Ayer se entregó el borrador de la nueva Constitución que reemplazará la heredada de la dictadura.
Las compañeras de la Casa de la Mujeres de Huamachuco, las mismas que denunciaban con arpilleras las violaciones de DDHH, lo tienen claro.Vía https://twitter.com/BeaSilva9/status/1544241827871612929
martes, 5 de julio de 2022
#Chile #YoApruebo
martes, 25 de enero de 2022
Isabel Allende: «No hay feminismo sin independencia económica»
La escritora en lengua hispana más leída del mundo publica nueva novela, ‘Violeta’, la historia de una mujer centenaria que rememora los amores de su vida y los grandes acontecimientos del siglo XX.
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| La escritora chilena Isabel Allende. Foto: LORI BARRA |
Las novelas de Isabel Allende (Lima, 1942) provocan siempre división de opiniones. Por un lado está el público, que adora a la autora chilena (las cifras hablan por sí solas: 75 millones de libros vendidos en todo el mundo); y, por otro, los talibanes de la literatura, que detestan su estilo recargado, sus tramas apasionadas y, sin decirlo a las claras, su éxito. Lo cierto es que Allende tiene un don y lo explota con deleite: un castellano torrencial que, combinado con su capacidad para inventar historias extravagantes, arrastra al lector, que se ve impelido a pasar página tras página sin poder parar. ¿Y qué hay de malo en eso? Al margen de su discutida calidad, nadie sale peor persona después de leer uno de sus libros.
El último, editado por Plaza & Janés, acaba de llegar a las librerías. Se titula Violeta, y cuenta la historia de una mujer que llega a vivir 100 años, los que hay entre la pandemia de la gripe española y la de la COVID-19. Repletos, como es marca de la casa, de aventuras y romances. Muchos de los rasgos que adornan a su protagonista los tomó prestados, confiesa, de su madre, Panchita Llona. «Es un personaje parecido a ella en el sentido de que es bella, interesante, fuerte, irónica, atrevida y con una gran visión de futuro. Mi madre fue una mujer extraordinaria pero no tuvo una vida extraordinaria porque nunca pudo mantenerse sola. Vivió sometida. Primero, a su padre. Después, a sus maridos. Nunca tuvo la libertad económica que yo siempre deseé para ella. Y eso es lo que le di a Violeta, la posibilidad de ser una mujer independiente. Porque no hay feminismo sin independencia económica», explicó la autora en una rueda de prensa online que reunió a más de un centenar de periodistas de España y América Latina.
Su madre era, además, su crítica más exigente. Fue siempre la primera lectora de sus manuscritos y a menudo no tenía piedad con ellos. Muchas veces se los devolvía con páginas enteras tachadas con un grueso rotulador rojo. Esa condición de editora de hierro y amiga incondicional la mantuvo casi hasta el final de su vida. Residiendo en países diferentes, se escribieron cartas todos los días durante décadas. Allende las guarda todas. Calcula que ascienden a 24.000.
El nuevo Chile«Lo que me convirtió en escritora fue que no pude seguir siendo periodista, que era un oficio que me encantaba», cuenta la autora chilena. No pudo seguir siéndolo en su país tras el golpe militar que derrocó y asesinó a Salvador Allende, primo de su padre. Se trasladó entonces a Venezuela y fue allí, «casi por casualidad», donde comenzó a escribir su obra maestra: La casa de los espíritus. «Esa fue la novela que le pavimentó el camino a las que vinieron después. Me dio una voz como escritora y como mujer. Y cambió completamente mi vida. No creo que todo eso me hubiera pasado en Chile».
Aunque nació en Perú, pasó la infancia en diversos países por la profesión de su padre (diplomático) y reside desde hace más de 30 años en Estados Unidos. Se considera absolutamente chilena: «No puedo sacarme eso de dentro. Ni quiero tampoco».
Antes de las elecciones del pasado diciembre, Isabel Allende firmó, junto a un grupo de 40 premios nacionales de su país, un manifiesto de apoyo a la candidatura de Gabriel Boric. Asegura que Violeta, un personaje de ficción creado a partir de la personalidad de su madre y de sus propias historias sentimentales, habría celebrado el triunfo de la izquierda en su país: «Aunque es una opción política a la que ella no pertenece por clase social», aclara. «Su clase social votó mayoritariamente por el ultra-ultra-conservador Kast, que basó su campaña en el miedo. Por un lado se habló de la inseguridad en las calles y de la inmigración, que son preocupaciones que también existen en EEUU y en Europa pero que en Chile se exageraron enormemente. Y luego se fomentó el terror al Partido Comunista, que forma parte de la coalición de izquierda. Se habló de que íbamos a terminar como Venezuela. Yo creo que eso no va a suceder. En un momento de la novela, Violeta le habla a su nieto del sistema de clases que existe en Chile, que es como el sistema de castas en la India. Ella, aunque pertenece a la clase privilegiada, trabaja con mujeres, con indígenas, con los más pobres, así que habría estado encantada con que las cosas cambiaran en Chile».
Para cerrar el círculo, se da la circunstancia de que la nieta de Salvador Allende, Maya Fernández, entrará a formar parte del nuevo gobierno progresista. «No solo será ministra. ¡Será ministra de Defensa!», recalca la escritora. «Es una mujer joven que se crió en Cuba, nieta de Allende, y ocupará una posición muy especial, porque tendrá que entenderse con las Fuerzas Armadas. Y no podemos olvidarnos del pasado de las Fuerzas Armadas en Chile. Yo estoy encantada con el Gobierno que ha nombrado Boric porque es muy diverso. Hay 14 mujeres y 10 hombres. Realmente hay una intención sólida de que haya paridad de género. Solo eso ya es extraordinario. Y hay que añadir que son muy jóvenes. Se trata de una nueva generación que asciende al poder. Ya es hora de que los viejos carcamales se vayan a su casa a jugar al bingo».
Allende y el feminismoIsabel Allende se declara, «desgraciadamente», una mujer «apasionada y romántica». No tiene reparos en hablar públicamente de sus relaciones de pareja. Ahora, por ejemplo, está viviendo su tercer matrimonio. Se casó a los 77 años, enamorada como una adolescente. «De un señor de origen polaco con el que no tengo nada en común pero que está resultando estupendo», comenta entre risas. «Me he equivocado muchas veces por amor y he hecho muchas barbaridades. Pero la vida así tiene un sabor más lindo», añade con dulzura. Esta intensa personalidad se filtra en sus novelas continuamente y plantea dudas (infundadas, por supuesto) sobre su militancia feminista.
Allende no es la primera escritora que afronta críticas por no responder exactamente al perfil que se espera de su compromiso con las mujeres. Almudena Grandes, sin ir más lejos, también las tuvo. En su caso, los problemas cotidianos de las mujeres (los de la protagonista de Los aires difíciles, por ejemplo, la memoria de su infancia pobre, sus sueños, las infidelidades, la relación con los hijos) no encajaban con las aspiraciones de las últimas olas del feminismo. Eran temas pequeñoburgueses, decían, mirando sus novelas por encima del hombro.
Lo que se critica en Isabel Allende es una cursilería formal, una supuesta inclinación por un feminismo demodé, de novela rosa. Ella, evidentemente, no lo ve así: «Vivo muy al día la situación de la mujer porque tengo una fundación [creada en memoria de su hija Paula, trabajadora social fallecida en 1992], cuya misión es invertir en el poder de las mujeres. Trabajamos con las mujeres más vulnerables. Estoy siempre en contacto con las mujeres y con sus problemas. Siempre he sido feminista, lo sigo siendo, y he seguido siempre las etapas del feminismo. Y estoy encantada con lo que está pasando ahora, con esta ola de mujeres jóvenes que están haciendo cosas extraordinarias. En Chile se está planteando cambiar la educación para que los niños, ya desde preescolar, tengan una educación no machista que respete todos los géneros y toda la diversidad. Eso es extraordinario, aunque es muy nuevo. A lo largo de todos estos años yo he ido incorporando eso en mis libros y en mi trabajo en la fundación. Así que no creo que me haya quedado anclada en una idea de la literatura o del feminismo o de la mujer o de las relaciones de pareja de los años ochenta».
Es cierto que sus novelas son fábulas pobladas de amores arrebatados, pero su autora abomina de aquellos cuentos «en los que las princesas eran unas estúpidas que se quedaban dormidas y tenía que venir un príncipe a despertarlas. O unas tontas que tenían que ser rescatadas por unos enanos». Así que Isabel Allende, aun siendo pasional, no sufre ese misterwonderfulismo de quienes creen, ingenuamente, que el amor es el motor del mundo. «Al mundo también lo mueven la ambición, el poder, la codicia», responde. «Todas esas cosas mueven también al mundo y lo hacen en una orientación que, a veces, el amor logra corregir un poco. Pero no completamente».
En cualquier caso, a sus casi 80 años, hay luchas progresistas que no puede compartir en su totalidad. Una de ellas es el furor iconoclasta, que amenaza con tumbar algunos de sus ídolos literarios, como es el caso de Pablo Neruda. La confesión que el poeta hace en su autobiografía de haber violado a una mujer ha sometido su obra y su figura a una revisión implacable por parte del feminismo chileno. «Neruda es el poeta más grande de Chile y uno de los más grandes de la historia de la poesía. Una cosa es el hombre fallado, y todos somos fallados, y otra es la obra. En el caso de un artista o de un científico, quedémonos con sus logros y revisemos, sí, su vida privada. Pero no lo eliminemos todo porque entonces no quedaría títere con cabeza», explica.
Puede que ese sea el único tema en el que no coincide con la juventud izquierdista de hoy, a la que alaba y admira sin medida: «Hay una generación joven que está hasta la coronilla con la situación del planeta y de la sociedad, que no cree en las instituciones ni en las religiones. Quieren que todo eso cambie y es fantástico que estemos agitando esta civilización patriarcal y tratando de cambiarla. Tengo una gran esperanza en el futuro y lo único que lamento es que, por edad, no voy a alcanzar a ver todos los cambios que estamos empezando ahora».
Fuente: https://www.lamarea.com/2022/01/25/isabel-allende-no-hay-feminismo-sin-independencia-economica/
lunes, 20 de diciembre de 2021
#Chile
| Impresionante imagen: cientos de miles de chilenas y chilenos se han congregado en las calles para celebrar la victoria de Gabriel Boric.
Imagen de Gabriel Campos.Vía @spanishrevorg · |
sábado, 18 de diciembre de 2021
Europa con Boric: por un futuro democrático y social para Chile
Gabriel Boric, durante una acto de campaña en San Joaquín (Santiago, Chile), el pasado 11 de diciembre. Cuenta de TW de G.B. |
La lucha política que acontece en Chile es también la lucha de todas y todos los europeos por un mundo más democrático, inclusivo y sostenible. Tanto en Chile como en Europa, la democracia, los derechos y las libertades se encuentran seriamente amenazados por el resurgimiento de unos líderes y movimientos de ultraderecha con tentaciones autoritarias. En Estados Unidos, el movimiento encabezado por Donald Trump produjo la más grave crisis democrática e institucional de su historia. En Brasil, Jair Bolsonaro ataca las instituciones democráticas y promueve discursos de odio. En Perú, el fujimorismo dejó graves secuelas que aún perduran en la sociedad. En estos y otros muchos países latinoamericanos donde han emergido estas corrientes de la ultraderecha, se normaliza lo peor: las desigualdades económicas, sociales y territoriales; el abuso de poder y de la fuerza; la violencia contra la mujer y la diversidad sexual; la impunidad frente a la violación de derechos; o la criminalización de los inmigrantes. Todo ello viene acompañado de posturas negacionistas respecto al cambio climático, el rechazo a la vacunación para combatir la pandemia, y un ataque frontal al multilateralismo.
A raíz de los estragos causados por la pandemia, la Unión Europea ha optado por dejar atrás el neoliberalismo. Los Fondos de Recuperación o la Europa Social aspiran a consolidar un nuevo modelo de desarrollo económico sostenible y redistributivo, basado en una mayor igualdad y políticas digitales y medioambientales inclusivas. En esta línea, apostamos por una cooperación estrecha entre Chile y Europa, entre nuestras sociedades y economías de cara a las grandes transformaciones necesarias, y por un nuevo Acuerdo de Asociación beneficioso para ambos.
Lo que está en juego en la elección presidencial en Chile del próximo 19 de diciembre, es la posibilidad de avanzar hacia un verdadero Estado social y democrático de derecho. Nuestro deber como ciudadanas y ciudadanos europeos es manifestarnos en favor de la democracia y de la libertad frente al autoritarismo y la desigualdad. Ante el peligro real de una involución en Chile, no podemos ser, ni somos, indiferentes o neutrales. Decimos NO a la normalización de las políticas de ultraderecha. Desde distintas sensibilidades políticas, pero unidos por una misma aspiración de progreso, hacemos un llamamiento a la comunidad democrática internacional para apoyar sin fisuras la candidatura de Gabriel Boric a la presidencia de Chile. Esta es la única opción que puede hacer avanzar al país por el camino de un crecimiento sostenible y de acuerdo con los valores del humanismo, la democracia y los derechos humanos.
EUROPA CON BORIC: POR UN FUTURO DEMOCRÁTICO Y SOCIAL PARA CHILE
José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente del Gobierno de España.
Enrico Letta, ex presidente del Consejo de Ministros de Italia.
Joaquín Almunia, ex vicepresidente de la Comisión Europea.
Iratxe García Pérez, presidenta del Grupo Socialistas & Demócratas en el Parlamento Europeo.
Enrique Barón, ex presidente del Parlamento Europeo
Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz y ex director general de la UNESCO.
Pepe Álvarez, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT).
Unai Sordo, secretario general de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CC. OO.).
Cristina Narbona, presidenta del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
Mariam Martínez Bascuñán, profesora de Ciencia Política, Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
Juan Fernando López Aguilar, diputado del Parlamento Europeo.
Thomas Piketty, economista y profesor, Escuela de Economía de París.
Boaventura de Sousa Santos, catedrático de Sociología, Universidad de Coimbra.
Manuel Rivas, periodista y escritor, premio Nacional de Narrativa.
Martin Schirdewan, copresidente del Grupo de Izquierda en el Parlamento Europeo.
Joaquín Estefanía, periodista y escritor.
Daniel Innerarity, catedrático de Filosofía Política, Universidad del País Vasco.
Francisco Louça, catedrático de Economía, Universidad Técnica de Lisboa.
José Antonio Sanahuja, catedrático de Relaciones Internacionales, Universidad Complutense.
Francisco “Patxi” Aldecoa, catedrático de Relaciones Internacionales. Universidad Complutense.
Ana Gomes, embajadora, ex eurodiputada, fue candidata a la presidencia de la República portuguesa.
Vicente Palacio, doctor en Filosofía, asesor de política internacional.
Anne Hidalgo, alcaldesa de París.
Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política, Universidad Autónoma de Madrid.
Pilar del Río, periodista y presidenta de la Fundación José Saramago.
Manon Aubry, copresidenta del Grupo de Izquierda en el Parlamento Europeo.
Gloria Elizo, vicepresidenta del Congreso de los Diputados.
Ernest Urtasun Domenech, vicepresidente del Grupo Los Verdes / Alianza Libre Europea del Parlamento Europeo.
Pau Mari-Klose, alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil.
Héctor Gómez Hernández, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados.
Sofía Castañón, portavoz adjunta del Grupo Parlamentario Unidas Podemos en el Congreso de los Diputados.
Maria Manuel Leitão Marques, diputada del Parlamento Europeo y ex ministra del Gobierno de Portugal.
Gerardo Pisarello, secretario primero del Congreso de los Diputados.
Joan Subirats, catedrático de Ciencia Política, Universidad Autónoma de Barcelona.
Javi López Fernández, diputado en el Parlamento Europeo.
Nacho Sánchez Amor, diputado del Parlamento Europeo.
Stelios Kouloglou, diputado del Parlamento Europeo.
Miguel Urbán, diputado en el Parlamento Europeo.
Marie Toussaint, diputada en el Parlamento Europeo.
Martin Häusling, diputado en el Parlamento Europeo.
Salima Yenbou, diputada en el Parlamento Europeo.
Tilly Metz, diputada en el Parlamento Europeo.
Diana Riba i Giner, diputada en el Parlamento Europeo.
Idoia Villanueva, diputada en el Parlamento Europeo.
Javier Moreno, diputado del Parlamento Europeo.
Brando Benifei, diputado del Parlamento Europeo.
Eduardo Santos Itoiz, consejero de Justicia del gobierno navarro.
Lucía Muñoz Dalda, diputada en las Cortes Generales.
Marcelo Expósito, artista y crítico cultural ex diputado de las Cortes Generales.
Inmaculada R. Piñero, diputada del Parlamento Europeo.
Evin Incir, diputado del Parlamento Europeo.
César Luena, diputado del Parlamento Europeo.
Ibán García del Blanco, diputado del Parlamento Europeo.
Mónica Silvana González, diputada del Parlamento Europeo.
Tonino Picula, diputado del Parlamento Europeo.
Martin Häusling, diputado del Parlamento Europeo.
Diana Riba i Giner, diputada del Parlamento Europeo.
Salima Yenbou, diputada del Parlamento Europeo.
Tilly Metz, diputado del Parlamento Europeo.
Ana Miranda, diputada del Parlamento Europeo.
Niyazi Kizilyürek, diputado del Parlamento Europeo.
Maria Pita Cardenes, diputada en las Cortes Generales.
Miguel Ángel Bustamante, diputado en las Cortes Generales.
Javier Sánchez Serna, secretario tercero del Congreso de los Diputados.
Pedro Marqués, diputado en el Parlamento Europeo.
Katerina Konecna, diputada del Parlamento Europeo.
Manuel Bompard, diputado del Parlamento Europeo.
José de Gusmao, diputado del Parlamento Europeo.
Marisa Matías, diputada del Parlamento Europeo.
Arvanitis Konstantinos, diputado del Parlamento Europeo.
Dimitrios Papadimoulis, diputado del Parlamento Europeo.
Idoia Villanueva, diputada del Parlamento Europeo.
Malin Björk, diputado del Parlamento Europeo.
María Eugenia Rodríguez Palop, diputada del Parlamento Europeo.
Sira Rego, diputada del Parlamento Europeo.
Manu Pineda, diputado del Parlamento Europeo.
Antón Gómez-Reino, diputado en las Cortes Generales.
Ana Miranda, portavoz del Bloque Nacionalista Galego (BNG) en
Europa.
Hana Jalloul, secretaria de Política Internacional y Cooperación,
PSOE.
Cristina Faciaben, secretaria confederal de Internacional y Cooperación de CC. OO.
Adolfo Calatrava García, profesor de Relaciones Internacionales, Universidad Complutense.
Jesús Gallego, secretario confederal de Relaciones Internacionales de UGT.
Félix A. Ovejero, secretario adjunto de Internacional y Cooperación de CC. OO.
José Miguel Calvillo, profesor de Relaciones Internacionales, Universidad Complutense.
Carlota Merchán, secretaria de Política Internacional y Cooperación, PSOE-M.
Luca Visentini, secretario General de la Conferencia Europea de Sindicatos (CES).
Más información: https://ctxt.es/es/20211201/Firmas/38180/#.Ybza65qyJBE.twitter
miércoles, 8 de septiembre de 2021
Los mapuches, ante la nueva constitución
Numerosos colectivos indígenas están en proceso de restitución de sus tierras ancestrales. Noble misión para unos, allanamiento y robo de propiedades para otros
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| Dos personas pertenecientes al pueblo mapuche conducen su carro por las calles de Temuco, la capital de la Araucanía. FEDE SEGARRA |
TEMUCO, ARAUCANÍA (CHILE) | El ruido de las tanquetas de carabineros sobresaltó a las familias de Gladys y Arturo. Con las huellas de los carros blindados aún frescas en el terreno que pretenden recuperar, los líderes de la comunidad mapuche Rosario Huiscallanca cuentan con indignación cómo se arrimaron amenazantes a sus casas. “Estas tierras las trabajó mi bisabuelo, y las usurparon los colonos hace poco más de un siglo. Ellos tienen decenas de hectáreas, nosotros solo un cuarto. Apenas da para vivir”, se lamenta Arturo.
La escena se produjo en el pueblo de Boroa, a 20 kilómetros de la ciudad de Temuco, pero se repite día tras día en varios puntos calientes de esta región del sur de Chile. Numerosos colectivos mapuches están en pleno proceso de restitución de sus tierras ancestrales; noble misión para unos, allanamiento y robo de propiedades para otros. Esta cuestión ha generado un conflicto que se ha cobrado alrededor de una veintena de vidas desde 1997, y donde los atentados han aumentado en cantidad e intensidad desde 2016. Sin embargo, en estas comunidades se confía poco o nada en que los encargados de redactar la nueva constitución, elegidos a mediados de mayo, puedan solucionar el problema.
Los mapuches son el pueblo indígena más numeroso del Cono Sur, y habitan desde tiempos prehispánicos el Wallmapu (centro y sur de Chile y Argentina). Representan hoy el 80% de los pueblos originarios en Chile, que a su vez suman el 12,8% de la población total. Uno de cada tres mapuches vive en Santiago y alrededores; los demás están repartidos por el resto de regiones, y en especial en la Araucanía y Biobío, de donde provienen. En la Araucanía, los mapuches representan el 33% de la población total. De creencia animista, su cultura gravita en torno a la naturaleza, siendo los ritos espirituales, como el guillatún, una suerte de agradecimiento constante a la madre tierra, ñuke mapu en mapudungún. Proteger este idioma y sus costumbres ancestrales están entre las reivindicaciones de este pueblo originario.
La cuestión mapuche es un conflicto sin resolver que dura ya casi 500 años. Fueron el pueblo indígena que más resistió al imperio español, que nunca pudo conquistarlo. Después de la independencia de Chile, durante la conocida como Pacificación de la Araucanía, el Estado ocupó estas tierras, las repobló con colonos europeos, y los mapuches perdieron un 95% de su territorio. En los años sucesivos sufrieron discriminación étnica, económica y laboral.
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| Aucán Huilcamán explica su plan de autodeterminación en una cabaña tradicional mapuche. GUILLERMO AZÁBAL |
Hoy existe cierta simbiosis entre este conflicto y la división ideológica que polariza a la sociedad chilena. Esta fractura procede de los años de gobierno de Salvador Allende. A raíz de la reforma agraria que impulsó, comenzó un proceso de recuperación de tierras y concesión de derechos a los pueblos originarios que se vio truncado con el golpe militar. El activismo mapuche, a menudo vinculado a la izquierda chilena, no lo olvida.
Aspiraciones políticasLos escaños reservados a constituyentes indígenas para la redacción de la nueva carta magna chilena no despertaron demasiada ilusión entre los electores de los pueblos originarios. Según el censo electoral chileno, más de 1.200.000 personas estaban habilitadas por su pertenencia a los pueblos mapuche, aymara, diaguita, atacameña, colla, quechua, rapanui, kawashkar, chango o yagán. De las cuales, sólo ejercieron su derecho 283.000 personas (de media, algo más del 22%). Proporción similar a la que presentó el pueblo mapuche.
El país aprobó reservar 17 escaños, de los 155 constituyentes elegidos, para representantes de pueblos indígenas. Siete, destinados a los mapuches por ser el más numeroso. “Esta constitución será la primera de la democracia, y ya es un paso que los pueblos originarios hayan tenido un cupo asignado. Hasta ahora no reconocemos constitucionalmente la existencia de indígenas en nuestro territorio, ni tampoco su idioma o cultura”, detalla el experto chileno en constitucionalismo José Ignacio Núñez.
Aucán Huilcamán, político mapuche conocido por todos en la Araucanía, se presentó a gobernador de esta región. En las elecciones de mayo, en la que también se elegía a alcaldes y gobernadores, quedó en cuarto lugar, obteniendo un 12% de los votos con una de las posturas más beligerantes contra el Estado chileno. Huilcamán fue el representante de este pueblo ante la ONU y la Organización de Estados Americanos. Además, fundó el Consejo de Todas las Tierras, organismo de defensa de los derechos indígenas, cuya bandera –azul, verde, roja y amarilla– se ha convertido en símbolo de resistencia mapuche.
Este candidato se aferró durante su campaña a la internacionalización del conflicto para negociar un proceso de autodeterminación de todo el Wallmapu, a través del cual los mapuches podrían decidir su forma de gobierno y tener una mayor autonomía. Asume la imposibilidad de negociar de tú a tú con el Estado chileno, y se atrinchera en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, firmado en Ginebra en 1989. En él, se reconocen las aspiraciones de los pueblos indígenas a asumir el control de sus propias instituciones y formas de vida. También alude a la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007, en la que se recoge el derecho a la libre determinación de los pueblos ancestrales.
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| Rubén Collío llevó la muerte de la activista Macarena Valdés hasta la Corte Penal Internacional. Un perito descartó la hipótesis de suicidio que sostenía la Fiscalía. GUILLERMO AZÁBAL |
Otro de los asuntos que se tratará en la redacción de esta nueva constitución será cómo interpretar la ley de propiedad privada, mientras las demandas de devolución de tierras mapuches no cesan. En 1993 se aprobó la llamada Ley Indígena, que reconocía jurídicamente a los pueblos originarios, y con ella el Consejo Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) y el Fondo Para Tierras y Aguas Indígenas. El Gobierno destina desde entonces un presupuesto anual a la compra de terrenos a latifundistas o agricultores, y así devolverlos a comunidades mapuche. Esta partida rondó en 2020 los 80.000 millones de pesos chilenos (unos 92 millones de euros), pero se desconoce con exactitud el porcentaje de estos fondos que se ejecutó. En 2021, disminuyó un 20%.
El proceso de restitución de tierras puede alargarse años y no garantiza la recuperación, lo que crea insatisfacción entre los mapuches. Uno de los motivos está en el Artículo 20 de esta ley, que en su primer apartado contempla subvencionar a las comunidades para que compren las tierras. La polémica viene cuando se ocupa una finca y el propietario se niega a salir del terreno. En estos casos, para el Estado chileno la mejor solución es adquirir las hectáreas en disputa y entregárselas a las comunidades, a través de la Conadi (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena).
La parte mapuche lo interpreta como una estafa, pues los propietarios tasan por encima del precio de mercado unas tierras que fueron compradas por mucho menos, o directamente usurpadas. Los dueños, a su vez, consideran que este artículo supone un incentivo perverso que fomenta la ocupación violenta por ser la “manera más eficaz de conseguir los terrenos”. El latifundista Juan de Dios Fuentes atiende a lamarea.com y afirma lo siguiente: “Estamos ante una estrategia insostenible para el Estado chileno, ya que atenta contra el Código Civil. Según este, las deudas históricas prescriben, y crea falsas expectativas para los mapuches”.
Forestales e hidroeléctricasLa ley de propiedad privada también podría tener consecuencias para las grandes empresas forestales e hidroeléctricas que se extienden por el Wallmapu. El pueblo originario se autodefine como defensor del medio ambiente y condena las infraestructuras de estas corporaciones por arrebatarles “la tierra y el agua” y por “contaminar” sus recursos. El afán de lucro de estas grandes empresas colisiona con esta manera de entender la ñuke mapu, tejiendo una red de intereses que ha llegado a tener consecuencias fatales.
El caso más conocido es el de la difunta activista Macarena Valdés. Ella, junto a su pareja Rubén Collío, era una de las principales voces que se oponían a la instalación de la central hidroeléctrica que quería desarrollar la empresa austriaca RP Global en su comunidad, Panguipulli, en la región de Los Ríos. Valdés recibió numerosas amenazas de muerte anónimas. El 22 de agosto de 2016 apareció estrangulada en su casa. Su presunto asesinato sigue bajo investigación.
Los mapuches exigen la salida de su territorio de imperios hidroeléctricos como el del grupo italiano Enel (accionista mayoritario de la española Endesa), pero también de las grandes compañías papeleras dedicadas a la celulosa y a la explotación masiva de la madera. Entre ellas destacan el holding CMPC-Mininco y el Grupo Arauco, propiedad de la familia Matte y Angelini, respectivamente. Dos de las principales fortunas chilenas. La lucha mapuche se enfoca en que cesen sus plantaciones de pino y eucalipto, especies invasoras que provocan la acidificación de los suelos de la Araucanía y Biobío. Estas empresas no han querido dar su visión para este reportaje. Las forestales poseen 280.000 hectáreas de las 450.000 en disputa en la Araucanía.
A pesar de que durante la campaña para las constituyentes, todas las propuestas de los dirigentes mapuche fueron pacíficas, ninguno de ellos ha condenado abiertamente la violencia de los grupos radicales. Desde 1997, cuando tres camiones ardieron en un primer acto reivindicativo, se han sucedido los asaltos y los ataques incendiarios contra iglesias, empresas forestales y vehículos de agricultores. Esto se traduce en que los implicados en las disputas hayan optado por defenderse con armas. Según la Fiscalía chilena, desde 2016 se han producido 547 atentados en la Araucanía y Biobío.
La eficacia del Gobierno para mediar en este conflicto está en entredicho. Desde Santiago se ordenó militarizar la zona con carabineros o agentes especiales de policía. Comunidades mapuches denuncian el uso desmedido de una fuerza que incluso habría afectado a niños, heridos con perdigones; algo que ya condenó Unicef en 2012. La estrategia del Estado a lo largo de los años ha consistido en custodiar una parte importante de los terrenos en proceso de recuperación, y aplicar en algunas ocupaciones la expeditiva Ley Antiterrorista, redactada durante la dictadura de Pinochet.
Las acusaciones de narcoterrorismo se suceden en los medios de comunicación chilenos cuando se debate sobre los mapuches más radicalizados y su financiación. Se les llega a relacionar incluso con las FARC colombianas, hasta hoy sin pruebas. El episodio más importante relacionado con el tráfico de drogas fue la detención del exlíder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), Emilio Berkhoff, en junio del año pasado. La CAM es la organización mapuche radical más conocida. En la operación se decomisaron casi 825 kilos de pasta base de cocaína.
Los dirigentes mapuches tienen bien aprendidas sus respuestas contra estas acusaciones: “Antes nos llamaban analfabetos, luego borrachos y ahora toca que nos tilden de narcotraficantes”. Para ellos, las plantaciones de marihuana son muy limitadas y niegan los cultivos de coca. El pasado mes de enero, en la comunidad de Temucuicui, 800 policías entraron por la fuerza para decomisar mil plantas de cannabis. Los agentes sufrieron una emboscada y un agente murió en la operación.
Tan solo un año antes, la denominada Operación Huracán se saldó con ocho mapuches detenidos por asociación terrorista; entre ellos el actual líder de la CAM, Héctor Llaitul. Posteriormente, la Fiscalía descubrió que se habían manipulado sus teléfonos para crear conversaciones inexistentes e inculparlos.
Esto supuso la dimisión del director de Carabineros, el general Bruno
Villalobos, y del director de Inteligencia, el general Gonzalo Blu.
Los
mapuches recriminan a las grandes corporaciones y a los latifundistas
que posean más hectáreas que la mayoría de sus familias. Sin embargo,
bajo esa etiqueta de empresarios o colonos, también hay muchos
agricultores que trabajan sus tierras, y que las heredaron de sus
abuelos. Muchos de ellos entienden las reivindicaciones indígenas, y
creen que no todos son violentos, pero argumentan que también tienen
derecho a vivir allí.
Justo Gutiérrez es un huinca, como llaman a los chilenos de ascendencia europea. Su finca, colmada de avellanos cuyos frutos irán a parar a los italianos de Ferrero, se ubica en Vilcún, cerca del río Quepe. Al fondo del terreno, se divisan hasta seis tractores calcinados: “Nos los quemaron todos, nos dejaron con una mano delante y otra detrás”. Y apuntilla: “Es una injusticia sentirte extranjero en la tierra que te ha visto nacer”. Gutiérrez es vicepresidente de la Asociación para la Paz y la Reconciliación de la Araucanía (APRA), una organización que, según él, documenta en redes sociales los ataques mapuches contra el resto de araucanos. Para la contraparte, solo se encargan de difundir odio y acusar al mapuche de violento.
Según el Ministerio del Interior, en el primer trimestre de 2021, las
tomas de tierras aumentaron un 688% con respecto al mismo período del
año anterior en las regiones australes de la Araucanía, Los Lagos y Los Ríos.
El pueblo chileno aguarda con recelo cómo se materializará la nueva constitución. Si no satisface sus demandas, puede provocar que los manifestantes vuelvan a salir a las calles con más fuerza. Mientras tanto, escépticos ante este proceso, en el pequeño pueblo de Boroa, familias como la de Gladys y Arturo se levantarán cada día con la misión de recuperar la tierra de sus antepasados. La tierra que empieza, precisamente, en el siguiente centímetro de campo que hay tras la valla de su cuarto de hectárea cultivada; y la misma por la que otros agricultores huincas no dormirán de noche pensando que puede ser ocupada.
La participación del pueblo mapuche en las elecciones constituyentes fue la más baja de todas las comunidades indígenas (22,3%), con la excepción del pueblo diaguita (21,35%). La ley interna del proceso obligaba a confeccionar listas paritarias, lo que derivó en la asunción de cuatro mujeres electas y tres hombres.
Elisa Loncón ganó en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins y Maule. Es una reconocida lingüista de 58 años y se ha erigido en las últimas décadas como una de las principales activistas mapuches, sobre todo en el ámbito académico. Esta profesora de la Universidad de la Frontera (Temuco), que también ostenta un posgrado por el Instituto Internacional de Estudios Sociales de La Haya, ha trabajado para el reconocimiento y la promoción del mapudungún en todo Chile.
Francisca Linconao (62 años), La Machi, ha sido la cara más representativa de este pueblo en los últimos años. Activista por los derechos humanos, ambientalista y autoridad espiritual mapuche, en 2013 fue vinculada al asesinato del matrimonio Luchsinger-Mackay, por el que tuvo que pasar nueve meses en prisión preventiva, comenzó una huelga de hambre y permaneció en arresto domiciliario. Después de esto, no se encontraron indicios incriminatorios sólidos y fue absuelta e indemnizada. Este episodio reforzó su liderazgo a ojos de su comunidad.
Natural de Tirúa (Biobío), Natividad Llanquileo es la constituyente mapuche más joven, con 36 años. Se define como una líder amerindia, licenciada en Derecho por la Universidad Bolivariana de Chile, y defensora de los derechos humanos. Su figura emergió en 2010, año en el que empezó a ejercer como portavoz de los conocidos como “presos políticos mapuches”, comuneros en huelga de hambre encarcelados en aplicación de la Ley Antiterrorista.
Adolfo Millabur (55 años), también oriundo de Tirúa, es el constituyente con mayor trayectoria política. Fue el primer alcalde mapuche de Chile, por su ciudad natal, cargo que desempeñó hasta en cinco legislaturas. Semanas antes de la elección, atendió a lamarea.com para sintetizar sus objetivos en la redacción del nuevo texto constitucional: “Conseguir eliminar los colonialismos clásicos, que el poder en Chile se reparta entre el pueblo y que deje de estar en las mismas manos de siempre”. Millabur, Llanquileo y La Machi fueron los más votados en las regiones de Araucanía, Biobío y Ñuble. Además de Rosa Catrileo (39 años), una temucana también licenciada en Derecho y vinculada a la defensa territorial y los derechos humanos.
En las regiones sureñas de Los Ríos, Los Lagos y Aysén, los elegidos son Victorino Antilef (51) y Alexis Caiguán (46). Antilef es profesor de lenguaje y fundador del Consejo de Educación Mapuche Azeluwam, una organización enfocada a la enseñanza de la cultura mapuche. Comparte actividad con Caiguán, quien pertenece a los huilliche –rama austral de este pueblo– y que ha dedicado los últimos ocho años a la difusión de las tradiciones y la música mapuches entre las nuevas generaciones.El reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas en Latinoamérica
Chile aún no reconoce constitucionalmente a sus pueblos originarios, a pesar de que el 97% de la ciudadanía apoya que su existencia se vea reflejada en la nueva ley fundamental, según un estudio del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas de 2020.
Salvador Millaleo, experto indigenista y miembro del Consejo del Instituto Nacional de Derechos Humanos, cree que esta situación viene provocada por que “la élite de origen europeo trató de olvidar sus raíces indígenas”. El investigador explica a La Marea que, según su visión, el modelo neoliberal que estos tratarían de imponer “choca con las reivindicaciones de las tierras ancestrales” y no les habría convenido que fueran reconocidos en la constitución.
Aproximadamente el 17% de las personas que viven en condiciones de pobreza extrema en América Latina son indígenas, a pesar de representar menos del 8% de la población. Los movimientos sociales indigenistas fueron espoleados por Naciones Unidas para afrontar desigualdades como esta. Un primer antecedente histórico fue el Convenio 107 de la Organización Internacional del Trabajo (1957), relativo a la protección e integración de estos pueblos. Entonces sólo fue ratificado por Cuba, El Salvador, República Dominicana y Panamá.
México, que cuenta aproximadamente con el 38% de la población indígena de todo el continente, fue el primer país latino en firmar el nuevo Convenio 169 (1989). El artículo 2 de su constitución reconoce a la nación como “pluricultural”. Asimismo, incluyó el derecho a la educación bilingüe y la propiedad colectiva de estos pueblos.
Bolivia, con más del 60% de población declarada indígena, introdujo en su carta magna el derecho a un régimen de autonomía para estas poblaciones en 1991. Perú hizo lo propio en 1994, con un 12% de población originaria en su territorio. En 1996, Guatemala dio acogida a las demandas de los indígenas (40% del total de guatemaltecos). Ecuador, con menos del 10% de población originaria, los reconoció constitucionalmente en 1998.
Ninguna de las tres constituciones que ha tenido Chile (1833, 1925 y 1980) contempla estos pueblos. La nueva carta magna presumiblemente hará que Chile forme parte de los países que sí reconocen a su población autóctona. Así, solo Uruguay y Surinam seguirían en la lista negra de los derechos indígenas en la región.
Fuente:https://www.lamarea.com/2021/09/08/los-mapuches-ante-la-nueva-constitucion/
Más información: Elisa Loncon, presidenta de la Convención Constitucional: "Chile ya no volverá a ser como antes"
viernes, 11 de septiembre de 2020
Chile, 11 de septiembre de 1973: la ruta del golpe cívico-militar
| El presidente de Chile, Salvador Allende, saluda a sus seguidores desde su coche descubierto, en Santiago, pocas semanas después de su elección. A su lado, a caballo, es escoltado por el general Augusto Pinochet. | AFP |
La traición triunfa. El 11 de septiembre de 1973 y durante 17 años, se instaura una dictadura donde la muerte, la tortura, y la desaparición física de personas se adueña de la vida cotidiana de Chile. Se cumplen 47 años y aún rige la Constitución pinochetista, que junto a la ley antiterrorista se aplica para legitimar el etnocidio del pueblo Mapuche. Las riquezas básicas y los recursos hídricos se encuentran en manos de las trasnacionales. Desigualdad, hambre y pobreza, son el legado que pervive. Un golpe de Estado cívico-militar es su origen. ¿Era inevitable? ¿Allende, un ingenuo? ¿Las fuerzas armadas, golpistas? Las tres pueden responderse negativamente.
Son las 7.15 AM del 11 de septiembre de 1973, el presidente Salvador Allende va en dirección a La Moneda, es avisado de una movilización general de tropas. Se despide de su esposa Hortensia Bussi. Abandona la casa presidencial ubicada en la calle Tomás Moro Nº 200, propiedad del Estado, adquirida durante el gobierno de la Unidad Popular. Tomás Moro será bombardeada a las 11.00 AM y posteriormente saqueada. El capitán Eitel Von Mühlenbrock y el teniente Gustavo Leigh Yates fueron sus ejecutores. La misión tuvo un fiasco. Uno de los misiles lanzados por el teniente impacta en el Hospital de la Fuerza Aérea. A la sazón, hijo del general golpista, Gustavo Leigh Guzmán, se oculta el gazapo. Más tarde serán condecorados.
Tras mil días de asedio, la burguesía chilena, los partidos políticos de la derecha y el gobierno Nixon-Kissinger, logran su objetivo. Lo llevan intentando desde el 4 septiembre de 1970, día del triunfo electoral. Primero una conspiración para matar al electo Presidente Allende, acción denunciada por el capitán de la fuerza aérea Jorge Silva. Será el origen del GAP, Grupo de Amigos del Presidente, escolta que le acompaña el 11 de septiembre en la Moneda, junto a sus colaboradores más cercanos. Pero el punto de partida del golpe de Estado fue el plan coordinado entre la CIA, con el visto bueno del entonces presidente Eduardo Frei. Se trataba de secuestrar al general en jefe de las Fuerzas Armadas, René Schneider, el 25 de octubre de 1970, para evitar el nombramiento, por el Congreso Pleno, de Salvador Allende como presidente. La operación fracasa. La resistencia del general culmina en su asesinato. A partir de ese momento, las fuerzas armadas son el objetivo. Romper su posición no deliberativa.
Sin el concurso de las fuerzas armadas, el golpe de Estado era inviable. Toda la actividad se centró en crear un estado de ánimo entre algunos mandos para lograr su quiebre. Así, se favoreció el contacto entre militares detractores del gobierno popular. La derecha organizó encuentros. Celebraron asados y fiestas como pretexto. La red fue tejiéndose. Golpistas de la armada, aviación y ejército se reconocieron las caras. Asimismo, se buscó aislar y deslegitimar a los militares constitucionalistas. Tras las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, donde la Unidad Popular obtuvo el 44% de los votos, se aceleran los acontecimientos. La derecha habla, por primera vez de fraude electoral, su idea de derrocar al presidente mediante el control de los 2/3 del parlamento se desvanece. Entre el 29 de junio de 1973, fecha del fracasado golpe, "el tancazo" y el 11 de septiembre, los conspiradores no descansan. La trama civil acelera su embate al gobierno. La Democracia Cristiana se pliega al golpe. La Contraloría General de la República, en sus manos, declara parcialmente inconstitucional el decreto que conformaba las tres áreas de la economía, social, mixta y privada. El 8 de julio, los presidentes del senado Eduardo Frei Montalva y la Cámara de Diputados, Luis Pareto, democristianos, redactan un comunicado subrayando que el gobierno "pretende imponer un esquema ideológico y programático que la mayoría del país rechaza". A continuación, el colegio de abogados manifiesta que se ha roto el ordenamiento jurídico. El 27 de julio, la ultraderecha asesina al capitán de Navío y edecán del presidente, Arturo Araya Peeters. El 5 de agosto, marinos constitucionalistas son torturados por denunciar las maniobras de golpe. Jorge Magasich, en su monumental obra: Los que dijeron NO, historia del movimiento de los marinos antigolpistas de 1973, señala: "Entre 1970 y 1973 varios centenares de marinos intentan oponerse al golpe de Estado que ven prepararse. Sargentos, cabos y marineros, organizan grupos antigolpistas en las cuatro secciones de la Marina: la Escuadra, las escuelas de especialidades, la Unidad de Aviación Naval y los astilleros. Establecen contactos con dirigentes políticos próximos al gobierno para informarlos de la conspiración en marcha y se organizan para enfrentarla. Son descubiertos por los servicios de inteligencia. La primera detención se efectúa el 15 de junio de 1973; las siguientes a fines de julio y a partir del 5 de agosto se desata una verdadera razzia dentro de la Marina(…) El término primera vez puede aplicarse a menudo al caso de los marinos, encarna el ocaso de la democracia y la emergencia de la dictadura (…) Más grave aún: la facción golpista de la Armada organiza y equipa los primeros grupos de torturadores, ocultando su existencia al comandante en jefe y a otros oficiales(…)"
| Gafas del presidente de Chile Salvador Allende, encontrados en el Palacio de la Moneda, tras el bombardeo de 1973. WIKIPEDIA |
El 22 de agosto la cámara de diputados, en manos de la oposición, redacta una carta subrayando: "es un hecho que el actual gobierno de la república, desde sus inicios, se ha ido empeñando en conquistar el poder con el evidente propósito de someter a todas las personas al más estricto control económico y político por parte del Estado y lograr de ese modo la instauración de un sistema totalitario, absolutamente opuesto al sistema representativo que la Constitución establece; que para lograr ese fin, el Gobierno no ha incurrido en violaciones aisladas de la Constitución y la ley, sino que ha hecho de ellas un sistema permanente de conducta, (…) violando habitualmente las garantías que la Constitución asegura a todos los habitantes de la república y permitiendo y amparando la creación de poderes paralelos, ilegítimos, que constituyen un gravísimo peligro para la nación, con todo lo cual ha destruido elementos esenciales de la institucionalidad y del Estado de Derecho" A continuación hace un llamado explícito a las fuerzas armadas, "que en razón al grave quebrantamiento del orden institucional…les corresponde poner de inmediato término …con el fin de … asegurar el orden constitucional de nuestra patria…".
Mujeres de Poder Femenino, militantes de la Democracia Cristiana, el Partido Nacional y Patria y Libertad, acompañan, el 21 de agosto, como preámbulo de la carta, a las esposas de generales a la casa del comandante en jefe del ejército Carlos Prats, convaleciente de un ataque al corazón y un proceso gripal. Desde la acera, tildándolo de cobarde, lanzan plumas de gallinas, insultan y solicitan la intervención de las fuerzas armadas para derrocar el gobierno constitucional. Al día siguiente, el general Prats presenta su dimisión. En la carta se lee: "Al apreciar en estos últimos días que quienes me denigraban, habían logrado perturbar el criterio de un sector de la oficialidad del ejército, he estimado un deber de soldado, de sólidos principios, no constituirme en factor de quiebre de la disciplina y de la dislocación del Estado de Derecho, ni de servir de pretexto a quienes buscan el derrocamiento del Gobierno constitucional (…) he estimado un deber de soldado presentarle la renuncia indeclinablemente de mi cargo de Ministro de Defensa Nacional, y a la vez, solicitarle mi retiro absoluto de las filas del ejército, al que serví con el mayor celo vocacional durante más de cuarenta años."
Guillermo Pickering, comandante de las Escuelas Militares, y Mario Sepúlveda, comandante de la segunda división (Santiago), generales con mando en tropa, renuncian en solidaridad con el general Prats. El director general de carabineros, Jose María Sepúlveda Galindo, se mantiene firme. Estará con el presidente en La Moneda, el 11 de septiembre, solo abandona su puesto cuando Allende se lo ordena. El subdirector Jorge Urrutia y los generales Rubén Álvarez y Orestes Salinas tampoco se pliegan al golpe, los alzados recurren a un general mediocre, sexto en la cadena de mando, Cesar Mendoza. En la Armada, su comandante, Raúl Montero, será retenido en su casa. Los almirantes Daniel Arellano, Hugo Poblete Mery, el capitán René Durandot y el teniente Horacio Larraín, constitucionalistas son separados del mando, se autoproclama jefe de la armada José Toribio Merino.
En la Moneda, Joan Garcés relata su percepción de Allende al valorar la situación y tras la declaración de los golpistas: "…Resumo el comunicado de la radio (…) aparece firmado por Leigh y Merino, pero también por Mendoza que se autodenomina director general de Carabineros y por Pinochet. No hace ningún comentario. Estamos solos. Toma el teléfono y pronuncia una breve alocución por radio. (…) son las 8.45. De pie, la mano sobre la mesa de trabajo, repiqueteando los dedos, la mirada perdida en la distancia, Allende se limita a decir a media voz: Tres traidores, tres traidores…"
Mendoza un general rastrero se autonombra; Merino, secuestra al comandante en jefe de la Armada, Raúl Montero; y Pinochet, un cobarde que el domingo 9 de septiembre juró lealtad en la residencia presidencial, se pliega al putsch, debía activar el plan Hércules, dispositivo antigolpe el 11 de septiembre. Allende convocaría a referéndum en su alocución prevista a las 12.00 horas en la Universidad Técnica del Estado. En su discurso plantearía la necesidad de una nueva Constitución, cuyo borrador estaba siendo redactado. La vía chilena al socialismo, se asentaría en un nuevo marco jurídico, nacido de una votación popular. La Democracia Cristiana, el partido Nacional y la patronal son informados. Brady, general golpista al mando de la guarnición de Santiago, tras la renuncia del general Sepúlveda, garantiza la movilización de la tropa. El golpe debía adelantarse, será el 11 de septiembre. El discurso de Allende no podía ver la luz, eso desbarataría el putsch. El 10 de septiembre, la Armada en medio de la operación Unitas con la marina USA, desplaza sus acorazados hacia Valparaíso, buques de guerra estadounidenses le apoyan, la aviación controla los aeropuertos civiles y tiene desplazados los aviones Hawker Hunter. Serán utilizados ante el fracaso de la infantería en la toma de La Moneda. No pudieron romper la defensa de Allende, los GAP y los civiles apostados en su interior. Una derrota militar en toda regla.
El 11 de septiembre, el ejército y la aviación bombardean, toman ministerios, medios de comunicación, fábricas, sedes de los partidos y universidades. Se inicia la detención y asesinato de dirigentes y militantes de la Unidad Popular. La tiranía se cierne sobre Chile. Hoy, la rebelión popular iniciada el 18 de octubre de 2019, pone sobre la mesa la convocatoria de un referéndum y la formación de una asamblea constituyente, esta vez para acabar con el ordenamiento espurio de la constitución pinochetista. De su triunfo depende que se puedan abrir las grandes alamedas, cerradas durante décadas. Allende esta presente.
Más información: Isabel Allende Bussi: “Salvador Allende no es un mito sino una fuerza que está viva”
domingo, 24 de noviembre de 2019
La cultura arropa las protestas en Chile
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| @SoniaVivasRive3
Albertina Martínez, periodista. Denunciaba agresiones a mujeres por parte de la policía chilena.
Ha sido brutalmente asesinada.
Su cámara y su equipo no están.
Hay fotos que no deben salir jamás.
En Chile asesinan a quien señala a las fuerzas de seguridad
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domingo, 3 de noviembre de 2019
La rabia en Chile no se apaga: "Este estallido social lleva gestándose desde Pinochet"
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| Décimo tercer día de protestas en Chile (EFE) |
"¡Nos tiran a matar!", exclama Jorge Muñoz, rodeado por un grupo de personas que portan banderas chilenas. Este estudiante es uno de los más de 1.200 heridos en las masivas protestas que han desbordado las calles chilenas en las últimas dos semanas en contra del gobierno del presidente Sebastián Piñera y sus políticas económicas.
Ya huele a gas lacrimógeno frente al Palacio de la Moneda, la sede de la presidencia del país, donde suelen acudir los manifestantes –o, al menos, lo intentan- y Muñoz permanece allí, señalándose el pómulo. Tiene una herida reciente a escasos centímetros de su ojo. "Me impactó un balín lanzado por los carabineros. Tengo ojos de milagro. Se quedó a apenas dos centímetros. Ellos y los militares te tiran a cagar. El presidente les dice que está en guerra, y salen con esa mentalidad", señala el joven, mientras decenas de personas gritan "asesinos" a los agentes que custodian la sede presidencial.
Más de 140 personas han sufrido daños en sus ojos durante las protestas, según cifras recopiladas por organizaciones defensoras de los derechos humanos. Al menos 26 de ellas han perdido completamente la visión en algún ojo por efecto de los proyectiles de goma lanzados por las fuerzas de seguridad.
Es uno de los efectos de unas protestas que dejan ya 20 muertos y 1.200 heridos. Al menos 38 de los hospitalizados recibieron disparos con munición real. Las organizaciones humanitarias denuncian también 18 casos de agresiones sexuales de agentes de las fuerzas del orden contra los manifestantes. Al otro lado de la 'trinchera', alrededor de 870 agentes han resultado heridos durante las protestas, según ha informado el cuerpo policial.
El estallido social en las calles de las principales ciudades de Chile, especialmente en la capital Santiago, ha dejado jornadas muy violentas. Se han producido decenas de saqueos en supermercados y comercios, choques violentos entre parte de los manifestantes y las fuerzas del orden, así como destrucción de propiedad pública. El metro de Santiago ha sido arrasado. Decenas de estaciones permanecen inutilizadas tras haber sido incendiadas.
"Esto es un estallido social que lleva gestándose desde hace 30 años, cuando acabó la dictadura de Augusto Pinochet", afirma Rita Carcamurello, trabajadora del hospital público El Pino, mientras participa en una de las marchas frente al Palacio de La Moneda.
El estallido social en las calles de las principales ciudades de Chile, especialmente en la capital Santiago, ha dejado jornadas muy violentas. Se han producido decenas de saqueos en supermercados y comercios, choques violentos entre parte de los manifestantes y las fuerzas del orden, así como destrucción de propiedad pública. El metro de Santiago ha sido arrasado. Decenas de estaciones permanecen inutilizadas tras haber sido incendiadas.
"Esto es un estallido social que lleva gestándose desde hace 30 años, cuando acabó la dictadura de Augusto Pinochet", afirma Rita Carcamurello, trabajadora del hospital público El Pino, mientras participa en una de las marchas frente al Palacio de La Moneda.
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| Un manifestante herido en Santiago. (Reuters) |
La mitad de la población recibe un sueldo medio de 400.000 pesos al mes (481 euros), una cifra alta si se compara con la mayoría de los países de la región, pero el coste del nivel de vida, los altos precios de productos y servicios en Chile hacen que sea difícil llegar a fin de mes. "Tenemos que comprar cosas para comer, y son caras. Ganamos poca plata, y no nos alcanza. Es difícil vivir el día a día de nosotros", comenta Muñoz, el estudiante herido.
Una nueva ConstituciónDos son las principales demandas de los manifestantes. La primera es la renuncia del presidente, Sebastián Piñera, pero también quieren que Chile inicie un proyecto constituyente para redactar una nueva Carta Magna, que amplíe el sector público del país y favorezca reformas sociales. La actual constitución chilena rige desde 1980 y es fruto directo de la dictadura de Pinochet.
A partir de ahí, cada sector tiene sus propias reivindicaciones. Los jubilados llevan décadas manifestándose contra el sistema privado de pensiones, gestionados por las conocidas como Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).
"Aquí trabajas durante toda tu vida, ahorras, y te descuentan cada mes un 12% o 13% de tu sueldo, y eso va a un fondo de capitalización individual. Pero, como los sueldos son muy bajos, después de trabajar 30 o 40 años, te queda poco. Las AFP calculan todo lo que has juntado y van desembolsando calculando que vas a sobrevivir hasta los 110 años", denuncia Luci Chavarría, que lleva años protestando junto a la organización 'No más AFP'.
"Es terrible. Nuestros abuelos se están suicidando porque, simplemente, las pensiones son de hambre. Son indignas", asegura la jubilada.
"Nosotros proponemos un sistema tripartito. Que el empresariado aporte un porcentaje, el Estado otro, y el trabajador otro, pero a través de un sistema solidario, donde los jóvenes ayuden en las pensiones en ese fondo grande que se junta, para que se jubilen los mayores, y que después les toque a ellos, como pasa en casi cualquier parte del mundo, y pasaba en Chile antes", reivindica.
"Con pensiones de 120.000 pesos (145 euros) no se puede ni comer. Tienen los hijos que ayudarnos", apunta Osvaldo Cifuentes, un jubilado presente en las protestas de estos días.
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| Fotografía de archivo fechada el 30 de mayo de 2019: una protesta contra el sistema privado de pensiones en Chile. (EFE) |
Los estudiantes, por su parte, tienen otras reivindicaciones. Denuncian que la universidad es muy cara, y que, para tener acceso a ella, -si no se pertenece al sector de menos ingresos, cuando entonces el acceso es gratuito-, tienen que endeudarse mucho.
También hay problemas en las escuelas. Los colegios de sectores más acomodados tienen más acceso a financiación pública, creando desigualdad en la enseñanza y marginando el acceso a los estudios superiores de aquellos que cursan los estudios básicos en las escuelas de zonas más humildes, denuncian los docentes.
Kimko Giadalah es profesora en un centro en Paine, una localidad situada a una hora por carretera de Santiago, donde las condiciones de vida de los más desfavorecidos son difíciles. "La mayor parte de mis alumnos son vulnerables, y el Estado jamás se ha preocupado por ellos. Tienen muchas carencias económicas. Viven en campamentos, en cajas de cartón. No tienen baño. Tienen que defecar en tarros", dice, mientras protesta frente al Palacio de la Moneda.
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| Manifestantes en la decimotercera jornada de protestas en Chile. (EFE) |
Salario mínimo de 424 eurosEn un intento de calmar las protestas, Piñera ha cambiado a buena parte de su gabinete en los últimos días y ha organizado reuniones con representantes de la sociedad civil y de los partidos políticos de la oposición, que tampoco son bien vistos entre parte de los manifestantes.
Después de una semana de fuertes manifestaciones, Piñera presentó además un paquete de medidas para intentar solucionar esos problemas que denuncia la población.
Planteó instaurar un salario mínimo garantizado de 350.000 pesos al mes (424 euros) para quienes trabajen a jornada completa, así como estabilizar las tarifas eléctricas, anulando una reciente subida del 9,2% en el precio de la luz.
Propuso también subir los impuestos a quienes cobren el equivalente a 9.900 euros mensuales, aumentar las pensiones más básicas y reducir la brecha de ingresos entre las escuelas situadas en zonas con distinto nivel adquisitivo.
El presidente ha criticado duramente los saqueos y la destrucción de propiedad pública y privada ocurridos durante las protestas, hechos también censurados por la gran mayoría de manifestantes. "Estamos en guerra contra un enemigo poderoso e implacable que no respeta a nada ni a nadie y que está dispuesto a usar la violencia sin ningún límite, incluso cuando significa la pérdida de vidas humanas, con el único propósito de producir el mayor daño posible", llegó a decir Piñera en un mensaje televisado el pasado 20 de octubre, pocos días después de que comenzara la oleada de protestas.
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| Sebastián Piñera, presidente de Chile. (EFE) |
"Una nueva agenda social"Sin embargo, el discurso de Piñera, acosado por las unas protestas que cumplen ya su decimosexto día consecutivo, se ha vuelto más conciliador. Durante una declaración televisada el miércoles pasado, estableció entre sus prioridades "impulsar con toda la fuerza y la urgencia que se requiere la nueva agenda social para responder a las principales demandas de nuestros ciudadanos".
Para ello, el Gobierno pretende organizar una serie de debates o cabildos en distintas zonas del país, para "impulsar un amplio y profundo proceso de diálogo para escuchar a nuestros compatriotas".
Pero la mayoría de quienes se mantienen en las calles dicen que el paquete de reformas y las reuniones son “insuficientes” y aseguran que no dejarán de protestar hasta que sus demandas sean satisfechas. Algunas voces de la oposición politica en Chile están barajando ya comenzar un proceso de destitución, para el que necesitarían 29 de 43 votos en el Senado. Si, avivado por las protestas, este proceso sale adelante, Piñera sería el primer presidente de Chile en ser destituido.
Fuente: https://www.elconfidencial.com/mundo/2019-11-03/protestas-chile-rebolucion-30-anos_2309871/?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=BotoneraWeb
domingo, 27 de octubre de 2019
Noam Chomsky sobre Chile: “Era previsible tras 40 años de asalto neoliberal a la población»
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En una entrevista con El Mostrador, Chomsky afirmó que no le sorprende para nada lo que ocurre en el país latinoamericano, ya que los hechos “eran perfectamente previsibles tras el asalto neoliberal a la población en los últimos 40 años, verificadas constantemente en todo el mundo”.
El intelectual agregó que uno de los principales riesgos en la actualidad es que esa ira, esa rabia, está “creando oportunidades para los demagogos de ultraderecha como Trump, Bolsonaro, Orban, Salvini y otros que buscan desviar la ira justificada hacia chivos expiatorios, como inmigrantes, negros, musulmanes, etcétera. Una táctica milenaria, con graves consecuencias”.
Chomsky explicó que “el neoliberalismo fue inventado por Von Mises y otros en Viena, en la década de 1920. Es una versión particularmente salvaje del capitalismo. Ganó poder con Reagan y Thatcher, con efectos devastadores en gran parte del mundo”. “Esa es la razón básica de la ira, el resentimiento y el desprecio por las instituciones políticas que están barriendo gran parte del mundo”, razonó.
La dictadura de Pinochet, explicó el intelectual, es la que “proporcionó condiciones experimentales perfectas para la aplicación de los principios neoliberales guiados por las principales figuras de la doctrina. Fue un fracaso total. Para 1982, la economía colapsó. El Estado tuvo que intervenir radicalmente. Los economistas internacionales bromearon diciendo que era ‘el camino de Chicago hacia el socialismo’.Sin embargo, los efectos perniciosos permanecieron y continuaron“.
Chomsky concluyó agregando que ya “Margaret Thatcher expresó bien el dogma neoliberal: no hay sociedad, solo individuos, solos para enfrentar las devastadoras fuerzas del mercado. La solidaridad es un crimen. Es por eso desde la década de 1920, las principales figuras del neoliberalismo, Von Mises, Hayek y otros, han acogido con satisfacción la violencia estatal a gran escala para destruir los sindicatos y otras interferencias similares a la ‘buena economía'».
“Pinochet es un ejemplo clarísimo de esto”, finalizó.
Fuente: https://spanishrevolution.org/noam-chomsky-sobre-chile-era-previsible-tras-40-anos-de-asalto-neoliberal-a-la-poblacion/
sábado, 26 de octubre de 2019
Más de un millón de personas protesta en Chile en una histórica marcha
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| @IraciHassler
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Piñera tiene sus manos manchadas con sangre. Cinco de sus víctimas son Romario Veloz, Alex Núñez, Kevin Gómez, Manuel Rebolledo y José Uribe. Ni perdón ni olvido.
"Que sus rostros cubran el horizonte".
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| Una pareja en las calles de Santiago de Chile en la masiva protesta. R.M |
Las jornadas de protestas han dejado al menos 19 muertos y decenas de denuncias de excesos policiales. También millonarios destrozos en la propiedad privada y pública, como el metro de Santiago. El presidente Piñera presentó un ambicioso paquete de medidas sociales para intentar aplacar la tensión de su país. Pidió perdón a nombre de la clase política ante la falta de visión por los problemas que se venían acumulando. La calle, sin embargo, sigue efervescente. “Abre grandes caminos de futuro y esperanza”, indicó Piñera esta noche, luego de la histórica marcha. Mientras el mandatario se prepara para anunciar un profundo cambio de gabinete, toda la clase política parece el blanco de un descontento generalizado hacia sus dirigentes. Este mediodía, el Congreso con sede en Valparaíso tuvo que ser evacuado ante las protestas y el intento de uno de los manifestantes de tomar el hemiciclo.
En la concentración de este viernes en Santiago, que se replicó en las principales ciudades del país, llegaron incluso los adultos mayores, que eran resguardados por el resto de los manifestantes. “Estoy en el lugar que nos corresponde, luchando por nuestra libertad”, señalaba con orgullo Rosa Ferrada, histórica dirigente feminista de 81 años. A su lado, Leo Fonseca, de 84: “Necesitamos cambiar la Constitución”. Entre la multitud, un icono de la lucha por la diversidad sexual en Chile, la juez Karen Atala: “Chile es profundamente inequitativo y la comunidad LGBT tiene doble y triple discriminación. Si se precisa un nuevo pacto social, debe contemplar el derecho de todas las personas”. Para una de sus hijas que la acompañaban, Matilde López Atala, licenciada en Historia, “este sistema económico neoliberal se olvida que está tratando con seres vivos, porque nos consideran máquinas”. “Nos consideran productores y consumidores. Pero no somos robots, somos personas”.
A la marcha llegaron familias completas. Como Pedro Castro, contador de 55 años, sin trabajo hace seis meses, que llegó desde el municipio de La Florida, en el sur de la ciudad, acompañado de su hija de 18: “Quiero que Piñera haga reformas importantes, las que el pueblo necesita”. O como una joven madre de 29 con su pequeña hija Julieta de cinco, que fue la que empujó a las calles, porque quería estar en la protesta que había visto por la televisión. Hubo otros manifestantes que salieron a la marchar por los que vienen. “Hoy lucho por mis nietos y los niños de Chile”, decía el cartel de una mujer de 59 años que ni siquiera quiere sacar la cuenta de lo que ganará por su jubilación. Mientras los helicópteros militares sobrevolaban la concentración y la gente los abucheaba, se observaban escenas emotivas. Grupos de danza bailando El baile de los que sobran de la banda chilena Los Prisioneros. Es uno de los grandes himnos de la música popular chilena y habla justamente de la exclusión que centenares de manifestantes coreaban.











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