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sábado, 18 de julio de 2015

Las muy rentables relaciones entre las televisiones griegas, los gobiernos y la troika

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Even if all Greek to you: obvious how greek media are owned by 7 oligarch families and why such

Las principales televisiones privadas griegas formaron un frente unido en la campaña a favor del sí en el referéndum. No es extraño ni denunciable que una empresa de comunicación tenga ideología. Es más discutible, como ha denunciado mucha gente, que en los debates celebrados antes de la consulta, la inmensa mayoría de los participantes estaba a favor del sí, y la presencia en las pantallas del no era casi testimonial. Eso es mala televisión, porque en esos casos una presencia nutrida de ambas partes es lo que garantiza interés público y espectáculo.

Lo ocurrido en la campaña no fue una excepción con respecto a lo ocurrido en los últimos años. El periodista Costa Efimeros, productor del documental Debtocracy, escribe sobre las muy rentables relaciones entre las empresas propietarias de las televisiones, los gobiernos anteriores y la troika. Detrás de las compañías están las corporaciones de la construcción, destino de los contratos de infraestructuras concedidos por los gobiernos, y las grandes navieras, uno de los sectores económicos con más poder en Grecia.

Para las televisiones, es un chollo. Han operado durante años en un marco de ilegalidad que les ha salido muy rentable:
“Desde el comienzo de la crisis y la aplicación del programa de austeridad, todos los grandes medios de comunicación se apresuraron a defender las duras políticas de los acreedores de Grecia. No era una decisión unilateral. A pesar de que desde la aprobación del primer memorándum (MoU) hay una norma para imponer un impuesto del 20% a la publicidad televisiva, esta es la única medida que la troika ha permitido que se aplace a través de un decreto que se aprueba el 31 de diciembre de cada años, y ya llevan cinco años consecutivos.
Pero va más allá. Los canales griegos operan en Grecia sin licencia, gracias a una ley de 1989 que les concede licencias por investigación y desarrollo. Y en caso de que no se hayan cansado por esto, hay más: los oligarcas, además de no pagar por sus licencias televisivas, tampoco han pagado impuestos durante años por el uso de frecuencias públicas, según el organismo nacional de contabilidad. Por eso, cuando la troika entró en escena, el compromiso era perfecto: los grandes medios de comunicación apoyaron el programa de austeridad, y los acreedores les permitieron funcionar en una situación de dudosa legalidad (el Consejo de Estado, máxima autoridad legal del país, ha dictaminado en dos ocasiones que es ilegal el uso de frecuencias sin licencia).”
En abril el Gobierno de Syriza dijo que iba a poner fin a esta “anarquía” y exigir a las televisiones que paguen su deuda por el uso de las licencias. La cantidad asciende a 40 millones de euros por los últimos cuatro años.

La respuesta de los medios dice mucho sobre cómo se han hecho las cosas en Grecia en las últimas décadas. Los que hacían favores al Gobierno podían contar con que no tendrían que hacer frente a sus obligaciones fiscales. Algo daban a cambio, pero no precisamente al Estado. Las televisiones dijeron que no iban a pagar porque los partidos se han aprovechado de una ley de 2002 para emitir sus anuncios electorales en esos canales sin pagar nada a cambio.

Las televisiones han apoyado los programas de austeridad todos estos años, incluidos los sacrificios exigidos a los ciudadanos. Pero ellos no sólo no se sacrifican, sino que ni siquiera pagan lo que deben.


Fuente:  http://www.guerraeterna.com/

viernes, 17 de julio de 2015

Merkel 'gambling away' Germany's reputation over Greece, says Habermas

Intellectual figurehead of European integration says efforts of previous generations put at risk by Angela Merkel’s hardline stance on Greece

German chancellor Angela Merkel has been accused of ‘punishing’ Greece. Photograph: Sean Gallup/Getty Images
 Jürgen Habermas, one of the intellectual figureheads of European integration, has launched a withering attack on the German chancellor, Angela Merkel, accusing her of “gambling away” the efforts of previous generations to rebuild the country’s postwar reputation with her hardline stance on Greece.
Speaking about the bailout deal for the first time since it was presented on Monday, the philosopher and sociologist said the German chancellor had effectively carried out “an act of punishment” against the leftwing government of Alexis Tsipras.

“I fear that the German government, including its social democratic faction, have gambled away in one night all the political capital that a better Germany had accumulated in half a century,” he told the Guardian. Previous German governments, he said, had displayed “greater political sensitivity and a post-national mentality”.

Habermas, widely considered one of the most influential contemporary European intellectuals, said that by threatening Greece with an exit from the eurozone over the course of the negotiations, Germany had “unashamedly revealed itself as Europe’s chief disciplinarian and for the first time openly made a claim for German hegemony in Europe.”

The outcome of the negotiations between Greece and the other eurozone member states, he said, did “not make sense in economic terms because of the toxic mixture of necessary structural reforms of state and economy with further neoliberal impositions that will completely discourage an exhausted Greek population and kill any impetus to growth.”

Habermas added: “Forcing the Greek government to agree to an economically questionable, predominantly symbolic privatisation fund cannot be understood as anything other an act of punishment against a leftwing government.”

 The Düsseldorf-born philosopher, a former assistant of the prominent Frankfurt School theorist Theodor Adorno, rose to prominence during the student protests in the late 1960s. His works on the establishment of a pan-European political and cultural identity, such as Structural Transformation of the Public Sphere, went on to influence and shape policy debate around the European Union. At the start of the millennium, Habermas was one of the leading drivers behind calls for a European constitution.

Recently, the 86-year-old has aggressively criticised Merkel’s leadership in Europe in books such as The Lure of Technocracy, while also coming under criticism himself. In 2013, Habermas clashed in a series of articles with another influential German leftwing intellectual, sociologist Wolfgang Streeck, who has identified the kind of European federalism espoused by Habermas as the root of the continent’s crisis.

Greek PM Alexis Tsipras during a parliamentary session in Athens. Photograph: Alkis Konstantinidis/Reuters
 Habermas told the Guardian that he agreed with many of his critics’ main points. “Streeck and I also share the view that this technocratic hollowing out of democracy is the result of a neoliberal pattern of market-deregulation policies,” he said. “The balance between politics and the market has got out of sync, at the cost of the welfare state.

“Where we differ is in terms of the consequences to be drawn from this predicament. I do not see how a return to nation states that have to be run like big corporations in a global market can counter the tendency towards de-democratisation and growing social inequality – something that we also see in Great Britain, by the way.
“Such tendencies can only be countered, if at all, by a change in political direction, brought about by democratic majorities in a more strongly integrated ‘core Europe’. The currency union must gain the capacity to act at the supra-national level. In view of the chaotic political process triggered by the crisis in Greece, we can no longer afford to ignore the limits of the present method of intergovernmental compromise.”

Habermas argued that Europe was “stuck in a political trap”.

“Without a common financial and economic policy, the national economies of pseudo-sovereign member states will continue to drift apart in terms of productivity. No political community can sustain such tension in the long run,” he said. “At the same time, by focusing on avoidance of open conflict, the EU’s institutions are preventing necessary political initiatives for expanding the currency union into a political union. Only the government leaders assembled in the European council are in the position to act, but precisely they are the ones who are unable to act in the interest of a joint European community because they think mainly of their national electorate.”

Fuente:  http://www.theguardian.com/business/2015/jul/16/merkel-gambling-away-germanys-reputation-over-greece-says-habermas

miércoles, 15 de julio de 2015

Días oscuros para la democracia en Grecia

TSIPRAS 

Viven días oscuros aquellos que creen en la democracia. En contra de la voluntad del pueblo griego e ignorando los aplastantes análisis económicos, los ministros de la UE y el FMI están causando un mayor dolor, si cabe, a un país donde la austeridad ya ha tenido consecuencias absolutamente devastadoras.

Las últimas declaraciones de los dirigentes de la Eurozona conducen a una triste lectura. Se ha alcanzado un acuerdo, pero el Primer Ministro griego ha tenido que volver a su país despojado de la soberanía de su propio Gobierno. Las medidas que presentará a su Parlamento --más privatización, recortes en los derechos de los trabajadores y liberalización de la economía-- dejan claro qué poco poder ha ejercido Tsipras en estas negociaciones. Fue a Bruselas con la esperanza de salvar a su país de la austeridad, y salió derrotado.

Es sencillo verter nuestro desdén sobre la figura del Primer Ministro griego, pero seamos claros: la democracia más antigua del mundo ha sido víctima de un golpe de estado. Se le está pidiendo al Parlamento Griego que debata este paquete de medidas en sólo un par de días. Esta legislación de emergencia, que reestructurará por completo la forma en que se dirige la economía del país, no puede ser sujeta a un escrutinio adecuado en el tiempo disponible. No obstante, otra vez, los políticos electos griegos pueden sentir la pistola apuntando contra sus cabezas, un arma en las manos de las fuerzas de las tinieblas: el FMI, la Eurozona y el BCE. Resulta especialmente deprimente ver a los estados miembros de la UE, los cuales han firmado una carta que promete una Unión que "se basa en los principios de la democracia y el Estado de Derecho", negando al pueblo griego su derecho a decidir plenamente cómo dirigir su país.

Grecia es un país pobre que ahora, con toda probabilidad, va a empobrecerse todavía más. Se está intensificando una crueldad innecesaria sobre un país cuya tasa de pobreza infantil está por encima del 40% y la de desempleo juvenil por encima del 50%. Es difícil imaginar cómo va a ser la vida para los griegos en los meses y años venideros. Es muy probable que las dignidades más básicas, el acceso a alimentos, cobijo y un trabajo decente, les sean arrebatadas al pueblo griego ahora con más violencia que nunca, causando un mayor perjuicio a una población privada de su derecho a la autodeterminación. Tampoco se reducirá la deuda de Grecia. Tal y como señalaba el editor de economía de la BBC, "este no es un acuerdo para reducir la carga de la deuda sobre Grecia, no durante años".

Los Gobiernos de Europa son bien conscientes de que existe una solución creíble para la aflicción de Grecia. Los países europeos deben aunarse en un debate sobre las formas de cancelar, al menos, una parte de la deuda. Ya se ha hecho antes --cuando se perdonó la deuda de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial-- y debería hacerse de nuevo. En su día, en 1953, el Gobierno griego formó parte del grupo que perdonó a Alemania parte de su deuda y le dio una oportunidad de pelear por su reconstrucción. No ha habido promesa alguna sobre un alivio de la deuda griega durante las negociaciones de este fin de semana; tan sólo un compromiso de continuar las negociaciones: sencillamente, esto no es suficiente.

Durante el transcurso de las 17 horas de conversaciones, la voluntad de una nación ha sido suplantada en favor de una austeridad implacable, económicamente analfabeta y socialmente destructiva. La próxima parte de esta lamentable saga será la farsa de representar a las políticas económicas del libre mercado disfrazadas de democracia en el Parlamento Griego. Esta crisis en Grecia deja de manifiesto la urgencia con la que necesitamos reformar la UE. Esta reforma no tendrá lugar si Gran Bretaña sigue manteniéndose al margen. En lugar de eso, necesitamos redoblar los esfuerzos para devolver la democracia al corazón del proyecto de la UE, al mismo tiempo que abrimos procesos de toma de decisiones que garanticen que las millones de voces europeas sean escuchadas dentro de las salas de negociaciones en Bruselas.



Fuente: http://www.huffingtonpost.es/caroline-lucas/dias-oscuros-democracia-grecia_b_7792328.html?utm_hp_ref=spain&ncid=tweetlnkushpmg00000067

martes, 14 de julio de 2015

La Europa del trágala


Cuando los daneses votaron en contra del Tratado de Maastricht en 1992, la Unión Europea recondujo la situación ofreciendo a Dinamarca unas condiciones especiales (opt-outs) en asuntos monetarios, de ciudadanía, de Defensa y de Interior.

Cuando los irlandeses votaron en contra del Tratado de Niza en 2001, la UE arregló el problema haciendo algunas excepciones a Irlanda en materia de Defensa.

Cuando franceses y holandeses votaron en contra del proyecto de constitución europea, el proyecto se desestimó.

E, incluso, cuando la señora Thatcher se empecinó en corregir la aportación de su país a las arcas de Bruselas, se le dio a Reino Unido un tratamiento especial (el llamado “cheque británico”).

¡Qué diferencia con el bochornoso espectáculo de imposiciones, presiones, campañas mediáticas, chantajes e injerencias en la soberanía griega ofrecido por la Unión Europea en las últimas semanas!

Los griegos votaron “no” en un referéndum al que sería justo decir que se vieron abocados por la negociación obtusa del Eurogrupo; y la respuesta de la Troika y los restantes 18 países del euro ha consistido en dar una humillante lección al Gobierno de Syriza por el atrevimiento.

CTXT ha defendido en reiteradas ocasiones la necesidad de que el Gobierno legítimo de Grecia fuera tratado por la UE como un socio más. Endeudado e indisciplinado, de acuerdo, pero jamás un inquilino, sino un copropietario más del club. Para no parecer sectarios o dogmáticos, y para poder expresar una crítica a la UE, en este momento tocaría acusar a Tsipras de haber desencadenado la ira de sus acreedores, de haber equivocado por completo la estrategia, de haber capitulado cuando el mandato del plebiscito le autorizaba a resistir y a no aceptar las crueldades contenidas en el documento firmado por los Veintiocho el 12 de julio en Bruselas.

Pero no vamos a entrar en ese juego. Con independencia de los errores que haya podido cometer Grecia, la postura intransigente y la estrategia de desgaste que la UE ha adoptado con Tsipras suponen una violación de los ideales y principios fundacionales de la Unión. El rictus de ese nefasto contable llamado Wolfgang Schäuble durante las interminables horas de tortura a las que el Eurogrupo y la Cumbre sometieron al equipo griego –un testigo contó a The Guardian que Tsipras recibió un “brutal ahogamiento mental”-- define uno de los episodios más tristes de la historia de Europa desde la II Guerra Mundial.

Es fácil culpar a un país de 10 millones de habitantes de su mala administración y de paso convertirlo en el chivo expiatorio de la deprimente deriva de la UE. Pero es del todo inexacto. El Eurogrupo lleva años gestionando de la peor manera posible la crisis de deuda y liquidez de un país cuyo PIB es una vez y media el de la Comunidad de Madrid. Parecería una broma si no fuera para llorar. El dato revela toda la incompetencia gestora, y quizá también la mala fe, de las Instituciones europeas y del FMI. 

Lo cierto es que, por torpes y arrogantes que hayan sido los dirigentes griegos durante los últimos meses, su actitud ha sido bastante más europeísta, generosa, democrática y constructiva que la de sus acreedores. El Eurogrupo nunca ha buscado alcanzar un compromiso justo y razonable con Grecia. Al contrario, ha ido poco a poco endureciendo las condiciones, demostrando una inquina ideológica de la peor especie. Esa ceguera llena de ira tampoco ha permitido un reconocimiento de los errores económicos cometidos por la Troika en los dos rescates anteriores, que son lo que han provocado la catástrofe humanitaria. Y, aunque en el texto del acuerdo se habla por primera vez de la restructuración de la deuda, asumida incluso por el FMI, la UE no adquiere ningún compromiso concreto y echa la culpa del aumento de la misma a los griegos, y no a las recetas que se han seguido por imposición suya durante los últimos cinco años. 

El fin de semana pasado, en el paroxismo de la vendetta, la UE utilizó todos los instrumentos de coacción a su alcance para imponer un “acuerdo” a Grecia. Acuerdo es un eufemismo, claro: se trata de un trágala en toda regla, de un secuestro de soberanía que recuerda a las condiciones leoninas que los aliados impusieron a Berlín tras la I Guerra Mundial. Tsipras firmó ese papel, donde solo faltaba el traslado inmediato del Partenón a Berlín, tras una batalla interminable y desigual, 27 contra uno y con su ministro de Economía en vela desde 48 horas antes. Algunos asistentes han definido la sesión como un patio de guardería, con broncas a gritos entre Draghi y Schäuble. Pero debió parecerse más a un manicomio.

Para escenificar su alergia a Syriza, Alemania llegó a incluir en la propuesta escrita del Eurogrupo una cláusula vergonzosa y contraria a los Tratados, que decía que si Grecia no cumplía con las exigencias, se procedería a su expulsión temporal de la unión monetaria. El extraordinario párrafo desapareció durante la Cumbre posterior, pero el mero hecho de su formulación escrita supone abrir un hueco formidable en la credibilidad del euro, una moneda de la que Alemania piensa que se puede entrar y salir.

Antes de eso, el Banco Central Europeo, una institución no sujeta a control democrático alguno, tomó una decisión política a todas luces ilegítima, si no ilegal: restringir lo suficiente las inyecciones de capital para forzar un corralito y, a la vez, evitar la quiebra del sistema bancario, que habría supuesto la salida de Grecia del euro. De esta manera, la presión sobre Atenas para firmar un acuerdo, el que fuese, aumentó considerablemente.

Ejercer esas tácticas coactivas en nombre de la Unión Europea, con tintes surrealistas como el intento de trasladar los activos griegos a un fondo privado luxemburgués presidido por ¡Schäuble!, representan una quiebra, quizás irreversible, de las prácticas consensuales que se han respetado siempre en la UE para resolver los conflictos de intereses entre iguales.

Con Grecia se ha ido más allá de la condicionalidad que existe en todo rescate financiero. La UE se ha aprovechado de la fragilidad extrema de Atenas (en gran medida causada por anteriores rescates y anteriores gobiernos) para dar un golpe de mano y anular el margen de maniobra del Gobierno izquierdista de Syriza. Probablemente, este ataque ideológico sin precedentes acabe con Tsipras y desemboque en un gobierno de concentración nacional –#ThisIsACoup-, privando a Europa de la posibilidad de ensayar recetas distintas al austericidio punitivo. Por supuesto, el trágala tiene un componente esencialmente ejemplificador, heredero directo del mussoliniano “castigar a uno para educar a ciento”: Europa ha dejado claro ante los demás socios lo que les espera si no cumplen a rajatabla el diktat de Alemania (con sus satélites del Norte europeo como avanzadilla ultra, la culpable y cínica actitud de Francia, y la tecnocracia sin alma de las instituciones financieras). El mensaje, palmariamente antidemocrático, va dirigido especialmente a los electores españoles, portugueses e irlandeses: absténgase ustedes de votar a la izquierda, o ya nos ocuparemos nosotros de desactivar su elección después.

Lo que cabe preguntarse ahora es si esta forma plutocrática de “gobernar” y de (de)construir la eurozona no acabará suponiendo un alejamiento irreversible entre los intereses de los acreedores y los deudores, entre las elites y los ciudadanos; y cómo afectará la crisis de confianza e imagen generada por Berlín en todo el mundo a la legitimidad y credibilidad del proyecto de integración europea.

Si las respuestas son positivas, las opciones en el horizonte serían dos: o bien la ruptura de la zona euro en el medio plazo, o bien su pervivencia bajo una nueva forma de autoritarismo blando, en este caso de naturaleza financiera, que vaciaría de contenido la democracia tal como la hemos conocido hasta el momento en el continente.

Ninguna de las dos parece muy halagüeña. Pero es evidente que, si la pax merkeliana consiste en humillar a los socios, recortar derechos y libertades a granel, y condenar a la miseria a las poblaciones de los países de la periferia, Berlín habrá elegido el peor camino posible: la destrucción de la envidiada casa común europea. Y, a cambio, no habrá conseguido absolutamente nada. Alemania nunca ha necesitado reforzar su imagen autoritaria. No necesita que se le tenga miedo. Al contrario. Necesita, en el fondo y aun mas que Grecia, de la solidaridad europea, de la generosidad de los europeos. Y si no es capaz de darse cuenta, es que ha perdido --otra vez-- el camino.


lunes, 13 de julio de 2015

Oleada antialemana en Internet por el "golpe de Estado" en Grecia


La lista de demandas exigidas al Gobierno griego para asegurar el rescate europeo ha desatado en las redes sociales una reacción contra Alemania y su duro ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble.

#ThisIsACoup (Esto es un golpe de Estado) fue la segunda tendencia mundial en Twitter - y la primera en Alemania y Grecia - mientras los líderes de la eurozona convencían durante la noche al primer ministro griego, Alexis Tsipras, de que aceptara el acuerdo o afrontara la bancarrota y la expulsión de su país de la eurozona.
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La etiqueta aparecía en decenas de miles de airados comentarios en los que se denunciaban las propuestas de la UE -que inspiró Alemania - sobre cuáles habían de ser las reformas de la administración pública griega y la exigencia de que Atenas apruebe nuevas leyes en los próximos días para elevar impuestos y recortar las pensiones.

La tendencia cobró fuerza cuando Paul Krugman, el premio Nobel de Economía, la alabó en su blog en el diario The New York Times: "La tendencia ThisIsACoup es totalmente adecuada", escribió. "Esto va más allá de lo duro, es puro espíritu de venganza, es la completa destrucción de la soberanía nacional, y no hay esperanza de un alivio".

"Es una grotesca traición de todo en lo que se supone que se basa el proyecto europeo", añadió.
Entre otros elementos de las propuestas de la UE que indignaron a algunos de los comentaristas estaba la idea de que unos 50.000 millones de activos públicos griegos serán colocados en un fondo independiente con sede en Luxemburgo, fuera del control de los políticos griegos y cuyas ganancias a través de privatizaciones irán directamente a pagar deudas.

La etiqueta pareció crearla el domingo por la noche Sandro Maccarrone, que se describe como profesor de física en Barcelona y que tuiteó "La propuesta del eurogrupo es un golpe estado encubierto contra el pueblo griego #ThisIsACoup".

En unas horas había sido empleado casi en 200.000 ocasiones.

Fuente:  http://es.reuters.com/article/topNews/idESKCN0PN0VW20150713

miércoles, 8 de julio de 2015

Tsipras, ante el Parlamento Europeo: “La ayuda a Grecia nunca ha llegado al pueblo”

Para el primer ministro griego reconoce que hay que hacer reformas, pero que su peso debe recaer “sobre quienes pueden soportarlas”.
 
Alexis Tsipras, primer ministro de GreciaEl primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha defendido hoy que Grecia necesita un acuerdo con sus vecinos que “muestre que hay luz al final del túnel”, para lo que ha dicho es necesario aplicar “reformas creíbles y necesarias”, pero al mismo tiempo en las que el peso recaiga “en quienes pueden soportarlo y no como hasta ahora”.

En los últimos cinco años, ha defendido el político griego durante su intervención ante el Parlamento Europeo, las reformas se han puesto en marcha que han sido onerosas para los ciudadanos. “Seamos sinceros”, ha apuntado, “la ayuda a Grecia nunca ha llegado al pueblo griego, que ha hecho muchos sacrificios”.

“Ahora le toca a los sectores privilegiados que las instituciones han protegido”, ha explicado Tsipras, que considera que “tenemos que crear una base en la que podamos tener éxito sobre la base de un desarrollo sostenible”.

El primer ministro griego ha salido en defensa además del referéndum celebrado el pasado domingo, que desde la Comisión Europea y varios países acreedores se interpretó como una consulta sobre la salida del euro. “La valiente decisión del pueblo griego no supone una ruptura con Europa, sino volver a los valores fundadores de Europa, de la democracia, de la solidaridad”, ha explicado Tsipras, para el que “la Unión Europea o es democrática o va a tener dificultades para sobrevivir”.

“Tenemos un mandato claro y rotundo del pueblo griego, no estamos para entrar en colisión con Europa, sino para cambiar las mentalidades y propuestas que han llevado al traste nuestra economía”, ha explicado.  

Fuente:  http://www.elboletin.com/internacional/119285/tsipras-parlamento-europeo-grecia-pueblo.html

martes, 7 de julio de 2015

La socialdemocracia rendida

<p>Marx (izquierda) y Engels. </p>
Marx (izquierda) y Engels.
Wikipedia
 ¿Se ha oído alguna palabra relevante y potente de la socialdemocracia europea a lo largo de la dura crisis que soporta Grecia, la cual es también crisis de Europa? A mis oídos, al menos, no ha llegado y rogaría que me transmitiese esa noticia quien tuviera constancia de que alguna voz socialdemócrata descollante hubiera dicho una palabra significativa sobre todo lo que está en juego en torno a la crisis griega, es decir, una palabra que fuera expresión de posición política propia, diferenciada del discurso de la derecha. En tanto que no se corrobora que dicha palabra haya sido pronunciada, no cabe más que concluir que la socialdemocracia europea, una vez más, ha faltado a la cita.

Obviamente, tal conclusión implica que declaraciones como las del socialdemócrata Sigmar Gabriel, pronunciadas para condenar la política de Syriza sin marcar distancias con Merkel, de cuyo gobierno forma parte, no dicen nada de una posición con un perfil, aunque fuera tímidamente delineado, de izquierda. Y eso por no hablar de las del presidente del Parlamento europeo, el también socialdemócrata Martin Schulz. Por otra parte, François Hollande, siendo verdad que trata de que las amarras no se rompan, tampoco ha elevado la voz para disentir de la ortodoxia neoliberal con la que se ha enfocado la crisis griega.

Y en cuanto a discursos fundamentados en planteamientos de izquierda, no mucho puede decirse de las opiniones de destacados dirigentes del PSOE. Éstas han ido desde comentar irónicamente como "insólito" que un gobierno pida el "no" en un referéndum que él mismo convoca, como dijo Pedro Sánchez, hasta la descalificación del primer ministro Tsipras que hizo Jordi Sevilla al tachar de "irresponsable" su actuación.
¿No había sensibilidad como para descalificar por irresponsables las actuaciones de la Troika, sometiendo a Grecia a la tortura de un plan de "austeridad" tan injusto como ineficaz para promover su salida de la crisis? ¿Hubo que esperar a que Tsipras convocara un referéndum para recabar el apoyo de la ciudadanía en una negociación durísima sobre la reestructuración de la deuda, para que el FMI diera la razón al primer ministro heleno al decir que dicha reestructuración es insoslayable y que incluso una "quita" es conveniente?

¿Nadie podía manifestar una opinión sobre la jugada perversa que suponía tal declaración del FMI, hecha, no para dar la razón a Tsipras y a su ya exministro Varoufakis, sino para presionar más a la ciudadanía griega para que votara "sí" y provocar la dimisión del primer ministro? Pero esa ciudadanía, derrochando dignidad, votó mayoritariamente "no" a los planes de la Troika. Ya me hubiera gustado que el expresidente Zapatero, que entiende de sufrir presiones, en vez de criticar al gobierno griego por la convocatoria del referéndum se hubiera mostrado más comprensivo, toda vez que él mismo tendría que haber convocado uno para la reforma del artículo 135 de la Constitución, de lamentable recuerdo.


Por fortuna, las voces de izquierda se hacen oír desde muchos sitios, tanto desde distintas formaciones políticas --también, aunque sean minoritarias, desde el PSOE--, como desde los movimientos sociales y el mundo académico. Conocidos economistas, algunos de clara filiación socialdemócrata, como Juan Torres o Vicenç Navarro, se manifestaron claramente no sólo a favor de Grecia y, por ende, en contra de las posiciones de la Troika, rayanas en el chantaje al gobierno heleno, sino también nítidamente a favor del "no" en el referéndum. Otras opiniones muy solventes lo hicieron en términos similares, como Krugman y Stiglitz, premios Nobel de Economía. A ellos se les han sumado voces como las del reputado economista Piketty o la del filósofo Jürgen Habermas.

La crítica de Habermas a la política con la que se ha inducido desde instancias europeas, con la complicidad del FMI y la mano visible de Merkel, a que los griegos traspasaran el límite de lo soportable, ha sido especialmente dura; también relevante al máximo por su condición de ciudadano alemán. El filósofo no se ha ahorrado poner en el punto de mira de sus dardos dialécticos a lo que llamó "el gobierno de los banqueros". Su crítica a la manera en que se está abordando la crisis griega la hace extensiva a las instituciones europeas, que presentan un perfil que llega a ser antidemocrático y de clara sumisión al poder financiero.

No es mero déficit democrático lo que presenta Europa; es algo peor, que bien se puede expresar parafraseando unas conocidas líneas de Marx y Engels en el Manifiesto comunista: "El poder de la Comisión europea es el consejo de administración de la gran banca (alemana)". De ahí la frustración de un Habermas que, como europeísta convencido, apostaba fuertemente no sólo por el diseño institucional de la UE, sino por la conformación de un demos europeo como ciudadanía que, más allá de fronteras, sostuviera el proyecto de la Unión. Y, por otro lado, el mismo pensador germano, que abogó por una recomposición del socialismo democrático tras la "caída" del muro de Berlín, que habría de posibilitar que la socialdemocracia dejara atrás su sumisión a la lógica del sistema capitalista para así recobrar brío reformista, ha constatado la deriva de una socialdemocracia que no sale de la órbita sobre la que el neoliberalismo la puso a girar.

2 hHace 2 horas
En el edificio del Banco de Grecia han tachado "de Grecia" para poner "de Merkel
 Que la derecha tome las posiciones que adopta ante la crisis de Grecia, en continuidad con la desastrosa línea de actuación que viene desarrollando desde que la actual crisis entró en Europa, no es de extrañar, por mucho que sea criticable. Lo que resulta desesperante a la izquierda es la tibieza de la socialdemocracia, su impotencia para presentar batalla con alternativas sólidas y creíbles, su constante llegar tarde a las citas históricas, cuando llega... Si eso se ha comprobado ante la crisis de Grecia y el acoso al que se ha sometido a su gobierno, ante otros momentos y problemáticas la situación es similar: desde el debate sobre inmigración y refugiados hasta la posición de condescendiente subordinación en lo que se refiere al Tratado de libre comercio (TTIP). El fondo de la cuestión viene constituido por los sedimentos acumulados tras décadas de claudicación ante el neoliberalismo hegemónico.
Si tomamos como referencia aquella Tercera Vía a la que se acogió Blair, es oportuno remitirse al balance que en su día hizo de ella el malogrado Tony Judt, el mismo que describió a ese posmoderno líder laborista como "un gnomo en el británico jardín del olvido", justo por dar al traste con la memoria de las luchas obreras. El historiador británico, con su cupo de flema, dejó dicho que "algo iba mal" en la socialdemocracia.

Hoy es mucho lo que va mal, con un modelo social europeo que se ve socavado y con una socialdemocracia que parece no sólo secuestrada por el neoliberalismo, sino apresada por una especie de síndrome de Estocolmo en relación a ese neoliberalismo por el que fue abducida. De suyo, los hechos nos dicen que estamos ante una socialdemocracia entregada al que debía ser su adversario, es decir, una socialdemocracia rendida, incapaz de superar la patología política en que se ve sumida. Y el caso es que sigue siendo necesaria una alternativa socialista. La batalla de Grecia, donde el futuro de Europa igualmente se dilucida, así lo demuestra.


Fuente: http://ctxt.es/es/20150702/politica/1706/La-socialdemocracia-rendida.htm

viernes, 3 de julio de 2015

The Economist, Handelsblatt...las mejores portadas sobre la crisis de Grecia

The Economist, Handelsblatt...las mejores portadas sobre la crisis de Grecia 

Los medios europeos se han volcado con el seguimiento de la crisis de Grecia, y así ha quedado reflejado en sus portadas, cada cuál más ingeniosa que la anterior. The Economist y Handelsblatt han liderado semana a semana la carrera por contar lo que sucede en el país que dirige Alexis Tsipras con sus agudos montajes. Aquí te dejamos una selección de los mejores.

Lea también: Siga aquí en directo toda la actualidad sobre Grecia

Handelsblatt ha publicado esta semana una portada sobre su visión de la situación de Grecia que no dejará indiferente a nadie. 'Dame dinero o me pego un tiro', reza el titular, junto al que aparece una foto del primer ministro heleno apuntándose en la cabeza con una pistola.

Hay que recordar que un día después de que Tsipras convocase el referéndum, la prensa alemana abría sus portadas comentando la situación que se vive en Grecia, y haciendo especial hincapié en las las grandes filas que se formaban delante de las entidades bancarias para retirar dinero en efectivo.

Y este viernes, poco después de conocerse la portada del Handelsblatt, el ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, ha dicho que "la crisis griega es un problema relativamente pequeño en Europa". Según informa Reuters, el responsable del Ejecutivo de Angela Merkel ha dado a entender que las consecuencias para el resto de países europeos ante lo que pueda pasar no serán tan grandes como se está rumoreando. "Creo que en la discusión sobre Grecia, nos olvidamos de que este es un problema relativamente pequeño en Europa", ha asegurado después de mencionar el conflicto Ucrania.


THE ECONOMIST
Aunque, sin duda, el más prolífico en cuanto a portadas curiosas ha sido The Economist, que ha sacado hasta ocho primeras páginas sobre el asunto, todas ellas muy ocurrentes y que han suscitado decenas de comentarios en las redes. Estas son algunas de ellas:


 
 
 











Los medios europeos se han volcado con el seguimiento de la crisis de Grecia, y así ha quedado reflejado en sus portadas, cada cuál más ingeniosa que la anterior. The Economist y Handelsblatt han liderado semana a semana la carrera por contar lo que sucede en el país que dirige Alexis Tsipras con sus agudos montajes. Aquí te dejamos una selección de los mejores.
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Handelsblatt ha publicado esta semana una portada sobre su visión de la situación de Grecia que no dejará indiferente a nadie. 'Dame dinero o me pego un tiro', reza el titular, junto al que aparece una foto del primer ministro heleno apuntándose en la cabeza con una pistola.
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Los medios europeos se han volcado con el seguimiento de la crisis de Grecia, y así ha quedado reflejado en sus portadas, cada cuál más ingeniosa que la anterior. The Economist y Handelsblatt han liderado semana a semana la carrera por contar lo que sucede en el país que dirige Alexis Tsipras con sus agudos montajes. Aquí te dejamos una selección de los mejores.
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martes, 30 de junio de 2015

Multitudinaria manifestación por el ‘no’ en la plaza Syntagma de Atenas


  Poco antes de que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, aparezca en la televisión pública, miles de ciudadanos del país heleno han comenzado a concentrarse en la plaza Syntagma de Atenas a favor del voto al ‘no’ en el referéndum del próximo domingo sobre las condiciones exigidas por las intituciones.

“Resistencia humana contra el terrorismo financiero”, “Votamos no a la austeridad y a los memorandos” o “Este país no está en venta ni puede ser chantajeado”, rezan las pancartas que pueden verse en la céntrica plaza ateniense ubicada frente al Parlamento, acompañadas de gritos de “Oxi” (“No”, en griego) a la austeridad y los recortes.

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More than 10.000 in favour of NO in in Syntagma right now
 Miles de griegos muestran así su apoyo a la postura del Ejecutivo de Tsipras frente a los acreedores. El mandatario decidió convocar una consulta para que los ciudadanos decidan si respaldan o no las exigencias de los acreedores, que incluyen reformas en pensiones, IVA o mercado laboral a cambio de 15.500 millones de euros que permitirían al país sobrevivir financieramente hasta finales de noviembre y evitar un colapso.

“¿Debería la propuesta que fue sometida por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional en el eurogrupo el 25 de junio de 2015, que consiste en dos partes que juntas constituyen su propuesta integral, ser aceptada?” es la pregunta que se les realizará a los griegos el domingo 5 de julio.

El Gobierno aboga por el ‘no’, mientras que la oposición, con el líder de los conservadores, Antonis Samaras, aseguran que de vencer esta opción se desencadenaría una “catástrofe” insólita en el país.

La gran manifestación, convocada por Syriza, se celebra el primer día del ‘corralito’ heleno, en el que los bancos del país permanecen cerrados y ha comenzado el control de capitales. Los ciudadanos griegos tan solo pueden retirar como máximo en los cajeros 60 euros por persona y día. Una situación de la que los turistas están exentos.


 Fuente: http://www.elboletin.com/internacional/118859/multitudinaria-manifestacion-no-atenas.html

lunes, 29 de junio de 2015

La negociación con Grecia.


Tecnodictaduras.
La negociación con Grecia para imponer condiciones presupuestarias al Gobierno Tsipras, bajo amenaza de salida del euro, es fundamentalmente política. Aunque se disfraza de medidas económicas proclamadas necesarias por los técnicos de la troika que oponen racionalidad económica a irracionalidad política.

En la raíz del problema, la impagable deuda publica griega. Impagable porque la mayoría de expertos internacionales consideran que no se puede pagar, salvo en un larguísimo plazo.

Eso es la reestructuración de la deuda. Porque con intereses que representan una tercera parte del presupuesto, no hay capacidad de gasto público para reactivar la economía, y sin crecimiento y sin captación fiscal el problema se agrava.

Los gobiernos europeos nacionalizaron la deuda privada griega para salvar a los bancos griegos endeudados con los bancos alemanes y franceses que les habían prestado de forma insensata. Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI) dieron dinero al Gobierno griego para absorber la deuda bancaria que así pasó a ser deuda pública.

Entonces, ante la incapacidad del Gobierno griego de pagar los intereses de la deuda los acreedores internacionales, representados por los hombres de negro, pasaron a supervisar directamente las decisiones presupuestarias de Grecia para asegurar el cumplimiento de sus instrucciones. Grecia perdió por completo su soberanía y los griegos sufrieron en sus carnes, sin tener arte ni parte en la corrupción y mala gestión de sus dirigentes financieros y políticos, el más duro ajuste de cualquier economía europea.

Pero como las sociedades son algo más que la economía, la reacción social y política en Grecia condujo a Syriza al Gobierno. Con la promesa de que no se aceptaría la dictadura de la troika y que se negociaría una salida pactada de la crisis. La estrategia de Tsipras es sencilla y razonable. 

Si nadie quiere la salida de Grecia del euro, que podría provocar una estampida contra la divisa europea en los mercados globales, pactemos una reestructuración de la deuda a largo plazo, con ayudas temporales de las instituciones europeas para cubrir los pagos más inmediatos mientras surten efecto medidas de reforma administrativa y estímulo económico que sitúen a Grecia de nuevo en la senda del crecimiento. Pero con una condición: aliviar de inmediato la miseria que sufre una gran parte de la población griega, porque lo insostenible es la crisis social. En particular no incrementar la presión sobre las pensiones, reduciéndolas todavía más. Este es el caballo de batalla de la negociación.

Porque en el 52% de los hogares griegos la pensión es el principal ingreso, en una economía marcada, como la española, por el paro. Y no son pensiones de lujo como publican los medios alemanes. El 45% de los 2,5 millones de jubilados cobran menos de 665 euros al mes, y sólo un 14% supera los 1.000 euros. 

Es cierto que en un sistema político clientelar como fue el griego se permitió la jubilación a los 52 años en algunas “profesiones de riesgo”, y esto Syriza acepta cambiarlo. Al igual que limitar las prejubilaciones. Pero se niega Tsipras a eliminar el subsidio especial para el 40% de las pensiones más bajas, que no permiten vivir a la gente.

Por otro lado, para limitar el déficit publico, sin proceder al despido masivo de trabajadores y sin congelar la economía, Syriza propone, además de incrementar el IVA, aumentar considerablemente los impuestos para las clases altas y para las grandes empresas, lo cual parece obvio: se obtiene el dinero de donde está.

Curioso que el FMI se haya opuesto precisamente a este aumento impositivo, con el típico argumento de que esto reduciría el empleo. Argumento clásico y falaz, porque las grandes empresas (a diferencia de las pymes) no emplean en función de sus impuestos, sino de sus perspectivas de mercado, según se ha demostrado en Estados Unidos, donde el mismo argumento se utiliza reiteradamente. En parte porque los tecnócratas viven en la puerta giratoria entre sus funciones públicas y su trabajo para las grandes empresas.

Pero la madre del cordero es política porque Merkel y demás políticos norteuropeos se enfrentan a un electorado que rechaza cualquier ayuda a los supuestos conciudadanos europeos. Y por tanto no pueden decir la verdad: que se tienen que tragar la deuda que ellos crearon para salvar a sus bancos. 

Y por consiguiente tienen que castigar a Grecia el máximo posible, para proclamar el triunfo de la disciplina de austeridad. Pero sin romper la cuerda, porque nadie, y Alemania menos que nadie, se puede permitir un Grexit que ponga en peligro el euro. Hoy día, las encuestas muestran que la mayoría de europeos consideran un error la creación del euro, pero al mismo tiempo no quieren salir del euro porque temen, con razón, una catástrofe financiera.

En el trasfondo de la negociación con Grecia hay una cuestión fundamental: la pérdida de la soberanía popular con respecto a decisiones esenciales para nuestras vidas. 

Por eso se quiere doblegar a Syriza, que insiste en presentar en el Parlamento la marcha de las negociaciones. No es sólo soberanía nacional, aunque en el caso de Grecia sí lo es, sino popular. Es decir, que los técnicos deciden lo que debe ser menospreciando al ciuda­dano. Como la infun­dada declaración de Linde, el gobernador del Banco de España, sobre la insostenibilidad de las pensiones en nuestro país. Ya se curan en salud políticos y técnicos por si Podemos y el PSOE plantean una redistribución de recursos en el país mas desigual de Europa.

Otro día escribiré sobre esta falacia que presupone factores inamovibles (demografía por ejemplo) que en realidad justifican intereses sociales en­cubiertos, porque hay opciones diversas.

Pero lo que se detecta es una evolución hacia acotar técnicamente un debate que es en primer lugar político-social. Así se esbozan las tecnodictaduras para reemplazar una clase política deslegitimada.


Más información: http://enpositivo.com/2015/06/la-negociacion-con-grecia/

El Nobel de Economía Paul Krugman apoya a Syriza desde el New York Times

Paul-Krugman

Krugman dice que votaría “NO” en el referéndum de Grecia

 

El primer ministro, Alexis Tsipras, pidió a la ciudadanía pronunciarse con un claro ‘no’ en el referéndum del próximo domingo, pero al mismo tiempo prometió seguir estando dispuesto a llegar a un acuerdo. “Nuestra intención de obtener un compromiso de honor estará siempre sobre la mesa”, dijo Tsipras, quien afirmó que un rotundo ‘no’ a las propuestas de los prestamistas fortalecería posteriormente la posición negociadora del Gobierno.

La decisión sobre el referéndum “no constituye una ruptura con Europa, pero sí rompe con las tácticas que ofenden a Europa”, aclaró.

Aquí, el texto de Krugman en NY Times:
Vale, esto va en serio: los bancos griegos están cerrados y se han impuesto controles de capital. La salida de Grecia del euro (llamada comúnmente «Grexit») ya no está tan lejos —la tan temida madre de todas las retiradas de depósitos ya ha ocurrido, lo que quiere decir que el análisis coste-beneficio a partir de este momento resulta mucho más favorable a la salida del euro que antes.

Sin embargo, es evidente que algunas decisiones deberán esperar al referéndum.

Yo votaría no, por dos motivos. El primero, por mucho que la salida del euro nos asuste a todos —yo incluido—, la verdad es que la troika está exigiendo que el régimen de las políticas de los últimos cinco años se mantenga indefinidamente. ¿Qué esperanzas ofrece eso? A lo mejor y con suerte, la disposición a salir del euro instará a un replanteamiento, aunque esto seguramente no ocurrirá. Y a pesar de esto, la devaluación no generaría mucho más caos del que ya hay, y sentaría las bases para una futura recuperación, como ya ha ocurrido muchas veces en otros muchos lugares. Grecia no es tan diferente.
Y el segundo es que las implicaciones políticas de un voto a favor del sí serían profundamente perturbadoras. Está claro que la troika se ha marcado un Corleone inverso: han hecho a Tsipras una oferta que no puede aceptar, posiblemente a sabiendas. Así, el ultimátum ha sido, en realidad, una maniobra para reemplazar al gobierno griego. Y aunque no te guste Syriza, algo así debería preocupar a cualquiera que crea en los ideales europeos.


Fuente: http://www.yometiroalmonte.es/2015/06/28/nobel-economia-paul-krugman-apoya-syriza-desde-new-york-times/

domingo, 28 de junio de 2015

Koronakis: “La cuestión es si Europa continuará respetando la democracia y las soberanías”

El Secretario General de Syriza, Tassos Koronakis agradece la solidaridad frente a las presiones que sufre Grecia.

Syriza fue el anfitrión del Consejo de Presidentes del Partido de la Izquierda Europea que se volvió a reunir, por segunda vez en lo que va de año, en Atenas. Lo hizo el pasado viernes 19 de junio, en un momento crítico de las negociaciones y al día siguiente de que la Comisión de la Verdad que investiga la deuda griega, presentara en el Parlamente heleno las primeras conclusiones que declaran la deuda ilegítima, ilegal, odiosa e insostenible, dando argumentos suficientes para no pagarla y declarar inválidos los acuerdos.

Tassos Koronakis, secretario general de Syriza recibió a los líderes de los partidos que conforman el PIE, les dio la bienvenida y cerró el encuentro agradeciendo la solidaridad “que va a contar mucho para nosotros” en esta situación “difícil, con muchas presiones”.

Tassos Koronakis | Secretario General de Syriza | Foto: Partido de la Izquierda Europea
Tassos Koronakis | Secretario General de Syriza | Foto: Partido de la Izquierda Europea
“Además del futuro de Grecia y de las medidas de austeridad, lo que está en juego es si Europa y la Zona Euro continuarán respetando las soberanías nacionales y la democracia. Lo que está en cuestión es si un pueblo tiene derecho a poner en duda a las fuerzas dominantes de Europa”, expresó.

Grecia es el primer país que ha empezado a cuestionar la austeridad como única salida a la crisis, y lo hace por el mandato hecho por el pueblo griego a su gobierno. “Lo que pase en Grecia será determinante para las políticas neoliberales europeas, porque la coyuntura no sólo es crítica para Grecia sino para toda Europa”, concluyó el líder de Syriza. 

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/europa1/koronakis-cuestion-europa-continuara-respetando-democracia-y-soberanias/20150627143028117548.html

sábado, 27 de junio de 2015

"Ante este ultimátum y chantaje, os convoco para que decidáis de forma soberana"



Alexis Tsipras, en un discurso en el Parlamento griego.


Queridos compatriotas griegos.

Durante los últimos seis meses, el Gobierno griego ha estado presentado batalla en mitad de unas condiciones creadas por una asfixia económica sin precedentes para poner en práctica nuestro mandato del 25 de enero [fecha de las últimas elecciones griegas]. Fue un mandato para negociar con nuestros socios con la misión de poner fin a la austeridad y restaurar la prosperidad y la justicia social en nuestro país.

El objetivo era conseguir un acuerdo viable que respetara tanto la democracia como las normas europeas y condujera a una salida definitiva de la crisis. En todo este periodo de negociaciones, nos pidieron que adoptáramos los acuerdos de rescate que habían sido acordados con anteriores gobiernos, a pesar de que habían sido condenados de forma rotunda por el pueblo griego en las recientes elecciones.

Pero nosotros, ni por un momento, contemplamos ceder. Eso hubiera sido lo mismo que traicionar vuestra confianza.

Después de cinco meses de duras negociaciones, nuestros socios presentaron desgraciadamente en el Eurogrupo antes de ayer una propuesta, un ultimátum a la República Helena y el pueblo griego.
Es un ultimátum que contraviene los principales fundadores y los valores de Europa, el valor de nuestra estructura común europea.

Se pidió al Gobierno griego que aceptara una propuesta que suma nuevas cargas insoportables al pueblo griego y socava la recuperación de la sociedad griega y de su economía, no sólo manteniendo la incertidumbre, sino llevando aún más lejos los desequilibros sociales.

Las propuestas de las instituciones incluyen medidas que llevarían a una mayor fragmentación del mercado laboral, recortes de pensiones, nuevas reducciones en los salarios del sector público y un aumento del IVA en alimentos, restaurantes y turismo, con la eliminación de las deducciones fiscales en las islas.

Estas propuestas claramente violan las normas sociales europeas y el derecho fundamental al trabajo, la igualdad y la dignidad, dado que el objetivo de algunos socios e instituciones no era conseguir un acuerdo viable y beneficioso para ambas partes, sino la humillación de todo el pueblo griego. 

Estas propuestas ponen en evidencia la fijación, especialmente del Fondo Monetario Internacional, en una austeridad dura y de castigo.

Ahora es más necesario que nunca que las principales fuerzas europeas den un paso al frente y tomen iniciativas con las que trazar una línea firme en relación a la deuda griega, en una crisis que también afecta a otros países europeos y que amenaza el futuro de la unidad europea.

Queridos compatriotas griegos. Asumimos hoy una responsabilidad histórica en favor de las luchas del pueblo helénico y de la protección de la democracia y de nuestra soberanía nacional. Es una responsabilidad ante el futuro del país. Y esa responsabilidad nos obliga a responder a este ultimátum con la voluntad del pueblo griego.

Hace unos momentos, he reunido al Gobierno al que he propuesto la celebración de un referéndum para que el pueblo griego decida de forma soberana. La sugerencia ha sido aceptada de forma unánime.
Mañana (por este sábado) el pleno del Parlamento griego se reunirá para ratificar la propuesta del Gobierno de un referéndum el próximo domingo 5 de julio, con la pregunta de si acepta o rechaza la propuesta de las instituciones [europeas].

Ya he comunicado mi decisión al presidente de Francia, a la canciller de Alemania y al presidente del BCE. Mañana (por este sábado) pediré formalmente a los líderes e instituciones de la UE una extensión de unos pocos días del programa [de rescate] para que el pueblo griego pueda decidir, sin presiones ni coerciones, como dicta la Constitución de nuestro país y la tradición democrática de Europa.

Queridos compatriotas griegos, ante este ultimátum y chantaje, os convoco para que decidáis de forma soberana y con orgullo, como dicta la historia de Grecia, sobre la aceptación de esta [propuesta de] austeridad estricta y humillante, que no ofrece ningún fin a la vista ni opción que nos permita recuperarnos social y económicamente.

Ante esta dura austeridad autocrática, debemos responder con democracia, serenidad y determinación.
Grecia, el crisol de la democracia, debe enviar un claro mensaje democrático a Europa y la comunidad internacional.

Estoy personalmente comprometido a que se respete el resultado de vuestra voluntad democrática, sea la que sea.

Estoy completamente seguro de que vuestra elección estará a la altura de la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad a todo el mundo.

En estos momentos cruciales, todos debemos recordar que Europa es el hogar común de sus pueblos. No hay dueños ni invitados en Europa.

Grecia es y continuará siendo una parte indispensable de Europa, y Europa será una parte indispensable de Grecia. Pero Grecia sin democracia sería una Europa sin identidad ni dirección.

Os convoco para que toméis las decisiones que se esperan de nosotros.

Por nosotros, por las generaciones futuras y por la historia de los griegos.

Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo.


viernes, 19 de junio de 2015

¿Sabías que tras el rescate de la Troika, Grecia es más pobre?

La Plataforma de la Auditoría Ciudadana de la Deuda lanza la web Auditamos Grecia para hacer un seguimiento, visibilizar y acercar a la ciudadanía el proceso de la auditoría en Grecia.


Grecia ha comenzado un proceso de Auditoría de la Deuda, que pretende analizar la ilegalidad, ilegitimidad, odiosidad e insostenibilidad de la deuda pública, a través del del Comité de la Verdad sobre la Deuda Griega, un grupo internacional de expertos (15 miembros internacionales y 15 miembros griegos) encabezado por Éric Toussaint y en el que participan los españoles Sergi Cutillas de la Plataforma de la Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD) y Daniel Albarracín de Podemos. Este comité tiene un doble objetivo; por un lado proveer de elementos de respuestas y de argumentos al gobierno griego para una eventual suspensión o anulación de la deuda, y por el otro, elementos para la movilización y sensibilización de las ciudadanas y ciudadanos de Grecia y del resto del mundo.

Con la intención de visibilizar y acercar a la ciudadanía el proceso de auditoria y el trabajo de este comité de la verdad, la PACD ha lanzado una nueva web llamada Auditamos Grecia en la que irán publicando diversos materiales, artículos y entrevistas sobre el comité y otros asuntos relacionados con la deuda del país heleno.
Entre los materiales publicados hasta el momento podemos encontrar el resumen del primer informe Auditoría de la Deuda Pública Griega realizado por el comité de la verdad, una infografía sobre las consecuencias negativas del rescate a Grecia por parte de la Troika y el siguiente vídeo de lanzamiento en apoyo al pueblo Griego: