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jueves, 6 de octubre de 2022

La escritora francesa Annie Ernaux gana el Premio Nobel de Literatura 2022

La escritora francesa Annie Ernaux, retratada el pasado abril en Madrid.INMA FLORES (EL PAIS)
La escritora francesa Annie Ernaux (Lillebonne, Francia, 82 años) recibió este jueves el Premio Nobel de Literatura, dotado con 10 millones de coronas suecas (más de 920.000 euros). “Lo considero un gran honor y al mismo tiempo una gran responsabilidad, una responsabilidad que se me otorga con el premio”, dijo la ganadora a la televisión sueca SVT en sus primeras declaraciones tras conocer la noticia. “Es decir, de manifestar una forma de equidad, de justicia, en relación con el mundo”. El galardón le fue concedido “por la valentía y la precisión clínica con la que desvela las raíces, los extrañamientos y las trabas colectivas a la memoria personal”, según argumentó el comité que lo concede.

Esa justificación parece salida de la boca de la propia autora, que cree que la literatura debe funcionar “como un cuchillo”. Ella escribe con el bisturí en la mano, siempre dispuesta a llegar a tocar el hueso, a llegar “hasta el fondo de una determinada verdad”. El resultado ha sido una obra minuciosamente elaborada a lo largo de las últimas cinco décadas y situada a medio camino entre la narrativa y las ciencias humanas, donde la historia y la sociología cuentan tanto como el recuerdo individual. Ernaux está convencida de que es imposible disociar ambas cosas. Se dirá que este es el primer Nobel para la autoficción, un subgénero que ella ha alimentado, aunque la escritora reniegue de esa etiqueta y de todo lo que la encierre en su biografía. En realidad, su supuesta literatura del yo ha adoptado, a menudo, otros pronombres: tú, él, ella, nosotros, el impersonal on que tanto abunda en francés. 

Fuente: https://elpais.com/cultura/2022-10-06/annie-ernaux-gana-el-premio-nobel-de-literatura-2022.h

lunes, 3 de octubre de 2022

Nobel de Medicina para Svante Pääbo por sus hallazgos en evolución humana

El biólogo sueco Svante Pääbo habla durante una rueda de prensa celebrada en Oviedo el 17 de octubre de 2018. / EFE/José Luis Cereijido

El investigador sueco Svante Pääbo ha sido galardonado con el Premio Nobel de Medicina 2022 por sus descubrimientos de los genomas de nuestro parientes extintos más cercanos, los neandertales y los denisovanos, y sobre la propia evolución de los humanos.

La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska ha concedido el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2022 al investigador sueco Svante Pääbo, vinculado actualmente al Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) y al Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (Japón).

Según el jurado, el galardón se le concede "por sus descubrimientos sobre los genomas de los homininos extintos y la evolución humana".

La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska ha concedido el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2022 al investigador sueco Svante Pääbo, vinculado actualmente al Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) y al Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (Japón).

Según el jurado, el galardón se le concede "por sus descubrimientos sobre los genomas de los homininos extintos y la evolución humana".

¿De dónde venimos?

La cuestión de nuestro origen y de lo que nos hace únicos ha ocupado a la humanidad desde la antigüedad. La paleontología y la arqueología son importantes para el estudio de la evolución humana. Las investigaciones aportan pruebas de que el humano anatómicamente moderno, Homo sapiens, apareció por primera vez en África hace aproximadamente 300.000 años, mientras que nuestros parientes más cercanos conocidos, los neandertales, se desarrollaron fuera de África y poblaron Europa y Asia occidental desde hace unos 400.000 años hasta hace 30.000, momento en el que se extinguieron.

Hace unos 70.000 años, grupos de Homo sapiens emigraron de África a Oriente Medio y, desde allí, se extendieron al resto del mundo. Así, humanos modernos y neandertales coexistieron en amplias zonas de Eurasia durante decenas de miles de años. Pero, ¿qué sabemos de nuestra relación con los extintos neandertales? Las pistas pueden derivarse de la información genómica.

A finales de la década de 1990, se había secuenciado casi todo el genoma humano. Este fue un logro considerable, que permitió realizar estudios posteriores sobre la relación genética entre diferentes poblaciones humanas. Sin embargo, los estudios sobre la relación entre los humanos actuales y los neandertales extintos requerirían la secuenciación del ADN genómico recuperado de especímenes arcaicos.

El ADN se localiza en dos compartimentos diferentes de la célula. El ADN nuclear alberga la mayor parte de la información genética, mientras que el genoma mitocondrial, mucho más pequeño, está presente en miles de copias. Después de la muerte, el ADN se degrada con el tiempo y al final solo quedan pequeñas cantidades. También se contamina con el ADN de, por ejemplo, bacterias y seres humanos contemporáneos. / Nobel Prize

 Una tarea aparentemente imposible

Al principio de su carrera, Svante Pääbo quedó fascinado por la posibilidad de utilizar métodos genéticos modernos para estudiar el ADN de los neandertales. Sin embargo, pronto se dio cuenta de los enormes desafíos técnicos, ya que con el tiempo el ADN se modifica químicamente y se degrada en fragmentos cortos.

Después de miles de años, solo quedan trazas de ADN, y lo que queda está masivamente contaminado con ADN de bacterias y humanos contemporáneos. Como estudiante de postdoctorado con Allan Wilson, un pionero en el campo de la biología evolutiva, Pääbo comenzó a desarrollar métodos para estudiar el ADN de los neandertales, un esfuerzo que duró varias décadas.

En 1990, Pääbo fue contratado por la Universidad de Múnich (Alemania), donde, como profesor recién nombrado, continuó su trabajo sobre el ADN antiguo. Decidió analizar el de las mitocondrias neandertales, orgánulos de las células que contienen su propio ADN. El genoma mitocondrial es pequeño y contiene solo una fracción de la información genética de la célula, pero está presente en miles de copias, lo que aumenta las posibilidades de éxito.

Con sus refinados métodos, Pääbo consiguió secuenciar una región de ADN mitocondrial de un trozo de hueso de hace 40.000 años. Así, por primera vez, tuvimos acceso a una secuencia de un pariente extinto. Las comparaciones con humanos y chimpancés contemporáneos demostraron que los neandertales eran genéticamente distintos. 

Secuenciación del genoma neandertal

Como los análisis del pequeño genoma mitocondrial solo aportaron información limitada, Pääbo asumió entonces el enorme reto de secuenciar el genoma nuclear neandertal. En ese momento, se le ofreció la posibilidad de crear el Instituto Max Planck en Leipzig al que sigue vinculado. En el nuevo centro, Pääbo y su grupo mejoraron constantemente los métodos para aislar y analizar el ADN de los restos óseos antiguos.

El equipo aprovechó los nuevos avances técnicos, que hicieron que la secuenciación del ADN fuera muy eficiente. Pääbo también contrató a varios colaboradores con experiencia en genética de poblaciones y análisis de secuencias avanzados. Y sus esfuerzos tuvieron éxito, logrando publicar la primera secuencia del genoma neandertal en 2010. Los análisis comparativos demostraron que el ancestro común más reciente de los neandertales y el Homo sapiens vivió hace unos 800.000 años. 

El investigador sueco y sus colaboradores pudieron ahora investigar la relación entre los neandertales y los humanos actuales de diferentes partes del mundo. Los análisis comparativos mostraron que las secuencias de ADN de los neandertales eran más similares a las de los humanos contemporáneos procedentes de Europa o Asia que a las de los humanos contemporáneos procedentes de África. Esto significa que los neandertales y los Homo sapiens se cruzaron durante sus milenios de coexistencia. En los humanos actuales con ascendencia europea o asiática, aproximadamente el 1-4 % del genoma procede de los neandertales.

El equipo de Pääbo extrajo ADN de especímenes óseos de homínidos extintos. Primero obtuvo un fragmento de hueso de nNandertal en Alemania, el yacimiento que dio nombre a los neandertales. Más tarde, utilizó un hueso de dedo de la cueva de Denisova, en el sur de Siberia, el yacimiento que dio nombre a los denisovanos (izquierda). A la derecha, árbol filogenético que muestra la evolución y la relación entre el Homo sapiens y los homíninos extintos, así como los flujos genéticos descubiertos por Pääbo. / Nobel Prize

Un descubrimiento sensacional: los denisovanos

En 2008, se descubrió un fragmento de hueso de dedo de 40.000 años de antigüedad en la cueva de Denisova, en el sur de Siberia. El hueso contenía un ADN excepcionalmente bien conservado, que el equipo de Pääbo secuenció. Los resultados causaron sensación: la secuencia de ADN era única en comparación con todas las conocidas de neandertales y humanos actuales.

El investigador sueco había descubierto un homínino desconocido hasta entonces, que recibió el nombre de denisovano. Las comparaciones con secuencias de humanos contemporáneos de diferentes partes del mundo mostraron que también se había producido un flujo de genes entre el hombre de Denisova y el Homo sapiens. Esta relación se observó por primera vez en poblaciones de Melanesia y otras partes del sudeste asiático, donde los individuos llevan hasta un 6 % de ADN de denisovano.

Los descubrimientos de Pääbo han generado una nueva comprensión de nuestra historia evolutiva. En la época en que el Homo sapiens emigró de África, al menos dos poblaciones de homininos extinguidas habitaban en Eurasia. Los neandertales vivían en el oeste de Eurasia, mientras que los denisovanos poblaban el este del continente. Durante la expansión de los sapiens fuera de África y su migración hacia el este, no solo se encontraron y cruzaron con neandertales, sino también con denisovanos. 

Padre de la paleogenómica

La investigación de Pääbo también ha dado lugar a una disciplina científica totalmente nueva: la paleogenómica. Tras los descubrimientos iniciales, su grupo ha completado el análisis de varias secuencias genómicas adicionales de homínidos extintos.

Los descubrimientos de Pääbo han establecido un recurso único, que es utilizado ampliamente por la comunidad científica para comprender mejor la evolución y la migración humanas. Los nuevos y potentes métodos de análisis de secuencias indican que los homininos arcaicos también pueden haberse mezclado con los humanos modernos en África. Sin embargo, todavía no se ha secuenciado ningún genoma de homininos extintos en África debido a la degradación acelerada del ADN antiguo en los climas tropicales.

Gracias a los hallazgos de Svante Pääbo, ahora sabemos que las secuencias genéticas arcaicas de nuestros parientes extintos influyen en la fisiología de los humanos actuales. Un ejemplo es la versión denisovana del gen EPAS1, que confiere una ventaja para la supervivencia a gran altura y es común entre los tibetanos actuales. Otros ejemplos son los genes neandertales que afectan a nuestra respuesta inmunitaria a distintos tipos de infecciones. 

Los descubrimientos de Pääbo han aportado información importante sobre cómo estaba poblado el mundo en la época en que el ‘Homo sapiens’ emigró de África y se extendió por el resto del mundo. Los neandertales vivían en el oeste y los denisovanos en el este del continente euroasiático. El mestizaje se produjo cuando el Homo sapiens se extendió por el continente, dejando rastros que permanecen en nuestro ADN. / Nobel Prize

¿Qué nos hace humanos singulares?

Al revelar las diferencias genéticas que distinguen a todos los seres humanos vivos de los homininos extintos, sus descubrimientos sientan las bases para explorar lo que nos hace realmente únicos a los humanos.

El Homo sapiens se caracteriza por su capacidad de crear culturas complejas, innovaciones avanzadas y arte figurativo, así como por cruzar aguas abiertas y extenderse por todo el planeta. Los neandertales también vivían en grupo y tenían un gran cerebro y utilizaban herramientas, pero estas se desarrollaron muy poco durante cientos de miles de años.

Las diferencias genéticas entre nosotros los sapiens y nuestros parientes extintos más cercanos eran desconocidas hasta que se identificaron gracias al trabajo esencial de Pääbo. Las investigaciones actuales se centran en el análisis de las implicaciones funcionales de estas diferencias con el objetivo final de poder aclarar realmente lo que nos hace humanos.

 Fuente: https://www.agenciasinc.es/Noticias/Nobel-de-Medicina-para-Svante-Paeaebo-por-sus-hallazgos-en-evolucion-humana

lunes, 4 de octubre de 2021

Premio Nobel de Medicina a los descubridores de los receptores de la temperatura y el tacto

 El jurado ha destacado que los descubrimientos de David Julius y Ardem Patapoutian permiten entender cómo el calor, el frío y el tacto pueden generar señales en nuestro sistema nervioso

David Julius y Ardem Patapoutian

 Este año, el Premio Nobel de Fisiología o Medicina se ha otorgado a David Julius y Ardem Patapoutian por el descubrimiento de receptores de la temperatura y el tacto. Nuestra capacidad para sentir el calor, el frío y el tacto es esencial para la supervivencia y sustenta nuestra interacción con el mundo que nos rodea. En nuestra vida diaria damos por sentadas estas sensaciones, pero, ¿cómo se inician los impulsos nerviosos para que se puedan percibir la temperatura y la presión? Esta cuestión ha sido resuelta por los premios Nobel de este año.

David Julius, que en 2010 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica junto a Linda Watkins y Baruch Minke, utilizó capsaicina, un compuesto picante de los chiles que induce una sensación de ardor, para identificar un sensor en las terminaciones nerviosas de la piel que responde al calor. Ardem Patapoutian utilizó células sensibles a la presión para descubrir una nueva clase de sensores que responden a estímulos mecánicos en la piel y los órganos internos. Estos descubrimientos revolucionarios lanzaron intensas actividades de investigación que llevaron a un rápido aumento en nuestra comprensión de cómo nuestro sistema nervioso percibe el calor, el frío y los estímulos mecánicos. Los galardonados identificaron los eslabones faltantes en nuestra comprensión de la compleja interacción entre nuestros sentidos y el medio ambiente.

En el siglo XVII, el filósofo René Descartes imaginó hilos que conectaban diferentes partes de la piel con el cerebro. De esta manera, un pie tocando una llama abierta enviaría una señal mecánica al cerebro. Los descubrimientos posteriores revelaron la existencia de neuronas sensoriales especializadas que registran cambios en nuestro entorno. Joseph Erlanger y Herbert Gasser recibieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1944 por su descubrimiento de diferentes tipos de fibras nerviosas sensoriales que reaccionan a distintos estímulos, por ejemplo, en las respuestas al tacto doloroso y no doloroso. Desde entonces, se ha demostrado que las células nerviosas están altamente especializadas en detectar diferentes tipos de estímulos, lo que permite una percepción matizada de nuestro entorno como nuestra capacidad para sentir diferencias en la textura de las superficies a través de las yemas de los dedos o nuestra capacidad para discernir tanto el calor agradable como el doloroso.

Antes de los descubrimientos de David Julius y Ardem Patapoutian, nuestra comprensión de cómo el sistema nervioso percibe e interpreta nuestro entorno aún contenía una pregunta fundamental sin resolver: ¿cómo se convierten la temperatura y los estímulos mecánicos en impulsos eléctricos en el sistema nervioso?

¡La ciencia se calienta!

En la última parte de la década de 1990, David Julius, de la Universidad de California, vio la posibilidad de grandes avances al analizar cómo el compuesto químico capsaicina causa la sensación de ardor que sentimos cuando entramos en contacto con los chiles. Ya se sabía que la capsaicina activaba las células nerviosas causando sensaciones de dolor, pero la forma en que esta sustancia química ejercía esta función era un acertijo sin resolver. Julius y sus colaboradores crearon una biblioteca de millones de fragmentos de ADN correspondientes a genes que se expresan en las neuronas sensoriales que pueden reaccionar al dolor, el calor y el tacto. Así, plantearon la hipótesis de que la biblioteca incluiría un fragmento de ADN que codifica la proteína capaz de reaccionar con la capsaicina. Expresaron genes individuales de esta colección en células cultivadas que normalmente no reaccionan a la capsaicina. Después de una búsqueda laboriosa, se identificó un solo gen que podía hacer que las células fueran sensibles a la capsaicina. Otros experimentos revelaron que el gen identificado codificaba una nueva proteína de canal iónico y este receptor de capsaicina recién descubierto se denominó más tarde TRPV1. Cuando Julius investigó la capacidad de la proteína para responder al calor, se dio cuenta de que había descubierto un receptor sensible al calor que se activa a temperaturas que se perciben como dolorosas.

David Julius usó l capsaicina de los chiles para identificar TRPV1, un canal iónico activado por el calor doloroso

 ¿Cómo percibimos el mundo?

Uno de los grandes misterios que enfrenta la humanidad es la cuestión de cómo percibimos nuestro entorno. Los mecanismos subyacentes a nuestros sentidos han desencadenado nuestra curiosidad durante miles de años. Por ejemplo, cómo los ojos detectan la luz, cómo las ondas sonoras afectan nuestro oído interno o cómo los diferentes compuestos químicos interactúan con los receptores en nuestra nariz y boca generando el olfato y el gusto. También tenemos otras formas de percibir el mundo que nos rodea. Imagínese caminar descalzo por el césped en un caluroso día de verano. Puedes sentir el calor del sol, la caricia del viento y las briznas individuales de hierba debajo de tus pies. Las impresiones de temperatura, tacto y movimiento son esenciales para nuestra adaptación al entorno en constante cambio.

El descubrimiento de TRPV1 fue un gran avance que abrió el camino para desentrañar receptores adicionales sensibles a la temperatura. Independientemente el uno del otro, tanto David Julius como Ardem Patapoutian usaron la sustancia química mentol para identificar TRPM8, un receptor que se mostró activado por el frío. Se identificaron canales iónicos adicionales relacionados con TRPV1 y TRPM8 y se descubrió que se activan mediante un rango de temperaturas diferentes. Muchos laboratorios llevaron a cabo programas de investigación para estudiar las funciones de estos canales en la sensación térmica mediante el uso de ratones manipulados genéticamente que carecían de estos genes recién descubiertos. El descubrimiento de David Julius de TRPV1 fue el gran avance que nos permitió comprender cómo las diferencias de temperatura pueden inducir señales eléctricas en el sistema nervioso. Icono de Validado por la comunidad

Investigación bajo presión

Mientras se desarrollaban los mecanismos de la sensación de temperatura, no estaba claro cómo los estímulos mecánicos podían convertirse en nuestros sentidos del tacto y la presión. Los investigadores habían encontrado previamente sensores mecánicos en bacterias, pero los mecanismos subyacentes al tacto en los vertebrados seguían siendo desconocidos. Ardem Patapoutian, que trabaja en Scripps Research en La Jolla (California) deseaba identificar los escurridizos receptores que se activan mediante estímulos mecánicos. Patapoutian y sus colaboradores identificaron por primera vez una línea celular que emitía una señal eléctrica mensurable cuando se pinchaban células individuales con una micropipeta. Se asumió que el receptor activado por fuerza mecánica es un canal iónico y en un paso siguiente se identificaron 72 genes candidatos que codifican posibles receptores. Estos genes se inactivaron uno a uno para descubrir el gen responsable de la mecanosensibilidad en las células estudiadas.

Después de una ardua búsqueda, Patapoutian y sus colaboradores lograron identificar un solo gen cuyo silenciamiento hizo que las células se volvieran insensibles a los pinchazos con la micropipeta. Se había descubierto un canal de iones mecanosensibles nuevo y completamente desconocido y se le dio el nombre de Piezo1, después de la palabra griega para presión (í; píesi). A través de su similitud con Piezo1, se descubrió un segundo gen y se denominó Piezo2. Se encontró que las neuronas sensoriales expresan altos niveles de Piezo2 y estudios posteriores establecieron firmemente que Piezo1 y Piezo2 son canales iónicos que se activan directamente por el ejercicio de presión sobre las membranas celulares.

Patapoutian usó células mecanosensibles cultivadas para identificar un ion canal activado por fuerza mecánica
El avance de Patapoutian dio lugar a una serie de artículos de su grupo y de otros, que demostraban que el canal iónico Piezo2 es esencial para el sentido del tacto. Además, se demostró que Piezo2 juega un papel clave en la detección de importancia crítica de la posición y el movimiento del cuerpo, conocida como propiocepción. En trabajos posteriores, se ha demostrado que los canales Piezo1 y Piezo2 regulan procesos fisiológicos importantes adicionales, como la presión arterial, la respiración y el control de la vejiga urinaria.

Los descubrimientos revolucionarios de los canales TRPV1, TRPM8 y Piezo por los premios Nobel de este año nos han permitido comprender cómo el calor, el frío y la fuerza mecánica pueden iniciar los impulsos nerviosos que nos permiten percibir y adaptarnos al mundo que nos rodea. Los canales TRP son fundamentales para nuestra capacidad de percibir la temperatura. El canal Piezo2 nos dota del sentido del tacto y la capacidad de sentir la posición y el movimiento de las partes de nuestro cuerpo. Los canales TRP y Piezo también contribuyen a numerosas funciones fisiológicas adicionales que dependen de la detección de temperatura o estímulos mecánicos. La intensa investigación en curso que se originó a partir de los descubrimientos galardonados este año se centra en dilucidar sus funciones en una variedad de procesos fisiológicos. Este conocimiento se está utilizando para desarrollar tratamientos para una amplia gama de enfermedades, incluido el dolor crónico.

Los premios Nobel de este año han explicado cómo el calor, el frío y el tacto pueden iniciar señales en nuestro sistema nervios

Fuente: https://elcultural.com/premio-nobel-de-medicina-a-los-descubridores-de-los-receptores-de-la-temperatura-y-el-tacto

lunes, 5 de octubre de 2020

Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2020 al descubrimiento del virus de la hepatitis C

 En el mundo hay 71 millones de personas con infección crónica por el virus de la hepatitis C, según la Organización Mundial de la Salud. Hoy, Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice, han obtenido el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2020 por su descubrimiento.


  Este año, el Premio Nobel de Fisiología o Medicina se otorga a tres científicos que han contribuido decisivamente a la lucha contra la hepatitis de transmisión sanguínea, un importante problema de salud mundial que provoca cirrosis y cáncer de hígado. Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice llevaron a cabo hallazgos que condujeron a la identificación de un nuevo virus, el virus de la hepatitis C.

Antes de su trabajo, el descubrimiento de los de la hepatitis A y B había sido un avance fundamental, pero seguían sin poder explicarse la mayoría de los casos de hepatitis en la sangre. Con la nueva revelación, se pudo comprobar la causa de los casos restantes de hepatitis crónica e hizo posible el desarrollo de nuevos medicamentos que han salvado millones de vidas.

El premio Nobel de este año se otorga a tres científicos que han contribuido da la lucha contra la hepatitis de transmisión sanguínea, un problema de salud mundial que causa cirrosis y cáncer de hígado

Harvey J. Alter (Nueva York, 1935) se graduó en medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Rochester y se formó en medicina interna en el Strong Memorial Hospital y en los Hospitales Universitarios de Seattle. En 1961, se unió a los Institutos Nacionales de Salud (NIH). Desde 1969 pertenece al Departamento de Medicina de Transfusión del Centro Clínico como investigador principal.

Por su parte, Michael Houghton recibió su doctorado en 1977 en el King's College de Londres. En 2010 se trasladó a la Universidad de Alberta y actualmente es profesor en una Cátedra de Investigación de Excelencia en Virología de Canadá y director del Instituto de Virología Aplicada Li Ka Shing.

Por último, Charles M. Rice (Sacramento, 1952), obtuvo su doctorado en 1981 en el Instituto de Tecnología de California. Desde 2001 es profesor en la Universidad Rockefeller de Nueva York. Durante 2001-2018 fue el director científico y ejecutivo del Centro para el Estudio de la Hepatitis C en la Universidad Rockefeller, donde sigue activo.

tipos de hepatitis

Existen dos formas principales de hepatitis. Una forma es una enfermedad aguda causada por el virus de la hepatitis A que se transmite por agua o alimentos contaminados. La otra forma es causada por el virus de la hepatitis B o el de la hepatitis C. / Nobel Prize

Un agente infeccioso desconocido

La clave del éxito de la intervención contra las enfermedades infecciosas es identificar el agente causal. En la década de 1960, Baruch Blumberg determinó que una forma de hepatitis transmitida por la sangre era causada por un virus que llegó a conocerse como el virus de la hepatitis B, y el descubrimiento condujo al desarrollo de pruebas de diagnóstico y una vacuna eficaz.

En ese momento, Harvey J. Alter estudiaba la aparición de la hepatitis en pacientes que habían recibido transfusiones de sangre. Aunque los análisis de sangre para el recién descubierto virus de la hepatitis B redujeron el número de casos de hepatitis relacionada con transfusiones, el equipo de Alter demostró que quedaban muchos casos. Las pruebas para la infección del virus de la hepatitis A también se desarrollaron alrededor de esta época, y se hizo evidente que no era la causa de estos casos inexplicables.

Su descubrimiento, con el que se pudo comprobar la causa de los casos restantes de hepatitis crónica, hizo posible el desarrollo de nuevos medicamentos que han salvado millones de vidas

Alter y sus colegas demostraron que la sangre de estos pacientes con hepatitis podía transmitir la enfermedad a los chimpancés, el único huésped susceptible además de los humanos. Estudios posteriores también demostraron que el agente infeccioso desconocido tenía las características de un virus. Se había definido así una nueva y distinta forma de hepatitis viral crónica, que se conoció como hepatitis ‘no A, no B’.

El problema ahora era su identificación, algo que no se consiguió durante más de una década. Michael Houghton, trabajando para la empresa farmacéutica Chiron, trabajó para aislar la secuencia genética del virus. Su grupo creó una colección de fragmentos de ADN de ácidos nucleicos encontrados en la sangre de un chimpancé infectado.

La mayoría de estos fragmentos procedían del genoma del propio chimpancé, pero los investigadores predijeron que algunos derivarían del virus desconocido. Asumiendo que los anticuerpos contra el virus estarían presentes en la sangre extraída de los pacientes con hepatitis, utilizaron los sueros de los humanos para identificar los fragmentos de ADN viral clonado que codifican las proteínas virales. Tras una búsqueda exhaustiva, se encontró un clon positivo derivado de un nuevo virus de ARN de la familia de los flavivirus: el virus de la hepatitis C.

resumen de los hallazgos

Resumen de los hallazgos del Premio Nobel de este año. Los estudios metódicos de la hepatitis asociada a la transfusión de Harvey J. Alter demostraron que un virus desconocido era una causa común de la hepatitis crónica. Michael Houghton utilizó una estrategia no probada para aislar el genoma del nuevo virus que se llamó virus de la hepatitis C. y Charles M. Rice proporcionó la evidencia final que mostraba que este virus por sí solo podía causar hepatitis. / Nobel Prize

La pieza que faltaba

Este hallazgo fue decisivo, pero faltaba una pieza del rompecabezas: ¿podría el virus por sí solo causar hepatitis? Para responder a esta pregunta los científicos tuvieron que investigar si el virus clonado era capaz de replicarse y causar la enfermedad. Fue Charles M. Rice, junto con otros grupos que trabajaban con virus ARN, quién observó una región no caracterizada anteriormente en el extremo del genoma del virus que podría ser importante para su replicación.

Rice también observó variaciones genéticas en muestras de virus aislados y formuló la hipótesis de que algunas de ellas podrían obstaculizar la replicación del virus. Mediante ingeniería genética, generó una variante de ARN del virus de la hepatitis C que incluía la región recién definida del genoma viral y que carecía de las inactivantes variaciones genéticas.

La hepatitis C sigue siendo una gran preocupación de salud en el mundo. Sin embargo, ahora existe la oportunidad de eliminar la enfermedad

Cuando este ARN se inyectó en el hígado de los chimpancés, se detectó el virus en la sangre y se observaron cambios patológicos parecidos a los observados en los humanos con la enfermedad crónica. Esta fue la prueba final de que el virus de la hepatitis C por sí solo podía causar los casos inexplicables de hepatitis mediada por transfusión.

Los descubrimientos de los tres premios Nobel han permitido el diseño de análisis de sangre muy sensibles que han eliminado el riesgo de hepatitis transmitida por transfusión en una gran parte del mundo. Este avance también ha supuesto el desarrollo de medicamentos antivirales que pueden curarla. Porque si bien la hepatitis C sigue siendo una gran preocupación de salud en el mundo, ahora existe la oportunidad de eliminar la enfermedad.

Fuente: https://www.agenciasinc.es/Noticias/Premio-Nobel-de-Fisiologia-o-Medicina-2020-al-descubrimiento-del-virus-de-la-hepatitis-C

miércoles, 9 de octubre de 2019

“No hay sitio para Dios en el Universo”

El descubridor del primer exoplaneta habla de cómo encontrar vida más allá de nuestro sistema solar

nobel fisica
Michel Mayor, este martes en la Residencia de Estudiantes (Madrid), horas después de que le comunicaran la concesión del Nobel de Física.
En 1994 Michel Mayor hizo un descubrimiento histórico, de alcance mundial, así que no dijo nada a nadie y esperó hasta tenerlo más que confirmado. Al año siguiente, en junio, este astrofísico y su estudiante Didier Queloz volvieron a usar su telescopio del observatorio de Haut-Provence (Francia) para mirar a 51 Pegasi, una estrella a 50 años luz de la Tierra. La señal seguía ahí.

“En aquella época, este campo de estudio estaba muy menospreciado porque durante décadas se habían hecho muchísimos anuncios de exoplanetas y todos resultaron ser falsos”, recuerda Mayor. La luz de su astro titilaba indicando que había un mundo descomunal, del tamaño de Júpiter, orbitando la estrella, pero era imposible. Las leyes de la física predecían que para descubrir un planeta así eran necesarios 10 años de observación, el tiempo que tardaría un planeta así en dar una vuelta completa a su estrella. Este lo hacía en solo cuatro días. Era un planeta que no podía existir, pero ahí estaba. "Estábamos seguros de la calidad de nuestra medición, pero no tanto de la interpretación", admite Mayor.

El descubrimiento del primer exoplaneta fue confirmado ese mismo año. Mayor y Queloz inauguraron un nuevo campo de la astrofísica. No solo existen en el universo planetas inconcebibles fuera de nuestro sistema solar, sino que son legión, pues desde entonces se han descubierto 4.057 exoplanetas, algunos de ellos del tamaño de la Tierra y con capacidad de albergar vida.

Mayor cuenta que ayer a las 11:45 de la mañana se le ocurrió abrir el ordenador. Pinchó en un enlace y se enteró de que le habían dado el Nobel. “Empezaron a llegar cientos de mensajes. Respondía a uno y llegaban cinco más. Cerré el ordenador y no lo he vuelto a abrir”, explica a EL PAÍS este astrofísico suizo de 77 años, ganador del Nobel de Física 2019 junto a Queloz por el descubrimiento del primer exoplaneta y James Peebles por su contribución a la cosmología. Ayer, recién llegado a Madrid para visitar el Centro de Astrobiología e impartir una conferencia en Almagro, Mayor, profesor emérito de la Universidad de Ginebra, respondió a las preguntas de este periódico.

Pregunta. La Real Academia de Ciencias sueca le ha otorgado el premio por mostrar “el sitio que ocupa la Tierra en el cosmos". ¿Cuál es ese sitio?
Respuesta. Las estadísticas dicen que hay miles de millones de planetas en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Muchísimos son como la Tierra. Parte de ellos está a la distancia precisa de su estrella para que haya una temperatura adecuada y se dé la química compleja necesaria para que aparezca la vida. Basados en esto, las probabilidades de que haya vida en el universo son descomunales. Ahora lo importante es buscar los exoplanetas que están más cerca de nosotros para que podamos captar más fotones y analizar la química de su atmósfera.

P. ¿Encontraremos vida en esos planetas?
R. Al menos sabemos cómo hacerlo. Podemos detectar los biomarcadores en la atmósfera que demuestran que hay vida en ellos. Eso sí, nos faltan los instrumentos para analizar la luz del planeta, algo muy complicado porque siempre hay una enorme cantidad de luz emitida por la estrella y es difícil separarlas. Yo estoy convencido de que existe vida en muchos lugares del universo.

P. Los planetas extrasolares, incluso los considerados habitables porque pueden albergar agua líquida, son entornos muy expuestos a la radiación estelar…
R. Pueden ser formas de vida más simples que nosotros. Los elementos químicos son siempre los mismos, pero hay tantas posibilidades de diversidad. Piensa por ejemplo en la Tierra, lo diferentes que son los animales que viven sobre la tierra de los que están en el océano, o en un desierto, o en un bosque... ¿Cómo es realmente la vida en otros planetas? Es una cuestión preciosa y enorme para la próxima generación.

P. Giordano Bruno, que fue quemado por la Iglesia en el siglo XVII, propuso que hay muchos otros sistemas solares en el universo, lo que no encaja con el relato cristiano de la creación ¿Cuál es el sitio de Dios en el universo?
R. La visión religiosa dice que Dios decidió que solo hubiese vida aquí, en la Tierra, y la creó. Los hechos científicos dicen que la vida es un proceso natural. Yo creo que la única respuesta es investigar y encontrar la respuesta, pero para mí no hay sitio para Dios en el universo.

P. ¿Qué posibilidad hay de que algunos de esos miles de planetas con vida sean Tierras como la nuestra?
R. Encontrar vida evolucionada, una civilización, es una pregunta completamente diferente. Es mucho más difícil, por ahora no hay forma de responderla. Yo puedo pasar feliz el resto de mi vida intentando responder solo la pregunta de si hay vida más allá de la Tierra.

P. El primer exoplaneta que usted descubrió estaba a unos 50 años luz y es un gigante gaseoso como Júpiter. El exoplaneta terrestre más cercano a la Tierra, Próxima b, descubierto en 2016, está a 4,5 años luz ¿Será posible algún día explorar alguno de estos mundos?
R. Nunca podremos ir. Los humanos tardamos tres días en viajar hasta la Luna. La luz solo necesitó un segundo. Imagina un planeta a 12 años luz. La luz tarda mil millones de segundos en llegar. Multiplica tres días por mil millones, es demasiado tiempo. Es una fantasía pensar que podemos ir hasta allí. Existe un proyecto para enviar minisatélites a Próxima acelerados con láser hasta casi la velocidad de la luz. Es muy difícil, pero incluso si lo consigues, un artefacto a esa velocidad que pase durante una fracción de segundo junto al planeta no podrá captar nada interesante. ¡No aprenderemos nada! Nuestra única opción es desarrollar métodos remotos de detección basados en la química.

P. Muchos de los exoplanetas terrestres descubiertos están en torno a estrellas enanas rojas, diferentes de nuestro Sol. ¿Afecta esto a la posibilidad de que haya vida?
R. Hemos descubierto unos cuantos cientos de planetas usando la técnica de velocidad radial. El año pasado mi equipo comenzó a operar un nuevo espectrógrafo llamado Esspreso que puede conectarse a cuatro telescopios de ocho metros de diámetro en Paranal, Chile. Con este instrumento ya tenemos la capacidad de detectar un planeta de masa baja [similar a la Tierra]. Además el E-ELT nos dará una enorme capacidad para detectar biomarcadores en planetas terrestres.

P. ¿Están en estrellas como el Sol?
R. La mayoría de los esfuerzos actuales se basan en estrellas más pequeñas, porque la zona habitable está más cerca del astro y es más fácil analizarla. Pero personalmente creo que la zona habitable está tan cerca de la estrella que puede haber un enorme bombardeo de partículas estelares, lo que puede hacer difícil que haya vida. Yo me inclino por buscar en las estrellas enanas naranjas, que son un punto intermedio entre las enanas rojas y nuestro Sol, con una masa de unos 0,7 soles. Para el futuro apuesto por estas estrellas.

viernes, 5 de octubre de 2018

Nadia Murad tiene una misión

Nadia Murad, activista yazidí, se emociona al recibir el Premio Sájarov 2016 en el Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia), el 13 de diciembre de 2016.
Nadia Murad, activista yazidí, se emociona al recibir el Premio Sájarov 2016 en el Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia), el 13 de diciembre de 2016. AFP

La recién galardonada con el Nobel de la paz logró escapar del calvario y la explotación sexual del Estado Islámico en Irak. Ahora esta yazidí lucha por llevar a los criminales ante la justiciainternacional

A Nadia Murad la violaron a diario. Soldados del autoproclamado Estado Islámico le destrozaron el cuerpo y la mente de por vida. Como a ella, unas 3.000 niñas y mujeres yazidíes fueron esclavizadas por el ISIS en Siria y en Irak. Murad tenía 19 años cuando los hombres armados entraron en su pueblo del norte iraquí, mataron a los varones y se llevaron a las mujeres a Mosul. Las encerraron, las vendieron y rompieron sus cuerpos más allá de los límites de la brutalidad.

Aquellas niñas y mujeres fueron piezas de un lucrativo mercado de seres humanos fundamentado en una supuesta interpretación rigorista del Islam por la que las yazidíes son mujeres infieles. La recién galardonada con el Nobel de la paz logró escapar del calvario tres meses después arriesgando una vez más su vida. Desde entonces, su lucha por llevar a los criminales ante la Justicia Internacional por genocidio y crímenes contra la Humanidad no cesa. Pelea porque se haga justicia con la minoría yazidí, una de las más antiguas de Irak.


La activista por los derechos humanos, Nadia Murad, acompañada por la abogada Amal Clooney en un evento en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York (EE UU), el 9 de marzo de 2017.
La activista por los derechos humanos, Nadia Murad, acompañada por la abogada Amal Clooney en un evento en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York (EE UU), el 9 de marzo de 2017. GETTY IMAGES
 Murad, de 25 años, imparte conferencias, viaja, concede entrevistas… rema con la vista puesta en la justicia, aunque según reconoce, muy a su pesar. “Yo no quiero ser activista para siempre. No quiero tener que contar mi historia una y otra vez. Quiero tener mi propia vida”, se lamentaba recientemente en la cafetería de un hotel de Berlín. Pero sabe que no es posible, que su vida se torció para siempre con la toma de Kojo, su pueblo, el 3 de agosto de 2014. A seis miembros de su familia los ejecutaron y también a su adorada madre.

Lejos queda la feliz vida de campesina iraquí. Ahora esta mujer menuda viaja por el mundo con la mirada medio ausente, pero imbuida por su determinación. Le acompaña en su misión Amal Clooney, la conocida abogada defensora de derechos humanos. Ha recibido el premio Sájarov a la libertad de conciencia y el Václav Havel de derechos humanos. Es además embajadora de Buena Voluntad de Naciones Unidas para la Dignidad de los Supervivientes de la Trata de Personas.

Como parte de su cruzada, Nadia Murad ha escrito el libro Yo seré la última. Historia de mi cautiverio y mi lucha contra el Estado Islámico (Plaza Janés), en el que describe con minuciosidad forense su tragedia. Siempre tiene en mente el día después. El día en que su testimonio sirva para hacer justicia. Porque es consciente de que los detalles, el día, la hora, los lugares importan. Es un relato duro y necesario que trata de evitar que la violación vuelva a ser otra vez más un arma de guerra en el enésimo conflicto.

Ahora vive en Alemania, donde llegó con su hermana gracias a un programa que acogió a un millar de niños y mujeres yazidíes, tras pasar por un campo de refugiados donde malvivió en condiciones penosas. Aquí está obligada a extremar su protección porque sabe que los tentáculos del Estado Islámico son de largo alcance, también en Europa.

Durante la entrevista con este diario en Berlín, Murad repitió varias veces una idea que le obsesiona, la complicidad. Sigue sin poder asimilar cómo tantos iraquíes que sabían lo que pasaba de puertas para dentro en las casas del horror, donde se violaba a las mujeres no decían nada. Sí, eran víctimas del miedo, pero aún así. “Una minoría trató de ayudar, pero si hubieran querido, podrían haber ayudado a las mujeres a escapar”, decía Murad. Tampoco alcanza a comprender a los jóvenes occidentales que corren a alistarse con el ISIS aún a sabiendas de las atrocidades que cometen.
Y no oculta tampoco su frustración ante la política de refugiados europea. “Ahora gente, que ha sido esclavizada por el ISIS durante años vive en campos de desplazados, en condiciones penosas”. Hace poco que Nadia Murad hizo público su compromiso con un joven que hacía las veces de intérprete en las entrevistas. Quiere aprender inglés y maquillaje.


Fuente: https://elpais.com/internacional/2018/10/05/actualidad/1538741666_391210.html?id_externo_rsoc=TW_CM

miércoles, 3 de octubre de 2018

Una mujer ganó el Premio Nobel de física por primera vez en 55 años

La Dra. Donna Strickland es la tercera mujer en ganar un Premio Nobel de física, siguiendo los pasos de Marie Curie.

Foto cortesía de la Universidad de Waterloo
Por tercera vez en su historia, el Premio Nobel de física ha sido otorgado a una mujer: la Dra. Donna Strickland.

Strickland compartirá el premio con el físico estadounidense Dr. Arthur Ashkin y el científico francés Dr. Gérard Mourou. Es la primera mujer en ganar el premio en 55 años, y ahora se une a las ilustres filas de Marie Curie, quien ganó en 1903, y Maria Goeppert-Mayer, galardonada en 1963.

El premio fue otorgado por el trabajo de Strickland, Ashkin y Mourou en el campo de la física láser. Strickland y su exasesor de doctorado, Mourou, desarrollaron una técnica llamada amplificación de pulso gorjeado (CPA, por sus siglas en inglés), que se usa para producir pulsos de corta intensidad de ultra alta intensidad que utilizan los médicos de todo el mundo hoy en día para realizar cirugías oculares con láser. Estos rayos láser ultra-agudos también se usan para cortar y perforar agujeros extremadamente precisos en los materiales. En una entrevista con un diario, Strickland se describió a sí misma como una "entusiasta del láser".

Strickland, quien es profesora asociada en la Universidad de Waterloo, en Ontario, Canadá, describió el premio como "una locura", según reportó The Guardian. En una entrevista telefónica con la Real Academia Sueca, expresó su sorpresa de que sólo dos mujeres han ganado el premio antes que ella. “Necesitamos celebrar a las mujeres físicas porque estamos aquí, y esperamos que con el tiempo empiece a avanzar a un ritmo más rápido. Me siento honrada de ser una de esas mujeres", comentó.

 Su triunfo es aún más dulce, ya que se produce días después de que un prestigioso centro de investigación nuclear en Ginebra se viera obligado a suspender una investigación de alto nivel después de afirmar que la física fue "inventada y construida por hombres". El profesor Alessandro Strumia, de la Universidad de Pisa, estaba dando una presentación en el CERN cuando hizo los comentarios, que fueron ampliamente condenados. "El lunes 1 de octubre, el CERN suspendió al científico de cualquier actividad con efecto inmediato, en espera de una investigación de los acontecimientos de la semana pasada", dijo el centro de investigación en una declaración escrita. “El CERN es una organización culturalmente diversa que reúne a personas de diferentes nacionalidades. "Es un lugar donde todos son bienvenidos, y todos tienen las mismas oportunidades, independientemente de su origen étnico, creencias, género u orientación sexual".

Strickland se llevará a casa un cuarto del premio de 1 millón de dólares, al igual que Mourou. Ashkin, quien con 96 años es el ganador de mayor edad de un premio Nobel, recibió la mitad del premio por su trabajo en las pinzas ópticas.

"Las innumerables aplicaciones posibles de su trabajo, como la cirugía ocular con láser, los láseres de petavatio de alta potencia y la capacidad de atrapar y estudiar virus y bacterias individuales, prometen aumentar en el futuro", dijo Michael Moloney, del Instituto Estadounidense de Física en una declaración escrita. "También es un deleite personal ver a la Dr. Strickland romper el hiato de 55 años desde que una mujer recibió el Premio Nobel de Física, lo que hace que el premio de este año sea aún más histórico".

Este histórico premio les dará a las mujeres en el campo de la física la visibilidad que no habían tenido anteriormente. Pero se necesitan más esfuerzos para que el campo de juego sea verdaderamente equitativo. Durante su conferencia de prensa, Strickland se enteró de que era apenas la tercera mujer en ganar el premio. "¿Eso es todo, en serio?", respondió. "Pensé que había más".


Fuente: https://www.vice.com/es_mx/article/d3jxby/broadly-mujer-premio-nobel-de-fisica-primera-vez-55-anos?utm_source=vicetwmx

martes, 2 de octubre de 2018

#NobelPrize

Premio Nobel de Medicina 2018 para James P. Allison y Tasuku Honjo por sus hallazgos sobre inmunoterapia contra el cáncer


 La oncológica aprovecha la capacidad del sistema inmunitario para atacar las células cancerosas. Es decir, libera los frenos de nuestras defensas para que ellas mismas ataquen a los tumores. Es una de las grandes esperanzas de la oncología.

 James P. Allison y Tasuku Honjo estudiaron varias proteínas que funcionan como frenos para las defensas. Se dieron cuenta de que, si liberamos los frenos, nuestras células inmunitarias pueden ser armas contra los tumores. Sus logros han revolucionado la oncología

Respuesta de la paciente a la inmunoterapia. A la izquierda está la imagen del tórax y el hígado antes del tratamiento, con flechas amarillas que apuntan a los tumores. A la derecha, sin tumores tras 14 meses de terapia. / National Cancer Institute
 Este mismo año la dio una gran noticia: una mujer con cáncer de mama metastásico cuyo sistema inmunitario fue modificado para eliminar por completo sus células tumorales

Fuente: https://www.agenciasinc.es/Noticias/Premio-Nobel-de-Medicina-por-la-inmunoterapia-contra-el-cancer

jueves, 12 de abril de 2018

Corrupción y abusos sexuales en los Nobel de literatura

Dimite la secretaria permanente de la Academia Sueca por la grave crisis de la institución

Sara Danius habla con los periodistas a la salida de la reunión de la Academia de este jueves.
ara Danius habla con los periodistas a la salida de la reunión de la Academia de este jueves. / AFP
 La secretaria permanente de la Academia Sueca, Sara Danius, anunció que deja el cargo tras una reunión celebrada este jueves en la que se discutió la grave crisis interna que atraviesa la institución que concede el Nobel de Literatura por un escándalo de supuestos abusos sexuales y filtraciones.

Danius, que renuncia además a su asiento en la Academia, no quiso revelar si su salida se había producido después de una votación y aseguró que no se ha discutido el nombre de su sucesor. "No puedo entrar en eso, es confidencial. Es la voluntad de la Academia y la acepto. Me habría gustado seguir, pero hay otras cosas que hacer en la vida", dijo Danius al acabar la reunión en la sede de la institución, que duró tres horas, el doble de lo habitual.

Renuncia de tres académicos
Fue la primera reunión celebrada tras la renuncia el viernes de otros tres académicos -Klas Östergren, Kjell Espmark y Peter Englund-, que aludieron de forma indirecta al caso que afecta al dramaturgo francés Jean-Claude Arnault, vinculado a la academia y esposo de una de sus miembros, Katarina Frostenson.

Según han revelado académicos y medios suecos, una investigación externa, encargada por la institución, recomendó denunciar a Forum, club literario dirigido por Arnault, por irregularidades en la financiación recibida de la academia. El informe alertaba de que Frostenson era copropietaria de la sociedad que controla el club, lo que violaría las reglas de imparcialidad para conceder ayudas, y de que Arnault había filtrado el ganador del Nobel en siete ocasiones.

Denuncia de 18 mujeres
Pero la propuesta de expulsar a Frostenson fue rechazada por la mayoría, lo que provocó la renuncia de los otros tres, que criticaron en público a sus colegas por anteponer motivos personales a la responsabilidad de velar por la integridad de la institución. Fue en noviembre, en medio de la campaña de denuncias de abusos #Metoo (Yo también), cuando 18 mujeres destaparon de forma anónima en el diario 'Dagens Nyheter' los supuestos abusos cometidos por Arnault en dependencias propiedad de la Academia Sueca.

Al estallar el caso, la academia cortó la relación privilegiada y encargó un informe externo, mientras varias mujeres interponían denuncias y la fiscalía abría una investigación, en medio de duras críticas del mundo cultural a la institución. Con las últimas cuatro salidas, solo 12 de los 18 asientos de la academia están ocupados, ya que dos autoras boicotean a la institución por otros motivos desde hace años. La renuncia al asiento es una decisión simbólica, ya que la elección es de por vida, aunque se puede optar por no participar ni en sus actividades ni en sus votaciones.


Fuente: https://www.elperiodico.com/es/extra/20180412/corrupcion-y-abusos-sexuales-en-los-nobel-de-literatura-6754482

viernes, 6 de octubre de 2017

Denis Mukwege: "Debe haber un consenso en contra de la violación utilizada como arma de guerra"

El doctor Denis Mukwege es ginecólogo en el Congo y ha visto con sus propios ojos la crueldad de la violencia sexual en la guerra.

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  Denis Mukwege es el hombre que arregla a las mujeres. Lleva 24 años curándolas en el Congo. Este ginecólogo congoleño de 62 años dedica su vida a denunciar la violencia contra las mujeres y niños que tiene lugar en su país (y en todo el mundo). Actualmente vive y trata a sus pacientes en el Hospital Panzi, fundado por él mismo. Allí recibe a cientos de víctimas: desde esclavas sexuales torturadas y violadas con todo tipo de objetos hasta bebés de pocos meses que son víctimas de violencia sexual. Mukwege, que recibió el premio Sájarov en 2014 por su trabajo a favor de las mujeres víctimas de violencia y lleva años entres los favoritos para recibir el Nobel de la Paz, tiene la crueldad grabada en la retina de sus ojos.

Al Hospital Panzi han llegado ya más de 50.500 víctimas de violencia sexual. Algunas de ellas llegan desnudas, cubiertas de sangre o embarazadas tras ser violadas. No sólo es importante el sufrimiento físico: muchas de estas mujeres son violadas delante de sus familias y de su comunidad y rechazadas por la misma. Otras llegan con heridas internas producidas por objetos punzantes o con sal dentro de la vagina. "Sus vidas quedan destrozadas", afirma el doctor, que se ha jugado la vida —literalmente— por curar a estas supervivientes (así es como le gusta llamarlas).

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El dr Mukwege en el Hospital Panzi, donde trabaja.
 Y sí. Se ha jugado la vida porque Denis Mukwege ha escapado a varios intentos de secuestro y asesinato. Uno de los más sonados fue en octubre de 2012, cuando varios pistoleros le dispararon a la puerta de su casa, matando al guardia que le acompañaba.

Mukwege se exilió a Bélgica para poner a salvo a su familia. Pero el Congo le necesitaba. Las mujeres congoleñas le necesitaban. Así que no se resignaron y reunieron el dinero para pagarle un billete de vuelta. Mukwege supo entonces que su sitio estaba con ellas y volvió. Hasta hoy, que trabaja en su propio hospital, donde trata a las hijas y nietas de las primeras mujeres a las que curó. Su activismo tiene por objetivo, desde hace años, evitar que acuda a sus instalaciones otra generación de mujeres destrozadas.

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 Algunas de sus pacientes le llaman "superhéroe", pero parece que no a todos les gusta su trabajo. De hecho, ha logrado escapar de la muerte y el secuestro en varias ocasiones. ¿Cómo es su vida ahora?
Los riesgos siguen siendo muy elevados para mí y para el personal médico del Hospital Panzi y de la Casa Dorcas. Algunos miembros de nuestro personal han sido secuestrados, golpeados y violados. En abril, uno de nuestros colegas —y un amigo muy querido para mí—, el doctor Gildo Byamungu, fue asesinado debido a esta situación.

Estudió medicina y luego se especializó en ginecología. ¿Qué le llevó a escoger este trabajo?
Decidí convertirme en doctor cuando todavía era niño y acompañaba a mi padre, que era pastor pentecostal. A menudo visitábamos y orábamos con los enfermos. Una vez, me llevó con él a visitar a un niño enfermo que tenía mi edad. Cuando nos fuimos, le pregunté por qué él no le había dado la medicina, como lo hacía conmigo. Él me respondió que sólo los médicos pueden recetar medicamentos. Fue entonces cuando le dije a mi padre que sería médico para curar y proporcionar medicina, además de las oraciones.

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El doctor Denis Mukwege inspecciona a una paciente.
 Estudió en Europa y pudo haberse quedado allí cuando corría peligro. Pero volvió al Congo. ¿Por qué?
Regresé al Congo pensando en practicar pediatría y me sorprendió encontrar tasas tan brutales de mortalidad materna e infantil. Nuestro primer paciente nada más abrir el Hospital Panzi en 1999 tenía heridas horribles fruto de una violación brutal. Fue entonces cuando nosotros nos dimos cuenta de que era una aberración y de que esta violencia no para de repetirse. Además, la impunidad de los perpetradores y un sistema de justicia roto contribuyen a este sufrimiento.

Por eso volví. Hay muchas víctimas. Algunas de ellas mueren por heridas, infecciones o embarazos y nunca llegan a nuestro hospital. Sufren sin poder llegar a nosotros, quizá porque no saben que hay un lugar donde pueden recibir atención.

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El doctor Mukwege en el Hospital Panzi
 En mi trabajo, he tenido pacientes que se despiertan de un coma o de una anestesia preguntando de inmediato si sus hijos han comido algo o han ido a la escuela. Para las mujeres, la prioridad son sus hijos, no ellas.

Para que nos hagamos a la idea, ¿cuántas víctimas de violencia sexual ha recibido el Hospital de Panzi en su historia? O, si es más fácil, ¿cuántas llegan al día?
Entre el Hospital Panzi, nuestras instalaciones rurales y las clínicas móviles, hemos tratado a más de 50.680 supervivientes de violencia sexual, desde 1999 hasta finales de 2016. Además, hemos tratado a muchas otras pacientes que han llegado con lesiones ginecológicas complejas a causa del embarazo o de otras cuestiones. Aunque la necesidad de mejorar el acceso a la atención de salud materna sigue siendo urgente, ya que cada día llegan nuevas víctimas.

¿Qué les dice a esas mujeres destrozadas? ¿De qué habla con ellas?
Lo que nosotros hacemos es crear un ambiente que les ayude a reclamar su dignidad, restaurar su salud física y mental y ayudarles a comprender que poseen el poder de ser agentes de cambio en sus propias vidas, familias y comunidades. El estigma y la vergüenza deberían ser transferidos a los perpetradores de estos ataques.

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El dr Mukwege recibe el premio Sájaro
 ¿Quienes son los atacantes? ¿Cuáles son las penas por estas agresiones?
Algunos de los soldados actuales tienen antecedentes de niños soldados. Fueron capturados en su niñez, entrenados y obligados a saquear y a cometer atrocidades indescriptibles contra civiles inocentes, e incluso a sus familias, amigos y miembros de sus comunidades. A menudo, la línea entre el perpetrador y la víctima es muy delgada.

Aunque ha habido algunos criminales traídos a juicio, muy pocos comandantes y altos líderes se enfrentan a la justicia por las atrocidades que se cometen bajo su vigilancia, ya sea porque lo ordenan o por su silenciosa complicidad.

Ha denunciado que la violencia sexual también recae sobre los menores. ¿Qué casos de este tipo ha llegado a encontrarse? ¿Cómo es el proceso de curación?
Cuando abrimos el hospital en 1999, tratamos a una generación de mujeres que sufrieron heridas brutales. Nos preocupamos por ellas y sus hijos. Hoy, tratamos a sus hijas y nietas, que están sufriendo el mismo destino: estar embarazadas por violación. Esto no es justicia.

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El dr Mukwege con sus pacientes en el Hospital Panzi
 El modelo que hemos desarrollado para la curación integra todas sus necesidades para sanar física y psicológicamente. Al mismo tiempo, abordamos una curación psicosocial. Las supervivientes más jóvenes, reanudan su educación. A las mujeres mayores, les proporcionamos formación profesional y apoyo socioeconómico para ayudarlas a cuidarse, a alimentar a sus hijos y a poner un techo sobre sus cabezas. Tenemos programas destinados a curar el trauma. En un contexto de respuesta humanitaria, la sanación física y emocional de las mujeres también está relacionada con su capacidad para reintegrarse y prosperar en sus familias y comunidades.

Ha tachado de "epidemia" estas violaciones sistemáticas. ¿Son una estrategia de guerra? ¿Es el cuerpo de estas víctimas otro campo de batalla?
Igual que existe un consenso internacional contra el uso de armas nucleares, contra las armas químicas y biológicas y contra la tortura, también debe haber un consenso en contra de la violación utilizada como arma de guerra.

La violación en la guerra es barata, es eficaz y paraliza y desactiva a las mujeres. También a los niños. Hemos tratado incluso a bebés que han sufrido violencia sexual. Pero también paraliza a familias y comunidades enteras, permitiendo a los perpetradores tomar recursos y territorio.
Esta es una crisis de toda la humanidad.

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 Lleva muchos años trabajando con estas víctimas ¿Llega uno a acostumbrarse? ¿A qué no se ha acostumbrado?
Es una pregunta difícil de responder cuando uno ve cómo las mujeres sufren durante toda su vida, cuando nunca he conocido a una mujer que haya sido violada y, después, haya sido normal. Sus vidas han sido destruidas y tu lo ves. Ves lo difícil que es ayudarles. Y ya si le ha pasado a niños es aún peor. Cuando las niñas son incontinentes y tienen heridas hechas con una violencia inimaginable... Y me preguntan: "Doctor, ¿cuál será mi futuro? ¿Alguna vez podré ir al baño? ¿Podré casarme alguna vez?". Eso es traumático. Tú estás haciendo tu trabajo, pero es un trauma.

Aún así el trabajo debe continuar. Esta injusticia no puede existir ni ser aguantada siempre.


Fuente: http://www.huffingtonpost.es/2017/10/06/denis-mukwege-debe-haber-un-consenso-en-contra-de-la-violacion-utilizada-como-arma-de-guerra_a_23057588/

martes, 3 de octubre de 2017

El Nobel de Medicina 2017 premia a los descubridores de los mecanismos de los ritmos circadianos

Los estudios de Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young se aplican, por ejemplo, al 'jet lag'

@NobelPrize
A slide from the press conference featuring the 2017 Medicine Laureates Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash and Michael W. Young.

 El Nobel de Medicina 2017 distinguió hoy a tres científicos estadounidenses por descubrir los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano, el "reloj biológico interno" por el que plantas, animales y humanos se adaptan a las rotaciones de la Tierra.

Las revelaciones de Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young se aplican por ejemplo al "jet lag" que producen los viajes transatlánticos y a la función clorofílica de las plantas y han convertido la biología circadiana en un amplio y rico campo de investigación con implicaciones para la salud y el bienestar.

Usando de modelo moscas de la fruta, aislaron un gen que controla el ritmo biológico diario y codifica una proteína que se acumula en las células de noche y se degrada de día, además de identificar otros componentes que afectan a su "reloj autosuficiente interno", explicó la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo.


Ya en el siglo XVIII el astrónomo francés Jean Jacques d'Ortous de Mairan descubrió al estudiar la mimosa que las hojas de esta planta se abrían en dirección al sol por el día y se cerraban al atardecer y que esa oscilación se mantenía independientemente de la luz.

Otros investigadores confirmaron más tarde que ese "reloj biológico" se encuentra también en animales y humanos y se empezó a denominar esa adaptación como ritmo circadiano. 


Photo published for Nobel Prize in Medicine Goes to 3 Americans for Body Clock Studies

Los estadounidenses Seymour Benzer y Ronald Konopka demostraron en la década de 1970 que las mutaciones de un gen desconocido interrumpían ese ritmo en las moscas de la fruta, unos insectos que también estudiarían años más tarde los tres galardonados con el Nobel de este año.

Hall y Rosbash, en la Universidad Brandeis de Boston, y Young, en la Universidad Rockefeller de Nueva York, lograron aislar en 1984 ese gen, descubrieron la proteína que codifica y cómo sus niveles oscilan a lo largo del día en sincronía con el ritmo circadiano.

A través de un ciclo de retroalimentación inhibidor esa proteína podía evitar su síntesis y regular sus propios niveles en un ritmo cíclico y continuo, bloqueando la actividad del gen, según Hall y Rosbash.

Fue Young, en un estudio de 1994, quien descubrió un segundo gen que codifica otra proteína, que unida a la anterior podía entrar en el núcleo de la célula y bloquear la actividad del primer gen, cerrando así el ciclo.

Estudios posteriores de los galardonados y otros científicos permitieron descubrir más componentes moleculares para explicar la estabilidad y las funciones del "reloj biológico". 


@NobelPrize
Our biological clock helps to regulate sleep patterns, feeding behavior, hormone release and blood pressure
 Rosbash (Kansas City, 1944) estudió Química en el Instituto de Tecnología de California, se doctoró en Biofísica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y trabaja en la actualidad en la Universidad Brandeis, donde dirige estudios de los procesos, genes y mecanismos detrás de los ritmos circadianos.

Hall (Nueva York, 1945) se doctoró en genética en la Universidad de Washington en 1971, amplió estudios en el Instituto de Tecnología de California y en 1974 empezó a trabajar en la Universidad Brandeis.

Young (Miami, 1949) estudió Ciencias Biológicas en la Universidad de Texas, en la que se doctoró en Genética en 1975, y desde 1978 ejerce como docente en la Universidad Rockefeller de Nueva York.

Los tres galardonados suceden en el palmarés del Nobel de Medicina al japonés Yoshinori Ohsumi, ganador el año pasado por descubrir los mecanismos de la autofagia, proceso básico de degradación y reciclaje de componentes celulares y de gran importancia en muchos fenómenos fisiológicos.

Hall, Rosbash y Young se repartirán los 9 millones de coronas suecas (1,1 millón de dólares) con que este año están dotados los premios en cada categoría.

La ronda de ganadores de los Nobel continuará mañana con el de Física, al que seguirán en días posteriores y por este orden, los de Química, Literatura, de la Paz y Economía. 


Más información: http://www.laprovincia.es/sociedad/2017/10/02/cientifico-espanol-francis-mojica-favoritos/982878.html


lunes, 3 de octubre de 2016

El reciclaje celular se lleva el premio Nobel de Medicina 2016

El premio Nobel de Medicina ha recaído en el japonés Yoshinori Oshumi por sus descubrimientos sobre los mecanismos de autofagia, que permiten a nuestras células devorar partes de sí mismas. Así eliminan bacterias y virus, obtienen combustible y degradan material dañado por el envejecimiento. Este proceso, que se relaciona con enfermedades como el párkinson y el cáncer, es la diana a la que apuntan nuevos fármacos en desarrollo.



La Real Academia de las Ciencias Sueca ha dado a conocer hoy el Premio Nobel de Medicina. El laureado es Yoshinori Oshumi (Fukuoka, 1945), investigador en el Instituto de Tecnología de Tokio (Japón), por su papel en el estudio de los mecanismos subyacentes a la autofagia.

El concepto de autofagia, una especie de ‘autoalimentación’ celular, surgió durante la década de 1960, cuando los investigadores observaron por primera vez que la célula podría destruir sus propios contenidos encerrándolos en membranas y formando vesículas que eran transportadas a un compartimiento de reciclaje, llamado lisosoma, para su posterior degradación.

Pero no fue hasta 1990 cuando Oshumi utilizó levadura de panadero para identificar los genes esenciales para la autofagia. A continuación, pasó a descubrir los mecanismos necesarios para la autofagia en la levadura y mostró que esta maquinaria tan sofisticada era similar a la utilizada en nuestras células.
Sus descubrimientos condujeron a un nuevo paradigma en la comprensión de cómo la célula recicla su contenido, y suponen una vía para la comprensión de la importancia de la autofagia en muchos procesos fisiológicos, como la adaptación a la inanición o la respuesta a la infección.

Así, las mutaciones en los genes clave de la autofagia pueden causar enfermedades, ya que estos procesos están involucrados en una serie de condiciones como el cáncer y las patologías neurológicas.

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Nuestras células tienen diferentes compartimentos especializados, como los lisosomas. Estos contienen enzimas para la digestión de los contenidos celulares. Un nuevo tipo de vesícula –llamada autofagosoma– se observó dentro de la célula. Los autofagosomas envuelven los contenidos celulares, como proteínas y orgánulos dañados. Finalmente, se fusionan con el lisosoma, donde el contenido se degrada en componentes más pequeños. Este proceso proporciona nutrientes a la célula y permite su renovación. / Nobel Prize
Un proceso clave en todas las células vivas
Después de la identificación por parte de Oshumi de los mecanismos de la autofagia en la levadura, quedaba por resolver una cuestión clave: si existía un mecanismo para el control de este proceso en otros organismos. Rápidamente se observó que, en nuestras propias células, operaba un dispositivo prácticamente idéntico.

Gracias al actual premio Nobel y al resto de investigadores que siguieron sus pasos, hoy sabemos que la autofagia controla importantes funciones fisiológicas en los cuales los componentes celulares necesitan ser degradados y reciclados.

La autofagia puede proporcionar con rapidez energía para dichos componentes celulares y facilitar su renovación, por lo que resulta esencial para la respuesta celular a la inanición y otros tipos de estrés.
Después de una infección, la autofagia puede eliminar la invasión de bacterias y virus intracelulares. Además, contribuye al desarrollo embrionario y la diferenciación celular.

Las células también utilizan este proceso para eliminar proteínas y orgánulos dañados, un mecanismo de control de calidad fundamental para contrarrestar las consecuencias negativas del envejecimiento.

Así, un mecanismo de autofagia interrumpido se ha relacionado con párkinson, diabetes tipo 2 y otros trastornos que aparecen en ancianos. Las mutaciones en sus genes pueden causar también enfermedades genéticas. Asimismo, las alteraciones en su maquinaria se han relacionado con el cáncer. En la actualidad, se está investigando para desarrollar fármacos que puedan dirigirse a la autofagia en diversas patologías.


Fuente:  http://www.cienciaxplora.com/sinc/el-reciclaje-celular-se-lleva-el-premio-nobel-de-medicina-2016_2016100300549.html