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domingo, 9 de junio de 2019

Escándalo por los "paquetes sexuales" en Medellín: proxenetas venden a turistas la virginidad de menores a 1.800 dólares

Dos niñas que trabajan como prostitutas dieron detalles de cómo se realiza el negocio ilícito

En lo corrido del año las autoridades han rescatado 60 menores de edad explotados sexualmente en Medellín.
En lo corrido del año las autoridades han rescatado 60 menores de edad explotados sexualmente en Medellín

Dos menores de edad que trabajan en la prostitución en Medellín dieron sus testimonios sobre cómo se maneja el negocio de la explotación sexual en la ciudad. Analista asegura que estas redes de proxenetismo venden la virginidad de niños, niñas y adolescentes a extranjeros en alrededor de 1.800 dólares

En paquetes turísticos que incluyen fiestas y drogas en fincas de los municipios de Sabaneta, Barbosa y alrededores de Medellín, las redes de explotación sexual venden hasta la virginidad de menores de edad por un precio de entre 5 y 6 millones de pesos (unos 1.500 a 1.800 dólares).
Así lo aseguró a Noticias Caracol el analista Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares). El canal de televisión habló con dos jóvenes que en su infancia fueron víctimas de explotación sexual y siguen trabajando en la prostitución porque no tienen otro medio de subsistencia.

Las jóvenes, a las que el medio nacional llamó Valentina y Juliana, corroboran la declaración del analista político. Contaron que a través de redes sociales como Facebook y de chats como WhasApp, los clientes, especialmente extranjeros, piden a los proxenetas niñas y piden sus fotos para escogerlas.

Las redes realizan fiestas en fincas lejanas donde también se da un alto consumo de drogas, y contactan a las menores para que asistan. Les pagan dependiendo del tiempo que duren, y a veces no pagan solo por sexo sino también por compañía.

Para poder asistir a esos encuentros muchas deben escaparse de sus casas y colegios, dijo Juliana, quien inició en el negocio ilegal cuando era solo una niña. Ella aseguró que nunca saben con quién van a estar hasta llegar a los lugares.

Las redes de proxenetismo ofrecen a turistas extranjeros paquetes de fiestas en fincas con menores de edad. (Foto de referencia)
Las redes de proxenetismo ofrecen a turistas extranjeros paquetes de fiestas en fincas con menores de edad. (Foto de referencia)
 "Allá me encuentro con todo lo que menos me gusta, que las drogas, que la fiesta y que las armas. A uno solamente le toca tragar y lo que se tenga que venir. Hay que seguir ahí por necesidad", dijo llorando Valentina a Noticias Caracol.

Valentina confesó que ella misma buscó ese trabajo porque no pudo conseguir otro empleo pasando hojas de vida, y porque su misma familia la incitaba a esa práctica. "Mis familiares me decían: Usted está sentada en la mina de oro, explótelo, vaya busque plata que hacerla así es muy fácil. Es muy triste. Mi misma mamá me decía que consiguiera un marido con plata o me metiera de puta", expresó.

De acuerdo con cifras de la Alcaldía de Medellín reveladas a Noticias Caracol, en lo corrido del año las autoridades de la ciudad han capturado a 20 personas involucradas en la explotación sexual de menores de edad, y han rescatado a 60 niños y niñas de ese flagelo.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Las niñas prostitutas de la autopista a Medellín

La directora Mabel Lozano cuenta en este texto su experiencia con un colectivo de estudiantes universitarias que lucha contra la trata en Colombia

Prostitucion Medellin


Uno de los 'ángeles azules'.
Estos últimos años he estado un par de veces en Medellín (Colombia), en ambas ocasiones para hablar de trata y prostitución, y fue allí donde tuve la oportunidad de conocer al colectivo Todas con las Mujeres, que trabajan contra estas prácticas como una de las caras mas perversas de la violencia de género. Son crímenes contra las mujeres por el hecho de serlo.

Con este colectivo me unen muchas cosas, por ejemplo que utilizan el cine como herramienta de transformación social. Un porcentaje grande de sus integrantes son jóvenes estudiantes de cine de las universidades de Bogotá y Medellín, pero también de otras carreras como Derecho o Trabajo Social. Conozco y admiro el trabajo de este colectivo que en un 80% está integrado por mujeres jóvenes y estudiantes. Desde hace meses ruedan un nuevo documental sobre los llamados ángeles azules, las niñas prostitutas de la autopista de Medellín a Bogotá, llamadas así porque, a pesar de su gran belleza, tienen el color de su piel azul pálido, debido a la mala alimentación, el trasnochar y la adición a las drogas.

Me trasladan los testimonios de varias de estas niñas a las que han seguido durante meses. No quieren ni pueden salir de sus vidas ni abandonarlas a su suerte, una suerte que no está de su lado. Niñas como Patricia, de 14 años, con facciones casi perfectas, sonrisa angelical y extrema delgadez que la hacen parecer mucho menor. Patricia desertó del colegio hace ahora dos años.

La autopista en la que se prostituyen estas niñas.


La autopista en la que se prostituyen estas niñas.
"Yo entré a bachillerato con 11 años. Venía muy bien, mi mamá nos mantenía a mis dos hermanos menores y a mí de la venta de perritos calientes y pinchos, en un puesto en la calle. Mi papá se fue cuando yo tenía ocho años a trabajar al Guaviare, raspando coca, y nunca volvió. Yo acompañaba en las noches a mi mamá en la venta, al principio nos iba bien, hasta me compró un celular, pero luego se puso pesado y mi mamá recurrió a los gota a gota para que le prestaran para pagar el arriendo y comprar las salchichas y el pan. Tocaba pagarles a diario con intereses. Después de unos días no se pudo cumplir, entonces a mi mamá le pegaron y amenazaron con violar a mi hermanita, tocó entregarles el carro donde vendía la comida por la deuda… todo se juntó", cuenta. "En la escuela no dieron más desayuno ni almuerzo, no hubo más transporte escolar, yo no quise volver porque estudiar con hambre es muy hijoputa, además solo había para un pan y agua panela en la casa, y prefería que se lo dieran a mis hermanitos".

Caracoli es el sitio donde por las noches se reúnen mujeres de diferentes edades, travestis y niñas, a ejercer la prostitución. "Yo para ayudar a mi mamá comencé a ir a Caracoli (un municipio cercano). Me llevó una amiga, ella se rebuscaba buena plata con los camioneros. No había que darles besos —¡qué asco!— ni dejarse penetrar, solo mamárselo y le pagaban a una hasta 20.000 pesos (5 euros). En un rato se podía hacer unos más de doscientos. Comencé a ir algunas noches, luego todos los días, mi mamá se las olió, me siguió y me pilló, pero fue mejor porque ahora ella está pendiente de mí y anota la placa del carro donde me subo, por seguridad”.

Patricia es parte de los ángeles azules rebautizadas así por mis amigos de Todas con las Mujeres, porque antes les llamaban las zombis. Hasta el nombre estaba lleno de crueldad. Después vieron que el nombre era lo de menos y así lo han comprobado durante los nueve meses que han acompañado a seis de ellas documentando su día a día. Han entrado en sus hogares, con sus familias, en barrios como La Polonia, El Refugio y La Ratonera. Han sido testigos silenciosos de momentos trágicos, como cuando a alguna de ellas las golpeaban y arrojaban de los coches y camiones en marcha por solicitar que se les pagara primero el servicio sexual. De los intentos de suicidio de Ángela, con tan solo 15 años, de las eternas depresiones de Camilla después de pasarse tres días seguidos consumiendo basuco, el sobrante del raspado de la cocaína, altamente adictivo y degenerativo. De la tragedia de María, la chiquis, que entró en su casa y encontró a su hermano ahorcándose y no llegó a tiempo para sostenerle los pies para que no muriera. De Gina, que accedió a colaborar en el documental si se escuchaba alguna de sus composiciones de reguetón: “Cuéntame el cuento de las niñas azules que vagan en las noches para sobrevivir / Dime si es cierto que juraron estar juntas hasta perecer / Dime si es cierto que el pacto fue roto y están esparcidas pagando castigo hasta el amanecer / Dime si es cierto que solo después de esta vida tendrán ya sus alas y recuperarán su niñez / Nos dicen azules por el color de la piel, azules mis sueños, azules mis venas, mis lágrimas también”.


Los ángeles azules son un caso único, además, porque, a diferencia de las prostitutas de la zona, ellas no tienen ni madames ni proxenetas. No hay hoteles de lujo ni turistas extranjeros. Solo hay pobreza. Los servicios sexuales los ofrecen en las cabinas de los camiones y muy raras veces van a moteles de carretera. El precio por el servicio sexual es una miseria.

Más de la mitad de estas niñas empujadas a prostituirse abandonaron sus estudios porque en las escuelas antes podían alimentarse y tenían transporte gratuito para llegar al colegio, además de asistencia. Existen culpables directos: la clase dirigente y política que ha hecho mal uso de los recursos, del dinero. Miles de millones de pesos sustraídos descaradamente del programa escolar PAE, robando así a las niñas la educación, la infancia y condenándolas a vagar por las noches como zombis, vendiendo sus pequeños cuerpos.

En los últimos años han salido ya a la luz los casos más aberrantes de esta corrupción. Hoy, son muy pocos los arrestados por estos delitos, y los que lo son, no son castigados. Se les envía a sus casas porque no son considerados peligrosos para la sociedad.

El Fiscal General de la Niñez, Mario Gómez, es el encargado de llevar esta investigación, que se ha tomado muy en serio. Hace unos días hablaba por teléfono con él desde Madrid y me confesaba la impotencia que le provoca la situación privilegiada de los culpables, pero sobre todo el dolor de ver a esas niñas cada noche en la carretera, ahora además acompañadas de muchas otras menores de origen venezolano.

Es una verdad que todo el mundo sabe, pero de la que nadie habla por miedo en este territorio de paramilitares, ahora dominado por los prestamistas.

El mensaje es alto y claro, robar los dineros destinados para los niños y las niñas, además de un delito muy lucrativo, no tiene la mínima posibilidad de ser castigado.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/03/22/planeta_futuro/1553264871_913393.html?id_externo_rsoc=TW_CC

domingo, 14 de octubre de 2018

Hijas de ningún dios

El negocio del tráfico de mujeres para su explotación sexual en México 

Barrio de la Merced, donde se calcula que trabajan unas 3.000 mujeres en el sector de la prostitución.Nuria López Torres
 Un gramo de cocaína se vende, se consume y se acaba. A una mujer se la puede vender veinte, treinta o cuarenta veces al día. Y otras cuarenta más al día siguiente. La explotación de personas es una de las actividades delictivas más jugosas del mundo. Un negocio que arrebata la condición humana a sus víctimas para convertirlas en meras mercancías. En México, un país roído por el crimen organizado, los tratantes campan impunemente y la esclavitud sexual es el destino de muchas mujeres desaparecidas.

“Se habrá ido con el novio”, le dijo la policía a María Soledad Sánchez cuando fue a denunciar que su hija Aylin, de catorce años, había desaparecido al bajar a comprar la cena. No importó que una vecina hubiese visto cómo tres tipos la subían a un coche a la fuerza. El protocolo de la Fiscalía dice que deben pasar 72 horas para presentar una denuncia por desaparición. Cuando pasaron esos tres días, le volvieron a repetir que a lo mejor la adolescente estaba embarazada y que se había ido por gusto.

Muchas mujeres secuestradas y explotadas como esclavas sexuales no regresan con sus familias, en caso de ser liberadas, a causa del estigma social.Nuria López Torres
 María Eugenia tampoco sabe qué pasó con su hija Diana Angélica, desaparecida a su vez a los catorce años. Los testimonios se repiten: el de las madres de Aylin y Diana Angélica, el de la madre de Nayeli, el de la hermana de Mónica. Todas ellas son jóvenes desaparecidas a las que las autoridades no buscan. O en algunos casos fingen hacerlo, pero sin resultados.

Desde 2007, bajo las últimas dos administraciones, se ha documentado la desaparición de unas 35.000 personas en México. Una de cada cuatro desaparecidos es una mujer. A diferencia de los hombres, en las chicas hay un patrón físico. Son más jóvenes que la media y generalmente de complexión alta, según el análisis hecho por la organización Data Cívica.

Aylin, la hija de María Soledad, ya no está en las estadísticas. Su madre la encontró seis meses después de aquella noche en la que no regresó. Para ello tuvo que adentrarse en el mundo de las trabajadoras sexuales, contratar a matones e incluso ir a programas de la televisión a denunciar la desaparición. Finalmente descubrió que a su hija la había secuestrado un proxeneta que la torturó hasta conseguir que se prostituyera para su beneficio. Su madre asegura que Aylin todavía tiene las huellas de las cadenas en las muñecas. Las otras cicatrices no se ven, pero le rompen el alma.

“La tenían encadenada a una plancha donde los clientes la violaban, y él cobraba. La dejaron días enteros sin comer, sin tomar agua. La obligaron a comer suciedad hasta que doblegaron su voluntad y aceptó venir a un lugar donde tiene otras jóvenes: la mayoría son niñas de secundaria”, cuenta María Soledad con tono enérgico, intentando que el dolor no la resquebraje, mientras le tiemblan los labios. “Algunas trataron de escapar y terminaron muertas, algunas desaparecieron, y algunas ya se resignaron. Hubo una que escapó como testigo protegido de Estados Unidos, porque el proxeneta formaba parte de una red transnacional de trata que explotaba mujeres latinas allá”, añade.

Rebeca y dos chicas más fueron rescatadas por un policía federal del edificio donde los explotadores las tuvieron encerradas durante tres años y medio. Nuria López Torres
 La madre de Aylin habla en un espacio seguro, en la casa de Brigada Callejera, una organización que integra a trabajadoras sexuales, supervivientes de trata y otras mujeres que llaman a la defensa de sus derechos y a la movilización comunitaria. La habitación es un consultorio precario donde se hacen revisiones ginecológicas y se reparten condones y apoyo emocional al por mayor. Abajo está el mayor prostíbulo al aire libre de América: el barrio de La Merced, en la Ciudad de México.

La Merced es un mercado enorme. Conformaba los antiguos abastos de la capital y, aunque ahora es para minoristas, agrupa decenas de bloques donde se venden frutas, verduras, menaje, ropa nueva y usada, zapatos, remedios médicos, música, comida preparada... y mujeres. Unas 3.000, según los últimos cálculos de Brigada Callejera. Se ven a simple vista. Pueblan las aceras día y noche. Entre el griterío de los comerciantes y el tránsito de los compradores, hay una sucesión de chicas —algunas muy jóvenes— con tacones y ropa llamativa. Están paradas a pocos metros de distancia unas de otras, mirando sus celulares u ofreciendo sus servicios a quienes se acercan. Aquí no hay negociación: es una explicación rápida, la tarifa está marcada. Pueden ser apenas siete euros por “un rato”, que suele ser de unos quince minutos. Cerca hay hoteles en los que ni siquiera se cambian las sábanas o casas conchabadas. Muchos de los vendedores que las rodean son parte de la mafia que explota a las mujeres.

EL NEGOCIO DE LA EXPLOTACIÓN
Con la globalización, el mundo se ha convertido en un burdel donde hay países que exportan víctimas, otros por donde transitan y otros, como Estados Unidos o muchos países europeos, de destino, donde se encuentran los “consumidores” de esas víctimas. Ningún país es inmune. La trata está en el pódium de la lista de negocios ilícitos más lucrativos, junto al tráfico de drogas y de armas. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 25 millones de personas son víctimas de las diferentes modalidades de trata en todo el planeta. En México, el 93% de las víctimas de trata son mujeres y el 26% menores de edad, según la propia Comisión Nacional de Derechos Humanos. A menudo las explotan en otras ciudades diferentes a las suyas, o son llevadas a Estados Unidos.

México es un país de origen, tránsito y destino de víctimas de trata. Por sus clubes pasan muchas mujeres de América Central y del Sur, así como de Europa del Este, Asia y África. El destino final de algunas es Estados Unidos.

El Gobierno mexicano ha firmado convenciones para erradicar la violencia contra las mujeres y la trata con fines de explotación sexual, tiene una Fiscalía Especial y albergues para víctimas. En noviembre lideró la primera Cumbre Hemisférica sobre Trata. Sin embargo, “la complicidad de las autoridades sigue siendo un grave problema”, señala un informe de Estados Unidos sobre tráfico de personas en México. El documento reconoce la gravedad de “la corrupción relacionada con la trata de personas entre funcionarios públicos; en particular, las fuerzas del orden y las autoridades judiciales y de migración del ámbito local”. La ONU calcula que cada año alrededor de 21.000 menores mexicanos son captados para la explotación sexual. Eso son más de 57 cada día. Y de esta cifra, 45 de cada 100 son niñas indígenas.

Una trabajadora sexual baila en una fiesta organizada por la ONG Brigada Callejera.Nuria López Torres
Tienen métodos ensayados una y otra vez para captarlas. A Aylin, la hija de María Soledad, la levantaron, es decir, la raptaron. El crimen organizado tiene a hombres que controlan determinadas zonas o barrios, se fijan en una posible víctima —casi siempre muy joven y de complexión delgada—, la vigilan unos días para conocer su rutina y, cuando pueden, la suben de forma violenta a una camioneta.

Otra táctica, más sofisticada, es la del enamoramiento. Hombres que se dedican a cautivar a niñas hasta que consiguen alejarlas de sus familias —tienen estipulado un tiempo de tres meses de media para conseguirlo—, y se las llevan a otro estado. Es allí cuando el novio cambia radicalmente y la obliga a prostituirse. Tienen toda una red de mujeres trabajando para ellos, y hay familias enteras que se dedican a embaucar niñas. Una vez caen en la red de trata, la maternidad es una forma de control sobre las mujeres explotadas: las víctimas que han logrado escapar explican cómo a las más jóvenes las embarazan rápido para utilizar luego las amenazas contra sus hijos como herramienta de presión.

ATRAPADAS
Mérida era una niña indígena cuando conoció a su padrote, como llaman a los chulos en México. Era la menor de siete hermanos y se crio con su tía porque su madre no tenía recursos para alimentar a tantos hijos. A su tía la llama la “mamá mala” porque no recibió de ella más que golpes y regaños. Vivían en una aldea de maizales, burros y perros hambrientos. Entonces apareció él. “Muy guapo, guapíiiisimo, se pasaba de guapo y yo allí en el pueblo, prietita, morenita, trenzuda, chancludita y él blanco, bien parecido, bien vestido, pues dije: guau”.

No podía creer que aquel chico tan elegante le hiciera caso. Se enamoró. Se veían a escondidas. Hasta que a las pocas semanas él propuso que se fueran a la capital, que allí se casarían, crearían un hogar y una familia. El sueño duró un par de meses. Un día él llegó llorando: se había metido en un lío y si no pagaba una deuda podía ir preso. La única solución era que ella se acostase con un conocido, le dijo.
Ahí empezó una cadena de esclavitud. Los hombres desfilaban por su casa. Él le pegaba y la amenazaba. Luego la llevó a la Merced, a ser una más de las cuatro que él “regentaba” en la calle. Mérida no quería, pero él le amenazaba con quitarle el hijo que habían tenido o incluso con matarla, explica ahora en la clínica de Brigada Callejera, ya liberada de él y con años de dedicarse a la prostitución por cuenta propia.

María Eugenia, madre de Diana Angélica, es entrevistada durante una manifestación de familias con hijos desaparecidos en México D.F.Nuria López Torres
 En la misma clínica, sentada en una camilla, también la joven Rebeca López recuerda momentos duros. “Me tocó ver cómo mataban a golpes a una muchacha porque no dio todo el dinero que había ganado un día. Me tocó ver que a otra la asesinaron porque no quiso salir a trabajar a la calle; a esa sí, a sangre fría la mataron”. Tiene 26 años y sorprende que, tras todo lo que ha sufrido, siga viva y cuerda.

Su padrastro abusó de ella entre los cinco y los siete años. Su abuela, para poner fin a aquello, la mandó con su padre biológico, un traficante de mujeres que ya había explotado a su madre. La pequeña tenía once años cuando el padre comenzó a utilizarla como mercancía: la mandó a Florida, con un socio que comenzó a prostituirla junto a otras chicas mexicanas y suramericanas. Ella no hablaba nada de inglés. Un día les cayó un operativo policial y detuvieron a todas las chicas por formar parte de una red de prostitución ilegal. Cuando ya pensaban que la policía estadounidense las iba a mandar a migración —tampoco tenían papeles— y deportarlas, las entregaron de nuevo a su padre y sus otros dos socios. Los tentáculos de la corrupción no entienden de nacionalidades.

Con 17 años consiguió escapar y regresar a su país. Llegó a la Ciudad de México y, desesperada por encontrar un trabajo, llamó a un anuncio en el que solicitaban chicas jóvenes como trabajadoras domésticas. Rebeca acudió a la cita con el empleador. Para cuando se dio cuenta, estaba montada en una camioneta con más de una docena de chicas, rumbo al Hotel Liverpool, un picadero de mala muerte en la Merced, a menos de un kilómetro del Congreso de los Diputados.

Las amenazaron, las amarraron de pies y manos y las dejaron dos días sin comer, explica. Al tercero, dos señoras las cambiaron, las maquillaron y les dieron instrucciones: se quedarían en el cuarto sin salir para nada. Por aquella habitación pasaban veinte hombres al día, a veces hasta veinticuatro. El horario de la noche era de seis de la tarde a ocho de la mañana. Si no cumplían, no les daban comida y no les permitían bañarse. Si un cliente se quejaba de alguna chica, la golpeaban. No había día de descanso, ni siquiera aquellos en los que estaban con la menstruación. Cuando tenían la regla, les ponían una esponja en el fondo de la vagina que fungía de tapón para el sangrado. Cada tanto se la cambiaban y, sin rechistar, a seguir trabajando. Así pasó Rebeca tres años y medio, encerrada en el hotel, como un objeto sexual al que manosear y penetrar sin descanso. Sin que nadie denunciase que tantos hombres entrando y saliendo del edificio cada media hora era, por lo menos, raro.

CORRUPCIÓN Y COMPLICIDAD
El informe del Instituto Belisario Domínguez del Senado de México a propósito del Día Mundial Contra la Trata no titubea: “La trata es un negocio constituido por redes de complicidad entre el poder político, económico y el crimen organizado, y hay nexos entre hombres propietarios de negocios sexuales metidos en la política”. La Procuraduría General de la República estima que en México hay 47 grupos de delincuencia organizada involucrados en la trata de personas para fines sexuales y laborales.

Después de tres años y medio encerrada en aquel hotel Rebeca fue rescatada por un policía federal,
que durante tres meses había estado investigando el lugar. Cada semana la visitaba haciéndose pasar por cliente fijo. Ella le facilitó toda la información que pudo. Una vez lanzada la operación, el agente acogió a Rebeca y su compañera de habitación en su casa mientras hacían las declaraciones y el reconocimiento de los detenidos. La esposa del policía las apoyó con comida y ropa. Un día después, llamaron a casa del agente para notificar a su mujer que él había sido asesinado.

“La policía y las autoridades están compinchadas, protegen a los padrotes. Las denuncias han traído problemas: asesinatos de compañeras, encarcelamientos, algunas golpeadas, otras desaparecidas…”,  explica Elvira Madrid, fundadora de Brigada Callejera. Ella entró en contacto con el mundo de la explotación sexual hace 27 años por un trabajo académico y nunca más abandonó a estas mujeres, pese a haber recibido múltiples amenazas. “Seguimos denunciando, pero aprendimos que no podemos ir solas, y que tenemos que darle seguimiento a los casos porque la policía los abandona. En la calle, los patrulleros extorsionan a las trabajadoras sexuales, las golpean y las violan”.

Ahora Rebeca, María Soledad o Mérida la ayudan. Rebeca sigue ejerciendo la prostitución, pero por cuenta propia. “Es difícil cuando ves que pudiste tener otro tipo de familia y no es así. Pero aprendes que cuando estás más abajo es cuando te debes de sentir más arriba. Cuanto más te pisoteen, más debes salir adelante. Y si sigo aquí es porque tengo algo que hacer y tengo que superarme”, dice al final de la entrevista, y es el único momento en que se desmorona: cuando piensa en el futuro. Hasta entonces había relatado su experiencia con la serenidad de quien ya ha sufrido demasiado. Si hacemos un promedio a la baja de la tortura que sufrió encerrada en el hotel, Rebeca fue violada unas 15.000 veces en tres años y medio. Pero no fueron tres años. Fue, en diversas modalidades, desde los cinco años. No hay números que expliquen esta experiencia.

María Soledad Sánchez logró el encarcelamiento del tratante de su hija. Fue gracias a que un tribunal de Nueva York presionó a México por delincuencia organizada transnacional. En la actualidad está preso, pero María Soledad asegura que todavía tiene a más de un centenar de mujeres explotadas a través de su red. “Las autoridades están coludidas con este tipo de sujetos, porque ganan tanto dinero, la rebanada de pastel es tan grande, que las compran. A los que investigaban el caso de mi hija les dieron 50.000 pesos [unos 2.500 euros], y lo dejaron ir”, narra la mujer.

En 2016, el Gobierno mexicano rescató a 707 víctimas de trata sexual, según el informe estadounidense. En comparación, en 2015 había identificado a 1.814 víctimas. No basta. La oficina de la ONU contra la Droga y el Delito ha detectado 363 municipios donde la población vive en condiciones de alta vulnerabilidad a la trata de personas en México. Existe incluso un corredor de tratantes en torno a Tenancingo, un municipio a 130 kilómetros de la capital, conocido por vivir de la explotación sexual y donde ni la prensa ni la policía son bienvenidas. A aquellos que intentan entrar los sacan con amenazas, o bien compran su complicidad. Aquí las personas se tratan como mercancías desechables: lo que impera es la delincuencia organizada y la violencia, el dinero fácil y un consumo sin escrúpulos.

Fuente: https://www.revista5w.com/why/hijas-ningun-dios

jueves, 4 de octubre de 2018

Ya existen prostíbulos de robots sexuales (y nadie los vio venir)

Ciudades de EEUU y Canadá buscan la forma de regular una industria hasta hace poco inimaginable: los burdeles de robots sexuales

Los prostíbulos de robots ya son una realidad. En la imagen, la robot sexual Samantha junto a Arran Squire, uno de sus creadores. Foto: ITV/This Morning

 Los robots sexuales se insertaron desde hace algunos años en el imaginario colectivo, y empezaron a convertirse en realidad con los avances de los últimos años en el campo de la inteligencia artificial. Pero ningún gobierno previó lo que pasaría cuando la tecnología se asumiera como normal: la apertura de burdeles de androides en un contexto legislativo que nunca se imaginó tal posibilidad.
Ciudades de Estados Unidos, como Houston (Texas), y de Canadá, como Vancouver, son las primeras en reportar la presencia de los prostíbulos de robots ante el vacío legal para regularlos. Las autoridades de estos lugares buscan la forma de meter dentro de la ley la existencia de estos burdeles, algunos de los cuales ya incluso toman cita a los clientes.

La causante del dolor de cabeza es Kinky Sdolls, una compañía que ya abrió prostíbulo en Toronto, Canadá. En Barcelona, la empresa Synthea Amatus también produce una robot sexual llamada Samantha, cuyo software fue actualizado este año para que la androide pueda negarse a tener relaciones sexuales si no tiene ganas.

El vacío legal de los prostíbulos de robots
La empresa Kinky Sdolls, fundada en Toronto, dice ser el primer servicio de alquiler de "muñecas de amor para adultos" en América del Norte. "Ofrecemos un servicio único a quienes buscan un acompañante. Nuestro objetivo es proporcionar placer intenso y cumplir todas tus fantasías. Nuestras muñecas son de la mejor calidad que pueden encontrar y se sienten como en la realidad", agrega su web.

La amenaza de la regulación surgió después de que la empresa anunciase la apertura de un nuevo prostíbulo de robots en Houston, lo que despertó las críticas de los ciudadanos, activistas y del propio alcalde de la ciudad. "Lamentablemente, no hay leyes actuales en EEUU para prevenir la venta del tipo de muñecas que ocuparán este burdel de robots", dijo un abogado al diario Houston Chronicle.
De vuelta en Canadá, los vecinos de Vancouver se alarmaron cuando empezaron a ver publicidad de Bella Dolls, otro servicio de androides sexuales que permitía la reserva antes de tan siquiera obtener la licencia para operar en la ciudad. Las autoridades estudian el caso pero también acusan la necesidad de una legislación moderna sobre este tipo de negocios y tecnologías.

Los defensores de la prostitución de robots sexuales argumentan que este servicio sólo trae situaciones positivas a las comunidades, pues evita el tráfico sexual y disminuye las enfermedades de transmisión sexual. No obstante, los investigadores aseguran que aún no hay evidencia suficiente para sostener estas premisas.

Fuente: https://www.economiadigital.es/tecnologia-y-tendencias/ya-existen-prostibulos-de-robots-sexuales-y-nadie-los-vio-venir_581216_102.html

domingo, 23 de septiembre de 2018

Día Internacional contra la Trata de seres humanos con fines de explotación sexual


 España es el segundo país de Europa y el tercero del mundo en demanda de sexo de pago, siendo ésta una de las causas de la explotación sexual de mujeres en nuestro país, además de otras causas como las desigualdades de género, la feminización de la pobreza, culturas patriarcales y machistas, etc.

Con la campaña " Yo no soy putero" queremos dar voz, interpelar, a aquellos hombres que no demandan sexo de pago porque creen en relaciones igualitarias con las mujeres, en modelos afectivo-sexuales basados en la igualdad de género, se alejan de los roles tradicionales hetero-patriarcales y entienden la prostitución y la explotación sexual de mujeres como otras formas de violencia de género.

viernes, 9 de febrero de 2018

Altos cargos de la ONG Oxfam pagaron por sexo a supervivientes del terremoto de Haití durante una misión humanitaria

El periódico The Times revela los detalles de cómo la dirección del equipo internacional de la ONG organizaba "orgías" con mujeres afectadas por el seísmo
Oxfam realizó una investigación interna y 7 altos cargos fueron cesados, aunque 3 de ellos sin medidas disciplinarias
Pagar por relaciones sexuales está prohibido por el código de conducta de Oxfam durante misiones de trabajo humanitario en el extranjero

Suben a 573 los muertos por el huracán en Haití y alertan sobre fuertes lluvias
Haitianos tras el paso del huracán Matthew el 7 de octubre de 2016, en Playa Gelee (Haití). EFE
 Un grupo de altos cargos de la ONG Oxfam pagaron a jóvenes haitianas para organizar "orgías" durante una misión humanitaria tras el terremoto de Haití de 2010, según ha informado el periódico británico The Times. Un informe confidencial de la organización internacional señala que "no se podía descartar que [las mujeres] fuesen menores".

La ONG elaboró una investigación interna en 2011 como respuesta a diversas denuncias de explotación sexual, descarga de material pornográfico, acoso e intimidación. El informe, al que ha tenido acceso el medio británico, sugiere que hay menores de edad entre el grupo de personas que fueron abusadas sexualmente por el personal humanitario, aunque Oxfam argumentó que estas acusaciones "carecen de pruebas".

Según publica The Times, como consecuencia, la organización británica permitió que tres de sus altos cargos dimitieran sin ningún tipo de acción disciplinaria y despidió a otros cuatro, todos ellos acusados de conducta obscena, incluyendo relaciones con estas mujeres en el bloque de apartamentos donde Oxfam las hospedaba temporalmente.

Entre las dimisiones se encuentra la de Roland van Hauwermeiren, responsable y director de Oxfam en Haití durante la crisis, quien admitió haber contratado a jóvenes haitianas a las que llevó a la casa que la organización había alquilado para él.

Pagar por relaciones sexuales está prohibido por el código de conducta del empleado de Oxfam y contradice los principios sobre comportamiento de trabajadores humanitarios establecidos por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

"El comportamiento de algunos miembros del personal de Oxfam descubierto en Haití en 2011 fue totalmente inaceptable, contrario a nuestros valores y los altos estándares que esperamos de nuestro persona", ha afirmado la organización británica en un comunicado. Por su parte, Oxfam Intermón - la rama española de la confederación global Oxfam- aclara que ningún miembro de la ONG española ha sido implicado.

Oxfam ha aclarado que su investigación interna -en la que se basa la información de The Times- buscaba "en  todo momento fue ir hasta el fondo y tomar medidas contra los involucrados". Según asegura la organización británica, la información fue anunciada públicamente "tanto la investigación como las medidas que tomamos como resultado de la misma".

Según fuentes de Oxfam, la organización presentó el problema a la Comisión de Organizaciones Benéficas, la reguladora estatal británica, para su auditoría.

La Comisión, sin embargo, mantiene que nunca llegó a recibir el informe final y que Oxfam "no detalló las alegaciones concretas ni indicó que el acoso pudiera haber involucrado a menores". Al respecto, la organización británica ha afirmado que "las denuncias de que niñas menores de edad pudieron haberse visto afectadas no fueron probadas".

Además la reguladora del sector en Gran Bretaña, solicitó a la plataforma que "garantice que ha aprendido del pasado y que está tomando las decisiones necesarias para asegurar que el riesgo de acciones similares se minimice de cara a futuro".

En este sentido, Oxfam defiende que tras finalizar su investigación interna iniciaron "una revisión exhaustiva del caso" que derivó en la toma de una serie de medidas. Según indican, la organización creó "un Equipo de Protección específico y una línea de denuncia confidencial" para "proteger a nuestro personal, prevenir el abuso sexual y la mala conducta y mejorar la forma en que abordamos cualquier acusación".

El terremoto que asoló Haití en 2010 acabó con la vida de 220.000 personas, hirió a otras 300.000 y dejó a cerca de un millón y medio sin techo. La ONG española Oxfam Intermón ha afirmado que este caso "es una fuerte llamada de atención para los distintos miembros de la confederación Oxfam alrededor del mundo".

Según destaca, la "defensa de los derechos de las mujeres, máxime en situación de vulnerabilidad, es parte de nuestra identidad". Según recuerda, "estamos del lado de las víctimas y demandamos una actuación contundente y transparente ante casos de acoso y abuso".

lunes, 13 de noviembre de 2017

“Fui tratante de mujeres durante más de veinte años. Las compré y vendí como si fueran ganado”

Imagen de archivo de un local en La Junquera.

Imagen de archivo de un local en La Junquera. AFP
Uno de los criminales de la trata desvela en el nuevo libro de Mabel Lozano cómo funcionan estas redes en España

En primavera de 2000 llegó al aeropuerto de Madrid la selección nacional femenina de Colombia de taekwondo. 19 chicas que salieron por la puerta en fila india, ataviadas con el chándal oficial (azul, amarillo y rojo) y el escudo de la Federación. No tuvieron problemas con Inmigración pese a ser un vuelo 'caliente'. Contaban con sus visados obtenidos en el consulado de Colombia. Habían presentado sus fichas federativas y, desde luego, tenían la invitación y el programa de la competición que venían a disputar a España. Entre la documentación también contaban con papeles de un gimnasio de artes marciales de Cali en el que habían sido inscritas. Al llegar a Madrid, un autobús las desplazó a Valdepeñas, y allí se cambiaron los chándales por lencería para ser paseadas ante un grupo de hombres antes de ser distribuidas en diferentes clubes de España. En Colombia no existía ninguna federación de artes marciales, las chicas nunca se habían subido a un tatami, el chándal fue encargado por un matón, la invitación y el programa del gimnasio eran una patraña, el entrenador era el hombre que las había captado en Colombia y el proxeneta que las recibió en Barajas había ganado una apuesta a sus socios: conseguir meter el mayor número de mujeres en Madrid para ser prostituidas. Como lo consiguió, se quedó con todas las chicas y un BMW. Se trataba de Miguel, el Músico.

 "Hola, soy proxeneta". Ese fue el mensaje que recibió la directora Mabel Lozano, activista contra la trata de mujeres (ha realizado dos películas, la última Chicas Nuevas 24 Horas). Lozano esperaba la llamada. La gestión se produjo gracias a la intermediación de José Nieto Barroso, inspector jefe de la Unidad contra Redes de Inmigración Ilegal y Falsedad Documental (UCRIF). Nieto Barroso llevaba años en contacto con El Músico, que en un momento de su carrera criminal empezó a colaborar con la Policía como 'boquerón', chivato. El Músico fue uno de los primeros grandes jefes de la trata y secuestro de mujeres en España en una década, los 90, en la que el negocio de la prostitución cambió de tercio: de ser los chulos los que proveían a los clubes de mujeres españolas, fueron los propios clubes, a través de una estructura mafiosa con infiltraciones en policía, justicia y política, los que empezaron a 'importar' miles de mujeres extranjeras engañadas. Su larguísima confesión en forma de libro ('El proxeneta', Alrevés, 2017) contrastada con fechas, cifras y comisión de delitos en poder de la UCRIF, es la primera que revela el funcionamiento de la trata y prostitución en España. Un país en el que, según datos del Gobierno, se mueven alrededor de este negocio unos cinco millones de euros al día y fueron identificadas, en 2016, 14.000 víctimas de trata: apenas la tercera parte de las mujeres captadas en sus países de origen por las organizaciones criminales.

"La primera regla que se aprende es a no mirarlas como tuyas, sino como la materia prima de tu negocio. Es importante no involucrarse en su vida más allá de lo necesario (...) Simplemente es una propiedad, como la Coca-Cola que vendes, y hay que tratarla como tal. Si te involucras en su vida o en sus problemas, te puede afectar, porque esa mercancía tiene sentimientos (...) Creamos una forma de vida que se sostiene gracias a la esclavitud, sin siquiera saberlo o pensarlo (...) La trata dio paso a los macroburdeles para los clientes, que no eran otra cosa que cárceles de lujo repletas de miseria, para las mujeres esclavas de un sistema nuevo y cruel. Las convertimos en grandes máquinas expendedoras de dinero", dice Miguel, nombre falso cuyo apodo (El Músico) es real, así como las localizaciones y los sobrenombres del resto de proxenetas, todos aún en activo o encarcelados: Chepas, Dandy, Gallego... "No es un asunto de sexo, es un asunto de coco. Un buen chulo no cobra por follar; lo hace por tener la respuesta adecuada para lo que preocupa a una puta", dice Iceberg Slim en un libro autobiográfico (Pimp, memorias de un chulo, Capitán Swing, 2016).

Debajo de ese mundo regido sin códigos, donde la degradación moral alcanza niveles irreversibles (pura esclavitud: palizas, violaciones, sometimiento a base del terror y la amenaza perpetua sobre sus familias en sus ciudades de origen, visitadas frecuentemente por el captador si la chica no rinde o da problemas) se entronizan hombres como Miguel, el Músico, y se van por el desagüe vidas como la de Lucía, que llegó con 18 años a Madrid, dejando a su hijo en Colombia al cuidado de su madre para trabajar de camarera, pagar su deuda con los tratantes y quedar libre para ahorrar un dinero durante meses que en su país sería una fortuna. Ya en España se le comunicó que tenía que prostituirse. Son reacciones, dice el Músico, "clonadas". Enmudecen. Luego entran en estado de shock y empiezan a llorar. De forma inagotable. Porque saben que no hay vuelta atrás, que se han quedado atrapadas.
"Nadie se levanta una mañana y decide ser puta, pero nosotros tenemos la tela de araña perfectamente tejida donde caben las promesas de una vida mejor para ella y los suyos, los halagos que le gusta escuchar y algunas ayudas insignificantes que le presentamos como grandes favores y que ella nos agradece como si lo fueran. En cuanto la mosca pega sus diminutas patitas a la red pringosa, ya le es imposible soltarse. Y ahí se queda. Cazada. Lista (...) La balanza del acuerdo verbal no se inclina a ambos lados por igual. Por eso el supuesto consentimiento de las víctimas no es más que una farsa donde no existen los requisitos éticos imprescindibles en cualquier relación personal, social o laboral (...) Yo surtí, durante años, a doce de los mejores macroburdeles que existen en la actualidad en España. Los llené de esa materia prima que los puteros llaman 'carne fresca', día a día. Y jamás me paré a pensar si la mercancía que yo importaba eran personas como yo. Ellas eran otra cosa. Eran putas".


  Asumido el golpe, Lucía hizo de tripas corazón "con enorme disciplina y a destajo". En tres meses consiguió los 6.000 euros del dinero que creía deber a Miguel por sacarla de su país y darle un trabajo. También había pagado cada día los 50 euros que se abonan para poder bajar al salón y ejercer allí. Se presentó en el despacho de su proxeneta con una sonrisa "de satisfacción y felicidad". Miguel hizo cuentas delante de ella y le dijo que ya solo le faltaban 425 euros para cumplir la deuda. La convenció de que dentro de un mes volvieran a hablar, pero necesitaba extender su visado por tres meses en España para poder seguir en el club "ya sin deuda" y ahorrar para volver a su país con dinero para su familia. La extensión del visado es gratuita, pero Miguel le dijo que costaría "apenas" 1.200 euros. Le explicó que con ese visado estaría tranquila en España en caso de una redada. Quieren todas lo mismo, dice Miguel: estar en España legalmente, ahorrar y volver con dinero a sus casas. Por eso Lucía regresó al mes siguiente creyendo la deuda saldada al despacho de Miguel, pero ésta había crecido; el proxeneta sumó un gasto que "había olvidado", el de la pensión diaria: cama y comidas. Sumado todo, incluido lo anterior, Lucía ya debía más dinero que en su primera visita. "Se empezó a morir por dentro", dice Miguel.

Pasaron los meses con nuevas promesas incumplidas, cientos de clientes ("aquí de viene a chupar y follar"), hasta que un día Lucía no apareció en el salón. Tampoco se había escapado ("en este negocio lo más importante es lo que está en la puerta") ni estaba en su cuarto. Finalmente apareció: lo hizo tirada en un charco de sangre en el baño. Se había cortado las venas. La llevaron al hospital, donde le salvaron la vida de milagro. Al regresar días después al club había envejecido veinte años. "Esa mujer mayor que había devorado sin compasión a la joven y bella Lucía dio por hecho que a su deuda interminable se le sumarían las facturas de la ambulancia, el médico, el hospital, las medicinas, la diaria, e incluso una multa por su intento de suicidio". La tuvieron prostituyéndose más tiempo en otro club, éste de Denia, y al cabo de unos meses tuvieron que ingresarla en un hospital psiquiátrico. Había muerto del todo. Nunca volvió a Colombia, nunca supo más de su madre, nunca volvió a ver a su hijo.

El libro que Mabel Lozano ha escrito basándose en decenas de entrevistas con El Músico explica la realidad del mundo de luces de neón y clubes repartidos por todos los pueblos, ciudades y carreteras de España. "Llegamos a ser los propietarios de algunos de los mejores burdeles de España: El Leidys, en Denia; El Glamour, en Córdoba; El Privé, en Tarragona; La Rosa Élite y El Venus, en Valdepeñas; Los Charlys, en Consolación; El Estel, en el Vendrell; El París, en Puerto de Sagunto; El Cuatro Hermanas, en el Puxol; Las Palmeras, en Castellón...". Un mundo a la vista y consumo de todos poblado de mujeres explotadas que llegaban a España de las más diversas maneras, siempre engañadas y después traicionadas, como campeonas de un deporte que en su país no existe para ser destinadas, como mercancía, a un esclavismo que desconocían que existiese en el siglo XXI. En un país, España, en el que no está perseguido penalmente el proxenetismo en todas sus formas, por ejemplo la consentida. Y en el que las víctimas tiene más miedo a la justicia que a sus captores por la amenaza que estos representan sobre sus familias. "Apenas se invertían mil doscientos o mil quinientos euros, todo lo más", resume El Músico. "Pero ellas se convertían en un cheque en blanco. El beneficio de su explotación podía superar los doscientos mil euros. ¡Se hubieran necesitado diez kilos de cocaína para alcanzar la misma cifra que con una sola víctima!".


 Fuente: https://politica.elpais.com/politica/2017/11/11/actualidad/1510423180_056582.html?id_externo_rsoc=TW_CC

martes, 3 de enero de 2017

Investigan a un sacerdote en Italia por organizar orgías y prostituir a sus amantes



El párroco Andrea Contin, de la ciudad italiana de Padua, está siendo investigado por organizar orgías en su rectoría y prostituir al menos a 15 personas. De esta forma, habría obtenido ingresos de forma ilegal, empleando además violencia psicológica contra sus víctimas.

En lo que ya es un escándalo nacional, todo comenzó por las quejas de tres parroquianas contra el sacerdote; la Policía empezó el caso, al confiscar de Contin varios vídeos que contenían imágenes de orgías grabadas en las instalaciones de la iglesia de San Lázaro.

Ahora, el sacerdote ha sido acusado de haber ‘ofrecido’ por dinero a sus parejas femeninas a hombres a través de sitios web de intercambio de parejas. Además, con el mismo objetivo Contin habría organizado viajes a un balneario al sur de Francia.

Las autoridades eclesiásticas recibieron quejas sobre Contin el verano pasado, pero no se dirigieron a la Policía, con la excusa de que iban a realizar una investigación interna. Por el momento, el párroco no ha sido detenido, pero ha sido suspendido del cargo.


Fuente:  http://www.yometiroalmonte.es/2017/01/03/investigan-sacerdote-italia-organizar-orgias-prostituia-amantes/

lunes, 28 de diciembre de 2015

Seúl y Tokio sellan un acuerdo para cerrar la herida abierta de las esclavas sexuales

Protesta en las calles de Seúl en recuerdo de las esclavas sexuales de Japón.
 Japón y Corea del Sur han dado el primer paso para zanjar una brecha de decenas de años entre los dos países. Seúl y Tokio han sellado este lunes un acuerdo sobre el conflicto en torno a las miles de coreanas obligadas por el ejército nipón a prostituirse antes y durante la II Guerra Mundial y que era el mayor escollo en los lazos bilaterales.

El canciller nipón, Fumio Kishida, anunció que Tokio se compromete a aportar 1.000 millones de yenes (unos 7,6 millones de euros) para un fondo de compensación a las víctimas, según ha informado la agencia surcoreana Yonhap.

Además, Kishida ha expresado en una rueda de prensa conjunta con su homólogo surcoreano, Yun Byung-se, las "profundas disculpas" del Gobierno de Japón por el daño causado a las mujeres coreanas reclutadas forzosamente por el Ejército nipón hace más de 70 años.

Medios como el diario Mainichi o la agencia Nikkei avanzaron en las horas previas al encuentro que Tokio ofrecería más de 100 millones de yenes (760.000 euros) para compensar a las 46 féminas que todavía sobreviven de las decenas de miles que fueron utilizadas por sus tropas para satisfacer sus deseos sexuales.

Sin embargo, fuentes diplomáticas citadas por Kyodo indicaron que Seúl exigía 1.000 millones de yenes (7,56 millones de euros), la cifra que finalmente se ha alcanzado.

Conflicto histórico
Hasta ahora, Japón había mantenido que todos los reclamos sobre posibles indemnizaciones en estos casos se zanjaron con el tratado de restablecimiento de relaciones diplomáticas bilaterales de 1965, la petición de perdón que realizó oficialmente en 1993 y el llamado Fondo para Mujeres de Asia, que indemnizó a varios cientos de víctimas de Corea del Sur, Taiwán, Filipinas, Indonesia y Holanda.

Durante los años de la guerra en los que los uniformados de Japón controlaron un vasto territorio en Asia, cientos de miles de asiáticas y europeas fueron forzadas a ejercer la prostitución con los soldados nipones en cientos de burdeles instalados en los países que ocupaban. Las apodaban de forma eufemística mujeres de confort.

Las víctimas surcoreanas fueron precisamente quienes recuperaron la memoria histórica de esta controversia en los 90 después de que permaneciera oculta durante décadas.

La propuesta nipona se produce después del primer encuentro que protagonizaron ambos mandatarios el 2 de noviembre, tras el que Park expresó su deseo de que este asunto quedara resuelto antes de fin de año.
Algunos diarios japoneses han señalado que, a cambio del pacto, el primer ministro ha requerido a Seúl que traslade el monumento dedicado a las mujeres de confort instalado en 2011 frente a la embajada nipona en esa capital, que se ha convertido en uno de los referentes más simbólicos de toda la polémica.

"La estatua de la chica es ahora una propiedad común y no podemos hacer nada al respecto. Por eso no se puede derribar ni trasladar", replicó Mee Hyang, representante del grupo que colocó la creación artística.

El abogado de una decena de ancianas surcoreanas que sufrieron los abusos de los soldados nipones afirmó este domingo que sus clientas han presentado una demanda ante un tribunal local para exigir cada una 85.000 dólares de compensaciones, sin esperar a que los dos países lleguen a un posible pacto.

Y es que la cuestión de las esclavas sexuales despierta pasiones en Corea del Sur. El mejor ejemplo ha sido el aluvión de críticas y descalificaciones que recibió la profesora Park Yu-ha tras publicar un libro en 2013 donde documentaba la existencia de estos burdeles pero defendía que la mayoría fueron establecidos por colaboradores surcoreanos y ciudadanos japoneses privados, un tecnicismo que podría matizar la responsabilidad legal del Estado nipón. 

Algo similar ocurre en Japón, donde Abe siempre ha mantenido una posición ambivalente respecto a las esclavas sexuales, acercando su postura a los sectores más nacionalistas y conservadores que niegan que esas féminas fueran forzadas a mantener relaciones sexuales.

El jefe del Ejecutivo se adhirió en 2007 a esa tesis al afirmar que "el hecho es que no hay evidencia que pruebe que se ejerció la coerción", aunque en ocasiones ulteriores se ha sumado a las peticiones de perdón realizadas por sus antecesores.

Este sábado, el diario conservador 'Sankei' le exigió en un editorial que no haga concesión alguna a Corea del Sur y se mantenga aferrado a la tesis de que ese diferendo es cosa del pasado.

Segundas lecturas
La incidencia para Asia de una posible resolución de las divergencias entre Seúl y Tokio en torno a las esclavas sexuales va mucho más allá del significativo hecho de poner fin a un lúgubre capítulo de la Historia.
Supondría asimismo reforzar el eje Seúl-Tokio-Washington frente a desafíos como la amenaza nuclear que presenta Corea del Norte o los avances de China en el Mar del Sur de la China.

"Éste es un asunto indispensable para que ambos países cooperen de forma más estrecha en temas de seguridad y economía. La alianza Japón-EEUU y la de Corea del Sur-EEUU se complementan entre sí", escribió recientemente el matutino japonés 'Mainichi' en su editorial.

El hipotético final al diferendo bilateral amenaza con agudizar la creciente pugna entre China y Japón, ya que las mujeres chinas -junto a las surcoreanas- fueron mayoría entre las damnificadas por el citado comportamiento de los soldados nipones.

Sin embargo, ninguna de ellas ha recibido indemnizaciones por parte de Tokio y el asunto constituye un elemento arrojadizo recurrente entre ambos países.

Pekín ha dedicado un notable esfuerzo en los últimos meses a documentar esta problemática, al tiempo que las relaciones con Tokio se deterioraban.

Japón aprobó esta última semana el mayor presupuesto de defensa de su historia reciente casi coincidiendo con el anuncio de que desplegará miles de soldados y un sofisticado entramado de misiles antinavíos y antiaéreos en sus islas sureñas del Mar del Este de China en un claro signo hacia Pekín.
Tokio mantiene allí una larga disputa con China en torno a la soberanía de un grupo de islotes, que reclaman ambos países.


Fuente:  http://www.elmundo.es/internacional/2015/12/28/56801a36268e3ed02d8b461c.html

jueves, 1 de octubre de 2015

Al cabo de 70 años, las "mujeres de solaz" hablan para que la verdad no muera

Hasta 200.000 “mujeres de solaz" fueron convertidas en esclavas sexuales por el ejército japonés antes de la Segunda Guerra Mundial y a lo largo de ella. Setenta años después del final de la guerra, la fotógrafa estadounidense Paula Allen recuerda a las supervivientes que conoció en 2005 en Corea del Sur y Filipinas


Lee Ok-sun (izquierda), de 89 años, con otras mujeres en House of Sharing, Corea del Sur . © Paula Allen


Hace 10 años que las conocí, pero todavía pienso todo el tiempo en ellas. Imagino que un día, pronto, voy a regresar y voy a ver quién vive aún. Tenían más de 60, 70 y 80 años cuando nos conocimos en 2005. Sé que muchas han muerto ya. Pero rompieron con valentía su silencio antes de morir.

Recuerdo en particular a una mujer de Filipinas. Se llamaba Lola Maxima. No sólo contaba su experiencia, sino que también la representaba: lanzaba arañazos, gritaba, caía al suelo, andaba a gatas para intentar escapar, se acurrucaba hecha un ovillo [...]. Su hija, que estaba allí, se quedó pasmada al verla. Era la primera vez que oía a su madre hablar de lo ocurrido hacía muchos años.


“Después del primer soldado vinieron dos más. No me daba ya cuenta de lo que pasaba; estaba muy débil [...] entones no tenía aún la menstruación”. Fidencia David (Lola Piding), de 77 años (en 2005), Manila, Filipinas. © Paula Allen



Sus voces y sus cuerpos hablaban al unísono
Cuando fui a entrevistar a las supervivientes en 2005, con la responsable de campañas de Amnistía Internacional Suki Nagra, me impresionó el coraje que mostraban a pesar de los años para que la verdad no muriera con ellas. También me impresionó la solidaridad entre ellas. En Corea vivían juntas en un lugar llamado House of Sharing, y en Filipinas habían formado un grupo para luchar por la justicia.

Las fotografié porque querían que lo hiciera. Estaban aportando pruebas, recordando, contando la verdad con la voz y con el cuerpo. Había muchas que se arrancaban la ropa al entrevistarlas. Señalaban las partes de su cuerpo heridas: un pecho donde un soldado había golpeado a la mujer con una espátula caliente, una vagina en la que la penetración había sido brutal e incesante, o pies fuertemente atados con cuerdas.

Todas fueron una vez niñas que tenían sueños para el futuro, pero fueron maltratadas sexual, emocional y físicamente. A muchas las mataron o se suicidaron. Las que sobrevivieron y regresaron a casa estuvieron decenios sin contar sus historias de horror por temor a ser estigmatizadas.

Abrir la puerta a otras mujeres

Virginia Bangit (izquierda), de 81 años (en 2005), una de las Malaya Lolas (“Abuelas de la Libertad") de Mapanique, Filipinas. © Paula Alle
 



Kim Hak-soon, de Corea del Sur, testificó en agosto de 1991 contando sus sufrimientos como esclava sexual del ejército japonés; fue la primera mujer de su país que rompió el silencio tras de más de 50 años. Al hacerlo, abrió la puerta a las supervivientes de toda Asia para que empezaran a contar también sus casos.

La negativa de las mujeres a guardar silencio ha tenido un impacto, quizá incalculable, en otras víctimas de violencia sexual de todo el mundo. En los últimos años he viajado a la República Democrática del Congo, y las mujeres y las niñas hablan ahora abiertamente de la violencia y las violaciones masivas mientras continúa la brutalidad de la guerra
 

Setenta años y esperando aún justicia
“No podía quedarme embarazada. No podía ni pensar en tener un bebe; tenía enfermedades que afectaban a mi capacidad para tener hijos. © Paula Allen

Las supervivientes de esclavitud sexual ha pedido reparación plena y una disculpa verdadera del gobierno japonés. Hasta ahora, 70 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, están todavía esperando ambas cosas.

Muchas de estas mujeres no llegaron a ver hacer justicia, y sé que las que todavía viven quizá no puedan ver tampoco ese día. Pero para mí  han conseguido algo impresionante al seguir enfrentándose al gobierno japonés a pesar de las mentiras y las negativas 

La lucha por la justicia ha fortalecido la voz de las mujeres de todo el mundo. La voz de estas supervivientes ha dado impulso a un movimiento global que exige que se aborden los delitos de violencia sexual.

El Ejército Imperial Japonés esclavizó a decenas de miles de mujeres, llamadas eufemísticamente "mujeres de solaz", entre alrededor de 1932 y el final de la Segunda Guerra Mundial. Las víctimas eran chinas, taiwanesas, coreanas, filipinas, malasias, neerlandesas, timoresas y japonesas. Algunos exsoldados han revelado en memorias y entrevistas que también fueron obligadas a ejercer la "prostitución" mujeres de Vietnam, Tailandia, Birmania y Estados Unidos. Para más información, véase el informe de 2005 de Amnistía Internacional, que contiene fotografías de Paula.

Fuente: https://www.es.amnesty.org/nuestro-trabajo/blog-con-nombre-propio/historia/articulo/al-cabo-de-70-anos-las-mujeres-de-solaz-hablan-para-que-la-verdad-no-muera/?utm_source=FBPAGE&utm_medium=social&utm_term=Armed_conflict&utm_content=Blog--Japan-Philippines-South%20Korea-20151001&utm_campaign=Awareness_education

jueves, 20 de agosto de 2015

Carta abierta a Amnistía Internacional


Queridos y admirados (hasta ahora) colegas:

Muchos han sido los años y los avatares que me han ligado a vosotros y vosotras, en el curso de las peripecias, algunas bien desgraciadas, que me llevaron a conoceros. He sido adoptada por la organización cuando el infame régimen de la dictadura me detuvo y encarceló en Barcelona, y cuando dos años más tarde volvió a perseguirme y a torturarme salvajemente. Tuve también vuestra ayuda a pesar de que mi proceso no se adecuaba a los estatutos de la organización. A Bo Lindblom, de la Sección sueca, le debo gratitud eterna por el trabajo que realizó para defendernos a mis compañeros de infortunio y a mí.

Más tarde logré, no sin resistencias es cierto, que AI admitiera la lucha contra tortura, la violación y la violencia contra la mujer como uno de sus objetivos, entendiendo que constituye una persecución política y no un asunto privado. Son muy buenos los informes que publicó sobre la Ley española de Violencia de Género, donde señalaba todas las carencias y errores que padece esa legislación, y las nefastas consecuencias que de tales iban a seguirse. Y después, y durante decenios, he admirado la labor tenaz y nunca abandonada de defender, altruistamente, a las víctimas de la insania humana.

He querido comenzar esta carta con semejante introito porque creo que AI se merecía que mi crítica no fuera tan ingrata como para olvidar los beneficios que su labor ha proporcionado al mundo durante medio siglo. Pero me siento enormemente triste y disgustada ante la resolución que ha tomado la organización de pronunciarse a favor de despenalizar cualquier tipo de prostitución. Supongo que no habla de la trata forzosa de seres humanos sino de la que cree ejercida en “libertad”. Pero sin entrar, en esta carta, en la trascendente reflexión sobre la libertad sí creo que los socios y las socias y las y los dirigentes de AI deberían haber estado mejor informados y haberse dejado aconsejar por las miles de organizaciones feministas que estamos luchando, también incansable e interminablemente, por abolir la prostitución.

No quiero pensar que es la mafia del proxenetismo, con todo su dinero y su poder la que ha dirigido la decisión de AI, sino la ignorancia de las consecuencias que la tal habrá de tener.

Aplicando a este tema la pregunta sacramental de ¿a quién beneficia?, la respuesta obvia es: a los proxenetas que organizan y se lucran del tráfico de personas con fines de explotación sexual. Son esas tramas infames las que quedarán libres de toda persecución penal, que como sabemos ya es bien débil, puesto que los poderes institucionales: políticos, jueces, policías, están infiltrados y corrompidos por los ingentes beneficios que proporciona prostituir mujeres, niñas y niños, las principales víctimas de ese negocio criminal.

No hacía falta, amigos y amigas de AI, que os pronunciarais por despenalizar las conductas sexuales porque en los países algo avanzados ya lo están. Siguiendo el ejemplo de España, ninguna conducta sexual entre adultos, libre y consentida, está calificada como delito. Únicamente es un delincuente quien se lucra de la actividad sexual de otro ser, es decir el explotador, y las feministas logramos que el artículo 188 del Código Penal añadiera la coletilla de “aún con su consentimiento”, porque sabemos que la prostitución siempre es obligada y que quien se enriquece con la de otra persona no es más que un esclavista.

Pero que nadie se espante, porque aquel triunfo ha sido un brindis al sol. Ni las víctimas confiesan que son explotadas ni los encargados de perseguir ese delito tienen verdadero interés en acabar con él. Seguramente perderían buenos ingresos. Unido ello a la permisividad perversa de la sociedad española, nuestro país ostenta el dudoso honor de tener los machos más ‘prostituidores’ de Europa y de consentir el tráfico de 500.000 mujeres anualmente que, aparte de las que recalan un tiempo aquí, van a parar a los burdeles, los prostíbulos, las casas de masaje, los puticlubs y los pisos particulares de toda la Europa consentidora de este negocio y de esta infamia moral.

El argumento que habéis esgrimido de que hay que proteger a las prostitutas del maltrato que sufren, resulta, además de ridículo, enormemente irritante. No se concibe cómo se protegerá a las mujeres de los golpes, las violaciones y los asesinatos que sufren cotidianamente a manos de sus verdugos: chulos, macarras, prostituidores, eliminando el delito. ¿Queréis decir que cuando ya no se pueda denunciar la explotación sexual, cuando la policía no pueda intervenir ni exista la posibilidad de incoar un proceso penal contra los explotadores, las mujeres no sufrirán más vejaciones ni malos tratos? Diríase que es una broma si no resultara tan dramático.

Los ideólogos de esta determinación quizá se refieren a que no se debe perseguir penalmente a las mujeres como sucede en algunos países, pero para llegar a esta conclusión no hacía falta que ilustres pensadores, políticos y activistas se esforzaran tanto reflexionando. Quizá si nos hubieran consultado a las organizaciones feministas que llevamos un cuarto de siglo explicando lo que es la abolición, lo hubieran entendido.

Las mujeres, las niñas, los niños, los hombres, víctimas de esa explotación son siempre eso: víctimas. Para ellas han de destinarse todos los recursos que un Estado democrático y decente tiene que invertir: para salvarlas de sus verdugos, proporcionarles manutención, vivienda y formación profesional. Pero para ellos: proxenetas, chulos, macarras, madames, intermediarios y los llamados clientes no hay más destino que la cárcel. Y eso sólo se consigue estableciendo los delitos de proxenetismo: lucrarse con la actividad sexual de otra persona; de incitación a la prostitución: con la intermediación y la seducción; de publicidad: con los anuncios en los medios de comunicación, de complicidad: para todos aquellos implicados en las complejas y extensas redes del negocio. Para todos esos seres inmundos y pervertidos no queda más que las rejas, hasta que en un futuro indeterminado podamos educar ciudadanos que tengan una calidad moral muy superior a la actual.

Supongo que los que han tomado esta determinación en AI no han tenido en cuenta lo muy satisfechos que están en estos momentos los capos de las diversas mafias que se dedican a seducir y engañar mujeres y niñas principalmente, a transportarlas de un continente a otro, a estabularlas en prostíbulos más o menos tugurios o elegantes, a apalearlas para someterlas, a drogarlas para tenerlas inermes y a cambiarlas o a matarlas, según sea necesario.

Ya sé que protestarán todos, y desgraciadamente también todas, los que me lean y que defienden la “libertad” de prostituirse voluntariamente. Incluso quienes afirman o que es un vicio o que resulta una opción laboral mucho más lucrativa y agradable que fregar escaleras –siempre ponen a continuación este ejemplo, lo que demuestra que las que optan por prostituirse no tienen opciones laborales mejores.

Pero deben de ser muy estúpidos o muy ingenuos o muy bien pagados, los miembros de AI que crean semejante cuento que únicamente beneficia a los explotadores. Porque nadie puede ignorar que la miseria es la primera causa de inducción a la prostitución; otras muchas más como la violación, el incesto, el engaño, siguen el mismo camino, y aplicar a tales motivaciones el término libertad es puramente una estafa.

Y ¿realmente los dirigentes de AI han tomado esa determinación con buena fe? Las respuestas que den a mis preguntas son fundamentales para mantener a esa organización en el ranking que tenía hasta ahora de integridad, honradez, independencia y altruismo. Lamentaría profundamente que lo perdiera.



 Fuente:  http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2015/08/20/carta-abierta-a-amnistia-internacional/

Más información: Una mamada, 10 euros  http://www.elconfidencial.com/cultura/2015-08-20/mabel-lozano-documental-chicas-nuevas-24-horas-prostitucion-esclavitud-sexual_977911/

viernes, 10 de abril de 2015

Las cloacas del sexo

Son niñas encerradas en cubículos donde reciben a catorce clientes al día por 1,2 euros el servicio. «Solo espero que no me maten de una paliza y no contraer el sida». Prostitutas de Bangladesh cuentan su vida

 Hasina todavía siente escalofríos cuando recuerda aquella cálida noche de julio. Han pasado ya casi cinco años desde que una turba de violentos islamistas radicales les atacó e incendió el complejo de chabolas de bambú y uralita en el que trabajan a la orilla del río, pero las heridas continúan abiertas. «Tuvimos que saltar al agua para que no nos quemaran vivas, y muchas ni siquiera sabían nadar. Afortunadamente no murió nadie, pero perdimos casi todo lo que teníamos y estuvimos más de un mes viviendo al raso», recuerda esta mujer de 42 años que, como muchas de las que ejercen la prostitución en el complejo de burdeles de C&B Ghat de la ciudad bengalí de Faridpur, vendió su virginidad incluso antes de que le llegara su primera menstruación.

Lima fue violada cuando tenía 13 años.
Lima fue violada cuando tenía 13 años. / ZIGOR ALDAMA
Aunque las autoridades de Bangladesh aseguraron que la violencia no se volvería a repetir, Hasina asegura que la situación no ha mejorado. Aunque ya se les permite salir calzadas a la calle y no se prohíbe que sus cuerpos sean enterrados con los del resto de los vecinos como sucedía hasta hace poco, la crisis económica que también se siente en la antigua Pakistán Oriental hace estragos entre las miles de mujeres que se juegan la vida satisfaciendo las necesidades de una población que, según Ahya Begum, directora de una asociación local de prostitutas que exigen sus derechos como seres humanos, está «reprimida por las retrógradas convenciones sociales y una interpretación cada vez más integrista del islam».

Una prostituta del burdel de Faridpur, donde trabajan 200 mujeres, trata de convencer a un cliente para que la escoja a ella. / ZIGOR