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viernes, 11 de septiembre de 2020

Chile, 11 de septiembre de 1973: la ruta del golpe cívico-militar

El presidente de Chile, Salvador Allende, saluda a sus seguidores desde su coche descubierto, en Santiago, pocas semanas después de su elección. A su lado, a caballo, es escoltado por el general Augusto Pinochet. | AFP
El presidente de Chile, Salvador Allende, saluda a sus seguidores desde su coche descubierto, en Santiago, pocas semanas después de su elección. A su lado, a caballo, es escoltado por el general Augusto Pinochet. | AFP

 La traición triunfa. El 11 de septiembre de 1973 y durante 17 años,  se instaura una dictadura donde la muerte, la tortura, y la desaparición física de personas se adueña de la vida cotidiana de Chile. Se cumplen 47 años y aún rige la Constitución pinochetista, que junto a  la ley antiterrorista se aplica para legitimar el etnocidio del pueblo Mapuche. Las riquezas básicas y los recursos hídricos se encuentran en manos de las trasnacionales. Desigualdad, hambre y pobreza, son el legado que pervive.  Un golpe de Estado cívico-militar es su origen. ¿Era inevitable? ¿Allende, un ingenuo? ¿Las fuerzas armadas, golpistas? Las tres pueden responderse negativamente.

Son las 7.15 AM del 11 de septiembre de 1973, el presidente Salvador Allende va en dirección a La Moneda, es avisado de una movilización general de tropas. Se despide de su esposa Hortensia Bussi. Abandona la casa presidencial ubicada en la calle Tomás Moro Nº 200,  propiedad del Estado, adquirida durante el gobierno de la Unidad Popular.  Tomás Moro será bombardeada a las 11.00 AM y posteriormente saqueada. El capitán Eitel Von Mühlenbrock y el teniente Gustavo Leigh Yates fueron sus ejecutores. La misión tuvo un fiasco.  Uno de los misiles lanzados por el teniente  impacta en el Hospital de la Fuerza Aérea.  A la sazón, hijo del general golpista, Gustavo Leigh Guzmán, se oculta el gazapo.  Más tarde serán condecorados.

Tras mil días de asedio,  la burguesía chilena, los partidos políticos de la derecha y el gobierno Nixon-Kissinger, logran su objetivo. Lo  llevan intentando desde el 4 septiembre de 1970, día del triunfo electoral. Primero una conspiración para matar al electo Presidente Allende, acción denunciada por el capitán de la fuerza aérea Jorge Silva. Será el origen del GAP, Grupo de Amigos del Presidente, escolta que le acompaña el 11 de septiembre en la Moneda, junto a sus colaboradores más cercanos. Pero el punto de partida del golpe de Estado fue el plan coordinado entre la CIA, con el visto bueno del entonces presidente Eduardo Frei.  Se trataba de secuestrar al general en jefe de las Fuerzas Armadas, René Schneider, el 25 de octubre de 1970, para evitar el nombramiento, por el Congreso Pleno, de Salvador Allende como presidente. La operación fracasa. La resistencia del general culmina en su asesinato. A partir de ese momento, las fuerzas armadas son el objetivo. Romper su posición no deliberativa.

Sin el concurso de las fuerzas armadas, el golpe de Estado era inviable. Toda la actividad se centró en crear un estado de ánimo entre algunos mandos para lograr su quiebre. Así, se  favoreció  el contacto  entre militares  detractores del gobierno popular. La derecha organizó encuentros.  Celebraron asados y fiestas como pretexto. La red fue tejiéndose. Golpistas de la armada, aviación y ejército se reconocieron las caras. Asimismo,  se buscó aislar y deslegitimar  a los militares constitucionalistas.  Tras las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, donde la Unidad Popular obtuvo el 44% de los votos, se aceleran los acontecimientos. La derecha habla, por primera vez de fraude electoral, su idea de derrocar al presidente mediante  el control de los 2/3 del parlamento se desvanece.  Entre el 29 de junio de 1973, fecha del fracasado golpe, "el tancazo" y el 11 de septiembre,  los conspiradores no descansan. La trama civil acelera su embate al gobierno. La Democracia Cristiana se pliega al golpe. La Contraloría General de la República, en sus  manos,  declara parcialmente inconstitucional el decreto que conformaba las tres áreas de la economía, social, mixta y privada. El 8 de julio,  los presidentes del senado Eduardo Frei Montalva y la Cámara de Diputados, Luis Pareto, democristianos,  redactan un comunicado subrayando  que el gobierno "pretende imponer un esquema ideológico y programático que la mayoría del país rechaza". A continuación,  el colegio de abogados manifiesta que  se ha roto el ordenamiento jurídico. El 27 de julio, la ultraderecha asesina al capitán de Navío y edecán del presidente,  Arturo Araya Peeters. El 5 de agosto, marinos constitucionalistas son torturados por denunciar las maniobras de golpe. Jorge Magasich, en su monumental  obra: Los que dijeron NO, historia del movimiento de los marinos antigolpistas de 1973, señala: "Entre 1970 y 1973 varios centenares de marinos intentan oponerse al golpe de Estado que ven prepararse. Sargentos, cabos y marineros, organizan grupos antigolpistas en las cuatro secciones de la Marina: la Escuadra, las escuelas de especialidades, la Unidad de Aviación Naval y los astilleros. Establecen contactos con dirigentes políticos próximos al gobierno para informarlos de la conspiración en marcha y se organizan para enfrentarla. Son descubiertos por los servicios de inteligencia. La primera detención se efectúa el 15 de junio de 1973; las siguientes a fines de julio y a partir del 5 de agosto se desata una verdadera razzia dentro de la Marina(…) El término primera vez puede aplicarse a menudo al caso de los marinos, encarna el ocaso de la democracia y la emergencia de la dictadura (…) Más grave aún: la facción golpista de la Armada organiza y equipa los primeros grupos de torturadores, ocultando su existencia al comandante en jefe y a otros oficiales(…)"

Gafas del presidente de Chile Salvador Allende, encontrados en el Palacio de la Moneda, tras el bombardeo de 1973. WIKIPEDIA
Gafas del presidente de Chile Salvador Allende, encontrados en el Palacio de la Moneda, tras el bombardeo de 1973. WIKIPEDIA

 El 22 de agosto la cámara de diputados, en manos de la oposición, redacta una carta subrayando: "es un hecho que el actual gobierno de la república, desde sus inicios, se ha ido empeñando en conquistar el poder con el evidente propósito de someter a todas las personas al más estricto control económico y político por parte del Estado y lograr de ese modo la instauración de un sistema totalitario, absolutamente opuesto al sistema representativo que la Constitución establece;  que para lograr ese fin, el Gobierno no ha incurrido en violaciones aisladas de la Constitución y la ley, sino que ha hecho de ellas un sistema permanente de conducta, (…) violando habitualmente las garantías que la Constitución asegura a todos los habitantes de la república y permitiendo y amparando la creación de poderes paralelos, ilegítimos, que constituyen un gravísimo peligro para la nación, con todo lo cual ha destruido elementos esenciales de la institucionalidad y del Estado de Derecho" A continuación hace un llamado explícito  a las fuerzas armadas, "que en razón al grave quebrantamiento  del orden institucional…les corresponde poner de inmediato término …con el fin de …  asegurar el orden constitucional de nuestra patria…".

Mujeres de Poder Femenino, militantes de la Democracia Cristiana, el Partido Nacional y Patria y Libertad, acompañan, el 21 de agosto, como preámbulo de la carta, a las  esposas de generales a la casa del comandante en jefe del ejército Carlos Prats, convaleciente de un ataque al corazón y un proceso gripal. Desde la acera,   tildándolo de cobarde, lanzan plumas de gallinas, insultan y  solicitan la intervención de las fuerzas armadas  para derrocar el gobierno constitucional.  Al día siguiente, el general Prats  presenta su dimisión. En la carta se lee: "Al apreciar en estos últimos días que quienes me denigraban, habían logrado perturbar el criterio de un sector de la oficialidad del ejército, he estimado un deber de soldado, de sólidos principios, no constituirme en factor de quiebre de la disciplina  y de la dislocación del Estado de Derecho,  ni de servir de pretexto a quienes buscan el derrocamiento del Gobierno constitucional (…) he estimado un deber de soldado  presentarle la renuncia indeclinablemente de mi cargo de Ministro de Defensa Nacional, y a la vez, solicitarle  mi retiro absoluto de las filas del ejército, al que serví con el mayor  celo vocacional durante más de cuarenta años."

Guillermo Pickering, comandante de las Escuelas Militares, y Mario Sepúlveda, comandante de la segunda división (Santiago), generales con mando en tropa,  renuncian en solidaridad con el general Prats. El director general de carabineros,  Jose María Sepúlveda Galindo, se mantiene firme. Estará con el presidente en La Moneda,  el 11 de septiembre, solo abandona su puesto cuando Allende se lo ordena. El subdirector Jorge Urrutia y los generales Rubén Álvarez y Orestes Salinas tampoco se pliegan al golpe, los alzados recurren a un general mediocre, sexto en la cadena de mando, Cesar Mendoza. En la Armada, su comandante, Raúl Montero, será  retenido en su casa. Los almirantes Daniel  Arellano, Hugo Poblete Mery,  el capitán René Durandot y el teniente Horacio Larraín, constitucionalistas son separados del mando, se autoproclama jefe de la armada José  Toribio Merino.

En la Moneda, Joan Garcés relata su percepción de Allende al valorar la situación y tras la declaración de los golpistas: "…Resumo el comunicado de la radio (…) aparece firmado por Leigh y Merino, pero también por Mendoza que se autodenomina director general de Carabineros y por Pinochet. No hace ningún comentario. Estamos solos. Toma el teléfono y pronuncia una breve alocución por radio. (…) son las 8.45. De pie, la mano sobre la mesa de trabajo, repiqueteando los dedos, la mirada perdida en la distancia, Allende se limita a decir a media voz: Tres traidores, tres traidores…"

Mendoza un general rastrero se autonombra; Merino, secuestra al comandante en jefe de la Armada, Raúl Montero; y Pinochet, un cobarde que el domingo 9 de septiembre juró lealtad  en la residencia presidencial, se pliega al putsch, debía activar el plan Hércules, dispositivo antigolpe el 11 de septiembre. Allende convocaría a referéndum en su alocución prevista a las 12.00 horas en la Universidad Técnica del Estado. En su discurso plantearía la necesidad de una nueva Constitución, cuyo borrador estaba siendo redactado. La vía chilena al socialismo, se asentaría en un nuevo marco jurídico, nacido de una votación popular.  La Democracia Cristiana, el partido Nacional y la patronal son informados. Brady, general golpista al mando de  la guarnición de Santiago, tras la renuncia del general Sepúlveda, garantiza la movilización de la tropa. El golpe debía adelantarse, será  el 11 de septiembre. El discurso de Allende no podía ver la luz, eso desbarataría el putsch. El 10 de septiembre,  la Armada en medio de la operación Unitas con la marina USA, desplaza sus acorazados hacia Valparaíso, buques de guerra estadounidenses le apoyan,  la aviación controla los aeropuertos civiles y tiene desplazados los aviones  Hawker Hunter. Serán utilizados ante el fracaso de la infantería en la toma de La Moneda. No pudieron romper la defensa de Allende, los GAP y los civiles apostados en su interior. Una derrota militar en toda regla.

El 11 de septiembre, el ejército y la aviación bombardean,  toman ministerios, medios de comunicación,  fábricas, sedes de los partidos y universidades. Se inicia la detención y asesinato  de dirigentes y militantes de la Unidad Popular. La tiranía se cierne sobre Chile. Hoy, la rebelión popular iniciada el 18 de octubre de 2019, pone sobre la mesa  la convocatoria de un referéndum y la formación de una asamblea constituyente, esta vez para acabar con el ordenamiento espurio de la constitución pinochetista. De su triunfo depende que se puedan abrir las grandes alamedas, cerradas durante décadas. Allende esta presente.

Fuente: https://blogs.publico.es/dominiopublico/34359/chile-11-de-septiembre-de-1973-la-ruta-del-golpe-civico-militar/?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=publico

Más información: Isabel Allende Bussi: “Salvador Allende no es un mito sino una fuerza que está viva”

martes, 5 de noviembre de 2019

El Joker, Costa-Gavras y los cambios en Latinoamérica: una cuestión de objetivos

https://pbs.twimg.com/card_img/1190045959633489921/AdUfwtek?format=jpg&name=600x314No hace falta ser muy inteligente, tan sólo estar un poco atento, para ver que esto ya no se aguanta. Esto es el capitalismo en su etapa neoliberal, esa restauración conservadora que comenzó hace cuarenta años y que ha desequilibrado hasta unos niveles insostenibles desde las desigualdades económicas hasta la democracia liberal. Como sacerdotes fanáticos, sus valedores, políticos afines, burócratas de las instituciones supranacionales y el gran entramado financiero, piden más sacrificios que alimenten su caldera sin reparar en que además de la velocidad hay que tener una dirección. Que algo se acabe no significa que lo que venga sea mucho mejor.

La sangre y el dinero tienen el mismo olor metálico. Más que acertado, esperanzador, el cartel que una manifestante portaba en las protestas chilenas: "Aquí nació el neoliberalismo, aquí morirá". El golpe de Estado del 73 no fue sólo el ataque a las políticas socialistas de Salvador Allende, fue la puesta en marcha de un experimento que se extendería al resto del mundo en diez años, ese que venía de la Escuela de Chicago y que bajo el pretexto de la liberalización económica lo único que ocultaba era el deseo de borrar el siglo XX, el de las revoluciones, para retrotraer todo a una relación de clases victoriana.

Tras unos años en los que parecía que América Latina volvía a ponerse la soga al cuello, este otoño el rumbo parece que ha vuelto a cambiar a babor. México cuenta por primera vez en décadas con un presidente progresista, López Obrador. El Gobierno bolivariano no cayó pese al nuevo intento de golpe de Estado en enero. Evo Morales ha vuelto a ser reelegido en Bolivia a pesar de las acusaciones de fraude de la oposición derechista. En Uruguay la izquierda ha ganado la primera vuelta de las presidenciales. El FMI ha sido derrotado en Ecuador tras unas intensas protestas populares. Alberto Fernández ha ganado las elecciones en Argentina tras cuatro años de Gobierno neoliberal de Macri. Piñera, en Chile, se enfrenta a unas impresionantes protestas que se iniciaron por la subida del transporte y van camino de convertirse en un movimiento constituyente.

La región vuelve a ser posibilidad y faro para todos aquellos que han quedado varados en la playa de los olvidados, esa en la que se juntan los náufragos de las políticas regresivas que se extendieron como una mancha de aceite a partir de Thatcher y Reagan. El esfuerzo mediático por oscurecer lo que está sucediendo en todo un continente es notable, el objetivo es que los sentimientos de abatimiento, abnegación y desamparo sigan mandando en las poblaciones europeas y norteamericanas. Aun a costa de que esa falta de horizontes se transforme en violencia y nihilismo. Si no puedes convencer de tus virtudes arrastra en tu caída a quien tengas al lado.

Una película causa sensación en los espectadores, Joker, consiguiendo una recaudación asombrosa en su estreno y en su primer mes de proyección. Eso nos dice algo, algo más allá del poderoso influjo de la publicidad, y es que la historia que cuenta ha conseguido enganchar con algún tipo de pulsión existente en la sociedad. Pero también nos dice que algo profundamente enfermizo se está extendiendo en este largo final, en este mundo sin asideros: huérfanos de modernidad, entendemos el descontento como una revuelta sin objetivo inspirada por un perturbado.

"Entendemos" como plural que viene a resumir que una gran cantidad de personas acaban asumiendo la visión de las élites norteamericanas sobre cualquier movimiento social de protesta. El cine no conspira, pero media, transmite las pesadillas que tienen los habitantes de los Hamptons en sus mansiones y que por su capacidad de influencia acaban siendo las de todos. Ya lo vimos en la última entrega del Batman de Nolan, con un Bane jugando a Occupy Wall Street. Ahora, de una forma más confusa, juntando recortes sociales en lo que parece el Gotham-Nueva York de 1975, vemos a una multitud con máscaras de payaso que quiere matar a los ricos, a un enfermo mental al que los que comparten barro con él, detestan, para luego idolatrar. Dos mensajes repiquetean insistentes: el descontento sólo lleva al caos y la destrucción; la oposición a lo existente sólo se puede ejercer desde la locura. Quizá la película pretende describir, quizá adoctrinar. Muchos aplauden, no se sabe bien el qué.

 Puede haber tentaciones de decir que Joker describe lo que sucede en Chile o ha sucedido en Ecuador, en esa lectura superficial, espectacular y sesgada de una realidad que sólo entiende de audiencia y clickbait. Joker describe lo que los señores que se inventaron la Escuela de las Américas piensan que sucede en Latinoamérica, lo que piensan que son sus gobernados, su pueblo: una masa atolondrada y vengativa de individuos que incapaces de gestionar el fracaso de sus vidas buscan en el fuego y la algarada la manera de resarcirse. Y es normal. Lo extraño, lo peligroso, es si los que están abajo comienzan a asumir esa escenografía reaccionaria como propia.


Otra película se estrena en las mismas fechas, Adults in the room, del director griego Costa-Gavras, adaptación de las memorias de Yanis Varoufakis en su exiguo mandato como ministro de Finanzas de Grecia. La producción ha hecho mucho menos ruido, ha contado con mucha menos publicidad y soporte mediático, pero vale como descripción y aprendizaje infinitamente más que la protagonizada por Joaquin Phoenix. De hecho, aunque su trama gire en torno a señores con traje hablando de dinero es más subversiva, incluso hasta cierto punto violenta. Los monstruos reales siempre dan mucho más miedo que los de ficción.

Adults in the room nos cuenta, bajo el punto de vista de Varoufakis, las negociaciones que tuvo que encarar con el Eurogrupo y la Troika para negarse a aceptar un nuevo programa austericida para Grecia. Es impresionante que una historia que se desarrolla en despachos, habitaciones de hotel y salas de negociación, esos lugares asépticos pero profundamente ideologizados, sea capaz de enganchar al espectador de la forma en que lo hace. Entre otras cosas porque de lo que nos está hablando, exponiendo sin tapujos, es la manera pornográfica en que funcionan las instituciones supranacionales al servicio del entramado financiero mundial.

Las medias verdades y las mentiras, las posiciones en público y en privado, el lenguaje burocrático como sentencia de muerte a un país, Grecia, cuyo delito fue asumir el sistema de endeudamiento que los bancos alemanes y franceses le propusieron y que el Gobierno de derechas aceptó sin reparos. Cuando Syriza llegó al poder en 2015 se encontró un país destrozado. El plan que ofreció a las instituciones europeas y el FMI fue pagar la deuda en relación al crecimiento económico griego, cumplir sus obligaciones —a pesar de haberlas contraído sólo por la connivencia de unos pocos— sin sacrificar los derechos sociales de sus ciudadanos. La película nos explica cómo fueron derrotados.
Pero también cómo la democracia es un bien no ya escaso si no sumamente adulterado. Cómo el procedimiento electoral sólo vale si el resultado es del agrado de los consejos de administración. Hiela la sangre ver al antagonista Schäuble, ministro de Finanzas alemán, reconocer en privado que él como patriota no aceptaría el programa austericida para su país, duele escuchar en boca de altos representantes cómo ponen en cuestión que el pueblo tenga capacidad para entender lo que a su juicio son tan altas cuestiones. Varoufakis sentencia: una banda de mediocres que asienten sin pensar en ninguna consecuencia más que en su carrera y la palmada de sus amos.

Vemos a ministros y a burócratas, vemos a presidentes y ocasionalmente a algún directivo de la City londinense, pero nunca a los verdaderos dueños del dinero. Esos que Éric Vuillard describe tan bien en su libro El orden del día, esos grandes industriales alemanes que financiaron al Partido Nazi y que luego se hicieron de oro con el trabajo esclavo de los prisioneros de los campos de concentración. Es verdad que la Europa de posguerra se fundó sobre el antifascismo, como no lo es menos que también lo hizo sobre el olvido hacia muchas de estas adineradas familias. No son monstruos antediluvianos, dice Vuillard, esos nombres siguen existiendo.

 Costa-Gavras nos muestra los deseos de esos monstruos en su última película, de la misma forma que nos enseñó en los setenta los crímenes de las dictaduras militares latinoamericanas en películas como Estado de sitio o Desaparecido. Es extraño que un director de 86 años sea profundamente más subversivo y acertado que la mayoría de jóvenes realizadores con espíritu pretendidamente independiente. En Latinoamérica muchas personas parecen haberse dado cuenta de qué significa la palabra neoliberalismo. En Europa y Estados Unidos también, pero sus poblaciones están más cerca del nihilismo que de la esperanza, del precipicio que de la reconstrucción, de comportarse como payasos antes que como adultos.

Fuente: https://actualidad.rt.com/opinion/daniel-bernabe/332211-joker-costa-gavras-cambios-latinoamerica-objetivos

jueves, 12 de septiembre de 2019

Miles de velas iluminan la memoria de las víctimas de la dictadura chilena

Detalle de una fotografía de uno de los detenidos desaparecidos durante la dictadura chilena (1973-1990) rodeado de velas en el Estadio Nacional de Chile, durante uno de los actos de conmemoración por el 46º aniversario del golpe de Estado que acabó con l

Detalle de una fotografía de uno de los detenidos desaparecidos durante la dictadura chilena (1973-1990) rodeado de velas en el Estadio Nacional de Chile, durante uno de los actos de conmemoración por el 46º aniversario del golpe de Estado que acabó con la democracia, en Santiago (Chile).. EFE/Alberto Valdés

Unos niños encienden unas velas en el Estadio Nacional de Chile, uno de los centros de detención de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), en recuerdo de las víctimas de la dictadura que fueron detenidas, torturadas y desaparecidas en el interior d

 Unos niños encienden unas velas en el Estadio Nacional de Chile, uno de los centros de detención de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), en recuerdo de las víctimas de la dictadura que fueron detenidas, torturadas y desaparecidas en el interior del que fue el mayor campo de concentración del país. M.F.

Un grupo de personas visita el Estadio Nacional de Chile, uno de los centros de detención de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), durante uno de los actos de conmemoración por el 46º aniversario del golpe de Estado, en Santiago (Chile). EFE/Alber

Un grupo de personas visita el Estadio Nacional de Chile, uno de los centros de detención de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), durante uno de los actos de conmemoración por el 46º aniversario del golpe de Estado, en Santiago (Chile). EFE/Alberto Valdés

Miles de velas fueron encendidas al atardecer en las inmediaciones del Estadio Nacional de Chile, uno de los centros de detención de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), en recuerdo de las víctimas de la dictadura que fueron detenidas, torturadas

 Miles de velas fueron encendidas al atardecer en las inmediaciones del Estadio Nacional de Chile, uno de los centros de detención de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), en recuerdo de las víctimas de la dictadura que fueron detenidas, torturadas y desaparecidas en el interior del que fue el mayor campo de concentración del país. M.

Un grupo de personas visita el Estadio Nacional de Chile, el mayor campo de concentración del país, al que acceden a través de una puerta que se abre una vez al año, la que lleva directamente hasta la grada de la memoria, durante uno de los actos de conme

 Un grupo de personas visita el Estadio Nacional de Chile, el mayor campo de concentración del país, al que acceden a través de una puerta que se abre una vez al año, la que lleva directamente hasta la grada de la memoria, durante uno de los actos de conmemoración por el 46º aniversario del golpe de Estado que acabó con la democracia, en Santiago (Chile).. EFE/Alberto Valdés

Cientos de personas visitan el Estadio Nacional de Chile, uno de los centros de detención de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), al que acceden a través de una puerta que se abre una vez al año, la que lleva directamente hasta la grada de la mem

 Cientos de personas visitan el Estadio Nacional de Chile, uno de los centros de detención de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), al que acceden a través de una puerta que se abre una vez al año, la que lleva directamente hasta la grada de la memoria. EFE/Alberto Valdés

Miles de velas fueron encendidas al atardecer en las inmediaciones del Estadio Nacional de Chile, uno de los centros de detención de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), en recuerdo de las víctimas de la dictadura que fueron detenidas, torturadas

 Miles de velas fueron encendidas al atardecer en las inmediaciones del Estadio Nacional de Chile, uno de los centros de detención de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), en recuerdo de las víctimas de la dictadura que fueron detenidas, torturadas y desaparecidas en el interior del que fue el mayor campo de concentración del país. M.F.

Detalle de una flor roja, símbolo de duelo, durante uno de los actos en memoria del expresidente de Chile Salvador Allende, en conmemoración por el 46º aniversario del golpe de Estado que dio inicio a la dictadura militar de Augusto Pinochet, en Santiago

 Detalle de una flor roja, símbolo de duelo, durante uno de los actos en memoria del expresidente de Chile Salvador Allende, en conmemoración por el 46º aniversario del golpe de Estado que dio inicio a la dictadura militar de Augusto Pinochet, en Santiago (Chile). EFE/Alberto Valdes

Miles de velas fueron encendidas al atardecer en las inmediaciones del Estadio Nacional de Chile, uno de los centros de detención de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), en recuerdo de las víctimas de la dictadura que fueron detenidas, torturadas

 Miles de velas fueron encendidas al atardecer en las inmediaciones del Estadio Nacional de Chile, uno de los centros de detención de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), en recuerdo de las víctimas de la dictadura que fueron detenidas, torturadas y desaparecidas en el interior del que fue el mayor campo de concentración del país. M.F.


Más información: https://www.publico.es/fotogalerias/miles-velas-iluminan-memoria-victimas-dictadura-chilena.html?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=publico

lunes, 20 de mayo de 2019

Ideología reversa

Imagen de archivo de una manifestación en Chile para conmemorar el fin de la dictadura y pedir...
Getty Images
Imagen de archivo de una manifestación en Chile para conmemorar el fin de la dictadura y pedir justicia para las víctimas. En primer plano, un manifestante porta un cartel con el rostro de Salvador Allende.
 Cada vez que los líderes del tercer mundo se propusieron nacionalizar los recursos naturales de sus países, se los acusó de “vende patrias” y de pretender “introducir ideas foráneas”, como si existiese alguna idea que no tuviese algo de foráneo.

Las dos acusaciones han sido, por generaciones, dos clásicos de la cultura popular cuyos orígenes no son difíciles de rastrear siguiendo los rastros del interés económico internacional. Cuatro casos archiconocidos fueron cuatro presidentes electos democráticamente y depuestos por similares golpes militares precedidos por similares estrategias de desestabilización y seguidos de similares dictaduras: Jacobo Arbenz, cuando intentó nacionalizar una pequeña fracción de tierras en Guatemala en manos de la United Fruit Company; Mohammad Mossadegh, cuando intentó cumplir su promesa electoral de nacionalizar el petróleo en manos de British Petroleum en Irán; Patrice Lumumba, cuando intentó conservar los recursos minerales de Katanga en el Congo en manos de las empresas belgas; y Salvador Allende, cuando intentó nacionalizar el cobre y la banca en Chile en manos de empresas estadounidenses (alguno de estas terribles políticas, como la redistribución de tierras, ya habían comenzado con el presidente anterior, el conservador moderado y rival de Allende, Eduardo Frei Montalva).

Otros ejemplos abundan, pero casi todos hundidos en el generoso olvido de los pueblos. Todos fueron acusados, por las potencias coloniales de su momento, de querer entregar sus países al poder extranjero y de promover ideas extranjeras. Como solución a sus planes de nacionalización, primero la propaganda y luego las armas lograron devolver los recursos nacionales a manos de empresas privadas extranjeras con la obvia asistencia de gobiernos extranjeros que en todos los casos, y de forma documentada, actuaron como extensión de los negocios privados en nombre del interés general.

Esta operación de subasta de países se llevó a cabo o se consolidó con la imposición de “ideas extranjeras”, para nada espontaneas ni producto de ningún debate democrático, sino como parte de un plan deliberado por parte de las potencias extranjeras.

Por ejemplo, cuando en los años 50s se hizo evidente el sostenido crecimiento de la izquierda en Chile, se comenzó el envío de estudiantes de economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile a/y desde la Universidad de Chicago. No a cualquier departamento sino a estudiar bajo el directo tutelaje de Milton Friedman y Arnold Harberger, los ideólogos de la reacción contra la corriente iniciada por el cuatro veces presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, por la cual la superpotencia volvió, por unas décadas, a políticas sociales (New Deal, Nuevo Acuerdo). En 1958 Jorge Alessandri le había ganado a Allende por una mínima diferencia de votos y en 1964 la CIA financió exitosamente la campaña electoral de Frei contra Allende. En 1970 el dinero no fue tan efectivo y Allende terminó ganándole a Jorge Alessandri, por lo cual la MIMO (Mafia Internacional de Millonarios Organizados) recurrió al mismo Plan B de todos los casos anteriores: golpe de Estado y dictadura militar para “salvar al país” de alguna amenaza de moda contra la libertad.

Gracias a esta dictadura y a otras en América Latina, los Chicago Boys, los economistas entrenados en la ideología de Friedman, tuvieron carta libre para actuar en Chile y en otros países. Este grupo, sus ideólogos y sus apologistas, centraron y centran hoy sus elogios en la idea de que son ellos quienes han promovido el “libre mercado” y las “libertades individuales”.

Ambos, libre mercado y libertades individuales son ideas muy nobles y positivas. Si no fuese por la hipocresía con la que se las ha aplicado sistemáticamente. No hubo y nunca habrá libre mercado bajo el tutelaje neocolonial y neo imperialista sino lo contrario. Mucho menos hubo libertades individuales, ya que estas políticas necesitaron múltiples dictaduras militares primero y más tarde dictaduras bancarias sobre países arruinados y endeudados por las dictaduras anteriores. El libre mercado y las libertades individuales significaron, bajo estas políticas, libertad de algunos mercados para imponer sus condiciones e intereses sobre otros, y libertad de algunos, de unos pocos individuos para decidir sobre otros individuos, sin excepciones una abrumadora mayoría. Este discurso, esta efectiva manipulación ideoléxica, es semejante al mito que celebra la independencia de Texas de México aduciendo que fue para gozar de “mayores libertades políticas” sin aclarar que se trataba de “mayores libertades de unos a esclavizar a otros”, ya que el gobierno mexicano había regalado tierra a los inmigrantes anglosajones sin haber legalizado la esclavitud, verdadera fuente del “milagro económico” del sur estadounidense.

Pinochet no solo no fue acosado económicamente por Nixon, como lo fuera Allende, sino que además recibió todos los beneficios posibles (morales, ideológicos, militares y económicos) de la superpotencia. Pese a todo, la pobreza y el desempleo no solo continuó creciendo en el llamado “Milagro económico chileno” (mito propagado y diseminado por la poderosa ultraconservadora Heritage Foundation, fundada por Paul Weyrich, Edwin Feulner y Joseph Coors) sino que además, en los 80s, el país se sumergió en una dolorosa crisis económica que ocurrió simultáneamente en otras dictaduras menos exitosas del continente.

Quienes entregaron al país y sus recursos naturales tan codiciados por las exitosas compañías occidentales a fuerza de una dictadura sangrienta, no se los llamó “vende patrias” sino “salvadores de la libertad”. Las ideas indoctrinadas como un dogma incuestionable (cuestionado en todas las universidades de Estados Unidos, menos en el departamento de Friedman) por una simple decisión estratégica de las agencias de Estados Unidos, no se las llamó “ideas extranjeras”.

Fue una operación perfecta, o casi perfecta. Otro típico caso de “ideología reversa”. La mafia neoliberal (a través de sus voceros más pobres, es decir fanáticos) se encargó siempre de acusar a cualquier grupo universitario o de activistas sociales o de intelectuales críticos de practicar las ideas del teórico marxista italiano Antonio Gramsci. Sin embargo, si bien la izquierda tradicional fue gramsciana por su análisis de la realidad y por su natural resistencia crítica al poder (que se expresa y consolida por el sentido común prefabricado), la derecha internacional fue siempre gramsciana en la aplicación del poder a través de las ideas colonizadas.

Se puede ocupar un país, se puede imponerle un gobierno títere por un tiempo limitado, pero si el objetivo es permanecer, la única forma posible es colonizar las ideas de un pueblo hasta inocularlas con un interés parasitario que con el tiempo terminarán adoptando como propias. Tan propias que cualquier cosa que suene diferente, como la recuperación soberana de sus recursos, será aplastada con calificativos como “ideas foráneas” ―y sus propulsores “vende patrias”.

Pero a toda esta ingeniería de las ideas que define nuestro mundo hay que sumarle un aliado fundamental: ese miedo que es parte de la condición humana, ese miedo de un mendigo que es capaz de matar y morir por conservar las pocas pero sonantes monedas que le tiró un buen señor a la salida de la iglesia y que le costó todo el día ganar.

El 19 de mayo de 2019, en Morehouse College de Atlanta, el multimillonario invitado a dar el típico discurso moralizador de graduados, Robert F. Smith prometió pagar la deuda de los estudiantes por haber estudiado. La audiencia estalló en llanto. Un gesto noble, sin dudas. Con sus viejas trampas, por lo expuesto desde hace veinte años...


Fuente: https://www.huffingtonpost.es/entry/ideologia-reversa_es_5ce1e87ce4b00735a919554a?utm_hp_ref=es-homepage

domingo, 16 de diciembre de 2018

Condenan a exdirectivos de Ford por complicidad con la dictadura argentina

Dos ex altos cargos de Ford en Argentina condenados por crímenes de lesa humanidad por permitir, entre otros delitos, la instalación de un centro de detención clandestino en la misma fábrica.

Ford Falcón
La multinacional Ford se convirtió en símbolo de la dictadura. En la foto, un Ford Falcon montado en Argentina, un modelo utilizado por las fuerzas policiales y parapoliciales para la guerra sucia.
Exactamente 35 años y dos días de democracia ha tardado la Justicia Argentina en condenar la connivencia entre el poder económico y la dictadura militar que asoló el país entre 1976 y 1983. La sentencia contra dos exdirectivos de la multinacional estadounidense Ford es la primera que recae contra este sector hasta ahora impune, que sostuvo y propició, en muchos casos con una participación directa, el terrorismo de Estado que dejó 30.000 desaparecidos. “Lo imposible solo tarda un poco más”, dicen en la Agrupación Hijos de Desaparecidos (Hijos). Pero llega.

El Tribunal Oral Federal nº1 de San Martín, en Buenos Aires, condenó al entonces jefe de manufactura, Pedro Müller, y al responsable de seguridad de la planta que la automotriz tenía en la localidad de General Pacheco, Héctor Francisco Sibilla, a 10 y 12 años de cárcel respectivamente por delitos de lesa humanidad cometidos dentro de la misma fábrica. La sentencia incluye al represor Santiago Riveros, que deberá cumplir 15 años de prisión.

La condena los considera partícipes necesarios de los secuestros, detenciones ilegales y tormentos agravados que sufrieron 24 trabajadores de su plantilla, culpables de señalar a aquellos que debían ser perseguidos, y por permitir la instalación y funcionamiento de un centro clandestino de detención dentro de la propia fábrica.

Ya hay centenares de militares y policías imputados y cumpliendo penas de prisión, también representantes de la Iglesia, como el cura Christian Von Wernich. La condena a los exdirectivos de la multinacional Ford cierra el círculo y abre nuevas expectativas respecto a otras causas en las que están imputadas las personas responsables de empresas en las que la persecución política contra los trabajadores y trabajadoras se utilizó como arma de contención de la protesta social y laboral.

Como aclaró uno de los abogados de las víctimas, Tomás Ojea Quintana, este es un primer paso en que se ha condenado a personas, a individuos que ocupaban puestos de relevancia en la empresa, pero su próximo objetivo “es la sociedad Ford, que sea la empresa la que rinda cuentas.

Hasta el momento en Argentina solo había un antecedente en que la Justicia avanzara contra la responsabilidad empresarial en el genocidio de Estado. Una causa por la que en marzo de 2016 se condenó a 12 años de cárcel al dueño de la empresa de autobuses La Veloz del Norte, Marcos Levin, pero el juicio fue anulado por la Cámara de Casación Penal. Hace apenas dos meses, en septiembre de 2018, la Corte Suprema ha ordenado reabrir la causa.

Un símbolo

Pocas marcas como Ford tienen una vinculación tan fuerte con la dictadura. En casi todos los relatos de los llamados “años de plomo” e incluso en el libro Nunca Más, editado por la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (Conadep), siempre aparecen los coches de esta marca en el recuerdo nítido de las víctimas.

En Argentina decir Ford Falcon es decir Dictadura Militar. El color verde oliva de todas las unidades, chirrido de las ruedas y el olor a neumático quemado al salir disparados tras un secuestro, el ruido del motor en una esquina esperando un objetivo. Los golpes en los asientos traseros, el encierro en el baúl posterior.

Falcon fue el modelo de la multinacional estadounidense que los militares eligieron como medio de desplazamiento para sus “grupos de tareas”, las unidades policiales y militares dedicadas al secuestro en las calles de todo el país.

Solo en los primeros dos años de dictadura, entre marzo de 1976 y 1978, el Gobierno argentino —por entonces bajo las órdenes del dictador Jorge Rafael Videla— encargó la compra de 269 coches del modelo Falcon. A la par de un gran socio comercial, Ford se convertía en un cómplice de los años más negros del pasado reciente de Argentina.

El juicio por el secuestro y torturas de 24 trabajadores de la planta de General Pacheco ha demostrado que la misma empresa habría facilitado a los militares listas con los nombres del personal considerado sedicioso, pero muy especialmente de aquellos delegados sindicales que encabezaban los reclamos laborales de mejoras salariales y condiciones de trabajo.

En una época en que el tejido organizativo en las clases trabajadoras mostraba un músculo inusual, ésta metodología era la más común en las fábricas del país. Y no fueron pocas las empresas, de todos los rubros —también periodísticas— que notificaban a sus plantillas que si mantenían las demandas sindicales y laborales su situación podía complicarse. Amenazas veladas que se convertían en secuestros y torturas, en muerte o desaparición de quienes osaban seguir el camino de la lucha y las reivindicaciones.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/argentina/condenan-a-exdirectivos-de-ford-por-complicidad-con-la-dictadura-argentina

martes, 11 de septiembre de 2018

Las asignaturas pendientes para el fin de la impunidad en Chile tras la dictadura de Pinochet

En medio de un fuerte debate por el relato de la memoria histórica, familiares de las víctimas de la dictadura exigen justicia.

Cementerio de Santiago de Chile
 El aire es distinto los 11 de septiembre en Chile: más denso, pesado. Como si el recuerdo doloroso se hiciera presente en la memoria, destilando una especie de atmósfera que impregna todo y a todos. Este año, la sensación probablemente será aún más intensa porque la cifra es redonda: se cumplen 45 años del golpe de estado de Augusto Pinochet que desembocó en 17 años de dictadura (1973-1990).

Chile llega a la fecha con el debate sobre memoria histórica reabierto tras diversos episodios que han agitado el clima social. La sala penal del Tribunal Supremo dejó en libertad condicional a seis ex oficiales condenados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. Todos ellos cumplían penas de entre 5 y 10 años de cárcel, pero sólo permanecieron dos años y medio en el penal de Punta Peuco, un centro reservado exclusivamente para los culpables de crímenes cometidos durante el régimen pinochetista y donde viven bajo unas condiciones de privilegio y comodidad inimaginables en una cárcel común.

La resolución judicial ha provocado una ola de críticas tanto de las organizaciones de derechos humanos como de los políticos de la oposición. De hecho, un grupo de parlamentarios –liderados por el Partido Comunista– ha impulsado una acusación constitucional contra los tres jueces responsables de la puesta en libertad. De aprobarse, los jueces serían inhabilitados.

En plena polémica por la decisión de los magistrados, el presidente Sebastián Piñera designó al historiador Mauricio Rojas como nuevo ministro de Cultura, en un cambio de gabinete improvisado. Piñera –de tendencia liberal y conservadora– hizo su elección sin considerar unas opiniones sobre el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos que Rojas publicó en uno de sus libros en 2013: "Más que un museo (...) se trata de un montaje cuyo propósito, que sin duda logra, es impactar al espectador, dejarlo atónito, impedirle razonar”, escribió entonces. La prensa se demoró apenas un día en recuperar el texto y publicarlo. El aluvión de críticas que cayeron sobre Rojas obligó al presidente a aceptarle la renuncia sólo cuatro días después de haber asumido el cargo.

Activistas por los derechos humanos con pancartas con imágenes sobre los desaparecidos durante la dictadura de Pinochet - Reuters
Activistas por los derechos humanos con pancartas con imágenes de los desaparecidos durante la dictadura de Pinochet - Reuters
 Las organizaciones también piden la renuncia del ministro de Exteriores, Roberto Ampuero, porque además de colaborar en el libro de Rojas, en 2015 participó en un evento en defensa de la dictadura organizado por militares en retiro.

“Desde los 90 nuestro país ha intentado cumplir con los pactos que se tomaron antes del término de dictadura y que aseguraron la impunidad, pero ahora se está agravando una situación que ya era grave porque el gobierno busca sellar esa impunidad”, explica a Público Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD). “Desde el Estado se están instalando conductas negacionistas, se nombran autoridades vinculadas al genocidio y se relativizan las violaciones de derechos humanos”, indica la activista. 

Verdad, justicia y reparación
La sacudida del último tiempo ha servido para volver a instalar las demandas que las organizaciones de familiares de las víctimas llevan años reivindicando. Reclaman el cierre definitivo de la cárcel de Punta Peuco, una de las promesas más esperadas de la expresidenta Michelle Bachelet, pero que dejó sin cumplir al terminar su mandato. El recinto hoy acoge a más de 160 condenados.
Otra queja es por el desinterés de los representantes políticos para activar las iniciativas legales que han sido ingresadas en el Congreso para avanzar en verdad, justicia y reparación. Es el caso del proyecto de ley que busca excluir de los beneficios carcelarios a los condenados por causas de violaciones de derechos humanos. Esta iniciativa tiene más de 20 años y, de haberse aprobado, hoy el Tribunal Supremo no habría podido liberar a los seis exmilitares.

El silencio ha sido otro de los grandes aliados de la impunidad en Chile
Tampoco avanzó un proyecto para reinterpretar el Decreto Ley de Amnistía (1978) y declarar los delitos de lesa humanidad como “imprescriptibles e inamnistiables”, ni tampoco pasó nada con la propuesta para prohibir a los exmilitares sentenciados el uso del uniforme, la recepción de condecoraciones, o el ejercicio de ningún cargo en la administración pública ni en las fuerzas armadas.

“Los gobiernos que han existido en este país en 28 años no han tenido la voluntad política de entregar elementos y herramientas para avanzar. Lo único que hemos tenido durante estos años es justicia en la medida de los posible, no la justicia que necesita una sociedad basada en una democracia real”, lamenta Alicia Lira, presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP).

El silencio ha sido otro de los grandes aliados de la impunidad en Chile. Si bien se pusieron en marcha cuatro comisiones de la verdad –Rettig (1990), Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación (1992), Valech (2003) y Valech II (2996)– que publicaron sus respectivos informes, las presiones del ejército evitaron que salieran a la luz determinados contenidos.

La entrada al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile - Reuters
La entrada al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile - Reuters
Los antecedentes de la Comisión Valech –sobre víctimas de tortura y presos políticos– están bajo un secreto de 50 años e incluso el poder Poder Judicial tiene vetado el acceso. Torturadores y criminales se esconden bajo un silencio que cuando se rompa la muerte ya se habrá llevado a todos los señalados. Los antecedentes de las otras comisiones quedaron reservados exclusivamente a los Tribunales de Justicia.

Demasiado tarde
El pasado mes de julio, condenaron a nueve exmiembros del ejército por su responsabilidad en el homicidio del cantautor Víctor Jara, ocurrido en septiembre de 1973. La pena máxima fue de 15 años. “Estos crímenes cometidos desde el Estado están realizados para que nunca se puedan resolver", dijo entonces el abogado de la familia del artista chileno.

El brigadier Miguel Krassnoff y el general Manuel Contreras, dos personajes que jugaron un rol clave bajo las órdenes del dictador, acumularon 655 y 529 años de cárcel, respectivamente. Contreras, pero, murió en 2015 habiendo pasado diez años entre rejas.
Más suerte tuvo Pinochet, que logró morir en casa y sin ni siquiera ser enjuiciado por su responsabilidad en los crímenes de tortura, ejecución y desaparición forzada que dejaron más de 40.000 víctimas y miles de exiliados. De hecho, con la llegada de la democracia, el exdictador mantuvo su cargo al frente del ejército y en 1998, tras abandonar ese cargo, se convirtió en el primer senador vitalicio de la historia de Chile.

Pese a todas las atrocidades cometidas durante su régimen –y gracias a una supuesta demencia irreversible–, la justicia chilena sólo logró condenarlo por malversación de fondos, en un caso vinculado al Banco Riggs de Estados Unidos, donde disponía de distintas cuentas secretas. De hecho, la Corte Suprema chilena ordenó recientmente la incautación de 1,6 millones de dólares a su familia por este caso. De todo el resto, salió impune.
“Esa realidad cambia en un país cuando su máxima autoridad asume sus obligaciones internacionales, como ocurrió en Argentina”, afirma Lorena Pizarro. “Allí juzgaron a los ministros que permitieron el genocidio, Videla murió en la cárcel, los condenados van a una cárcel común, sus condenas son ejemplificadores y se persigue también a los civiles que fueron cómplices. En Chile eso no ha sido una realidad”, precisa.

Las palabras que los familiares de las víctimas escucharon en 1991 de la boca del entonces presidente Patricio Aylwin han sido el sello de la transición chilena: “Sabemos que, por las limitaciones propias de la condición humana, la justicia perfecta es generalmente un bien inalcanzable en este mundo, lo cual no obsta a que todos anhelemos siempre la mayor justicia que sea posible”, dijo entonces el mandatario. Y así ha sido. En Chile, la justicia ha llegado demasiado tarde. Eso, si es que ha llegado.

miércoles, 4 de julio de 2018

Un juez chileno condena a nueve ex militares por la muerte del cantautor Víctor Jara


Una pareja rinde homenaje a Víctor Jara, cantautor asesinado durante la dictadura de Pinochet. REUTERS
El juez chileno Miguel Vázquez condenó a nueve militares en retiro por el asesinato del afamado cantautor Víctor Jara, acribillado días después del golpe de Estado que instaló la dictadura de Augusto Pinochet, en 1973, informó este martes el Poder Judicial.

Jara, una de las voces más reconocidas de Chile, fue detenido, torturado y asesinado de 44 balazos días después de instalada la dictadura de Pinochet, el 11 de septiembre de 1973.

"El ministro en visita de causas de derechos humanos Miguel Vázquez Plaza condenó a 9 miembros del Ejército en retiro por su responsabilidad en los homicidios del cantautor Víctor Jara Martínez y el ex director de prisiones Littre Quiroga Carvajal, ocurridos en septiembre de 1973 en Santiago", indicó un comunicado de prensa del Poder Judicial.

El magistrado sentenció a Hugo Sánchez Marmonti, Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Ernesto Bethke Wulf, Juan Jara Quintana, Hernán Chacón Soto y Patricio Vásquez Donoso a 15 años y un día por su responsabilidad como autores de ambos homicidios.

Asimismo, sentenció a todos a otros tres años de presidio por su responsabilidad como autores de secuestro simple de ambas víctimas.

En tanto, el oficial Rolando Melo Silva fue condenado a 5 años y un día de presidio por su responsabilidad como encubridor de ambos homicidios y 61 días de presidio por encubrir los secuestros.

Jara, miembro del Partido Comunista, fue detenido en la Universidad Técnica del Estado, donde ejercía como profesor, el 12 de septiembre de 1973, un día después del golpe que derrocó al entonces presidente socialista Salvador Allende, de cuyo proyecto era ferviente defensor.
Inmediatamente fue encarcelado junto a otras 5.000 personas en el estadio Chile, un recinto deportivo en el centro de Santiago que hoy lleva su nombre, donde fue reconocido por militares que lo torturaron brutalmente hasta causarle la muerte


Fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2018/07/03/5b3bdae922601d392c8b45d2.html

domingo, 24 de junio de 2018

Chile ordena decomisar 5,1 millones de dólares y propiedades a Pinochet

El tribunal ve acreditada la "sustracción de fondos públicos que fueron destinados a acrecentar ilegítimamente el patrimonio" del dictador chileno

Augusto Pinochet.
Augusto Pinochet.
 La Corte Suprema decretó el decomiso de 5,1 millones de dólares y propiedades del fallecido dictador Augusto Pinochet, en el llamado caso Riggs, relativo a las cuentas secretas que éste tenía en bancos en el extranjero, se informó hoy.

En fallo dividido, los jueces acogieron el recurso de casación de forma interpuesto por el Consejo de Defensa del Estado tras la sentencia de la Tercera Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago que revocó la resolución del entonces instructor del caso Riggs y juez especial de la Corte Suprema Manuel Antonio Valderrama.

Según difunde hoy El Mercurio, el tribunal de alzada había sostenido que se acreditó la "sustracción de fondos públicos que fueron destinados a acrecentar ilegítimamente el patrimonio" de Pinochet, pero revocó el fallo de Valderrama ya que la obligación penal se extingue por la muerte del responsable y determinó la devolución de dineros y bienes a la familia.
Ahora, tras la resolución del máximo tribunal, los jueces Milton Juica (presidente), Lamberto Cisternas, Gloria Ana Chevesich, Andrea Muñoz y Jorge Dahm se reunirán este lunes para afinar los detalles del decomiso y resolver las propiedades de Pinochet que deberán ser devueltas al fisco, listado que no está claro.

Además, la Suprema mantendrá las condenas de primera instancia y que habían sido revocadas por el tribunal de alzada, a cuatro años de libertad vigilada, decretadas contra uniformados retirados por malversación de caudales públicos. Todos ellos acusados de "sustraer" fondos reservados que tenían a su cargo y que pertenecían al Presupuesto nacional, que fueron traspasados a cuentas de Pinochet para "manutención de su familia".

En 2010 un estudio de la Universidad de Chile determinó que Augusto Pinochet acumuló una riqueza superior a 21,32 millones de dólares, de los que 17,86 millones no tenían una justificación contable. La investigación judicial se abrió en 2004, primero a cargo del juez Sergio Muñoz, después de que una subcomisión del Senado de Estados Unidos revelara la existencia de las cuentas secretas en el Riggs Bank de Estados Unidos y otras entidades financieras.

El descubrimiento se hizo en medio de las indagaciones abiertas a raíz de los atentados de 2001 en las Torres Gemelas y el Pentágono. Al morir, en diciembre de 2006, Pinochet estaba procesado en el caso Riggs por fraude al fisco y falsificación de pasaportes, y desaforado (paso previo al procesamiento) por malversación de fondos públicos.

En octubre de 2007, el juez Carlos Cerda, el segundo a cargo del caso, procesó a 23 familiares y colaboradores del fallecido dictador por malversación de caudales públicos, pero un mes después la Corte Suprema revocó 15 de los procesamientos. Esa medida benefició, entre otros, a la viuda de Pinochet, Lucía Hiriart; a sus cinco hijos; a su antiguo albacea, Óscar Aitken, y al contable José Sobarzo.

En octubre de 2008, el pleno de la Corte Suprema de Chile decidió reemplazar a Carlos Cerda por el juez Manuel Valderrama. En 2013, el juez Valderrama decidió cerrar una parte de la investigación que buscaba determinar si el tráfico de armas fue uno de los métodos con que Pinochet incrementó su fortuna a 21 millones de dólares. Con ello, quedaron absueltos el exdirector de la Fábrica de Armamentos del Ejército (Famae) Luis Iracabal, y el ingeniero y brigadier retirado Gustavo Latorre, ambos procesados por supuestos pagos de comisiones ilegales a civiles y militares en el marco de la compra de 202 tanques Leopard I que Chile hizo a Holanda en 1998.

Pero quedaron en firme los procesamientos por malversación de los generales retirados Ramón Castro, Jorge Ballerino y Sergio Moreno Saravia, y los de los coroneles en igual situación Eugenio Castillo Cádiz, Gabriel Vergara y Juan McLean, quien este miércoles fueron absueltos.

Los dos primeros fueron quienes presuntamente abrieron la primera cuenta de Pinochet en el Riggs, mientras que Moreno Saravia fue procesado por haber supuestamente traspasado 23.721 dólares correspondientes a gastos reservados entre dos cuentas.


domingo, 3 de junio de 2018

Fallo ordena a nieta de Pinochet a devolver terrenos indígenas en región de Los Lagos

Francisca Ponce Pinochet, también hija de Julio Ponce Lerou, había exigido como propios unos terrenos pertenecientes a la comunidad Llanquilef de Puyehue.

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 La Corte Suprema falló en contra de la nieta de Augusto Pinochet para que devuelva unos terrenos que se había apropiado, pero que históricamente pertenecieron a la comunidad Llanquilef de Puyehue, en la región de Los Lagos.

Francisca Ponce Pinochet, también hija de Julio Ponce Lerou, deberá abandonar las tierras luego que el máximo tribunal desestimara la legitimidad de su demanda de reclamación por considerar que los terrenos, de carácter ancestrales, no están inscritos a su nombre, sino que a una sociedad de la que forma parte.

De esta manera la cuarta sala revocó el fallo anterior que había favorecido a la nieta del fallecido dictador y que obligó a la familia mapuche a abandonar la tierra en disputa.

Según la información de radio Cooperativa, los favorecidos fueron el matrimonio conformado por Anatolio Guerrero y por Juana Llanquileo, nietos de los dueños originales.

La resolución expone que "la ocupación del predio por parte de los demandados se produjo el 14 de mayo de 2014 y se mantiene hasta la fecha, sin embargo, la actora es poseedora de derechos y acciones sobre el mismo sólo a partir de abril de 2015".

lunes, 21 de mayo de 2018

Confirman que hubo vuelos de la muerte

Por primera vez en Chile procesan a represores por arrojar personas vivas al mar
 El testimonio clave para el procesamiento fue el del suboficial Juan Guillermo Orellana Bustamante, mecánico tripulante del helicóptero militar H225 Puma, que despegó una mañana de los primeros días de octubre de 1973.

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Krassnoff, condenado a más de 400 años, fue acusado de tirar personas vivas al mar.
 La Justicia chilena procesó por primera vez a militares por haber arrojado a personas vivas al mar durante la dictadura militar de Augusto Pinochet. “El ministro Jaime Arancibia de la Corte de Apelaciones de Valparaíso ha logrado un procesamiento que nos parece histórico”, declaró ayer a PáginaI12 Magdalena Garcés, abogada de Londres 38, un ex centro de detención y exterminio, ahora espacio de la memoria y organismo de derechos humanos que actúa como querellante de la causa.

El juez Jaime Arancibia Pinto dictó el procesamiento contra Miguel Krassnoff Martchenko, Richter Nuche Sepúlveda, Emilio de la Mahotiere y Carlos Mardones Díaz, por asociación ilícita y secuestro calificado de los detenidos desaparecidos Ceferino Santis Quijada, Luis Norambuena Fernandois y Gustavo Farías Vargas. El procesamiento ocurrió el 9 de mayo pero se dio a conocer este fin de semana en medios chilenos.

El testimonio clave para el procesamiento fue el del suboficial Juan Guillermo Orellana Bustamante, mecánico tripulante del helicóptero militar H225 “Puma” que despegó una mañana de los primeros días de octubre de 1973 y desde el que se arrojó vivos al mar a Quijada, Fernandois y Vargas.

Orellana Bustamente dio detalles precisos no sólo de las personas que estaban detenidas desaparecidas, sino también de los otros tripulantes del helicóptero y de la fecha en la que fue llevado a cabo el vuelo de la muerte. Otro mecánico tripulante del helicóptero con que se encontró el “Puma” al aterrizar luego de la operación en el club de golf en Rocas de Santo Domingo confirmó el testimonio de Orellana Bustamante. Toda esta información fue comparada con los datos que se tenían sobre las fechas en que habían sido detenidos y, por ello, se pudo procesar a los militares.

 Hasta que se conoció el testimonio de Orellana Bustamante los casos anteriores de vuelos de la muerte no habían podido prosperar porque los testigos, también mecánicos  tripulantes de los helicópteros, no eran capaces de identificar a las víctimas que eran arrojadas al mar, ya que en muchos casos estaban envueltas en sacos y estaban inmóviles (adormecidos o muertos). Entonces, al no haber cuerpo y no poder identificar a las víctimas, no había enjuiciamiento posible .El viernes 18 la defensa de los dos procesados que se encuentran en prisión preventiva apeló para que puedan continuar el proceso en libertad. Se le otorgó a uno de ellos, Mardones Díaz, alegando que a sus 91 años se encontraba en muy mala salud y que había tenido un accidente cardiovascular. De la Mahotiere y Krassnoff ya se encuentran cumpliendo condenas por otros crímenes cometidos durante la dictadura. Según el testimonio de Orellana Bustamante, levantado por el medio digital chileno El Dínamo, fue Krassnoff –quien suma más de 400 años de condena por crímenes de lesa humanidad– quien arrojó al mar a los detenidos desaparecidos aún con vida. “Este sujeto joven le puso resistencia, pero este capitán igual lo tomó de las axilas, lo giró hacia la puerta y lo lanzó al mar. Aquí hay un detalle: el capitán, al empujar hacia abajo, el sujeto apoya los pies en el carenaje del tren de aterrizaje, se produce una lucha, o sea un forcejeo y, visto esto, lo vuelve a tirar de las axilas, lo despega del tren de aterrizaje y ahí lo lanza hacia el mar”, relató el suboficial retirado sobre una de las víctimas. “Por estos testimonios, los querellantes buscan que se procese también los militares por homicidio calificado,” señaló Garcés. “Con este caso seguimos avanzando pero queda mucho por hacer, sobre todo en lo que se refiere a la estructura de mando de la dictadura.”

El único antecedente de oficiales del ejército condenados por haber arrojado al mar a detenidos desaparecidos fue en el caso de Marta Ugarte.  El 12 de septiembre de 1976, un pescador encontró en la playa Las Ballenas, en Los Molles, a 182 kilómetros de Santiago, el cuerpo de Marta Ugarte, de 42 años, militante del partido comunista y detenida por la DINA. Su cuerpo terminó en la playa. Tenía casi todos los huesos rotos, la piel quemada y le faltaba un pedazo de lengua. La prensa dijo que había sido un crimen pasional.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/115998-confirman-que-hubo-vuelos-de-la-muerte

jueves, 15 de febrero de 2018

Las 80 españolas que mató Videla

Distintos expedientes de la embajada española en Argentina describen los horrores padecidos por las mujeres que fueron secuestradas y asesinadas por la dictadura. Entre ellas figuran diez embarazadas que dieron a luz en cautiverio. La dictadura les robó a sus criaturas. Cinco de ellas, hoy personas adultas, siguen sin conocer su historia. 

Felicidad Abadía, Alicia Estela Segarra, Ana Corral y Dominga Abadía (de izda a dcha).
Felicidad Abadía, Alicia Estela Segarra, Ana Corral y Dominga Abadía (de izda a dcha).

 Manos atadas. Ojos vendados. Rodillas al suelo. Y de repente, un disparo. Entonces las manos, los ojos, las rodillas y hasta el corazón caen en una fosa cavada minutos antes por la propia víctima. Se acabó todo. O quizás empezó algo, porque allá donde terminó la vida de Ana Corral Romano, una adolescente de apenas 16 años, arrancó el calvario de quienes llevan una eternidad preguntándose dónde está. Es una pregunta dolorosa e imborrable. Es, al mismo tiempo, parte del castigo que impusieron los verdugos: te matamos, pero jamás le diremos a los tuyos dónde te enterramos.

Ana Corral era nieta de españoles, por lo que oficialmente era considerada una ciudadana hispano-argentina. Por tales motivos, su caso se convirtió en un expediente de la Embajada de España en Buenos Aires. Los archivos que hablan de su búsqueda estuvieron muchos años a oscuras, guardados bajo llave, en algún salón de la representación diplomática. Ahí está, precisamente, la otra parte de la tragedia: te matan, no dicen a nadie dónde reposan tus huesos… y quienes deben pedir explicaciones y reivindicarte allá donde haga falta prefieren convertirte en una carpeta que hoy, escaneada, pesa 12,5 megas.

Casi 42 años después del golpe de estado en Argentina, Pikara Magazine ha accedido a los expedientes de 80 mujeres vinculadas familiarmente a España que fueron brutalmente asesinadas por el régimen de Jorge Rafael Videla. Las estadísticas señalan que diez de ellas habían nacido en territorio español, mientras que otras 70 se encuadraban dentro de la categoría de “hispano-argentinas”.

Alicia Estela Segarra, en la imagen guardada en su expediente de desaparecida.
Alicia Estela Segarra, en la imagen guardada en su expediente de desaparecida.
 En al menos diez casos, las víctimas se encontraban embarazadas y dieron a luz durante el periodo en el que permanecían secuestradas. O lo que es lo mismo, los asesinos esperaron a que parieran para matarlas. ¿El objetivo? Robarles a sus criaturas recién nacidas, que se convertirían en otro ‘botín de guerra’ de la dictadura. Seis de esos diez bebés son hoy adultos que siguen sin conocer la verdad. Sin saber que “mamá y papá” no son ni mamá ni papá, sino unos apropiadores de criaturas. Y que sus madres, sus verdaderas madres, están desaparecidas.

Entre esas madres asesinadas y esos hijos robados están Alicia Estela Segarra, nieta de almerienses, y la criatura que tuvo algún día de diciembre de 1978 o enero de 1979. Para entonces, ella llevaba varios meses en manos de los salvajes torturadores de la dictadura argentina. La habían secuestrado el 21 de junio de 1978 en Buenos Aires junto a su pareja, Carlos María Mendoza. Ambos tenían 22 años y una vida por delante.

Un par de días después, la muerte se acercó hasta el hogar de Laura Segarra, hermana de Alicia. Pero no una muerte cualquiera, sino la más terrible que un ser humano pueda imaginar. A Laura, de 18 años, la cogieron junto a su novio, Pablo Torres, en Merlo –un barrio de la capital argentina- y la llevaron al Club Atlético, nombre muy deportivo para un sitio nada saludable: así se llamaba uno de los campos de concentración que funcionaron en Buenos Aires durante los años 70. Al igual que Estela, Laura también estaba embarazada. Le faltaban diez días para dar a luz. No sabía el sexo. Si era niño le pondrían Guillermo. En caso de que fuese niña, Angélica. Hoy es otro caso sin resolver: su hijo o hija fue robada y entregada a familias de militares o civiles cómplices. Laura, tal como ocurrió con su hermana Estela, fue asesinada poco después del parto. Su cadáver jamás apareció.
La madre de Alicia y Laura es una de las Abuelas de Plaza de Mayo que aún hoy sigue buscando a sus nietos. No en vano, en los papeles que forman parte de los expedientes de sus hijas figuran sus continuas gestiones ante la Embajada española para pedir ayuda. Al igual que en otras decenas de casos, los diplomáticos redactaron notas oficiales para preguntar a las autoridades militares por el paradero de ambas jóvenes hispano-argentinas. Si bien cambiaban las palabras, la respuesta siempre era la misma: “no hay constancia”; “se desconoce el paradero”; “resultados negativos”.

Trabajadoras asesinadas
Dolor y más dolor. No hay palabra en estas 80 carpetas que transmita un mínimo de esperanza. Es como leer un libro a sabiendas de que el final ya está escrito. Un libro en el que los malos no se conforman con ganar (o pretendidamente ganar). Necesitan también secuestrar, torturar, violar… o fusilar junto a una fosa, como hicieron con Ana Corral. O con las hermanas Dominga y Felicidad Abadía Crespo, dos jóvenes oriundas de Zamora que trabajaban en una fábrica de cerámica en Buenos Aires. Un día tuvieron la osadía de pedir mejoras laborales. Y otro día las secuestraron. El calendario del horror decía que era 2 de noviembre de 1977. El reloj del espanto marcaba las 23.45.

“Me ha relatado el atribulado padre que la detención se produjo el día 2 de noviembre de 1977 en su domicilio particular (…). Según los informes del señor Abadía, la detención de sus dos hijas fue realizada por un grupo de personas quienes, titulándose policías, amedrentaron arma en mano a toda la familia antes de sacar por la fuerza de su domicilio a sus hijas”, relató el entonces embajador de España en Argentina, Enrique Pérez Hernández, en una carta enviada al General Santiago Omar Riveros, un siniestro personaje que dirigió Campo de Mayo, otro gigantesco campo de concentración sobre suelo de Buenos Aires.

En el voluminoso expediente de las hermanas Abadía –se trata del caso que generó mayor cantidad de documentos- figura la respuesta de Riveros, quien actualmente se encuentra en prisión por distintos crímenes de lesa humanidad. Hoy es un asesino condenado a cadena perpetua, pero en aquel trágico 1978 era un militar que se reía de las familias desesperadas que buscaban a sus hijas e hijos. “Lamento profundamente la situación por la que atraviesa la familia Abadía Crespo, producto, casi con seguridad, de la delincuencia subversiva”, decía en el último párrafo de su nota. Algunos renglones más arriba negaba tener ni la más mínima información sobre el destino de las hermanas. Lo negó entonces y lo siguió negando después. Gracias a él, los restos de Felicidad y Dominga continúan sin ser localizados.

Respuesta dada a la familia de las hermanas Abadía.
Respuesta dada a la familia de las hermanas Abadía.
 Familias destrozadas
Los archivos del horror también contienen la historia de la malagueña María Gloria Alonso Cifuentes, secuestrada el 28 de junio de 1977 en la ciudad de Mar del Plata. A sus 52 años, esta mujer acumulaba un récord de tristezas y dolores difícil de superar: su familia había sido arrasada al cien por ciento. Su hija María Matilde había desaparecido unos meses antes, mientras que sus otros dos hijos, Daniel y Carmen, habían sido asesinados en diciembre de 1975, cuando Argentina veía muy cerca el inminente golpe de estado que se produciría en marzo de 1976.

En el expediente de Gloria Alonso Cifuentes aparecen varias cartas enviadas desde Málaga por un cuñado suyo, que se presentaba como militar. En sus escritos, el familiar de esta víctima de la dictadura argentina imploraba cualquier dato sobre su paradero y reiteraba que aquella mujer no tenía ningún tipo de vinculación política. También hay notas escritas por otras madres que, al igual que Gloria, buscaban a sus hijas e hijos desaparecidos. Esas mujeres pasarían a la historia bajo un nombre imposible de olvidar: las Madres de Plaza de Mayo. “Sus captores dijeron pertenecer a la Policía Federal”, denunciaban sus compañeras de lucha en una carta que quedaría archivada para siempre en la Embajada de España en Buenos Aires.

Una práctica habitual
Los padecimientos de Gloria, Dominga o Felicidad fueron exactamente los mismos que sufrieron otras tantas mujeres durante la dictadura de Videla. No en vano, distintas investigaciones han permitido concluir que el régimen fue brutalmente cruel con todas y cada una de las mujeres que cayeron en sus manos. “En Argentina, durante la última dictadura militar que gobernó el país entre 1976 y 1983, más del 30 por ciento de las víctimas del terrorismo de Estado fueron mujeres”, describió la investigadora Victoria Álvarez en un informe titulado ‘Género y violencia: Memorias de la represión sobre los cuerpos de las mujeres durante la última dictadura militar argentina’, publicado en 2015 en la revista académica Nomadías, adscrita a la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile.

“Ellas –en tanto detenidas– sufrieron condiciones atravesadas por el abuso sexual, ya sean agresiones verbales (insultos, bromas, burlas y denominaciones impropias, expresiones obscenas, comentarios y tonos lascivos que convierten al cuerpo en objeto); amenazas de abuso sexual y/o amenazas referidas al destino de sus hijos o de sus embarazos; desnudez forzada, requisas vejatorias, tratos humillantes a detenidas y familiares visitantes; embarazos no deseados, inducción del parto, abortos provocados por la tortura, separación y apropiación de los hijos; así como también fueron sometidas a formas de esclavitud sexual, violación y aplicación de tormentos en órganos sexuales”, concluyó Álvarez. Las 80 españolas que mató Videla también pasaron por esa lista de calvarios.


Fuente: http://www.pikaramagazine.com/2018/02/las-80-espanolas-que-mato-videla/

viernes, 26 de enero de 2018

Así ayudó Franco a Hitler en la Segunda Guerra Mundial

El documental 'La batalla desconocida', de Paula Cons, descubre la venta de Wolframio a los nazis.

Franco y Hitler en Hendaya.
Franco y Hitler en Hendaya.

 Los libros de historia repiten lo mismo: España se mantuvo neutral en la Segunda Guerra Mundial. Una actitud de ‘no beligerancia’ que muchos han considerado un movimiento astuto por parte de Franco. En esa pasividad había algo raro, si Hitler había ayudado al dictador durante le Guerra Civil, ¿cómo era posible que ahora no le apoyara igual que había hecho el otro fascista europeo, Benito Mussolini? La respuesta la ofrece el documental La batalla desconocida, de Paula Cons, presentado en la Seminci, y que ofrece una respuesta desoladora: nosotros participamos de forma activa en el mayor conflicto bélico del siglo XX.

Aunque no mandáramos soldados, y desde las enciclopedias se cuente una cosa, la verdad es que los nazis estuvieron aprovechándose del Wolframio producido en Galicia para endurecer su armamento y sus carros de combate. La fiebre del Wolfram hizo que pequeños pueblos gallegos se enriquecieran pronto y que se vieran estampas delirantes, como empresarios encendiendo puros con billetes, pero “tan rápido como llegó ese dinero, se fue”, recuerda la directora a EL ESPAÑOL.

Hitler vio en España y en las minas de aquel mineral que aquí nadie sabía para que se utilizaba, una oportunidad única para mejorar su ejército. Franco se lo proveyó hasta que los aliados se enteraron y dijeron que la situación tenía que acabar. La batalla desconocida cuenta algo que pocas personas saben, y es que España estuvo a punto de ser intervenida. EEUU tenía claro que quería invadirnos si no dejábamos de dar Wolframio a los nazis, y fue la diplomacia de Churchill la que le paró en seco. La condición era que tenía que parar el mercado negro que habían creado.

Para Paula Cons esta historia “era la gran historia que quedaba por contar en Galicia”, y se obsesionó con ella. Primero se puso manos a la obra con un proyecto de ficción llamado Lobos sucios sobre la misma temática, que se estrenó el año pasado con ella de productora y guionista. Cuando acabó el filme se habían quedado demasiadas cosas en el tintero, así que arrancó con este documental. “Ahora me doy cuenta de que cuando acabó la película todavía no tenía ni idea del tema. En Galicia se sabe mucho en determinadas zonas, pero no es la típica leyenda urbana”, cuenta la directora a EL ESPAÑOL.


domingo, 30 de abril de 2017

40 años de resistencia y dignidad, 40 años de las Madres de la Plaza de Mayo

El 30 de abril de 1977 catorce madres se encontraban en Buenos Aires ante la enésima puerta de una institución, a la espera de respuestas sobre el posible paradero de sus hijas e hijos, desaparecidos tras el golpe militar de Videla.

Foto: Asociacion Madres de Plaza de Mayo

 El 30 de abril de 1977 catorce madres se encontraban en Buenos Aires ante la enésima puerta de una institución a la espera de respuestas sobre el posible paradero de sus hijas e hijos, desaparecidos tras el golpe militar, pero aquel día sería distinto.

Una de ellas, Azucena Villaflor, propuso llevar su protesta a la Plaza de Mayo, hasta lograr que Videla les recibiera. Una semana después, otras madres se sumaron a su protesta frente a la Casa Rosada. Entre ellas, estaba Hebe de Bonafini, la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo desde 1979.

A pesar de las amenazas y la represión, las movilizaciones continuaron hasta el final de la dictadura. Terminada esta, las Madres de Plaza de Mayo siguieron reclamando justicia, llegando a ocupar la Casa Rosada y la Catedral de Buenos Aires.

En agosto de 2016 conmemoraron sus 2000 jueves en la Plaza de Mayo por "nuestros 30.000 hijos que sembraron con su sangre el amor a la patria y le crecieron millones de jóvenes con ese mismo amor a la patria, que somos todos".

Y 40 años después siguen reclamando justicia.


Fuente: http://www.publico.es/sociedad/40-anos-resistencia-dignidad-40.html