jueves, 30 de agosto de 2018

Laszlo Almásy vs. Ralph Bagnold: enemigos en las dunas

Unidos por el amor al desierto en los años treinta, la Segunda Guerra Mundial situó al explorador húngaro y al británico en bandos contrarios y los convirtió en rivales.

Laszlo Almasy Ralph Bagnold
 Pocas historias son tan emocionantes y tienen un escenario tan grandioso como la de la camaradería y después rivalidad que desarrollaron entre las dunas dos exploradores: el británico Ralph Bagnold (1896-1990) y el húngaro Laszlo Almásy (1895-1951), un personaje popularmente conocido al haberse inspirado en él Michael Ondaatje para el protagonista de su novela El paciente inglés. Si Almásy tiene novela y filme, Bagnold posee un espacio con su nombre ¡en Marte!: el campo de dunas Bagnold, en reconocimiento de la NASA a sus investigaciones sobre la física de la arena, que se han extrapolado al planeta rojo.

Bagnold y Almásy fueron dos de los más destacados aventureros que exploraron, cada uno por su cuenta, en coche los dos y Almásy también en un pequeño aeroplano De Havilland Gipsy Moth, las inmensidades del desierto libio. Hablamos de un área de inconcebibles desolación y peligros de casi cuatro millones de kilómetros cuadrados que se extiende al oeste de Egipto y que en buena parte era territorio desconocido cuando ellos lo recorrieron en viajes de una audacia que a los menos valientes nos parece inconsciencia.

En los años treinta del pasado siglo, embarcados en una larga serie de expediciones, ambos, Bagnold y Almásy, exploraron el temible desierto, adentrándose cada vez más en él y tratando de desvelar sus misterios. Almásy, que descubrió las pinturas rupestres de nadadores del Wadi Sura, se obsesionó especialmente con la búsqueda del legendario oasis de Zerzura y del ejército perdido de Cambises. La Segunda Guerra Mundial los colocó en bandos enfrentados y los convirtió en enemigos. Reino Unido reclutó a Bagnold y la Alemania nazi a Almásy, y a ambos se les encomendó poner su conocimiento del desierto al servicio de los respectivos Ejércitos.

Bagnold fue el creador del legendario Long Range Desert Group (LRDG), los escorpiones del desierto (por su insignia), una unidad de corajudos merodeadores que atacaba objetivos detrás de las filas del Eje para luego volver a desvanecerse en las enormes extensiones de arena de donde había salido. Almásy organizó parecidos grupos de fuerzas especiales alemanas con miembros del regimiento de élite Brandenburg, que acometieron diferentes operaciones en el teatro del norte de África y una de las misiones secretas más audaces de toda la guerra (la Operación Salam, en 1942), durante la que su comando atravesó de punta a punta lo peor del desierto para infiltrar a dos espías en el Egipto británico.

Amigos íntimos no parece que hayan sido Bagnold y Almásy. Cuando lees lo que escribieron uno sobre el otro (Bagnold en una carta de posguerra describió a Almásy como “agradable y divertido, aunque definitivamente solitario y reservado”, Almásy habla con respeto del conocimiento del desierto de Bagnold y alaba su manera audaz de negociar en automóvil las grandes dunas, pero con cierta frialdad), percibes, junto a la admiración mutua, que había un pique, una rivalidad que seguramente tenía que ver con el carácter tan diferente de ambos: imaginativo y mundano, elusivo, definitivamente romántico y flamboyant Almásy, que además (en contraste con la novela y la película) era homosexual en una época en que serlo exigía una vida de clandestinidad y secreto; práctico, racional, ponderado y circunspecto Bagnold, hombre franco y de pensamiento científico, felizmente casado y padre de dos hijos. Pero, aparte de que el húngaro poseía un sensacional conocimiento práctico de la mecánica y el británico un sentido innato, casi sobrenatural, para la arena, lo que significa que ni era tan volado (aunque fuera aviador) el uno ni tenía tan los pies en el suelo el otro, muchas cosas los unían: la carrera militar, las condecoraciones por su valor (la Orden del Imperio Británico Bagnold, la Cruz de Hierro Almásy), haber conocido los dos desde el frente los horrores de la Primera Guerra Mundial, la búsqueda incesante de apoyos y financiación para poder llevar a cabo sus viajes de exploración, la necesidad de huir hacia la aventura, la curiosidad. Y sobre todo su arrebatado (incluso en el caso del contenido Bagnold) amor al desierto.


El explorador británico Ralph Bagnold, en 1929.


El explorador británico Ralph Bagnold, en 1929.
Ambos cayeron rendidos ante ese espectáculo de la nada y esa celebración del vacío y volvieron una y otra vez a la arena para escarbar sus secretos, pero sobre todo para dar satisfacción a un anhelo inexplicable. Pues ¿qué ofrece el desierto, donde la nada limita con otra nada aún más ilimitada, además de sed, riesgos y sinsabores como el calor de 50 grados o el qibli, el viento ardiente que temen los beduinos pues estraga a los camellos y revienta los odres de agua? Hay que ser de espíritu grande para entender la belleza y los dones del desierto. Ambos lo fueron y lo expresaron magníficamente en sus escritos —Almásy sobre todo en Sáhara desconocido; y Bagnold principalmente en Libyan Sands y en sus espléndidas memorias, Sand, Wind & War—.

Almásy escribió: “Amo el desierto. Amo la llanura infinita que centellea en el reflejo de los espejismos, las cumbres rocosas resquebrajadas, las cadenas de dunas semejantes a las olas del océano petrificadas. Y amo la vida en campamentos primitivos, tanto en las noches claras y estrelladas en medio de un frío cortante como en la punzante tormenta de arena”. Y Bagnold: “No hay nada ahora delante excepto la gran cadena de enormes dunas anaranjadas que aparecen como espaldas de ballena, yaciendo una al lado de la otra en una inacabable fila que semeja una marcha de gigantescas orugas hacia el infinito”. Bagnold, como un Ulises de los mares de arena, escuchó cantar a las dunas: “Podía sentir la arena vibrando a mis pies. La duna había comenzado una canción espontánea. A la luz de la luna vi una avalancha deslizándose suavemente por la cara de la duna. El sonido venía de debajo. Entonces otra duna pareció responder y luego otra. Tuve la sensación de que esos grandes seres estaban dialogando unos con otros, cantando, en la calma de la noche”.

Muchas cosas los unían. La necesidad de huir hacia la aventura, la curiosidad. Y sobre todo, su arrebatado amor al desierto

Miembro de una familia de la más rancia nobleza húngara, aunque sin títulos (lo de conde se lo atribuyó él con cierto descaro), hijo de explorador, políglota, Almásy creció en el castillo de Bernstein (donde quien firma visitó sus antiguas habitaciones y, en un ataque agudo de fetichismo, se probó subrepticiamente su uniforme y su chaqueta de vuelo), combatió en la Gran Guerra como húsar primero y aviador después, se labró fama como piloto de pruebas de automóviles, guio safaris de caza al este de África y acabó en Egipto prendado del gran desierto y recorriéndolo bajo patronazgo del príncipe Kemal el Din o incluso integrado en expediciones británicas como las de sir Robert Clayton-East-Clayton. De familia de militares y funcionarios del Imperio, Bagnold tuvo aparentemente una vida más convencional (todo lo convencional que pueda ser la vida de alguien que destruye en Ypres en 1915 un nido de ametralladoras alemán con un torpedo Bangalore). De formación ingeniero y toda su vida soldado profesional (alcanzó el rango de general), tenía una pulsión científica que le llevó a los campos de la geofísica, la oceanografía y la geografía (ganó la medalla de la Royal Geographical Society por sus exploraciones en Libia). Sirvió en la frontera norte de India, en China y Egipto —adonde llegó con su Morris de dos asientos y un alsaciano llamado Cubby—.

Es difícil decir cuál de los dos, de conocerlos personalmente, nos hubiera gustado más.

El explorador húngaro Laszlo Almásy. Ullstein Bild Getty Image
Probablemente lo hubiéramos pasado mejor viajando por el desierto con el soñador Almásy (aunque no nos leyera la Historia de Heródoto como Ralph Fiennes a Katherine Clifton/Kristin Scott Thomas), y ni digamos yendo de copas por Budapest, Viena o El Cairo; pero habríamos ido más seguros y quizá hubiéramos sintonizado más con el escéptico Bagnold. Si antes de la guerra, pese a formar parte ambos del Club Zerzura (una informal asociación de exploradores unidos por la búsqueda del mítico oasis, véase el sensacional The Hunt for Zerzura, de Saul Kelly, que publicará la temporada próxima en castellano Desperta Ferro), vivir aventuras iguales en los mismos parajes y compartir amigos, ya se miraban uno al otro con cierto recelo (Bagnold parece haber sospechado de los motivos de Almásy para explorar el desierto: el húngaro podría haber pensado lo mismo), la contienda los puso de verdad a la greña. Bagnold y sus chicos, al enterarse por los descifradores del código Enigma del fichaje de Almásy por los nazis y su regreso al norte de África, trataron de pescarlo en el desfiladero de acceso al Gilf Kebir, y el húngaro les gastó algunas jugarretas que pudieron ser letales, como averiar o vaciar de combustible y agua los automóviles de reserva que el

LRDG dejaba en puntos acordados del desierto como seguro de supervivencia.

El papel de Bagnold en la guerra fue mucho más relevante que el de Almásy, pero también es verdad que su fama creció con el triunfo de los Aliados, mientras que el húngaro formaba parte del equipo perdedor. Además, Rommel, su jefe nominal (Almásy, reclutado por los servicios secretos alemanes, la Abwehr, trabajaba con el zorro del desierto y no para él), no era fan de los ejércitos privados ni de las unidades no convencionales. En cambio, el general Wavell —ah, el espíritu aventurero de los británicos— se entusiasmó con la idea de Bagnold de su pequeño destacamento de piratas de la arena y le dio su apoyo. Para los viejos compañeros británicos de aventuras en el desierto de Almásy, como Pat Clayton, Kennedy Shaw o el propio Bagnold, que el húngaro, al que denominaban con su apodo familiar, Teddy, sirviera con las tropas de Hitler y con su uniforme (dada su condición de oficial de las fuerzas aéreas húngaras fue adscrito al Ejército alemán como capitán de la Luftwaffe) enturbiaba mucho su figura. No obstante, los antiguos colegas respetaban (y temían) sus conocimientos del desierto y lo consideraban, como dijo una vez un colega británico, “un nazi, pero un deportista” (supremo elogio viniendo de un británico).

En realidad, hay dudas de cuánto se involucró Almásy, reconvertido en Ladislaus von Almásy, con los nazis. Llegó a decir que trabajaba para los alemanes solo para poder seguir viajando (“Rommel me paga la gasolina”). Bagnold seguramente nunca se lo creyó. De haberse encontrado durante la guerra en medio de la arena habría habido algo más que saludos y conversaciones geográficas.

Sin embargo, tras la guerra, habiendo pasado Almásy las de Caín (lo torturaron los comunistas y se salvó por los pelos: parece que lo ayudaron a huir de Hungría los servicios de inteligencia aliados, para los que habría trabajado como agente doble; también se le atribuye haber salvado judíos en Budapest), Bagnold y el viejo colega, al que los árabes llamaban Abu Raml, “el padre de la arena” (un nombre que merecía en puridad por sus conocimientos el británico), se reencontraron a inicios de 1951 en Egipto. Fue con motivo de la inauguración del Cairo Desert Institute, cuya dirección el rey Faruk encomendó al explorador húngaro (un cargo efímero, pues Almásy moría ese mismo año). No sabemos de qué hablaron, pero, atendiendo a lo que escribió en sus memorias Bagnold, el encuentro fue cordial: “Volví a verme con varios viejos amigos, Pat Clayton, algunos arqueólogos y Laszlo Almásy, un húngaro entusiasta del desierto que había conocido antes de la guerra, que luego sirvió con Rommel y que tenía muchas, muchísimas historias interesantes que contar…”. 
Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/08/21/eps/1534843854_315747.html

La estrategia del avestruz

Imagen de archivo de un migrante en Trípoli, tras ser rescatado por la Guardia Costera de Libia.

 El verano de 2017, el Gobierno italiano entonces dirigido por Paolo Gentiloni adoptó en secreto una decisión drástica. La migración irregular a través de la ruta marítima central atravesaba uno de sus puntos álgidos y Roma pensaba que había llegado el momento de buscar alternativas más agresivas, aunque éstas supusieran una violación flagrante de los derechos humanos. Se imponía frenar las salidas de los botes a cualquier precio, aunque éste supusiera negociar con las mafias que actuaban en la costa de Libia, sabotear la labor de los barcos de rescate de las ONG desplegados en la zona e incluso minar la autoridad de la operación militar conjunta Sofía, que se había revelado ineficaz. En Roma crecía el malestar con los socios europeos, especialmente con los vecinos del sur, que en varias cumbres habían dejado entrever que preferían considerar este enorme flujo de personas un problema coyuntural italiano antes que una seria amenaza para todo el Mediterráneo.

El principal obstáculo residía, no obstante, en Trípoli. En la antigua capital gadafista no lograba afianzar su escaso poder el llamado Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), una nueva autoridad fruto del acuerdo forzado por la ONU en diciembre de 2015 tras el fallido proceso de diálogo y reconciliación nacional tutelado por el entonces enviado especial, Bernardino León. Carente de legitimidad democrática y de respaldo popular, su frágil viabilidad se sostenía en la potencia militar que le podían proporcionar antiguos rebeldes salafistas reconvertidos en señores de la guerra -como Hisham Bishr o Abdul Rauf Kara, líder de la milicia RADA, la más poderosa de la capital-, y en el dinero que fluía desde Bruselas, que había decidido reconocerlo, pese a que en puridad no era una autoridad estatal lícita. El hombre clave para Roma en aquellos días no era su cabeza visible, Fayez al Sarraj. Si no otro insurgente trocado en miliciano: un joven de apenas 28 años llamado Abdulrahman Salem Milad Aka "Al Bija".

Miembro de la tribu Abu Hamyra, dedicada al contrabando de combustible en el oeste de Libia, Al Bija había combatido en una de las numerosas brigadas que se levantaron contra la dictadura de Muamar al Gadafi en el inicio de las ahora marchitas primaveras árabes. Asesinado el tirano, la nueva Libia le ofreció un futuro en las redes de distribución y venta ilegal de gasolina y diesel local en la región del Sahel -que mueven más de 2.000 millones de euros al año- antes de explorar otras franquicias estraperlistas de su tribu, igual de lucrativas y peligrosas. Cuando en el verano de 2017 agentes de los servicios de Inteligencia italianos visitaron sus dominios en la ciudad costera de Zawiya para ofrecerle un pacto, ya se le consideraba el mayor traficante de personas del Mediterráneo. No fue óbice. Al contrario. En apenas unos meses, Al Bija se convirtió en el nuevo comandante de la Guardia Costera libia en la citada localidad, al mando de varias patrulleras enviadas desde Italia, y sus hombres devinieron en un fuerza policial entrenada por agentes europeos, nominalmente dependiente del Gobierno sostenido por Naciones Unidas en Trípoli, pero con capacidad de decisión absoluta sobre las aguas territoriales y los centros detención de migrantes en el noroeste de Libia. En junio de este año, la ONU incluyó su nombre en una lista de personas y entidades libias sancionadas por su vinculación con el tráfico ilegal de petróleo y combustible en el norte de África.

Esam Al-Fetori / Reuters
Soldados del Ejército Nacional Libio.
  Un año después, las cifras parecen conceder la razón al éticamente reprobable plan de Gentiloni, que empuja a manos de personajes como Al Bija a decenas de miles de hombres, mujeres y niños migrantes, y les condena a malvivir atrapados en un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, en el que se violan a diario los derechos humanos. Según los últimos datos de Organización Internacional de las Migraciones (OIM), un total de 62.576 migrantes y demandantes de refugio y asilo llegaron a Europa a través del mar entre el primero de enero y el 22 de agosto de 2018, casi la mitad en comparación con los 120.624 que lo hicieron en el mismo periodo del año anterior. De ellos, sólo 19.358 arribaron a las costas de Italia, un descenso de casi el 80% si se compara con los 97.462 que entraron por la misma vía en 2017. "Las cifras son irrefutables, pero totalmente engañosas", explica un responsable de una ONG internacional presente en Libia, que prefiere no ser identificado por motivos de seguridad. "No se trata de una solución, si no una manera de eludir la responsabilidad confinando el problema en las fronteras de Libia, y pretendiendo que éste únicamente incumbe a un estado que no existe. Es lo que llamamos la estrategia del avestruz", subraya. En la misma línea se pronuncia Amir H., periodista y activista de los derechos humanos en Libia, para quien el objetivo de Italia es meridiano. "Dejar morir la ruta central. Si las balsas no salen, si son interceptadas por los guardacostas libios, no es ya necesaria la presencia de las ONG, y los rescates desaparecerán de los medios de comunicación. Las violaciones de los derechos humanos tiene un impacto mediático menor. No hay periodistas extranjeros en Libia, el Gobierno de Al Serraj mantiene un bloqueo informativo eficaz al no conceder visas, así que tampoco habrá información del maltrato y las condiciones inhumanas a los que se le somete. A la opinión europea le parecerá que todo ha terminado, pero no es más que un parche que oculta una bomba de relojería", critica.

 La experiencia reciente y las tendencias demográficas, políticas y económicas que se observan en los países del norte de África y particular del Sahel sostienen esta teoría. Existen dos grandes rutas de la migración africana a Europa. La primera parte del llamado "cuerno de África", principalmente de Somalia y Eritrea, y se extiende al oeste atravesando países como Sudán y Chad. La mayor parte de los que se aventuran por ella aspiran a llegar a las costas de Libia o Túnez, último destino antes del "gran salto". El cuestionable plan de Gentiloni, profundizado por su sucesor, Giuseppe Conte, y su controvertido ministro de Interior, Matteo Salvini, ha causado que decenas de ellos hayan quedado ahora bloqueados en ambos países, y obligado a muchos otros a proseguir su odisea asumiendo el riesgo de periplos mucho más largos y peligrosos. Las estadísticas de la OIM señalan que las muertes en la ruta del Mediterráneo central se han reducido a la mitad en los primeros ocho meses de 2018 en comparación con el mismo periodo de 2018. Pero los investigadores de la ONU solo reflejan el número de los que perecen en el mar. No existen registros sobre cuantos pierden la vida en el camino víctimas del hambre, la sed, el calor, las enfermedades, el explotación laboral, las violaciones y las torturas. A juzgar por los relatos de los que si logran llegar a la penúltima etapa, miles de cadáveres ensombrecen tanto éste como el resto de itinerarios. "La política de Italia y el silencio de Europa no es solo escandaloso; es una tragedia en sí misma, la mayor tragedia del siglo XXI", insiste Amir. Una suerte de holocausto migratorio que aboca a miles de seres humanos a la esclavitud y a la muerte.

Hani Amara / Reuters
Migrantes en un centro de detención en Libia.
  La segunda parte de África occidental, en particular de países como Nigeria y Camerún, cruza Mali y penetra hasta la localidad argelina de Ourgla con las mismas consecuencias. Allí se divide en dos ramas: una que atraviesa las montañas y el desierto rumbo a la histórica ciudad de Ghadames, escala necesaria para entrar en Libia; y otra que asciende hacia los pueblos argelinos de Maghnia y Oujda, que facilitan el acceso a Marruecos y la llegada a la península Ibérica a través del estrecho de Gibraltar o la ciudad autónoma de Melilla. Datos de la OIM confirman que España, su destino final, ha devenido en el principal puerto de llegada para los más de 62.000 migrantes y solicitantes de asilo y refugio que llegaron a Europa por mar en los primeros ocho meses del presente año. De acuerdo con el citado organismo, entre el primero de enero y el 22 de agosto desembarcaron en las costas españolas 27.577 personas, un 42% del total. La cifra supone, además, el triple de las que arribaron a España en el mismo periodo de 2017, en lo que expertos y analistas regionales consideran "un claro cambio de tendencia". "Se comentó con las autoridades españolas, pero estas rebajaron la alarma. Insistían en que la situación política en Libia y en Marruecos no era comparable. Ese es el problema de los gobiernos europeos, que no llegan a la raíz de la cuestión. Cuando hablan de trabajar en los países de origen, en la mayoría de los casos se refieren a Libia o Marruecos", explica el trabajador de la ONG. "Pero el origen está más abajo, en el Sahel", que ha devenido en la verdadera frontera sur de Europa, agrega.

 En las áridas tierras que separan el norte de África de las selvas y la sabana las políticas son, sin embargo, otras: grandes dispendios para la militarización y la seguridad, y escasos fondos para el desarrollo social sostenible. En febrero de 2013, la UE lanzó la Misión de la Unión Europea para Mali (EUTM), como respuesta a una resolución de la ONU y en el marco del comité de Seguridad Común y Defensa Exterior de los 27. Hija bastarda de la operación militar Serval, emprendida por Francia tras la sublevación de la región del Azawed, su único objetivo declarado es formar a las tropas malienses para hacer frente a los distintos grupos yihadistas armados que crecen y se fortalecen en la región. Su impacto hasta la fecha ha sido relativo. Algunos, como Boko Haram, mantienen sus incursiones hacia el norte, en particular hacia Níger y Libia, y han ampliado su presencia tanto en estas naciones como en los márgenes del lago Chad. Otros, como la organización de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI), Ansar al Sahria o Al Murabitum se han unido en torno al fundador del Movimiento de Liberación del Azawed. Iyad Ghali, y creado una nueva organización regional más potente bautizada "Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes" (GSMI o JNIM), con tentáculos desde Libia a Burkina Faso. Tanto en este país, donde el yihadismo crece a grandes zancos, como en Níger, los fanáticos están firmemente asentados en zonas rurales del norte donde no alcanzan ni las tropas europeas ni los ejércitos locales, y donde el contrabando transaheliano de armas, combustible e incluso personas, es la actividad económica principal y más lucrativa. Apenas nada para financiar programas de educación y emprendimiento que contribuyan a combatir la radicalización y la desesperanza.

Hani Amara / Reuters
Migrantes en un centro de detención en Libia.
Un error estratégico y una coyuntura similar a la que favoreció la floración de el movimiento Talibán y la organización Al Qaida en Afganistán en la década de los pasados noventa y que se repitió poco después en Irak, permitiendo la evolución del yihadismo internacional y el surgimiento de su penúltima versión, el Estado Islámico. Avanzado 2018, la situación en los tres territorios es similar. Ejércitos locales apoyados por fuerzas internacionales controlan los núcleos urbanos al tiempo que los fanáticos se filtran en las áreas rurales. La diferencia, quizá, es que mientras en Siria e Irak tratan de recomponerse, en Afganistán ya se han recuperado y en el Sahel se preparan para librar la próxima batalla. "La demografía juega también en contra, especialmente en el Sahel", señala un asesor militar europeo asentado en un país del norte de África. "Las perspectivas apuntan a que la población se doblará en la zona en menos de 20 años", agrega. Según cálculos de Naciones Unidas, sostenidos en los datos que han recopilado sus diferentes agencias, la población en esta empobrecida franja de África superará los 300 millones de habitantes en 2050, el triple que en la actualidad.

Dos variantes más se suman a la ecuación. Una geográfica -el llamado índice de estrés hídrico-, y otro social -el cambio de tendencia que se producido en los movimientos migratorios-. Ambos convierten el éxodo al norte en imparable, invalidan los argumentos de los partidos y movimientos de derecha y extrema derecha en Europa y devuelven a la actualidad aquella famosa frase de Ortega y Gasset que dice que "toda la historia europea no es más que una migración hacia el norte". Según datos recogidos por el World Resources Institute, los cambios que se producen en el clima harán que la región del Sahel se convierta dentro de dos décadas en una de las más secas del mundo. La escasez de recursos hídricos destruirá la agricultura local y alimentar a la población será el mayor de los desafíos, factores ambos que espolearán la inmigración. Un movimiento migratorio que, al contrario del que se produjo en la década de los pasados sesenta, tendrá igualmente una naturaleza distinta: los nuevos migrantes no buscan acumular recursos y riqueza con el objetivo de retornar a su lugar de origen, si no que aspiran a quedarse y arraigar en el país de acogida. Un patrón que, como subraya el investigador e intelectual libanés Bichara Khader, "cambiará Europa".

Hani Amara / Reuters
Brazo de un migrante muerto tras naufragar su embarcación en las costas libias.
  En este contexto, estrategias como las que defienden políticos conservadores como Matteo Salvini, Pablo Casado o Enmanuel Macron de cierre de fronteras e inversión en los países de origen parecen un brindis al electorado condenado al fracaso. Sobre todo si por inversión entienden, como ocurrió con Turquía, la militarización y el arrendamiento de estados con regímenes cuestionables para que ejerzan simplemente de gendarmes. "La puerta abierta por Italia en Libia no es nueva, pero sí muy peligrosa", explica el responsable de la ONG ya citado. "La llave la tienen ahora milicias y personajes reprobables como Al Bija, que no tiene respeto alguno por los derechos humanos. Y que están habituados a la extorsión. Si quieren más, solo tienen que abrir el grifo y dejar que el mar vuelva a llenarse de botes precarios", afirma. "Igual que Marruecos y Turquía, que desde hace tiempo saben sacar provecho económico y político de los miedos de Europa", concluye.

Fuente:  https://www.huffingtonpost.es/javier-martin/la-estrategia-del-avestruz_a_23510365/

miércoles, 29 de agosto de 2018

Josep Fontana y Enric González o qué ocurre en Cataluña

Fotografía: Sergi Fuster
Josep Fontana (Barcelona, 1931) es uno de los más prestigiosos historiadores españoles. Fue discípulo de Jaume Vicens Vives y se especializó en historia económica contemporánea. Militó en el PSUC de la clandestinidad, pero se distanció de él durante la Transición. Ahora se declara favorable a la independencia de Cataluña bajo ciertas condiciones. Esta conversación se desarrolla en su domicilio, un piso muy cercano al Paralelo barcelonés.

Usted fue discípulo de Jaume Vicens Vives.

Sí, entre otros.

En las próximas elecciones catalanas, ¿qué cree usted que votaría Vicens Vives?

Es difícil saberlo. Por extracción social y por manera de pensar, la lógica dice que habría votado por CiU. Pero si hubiera vivido todos estos años habría pasado por tal cantidad de desengaños y cabreos que dudo mucho que lo tuviera claro.

Hablando de desengaños, ¿tiene alguna cosa que ver el colapso de las alternativas revolucionarias con lo que está ocurriendo en Cataluña?El colapso de las alternativas tiene que ver con todo. Es un factor determinante. El sistema establecido se siente seguro y tranquilo porque por primera vez desde 1789 puede dormir bien, no hay ninguna amenaza global que parezca que pueda desmontar el sistema. Sin este fracaso de quienes pensaban que era posible una alternativa es evidente que todo habría ido de manera muy diferente, especialmente la forma en que se hace el reparto de los beneficios entre unos y otros. Entre 1945 y 1975 se vive una etapa feliz en los países desarrollados, porque el reparto equitativo de los beneficios de la productividad permite mejorar los salarios, el nivel de vida y el consumo. Pero llega un momento, en 1968, que demuestra que ni en Occidente (el Mayo de París) ni en Oriente (la Primavera de Praga) existe la posibilidad de cambiar las cosas desde abajo. El mundo empresarial y financiero decide que no hace falta hacer más concesiones. Y con Ronald Reagan y Margaret Thatcher comienza la lucha contra los sindicatos; lo que Paul Krugman llama “la gran divergencia”, que sigue vigente actualmente, entre los ingresos de los de abajo y las clases medias y los ingresos del 1%, los más ricos. Esto lo determina todo.

En el caso de Cataluña se plantea un proceso…
Lo que quiero decir es que esto determina en buena medida el proceso de lo que llamamos crisis. La crisis es un momento en un proceso más largo, que es este que llamaba de la divergencia, que comporta la destrucción de los servicios sociales y el Estado del Bienestar. Es evidente que nadie es inmune a este proceso, que, por otro lado, explica el retroceso de las izquierdas. La socialdemocracia ya se había adaptado previamente. Puede decirse que la actuación del grupo formado por Bill Clinton, Tony Blair y Felipe González tiende a favorecer el proceso. Las medidas que más propician la especulación que desemboca en la crisis de 2008 se dan durante la etapa de Clinton, cuando se anulan las leyes que impedían usar los depósitos bancarios para especular. Y a la izquierda de la socialdemocracia… quizá lo más serio que queda con cierta capacidad de movilización son los sindicatos, que en Europa aún tienen alguna importancia —aunque mucha menos que antes—, pero en Estados Unidos están casi destruidos: solo quedan los sindicatos de los trabajadores públicos, como los de profesores, que son los más perseguidos y abominados, como toda la educación pública.

Volviendo a Cataluña: solía decirse que el nacionalismo es de derechas.
Estamos confundiendo cosas. En primer lugar, es difícil definir qué es eso de “nacionalismo”. Por ejemplo, en este momento hay tres planos diferentes. Por un lado, los que se manifestaron el 11 de septiembre como una respuesta popular bastante espontánea, estimulada por el malestar general ante la crisis pero que retomaban, evidentemente, un sentimiento identitario. Este sentimiento existe, no lo han creado ni la escuela ni los partidos, y está ahí desde el siglo XVIII. Una de las cosas que señala el historiador Pierre Vilar es la repetición en la historia de Cataluña de momentos en que, ante diversas circunstancias, los catalanes tienden a afirmar su identidad. Un caso concreto: cuando en 1840 se produce el primer derrumbe de las murallas de la Ciudadela [la fortaleza creada por Felipe V para dominar Barcelona tras la Guerra de Sucesión] y Espartero reacciona bombardeando la ciudad, surge un grupo de miembros de las Milicias que protestan y explican que han demolido la Ciudadela porque era una acción de la tiranía que usurpó unos terrenos que pertenecían a la gente y acaban diciendo: “Lo hemos hecho porque somos libres, porque somos catalanes.” Por lo tanto, hay un plano que es este: la existencia de un sentimiento de identidad, al cual la incomprensión por parte de la mayor parte de los estamentos dirigentes de la política española no hace más que ofender continuamente.

Fotografía: Sergi Fuster
Después está el plano del uso de todo esto de cara a unas elecciones. Este es otro plano, sin otra finalidad que conseguir la mayoría absoluta partiendo de unas afirmaciones que no se creen quienes las efectúan. Lo digo porque estos días he tenido ocasión de hablar con un dirigente importante de uno de los dos partidos [de la coalición Convergència i Unió] y acabó reconociendo que lo máximo que se podía esperar, se hiciera lo que se hiciera, era ganar algunos derechos. Pero evidentemente a las elecciones se va con un mensaje equívoco, para que los próximos cuatro años transcurran entre negociaciones sobre alguna forma de consulta con la absoluta certeza de que no se podrá ir más allá.

Y un tercer plano consiste en un planteamiento serio de la opción de ir hacia la formación de un Estado [catalán], si es que eso tiene sentido en estos momentos en que, hablando de independencia, uno tiene dudas muy serias de que España sea un país independiente. Si el presidente del Gobierno español anuncia una semana y otra determinados propósitos y a la semana siguiente ha de rectificar porque así se lo mandan… ¿qué medida de independencia es esta? Dejando esto de lado, se puede partir del hecho de que existe una doctrina del derecho de autodeterminación que se supone que está escrita en las listas de derechos reconocidos por las Naciones Unidas, pero que nadie ha dejado nunca que funcionara excepto cuando les convenía. Lo ofensivo es que durante la Transición tanto el PCE como el PSOE se llenaban la boca…

Con el “derecho a la autodeterminación de los pueblos de España”.

Es una de las cosas más sangrantes. Habría que hablar de eso. Hace poco se publicó un libro de memorias de un exdirigente de los servicios de inteligencia donde se explicaba que, en la época en que el PSOE negociaba su legalización, Felipe González dejó claras dos cosas: que de ninguna manera permitiría un concierto económico para Cataluña, porque era algo que según él solo interesaba a la alta burguesía catalana, y que nunca toleraría un partido socialista catalán que fuera independiente del PSOE. Eso lo decía en privado mientras en público defendía el derecho de autodeterminación.

En gran medida la Transición fue eso: un juego de doble lenguaje.
En realidad lo es habitualmente toda la política, de manera que uno se pregunta: “¿Qué debemos creernos?” Yo tengo tendencia a creer muy poco.

Si las fuerzas políticas dominantes en Cataluña creen que esto no tiene un más allá y determinadas circunstancias indican que, efectivamente, es difícil que vaya más allá, ¿no se corre el peligro de generar más frustración, tanto en la sociedad catalana como en gran parte de la sociedad española?
Quienes más hablan saben que no hay nada que hacer, pero existe un pequeño grupo de la izquierda, con menos intereses oscuros, que sí cree. Aquellos para quien esto puede ser importante, muy especialmente CiU, son perfectamente conscientes de que tendrán que inventar una forma de negociar sobre la consulta que les dure unos cuantos años para, por un lado, resultar incómodos y presionar al Estado; y, por otro lado, conseguir alguna cosa sin dejar de aparecer como víctimas porque no se quiere atender una propuesta tan simple como la consulta. Y vivirán de esto durante una buena temporada esperando que el tiempo cambie y las cosas se presenten mejor. El ejercicio de engaño que se ha practicado con el tema de Escocia es alucinante. Esto de explicar a la gente que el Gobierno británico ha aceptado que en Escocia se haga un referéndum vinculante… es una absoluta mentira. Seguramente, si nos fijamos bien, nadie lo ha acabado de decir de manera clara y concreta, pero se ha dejado entender que era así dentro de una especie de fábula que venía a decir que tenemos que hacer lo mismo y conseguir un referéndum cuyos resultados nos permitirán negociar cómo separarnos.

El caso de Escocia es diferente porque sigue siendo un reino distinto al de Inglaterra, aunque compartan reina.
Sí, pero en estos temas los orígenes históricos son difíciles de utilizar como instrumento legitimador. La historia sirve para recordarla y se usa como conviene. No creo que este sea el problema. El problema auténtico y real es que no hay nada más que la propuesta de un referéndum, que supongo que los ingleses confían en que levante tantos miedos que quede en nada. Cuando en los últimos tiempos de la Unión Soviética, ya con Gorbachov, se planteaban cómo organizar consultas de este tipo de cara a la independencia de los países bálticos, las reglas que se querían usar exigían no solo un referéndum con una alta aprobación, sino también una aprobación por parte del resto de los ciudadanos de la Unión Soviética. Se supone que un acuerdo de este tipo tendría que ser consentido por ambos bandos. Todo ello implica un grado tal de complejidad que resulta difícil tomárselo en serio. Aparte de que si estás metido en unos sistemas como son la Unión Europea y la OTAN, los grados de independencia son más bien de escasa entidad.

¿Por qué España ha fracasado en su intento de homogeneizar nacionalmente su territorio, a diferencia de Francia, que supo hacerlo muy bien?

Cuando se produce la anexión (cosa que ocurre después de 1714, porque hasta aquel momento el Principado era un Estado que tenía leyes propias y un sistema político diferente al de la Corona de Castilla, que funcionaba con unas Cortes que aprobaban las leyes con algo muy moderno como era una Hacienda que controlaban las instituciones y no el monarca), se hace entre sociedades que tienen grados de desarrollo diferentes.

Cataluña en aquel momento no era soberan
a.
Hasta 1714 es un Estado que forma parte de una monarquía dentro de la cual la única cosa en común es el soberano.

Pero el Estado de aquella época no es el Estado como lo entendemos ahora.
No, pero el país funciona como un Estado. No es una provincia, es un Estado que vota y tiene sus leyes. En las Cortes las leyes se votan en principio de acuerdo con el rey y con los estamentos, pero así como Castilla funciona con Reales Órdenes Pragmáticas, en Cataluña no existe eso, sino que la legislación se negocia. Además es un proceso que se ha ido democratizando y transformando en las últimas décadas del siglo XVII. En los últimos momentos de la Guerra de Sucesión los planteamientos ya son netamente republicanos. Se llega a decir que lo importante es el voto en las Cortes y que eso del rey no cuenta para nada. Otro asunto es que lo que se pretende en la guerra es extender este sistema [catalán] al conjunto del territorio español. En los momentos más duros del final de la guerra aquí se dice que se combate por España y por la libertad de todos los españoles. La evolución de Castilla hacia una forma de sociedad más avanzada fue estrangulada por la monarquía. En los siglos XVI y XVII, cuando la monarquía necesitaba dinero, Cataluña era muy poca cosa y Castilla era el lugar de donde se podía sacar dinero, de manera que mientras que allí se les apretaba y el sistema de representación por Cortes queda fosilizado, a los catalanes se les dejaba bastante tranquilos. Es decir, que cuando se produce la anexión estas sociedades ya son relativamente diferentes. Eso explica que durante todo el siglo XVIII, una sociedad catalana que está implicada en formas de comercio internacional con la exportación de aguardiente y que tiene un mercado interior complejo y articulado, desarrolla un crecimiento agrario considerable y puede iniciar la industrialización, porque funciona en un marco social diferente. Aunque ya hubiera unas leyes comunes, lo que define el funcionamiento de una sociedad no es el poder real. Por ejemplo, aquí la enfiteusis permite que las tierras sean cultivadas y da trabajo a muchos brazos, pero desde la Corona de Castilla esto se entiende tan poco que se inventa el mito de la laboriosidad de los catalanes. Comienzan a decir que los catalanes trabajan mucho. Incluso surge aquel dicho que reza: “El labriego catalán de las peñas saca pan”, cosa que demuestra que no entendían nada. Lo que sacaba no era pan, era vino. No entienden nada de lo que pasa. Hay un momento en que las condiciones que podrían haber generado un proceso de desarrollo global fallan y la industrialización solo afecta a Cataluña. Es más, hasta bien entrado el siglo XIX los políticos españoles son contrarios a la industrialización. Lo consideran un mal que genera vicios y ansias revolucionarias. Piensan que afortunadamente España es un país agrícola donde la gente es moderada, consume poco y no pide cosas extrañas, y se resignan a que la industrialización sea una cosa para Barcelona y poco más. Existe toda una literatura anticatalana durante los siglos XIX y XX, y que continúa el XXI, en la base de la cual está la absoluta imposibilidad de entender que hay una gente que realmente es distinta.

Anecdóticamente, el nacionalismo sabiniano vasco también rechaza la industria.
Eso es retórica. La idea anti industrializadora solo es propia de sociedades agrarias que no quieren admitir cambios sociales. Un nacionalismo puede ser perfectamente industrialista. El primer nacionalismo claro que existe en Europa seguramente es el británico. Son los primeros que en el siglo XVIII tienen un auténtico himno nacional, el Rule Britannia. Por lo tanto, la industrialización y la nación funcionan perfectamente bien juntas.

No funciona cuando existen sociedades diferentes con culturas diferentes y las partes tienen dificultad para entender esas diferencias. En el siglo XIX, el historiador Joan Cortada escribe el folleto Cataluña y los catalanes en el que se esfuerza en explicar que los catalanes son diferentes, cosa que no quiere decir ni superiores ni inferiores, y que lo que quieren es convivir tranquilamente. Pero esta posibilidad es mal vista y negada, y llegamos a momentos como el actual, con un analfabetismo que permite que ABC y medios así publiquen afirmaciones como esa de Esperanza Aguirre, según la cual la nación española deriva de la Prehistoria, o que ya son 500 años de historia en común, confundiendo una unión de soberanía sobre territorios dictada por un matrimonio con la existencia de una nación. Entre la boda de Fernando e Isabel [1469] y 1714, Cataluña dispone de unas leyes, una lengua, una moneda y un sistema político propios. Incluso en la legislación castellana hay unas leyes que perduran hasta la Novísima Recopilación, un código de leyes del siglo XIX, que prohíben, por ejemplo, llevar vino cuando se cruza la frontera entre los reinos de Aragón y de Castilla con unas penas que establecen la confiscación del vino, la confiscación del carro y los caballos si hay reincidencia, y en caso de acumulación de delitos, la pena de muerte. Esto de la nación española se inventa en el siglo XIX. Y es lógico, porque “nación” es un concepto que no tiene sentido más que con un tipo de gobierno liberal parlamentario, ya que lo anterior es un poder que emana de Dios y es transmitido al soberano. La idea de nación nace cuando no hay súbditos, sino ciudadanos que se supone que son iguales. No son realmente iguales porque durante todo el siglo XIX, excepto durante la revolución de 1868, el sufragio es censatario, es decir, solo votan los que tienen dinero para votar y son muy pocos. En 1835, en las Cortes de Madrid, se afirma que lo que debe hacer España es convertirse en nación, porque hasta ese momento no lo ha sido nunca.


¿Y por qué se fracasa? Vuelvo al caso de Francia.
Francia ha tenido algo, la revolución, que establece unas condiciones diferentes. Una de ellas, fundamental, es que en Francia, a diferencia de lo que pasará en Inglaterra o España, los campesinos salvan una parte más grande de su propiedad. Durante todo el siglo XIX, Francia es un país de pequeños propietarios, cosa que determina cambios considerables.

Por ejemplo, cuando la agricultura latifundista fracasa a finales del siglo XIX, millones de alemanes, italianos, españoles o ingleses tienen que emigrar a América. En Francia no se da esta ola migratoria, es un país diferente. Y Francia, que debía de ser una de las monarquías más heterogéneas porque en la época de Luis XIV solo una tercera parte de la población hablaba francés, hace un esfuerzo deliberado para homogeneizar con un instrumento tan importante como la escuela. Francia utiliza la escuela como un sistema de asimilación. Aquí, en el siglo XIX, la escuela pública dependía aún de los ayuntamientos y no había nada que se pareciera a un esfuerzo de escolarización. Los niveles de analfabetismo eran considerables y todo el sistema educativo sufría una pobreza miserable. Los franceses, que quizá son más conscientes que nadie del problema de las diferencias, hacen un esfuerzo muy serio para nacionalizar mientras que en España no se preocupa nadie. Aquí el problema de la diferencia de los catalanes se ve como una molestia, como una rareza, y se dice que lo que se debe hacer es pasarlos por la piedra. Esto se agudiza después de 1898, cuando se pierde Cuba. Hay textos de la época que dicen que entre las aspiraciones nacionalistas españolas no solo está la asimilación total de Cataluña, sino también la anexión de Portugal, algo que los falangistas siguieron reivindicando en la época de Franco. Estos textos decían que había que prohibir el portugués, porque no era más que un dialecto del gallego y no merecía ningún respeto. Lo único que parecen entender algunos pensadores castellanos, y no sé si es porque el suyo es un país de conquista, es la imposición.

También París impuso el francés en la parte norte de la Marca Hispánica, la Cataluña que quedó en su territorio.
En Francia ha sido más importante la escuela que las prohibiciones Continuar leyendo: https://www.jotdown.es/2012/11/josep-fontana-y-enric-gonzalez-o-que-ocurre-en-cataluna/

Pensamientos estrangulados

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Sr García


El escepticismo es un ejercicio de desfascinación


E.M.Cioran

Clapton CFC, el equipo inglés de fútbol que rinde homenaje a la República española

La camiseta luce los colores de la tricolor y elementos alusivos a las Brigadas Internacionales con motivo del 80 aniversario de su disolución
 
Un jugador del Clapton CFC con la nueva camiseta que rinde homenaje a la II República española.
 Un homenaje a la tricolor que llega desde Inglaterra. El Clapton Community Football Club, un modesto equipo de Earlham Grove, jugará la próxima temporada con una equipación en honor a las Brigadas Internacionales que lucharon por la II República española. Este club ha sobrevivido a pandemias globales, una depresión económica y dos Guerras Mundiales. La unión hizo la fuerza, y de tres equipos que compartían campo en un pequeño rincón del Este de Londres, surgió el club a finales de la década de 1870.
 
Detalle de la camiseta en honor a las Brigadas Internacionales.
El Clapton es un club de izquierda, promotor de iniciativas sociales. La segunda camiseta de la temporada 2018/2019 luce los colores de la bandera republicana y ha tenido una gran repercusión en las redes sociales. Puede adquirirse por internet por un precio aproximado de 30 euros, aunque reconocen que ante el éxito y la gran demanda están desbordados. La equipación sólo estará disponible durante este año, ya que cada temporada el equipo dedica su vestimenta en conmemoración de un tema diferente.

El Clapton CFC de Inglaterra luciendo su segunda equipación.

El equipo, al igual que en su nacimiento, sigue en pie gracias a la unión. Actualmente está regido totalmente por una junta de aficionados. Hace meses se abrió una votación para elegir el diseño de la nueva camiseta visitante, elaborada al igual que la local por la marca italiana Rage Sports, saliendo elegida la que homenajea a las Brigadas Internacionales. ¿El motivo? Se cumplen 80 años desde que finalizara la guerra civil y, por ende, se disolviera este cuerpo. La camiseta cuenta además con motivos que aluden al bando republicano, como la estrella de tres puntas o el lema de “No pasarán”.

El Clapton comercializa la prenda deportiva por 25 libras a través de su página web con envíos a todo el mundo. La marca encargada del diseño, Rage Sports, es una compañía local de Caserta, en Italia y solo suministra a pequeños clubes antirracistas utilizando materiales de origen ético y trabajadores con salarios justos. Mientras que en España saltó hace unos meses a todos los medios de comunicación la polémica equipación de la selección española que, mediante un efecto óptico, recordaba a la tricolor, este equipo inglés lleva con orgullo no sólo los colores sino la ideología de base.

Fuente: https://www.lavozdelsur.es/clapton-cfc-el-equipo-londinense-que-rinde-homenaje-a-la-ii-republica-espanola/

martes, 28 de agosto de 2018

Sin vacunas no hay guardería: la medida que estudia Holanda para frenar los contagios

Tres de los cuatro partidos de la coalición de Gobierno están a favor de permitir que se prohiba el acceso de niños no vacunados a las escuelas infantiles para frenar la caída en las inmunizaciones

Foto: Unos niños en una escuela infantil en Sneek, Holanda. (Reuters)
Unos niños en una escuela infantil en Sneek, Holanda. (Reuters)

“Como padre, tengo derecho a saber cuán seguro está mi hijo. Si tienes un niño pequeño yendo a una guardería, puede que no haya pasado aún todo el programa de vacunación. Los padres deben estar al tanto de la situación, sea cual sea. Estamos a favor de un registro obligatorio y de darle a las organizaciones de cuidado infantil la posibilidad de rechazar a los niños que no han sido vacunados”. Con estas palabras, el diputado socialista Peter Kwint muestra su respaldo a las voces que defienden que las guarderías y los jardines de infancia en Holanda tengan derecho a no aceptar niños que no hayan sido vacunados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) exige que el 95% de la población de un país esté vacunada para garantizar la inmunidad grupal contra el sarampión, las paperas y la rubéola. Según cifras oficiales, solo el 90,2% de los niños de 2 años se habían vacunado el año pasado y este porcentaje amenaza con caer por debajo del 90% en 2018. La erradicación está en peligro.

El Gobierno holandés está preparando un plan para reducir la caída de la cobertura de la vacunación entre las familias holandeses. El programa se dará a conocer este otoño, pero el Secretario de Estado de Salud Pública, Paul Blokuis, ya anunció algunas de las ideas. Estará centrado principalmente en ofrecer información adicional para padres indecisos, pero una mayoría parlamentaria exige ir más allá y facilitarle la vida a los cuidadores que se ven obligados a hacerse cargo de niños que no están vacunados, poniendo en riesgo la salud del resto de pequeños.
Los diputados del liberal VVD, del progresista D66 y de Llamada Democristiana (CDA) –tres de los cuatro partidos que forman la coalición gubernamental-, junto al Partido Socialista y a los socialdemócratas (PvdA) han anunciado su apoyo a un proyecto de ley que vincula la aceptación en una guardería a la situación del crío, es decir, si ha recibido las vacunas mínimas exigidas o no. A día de hoy, estaría considerado un gesto de discriminación que centros de cuidado infantil no acepten un niño basándose en las creencias o filosofía de vida de sus padres.

En los Países Bajos, cada vez más bebés, niños pequeños y escolares sufren paperas, sarampión y rubeola. “Aunque hay evidencias irrefutables de que las vacunas son seguras, las tasas de vacunación están disminuyendo y creo que es hora de proteger a los padres que están preocupados por las consecuencias”, aseguró el progresista Rens Raemakers, el diputado que está detrás de esta propuesta. Según explica, muchas enfermedades infecciosas de la infancia han sido erradicadas, lo que hace que “su gravedad sea subestimada fácilmente” y, al mismo tiempo, muchos padres han sido “disuadidos por las historias sobre los efectos secundarias que leen en las redes sociales, y que no están científicamente fundamentadas”. El sarampión, por ejemplo, es particularmente peligroso para los bebés que solo pueden vacunarse con 14 meses. “No queremos exponer a los niños innecesariamente a los contagios con enfermedades peligrosas”, advierte, en una carta.

Su propuesta no solo ha tenido el apoyo de una mayoría de los diputados (94 escaños de los 150 que tiene el Parlamento holandés) sino también de miembros del Ejecutivo. “Los lugares para el cuidado de los niños deben ser seguros. Entiendo las preocupaciones sobre la disminución de la vacunación… y es por eso que quiero investigar las posibilidades de que las organizaciones rechacen a los niños no vacunados”, advirtió la secretaria de Estado de Asuntos Sociales, Tamara van Ark, en un mensaje de Twitter.

El número de personas en Europa infectadas con sarampión aumentó drásticamente este año. Solo en los primeros seis meses, más de 41.000 personas fueron diagnosticadas con el virus, de las cuales al menos 37 perdieron la vida, según la OMS. En todo 2017, se registraron casi 24.000 casos de infecciones por sarampión y en 2016, la cifra fue de unos 5.000 casos. En general, la mayoría se produjeron en Europa oriental - en Ucrania, más de 23.000 niños están infectados-, pero Francia e Italia tuvieron más de 1.000 casos en la primera mitad de 2018. Según la OMS, la causa general del aumento es la caída en el número de vacunas contra el virus.

Un niño recibe una vacuna contra la gripe porcina en Schiedam, Holanda, en noviembre de 2009. (Reuters)
Un niño recibe una vacuna contra la gripe porcina en Schiedam, Holanda, en noviembre de 2009. (Reuters)
Los antivacunas ganan la batalla en la red
Ante estas alarmantes cifras, consideradas una amenaza para la salud pública, el líder del Partido Popular para la Libertad y la Democracia (VVD), Klaas Dijkhoff, propuso considerar la imposición de la vacunación obligatoria por ley y advertir de manera más explícita a los padres sobre los riesgos de no vacunar a sus hijos, ya que no solo sus críos corren peligro, sino también otros bebés y niños que son demasiado pequeños para vacunarse. “Si nada funciona, entonces, como liberal, tendré que abogar por una obligación de vacunación” en los Países Bajos, dijo, después de justificar que su ideología le impide imponer las cosas por ley pero “esta es una excepción”. Unión Cristiana, el cuarto partido del Gobierno, no logró un acuerdo sobre el tema durante las negociaciones para formar la coalición el año pasado. El socialista Kwint considera incomprensible que la discusión sobre la vacunación siga teniendo lugar. “Se trata de los niños y su seguridad. El Gobierno debe al menos garantizar que los padres sepan dónde están enviando a sus hijos”, subrayó.

El director del Programa Nacional de Vacunación (RIVM), Hans van Vliet, quiere darle una oportunidad a esta propuesta pero no tiene muy claro que este plan vaya a funcionar o contribuir al objetivo de erradicar el sarampión. “Los niños también pueden infectarse fuera de la guardería”, explicó. El número de casos de sarampión es generalmente bajo, según el RIVM, que señala que en los años epidémicos, el brote fue principalmente entre escolares protestantes ortodoxos no vacunados. Por lo que se sabe, la última víctima mortal en los Países Bajos por sarampión proviene de este grupo religioso. Eso fue durante la epidemia de sarampión en 2013 y 2014. No obstante, en lo que llevamos de año, veinte personas en Holanda han sido infectadas con sarampión. Van Vliet, que reitera que este dato es “sorprendentemente bajo”, advierte de que en unos meses este dato puede ser “muy diferente”. Aproximadamente, uno de cada mil casos de sarampión acaba en muerte, a menudo a causa de la inflamación del cerebro, una condición que no puede ser tratada. El paciente también puede contraer neumonía, caso en el que aún puede recibir tratamiento.

La web Stichting Vaccinvrij (libre de vacunas), la segunda página que aparece en el buscador de Google al teclear la palabra “vaccineren” (vacunación, en neerlandés), es uno de los sitios más leídos por los padres que tienen dudas. Hace campaña contra la vacunación. “¿Necesitamos vacunas? Los niños no vacunados, que viven en circunstancias normales, nacen con su propio sistema inmune y no necesitan vacunas para mejorarlo. Los niños que viven en el tercer mundo en condiciones terribles tampoco necesitan vacunas, sino alimentos, agua potable y educación”, concluye. Esta es la primera opción que encuentran los padres holandeses para informarse en internet sobre los riesgo de la vacunación.

La web de RIVM, el programa oficial de vacunación, ni siquiera aparece en la primera página de resultados de búsqueda. Esto demuestra la facilidad que tienen los padres para encontrar historias sobre la presencia de aluminio y formaldehído en las vacunas, así como el supuesto daño cerebral que producen los posibles efectos secundarias. El RIVM pide 2 millones de euros adicionales en su presupuesto para aumentar y mejorar su información en las redes sociales. “El objetivo no es convencer a la gente, el programa de vacunación se vende solo. Solo tenemos que explicarlo”, agrega su director. No se trata de hacer campañas publicitarias, dice, sino de dar a los médicos jóvenes más capacitación y tiempo para discutir las críticas y las inquietudes específicas de los padres sobre el niño. “La gente está seriamente preocupada, por lo que hay que gestionar esto con seriedad”, añadió.

Una de sus propuestas es un lista detallada de preguntas y respuestas a las dudas de los padres. “Hay mucha información errónea en circulación, que también es bastante fácil de refutar. Una pregunta común planteada por los escépticos es, por ejemplo, si la lactancia materna no ofrece suficiente protección. La respuesta es: no, no a estas enfermedades pero sí a muchas otras”, explicó a la televisión holandesa NOS. La web del RIVM ya proporciona respuesta a algunas dudas: no hay mercurio en las vacunas, ni tampoco veneno para ratas. Hay menos aluminio en un pinchazo que el que un bebé recibe a través de la comida y añade: nuestro cuerpo produce más compuesto químico metanal a diario que el que puede obtenerse de las vacunas.

Sea en Holanda o en el resto del mundo, lo que está claro es que las voces contra la vacunación están en auge y las autoridades sanitarias cada vez más preocupadas por las consecuencias que puede tener eso sobre las enfermedades ya erradicadas. Tan de actualidad está el asunto que, según un nuevo estudio de científicos estadounidenses, los trolls rusos –esas cuentas de las redes sociales que han compartido datos sin confirmar hasta en la campaña electoral en EEUU- también están interfiriendo en el debate sobre la vacunación. Esas cuentas han lanzado afirmaciones falsas, han hablado del tema más a menudo que el resto de usuarios, han sembrado más inquietud y han irrumpido en las discusiones con mensajes falsos, según científicos de la George Washington University, que estudiaron el comportamiento de los trolls entre 2014 y 2017. “Quieren usar las vacunas para sembrar divisiones en la sociedad estadounidense”, concluyen.

Más información: https://www.elconfidencial.com/mundo/2018-08-27/holanda-medidas-antivacunas-guarderias_1608255/?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=BotoneraWeb

Noticias climáticas: Maersk, primera gran naviera en beneficiarse del deshielo del Ártico

Un estudio, publicado en la revista Nature, ha hallado que los casos judiciales estadounidenses contra los causantes del cambio climático tienden a salir victoriosos cuando ponen el foco en la eficiencia energética y las energías renovables. En cambio, pierden más a menudo cuando se concentran en denunciar a las centrales de carbón.

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Maersk enviará por primera vez un carguero de contenedores por la ruta del norte de Rusia. Foto: Skitterphoto/Pexels - CC0
Australia abandona sus compromisos climáticos
El primer ministro australiano, el liberal Malcolm Turnbull, anunció el pasado lunes que su país no establecerá ningún objetivo de recorte de emisiones por ley. Turnbull se retracta así del objetivo marcado la semana pasada, el 26% de reducción de emisiones con respecto a niveles de 2005 para 2030. La decisión llega como consecuencia de una rebelión interna del ala más derechista de su partido, liderada por el ex primer ministro Tony Abbott.

El abandono de la ambición climática por parte de Australia (uno de los países que más contribuyen al cambio climático) ha puesto en entredicho la participación del país oceánico en el Acuerdo de París. Abbott, el líder de los diputados rebeldes, ha pedido en numerosas ocasiones que Canberra siga los pasos de Washington y abandone el tratado. Estados Unidos y Australia son dos de los países en los que el negacionismo climático está más arraigado, lo que está en consonancia con el poder que tiene la industria de los combustibles fósiles en ambos países. Políticos ultraconservadores de países con industrias fósiles fuertes, como el candidato presidencial brasileño Bolsonaro, también han indicado su intención de ignorar el Acuerdo de París.

Esta mañana, Malcolm Turnbull ha sucumbido a una moción de censura. Según el diario The Guardian, antes de abandonar la cartera de primer ministro, Turnbull ha afirmado que la política climática es “muy difícil” de gestionar en Australia, al ser considerada “ideológica” y estar las posiciones “profundamente atrincheradas”.

Maersk aprovecha el deshielo del Ártico para abrir una ruta comercial

 El Venta Maersk, un carguero propiedad de la naviera danesa Moller Maersk soltó amarras ayer en el puerto de Vladivostok, en la costa oriental rusa, rumbo a la costa norte del país, desde donde se dirigirá a San Petersburgo, a orillas del Mar Báltico. El Venta, que lleva un cargamento de pescado congelado, se convierte así en el primer barco de mercancías que atravesará la ruta ártica, que ya se usa para transporte de petróleo y gas. Navegar por el ártico recortaría en unas dos semanas el tiempo del viaje que actualmente toman los barcos que viajan entre las dos ciudades (por el canal de Suez).
El movimiento de Maersk es un primer paso para aprovechar comercialmente el deshielo del Ártico, uno de los efectos más tempranos y preocupantes del cambio climático. En declaraciones a la radio estadounidense NPR, la empresa negó que la ruta norte vaya a convertirse en una alternativa a sus otros itinerarios, y que tan sólo está “explorando una nueva vía y recogiendo datos científicos”.

Los analistas consultados por NPR, no obstante, no están seguros de que la ruta septentrional vaya a ser comercialmente viable, por la escasez de puertos comerciales en la costa norte de Rusia. Aún así, el movimiento de Maersk se ha considerado como un momento crucial en la historia de la navegación mercante.

Cabe recordar que, a nivel global, la industria naviera emite el 2% de los gases de efecto invernadero, los causantes del cambio climático.

Más información:  https://www.lamarea.com/2018/08/24/noticias-climaticas-maersk-primera-gran-naviera-en-beneficiarse-del-deshielo-del-artico/

Soy una refugiada rohingya y nos convertiremos en animales si nos tenemos que quedar en estos campos

Tras meses de persecución, en agosto de 2017 el ejército de Myanmar disparó durante horas y de forma indiscriminada contra el pueblo de Noor Ilyas, que desde entonces se convirtió en refugiada
"Queremos volver a Myanmar, pero solo con la ciudadanía y nuestros derechos", cuenta en este artículo

Dos hermanos de la minoría musulmana rohingya cruzan un pequeño canal en un campamento improvisado "en tierra de nadie", en el área fronteriza entre Birmania y Bangladesh.
Dos hermanos de la minoría musulmana rohingya cruzan un pequeño canal en un campamento improvisado "en tierra de nadie", en el área fronteriza entre Birmania y Bangladesh. EFE
 Vengo de un pueblo llamado Nga Sarkyue. Es un sitio romántico con muchos jardines verdes y muchos tipos de árboles y flores. Está rodeado por tres lados por un pequeño río y en la parte oriental hay montañas muy altas. Allí solía subir con mis amigos para coger aire fresco y debatir. También está rodeado por tierras de cultivo. Pero en octubre de 2016 el Gobierno de Myanmar hizo desaparecer casi todo.

Dalila Mahdawi/MSF
 En los últimos años, me fui convirtiendo cada vez más en un prisionera en mi pueblo. No me podía mover con libertad a otros lugares sin el permiso de las autoridades. Y conseguirlo siempre cuesta mucho dinero.

Las cosas empeoraron a partir de 2012. En junio de ese año, un grupo de personas de Rakhine mató a 10 rohingyas en un pueblo llamado Toung Gu. Después escuchamos que tanto ellos como el Gobierno estaban involucrados en el asesinato de centenares de rohingyas en otros pueblos y distritos. Les quemaban vivos y les mataban a tiros. Muchas mujeres fueron violadas en grupo. Prendieron fuego a la gente y los rohingya fueron detenidos de manera arbitraria. Muchos murieron en la cárcel.


Cuatro años después, cuando tenía 26 años, el ejército de Myanmar prendió fuego a cerca de 300 aldeanos. Mezquitas y escuelas islámicas también fueron incendiadas. Detuvieron y condenaron a prisión a muchísimos rohingyas.

Yo también temía ser arrestado, por lo que en torno a octubre de 2016, dejé de dormir en casa. Muchas veces dormía en el lodo, en la maleza o arriba en las montañas. El Gobierno de Myanmar llevaba mucho tiempo intentando echarnos de Arakan (el nombre rohingya para Rakhine). Y el año pasado lo consiguieron.

.Dalila Mahdawi/MSF
 Un día, en agosto de 2017, llegaron hombres armados. Dispararon de forma indiscriminada contra el pueblo durante horas. Habíamos escuchado historias de lo que estaba pasando en otros lugares. Sabíamos que nos teníamos que ir.

Dejé mi querido pueblo el 31 de agosto. Eran las 8.10 de la mañana –escribí la hora exacta–. Estaba con mi familia, vecinos y familiares. Nuestros ojos estaban llenos de lágrimas. Nuestros corazones, llenos de miedo.

@.Dalila Mahdawi/MSF

Anduvimos durante un día y llegamos a un pueblo llamado Singgri Para. Algunos de nosotros descansamos allí durante una semana. Nos decíamos que la situación se calmaría y que no habría necesidad de huir a Bangladesh.

Todos los días escuchábamos la radio esperando buenas noticias sobre el Gobierno de Myanmar, pero no recibimos ninguna. Cuando el despiadado ejército incendió los pueblos de Duden y Lambaguna, cerca de Singgri Para, pudimos ver el humo. Finalmente decidimos ir a la frontera.

Fue un viaje difícil. Tuvimos que cruzar ríos y atravesar largos trayectos de lodo. Murieron ancianos delante de nosotros y muchas familias tuvieron que dejar atrás a seres queridos en una situación débil porque no podían cargar con ellos. Una noche dormimos en una mezquita en el pueblo de Shilhali. No había nada para comer.

Cuando llegamos a la frontera, tuvimos que cruzar a Bangladesh en barco y al ver la costa de Bangladesh al otro lado, todo el miedo salió de mi corazón. Los bangladesíes nos dieron comida. Estábamos muy hambrientos.

Pasé la primera noche en el campo de refugiados de Unsiparag, en la cabaña de un familiar que vino antes que yo. Estaba llena de barro. No pude dormir en toda la noche. Simplemente me tumbé allí, en el suelo fangoso.

Al día siguiente, me construí mi propia cabaña, buscando por todas partes trozos de plástico para cubrir el tejado y las paredes. Me quedé allí con mi familia durante dos semanas, entonces nos mudamos al campo de Moinaghuna. Allí construí otra cabaña en medio de un arrozal húmedo. No teníamos nada que beber ni un sitio adecuado para dormir.

Dos meses después de llegar a Bangladesh me casé. La boda había sido acordada en Myanmar. Nos casamos en la cabaña en la que estaba viviendo. No hubo ceremonia y tampoco felicidad.
Grupos humanitarios nos están dando raciones como arroz, aceite y lentejas. Estamos agradecidos, pero no es suficiente para alimentar a mi familia. No tenemos agua potable ni protección del sol. El campo ni siquiera tiene un solo árbol verde. Por mucho que busques, no lo encontrarás.

Tengo muchos problemas dirigiendo mi gran familia de 12 personas. Cuando consigo una comida, tengo que empezar a pensar sobre cómo conseguiré la siguiente. Sin embargo, cuando vivía en Myanmar era fácil gestionar mi familia porque era profesor y recibía un salario.

Si nos quedamos en estos campos durante mucho tiempo, nuestra comunidad perderá su religión y su unidad. Nuestros hijos no recibirán educación. Por eso, a pesar de todo, queremos volver a Myanmar, pero solo con la ciudadanía y nuestros derechos. Nunca aceptaremos la repatriación sin los derechos que el Gobierno de Myanmar nos arrebató hace mucho tiempo.

A menudo pienso en el futuro de los niños, incluso en los que yo tenga algún día. Aquí no tenemos educación ni escuelas. Me temo que nosotros y nuestros hijos nos convertiremos en animales si tenemos que seguir viviendo esta vida de refugiado.



lunes, 27 de agosto de 2018

Noam Chomsky: “Hay una verdadera división en el Partido Demócrata, entre la base y los líderes”

Filósofo, politólogo, historiador y activista, Chomsky es una referencia de la izquierda estadounidense.

Noam Chomsky.
Noam Chomsky (Filadelfia, 1928). Fotografía de Jean Baptiste Paris.
 En esta entrevista en la Universidad de Arizona en Tucson (Arizona), me senté con el laureado profesor Noam Chomsky para debatir sobre política electoral, las perspectivas para los progresistas en las futuras primarias, y las dificultades a las que se enfrentan los candidatos con su aparato interno del partido, los medios de comunicación y sus rivales adinerados, así como para explorar complicadas políticas y posiciones internacionales.

Chomsky pondera las réplicas de la campaña de Sanders así como el problemático asunto del BDS [la campaña anti-israelí Boicot, Desinversión y Sanciones] y cómo los progresistas y los terceros partidos pueden reorganizar y readaptar las posiciones de pensamiento avanzado para volver a centrarse en las elecciones futuras.

La “ola azul” [buenos resultados para el Partido Demócrata] parecía una oportunidad para que el ala progresista del Partido Demócrata la aprovechara y se uniera con socialistas y verdes. Para gran deleite de los medios corporativos, los progresistas encontraron recientemente varios reveses y obstáculos en las primarias, aunque quería preguntarte sobre los candidatos socialdemócratas o de estilo New Deal que están surgiendo de cara a las próximas elecciones, como Alexandria Ocasio-Cortez y Julia Salazar en Nueva York, así como sobre un conjunto de otros progresistas como Jasmine Robinson y Zephyr Teachout que también me vienen a la mente.

¿Ves un potencial eclipse a largo plazo, de algún tipo, de la política orientada a la clase de los donantes con estos candidatos, especialmente si los terceros partidos se unen en el apoyo a las candidaturas, o a candidaturas similares, y viceversa?
Es toda una batalla. No estamos tratando una cuestión pequeña. Es prácticamente toda la historia política estadounidense. Esto se remonta hasta recordar a Mark Hanna, que fue el gran organizador de campañas durante finales del siglo XIX. En 1895 le preguntaron: “¿Cuáles son las cosas más importantes para una campaña política?”. Él dijo: “Hay dos cosas. La primera es el dinero, y me he olvidado de cuál era la segunda”. Era 1895. Así que esto está profundamente arraigado. Has visto el trabajo de Tom Ferguson al respecto. No es sólo la Casa Blanca; también el Congreso. De hecho, no sé si viste el estudio de Tom sobre las elecciones de 2016, un estudio muy importante, que muestra y detalla que en las últimas dos semanas de la campaña la élite republicana, a la que no le gustaba Trump, se dio cuenta de que podía darse una gran ola demócrata —lo cual ciertamente no querían—.
En las últimas dos semanas de la campaña, hubo una enorme riada de dinero tanto para la presidencia como para el Congreso y dijo que, si lo comparabas con las actitudes de voto, como de costumbre, estas cambiaron al lado de la financiación de campaña de la publicidad negativa. Y, de hecho, eso es lo que hizo virar las elecciones tanto al Congreso como a la Casa Blanca. No fue sólo Trump, también fue el Congreso. Así que es otro triunfo del gasto en campañas. Esto es 2016, y no está muy lejos de 1895.

Lo increíble de 2016 fue la campaña de Sanders. Es la primera vez en la historia de EE UU que un candidato probablemente podía haber ganado si no hubiera sido por los dirigentes del partido que le excluyeron, sin financiación del sector empresarial, y sin financiación de los ricos, y sin apoyo mediático.

Así que es un auténtico paso adelante. Pero llevar a cabo un eclipse potencial de la “clase de los donantes” va a ser realmente duro porque también va a haber un esfuerzo movilizado por parte de toda la clase capitalista, republicana y demócrata, para impedir que ocurra. De hecho, si Sanders hubiera competido, creo que habría sido masacrado por la propaganda, y habría habido propaganda masiva sobre este judío, ateo, comunista que quiere traer a los inmigrantes para matar a todo el mundo.

Es parecido a lo que se ve con Jeremy Corbyn. Tanto los tories como el Partido Laborista —los parlamentarios laboristas, los tipos de Blair, los medios como The Guardian— están todos intentando destruirle. Estos últimos ataques contra él por antisemitismo son simplemente una locura, pero harán cualquier cosa para destruir sus opciones porque él está intentando crear un partido político en el que la gente pueda de verdad participar; no sólo los tipos ricos y poderosos que te dicen lo que hacer, y eso es intolerable. Así que pienso que quizás va a ser una dura lucha.

Leí tu comentario sobre los progresistas e Israel. Señalas que el que una vez fue el favorito de los estadounidenses progresistas, Israel, está ahora pasando a apoyar regímenes de derecha, perdiendo el Partido Demócrata. ¿Crea esto una posibilidad para que los socialdemócratas y su apoyo superficial de algo como BDS se mueva hacia una posición de defensa real de los palestinos, desde tu punto de vista? ¿Es posible que incluso los demócratas dominantes puedan acercarse a apoyar políticas que muestren auténtica preocupación por los derechos palestinos, ya que todos los grupos parecen moverse hacia la izquierda en este asunto?
No es sólo la izquierda. Tomemos a la Iglesia presbiteriana; eso no está en la izquierda. Tomaron una posición muy fuerte sobre el boicot y sobre la desinversión —no hay sanciones. es realmente ‘BD’, no BDS— pero lo hicieron de forma que es efectivo. Se concentraron en los territorios ocupados y en las multinacionales estadounidenses que participan en los territorios ocupados.
El movimiento BDS simplemente no puede pensar. Están actuando de una forma que socava sus propios objetivos. Están insistiendo en centrarse en Israel, ya sabes, boicots académicos, boicots culturales. Lo puedes defender, pero no va a funcionar.

Eso apenas funcionó en Sudáfrica. En cada ocasión lleva a una reacción, que es más fuerte que el esfuerzo. Y simplemente desvía la atención desde los palestinos a asuntos irrelevantes, como la libertad académica. Tienes que empezar debatiendo sobre eso. Ése no es el problema. Pero la Iglesia presbiteriana tuvo la idea correcta, y eso no es la izquierda después de todo. Es una de las iglesias más grandes del país. Es conservadora. Pero si el movimiento BDS tuviera algún sentido, estarían siguiendo esa política y estarían haciendo cosas que no están haciendo.

Mira Sudáfrica. Justo en el momento álgido del apartheid, Howard Zinn [escritor de izquierdas estadounidense] fue a dar charlas a Ciudad del Cabo, que estuvo muy bien porque allí pudo dar charlas anti-apartheid. Lo mismo si un estadounidense fuera a dar charlas a la Universidad de Tel Aviv, ella o él sería atacado por el movimiento BDS, lo cual es una locura. De hecho, ocurrió. Fui invitado a dar una charla en la Universidad Hebrea, para un memorial para un viejo amigo que era un verdadero militante por los derechos palestinos, como su hija, que lo organizó. Él había hecho mucho más que lo que cualquier persona en BDS nunca hizo.

Así, por ejemplo, podrías defender sólidamente que toda la ayuda militar estadounidense a Israel está violando la ley estadounidense. Mira la Enmienda Leahy, que es ley estadounidense. Dice que no puedes dar nada de ayuda militar a unidades u organizaciones militares que estén involucradas en abusos sistemáticos contra los derechos humanos, y en el caso de las Fuerzas de Defensa Israelí ha sido abrumador.

En realidad, se le ha preguntado sobre esto a Leahy, y él dice: “Bueno, ya sabes, puede ser”. Pero Amnistía Internacional lo está impulsando, Human Rights Watch lo está impulsando, pero no el movimiento BDS. Están tan decididos a hacer algo que incomodará a los israelíes que no están pensando en cómo usar las oportunidades.

Pero creo que lo que sugieres es perfectamente posible, y no será sólo los Socialistas Democráticos. Hay mucha gente en el país que no ve ningún sentido en dar ayuda militar a otros países en absoluto. ¿Por qué deberíamos dársela a Israel? Hablo de un país que espía a Estados Unidos, con agentes como Jonathan Pollard [espía israelí convicto en EE UU]. Comandantes estadounidenses han afirmado que acciones israelíes dañan a tropas estadounidenses. Juega con eso un tiempo, como aquí en Arizona, por ejemplo. Así que hay muchas posibilidades.

Es muy interesante la esperanza de que demócratas electos se fusionen con un pensamiento y acción más progresistas. El tipo que acaba de salir de mi despacho era un tipo interesante. Estuvo en la Inteligencia de EE UU durante cerca de 20 años —totalmente beligerante contra Iraq y Afganistán—, resulta que es puertorriqueño. Está muy molesto por el hecho de que los puertorriqueños no pueden conseguir a Sanders u Ocasio-Cortez para defender algo tan sencillo como permitir que los puertorriqueños voten. Pero eso vuelve a tu primera pregunta sobre la política orientada a los donantes.

Interesante. Estos candidatos del tipo DSA [Socialistas Democráticos de América, por sus siglas en inglés] que salen a la luz, ¿qué te parecen?
Es prometedor, pero me gustaría ver a Sanders salir más a decir que Trump tiene razón en determinadas posiciones internacionales. Creo que sería crucificado por la prensa. Quizá sea mejor para él no decirlo, pero estaría bien crear conciencia pública en la medida en que si lo dijera, sería bienvenido. ¿Por qué dejar a Rand Paul —un auténtico lunático— decir, sí, hace bien en reducir las tensiones con Rusia?

Paul está en Moscú ahora mismo. Dio una charla con algún funcionario ruso en la que estuvo perfectamente sensato. Y, por supuesto, se le ha vapuleado por ello. Ridiculizado. Ni siquiera se molestan en criticarle, simplemente le ridiculizan.


Sé que Ocasio-Cortez en su reciente carrera hacia el cargo estaba mostrando puntos de vista bastante dominantes sobre la política en Oriente Medio y al Partido Demócrata, a algunos de sus elementos, especialmente al sector derechista, tristemente ni siquiera les gustó el tono moderado. Esperaba que este ablandamiento sobre Israel para el Partido Demócrata fuera una oportunidad para extender ese aspecto de la política internacional, y hacerlo más progresista.
Entre la base popular, sí, pero tienes que tratar con los medios. Tienes que tratar con toda la máquina de propaganda. Si estos candidatos dijeran algo, tienes que tratar con el aparato del Partido Demócrata, y ellos no tolerarán ninguna crítica. Hay una verdadera división en el Partido Demócrata, entre la base y los líderes. DSA está recorriendo un camino difícil. Odio criticarles demasiado pero, por supuesto, me gustaría que lo dijeran. También puedo entender por qué ellos pueden no querer presionar más a la izquierda.


¿Qué opinas sobre el Partido Verde o la viabilidad de los terceros partidos progresistas y sus perspectivas en la política electoral en el futuro próximo?
En el sistema político altamente regresivo de Estados Unidos, las probabilidades están en contra de los partidos independientes. No obstante, un partido como los Verdes tiene una oportunidad a nivel local y quizá algún día incluso a nivel estatal, y con la fusión del voto, pueden tener éxito incluso más allá. Y la presencia misma de los Verdes —no cada cuatro años, sino de forma continua— puede cambiar el carácter de la conciencia pública en formas que pueden tener un impacto muy positivo.

 Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/sobre-la-lucha-electoral-contra-la-clase-capitalista-movilizada-entrevista-con-noam-chomsky