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martes, 18 de julio de 2017

En el origen de Boko Haram

Anoche, cinco chicas se hicieron estallar en Maiduguri.
Poco después de oír las explosiones, Fati, una vecina de esta ciudad del norte de Nigeria, se fue a dormir. “Ya me he acostumbrado a ese sonido”. No es demasiado extraño, en realidad. La semana pasada, hubo tres ataques suicidas más cerca de la Universidad. Y otros dos unos días antes, a unos pocos kilómetros, en la frontera de Camerún. En los dos últimos meses, una media de veinte.

Solo en el año 2017, la banda yihadista Boko Haram ha realizado 110 atentados similares, en los que ha enviado a más de doscientas personas con cinturones bomba a hacerse explotar entre civiles, guardias o militares. El goteo incesante de muertos en ataques suicidas se une a una violencia desatada, con asesinatos, violaciones y secuestros masivos en tres de los estados del noreste de Nigeria y la región del Lago Chad, que baña también territorios nigerinos, cameruneses y chadianos. El resultado del horror ha sido una huida a la desesperada: 2,6 millones de personas han perdido su hogar y otros 30 millones están en peligro de morir de hambre.

Fatima Jidda (derecha, velo rojo, 55 años) construye su refugio junto a su hija Fatime Yunus (30) en un campo de desplazados de Maiduguri. Acaban de llegar huyendo de Boko Haram. Xavier Aldekoa
Who. ¿Quién es Boko Haram?
En realidad Boko Haram nunca se llamó así. En 2002, un clérigo radical llamado Mohamed Yusuf recorría las calles de la ciudad nigeriana de Maiduguri predicando por una sociedad basada en un islam estricto y contra la injusticia social. Su enemigo era el corrupto e ineficiente Estado nigeriano, a quien acusaba de haber olvidado durante décadas al norte. En sus sermones repetía el mismo grito: “Boko is haram, Boko is haram!”. Era su manera de decir que los libros —símbolo de la educación occidental frente a las tablillas de madera utilizadas en las madrazas o escuelas coránicas— eran pecado. Yusuf fundó entonces la secta Jama'atu Ahlis Sunna Lidda'awati Wal-Jihad (Personas Comprometidas con la Propagación de las Enseñanzas del Profeta y la Yihad). La población se refería a ellos en lengua hausa como los “yusufiyya” o los “boko haram”. Su discurso era extremista y derivó en una revuelta juvenil violenta, pero sus ataques se dirigían principalmente a policías y fuerzas de seguridad nigerianas, prostitutas o vendedores de bebidas alcohólicas. Al menos al principio.

When.¿Cuándo se dispara la barbarie?
En el año 2009 todo cambió. Para entonces, Yusuf ya se había ganado las simpatías de parte de la población. Después de cada detención, al salir finalmente del calabozo, largas filas de coches de simpatizantes le seguían hasta su casa y miles de personas le aclamaban a su paso. Su discurso desafiante había calado en una población joven y desesperada. No solo era pobreza, era (y es) ausencia de futuro: en el norte nigeriano hay ciudades con un 80% de desempleo juvenil y millones de niños no van a la escuela. El Gobierno de Nigeria pensó que la solución pasaba por cortar por lo sano el desafío. Se equivocó. El 30 de julio de 2009, Yusuf lideró una protesta contra una ley gubernamental de uso obligatorio del casco en moto que derivó en una represión policial sin freno y dejó 800 muertos. Yusuf fue detenido y ejecutado sin juicio. En unas imágenes grabadas en teléfono móvil de su último interrogatorio, se le ve ensangrentado, con el torso desnudo y rodeado de policías.
Con su ejecución sumaria, se inicia la peor espiral de violencia en la historia reciente de Nigeria. Bajo el liderazgo de Abubakar Shekau, un iluminado violento, la banda fundamentalista radicaliza su discurso y multiplica sus atentados. Desde 2009, el conflicto entre el Gobierno y el grupo yihadista ha dejado más de 30.000 muertos.

En marzo de 2015, Boko Haram da otro paso más: jura fidelidad al Estado Islámico de Siria e Irak y cambia su nombre al de Estado Islámico de África Occidental (aun así, todo el mundo sigue refiriéndose a ellos como BH o Boko Haram). Esta decisión tendrá repercusiones importantes. Poco a poco, se crean dos facciones dentro de la banda fundamentalista. Por un lado, Shekau se distancia de Estado Islámico y continúa su deriva asesina y de matanzas. Por el otro, una facción “menos” radical —las comillas son importantes—abre una relación menos mortífera con los civiles: les roba comida y somete, pero no les degüella; su enemigo, asegura, es el Gobierno y las fuerzas de seguridad. 

Es el momento de apuntarse dos nombres: Abu Musab al-Barnawi, hijo del fundador de la banda, y en menor medida Mamman Nur, que pasan a ser los hombres fuertes del grupo fundamentalista. Se producen incluso enfrentamientos entre esta facción y la de Shekau.

Where. ¿Dónde actúan?

 Al principio y hasta hace un lustro, Boko Haram actuaba exclusivamente en el norte de Nigeria. Y se hizo fuerte. En 2015, llegó a controlar un territorio intermitente del tamaño de Bélgica en el norte de Nigeria. En las zonas controladas por los yihadistas nigerianos, ni el Ejército ni las fuerzas de seguridad nigerianas se atrevían a poner un pie. El Gobierno de Nigeria se vio obligado a reaccionar. La victoria en las urnas de Muhammad Buhari en 2015 aumentó la presión militar sobre la banda, que para entonces ya peleaba con un ejército multinacional formado por tropas de los países amenazados por los yihadistas: Chad, Níger, Camerún, Togo y la propia Nigeria. La pérdida de territorios replegó a sus milicianos, que ahora han adoptado una suerte de guerra de guerrillas, con continuas incursiones en ciudades y campos de desplazados. Borno State, en Nigeria, sigue siendo su bastión: su presencia es tan notable que las carreteras son una ruleta rusa. Los coches y camiones de los convoyes, escoltados siempre por militares, hacen sonar sus cláxones con alivio cuando llegan a destino.

Madres y sus hijos en el centro de malnutrición de Unicef en Dikwa. El pueblo, en el noreste de Nigeria, acoge cada día a decenas de personas que escapan de Boko Haram. Xavier Aldekoa
What. ¿Qué ha provocado?
Un hambre atroz. Como el comercio prácticamente se ha detenido, los precios han subido y la población está demasiado aterrada para ir a cultivar los campos, el rugir de tripas se ha extendido por toda la región. Fatima Jidda, una kanuri orgullosa de 55 años, admitía que no tenía otra opción que esperar. “Yo quiero regresar a mi hogar, trabajar mis campos; pero si lo hago Boko Haram me matará. ¿Qué voy a hacer?”. El destino de muchos ha sido la gran ciudad. Antes de la crisis, Maiduguri tenía una población de apenas un millón de personas; ahora ya supera los dos millones. Y no hay suficiente comida para todos. De los más de mil millones de dólares que Naciones Unidas ha solicitado para hacer frente a la emergencia en 2017, solo se ha recaudado un 38%. En cualquier pueblo o ciudad, en cualquier rincón, hay miles de personas —sobre todo mujeres y niños— sin apenas nada que echarse a la boca. Millones de personas que han escapado a la carrera y han dejado todo atrás, y cuya subsistencia depende de la ayuda humanitaria.  Lo mismo ocurre en Diffa, al otro lado de la frontera con Níger, en el norte de Camerún o, en menor medida, en la orilla chadiana del lago Chad.  

Why. ¿Por qué?
Thomas recuerda continuamente a sus dos hijas que no cojan nada de un extraño. Prudence y Marie apenas tienen cuatro y dos años y su padre no se fía. “Tengo miedo de que les den una bomba y las manden a explotarse a un mercado, son muy pequeñas”. Thomas es un tipo tranquilo, religioso, y solo se sobresalta cuando se le plantea la cuestión. “¿Boko Haram y el islam? Boko Haram es poder, dinero y agenda política, no religión”.

Es difícil contestar a por qué la banda actúa así. Su nivel de sadismo responde a una táctica para controlar grandes territorios, ya que el terror empuja a miles a huir y “limpia” el territorio, pero su ensañamiento con la población escapa a la comprensión. Es cierto que el grupo fundamentalista quiere imponer su versión extremista de la sharía en Nigeria y derrocar al Gobierno, y usa la religión como motor: cientos de secuestrados admiten haber sido adoctrinados durante su cautiverio para seguir una visión fundamentalista de la religión. Pero también lo es que el grupo ha matado a miles de musulmanes, a los que acusa de moderados o simplemente de no pensar como ellos.

No habrían logrado provocar tanto miedo sin apoyos. Sobre todo al principio, la banda gozaba de simpatías políticas y de hombres de negocios acomodados, que favorecían su causa para debilitar al Gobierno central. Boko Haram también se ha llenado los bolsillos con el robo de bancos cuando conquistó decenas de ciudades, con el pillaje y con el comercio de cabezas de ganado, un mercado que mueve millones en la zona.

La miseria también desempeña un papel en su poder. La banda, con unos 26.000 guerrilleros actualmente, ganó miles de reclutas cuando ofreció dinero (alrededor de 400€), una moto y una esposa a quien luchara con ellos. En una zona sin empleo ni esperanza, y donde el Ejército entró a cuchillo con la consigna de la lucha antiterrorista por delante y abusó de los civiles, algunos decidieron aceptar la oferta. Para muchos, lo de menos era la religión.

Xavier Aldekoa ha conversado con los lectores desde Maiduguri a través de Facebook Live (Revista 5W). Puedes volver a verlo aquí:



viernes, 11 de septiembre de 2015

24 cosas sobre ISIS y Al-Qaeda que no quieren que sepas

El Estado Islámico, ISIS o Daesh, fue creado por la CIA, el MOSSAD y el MI6 para reventar a Siria.



El Estado Islámico, ISIS o Daesh, fue creado por la CIA, el MOSSAD y el MI6 para reventar a Siria. El profesor Michel Chossudovsky, economista canadiense y director del Centro de Investigación sobre la Globalización, en Montreal, ha recopilado 24 verdades que los gobiernos occidentales no quieren que la población conozca acerca de ISIS (o Estado Islámico) y Al-Qaeda… ¿Cómo es posible que sigan el juego de los Estados Unidos encaminado a crear un estado mundial policial? Pasando por la destrucción de pueblos, culturas ancestrales y restos de antiguas civilizaciones. La barbarie en su máxima dimensión.

COSAS QUE NO QUIEREN QUE SEPAS DE AL-QAEDA
1. Los Estados Unidos han apoyado a Al Qaeda y a sus organizaciones afiliadas durante casi medio siglo, desde el apogeo de la guerra afgano-soviética.


2. La CIA creó campos de entrenamiento para al-Qaeda en Pakistán. En el período de diez años, desde 1982 hasta 1992, unos 35.000 yihadistas procedentes de 43 países islámicos fueron reclutados por la CIA para luchar en la jihad afgana contra la Unión Soviética.


Anuncios, pagados con fondos de la CIA, se colocaron en los periódicos y boletines de noticias de todo el mundo ofreciendo incentivos y motivación para unirse a la Jihad.


3. Desde la época de la Administración Reagan, Washington ha apoyado a la red terrorista islámica. Ronald Reagan calificó a esos terroristas como “luchadores por la libertad”.
 
Reagan reunido con los Mujaidines afganos
Los EE.UU. suministraron armas a las brigadas islámicas. Todo era para “una buena causa”: la lucha contra la Unión Soviética y el cambio de régimen, lo que llevó a la desaparición de un gobierno secular en Afganistán.


Solo necesitamos recordar películas de propaganda de la época, como la célebre Rambo III…


4. Los libros de texto yihadistas fueron publicados por la Universidad de Nebraska. Estados Unidos gastó millones de dólares para suministrar libros de texto repletos de imágenes violentas y
enseñanzas islámicas militantes a los escolares afganos.


5. Osama bin Laden, fundador de Al Qaeda y hombre más odiado de Estados Unidos, fue reclutado por la CIA en 1979 al comienzo mismo de la guerra yihadista de Afganistán contra la Unión Soviética. Por aquel entonces, Bin Laden tenía 22 años y fue entrenado en un campo de entrenamiento de guerrillas patrocinado por la CIA.


Según el Profesor Chossudovsky, Al Qaeda se encontraba detrás de los ataques del 11 de septiembre. De hecho, el ataque terrorista de 2001 proporcionó una justificación para librar una guerra contra Afganistán, bajo el argumento de que Afganistán era un estado patrocinador del terrorismo de Al Qaeda.

Los ataques del 11 de septiembre, pues, fueron fundamentales para sentar las bases de la “Guerra Global contra el Terrorismo”.

COSAS QUE NO QUIEREN QUE SEPAS DE ESTADO ISLÁMICO
6. El Estado Islámico o ISIS era originalmente una entidad afiliada a Al-Qaeda, creada por la inteligencia de Estados Unidos con el apoyo del MI6 Británico, el Mossad Israelí, los servicios de Inteligencia de Pakistán y la Presidencia General de Inteligencia de Arabia Saudita (GIP o Ri’āsat Al-Istikhbarat Al-‘Amah (رئاسة الاستخبارات العامة).

7. Las brigadas de ISIS han estado involucradas en el apoyo a la insurgencia que los EE.UU. y la OTAN han dirigido contra el gobierno sirio de Bashar al Assad durante la guerra civil de Siria.
8. La OTAN y el Estado Mayor de Turquía fueron los responsables de la contratación de mercenarios de ISIS y Al Nusrah desde los inicios de la insurgencia siria, en marzo de 2011.



Según fuentes de inteligencia israelíes, publicadas en la web DEBKA, esta iniciativa ha consistido en:
“Una campaña para reclutar a miles de voluntarios musulmanes en países de Oriente Medio y el mundo musulmán para luchar junto a los rebeldes sirios. El ejército turco aloja a estos voluntarios, los entrena y asegura su entrada en Siria”.

9. Hay miembros de las fuerzas especiales occidentales y agentes de inteligencia occidentales dentro de las filas de ISIS. Miembros de las Fuerzas Especiales Británicas y del MI6 han participado en el entrenamiento de los rebeldes yihadistas en Siria.

10. Especialistas militares occidentales contratados por el Pentágono han entrenado a los terroristas en el uso de armas químicas.

“Los Estados Unidos y algunos aliados europeos están utilizando a contratistas de defensa para entrenar a los rebeldes sirios sobre cómo asegurar los arsenales de armas químicas en Siria, según informó un alto funcionario de Estados Unidos y varios diplomáticos de alto nivel a la CNN”.


11. Las brutales decapitaciones realizadas por los terroristas de ISIS, forman parte de los programas de entrenamiento patrocinados por la CIA en campos de Arabia Saudita y Qatar y cuyo objetivo es causar pavor y conmoción.



12. Muchos de los criminales reclutados por ISIS, son presidiarios condenados liberados de las cárceles de Arabia Saudita, país aliado de Occidente. Entre ellos se encuentran ciudadanos Saudíes condenados a muerte que fueron reclutados para unirse a las brigadas terroristas.

13. Israel ha apoyado a las brigadas de ISIS y Al Nusrah de los Altos del Golán, en su lucha contra el gobierno de Al-Assad y las fuerzas chiítas de Hezbollah.

Combatientes yihadistas se han reunido regularmente con oficiales de las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI), así como con el primer ministro Netanyahu.


Netanyahu con un mercenario de la guerra de Siria, siendo curado en un hospital de Israel
El alto mando de las FDI reconoce tácitamente que: “elementos de la jihad global dentro de Siria, miembros de ISIS y Al Nusrah, son ​​apoyados por Israel”.

14. Los soldados de ISIS dentro de Siria, trabajan a las órdenes de la alianza militar occidental. Su mandato tácito es causar estragos y destrucción en Siria e Irak.

Una prueba de ello, la encontramos en esta foto, en la que el senador estadounidense John McCain se reune con líderes terroristas yihadistas en Siria.


15. Las milicias de ISIS, que actualmente son el presunto blanco de una campaña de bombardeos de Estados Unidos y de la OTAN bajo el mandato de la “lucha contra el terrorismo”, continúan siendo apoyadas secretamente por Occidente.

Fuerzas chiitas que luchan contra ISIS en Irak, así como miembros del propio ejército iraquí han denunciado repetidamente las ayudas militares suministradas por Estados Unidos a los terroristas de ISIS, mientras a la vez, combatían contra ellos.

16. Los bombardeos estadounidenses y aliados no están apuntando a ISIS, sino que tienen el objetivo de bombardear la infraestructura económica de Irak y Siria, incluyendo sus fábricas y refinerías de petróleo.

17. El proyecto de ISIS de crear un califato, forma parte de una agenda de política exterior de Estados Unidos, que pretende dividir Irak y Siria en territorios separados: Un califato islamista sunita, una República Árabe chiíta y la República del Kurdistán.

LAS MENTIRAS DE LA GUERRA MUNDIAL CONTRA EL TERRORISMO
18. “La Guerra Global contra el Terrorismo” se presenta de cara a la opinión pública como un “choque de civilizaciones”, una guerra entre los valores y las religiones, cuando en realidad se trata de una guerra de conquista, guiada por objetivos estratégicos y económicos.


19. Brigadas terroristas de Al-Qaeda, patrocinadas secretamente por las agencias de inteligencia occidentales, se han desplegado ya en Malí, Níger, Nigeria, la República Centroafricana, Somalia y Yemen para llevar el caos a esos países y justificar una intervención militar occidental.

20. Boko Haram en Nigeria, Al Shabab en Somalia, el Grupo de Combate Islámico de Libia, (apoyado por la OTAN en 2011), Al Qaeda en el Magreb Islámico y Jemaah Islamiya en Indonesia, entre otros, son grupos afiliados a al-Qaeda que son secretamente apoyados por la inteligencia occidental.


21. Estados Unidos también está apoyando a organizaciones terroristas afiliadas con Al-Qaeda en la región autónoma Uigur de China. Su objetivo es desencadenar la inestabilidad política en el oeste de China.

22. La amenaza terrorista local, como la que hemos visto en EEUU o Europa, es una fabricación promovida por los gobiernos occidentales y apoyada por los medios de comunicación con el fin de crear una atmósfera de miedo e intimidación, que lleve a una anulación de las libertades civiles y favorezca la instalación de un estado policial.

A su vez, los arrestos, juicios y condenas de “terroristas islámicos” sirven para sustentar la legitimidad del Estado de Seguridad Interna de Estados Unidos y la creciente militarización de sus fuerzas de seguridad.


El objetivo final es inculcar en la mente de millones de estadounidenses que el enemigo es real y que la Administración de los Estados Unidos protegerá la vida de sus ciudadanos.

Lo mismo podemos decir de países como Francia, Reino Unido o Australia.


23. La campaña “antiterrorista” contra el Estado islámico ha contribuido a la demonización de los musulmanes, que a ojos de la opinión pública occidental se asocian cada vez más con los yihadistas, sentando así las bases para un choque de religiones y civilizaciones.

24. Cualquiera que se atreva a cuestionar la validez de la “Guerra Global contra el Terrorismo” es calificado de terrorista y se ve sometido a las leyes anti-terroristas.

Se establece con ello, un primer instrumento para perseguir a cualquier tipo de disidente ideológico, asociándolo con el terrorismo.

Esta herramienta, podrá ser extendida posteriormente a cualquier otro tipo de disidencia ideológica.
Como vemos, la administración Obama ha impuesto finalmente un consenso diabólico, con el apoyo de sus aliados y el papel cómplice del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La prensa occidental ha abrazado ese consenso de forma obediente y entusiasta; se ha descrito el Estado Islámico como una entidad independiente, surgida de la nada, un enemigo exterior que amenaza los valores “pacíficos y democráticos” del mundo occidental.

Se ha creado un enemigo que puede aparecer y actuar en cualquier momento, como un fantasma con el que asustar a la población cuando más convenga y empujarla a aceptar cualquier tipo de política represiva de las libertades y cualquier tipo de acción militarista al servicio de los grandes poderes occidentales.

Y por lo visto, este drama, no ha hecho más que empezar

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/mundo/24-cosas-isis-y-al-qaeda-no-quieren-sepas/20150526101131116367.html