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martes, 6 de septiembre de 2022

La proeza de los Repair Café: una red mundial de voluntarios que reparan aparatos sin instrucciones del fabricante

Creada en 2009 en Holanda, uno de los países europeos con más cultura de la segunda mano, este movimiento alcanza ya 2.350 centros en 40 países 

La fundadora de la red Repair Café, Martine Postma Johanna Minnaard

 Es sábado a mediodía y el centro social del noreste de Ámsterdam empieza a bullir. Vecinos de distintas edades toman asiento tras mesas que se llenan de herramientas, bobinas de hilo y tazas de café. Otros van llegando con aparatos de todo tipo bajo el brazo, desde un libro electrónico hasta una tostadora o un reloj de cocina. Estamos en uno de los 26 Repair Café que hay en la capital holandesa, espacios de encuentro donde, al menos una vez al mes y de manera gratuita, voluntarios que reparan se ponen al servicio de usuarios que buscan ayuda para arreglar un objeto estropeado. Hoy también ha venido Martine Postma (52 años), fundadora de esta iniciativa que arrancó hace 13 años en los Países Bajos y que hoy suma más de 2.350 de estos cafés repartidos por 40 países de todo el mundo. 

“Cuando empecé no podía imaginar que llegaría tan lejos: tenía la firme intención de crear una red de centros vecinales para reparar cosas en cada provincia, pero a nivel nacional”, relata Martine. Todo empezó en una sala de teatro de su ciudad, Ámsterdam. Una mañana de octubre de 2009, tras seis meses pensando en el proyecto, logró reunir a artesanos y mecánicos de su barrio, desde un carpintero a un reparador de bicis, e invitó a todos los vecinos a llevar aquello que tuvieran por casa que necesitara un arreglo.

La jornada resultó ser un éxito. Había nacido el primer Repair Café. “Durante 20 años trabajé como periodista, los últimos me dediqué en exclusiva a la información ambiental. Sentí que tenía que pasar a la acción, que en lugar de informar debía crear algo que ayudara a cambiar el comportamiento de la gente”, explica. Lo que en aquellos años nació como un movimiento minoritario para contrarrestar el actual modelo de consumo se ha ido convirtiendo en una inmensa comunidad global de ciudadanos defensores del derecho a reparar. “En los últimos años reparar ha empezado a considerarse como algo normal, que se puede hacer y que se debe intentar, que puede ser divertido e instructivo y de lo que uno no debería avergonzarse”, incide esta experiodista.

En su país, donde la cultura de la segunda mano y de la reutilización está bien asentada, Repair Café cuenta con el mayor número de centros, 524. En España hay 14; en Francia y Alemania se cuentan por cientos y el último acaba de abrir sus puertas en Taiwán. La red no para de crecer, si bien la gran mayoría se localiza en países con un alto índice de desarrollo humano. “Cuanto mayor es la riqueza de un país menos se repara, porque según la lógica que se ha instalado, sale más barato comprar un aparato nuevo que llevar a arreglar el viejo. Pero esto no puede seguir así”, denuncia Martine. “Pasamos de una crisis a la siguiente y la gente es cada vez más consciente de que nuestro planeta no puede aguantar el ritmo actual de consumo, de gasto energético y de contaminación. Al menos en los Países Bajos, este sentimiento está hoy más presente en la población”. 

Desde su fundación, Martine tenía claro que estos lugares debían ser, ante todo, espacios de encuentro donde además de reparar se fortaleciera la cohesión del barrio. En Holanda, este aspecto social y vertebrador ha sido fundamental para su éxito, pues la mayor parte de sus voluntarios son personas mayores y jubiladas que de otra manera no tendrían tanto contacto con los más jóvenes.

Mientras cada Repair Cafe se desarrolla a su manera, con independencia total de la sede y con perfiles de voluntarios muy heterogéneos, existe un problema común a todos ellos: la falta de conocimiento. “Lo vemos en todas partes: la tecnología se ha vuelto tan sofisticada que ya no queda tanto que se pueda reparar con las manos. El fallo del aparato ya no es tan visible. Además, los voluntarios tardan entre 45 minutos y una hora en poder abrirlo y es muy habitual que en las instrucciones no aparezca ninguna indicación, tampoco en Internet, sobre cómo repararlo”, detalla Martine Postma. A pesar de las trabas que ponen los fabricantes, la organización asegura que un 70% de los objetos logra repararse, y en el caso del textil, el porcentaje roza el 100%.

Los aparatos eléctricos son los más difíciles de arreglar: solo uno de cada cuatro se consigue, mientras que entre los electrónicos más habituales –móviles y tabletas– ya son cerca de un 40% los que salen de Repair Café funcionando. Cada vez son más los centros que incorporan este conocimiento, ya sea a través de talleres de formación a voluntarios o con la ayuda de gente más joven que dedica algunas de sus horas libres.

Este grupo, el de los jóvenes, continúa siendo el más escurridizo. “A nuestros Repair Café va sobre todo gente mayor. Los chavales no suelen tener la cultura de la reparación incorporada en su día a día y el ambiente no les atrae”. Para ayudar a que esto cambie, Postma ha presentado una propuesta al Ministerio de Educación de Holanda pidiendo que se incluya una asignatura de reparación en las titulaciones de formación profesional. “Así se podría ofrecer a los jóvenes los conocimientos y la confianza necesarios para atreverse a abrir un aparato y ponerse a arreglarlo”.

La otra manera de acercarse a ellos es abriendo más puntos de entrega a los que llevar el aparato estropeado, también entre semana. Desde hace unos meses la organización está desarrollando un proyecto piloto con uno de los grandes almacenes holandeses de muebles y bricolaje; en cuatro de sus centros todo el que quiera puede dejar su aparato estropeado y un voluntario de uno de los Repair Café de la zona lo recogerá, lo reparará en su casa y lo devolverá al mismo centro para su recogida. Con esta nueva apuesta se pierde el componente social de la idea original, pero se llega a más gente, un objetivo que Martine quiere alcanzar como sea. “Queremos evitar la tentación de tirarlo a la basura porque no se puede esperar a que esté arreglado. Reparar debe ser posible y fácil en todo momento”.

Reparar antes que reciclar

Según un Eurobarómetro de 2020 sobre el impacto de la digitalización en la vida cotidiana, el 77% de los encuestados preferiría reparar sus dispositivos antes que reemplazarlos por uno nuevo, y ocho de cada diez pide a los fabricantes que faciliten su reparación, proporcionando piezas individuales o informando en detalle sobre el funcionamiento del aparato. Esto es también lo que desde Repair Cafe llevan años exigiendo.

La mayoría de los aparatos que tenemos en casa, tanto eléctricos como electrónicos, no suelen durar menos porque se usen más, sino por la obsolescencia programada. “Esto nos lleva a creer que un aparato que tiene cinco años ya está viejo, cuando en la mayor parte de los casos podría funcionar bien otros cinco más”, sentencia Martine. Tampoco las marcas más conocidas son las mejores, si bien las de buena calidad a menudo ofrecen un mayor índice de reparación. Según el estudio que la propia organización realizó en 2018 con los datos de todos los cafés de la red, entre las marcas que obtenían los mejores resultados de reparación destacaban Miéle (68%) y Bosch (62%), seguidas de Philips (59%) y Nespresso (57%). Los aparatos de Samsung (46%), Sony (43%) y HP o Braun (37%) se lograban reparar en menos de la mitad de los casos.

Pero en los últimos años el panorama está cambiando y desde instituciones como el Parlamento Europeo se empieza a hablar del “derecho a reparar” de los ciudadanos europeos, una propuesta que se debatirá este otoño en la Comisión Europea y que promueve un uso más eficiente y duradero de los aparatos eléctricos y electrónicos. En enero de 2021, Francia se convirtió en el primer país de la Unión Europea en introducir un etiquetado para los productos electrónicos en el que se especifica el índice de reparación de cero a 10, un sello que está pendiente de implementarse también en España, tras ser aprobado en 2021 por el Gobierno. Con esto no solo se pretende alargar la vida de los objetos, sino reducir los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos de la UE.

Las últimas cifras publicadas por el Parlamento Europeo muestran cómo solo se recicla un 40% de ellos, sobre todo grandes electrodomésticos como lavadoras y frigoríficos. Otros más pequeños, como ese cepillo eléctrico que se avería, solo representan el 10% de los productos electrónicos reciclados de la UE. Estos son, por otro lado, los productos estrella de los Repair Café, cuya reparación, tal y como publica uno de ellos en el Reino Unido, logra evitar la emisión de 24 kilos de CO2 por cada uno, teniendo en cuenta desde la vida útil del aparato reparado, hasta su peso y la distancia que recorre su propietario para llevarlo a arreglar.

“Al hablar de economía circular tendemos a pensar antes en el reciclaje que en la reparación, cuando esta última opción es más sostenible que la primera”, argumenta Martine Postma. A la idea de otorgar una segunda vida a un objeto se suma la sensación de satisfacción cuando, gracias a nuestro empeño, este vuelve a funcionar. “La autoría y la capacidad para resolver uno mismo un problema es también un motivo de orgullo”, detalla. “Los que reparan tienen el lema if you can't open it, you don't own it (si no puedes abrirlo, no te pertenece). Este sentimiento asociado a la pertenencia, a tener un mayor control sobre los objetos que poseemos es algo a lo que deberíamos volver”. Sobre sus hábitos de consumo, Martine Postma resume: “Compro poco e intento que sea de buena calidad. Mucha de mi ropa es de segunda mano. Y cuando algo se rompe siempre intento repararlo primero aunque me cueste más dinero que reemplazarlo por un nuevo”. 

 Fuente: https://www.eldiario.es/ballenablanca/economia/proeza-repair-cafe-red-mundial-voluntarios-reparan-aparatos-instrucciones-fabricante_1_9280831.html

domingo, 27 de marzo de 2022

El informe que predijo hace 50 años el colapso de la sociedad actual

El trabajo publicado por científicos del MIT en el Club de Roma en marzo de 1972 situó el declive del modelo económico y social a partir del 2020

Los investigadores del MIT y autores del informe «Los límites del crecimiento» Jørgen Randers, Jay Forrester, Donella Meadows, Dennis Meadows y William Behrens
Los investigadores del MIT y autores del informe «Los límites del crecimiento» Jørgen Randers, Jay Forrester, Donella Meadows, Dennis Meadows y William Behrens Club de Roma

 En 1972 El Club de Roma, una institución privada formada por economistas, científicos y políticos de todo el planeta, encargó a un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) un informe que respondiera a la siguiente pregunta: ¿puede el crecimiento económico y material continuar indefinidamente en un planeta finito?.

El grupo de expertos liderados por la doctora y científica ambiental Donella Meadows presentó el informe titulado Los límites del crecimiento cuyos resultados estaban apoyados por un nuevo modelo matemático. El documento ofrecía varios escenarios sobre la evolución de la sociedad en función de una serie de variables como el crecimiento de la población, la contaminación y la disponibilidad de recursos. «Los llamados modelos sobre dinámica de sistemas describen de qué forma interactúan las variables agregadas o conjuntas, que son la suma de muchas. Se parte de un estado inicial, los años 70, y a partir de ahí se introducen diversas situaciones que dan como resultado diferentes futuros», explica Antonio Turiel, físico, investigador del CSIC y experto en recursos energéticos.

Uno de los escenarios que se contempló tomaba como referencia el modelo business as usual o «todo sigue igual». Se daba por hecho que la población crecería con la misma intensidad con la que consume recursos y deteriora el medio ambiente. Sobre este escenario, el texto menciona literalmente que «si la industrialización, la producción de alimentos y el agotamiento de los recursos mantienen las tendencias actuales se alcanzará los límites en cien años».

«La publicación del informe tuvo un gran impacto y recibió críticas muy duras por parte de la comunidad científica, pero sobre todo del ámbito económico ya que ponía en cuestión el paradigma del capitalismo, que no es otro que el crecimiento ilimitado. Hubo una campaña muy potente para desprestigiar los resultados con la clara intención de no hacer ningún cambio», apunta Turiel.

En las décadas posteriores la explotación de nuevos yacimientos de petróleo y la aparición de nuevos recursos lograron enmascarar el problema de raíz. El futuro parecía quitarle la razón a los agoreros. «Lo que la gente nunca ha entendido es que el modelo también tuvo en cuenta que se producirían progresos en cada una de las variables», sostiene el investigador.

  

  La predicción incluye una especie de momento de inflexión, un punto en el que las líneas de las diferentes variables se cruzan. El modelo matemático de los 70 pronosticó que se produciría un declive del modelo social y económico a partir del 2020. «Tal y como apuntaba el informe hace medio siglo las cosas empiezan ahora a ir muy mal. Por desgracia todas las revisiones que se han realizado del trabajo desde su publicación en 1972 reconocen que hemos llegado hasta aquí por medio del peor de los escenarios. En estos momentos nos estamos topando con las contradicciones del sistema», reconoce.

La segunda década del siglo XXI ha comenzado con una pandemia global y continúa con una guerra que está produciendo un encarecimiento de la vida y amenaza con generar un grave problema de abastecimiento de productos básicos. La realidad parece estar reproduciendo la dinámica que conduce al desastre que predijo el informe. «Un colapso no se produce de un día para otro, es un proceso que puede durar décadas, pero todo lo que está pasando nos lleva al escenario que pronosticó el Club de Roma hace justo medio siglo. Quizás la pandemia no entraba en los planes, aunque es una consecuencia más porque estamos chocando contra los límites biofísicos del planeta. La historia nos enseña que un colapso se produce por un daño autoinfligido por las sociedades, por cabezonería. En nuestro caso el culpable es la idea del crecimiento infinito», sostiene.

Además, la crisis sanitaria del covid-19 y el conflicto bélico entre Ucrania y Rusia introducen nuevos elementos que provocan que las matemáticas pierdan predictibilidad. Es decir, ahora mismo resulta difícil saber qué más puede ocurrir. «Creo que esta guerra forma parte de una lucha por los recursos. Y ha llegado para quedarse. Muchos países están anunciando ya un aumento en el gasto militar. Nos estamos preparando para un futuro en el que seremos agresores de otros países para tratar de conseguir sus recursos», concluye Turiel.

El historiador israelí Yuval Harari, autor de Sapiens, advirtió hace unos días a propósito de la situación actual sobre el riesgo que conllevaría que la comunidad internacional priorice ahora el gasto en defensa. Esta nueva estrategia belicista podría ser la estocada final a la crisis climática, el único problema real con dimensiones existenciales. Ayer mismo, el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, afirmó que las medidas a corto plazo que tomen las grandes economías para satisfacer la escasez con las opciones disponibles suponen el riesgo de crear una dependencia de los combustibles fósiles a largo plazo, cerrando la posibilidad de limitar el aumento de las temperaturas globales a 1,5 grados para fin de siglo con respecto a los niveles preindustriales. «Estamos avanzando como sonámbulos hacia la catástrofe climática», aseguró.

Fuente: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/ciencia/2022/03/21/cumplen-50-anos-informe-predijo-colapso-modelo-actual/00031647872514762315155.htm

lunes, 6 de diciembre de 2021

Asesinado defensor ambiental en Perú y otros 4 están desaparecidos

Vista aérea de dragas de la minería ilegal en en la Amazonía peruana. EFE/Paolo Peña/ARCHIVO

 El líder asháninka de Perú Lucio Pascual Yumanga fue hallado asesinado en la región selvática de Pasco y otros cuatro defensores ambientales que salieron en su búsqueda continúan desaparecidos, denunciaron este domingo organizaciones y representantes aborígenes.

La Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) exigió que los ministerios involucrados asuman su responsabilidad respecto a la protección de los defensores ambientales, teniendo en consideración que desde el 2020 han sido asesinados una decena de dirigentes indígenas en la selva peruana.

La asociación solicitó al ministerio del Interior que facilite el transporte aéreo de la Policía Nacional para llegar al alejado lugar donde se encuentran los restos de Pascual y ubicar a los desaparecidos.

Asimismo, Aidesep en la ciudad de Ucayali denunció el asesinato de Pascual, líder de la comunidad indígena asháninka, y la desaparición de Beri Yumanga Shario, Abdías Pascual Yumanga, Javier Pascual Marincana y Yosner Pascual Canchivo en el distrito de Puerto Bermúdez.

Por su parte, Wacgner Chamicar Shoncoqui, vicepresidente de la Asociación de Comunidades Asháninkas del Valle del Pichis (Anap), explicó al diario La República que los sucesos se desataron el pasado martes último, cuando dos de ellos salieron de caza y no regresaron a su comunidad, llamada Paz de Pucharine.

Luego, otros tres salieron a buscarlos, pero ninguno regresó.

El pasado viernes, una comisión salió tras el grupo desaparecido y encontró muerto con heridas de bala a Lucio Pascual.

La comunidad Paz de Pucharine está bajo la amenaza de grupos armados que han ingresado a la zona de amortiguamiento de la reserva comunal El Sira, denunció a La República, el presidente de la Organización Regional Aidasep Ucayali (ORAU), Berlín Diquez.

“La inseguridad territorial de las comunidades nativas, la discriminación de las autoridades policiales y judiciales contra los pueblos indígenas, la corrupción generalizada y la débil presencia del Estado para controlar las actividades ilegales afectan nuestra paz”, expresó Diquez.

El presidente de ORAU exigió que el Ejecutivo asuma sus responsabilidades en torno a la protección de los defensores de manera coordinada y “sobre todo que atiendan las causas que generan este entorno de violencia y amenaza constante”.

Entre las principales demandas de las comunidades nativas figura la titulación de las tierras en las regiones de Huánuco, Junín y Ucayali para hacerle frente a las mafias de tráfico de tierras, narcotráfico y tala ilegal. EFEverde

 Fuente: https://www.efeverde.com/noticias/asesinado-defensor-ambiental-peru-4-desaparecidos/

lunes, 15 de noviembre de 2021

Cambio climático: el 'lobby' de los combustibles fósiles muestra su poder en Glasgow

Funeral simbólico por la COP26 organizado en Glasgow por Extinction Rebellion.- Guillermo Garrido / EFE
Funeral simbólico por la COP26 organizado en Glasgow por Extinction Rebellion.- Guillermo Garrido / EFE

 Comentábamos durante las largas jornadas de la COP26 en Glasgow que detrás de la imagen de las COP lo que hay es una lucha titánica entre las poderosas corporaciones de los combustibles fósiles, los gobiernos que las defienden (y, en cierto modo, representan) y quienes defienden (defendemos) la urgencia de actuar para frenar el cambio climático. Poco nos imaginábamos que finalmente esta lucha iba a emerger de forma tan visible en esta Cumbre. En las últimas horas la batalla central de la Cumbre de Glasgow se ha dado en torno a los combustibles fósiles. Las lágrimas del presidente de la COP, Alok Sharma, reconociendo la profunda decepción de los resultados finales, después de que "le colaran" una última enmienda a favor del carbón, ha sido la imagen más explícita de esta guerra.

Quizás esta batalla ponga blanco sobre negro para qué sirven las COP. Si fueran esfuerzos inútiles, como algunos aseguran, la industria no se batiría hasta el último suspiro para eludir cualquier referencia al final de su negocio en los documentos. Pero el lobby de los combustibles fósiles sabe muy bien que en las COP se va marcando una hoja de ruta global para salir de la actual dependencia de los combustibles fósiles. El problema es que el proceso va demasiado lento. El esfuerzo por alcanzar consensos es titánico, y siempre se rompe por el mismo lado: son los defensores de los combustibles fósiles los que acaban imponiendo sus tesis, y los países más vulnerables al cambio climático se ven obligados a ceder ante la amenaza de que todo vuele por los aires.

De la reunión de Glasgow esperábamos tres cosas: compromisos de los gobiernos para garantizar que permitieran garantizar que las temperaturas no superarían 1,5 ºC respecto a los niveles preindustriales; un fondo de 100.000 millones de dólares anuales para ayudar a la transición energética de los países en desarrollo, y que se cerrara el 'rulebook' del Acuerdo de París, fundamentalmente con un acuerdo sobre los mercados de carbono (artículo 6). Aunque, sin lugar a dudas, lo más relevante es el asunto de la ambición para evitar superar esos 1,5ºC.

Aunque el ambiente en Glasgow permitía presagiar un cierto optimismo por el grado de preocupación creciente sobre los efectos del cambio climático, lo cierto es que los compromisos nacionales no han estado a la altura. La suma de los planes de mitigación de los gobiernos nos deja, según Naciones Unidas, en un aumento de temperaturas del 2,7ºC, muy alejados de ese ansiado 1,5ºC que se viene repitiendo desde el Acuerdo de París. Es cierto que el documento final insiste en ese objetivo, y ese es un dato positivo, pero los compromisos nacionales no acaban de llegar. A la vista de la situación, se ha adoptado diciembre de 2022 como nueva fecha para la adopción de nuevos compromisos con una ambición aumentada. Esta decisión tiene de positivo que da un nuevo plazo a la espera de que los países avancen, pero nuevamente es un pelotazo hacia delante, un nuevo retraso en el cumplimiento de los objetivos.

Desde que en Copenhague se tumbó el carácter de vinculantes de los acuerdos, el peso de la responsabilidad queda en su totalidad en el tejado de los gobiernos nacionales. Esto es una debilidad de las COP, que tras unos procesos políticos tremendamente complejos, llega a acuerdos cuyo cumplimiento difícilmente puede hacer cumplir. En ese sentido deberían cobrar un peso mucho mayor en la lucha contra el cambio climático los parlamentos nacionales y la acción legislativa. Como muestra un dato: solo ocho de los 200 países presentes en Glasgow (entre ellos, España) tienen sus compromisos de reducción de emisiones plasmados en una ley.

En la adopción de acuerdos voluntarios sí ha sido prolija la Cumbre de Glasgow. Quizás el más destacado ha sido el de reducir un 30% global las emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero que hasta ahora no ha sido regulado. Este acuerdo contra el metano ha sido firmado por más de 100 países. Otro acuerdo que ha levantado buenas expectativas es el que compromete el final de la destrucción forestal en 2030, si bien no se entiende por qué hay que esperar una década para acabar con ella.

La movilidad ha estado muy presente en la COP26. No en vano el sector transporte sigue siendo el que más crece en cuanto a emisiones. En este aspecto lo más destacado ha sido el acuerdo de varios países y empresas automovilísticas de adelantar la eliminación de los coches de combustión a 2035. Sin duda, un acuerdo que pone horizonte al final de los motores de combustión.

No hay que olvidar que la mayor delegación en la COP26 fue la de los combustibles fósiles. Una ONG contabilizó más de 500 representantes acreditados de estas industrias. Su papel ha sido en esta ocasión bien visible, y tienen mucha responsabilidad en que no se haya avanzado mucho más. Al menos en esta ocasión, se ha puesto cara a quien mueve los hilos para impedir avances. El negacionismo político que todavía queda hace el trabajo sucio a estos intereses corporativos.

Lo mejor que podemos concluir de la Cumbre de Glasgow es que el proceso global contra el cambio climático sigue vivo, y el objetivo de 1,5ºC se mantiene. Pero eso no es lo que esperábamos, ni puede ser un consuelo. El proceso va demasiado lento, y cada día que pasa sin avances estamos más alejados de poder evitar un cambio climático catastrófico. Es necesario que, más allá del marco global, otras administraciones tomen en sus manos la responsabilidad de adoptar medidas ambiciosas para reducir las emisiones. El papel de los parlamentos nacionales y regionales, y los gobiernos municipales en la lucha climática debe cobrar mucho mayor protagonismo.

Pienso que la frustración de los resultados no debe llevar al desánimo y el abandono, sino a la indignación y a la lucha. La esperanza para el clima y para nuestro futuro está en la movilización social y política que afortunadamente crece en todos los rincones del Planeta. Estoy convencido que ese es el único camino.

 Fuente: https://blogs.publico.es/ecologismo-de-emergencia/2021/11/14/cambio-climatico-el-lobby-de-los-combustibles-fosiles-muestra-su-poder-en-glasgow/?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=web

viernes, 8 de octubre de 2021

Dinamarca reutiliza viejas aspas de turbinas eólicas como estacionamientos para bicicletas

Recycling Wind Turbine Blades as Bike Garages

Las preocupaciones sobre el cambio climático han aumentando en los últimos años, por lo que muchos países han adoptado fuentes de energía renovable. Una de las opciones más populares entre estas alternativas sostenibles es la energía eólica. En el caso de Dinamarca, más de la mitad de su electricidad se generó a través de energía eólica y solar en 2019, por lo que las imponentes turbinas eólicas ya son un elemento familiar en el paisaje.

Sin embargo, la energía eólica aún tiene pros y contras, y en los últimos años han salido a la luz algunas de sus desventajas. El principal es qué hacer con las aspas de turbinas que han terminado su vida útil. Debido a la fuerza que las turbinas eólicas requieren para funcionar correctamente, sus aspas están fabricadas con un compuesto de materiales como fibras de vidrio, resinas y espumas, sustancias que generalmente no son biodegradables y, por lo tanto, son muy difíciles de reciclar.

Reusing Wind Turbine Blades as Bike Shelters

Con una vida útil de 20 años en promedio, una gran cantidad de aspas de turbinas eólicas dejarán de dar servicio pronto. De hecho, se estima que para 2050 habrá casi 40 millones de toneladas de desechos de la industria eólica a nivel mundial. La buena noticia es que varias empresas y grupos de investigación están en busca de formas más sostenibles de reciclar y reutilizar las aspas de turbinas eólicas que ya no sirven.

Uno de ellos es The Re-Wind Network. Esta organización ha empezado a reutilizar algunas aspas desechadas como estacionamientos para bicicletas en Dinamarca. El equipo de investigadores también está buscando formas de reciclar las aspas de las turbinas eólicas como elementos arquitectónicos para mejorar la infraestructura. Algunas de sus ideas incluyen el uso de las aspas para construir puentes peatonales, parques de patinaje y barreras acústicas para el tráfico en carreteras y autopistas.

“Estamos explorando la reutilización potencial de las aspas en la arquitectura y la ingeniería”, dice Lawrence C. Bank del Instituto de Tecnología de Georgia, una de las instituciones líderes involucradas en el estudio. “El desarrollo de tales métodos puede tener un efecto positivo en la calidad del aire y la calidad del agua al disminuir una fuente importante de desechos no biodegradables”.

Además de estos esfuerzos de reutilización, algunas empresas están buscando formas de diseñar aspas de turbinas eólicas que puedan desecharse de manera más eficiente y sostenible. Siemens Gamesa, una empresa líder en energía renovable, encabeza este esfuerzo con el desarrollo y lanzamiento de la “primera aspa de aerogenerador reciclable del mundo para uso comercial”. Estas aspas están hechas de un nuevo tipo de resina cuya estructura química hace que sea más fácil de separar de los otros componentes del aspa para que pueda reciclarse.

Recycling Wind Turbine Blades as Bike Garages

Por ahora, imaginar turbinas eólicas reutilizadas como parte del paisaje urbano también parece una solución muy buena. Sigue hacia abajo para ver más imágenes de los estacionamientos de bicicletas de turbinas eólicas en Dinamarca.

Fuente: https://mymodernmet.com/es/dinamarca-aspas-turbinas-reciclaje/

viernes, 17 de septiembre de 2021

Ningúno de los países más relevantes del mundo está cumpliendo con el Acuerdo de París; el hecho es que ni siquiera tienen planes de hacerlo

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Esta es la «nota» general que obtienen los países en cumplimiento y planes para evitar el cambio climático. En verde: nadie. En negro: Rusia, Arabia Saudí, Thailandia, Irán y Singapur / Climate Action Tracker

Según el último informe de los científicos del IPCC el cambio climático sigue expandiéndose e intensificándose de forma rápida por todo el mundo, lo que nos ha llevado a una situación de «código rojo»… que todos los países están ignorando, en especial los más desarrollados que son los que generan un mayor volumen de emisiones contaminantes. Es como el elefante en la habitación, el problema que todo el mundo sabe que está ahí pero del que nadie quiere hablar o, ni siquiera, mirar:

Ninguna de las principales economías del mundo -incluido todo el G20- tiene un plan climático que cumpla con sus obligaciones en virtud del Acuerdo de París de 2015 a pesar de la advertencia de los científicos de que es necesario reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero inmediatamente. Climate Action Tracker analizó las políticas de 36 países, así como las de la Unión Europea de 27 naciones, y descubrió que todas las principales economías no están siguiendo ningún plan para mantener el calentamiento global a 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. Estos países suman el 80% de las emisiones mundiales. [Fuente: Climate Action Tracker + CNN; Traducción: DeepL.]

Como sabiamente apunta la activista Greta Thundberg –probablemente una de las personas mejor asesoradas del mundo en estas cuestiones en estos momentos– que los países no se dignen a tener planes hacer ver cómo pasan por alto tanto los problemas de gran parte de las emisiones ya existentes como los problemas de equidad.

Fuente: https://www.microsiervos.com/archivo/ecologia/ninguno-paises-cumple-acuerdos-paris-planes.html

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Dramática matanza de 1.428 delfines en una sola noche en las islas Feroe

La organización de defensa de los animales Sea Shepherd denuncia que puede tratarse de la captura de cetáceos más masiva de todos los tiempos

Captura de delfines en islas Feroe en 12 de septiembre de 2021 . Sea Shepherd

 Los pescadores de las islas Feroe batieron el pasado domingo día 12 un triste récord. En una sola noche capturaron y dieron muerte a 1.1428 delfines. Buena parte de la población de este archipiélago con gobierno autónomo bajo administración de Dinamarca insisten en que la pesca (o caza) de cetáceos forma parte de sus tradiciones mientras que diversas organizaciones de defensa de los animales y el medio ambiente reiteran que masacres como la del pasado domingo no solo pueden poner en peligro poblaciones locales de algunas especies, sino que son un símbolo de la desidia y maltrato de los humanos respecto al resto de especies del planeta. No es la primera vez que se denuncia este tipo de acciones, y todo parece indicar que no será la última. 

Entre las organizaciones más activas en la denuncia de acciones como las de los pescadores de las islas Feroe destaca Sea Shepherd, cuya delegación territorial ha difundido estos días vídeos y fotografías de la masacre, advirtiendo de que las imágenes pueden herir la sensibilidad de los lectores/espectadores.  

"El domingo por la noche, 12 de septiembre, un grupo de 1.428 delfines de flanco blanco o delfín del Atlántico [Lagenorhynchus acutus] fue conducido durante muchas horas, y unos 45 km, con ayuda de lanchas rápidas y motos marinas, hacia las aguas poco profundas en la playa de Skálabotnur en las islas Feroe, donde todos y cada uno de las animales fueron asesinado", asegura la nota publicada por Sea Shepherd.

Los responsables de esta entidad en islas Feroe, con larga experiencia en este tipo de sucesos, cree que "esta es la caza individual más grande de delfines o ballenas piloto en la historia de las Islas Feroe (la siguiente más grande fue de 1.200 ballenas piloto en 1940), y es posiblemente la caza individual más grande de cetáceos jamás registrada en todo el mundo".

 Si bien Sea Shepherd ha estado luchando para detener el Grind  [como se denomina esta acción de pesca masiva] desde principios de la década de 1980, "esta última masacre de delfines fue tan brutal y mal manejada que no es de extrañar que la caza esté siendo criticada en los medios de comunicación de las Islas Feroe e incluso por muchos balleneros y políticos de las Islas Feroe", afirma la entidad conservacionista.

Según los lugareños que compartieron videos y fotos con Sea Shepherd, esta caza rompió varias leyes de las Islas Feroe que regulan el Grind. Primero, el supervisor del Grind para el distrito nunca fue informado y, por lo tanto, nunca autorizó la caza. En cambio, fue el supervisor de otro distrito quien habría autorizado la acción "sin la debida autoridad", según Sea Shepherd.

Los ecologistas aseguran también que "muchos de los participantes de la caza no tenían licencia, que se requiere en las Islas Feroe, ya que implica un entrenamiento específico sobre cómo matar rápidamente a los calderones y delfines". Sin embargo, las imágenes muestran que muchos de los delfines todavía estaban vivos y moviéndose incluso después de haber sido arrojados a la costa con el resto de su manada muerta.

Los restos de los animales muertos se acumularon durante horas en la playa de Skálabotnur  .

Los restos de los animales muertos se acumularon durante horas en la playa de Skálabotnur Sea Sherpherd

 En tercer lugar, las fotos muestran que muchos de los delfines habían sido atropellados por lanchas a motor, esencialmente golpeados por hélices, lo que habría resultado en una muerte lenta y dolorosa. Sea Shepehrd afirma que "la cacería ha sido denunciada a la policía de las Islas Feroe por estas violaciones".

La carne de delfín de este tipo de acciones es repartida entre los participantes y el resto entre los lugareños del distrito donde se realiza la caza. Sin embargo, según Sea Shepherd, en este caso se han regalado piezas a otros distritos con la esperanza de no tener que tirarlos a la basura.

El periódico danés Ekstra Bladet publicó entrevistas con lugareños, cuyos nombres completos están censurados por la seguridad de sus familias, explicando cómo muchos feroeses están furiosos con lo sucedido, destaca Sea Shepherd en su página en internet.

Críticas incluso en las propias islas

“Mi conjetura es que la mayoría de los delfines serán arrojados a la basura o en un hoyo en el suelo”, dijo uno. “Deberíamos tener cuotas por distrito y no deberíamos matar delfines”, dijo otro. Un lugareño le pidió a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, que investigara el asunto y dijo: "Si ella expresa sus críticas, también será más fácil para los lugareños que quieren que se detenga esta tradición bárbara". 

Otros expresan preocupación porque la prensa internacional que muestra a los delfines sacrificados pone en riesgo sus exportaciones (las Islas Feroe exportan salmón al Reino Unido, Estados Unidos y Rusia).

Incluso la prensa local de las Islas Feroe, generalmente reacia a publicar algo en contra de la caza, cita a Hans Jacob Hermansen, ex presidente de Grind, diciendo que la acción del domingo fue innecesaria.

"Que una cacería de este tipo se lleve a cabo en 2021 en una comunidad isleña europea muy rica a solo 230 millas del Reino Unido sin necesidad o uso de una cantidad tan grande de carne contaminada es indignante", ha afirmado Rob Read, director de operaciones de Sea Shepherd Reino Unido.

Muchos animales agonizaron durante horas en la playa antes de ser sacrificados .

Muchos animales agonizaron durante horas en la playa antes de ser sacrificados .Sea Shepherd

Sea Shepherd, organización también muy activa en contra de la caza de delfines en Taiji (Japón), explica que para tener una idea de la escala, "esta única caza de 1.428 delfines de Feroe Skálabotnur se acerca a la cuota del gobierno japonés para la matanza/captura de delfines durante seis meses en la infame ensenada de Taiji en Japón, y supera significativamente el número de muertos en los últimos años de la temporada de matanza de Taiji".

En el caso de Feroe, entre las agravantes se encuentra el hecho de que vecinos y curiosos pueden acercarse a la playa y dar muerte a los animales sin ningún tipo de control, según indican algunas organizaciones, y como parece observarse en algunas de las imágenes difundidas (por ejemplo en este tuit de la parte inferior). 

Video showed knives used to slaughter dolphins as Faroe Island locals, including children, watched on. Source: Sea Shepherd

El suceso del pasado domingo, profundiza Sea Shepherd, se llevó a cabo a finales del verano, cuando las Islas Feroe ya mataron a 615 ballenas piloto de aleta larga, lo que elevó el número total de cetáceos muertos en 2021 en las Islas Feroe a una impactante cifra de 2.043 cetáceos muertos".

"Teniendo en cuenta los tiempos en que nos encontramos, con una pandemia global y el mundo paralizado, es absolutamente espantoso ver un ataque a la naturaleza de esta escala en las Islas Feroe", dijo el capitán Alex Cornelissen, director ejecutivo de Sea Shepherd Global. "Si algo hemos aprendido de esta pandemia es que tenemos que vivir en armonía con la naturaleza en lugar de acabar con ella", afirma el director ejecutivo de esta organización de defensa de mares y océanos.

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https://es.wikipedia.org/wiki/Islas_Feroe

 

Fuente :https://www.lavanguardia.com/natural/20210915/7721747/dramatica-matanza-1-428-delfines-sola-noche-islas-feroe.amp.html

lunes, 26 de abril de 2021

Chernóbil, territorio lobo

https://images.theconversation.com/files/390115/original/file-20210317-19-q9uybe.JPG?ixlib=rb-1.1.0&rect=0%2C241%2C2560%2C1280&q=45&auto=format&w=1356&h=668&fit=crop

El lobo es una especie que despierta pasiones encontradas. Para unos representa una grave amenaza a la ganadería extensiva y las tradiciones rurales. Para otros es el símbolo de la naturaleza salvaje y pieza básica para el equilibrio de los ecosistemas.

A pesar de ser una especie protegida en toda Europa, es perseguido incesantemente. Al lobo se le ha continuado cazando tanto en países donde escasea, como Suecia y Noruega, como en países en los que es más frecuente, como España. Acosado hasta el exterminio en gran parte de Europa, el lobo acabó arrinconado en unos pocos refugios remotos. Paradójicamente, Chernóbil se ha convertido en uno de ellos.

Se cumplen ahora 35 años del accidente en la central nuclear de Chernóbil (Ucrania). Este accidente, el más grave de la historia nuclear, provocó la evacuación de unas 350 000 personas y la creación de una zona con asentamiento humano limitado. Este área de más de 4 000 km² quedó, básicamente, despoblada, sin actividad humana y con los animales salvajes como únicos ocupantes. Esta situación se ha mantenido hasta la actualidad.

La zona de exclusión de Chernóbil da cobijo hoy a una gran diversidad de fauna, incluidos muchos de los grandes mamíferos europeos, como el lince boreal, el oso pardo y, también, el lobo.

Los lobos de Chernóbil

En el momento del accidente los lobos estaban presentes en Chernóbil, aunque intensamente perseguidos por la población local. Tres décadas después, Chernóbil mantiene una de las mayores densidades de lobos de Europa. Estudios de campo en la parte bielorrusa de la zona de exclusión han revelado que allí viven más de 100 individuos por cada 1 000 km² . En ese área los lobos son siete veces más abundantes que en reservas naturales cercanas.

Grupo de lobos alimentándose de los restos de un alce, zona de exclusión de Chernóbil, Ucrania. 2020. CHAR Project / Nick Beresford, Sergey Gashchack

Además, la abundancia de lobos en Chernóbil no está condicionada por los niveles de radiación. La especie ocupa toda la zona, desde las áreas menos contaminadas hasta ambientes como el del bosque rojo, uno de los lugares más radioactivos del planeta. Hasta la fecha, no se ha detectado ningún efecto negativo de la radiación sobre los lobos que viven en Chernóbil.

Algunos investigadores opinan que la presencia de lobos en Chernóbil es solo un reflejo del aumento de sus poblaciones a lo largo de toda Europa. Pero esto no justifica por qué son tan abundantes allí, más que en ninguna otra zona, ni por qué ocupan todos los hábitats óptimos en Chernóbil, independientemente del nivel de radiación.

Grupo de lobos en el interior de la zona de exclusión de Chernóbil, Ucrania. 2021. CHAR Project / Nick Beresford, Sergey Gashchack
Varias claves explican la abundancia de lobos en Chernóbil. La ausencia de persecución directa por los humanos, ausentes de la zona, es la principal. El mantenimiento de una zona muy amplia libre de la presencia humana es determinante. En comparación con los más de 4 000 km² de Chernóbil, el parque nacional de los Picos de Europa ocupa solo unos 650 km². La zona de exclusión acoge además una gran abundancia de las principales presas naturales del lobo: alce, ciervo, jabalí y castor. Sin interferencia humana, aún a pesar del ambiente radiactivo, el lobo y sus presas mantienen un sistema predador-presa totalmente natural.
 
Lobo europeo persiguiendo a un alce dentro del bosque rojo, zona de exclusión de Chernóbil, Ucrania. 2017. REDFIRE Project / Nick Beresford, Sergey Gashchack
Lobos en movimiento

Recientemente se ha detectado a un lobo juvenil equipado por los científicos con un collar transmisor GPS dispersándose desde Chernóbil hacia zonas del exterior. Esto refleja que Chernóbil empieza a actuar como un lugar desde el que la fauna se expande a áreas cercanas, y no como un área de mala calidad en la que los animales entran y mueren por la radiación.

Lobo europeo junto a una grabadora de sonidos para investigación en el bosque rojo, zona de exclusión de Chernóbil, Ucrania. 2016. REDFIRE Project / Nick Beresford, Sergey Gashchac

El desplazamiento de este lobo no se diferencia del que realizan numerosas especies migratorias que usan Chernóbil durante la temporada de cría o la época invernal, y no constituye ningún riesgo para la fauna de otros lugares. La dispersión de individuos jóvenes es un proceso natural en estos animales, fruto de la necesidad de buscar nuevos territorios en poblaciones con una alta densidad. En ningún modo contribuye a expandir mutaciones causadas por la radiación que puedan ser negativas para la especie.

El futuro de los lobos de Chernóbil

La zona de exclusión de Chernóbil se enfrenta ahora, tres décadas después del accidente, al reto de definir su futuro y, con él, el de los lobos que la habitan.

Será necesario compatibilizar el manejo de una zona todavía contaminada, con el desmantelamiento de la central nuclear, el creciente turismo y la conservación de la naturaleza.

Lobo en la zona de exclusión de Chernóbil, Ucrania. 2015. TREE Project / Nick Beresford, Sergey Gashchac
En Chernóbil existe la oportunidad de preservar un área de una extensión casi única en Europa como lugar dedicado no solo a la memoria del accidente, si no también al estudio y conservación de la naturaleza. El mantenimiento de esta gran superficie será vital para la conservación de multitud de especies amenazadas.

35 años después del accidente nuclear que se suponía iba a acabar con la vida de la zona durante milenios, Chernóbil se ha convertido en uno de los grandes refugios europeos para el perseguido lobo. Y así debería continuar.

Fuente: https://theconversation.com/chernobil-territorio-lobo-157248

viernes, 19 de febrero de 2021

El Tratado entre Mercosur y la UE, ¿oportunidad histórica o “acuerdo vampiro”?

 El inminente tratado comercial entre Mercosur y la UE anticipa más deforestación, más paro, más hormonas y antibióticos en la carne y más huella de carbono. El Gobierno español lo apoya incondicionalmente. 

Fue Susan George, la activista de Attac (Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana), quien popularizó la expresión “acuerdos vampiros”, aludiendo a tratados de libre comercio que se negocian en total opacidad, porque “si salen a la luz, se mueren, pues rara vez resisten el debate democrático”. Algo así ocurre con el tratado que podría firmarse entre la Unión Europea y el Mercado Común del Sur (Mercosur), del que participan actualmente Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.

La falta de transparencia en la tramitación de este tipo de acuerdos tiene que ver con que su implementación deja ganadores y perdedores. Del lado de la Unión Europea, entre los sectores que más se beneficiarán del acuerdo están las empresas del sector automotriz, la industria química y los servicios, pero también el sector farmacéutico, agropecuario, energético, minero y la banca.

Del lado del Mercosur, los mayores ganadores son los exportadores agropecuarios y, en particular, los grandes frigoríficos brasileños. “Son los grandes productores y exportadores los que se van a beneficiar, no los pequeños y medianos productores”, afirma Luciana Guiotto, miembro de TNI y Attac Argentina y coautora del libro El Acuerdo entre Mercosur y Unión Europea. Estudio integral de sus cláusulas y efectos, que analiza críticamente las consecuencias que tendría el tratado de ser ratificado.

Guiotto concluye que el acuerdo “congelaría las asimetrías comerciales entre ambos bloques, haciendo más difícil de cambiar el hecho de que el Mercosur exporta fundamentalmente productos con bajo valor agregado, como carne, soja o zumo de naranja”. Pero tampoco saldrán bien parados los ganaderos al otro lado del Atlántico: el sindicato agrario COAG ha estimado las pérdidas para los agricultores españoles en unos 2.700 millones de euros al año.

Empresas cárnicas brasileñas como JBS, Marfrig, BRF y Minerva se han convertido en líderes del sector a nivel global. Los que exportan ya grandes cantidades de carne vacuna, como JBS, podrán hacerlo con aranceles mucho más bajos. Actualmente, la llamada “cuota Hilton” permite exportar de Brasil a la UE 46.000 toneladas de vacuno al año a un arancel del 20%; ahora, esa cantidad no pagará arancel, y se añade una nueva cuota de 55.000 toneladas con un arancel del 7,5%. De este modo, estas empresas acumularán beneficios, a pesar de que las investigaciones de organizaciones como Amigos de la Tierra, Greenpeace, Repórter Brasil, Amnistía Internacional, Imazon y Mercy For Animals han probado su vínculo con la deforestación de la selva amazónica y de otros ecosistemas vulnerables, como el Chaco y el Cerrado.

Estas empresas cárnicas brasileñas son financiadas por entidades bancarias como el Banco Santander, que entre 2014 y 2019 fue la segunda entidad bancaria europea que más financió a JBS, Marfrig y Minerva, directamente vinculadas con la deforestación en la selva amazónica. La ratificación del acuerdo comercial UE-MERCOSUR puede suponer el aumento de la inversión en actividades de deforestación por parte de las instituciones financieras de la Unión Europea. Según Mute Schimpf, responsable de Alimentación de Amigos de la Tierra Europa, “este acuerdo facilitaría las actividades de los bancos y los inversores de la UE en la financiación de la deforestación en los países del Mercosur, agravando así la amenaza a la que se enfrentan los bosques y las tierras de las comunidades”.

Con este tratado, “el sector cárnico tendrá una oportunidad de incrementar sus exportaciones o, al menos, de mejorar su rentabilidad gracias a la reducción de aranceles”, concluyen los analistas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Algo parecido sucede con la producción de soja. En este caso, las exportaciones de soja del Mercosur a la UE, que alcanzaron los 2.188 millones de dólares en 2019, ya carecen de arancel, pero las empresas agroexportadoras pagan retenciones en Argentina. Tales regalías deberán reducirse a un máximo del 14%, lo que implica una pérdida de soberanía en la política económica del país austral, en un sector que resulta clave para su economía y que ha sido fuertemente cuestionado por el uso intensivo que requiere de agua, tierra y agrotóxicos con implicaciones severas para la salud de cuerpos y territorios.

Menos garantías para las consumidoras

También disminuirán, de firmarse el acuerdo, los controles en las aduanas, lo que preocupa a sectores críticos en Europa, alertados por el excesivo uso de agroquímicos en los monocultivos de soja, así como de hormonas y antibióticos en las macrogranjas. El informe El verdadero coste del Tratado UE-Mercosur, de Amigos de la Tierra, documenta que Brasil usa 149 pesticidas prohibidos en Europa, y que la relajación de los controles de productos importados desde los países del Mercosur podría exponer a los consumidores europeos a la ractopamina, una hormona del crecimiento que está prohibida en 160 países, incluidos todos los de la UE, pero que se utiliza en Argentina y Brasil. Por todo ello, se teme que, de salir adelante el acuerdo, tenga un impacto que perjudique la salud de los y las ciudadanas europeas.

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Foto: Activistas de Extinction Rebellion en una manifestación contra Mercosur, en Bruselas. REUTERS/Francois Lenoir

 Esta relajación en los controles aduaneros y el incentivo a la importación de carne de vacuno del Mercosur puede hacer que España aumente el volumen de carne de ternera procedente de zonas deforestadas de Brasil y comercializada en los supermercados españoles, muy difícil de rastrear su trazabilidad por las deficiencias de la legislación en el etiquetado actual, principalmente en la carne procesada. Entre 2014 y 2019, España importó 48.157 toneladas de vacuno de Brasil, siendo en 2019 el cuarto país europeo en cuanto a volumen de importaciones de carne de vacuno de zonas afectadas por la deforestación en Brasil.

Incrementar importaciones de soja y vacuno implicaría, además, un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que profundizan el cambio climático, debido tanto a la deforestación ligada a la expansión del modelo del agronegocio como al aumento del transporte en buques de carga. Según la comisión de expertos independientes que evaluó el impacto del acuerdo, implicaría la deforestación de 700.000 hectáreas en los seis años que seguirían a su aplicación, especialmente de la Amazonia. España es en la actualidad el tercer país europeo en huella de carbono asociada a la importación de carne de vacuno procedente de zonas deforestadas de Brasil, según un reciente estudio de Earthsight.

El riesgo de los protocolos ‘ad hoc’

El acuerdo, fraguado a lo largo de dos décadas de negociaciones, la mayor parte del tiempo secretas, se encuentra hoy en fase de “revisión técnica y legal”, lo que en inglés se conoce como scrubbing. En esa fase, explica Guiotto, es habitual que se introduzcan reformas importantes al texto, con una falta de transparencia aún mayor que en el resto del proceso. Después, el texto deberá traducirse a todas las lenguas de la UE, para pasar a su ratificación por el Consejo Europeo y por cada uno de los países del Mercosur. De aprobarse por el Consejo, pasaría a los parlamentos nacionales, pero ya no el texto completo: la parte clave del tratado, la relativa a la política comercial, puede entrar en vigor aun sin la ratificación en los parlamentos nacionales, como de hecho sucedió con el TLC suscrito entre la UE y Colombia.

Del lado europeo, se ha colocado sobre la mesa la preocupación por las políticas medioambientales del presidente Jair Bolsonaro: durante su primer año en el poder, la deforestación creció un 85% en Brasil. Un informe reciente encargado por el Comité de Medio Ambiente del Parlamento Europeo pone en duda la capacidad de Brasil para cumplir con tratados internacionales como el de París, y admite que el tratado no contiene disposiciones que garanticen la protección de los ecosistemas y de los derechos humanos, ya que el recurso legal sólo es aplicable a violaciones de las cláusulas comerciales. En la actualidad la Comisión Europea está trabajando en la redacción de unos anexos que alivien las preocupaciones medioambientales y climáticas de algunos gobiernos, como el de Francia o Alemania.

El tratado UE-Mercosur, al igual que la mayoría de los reglamentos comerciales, es muy concreto sobre los aspectos económicos, pero no regula adecuadamente los impactos sociales y medioambientales. Este acuerdo ha sido alabado por la inclusión de un apartado sobre sostenibilidad, a pesar de su redacción imprecisa y no vinculante, lo que hace que su efectividad dependa de la buena voluntad de cada país.

“Si la UE y los países del Mercosur realmente tienen voluntad de enfrentar el cambio climático, la deforestación y frenar las violaciones a los derechos humanos, el lugar para hacerlo y lograrlo es respectivamente la Convención Marco sobre el Cambio Climático, el Convenio sobre la Diversidad Biológica y el Tratado Vinculante sobre Empresas Transnacionales y Derechos Humanos que se está negociando actualmente en la ONU. No este, ni ningún otro Tratado de Libre Comercio disfrazado de Acuerdo de Asociación”, afirma Alberto Villareal, coordinador regional del Programa de Justicia Económica y Resistencia al Neoliberalismo de Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe.

Aún es difícil prever si el texto, o al menos su pata comercial, saldrá adelante. De lograrse la luz verde a este lado del Atlántico, encontrará también, previsiblemente, oposición en Argentina, tal vez el país más perjudicado por el acuerdo según el texto actual. Lo será por el impacto que tendrá en la industria automotriz y de autopartes, y por lo tanto, en el empleo. Son también polémicas las cláusulas que obligarían a los Estados, en las compras públicas y el sector servicios, a tratar de igual a igual a las empresas de los países firmantes, con consecuencias que podrían ser fatales para las pymes locales. “El problema es que no hay plan B: no se están discutiendo alternativas de reconversión para las pymes y los trabajadores que sufrirán directamente los impactos”, explica Guiotto.

Según declaraciones recientes del gobierno portugués, que ostenta desde enero la presidencia rotatoria de la Unión Europea, se hará de la ratificación del tratado una prioridad durante su mandato. Sin embargo, los parlamentos de Austria, Bélgica, Irlanda y Países Bajos ya se han posicionado en contra del acuerdo. Por el momento, el Estado español se ha postulado como uno de los máximos impulsores del tratado, tal vez porque, como sugiere el militante de Ecologistas en Acción Tom Kucharz, del acuerdo se beneficiarían “empresas del Ibex 35 con presencia en los países del Mercosur, tales como Telefónica, Santander, BBVA, Iberdrola y Naturgy”.

Lo cierto es que el apoyo del Gobierno español obvia los graves impactos económicos para el sector agrario y la amenaza para la seguridad alimentaria de los y las consumidoras, así como el previsible aumento de la huella ecológica.

Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/tratado-mercosur-ue-acuerdo-vampiro/

jueves, 1 de octubre de 2020

La Cumbre sobre Biodiversidad de la ONU comienza sin que los países hayan hecho los deberes

Las ausencias de Trump y Bolsonaro marcan un encuentro que debería servir de base para establecer nuevos objetivos globales de protección de los ecosistemas y la naturaleza en 2021.

Acción de Greenpeace USA frente al edificio de la ONU en Nueva York / ©Tracie Williams, Greenpeace
“La inacción no es una opción”, ha señalado este jueves el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ante los líderes mundiales reunidos en la Cumbre sobre Biodiversidad de las Naciones Unidas que se celebra estos días telemáticamente debido a la crisis del coronavirus. Sánchez pronunciaba esas palabras el mismo día en que el Tribunal Supremo admitiese a trámite una denuncia de Ecologistas en Acción, Greenpeace y Oxfam Intermón precisamente por la inacción del Gobierno español ante la emergencia climática.

“La sexta extinción masiva ya está aquí. Entre 2001 y 2014 se extinguieron 173 especies de vertebrados, 400 en los últimos cien años. En circunstancias normales, esa desaparición habría llevado 10.000 años“, apuntaba el mandatario ante una audiencia en la que no estaban dos de los principales líderes globales: el presidente estadounidense Donald Trump y el brasileño Jair Bolsonaro, las caras que hoy simbolizan el negacionismo y la falta de compromiso ante la crisis climática y de biodiversidad.

Greenpeace recordaba al mundo las sonadas ausencias al colocando frente al edificio de la ONU en Nueva York dos esculturas de hielo de los dos mandatarios. La imagen de ambos derritiéndose lanzaba un mensaje claro: “Los presidentes de ambas naciones están impulsando activamente una agenda antiambiental, alimentando la crisis de la biodiversidad y amenazando los derechos de los pueblos indígenas”, apuntan desde la ONG ambientalista.  

“Las administraciones de Trump y Bolsonaro son las caras de la extinción, ya que impulsan agendas radicales que están destruyendo la naturaleza, provocando el colapso de la biodiversidad y agravando la emergencia climática”, declaraba declaraba esta mañana Arlo Hemphill, responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace USA. “Necesitan ser conscientes del colapso ambiental y prestar atención a lo que la ciencia está diciendo. Los líderes mundiales deben actuar de inmediato para poner fin a la deforestación, proteger al menos el 30 por ciento de nuestros océanos y poner fin a las emisiones

”.La quinta edición del informe Perspectiva Mundial sobre la Biodiversidad Biológica, publicado recientemente por la Secretaría del Convenio sobre la Biodiversidad Biológica, señala que no se han logrado ninguno de los objetivos del Plan Estratégico para la Biodiversidad Biológica —más conocido como Metas de Aichi—, el marco de acción autoimpuesto por la comunidad internacional en 2010, de una década de duración, para salvar la riqueza natural de la Tierra.

El documento señala que “la humanidad se encuentra ante una encrucijada con respecto al legado que deja a las generaciones futuras”, con una biodiversidad que disminuye a ritmos jamás vistos en decenas de miles de años. Como recuerdan las organizaciones ecologistas, el colapso de los ecosistemas tiene claras y conocidas causas: la agricultura insostenible, la sobrepesca, la quema de combustibles fósiles y la crisis climática, la destrucción del territorio, y otras formas extractivas de desarrollo.

La cumbre telemática es un encuentro previo a la Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica, prevista inicialmente para este mes de octubre pero pospuesta a 2021 por el covid-19. La cita tiene previsto establecer nuevos objetivos globales entre los que se encuentra la protección total del 30% de la superficie oceánica, “un objetivo que los científicos consideran crítico para prevenir lo peor del colapso de los ecosistemas en los océanos y evitar un cambio climático desbocado”, indican desde Greenpeace.

El documento de la ONU, sin embargo, deja lugar a la esperanza. “Los informes proporcionados por los gobiernos del mundo, así como por otras fuentes de evidencia, revelan ejemplos de progresos que, si se amplían, podrían apoyar los cambios transformadores necesarios para lograr la visión para 2050 de vivir en armonía con la naturaleza”, remarcan.

Aunque las naciones del mundo han fracasado en la salvaguarda de la biodiversidad del planeta, si se analizan los 60 elementos específicos de las Metas de Aichi, siete se han logrado y 38 muestran avances. Es el caso del descenso de la tasa de deforestación, que ha disminuido un tercio en la presente década en relación con la anterior, o la ampliación de la superficie protegida del 10% al 15% entre 2000 y 2020 en el caso de la terrestre y de un 3% a un 7% en la marítima. 

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/biodiversidad/cumbre-onu-comienza-paises-hecho-deberes

martes, 11 de agosto de 2020

Aire

 El aire está sufriendo un atentado pero la inercia en la forma de entender la economía, el desarrollo y el progreso hace borrosa la imaginación y la osadía para explorar otros caminos. Es más fácil imaginarse viviendo sin aire que sin capitalismo

Termoeléctrica en la zona de Quintero-Puchuncaví (Chile). Greenpeace

Dice Galeano que en el aire tiende la araña sus hilos de baba.

Metiendo y sacando aire del cuerpo, nosotros, los seres humanos y muchos otros, aéreos, acuáticos o terrestres, perduramos. Somos cuerpos animados por el aire.

La risa, el suspiro y el llanto son aire.

El aire es la mezcla de gases que se encuentra en la atmósfera.

La atmósfera es el manto de gases que rodea un cuerpo celeste. La del planeta Tierra se divide en cinco capas: troposfera, estratosfera, mesosfera, termosfera y exosfera.

La troposfera es la capa más pegadita a la superficie terrestre. En ella está el aire que respiramos. Tiene unos siete kilómetros de altura en los polos y dieciséis en los trópicos. Acoge a las nubes. Es el escenario de fenómenos atmosféricos que determinan el clima. Un poco más arriba, en la estratosfera, se encuentra la capa de ozono que protege a la Tierra de los rayos ultravioleta. 

El aire está formado por átomos y moléculas de gases diferentes. Oxígeno, que la mayor parte de los seres vivos necesitan para existir; dióxido de carbono, que participa en procesos biológicos y climatológicos fundamentales como la fotosíntesis, ayuda a retener el calor que proviene del sol (efecto invernadero) y es el residuo de la respiración y de las reacciones como la combustión del petróleo, carbón y gas natural; ozono, que absorbe la mayor parte de los rayos ultravioleta procedentes del Sol; vapor de agua en cantidad muy variable, que participa en la formación de las nubes y la niebla y también es uno de los gases de efecto invernadero; partículas sólidas y líquidas en suspensión como, por ejemplo, polvo, polen o agua. 

En la larguísima historia de la vida, no siempre la atmósfera fue así, pero esta composición del aire ha permanecido dinámicamente estable durante miles de años y a ella es a la que están adaptadas las especies existentes, también la nuestra. 

El viento es el movimiento del aire a gran escala. Las dos variables que influyen en la  circulación del viento tienen que ver con la temperatura y con la fuerza centrífuga producida por la rotación del planeta. Como todo lo que importa, los vientos tienen nombre. Cuando su velocidad aumenta súbitamente durante un tiempo muy corto se llama ráfaga. Si es de larga duración, según la fuerza que tenga, puede llamarse brisa, tifón, temporal, huracán o tormenta. Los pueblos también reconocieron los vientos locales. Ábrego, bochorno, cierzo, galerna, levante, leveche, poniente, siroco o  tramontana... 

Los vientos –como el agua– cambian el paisaje. A veces, la caricia lenta de la erosión. Otras, una irrupción violenta que deja el paisaje irreconocible tras su paso. 

Puede detener o acelerar incendios, disemina y esparce semillas e insectos. El polvo de los desiertos  recorre grandes distancias a lomos de viento.

El cóndor, el cernícalo,  el vencejo y el colibrí se sostienen, cada uno a su modo, sobre el aire. 

El paisaje, el molino, el barco y el aerogenerador son hijos del viento.

Para los seres vivos el aire es vida y relación. 

La música es un regalo del aire. Sin aire, en el vacío, el sonido no se propaga. El duende de Estrella Morente, el fado de Dulce Pontes y la morna de Cesaria Évora llegan planeando en el aire. 

Y también el lenguaje oral que se produce cuando el aire pasa a través de las cuerdas vocales desde los pulmones hasta la faringe y la laringe. Este aire baila en la boca con la lengua, los labios y la mandíbula que lo transforman en conversación o canto. No es la única forma de hablar. También se forman palabras con las manos y el cuerpo a través del hipnótico lenguaje de signos. Pero lo de la oralidad, si te paras a pensarlo, es para flipar.

La relación más íntima entre humanos y aire se da en la respiración. Gabriel Celaya no encontró mejor forma de explicar la necesidad de la poesía que compararla con el aire que exigimos trece veces por minuto... para ser. (Trece veces clavaditas, que lo comprobé ayer mientras escribía esto).

Inspiramos aire cargado en oxígeno y, con él, los otros gases y partículas que están presentes en el aire. En nuestros pulmones, la sangre captura ese oxígeno y se desprende del dióxido de carbono, residuo que producen las células al respirar. Trece veces en cada minuto si estamos en reposo. 

Defred, la criada de Margaret Atwood, se hace fuerte en la República de Gilead en la respiración. “Estoy viva, vivo, respiro, saco la mano abierta a la luz del sol”.

Respirar. Ese acto, sencillo cuando estás bien, penoso cuando estás enferma, triste, cansada, asustada o el aire está sucio. Ese continuo inflarse y desinflarse es el pedaleo del cuerpo. Nos mantiene en equilibrio y nos separa de la muerte.

Llamamos contaminación del aire a la modificación de la composición del aire. Más gases de efecto invernadero que incrementan las temperaturas medias globales y cambian las reglas del juego de lo vivo, dioxinas emitidas en las incineradoras, moléculas de ozono fuera de su sitio a causa de las olas de calor, partículas procedentes de los tubos de escape de los coches, polvo de metales pesados, radiaciones… A través de ellas, una civilización que le declara la guerra a la vida coloniza el aire y con él, plantas, agua, animales y personas. 

Muchas son las dimensiones en las que unos seres humanos pueden explotar, someter y humillar a otros. Lo sabemos bien. Creo que obligar a respirar mierda es una de las más atroces. Uno enferma respirando y como no puede dejar de respirar, no puede evitar enfermar. La mierda muchas veces no huele. Pasan años hasta que la enfermedad aflora.

En la civilización industrial, el capital se abrió paso a machetazos contra los pulmones de trabajadores y trabajadoras y los pulmones de la tierra, convirtiendo el trabajo en una venta de órganos forzosa e inadvertida. Silicosis por inhalación de polvos de sílice; antracosis por inhalación de carbón mineral; siderosis por inhalación de polvos de hierro; beriliosis por inhalación de polvos de berilio; estañosis por inhalación y manipulación de polvo de óxido de estaño y humos; saturnismo debido al envenenamiento producido por el plomo, asbestosis causada por la inhalación de fibras de amianto... 

Todas ellas son enfermedades propias de minas, fundiciones, plantas de concentración mineral y diversas industrias. Afectan a trabajadores y trabajadoras, a sus familias y a los animales y plantas que les rodean. 

Luis Pino, presidente de la agrupación de extrabajadores de Enami-Codelco en Puchuncaví, Chile, es testimonio vivo de la enfermedad de los hombres verdes, los trabajadores del cobre.  Los casos empezaron a conocerse en la década de los ochenta del siglo XX. Les llamaban así porque a través de las llagas y grietas de la piel les brotaba un líquido verde. No fue al principio, empezaron a enfermar cuando llegaban a los cuarenta o cuarenta y cinco años. “Estoy contaminado con plomo, arsénico, cobre y otros metales pesados”, dice Luis, “a los cuarenta años ya no me quedaba ningún diente en la boca”. Muchas de las que ahora denuncian son mujeres, ya abuelas, que siguen hablando por sus maridos muertos. Cuentan, ellas, que los trabajadores no se lo podían creer. El cobre era el sueldo de Chile, igual para Allende, que lo quería repartir, que para Pinochet, que despojaba al pueblo de sus beneficios y lo torturaba.  

Dicen quienes viven allí ahora que la situación sigue siendo dura. Varias termoeléctricas, fundiciones, refinerías… todas en el mismo territorio que llaman zona de sacrificio.  Zonas de sacrificio. Un nombre brutal que evoca sin tapujos la cantidad de vidas, las más pobres, que se sacrifican en nombre del desarrollo. 

Muchas mujeres se han organizado en el colectivo Mujeres de Zona de Sacrificio Quintero Puchuncavé en Resistencia. Empezaron porque parían criaturas enfermas y con malformaciones. En el verano de 2018, mil setecientas personas se desmayaron por la inhalación de un químico que todavía no han conseguido que sea investigado. “Los niños y las niñas se desvanecían en las escuelas”.  

Su demanda principal es la de poder criar criaturas sanas y disponer de agua y aire limpios. Buscan formas alternativas de organizar la vida y la economía. En sus reivindicaciones, a veces, se han encontrado enfrentadas a sus propios maridos. Si ellas organizan una manifestación, las empresas organizan otra, y si ellos –sus maridos– no van, les echan. Pueden encontrarse en el mismo lugar, unos defendiendo el trabajo y el pan, y otras defendiendo la salud de hijos e hijas. La incompatibilidad entre ambos es el fracaso de una civilización.

Un compañero de Ecologistas en Acción de Asturias me hablaba sobre su madre. Quedó viuda jovencísima, él casi no conoció a su padre minero que murió con los pulmones comidos por el aire de la mina. Ella también había sido criada por otra madre viuda de un trabajador muerto. Cuando murió el padre de mi compañero, su madre y su abuela dijeron “a este niño no se lo lleva la mina”. Se marcharon a la ciudad y allí trabajaron como bestias para sacar al niño adelante.

En los últimos años, se han celebrado varios juicios a raíz de las denuncias de los afectados por el amianto. Trabajadores enfermos –sus familiares si ellos ya habían muerto– denunciaron a Uralita. Ahora reciben las indemnizaciones, algunas de ellas póstumas, por haber estado años respirando aire colonizado por las fibras de asbesto.

Se han ido ganando casi todos los juicios. Hubo uno de ellos que se perdió en primera instancia. Fue el de las mujeres de los trabajadores. Denunciaron porque ellas también habían enfermado mientras sacudían y lavaban la ropa de sus marido e hijos. Pero en el Tribunal Supremo se ganó el juicio contra Uralita. La sentencia es para tenerla siempre bien cerquita. Uralita no solo explotaba al trabajador, sino también a su mujer o a su madre, a la que no pagaba. Se reconocía así que el trabajo no termina en la puerta de la fábrica. Hay, como hemos aprendido a partir de la economía feminista, una incautación de tiempos de trabajo, que mayoritariamente realizan mujeres,  que son imprescindibles para la regeneración cotidiana y generacional de la mano de obra, y por tanto imprescindibles, explotados y no pagados por al empresa. 

Van Gogh conoció el Londres sucio, cubierto por una niebla de humo permanente y contaminado que Dickens fotografió magistralmente en su narrativa. También conoció el  origen mismo de la energía que contaminaba Londres a la vez que la desarrollaba. En lugares como las minas de Le Borinage convivió con los mineros. En sus primeras pinturas, comprometido con lo que había visto y olido, pintó cuerpos retorcidos, mal respirados y alimentados, en casas sucias y arruinadas por la pobreza. Al trasladarse a Provenza,  en contacto con el aire limpio del campo en Francia, se rebeló contra los excesos del industrialismo y comprendió que el humo y la suciedad despojan, además de la salud, de los sentidos. Descubrió un mundo de colores y transparencias negados en las ciudades del progreso. 

La visión de tanto color fue inaceptable para muchos de sus contemporáneos. Como otros impresionistas, nos cuenta Lewis Mundford, fue denunciado por impostor porque los colores que pintaba no estaban amortiguados por la niebla y opacados por el humo; porque el verde de su hierba y el brillo de las flores cegaba. Se negaba el color para legitimar la normalidad de su ausencia.

En cierto modo, pudieron ser los primeros negacionismos. Hemos asistido a la negación sistemática de las consecuencias del extractivismo e industrialización sin límites. Se negaron la lluvia ácida, el agujero de la capa de ozono y el cambio climático. Se financia la negación y la duda, y se acusa de interesado, magufo o antisistema a todo bicho viviente que denuncie. Si además eres mujer, eres loca, golfa, puta ignorarte o ridícula. Si has enfermado, lo que tienes es una depresión o trastorno psicológico. Solo cuando años después se ponen los muertos encima de la mesa se actúa, porque la cautela, la prevención o el cuidado requieren anticipación, freno, autolimitación colectiva, y son misión imposible si la vida digna y la salud son solo un subproducto de los beneficios.

La lucha del movimiento obrero ha conquistado importantes mejoras en las condiciones laborales en muchos lugares. Sin duda, los salarios y los horarios de trabajo o las edades de jubilación de los mineros, principalmente de los países enriquecidos, han mejorado notablemente. Demuestran que la organización y la unión consiguen doblar el brazo de quienes explotan. Merecen ese triunfo, sin lugar a dudas. Por su lucha y su sacrificio. 

Sin embargo, no diría que estos triunfos hayan conseguido superar la dimensión más brutal de la alienación y la explotación: el que haya gente que para poder vivir tenga que dar a cambio la salud. 

La legítima reivindicación del aumento salarial, es casi la única encajable por el capital. No hace mella en la racionalidad económica. No es fácil conseguirlo y requiere una lucha intensa. Han matado a gente por ello. Cuando se gana, los dueños de los medios de producción, privados o estatales, terminan ofreciendo mejoras salariales y pluses a cambio de riesgos y salud. 

Pero que el aire que exigimos trece veces por minuto sea limpio para todo el mundo, que el clima no expulse a grandes sectores de población o que la prosperidad de unos no esté correlacionada con el despojo - en términos biofísicos -  y la enfermedad de otros, esos triunfos,  no se conquistan sin poner patas arriba la normalidad de la racionalidad económica vigente. No encajan. Menos en tiempos de límites desbordados.

La civilización industrial se ha erigido clavando cimientos, engranajes y pernos en los pulmones de los mineros y otros trabajadores en las fábricas. Tiene contraída una deuda impagable con quienes se dejaron la vida arrancando minerales de la tierra y respirando su polvo. Es responsabilidad del conjunto de la sociedad, de nosotros y nosotras, garantizar su seguridad y la de sus familias hasta que mueran. Eso no es exactamente lo mismo que seguir manteniendo los beneficios de quienes les explotan. 

Voy terminando. La cuestión de la calidad del aire no es una batalla solo en el ámbito laboral. Está presente también en las vidas cotidianas. El aire es un campo de batalla desde el que se agrede a todo lo que está vivo.

Según Ecologistas en Acción, en 2019, 44,2 millones de personas respiraron aire contaminado en España. Los datos eran mejores que los del año anterior y, aún así, el 94% de la población y el 88% del territorio estuvieron expuestos a unos niveles de contaminación que superan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tomando como referencia los estándares de la normativa de la Unión Europea, más laxos que las recomendaciones de la OMS, la población que respiró aire contaminado por encima de los límites legales fue de más de doce millones de personas.

Cada año se registran alrededor de treinta mil muertes prematuras en el Estado español a causa de la contaminación del aire. La principal fuente de contaminación en áreas urbanas, donde se concentra la mayor parte de la población, es el tráfico motorizado. Julio Díaz y Cristina Linares, del Grupo de Investigación en Salud y Medio Ambiente Urbano, hacen un trabajo ingente en la pedagogía e información clara y precisa sobre, entre otras cosas, la incidencia del uso masivo del coche y las olas de calor en la salud. Acudir a sus informes es encontrar información rigurosa y analizada sin medias tintas. 

El aire y los pulmones han sido privatizados. Dicen algunos que restringir el tráfico y la movilidad motorizada o en avión atenta contra la libertad; que ajustar los consumos a lo que es posible para no destruir la vida y matar a otros seres vivos es restringir la libertad. Pero no se puede, no se debe, disfrutar la libertad individual en los pulmones de otros. No se puede ganar dinero a costa de los pulmones de otros. La libertad como la justicia es relacional. Repudiamos una idea de libertad individual que colisiona con las posibilidades de vida decente de muchos otros seres vivos, aéreos, terrestres y acuáticos.

“No puedo respirar”.

George Floyd, cuando los policías le aplastaban y le arrebataban el aire, dijo: “I can’t breathe”. Por ser negro, latino, gitana, por no tener papeles, por ser pobre, por estar explotada.

No pudo respirar Eleazar Blandón, abandonado en la puerta de un hospital después de sufrir un golpe de calor. La cultura del usar y tirar llevada a lo humano.

Es el grito de denuncia a una forma de organizar la vida estructuralmente racista, injusta y ecocida.

La crisis de la covid-19 ha iluminado dolorosamente la encrucijada en la que estamos atrapadas: hay que aprovechar para respirar hondo cuando la economía se desploma, pero entonces lo que está en riesgo es la comida, la casa o la luz. Sin salir de esa trampa, no hay vida buena, no hay vida futura decente posible.

El aire está sufriendo un atentado pero la inercia en la forma de entender la economía, el desarrollo y el progreso hace borrosa la imaginación y la osadía para explorar otros caminos. Es más fácil imaginarse viviendo sin aire que sin capitalismo.

La posibilidad de pensar desde la complementariedad las dicotomías salud y economía, aire y economía, cuidados y economía o justicia y economía pasa por la reconstrucción de una visión de lo económico radicalmente diferente. Una economía centrada en los límites, las necesidades, la suficiencia y el reparto.

Tenemos un problema y no es atmosférico. Es político. Desde todas partes hay que sumar para hacerle frente. Mucha gente lo está haciendo ya, pero tenemos que ser más.

El grito, el esfuerzo y el eco también son aire.

 Fuente: https://ctxt.es/es/20200801/Firmas/33096/Yayo-Herrero-cinco-elementos-aire-contaminacion-capitalismo.htm