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martes, 27 de septiembre de 2022

Fascismo en Europa

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Fascismo en Europa. Todos los miedos llevan a Roma. Portada de Liberation. Bravo! Eso es precisamente no tener miedo a las palabras.Vía @rosamariaartal

 

lunes, 26 de septiembre de 2022

Neofascismo en Italia: la involución de Europa

 El triunfo de Meloni supone un fracaso estrepitoso del proyecto europeo y un nuevo retroceso en su vieja promesa de democracias avanzadas, derechos humanos para todos y todas, cultura e inclusión social

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"Nací bajo Mussolini. No quiero morir bajo Meloni. Que Dios nos ayude"Vía

 En 1922, Benito Mussolini formó y lideró un gobierno de coalición de diversos partidos de derechas. Aunque obtuvo solo el 8,15% de los votos, el líder del Partido Nacional Fascista llegó al poder doblando la mano del rey Saboya con la Marcha sobre Roma de las camisas negras. Un siglo justo después de aquella giornata particolare, está a punto de presidir el próximo Gobierno italiano una heredera espiritual de Mussolini, Giorgia Meloni, líder y renovadora del partido posfascista Fratelli d’Italia, que tiene su origen en el MSI (Movimiento Social Italiano) de Giorgio Almirante, un fascista que militó en la República de Saló, el último bastión mussoliniano aliado de los nazis en el norte de Italia.

Los grandes medios italianos y europeos han tratado de rebajar el alcance de esta escalofriante jornada electoral retorciendo el lenguaje y tirando de eufemismos. Algunos definen la unión de Meloni con la xenófoba Liga del Norte y el machismo-putinismo de Berlusconi como “el bloque de centro derecha”, “la coalición de las derechas” o la “alianza conservadora”, mientras otros, estirando el chicle por el qué dirán, hablan de “triunfo de la ultraderecha”.

En realidad, estamos ante una victoria arrasadora, en la tercera economía de la Unión Europea, de una coalición liderada por una formación de inspiración fascista –tanto, que mantiene la llama de la tumba de Mussolini en su logo. No es solo la ultraderecha: es el fascismo eterno teorizado por Umberto Eco que regresa al poder, disfrazado con otros ropajes y apariencias. Mujer, joven, de barrio humilde y aliada de la internacional posfascista (estadounidense, polaca, húngara, francesa, española). Y por supuesto, apoyada sin rubor por los antaño antifascistas medios y partidos democristianos o conservadores.

La indiscutible victoria de Meloni, que pasa del 4,4% de los votos en 2018 al 26,2% en 2022, supone por tanto la definitiva normalización de los partidos neofascistas en el corazón de Europa. Ya no se trata de la lejana Hungría o de la ultracatólica Polonia. Italia es un país fundador de la Unión Europea, y el triunfo de Fratelli d’Italia supone en ese sentido un fracaso estrepitoso del proyecto europeo y un retroceso muy serio en su vieja promesa de democracias avanzadas, derechos humanos para todos y todas, cultura e inclusión social, abortada por la nefasta gestión alemana de la crisis de 2008, que decidió castigar a la ciudadanía por los desmanes del sector financiero.

La abstención, del 36%, la más alta desde que Italia dejó atrás la Guerra Mundial con su Constitución antifascista, nos recuerda además que el neofascismo, como ya pasó con el fascismo hace un siglo, siempre se beneficia de tres factores muy relacionados entre sí: el blanqueamiento de su ideario antidemocrático por parte de los grandes medios y sus dueños; el hartazgo y la desafección de un electorado que solo se siente llamado a participar en la cosa pública eligiendo una papeleta cada cuatro años; y el abandono por parte de la socialdemocracia de las políticas redistributivas y de su antigua vocación de justicia social para abrazar sin ambages el dogma del capitalismo sádico.

La moderación fingida por Meloni en su discurso de aceptación de la victoria no debe engañar a nadie. Como se vio en el acto electoral de Vox en Andalucía, se trata de una exaltada en toda regla, y su proyecto implica peligros indudables para las minorías. Su plan consiste en socavar los derechos de las mujeres, los colectivos LGTBI, los inmigrantes y los más pobres para favorecer a las grandes empresas, la Iglesia más reaccionaria y otras fuerzas que quieren menos democracia y no más. Su triunfo es una noticia pésima pero en el fondo es lógica. La dinámica de la guerra está acelerando la involución de Europa, e Italia siempre ha sido, para bien y para mal, el laboratorio político más precoz. Tras el ventenio berlusconiano y casi una década de tecnocracia falsamente socialdemócrata, los neofascistas, una vez reconocen a la OTAN y la austeridad, son buenos candidatos para administrar la nueva excepcionalidad. Así, Italia se precipita hacia un gobierno de tintes autoritarios que será perno principal de un estrambótico Eje Neopardo: Roma-Budapest-Varsovia. Aunque ya no tenga sentido llorar por la leche derramada, ¡cuánta razón tenía Nanni Moretti cuando le pedía a D’Alema que dijera “alguna cosa de izquierda”!

 Fuente: https://ctxt.es/es/20220901/Firmas/40872/#.YzF-0MS7Myg.twitter

Sin palabras

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Esta es ilustración que ha elegido la ESA para explicar el tamaño del asteroide Dimorphos contra el que va a chocar esta madrugada la sonda DART para desviarlo. Sin palabras esa.int/Space_Safety/P Vía @aberron

 

viernes, 1 de octubre de 2021

Condenado a 13 años de cárcel el exalcalde de Riace, símbolo de acogida, por promover la inmigración irregular

Domenico (Mimmo) Lucano en la plaza de Riace.
Domenico (Mimmo) Lucano en la plaza de Riace. Carlo Troiano/ Wikimedia Commons

  El exalcalde de Riace (Calabria, sur de Italia) Domenico Lucano, cuya ciudad se había convertido en un símbolo de la acogida de migrantes, ha sido condenado este jueves a 13 años y dos meses de cárcel por su gestión de las ayudas para este propósito. 

 Según informa el medio italiano Corriere della Sera, los jueces lo declararon culpable de asociación delictiva destinada a promover la inmigración irregular , fraude, malversación de fondos y abuso de poder.

La pena dictada en primera instancia ha sido de casi el doble de los siete años pedidos por la Fiscalía de Locri, que planteó la hipótesis de la existencia de un sistema delictivo en lo que había sido bautizado como un ejemplo en la acogida de los migrantes.

"Esta es una historia sin precedentes. Me mancharé para siempre por pecados que no he cometido. Esperaba una absolución", ha dicho Lucano, que fue alcalde de Riace desde 2004 hasta su detención en 2018, tras conocer la sentencia, según medios locales. "Me pasé la vida persiguiendo ideales, luché contra las mafias, también para mejorar la imagen negativa de mi tierra".

Estaba acusado de abuso de poder, fraude, falsificación, manipulación de licitaciones, malversación de fondos contra el Estado en su gestión de la llegada de migrantes, que según la Fiscalía tenía solo como objetivo "intereses de carácter político", ya que no se ha probado que hubiese ganancias económicas por parte del regidor.

Según la Fiscalía, a Lucano "no le importaba la calidad de la acogida, sino hacer que sus vecinos trabajaran para obtener, a cambio, el apoyo político electoral".

Los abogados de Lucano argumentaron que el alcalde "dio respuestas y disponibilidad en un periodo de urgencia en Italia sobre el tema de la inmigración" y que "en Riace hizo lo que tenía que hacer el Estado. Y lo hizo, entre otras cosas, no sólo tapando la ausencia del Estado, sino de perfecta buena fe y sin ánimo de lucro o cualquier otro beneficio personal".

Durante años, el modelo aplicado en Riace, una localidad de menos de 2.000 habitantes, para la acogida a los inmigrantes había dado la vuelta al mundo. El alcalde de esta ciudad, con un importante problema de despoblación, se había volcado en la acogida de inmigrantes para repoblar las casas abandonadas de Riace, donde ahora viven cientos de extranjeros.

Las casas abandonadas habían sido restauradas con los fondos europeos para dar una vivienda a los inmigrantes, que se habían instalado en el país y creado trabajo con talleres artesanales y se abrieron nuevos restaurantes.

El renacer de Riace había sido incluso el tema de un documental de 2010 del cineasta alemán Wim Wenders titulado "Il Volo", en el que contaba la historia de cómo Lucano había logrado que su pueblo sobreviviera gracias al eficaz proyecto de acogida de refugiados, dándoles cobijo en las casas abandonadas del municipio.

En 2016, la revista Forbes le incluyó entre los 40 líderes mundiales más influyentes y también la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, visitó el pueblo italiano y destacó su "ejemplo de buena política en la acogida" de refugiados y también de "integración y lucha contra la xenofobia". 

Fuente; https://www.eldiario.es/desalambre/condenado-13-anos-carcel-exalcalde-riace-simbolo-acogida-gestion-inmigracion_1_8354381.html

domingo, 25 de abril de 2021

#25Abril

Hace 76 años LOS PARTISANOS cantaban bien alto el "Bella Ciao" en toda Italia para celebrar que se acababa de derrotar al fascismo.Más de 30.000 mujeres partisanas participaron en la liberación de la Italia fascista.

 

viernes, 14 de agosto de 2020

Florencia recupera sus “ventanas del vino”, usadas hace más de 400 años durante la peste negra



 Durante las primeras semanas tras el confinamiento, algunos bares y restaurantes habilitaron pequeñas ventanas en las que poder recoger la comida minimizando el contacto. Una buena idea que, por supuesto, ya estaba inventada.

Y hace muchos siglos además, porque ya en el siglo XVII  se popularizaron en Florencia las llamadas buchette del vino (ventanas del vino) que, como su propio nombre indica, servían precisamente para eso: despachar vino a los clientes sin tener que estar cerca de ellos.

Un invento que se extendió por toda la Toscana en aquellos años de peste negra y peste bubónica, especialmente intensa en Italia en 1630. Posiblemente no lo llamarían así, pero lo que ahora conocemos como distancia social se volvió un requisito imprescindible para mantenerse a salvo.

Así que algunos se las ingeniaron para poder seguir comprando y bebiendo vino sin riesgo de contagio a través de estas pequeñas aperturas. Tenían el tamaño justo para una botella o garrafa de vino y contaban con una puerta de madera para poder dejarlas cerradas.

Durante siglos quedaron olvidadas hasta que, durante el confinamiento por el coronavirus, alguien se acordó de ellas y pensó que sería una buena idea recuperar su uso original.


Han pasado más de 400 años y ahora toca la Covid-19 en lugar de la peste. Y en vez de vino a granel se utilizan para servir copas de vino o un Spritz a la hora del aperitivo. Pero se mantiene el espíritu original tan italiano: que una maldita pandemia no nos deje sin algo rico para beber. La Dolce Vita en tiempos de pandemia.

Incluso hay una asociación cultural que desde hace años vela por este legado histórico que ahora vuelve a estar de actualidad. Además de llevar un registro de las ventanas del vino localizadas y celebrar cada reapertura de una de ellas para su uso, se han propuesto identificarlas con una placa para recordar a locales y visitantes su importancia.

 Según sus cifras, solo en Florencia existían más de 150 de estas ventanas en la ciudad antigua, dentro de las murallas, aunque algunas de ellas se tapiaron y perdieron. De todos modos, la lista va creciendo con los nuevos descubrimientos, tanto en la ciudad como en toda la región de la Toscana.

 Pese a las tristes circunstancias en las que estas preciosas ventanas han saltado a los titulares -no perdamos de vista que estamos hablando de pandemias pasadas y presentes-, la verdad es que se acaban de convertir en un motivo más para volver a Florencia. Y pedir un vino, claro.

 Fuente: https://blogs.20minutos.es/la-gulateca/2020/08/09/florencia-recupera-sus-ventanas-del-vino-de-la-peste-bubonica/ 

sábado, 25 de abril de 2020

#25DeAbrilSempre.

https://pbs.twimg.com/media/EWb-yovWkAEPf7W?format=jpg&name=large
Se llama Celeste Caeiro, ella le dio nombre a la Revolución portuguesa al repartir entre los soldados los claveles que llevaba al restaurante donde trabajaba. Fue un gesto espontáneo, hizo historia, no necesita medallas la condecoramos con nuestro amor #25AbrilSiempre #Portugal Vía
@delRioPilar
 Los militares del (MFA) Movimiento de las Fuerzas Armadas que la escogieron como señal de arranque para la incipiente Revolución de los Claveles. . 


Hace 75 años hoy, 25 de Abril, el partisano Bella Ciao sonó por toda Italia tras derrotar y colgar al fascismo. Hace 46 años hoy, también un 25 de Abril, Portugal se liberaba de su tirano y todo el país se llenó de claveles.

Fin de la ocupación nazi: Italia celebra el 74 Aniversario de la ...
Aprile 1945 in Europa: Bersaglieri del "Legnano", Bologna aprile ...
 

lunes, 13 de abril de 2020

Bérgamo, la masacre que la patronal no quiso evitar

El área de Italia más devastada por la Covid-19 es un gran polo industrial. No se declaró nunca zona roja debido a las presiones de los empresarios. El coste en vidas humanas ha sido catastrófico

<p>Caravana de camiones militares en Bérgamo.</p>
Caravana de camiones militares en Bérgamo.
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Hay imágenes que marcan una época, que quedan grabadas en el imaginario colectivo de un país. La que no podrán olvidar en años los italianos es la que fotografiaron los vecinos de Bérgamo desde sus ventanas la noche del 18 de marzo. Setenta camiones militares cruzaron la ciudad en medio de un silencio sepulcral, uno detrás de otro, en una marcha lenta en señal de respeto: transportaban cadáveres. Los llevaban a otras ciudades fuera de Lombardía porque el cementerio, el tanatorio, la iglesia convertida en tanatorio de emergencia y el crematorio en funcionamiento 24 horas al día ya no daban abasto. La imagen plasmaba la magnitud de la tragedia en curso en el área de Italia más afectada por el coronavirus. Al día siguiente, el país amaneció con la noticia de que era el primero en el mundo en muertes oficiales por Covid-19, la mayoría en la Lombardía. Pero, ¿por qué la situación es tan dramática precisamente en Bérgamo? ¿Qué es lo que ha pasado en esa zona para que en marzo de 2020 haya habido un 400% más de muertos que el mismo mes del año anterior?

El 23 de febrero los positivos en coronavirus en la provincia de Bérgamo eran 2. En una semana, llegaban ya a 220; casi todos en Val Seriana. En Codogno, población lombarda donde el 21 de febrero se detectó el primer caso oficial de coronavirus, bastaron 50 casos diagnosticados para cerrar la ciudad y declararla zona roja. ¿Por qué no se hizo lo mismo en Val Seriana? Porque en este valle del río Serio se concentra uno de los polos industriales más importantes de Italia, y la patronal industrial presionó a todas las instituciones para evitar cerrar sus fábricas y perder dinero. Y así, por increíble que parezca, la zona con más muertos por coronavirus por habitante de Italia –y de Europa– nunca ha sido declarada zona roja, a pesar del estupor de los alcaldes que lo reclamaban, y de los ciudadanos, que ahora exigen responsabilidades. Los médicos de cabecera de la Val Seriana son los primeros en hablar claro: si se hubiera declarado zona roja, como aconsejaban todos los expertos, se habrían salvado centenares de personas, aseguran, impotentes.

La historia es aún más turbia: quienes tienen intereses en mantener las fábricas abiertas son, en algunos casos, los mismos que tienen intereses en las clínicas privadas. La Lombardía es la región italiana que más representa el modelo de mercantilización de la sanidad y ha sido víctima de un sistema corrupto a gran escala liderado por el que fue su gobernador durante 18 años (del 1995 al 2013), Roberto Formigoni, miembro destacado de Comunión y Liberación (CyL). Era del partido de Berlusconi, quien le definía como “gobernador vitalicio de la Lombardía”, pero contó siempre con el apoyo de la Liga, que gobierna la región desde que Formigoni se fue, acusado –y luego condenado– por corrupción en la sanidad. Su sucesor, Roberto Maroni, inició en 2017 una reforma de la sanidad que recortó aún más las inversiones en la pública y que prácticamente ha abolido la figura del médico de familia, sustituyéndolo por la del “gestor”. “Es verdad, en los próximos 5 años desaparecerán 45.000 médicos de cabecera, pero ¿quién va todavía al médico de cabecera?”, dijo impertérrito en agosto del año pasado el político de la Liga Giancarlo Giorgetti, entonces vicesecretario de Estado del Gobierno Conte-Salvini.

La epidemia en la zona de Bérgamo, la llamada Bergamasca, se inició oficialmente la tarde del domingo 23 de febrero, aunque los médicos de cabecera –en primera línea de la denuncia de la situación– aseguran que ya desde finales de diciembre atendían muchísimos casos de pulmonías anómalas en personas incluso de 40 años. En el hospital Pesenti Fenaroli, de Alzano Lombardo, un municipio de 13.670 habitantes a pocos kilómetros de Bérgamo, ese 23 de febrero llegaron los resultados de los tests de coronavirus de dos pacientes ingresados: eran positivos. Dado que ambos habían estado en contacto con otros pacientes y con médicos y enfermeros, la dirección del hospital decidió cerrar las puertas. Pero, sin ninguna explicación, las reabrieron pocas horas después, sin desinfectar las instalaciones ni aislar a los pacientes con Covid-19. Es más: el personal médico estuvo una semana trabajando sin protección; un buen número de sanitarios del hospital se contagió y extendió el virus entre la población. Los contagios se multiplicaron por todo el valle. El hospital resultó ser el primer gran foco de infección: pacientes que ingresaban por un simple problema de cadera acababan muriendo por haberse contagiado de coronavirus.

Los alcaldes de los dos municipios más golpeados de la Val Seriana, Nembro y Alzano Lombardo, esperaban cada día a las siete de la tarde que les llegara la orden de cerrar la población, que era lo que habían acordado. Todo estaba listo: las ordenanzas redactadas, el ejército movilizado; el jefe de la policía les había comunicado los turnos que se harían en las guardias y las tiendas estaban montadas. Pero la orden no llegó nunca, y nadie supo explicarles por qué. En cambio, sí llegaron continuas llamadas de los empresarios y dueños de las fábricas de la zona, preocupadísimos por evitar a toda costa el cierre de sus actividades. No se escondían.

Sin ningún pudor, el 28 de febrero, en plena emergencia por Coronavirus –en 5 días se habían alcanzado los 110 infectados oficiales en la zona, ya fuera de control–, la patronal industrial italiana, Confindustria, inició una campaña en redes con el hashtag #YesWeWork. “Tenemos que bajar el tono, hacer entender a la opinión pública que la situación se está normalizando, que la gente puede volver a vivir como antes”, dijo el presidente de Confindustria Lombardía, Marco Bonometti, en los medios.
El mismo día, Confindustria Bergamo lanzó su propia campaña dirigida a los inversores extranjeros para convencerles de que allí no sucedía nada y de que ni de broma iban a cerrar. El eslogan era inequívoco: “Bergamo non si ferma / Bergamo is running” (Bérgamo no se detiene).

El mensaje del vídeo promocional para los socios internacionales era un despropósito: “Se han diagnosticado casos de Coronavirus en Italia, pero como en muchos otros países”, minimizaban. Y mentían: “El riesgo de infección es bajo”. Echaban la culpa a los medios por un injustificado alarmismo, y mientras mostraban a obreros trabajando en sus fábricas presumían de que todas las fábricas continuarían “abiertas y a pleno rendimiento, como siempre”.

Tan solo cinco días después estalló el enorme brote de contagios y muertes que acabó siendo el más importante de Italia y de Europa. Pero ni así retiraron la campaña, ni mucho menos se plantearon cerrar las fábricas. Confindustria Bergamo agrupa a 1.200 empresas que emplean a más de 80.000 trabajadores. Todos fueron expuestos al virus, obligados a ir a trabajar, en buena parte sin medidas adecuadas –hacinados, sin distancia de seguridad ni material de protección–, poniéndose en peligro a ellos mismos y a todo su entorno.

El alcalde de Bérgamo, Giorgio Gori, del Partido Democrático, también se había unido al clamor de no cerrar la ciudad y el 1 de marzo invitaba a la gente a llenar los negocios del centro con el eslogan “Bérgamo no se detiene”. Más adelante, frente a la evidencia de la catástrofe, se arrepintió y reconoció que había tomado medidas demasiado blandas para no entorpecer la actividad económica de las potentes empresas de la zona.

El 8 de marzo los contagios oficiales en la Bergamasca habían pasado, en una semana, de 220 a 997. Por la tarde se filtró que el Gobierno quería aislar la Lombardía. Después de horas de caos en que muchos abandonaron Milán en estampida, Giuseppe Conte apareció, ya de madrugada, en una confusa rueda de prensa a través de Facebook para anunciar el decreto. No era lo que esperaban los alcaldes de las poblaciones de la Val Seriana: nada de zona roja, sino naranja. Es decir, se restringían las entradas y salidas de los municipios, pero todo el mundo podía seguir yendo al trabajo.
Al cabo de dos días, el confinamiento se extendió a toda Italia por igual. Y nada cambió en la zona de la Bergamasca, donde los contagios crecían y crecían al mismo ritmo imparable de sus fábricas funcionando a toda máquina. “Cuando todos en la zona, sobre todo en Nembro y Alzano Lombardo, daban por descontado que se iba a declarar la zona roja, algunas empresas importantes de la zona hicieron presión para retrasarla lo más posible”, cuenta Andrea Agazzi, secretario general del sindicato FIOM Bérgamo, en el programa Report, de la RAI. Y añade: “Confindustria jugó sus cartas y el gobierno eligió de qué parte iba a estar”.

Los contagios y las muertes aumentaron imparables, especialmente en las zonas industriales de la Lombardía situadas entre Bérgamo y Brescia. Un mes exacto después del primer caso oficial de coronavirus en Italia, el sábado 21 de marzo, se llegó al triste récord de casi 800 muertos diarios. Los gobernadores de la Lombardía y el Piamonte –otro gran polo industrial– declararon que la situación era insostenible y que era necesario detener la actividad productiva. Conte, que hasta entonces se había mostrado contrario a la medida, apareció por la noche abrumado para decir que sí, que ahora sí, se cerrarían “todas las actividades económicas productivas no esenciales”.

Confindustria se activó de inmediato e inició una ofensiva de presión al Gobierno. “No se pueden cerrar todas las actividades no esenciales”, decían en una carta al premier detallando sus exigencias. Los industriales lograron que el decreto tardara 24 horas en ser aprobado y que Conte aceptara sus condiciones. En efecto, el Gobierno había elegido de qué parte estar, y no era la de los trabajadores.

Los sindicatos, en bloque, se pusieron en pie de guerra y amenazaron con una huelga general si no se cumplía el cierre real de las actividades productivas no esenciales. Confindustria había conseguido que se añadieran a la lista de actividades que podían seguir funcionando muchas que no eran de primera necesidad, como las de la industria de armas y municiones. Además, incluyeron una especie de cláusula que permitía, en la práctica, que cualquier empresa que declarase que era “funcional” para una actividad económica esencial pudiese permanecer abierta. Esto hizo que solo en un día, en Brescia, la otra provincia lombarda golpeada por el coronavirus, más de 600 empresas que no estaban en la lista de las esenciales iniciasen los trámites para poder continuar en funcionamiento.

”No entiendo los motivos por los que los sindicatos querrían hacer huelga. El decreto ya es muy restrictivo: ¿qué más se tendría que hacer?”, dijo, poco empático, el presidente de Confindustria, Vincenzo Boccia. Y añadió: “Ya perderemos 100.000 millones de euros al mes; no detener la economía conviene a todo el país”. Annamaria Furlan, secretaria general del sindicato CISL, trató de explicárselo: “Hace 40 años que soy sindicalista y no he pedido nunca el cierre de ninguna fábrica, pero es que ahora está en riesgo la vida de las personas”.

Los trabajadores de las fábricas iniciaron protestas y paros mientras los sindicatos negociaban con el Gobierno, que al final recapacitó. Se eliminaron algunas actividades de la lista de las más de ochenta consideradas esenciales, como la industria armamentística o los call-centers que venden por teléfono ofertas no requeridas, y se restringieron las industrias petroquímicas. También se acordó que no era suficiente la autocertificación de una empresa para pasar a ser considerada funcional para una esencial, y el compromiso de tutelar el derecho a la salud de los trabajadores que continuasen en las fábricas. Con todo, quedaron puntos ambiguos en el decreto y hay una zona gris que permite a muchas fábricas continuar abiertas. Del mismo modo, muchos obreros continúan trabajando sin la debida distancia de seguridad ni el material adecuado.

Las fábricas de la Bergamasca continuaron prácticamente todas abiertas hasta el 23 de marzo, cuando los contagios oficiales en la zona ya eran casi 6.500. Una semana después, el 30 de marzo, a pesar del decreto de cierre de “todas las actividades productivas no esenciales”, había 1.800 fábricas abiertas y 8.670 infectados oficiales en la zona.

Pongamos nombre a las fábricas que no quisieron cerrar. Una de las empresas de la zona es Tenaris, líder mundial en la fabricación de tubos y servicios para la exploración y producción de petróleo y gas, con una facturación de 7.300 millones de dólares y sede legal en Luxemburgo. Emplea a 1.700 trabajadores en su fábrica de la Bergamasca y pertenece a la familia Rocca, con Gianfelice Rocca, el octavo hombre más rico de Italia, de propietario. En la provincia de Bérgamo, como en toda la Lombardía, la sanidad privada es muy potente. En la Bergamasca, en concreto, la mitad de los servicios sanitarios pasan por la privada. Las dos clínicas privadas más importantes de la zona, que facturan más de 15 millones de euros anuales cada una, pertenecen al grupo San Donato –cuyo presidente es nada menos que el ex-viceprimer ministro italiano Angelino Alfano, exdelfín de Berlusconi– y al grupo Humanitas. El presidente de Humanitas es Gianfelice Rocca, también propietario de Tenaris, la industria que no ha querido mandar sus trabajadores a casa. La sanidad privada bergamasca no se activó por la emergencia Coronavirus hasta el 8 de marzo, cuando, por decreto, se tuvieron que posponer todos los servicios no urgentes. Solo entonces empezaron a hacer sitio para los pacientes con Covid-19.

Brembo es otra gran empresa con fábricas en la Bergamasca. Pertenece a la potente familia Bombassei, también metida en política: Alberto, el hijo del fundador, fue diputado por Scelta Civica, el partido de Mario Monti. Tiene 3.000 trabajadores en sus fábricas de la zona de Bérgamo, donde producen frenos para coches. Factura 2.600 millones de euros. No quisieron cerrar.

La Val Seriana fue industrializada en gran parte por empresas suizas hace más de 100 años, por lo que la presencia de fábricas ligadas a Suiza es aún importante. Otra gran empresa que tiene más de 6.000 trabajadores en Italia, más de 850 en la Bergamasca, es ABB, con capital suizo y sueco. Líder en robótica, factura 2.000 millones de euros. El 30 de marzo seguía abierta con total normalidad.
Persico, empresa italiana que produce componentes de automoción, con 400 trabajadores y 159 millones de facturación, tiene sede en Nembro, el municipio con más muertes por Covid-19 por habitante de Italia. Pierino Persico, el propietario, fue uno de los que más se opuso a que se declarase la zona roja.

En Nembro, en marzo de 2019 murieron 14 personas. El mismo mes de este año han sido 123 (un aumento del 750%). Y aun así, los infectados oficiales son solo 200. En Alzano Lombardo, en marzo del 2019 murieron 9 personas; este marzo, 101. En la ciudad de Bérgamo (de 120.000 habitantes) los muertos este marzo han sido 553, mientras que en marzo del 2019 fueron 125. Los datos de infectados no son fiables porque no se hacen tests, y desde la Protección Civil italiana –que ofrece los recuentos– se advierte que los números deberían multiplicarse al menos por diez. Según un estudio publicado por el Giornale di Brescia, en esta provincia lombarda la cifra de infectados sería 20 veces mayor que la oficial, un 15% de la población. Y lo mismo con los muertos. Según este estudio, serían el doble de los oficiales, es decir 3.000 solo en la provincia de Brescia. La falta de tests –a los vivos y a los muertos– hace imposible efectuar un recuento fiable. Lo que sí se sabe es que Italia es el país del mundo con más fallecidos por Covid-19, alrededor de 18.000, y la mayoría son de la zona del norte industrial.

Ahora, frente a los miles de cadáveres y a una población que empieza a convertir su dolor en rabia, todos se sacuden las culpas. El gobernador de la Lombardía, el leghista Attilio Fontana, culpa al gobierno central y asegura que no fue más estricto porque no le dejaron. En realidad, si hubiera querido habría podido serlo, como lo fueron los gobernadores de Emilia Romaña, Lacio y Campania, que decretaron zonas rojas en sus regiones. La verdad es que ninguna autoridad ha estado a la altura, excepto los alcaldes de las poblaciones pequeñas, que son los únicos que han reconocido –y denunciado públicamente– las presiones de los industriales, que les asediaban a llamadas para intentar de todas todas evitar o posponer el cierre de las fábricas. Desde una Bérgamo herida y aún en shock, los ciudadanos empiezan a organizarse para pedir que se esclarezcan los hechos y que alguien asuma, al menos, la responsabilidad de haber permitido que los intereses económicos primasen sobre la salud –es decir, la vida– de los trabajadores de la Bergamasca. Muchos de ellos, por cierto, precarios.

Fuente: https://ctxt.es/es/20200401/Politica/31884/Alba-Sidera-Italia-coronavirus-lombardia-patronal-economia-muertes.htm

lunes, 16 de marzo de 2020

La reflexión de la psicóloga italiana Francesca Morelli sobre el coronavirus



Piet Mondrian
"Creo que el universo tiene su manera de devolver el equilibro a las cosas según sus propias leyes, cuando estas se ven alteradas. Los tiempos que estamos viviendo, llenos de paradojas, dan qué pensar...

En una era en la que el cambio climático está llegando a niveles preocupantes por los desastres naturales que se están sucediendo, a China en primer lugar y a otros tantos países a continuación, se les obliga al bloqueo; la economía se colapsa, pero la contaminación baja de manera considerable. La calidad del aire que respiramos mejora, usamos mascarillas, pero no obstante seguimos respirando...

En un momento histórico en el que ciertas políticas e ideologías discriminatorias, con fuertes reclamos a un pasado vergonzoso, están resurgiendo en todo el mundo, aparece un virus que nos hace experimentar que, en un cerrar de ojos, podemos convertirnos en los discriminados, aquéllos a los que no se les permite cruzar la frontera, aquéllos que transmiten enfermedades. Aún no teniendo ninguna culpa, aún siendo de raza blanca, occidentales y con todo tipo de lujos económicos a nuestro alcance.

En una sociedad que se basa en la productividad y el consumo, en la que todos corremos 14 horas al día persiguiendo no se sabe muy bien qué, sin descanso, sin pausa, de repente se nos impone un parón forzado. Quietecitos, en casa, día tras día. A contar las horas de un tiempo al que le hemos perdido el valor, si acaso éste no se mide en retribución de algún tipo o en dinero. ¿Acaso sabemos todavía cómo usar nuestro tiempo sin un fin específico?

En una época en la que la crianza de los hijos, por razones mayores, se delega a menudo a otras figuras e instituciones, el coronavirus obliga a cerrar escuelas y nos fuerza a buscar soluciones alternativas, a volver a poner a papá y mamá junto a los propios hijos. Nos obliga a volver a ser familia.

En una dimensión en la que las relaciones interpersonales, la comunicación, la socialización, se realiza en el (no)espacio virtual, de las redes sociales, dándonos la falsa ilusión de cercanía, este virus nos quita la verdadera cercanía, la real: que nadie se toque, se bese, se abrace, todo se debe de hacer a distancia, en la frialdad de la ausencia de contacto. ¿Cuánto hemos dado por descontado estos gestos y su significado?

En una fase social en la que pensar en uno mismo se ha vuelto la norma, este virus nos manda un mensaje claro: la única manera de salir de esta es hacer piña, hacer resurgir en nosotros el sentimiento de ayuda al prójimo, de pertenencia a un colectivo, de ser parte de algo mayor sobre lo que ser responsables y que ello a su vez se responsabilice para con nosotros. La corresponsabilidad: sentir que de tus acciones depende la suerte de los que te rodean, y que tú dependes de ellos.

Dejemos de buscar culpables o de preguntarnos porqué ha pasado esto, y empecemos a pensar en qué podemos aprender de todos ello. Todos tenemos mucho sobre lo que reflexionar y esforzarnos. Con el universo y sus leyes parece que la humanidad ya está bastante en deuda, y que esta epidemia nos lo está viniendo a explicar a caro precio.

Más información: https://culturainquieta.com/es/pensamiento/item/16580-la-reflexion-viral-de-la-psicologa-francesca-morelli-sobre-el-coronavirus.html

jueves, 12 de marzo de 2020

La foto de una enfermera, símbolo de la agotadora lucha de los sanitarios contra el coronavirus

Una compañera del servicio de urgencias tomó la foto: «La miré y tenía ganas de abrazarla, pero preferí inmortalizar aquel momento de tregua»

https://static2.abc.es/media/sociedad/2020/03/12/OMAGGIO-ALLE-DONNE-8-MARZO-CORONAVIRUS-750x391-1-ke0H--620x349@abc.jpg


 
Es una foto símbolo de la guerra que el personal sanitario italiano combate contra el coronavirus. Esta fotografía en blanco y negro conmocionó a Italia y se convirtió en viral. La protagonista es la enfermera Elena Pagliarini (40 años), que agotada por su interminable turno de noche en el servicio de urgencias, trabajando contra reloj para salvar vidas, reposa cinco minutos sobre una maquinaria de su departamento en el hospital Maggiore de Cremona, al sur de la región de Lombardía.

La fotografía fue tomada por su compañera, la doctora Francesca Mangiatord, que ha concedido unas declaraciones al periódico local «Cremona Oggi»: «Habíamos iniciado a trabajar a las 20:00.


Llevábamos más de diez de trabajo sin tregua. Habíamos asistido a 50 pacientes sobre las camillas en los pasillos, en las sillas, con la necesidad de oxigenarles. Tengo la pasión por la fotografía, un medio que con una sola imagen puede contar tanto… Vi a Elena reposar 5 minutos después de horas corriendo de un paciente a otro, intentando ayudar al enésimo paciente que llega con fiebre e insuficiencia respiratoria. La miré y tenía ganas de abrazarla, pero preferí inmortalizar aquel momento de tregua con guantes, mascarilla y bata desechable».

«Estamos todos probados en el físico y en la mente –añadió la doctora Mangiatordi-. Ver a todos esos enfermos, pedirte ayuda con la mirada y saber que tienes que escapar para ayudar a otro que está peor, puede hacerte sentir incapaz de ayudar a todos. Entre un paciente y otro a Elena le salían las lágrimas. Eso es lo que me movió a hacer la foto. Han recortado los fondos de sanidad. Ha reducido las camas y ahora nos encontramos a afrontar un desafío enorme». Al ver su foto difundida en todo el país, y ante el reconocimiento mostrado por los italianos por la incansable batalla que ella simboliza, la enfermera Pagliari ha dicho: «Perdonad si me derrumbé, me encontraba exhausta».


En esta noche del miércoles, la enfermera Elena Pagliarini apareció casi al inicio del telediario de RAI UNO, el más importante de Italia. Emocionada, casi al borde las lágrimas, Elena ha manifestado sentirse conmocionada por la difícil situación que se vive en su hospital. Cuando el presentador le ha preguntado si quería decir algo a los telespectadores, ha respondido con emoción: «Sí, debo decir una cosa. Deben permanecer absolutamente en sus casas; es la mejor arma para contener la epidemia».

 Fuente: https://www.abc.es/sociedad/abci-foto-enfermera-simbolo-agotadora-lucha-sanitarios-cotnra-coronavirus-202003120429_noticia.html

domingo, 15 de diciembre de 2019

Más de 40.000 "sardinas" contra Salvini conquistan Roma

 
Manifestación de este sábado en Roma de las "sardinas" ANGELO CARCONI / EFE / EPA/
Han llenado la plaza de San Juan de Letrán de la capital italiana con una intención clara: enviar un mensaje a los partidos de extrema derecha que fomentan el odio y el racismo contra la libertad, la tolerancia y la igualdad
El movimiento juvenil conocido como "sardinas", que agrupa a gente de todas las edades, nació hace un mes en Bolonia, cuando entonaron el 'Bella Ciao' contra las políticas ultraderechistas que promueve el líder de la Liga, Matteo Salvini
 
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Más de 40.000 italianos, según cifras de la Policía, se han manifestado este sábado en Roma en una concentración organizada por las llamadas "sardinas", un movimiento juvenil que nació de forma espontánea hace un mes en Bolonia y que ya suma personas de todas las edades que protestan contra las políticas ultraderechistas que promueve el líder de la Liga, Matteo Salvini.

Este sábado, han llenado la plaza de San Juan de Letrán de la capital italiana con pancartas con dibujos de sardinas y lemas como "Roma no se rinde" o "No al odio", y han entonado cánticos como la canción partisana "Bella Ciao" o el Himno de Mamelli, el himno nacional de Italia.
Su intención ha sido clara: enviar un mensaje a los partidos de extrema derecha que, como la Liga del exministro del Interior Matteo Salvini, fomentan el odio y el racismo contra la libertad, la tolerancia y la igualdad.

"Estamos aquí porque somos una familia unida y queremos defender ciertos valores que algunos quieren eliminar, valores que rechazan el fascismo y defienden la tolerancia y la igualdad. Estamos aquí para decir que la política del odio no nos gusta, que nos gusta la política que mira al futuro, que acoge y no cierra las puertas a nadie", dijo Rodolfo en declaraciones a EFE.
Los manifestantes sostienen pancartas con dibujos de sardinas y lemas como "Roma no se rinde"
Los manifestantes sostienen pancartas con dibujos de sardinas y lemas como "Roma no se rinde" ANGELO CARCONI / EFE / EPA/
Él, nacido en Bolonia, y su mujer, Alessia, de Roma, se han congregado en esta plaza romana con sus dos hijos y han defendido una Italia diferente a la que promueve Salvini, a quien los sondeos le dan cerca de un 36 % de intención de voto.

"Creo que hay muchas personas que creen todavía en valores como la honestidad, la justicia social y la solidaridad y que han perdido la confianza en la política", se lamentó Alessia a esta agencia.
"Esta puede ser la ocasión para contar a estas personas algo distinto a lo que ciertas corrientes políticas están diciendo, con mentiras y aprovechando la frustración social para obtener un poder que amenaza la democracia", añadió.

De la misma opinión es Claudio, romano, quien está seguro de que "hay mucha gente en el país que, aunque hasta ahora no ha hecho ruido, no está dispuesta a aguantar las tonterías que últimamente se escuchan en política".

Un mes del nacimiento del movimiento
Las "sardinas" se manifestaron por primera vez hace justo un mes, el 14 de noviembre en Bolonia, y tomaron este nombre para demostrar que llenan las plazas como sardinas en lata.
Desde entonces, la corriente se ha extendido por diversas ciudades italianas y este sábado han llegado a la capital para seguir sumando apoyos y despertando un sentimiento social que frene a la ultraderecha.

Lo hacen cuando queda poco más de un mes para que la región de Emilia-Romaña (centro) celebre sus comicios el 26 de enero, una cita en la que las encuestas dan como ganadora a la candidata propuesta por la Liga, Lucia Borgonzoni, mientras que en segundo lugar quedaría el actual presidente regional, Stefano Bonaccini, del Partido Demócrata (PD, centroizquierda).
Dos mujeres portan en sus manos pancartas con forma de sardina
Dos mujeres portan en sus manos pancartas con forma de sardina ANGELO CARCONI / EFE / EPA/
Estos comicios serán vistos por muchos en el país en clave nacional y servirán sobre todo a Matteo Salvini para continuar midiendo sus fuerzas, ahora que se encuentra en la oposición, después de romper la alianza de Gobierno con el antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5S).

Este inédito movimiento, que no está organizado, nació precisamente en Bolonia –capital de Emilia-Romaña– de la mano de cuatro jóvenes que lanzaron una convocatoria a través de las redes sociales.
Uno de ellos es Mattia Santori, de 32 años, que este sábado manifestó desde la tribuna de oradores que "cuando la bestia del populismo hace campaña electoral debe saber que le esperan tiempos difíciles".

Santori pidió la eliminación inmediata del decreto que impulsó Salvini cuando era ministro del Interior y que endurece las políticas contra la inmigración ilegal, y dijo que fomenta la división y el racismo.

Sardinas, Europa y Bella ciao, el himno del movimiento (Yara Nardi / Reuters)
"Queremos leyes que vean la diversidad como riqueza", argumentó.

A la manifestación también asistió Pietro Bartolo, medico de Lampedusa (sur) -una de las islas italianas que más acoge a migrantes que llegan a las costas europeas- y eurodiputado por el PD desde este año.

"Italia no es odio, discriminación o desigualdad, Italia somos nosotros, las 'sardinas' que creemos en un futuro mejor, en valores como el amor, el respeto o los derechos humanos. Debemos resistir, no podemos permitir que se viole la democracia (...). Salvar vidas humanas en el mar es un deber, es una obligación", ha subrayado.

lunes, 18 de noviembre de 2019

Cuando Venecia no sobreviva



https://www.ilsussidiario.net/news/acqua-alta-venezia-allerta-meteo-rossa-diretta-video-oggi-nuovo-picco-alle-11-55/1949942/
 Dos turistas orientales pasean muertas de risa por la plaza de San Marcos con el acqua alta hasta las rodillas y sendas bolsas de Louis Vuitton. Es una foto que resume bastante bien nuestra época y que también podría resumir Venecia, esa lujosa embajada de occidente que lleva siglos hundiéndose a cámara lenta. Puede desaparecer Venecia bajo las aguas, puede arder Notre Dame hasta los cimientos, pero siempre habrá tiempo para hacernos una foto antes del apocalipsis. En una página famosa de Radiaciones, sus diarios de la Segunda Guerra Mundial, Ernst Jünger, por aquel entonces un oficial del ejército alemán destinado en París, cuenta que subió a la azotea de un hotel para contemplar los fuegos de un bombardeo mientras se tomaba una copa de borgoña con fresas.

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http://www.ansa.it/canale_scienza_tecnica/notizie/biotech/2019/11/13/venezia-acqua-alta-causata-dal-mix-di-scirocco-e-marea-_15daeecb-626b-4654-ae2a-4c0b7f1a5ecf.html
Por cosas así es por lo que Thomas Mann dijo que Jünger era «un libertino de la barbarie», pero en una entrevista posterior, el escritor explicó que no había cinismo ni signo alguno de salvajismo en esa pose de estudiada tranquilidad ante la lluvia de bombas, sino una especie de distanciamiento estético, una forma de enfrentar el miedo a morir. Jünger se sentía tan lejos de los pilotos aliados como de los civiles franceses que corrían indefensos por las calles, pero también de su propio uniforme, que tanto empezaba a repugnarlo después de enterarse de lo que estaban haciendo su país a los judíos, a algunos de los cuales salvó de una muerte segura.

A mediados de los ochenta, cuando estudiaba Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid, un profesor de crítica literaria repitió en teoría la bravata de Jünger al sugerir que, si de repente supiéramos que un artefacto nuclear iba a detonar sobre la capital, nos invitaría a subir a una colina y disfrutar del espectáculo. Tampoco es que, caso de producirse un holocausto atómico, pudiéramos haber hecho mucho más, pero yo dudo mucho de que cualquiera de nosotros hubiera encontrado la serenidad con que Jünger se sentó a disfrutar de su borgoña entre el humo de las explosiones. Lo nuestro, más que nada, es impotencia posmoderna, la seguridad de que poco más se puede hacer, aparte de un comentario banal o un chiste frívolo, una vez que el rodillo de la historia nos haya pasado por encima. Como mucho, una foto.

Vemos la foto de Aylan Kurdi, el niño refugiado cuyo cadáver depositaron las olas en una playa de Turquía, nos estremecemos un segundo y pasamos página en un mundo en que la muerte no es más que un libro de fotografías empapado bajo el acqua alta. Hace más de tres años de esa foto y cientos, miles de niños, han seguido ahogándose bajo el bostezo apático de Europa, esa señora adormilada. Ayer mismo, la diva mexicana Paulina Rubio declaraba que el lujo absoluto consistía en «estar desnuda en la playa», un deseo que obviamente traía incluidas la fortuna, la mansión a orillas del mar y la playa privada, puesto que montones de refugiadas han terminado sus días desnudas en una playa sin llegar a considerar que el lujo era otra cosa que estar vivas aún.

Entre el sueño adánico de Paulina Rubio y la miseria absoluta de una buena parte de la población mundial, andamos nosotros, caminando por la Plaza de San Marcos con el agua hasta las rodillas y posando con bolsas de Louis Vuitton para las fotos del fin del mundo. Contaba Félix de Azúa que en Venecia todavía pueden comprarse esos vasos y copas de color rojo sangre, un tipo de cristal que se conseguía soplando oro fundido y cuyos vapores invadían los pulmones del artesano causándole la muerte; hace unos años aún podían comprarse bajo cuerda y costaban alrededor de seiscientas mil pesetas: el precio de la vida de un turco. Álvaro Muñoz Robledano escribió al respecto este poema, Cuando Venecia no sobreviva, unos veinte años atrás, y hoy descubro en él la profecía de nuestra indiferencia intacta:

No hay por qué preocuparse.
Podemos encender nuestros cigarros,
servirnos otra copa.
Nada sucederá esta noche salvo
un verso o la saliva
costra a costra dejada en nuestra piel,
o algún minuto más
y más tibio de música
en este simulacro.
El dolor es un punto cardinal
y no nos pertenece.
como no es nuestro el viejo y oxidado
cuchillo de bailar que nos mostraba,
tan orgulloso, nuestro amado padre,
o el amado y desconocido padre
que silbaba boleros en un anuncio,
en otro tiempo, ajeno,
quizás cruel, codicioso, del que escapa
esta noche, este vino.
De él y de tanto Sur como se acerca
para ahogarnos, tan próximo
ya, rozando sus puertas…
No. Venecia no sobrevivirá.
También se pudrirá bajo una alfombra
de raíces y cáscaras roídas,
bajo las mantas con que los mendigos
se cubren mientras tienden
la mano a otros mendigos,
llagas pidiendo llagas.
Pero no ocurrirá esta noche. Hoy
la muerte sólo es este vaso rojo.

Fuente: https://blogs.publico.es/davidtorres/2019/11/18/cuando-venecia-no-sobreviva/?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=publico

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Italia se convierte en el primer país que incluye el cambio climático como asignatura obligatoria

Hemos incidido en numerosas ocasiones, en lo importante que es educar a las próximas generaciones en valores y principios que les hagan ser personas de provecho en la sociedad que nos ha tocado vivir.
 La educación y la enseñanza no son otra cosa que concienciar y hacer reflexionar sobre las actitudes que se deben tener ante la vida y, deben reinventarse y adaptarse a las necesidades que demandamos y que van en función de las evoluciones y las involuciones que sufrimos como colectivo.

Italia se convierte en el primer país que incluye el cambio climático como asignatura obligatoria 2

 Al igual que de unos años a esta parte, se ha considerado de extrema necesidad impartir educación soble la sexualidad y la diversidad en las aulas, o hacer campañas en contra del bullying o la violencia machista, hay que hacer un llamamiento urgente para salvar el planeta.

Por eso, ahora, Italia se ha convertido en el primer país que va a convertir el cambio climático en una asignatura obligatoria que entrará a formar parte de los programas académicos.

Cuando inicie el ciclo escolar 2020, Italia incluirá horas de enseñanza sobre problemas medioambientales; de acuerdo con el Ministro de Educación, Lorenzo Fioramonti, el plan de estudios anual incluirá 33 horas dedicadas a la crisis climática.

El tirón mediático mundial de jóvenes como Greta Thunberg, son reflejo de que las nuevas generaciones perciben la invasión de plástico en los océanos, la cantidad de especies en extinción, la contaminación en las grandes urbes o el mal uso del reciclaje, como problemáticas presentes que están repercutiendo en un futuro que pinta catastrófico.

Además, también se ha pensado en que materias tradicionales como geografía, matemáticas o física, se impartan desde una nueva perspectiva vinculada al desarrollo sostenible.

Para guiar el proyecto, el ministerio ha reunido a científicos expertos como Jeffrey D. Sachs, director del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia y el teórico económico y social estadounidense Jeremy Rifkin.

Lorenzo Fioramonti declara, “Quiero hacer del sistema educativo italiano el primer sistema educativo que coloque al medio ambiente y a la sociedad en el centro de todo lo que se aprende en la escuela”.

Italia se convierte en el primer país que incluye el cambio climático como asignatura obligatoria 1

El tirón mediático mundial de jóvenes como Greta Thunberg, son reflejo de que las nuevas generaciones perciben la invasión de plástico en los océanos, la cantidad de especies en extinción, la contaminación en las grandes urbes o el mal uso del reciclaje, como problemáticas presentes que están repercutiendo en un futuro que pinta catastrófico.

Además, también se ha pensado en que materias tradicionales como geografía, matemáticas o física, se impartan desde una nueva perspectiva vinculada al desarrollo sostenible.

Fuente: https://culturainquieta.com/es/sostenibilidad/item/16160-italia-se-convierte-en-el-primer-pais-que-incluye-el-cambio-climatico-como-asignatura-obligatoria.html

viernes, 6 de septiembre de 2019

Salvini, investigado por difamación contra la capitana Carola Rackete

El exministro del Interior italiano está siendo investigado por difamación a raíz de la denuncia que presentó la capitana de Sea Watch, que lo acusó de poner en peligro su seguridad por criminalizarla
La Fiscalía de Roma ha procedido al registro de este caso y lo ha transferido a Milán, donde reside Salvini, por ser el lugar de competencia territorial
En la denuncia se detallan 22 ofensas del líder de la Liga contra Rackete en en Facebook, Twitter y televisión, y se afirma que difunden "un mensaje de odio"


El Sea Watch sigue bloqueado frente a Lampedusa con 42 migrantes a bordo
El Sea Watch sigue bloqueado frente a Lampedusa con 42 migrantes a bordo EFE
 El exministro del Interior italiano Matteo Salvini está siendo investigado por difamación a raíz de la denuncia que presentó el pasado julio la capitana del barco humanitario Sea Watch3, la alemana Carola Rackete. Según fuentes citadas por los medios italianos, la Fiscalía de Roma procedió al registro de este caso y lo ha transferido a Milán, donde reside Salvini, por ser el lugar de competencia territorial.

En la denuncia presentada por Rackete se pedía el cierre de las redes sociales del líder de la ultraderechista Liga por los insultos vertidos contra ella y llamamientos que se consideraban una incitación al odio durante las más de dos semanas que duró la parálisis del Sea Watch, que finalmente forzó su entrada en el puerto de Lampedusa para desembarcar a 40 migrantes rescatados.

Rackete presentó el 12 de julio una querella contra el entonces ministro del Interior, al que acusó de difamación y de poner en peligro su seguridad por criminalizarla. En el documento de 14 páginas presentado por su abogado, Alessandro Gamberini, acusó al líder ultraderechista de "difamación agravada" e "instigación a delinquir", por las amenazas, incluso de violación, que recibió la joven alemana en redes sociales y de parte de una multitud de exaltados cuando atracó su barco en Lampedusa el 29 de junio.

El líder ultraderechista no ha tardado en responder a la noticia volviendo a arremeter contra la activista. "Denunciado por una comunista alemana, una barquera de inmigrantes, que embistió un barco de la Guardia de finanza: ¡para mí es una medalla! Nunca me rindo", ha afirmado en Twitter.
En la denuncia se detallan 22 ofensas del líder de la Liga contra Rackete, de 31 años, contenidas en sus vídeos en directo en Facebook, en Twitter y en algunas entrevistas de televisión, y se afirma que las páginas oficiales de Salvini difunden "un mensaje de odio".

Rackete denunció que Salvini la ha calificado "pública y repetidamente" como "chulita, fuera de la ley, cómplice de traficantes, potencial asesina, criminal, delincuente, pirata", entre otros insultos, lo que ha puesto en peligro su seguridad personal y la ha expuesto a posibles agresiones.

Y también se transcriben las ofensas machistas aparecidas en los comentarios a las publicaciones de Salvini y las que le gritaron cuando desembarcó a los 40 migrantes en Lampedusa. "¡Espero que te violen cuatro negros!", fue uno de los gritos racistas y machistas lanzados por algunos de los presentes cuando fue detenida.

"Atención, ha llegado la señorita Carola que me quiere cerrar las redes. No hay límite para lo ridículo. ¿Entonces ahora solo puedo usar Instagram?", se burló entonces Salvini.

Carola Rackete se convirtió en un símbolo tras desafiar la prohibición del ministro del Interior y su política de "puertos cerrados", y defendió su decisión de llevar su barco al puerto de Lampedusa desesperada por no poder desembarcar a 40 migrantes rescatados 17 días antes en el Mediterráneo.
Ello le valió ser detenida, pero una jueza de Agrigento (Sicilia) ordenó su liberación al considerar que era su obligación humanitaria rescatar a los migrantes. Salvini ha quedado fuera del Gobierno italiano tras la formación del nuevo Ejecutivo de coalición entre el Movimiento 5 Estrellas, su antiguo socio, y el Partido Democrático. La nueva ministra de Interior, de perfil técnico según los analistas, es Luciana Lamorgese.


jueves, 15 de agosto de 2019

Salvini, la amenaza del pleno poder mussoliniano

Con una oposición dividida y sin fuerza, el líder de la Lega contempla un futuro escenario electoral, desde la playa, frotándose las manos

<p>Matteo Salvini.</p> Hace exactamente siete años, por estas fechas, Matteo Salvini cargaba en Twitter contra el turismo en el sur de Italia. Se jactaba de no pisar nunca esa tierra, de quedarse de vacaciones en el norte y de hacer, “como mucho, una escapadita a Suiza”. “¡Primero el norte, siempre!”, añadía. Ahora que quiere ser premier y para ello necesita los votos meridionales, está dedicando el verano a realizar una ruta de mítines fiesteros por las principales localidades turísticas del sur. Con los pocos escrúpulos que le caracterizan, sin ruborizarse asegura que “para veranear, no hay nada mejor que las perlas del sur del país”.

Se pasea por los chiringuitos sureños armado de bañador, selfies y demagogia, y tanto se retrata besando a niños y sorbiendo spaghetti ai frutti di mare como pincha el himno de Italia desde la cabina de disc jockey, mojito en mano. Parecen quedar lejos los tiempos en los que el dirigente leghista definía a los meridionales como “africanos, vagos” y cantaba canciones de odio contra los napolitanos, tildándoles de “apestosos que no se han lavado con jabón en su vida”. Y aunque disfruta de baños de multitud impensables hasta hace un año en esas zonas, también es recibido por sureños que le hacen saber que ellos sí tienen memoria. A los que definía con desprecio clasista terroni hoy le trolean, alternando, un Bella Ciao y un vaffanculo.

Pero, ¿cómo ha llegado el líder de una formación que nació autonomista y que había basado su existencia en achacar todos los males al sur del país a ser el político que, según todos los sondeos, arrasaría en unas nuevas elecciones?

El fundador de la Liga Norte fue Umberto Bossi, uno de los personajes más estrambóticos del ya de por sí peculiar panorama político italiano. A finales de los ochenta, Bossi –con la ayuda del politólogo y profesor universitario Gianfranco Miglio– tomó prestados algunos conceptos del imaginario de la izquierda, como pueblo, revolución y antifascismo, y los mezcló con un discurso agresivo, excluyente y racista, propio de las más extremas de las derechas europeas.

Todo ello hilvanado con una narración fabulosa que creaba mitos de la nada –el más conocido, el de la imaginaria Padania– y rituales para reforzar un sectario sentido de pertenencia “étnico”. Más que un partido, querían ser un clan. Y a pesar de su retórica, fueron siempre la muleta de Berlusconi en el poder.

Salvini tomó las riendas de la Liga a finales de 2013, cuando el partido atravesaba la crisis más fuerte de su historia, tanto económica como de credibilidad, a raíz de los escándalos vinculados a la familia de Bossi. Y decidió reconvertirla en una especie de Frente Nacional a la italiana, siguiendo los vientos favorables que comenzaban a soplar en toda Europa para las fuerzas de extrema derecha identitarias. Contó con el apoyo de su gran amiga Marine Le Pen, que apostó por él desde el inicio. “Me encanta Matteo, su energía desbordante, y la fuerza de sus discursos me hace llegar al éxtasis”, dijo en una ocasión.

Superando algunas reticencias internas, eliminó la palabra Norte y cualquier referencia a la Padania, y comenzó a fabricar un discurso ultranacionalista italiano. Pasó de “Primero, los del norte” a “Primero, los italianos”. Este cambio hizo las delicias de los partidos neofascistas, que tienen muy buena sintonía con Salvini. Es muy significativo que en el primer acto que la Liga organizó en Roma, en 2015, el anfitrión fuese el partido neofascista Casa Pound. Marine Le Pen participó por videoconferencia y acudieron miembros del partido neonazi griego Amanecer Dorado. Ese día nació la Liga de Salvini.

A nivel práctico, Salvini ha tenido dos grandes aliados para alcanzar el poder: Silvio Berlusconi, su mentor, y el Movimiento 5 Estrellas, sus socios de gobierno, alias los tontos útiles. A ambos los ha usado de trampolín y luego los ha devorado.

La Liga se presentó a las generales del año pasado en coalición con el partido de Berlusconi y los postfascistas Hermanos de Italia. El anciano ex cavaliere, tacaño con el poder y paranoico, nunca ha querido designar un sucesor dentro de su partido. De ninguno se fía lo suficiente y, además, encontró en Salvini al “goleador que la derecha necesita”.

Salvini también se benefició de que Berlusconi fuera condenado por fraude fiscal e inhabilitado. Aunque no podía presentarse como candidato, el magnate continuaba mandando. Cuando Matteo Renzi era primer ministro, Berlusconi pactó con él una reforma de la ley electoral hecha a medida para frenar al Movimiento 5 Estrellas, que en aquel momento estaba en el apogeo de su popularidad. La principal característica de la ley es que el partido más votado tiene que llegar al 40% de los votos para proclamarse ganador y adjudicarse automáticamente un premio de 340 escaños sobre un total de 630.

La idea era que el 40% es una cifra casi imposible de alcanzar por una sola formación, por lo que la ley obligaría a pactos. Los 5 Estrellas habían jurado por activa y por pasiva que nunca pactarían con nadie. Renzi y Berlusconi, en cambio, habían acordado hacerlo para repartirse el poder.

Pero nada salió como debía: el intento de Renzi de reconvertir el Partido Demócrata en una formación personal de centro liberal, al estilo de lo que luego hizo Emmanuel Macron, fracasó estrepitosamente. La formación se desplomó hasta mínimos históricos en las generales de marzo de 2018. Obtuvo sólo un 19%. El partido que consiguió más votos fue el 5 Estrellas, con un 32,6%. Dentro de la coalición de derechas, que fue la ganadora con un 37,6%, el partido más votado no fue el de su líder, Berlusconi (14%), sino el de Salvini, con un histórico 17,4%. Sin embargo, sin el aval de Berlusconi, Salvini difícilmente habría logrado penetrar más abajo de Bérgamo.

El primer líder político extranjero en reaccionar cuando se conocieron los resultados fue la francesa Marine Le Pen. La capitana del Front National tuiteó, exultante: “La Unión Europea pasará una mala noche”, acompañado de un emoticono riéndose. En las estancias de extrema derecha ya se olía, y se auguraba, el pacto grillino-leghista. Y así fue: los grillini hicieron caso a los consejos de Steve Bannon, que se había desplazado a Roma para seguir la campaña, y tendieron la mano a Salvini.
Éste obtuvo unas condiciones inmejorables respecto a su peso electoral. Consiguió formar un ejecutivo bicéfalo con dos vicepremiers que tendrían la voz cantante y un premier de paja que firmó sin rechistar el contrato de gobierno que le redactaron. Encima, el leghista se hizo con el cargo que más ilusión le hacía, el de ministro del Interior. Así ha podido lucir cada día un uniforme de un cuerpo de policía distinto.
Le tomó solo un mes comerse al otro vicepremier, el grillino Luigi di Maio, anodino y fiel portavoz de las opiniones de Beppe Grillo, quien le eligió. En pocas semanas, los sondeos le daban ya el liderazgo a Salvini. Luego llegaron las primeras victorias regionales y el primer hito importante: ganar las europeas.

El año de gobierno ha sido para Salvini una campaña electoral permanente, y toda la legislatura, una preparación para el momento en que anunció la ruptura con los 5 Estrellas. Lo ha hecho en agosto, con los parlamentarios de vacaciones, mientras él tenía ya organizado su tour electoral por el sur del país. Quiere ir a elecciones porque sabe que ahora las ganaría con comodidad (no hay sondeo alguno que le dé menos del 36%). Le bastaría el apoyo de los posfascistas Hermanos de Italia para superar el 40% y tener mayoría en el parlamento. Si sumase a Berlusconi a la alianza, superaría el 50% de votos.

Los 5 Estrellas, aún siendo los socios de mayoría del gobierno, se han comportado como vasallos serviciales de Salvini. Por miedo a perder el poder –Salvini amenazaba con hacer caer el gobierno cada dos por tres– le han apoyado en todo. No han aprovechado los escándalos de corrupción de la Lega. Incluso votaron a favor de la inmunidad de su líder para que pudiese escapar de la justicia, que quería procesarle por secuestro de personas tras haber dejado a 177 migrantes rescatados por la nave Diciotti en medio del mar, heridos y sin apenas comida, hace ahora un año.

Pocos días antes de que Salvini les dejara plantados, los grillini votaron el Decreto Seguridad bis, que le daba, como ministro del Interior, poderes nunca vistos en la historia de la democracia italiana. Pero Salvini no se conforma con actuar de facto como primer ministro: quiere que las urnas lo ratifiquen.
Y lo anunció así: “Quiero que los italianos me den plenos poderes”. No es una expresión casual. Es una conocida frase de Benito Mussolini, que acuñó el 16 de noviembre del 1922, en el discurso del bivacco, el primero que hacía como primer ministro del regno de Italia. A Salvini, o a quien le asesora, le encantan estos guiños al fascismo. Sus lemas preferidos, que cita a menudo en las redes y en los mítines, son de Mussolini: “Tanti nemici, tanto onore” (muchos enemigos, mucho honor) o “Indietro non si torna” (no hay vuelta atrás).

Salvini no esconde su inclinación por el autoritarismo, y tampoco su coqueteo con el fascismo. Por algo compartió escenario con los neofascistas de Casa Pound, y su mano derecha, Lorenzo Fontana, ultraconservador ministro de la Familia, propuso que hacer apología del nazismo, el fascismo o el racismo dejasen de ser delito.

Lo que pueda pasar ahora es incierto. Lo único que parece seguro es que, si se convocaran elecciones, las ganaría Salvini. Por eso, cada vez más voces –sobre todo desde las tribunas de opinión del centro y el centroizquierda– apuestan por un gobierno de transición, que incluya al Partido Demócrata y al M5E, para dar tiempo a organizar una cierta oposición antes de los comicios. Y rezar para que la popularidad de Salvini descienda. Como es tradición, el centroizquierda está dividido. Nicola Zingaretti, el secretario general del PD, se opuso categóricamente en un principio a esta opción. “Si lo hacemos, le regalamos la campaña a Salvini, y cuando vayamos a las urnas tendrá más del 40%”, aseguró. Luego entró en escena el arrogante Renzi, que ha visto una ocasión para volver a tener protagonismo. El expremier, que baraja montar su propio partido de centro, ha pedido abiertamente un gobierno “institucional” con el M5E “para evitar la recesión” y “porque el país está en peligro”. El debate está abierto.

Salvini ha hecho caer el ejecutivo antes de los ajustes impuestos por Bruselas, previstos para otoño. Se libra así del trabajo sucio y le resultará fácil atacar al gobierno que lo asuma provisionalmente. Mientras tanto, el centroizquierda, que supera por poco el 20% en los sondeos, y los 5 Estrellas, con apenas el 17%, se pelean por cómo plantarle cara. Estos últimos, después de pasarse un año defendiéndole e imitándole; los otros, planteándose aliarse con los socios que han blanqueado la extrema derecha y se han apropiado de sus discursos de odio. Se debaten entre ser pragmáticos o ser coherentes. No muy lejos, el leghistacontempla el escenario desde la playa, frotándose las manos: la amenaza de un Salvini gobernando Italia con plenos poderes de regusto mussoliniano es bien real. Y que la única forma de impedirlo sea evitar las elecciones a toda costa es ya un triunfo de Salvini.

Fuente: https://ctxt.es/es/20190807/Politica/27777/Alba-Sidera-Italia-Europa-Salvini-Mussolini-elecciones-5-estrellas-Lega.htm#.XVOi5UN_WSg.twitter

domingo, 23 de junio de 2019

Salvini reclama esterilizar a una madre gitana acusada de múltiples hurtos en Italia

Para evitar que esta gitana bosnia eluda la prisión amparada en la protección del embarazo


“Esta maldita ladrona a la cárcel treinta años y sin que pueda tener más hijos y sus pobres criaturas dadas en donación a familias decentes. Y punto”

Con este tweet, el ministro de Interior italiano, Matteo Salvini pide esterilizar a una madre de 10 hijos condenada por hurto para evitar que un nuevo embarazo favorezca su excarcelación.

Vasvija Husic es una conocida carterista de origen bosnio y etnia gitana que ha sido arrestada por hurtos más de cuarenta veces, quedando en libertad poco después. Las razones de no entrar en prisión han sido sus sucesivas gestaciones. Esta vez ha sido condenada a 25 años de prisión tras robar a un turista peruano de 86 años, en silla de ruedas.

La petición del polémico líder populista obtuvo pronta respuesta en las redes sociales. Algunos han recordado que mientras a la carterista le han caído 25 años de pena, a Umberto Bossi, fundador de la Lega Norte y al tesorero de su partido, Francesco Belsito sólo dos y cuatro años respectivamente, pese a haber estafado casi 50 millones de euros en una trama de corrupción política.

La emigración ilegal, obsesión de Salvini
 Los emigrantes ilegales son un objetivo habitual de los comentarios del líder de la Lega Norte. Hace un año polemizó incluso con sus socios de gobierno en Roma y con las autoridades de Bruselas al reclamar que se censaran a los gitanos italianos. Entonces lamentaba que mientras los extranjeros que permanecieran de forma irregular en Italia serían “expulsados”, “los gitanos italianos por desgracia” tenía que quedárselos.


Fuente: https://www.lavanguardia.com/internacional/20190621/463017879848/italia-gitanos-carterismo-robos-inseguridad-salvini-lega-norte-esterilizacion.html