viernes, 28 de junio de 2019

Carola Rackete, la capitana del Sea Watch 3, desafía a las autoridades italianas

La activista ha conducido su nave hasta Lampedusa, pese a no tener permiso


A sus 31 años, la activista Carola Rackete es el rostro de un desafío, de un jaque a la férrea política migratoria del ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, tras entrar sin permiso en aguas de ese país para llevar a tierra a 42 inmigrantes.

La joven alemana al mando del barco humanitario “Sea Watch 3”, que el 12 de junio rescató a 53 inmigrantes en el Mediterráneo central, ha demostrado su determinación al llevar a los náufragos a un puerto seguro que no sea la Libia de la que huyeron.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/internacional/20190628/463144185642/carola-rackete-sea-watch-3-salvini-video-seo-lv.html

jueves, 27 de junio de 2019

Impedir un robo.


Freedom of Speech. Norman Rockwell
   ...
  En las democracias de masas actuales vibra un problema relativo a la libre circulación de las palabras. La posibilidad de aprovecharla para transformar la sociedad mediante el filtrado de las mejores palabras, las del conocimiento, encuentra obstáculos inéditos en tiempos de la Inglaterra victoriana. Donal Trump, el actual presidente de Estados Unidos que se ha alzado con el poder e intenta mantenerlo con una demagogia explícita que se hace creíble en nombre de la supuesta sinceridad con que se manifiesta, utiliza una estrategia de neutralización de la disidencia por acumulación*. Cuando critica a los medios de comunicación que no siguen a pies juntillas sus mandatos y lanza una sombra de duda sobre la totalidad de la opinión pública, no hace más que actualizar el manual del autoritarismo. En sus intervenciones en las redes sociales o en actos públicos, denuncia esos medios críticos calificando sus noticias de falsas. Su dedo índice señalando a un periodista cualquiera y gritándole "You are fake news" no solo supone una extralimitación del poder gubernativo, en la medida en que pretende controlar y amedrentar a los medios independientes, sino que tiene el efecto de desacreditar a todo el periodismo que ose cuestionar la licitud, legalidad o adecuación de las políticas de su gobierno. Al sostener que todo lo que se publica en su contra es altamente probable que sean infundios, desactiva la discusión pública. El debate social queda así adulterado, en la medida en que se extiende la opinión (falsa) de que ninguna opinión merece crédito, solo la de los que hablan con el desparpajo del presidente y sus acólitos. Si nada de lo que se escribe en los diarios es verdad, antes bien, si se extiende la sospecha de que todos mienten, entonces no tiene sentido seguir discutiendo.
   El pionero moderno de estas prácticas fraudulentas, Silvio Berlusconi, añadía a esta sospecha generalizada -en la que incluía también al sistema judicial- el control de la opinión en el mercado de las palabras. Propietario de más de la mitad de los medios de comunicación televisada y escrita, buscaba eliminar el libre intercambio de las opiniones por exclusión del adversario Con estos recursos logró transformar su éxito económico y mediático en poder político emulando los procesos oligárquicos que ya Aristóteles condenó en su Política como hijos bastardos de la aristocracia.
   Sin embargo, el poder que pretende eternizarse erosionando las bases constitucionales del sistema no es nunca capaz de neutralizar permanentemente las palabras de los que se resisten a ser aplastados. Todo intento de domesticar o enjaular las voces les da fuerzas renovadas y una capacidad de penetración que no tienen los discursos del poder. Las palabras que se articulan en contra del poder conservan propiedades heroicas, de modo tal que se da la contraintuitiva situación de que cuanto peor sean las condiciones para la manifestación del pensamiento, más convincentes suenan los lamentos, quejas y denuncias de los reprimidos. Obviamente, de esto no se sigue que sea aconsejable reprimir para garantizar la libertad, tan solo nos ilustra sobre la dificultad de contener las palabras...

Escribe Orwell que "el gran enemigo de la lengua clara es la falta de sinceridad", La sinceridad -, mejor, apariencia de sinceridad- de que hacen gala los populismos de derechas demuestra que la lengua clara también puede ser usada para manipular.


Las mejores palabras
De la libre expresión
Daniel Gamper

Hacia tierra baja

Resultado de imagen de Kenji Shibata
Kenji Shibata

   Aunque me ves por la calle,
también yo tengo mis rejas,
mis rejas y mis rosales.

Antnio Machado

martes, 25 de junio de 2019

Muerte de un padre y su hija inmigrantes en el Río Bravo

La foto del drama: muerte de un padre y su hija inmigrantes en el Río Bravo
 La corriente del río se llevó primero a la niña de menos de dos años de edad, el padre intentó rescatarla y se ahogaron los dos

Los cuerpos sin vida del padre y su hija en el río Bravo.
Los cuerpos sin vida del padre y su hija en el río Bravo. / EFE / ABRAHAM PINEDA-JACOME
Un padre y su hija de menos de dos años perdieron la vida al intentar cruzar el río Bravo cerca de la ciudad mexicana de Matamoros, según informó este lunes la esposa y madre de los fallecidos a las autoridades. La tragedia ocurrió la tarde domingo en la ciudad de Matamoros, en el nororiental estado mexicano de Tamaulipas, aproximadamente a un kilómetro del puente nuevo internacional.

Tania Vanessa Ávalos -esposa y madre de los fallecidos que logró ser rescatada- dijo a las autoridades que el agua se llevó primero a la niña y fue su padre quien salió en su ayuda, pero ambos fueron llevados por la corriente del río y desaparecieron. Integrantes de la Secretaría de Marina, de la Policía Estatal y personal de Bomberos, iniciaron la búsqueda de los cuerpos de manera inmediata sin obtener resultados positivos.

Lentitud en los trámites
El matrimonio de migrantes era originario de El Salvador y habían llegado a esta ciudad mexicana para pedir asilo político en los Estados Unidos. Sin embargo, ante la desesperación por la lentitud en los tramites decidieron junto con otros migrantes cruzar el río Bravo, según señaló la mujer.

Este lunes 24 de junio aproximadamente a las 10.00 hora local (15.00 GMT) los cuerpos sin vida del padre y de la hija fueron localizados por autoridades estatales, militares y personal de Protección Civil en la orilla del río a unos kilómetros del puente internacional de Matamoros que une esta ciudad con Brownsville (Texas).

Fuente:  https://www.elperiodico.com/es/internacional/20190625/la-foto-del-drama-muerte-de-un-padre-y-su-hija-inmigrantes-en-el-rio-bravo-7520885?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=cm

‘Sandra’, la orangutana que se convirtió en ‘persona’




Sandra tiene 33 años y vive en el Ecoparque de Buenos Aires. Es una orangutana mestiza a quien la justicia argentina ha reconocido sus derechos como “persona no humana”. Sus tutores legales quieren trasladarla a una reserva estadounidense. Otro capítulo de esta enrevesada historia

orangutan

'Sandra' con una revista junto a la cesta de su comida.
SANDRA NACIÓ el 14 de febrero de 1986 en el zoológico de Rostock, en lo que entonces era la República Democrática Alemana. No se sabe mucho sobre su infancia, salvo que su madre la rechazó. Creció en soledad. La enviaron al zoológico de Gelsenkirchen y en septiembre de 1995, con nueve años, fue vendida al zoológico de Buenos Aires. Allí se le encontró un compañero temporal con quien engendró a Sheinbira, una hembra. Sandra repitió la historia familiar: no quiso a su cría. Como su propia madre, carece de instinto maternal. De Sheinbira se perdió la pista. La compró un intermediario y se cree que está en algún lugar de Asia. Sandra permanece sola. Es el único animal de su especie en Argentina.

Hasta aquí la historia previsible de un animal en cautiverio. Lo que ocurrió a partir de 2014 resulta mucho menos previsible. La Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (AFADA), representada por el abogado constitucionalista Andrés Gil Domínguez, consideró que la situación de Sandra, “encerrada en una caja de cemento”, era intolerable y acudió a los tribunales para reclamar que dejara de ser considerada “cosa” u “objeto”, como establece el Código Civil y Comercial argentino. En marzo de 2015, el asunto llegó al Juzgado Contencioso, Administrativo y Tributario número 4 de la Ciudad de Buenos Aires, dirigido por la juez Elena Liberatori. Y ahí empezó a gestarse una sentencia sensacional. Empezó a gestarse también una peculiar relación afectiva entre una juez progresista y habituada a la polémica y una orangutana solitaria y, según sus cuidadores, crónicamente deprimida.

 Interrumpamos un momento la cuestión jurídica y saltemos en el tiempo hasta el 3 de julio de 2018. Sandra debía ser sometida a un chequeo médico completo, que la juez Liberatori había demorado hasta saber con exactitud qué pruebas eran necesarias y reunir un equipo profesional de máxima competencia. La orangutana bebió un zumo de frutas con un ansiolítico y luego recibió un dardo en la nalga cargado de Tilazol. Ya dormida, fue posible anestesiarla por completo. Sandra no es muy grande, pesa 40 kilos, pero es muy fuerte: puede romper con facilidad huesos humanos. El equipo médico estaba compuesto por el veterinario jefe del Ecoparque, Guillermo Wiemeyer; el cardiólogo Guillermo Belerenian, del Instituto Pasteur; la ecografista Laura Kocun y la veterinaria primatóloga Susana Avellaneda. Se le hicieron radiografías, electrocardiogramas, ecocardiogramas, análisis de sangre, hisopado de fosas nasales, amígdalas y laringe; se le extrajo una muestra fecal y se le examinó la dentadura.

Sandra, fotografiada en el Ecoparque, antiguo zoológico de Buenos Aires.

Sandra, fotografiada en el Ecoparque, antiguo zoológico de Buenos Aires.
La juez quiso estar presente. Una de las personas que realizaron el chequeo (cuyos resultados fueron buenos) cuenta que la juez no soltó en ningún momento la mano de la orangutana dormida. Para Elena Liberatori, Sandra había dejado de ser un caso más.

“Estudié leyes para defender a los inocentes, y no hay nada más inocente que un animal”, explica la juez. Cuando habla de Sandra, parece ­hablar de una amiga.

Volvamos al debate jurídico y científico. El 25 de agosto de 2014, después de la iniciativa de AFADA, Julio Conte-Grand, procurador general de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, publicó en el diario conservador La Nación un artículo titulado “Darwin ha muerto” en el que afirmaba: “La idea de otorgar personalidad jurídica a los animales, amén de configurar una ruptura con la visión clásica y un abierto rechazo a pautas distintivas básicas de naturaleza metafísica y antropológica, representa la literal y fatal descalificación de la teoría darwiniana, ya que parte importante de esa corriente de pensamiento, al tiempo que reclama el reconocimiento de la personalidad de los animales no humanos, se la niega a los embriones humanos”.

La conclusión de Conte-Grand era la siguiente: “Se postula, en consecuencia, que el ser humano, en alguna de las etapas de su vida, constituye una instancia evolutiva inferior a la de los monos. ¿Entonces el mono desciende del hombre?”.

 El artículo de Conte-Grand suscitó críticas de ­numerosos científicos argentinos y, desde España, de la entidad Proyecto Gran Simio. El diario izquierdista Página 12 publicó la respuesta al fiscal de 253 profesionales de la biología, bajo el título “Darwin sigue vivo, y también las malas interpretaciones de la teoría evolutiva”.

La mirada de la orangutana impresiona. El encierro la deprime: si no la estimulan, permanece inactiva la mitad del día.

La mirada de la orangutana impresiona. El encierro la deprime: si no la estimulan, permanece inactiva la mitad del día. AP
El caso de Sandra había abierto ya una gran polémica. Entretanto, la juez Liberatori preparaba su sentencia. Leyó, por ejemplo, Los animales no humanos, del jurista y sociólogo italiano Valerio Pocar, y El lenguaje de los animales, de la etóloga estadounidense Temple Grandin. Habló largamente con Lucía Guaimas, antropóloga y funcionaria de su propio juzgado. No llegó a descubrir, antes de emitir sentencia, la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia (2012), en la que un grupo de neurocientíficos, en presencia del astrónomo Stephen Hawking, proclamó que “los animales no humanos poseen substratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de los estados de consciencia, junto con la capacidad de exhibir comportamientos intencionales”. Liberatori conoció unos meses más tarde esa declaración, pero su decisión estaba tomada.

El 21 de octubre de 2015 se emitió sentencia: Sandra fue reconocida como “sujeto de derecho” (no “objeto”) y se ordenó al gobierno de la ciudad de Buenos Aires, propietario del zoológico y, por tanto, de la orangutana, que garantizara al animal “las condiciones naturales del hábitat y las actividades necesarias para preservar sus habilidades cognitivas”.

La Fiscalía recurrió y el titular del Juzgado número 15 de lo Penal, Gustavo Letner, consideró “extinta” la reclamación a favor de Sandra. Pero la Sala Tercera en lo Penal, integrada por tres magistrados, resolvió el 12 de diciembre de 2016 que Letner no había respetado los derechos de los demandantes (la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales) y consideró que “nada obsta a considerar a este tipo de animales como sujetos de derecho no humanos”.

Sandra quedó reconocida como persona no humana. Y se le concedió un recurso de habeas corpus, el procedimiento por el que cualquier detenido puede exigir comparecer ante el juez para que este determine sobre la legalidad de su privación de libertad.

La juez argentina Elena Liberatori, en su despacho.

La juez argentina Elena Liberatori, en su despacho.
 A su alrededor, en el zoológico de Buenos Aires, también habían empezado a cambiar las cosas. Como en otros lugares, el hecho de mantener animales encerrados y lejos de su entorno natural ya no parecía ni educativo ni divertido, sino cruel. El 23 de junio de 2016, el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, anunció que el zoo debía convertirse en un ecoparque. Las instalaciones se cerraron al público y comenzó el traslado de animales, hecho —según la Fundación Azara, una prestigiosa ONG dedicada a la protección de la naturaleza— con prisas y torpeza. Murieron numerosos animales, entre ellos un mono y cinco ciervos. “El grado de ignorancia y de desprecio por la vida animal ha superado todo límite ético”, dijo Adrián Giacchino, presidente de Azara.

Sandra iba quedándose sola. La juez Liberatori, convertida en la práctica en su tutora, había decidido que la orangutana debía pasar el resto de su vida en un lugar donde tuviera espacio y toda la libertad posible. Devolverla a la naturaleza estaba descartado de antemano. Primero, porque había nacido ya en cautividad y habría sido incapaz de sobrevivir. Segundo, porque Sandra padecía, además de la reclusión, otra condena: la de ser mestiza. “Es una mezcla de orangután de Sumatra y de orangután de Borneo, y sus congéneres no la habrían admitido ni en un lugar ni en otro”, explica María Eugenia Dahlah, etóloga y miembro del equipo de cuidadores de Sandra.

La decisión de su traslado, a la que el gobierno de Buenos Aires, propietario de Sandra, se resistió todo lo que pudo, requirió recursos, audiencias y debates. Finalmente se obtuvo su libertad.
¿Dónde enviar a Sandra? Se pensó inicialmente en un ecoparque brasileño, pero no reunía las condiciones. Varios expertos consultados por el juzgado propusieron otros centros y coincidieron en señalar que un lugar apropiado era el Center for Great Apes de Florida, situado entre Tampa y Orlando. La juez Liberatori visitó personalmente (pagando de su bolsillo) varios de los centros posibles y envió al secretario del juzgado (también privadamente) al Center for Great Apes para que examinara las instalaciones y averiguara las condiciones de un futuro traslado.

La preparación del viaje de Sandra a Florida está resultando larga y llena de complicaciones. El juzgado y el Ecoparque mantienen una cooperación estrecha (“somos como un matrimonio forzoso y debemos llevarnos bien”, comenta la juez), pero las autoridades estadounidenses imponen condiciones severas. Sandra debe llegar en buen estado de salud (de ahí las pruebas médicas exhaustivas realizadas en julio pasado), porque de lo contrario sería sometida automáticamente a eutanasia, y pasar una cuarentena con nuevos exámenes clínicos. “A un animal de circo no le impondrían condiciones tan estrictas”, lamentan en el juzgado. Los animales de circo, por otra parte, no suelen tener reconocida la condición de “persona no humana”.

En las próximas semanas debe resolverse la licitación del traslado. Se busca una empresa que ofrezca las máximas garantías y que esté dispuesta a esperar hasta un año, por si surgen nuevos inconvenientes. Se trata de una operación logística compleja, que inquieta a toda la familia que ha ido formándose en torno a Sandra. Los expertos aconsejan que se la introduzca poco a poco en el futuro régimen de semilibertad y espacios abiertos. Temen que, tras una vida en cautiverio y muy habituada a los humanos, el cambio pueda resultar contraproducente.

También está en proceso el permiso de importación por parte de Estados Unidos. En agosto debería estar todo listo. Pero entonces puede plantearse otra dificultad. Federico Ricciardi, portavoz del Ecoparque, indica que agosto es pleno invierno en Buenos Aires, mientras que en Florida las temperaturas veraniegas son muy altas. Los veterinarios aconsejan esperar un poco más, para que el contraste de temperatura sea menos extremo. “En cualquier caso, el traslado se realizará este mismo año”, afirma Ricciardi. Sandra espera desde hace tres.

El presupuesto del viaje ya está aprobado. Al gobierno de Buenos Aires, que no nada en la abundancia, le costará tres millones de pesos, unos 60.000 euros.

Sandra se lo toma con paciencia. El cierre al público de las instalaciones, por la conversión del zoo en ecoparque, le ha proporcionado tranquilidad. En cierta forma, con el traslado de los otros animales, la orangutana está en la situación del jerarca nazi Rudolf Hess, el último preso de la cárcel de Spandau. A Sandra, sin embargo, se le proporcionan todos los cuidados posibles. A principios de 2016, por ejemplo, el juzgado negoció con la compañía naviera Buquebús la donación de unas cuantas sogas para que la orangutana pudiera jugar con ellas: fue complicado transportarlas, pero ya están en el “jardín privado” donde Sandra pasa muchas horas. El abogado Gil Domínguez pidió también que se estableciera un régimen de visitas. No se puede ver a Sandra sin previa autorización judicial. Hay que recordar que, en las condiciones legales de la orangutana, tanto la cautividad como la exhibición son considerados hechos degradantes que vulneran sus derechos.

Los cuidadores de Sandra procuran que juegue el mayor tiempo posible. El encierro la deprime, lo que se refleja en que, si no se la estimula, permanece inactiva más de la mitad de las horas diurnas. Además de las sogas, dispone de pelotas, canastas, telas o incluso periódicos. La comida se le sirve cada día de una forma distinta, como estímulo, y se propicia que haga intercambios: le divierte conseguir lo que le interesa por medio de trueques. Ella tiene preferencias: “Uno de los cuidadores, muy corpulento, es su persona predilecta y le permite una gran proximidad; le gustan los tipos grandes”, sonríe el veterinario Luis Mazzola. Ella es generalmente tímida. Cuando sale al exterior tiende a quedarse al fondo, entre rocas, mirando con atención a sus visitantes. Mariana, la fotógrafa que la retrató para este reportaje, tuvo que hacer varios intentos y esperar durante horas para conseguir que Sandra se ofreciera a la cámara.

Vale la pena la paciencia para observar los ojos de Sandra. Su mirada impresiona. 

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/06/17/eps/1560778649_547496.html

Las palabras como veneno

   "Las palabras pueden ser como minúsculas dosis de arsénico: se tragan inadvertidamente, parecen no tener ningún efecto, y tras poco tiempo se sienten las secuelas del veneno"

 Victor Klemperer

Snowden, Assange and Manning statues unveiled in Berlin's Alexanderplatz


La ONU señala el sindicalismo como “fundamental” para la salud mental

El último informe del relator especial para la salud de la ONU afirma que las medidas para combatir la desigualdad son más efectivas para promover la salud mental que las terapias medicinales. 

1º de mayo Madrid CGT
Manifestación del 1º de mayo en Madrid. David F. Sabadell
 La historia lo demuestra: las relaciones de solidaridad, y en particular la sindicación para garantizar mejoras de salarios y condiciones en el trabajo, son fundamentales para la promoción de la salud mental. Así lo afirma el último informe del Relator Especial para la salud de la ONU, que fue ayer, 24 de junio, enviado a Ginebra. “El modo en que se organiza el trabajo tiene profundas y duraderas repercusiones sociales y psicológicas”, explica el informe, que señala cómo la configuración del mercado de trabajo afecta a las relaciones personales, tanto en el ámbito familiar como en el cuidado de niños y mayores.

El informe, titulado Sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, apunta la preocupación general en cuanto a que la mala salud mental se considere “una amenaza para la productividad económica” y que las soluciones consistan en recuperar fuerza de trabajo. “El hincapié que se hace en los problemas de salud mental, considerados una carga a nivel mundial, y el llamamiento a reducir las deficiencias en el tratamiento y a lograr que las personas afectadas por esos problemas regresen al trabajo se mencionan cada vez más al justificar desde el punto de vista económico la necesidad de dar prioridad a los problemas de salud mental en todo el mundo”, señala el informe, que alerta de que las prioridades se centren en recuperar la fuerza de trabajo en vez de en garantizar la atención de calidad.

Y es que, desde principios del milenio, la prescripción de antidepresivos ha aumentado a nivel general en todo el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recogidos por The Guardian, entre el año 2000 y 2016 en Estados Unidos se han pasado de las 75 dosis diarias por cada mil personas a las 125 —un 66,66% más—, en Reino Unido de las 37,6 a las 101 —aumento del 168,6%— y en España se han pasado de las 28,2 dosis diarias por cada mil personas a 75,5 —un 167,7% más—.

Entre las medidas aconsejadas para combatir las enfermedades mentales, el Relator Especial subraya aquellas que vayan encaminadas a combatir la desigualdad y la discriminación. “Serían la mejor vacuna contra las enfermedades mentales y sería mucho mejor que el uso excesivo de medicación psicotrópica que tenemos en la actualidad”, ha afirmado a The Guardian el relator especial Dainius Pūras, que ha señalado también las políticas que siguieron a la crisis financiera de 2008, que han acentuado la desigualdad, como perjudiciales para la salud mental. “Las medidas de austeridad no contribuyen de manera positiva a la salud mental”, explica el relator. “La gente se siente insegura, con ansiedad, no gozan de un bienestar emocional debido a esta situación de inseguridad”, continúa.

Un enfoque de derechos para garantizar la salud mental
El informe del relator especial destaca la importancia del entorno social, psicosocial, político, económico y físico a la hora de gozar de una buena salud mental y apunta la obligación de los Estados de establecer medidas que garanticen el respeto de los derechos humanos y propicien la vinculación social como alternativa al modelo biomédico, que utiliza criterios restringidos e individuales para la prevención de los problemas de salud mental.

“Todavía hay una tendencia a utilizar modelos individualizados y causales para identificar determinantes de la salud mental como la violencia juvenil y las autolesiones. Esa tendencia da lugar a intervenciones centradas en factores de comportamiento inmediatos e individuales, en lugar de abordar adecuadamente las condiciones estructurales, que son las causas fundamentales”, explica el informe del relator especial de la ONU. “La explicación de las desigualdades en materia de salud mental va mucho más allá de lo biológico y lo individual y se extiende a lo social, lo económico y lo político. La vida de las personas se ve a menudo limitada por leyes y estructuras de gobierno y poder no equitativas, así como por políticas que estratifican a la sociedad, lo que afecta profundamente a las relaciones humanas y a la forma en que las personas actúan a lo largo de sus vidas”, continúa.

El informe recuerda que ya el Plan de Acción Integral de la OMS sobre Salud Mental 2013-2020 incluía entre sus cinco objetivos clave la promoción de la salud mental a través de la actuación sobre los determinantes sociales, pero esto no se tradujo en medidas en la práctica. También señala que, 70 años después de la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, se ha conseguido una reducción general del número de suicidios, se ha avanzado en la reducción de la pobreza extrema y en los problemas de violencia interpersonal, se ha conseguido una mayor igualdad de género y se han reducido los regímenes totalitarios. “Esa tendencia induce a pensar que han tenido un efecto positivo las políticas y prácticas de las sociedades de todo el mundo basadas en los derechos humanos”, señala el informe, que también alerta de que “esos avances se ven amenazados por un movimiento creciente de poderosos grupos de interés mundiales que se oponen a los principios universales de derechos humanos y sostienen que ha fracasado el orden mundial de la posguerra”.

El relator apunta como ejemplos de cómo los gobiernos pueden socavar la promoción de la salud los recortes en protección social, las políticas que restringen el acceso a la información y a servicios de salud sexual y reproductiva, la penalización de la posesión y cultivo de drogas para uso personal o las leyes que reducen el espacio de la sociedad civil, así como los castigos corporales a niños y adultos. También destaca como “prácticas nocivas” las “terapias de conversión” para personas LGTBI o las terapias que usan la religión para el tratamiento de drogodependencias o de problemas de salud mental, así como la corrupción farmacéutica, a la que dedicó otro informe en 2017.

El informe alerta también del sobrediagnóstico de enfermedades mentales, que ha llevado a la medicalización de “reacciones normales a las múltiples presiones de la vida, incluidas las formas moderadas de ansiedad social, tristeza, timidez, absentismo escolar o comportamiento antisocial”, así como de las prácticas en la atención a personas con enfermedades mentales en las que no se cuenta con su consentimiento. “La coacción se utiliza profusamente en los servicios de salud mental, y hay pruebas de que cada vez es mayor la prevalencia de las medidas coactivas en esos servicios”, lamenta el relator especial.

Otro de los temas tratados en el informe son la estigmatización de la persona con enfermedad mental como amenaza para la sociedad, o el acogimiento de menores a instituciones, que el relator señala que debe ser sustituido progresivamente con miras a su total eliminación. “Con respecto a los niños menores de cinco años, el acogimiento en instituciones debería considerarse una forma de violencia y de práctica nociva y, por lo tanto, debería prohibirse”, apunta el informe.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/salud-mental/onu-senala-sindicalismo-fundamental-salud-mental

lunes, 24 de junio de 2019

Érase una vez un pitecántropo…

Imagen: Emiliano Bruner.
Karl Popper, Thomas Kuhn y un pitecántropo se encuentran en el Paraíso. Popper afirma que el estar muerto no demuestra haber vivido. Kuhn le responde que a los demás les da igual creer haber vivido o haberlo hecho de verdad. Los dos miran al pitecántropo y le preguntan lo que opina. Y el prehistórico responde: «Caballeros, en mi caso es diferente, porque muerto no es lo mismo que extinto. De hecho, es muy difícil demostrar que mi gente no haya existido: miren a los fósiles».

La ciencia, así como la conocemos hoy en día y en nuestra cultura occidental, se ha forjado durante miles de años tambaleándose entre dudas y certezas, verdades y leyendas, desinformación y conocimiento, mezclando sabiduría y negocio, intereses e inquietudes, y muchas, muchas contradicciones. Las religiones promovían el desarrollo cultural para luego reprimirlo cuando no caminaba por el derrotero deseado. Los gobiernos siempre han querido aprovecharse de la tecnología, pero sin tener que lidiar con los despertares intelectuales asociados con el impulso del progreso. La sociedad exige soluciones, pero rechaza por defecto —y a menudo agresivamente— cualquier cambio de sus dogmas, de sus creencias y de sus preceptos. Todos anhelan el fruto prohibido del conocimiento, pero le tienen miedo a sus consecuencias. Así que la ciencia ha evolucionado en un marco donde quizás el centro de gravedad puede que sea claro, pero sus fronteras son increíblemente borrosas. Cuando intentamos comprender los fenómenos de la naturaleza sufrimos limitaciones asociadas al mismo proceso de conocer, y limitaciones asociadas a nuestros contextos históricos y sociales. 

Por esto, aunque nos gusta decir que la ciencia puede descubrir, en realidad lo que hace sobre todo es interpretar. Su objetivo es proporcionar interpretaciones sólidas, sensatas y coherentes con las observaciones y con las experiencias, y luego someterlas a prueba hasta el agotamiento. Hay quien piensa que existen ciencias duras y ciencia blandas, pero la verdad es que nadie trabaja manipulando la mismísima realidad, y todos, al fin y al cabo, solo podemos proponer modelos fundados en los datos que tenemos, y buscar más datos para evaluar si estos modelos son suficientemente buenos para poder suponer lo que pasa en una célula, en un organismo, en una comunidad o en el universo. Karl Popper decía que tal vez exista una verdad, pero lo que no puede existir es la certeza de haberla alcanzado. Por eso nuestros modelos pueden falsearse, demostrando que no funcionan, pero no confirmarse, porque siempre puede pasar que de repente se vengan abajo a la luz de nuevas evidencias. Una hipótesis que cae frente a la evidencia es errónea, pero una que aguanta no por ello es verdadera: que no haya caído no quiere decir que nunca caerá.

Hay que reconocer que la perspectiva de Popper tiene una lógica impecable. Y, si la ciencia farda de razón y coherencia, no puede prescindir de esta lógica. Es una perspectiva algo frustrante, pero desde luego sincera. Por ende, lo que podemos pedir a nuestras teorías no es que sean ciertas sino que, por lo menos, funcionen. El poder predictivo de una teoría no es garantía de su exactitud, pero alivia, sugiere un buen camino, y además es fundamental a la hora de transformar la teoría en una posible aplicación.

Las religiones se aprovechan del concepto de posibilidad, es decir, se limitan a considerar una serie de contingencias que son posibles. Claro está que, en ausencia de adecuadas informaciones, todo es posible, incluso algo aparentemente ilógico o absurdo. De ahí surge su fuerza social, porque si todo es posible nada es criticable o falseable. Es posible que la Tierra haya sido creada por una fuerza consciente y barbuda, es posible que existan dragones en las entrañas de la tierra, es posible que yo sea un marciano y vosotros no os hayáis ni enterado. En cambio, la ciencia se funda en el principio de probabilidad, intentando valorar en qué medida cierta teoría es probable a la luz de las evidencias. En este caso se puede proceder a una selección de ideas. Algunas de estas ideas caerán y otras se quedarán, por el momento, en pie, y no porque sean posibles o ciertas, sino porque tienen una decorosa probabilidad de ser acertadas. No tenemos evidencia de un ser sobrenatural barbudo, nunca hemos encontrado dragones a pesar de haberlos buscados en todos los rincones del planeta, y que yo sea un marciano es posible pero, lo admito, es improbable.

Así que lo que intentamos hacer los científicos es diseñar una teoría en función de la información que tenemos, y luego testar hipótesis que puedan ayudar a valorar la probabilidad de que esta teoría se acerque a una interpretación adecuada de la realidad. Desde luego hay que reconocer que el grado de certeza (o, mejor dicho, de incertidumbre) no será lo mismo en todos los campos. Habrá situaciones donde las evidencias cuantitativas, empíricas y experimentales ofrezcan una buena probabilidad de poder tantear una cierta idea, y otras donde los datos sean tan escasos que el dilema de su validez se quedará sin muchas respuestas.

Y esto nos lleva a dos reflexiones. Primero, tenemos que admitir que se trata de una diferencia de grado y no de sustancia. Sin embargo, todavía hay quien piensa que existen ciencias nobles que revelan certezas y otras de papel maché que sirven de adorno. Pero asociar ciencia y verdad es algo bastante peligroso, porque en este caso se está contaminando el saber con dogmas y sentencias más propias de la religión, lo cual, a bote pronto, no suena prometedor. Segundo, tenemos que ser sinceros con nosotros mismos y, una vez planteada la cuestión según un criterio de probabilidad y un principio de falsabilidad, luego hay que aceptar el veredicto: si los datos no hablan, no deberíamos torturarlos hasta que confiesen algo que no han hecho. Es decir, en todos los campos habrá situaciones donde es posible evaluar una hipótesis o una teoría, y situaciones donde esto, científicamente, no será posible. Cuando esto ocurra, es posible intentar orientarse con opiniones personales, pero sin adornarlas con garantías que, sencillamente, una opinión no puede ofrecer.

 Entre las disciplinas que tienen limitaciones serias en este sentido se encuentra la paleontología humana que, a pesar de ofrecer las únicas preciosas evidencias directas sobre nuestra propia evolución, se sustenta en un registro fósil extremadamente reducido. No tenemos todas las especies de una cierta época evolutiva, sino solo unas pocas, las que han podido dejar rastros en los sedimentos geológicos por su peculiar ecología (habitar ambientes propicios a la fosilización), por su comportamiento (meterse donde no deben y morir donde luego las podemos encontrar) o por azar. De estas especies tampoco conocemos su variabilidad, sino solo uno o pocos individuos, que pueden no representar anatómicamente a todos los ejemplares de su especie. De estos pocos individuos tampoco conocemos toda su anatomía, sino solo el sistema esquelético, que es importante pero que no cuenta toda la historia detrás de su compleja biología. Y tampoco tenemos todo su sistema esquelético, sino a menudo solo algunos fragmentos, a veces hechos pedazos o deformados. En resumidas cuentas, los fósiles difícilmente pueden sostener un estudio biológico exhaustivo, una valoración estadística suficiente, o una evidencia experimental reproducible. Vamos, que la situación no está como para soltar certezas. 

Pero tampoco sería inteligente obviar y olvidar esta información quitando valor a estos trocitos de huesos fosilizados porque, al fin y al cabo, como hemos dicho es la única prueba directa que tenemos del proceso evolutivo, así que su valor es inestimable. Entonces de lo que se trata es de sacar cuanta más información posible, aprovechando lo que hay pero sin pasarse demasiado con especulaciones. Desafortunadamente a los humanos se nos dan bien los excesos, y no sobresalimos por moderación. La evolución humana es un tema fascinante (se vende muy bien), difícil de falsear en muchos aspectos (hay cosas que no podremos averiguar nunca) y totalmente inocuo (un error, una imprecisión o una mentira no matarán a nadie). Así que es un campo más sensible que otros a la especulación, y a la venta de opiniones personales como fundadas hipótesis científicas. Y esto ocurre en la divulgación y en el periodismo (donde precisamente esta disciplina encaja perfectamente a la hora de proporcionar cierto tipo de entretenimiento culto), pero también en el mismo mundo académico, donde a estos tipos de estudios se les exigen muchas menos cautelas que a otros. 

Desde luego sería interesante y necesario saber el peso que esta flexibilidad conlleva en el desarrollo de este o de otro campo. Primero se trataría de saber, tanto en esta disciplina como en las demás, qué porcentaje de la producción científica es realmente sólido, o por lo menos coherente, para saber si el ruido de fondo es escaso y, de todas formas, tolerable, o si por el contrario es demasiado y está afectando el desarrollo del conocimiento. Con frecuencia se dice que algo siempre es mejor que nada pero no es así, porque a menudo una falta de información hace menos daño que una información incorrecta. Segundo, se trataría de saber si ciertas simplificaciones del método científico son útiles para promocionar sus objetivos, o si en cambio los están desviando y obstaculizando. Como podéis imaginar, todo ello es algo que no va a ser posible medir con métodos irrefutables, así que me temo que cada uno lo tendrá que valorar en conciencia.

Ahora bien, que estas limitaciones no sirvan de excusa, y que nadie se esconda detrás de las dificultades. Muchas veces te dicen que seguir un criterio riguroso «es difícil». Y esto es cierto, pero no por ello no hay que seguirlo. Nadie ha dicho que la profesión de investigador o de divulgador sea fácil. Tampoco es fácil la de cirujano o ingeniero, pero cuando se trata de nuestro corazón o de un rascacielos exigimos rigor y seguridad. Si a alguien le parece demasiado difícil una tarea, no es necesario que se dedique a ello profesionalmente. Y tampoco vale tomar una posición todavía más extrema y decir que en ciertos campos «no es posible» seguir un criterio riguroso, porque se estaría afirmando implícitamente que aquel sector no es de fiar. Aplicar un criterio de probabilidad y un principio de falseabilidad es posible incluso con los fósiles, aunque en este caso es probable que, como consecuencia, haya que mitigar las aseveraciones. A veces solo es una cuestión de terminología, de una concienzuda elección de las palabras. 

Por poner un ejemplo sencillo, no es lo mismo decir «los neandertales tenían un cerebro de nuestro mismo tamaño» que decir «los fósiles actualmente interpretados como neandertales no sugieren que tuviesen un cerebro más grande o más pequeño que el nuestro». La segunda frase es más larga, pero mucho más precisa, porque deja entender muy bien que hablamos de inferencias y que hay falta de información, con lo cual la conclusión que sigue no es una verdad, sino una probabilidad, por el momento compatible con los datos. O, cuando se presentan estos arbolitos majos con ramas y especies, sería lo suyo no presentarlo como una realidad (por ejemplo: la filogenia de los homínidos) sino como lo que es, o sea una hipótesis en busca de apoyo (por ejemplo: hipótesis filogenética de los homínidos). En cambio, a menudo se estudia un rasgo biológico o una muestra con un algoritmo que te da un resultado numérico (el arbolito) y, en lugar de utilizar este resultado para evaluar una hipótesis previa, se usa directamente como hipótesis en sí misma. Por ende, el dato coincide con la hipótesis que él mismo ha generado, y se confunde el resultado con la conclusión, violando todas las posibles normas de circularidad y de sensatez. Por ejemplo, puedo hacer la hipótesis, basada en distintas informaciones precedentes, que humanos y chimpancés son primos hermanos evolutivos, y luego calcular arbolitos para  ver cuántos y cuáles la apoyan, y cuántos y cuáles no. Lo que se hace, sin embargo, es lo contrario, es decir pongo unas variables y unos criterios específicos en un caldero algorítmico sin una idea por testar, y si sale que humanos y chimpancés se acoplan evolutivamente entonces concluyo que son primos hermanos. Es decir, estoy haciendo coincidir el resultado (una solución numérica, de las muchas y diversas que se pueden encontrar) con la conclusión (la supuesta realidad). El resultado se vuelve hipótesis y se confirma a sí mismo, sin haber interpuesto una adecuada interpretación.

Otras veces, comentar una evidencia fósil puede necesitar algo más complicado que un fraseo prudente y una adecuada elección de palabras, aunque siempre habría que hacer hincapié en que una evidencia puede ser compatible con una cierta teoría, pero casi nunca ser su confirmación concluyente. Y, desde luego, estas teorías deben sustentarse en un panorama de evidencias mucho más amplio, ajeno a la evidencia misma que estamos evaluando. En evolución, las teorías se deberían construir integrando informaciones que vienen de la anatomía, de la ecología, de la genética, de la geología, de la arqueología y de muchas otras disciplinas, y no a partir de una secuencia molecular o de la falange de un meñique.

Dicho de paso, seguramente habría que usar frases más largas, un lenguaje mucho más cuidadoso y un criterio de interpretación mucho más discreto, pero a mí personalmente me parece que esto, además de cumplir con los mandatos de la ciencia, presentaría todo con una luz mucho más interesante, revelando que hay muchas cosas por descubrir, ideas todavía por diseñar, y un mundo entero que nos está esperando con sus sorpresas. Eso sí, esta perspectiva también arrancaría de cuajo un cierto porcentaje de literatura, científica y divulgativa, totalmente fundada sobre especulaciones y opiniones personales. Opiniones que a veces son sensatas, y a veces no. Y, lo repito una vez más, el problema no lo generan las opiniones en sí (una especulación a veces puede ser reveladora), sino el hecho de presentarlas como hipótesis científicas o incluso como certezas.

Es curioso como todo este marco de incertidumbre se puede volver más borroso aún cuando los tiempo se reducen, es decir cuando pasamos de la prehistoria a la historia. Cuando el tiempo pasado se acorta, aumentan desde luego las informaciones disponibles, pero también aumenta la pretensión de alcanzar más detalles en las respuestas. Detalles que, a veces, no es posible conseguir. La historia es una disciplina que acumula informaciones que pueden venir de un libro de hace siglos que ha cruzado traducciones y versiones de todo tipo, de un código de otro milenio encontrado en circunstancias que no son completamente claras, o de un documento trascrito decenas de veces en épocas distintas. Si hoy leemos el periódico de ayer, ya sabemos que las cosas pueden no haber sido como se cuentan. Entre los que se explican mal, los que sesgan, los que rellenan informaciones incompletas, los que interpretan y los que mienten, leyendo un periódico corriente (con todas sus páginas bien impresas y sus fuentes bien documentadas) puede ser difícil entender o interpretar algo que ha pasado la semana pasada. Con lo cual la duda de poder saber algo innegable sobre lo que ha pasado hace siglos o milenios, es una duda totalmente lícita. Pero la historia siempre ha sido catalogada como disciplina humanística y no científica, con lo cual quizás tampoco se ha sentido demasiado vinculada por la invitación a la prudencia de Popper. Aun así, quizás las cautelas deberían ser las mismas mencionadas para los que investigan el pasado más profundo, separando las opiniones y las evidencias, los resultados y las conclusiones, los datos y sus interpretaciones.

Todo esto es teoría. Luego, ahí fuera, está el mundo real, un mundo donde la ciencia se convierte en investigación, es decir en un sistema donde entran en el juego relaciones personales e institucionales, intereses privados y profesionales, amores y odios, competición y conflictos, limitaciones económicas y sociales, reglas y papeleos de una administración más y más engorrosa, vicios y vínculos de unas dinámicas de grupo que delatan sin piedad nuestras raíces simiescas y tribales. Contrariamente a Popper, Thomas Kuhn hizo un análisis de la ciencia mucho menos racional y más emocional. Nos hizo notar que la mayoría de los investigadores se limitan a confirmar lo que ya se sabe, a avalar lo conocido, a defender su posición de forma a menudo dogmática y tajante, lo cual implica rechazar cualquier tipo de innovación o de variación sustancial en los paradigmas o en las supuestas certezas. Los pocos que apuestan por el cambio son, generalmente, obstaculizados por los demás.

Ha habido mucho que debatir sobre cómo y dónde Popper y Kuhn chocan a la hora de interpretar lo que vemos en nuestra ciencia cotidiana, y la respuesta podría ser sencilla: Popper ha descrito cómo debería ser la ciencia, Kuhn ha descrito cómo es de verdad. Hay quien piensa que esta diferencia no es fundamental y quien, como yo, piensa que es determinante. La teoría nos enseña el horizonte lejano, la práctica nos revela lo que tenemos más cerca. La primera nos sirve porque nos indica la dirección, la segunda es necesaria para movernos a cada paso. Mirar solo al horizonte nos puede hacer tropezar con cada piedra en el camino, pero mirarnos solo los pies nos haría perder el rumbo en cada esquina. Es un error superficial y peligroso confundir espiritualidad con religión, ideología con política, ciencia con investigación. Los primeros son conceptos, personales y tal vez utópicos. Los segundos son lo que queda de ellos una vez que han aterrizado en este planeta y se han impregnado de los vínculos de las sociedades humanas y de sus incoherentes comportamientos. Por esto creo que si bien las diferencias entre Popper y Kuhn son fundamentales, no son antagonistas. Al contrario, se integran perfectamente la una con la otra. Popper nos indica sabiamente el camino, mientras que Kuhn nos guarda, concienzudamente, las espaldas.

 Los dos siguen debatiendo con el pitecántropo un buen rato, cuando se acerca un señor con barba que estaba escuchando atentamente la conversación, y comenta: «La vida se demuestra por sí sola, por el mero impulso de dejar descendencia, que se convierte en lucha y selección natural». El pitecántropo entonces levanta las cejas peludas mirándole con repentina admiración y le dice: «Claro que sí hombre, está hablando del instinto de reproducción, usted es Charles Darwin». El otro se ajusta la pajarita y contesta: «No sé, yo solo me refería al sexo, y me llamo Sigmund Freud».

Dublín estudia convocar un referéndum para la reunificación de las dos Irlandas

El 'Plan de Evaluación de Riesgos Nacionales' analizará una posible reunificación de las Irlandas, divididas desde 1921


 El Gobierno de Dublín debe considerar la posibilidad de convocar un referéndum sobre la reunificación de las dos Irlandas para hacer frente a los riesgos que presenta para la economía nacional el “brexit” o salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE).

Así lo recoge un informe presentado este lunes por el principal partido de la oposición, el centrista Fianna Fáil, en el que critica al gobernante Fine Gael (democristiano) por no abordar la cuestión de la reunificación irlandesa en su próximo “Plan de Evaluación de Riesgos Nacionales”.

Un divorcio sin acuerdo entre Londres y Bruselas podría provocar el restablecimiento de una frontera dura entre la provincia británica de Irlanda del Norte e Irlanda, lo que pondría en peligro las dos economías, altamente interconectadas, y el proceso de paz.

Por ello, la cuestión de la reunificación de las dos Irlandas, divididas desde 1921, ha vuelto con fuerza a la agenda de algunas formaciones políticas, que recuerdan, además, que el electorado norirlandés rechazó el Brexit en el referéndum de 2016.

El “Plan de Evaluación de Riesgos Nacionales” anual del Ejecutivo analizará, entre otros, los desafíos geopolíticos, económicos, medioambientales, sociales y tecnológicos, pero el primer ministro, Leo Varadkar, no quiere valorar, de momento, la opción de una “Irlanda unida”, según lamenta el informe del Fianna Fáil.

“Esto deja un agujero muy grande en el plan de riesgo. Nos preguntamos qué otros asuntos ha decidido que son demasiado delicados para dejarlos fuera de la vista de los irlandeses”, escriben en el documento de la formación centrista el senador Mark Daly y el diputado Sean Fleming.

En su opinión, el Gobierno debe iniciar preparativos para consultar a la ciudadanía, plantear debates en toda la isla y lanzar campañas de información, a fin de evitar los errores cometidos por el Gobierno británico con la consulta del “brexit”, sobre todo en la era de la “noticias falsas”.
Una encuesta efectuada el pasado mes por la cadena pública irlandesa indicó que la mitad del electorado de este país cree que la reunificación de las dos Irlandas es ahora más probable como consecuencia del “brexit”.

El sondeo también indicó que el 93% de los encuestados apoya la pertenencia de la República de Irlanda al club comunitario, la cifra más alta desde que comenzaron a tomarse estos registros en 2013.

Según este análisis demoscópico, el 50 % de los encuestados sostuvo que la reunificación de la isla con la provincia británica de Irlanda del Norte es “más probable” por el Brexit, frente al 41 % que está en desacuerdo.

Hace un año, esta misma cuestión dividía a la muestra en dos bandos que se repartían el 44 % cada uno.

Aunque todo el Reino Unido votó a favor del Brexit en el referéndum de 2016, el electorado norirlandés (como el escocés) rechazó esta ruptura, lo que ha vuelto a plantear la cuestión de la reunificación de las dos Irlandas.

El acuerdo del Viernes Santo de 1998, el texto que puso fin al conflicto norirlandés, establece que el Gobierno británico puede convocar un plebiscito sobre esta cuestión si entiende que existe un deseo mayoritario al respecto.

En este sentido, el partido nacionalista Sinn Féin, segunda fuerza regional y principal entre la comunidad católica, quiere que, de aquí a cinco años, Londres celebre una consulta sobre la unificación de Irlanda.


Fuente: https://www.republica.com/2019/06/24/dublin-estudia-convocar-un-referendum-para-la-reunificacion-de-las-dos-irlandas/

domingo, 23 de junio de 2019

Climate Change

Vía

Se avecina la guerra con Irán: no caigamos en la trampa de justificarla

Como hicieron con Irak, los aliados de Trump tratarán de pintar a Irán como una amenaza para fundamentar una decisión tomada mucho antes.
Con un detalle infinito, se da a conocer la interminable letanía de abusos contra los derechos humanos, son los mismos abusos que nuestras élites ignoran cuando quien los comete es un aliado, como la dictadura saudí


Buques de guerra de Irán cruzan el estrecho de Malaca rumbo a China y Sri Lanka
Los aliados de Trump tratarán de pintar a Irán como una amenaza EFE
 Ya sabemos cómo funciona esto. La decisión de guerra se toma con mucha antelación. Es el punto final al que hay que llegar y para el que se van acumulando las pruebas. De repente, un régimen que gobierna desde hace años se convierte en una amenaza inminente. Aparecen los exiliados que hablan con solemnidad sobre la necesidad de guerra en su patria. Ya casi no les quedan conexiones con el país de origen pero tienen grandes cuentas bancarias y muchas relaciones con thinks tanks de derecha, multinacionales y servicios de seguridad occidentales.

Con un detalle infinito, se da a conocer la interminable letanía de abusos contra los derechos humanos. Son los mismos abusos que nuestras élites ignoran cuando quien los comete es un aliado, como la dictadura saudí, que ha sumido a Yemen en la peor crisis humanitaria del mundo. Los críticos de la guerra son caracterizados como lunáticos, como gente que no quiere a su país o como idiotas útiles del enemigo que está poniendo en peligro la seguridad nacional y amenazando a su propio pueblo. Así ocurrió en Irak y también en Libia, dos países que se sumieron a toda velocidad en un caótico baño de sangre.

En un mundo justo, se desacreditaría y expulsaría de la vida pública a los incitadores de estas catástrofes que han provocado la muerte de cientos de miles de personas, la mutilación y el trauma de otras tantas, la aparición de millones de refugiados y desplazados, y la transformación de los dos países en zonas liberadas para el extremismo violento. En vez de eso, estos instigadores conservan su poder dentro del gobierno de Estados Unidos (el caso más evidente es John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump), dentro de la dirigencia del Partido Republicano y dentro del grupo de formadores de opinión. Sin vergüenza pero con una sed de sangre gigantesca, son los que ahora están construyendo la justificación de la guerra con Irán.

Sobre Jeremy Corbyn ha caído un aluvión de críticas por sugerir un examen detallado del pronunciamiento de la Administración Trump sobre la culpabilidad iraní en los ataques a los petroleros y por pedir que el papel de Gran Bretaña sea “aliviar las tensiones en el Golfo”. No importa que los ministros de Asuntos Exteriores de la UE hayan replicado la postura de Corbyn, exigiendo más pruebas y una investigación independiente de la ONU. Abogar por enfriar el conflicto y hacer un llamamiento a la paz no sirve para que a uno lo consideren un político respetable. Es mucho mejor llamar a una guerra en la que los niños mueren incinerados mientras duermen y las celebraciones de bodas son masacradas.

“Patético y predecible”, dijo refiriéndose a Corbyn Jeremy Hunt. El candidato conservador a la presidencia también se preguntó por qué Corbyn “nunca ha podido apoyar a los aliados británicos, a la inteligencia británica o a los intereses británicos”. Una pregunta extraña, teniendo en cuenta que la postura del líder laborista coincide con la de los aliados europeos de Gran Bretaña. Y sólo una persona delirante o directamente malvada podría imaginar que un nuevo conflicto en Oriente Medio sirve para “respaldar los intereses británicos”.

Pero las declaraciones más reveladoras fueron las de Michael Gove, otro candidato al liderazgo tory. Dijo que los comentarios de Corbyn sobre Irán “demuestran una vez más que no es apto para confiarle nuestra seguridad nacional”. Gove es el hombre que pedía la invasión de Irak dos días después del 11 de septiembre y que hoy sigue haciendo una defensa cerrada de la intervención. Como dice el ex ministro de Exteriores tory Ken Clarke, si Gove fuera primer ministro “nos llevaría a la guerra con al menos tres países a la vez”.

Este apetito por un conflicto armado debería asustarnos. No hace falta que tipos como Gove lleguen a primer ministro para entender el consenso en la élite conservadora británica.

Para Boris Johnson, el candidato tory por el que ya apostó públicamente Trump, “recuperar el control” significa convertirse en el perro faldero de los EEUU de Trump. El presidente estadounidense conoce la utilidad del conflicto. En 2012 era él quien acusaba a Barack Obama de verse tentado a “jugar la carta de Irán para iniciar una guerra con el fin de ser elegido”. Y si EEUU termina consiguiendo su guerra, ¿alguien cree de verdad que un gobierno afín a Trump no va a darle el apoyo británico?

El compromiso de nuestros señores tories con otra huida hacia delante militar era predecible. Lo que pasa es que “la coalición de la voluntad” [la alianza de países que invadió Irak en 2003] no se limitará a los tories. Hay un cierto tipo de políticos ‘centristas’, ‘moderados’, ‘progresistas’, o como sea que quieran llamarse a sí mismos, capaces de catalogar a Trump como una amenaza autoritaria contra la humanidad y un aspirante a dictador fascista, que lo celebrarán en cuanto empiece a lanzar misiles. Así fue como reaccionaron cuando dirigió los cañones de Estados Unidos contra Siria y así lo harán, seguramente, cuando los misiles caigan sobre Irán.

Tony Blair es un precursor en este tema. Con su figura rehabilitada para algunos por el Brexit, este belicista financiado por Arabia Saudí ha exigido una y otra vez el cambio de régimen en Irán, incluso mediante la intervención militar directa. A principios de 2019, el think tank que lleva su nombre criticó a los gobiernos occidentales por ser demasiado complacientes con la amenaza iraní.

Y eso es lo verdaderamente peligroso. Si después de romper el acuerdo nuclear con Irán, Trump, consigue la guerra que anhelan sus asesores, habrá supuestos “moderados” de peso que reconocerán que el presidente de Estados Unidos es un peligro real, una amenaza para la democracia y la paz mundial (y alguien de un mal gusto terrible), pero al que no hay más remedio que apoyar porque Irán es la amenaza inminente que en otro momento dijimos que era Irak. No les faltarán conexiones ni influencia. Utilizarán las dos para neutralizar a los críticos de esta nueva y desastrosa agresión dirigida por Estados Unidos.

Sabemos cómo termina la película porque la hemos visto antes. Por eso tenemos que actuar de inmediato con un movimiento contra la repetición en Irán de lo que ocurrido en Libia y en Irak.
Irán es un ejemplo burdo de los pretextos que se dan para justificar estas guerras. Si los fundamentos de la intervención militar de verdad fueran las amenazas a la seguridad nacional y los abusos a los derechos humanos, hace tiempo que habríamos dirigido nuestros misiles contra Arabia Saudí: ya sea por exportar el terrorismo internacional o por lanzar bombas sobre autobuses llenos de niños yemeníes regresando de un picnic.

Pero está claro hacia dónde nos dirigimos. Aunque apenas ha calado en la opinión pública, la guerra se avecina. Si los instigadores del conflicto en Irak y en Libia se salen con la suya, esta vez el cataclismo podría ser aún más grave.

 Traducido por Francisco de Zárate

Salvini reclama esterilizar a una madre gitana acusada de múltiples hurtos en Italia

Para evitar que esta gitana bosnia eluda la prisión amparada en la protección del embarazo


“Esta maldita ladrona a la cárcel treinta años y sin que pueda tener más hijos y sus pobres criaturas dadas en donación a familias decentes. Y punto”

Con este tweet, el ministro de Interior italiano, Matteo Salvini pide esterilizar a una madre de 10 hijos condenada por hurto para evitar que un nuevo embarazo favorezca su excarcelación.

Vasvija Husic es una conocida carterista de origen bosnio y etnia gitana que ha sido arrestada por hurtos más de cuarenta veces, quedando en libertad poco después. Las razones de no entrar en prisión han sido sus sucesivas gestaciones. Esta vez ha sido condenada a 25 años de prisión tras robar a un turista peruano de 86 años, en silla de ruedas.

La petición del polémico líder populista obtuvo pronta respuesta en las redes sociales. Algunos han recordado que mientras a la carterista le han caído 25 años de pena, a Umberto Bossi, fundador de la Lega Norte y al tesorero de su partido, Francesco Belsito sólo dos y cuatro años respectivamente, pese a haber estafado casi 50 millones de euros en una trama de corrupción política.

La emigración ilegal, obsesión de Salvini
 Los emigrantes ilegales son un objetivo habitual de los comentarios del líder de la Lega Norte. Hace un año polemizó incluso con sus socios de gobierno en Roma y con las autoridades de Bruselas al reclamar que se censaran a los gitanos italianos. Entonces lamentaba que mientras los extranjeros que permanecieran de forma irregular en Italia serían “expulsados”, “los gitanos italianos por desgracia” tenía que quedárselos.


Fuente: https://www.lavanguardia.com/internacional/20190621/463017879848/italia-gitanos-carterismo-robos-inseguridad-salvini-lega-norte-esterilizacion.html