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martes, 7 de diciembre de 2021

Sultana Khaya, más de un año de asedio y torturas en su casa del Sáhara Occidental

 La familia Khaya permanece retenida sin orden judicial en su domicilio de Bojador, en los territorios ocupados por Marruecos del Sáhara Occidental, desde el 19 de noviembre de 2020. Sultana, su hermana Luara y su madre llevan más de un año sufriendo vigilancia, allanamientos, torturas, robos y agresiones sexuales. 

Sultana Khaya
Sultana Khaya.

Son las 8 de la tarde y conversamos a la luz de dos velas. “Como puedes ver tenemos una en el salón y otra en la cocina”, muestra Sultana. Hace meses que no tienen electricidad ni apenas agua. Cuando algún familiar o compatriota intenta acercarse a la vivienda para llevarles linternas, las decenas de paramilitares marroquíes que las vigilan día y noche se las confiscan. Del grifo salen solo unas gotas de color amarillento. Tienen miedo de que las envenenen por lo que el poco agua del que disponen en botellas lo utilizan para cocinar.

La casa está oscura y desierta. Sultana señala el único cajón de forja que tienen en el salón donde guardan algunas melfas y mantas rociadas de “líquidos malolientes que nos tiran dentro de casa”, reconoce. Hace más de un año que la familia Khaya denuncia en las redes sociales que cuando anochece, varios agentes marroquíes allanan la vivienda, la desvalijan, esparcen basura, las agreden, les roban los teléfonos móviles y empapan sus mantas con líquidos que congestionan sus vías respiratorias. “Ahora utilizan las grúas con las que nos quitaban las banderas saharauis del tejado para entrar en nuestro domicilio de madrugada”, asiente Sultana con frialdad.

¿Quién es Sultana Khaya?

Sultana tiene 41 años. Nació en Bojador, en la costa norte del Sáhara Occidental, y allí es donde vive. Es activista defensora de los Derechos Humanos y como saharaui se ha volcado en la lucha de su pueblo para recuperar su territorio. Como casi todos sus compatriotas, tiene familia repartida entre los campamentos y los territorios ocupados, pero ella decidió quedarse para combatir desde la trinchera.

El 19 de noviembre de 2020 llegó a su casa de Bojador después de pasar una temporada en España. Marruecos había roto el alto el fuego en Guerguerat, al sur del Sáhara Occidental, seis días antes y decidió volver para resistir con su gente. La interceptaron en un control de camino a su domicilio, la asediaron y la obligaron a encerrarse. Desde entonces, su madre y su hermana Luara la acompañan en este martirio.

En 2010 cofundó la Liga Saharaui para la Defensa los DDHH y en Contra del Expolio de los Recursos Naturales y hoy la preside. A sus 27 años estudiaba francés en Marrakech. Allí asistió a una manifestación en apoyo a otros compañeros saharauis reprimidos por las autoridades marroquíes. Durante la movilización se le acercaron dos policías y le propinaron tal golpe en el ojo derecho que terminó perdiéndolo. Por ello, Sultana viaja asiduamente a Barcelona y a Alicante para hacerse reconocimientos.

Anualmente le cambian la prótesis ocular pero desde que se encuentra asediada no ha podido atender sus necesidades médicas. Aparentemente su ojo izquierdo se encuentra sano pero sus verdugos conocen su historia y lo atacan continuamente. “Tengo el ojo bueno hinchado del último golpe”, afirma la activista. El 12 de noviembre, sin ir más lejos, le “dieron con un zapato” y nota que ha perdido vista.

Un año de asedio y resistencia

La conversación se desarrolla con intermitencia porque la conexión a internet es muy inestable. “Lo siento”, se disculpa Sultana, “pero mi hermana Luara me está compartiendo sus datos”. Además de confiscarles los móviles durante los allanamientos nocturnos, cuando las Khaya consiguen terminales y tarjetas sim nuevas, las autoridades marroquíes bloquean la comunicación. “No te sabría decir cuántas veces he cambiado de número en este año”, admite. Es muy probable que cuando se publique este reportaje, Luara Khaya ya no tenga la tarjeta sim que hizo posible esta entrevista.

Por las noches no pueden dormir. “Golpean las ventanas y las puertas de madrugada para no dejarnos descansar”, afirma Sultana. Hasta las 6 o 7 de la mañana no consiguen conciliar el sueño. Y cuando lo hacen no es por mucho tiempo. Las tres saben que esta técnica de tortura la utilizan las autoridades marroquíes desde hace décadas e intentan no examinarse físicamente demasiado, pero la realidad es que están agotadas. Aún así, no entra en sus planes rendirse.

La única persona a la permiten salir de casa para comprar comida es a su progenitora de 84 años. “Luara y yo no tenemos miedo a morir, moriremos algún día, pero nos preocupa la situación de nuestra madre”, admite la activista. Desde que comenzó el asedio, esta mujer octogenaria es agredida diariamente por intentar defender a sus hijas.

“No te puedo describir en una frase las torturas que estamos sufriendo”, asegura Sultana. La madrugada del 8 de noviembre, mientras intentaban dormir, un grupo de hombres encapuchados entraron en la vivienda colándose por el tejado. Las golpearon y a Sultana le inocularon un líquido en el muslo derecho. Piensa que puede ser algún tipo de veneno o cualquier sustancia que provoque una reacción dañina en su cuerpo pero no sabe qué le inyectaron. “No sé qué era pero ese día sentí mareos, náuseas y me faltaba el aire”, admite. A modo de prevención, la activista estuvo unos días tomando medicinas naturales de tradición saharaui destinadas a combatir los envenenamientos. “Sé que su objetivo es matarme pero no tengo miedo”, sentencia Khaya.

Aunque se encuentren encerradas contra su voluntad, Sultana valora que la situación anímica es vital para sentirse libre. Considera que su historia es la misma que están viviendo muchas familias saharauis en los territorios ocupados. Reconoce que los primeros meses de asedio fueron más fáciles de asumir y que desde mayo, el aumento de las torturas de madrugada ha mermado los ánimos. Aún así “la resistencia es continua y sé que se cansarán ellos antes que nosotras”, sostiene.

Violaciones como arma de guerra

“Estos agentes, actuando bajo la dirección del Gobierno de Marruecos, amenazan rutinariamente con matar y violar a las hermanas Khaya”, manifiesta Stephanie Herrmann, una de las representantes internacionales de la familia. “Han utilizado la violencia sexual contra Sultana y Luara tanto para castigarlas por sus opiniones políticas como para obligarlas a guardar silencio”, afirma la jurista.

Herrmann trabaja para Perseus Strategies, un despacho jurídico especializado en Derechos Humanos con sede en Washington. Además, forma parte del equipo de apoyo legal internacional a la familia Khaya, integrado por juristas procedentes de distintos países. En julio presentaron una petición al Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de la ONU denunciando el arresto domiciliario de las Khaya. Y más recientemente, en noviembre, registraron un Llamamiento Urgente a los Relatores Especiales de la ONU sobre Tortura, Defensores de Derechos Humanos y Violencia contra las Mujeres. En este último adjuntaron todo tipo de pruebas fehacientes que documentan las agresiones, torturas y violaciones que han sufrido en el último año.

“Los agentes torturaron y violaron a ambas hermanas el 12 de mayo de 2021. Sultana publicó un artículo de opinión en CNN Global explicando valientemente los detalles de esta violencia. Nuevamente, el 22 de agosto, las agredieron, las expusieron al COVID-19 y Sultana contrajo el virus como resultado”, resume Stephanie. “El 15 de noviembre, agentes marroquíes allanaron su casa, violaron a Sultana por segunda vez en este año y agredieron sexualmente a Luara”, añade la jurista con resignación.

Al igual que las torturas son un mecanismo ancestral para debilitar e infligir el mayor dolor a quien las sufre, la violencia sexual ha sido, es y será un arma de guerra eterno contra, especialmente, las mujeres. Su objetivo es anularlas como personas y despojarlas de cualquier poder. Las hermanas Khaya son fuertes, humanas y creen en la fuerza de la resistencia. Por ello, las torturan y las violaciones contra ellas no cesan.

Para Herrmann es muy importante que Sultana y Luara tengan sus teléfonos activos para que puedan contactar con el equipo internacional y documenten los abusos que sufren. “Si los agentes logran robar sus móviles, las hermanas Khaya se enfrentan a un mayor riesgo de tortura, desaparición forzosa o asesinato”, alega Stephanie. “Todos los días protestan contra su arresto domiciliario arbitrario e indefinido ondeando la bandera del Sáhara Occidental en su tejado. Son voces a favor de la resistencia pacífica y es un honor apoyarlas”, reconoce la jurista con honestidad.

Llamamiento de la familia Khaya

“Espero que la población española sea consciente de que el Sáhara Occidental sigue bajo la administración de su estado. España es la única responsable de cualquier acción que se cometa contra el pueblo saharaui”, sentencia Sultana. Lo único que quiere es poder vivir en libertad y que la comunidad internacional proteja su vida, la de su familia y la de todos los presos saharauis de los territorios ocupados. Pide a los funcionarios del gobierno español que velen por la seguridad de su pueblo y que “no sean cómplices del régimen marroquí firmando tratados comerciales que expolian las riquezas del Sáhara Occidental”.

Pese al sufrimiento acumulado en el último año, las hermanas Khaya se han mandado sonrisas a lo largo de toda la entrevista. Son mujeres alegres y firmes que creen en la resistencia pacífica, como decía su representante legal Stephanie Herrmann. Por ello Sultana no entiende que haya personas que tilden a su pueblo de terrorista. “Nuestra lucha es digna desde sus comienzos”, añade, por lo que las tres mujeres seguirán subiendo al tejado a ondear su bandera saharaui todos los días que les queden de asedio. 

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/sahara-occidental/sultana-khaya-mas-de-un-ano-de-asedio-y-torturas-sahara-occidental

domingo, 17 de enero de 2021

Sáhara, un susurro de viento en el corazón

 "Creo que este asunto del Sáhara es como un susurro de viento en el corazón de muchas personas, que supera el limitado y limitante eje unilineal izquierda-derecha, para desembarcar en la playa del humanismo. Y hoy hace falta audacia, lucidez y templanza, por todas las partes implicadas. Hoy las victorias suelen ser ganar el relato"

Mapa del Sahara Occidental
El olvidado conflicto en el Sáhara Occidental vuelve a ocupar nuestra atención, y nuestra emoción. Nuestros pueblos han acogido durante muchos veranos a niños y niñas saharauis en el programa Vacaciones en Paz, y somos especialmente sensibles a la causa del heroico y digno pueblo 'hijo de la nube'. No son pocas las personas que han viajado hasta los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia). Y no son pocos los materiales de todo tipo que se han enviado, solidariamente, para allá. Y nuestros sentimientos basculan desde la proximidad afectiva, como 'provincia 53' de hecho, hasta apoyar el derecho a determinar libremente su futuro y dialogar para la cooperación al desarrollo desde la igualdad y el respeto mutuo. Según la ONU, el estado Español, es “técnicamente” potencia colonial “administradora”.

Los Acuerdos de Madrid de 14 de noviembre de 1975, con el dictador Franco moribundo, se hicieron para repartir el botín del Sáhara a Marruecos y Mauritania, cediendo el casi-rey (entonces) Juan Carlos de Borbón a los intereses norteamericanos para mejorar sus posiciones futuras.

Desde la retirada de Mauritania en 1979, Marruecos continúa siendo a día de hoy la única fuerza de ocupación ilegal en el Sáhara Occidental, y España sigue teniendo la responsabilidad jurídicaPara las Naciones Unidas, el Sáhara Occidental sigue figurando en la lista de territorios no autónomos en espera de descolonización. Y somos el “estado titular” de dicho territorio, que debiera coadyuvar y garantizar el derecho de autodeterminación, facilitando la transición a un nuevo escenario que refuerce las relaciones históricas de amistad y hermandad.

Lo cierto y verdad es que ya son muchos años, muchas generaciones de 'paciencia infinita' por parte saharaui ante la no concreción del prometido referéndum de autodeterminación, que por otra parte venía siendo alentado por la ONU en ¡¡¡1967!!!, como parte de un proceso de descolonización… ante España.

Guerguerat ha sido el detonante de una previsible 'explosión contenida en el tiempo'. Es el principal puesto fronterizo que conecta el Sáhara Occidental con Mauritania. Desde hace dos décadas, el régimen marroquí usa este paso fronterizo para escalar la tensión con el Frente Polisario. Se encuentra en la 'zona de separación' y no está incluido entre los cuatro puntos ACORDADOS por los que se puede pasar de un lado a otro del llamado 'Muro de la Vergüenza' (terminado en abril de 1987, mide 2.720 kilómetros, protegiendo los yacimientos de fosfatos de Bucraa, El Aaiún y Smara) , que está de hecho de arena de al menos 2 metros de alto, y está rodeado de campos minados. Además posee fortalezas cada 5 km y está resguardado por más de 120.000 soldados marroquíes.

El 14 de noviembre de 2020, Brahim Gali, presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), anunció que consideraban roto el alto el fuego con Marruecos de 1991 y declaró el estado de guerra tras los movimientos del ejército marroquí de los días anteriores​, que se había desplegado en Guerguerat, en el extremo sur de la RASD, para acabar con la protesta pacífica que mantenían desde hacía tres semanas manifestantes saharauis. ​ Los manifestantes exigían el cierre del paso fronterizo de Guerguerat, ilegal según argumenta con base legal el Frente Polisario, y que la ONU cumpliera con el compromiso de ¡¡¡1988!!! de hacer un referéndum de autodeterminación para el Sáhara Occidental.

Despliegue de la Minurso

Cabe refrescar la memoria: El 29 de abril de 1991, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en su resolución 690, decidió establecer la misión para el referéndum (MINURSO, Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental), que se despliega en el territorio ese mismo año, cuyo objetivo es, además de preparar la consulta, supervisar el alto el fuego. Aunque la consulta estaba prevista para 1992, ésta no se produce debido a las discrepancias sobre el censo. La década de los noventa transcurre entre intentos de elaborar un censo para el referéndum, pero siguen las continuas discrepancias entre ambas partes. Continúa el proceso de 'colonización de la zona' desde la parte marroquí, instalando más y más personas de origen marroquí. Además de lo que suponen más de 120.000 militares de forma permanente.

Ahora, ante el 'negocio bilateral Mohamed VI – Donald Trump', reconociendo USA la 'marroquinidad' del Sáhara Occidental, al tiempo que Marruecos establece relaciones con el Estado de Israel, crece el descontento de una parte de la población.

Diversas organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos, al menos siete ONG y partidos de izquierda revolucionaria como La Vía Democrática (heredera de Ila l-Amam «¡Adelante!», organización marxista fundada por Abraham Serfaty) y la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), han manifestado:

"El Sáhara es la causa de un pueblo que busca acabar lo que empezó con la independencia y recuperar su integridad territorial, mientras que Palestina es la causa de un pueblo expulsado de su tierra, que se enfrenta a diario a la tiranía, la ocupación y el racismo", afirman, al tiempo que han  impulsado el hashtag '#normalización es traición'. Estos grupos suelen organizar marchas que congregaban a multitud de personas en favor de la causa palestina.

El movimiento islamista Justicia y Caridad (Adl wal Ihsan, semitolerado con importante implantación), junto a esos partidos minoritarios de extrema izquierda en Marruecos, han sido los únicos en denunciar el restablecimiento de relaciones con Israel y la próxima apertura de 'oficinas de enlace' (embriones de Consulados).

En un comunicado, Adl wal Ihsan (mayor grupo islamista del país) criticó que la decisión supone "un insulto al pueblo marroquí que siempre ha rechazado la normalización, ha sido defensor del derecho palestino y ha estado contra el ente sionista y racista criminal".

Todos los intentos de movilizaciones han sido reprimidos por el Majzen, mientras se ha alentado una manifestación oficialista (Istiqal) en El Aaiún, de miles de personas defendiendo la marroquinidad del Sáhara. Las tensiones y la inestabilidad están servidas. Y más con un rey enfermo y un horizonte, quizás, de transición. En septiembre de 2021, se cumplirán 100 años de la República del Rif, como ingrediente interesante para añadir; sumando otro conflicto que sigue, con altibajos, muy presente en otra zona del actual Reino de Marruecos. No sería de extrañar una coordinación más intensa y más extensa de las fuerzas críticas con el Régimen.

El papel de la UE

La Unión Europea no puede seguir ignorando uno de los conflictos más prolongados y dolorosos ubicado frente a sus puertas. Debe ajustar su trato con el Sáhara Occidental a los compromisos y obligaciones en virtud del derecho internacional. Debe advertir a las empresas europeas como Siemens o Enel, incluso Fertiberia, entre otras,  de los grandes riesgos legales y morales que conlleva hacer negocios con un ocupante ilegal (Marruecos).

Y por último, esta bomba de tiempo que es la Cuestión del Sáhara Occidental, otra más de las heredadas del Régimen Borbónico-Bipartidista del 78, debe desactivarse desde los parámetros correctos, desde una posición de SOBERANIA NACIONAL, desembarazándose de servidumbres ante USA y Arabia Saudita, y reposicionándose ante Francia (que ejerce diversos tipos de colonialismo sobre África, a través del Franco CFA -14 países- y otros muchos mecanismos), instando a la MINURSO a no seguir de vacaciones 'bienpagás', verificando el cumplimiento de los derechos humanos en los territorios ocupados ilegalmente por Marruecos y rematar la faena del Referéndum de Autodeterminación, con la co-participación de España como potencia “administradora” (en stand-by desde 1975) de esa 'provincia 53'.

Para bien, creo que este asunto del Sáhara es como un susurro de viento en el corazón de muchas personas, que supera el limitado y limitante eje unilineal izquierda-derecha, para desembarcar en la playa del humanismo.

Y hoy hace falta audacia, lucidez y templanza, por todas las partes implicadas. Hoy las victorias suelen ser 'ganar el relato', y presionar sobre la economía. Básicamente. Movilizaciones virtuales, presenciales y boicots a productos, por ejemplo. Las crecientes movilizaciones ciudadanas, a nivel internacional, así como las Redes Telemáticas, como campos privilegiados de batalla incruenta, están haciendo que la acción defensiva saharaui se convierta en iniciativas tácticas, probablemente en un marco estratégico de presión continuada para alcanzar algo básico, que ya tarda demasiado: 'Referéndum YA. Sáhara Libre'.

Una vez más, la solidaridad es la ternura de los pueblos. Y hay mucho pueblo empapado de la ternura de las sonrisas saharauis que hemos vivido y compartido por muchas décadas. Pueblo sencillo, transversal, humano, amable, acogedor y solidario desde la cotidianeidad. Cuanto más nos movilicemos, desde lo civil y lo cívico, menos daños y víctimas habrá que lamentar en lo militar.

El Sáhara Occidental es un territorio rico en recursos naturales, posee una de las minas de fosfatos más grandes del mundo, además de un enorme banco pesquero, reservas de petróleo, gas, hierro, cobre y uranio, entre otros. Estos recursos son saqueados y explotados sistemática e ilegalmente por Marruecos, ya que los beneficios obtenidos por exportación de los mismos no revierten en beneficio de la población saharaui, legítima dueña y señora soberana.

Nos suena. Escuchemos bien. 

Fuente: https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sahara-susurro-viento-corazon_129_6783958.html