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jueves, 6 de febrero de 2020

Porvenir

Barbara Kroll
Te llaman porvenir
porque no vienes nunca.
Te llaman: porvenir,
y esperan que tú llegues
como un animal manso 
a comer en su mano.
Pero tú permaneces
más allá de las horas,
agazapado no se sabe dónde.
... Mañana!
                 Y mañana será otro día tranquilo,
un día como hoy, jueves o martes,
cualquier cosa y no eso
que esperamos aún, todavía, siempre.

Ángel González

lunes, 8 de octubre de 2018

Crepúsculo


@withnomoney
...
El llamado crepúsculo
¿no es el rubor -efimero- del día
que se siente culpable
por todo lo que fue
-y lo que no ha sido?

Ese día fugaz
que, igual que un delicuente,
aprovecha las sombras para irse.

Ángel González

lunes, 11 de diciembre de 2017

lunes, 25 de septiembre de 2017

El otoño se acerca

Gustav Klimt 1903

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
Y lo perdimos para siempre.


Ángel González

martes, 6 de septiembre de 2016

El lugar de la pregunta




Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,
y una voz cariñosa le susurró al oído:
-¿Por qué lloras, si todo
en ese libro es de mentira?
Y él respondió:
                       -Lo sé;
pero lo que yo siento es de verdad.






Ángel González

viernes, 22 de julio de 2016

Sin esperanza, con convencimiento

 Albert Watson
 


Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.
Donde tengo el amor, toco la herida.
Donde pongo la fe, me pongo en juego.

Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego

lo que me queda; un resto de esperanza.
Al siempre va, mantengo mi postura.
Si sale nunca, la esperanza es muerte.
Si sale amor, la primavera avanza.




Ángel González


Vía http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/07/22/quot_donde_pongo_vida_quot_52786_1821.html

lunes, 27 de junio de 2016

Interpretación del pesimista





Nada es lo mismo, nada
permanece.
                 Menos
La Historia y la morcilla de mi tierra:

se hacen las dos con sangre, se repiten.




Ángel González

sábado, 11 de junio de 2016

A mano amada


Laurence Damaison


A mano amada,
cuando la noche impone su costumbre de insomnio,
y convierte
cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;

allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,

los recuerdos me asaltan.

Unos empuñan tu mirada verde,
                                                otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!
                            me reclaman,
Reconozco los rostros.
                                  No hurto el cuerpo.
Cierro los ojos para ver más hondo,
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
                              la memoria.





Ángel González


jueves, 29 de octubre de 2015

Hay tres momentos graves, más el cuarto

HANS HARTUNG (1904-1989)


Hay tres momentos graves en la vida de un hombre,
a saber:
cuando nace,
y cuando pierde el uso de sus seres queridos.

Luego transcurre el tiempo,
y el olvido acontece,
y ya como si nada,
como si casi nada,
nos sentimos vivir en un lugar extraño.

El cuarto es conocido;
lo que pasa es que apenas tiene muebles.



Ángel González

sábado, 6 de junio de 2015

Eso era amor

Christian Schloe

Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
               -¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes,
               respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.




Ángel González

viernes, 2 de agosto de 2013

Otoño y otras luces

Y sin embargo
no abandonaste nunca el campo
a lo que te agredía y rehusaba;
jamás cediste
al insistente acoso
de las estrellas cada vez más próximas,
ni hurtaste el cuerpo a sus lanzadas.
Para vencer al miedo
te aliaste con el miedo,
lo hiciste tuyo,
te amparaste en su turbia compañía.
Librarte de él hubiera equivalido
a renunciar a la esperanza,
y eso jamás lo hiciste.
Aunque bien sabías
que es la esperanza la que engendra el miedo.


Ángel González