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viernes, 3 de enero de 2020

Incendios en Australia

La imagen tomada por el satélite Himawari  muestra como la columna de humo de los incendios de Australia se ha movido ya más de 3000 kilómetros tras ayer (01ene) cubrir prácticamente toda la isla sur de Nueva Zelanda.

Vía 2 ene.
Si sumamos los datos tomados por el satélite Sentinel 5 del , podemos ver la enorme densidad del humo, mostrada aquí con un color granate y que representa la cantidad de aerosoles en la atmósfera, en este caso, provenientes de la ceniza de los incendios.

Vía 2 ene.

jueves, 29 de agosto de 2019

En América del Sur la naturaleza se quema y la política se agota

<p>Incendio en la Amazonia brasileña. </p>
Incendio en la Amazonia brasileña.
 Los incendios en la Amazonia están afectando a Brasil, Bolivia, Perú y Paraguay. Países con gobiernos de ideologías opuestas pero con iguales modelos de desarrollo extractivista y agropecuario

En los primeros días el fuego te acorrala; en los días siguientes las cenizas te entristecen. Así pueden describirse mis sensaciones en una de mis visitas años atrás a las zonas amazónicas de Brasil, Perú y Bolivia. Estas coincidieron con incendios como los que hoy causan alarma mundial.

Cuando las llamas están activas el humo inunda todo, es peligroso transitar los caminos por la poca visibilidad, hay momentos que cuesta respirar, la garganta se inflama y los ojos lagrimean. Cuando las llamas se apagan, el ocre y el gris dominan las escenas. Aquí y allá siguen erguidos los restos de algunos árboles, mientras que en el suelo, entre las cenizas, aparecen de tanto en tanto los cadáveres calcinados de animales que no pudieron escapar.

Esta destrucción de la fauna y flora es lo que está repitiéndose en estos días en América del Sur. Si bien, la prensa convencional insiste con los titulares sobre la Amazonia y sobre Brasil, la realidad es más compleja, y también más hiriente.

En  efecto, este tipo de incendios están ocurriendo en estos momentos en por lo menos cuatro países sudamericanos; además de Brasil, afectan a  Bolivia, Perú y Paraguay. A su vez, se están quemando selvas tropicales húmedas, la Amazonia, pero lo mismo está sucediendo con los bosques secos y sabanas arboladas, como la Chiquitanía en Bolivia o el Cerrado brasileño.

En los datos más recientes, el número de incendios en Brasil superó los 82 mil focos (al 26 de agosto), la cifra más alta desde el 2010, y casi el doble que lo registrado en estas mismas fechas en el año anterior. En Bolivia son más de 19 mil focos (el doble que en 2018), en Paraguay más de 10 mil (manteniéndose en valores semejantes al años anterior), y en Perú más de 6 mil (un poco más del doble).

Todas las grandes regiones ecológicas del trópico y subtrópico sudamericano están afectadas por los incendios. Por ejemplo, en Brasil, aproximadamente la mitad de los focos se ubican en la Amazonia, pero casi un tercio ocurren en el Cerrado, y un 10% en los bosques atlánticos. Bolivia en estos momentos vive el drama de ver como enormes áreas de bosques secos e incluso su Pantanal, están siendo devorados por las llamas (las pérdidas al día de hoy se estiman en 1,5 millón de hectáreas).

Por lo tanto, pensar que solamente está ardiendo la Amazonia brasileña es una simplificación. Las pérdidas ecológicas en todos esos ambientes son enormes. Por ejemplo, el bosque seco de la Chiquitanía es único en su tipo en todo el continente, y se estima que más de 750 mil hectáreas ya se quemaron.

El chaqueo de ayer y la deforestación de hoy
La quema de bosques o campos, el llamado “chaqueo” en algunos sitios, ha sido una práctica tradicional realizada especialmente por pequeños campesinos e indígenas. Afectaba a pequeñas superficies en tanto estaba directamente vinculada al autoconsumo de alimentos o por limitaciones tecnológicas. Todo eso ha cambiado en las últimas décadas a medida que han llegado a las áreas tropicales y subtropicales todo tipo de colonos y empresas. Los  incendios de hoy nada tienen que ver con aquellos del pasado.

En la actualidad se deforestan y queman amplias zonas, casi siempre con el propósito de liberar espacio para la ganadería extensiva, aunque en otros sitios es para la agricultura. Para hacerlo a esa mayor escala se necesitan importantes recursos materiales, como motosierras y maquinaria pesada, y mucho capital para financiar una ingeniería de trámites legales o ilegales, formales o amparados en la corrupción. Detrás de esto no están ni los indígenas ni los pequeños agricultores.

Esa presión ganadera puede ser brutal. Por ejemplo, en la zona de San Félix de Xingú (estado de Pará),  se concentra un rodeo vacuno de más de dos millones de cabezas. Factores como esos empujan a la agropecuaria convencional sobre las áreas naturales tropicales y subtropicales.
A su vez, la diseminación de los monocultivos, especialmente de la soja, en otras zonas de Brasil, pero también en Bolivia y Paraguay, hace que los ganaderos se desplacen hacia nuevas áreas a deforestar. Todo esto genera un enorme arco de deforestación amazónica que atraviesa América del Sur, desde la costa atlántica brasileña a las faldas de los Andes en Bolivia y Perú. Es una franja de casi tres mil kilómetros de largo; una distancia similar a la que separa Madrid de Varsovia.

Bolsonarización para militarizar la Amazonia
Esta problemática se ha agravado notablemente bajo el gobierno de Jair Bolsonaro. Por un lado, recortó controles ambientales en cuestiones críticas como la deforestación, redujo el presupuesto del Ministerio del Ambiente, cesó a personal clave en las agencias del ambiente y de conservación de la biodiversidad, maniobró para que se cancelaran multas a los infractores ambientales, y mucho más.
Por otro lado, Bolsonaro y su equipo han hostigado repetidamente a los ambientalistas, indígenas y pequeños campesinos, presentándolos como trabas al progreso, potenciales criminales e incluso como responsables de los incendios. Tan solo como ejemplo, el 27 de agosto, en la reunión con los gobernadores de los estados amazónicos, en lugar de analizar la crisis ecológica volvió a quejarse de que los indígenas ya tienen demasiadas tierras y anunció que no aprobará nuevas áreas protegidas.
Bolsonaro tampoco duda en repeler las críticas diciendo que son parte de un complot del exterior para quedarse con la Amazonia brasileña. Esa retórica tiene antecedentes desde por lo menos la década de 1970, cuando el gobierno militar se oponía a las primeras negociaciones internacionales ambientales. Bolsonaro revive parte de ese vocabulario, viene colocando a militares en puestos afectados a la gestión ambiental, y ha dado señales de resucitar un programa de control militar en las fronteras amazónicas. Bajo esas condiciones no puede sorprender que recibiera cierto respaldo de otro gobierno muy conservador, el de Ivan Duque en Colombia. Este también ha  presentado un nuevo plan de desarrollo donde la gestión ambiental pasa a ser parte de la estrategia de seguridad del Estado.

La geopolítica amazónica
La condición internacional de la Amazonia volvió al primer plano con la reacción internacional ante los incendios. Una circunstancia que aprovechó Emmanuel Macron, donde hay poco de ambientalismo y mucho de oportunismo comercial y político. Pero el problema es que por lo menos desde la década de 1980, los gobiernos brasileños por un lado insisten en el control soberano sobre su Amazonia pero al mismo tiempo repiten que no tienen dinero para protegerla, y reclaman ayudas a los países industrializados. Desde allí se construyeron diversos mecanismos, financiados especialmente por Europa.

Por ejemplo, en 1992 se inició el PPG7 (Programa Piloto de Protección de los Bosques Tropicales del G7), que funcionó hasta 2009, con un presupuesto de más de 460 millones de dólares. Cuando se hacía lobby por esos dinero, desde Brasil se insistía en que la Amazonia era un ecosistema único en el planeta y que los países ricos debían colaborar en protegerlo. También se alentó una visión deformada como si solo existiera Amazonia en Brasil, dejando en segundo plano a los otros países que comparten la cuenca. De ese modo, las propias autoridades brasileñas durante al menos 30 años han contribuido a ese entrevero que oscilaba entre una Amazonia “solo mía” a otra que sería “de toda la humanidad”.

La actual crisis ha expuesto en toda su crudeza las tensiones entre la soberanía nacional y las responsabilidades ecológicas, no sólo hacia adentro de un país, sino con sus vecinos y con la salud ecológica planetaria.

Las cenizas ideológicas
El problema se vuelve más complejo cuando se entiende que las quemas y la crisis ambiental se repite en las naciones vecinas. No sorprende que ocurra con gobiernos conservadores como los de Colombia, Perú y Paraguay. Más difícil se vuelve asumir que en Bolivia, desde posturas ideológicas que se presentan como opuestas, también se han debilitado los controles ambientales, se perdonaron las faltas a los deforestadores, y se alienta el avance del agronegocio.

El gobierno de Evo Morales cita a la Pacha Mama pero sus acciones concretas han sido las de promover la explotación minera, petrolera y agropecuaria, y por ello enfrenta un desastre ecológico similar. Así como Bolsonaro ataca a los ambientalistas, la administración Morales se burla de ellos, los hostiga y ha amenazado con expulsarlos del país.

En los progresismos la retórica se nutre de otros argumentos. Por ejemplo, el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, cita a Marx y Lenin, pero también sostiene que la protección de la naturaleza es un invento del Norte y por eso no deberían ser guardabosques de nadie. Tuvieron éxito en esa promesa: no cuidaron los bosques y ahora se están incendiando. Y aunque los aderezos de sus discursos son opuestos a los de Bolsonaro, las similitudes en sus esencias dejan un gusto muy amargo.

Por todo esto, cuando se leen los titulares de la prensa en Madrid, Londres o París, siempre queda esa sensación de que realmente no están entendiendo lo que ocurre aquí en el sur. Es más sencillo atacar a Bolsonaro, en tanto es machista, racista, violento y autoritario, pero es más dificultoso asumir las serias contradicciones en otras tiendas políticas. Nos cuesta entender que estamos ante una crisis ecológica de escala continental, y que ella también expresa el agotamiento de las ideologías políticas herederas de la Europa ilustrada. Las viejas políticas, todas ellas, han caducado. La cuestión es comprenderlo para construir alternativas antes de que se queme el último árbol.

Fuente: https://ctxt.es/es/20190828/Politica/27967/Amazonia-Brasil-Bolivia-Peru-Paraguay-incendios-Bolsonaro-Evo-Morales.htm#.XWe2cUWL4O4.twitter

jueves, 22 de agosto de 2019

Esto es lo que tienes que saber para entender por qué arde la Amazonia

El número de incendios sube un 83% más que en el mismo periodo del año pasado.

Esto es lo que tienes que saber para entender por qué arde la
REUTERS
En carne viva.
Así está la Amazonia debido a los incendios forestales que vienen sucediéndose desde principios de año en Brasil y que han alcanzado su récord histórico. En total 72.843, según un estudio del centro de investigación espacial INPE, un 83% más que en el mismo periodo del año pasado.

“Los pulmones del mundo” están en llamas
Esta selva es una de las áreas más ricas en biodiversidad del planeta y cubre 5,4 millones de kilómetros cuadrados. A menudo se promociona como uno de los mayores proveedores de oxígeno del planeta, así como un mecanismo clave para absorber dióxido de carbono y, por lo tanto, ralentizar los efectos del cambio climático.

La suma de todos los bosques del mundo absorben 2.400 millones de toneladas de carbono al año, mientras que el Amazonas absorbe por sí mismo aproximadamente una cuarta parte de esta cantidad.

Esto es lo que tienes que saber para entender por qué arde la
EFE
Por qué hay motivos para alarmarseLa cifra es inédita, desde que comenzaran este tipo de registros en el año 2013 nunca se había visto algo parecido. Ni siquiera en 2016, cuando en este momento del año se contabilizaban 67.790 incendios relacionados en parte con el fenómeno El Niño, que provocó una sequía extrema en la zona.

El INPE ha advertido de que solo desde el pasado jueves, los satélites han detectado 9.507 nuevos fuegos, principalmente en la cuenca del Amazonas, punto clave para contrarrestar el calentamiento global.

No es un accidente
Alberto Setzer, investigador del centro espacial, confirmaba a Reuters hace unos días que pese al clima particularmente seco, las llamas en este caso han sido sin duda una consecuencia de la acción humana, y apuntaba directamente hacia el presidente brasileño, Jair Bolsonaro.

https://pbs.twimg.com/media/ECf2u4mW4AcIkOo?format=jpg&name=small

Los esfuerzos del gobierno para frenar la destrucción del paisaje se han reducido drásticamente, y los agricultores se han lanzado a limpiar la tierra para el ganado y los cultivos utilizando el fuego sin medida.

Mikaela Weisse, gerente de Global Forest Watch, una iniciativa del Instituto de Recursos Mundiales, corroboraba la información esta semana al New York Times, asegurando que los incendios naturales son raros en la Amazonia, y que “todos, o casi todos, los que estamos viendo son provocados por humanos”.

La Nasa ve humo desde el espacio
El Observatorio de la Tierra de la NASA ha publicado imágenes en las que se aprecia el humo que cubre la cuenca del Amazonas producido por los incendios y que además, ha teñido de gris el cielo de São Paulo.
Esto es lo que tienes que saber para entender por qué arde la
Nasa.gov
De quién es la culpa
Bolsonaro lleva en el Gobierno apenas ocho meses, sin embargo, le han bastado para hacer perder al Amazonas más de 1.330 millas cuadradas de cobertura forestal tan solo durante este tiempo, debido a la retirada del plan de protección medioambiental, según recogía el Times el mes pasado.

https://es.greenpeace.org/es/noticias/los-fuegos-ponen-en-jaque-la-amazonia/?utm_medium=social_network&utm_source=twitter&utm_campaign=Incendios&utm_content=amazonia&utm_term=amazonia

Las organizaciones ambientalistas señalan directamente al líder como principal responsable de lo que está sucediendo y le acusan por la falta de políticas firmes para garantizar la seguridad de la región.
“Me solían llamar capitán Motosierra y ahora soy Nerón incendiando el Amazonas. Pero si es la temporada de incendios”, respondía el mandatario a los periodistas que le preguntaban por este asunto. Sin embargo, la agencia espacial ha asegurado que este nivel no se puede atribuir solo a la estación seca o a fenómenos naturales.

 “Los incendios sin precedentes que asolan la Amazonia son una tragedia internacional y una contribución peligrosa al caos climático”, añadía Christian Poirier, director del programa de Amazon Watch, una organización sin ánimo de lucro a través de un comunicado.

“Esta devastación está directamente relacionada con la retórica anti-ambiental del presidente Bolsonaro, que erróneamente enmarca las protecciones forestales y los derechos humanos como impedimentos para el crecimiento económico de Brasil. Los agricultores y ganaderos entienden el mensaje del presidente como una licencia para cometer incendios provocados con impunidad, a fin de expandir agresivamente sus operaciones en la selva”, concluía.

El líder brasileño, por su parte, culpa a su vez a los grupos que luchan por la protección medioambiental: “Tal vez —no lo estoy afirmando— estas [personas de las ONG] están llevando a cabo algunas acciones criminales para ir en mi contra, y en contra el gobierno de Brasil”, dijo Bolsonaro en una transmisión en vivo en Facebook Live.


No han sido sus únicas declaraciones polémicas. Para reforzar su tesis, recordó que su Gobierno ha “cortado el dinero público que iba para las ONG” que operan en la Amazonia con proyectos “supuestamente” volcados al cuidado del ecosistema.

“De esa forma, quizá ese personal está notando la falta de dinero. El fuego aparece en lugares estratégicos. Hay imágenes de toda la Amazonia, por lo que todo indica que hubo quien fue para filmar y provocar el fuego. Esa es mi sensación”, concluía.

Los brasileños reaccionan
Parece que la preocupación por el medioambiente y la Amazonia comienza a hacer mella en la sociedad brasileña, al menos a tenor de una encuesta presentada este miércoles por el grupo de acción ciudadana Avaaz.

Según ese sondeo, un 90% de las personas que el año pasado votaron al líder de la ultraderecha respalda una petición que Avaaz presentó al Parlamento y en la que se exige la adopción de medidas legislativas para la protección de la Amazonia.

El presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara baja, Rodrigo Agostinho, quien recibió el documento, ha afirmado que “la sociedad no acepta más que se continúe ocupando el territorio de la misma forma que hace 500 años, destrozando las selvas”. “Si hay deforestación, hay más desigualdad, se destruyen los derechos y se contaminan las aguas, y los brasileños quieren y precisan un futuro diferente”, ha sentenciado.

Más información: https://www.huffingtonpost.es/entry/esto-es-lo-que-tienes-que-saber-para-entender-por-que-arde-la-amazonia_es_5d5e4d6fe4b0b59d256f93a2

domingo, 22 de octubre de 2017

El presidente más cercano

El portugués Marcelo Rebelo de Sousa se ha erigido en la referencia social y política del país tanto para las alegrías como para las desgracias

El presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa, consuela a una anciana de Vouzela, víctima de los incendios.

El presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa, consuela a una anciana de Vouzela, víctima de los incendios. EFE
 Si algo impacta en las fotos del presidente de Portugal con las víctimas de los últimos incendios que han devastado el centro del país es ver que abraza de verdad. Marcelo Rebelo de Sousa (Lisboa, 1948) es “el presidente de los afectos”.

“La gente humilde”, decía durante su triunfal campaña electoral en enero de 2016, “ya sabe que no le puedes solucionar sus problemas particulares, pero un momento de consuelo no cuesta dinero ni tiempo. Eso no se lo podemos negar”. Portugal salía del Gobierno de Pedro Passos Coelho (PSD). Frío, gris, alejado de la gente, que ejecutó sin alma la receta de la troika.

Dieciocho meses después, Rebelo de Sousa sigue dando abrazos con el mismo cariño que cuando buscaba el voto. Las víctimas de los incendios se le desarman en sus brazos, mientras él les inculca, con la fe que profesa, que lo peor ha pasado. “El futuro va a ser mejor”, consolaba a un anciano que había perdido todo; y eso que no era mucho.

Se equivoca quien vea en sus abrazos, en sus viajes, en sus palabras una figura folclórica. Marcelo Rebelo de Sousa no es un producto del populismo salido de un Gran Hermano; tampoco es un político de partido ni un teórico universitario; al menos no solo eso. Con el tiempo, su personalidad ha absorbido lo mejor de cada estereotipo, el contacto popular, la habilidad negociadora y el bagaje intelectual, y en el camino se ha desprendido de impaciencias y soberbias.

Desde el primer día quiso ser el presidente de todos y en exclusiva de ninguno. Se pagó toda la campaña de su bolsillo (157.000 euros, cinco veces menos que la campaña del PC) y consiguió el 52% de los votos sin apenas haber dado un mitin; le bastaba con ir por las calles y abrazar a gente que nunca había sido abrazada.

En los 18 meses de mandato su figura apenas se ha deteriorando, contrariando a quienes pronosticaban que su hiperactividad presidencial empalagaría con el tiempo. Ciertamente, Rebelo de Sousa está en todos los sitios que hay que estar y en algunos más; en los compromisos oficiales y en aquellos que no existían para los telediarios; los lunes seguro, pero sábados y domingos también. Su web institucional tiene más actividad que muchos periódicos online; con un puñado de post diarios, se encuentran discursos protocolarios, el pésame por la muerte del cantante George Michael o la felicitación a un profesor por su 80º cumpleaños.

Según el estudio de medios Cision, las televisiones dedicaron a Rebelo de Sousa 1.060 horas de emisión en un año, 2,9 horas diarias; la prensa, más de 18.000 artículos, 49 cada día.

Estadísticamente es casi imposible que exista un portugués que no se haya abrazado al presidente, que no haya compartido un selfie con él o que no le haya visto cara a cara. Lo extraordinario, después de tal actividad, es un desgaste popular y político prácticamente nulo. En el barómetro de octubre de Eurosondagem, el 69% de los encuestados alaba su labor; seguido a 21 puntos por el primer ministro António Costa; solo el 7% califica negativamente su trabajo, por el 13,6% de Costa.

El mérito de Rebelo de Sousa es que su cercanía al pueblo no ha afectado al prestigio nacional e internacional de la institución. Con la misma intensidad con que abraza a quien necesita consuelo, ejerce sus facultades presidenciales. En año y medio ha firmado cinco vetos, dos contra decretos del Gobierno socialista y tres contra resoluciones del Parlamento. Aunque la Asamblea de la República puede rechazarlo, las tres veces prefirió rectificar su texto; en el caso del Gobierno optó por anular los decretos. Su autoridad moral va más lejos que sus atribuciones constitucionales.

El presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa, consuela a un hombre mientras llora, durante una visita a los municipios del centro del país afectados por los incendios forestales de la semana pasada, en Santa Comba, Vouzela (Portugal).
El presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa, consuela a un hombre mientras llora, durante una visita a los municipios del centro del país afectados por los incendios forestales de la semana pasada, en Santa Comba, Vouzela (Portugal). EFE
 “Sería indeseable un presidente que quisiera mandar en el Gobierno”, escribió antes de llegar al cargo, “pero un presidente que se apaga totalmente, que no sea una referencia del Estado, que no sea pedagogo en relación con otros poderes sería igual de indeseable”.

En año y medio, apenas han surgido críticas de los partidos políticos. Y si las ha habido han llegado más desde su partido que desde la izquierda más extremista. Lo más fuerte fueron unas palabras de su antecesor, Aníbal Cavaco Silva, también del PSD, que criticó "la verborrea frenética de los políticos europeos de nuestros días, aunque no digan nada de relevante". Si las palabras iban contra Rebelo de Sousa, la lluvia de críticas cayó sobre Cavaco.

Rebelo de Sousa llegó a la presidencia cuando ya estaba en marcha la llamada geringonça, una coalición inédita de Gobierno socialista minoritario con respaldo parlamentario de comunistas y bloquistas, pero su militancia en el PSD no le ha impedido congeniar y respetar la fórmula. Desde el primer día hizo piña con el socialista António Costa para dar estabilidad económica al país y completar los cuatro años de legislatura.

Ese caminar juntos resistió a la tragedia de los incendios de Pedrógao en junio (64 muertos), pero no ha aguantado la repetición del desastre del pasado domingo (500 incendios con 44 muertos). Al día siguiente de sus primeras críticas al Gobierno, caía la ministra del Interior.

Nacido bajo la dictadura de Salazar, compatibilizó el periodismo, los estudios de Derecho, la política con el PSD y la catequesis con su amigo Antonio Guterres. Fue brillante en los estudios y, ya de mayor, aún más brillante en la televisión, donde los domingos hipnotizaba a las audiencias solo con su palabra. Hay poco que le frene entre las 7 de la mañana y las 4 de la madrugada. Su jefe en la Casa Civil atestigua que le vio escribir un discurso con la mano derecha, sujetar el teléfono con el hombro y la oreja para oír una llamada del primer ministro y, con la mano izquierda, escribir las instrucciones que recibía. Y si hay portugueses que dudan de la aparición de la virgen en Fátima, todos le creen capaz de dictar a la vez dos discursos diferentes a dos secretarias.

El presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa, besa a una mujer mientras llora, durante una visita a los municipios del centro del país afectados por los incendios forestales de la semana pasada, en Santa Comba, Vouzela (Portugal).
El presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa, besa a una mujer mientras llora, durante una visita a los municipios del centro del país afectados por los incendios forestales de la semana pasada, en Santa Comba, Vouzela (Portugal). EFE
 Como si el nuevo tiempo que vive Portugal se hubiera contagiado de la hiperactividad de su presidente, el país ha vivido desde su llegada sucesos increíbles: su compañero de estudios y de iglesia, Antonio Guterres, secretario general de la ONU; la selección de fútbol, campeona de Europa; Salvador Sobral gana Eurovisión. Y ya en el colmo de los imposibles se cumplió el sueño que Rebelo de Sousa contaba a los íntimos durante la campaña electoral: “Anda, que si soy presidente y le entrego la Copa de Portugal a mi amado Braga…”. E foi.

Ahora los abrazos son para consolar de tanto dolor. La web presidencial recuerda cada mes la tragedia de Pedrógão; esta Navidad, Rebelo de Sousa la pasará en aquella aldea, y para el próximo año ya ha prometido que acudirá a reinaugurar cada taller y cada fábrica resurgida de las cenizas de los incendios.

Fuente: https://elpais.com/internacional/2017/10/20/actualidad/1508514783_943230.html?id_externo_rsoc=TW_CC

lunes, 16 de octubre de 2017

El fuego tiene razones que la corrupción entiende

Una investigación judicial revela que en España y Portugal existe una mafia empresarial que ha conseguido 250 millones de euros públicos amañando concursos de extinción. Una parte importante de los fondos destinados a prevención de incendios va a parar, de manera fraudulenta, a empresas de extinción con un pasado legal más que dudoso

Una foto para percatarse del horror de los incendios. 15/10/2017 - Vieira de Leiria, Portugal. Por Hélio Madeiras 
 El cártel del fuego (I)

http://ctxt.es/es/20170906/Politica/14827/ctxt-incendios-corrupci%C3%B3n-portugal-Avialsa-Faasa.htm

 El cártel del fuego (II)

http://ctxt.es/es/20170927/Politica/15164/incendios-portugal-cartel-corrupcion-ctxt.htm#.WeS8KSkzy-E.twitter

La ola de incendios arrasa Galicia, Asturias y Portugal

El Gobierno gallego no revela la superficie afectada por los incendios, pero sí concreta que Galicia padece 105 incendios en el inicio de este lunes. En 15 de los focos la proximidad a zonas habitadas mantiene activada la situación de alerta 2
Dos mujeres han muerto en Nigrán (Pontevedra), un hombre en Carballeda de Avia (Ourense) y otro, de avanzada edad, en Vigo
En Portugal, Protección Civil confirma 31 muertos, donde continúan activos 145 incendios

 Decenas de incendios siguen activos en varias zonas de Galicia, Asturias y Portugal, donde los efectivos siguen luchando contra las llamas.  Dos mujeres han muerto en Nigrán (Pontevedra), un hombre en Carballeda de Avia (Ourense) y otro, de avanzada edad, en Vigo. Por su parte, Portugal ya contabiliza 31 muertos debido al fuego que asola el centro y el norte del país.

Bomberos extinguiendo incendio en Galicia
Bomberos extinguiendo incendio en Galicia
Furgoneta en la que fallecieron dos personas atrapadas por el fuego en Chandebrito (Nigrán)
Furgoneta en la que fallecieron dos personas atrapadas por el fuego en Chandebrito (Nigrán)
Los residentes sostienen a sus mascotas mientras un fuego salvaje avanza sus casas en As Neves, Pontevedra, Galicia.
Los residentes sostienen a sus mascotas mientras un fuego salvaje avanza sus casas en As Neves, Pontevedra, Galicia. Foto:Alba Sotelo/AP
La Guardia Civil impide el acceso a la parroquia de Chandebrito donde han aparecido dos personas calcinadas en el incendio que mantiene aislada la localidad pontevedresa.
Un hombre porta dos cubos de agua para ayudar a sofocar uno de los focos declarados en el centro de la ciudad de Vigo. EFE
Un gombre observa los restos de un autobús calcinado por el fuego en Pontevedra.
Un hombre observa los restos de un autobús calcinado por el fuego en Pontevedra.
Efectivos del servicio de Bomberos durante las labores de extinción del incendio producido en la parroquia de Cures, Boiro (A Coruña, Galicia), en la Sierra del Barbanza.
Efectivos del servicio de Bomberos durante las labores de extinción del incendio producido en la parroquia de Cures, Boiro (A Coruña, Galicia), en la Sierra del Barbanza.
Una mujer llora ante el paisaje calcinado por el fuego, en la zona de Abelenda das Penas (Carballeda de Avia). EFE
Una mujer llora ante el paisaje calcinado por el fuego, en la zona de Abelenda das Penas (Carballeda de Avia). EFE
La CE está en contacto con España y Portugal y ofrece ayuda en materia de coordinación
Un hombre lucha contra las llamas en un incendio forestal declarado en Adica, Tondela (Portugal). EFE
 Fuente: http://www.eldiario.es/sociedad/prueba_12_697950203.html

Monte del concello pontevedrés de As Neves. EFE.
Monte del concello pontevedrés de As Neves. EFE
 Más información: http://www.huffingtonpost.es/2017/10/16/directo-57-incendios-siguen-activos-en-galicia-tras-cobrarse-la-vida-de-tres-personas_a_23244300/

jueves, 23 de agosto de 2012

Arde el planeta





Así arde la Tierra ahora mismo. Es una imagen para reflexionar. Los incendios devoran medio planeta. Algunas zonas arden por motivos naturales, otras por descuidos humanos y otras, demasiadas, por manos codiciosas o hambrientas que buscan convertir terrenos arbolados en lugares que aporten dinero a corto plazo.
En España los incendios forestales desde el 1 de enero hasta el 12 de agosto han arrasado 139.886 hectáreas, la cifra más alta de los últimos 10 años. Siberia lleva meses ardiendo. La temperatura del área central de Rusia ha aumentado por encima de su media habitual y se sitúa en los 6 ºC. Se ha quemado ya más superficie que la que se quemó en la ola de calor de 2010 por la que murieron 55.000 personas. En Indonesia nadie pone freno a los fuegos intencionados para abrir espacio en la selva para cultivar aceite de palma. Sudamérica y África son un infierno. Australia más de lo mismo.
La desoladora imagen está compuesta a partir de datos recogidos entre los días 8 y 17 de agosto por el instrumento MODIS (Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer) que va a bordo de los satélites Terra y Aqua de la NASA.