuza el hambre y la pobreza. Sumar es lo más inteligente.

https://www.lavanguardia.com/ra/lowres/GODO/LV/p7/WebSite/2020/11/19/Recortada/img_edefrutos_20201105-154233_imagenes_lv_propias_edefrutos_economista81-kOpB-T3HDGG5M5ULSYGGR-992x558@LaVanguardia-Web.jpg
Augusto López-Claros, economista, dirige la fundación Global Government Forum

 Soy varón y blanco. ¿En qué me afecta la desigualdad de género?

La discriminación de la mujer es una violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada por 193 países. Pero si eso no le basta le diré que en los últimos 30 años hemos comprobado que la desigualdad de género es una nefasta política económica.

Cuénteme por qué.

Hay múltiples evidencias que demuestran que cuando la mujer se incorpora a la fuerza de trabajo mejora el crecimiento de la economía, y al aumentar su capacidad de decisión aumenta la prosperidad de la sociedad.

En política, ¿las mujeres suman o restan?

Haber marginado a la mujer de la economía y de la política ha acarreado costes enormes. De los 193 países de la ONU hay 21 que tienen una jefe de Estado, y el 40% de los éxitos a la hora de manejar la Covid son países dirigidos por mujeres.

¿Alguna otra razón objetiva?

En las últimas décadas, la seguridad ha estado enmarcada en cuestiones militares, pero las líderes la enmarcan en el bienestar humano. Así que puedo casi garantizarle una cosa.

¿Qué puede casi garantizarme?

A medida que los países pasen a estar gestionados por mujeres, a medida que llevemos ese 11% al 50%, la seguridad estará cada vez más vinculada a la educación, la salud y la protección de la juventud que a la fuerza y estrategia militar.

Si no existiera la desigualdad de género, ¿la crisis económica hubiera sido distinta?

Voy a hacer referencia a tres estudios que han salido sobre la participación de las mujeres en la dirección de empresas. Se hizo una encuesta en el 2015 en el Reino Unido a 6.500 empresas listadas en la bolsa. Las dividieron en dos grupos: uno con tres o más mujeres en la dirección y el otro con menos de tres.

¿Y?

Las empresas con más líderes femeninas en las cúpulas directivas obtienen más rentabilidad y mayor estabilidad en la plantilla.

No es poco.

Y mucha menos incidencia de escándalos financieros, fraude, corrupción, todo eso que socava la confianza de los inversores y de los consumidores y contribuye a crear mayor incertidumbre en la economía.

...

Esto refuerza algo que nosotros en el Banco Mundial hemos verificado empíricamente, y es que en general las mujeres son menos proclives a la corrupción que los hombres.

Entendido.

Un estudio reciente del FMI sobre el sistema financiero concluye que los bancos con mayor participación femenina en la dirección son menos vulnerables a la crisis y la inestabilidad. La evidencia empírica es apabullante.

¿También en gobernanza?

Comparar la evolución de los países que tienen cuota femenina en sus parlamentos y los que no es sorprendente.

Póngame un ejemplo.

En los años noventa en India se aprobó una ley que le daba la opción a los estados de introducir una cuota del 33% de mujeres en el consejo de la aldea. Diez años después se vio que la gestión de los recursos públicos en los que habían introducido la cuota había cambiado.

¿Hacia qué dirección?

Mayor calidad de vida de la comunidad. Se estaba gastando mucho más en educación, salud pública y pozos de agua potable. Invertir en educación es invertir en capital humano, y eso potencia el crecimiento económico a futuro.

¿Hay alguna relación entre la desigualdad de género y la inestabilidad política?

¿Sabe cuántas mujeres había entre las cien personas que estuvieron involucradas en la toma de decisiones de entrar o no en la Primera Guerra Mundial, en su ejecución y en el posterior tratado de paz que sentó las bases para la Segunda Guerra Mundial?

Ninguna.

¡Exactamente! El siglo XX es uno de los más sangrientos de nuestra historia, y las decisiones las han tomado unilateralmente hombres, con sus prioridades, prejuicios, impulsividad y testosterona.

Mejor decidir entre todos.

En los últimos años se han hecho estudios que demuestran que cuando la mujer tiene una silla en la mesa de las decisiones importantes, las ­decisiones son más coherentes.

¿Las leyes también nos discriminan?

En el Banco Mundial hemos hecho una recopilación exhaustiva en 190 países de todas las discriminaciones que tienen incrustadas en sus leyes (la Constitución, el Código Civil, la legislación laboral y tributaria) y hemos identificado 1.700 sesgos en la ley que convierten a la mujer en una ciudadana de segunda categoría.

Póngame un ejemplo.

En Rusia las mujeres tienen vedadas 456 ocupaciones: desde ser chófer del metro hasta docenas de trabajos en el sector energético, que está muy bien remunerado. Y eso es miope.

Pues la visión que domina el mundo es que la mujer le quita el trabajo al hombre.

Cierto, pero eso no quita que ver la igualdad de género como un juego de suma cero en el que mejorar la posición de las mujeres implica un coste para los hombres es absurdo e irracional.

 Fuente: https://www.lavanguardia.com/lacontra/20201119/49540804069/gobiernos-y-bancos-liderados-por-mujeres-son-menos-corruptos.html

martes, 17 de noviembre de 2020

La Carta de Michael Moore a Joe Biden

La Carta de Michael Moore a Joe Biden Que Está Estremeciendo el Mundo. Completamente en Español

 Estimado Presidente Electo Biden:

En primer lugar, ¡Felicitaciones! Lo logró. ¡Lo logramos! Usted detuvo la locura. Una nación agradecida, y yo mismo, estamos en un estado de alegría, esperanza y alivio. ¡Gracias por eso! Todos estamos ansiosos por unirnos a usted para reparar el daño hecho a nuestro país y eliminar todo eso de nuestra sociedad y nuestra política que nos trajo a alguien como Donald Trump.

Sr. Presidente electo, yo lo conocí por primera vez en la Convención Nacional Demócrata en Boston en el 2004. De nuestra charla de ese día tuve claro que usted no era el político que recordaba de la década de 1990. Ese día en Boston, llevábamos más de un año en la guerra de Irak, una guerra por la que usted votó. Mi “Fahrenheit 9/11” acababa de salir y usted quería hacerme saber que estaba consciente de la locura en la que le habían metido.

Me pareció que estaba haciendo un gran examen de conciencia y quería escuchar mis pensamientos. Para ser honesto, yo estaba distraído por lo perfectos que eran sus dientes y me preguntaba, ¿realmente podría usted ser de la clase trabajadora? Al final de nuestra charla, estaba convencido de que había algo bastante real y muy bueno en usted, aunque quizás un poco escondido por dentro. ¿Saldría fuera alguna vez para que el público pudiera verlo? Al reflexionar hoy sobre esto, y sobre usted, espero sinceramente que gobierne como presidente de la clase trabajadora. Usted, uno de nosotros, en la Casa Blanca. Así es como debería sentirse. Sus acciones, si son audaces y valientes, lo harán realidad.

También es nuestro segundo presidente católico. Creo que es usted una persona de fe. A usted y a mí nos enseñaron las mismas lecciones en la escuela católica: amar a nuestro prójimo, incluso a nuestro enemigo; para crear un mundo en el que todos, independientemente del estado o la estación, tengan un asiento en la mesa y todos obtengan una porción del pastel; un mundo en el que “al rico le resultará más difícil entrar al cielo que a un camello pasar por el ojo de una aguja“. Nos enseñaron que seremos juzgados por cómo tratamos a los más pequeños entre nosotros. ¿Tengo ese derecho? ¿No son estos los principios morales y fundamentales de la próxima presidencia de Biden?

Me conmovió tanto su discurso de victoria el sábado por la noche cuando les dijo a los inmigrantes y a los hijos de inmigrantes que los Soñadores ya no tendrían que vivir con miedo. Que los musulmanes serían nuevamente acogidos en nuestro país. Que el mundo podría dar un suspiro de alivio porque íbamos a dejar que el propio planeta Tierra respirara y tuviera algo de alivio. Y usted les dijo a los maestros de Estados Unidos que a partir del 20 de enero, “uno de los suyos vivirá en la Casa Blanca“. Eso se sintió instantáneamente bien.

Entonces, si me lo permite, me gustaría sugerir algunas cosas que podrían hacer de su presidencia una de las mejores que haya tenido este país. Es posible que usted y yo tengamos nuestras diferencias políticas (¡a usted le gustan los trenes de Amtrak, y a mí me gustaría viajar en un tren bala de Nueva York a Los Ángeles en 10 horas! 😎), pero sé que usted y yo, y decenas de millones de personas más, todos quieren y creen en las mismas cosas básicas:

• La atención médica es un derecho humano y todos los estadounidenses deben estar cubiertos;
• Todos deben recibir un salario digno y todos debemos trabajar para eliminar la pobreza y reconstruir nuestra rota clase media;
• Debe reducirse el enorme y creciente abismo entre los ultrarricos y todos los demás, y los ricos deben volver a pagar los impuestos que deben pagar;
• A las mujeres se les debe pagar lo mismo que a los hombres, y ningún hombre o gobierno tiene derecho a decirles qué pueden hacer o no hacer con sus cuerpos.

Así que aquí está mi modesto aporte:

1. Tiene razón al convertir la contención del Covid-19 en la Priridad # 1. Si Trump hubiera ganado, supongo que hasta un millón de personas en el próximo año habrían muerto por haber ignorado este virus. Ayer nombró a su grupo de trabajo de médicos y científicos para el Covid y los está poniendo a trabajar. No tenemos un segundo que perder. Gracias por esto.

2. Tan pronto como pueda, proporcione mucho más alivio por desempleo para los desempleados, cheques de estímulo para todos, ayuda para las pequeñas empresas y la creación de empleos que necesitamos desesperadamente.

3. Millones han perdido su seguro médico porque nuestro sistema vincula la cobertura médica de uno a su empleador. ¿Qué sucede cuando el empleador, como ahora, desaparece repentinamente, o el jefe se despierta una mañana y decide que los beneficios de salud de estos empleados son demasiado costosos y deben recortarse? ¡BOOM! Millones de familias de repente no tienen seguro médico. Esto es una locura. Usted DEBE crear un sistema de salud como cualquier otra democracia industrial, uno respaldado por el gobierno, no por los caprichos del jefe donde trabaja o una pandemia que lo tire abajo. Esto es simplemente sentido común.

4. Veo a varias personas que intentan atribuirse el mérito de su victoria y que utilizan sus agendas personales para alejarlo de la izquierda progresista y acercarlo al centro cobarde que cree que la mejor manera de vencer a los republicanos es simplemente convertirse en una versión más fácilmente digerible de los mismos republicanos. Creen que debido a que Trump obtuvo 70 millones de votos, los demócratas deberían rechazar Black Lives Matter, AOC y cualquier cosa que suene vagamente a socialismo, en un momento en el que la mayoría de nuestros ciudadanos menores de 35 años, según la mayoría de las encuestas, prefieren la idea de socialismo democrático sobre la codicia del capitalismo moderno. ¿Por qué arriesgarse a perderlos? Necesitamos escuchar y comprender por qué se sienten así. Han tenido que cargar con una aplastante deuda estudiantil y les hemos entregado un planeta en medio de su sexto evento de extinción como su futuro. ¡Usted y Barack les presentaron los beneficios del socialismo democrático al permitirles permanecer con el seguro médico de sus padres hasta los 26 años! El resultado: Simplemente establecieron un récord al salir y votar por usted en el mayor número de jóvenes de la historia.

Pero usted sabe todo esto. Y también sabe cómo ganó estas victorias tan finas como una navaja en los últimos cinco estados mientras veíamos nerviosamente llegar las boletas finales de la Filadelfia Negra, el Detroit Negro, la Atlanta Negra, el Flint Negro. En el oeste, fueron los votantes latinx y navajo quienes le entregaron Nevada y Arizona. En su discurso del sábado lo reconoció. Y nunca en nuestra historia he escuchado a un presidente electo señalar a la comunidad negra y agradecerles “por apoyarme. ¡Y les prometo que les respaldaré! ” Los negros, los morenos y los indígenas, además de una avalancha de mujeres y votantes adultos jóvenes hicieron que esto sucediera. Guau. Sé absolutamente que usted mantendrá esa promesa.

5. Por favor, no cometa el mismo error que cometió un presidente Obama bien intencionado en sus dos primeros años. Él quería que todos se llevaran bien. Estaba dispuesto a comprometerse en cualquier cosa. Kumbaya. Los republicanos ya habían decidido que iban a bloquear TODO lo que proponía Obama y eso es exactamente lo que hicieron durante ocho largos años con una disciplina y una crueldad que probablemente deberíamos envidiar.

No deje que eso le pase a usted. Cargue el 20 de enero como un Franklin Delano Roosvelt con esteroides. No tiene elección. ¡La gente se está muriendo! Necesita firmar órdenes ejecutivas y engatusar, exigir y avergonzar al Congreso para que actúe. ¡Y VAYA A LO GRANDE! ¡Elimine el Colegio Electoral a través de la Ley Nacional de Voto Popular! ¡HECHO! ¡Ratifique la Enmienda de Igualdad de Derechos para las mujeres! ¡Solo se necesita un estado más! ¡HECHO! ¡Envíe el Cuerpo de Ingenieros del Ejército a Flint para reemplazar las tuberías de agua envenenadas! ¡¡HECHO!!

¡Y nada de lo anterior necesita un solo voto del Senado de los Estados Unidos! De hecho, el verano pasado, su grupo de trabajo conjunto de unidad “Biden-Bernie” identificó la friolera de 277 políticas y decisiones de Trump que usted tiene la autoridad legal para revertir inmediatamente por orden ejecutiva o decisión de política presidencial. ¡Encuentre ese gran rotulador negro y hágalo!

Pero sí, también necesitamos desesperadamente esos dos escaños del Senado de Georgia para que los años de Biden / Harris tengan un comienzo espectacular. ¡Hagamos que eso suceda! ¡Todos a la obra desde ahora hasta el 5 de enero! Todos haremos lo que sea necesario.

Amigos míos de izquierda que son más cínicos que yo probablemente se estén preguntando por qué le envío esta carta. ¡Jaja! Bueno, porque le vi besar la cabeza de ese joven afligido en el memorial de Parkland, Florida, por las víctimas de los disparos en la escuela secundaria Stoneman Douglas.

Y porque le vi en New Hampshire este año mientras estábamos trabajando para Bernie, y usted estaba haciendo una parada de campaña y había un niño inquieto de cinco años en la primera fila. Sus padres estaban tratando de que se calmara. Usted se detuvo y habló con el chico. “Oye amigo“, dijo de una manera amable pero paternal, “si puedes aguantar y ser un buen chico por un rato, ¡te compraré un helado!” El niño se calmó, usted luego se acercó al niño y sus padres y les dió cinco dólares al niño para que su mamá y papá pudieran ir a buscarle un helado. Y pensé para mis adentros, esto es lo más extraño que he visto en mi vida, y luego comencé a llorar porque quería tanto que ese pedazo de Estados Unidos regresara, tonto, amable y enfocado en lo que es realmente importante: un maldito ¡cucurucho de helado!

Creo que por eso usted ganó. La gente vio lo que yo vi en usted allí en New Hampshire y en Boston ese día hace 16 años; sabían que tal vez, solo tal vez, sus vidas podrían mejorar un poco, con suerte MUCHO mejor, con usted en la Casa Blanca. Quizás menos de ellos mueran a causa del virus, este horror prevenible. Trump, de quien sabíamos muchas cosas despreciables y pensamos que ya habíamos visto cuán bajo podría llegar el listón para un ser humano, pero nunca lo consideramos bajo el apodo de asesino en masa, terrorista o superpropagador. Entonces usted, Joe, vino y nos ofreció un respiro, un descanso de la locura: “Sr. Biden, estaremos felices si nos das cuatro años de ‘¡No Trump!’

Pero creo que usted puede darnos mucho más que eso. ¿Cómo podrían ser nuestras vidas en cuatro u ocho años (con un Senado Demócrata para empezar)? ¿Qué tal si nadie vuelve a la quiebra porque se enfermó? ¿Qué tal si nadie está sentado en una celda de prisión por poseer marihuana o drogas reales? ¿Qué tal si todos los niños pueden ir a una gran escuela y cada vecindario tiene una biblioteca gratuita ampliada abierta los siete días de la semana? ¿Qué tal una licencia médica familiar pagada para que pueda cuidar de sus padres ancianos y no perder su trabajo? ¿Qué tal mi tren bala? Usted y nosotros podemos hacer que todo esto suceda. No es una ciencia exacta. Más de 30 países ya lo hacen. Están más felices. ¿Por qué no nosotros? Nuestros fundadores nos lo prometieron en su segunda frase: “la búsqueda de la felicidad“. Dijeron que eso es lo que sería Estados Unidos, y ha sido un día raro en el que realmente lo hemos vislumbrado.

Joe, usted es el hombre que cumplirá la promesa. Yo ayudaré. También lo harán mis vecinos en el piso donde vivo. Al igual que la mujer que entrega mi correo, los trabajadores que abastecen las estanterías del mercado de mi barrio, la enfermera que acaba de escribirme llorando porque ayer vio morir a su paciente número 22, solo, sin familia, de Covid. Sin mencionar los millones y millones de estadounidenses que están listos para ser soldados de infantería en su ejército de justicia, igualdad y amor. ¡Estamos todos con usted! No queremos volver a la vieja “normalidad“. ¡Queremos una nueva normalidad!

Queremos helado.

Reciba lo mejor de mí,

Michael Moore

P.D. ¿Sabe por qué creo que usted puede hacer esto y lo hará? ¡Usted elegió a Kamala Harris para postularse juntos! Clasificada como la senadora más liberal del Senado de Estados Unidos. Una mujer. ¡Una mujer negra! Vi el primer debate, aquel en el que ella le desafió y arrojó sombra sobre su yo más joven. La mayoría de la gente (incluyéndome a mí), si eso nos hubiera pasado, probablemente no lo hubiéramos superado. Usted lo hizo. Supongo que su conciencia le susurró: “bueno, carajo, tal vez ella tenga razón“. Usted no guarda rencor. Usted es un alma perdonadora. Pero entonces no solo la perdonó, ¡la puso en el Gran Ticket! ¿Quién haría eso? ¡Usted lo hizo! Es por eso que mi apuesta cautelosa y esperanzadora está en las buenas manos en las que estamos ahora: ambas manos, las manos de Kamala y las manos de los millones de personas que votaron por usted y continuarán levantándose y luchando por este nuevo y mejor, Estados Unidos post-Trump, post-pandemia.

 Fuente:https://eldiariolatinoamericano.com/la-carta-de-michael-moore-a-joe-biden-que-esta-estremeciendo-el-mundo/

lunes, 16 de noviembre de 2020

Investigadores muestran que se puede vivir bien en 2050 con la demanda de energía de los años 60

 A día de hoy, el consumo sigue estando relacionado con el comportamiento de la economía (a mayor crecimiento económico, más demanda energética). En el cálculo de los científicos, esa relación se rompe 
 
"I dannati" ("los condenados") del escritor y pintor italiano Lorenzo Paolini: una metáfora del consumismo y de la barbarización de la cultura. Encarcelado queriendo ser libre, y donde ya no se puede parar porque un retraso tal vez pueda significar la muerte.

Una vida digna para todos los habitantes del planeta en 2050 sería posible con un 60% menos de la energía que usamos hoy. Según los cálculos de un grupo de investigadores de la Universidad de Leeds en el Reino Unido, con un gasto de energía global similar al de los años 60, la población mundial, que se estima que se habrá triplicado para entonces, podría satisfacer todas sus necesidades materiales básicas para llevar un estilo de vida con comodidades propias de los países desarrollados. 

Para ello sería necesario, apunta el estudio publicado en la revista científica Global Environmental Change, implementar en todos los ámbitos la tecnología disponible para conseguir más eficiencia, reducir drásticamente el consumo global y acabar con las desigualdades.

La investigación, que calcula el gasto energético global mínimo para cubrir las necesidades básicas para una población de unos 10.000 millones de habitantes, asegura que el nivel de vida que podría conseguirse con un gasto en energía reducido es mucho más generoso de lo que solemos pensar.

"Nuestro trabajo responde a las objeciones que dicen que los ecologistas solo proponen volver a las cuevas", comentan con ironía los autores en su estudio; y matizan: "Quizá, pero se trata de unas cuevas con bastantes lujos en las que se ofrecen servicios altamente eficientes para cocinar, mantener los alimentos o lavar la ropa; 50 litros de agua por persona al día con 15 litros de agua caliente para el baño, una temperatura en los hogares de 20 °C todo el año, acceso a ordenadores conectados a las tecnologías de la información, y una red de transporte que proveería entre 5.000 km y 15.000 km al año por persona, además de un servicio de sanidad universal y una educación gratuita para todos entre 5 y 19 años".

Para los investigadores, el estudio no solo desmonta la idea de que no hay suficientes recursos para todos los habitantes del planeta, sino que demuestra que se podría conseguir un nivel de vida con muchas comodidades con menos energía de lo que pensamos.

La manera de lograrlo sería implementar ese nivel de suficiencia con comodidades a toda la población. Con ello, la energía necesaria supondría menos de la mitad de lo que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que se podría conseguir en su modelo de desarrollo sostenible. "En la estimación de la AIE se acepta que los países más pobres subirán su demanda al salir de la pobreza, pero los países más ricos seguirán consumiendo como ahora", dice Joel Millward-Hopkins, el principal investigador del estudio. "Ellos ponen un límite mínimo al consumo por abajo pero no por arriba, y nosotros asumimos que toda la población puede vivir en este umbral donde se supera la pobreza pero no hay grandes lujos".

En su modelo ideal, con el consumo limitado por persona y tecnología eficiente en todos los sectores, el gasto anual por habitante podría reducirse a 15 Gigajulios (GJ) frente a los 80 GJ que se consume en el mundo hoy en día. Esto supondría que la demanda de energía se podría cubrir mucho más fácilmente.

"Nuestro estudio muestra otro mundo diferente", explica por teléfono una de las autoras, Julia Steinberger, "y esto puede ser una motivación para alcanzarlo".

Como ellos mismos reconocen, sin embargo, el estudio no aborda los pasos políticos y sociales para conseguirlo. El modelo que se propone implica que los habitantes de los países desarrollados reduzcan drásticamente su consumo, y que la energía se distribuya de forma equitativa y eficiente para que tenga como fin ofrecer una vida digna a toda la población. Pero, insisten, lo que ellos hacen es mirarlo de forma distinta.

"Muchos gobernantes acusan a los activistas ambientales de 'amenazar nuestro estilo de vida'", dice Steinberger, "sin embargo, merece la pena observar en detalle lo que ese estilo de vida representa. Ha habido una tendencia a simplificar la idea de la buena vida con la noción de que cuanto más mejor".

Millward-Hopkins acepta que uno de los mayores problemas es definir qué es una vida digna. "Es un concepto subjetivo que varía entre diferentes culturas y cambia con el tiempo", nos explica por correo electrónico. "Aunque hay algunas variables, como la alimentación o la temperatura cómoda para nuestros hogares, que son más objetivas".

En su documento, los autores han usado los criterios de investigadores como Narasimha Rao y Jahoon Min, en el que no solo se incluyen las necesidades básicas como la higiene o la alimentación, sino también los medios que permiten desarrollar otros aspectos esenciales para los humanos como su vida política y social. Por ejemplo, se incluye una capacidad de transporte que pueda incluir desplazamientos de ocio, un ordenador por hogar con conexión a Internet de alta velocidad o un teléfono móvil para cada persona mayor de 10 años.

Sin embargo, admite, han dejado fuera aspectos como el ocio o la innovación. "Es una de las limitaciones del estudio aunque si añadiéramos la energía de estos sectores seguiría estando por debajo del 50% de nuestra demanda global actual", dice Millward-Hopkins.

 "Nuestro modelo solo quiere mostrar un posible destino, nada más", continúa. "Confirma que ya existen soluciones tecnológicas para reducir el consumo de energía hasta niveles sostenibles. Lo que nosotros añadimos es que los sacrificios materiales que se necesitan para conseguir esto son mucho más pequeños que lo que muchas narrativas populares creen". 

Fuente: https://www.eldiario.es/ballenablanca/365_dias/investigadores-muestran-vivir-2050-demanda-energia-60_1_6431271.html

viernes, 13 de noviembre de 2020

La noche de San Daniel

Ataque y defensa de los artilleros pronunciados en el cuartel de San Gil el día 22 de junio de 1866. Grabado de Marcelo París por dibujo de Alfredo Perea: Carlos Rubio, Historia filosófica de la revolución española de 1868, Madrid, 1868.
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   En aquella época fecunda de graves sucesos políticos, precursores de la Revolución, presencié, confundido con la turba estudiantil, el escandaloso motín de la noche de San Daniel -10 de abril del 65-, y en la Puerta del Sol me alcanzaron algunos linternazos de la Guardia Veterana, y en el año siguiente, el 22 de junio, memorable por la sublevación de los sargentos en el cuartel de San Gil, desde la casa de huéspedes, calle del Olivo, en que yo moraba con otros amigos, pude apreciar los tremendos lances de aquella luctuosa jornada. Los cañonazos atronaban el aire; venían de las calles próximas gemidos de víctimas, imprecaciones rabiosas, vapores de sangre, acentos de odio... Madrid era un infierno. A la caída de la tarde,cuando pudimos salir de casa, vimos los despojos de la hecatombe y el rastro sangriento de la revolución vencida. Como espectáculo tristísimo, el más trágico y siniestro que he visto en mi vida, mencionaré el paso de los sargentos de Artillería llevados al patíbulo en coche, de dos en dos, por la calle de Alcalá arriba, para fusilarlos en las tapias de la antigua Plaza de Toros.
 
Los fusilamientos del 25 de junio de 1866, por Juan de Alaminos (1892) 
 
   Transido de dolor, les vi pasar en compañía de otros amigos. No tuve valor para seguir la fúnebre traílla hasta el lugar del suplicio, y corrí a mi casa, tratando de buscar alivio a mi pena en mis amados y en los dramas imaginarios que nos embelesan más que los reales.
   Respirando la densa atmósfera revolucionaria de aquellos turbados tiempos, creía yo que mis ensayos dramáticos traerían otra revolución más honda en la esfera literaria; presunción muy natural en los cerebros juveniles de aquella y esta generación... 
 
Galdós (1843-1920) pintado a sus 51 años de edad por el pintor postimpresionista español Joaquín Sorolla. 
 
Memorias de un desmemoriado
Benito Pérez Galdós
 

lunes, 9 de noviembre de 2020

Qué significa realmente que la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer tenga "una eficacia de más del 90%" según los primeros datos del ensayo clínico

Qué significa realmente que la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer tenga "una eficacia de más del 90%" según los primeros datos del ensayo clínico

 La farmacéutica Pfizer y su socio BioNTech han anunciado hoy que, según los datos iniciales, su vacuna contra el COVID-19 supera, con mucho, las expectativas que se tenían: tendría una eficacia de más del 90% frente a las cifras del 60-70% que esperaban.

El estudio está en marcha y esto quiere decir que los datos son de todo menos definitivos: hablamos de 94 infectados en una muestra de 44.000 personas. Los datos son prometedores, pero muy preliminares: falta tiempo para conocer realmente cuántos participantes se infectarán definitivamente.

Como es evidente, si se confirma, sería una excelente noticia en un campo en el que no solemos tener muchas.

¿Qué significa realmente que una eficacia del 90%?

Para entender los datos que se han anunciado hoy, hemos de comprender cómo funciona exactamente el diseño del estudio. Según los planes iniciales, unas 44.000 personas participarían en él divididos en dos grupos. Los que recibirían la vacuna y los que recibirían un placebo. Luego habría que esperar a que los participantes se infectasen o no en su vida cotidiana y, con esos datos, comparar la eficacia de la vacuna frente al placebo.

Mientras tanto, un comité independiente va analizando los datos para comprobar que todo marcha en orden. Para hacer el anuncio, la compañía ha usado los informes del comité en los que se analizan los primeros 94 casos de COVID-19 que se han detectado entre los 44.000 participantes.

El "90% de eficacia" significa que, de los 94 infectados que han participado en el ensayo, menos de un 10% recibió la vacuna. El resto de ellos, recibió un placebo. Por lo demás, tras de este anuncio falta mucha información. Demasiada información, de hecho. Sobre todo, en un contexto, en el que los anuncios médicos están siendo usados como parte de una estrategia de crecimiento bursátil.

StatNews, por ejemplo, subraya el hecho de que esos 94 no son "infectados" propiamente dichos; sino pacientes con síntomas. Algo que tiene sentido si observamos el diseño del estudio y que complicaría aún más saber cuál es la efectividad real de la vacuna. En este sentido, aún no sabemos detalles cruciales como, por ejemplo, su eficacia en entornos reales, si la vacuna previene los casos graves o si reduce la transmisibilidad del virus. Es más, los resultados no han sido revisados ​​por científicos externos ni publicados en una revista médica: es una nota de prensa que habrá que contrastar con la realidad.

No hay que olvidar que las vacunas que desarrollan estas farmacéuticas tienen un enorme problema logístico: necesitan una temperatura de -70 grados. Algo para lo que ningún sistema sanitario actual está preparado. Es una buena notica que deberíamos tomarnos tomarnos con clama y reposo.

Fuente: https://www.xataka.com/medicina-y-salud/pfizer-dice-que-su-vacuna-covid-19-tiene-eficacia-90-primeros-datos-estudio-fase-iii-que-esta-marcha